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INSTITUTO SUPERIOR PADRE ELIZALDE

Trabajo Práctico

Adolescentes:
Suicidio y Conductas
Autolesivas

Profesorado: Matematica 2º Año


Materia: Psicologia y cultura del alumno de
E.G.B.
Alumnos: Fabiola Villca
Carolina Fernandez
Mauro Rossi
Brian Guzman

Año 2018
SUICIDIO EN ADOLESCENTES

En las últimas décadas se ha observado un dramático cambio en las causas de


mortalidad adolescente. Antes, los adolescentes morían en gran parte de causas
naturales, por enfermedades congénitas en su mayoría, mientras que ahora es más
probable que mueran de causas previsibles. Parte de este cambio ha sido un aumento
mundial de las tasas de suicidio adolescente en países desarrollados, como en los en vías
de desarrollo. En la población adolescente de nuestro país, el suicidio es en la actualidad
una de las principales causas de muerte. Esta dramática situación actual en Argentina es
lo que motiva la presente investigación, para conocer en profundidad el problema y
poder definir métodos de prevención.

Definición: La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido el intento de


suicidio como:

Suicidio: Un acto sin resultados fatales, en el cual un individuo inicia deliberadamente


una conducta no habitual que, sin la intervención de otros, podría causar autolesiones;
o una sobreingesta deliberada de la medicación prescrita o de la dosis terapéutica
generalmente aceptada con el propósito de que se produzcan cambios ambientales y/o
familiares deseados por el sujeto, a partir de las consecuencias físicas reales o
esperadas.

Parasuicidio y Gesto Suicida

El término parasuicidase suele utilizarse para describir la sobreingesta o cortes en la piel


realizados con más frecuencia por chicas y, habitualmente, con desenlaces benignos. La
mayoría de intentos evaluados en la clínica son protagonizados generalmente por chicas,
y casi siempre con resultados no letales.

El gesto suicida implica que la conducta suicida se realiza sin intenciones letales, como
una «demanda de ayuda o de atención».

Ideación Suicida

La ideación suicida puede traducir desde una venganza o un sentimiento de


desesperación fugaz causados por una experiencia determinada en un momento de
cólera o de frustración o pérdida, en un joven que al ser descubierto por algún delito,
teme una pena disciplinaria, pasando por la preocupación tranquila, silenciosa y
planeada de un individuo deprimido que se siente desesperanzado por una rutilación que
le consume constantemente.

Considerando que se entiende por suicidio a todo acto realizado voluntariamente con el
propósito de dejar de existir, es decir, de quitarse la vida. Generalmente la persona que
decide suicidarse tiende a estar pasando por un período de profundo sufrimiento vital en
diferentes aspectos importantes de su vida, sin poder hacerle frente y estando en un
estado de desesperación en el que la única salida que pueden ver es la muerte.
La vivencia de un trauma profundo, el diagnóstico de una enfermedad incurable, el
acoso de otras personas o la desesperación y sensación de total ausencia de control
sobre la propia vida son algunos de los múltiples aspectos que pueden precipitar en
algunas personas el intento de matarse. Si bien mediante este tipo de actos se busca la
muerte, en su mayoría las personas que los llevan a cabo no buscan el fallecimiento en
sí sino la liberación y el cese del sufrimiento que algo les causa.

A nivel orgánico suele relacionarse la conducta suicida con un bajo nivel de serotonina
en el sistema nervioso. Existen factores de riesgo importantes tales como la presencia de
psicopatología (el trastorno bipolar, seguido de las adicciones, la depresión, la
esquizofrenia y el trastorno límite de la personalidad son algunos de los más vinculados
a intentos de suicidio), el sexo (si bien la ideación es más frecuente en mujeres, los
hombres tienden a llevar a cabo el acto suicida en una mayor proporción de casos) y la
edad, la impulsividad y la desesperación, la presencia o conocimiento de otros suicidios
en el entorno cercano o la existencia de estresores persistentes y a los que no se puede
confrontar debido a la inexistencia de suficientes recursos.

