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SENAL EN EL TABLERO (TESTIGO DE ACEITE)

El testigo del aceite es una de las luces más importantes que aparecen en el panel de
instrumentos, teniendo en cuenta que este lubricante es el líquido primordial para
mantener el buen funcionamiento de nuestro carro, es indispensable que
conozcamos todo lo que podamos sobre este indicador.
Representado por una lámpara de aceite como la de Aladino, este testigo nos informa
sobre la presión y el nivel del lubricante, si estamos pendientes y actuamos
correctamente cuando se enciende, nos evitaremos averías graves en el motor, con su
consecuente percance para el bolsillo.

Cómo funciona
Las luces del tablero no se prenden por arte de magia y en el caso del testigo del aceite,
incluso tiene sus complicaciones, porque su luz está conectada en serie con un sensor
de presión de aceite que normalmente está ubicado a un lado del motor y cerca del
arranque.

Ese sensor envía una señal a la unidad de control del motor y va indicando
constantemente el valor de la presión del aceite en el conducto principal del motor,
que es el que recibe directamente el lubricante que viene de la bomba para ser luego
distribuido por el resto del motor.

El indicador es un barómetro de medición a distancia, que dependiendo del


fabricante realiza el cálculo a través de un manómetro en el tablero unido por un
conducto al motor, la otra forma es convirtiendo la señal de presión mediante un
galvanómetro, procesos que no vamos a explicar para no enredarnos.

Cuándo se enciende

Cuando giramos la llave del arranque debe encenderse con los demás testigos, es una
forma de comprobación que nos indica que las luces están funcionando. El
problema surge cuando sigue encendido después de unos cinco segundos.

Se enciende en amarillo.

Cuando vemos que la lámpara de aceite está en amarillo, quiere decir que el nivel del
aceite del motor está cerca o por debajo de la cantidad mínima necesaria que indica
el fabricante para el óptimo funcionamiento de nuestro carro.

Para saber el nivel de aceite, en el cárter hay un sensor que lo determina y que envía
una señal al computador central del vehículo que se encarga de encender en amarillo
la luz en el tablero de instrumentos.
Para asegurarnos, lo mejor será estacionarnos en una zona segura y comprobar el nivel
de aceite con la varilla medidora, si vemos que está por debajo del mínimo tendremos
que añadir máximo un litro de lubricante, antes de llevarlo al taller para hacer un
cambio en condiciones y las comprobaciones necesarias para que no se vuelva a
encender el testigo.

Se enciende en rojo.
Lo que realmente indica la luz de advertencia del aceite cuando está en rojo es la
presión del aceite, no su nivel. Se enciende cuando esa presión es peligrosamente baja
y es insuficiente para inyectar el lubricante en los cilindros, que pueden dañarse y
terminaremos perdiendo el motor.

La baja presión de aceite puede deberse en algunos casos a problemas con una
bomba defectuosa, a fugas en alguna parte del sistema, a una sustitución errada del
filtro, a impactos en el cárter con escombros en el camino o incluso es posible que el
sensor de presión esté obstruido y arroje una lectura falsa de baja presión.

La mejor manera de actuar cuando esta luz se enciende es detener inmediatamente el


carro y llamar a la grúa, porque mantenerlo encendido puede provocar daños graves a
las diferentes piezas del motor y hacer que tengamos que realizar una reparación
terriblemente costosa.

CAMBIO DEL ACEITE DEL MOTOR


Uno de los elementos más importantes de nuestro carro es el aceite, pues entra por
todas las piezas del motor lubricándolo y refrigerándolo para evitar que se produzca
desgaste, lo preserva de futuras averías y garantiza su buen funcionamiento.

Además de lubricar y minimizar la fricción, el aceite facilita el arranque en frío, arrastra


al cárter partículas de carbón, hollín y otros residuos de la combustión para mantener
limpio el motor y ayuda a prevenir la corrosión y formación de sedimentos
aplicando una película química que aísla las piezas del motor para que no aparezcan
hongos producidos por la humedad.

