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SEMINARIO 05:

MECANISMOS DE EVASIÓN DE LA RESPUESTA INMUNE

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES MECANISMOS DE EVASIÓN DE LA RESPUESTA


INMUNE QUE USAN LOS PATÓGENOS?

DESARROLLADO POR: JASMINE CECILIA LÓPEZ ORIHUELA

Un patógeno es todo agente biológico externo que se aloja en un ente biológico


determinado, dañando de alguna manera su anatomía, a partir de enfermedades o
daños que pueden ser o no, visibles. A este ente biológico que aloja a un agente
patógeno se lo denomina huésped u hospedador, dado que es quien recibe al ente
patógeno y lo alberga en su cuerpo.
Hay diferentes tipos de patógenos:
Los virus: Son microorganismos mucho más pequeños que las bacterias. En biología, un
virus es un agente infeccioso microscópico acelular que solo puede multiplicarse dentro
de las células de otros organismos. Los virus infectan todos los tipos de organismos,
desde animales y plantas, hasta bacterias y arqueas.
Las bacterias: Las bacterias son microorganismos unicelulares procariotas que
presentan un tamaño de unos pocos micrómetros y diversas formas incluyendo esferas,
barras, sacacorchos y hélices. Las bacterias son células procariotas, por lo que a
diferencia de las células eucariotas (de animales, plantas, hongos, etc.), no tienen el
núcleo definido ni presentan, en general, orgánulos membranosos internos.
Generalmente poseen una pared celular y ésta se compone de peptidoglicano. Muchas
bacterias disponen de flagelos o de otros sistemas de desplazamiento y son móviles. Las
bacterias patógenas, o sea las que causan enfermedades producen sustancias
venenosas que se llaman toxinas. Entre las bacterias patógenas más comunes en el
hombre, tenemos a las pertenecientes a las familias de: Staphylococcus,
Strepptococcus, Shigella, Salmonella, entre otros.
Fotografía microscópica de
bacteria S. aureus escapando de
la destrucción por leucocitos
humanos.

Los parásitos: Son organismos muy peligrosos porque viven a expensas de los demás, es
decir, encima o dentro de otro organismo que los hospeda. Los parásitos privan de sus
nutrimentos, envenenan o destruyen los tejidos de sus huéspedes, al hacerlo además
de producir enfermedades diversas, causan desnutrición y como también se alimentan
de sangre, provocan anemia o sea la disminución de glóbulos rojos. Entre los más
comunes tenemos: Giardia intestinalis, Cyclospora cayetanensis, Toxoplasma gondii,
entre otros.

Quiste de Giardia
intestinalis (forma
infectante) con tinción
de lugol.

Los hongos: el término Fungi (latín, literalmente “hongos”) designa a un grupo de


organismos eucariotas entre los que se encuentran los mohos, las levaduras y las setas.
Se clasifican en un reino distinto al de las plantas, animales y protistas. Esta
diferenciación se debe, entre otras cosas, a que poseen paredes celulares compuestas
por quitina, a diferencia de las plantas, que contienen celulosa.

