Вы находитесь на странице: 1из 11

ESCUELA LIBRE DE DERECHO DE PUEBLA A.C.

DIRECCIÓN DE POSGRADO

“LA PRISIÓN UNA RESTRICCIÓN COACTIVA DE LA LIBERTAD

PERSONAL, HACIA UN NUEVO MODELO PENITENCIARIO”

PRESENTAN:

LIC. ARMANDO GARCÍA ARIZA

MTRO. ANTONIO DOMINGO MORENO DÍAZ

CATEDRÁTICO:

MTRA. ROSA ISELA ORTÍZ OCAMPO

PUEBLA, PUE. A 01 DE OCTUBRE DE 2018.


INTRODUCCIÓN

Las prácticas que durante muchas décadas dieron vida al sistema de justicia penal,
fueron reemplazadas de manera gradual por un sistema basado en nuevas reglas y
los principios del modelo acusatorio oral. Este sistema entró en vigor el 18 de junio
de 2008, de manera paulatina, en algunos estados del país.

La modificación al sistema penal repercutió en la estructura de jerarquías, en el


antiguo sistema la estructura jerárquica era muy diferenciada. Con la
implementación del nuevo sistema, se reconfiguraron no sólo las prácticas, también
la misión y la visión del Poder Judicial en el país con el intento de volverlo una
entidad que garantice el respeto a los derechos humanos tanto de la víctima como
del imputado.

El presente ensayo constituye un instrumento de análisis del panorama jurídico


actual de la ejecución penal en México, pues pareciera que la ejecución penal es
letra muerta en nuestro país, pese a contar con una Reforma Constitucional en
materia penal y en materia de Derechos Humanos de corte progresista, en este
tenor y como bien apunta el Tratadista Mexicano Luis Raúl Hernández Avendaño
en su obra intitulada “Ley Nacional de Ejecución Penal”, un nuevo panorama,
comentarios, retos y perspectivas”, la cárcel para los internos, son lugares para el
recuerdo y el olvido, por lo que es necesario contar con avances significativos en la
materia, que permitan establecer una verdadera ejecución penal.

En este sentido será menester abordar, verbigracia la ya tan controvertida prisión


preventiva, pero no desde el punto de vista del Derecho Procesal Penal, sino desde
la perspectiva del Derecho Ejecutivo Penal, es decir desde adentro, estableciendo
una propuesta concreta para el tratamiento jurídico de las personas vinculadas a
proceso, así mismo se plantea la pregunta sobre si ¿La prisión es el método idóneo
para que el Estado Mexicano cumpla con su pretensión Punitiva?.
PROLEGÓMENOS DE LA EJECUCIÓN PENAL MEXICANA

“HACIA EL JUEZ DE EJECUCIÓN PENAL”

Es evidente que parte fundamental de la exigencia social, ha sido contar con


instituciones jurídicas cercanas a la gente y que fortalezcan la confianza ciudadana,
en este tenor, dichas exigencias no escapan al Sistema Penitenciario Mexicano, por
lo que es necesario a fin de reflexionar la trascendencia de ésta asignatura el llevar
a la reflexión, la figura inédita para el Derecho Ejecutivo Penal Mexicano del Juez
de Ejecución.

En esta tesitura hemos intitulado este apartado “HACIA EL JUEZ DE EJECUCIÓN


PENAL”, ya que en la praxis ha resultado complicado entender la importancia de
esta nueva figura jurídica, máxime que vivimos aún con la mentalidad del Sistema
Penal Tradicional, lo cual hace necesario intitular de la forma en comento este
apartado a fin de situarnos en la actualidad jurídica y permitirnos tomar consciencia
de hacia dónde vamos.

Primeramente debemos tomar en consideración que en el año de 1999, el Comité


de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas realizó en México,
el cuarto informe sobre el tema del sistema de justicia penal, en el que manifestó
que el procedimiento establecido y aplicado en México obstaculiza el cumplimiento
cabal del artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que
exige que toda persona tenga derecho a ser oída públicamente y con las debidas
garantías por un tribunal competente, por lo que recomendó que el Estado mexicano
estableciera un procedimiento que asegurara a los acusados el goce de todos sus
derechos procesales, de conformidad con el artículo mencionado:

El 9 de septiembre de 2007 inició el juicio oral en Oaxaca, en la región del Istmo de


Tehuantepec, un nuevo sistema de justicia penal que no sólo modificó el proceso y
la forma de enjuiciamiento, sino que instauró una nueva figura a nivel nacional que
pasó desapercibida por mucho tiempo para todos, tanto para la Suprema Corte de
Justicia de Nación (SCJN) como para algunos académicos y abogados: el juez de
ejecución de penas, que ya llevaba una década en Oaxaca.
En la reforma constitucional del 18 de junio de 2008, en la llamada reforma penal,
se modificó el artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en su párrafo tercero, el cual dispone que la modificación y extinción de
las penas son propias y exclusivas de la autoridad judicial; así pues, un año después
que en Oaxaca, se creó la figura del juez de ejecución de penas.

