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21 MILLONES DE PERSONAS SON VÍCTIMAS DE TRABAJO FORZOSO

Cerca de 21 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso en todo el mundo,


atrapadas en empleos que les han sido impuestos por medio de la coacción o del engaño
y que no pueden abandonar, según un nuevo informe de la OIT .
La región de Asia y el Pacífico representa el número más alto de trabajadores forzosos en
el mundo- 11,7 millones (56 por ciento) del total general, seguida por África, con 3,7
millones (18 por ciento), y América Latina, con 1,8 millones de víctimas (9 por ciento).

Figura 1 Victimas de trabajo forzoso por Región

Trabajo forzoso en cifras


 3 de cada 1000 personas en todo el mundo están en trabajo forzoso.
 18,7 millones de trabajadores (90 por ciento) son explotados en la economía
privada, por individuos o empresas. De este número, 4,5 millones (22 por ciento)
son víctimas de explotación con fines sexuales y 14,2 millones (68 por ciento) son
víctimas de explotación con fines laborales en actividades económicas como la
agricultura, la construcción, el trabajo doméstico o la industria manufacturera.
 2,2 millones (10 por ciento) realizan trabajo forzoso impuesto por el Estado, por
ejemplo, en las cárceles, o por ejércitos nacionales o fuerzas armadas rebeldes.
 5,5 millones (26 por ciento) tienen menos de 18 años.
 La tasa de prevalencia o número de víctimas por mil habitantes es más alta en
Europa Central y Sudoriental y Comunidad de Estados Independientes, con 4,2
por 1.000, y en África, con 4,0 por 1.000 habitantes respectivamente. Es más baja
en las economías desarrolladas y en la Unión Europea, con 1,5 por 1.000
habitantes.
 La prevalencia relativamente alta en Europa Central y Sudoriental y Comunidad
de Estados Independientes puede ser explicada por el hecho de que la población
es mucho menos numerosa que, por ejemplo, en Asia y, al mismo tiempo, las
denuncias de trata con fines laborales o de explotación sexual y de trabajo forzoso
impuesto por el Estado son numerosas en la región.
 En las economías desarrolladas y en la Unión Europea hay 1,5 millones (7 por
ciento) de trabajadores forzosos. Los países de Europa Central, Europa
Sudoriental y la Comunidad de Estados Independientes se registran 1,6 millones
(7 por ciento) de personas.
 En el Oriente Medio, el número de víctimas se estima en 600.000 (3 por ciento).
 Hay 9,1 millones de víctimas (44 por ciento del total) que se han desplazado, ya
sea dentro de sus respectivos países o hacia el exterior. La mayoría, 11,8 millones
(56 por ciento), están sometidas a trabajo forzoso en sus países de origen o
residencia. Los desplazamientos transfronterizos están estrechamente vinculados
con la explotación con fines sexuales.
A partir de ahora, la atención debería dirigirse hacia una mejor identificación y
persecución del trabajo forzoso y de los delitos relacionados como la trata de seres
humanos. Aún es complicado tener éxito en un proceso judicial contra individuos que
ocasionan tal sufrimiento a tantas personas. Esto debe cambiar. Debemos garantizar que
el número de víctimas no aumente durante la actual crisis económica, en la cual las
personas son cada vez más vulnerables a esta práctica nefasta.
Información adicional:
Trabajo forzoso es el término utilizado por la comunidad internacional para denominar
situaciones en las cuales las personas involucradas – mujeres y hombres, niñas y niños –
tienen que trabajar contra su voluntad, obligadas por sus contratistas o empleadores, a
través de, por ejemplo, la violencia y amenazas de violencia, o de medios más sutiles
como la acumulación de deudas, la retención de documentos de identidad o las amenazas
de denuncia ante las autoridades de inmigración. Estas situaciones pueden además incluir
casos de trata de seres humanos y prácticas similares a la esclavitud, los cuales son
términos similares, pero no idénticos desde el punto de vista legal. La legislación
internacional establece que exigir a alguien el trabajo forzoso es un crimen, y debe ser
castigado a través de penas que reflejen la gravedad del delito.
Convenios de la OIT
 Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29)
 Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105)
 Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182)
 Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29) : Este Convenio fundamental
prohíbe todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio y es definido como “todo
trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera
y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente”. Se establecen
excepciones para el trabajo exigido por el servicio militar obligatorio, las
obligaciones cívicas normales o en virtud de una condena pronunciada por
sentencia judicial (a condición de que este trabajo o servicio se realice bajo la
vigilancia y control de las autoridades públicas, y que la persona que lo realiza no
sea cedida a, o puesta a disposición de particulares, compañías o asociaciones), en
casos de emergencia y para los pequeños trabajos comunales realizados por los
miembros de una comunidad en beneficio directo de la misma. El Convenio
establece además que el hecho de exigir ilegalmente trabajo forzoso u obligatorio
será objeto de sanciones penales, y que los países que lo ratifiquen tendrán la
obligación de cerciorarse de que las sanciones impuestas por la ley sean realmente
eficaces y se apliquen estrictamente.
 Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105) : Este Convenio
fundamental prohíbe el trabajo forzoso u obligatorio como un medio de coerción
o de educación política o como castigo por tener o expresar determinadas
opiniones políticas o por manifestar oposición ideológica al sistema político,
social o económico establecido; como método de movilización y utilización de la
mano de obra con fines de desarrollo económico; como medida de disciplina en
el trabajo; como castigo por haber participado en huelgas; como medida de
discriminación racial, social, nacional o religiosa.
 Además, el trabajo forzoso u obligatorio de niños menores de 18 años es una de
las peores formas de trabajo infantil, como se expresa en el Convenio sobre las
peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182) .