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EN EL INTERROGATORIO DE TESTIGOS.

Al igual que sucedía en el anterior medio probatorio,


el CT tan sólo dedica cuatro artículos a la prueba testifical, a diferencia del CPCM, que le
dedica veinte. Esta diferencia es lógica si se parte de que el primero tan sólo establece las
especialidades de la prueba testifical en el proceso laboral, remitiéndose en el resto a la
regulación general que venía contenida en el derogado CPC y, en la actualidad, en el CPCM.

Las especialidades laborales en la práctica de la prueba previstas en los Arts. 409 y 410 CT
resultan de aplicación, excluyendo la regulación del código procesal civil. Así, el Art. 409 CT
limita a un máximo de cuatro el número de testigos que puede presentar cada parte en
relación con cada uno de los artículos o puntos que deba resolverse, prohibiendo
expresamente presentar un mayor número, hasta el punto de disponer que no harán fe las
declaraciones de los testigos presentados en contravención de la regla. Por el contrario, el Art.
361 CPCM no limita el número de testigos, aunque concede al juez la facultad de limitarlos
para evitar la práctica de diligencias innecesarias o acumulativas o cuando se considere
suficientemente ilustrado. No cabe duda que resulta de aplicación el precepto del CT, por ser
especial y preferente frente al artículo del CPCM. Otro tanto sucede con la forma en que debe
practicarse el interrogatorio, regulada en el Art. 410 CT, frente al procedimiento previsto en los
Arts. 366 y 367 CPCM. En lo que no existe discrepancia es en la necesidad de practicar con
inmediación judicial y oralmente la prueba, tal como prevé el propio Art. 410 CT, que
expresamente regula una práctica oral de la prueba, si bien con una mayor intervención del
juez que la prevista en el proceso civil, al atribuirle la dirección del interrogatorio, con la
posibilidad de realizar todas las preguntas que estime pertinentes, frente a la intervención de
las partes, a las que se limita a tres las preguntas que puede realizar a cada testigo sobre cada
punto de su deposición. Por el contrario, el proceso civil atribuye al juez un papel secundario,
limitándose éste a formular preguntas aclaratorias que podrán ser objetadas por las partes
(Art. 369 CPCM). Por otra parte, la mayor intervención del juez en el interrogatorio de los
testigos no suele ser extraña a los procesos laborales, y se justifica en la desigualdad de una de
las partes, el trabajador, respecto del patrono, que aconseja atribuir una mayor intervención
judicial en la búsqueda de la verdad material que, si bien no desvirtúa ni elimina el 218
principio de aportación de parte, lo modula en el ámbito laboral. Por otra parte, la necesidad
de presentación del cuestionario al que se refiere el Art. 410 CT resulta poco relevante, ya que
el propio precepto prohíbe expresamente interrogar a los testigos leyéndoles las preguntas
formuladas en él, que sólo puede servir de guía al juez para recibir las declaraciones
testificales, de manera que su ausencia no perjudica la prueba, ni su aportación dispensa al
juez de la inmediación y oralidad en su práctica. El Art. 410 CT también establece algunas
especialidades en la valoración de la prueba, en relación al testigo vario o contradictorio y a los
testigos habituales, que deben ser respetadas, si bien su incidencia práctica es muy reducida.
Así, el Art. 353 CPCM establece las reglas de valoración de la prueba testifical, que son las de la
valoración conjunta con el resto del material probatorio y las de la sana crítica, aplicables
también al proceso laboral salvo en lo que pudieran oponerse al Art. 410 CT ya mencionado
que, por otra parte, no resulta contradictorio con el CPCM, ya que resulta evidente que escaso
o nulo valor podrá otorgar el juez con arreglo a la sana crítica a las declaraciones de los
testigos falsos o habituales o a aquellos que se contradicen en lo principal de su declaración.
En definitiva, en la valoración de la prueba testifical no existe prácticamente diferencia entre la
regulación específica del CT y la general del CPCM, aplicándose al procedimiento laboral las
reglas de la sana crítica y de la valoración conjunta de la prueba. Mayores problemas plantea el
Art. 412 CT, que se limita a establecer el momento de proposición y prueba de las tachas de los
testigos como especialidad laboral. Se trata de una regulación incompleta que remitía
necesariamente al derogado CPC, que en sus Arts. 330 a 342 regulaba detalladamente y de
manera general la tacha de los testigos, estableciendo, entre otras cuestiones, las causas de
tacha. Al derogarse la norma procesal civil, la regulación del CT queda incompleta, ya que éste,
como se ha indicado, tan sólo regula un aspecto 219 procesal muy limitado de la tacha, y ya no
es posible acudir al CPC para completarla. Por tanto, lo más lógico es concluir que la tacha de
testigos deviene inaplicable en el proceso laboral, debiéndose acudir al nuevo régimen jurídico
previsto por el CPCM, que dedica el Art. 356 a la credibilidad del testigo, permitiendo a la parte
perjudicada por la declaración testifical impugnarla alegando falta de credibilidad mediante
cualquier medio de prueba pertinente, con base en el comportamiento del testigo mientras
declara o en la forma en que lo hace; en la naturaleza o carácter del testimonio, en el grado de
capacidad del testigo para percibir, recordar o comunicar los hechos sobre los que declara, en
la existencia de cualquier prejuicio, interés u otro motivo de parcialidad que pudiera afectar el
testimonio, o en manifestaciones o declaraciones anteriores del testigo. Habrá que estar, por
tanto, a lo dispuesto en el Art. 356 CPCM, acomodándolo al procedimiento probatorio laboral.
También resulta de aplicación preferente el Art. 411 CT que regula el supuesto de
imposibilidad de declaración del testigo propuesto dentro del término probatorio por causa no
imputable al que lo propuso, pudiendo ser examinado dentro de los dos días siguientes al
último del término. Otros preceptos del CPCM, como los referentes a la capacidad del testigo
(Art. 355), razón de conocimiento (Art. 357), testigo con conocimiento especializado (Art. 358),
obligaciones del testigo (Art. 362), exención del deber de responder del abogado o del médico
o de otros (Arts. 370 a 372), negativa a responder o respuestas evasivas (Art. 351) resultan
plenamente aplicables al proceso laboral, que nada establece al respecto, por lo que deberá
aplicarse la regulación general del CPCM, de acuerdo con el Art. 20 de referido Cuerpo Legal.
En este sentido, el Art. 358 CPCM, al regular la figura del testigo con conocimiento
especializado introduce un medio probatorio intermedio entre la prueba testifical y la pericial.
220 Algún otro precepto, como el Art. 363 CPCM, que regula los derechos del testigo,
estableciendo que tiene derecho a recuperar los gastos que la comparecencia en el proceso les
hubiera ocasionado, a costa de la parte que lo propuso o a costa de todas ellas,
conjuntamente, si ha sido propuesto por varias partes, encuentra difícil inserción en el proceso
laboral, dada la gratuidad que lo informa y la ausencia de costas que establece el Art. 601
CT.14