Sin embargo, el artículo quinto transitorio de dicha reforma constitucional, estableció


que el nuevo sistema de reinserción, previsto en el párrafo segundo del artículo 18,
así como el régimen de modificación y duración de penas, establecido en el párrafo
tercero del artículo 21 de la Carta Magna, entrarían en vigor cuando la legislación
secundaria correspondiente lo estableciera, sin que excediera el plazo de tres años
contados a partir del día siguiente de la publicación de dicho decreto.

Esto quiere decir que en algunas entidades federativas, el juez de ejecución de


penas guardó el sueño de los justos hasta el 9 de septiembre de 2011, en el que,
por mandato constitucional, se hacía obligatorio observar que la modificación y
extinción de las penas correspondía al Poder Judicial y ya no a la autoridad
penitenciaria. Aquí surge una gran gama de variables, cada estado de la Republica
y la Federación atendieron de diferente manera esta disposición.

EL JUEZ DE EJECUCIÓN PENAL, ¿UNA FIGURA INÉDITA O UNA


ADPTACIÓN DE OTRAS YA EXISTENTES?

En primer lugar debemos establecer lo que debe entenderse por juez de vigilancia
penitenciaria, en este tenor, entiéndase por Juez de Vigilancia Penitenciaria aquella
autoridad judicial que tiene como facultades la modificación y extinción de las penas,
así como la vigilancia en el régimen y trato penitenciario, que para el éxito de sus
funciones, puede actuar oficiosa e inquisitivamente para fiscalizar a la autoridad
penitenciaria.

En atención a la definición anterior, una de las principales actividades del juez de


vigilancia penitenciaria es la de realizar de mutuo propio inspecciones de los centros
penitenciarios en funciones de vigilancia y control.
En algunos países, el juez de vigilancia también tiene la función de velar por que el
sentenciado progrese en su comportamiento, por esa razón es sólo para
sentenciados; sin embargo, países como Italia y Paraguay también tiene a su cargo
a presos en prisión preventiva.

En el caso de Italia, Francia y España, de los primeros países que reconocieron la


exigencia del control jurisdiccional, existen matices en su intervención, a tal punto
que han decidido llamarlo juez penitenciario o carcelario. Por lo que en muchas
ocasiones no hay distinción entre la finalidad de la pena y la finalidad del sistema
penitenciario, y me parece que son distintos, como lo veremos adelante, ya que
imponerle un fin a la pena ha implicado la existencia de un tratamiento para el
sentenciado, una obligación como objeto y no un sujeto de derechos.

En conclusión, el juez de vigilancia penitenciaria se basa en un modelo que concibe


a la cárcel como un lugar de aprendizaje y responsabilidad para la vida en libertad.

EL JUEZ DE EJECUCIÓN EN EL DERECHO EJECUTIVO PENAL MEXICANO

El juez de ejecución penal, tal como lo instaura la Ley Nacional de Ejecución Penal
(LNEP), es una institución que no tiene comparación con ninguna otra figura en el
mundo por las consideraciones que veremos a continuación. La figura del juez de
ejecución penal surge en México con la finalidad de ejecutar lo juzgado por el mismo
poder que impuso la sentencia y así tener el control de esa ejecución; sin embargo,
en nuestro país la ejecución penal no se limita a la ejecución de la sentencia.

El artículo 1° de la LNEP dispone que el objeto de ésta es:

I. Establecer las normas que deben de observar se durante:


a) El internamiento por prisión preventiva.
b) En la ejecución de penas.
c) En las medidas de seguridad impuestas como consecuencia de una
resolución judicial.
II. Establecer los procedimientos para resolver las controversias que
surjan con motivo de la ejecución penal:
a) Procedimiento administrativo.
b) Procedimiento jurisdiccional.
III. Regular los medios para lograr la reinserción social:
a) Trabajo.
b) La capacitación para el mismo.
c) La educación,
d) La salud,
e) El deporte.

Ejecutar lo juzgado significa vigilar que se cumpla la sentencia o resolución judicial


en los términos es que se dictó, sin excesos ni defectos, pero también es importante
saber cuál es la forma de ejecutar lo juzgado, pues principalmente se debe respetar
los principios del procedimiento, ya que las acciones y recursos judiciales se
sustanciarán conforme a un sistema adversarial y oral, y se regirán por los principios
de contradicción, concentración, continuidad, inmediación y publicidad.Aquí emerge
otra diferencia con cualquier juez de ejecución en el mundo, y la pregunta que surge
es: ¿el juez de ejecución puede actuar de oficio?, y ¿qué significa actuar así?

