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1. Etnografía del habla

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CAPÍTULOS

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Unidades de análisis: comunidad lingüística, situación comunicativa y hecho de habla

La etnografía del habla parte de una unidad de análisis mucho más amplia que. la de texto o discurso: la comunidad de habla. Pero estable­ cer los límites de tal comunidad no es fácil y para hacerlo existen crite· rios diversos. Uno de los criterios fijados por la etnografía del habla y, en cierto sentido, también por la soclolingüística. es que existe una comunidad de habla cuando una comunidad determinada comparte una competen­ ce Iíngüistica,1 y una compelence comunicativa. Es decir, cuando com­ parte no sólo un conocimiento respecto del uso de la lengua y de su gramática, sino también un conocimiento acerca de cuáles son las ca­ racterísticas de determinados heéhos de habla, por ejemplo, de una entrevista en cuanto es una situación comunicativa. Nessa Wolfson, en un articulo de 1978, ha tratado de demostrar que la situación comunicativa definida como "entrevista" no puede utilizar­ se para obtener datos para la lingüística. Sin embargo, al referirse a la entrevista como hecho de habla, producido en el contexto de los Esta­ dos Unidos, no puede dejar de enunciar una serie de características bien definidas, que son las que enunciaría cualquier hablante de toda otra comunidad lingüistica en que la entrevista fuera una práctica difun­ dida. Una objeción que podría hacerse, entonces, a la definición de comu­ nidad de habla es que hay conocimientos Que son propios de los miembros de una determinada comunidad lingüistica, pero no exclusi· vos de ella. Tales conocimientos pueden coincidir con los de los miembros de otras comunidades lingüísticas Que hablan distintas len· guas. Esta observación plantea un problema muy importante: el delli­ mite de las comunidades de habla.

Pero no debe creerse que no existen limites de ningún tipo. La noción

1 Sugerimos traducir competence como competencia o conocimiento.

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de entrevista sólo es válida para una serie de sociedades que forman parte del mundo occidental. En sociedades como la de Nueva 'Guinea o en cualquier lugar que se aleje de Occidente es probable que la idea de entrevista no exista o que tenga una forma totalmente distinta. Puede ser, por ejemplO, que haya que proceder sólo por alusiones,! o que el entrevistador tenga que llegar y contar una historia que desencadene el comentario del entrevistado, porque la convención prescriba que éste no pueda'dar información hasta que no la haya dado primero elentrevis­ tador. Además, aunque no se comparta una lengua con otras comunidades contemporáneas avanzadas, puede Que sí se comparta un determinado conocimiento a un nivel más amplio de la competencia comunicativa. Y hasta es posible que tal conocimiento pueda formalizarse en reglas. También se puede argüir que el conocimiento puesto en juego en una entrevista no es lingüístico. Pero lo es, si definimos lo fingülslico como todo lo que tiene Que ver con el conocimiento y el uso de una lengua. La entrevista es una actividad verbal en la que uno tiene Que preguntar y otro tiene que contestar y en la que surgen uno o varios temas que al· guien es responsable de proponer. Todas estas habilidades enunciadas se aprenden junto con el uso del lenguaje. Por supuesto, es posible resistirse a estudiar el lenguaje en toda esta complejidad y quedarse en el nivel morfosintáctico o quedarse, como dice Chomsky. "en la capacidad computacional". Esto equivale a cir­ cunscribirse a la sintaxis y a la semántica Que la interpreta, y no exten­ derse a lo que ahora Chomsky llama la "capacidad pragmática". Pero si se quiere dar cuenta del lenguaje como un instrumento Que sirve no só­ lo para la comunicación sino también para otras funciones que tienen que ver con el ordenamiento de la información,con la organización so­ cial, con la definición de la situación, con la interacción, no basta con conocer la sintaxis y la semántica de una lengua. Hay que saber, ade­ más, qué son los hechos de habla. Cualguiera Que haya hecl10 la experiencia de vivir en una sociedad muy distinta de la propia sabrá que la lengua definida en sentido más estricto, es decir el CÓdigo, es relativamente fácil de aprender. Pero pa· ra ser miembro de una determinada comunidad lingüística se necesita mucho más Que ese conocimiento. Se necesita vivir en el lugar y apren­ der, entre otras cosas, cuáles son los hechos de habla propios de esa comunídad. William Labov propuso el primer modelo sociolingüistico cuantitati­ vo riguroso_ En sus primeros trabajos (1966), este lingüista se preocupó por mostrar que los miembros de una comunidad comparten una norma en cuanto a la pronunciación de ciertas variables fonológicas, y Que ciertos grupos sociales pueden tender a la supresión de un sonido de­ terminado, ciertos grupos a una realización más frecuente y ciertos gru­ pos a una realización casi categórica. Todos esos grupos, puestos en la situación de prestar más cuidado al hablar, elevan la proporción de pro­ ducción de ese sonido. Según Labov el compartir una norma respecto

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de la pronunciación de esa lengua es prueba de que los hablantes de esa comunidad forman una comunidad lingüística. Para Hymes, que es un etnógrafo del habla (etnóqrafo casi siempre coincide con antropólogo cultural, alguien que describe como observa­ dor participante, prestando atención a las 'manifestaciones culturales, en este caso las que acompañan al habla), la prueba de que un ~rupo.de personas que ínteractúan diariamente constituye una comunsdad lin­ güística radica en el hecho de que comparten un conocimiento no sólo sobre la lengua sino también sobre los hechos de ~abla_ Hay que precisar las diferencias entre situación comUniCativa y hecho de habla. Por ejemplo, la situación de "dar clase" puede se.r defi­ nida por el lugar en el que se desarrolla, por la hora del dia, por el tlpo?e local en el que transcurre, por el objetivo por el que los alumnos aSIs­ ten, por el objetivo por el que asiste el profesor. Todos estos ele;'7entos crean una situación comunicativa porque una parte de la acclon que

.,

. En la situación comunicativa de la que partiCipan dlstmtos miembros de la misma comunidad de habla, se puede dar más de un hecho de habla. Hay un hecho de habla general que es "dar clase": una persona habla y las otras escuchan y, eventualmente, puede preverse que, al­ guien levante la mano, haga una pregunta y que-la persona que esta al frente de la clase conteste esa pregunta y continúe con el tema. Per? dentro de este hecho de habla y dentro de la misma situación comuni­ cativa puede darse que entre dos alumnos haya otro ~echo de habla, por ejemplo: " ¿Vos entendiste lo que dijo?" "No, no entiendo nada des­ de hace diez minutos". Este sería un hecho de habla cat,alogable como

tiene lugar en tal situación es un~ acción ve~b~l.

conversación, protesta, queja.