Desencadenantes

La mayoría de suicidios consumados en adolescentes, así como los intentos de suicidio,


parecen ser impulsivos y estar precedidos por un acontecimiento estresante. Con mucha
frecuencia, estos acontecimientos son crisis disciplinarias, como por ejemplo meterse
en problemas en la escuela o con la ley. Otros desencadenantes habituales son una
ruptura sentimental o una pelea entre amigos.

Intentos previos
Entre un 25 y un 50% de los adolescentes y jóvenes que consuman el suicidio han
realizado un intento previo conocido.
-
Factores de riesgo suicida en adolescentes
- Antecedentes familiares o personales de intentos de suicidio.
- Violencia familiar entre sus miembros, incluyendo el abuso físico y sexual.
- Pobre comunicación entre los integrantes de la familia.
- Frecuentes cambios de domicilio a diferentes áreas.
- Rigidez familiar, con dificultades para intercambiar criterios con las generaciones más
jóvenes.
- Autoritarismo, pérdida de la autoridad entre los progenitores, o desautorizaciones
mutuas persistentes entre ambos.
- Inconsistencia de la autoridad, permitiendo conductas que han sido anteriormente
reprobadas.
- Incapacidad de los progenitores para escuchar y contener las inquietudes del
adolescente y desconocimiento de sus necesidades.
- Dificultades para demostrar afectos.
- Identificación e idealización de figuras - íconos adolescentes que han cometido
suicidio o que se hayan muerto.
- Hacinamiento. Convivencia en espacios pequeños que afectan a la intimidad de los
miembros de la familia.

Rasgos de personalidad que aumentan el riesgo suicida en los adolescentes:


- Inestabilidad del ánimo.
- Conducta agresiva.
- Conducta disocial.
- Elevada impulsividad.
- Rigidez de pensamiento.
- Dificultad para resolver problemas.
- Fantasías de grandiosidad alternando con sentimientos de inferioridad.
- Sentimientos de frustración.
- Manifestaciones de angustia ante pequeñas contrariedades.
- Elevada autoexigencia que rebasa los límites razonables.
- Sentimientos de ser rechazado por los demás, incluyendo los padres u otras figuras
significativas
- Vaga identificación genérica y orientación sexual deficiente.
- Relación ambivalente con los progenitores, otros adultos y amigos.
- Antecedentes de haber realizado una tentativa de suicidio.
- Frecuentes sentimientos de desamparo y desesperanza.
- Falta de la capacidad de autocrítica.

Factores desencadenantes
- Divorcio de los padres.
- Muerte de seres queridos.
- Problemas en las relaciones con los progenitores en los que predomine: el maltrato
físico, la negligencia, el abuso emocional y el abuso sexual.
- Problemas escolares, por dificultades del aprendizaje o disciplinarios.
- Llamadas de atención de carácter humillante por parte de padres, madres, tutores,
maestros o cualquier otra figura significativa sea en público o en privado.
- A partir de los 6 años, se comienza a considerar la muerte como un suceso inevitable y
universal, llegando el niño o la niña a la conclusión de que todas las personas, incluido
él, tienen que morir. Paralelamente con el concepto de muerte se desarrolla el de
suicidio.
- Los factores de riesgo suicida detectados en el medio familiar. Los niños que
tienen actitudes suicidas provienen de un medio familiar con progenitores con
alteraciones mentales o trastornos tales como alcoholismo, adicciones, psicosis, o
trastornos severos de la personalidad o del estado de ánimo. En estos casos la falta de
cuidado, la transmisión de desesperanza, el pesimismo y la falta
de motivación favorecen al peligro suicida.
- Otros factores de riesgo suicida de importancia en la niñez son la presencia
de conductas suicidas en alguno de sus padres y las alteraciones en las relaciones entre
los progenitores y sus hijos, especialmente cuando existe maltrato infantil y abuso
sexual, físico o psicológico.
- La violencia contra los niños en cualquiera de sus formas es uno de los factores que
entorpece el desarrollo de la personalidad, y que contribuye a la aparición de rasgos o a
la realización de actos suicidas.