El Juez, explicara a las partes materiales, procesales y público, que el objetivo de la audiencia
es proceder a recibir la declaración de una de las partes propuesta de su propio representante,
bajo los principios de inmediación, contradicción y oralidad; utilizando las técnicas de
interrogatorio aplicables al proceso laboral contenidas en el Código Procesal Civil y Mercantil.
vi) Indicaciones. El Juez, explicará a las partes materiales y procesales, en forma sucinta, los
principios de inmediación, contradicción y oralidad, así como las 66 técnicas de interrogatorio
aplicables en este tipo de diligencias, contenidas en el Código Procesal Civil y Mercantil. El
Juez, explicará a la parte la forma en que debe declarar, respondiendo exactamente lo que le
fuere preguntado, guardando silencio cuando escuche la palabra objeción, hasta que se le den
indicaciones, que si no comprende las preguntas o no las escuchan pueden pedir que se les
repitan. Es decir, contestar que no saben lo que se le pregunta, en caso de no saberlo o no
contestarle directamente, lo que será valorado por el Juzgador; debiendo colaborar con ambas
partes por igual; además el Juez, enfatizara el uso de las reglas del denominado interrogatorio
directo contenido en el Código Procesal Civil y Mercantil, contradicho por las de la contraparte,
incluyendo una segunda ronda entre las partes y el aclaratorio del juzgador. En las preguntas
del interrogador, en lo referente que no se permite preguntas sugestivas, impertinentes,
capciosas, repetitivas, argumentativas, narrativas, especulativas o compuestas; mientras que,
en el resto de las intervenciones se mantienen las objeciones antes planteadas, excepto la
relativa a las sugestivas. Por otra parte, se hará mención a que las objeciones se plantean,
tramitan y resuelven conforme al modelo rígido planteado por el Código Procesal Civil y
Mercantil. Asimismo, explicara a las partes materiales y procesales el comportamiento forense
esperado durante el desarrollo de la audiencia probatoria y motivará a las partes a que se
conduzcan con la ética y el profesionalismo que deben caracterizar sus intervenciones. Al
advertirles las sanciones y medidas que puede adoptar dentro de su labor como director del
proceso y aclarara que en este punto no se está juzgando el caso o realzando alegaciones, sino
produciendo las medios probatorios que serán considerados al momento de la decisión del
caso.