Pueden darse aun mayortls complicaciones. Dentro de este hecho de

que el que da la clase pued~decir al ~ue levanta

habla la regla.permite

la mano: "No puedO contestar ahora porque qUiero terminar de de­ sarrollar esta idea"_ Podría darse también que quien da la clase no~e que los alumnos están hablando y que perc.ib~ por medio de una sene de señales paralingüísticas (el gesto, el mOVimiento del cuerp?) que hay algo que no anda muy bien y que intervenga preguntandO q~e pasa. ~n caso de que haya un grupo que esté decidido a que la situacl?n cambie, es posible que tal grupo conteste: "pasa que esto no se entiende y no­

. El hecho de que algunos participantes se vayan puede cambiar la SI­ tuación comunicativa entera, o simplemente puede ~arca~,ia conclu:

sotros tres nos vamos"_

.

sión de un hecho de habla. En este ejemplo se ve que s/tuac/On comunl' cativa y hecho de habla no coinciden. Si se levantaran tres, se fueran y el profesor dijera bueno, siempre ha~ algun.a ge~~e así en el curso y s~­ guiera con la clase, continuaría la misma s¡(uaclon de habla del princI- pio: "dar clase", en la cual se insertarían ot~os h~?ho~ de ~abla. En la lingüística formal gran parte de la dlsCUSlon gira slempr? alre­

dedor de la cuestión de los

sintaxis, efltre la sintaxis y la semántica, entre la semántica y la prag­

mática.

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límites: los límites entre

En la etnolingülstica el enfoque cambia, pero el problema principal sigue siendo del mismo carácter: los limites de una comunidad de habla, los de una situación comunicativa, los de un hecho de habla. y aqul se plantea el prOblema de cuáles son los parámetros definitorios de las unidades de análisis. Si se define la situación comunicativa "dar clase" como una si­ tuación en la que tiene lugar un hecho de habla fundamental: un profe­ sor dando clase y a la vez, simultánel:l o alternadamente otros hechos de habla secundarios tales como diálogos, ya sea con el profesor o sólo entre los miembros de la clase, diálogos que pUeden versar o no sobre el tema de la clase, estos hechos de habla secundarios formar/an parte de la situación comunicativa. Si el parámetro definitorio de la situación comunicativa es el tema, lo que algunos alumnos dicen es sólo un co­ mentario sobre .esa situación, pero forman parte de otra situación. Todo hecho de habla es comunicativo, aunque existen hechos de habla fracasados. Deborah Tannen y quien fue su profesor, John Gum­ perz, se dedicaron a estudiar casos en que la comunicación sequiebra, fracasa, con la hipótesis de que estos casos son, precisamente; los que proporcionan los mejores datos para saber qué reglas hay que tener en cuenta para poder comunicarse, es decir, cuáles son las reglas del dls­ .curso. Retomando el cuento al que aludimos al principio, podrlamos decir que la relación lingO/stica.entre doña Casimira y su perrito Dudú no se­ ria considerada como un hecho de habla por aquellos que dan mucha importanCia a los "efectos sobre el oyente". Los dueños de perros opi­ narlan de un modo y los que no tienen perros, de otro. (Personalmente, como duet'ia de perros, creo que doña Casimira buscaba un efecto sobre su oyente.)2 Ella busca expresar su afecto al perrito, busca desarrollar una rela­ ción con él, interactuar, y como sabe que él no le constesta más que moviendo la cola, o lamiéndola, acepta de parte de él un código no ver­ bal. Cada vez que le habla inicia un tipo de interacción, que no es comu­ nicativa en el sentido de que no le da y no espera de él información, no está entrevistándolo. Pero si hay una función interpersonal. Y hay una función textual. Porque, por más que el perro no la entienda, ella le habla con textos bien formados. No va a usar oraciones no gramatica­

. Otro problema que se presenta en el ejemplo y que en parte está en juego en la definición de hechos de habla, es el de las convenciones. Hay convenciones, que además varfan muchisimo en las distintas so­

ciedades, sobre quiénes pueden ser hablantes y quiénes pueden ser oyentes. Existen informes sobre sociedades en las que se cree que los bebí­

les, no

va a decir incoherencias.

2 Halliday habla de tres funciones para cada emisión Ilngülstica: 1) la ideacional,

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la morfologla y la donde está la información referencial; 2)la interpersonal, y 3) la textual. Creo que

la segunda función está presente en el diálogo (monólogo para algunos) entre dona Caslmira y su perro.

tos, los muertos y los animales son hablantes Ycomparten una I~ngua, y que los chicos al crecer aprenden la lengua de los ad.ultos y ~Ivldanla . otra. Incluso se considera que hay algunos personajes ?legldos que pueden comunicarse con los muertos, los bebés y loS ammales. En nuestra sociedad, un tanto discriminadora con los perros, existe la convención de que el perro no entiende y, obviamente, no puede contestar. También está establecido rígidamente que no es posible oír voces más que de la gente que está próxima o de aquella con la que se habla por teléfono, o algún medio equivalente.