En nuestro país, los jueces de ejecución iniciaban acciones y recursos de manera


oficiosa, y recababan prueba dando intervención a las partes más para que
estuvieran enteradas que para que actuaran o impulsaran en los incidentes de
ejecución (controversias), ya que el juez no sólo recababa prueba sino que
impulsaba de oficio, valoraba y resolvía.

Esto ya no va a poder seguir siendo así, ya que lo general será que todo sea por
instancia de parte, aunque sí existen casos en los que se actuará de oficio, pero
estos supuestos son muy específicos, como en el caso urgente del artículo 115 de
la LNEP.

De igual forma, las visitas que los jueces de ejecución hacían a las cárceles del país
para fiscalizar a la autoridad penitenciaria y, en caso de alguna anomalía, iniciaran
controversias de oficio, ya no podrán continuar, pues el juez es una autoridad
imparcial que no tiene interés propio en el asunto, ya que el órgano jurisdiccional es
quien manifiesta o decide los planteamientos y consecuencias de la acción procesal
planteados por las partes.

También hay que mencionar que la LNEP tiene varios problemas de operatividad,
ya que no especifica cómo debe actuar del juez en algunos casos, lo cual puede
desembocar en diferentes formas de proceder, lo que causaría una incertidumbre
para las partes.

El juez de ejecución en México es un juez con un amplio espectro de acción, ya que


puede solicitar a las autoridades corresponsables que hagan o dejen de hacer algo,
tal es el caso de las Secretarías de Gobernación, de Desarrollo Social, de
Economía, de Educación Pública, de Salud, del Trabajo y Previsión Social, de
Cultura; a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte; al Sistema Nacional
para el Desarrollo Integral de la Familia; y la Secretaría Ejecutiva del Sistema
Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes; así como a sus
equivalentes en las entidades federativas, y a aquellas que por su naturaleza deben
intervenir en el cumplimiento de la Ley en el ámbito de sus atribuciones.

Por estas razones, el juez de ejecución debe ser una autoridad especializada y con
una estructura específica, además, deben contar con conocimientos en materia
procesal penal acusatoria, en derecho penal y en derechos humanos de las
personas privadas de libertad, así como en materia de Derecho Constitucional y de
ejecución penal, pues la herramienta principal del éste no es la calculadora, sino la
Constitución.

LA REINSERCIÓN SOCIAL EN MÉXICO, ¿LETRA MUERTA, DISCURSO


ESPERANZADOR O UNA MÁXIMA FUNDAMENTAL EN LA EJECUCIÓN
PENAL EN MÉXICO?

Como se ha abordado en los dos apartados anteriores, una de las diferencias entre
el juez de vigilancia penitenciaria y el juez de ejecución es que el primero se basa
en modelos de tratamiento de reeducación o readaptación, y el segundo, en un
proceso de reinserción para que los impactos de la prisión no sean tales que
impidan, a una personar, continuar con su proyecto de vida en sociedad.

Para poder explicar lo anterior hacemos algunos apuntes sobre la regeneración, la


readaptación y la reinserción.

Desde 1917 hasta antes de la reforma constitucional de 2008 (en materia penal) y
2011 (derechos humanos) se aludía a la Federación y a los Estados como los entes
que organizaban el sistema penal, refiriéndose también a las cárceles, lo cual dio
lugar a que hubiera diversos sistemas penitenciarios, uno por cada Estado más el
de la Federación; aunque encontramos referencia en Brasil desde 1924.

Después de la reforma de 2008 y 2011 hubo la intención de unificar el sistema


penitenciario al ya no referirse a la Federación y a las entidades federativas, y se
inició con una visión nacional de la ejecución penal, por lo que, para el 8 de octubre
de 2013, esta intención se consolida y se reforma el inciso c), de la fracción XXI, del
artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el que
faculta al Congreso de la Unión para expedir la legislación única en ejecución de
penas.

En cuanto al tema que nos ocupa, el artículo 40 de la Ley Nacional de Ejecución de


Penas establece como principio a la reinserción social, que define como la
“restitución del pleno ejercicio de las libertades tras el cumplimiento de una sanción
o medida ejecutada con respeto a los derechos humanos”; es decir, reinsertar, es
restituir los derechos suspendidos o limitados por la sentencia. Sin embargo, al ser
así, ¿por qué la ley habla de un proceso de reinserción?, ¿De que servirían los
servicios postpenitenciarios?, ¿Es verdad que una persona sale de prisión sin
ninguna afectación?.

