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La Concepción de la Ética

La Concepción de la Ética
Plantea y defiende la composición moral del hombre desde los diversos ámbitos sociales y sobre todo a partir del dialogo de
platón y Sócrates.
Se concibe la moralidad desde el ámbito educacional donde la responsabilidad de la moral del hombre es genética, pero
también es responsabilidad del educador llevar al educado a la excelencia.
ARISTÓTELES Se considera que, así como la razón es divina, esta también se relaciona con el hombre y esta perfeccionan la vida del hombre.
El hombre se ve o se concibe desde la acción moral, y de sus costumbres y como esta busca la felicidad en común de los
demás. Y sobre todo este busca contemplar sus virtudes.
Busca comprender al hombre desde sus distintos puntos de vista o ángulos y como este se preocupa por una vida perfecta y
sobre todo llena de virtudes morales.
La sumisión de la voluntad humana a la Gracia Divina, por medio de la cual se consigue la salvación eterna, es el pilar donde
Santo Tomás de Aquino y la ética que él propone tienen su fundamento. La ley moral natural que expone es una ley evidente,
universal e inmutable que nos señala lo que es bueno y lo que es malo en forma natural, por medio de la cual los hechos de la
conducta del ser humano se configuran para conseguir el bien común.
En Santo Tomás de Aquino y la ética, las cuatro virtudes naturales se refieren a tener templanza en cuanto a disfrutar de los
placeres, fortaleza sin caer en la cobardía o la temeridad, justicia para saber relacionarse, y la prudencia para saber elegir entre
lo bueno y lo malo, y es una virtud que consideraba necesaria en la política y en la aplicación de la ley positiva, y señalaba que
TOMÁS DE AQUINO se debe adquirir el hábito moral con las buenas acciones.
Sin embargo, encontramos, en Santo Tomás de Aquino y la ética del Maquinante, un rechazo al apego elitista de la moral de los
filósofos antiguos al excluir estos a vastos sectores sociales, y plantear ideas que no son compatibles con la ética de la doctrina
cristiana que es personalista e incluyente, amar al prójimo, por ello Santo Tomás toma los aspectos de estos filósofos referidos
práctica del bien común como virtud de la felicidad social.
Se plantea desde convicción objetiva del hombre y así mismo donde este hombre moderno la necesidad de explicar y asumir su
ser individual de manera autónoma en el marco de una imagen del mundo donde este pueda ser libre.
Kant concibe que la moral ética del hombre es orientada desde una reflexión orientada al sujeto desde su práctica y la forma
como este es capaz de organiza por medio de su propio entendimiento su acción moral. En la ética material y formal.
KANT El hombre es visto como una de las acciones las cuales inclinan al hombre a una práctica si desea alcanzar su forma moral
debe ser conducida a actuar por el principio de la acción en sí misma.