Recolección e interpretación de dates

En las dos últimas décadas encontramos dos posiciones extremas . en la sociolingüística, respecto del manejo de los materiales q~e pro­ porcionanlos informantes. Los adherentes auna de ellas conSideran . que hay que observar objetívamente, desde afuera, y que no se deben formular al miembro de una comunidad determinada preguntas tales como "dígame, ¿acá las mujeres tienen tanto derec~o.? hablar cO":,o los hombres?", El investigador debe -según esta pOSIClon- convertir­ se en un participante de la comunidad, y ver qué pasa cada vez que una

una conversación, Si alguien le infor~a que.

mujer intenta intervenir en

los derechos de habla son parejos, no debe tenerlo en cuen.ta SI laob­ servación demuestra lo contrarío. "Yo investigador" -debe pen;;istir­ "vi que aquí las mujeres hablan cuando sus dueños las dejan". Esa pOSición quedó totalmente superada y se optó por ubic~rse e~ el· extremo contrario que es .Ia categorización del hablante natlv~. SI el . hablante nativo reconoce el problema que se le plantea, el analista ha realizado una observación correcta. Si el hablante no lo reconoce, se trata de una interferencia del analista, que está imponiendo sobre la co­ munidad observada sus propios modos de ver el mundo. Un ejemplo de esta situación seria el siguiente: si el analista sostiene: "a mi me pare­ ce que acá a las mujeres no las dejan hablar", pero el informe de las mu­ jeres y de los hombres de la comunidad afirma que los derechos de amo bos son los mismos, se inferirá que al observador hay elementos que se le escapan' y se llegará a la conclusión de que los derechos de habla,

las leyes que rigen el habla de los dos sexos son iguales. La más interesante, a mi modo de ver, es, como pasa muchas veces; la tercera posición. El investigador debe seguir, por lo menos, tres pasos:

1. 'Observar lo que ve y clasificarlo de acuerdo con categorí~sHa prio~i"; 2. Remitir tal categorización al informante Yrecoger toda la informaCión· que éste le proporcione al respecto. ~sta segunda tarea puede gene­

rar diálogos como el siguiente, por eJempl<:>:

_ ¿Es importante aquí enseñarles a los chiCOS a hablar bien.

-Si.

-¿Por qué?

.

?

.

_ Y, porque asi pueden tener un trabaJO y progresan.

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-¿A usted le gusta tratarse con. gente que habla o con gente que es callada? -Con gente callada. -¿Por qué? -Porque se sabe muy bien que la gente que habla es traidora. 3. Cotejar ambos materiales. La confrontación puede arrojar dos resulta­ dos: que las observaciones del analista coincidan con los datos apor­ tados por el informante, situación feliz en que sólo resta ponerse a re­ dactar el trabajo que se quiere llevar a cabo, o que no haya coinciden­ cia entre un material y otro. Esta última situación es la más interesan­ te porque, por regla general, es en ese momento cuando se está en presencia de los mejores datos. Cuando un grupo niega o presenta de otro modo lo que ve el analis­ ta, es que existe una distancia cultural entre el analista y los miembros de ese grupo. Y esa distancia hay que interpretarla. Es de­ cir, hay que determinar qué motivos pueden tener los miembros de la comunidad para sostener X cuando de acuerdo al analista es Y. Pro­ bablemente en la relación X-Y se encuentre una mayor riqueza de da­ tos que en X por un lado y en Y por el otro.

La hipótesis Saplr-Whorf

Otro de los problemas que viene de lejos en la lingülstica contempo­ ránea es el de la llamada "relatividad lingülstica" o "hipótesis de Sapir- Whorf".

. Básicamente, lo que sostiene esta hipótesis en su forma fuerte es que la forma, la estructura de la lengua que se habla determina el modo en que se piensa. Es una formulación que abarca tanto la gramática co­ mo el léxico, pero cuya ejemplificación se basa casi siempre en.el léxi­ co. Una sociedad que tenga muchísimas palabras para distinguir colo· res, va a tener una concepción del color distinta de la de una sociedad que cuente con dos o tres pálabras para cubrir todo el espectro. Esta formulación llevó a una larguisima polémica. Dado que es impo­ sible afirmar que todas las lenguas tienen una estructura igualmente discriminadora, igualmente rica en todas las áreas, se despertaron fuer­ tes criticas, sobre todo de parte de quienes sostienen la rgualdad de ca· pacidades de pensamiento en las distintas culturas. Afirmar que una estructura lingülstica que es más discriminadora en el área abstracta permite un pensamiento más abstracto que una que no lo es, y, más aun, sostener que una lengua de más alto nivel de abstracción permite pensamientos más abstractos que una lengua de menor nivel de abstrac· ción fue visto por ciertos teóricos como una postulación que podría lle­ var a la creación o refuerzo de prejuicios tales como' "esta cultura es in·

¡ ferior porque no puede pensar los mismos significados que puede pen­ sar esta otra". La relación entre lengua y pensamiento es conflictíva. Frente a la idea de Sapir-Whorf de que la lengua condiciona el pensamiento, la re-
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acción no se hizo esperar: "la cuestión es al revés -plantearon algu· nos-: cuando la gente empieza a interesarse por el espectro de colo­ res, empieza a crear nombres para nombrarlos". Este tipo de argumento se hace muy dificil de sostener cuando se pasa a la parte sintáctica, por ejemplo. La posición que al respecto sostiene hoy en dla la etnografía del

habla, es lo que se llama la versión débil de la hipótesis Sapir,Whorf. Se trata de una versión que admite la diversidad, ya sea lingUistica o cultu· ral, pero que no considera tal diversidad como una fuerza condicionante

o !imitadora. Lo que esta nueva hipótesis sostiene (y ésta es también la concepción de este curso) es que existen grupos que pueden poseer ciertas habilidades lingüísticas que les permiten manejarse mejor en determinados tipos de pensamientos que en otros, lo cual no dice nada respecto de la capacidad mental en de sus integrantes. Vayamos a un ejemplo que conocemos: grupos.socialesde clases al·