El trabajo del motor genera impurezas que se van acumulando, aunque el aceite del
automóvil está creado para tolerar una cierta cantidad sin perder su calidad
lubricante, debe cambiarse periódicamente porque se va ensuciando.

Cuándo Cambiar el Aceite


En principio lo más adecuado es seguir las recomendaciones del fabricante de nuestro
vehículo, sin embargo factores como realizar muchos desplazamientos cortos en el
día hacen que el aceite trabaje más que haciendo un solo viaje largo por carretera, por
eso es mejor vigilar el nivel y el estado del lubricante al menos una vez al mes.

Otro factor que afecta el desempeño del aceite es la climatología, pues las
temperaturas muy bajas o muy altas hacen que tenga una vida más corta y se debe
cambiar con mayor frecuencia.

Cuando no usamos demasiado el carro y no llegamos a cumplir con esos kilómetros


marcados por el fabricante, de todas formas debemos cambiarlo al menos una vez al
año, porque el aceite se va deteriorando por los arranques en frío.

Consecuencias de no cambiar el aceite de tu carro

Si a pesar de todos los argumentos, decidimos o simplemente nos olvidamos del cambio
de aceite, las consecuencias para nuestro vehículo pueden llegar a ser muy graves,
incluso hasta llegar a quedarnos sin motor.

Un lubricante en malas condiciones hace que las partes metálicas del motor se
desgasten mucho más rápido de lo normal, reduciendo considerablemente su vida útil
y obligándonos a pagar costosas reparaciones.

Como el aceite se va llenando de impurezas, toda esa suciedad se termina acumulando


hasta el punto de obstruir el filtro, podrán partirse las piezas que necesitan el lubricante
para disminuir su rozamiento e incluso arquearse las levas.

Como el aceite también cumple con una función refrigerante, cuando no lo cambiamos
puede haber un aumento de la temperatura que también terminará dañando el
motor.

Elegir el aceite adecuado

La propiedad más importante y en la que nos debemos fijar a la hora de elegir un


lubricante es la viscosidad, que indica la capacidad de las moléculas para fluir, un buen
aceite debe ser fluido cuando la temperatura del motor es baja para que se adhiera a
todas las piezas desde la arrancada en frío y que conserve la viscosidad necesaria para
no escurrirse cuando el motor ya esté caliente.

Para saber a qué viscosidad trabaja mejor nuestro carro, debemos fijarnos en el libro de
mantenimiento y elegir el lubricante de acuerdo con las cifras que nos marca el
fabricante y no guiarnos por una marca determinada.

Cambiar el aceite es una de las tareas más fáciles y económicas de realizar, en cambio
las consecuencias de no realizarlo pueden acarrearnos algunas de las reparaciones
más costosas que se nos podrían presentar e incluso podemos llegar a quedarnos sin
motor.

AVERIAS POR LAS QUE SE BAJA EL NIVEL DE ACEITE PERO NO HAY


FUGAS

El aceite es imprescindible para garantizar el perfecto funcionamiento de los motores de


combustión interna, su función principal es mantener lubricadas y limpias todas sus
partes móviles para reducir su desgaste, evita la corrosión y colabora en el control de la
temperatura del motor.

Elementos como el árbol de levas, los cilindros, el cigüeñal, las válvulas y las bielas
están moviéndose permanentemente y alcanzan a rozarse entre ellas, pero mientras
mantengan una película de aceite separándolas, el motor no va a sufrir tanto
desgaste.

Dentro de su funcionamiento normal el aceite de motor puede disminuir su nivel, pero


cuando esa pérdida es excesiva, es porque nuestro carro tiene alguna avería, además
de un posible problema de emisión de gases.

Los motivos por los que nuestro carro puede estar consumiendo aceite sin que lo
veamos claramente con una fuga, pueden ser muy variados y normalmente indican
una reparación bastante costosa y difícil de localizar, entre ellos están:
–El turbocompresor en mal estado es una de las causas más comunes del alto consumo
de aceite de motor.

– La cámara de combustión puede estar desgastada o tener segmentos defectuosos,


también pueden estar deformadas las guías de las válvulas.