Se ve al hombre desde el punto de vista moral y como esta inclinado a una imagen moral del mundo que le permita una
autodeterminación de carácter universal en donde se asegura su propia libertad.
Kant busca comprender al hombre desde la antigüedad y como este se comporta o se dirige a la modernidad en busca de la
libertad y la perfección moral.
La ética es ideología pura con la única visión de legitimar lo que hay. Según Marx los seres humanos no necesitan una moral
para ver transformado su mundo, necesitan que se transformen las condiciones de la humanidad en que vive la mayoría, víctima
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de la desigualdad y la injusticia.
Marx Parte de la realidad concreta, de la realidad material para entender de una forma radical el problema del hombre, el cual está
dado por los mismos hombres quienes en sus relaciones sociales establecen formas de interactuar que los condiciona y que no
dependen en su integridad de la voluntad de cada uno de ellos, y que se conforman, en lo que de una manera genérica
podríamos llamar el mundo económico, que explica, en última instancia, las condiciones individuales y sociales de los hombres
así como su ser en el mundo.
Karl Marx parte de un profundo compromiso ético con la humanidad que permea todo su trabajo, el cual, podríamos afirmar sin
temor a equivocarnos, es la realización de una ética concreta expresada de una forma científica, a la altura de sus tiempos.
Scheler rechaza la condena a la ética material que hace Kant. Según Kant, quién obra según algún rasgo del contenido de la
acción, obra de acuerdo con un principio empírico.
Si la ética de los valores se revela como única doctrina moral capaz de reivindicar el sentido de la existencia humana, entonces
Max Scheler hemos de otorgarle preferencia sobre otras teorías morales. Pero es lo que hacen todas las teorías morales sin necesidad de
marcar el horizonte del valor. Hemos de indagar si el valor constituye el fundamento de toda acción moral. Esto se revela
negativo en el momento que se observa que hay factores que lo limitan, como por ejemplo el dar de comer a un hambriento es
más moral que estudiar música saciado de comida.
Los valores morales no son una categoría de valores porque no poseen portadores, son valores puros. Su realización es más
bien indirecta. Se verifica en la realización de los otros valores según su polaridad y jerarquía objetiva.
Para Sartre, el fundamento de la ética es el hombre, y el hombre no es otra cosa más que un proyecto: “El hombre es ante todo
un proyecto que vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor, nada existe previamente a este
proyecto, nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser”. Por
tanto, la ética pende del proyecto del hombre. Lo que Sartre llama el “para sí”, no es otra cosa que lo que él hace.
Jean – Paul Dice Sartre que la idea del hombre como un ser libre es una consecuencia inevitable del ateísmo Compara la concepción
Sartre creacionista, la concepción según la cual Dios ha creado al mundo y al hombre, con la visión técnica del mundo. En el caso de
los objetos artificiales la esencia precede a la existencia; la esencia es el conjunto de rasgos que invariablemente deben estar
presentes en un objeto para que este objeto sea lo que es. Cuando queremos fabricar un objeto primero nos hacemos una idea
de él, nos formamos un concepto en el que se incluyen las cualidades que le van a definir y su utilidad, su finalidad; el concepto
expresa en el nivel del pensamiento la esencia del objeto que vamos a fabricar.

La ética pragmática es relativista, es decir, relativa al fin que se persigue. Así, el Pragmatista cree que el fin justifica los medios.
Lo malo, para el Pragmatista, es lo que es contraproducente. Puede haber controversia respecto a las alternativas más
eficientes para alcanzar un fin.
John Dewey Para John Dewey, quien se ha interesado por el pensamiento ético desde el punto de vista del instrumentalismo, dice que: “el
bien es aquello que ha sido elegido después de reflexionar tanto sobre el medio, como sobre las probables consecuencias de
llevar a cabo ese acto considerado bueno o un bien”.
El concepto principal relacionado con la teoría del conocimiento es experiencia DeWey mantiene una concepción enteramente
dinámica de la persona) o que él propone es la reconstrucción de las prácticas morales y sociales y también de las creencias.
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James difiere de los otros dos grandes pragmatistas en el hecho de verse a sí mismo introducido desde el comienzo en el
corazón mismo del problema gnoseológico.
De este modo se libera James de tener que recurrir a la supervenient reason unificadora de los planteamientos
transcendentales, aunque esto en modo alguno significa que el empirismo radical conciba la experiencia como perfecta y
problemáticamente estructurada en sí. Por el contrario, la confusión y la vaguedad serían sus características iniciales, y más
William James tarde el análisis de la experiencia introduciría claridad y distinción.

James pensaba haber conseguido con esto una concepción del conocer en la que la experiencia reposara enteramente sobre sí
misma, sin necesidad de reclamar nada empírico. El empirismo radical pretende, sobre todo, insertar el conocimiento en la vida
humana, hecha de temporalidad, y, por ello, rompe con toda gnoseología de certezas absolutas, y se plantea como una teoría
de la probabilidad razonable.