tas, en general "viajados" y "vividos", se relacionan con grupos infe­ riores en la escala social y deben hacerse entender por ellos y también tratar de entenderlos. La hipótesis actual es que las personas expuestas

a distintos modos de hablar, esto es a distintos hechos de habla, como

a clases altas, desarrollan un reperto­

rio (en sentido etnolingOlstico)mucho más amplio queuna persona cu­ yo oficio o cuyo lugar en la sociedad determinan que maneje pocas si· tuaciones o hechos de habla. Sin hacer un juicio peyorativo; podrla de· cirse.que ésta última va a tener un repertoriolingülstico más reducido. y también va a ser más reducida la cantidad de hechos de habla en 105 cuales pueda participar y sentirse cómodo. Esto se ve muy especial· mente en el caso de los bilingües, por ejemplo en 105 inmigrantes ita· lianos en Buenos Aires. Scribner en uno de sus trabajos analiza en distintas s0ciedades la di· ferencl.a entre grupos sociales que tienen algún contacto con la alfabe· tización y grupos sociales totalmente analfabetos. Lo que termina 505· teniendo es que el modo de razonar lógico, propio del silogismo (Hen es­ ta ciudad 105 únicos árboles son naranjos, este árbol está en esta ciudad, este árbol es un naranjo") está ausente en alguien que no ha re­ cibido instrucción sistemática. Cuando se le pregunta a ese alguien, por ejemplo, "¿qué es este árbol?", es probable que dé una respuesta errada. Pero da una repuesta errada, según Scribner, porqué el razona­ miento lógico propio del silogismo constituye un género de habla, un modo de hablar en que el interrogado necesita ejercitación. La táctica para contestar bien consiste en recurrir a la información presentada en las premisas de 105 silogismos y "limitarse" a ella. Lo que el informante que se equivoca en las respuestas hace a veces es cuestionar la primera premisa y no darla como válida, no creerla. También puede hacer lo mismo con la segunda, o reemplazar ambas por premisas de su experiencia propia. Si s.e tienen en cuenta las premisas de las que el informante parte y se sigue el proceso, se encuentra una lógica, no son procesos de pensamientos ilógicos. No hay errores solamen­ te en el caso de que las premisas hipotéticas presentadas por el entrevista­

, es el caso de quienes pertenecen

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.

dor coincidan con el conocimiento que el entrevistado adquiriÓ através de su vida práctica, de su experiencia. En los demás casos el porcentaje '

de errores es muy amplio.

El principio etnográfico

Cuando un etnolingüista o un sociolingüista se propone entrenar a un grupo de gente, lo que intenta es convertir a 105 integrantes de dicho grupo en observadores sensibilizados respecto del discursor. Para lograrlo tiene que tornarlos sensibles a las formas de habla y tiene que ayudarlos a desarrollar formas de notación. Podrfa decirse que la tarea de cualquier observador de la interacción verbal tiene que ser la de rela­ ciOnar las señales de habla con elementos externos a ella, tales como los roles y las relaciones en las que están involucrados aquellos que producen dichas señales. El problema reside en las convenciones que pueden usarse para la notación. Al entrenar a un grupo de este tipo, no se lo puede prov'eer de un conjunto de convenciones establecidás, por­ que de este modo se le daría una visión parcial izada, que influirla en la interpretación de 105 datos. -/ El modo más simple y tamtlién el menos iluminador de llevar a cabo una observación etno o soclotingOlstica es establecer una serie de cale­

gorlas "a priori" -(incluso se pueden establecer empíricamente) y des­

pués codificar lo que se encuentra comprendido en ellas. Por ejemplo, pueden categorizarse IOs8CtOs que se realizan al hablar:

afirmar, negar, persuadir, prometer, etc., y una vez realizada esta taxo­ nomla se tratará de observar y de relacionar. ASi, podrá llegarse a la conclusión de que las promesas se expresan en frases de una detenni­ nada estructura sintáctica, con una entonación determinada, en tales y tales circunstancia? y por medio de ciertas señales lingülsticas.

-¡

Mi opinión per~onal es que con este tipo de metodología no se va

muy lejos, porque no todo rasgo es significativo o relevante en todas las oportunidades.

El principio del enfoque etnográfico consiste en no tomar las cosas

como dadas. En general, lo que se espera después de estudiar un mate­

rial con mucho detenimiento y en mucha profundidad es, simplemente, ser capaz de determinar, con algunas hipótesis, sobre ung~upo de seña· les, un grupo de elecciones que puedan ser relevantes. Esto puede de­ cepcionar a algunos. Puede darse un hecho de habla en el que todas las

señales sean relevantes, puede darse un hecho de habla en que 5610 lo sean 'algunas, puede darse un hecho de habla en que no lo sea ninguna. El principio establece que no se puede saber con certeza por adelanta­ do cuáles son los rasgos ni cuáles son 105 niveles que van a serimpor· tantes.

La idea es que se puede tener la misma secuencia de actos de habla

o incluso la misma secuencia de palabras, y estos elementos pueden tomar significadOS completamente diferentes desde el punto de vista