– Las bielas desalineadas también aumentan el consumo de aceite de motor.

– Los anillos dan vueltas en sus ranuras, están trancados rotos o fisurados, también
pueden presentar desgastes o raspaduras.

– Los pistones pueden estar partidos o rayados por la acumulación de depósitos de


carbón en los cilindros. Los pasadores de los pistones pueden estar duros afectando su
movimiento y dañando los cilindros.

– El cigüeñal puede estar ovalado.

– Puede haber sobrepresión en el interior del motor debido a un respiradero taponado


o defectuoso.

– Los inyectores de aceite de motor pueden estar mal orientados.

– El motor está bajo de compresión o tienen algunos de los segmentos en mal estado,
aumentando el consumo de aceite porque las piezas requieren más lubricación.

Comprobaciones

Cuando notamos un alto consumo de aceite de motor y no vemos ninguna fuga, es


necesario llevar nuestro carro al taller, porque es seguro que alguna falla está
presentando. Para llegar con más información que permita un diagnóstico más rápido,
podemos realizar varias verificaciones y llegar con una información más completa.

– Revisar si sale humo por el escape y ver si es de color azul o blanco.

– Cuando efectivamente está tirando humo, si es solamente al acelerar será por un


daño en los cilindros, mientras que si es con el carro detenido será por válvulas
holgadas.

– Verificar si el motor expulsa aire por el orificio de la varilla de aceite que nos
indique un daño de los cilindros, o por el respiradero de los gases que pueden estar
obstruidos.
El consumo excesivo de aceite no es algo que se deba arreglar poniendo más aceite y
olvidándonos del asunto, es recomendable revisar el carro para localizar y arreglar la
avería antes de que perdamos definitivamente el motor.

HUMO AZUL POR EL ESCAPE UN GRAVE PROBLEMA

Ese humo azul que vemos salir por el tubo de escape no es porque le hayan puesto
colores bonitos al aceite que quemamos a modo de decoración. Más bien es una razón
para preocuparnos, y mucho.

Aparte del problema que evidentemente tenemos en el motor, que salga humo azul por
el tubo de escape es una de las mayores razones por las que no se pasa la revisión de
gases cuando tenemos que hacer la técnico-mecánica.

El humo azul es el resultado de la presencia de aceite de motor en la cámara de


combustión y las causas pueden ser muy variadas, por lo que es necesario que
tengamos un diagnóstico preciso y le demos una solución, ya que una de sus
consecuencias es una pérdida de potencia del motor.

Aunque es muy común que lo veamos cuando los carros ya han pasado los 100.000
kilómetros, a continuación enumeramos las principales razones por las que se nos
presenta este problema y lo que podemos hacer al respecto.

Al encender.

Cuando vemos que el humo azul aparece solamente al encender el carro o al acelerar
bruscamente a altas revoluciones, quiere decir que la fuga de aceite se está presentando
porque los retenes de las guías de válvulas no están bien sellados, están desgastados y
endurecidos, se debe a que se genera vacío en los cilindros y absorben el aceite que
resuma por las válvulas.

Los sellos de válvula están compuestos de caucho y gomas sintéticas que están
sometidas a muy altas temperaturas y con el tiempo se van secando y pierden
elasticidad, de manera que no pueden retener el aceite. Si los retenes están partidos o
rotos, la única solución posible es desmontar el motor para revisarlos y cambiarlos.
Constante.

Cuando el humo azul sale de forma constante por el escape, se debe a que los anillos
del pistón no retienen el aceite y pasa a la cámara de combustión porque están
gastados y no hay un cierre hermético entre el pistón y la pared del cilindro.

Los anillos son unos aros que llevan los pistones y que tienen como función sellar la
cámara de combustión impidiendo el paso de los gases del cilindro al cárter,
transferir el calor que se produce en el pistón hacia el cilindro y regular el consumo de
aceite del motor.

Esta reparación sale bastante costosa porque hay que desmontar buena parte del
motor y cambiarlos.

Al acelerar.