Señales indirectas y predictoras de la conducta suicida


- Cambios en los hábitos de dormir y de comer.
- Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales.
- Comportamientos rebeldes, actitudes violentas
- Escaparse de la casa (actuaciones o acting outs).
- Abandono fuera de lo común en su apariencia personal.
- Cambios pronunciados en su personalidad.
- Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse.
- Deterioro en la calidad de su trabajo escolar.
- Quejas somáticas frecuentes.
- Pérdida de interés en cosas que antes les parecían divertidas.
- Tendencia a la queja permanente.
- Apatía exacerbada, indiferencia.
- Desinterés por el orden y la limpieza, y por objetos por los cuales antes se veían
entusiasmados.
- Donación de objetos estimados.

El suicidio en adolescentes con frecuencia ocurre después de un evento estresante en la


vida, como problemas en la escuela, la rotura con un novio o novia, la muerte de un ser
querido, un divorcio o un fuerte conflicto familiar.
Los adolescentes que piensan en suicidarse podrían:
 mencionar el suicidio o la muerte en general
 insinuar que ya no estarán más
 mencionar los sentimientos de desesperanza o de culpa
 retraerse de amigos o de la familia
 escribir canciones, poemas o cartas sobre la muerte, la separación y pérdida
 empezar a regalar objetos valiosos a hermanos o amigos
 perder el deseo de participar en cosas o actividades predilectas
 tener dificultades para concentrarse o pensar con claridad
 mostrar cambios en hábitos de alimentación o de dormir
 participar en comportamientos riesgosos
 perder interés en la escuela o en los deportes.

Las señales directas son:


- Ideación suicida concreta y pensamientos de muerte.
- Comunicaciones escritas o verbales que describen intencionalidad y a veces
el plan suicida.
- Una vez que un adolescente vulnerable ante una situación traumática inicia una crisis
que potencialmente puede desencadenar una tentativa de suicidio, es necesario actuar
con rapidez, y asumir una postura muy directiva, para salvar su riesgo de vida y evitar
cualquier otro tipo de conducta que desencadene una auto-agresión.
Psicopatología
En la mayoría de casos, los estudios !obre la psicopatología del suicidio se realizan
mediante entrevistas con personas que fueran significativas para el difunto; es lo que se
conoce como autopsias psicológicas. Las formas más comunes de trastorno psiquiátrico
en estos casos son:
Factores clínicos de riesgo
Los más importantes son:
* Trastorno depresivo mayor,
* Trastorno bipolar;
* Esquizofrenia,
* Abuso de sustancias,
* Ataques de pánico,
* Anhedonia severa,
* Experiencias de humillación recientes,
* Ideación suicida, e
* Historia de intentos previos.

Tipos de suicidio según la motivación

Una de los principales aspectos a tener en cuenta cuando evaluamos un acto suicida es
el motivo que ha impulsado a la persona a provocar su propia muerte. En este aspecto
podemos encontrar una gran cantidad de tipos de suicidio, siendo algunos de los
principales los siguientes.

Suicidio llamada de atención o grito de ayuda


Algunas personas recurren al intento de suicidio como mecanismo para llamar la
atención hacia un hecho concreto o pedir ayuda ante hechos que no son capaces de
controlar. Puede tener fines manipulativos y no suele quererse el deceso en sí a menos
que la situación problema no cambie.

Con finalidad de muerte


El objetivo de este tipo de suicidio es lograr la propia muerte. Suele ser planificada
cuidadosa y meticulosamente.

Como huida
La mayor parte de suicidios tienen como objetivo real el cese del sufrimiento y no la
muerte en sí. El deceso es visto como la única alternativa al sufrimiento que causa un
elemento concreto de la realidad (por ejemplo el acoso o las deudas), motivo por el cual
el sujeto decide disponer de su propia vida. Generalmente se da de forma impulsiva y
sin grandes planificaciones previas.

Finalista
Este tipo de suicidio suele estar dirigido a conseguir un objetivo determinado diferente a
la muerte o a la huida. Tiende a no buscarse la propia muerte sino a fingir o aparentar
dicha búsqueda con el fin de conseguir algún tipo de beneficio. Ejemplos de ello son el
de grito de ayuda antes mencionado o el de venganza, aunque también puede perseguir
beneficios de tipo económico como el hecho de que otros cobren seguros de vida.

Por venganza
El suicidio por venganza o de tipo paranoide es un tipo de suicidio el cual se realiza con
el propósito de provocar daños a otras personas, con el fin de hacer sentir culpabilidad
y/o sufrimiento a alguien concreto.

