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PADECIMIENTOS EN LA VEJEZ

ESTREÑIMIENTO

Concepto

No existe un consenso uniforme sobre la definición de estreñimiento. La mayor


parte de los ancianos se refieren a él como <<dificultad para la defecación>>.

En los mayores es estreñimiento puede complicarse además con impactación


fecal y eliminación de heces por rebosamiento (hasta en el 28% de los ancianos
frágiles).

Tratamiento nutricio

La evidencia disponible en ancianos es muy escasa, porque habitualmente faltan


ensayos clínicos que cubran este intervalo de edad. Sin embargo, se plantean
como medidas generales: a) garantizar una ingesta adecuada de líquidos; b)
utilizar medidas que favorezcan el aumento del bolo fecal (fibra: salvado de trigo,
Plantago Ovata, metilcelulosa); éstos han de manejarse con cuidado en ancianos
frágiles, inmóviles, en los que no pueda garantizarse la hidratación adecuada); c) ir
al baño tras cada ingesta (el objetivo es promover el reflejo gastrocólico) y d)
realizar ejercicio físico.

Los laxantes estimulantes pueden utilizarse sólo a corto plazo en ancianos. Éstos
alteran la absorción de agua y electrólitos y estimulan el peristaltismo intestinal:
bisacodilo, fenolftaleína, picosulfato sódico, sen, senósidos. Se han descrito
hipopotasemia asociada a su empleo y melanosis de colon. En cuanto a los
laxantes osmóticos (lactulosa, lactitol, sulfato de magnesio, citrato de magnesio,
fosfato sódico, sulfato sódico), se han mostrado eficaces administrados en altas
dosis antes del descanso nocturno en la prevención del estreñimiento asociado a
opiáceos en ancianos. Debe prestarse atención al posible desarrollo de
alteraciones hidroelectrolíticas y estos laxantes deben evitarse si existe
impactación fecal. Debe prestarse atención al posible desarrollo de alteraciones
hidroelectrolíticas. Los laxantes son incómodos, pero pueden resultar útiles si las
medidas previas no han dado resultado o hay impactación fecal.

OSTEOPOROSIS

Definición
La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una masa ósea baja y
un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo que provoca un aumento de la
fragilidad ósea, lo que conduce a una mayor incidencia de fracturas.

Tratamiento nutricio

Estimular hábitos de vida saludables: evitar el tabaco, disminuir el consumo de


alcohol y café. Estimular el ejercicio físico, incluso en los mayores, que incluya
ejercicio de equilibrio, de resistencia, de potencia muscular y de elasticidad
articular.

Suplementar con calcio y vitamina D, cuyos niveles adecuados son un


componente primordial en el tratamiento de la osteoporosis.

Los lácteos n la principal fuente de calcio en la dieta, proporcionando


generalmente dos tercios de las necesidades diarias, siendo los vegetales, frutas y
cereales los que aportan el tercio restante. Se recomienda una ingesta total (a
través de la dieta o mediante suplementos) de 1.000 a 1.200 mg de calcio al día.
Los suplementos de calcio suelen ser bien tolerados, aunque a veces pueden
provocar dispepsia, náuseas y estreñimiento.

La forma de vitamina D que se ingiere en la dieta es la vitamina D2 o


ergocalciferol. Se suele encontrar en vegetales y hongos pero en cantidades muy
escasas para cubrir las necesidades.

Se recomiendan unas 800-1.000 UI de vitamina D al día, a través de la dieta o


mediantes suplementos.

Es igualmente necesario mantener una adecuada proporción en la ingesta de los


nutrientes básicos para el mantenimiento del metabolismo óseo, como otras
vitaminas (A, C y K) y oligoelementos (magnesio y cinc).