comunicativo, no sólo cuando cambia, por ejemplo, la entonación (en

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ese caso el cambio resulta claro) sino también cuando cambia el tono de voz, o cuando cambia la calidad del estilo de habla. Incluso pueden dejar de ser relevantes cuando cambian aspectos del contexto extralin­ güístico, que, dado el tipo de análisis que se propone en la etnografía del habla, nunca puede serlo en forma total. '. Una frase como "Yo os declaro marido y mujer" sólo toma significa­ do literal si se dan una serie de factores extralingüisticos. Pero como esos factores extralingülsticos son determinantes para la compren­ sión, por parte del analista, de qué tipo de acto de habla se trata y de có­ mo está funciónando esa frase, el contexto, en este caso la iglesia y el sacerdote que está efectuando la ceremonia, son elementos que tienen que entrar dentro de la categorización, dentro de la descripción. El lingüista tiene que encontrar u'.l sistema, tiene que encontrar regu­ laridades, y en esa búsqueda tíene que enfrentarse a elementos ante los cuales·no puede saber por adelantado si van a ser relevantes. Es de­ cir, no puede saber a priori qué aspecto va aser importante; si la ento­ nación, si la situación, si cierto"cambiode sintaxis,si la elección del vo­ cabulario. Hay que controlar cada elemento vez por vez, empíricamente. Pero lo que sí puede hacer es manejarse con una teorla del lenguaje que le vaya diciendo qué elementos son candidatos a tomar significación y cuáles van a predominar sobre otros. La teoría se va construyendo sobre hipótesis que en cada realización emplrica tendrán que ser con­ firmadas o rechazadas. La relevancia de,señales es un aspecto que de, berá ser decidido a posteriori en forma particular; para cada comunidad lingüística, para cada tipo de situación, para cada grupo social.

La diversidad lingülstica .

Y aquí es donde debe incorporarse la noción de diversidad lingüísti­ ca. Vamos a aceptar la idea de que distintos grupos'de hablantes inter­ cambian distintos tipos de mensajes, porque están utilizando el rnedio verbal para satisfacer distintas necesidades, ya sean intelectuales o de otra índole. El lugar en que la información que interesa está ubicada puede variar en el análisis desde la elección de palabras y la pronunciación. hasta los mecanismos que tienen que ver con tomar el turno para hablar. Ca­ da grupo lingüístico, por lo que se sabe hasta ahora, efectúa una selec­ ci.~1') de combinaciones de,rasgosque son los quemaneja; Lo que ellin­ gUlsta va a tratar de establecer; entonces, dada una comunidad lingüls­ tica o dado un grupo social, es cuáles son los niveles y cuáles son los ti­ pos de señales .quese manejan y para obtener qué efectos. Y va a tratar, dentro de lo posible, de ir desarrollando para una comunidad en espe­ cial y como hipótesis general para poner a prueba, nociones sobre qué aspectos de esta codificación del lenguaje son convencionales, qué as­ pectos no lo son, qué aspectos se utilizan más con fines puramente es­ tilisticos, qué aspectos tienen que ver en mayor medida con la función puramente informativa.

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Lo que importa tener muy en cuenta (y esto aunque no se haga et· nografía del habla) es que la misma señal que en una lengua puede ser­ vir para distinguir formas (por ejemplo, la aspiración) en otra lengua puede ser utilizada para marcar énfasis, con criterio igualmente siste­ mático. Un rasgo que es gramatical en una lengua puede ser estilístico en otra. Y, más todavía, una vez que un rasgo se convierte en estillstico, ya no puede ser gramatical, porque para aprovecharlo eslilísticamente tiene qu!,,! existir la posibilidad de una elección que se vuelva significati­ '

va.

Hay que acercarse a cualquier comunidad, a cualquier situación co­ municativa y a cualquier hecho de habla con u'n modelo, pero con un modelo heurístico. Es decir, un modelo que proponga categorias o pará­ metros como muy probablemente relevantes y que incluso pueda pro­ poner una jerarqula posible de relevancia. Hasta que no se haya hecho muchlsima más investigación, ese modelo no' podría sino ser heuristi­ co, es decir tener carácter descubridor, ayudar a investigar. No consti­ tuirá todavla una teorla del lenguaje.

Análisis del texto

Analizar necesariamente implica dividir. El primer acercamiento a un texto es un poco irritante, especialmen,te para los que tenemos una ac­ titud humanlstica, porque hay que diseccionarlo. Al clasificar y separar distintos tipos de rasgos se siente que, de algún modo, se está perdien­ do lo que hace al texto. Y efectivamente es así, pero ésa es la tarea ana' lltica. Lo que se espera de un buen trabajo de análisis es que a esa eta­ pa le siga otra de slntesis, en la que reúna lo esperado y se lo ordene de un modo distinto al que tenia originariamente. Fundamentalmente, lo que hace un cientifico es encontrar relaciones que no se perciblan antes de su análisis. Al hablar nos entendemos percibimos ciertas correspondencias, pero no tenemos conciencia d~ cómo se relaciona, por ejemplo, tal elemento de la entonación con tal elemento de la situación. Háy una especie de "saber hacerlo" del que es muy dificil tener intuiciones conscientes. La función del analista es separar, segmentar todo y volver a reunirlo en relaciones que son nuevas en tanto se toma conciencia de ellas. Encontrar estas huevas re· laciones es la tarea del análisis del discurso en contexto. Z. Harris fue maestro de,Chomsky y el primero que en língüística habló de transformaciones. En 1952 publica Análisis del discurso. En este trabajo insiste en que el discurso está constituido por una seriede oraciones conectadas; y afirmaque su ánalisis consiste en tratar de es­ tablecer clases de palabras o de grupos de palabras que puedan apare­ cer en los mismos lugares, por medio de un mecanismo de sustitución, de reemplazo. Este proceso -aclara- hay que llevarlo a cabo sin tener

en cuenta para nada el significado.

Los elementos que tienen una distribución semejante se agrupan en clases de palabras semejantes. Es importante aclarar que Harris sos­

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una distribución semejante se agrupan en clases de palabras semejantes. Es importante aclarar que Harris sos­

tiene que es posible "describIr las ocurrencias de elementos en todo enunciado, cualquiera sea la longitud de éste". Primero cincunscribió su método a la oración y luego lo extendió al discurso. Este constituye para él una unidad comparabie a la oración. Tomemos. primero un ejemplo en que la distribución es idéntica y que, por lo tanto, no presenta dificultad:

A los hombres les gusta comer carne.

A los perros les gusta comer carne_

Hombres y perros pertenecen a la misma clase de equivalencia.