De balance
Se considera como tal el suicidio llevado a cabo por personas que, en ausencia de
psicopatología y tras un prolongado periodo de tiempo intentando hacer frente a una
situación conflictiva y dolorosa, deciden tras hacer un balance que continuar viviendo
no supone ningún tipo de ganancia ni para ellos mismos ni para el entorno. Suele
observarse en casos de ancianos y personas con limitaciones serias.
Tipos de suicidio según la modalidad o método

Las personas que eligen darse muerte recurren a diferentes medios para ello según la
intencionalidad concreta de su acción, de su necesidad de tener el control de la
situación, del nivel de sufrimiento que quieren padecer o simplemente de la
disponibilidad de medios concretos. Si se clasifican los suicidios e intentos de suicidio
por el método empleado para ello, podemos encontrarnos con diferentes tipos.

Blandas
Se trata de formas de suicidio que en principio no causan traumas evidentes y que
tienden a causar adormecimiento y poco dolor. Una de las principales formas de suicidio
con métodos blandos es la ingestión de cantidades masivas de fármacos, como los
barbitúricos. La persona suele tener un papel más pasivo en su propia muerte, esperando
los efectos de su acción.
Asimismo suponen una mayor probabilidad de arrepentimiento y salvación, y en
muchos casos los efectos pueden ser revertidos antes de que causen el fallecimiento.

Duras
Dentro de esta clasificación se incorporan métodos que implican una mayor brutalidad,
tales como el suicidio mediante el uso de armas (sean blancas o de fuego),
electrocutarse, arrojarse al vacío o el ahorcamiento. Tienden a suponer una mayor
probabilidad de muerte que las blandas y revestir cierta brutalidad.
En comparación con las formas blandas de suicidio, es mucho más probable que causen
algún tipo de sufrimiento. También suelen ser métodos que suponen una actuación
directa del individuo a la hora de provocar su propia muerte.

Extrañas
Este tipo de suicidios suelen provocar un elevado nivel de sufrimiento antes de producir
la muerte, revistiendo cierta crueldad hacia uno mismo. Suelen ser llevadas a cabo en
situaciones de psicopatología, especialmente psicótica. Ejemplos de ello serían la
ingesta de sustancias corrosivas o cortantes, ahogarse a sí mismo o prácticas
autocaníbales.

Enmascaradas
Se trata de muertes que son provocados por la propia persona de una manera tal que
pueden confundirse con muertes naturales o con homicidios. Suelen perseguir una
intencionalidad concreta, como el cobro de seguros de vida por parte de allegados o
inculpar a alguien de la propia muerte.

Suicidio según el nivel de regulación e integración social

Una de las clasificaciones realizadas tras varios estudios es la llevada a cabo por
Durkheim, quien consideraba el suicidio un acto causado fundamentalmente por
elementos sociales. En este sentido se encuentran cuatro posibles clasificaciones,
relacionados con el nivel de integración del individuo en la sociedad o la regulación de
esta sobre la vida de las personas.

Suicidio egoísta
Se entiende como tal al tipo de suicidio que se realiza cuando las vinculaciones sociales
del individuo son débiles y el individuo no se siente integrado en la sociedad. No es
capaz de sentirse satisfecho debido a la falta de realización como ser social. Se siente
desbordado, incapaz y sólo.

Altruista
Se trata de la muerte autoinfligida que se produce por un exceso de integración grupal,
viendo la propia muerte como un sacrificio realizado en beneficio al grupo. Se valora
más al grupo que al propio individuo.

Anómico
El suicidio anómico es el suicidio que llevan a cabo aquellas personas que tienen una
regulación social insuficiente. La sociedad cambiante e inestable hace que no se tengan
referentes, modificando los valores del individuo y pudiendo provocar una pérdida de la
identidad.

Fatalista
Al contrario que el anterior, el suicidio fatalista es visto como aquel llevado a cabo por
individuos sometidos a un control y regulación social excesivos, sintiéndose opresión e
impotencia que pueden llevar a buscar la muerte como huida de tal situación.

Suicidio según la planificación previa


La autolisis puede clasificarse también según se haya planificado previamente o no.