vii) Efectos.

El Juez, leerá o solicitara al secretario, que de lectura al artículo 351 Código Procesal Civil y
Mercantil relativo a los efectos de negarse a responder o hacerlo en forma evasiva. viii)
Interrogatorio de Identificación. El Juez, procederá a realizar un interrogatorio de
identificación sobre las generales de la parte declarante: nombre completo, nacionalidad,
estado familiar, edad, profesión u oficio, domicilio; utilizando el documento de identificación
para verificación de los datos, dejando constancia de la conformidad para efectos de registro.
ix) Interrogatorio Directo. El Juez, concederá al representante de la parte que solicito la
declaración, el uso de la palabra para efectos de realizar el interrogatorio directo del
declarante, Lo anterior conformidad al Art. 366 del Código Procesal Civil y Mercantil65 . x)
Contrainterrogatorio. El Juez, concederá el uso de la palabra a la contraparte, para efectos de
contrainterrogatorio del declarante, conforme a lo previsto en el Art. 367 del Código Procesal
Civil y Mercantil.

xi) Interrogatorio Redirecto. El Juez, concederá el uso de la palabra efectos de re-directo al


representante de la parte que solicito la declaración de la parte. Lo anterior de conformidad al
Art. 367 inciso ultimo del Código Procesal Civil y Mercantil.

. xii) Recontra Interrogatorio. El Juez, concederá el uso de la palabra para efectos de