El ejemplo que sigue está tomado de Harris:

A

Aquí las hojas caen a

M

'mediados de otoño.

A

Aquí las hojas caen a

N

fines de octubre.

B

Los primeros fríos llegan después de

M

mediados de otoño.

C Encendemos la calefacción después de

N fines de octubre.

M es equivalente aNen tanto ambos segmentos se encuentran en el

mismo entorno, es decir, tiene la misma distribución.

.

B es esquivalente a C en tanto M es equivalente a N, y así sucesiva­

mente.

Como se ve, para Harris, analizar el discurso es ir descubriendo las pautas que lo reglan, que son puramente estructurales. El desafio está en hacerlo sin tener en cuenta el significado. Enel siglo XIX la lingüística se preocupó, sobre todo, por la historia; en lo que va del XX se interesó por la estructura; y ahora estamos empe­ zando a vivir casi el siglo XXI, y lo que interesa parecerla ser la función y

el uso. Para Harris estas dos últimas problemáticas todavía están fuera

del interés del lingüista. Halliday y Hasan, al contrario de Harrls, insisten en que el texto no es

una unidad a la que se pueda comparar con·la oración. No es una hipe­

ro ración, una oración más larga y más compleja o un conjunto de ora­

ciones. Lo importante del texto para él es que tiene relaciones semánti­

cas, que es, fundamentalmente, una unidad semántica. Menciono estos autores en tanto representan una posición que contrasta con la que he­ mos visto. El lingüista francés, Emile Benveniste, da otra definición de discur­

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so y hace algunas observaciones al respecto: "Hemos situado el plano

del discurso. Hay que entender discurso en su extensión más amplia, toda enunciación que supone un locutor y un auditor y en el primero la intención de influir en el otro de alguna manera". Los aspectos más in· teresantes de la lectura de Benveniste son, a mi juicio, en primer lugar,

la distinción que hace entre la primera y la segunda persona que juntas

l constituyen el plano del discurso, y la tercera persona, que es en rea!i· dad úna no-persona. En segundo lugar, la distinción entre el sistema en

si y el ejercicio del sistema en la situación del discurso.

Autores como Hallíday insisten en tomar en cuenta, sobre todo, el

contexto. Este, más que conducir a una interpretación única del texto,

lo que hace es dar la posibilidad de eliminar interpretaciones. El signifi­

cado de una frase dicha en un momento hace una mlnima contribución

a la situación. Algunos lingüistas vieron este hecho como algo que

restringe muchlsimo la tarea de la lingüfsHca. De acuerdo a'ellos; la lin·

güfstica Heneque limitarse a describir, a definir el significado de esa frase.Todo lo que lleva a entender un mensaje y no otro es extralingüís­ '

tico.

Ducrot, en cambio, considera que la frase es una especie de instruc­ ción sobre cómo relaoionartoda la información Que auno lo rodea, lan­ to verbal como no verbal. Es decir que el lingüista no satisface su tarea diciendo lo que la frase significa, porque la frase no significa nada. Esto sólo dirige al que está tratando de entender hacia ciertos elementos y no hacia otros. El contexto en el Que la frase se dice contribuye, sobre todo, a una eliminación de posibilidades. Si dice "Yo os declaro marido y mujer" quien no corresponde que lo diga, se sabe que no se puede tratar de una ceremonia de casamiento. Es decir, las posibilidades de lectura están limitadas según quién sea el enunciador, aunque siguen siendo siempre varias. Podrá haber forma­ listas que no concuerden con lo dicho, pero para el que analiza el dis· curso considerando elementos tales como intención del hablante,efec­ to sobre el oyente,inlluencias de la situación, siempre va a ser posible más; de una lectura. Y más aún, hasta se podrla sostener que puede existir la intención de que sea posible más dé una lectura. Es decir que no e~ que el analista fracase en cuanto no puede decidirse entre tres o cuatro lecturas, sino que una de las caracterlsticas del lenguaje es que por medio de la variación, la amibigüedad y otros recursos que no fuerOn tenidos en cuenta cuando sólo se estudiaba su estructura, el lenguaje permite decir algo de modo que se entienda de formas distin­ tas.

Weinreich (antecesor de Labov, dialectólogo y semanticista) se hacia

al respecto una pregunta muy importante. Se pregunta por qué, dada la

precisión de q'ue seria capaz el sistema de la lengua, en todas las len­

guas del mundo lo encontramos usado con un grado tan alto de impre­ cisión, un descuido s/oppiness tan grande. Esa pregunta de Weinreich fue fundamental y motivadora. Este descuido -opinaba Weinreich-, esa aparente imprecisión tienen que tener alguna función, y, por su­

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"

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I

I

puesto, la tiene, lo cual se hace tanto más evidente cuanto más se anali­ za el lenguaje. Voy a dar el ejemplo de una entrevista tipo. El propósito de los párra· fas que se transcriben a continuación es mostrar una conversación que mantuve con un informante, cuando en 1973 hice una serie de entrevis­ tas con el próposito de estudiar la forma de hablar sobre situaciones hi· potéticas. En esa circunstancia yo pertenecia al tipo de sociolingüista que va con las preguntas fraseadas de un modo tal que espera que le contesten