Suicidio accidental
Se trata del tipo de suicidio que se produce por accidente. El sujeto no quería realmente
morir, pero su actuación genera una situación que acaba con su vida.

Reflexivo, intencional o premeditado


El suicidio premeditado es aquel en el que la persona que lo lleva a cabo ha planificado
de antemano tanto la manera como el momento y lugar de su muerte. En algunos casos
en que el motivo es la vivencia de hechos traumáticos o en que el sujeto manifestaba
una gran ansiedad puede observarse un repentino estado de calma y serenidad
previamente al acto, resultado de haber tomado la decisión.

Suicidio impulsivo
El suicidio impulsivo es aquel que se lleva a cabo sin premeditación previa. El sujeto
puede haber pensado en quitarse la vida anteriormente, pero no lleva a cabo esta acción
hasta un momento en que se siente altamente activado y desesperado. Puede ocurrir en
situaciones generadoras de alta ansiedad, durante un brote psicótico o durante un
episodio maníaco.

Según el resultado
Intentar quitarse la vida puede terminar generando diferentes resultados, según si el
intento tiene o no éxito.

Autoagresión no suicida
En este caso no estamos ante un verdadero intento de suicidio. El sujeto se autolesiona
por diferentes motivos pero sin que dicha acción suponga un riesgo real para su vida o
bien sin que la autolesión pretenda este hecho. En ocasiones puede llegar a provocar la
muerte.

Intento/Tentativa de suicidio
Se considera intento o tentativa de suicidio todo acto realizado voluntariamente con la
intención de conseguir la propia muerte sin que dicha acción tenga éxito en su objetivo.

Suicidio consumado
Llamamos suicidio consumado aquel en el que la persona ha actuado con el fin de darse
muerte y ha logrado su objetivo.

Suicidio frustrado
Se trata del tipo de intento de suicidio que se ha llevado a cabo con el propósito de
lograr la muerte, empleando para ello métodos que por norma general provocan el
deceso del individuo. Sin embargo la intervención de elementos circunstanciales e
imprevisibles, como la aparición de otras personas, la rápida actuación de los servicios
médicos, una mala planificación o un uso inexacto de los medios escogidos para darse
muerte han impedido que se acabe provocando el fallecimiento.

Según la implicación de otras personas

En ocasiones el suicidio involucra, sea de forma voluntaria o involuntaria, a más de una


persona. En este sentido podemos encontrar los siguientes tipos de suicidio.

Suicidio colectivo o en masa


Se trata de un tipo de suicidio en el que más de una persona o un colectivo entero elige
y pacta propiciar su propia muerte de forma voluntaria. Los motivos para ello pueden
ser varios, tales como la huida de un factor aterrador o bien el convencimiento de que
tal acto les puede reportar algún tipo de beneficio. Este tipo de actos suelen ocurrir en
contextos de situaciones de guerra o bien en sectas.

Ampliado
El suicidio ampliado se basa en la idea de que un individuo decide quitarse la vida pero,
además de ello, considera necesaria o incluso compasiva la muerte de otros
generalmente vinculados a él. Estas otras personas no han manifestado la intención de
querer morir.

El individuo da muerte primero a los demás, los cuales son generalmente familiares
cercanos como hijos, pareja o familia, y posteriormente se quita la vida. Este tipo de
situaciones suelen darse en entornos familiares en las que la persona que quiere
suicidarse considera que quienes deja atrás van a sufrir en gran medida o no podrán
sobrevivir sin ella.

Suicidio asistido o eutanasia


La eutanasia o suicidio asistido supone la finalización de la vida de una persona
mediante la participación de otra u otras, participación autorizada y demandada por el
propio sujeto o bien por su entorno cercano en el caso de lesiones irreversibles que no
permitan la toma de una decisión por parte del individuo.

Suicidio inducido
Se trata de un acto de autolesión con propósito de muerte que ha sido provocado o
facilitado debido a la coacción o a la sugestión que otras personas han provocado en el
individuo que se suicida. El sujeto puede ser amenazado u obligado a darse muerte, o
bien se puede facilitar de forma activa que tenga ganas de morir.

Falso suicidio
En este caso no estamos ante un verdadero caso de suicidio. Se trata generalmente de un
homicidio o asesinato que se ha realizado de tal manera que parezca que el sujeto en
cuestión se haya quitado la vida por sí mismo.