En este apartado hacemos algunos comentarios que permitan reflexionar sobre lo


que debe entenderse por reinserción social en la Constitución, admitiendo que no
es una reflexión acabada, pero sí un intento de crear un sistema jurídico y dogmático
en la ejecución penal. Dicho esto, me gustaría empezar con la siguiente ex presión:
“es ridículo hablar de la función reeducativa de la cárcel. La cárcel en el mejor de
los casos no tiene un efecto de corrupción, en el peor tiene un efecto de
deseducación, un efecto criminógeno de educación al crimen.

Para explicar lo anterior, es menester resaltar lo que la Constitución mexicana ha


establecido como finalidad de la pena, desde 1917 a la fecha. El derecho
constitucional mexicano, respecto de los fines de la pena, muestra una evolución
representada por tres conceptos.

- Regeneración: concepto utilizado por el Constituyente de 1917.


- Readaptación social: noción institucionalizada en la reforma constitucional de
1964-65.
- Reinserción social o reintegración social (comunidad): términos adoptados
como sinónimos en la reforma constitucional al sistema de justicia penal de
2008.

En este tenor y como expresa el maestro Miguel Sarre, la idea de la readaptación


significó un avance considerable, ya que el sentenciado dejó de ser “un
degenerado”; no obstante, pasó a ser considerado “un desadaptado”. Esta
evolución implicó el cambio del sujeto responsable concebido como moralmente
atrofiado (degenerado), a otro visto como mental o psicológicamente desviado
(desadaptado). En ambos casos, el sujeto del derecho penal se convierte en objeto
de un tratamiento. El paso constitucional reciente, en el que se considera a la
persona responsable como desintegrada o meramente des insertada de la
sociedad, constituye un rompimiento con las categorías morales y psicológicas
previas.

Al prescindir de la carga extrajurídica, el concepto de reinserción social se


armoniza con el principio de presunción de normalidad del infractor en el sentido
de que las normas penales están dirigidas a “personas cuerdas”, intimidables con
las normas penales, es decir, imputables.

Antes de la reforma de 2008 se identificaba a la regeneración y a la readaptación


con el delincuente. Sin embargo, consideramos que la reinserción social se debe
relacionar no con el responsable del delito, sino con la persona privada de libertad
en un reclusorio.

PRISIÓN PREVENTIVA, ¿LA NUEVA CALAMIDAD PENAL, O UNA MEDIDA


EFICAZ PARA LA EFICACIA JURÍDICA DEL PROCESO PENAL MEXICANO?

En este apartado se analiza a la prisión preventiva desde la perspectiva del Derecho


Ejecutivo Penal, tratando de establecer que si bien dicha medida cautelar, no es
poco idónea para el Derecho Penal en General, el problema de ésta radica en que
en la praxis y debido al fenómeno penitenciario de la sobrepoblación, las personas
sujetas a proceso, de su libertad deben convivir mientras se resuelve su situación
jurídica, en el mismo local que las personas sentenciadas, lo cual prima facie es
violatorio de lo establecido en nuestra Norma Fundamental, pues el artículo 19,
consagra que las personas que se encuentren privados de su libertad, deberán estar
en un área separada a la de los sentenciados.

En este sentido y a partir de lo analizado en clase, consideramos necesario elevar


a rango constitucional local, la Dirección de Centros Preventivos del Delito, como
una dirección perteneciente a la Unidad de Medidas Cautelares, encargándose
dicha dirección de la administración y nombramiento del personal que deberá
laborar, en estos Centros Preventivos del Delito, siendo éstos locales destinados
únicamente para las personas vinculadas a proceso por delitos del fuero común y
federal, pues los mismos se ubicarán en una zona distinta a la de los Centros de
Reinserción Social, en este sentido, el modelo penitenciario sugerido, es el de
prisión abierta, sin embargo y en tratándose de delitos como secuestro, trata de
personas y homicidio, deberá de destinárseles un local apartado bajo el modelo que
actualmente siguen los centros de reinserción social.

REFERENCIAS

BIBLIOGRAFÍA

- Benavente Chorres, Hesbert, “La Ejecución de la sentencia en el Proceso


Penal Acusatorio y Oral”, Flores Editor, 2011.
- Rodríguez Manzanera “Penología”, 5° Ed, Porrúa, 2015.
- Santacruz Fernández R, Santillán Huerta, E. y otros, “La Ejecución Penal
en el Sistema Penal Acusatorio”, Ed, Buap, 2012 .

LEGISGRAFÍA
- Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
- Ley Nacional de Ejecución Penal.
- Código Nacional de Procedimientos Penales.