- usandQ una estructura especifica. Por ejemplo: "Si tal y tal cosa, yo ha­ ría tal y tal cosa". Pero no todo es tan simple. Aparte de diferencias entre grupos sociales en cuanto á lo bienvenidas o mal recibidas que pueden resultar las mismas preguntas, por ejemplo, las que plantean si­ tuaciones hipotéticas, no es sólo una cuestión de si el entrevistado tiene o no, por ejemplo, en su repertorio lingüístico el imperfecto del subjuntivo, el condicional o el presente del indicativo. Esos tiempos· pueden aparecer a lo largo dela charla en otro tipo de construcciones que no estén en relación con situaciones hipotéticas. Pero; antepregun­ tas sobre estas situaciones, algunos hablantes transforman la si­ tuación hipotética en alguna situación real de su pasado. Por ejemplo, a la pregunta: "en tal caso, ¿qué harias?", responden: "bueno, yo una vez bla, bla", lo cualles permite eludir la consideración de la situación hipo· tética. Estas diferencias de reacciones están claramente distribuidas de acuerdo con la clase social, el sexo, la edad. Es decir, hay ciertos gru­ pos que son especialmente aptos para esa pregunta, les interesa, y hay grupos que la rechazan. En la transcripción que sigue se ve; además, al-· go que no es exactamente la entrevista tal como la definimos antes; Yo estaba trabajando dentro de ese hecho relativamente artificial que es la entrevista "espontánea", tratando de que ésta se acercara lo más po· slble a una conversación. En un determinado momento me senil real· mente frustrada después de haberle propuesto distintas situaciones hi­ potéticas a uno ele los hablantes (que, por otra parte era muy conversa· dar, muy dispuesto a charlar, de muy buena predisposición) porque ca· da vez que le proponía una situación hipotética me decia "no sé", "nun­ ca pensé", Manifestaba una resistencia a tratar ese tipo de situaciones. La transcripción consigna el momento en el que yo, ya desesperada, abandonando totalmente la esperanza de que él fuera a producir el tipo de charla hipotética que.yo.buscaba, le digo "vos sos una persona a la que no le gusta pensar en situaciones hipotéticas, ¿no?". Y él me res- . ponde que realmente es así, que no le gusta. La explicación de por qué nole gusta es que tiene que tenerdesconfianzaensutrabajo de jo· yero. Es una explicación poco convincente. Después insiste muchísimo en su valorización negativa de todo lo que sea lo que él y yo terminamos por definir como "soñar". Para él soñar era algo peligroso y estaba tratando de "curar a su novia de ese defecto". Ese "soñar" abarcaba para este entrevistado mucho más que para la mayoría. La mera pregunta "Si vos tuvieras la posibilidad ¿te

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idas de la Capital a trabajar en el interior?" lo ponía incómodo porque se trataba de suponer otra situación. En un momento le pregunto acerca de una tercera persona que cono· cemos los dos y' de la que él dice que es amigo "¿De qué hablas, cuan· do hablás con Mary?". Contesta: "Sueno, no hablamos de macanas; ju­

J. gamos a las cartas". Ah! se evidencia que él estaba viviendo el hecho de

habla que es la entrevista como "hablar de macanas", Yeso, justamen­ te, lo p'onia incómodo. Este tipo de información es interesante dentro de un enfoque etnográfico.

S.: Vos sos un tipo prudente, ¿no?, antes de decir algo! porque yo te· .• y vos decls "no sé".

M . :Y, lógico, hay que prevenir.

S . : ¿Siempre es as!? ¿En toda tu vida?

M

. :Siempre, siempre, siempre, siempre.

S

. : No te arriesgás a imaginar cosas

M

. : Para nada.

S. :

si

noo!

M

.

:Si no estoy seguro.

 

S

. : Claro,

porque en general todo lo que yo te pregunto, la gente

contesta sin mucho eh.

 

M

. :No, no,

no.

S

. : Lo primero

que le viene:

.

M . : Más puede ser por el trabajo que estoy yo, porque hay que te­ ner mucha desconfianza.

S . : ¿En joyería?

M

. : En joyeria.

S

. : ¿Por qué? Porque te roben

o por.

.

M

. :Porque te rooben, porque. Por cualquier cosa. Y es mas, el mismo trabajo de joyería, te falta metal lo tenés que estar bus· cando porque un gramo de metal son tres mil pesos. Así que lo ténes que estar buscando.

S

. : Pero ¿qué tiene que ver la desconfianza con tu modo de

?

M

. :Y la desconfianza es que cuando hay muchos obreros que te lo saquen. O cuando das un trabajo a hacer que te lo haqan bien. Entonces no podés estar confiando en que le das un tra­ bajO a una persona, esto, que hagan est~yt~vas y dejarlo ~ue te lo entreguen terminado. Que no sabes SI lo van a terminal

bien.

S

. : Pero digo, ¿qué tiene quever que seas desconfiado en proble­

mas así con quee

?

M

. : En todo, en todo, en todo general.

 

S

. : Pero ¿conque, no sé, no quieras pensar así posibilidades en el

futuro?

M

. :Ah, en el futuro no. Porque no sé lo que me puede pasar.

 

S

. ; Pero eso no es por desconfiado.

 

M

. :Es por desconfiado, por cualquier cosa.

29

s

. : Pero

digo,

eso no

lo

hacés

por desconfiado porque,

por

S . : Pero el problema está en, en que no las hacen no en que las

ejemplo, no, no arriesgás nada imaginando cosas

prometen.

M

M

. :Y, pero las prometen. Si prometés tenés que hacerlo.

. :Sí, puedo arriesgar porque digo "mañana voy a hacer tal cosa", y al final no lo hago y el que lo está esperando se puede morir esperando lo que estoy haciendo.

S . : Pero ponéle cuando es una opinión, por ejemplo cuando yo te preguntaba "¿a vos te parece que vos podrias estar descon­ tento?"y vos me decís "no sé".

S.:Mm. M . :Entonces, hacélo y si no calla te. Y si no hacélo y después deci·. lo que lo hiciste. Así vas a ir más adelante, más rápido. S. : Pero lo que es malo para el país es que no las hagan. Pero que las prometan no es ni malo ni bueno.

M . :No sé,.la verdad que no sé. No sé lo que me puede pasar.

-- a . : No, nadie sabe. Pero los demás largamos cosas sin pensar.

Ij

M

. :Sí, bueno, la verdad que sí lo largan pero a mí no me gusta lar·

garla.

.

S

. : Claro, eso es lo que me doy cuenta, la diferencia. Que vos sos mucho más, qué sé yo, cuidado en lo que decls. Yeso no es por desconfianza.