CONDUCTAS AUTOLESIVAS EN LOS ADOLESCENTES

Autolesión, autoagresión o herida autoinflingida, son aquellos daños al propio cuerpo


producidos de manera consciente e intencionada sin intención de causar la muerte por
un individuo con el objetivo de liberar emociones intensas.
Las autoagresiones se efectúan por parte de los adolescentes como una forma de
expresar aquellos sentimientos intensos que no saben, o no pueden, asumir de otra
manera. Por ejemplo, grandes sentimientos de rabia, tristeza, dolor y soledad, los que
comúnmente pueden desbordarlos emocionalmente, y que al desconocer otros medios
de expresión liberadora, terminan sintiendo emocionalmente a través del propio cuerpo.
Los adolescentes realizan estos actos frecuentemente como un modo de lidiar con
elevados montos de estrés y así aliviar la intolerable tensión que sienten y que para
algunos resulta insostenible. Además de esto, al dejar una huella visible del dolor
(herida), logran materializar en algo concreto y físicamente doloroso su dolor
emocional, haciéndolo mentalmente más entendible, justificable y manejable.
Se entiende que las conductas autolesivas no suicidas vienen precedidas por un intenso
y agudo afecto negativo y que la conducta lesiva disminuye ese afecto negativo,
disminución que se convierte en reforzador de manera automática. Es decir, lesionarse
disminuye temporalmente el malestar. Pensemos en una persona que está sufriendo
emocionalmente y que opta por pellizcarse. El pellizco va a suponer una importante
‘distracción emocional’ cuando empieza, bloqueando otras fuentes de malestar. El fin
del pellizco va a ser una fuente de alivio. Luego, como estrategia de regulación
emocional, ese pellizco quita sufrimiento y aporta satisfacción momentánea. Sirve como
una distracción de algún otro dolor emocional intenso.
En algunos casos, la autolesión también puede convertirse en una manera de
comunicarse. Cuando se descubre que una niña se corta, es probable que suscite la
empatía y preocupación de sus padres y otros adultos. La próxima vez que se sienta
desesperada, es posible que lo utilice como una forma de comunicar sus emociones.

Se cree que las causas de autolesion son generalmente ocasionados por abuso sexual,
físico o emocional, bullying escolar, violencia intrafamiliar, trastorno de estrés, retraso
mental, separación de los padres, autismo, ciertos trastornos metabólicos, dolor tras la
muerte de un ser querido, ruptura amorosa, falta de comunicación entre padre e hijo,
ansiedad o depresión.
Señales de autolesión

 Hablar de autolesionarse
 Cicatrices sospechosas
 Heridas que no se sanan o empeoran
 Cortes en el mismo lugar
 Aislamiento cada vez mayor
 Guardar herramientas afiladas tales como trozos de vidrio, alfileres, cortauñas,
etc.
 Vestir camisas de manga larga aunque haga calor
 Evitar actividades sociales
 Ponerse muchas curitas
 Negarse a usar los vestidores o a cambiarse de ropa en la escuela

Son características que pueden ser levemente perceptibles como el descuido en la


apariencia personal. También el verbalizar contenido despectivo sobre sí mismo o su
vida, menospreciando sus logros por ser menos importantes.

Desencadenantes

El impulso que siente un adolescente para hacerse daño aparece casi siempre a raíz de
algún evento específico en su vida. El desencadenante más frecuente es sentirse
rechazada: por un novio, amigos más cercanos, o por sentirse excluida o criticada en
general (recordemos que aún no hay madurez emocional al tratarse de un adolescente).

¿A qué nos referimos cuando hablamos de autolesiones en adolescente o jóvenes?

 Cortes en alguna parte del cuerpo utilizando navajas, tijeras, etc.


 Lesiones en la piel o quemaduras con cigarrillo. Además aprietan con cables,
ligas o sogas parte de su cuerpo para obstaculizar la circulación sanguínea.
 Ingerir medicaciones que provoque daños o lesiones en forma orgánica.
 Consumo de sustancias psicoactivas o estupefacientes.

La autolesión se divide generalmente en tres categorías: Psicótica, Orgánica, y Típica.