SARCOPENIA

Definición

El término sarcopenia se refiere a la pérdida de masa y potencia muscular que


ocurre durante el envejecimiento. En el ser humano la potencia muscular tiende a
alcanzar su pico máximo entre la segunda y tercera década de la vida,
manteniéndose estable hasta los 45-50 años, disminuyendo gradualmente a partir
de entonces entre un 12-15% por década.
Tratamiento nutricio y actividad física

En los ancianos cualquier pérdida de peso produce pérdida de masa muscular. En


los desnutridos una baja ingesta de proteínas dificulta la ganancia de masa y
potencia muscular que puede conseguirse con ejercicios de resistencia. Por esta
razón, cada vez existe más evidencia científica para incrementar la ingesta
proteica en los ancianos, especialmente en los frágiles, más allá de los 0,8g de
proteína7kg de peso/día, llegando a 1,2 e incluso a 1,5 g/kg de peso/día. También
se ha demostrado que, para ser realmente eficaz, la ingesta proteica debe ser
distribuida uniformemente con cada comida, recomendándose 30g de proteína en
el desayuno, la comida y la cena. Además recientemente se ha descrito que
algunos aminoácidos esenciales, como la leucina, pueden estimular el anabolismo
proteico en ancianos y facilitar la síntesis muscular, consiguiendo así revertir
parcialmente el proceso de sarcopenia.

La mejor manera de prevenir o revertir la sarcopenia es sin duda la actividad física


y, más concretamente, los ejercicios de potenciación muscular. Está ampliamente
demostrado que este tipo de ejercicios produce en los ancianos un incremento de
la masa y la potencia muscular algo más pequeño en términos absolutos que en
los más jóvenes pero similar en términos relativos.

Los beneficios de estos programas de entrenamiento se obtienen en tan sólo 8


semanas con ejercicios 2-3 veces por semana, habiéndose conseguido mejorías
incluso en ancianos de más de 90 años. Además, el incremento de la potencia
muscular tiene importantes implicaciones funcionales: mayor capacidad y
velocidad de marcha, mayor capacidad para subir escaleras y, por lo tanto, mayor
capacidad para mantener físicamente independientes.

ANOREXIA

Concepto

En el contexto geriátrico se define la anorexia como la falta de apetito que aparece


de forma fisiológica durante el envejecimiento, favorecida por la tríada clásica de
problemas médicos, psicológicos y sociales.

La etiología de la anorexia fisiológica es multifactorial. Se han descrito: alteración


de la relajación del fondo gástrico, que favorece un llenado antral y saciedad
precoces, vaciamiento gástrico enlentecido, aumento del efecto saciante de la
colecistoquinina (CCK), elevación de los niveles de leptina –hormona anorexígena
producida en el tejido graso- y cambios en el umbral de percepción de necesidad o
de rechazo a la comida.
Durante la enfermedad se produce liberación de mediadores inflamatorios como la
interleuquina 8 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral (TNF). Parece ser que las
concentraciones de interleuquinas necesarias para producir anorexia son 10 veces
menores que las requeridas para producir fiebre.

Tratamiento nutricio

En primer término, debe optarse por un abordaje no farmacológico del problemas.


La evidencia respalda las siguientes medidas:

 Limitar las restricciones dietéticas, que no siempre están justificadas y


conllevan pobre palatabilidad y pobre contenido calórico. La aplicación de
esta medida ha supuesto en algún estudio aumento del peso corporal.
 Optimizar la ingesta a través de la utilización de alimentos con alta carga
calórica en la comida principal, el fraccionamiento del consumo de
alimentos y la introducción de pequeñas comidas (snacks) entre las tomas
principales. Se ha observado que ofrecer las comidas favoritas al anciano
enfermo produce mejorías significativas en algunos parámetros de
desnutrición.
 Cuidar la higiene de la cavidad oral. Se ha demostrado que una limpieza
exhaustiva tres veces a la semana mejora la capacidad para detectar
sabores dulces y salados.
 Favorecer las circunstancias en las que el anciano come acompañado.
 Emplear saborizantes que aumenten la percepción de los alimentos. Con
este abordaje se han observado aumento de la ingesta dietética, mejoría de
los parámetros inmunológicos y aumento de la fuerza prensora de la mano.
 Entrenar, si es posible, las fuerza muscular con ejercicio repetidos de
resistencia

Los síntomas gastrointestinales (saciedad precoz, disfagia, boca seca,


estreñimiento, náusea o vómitos) han de abordarse en un primer momento con
raciones pequeñas y densas, restricción de alimentos que producen gas, cambios
en la textura de los alimentos, modificaciones dietéticas que requieran poca
salivación, hidratación adecuada, empleo de fibra y fármacos antiheméticos, si son
necesarios.