Por otro lado, el sistema inmunológico es una defensa natural que posee el organismo
ante los ataques de diferentes elementos patógenos, que causen daño al organismo.
Por medio de una serie de pasos, nuestro cuerpo combate y destruye organismos
infecciosos invasores antes de que causen daño. Este sistema es el encargado de
proteger al cuerpo de infecciones y enfermedades patógenas. Su función es, por tanto,
la de detectar agentes dañinos en el organismo protegiendo las células y tejidos para su
correcto funcionamiento.
La principal barrera de protección que posee el sistema inmunitario es la piel, las
mucosas, vías respiratorias y el ácido estomacal.
El proceso inmunológico funciona así: un agente infeccioso entra en el cuerpo. Quizá es
un virus de la gripe que entra por la nariz, o una bacteria que entra por la sangre cuando
nos pinchamos con un clavo. Nuestro sistema inmunológico está siempre alerta para
detectar y atacar al agente infeccioso antes de que cause daño. Sea cual fuere el agente,
el sistema inmunológico lo reconoce como un cuerpo ajeno. Estos cuerpos externos se
llaman antígenos. Y los antígenos deben ser eliminados.
La primera línea de defensa del cuerpo es un grupo de células llamadas macrófagos.
Estas células circulan por la corriente sanguínea y en los tejidos del cuerpo, vigilantes de
los antígenos.
Cuando un invasor entra, un macrófago rápidamente lo detecta y lo captura dentro de
la célula. Enzimas en el interior del macrófago destruyen al antígeno procesándolo en
pedacitos pequeños llamados péptidos antigénicos. A veces este proceso por sí solo es
suficiente para eliminar al invasor. Sin embargo, en la mayoría de los casos, otras células
del sistema inmunológico deben unirse a la lucha.
Pero antes de que otras células puedan empezar su trabajo, los péptidos antigénicos
dentro del macrófago se unen a moléculas llamadas antígenos de leucocitos humanos o
HLA. La molécula de HLA unida a al péptido, ahora llamada complejo antigénico, es
liberada del macrófago.
Células llamadas linfocitos de la clase T, pueden entonces reconocer e interactuar con
el complejo péptido antigénico-HLA que se encuentra en la superficie del macrófago.
Una vez que dicho complejo es reconocido, los linfocitos T envían señales químicas
llamadas citocinas. Estas citocinas atraen más linfocitos T. También alertan a otros
linfocitos, de la clase B, para que produzcan anticuerpos.
Estos anticuerpos se liberan a la circulación sanguínea para encontrar y unir más
antígenos, de tal forma que los invasores no se puedan multiplicar y enfermarle. En el
último paso de este proceso, una célula llamada fagocito se encarga de remover el
antígeno del cuerpo.
Sin embargo, a pesar de los variados dispositivos de protección que el hospedador
elabora en contra de la gran cantidad de antígeno que el agente infectante presenta,
este es capaz de sobrevivir por largo tiempo utilizando mecanismos de evasión que han
desarrollado a lo largo de su existencia.
Por ejemplo, la cronicidad de las infecciones parasitarias es una indicación de que el
sistema inmune (SI) es incapaz de erradicar al parásito, y esto se debe a que el invasor
posee los instrumentos para eludir la respuesta inmune (RI).
Un gran número de los distintos protozoarios pasan una parte o todo su ciclo vital como
parásitos dentro del hospedador vertebrado, incluyendo al humano. Una vez
establecidos, las diferentes especies de parásito presentan una gran habilidad para
suprimir y/o desviar la RI del hospedador de tal forma que la infección es finalmente
controlada y tolerada, pero no eliminada.
Es así que podemos mencionar el caso del Plasmodium Falciparum, que es un protozoo
parásito que causa malaria en humanos. Es transmitida por mosquitos Anopheles. Se
pueden observar diferentes fases evolutivas, en el mosquito Anopheles (donde se
reproduce el parásito), en el interior de los hepatocitos y en el interior de los glóbulos
rojos del hospedador humano. Es el único capaz de producir malaria cerebral. Causa la
muerte por coma y anemia. Invade cualquier tipo de eritrocitos y produce el paludismo
terciario maligno.
Fotografía microscópica
de Plasmodium
falciparum en la sangre

El P. falciparum evade la respuesta inmune mediante la variación antigénica y/o


polimorfismo. Del mismo modo, utiliza la adherencia de eritrocitos infectados al
endotelio vascular, para evitar ser destruida en el bazo. Además, bloquea a los
anticuerpos que inhiben la invasión de eritrocitos y presenta ligandos peptídicos que
alteran las funciones de las células T de memoria. También altera el reconocimiento
inmune, mediante su mimetismo molecular.

Así mismo, tenemos el caso de Schisostoma, que es un género de platelmintos parásitos


de la clase de los trematodos. Causan la infección más importante del hombre de entre
todos los gusanos planos, conocida como esquistosomiasis. Todas las especies de
Schistosoma tienen a un molusco como hospedador intermedio, una relación que fue
descubierta a comienzos del siglo XX.

Microscopía (x256)
electrónica del parásito
Schistosoma.

Los parásitos pertenecientes a este género evaden la respuesta inmunitaria mediante


cambios estructurales en el tegumento. El tegumento del parásito adsorbe antígenos
del hospedador (Ags de eritrocitos, clase I del MHC, complemento e Ig), esto funciona a
modo de “disfraz. Además, induce a anticuerpos bloqueadores de la acción letal de IgE
y subclases de IgG, por medio de los antígenos de sus huevecillos.
De ese modo, se podrían enumerar, muchos otros casos de diversos parásitos y sus
mecanismos de evasión.
Por otra parte, respecto a las bacterias, su virulencia depende de su resistencia frente a
la inmunidad del huésped. Hecho este que les permite instalarse en sus tejidos e incluso
invadirlo y diseminarse en su interior. Es así que tenemos los siguientes ejemplos de
mecanismos que poseen algunas bacterias, tanto extracelulares como intracelulares.
 Evasión de la fagocitosis: las bacterias con cápsulas polisacáridas resisten la
fagocitosis, por lo que son más virulentas que las cepas homólogas no capsuladas
(Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae). Los anticuerpos
específicos contra la cápsula vencen este mecanismo.