Las formas típicas de autolesión generalmente derivan de estados psicológicos
angustiantes y son usadas como métodos de hacer frente y aliviar la angustia
psicológica.
Algunas de las formas más severas de autolesión tienen un origen psicótico.
Conceptualmente, el término psicótico se refiere a una perturbación grave en el sentido
de la realidad de una persona (el comportamiento psicótico es el que corresponde a esta
deformación de la realidad). Aunque haya una variedad de trastornos específicos dentro
del ámbito de la psicosis (como esquizofrenia, trastorno ilusorio, y trastorno
esquizoafectivo), cada uno implica modelos anormales del pensamiento, percepción, o
noción de la realidad. Tienen alucinaciones o falsas ilusiones. Las personas que
experimentan estados psicóticos llegan a autolesionarse. Debido a la pérdida de contacto
con la realidad, las autolesiones que ocurren durante un estado psicótico tienen el
potencial de ser extremas. La amputación de las partes de cuerpo u ojos (enucleación de
ojos), castración, y comerse su propia carne (autocanibalismo) son ejemplos de algunas
formas más severas de autolesión. La autolesión no sirve al mismo objetivo en las
personas que experimentan estados psicóticos que en las que no. La mayoría de las
personas que se hacen daño físico como un método de enfrentar un dolor agobiante
interno, y aunque a menudo se presenta un alto grado de disociación, el contacto con la
realidad no se pierde.
En cuanto a la Autolesión Orgánica, generalmente se cree que el retraso mental y el
autismo derivan de factores orgánicos, genéticos, u otros factores físicos. Aunque estos
trastornos son bastante distintos entre sí, es relativamente común que los individuos con
estos desórdenes participan en conductas de autolesión.

¿Hay algún modo de prevenirlo?

La mejor manera de prevenir estas conductas en nuestro hijos es a través de una buena
comunicación, y enseñándoles a conocerse y respetarse a sí mismos. Eso les entregará
las herramientas básicas para lidiar con momentos angustiantes a lo largo de sus vidas.

ABORDAJE

 Evaluación: Para empezar, es conveniente pedir a un profesional de la salud


mental experimentado que evalúe al adolescente para averiguar qué lo lleva a
hacerse daño y qué problemas emocionales está sufriendo.
 Lo mejor es la evaluación y tratamiento por parte de un profesional de la salud
mental, quien pueda ayudarlos a identificar las causas subyacentes al acto en sí.
Sin embargo, existen ciertas estrategias que se pueden utilizar para favorecer el
cese del daño autoinflingido y promover conductas más sanas de resolución de
conflictos en los adolescentes. En primer lugar, es importante reconocer cuando
la intensidad de la emoción es tal que surgen deseos de hacerse daño. Allí, la
sugerencia es distraerse del impulso agresivo de alguna manera, como
concentrándose en la respiración, hablando con alguien de confianza,
escribiendo en un diario lo que siente, contando hasta diez, pintando, etc. La
idea acá, más que centrarse en los deseos de agresión, es tratar de pensar y sentir
aquello que causa el malestar, buscando mejores maneras de afrontarlo.
La mejor manera de prevenirla es justamente aprender a procesar de manera
saludable aquello que más nos duele.

 Terapia familiar: Si está sucediendo algo en el hogar que pueda estar


ocasionando los problemas emocionales del joven, como peleas, la pérdida de un
trabajo, un fallecimiento, la terapia familiar es una buena forma de empezar el
tratamiento para combatir el hábito de cortarse.

 Medicamentos: Si existe otro trastorno, normalmente el médico recetará


medicamentos para tratarlo. La combinación de medicamento y psicoterapia es
muy eficaz para tratar a los niños que se autolesionan.

 Recomienda que las familias traten de ser abiertas y estén dispuestas a ayudar.

Bibliografia utilizada:
 https://psicologiaymente.com/clinica/tipos-de-suicidio
 https://kidshealth.org/es/parents/suicide-esp.html
 https://www.monografias.com/trabajos10/suiad/suiad.shtml
 http://www.suicidioadolescente.com.ar/
 https://www.infobae.com/tendencias/2017/08/04/suicidio-adolescente-tres-
expertos-debaten-sobre-las-razones-que-angustian-hoy-a-los-jovenes/