recontrainterrogatorio a la contra parte; conforme a lo previsto en el Art. 367 inciso ultimo del
Código Procesal Civil y Mercantil. xiii) Interrogatorio Aclaratorio. El Juez, podrá hacer
preguntas al declarante, únicamente para efectos aclaratorios o, por el principio de
especialidad y el in dubio pro operario, para equiparar la posición del trabajador frente a la del
empleador. xiv) Despecha del Declarante. Concluido el interrogatorio se agradecerá la
presencia del declarante, indicándole que puede volver a su estrado junto a su representante.
xv) Prescindencia. La parte puede prescindir de la declaración de parte solicitada pero, por el
principio de la comunidad de la prueba, debe consultarse a la contraparte, si hará uso de su
derecho a interrogar al declarante. xvi) Procuración Personal. En caso que la parte no cuente
con asistencia técnica, el juzgador permitirá que la parte declarante utilice la técnica de la
narración, pues no cuenta con quien lo interrogue; debiendo responder las preguntas de la
contraparte.
2.- EL INTERROGATORIO DE TESTIGOS Se puede conceptualizar al “testigo” como una persona
física, ajena al proceso, citada por el órgano judicial (o las partes procesales) con el fin que
preste declaración de hechos relevantes para la averiguación y constancia de los hechos
contenidos en la pretensión. Dice MORENO CATENA “Ante el panorama doctrinal español,
podemos concretar que el testigo es la fuente de la prueba y el testimonio el medio
probatorio. El testigo es un “tercero” en el proceso. El testigo, que ha de ser -y esto no se
cuestiona- una persona física, debe revestir, a nuestro juicio, la nota de alteridad con respecto
al órgano jurisdiccional y a los litigantes”12 . La calidad de testigo se adquiere con el
llamamiento judicial, arts. 359, 360 y 362 CPCM, aunque en el sistema propuesto esta calidad
puede ser adquirida si existen posibilidades de obtener declaraciones anteriores al inicio del
juicio, durante la etapa investigación o preparación del caso. El testimonio como medio de
prueba tiene por objeto demostrar la existencia o inexistencia los hechos alegados por las
partes en sus escritos o aquellos otros que puedan tener una relación directa con ellos, así
como los que se aporten al proceso como alegaciones complementarias y aclaratorias. Se
trata, en cualquier caso, de hechos pretéritos, o sea, que han ocurrido con anterioridad al acto
del juicio o de la vista. Lo que el testigo realmente hace en el juicio es emitir una versión de los
hechos conocidos a través de su capacidad de percepción, memoria y expresión narrativa. Para
IMWINKELRIED, en el derecho probatorio moderno se reconoce que todas las personas son
aptas para ser testigos13. De semejante manera apunta CHIESA “en Puerto Rico –al igual que
en la jurisdicción federal y en las jurisdicciones estatales- existe hoy una norma de gran
liberalidad en cuanto a quién puede testificar. Las viejas barreras se han derrumbado. Tales
barreras son hoy, si acaso, motivo de impugnación o evaluación de credibilidad. En nuestro
ordenamiento existe una regla general de toda persona es apta para ser testigo, salvo que el
tribunal estimara que es incapaz de expresarse en relación al asunto sobre el cual declararía...”
14 . No existe, pues, en el sistema adversativo oral norteamericano disposición alguna que
establezca, a la usanza del derecho continental, un régimen por el cual “tachar” o limitar la
declaración testifical a priori por razones de parcialidad, entendimiento u otro. Sino que estas
figuras, se utilizarán por los abogados de las partes en las audiencias para impugnar o evaluar,
frente al juez, la credibilidad del testigo. La técnica para esta impugnación o evaluación se
estudia más adelante. Esta es la corriente doctrinaria que el legislador salvadoreño sostiene al
establecer en el CPCM que “podrá ser testigo cualquier persona, salvo los que estén
permanentemente privados de razón o del sentido a través del cual únicamente se pueda
tener conocimiento de un hecho. Los menores de doce años podrán prestar declaración como
testigos si poseen el suficientemente discernimiento para conocer y declarar sobre los hechos
controvertidos del proceso” (art. 355 CPCM). En el proceso civil y mercantil aprobado, art. 362,
el testigo tiene el deber de comparecer al acto de la audiencia probatoria, asimismo está
obligado a decir la verdad, debiendo responder a las preguntas que se le formulen, estando
sujeto a las responsabilidades por desobediencia a un mandato judicial. Sin embargo, el Código
admite circunstancias por medio de las cuales el testigo tiene exenciones para declarar (arts.
370-372 y 374 CPCM) en razón a su deber de guardar un secreto profesional o confesional,
como abogado, médico o facultativo, por su carácter de ministro religioso. Con la reforma legal
propuesta al sistema de justicia civil y mercantil se supera, asimismo, la cultura jurídica
continental de la declaración testifical del “relato” de los hechos, sustituyéndola por la técnica
adversativa americana del interrogatorio directo y contrainterrogatorio de las partes. El
interrogatorio de testigos en el sistema del CPCM salvadoreño tiene cuatro etapas. Un primer
interrogatorio que realiza la parte que ofreció o presentó el medio probatorio. Luego, un
primer contrainterrogatorio que efectúa la parte contraria a la que hizo el primer
interrogatorio y que tiene el objetivo general de confrontarlo. Posteriormente de finalizado el
contrainterrogatorio, la parte que ofreció el testigo tendrá la facultad de efectuar un segundo
interrogatorio con el objetivo de rehabilitar la credibilidad del testigo y del testimonio que fue
confrontado en el primer contrainterrogatorio. Finalmente, la parte que contrainterrogó
puede efectuar un recontrainterrogatorio, es decir, se confronta nuevamente a la prueba de
quien la ha ofrecido.