Cápsula de
Streptococcus
pneumoniae

 Evasión de la destrucción por fagocitos: Uno o varios de estos mecanismos se


dan en todas las bacterias intracelulares: la bacteria puede ser resistente al NO
(oxido nitrico), al anión superóxido (O2-), al H2O2 (agua oxigenada), como es el
caso de la Mycobacterium tuberculosis; la bacteria puede impedir la formación
del fagolisosoma, por ejemplo la Legionella, Chlamydia, M. tuberculosis, etc.; la
bacteria puede escapar del fagosoma al citoplasma del fagocito, como la Listeria
monocytogenes. Respuesta adecuada por parte del huésped para contrarrestar
estos mecanismos y contener la infección: activación del macrófago por
CD4+TH1 o LTC.
 Inhibición de la respuesta quimiotáctica inducida por C5a: por producción de una
C5apeptidasa, como la Streptococcus agalactiae, S. pyogenes, etc.
 Inhibición de los linfocitos T: la proteína Opa, antígeno en la superficie de
Neisseria gonorrhoeae puede inhibir la activación y proliferación de los LT CD4+;
las micobacterias inducen en los macrófagos la producción de TGF-β e IL-10,
citocinas con acción antiinflamatoria e inmunosupresora.
 Producción de enzimas: proteasas contra la IgA. Por ejemplo, la S. pneumoniae.
 Supresión de la respuesta inmune antibacteriana: por la producción de citocinas
supresoras (Yersinia enterocolitica produce IL-10); por inhibición del aumento de
moléculas CMH clase II en las células presentadoras de antígeno inducido por
INF-γ(M. tuberculosis).

Colonias de Yersinia
enterocolitica creciendo en
una placa de agar XLD

 Variación genética de los antígenos de superficie: es el mecanismo más


importante y eficaz que las bacterias pueden tener contra la inmunidad humoral
específica del húesped, es decir, contra la producción de anticuerpos.

De manera similar a los parásitos y a las bacterias, tenemos a los virus, que utilizarán
diversos métodos de defensa o escape, tales como:
a) Generación de epitopos T y B mutantes. Ej: VIH, gripe.

b) Infecciones persistentes en nichos inmunoprivilegiados. Ej: infección de neuronas no


accesibles a las CTLs en el virus de la rabia, rubéola o CMV.
c) Inmunosupresión. Ésta puede ser debida a la eliminación de los macrófagos por las
CTLs. Además puede ser causada por infección directa de linfocitos y macrófagos o por
alteración de los niveles de citocinas. (EBV, VIH, CMV).
d) Interrupción de la respuesta del IFN. Se da a distintos niveles:
 Bloqueo de la actividad de la PKR o la 2´, 5´-oligoadenilato sintetasa (adenovirus,
virus del herpes y VHC).
 Formación de receptores de IFN solubles (poxvirus).
 Interferir con la señal del IFN (paramixovirus).
Además los virus también codifican:
 Homólogos de las citocinas como la vIL-10 y vIL -6 (virus herpes).
 Receptores que interfieren con la función del TNF.
e) Alteraciones de la presentación antigénica. Ej: algunos adenovirus inhiben la
expresión de MHC-l. La expresión de las moléculas MHC de clase I se puede interrumpir
por:
 Bloqueo de la entrada del péptido al RE, por la inhibición de TAP (VHS-1 y -2).
 Impidiendo el ensamblaje de la partícula vírica en la fase de maduración y la
migración del complejo MHC trimolecular (CMV humano).
Un mecanismo similar afecta a las moléculas MHC de clase II:
 Bloqueo de la transcripción (virus del herpes).
 Degradación prematura.
 Reducción de los niveles de MHC-II sobre la superficie celular (CMV, VIH, virus
del Sarampión).
f) Alteraciones en la regulación de la respuesta inmune. Ej: inducción de respuesta TH2
por el RSV o síntesis de moléculas análogas a citocinas o sus Rc (VEB).
g) Evasión del sistema del complemento.
 Secreción de proteínas que se unen a C4b, inhibiendo la vía clásica (virus
vaccinia).
 Presencia de glicoproteínas que se unen a C3b, inhibiendo la vía clásica y la
alternativa (VHS).

En conclusión, se podría decir que la respuesta inmunitaria que se presenta después de


una infección por medio de un agente patógeno es compleja. El organismo infectado
desplaza todos los elementos de la inmunidad innata y adquirida con el propósito de
eliminar al patógeno. Por otra parte, el patógeno trata de sobrevivir y para ello necesita
eludir la respuesta inmunitaria. Es así que el patógeno desarrolla formas de soslayar los
mecanismos inmunitarios, subsistiendo y desarrollando infecciones crónicas.

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HOLI MOM BALERIAH TQ <3
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REFERENCIAS

 https://www.definicionabc.com/salud/patogeno.php

 http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1025-02552015000400014

 http://www.ehu.eus/immunologia/iwiki/?4_Mecanismos_de_evasion_a_la_respuesta
_inmune_antibacteriana

 https://analizacalidad.wordpress.com/2014/02/25/que-es-un-patogeno/

 http://espanol.arthritis.org/espanol/salud-y-vida/su-cuerpo/sistema-inmunologico/

 https://kidshealth.org/es/parents/immune-esp.html