M

:No, soy más cuidad?, si. Porque yo puedo decir que mañana me voy a Urugua.y y son mentiras, y 0.0 que digo que voy aira Uruguay y por ahl tengo la obligación de ir y no voy.

S

. : Pero aunque no sean mentiras, cosas que no son ni mentiras ni verdad tampoco.

M. :No, no me gusta.
i

I M . : No, no me gusta, no.
i S. : ¿Y tu novia es igual que vos?

S . ; Así, pOSibilidades no das.

M . :No, ella no, ella le gusta. Soñar le gusta y por demasiado.

B . : Esa es la palabra justa a lo que yo me refería: soñar Eso es lo que vos no.

M . ;Claro, a ella le gustasoiíar todo el día.

S.: Ahá.

M

. :Y después yo la cacho porque dice "vés, vos dijiste tal cosa y no lo pudiste.hacer, eh". Entonces la tengo curando, así, poco a poco la estoy curando.

S.

: (riéndose) ¿Vos 'pensás que es algo que hay que curarlo?

M

. :Y, lógico. Porque va a decir una cosa si por ahí no, no la puede hacer. O no le puede llegar o no puede hacer esto. Es lo mismo que aquel compra un billete "mañana me voy a sacar la gran· de". ¿Qué sabe si va a sacar la grande?

S'.

: Claro, bueno, ya es mucho.

M

. :¿Y entonces? .

S.

: Pero hay cosas más chiquitas que uno se las puede más o me· nos soñar.

M

. :Hasta quena esté seguro, la verdad que mejor que no digan nada, que se callen la boca.

S

. : ¿Y te parece que sería mejor que todos fueran así?

M

. : Si , mucho mejor. Habría menos problemas.

S

. : ¿Por qué?

M

.:Y. mirá en el gobierno. Prometen tantas cosas que al final cuando llegan al gObierno no hacen un corno.

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M . : No, porque la gente

se cree, creído en lo que va hacer una pero

sona y al final no la hace nada. Entonces es bastante malo no bastante bueno.

S . : Claro, no engañarian. M . :Y, lógico. S . : SI, de acuerdo. Ahora, ¿no encontrás mucha gente como vos,

así, que piensa de ese modo, ¿no?

M

. :No, la mayoría, todos sueñan, así que.

S

. : Sí, te digo porque yo, por la gente que Iralo o con la que hablo

de esto, la gente, al contrario, dicen "sí, yo tengo que soñar, porque si no, me amargada".

M

. : No,

yo no me amargo.

S . : No,

por eso.

M . : No,

si

lo puedo hacer lo hago, pero no dirJo nada. Si lo Ilice y

me salió bien, fenómeno. acá está. O me salió mal, acá está, lo hice pero me salió mal.

S

. : ¿Vos sos asl porque, naturalmente o porque te propusiste ser así?

M

. : No, natural, soy así, natural.

Hay sobre todo dos cosas que me parece importante que queden cia· ras respecto de la etnografía del habla. Una es que ese tipo de enfoque toma unidades de análisis realmente muy grandes. No sólo no toma la oración, sino que ni siquiera toma el texto, loma unidades como comu· nidad fingü/slica. y dentro de esa comunidad lingüística en la que ya constítuye un problema analítico definir y fijar sus límites, establece unidades todavía bastante amplias como situación comunicativa. Una vez delimitadas las situaciones comunicativas con una perspectiva antropológica, cultural, se dedica al estudio de los hec~os de habla. Se ocupa luego de ver cómo esos hechos de habla son realizados, manlfes· tados en utterances, en emisiones, en frases. Se preocupa por la forma de esas emisiones, por el contenido de lo que podríamos llamar mensa­ jes, pero siempre dándole relevancia al contexto sobre el análisis de la forma lingüística.

. Lo más interesante es el problema de la competencia lingüistica y de la capacidad comunicativa. En un sentido podríamos decir que Hyrnes está de aCl:lerdo con Chomsky en que la capacídad puramente lingüísti· ca es sólo un componente de la capacidad comunicativa. Pero el punto de vista de Hymes es que la capacidad lin~lüislicaes un instrumento de esa otra capacidad más amplia que es la cápacidad comunicativa. Esta última es la que constituye el verdadero objelo'de esludio de la linqüis·

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lica. No se puede entender la frase y menos se puede entender el texto, si no se incorporan elementos externos. Tal incorporación no es una de­ cisión analítica, de hecho están incorporados. Es la oración en su pro­ ducción la que los incorpora. Por lo tanto, en la decodificación, en el análisis, no hay más remedio que manejarse con ellos. El otro aspecto que me importa destacar es el metodológico. El nombre etnográfico viene de la posición de los antropólogos, de su acti­ tud de respeto hacia la diversidad cultural y hacia la diversidad comuni­ cativa. Por el momento se trata de abordar el análisis con modelos heurísticos, con esquemas sobre cuáles componentes o cuáles ele­ mentos tienen alguna posibilidad de ser significativos. La teorla del len­ guaje que desarrollemos va a abordar el lenguaje como potencial. Pero en las dislintas lenguas, y más áún en las distintas situaciones comu­ nicativas, sólo se van a encontrar realizadas, puestas en ejercicio,par­ les de ese potenCial. Y lo que interesa empezar a estudiar, justamente, es como los distintos elementos de eso que es la lengua como sistema, en potencia, son actualizados, jerarquizados, qué tipo de implicaciones hay. Por ejemplo, un rasgo como la aspiración puede ser utilizado en una lengua gramaticalmente, es decir dentro de la fonología, y en otra lengua puede ser utilizado eSlillsticamente, para dar énfasis. Es nece­ sario acercarse a cada situación comunicativa con unaactitud.abierta; ni siquiera conviene tener muy predeterminadas las eonvenciones de

notación, porque éstas van empírica.

imponiendo unaactilud, una orientación

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