Cuando aparece al acelerar de forma brusca o si tenemos el carro al ralentí, quiere decir
que el turbo está gastado y el aceite que lubrica su eje se pasa al circuito de admisión.

En este caso, el daño puede deberse a que el turbocompresor está desgastado o el eje
que lubrica las turbinas del turbo está deteriorado o las juntas ya no están
herméticas. La única solución es repararlo.

No desaparece.

Cuando el humo azul no desaparece en ningún momento, el problema estará en la junta


de la culata agrietada, doblada o en mal estado, dejando pasar aceite al primer
cilindro.

La misión de la junta es hacer estanqueidad entre el bloque motor y la culata, que al


deteriorarse deja que el aceite se cuele a través del tubo de escape. Esta es otra de esas
reparaciones costosas, dependiendo de la edad y el estado general del carro, en algunas
ocasiones cuesta tanto que es mejor comprar otro vehículo.

Con cualquiera de estos problemas, lo más probable es que el motor de nuestro carro
termine desarmado y que la reparación resulte bastante costosa, así que si vemos
humo azul saliendo por el escape, debemos prepararnos para lo peor.

SIGNOS DE QUE NECESITA UNA REPARACIÓN DE MOTOR A GASOLINA


Con solo oír “reparación de motor” se nos ponen los pelos de punta pensando que se
nos va a ir el sueldo de medio año, a lo mejor pensamos que solamente necesitamos una
anillada o rectificar la culata y con eso ya no será necesario hacerle nada más. Sin
embargo, esta puede ser una solución para unos pocos kilómetros y al final
terminaremos pagando más.

Como ya lo hemos explicado en varios artículos, las piezas de los carros se van
desgastando y por supuesto las del motor no son una excepción, pues precisamente en
el corazón de nuestro carro todos los elementos tienen ajustes perfectos.

Cuando un motor comienza a presentar problemas en su funcionamiento que indican


que necesita una reparación, hay que desarmarlo, hacer mediciones, rectificar y
cambiar las piezas que están desgastadas, volver a ponerlo todo en su sitio y ajustarlo
a los valores que coincidan completamente con los datos del fabricante.

Por todo esto, una reparación de motor no se debe dejar en manos de cualquiera, pues
si una pieza no queda perfectamente medida y adaptada, lo único que conseguiremos
serán más problemas.

Un motor en condiciones normales de uso tiene una vida útil de más de 120.000
kilómetros, pero en realidad no es ni la edad del carro ni ese kilometraje los que nos
exigen una reparación, pues cuando se hace el mantenimiento preventivo y los cambios
de aceite indicados por el fabricante, es muy probable que aumente el plazo para
realizarla.

La única manera segura de saber que nuestro carro necesita una reparación de motor es
mediante las mediciones que realizan en el taller. Sin embargo, hay algunos síntomas
que nos indican que ya está llegando la hora de que nos hagan una valoración:

Humo azul:

Cuando vemos que por el tubo de escape sale un humo azul constante mientras el carro
está encendido, es un claro síntoma de que nuestro motor tiene serios problemas. Si
el humo de ese color se presenta solamente cuando lo prendemos o vamos en bajada y
en poca cantidad, puede que solamente sea un problema con las válvulas.

Consumo excesivo de aceite:

En condiciones normales los cambios de aceite y sus filtros los realizamos con la
periodicidad que nos marca el fabricante, así que cuando vemos que su consumo es
cada vez mayor, seguramente hay un desgaste en los cilindros, los aros o los pistones.
Claro que puede que tengamos suerte y se deba solamente a pérdidas en alguna junta o
porque el tapón del cárter está mal ajustado, pero de todas formas debemos hacer la
valoración.

Ruidos en el motor:

De repente comenzamos a sentir un traqueteo cuando encendemos el carro que se quita


cuando aceleramos, esto puede ser debido a fallos de presión en el cigüeñal y eso es
reparación de motor segura. También debemos llevarlo a valoración por cualquier
ruido que sintamos en el motor, pues seguramente hay piezas sueltas que si se rompen
terminarán destruyéndolo.

Aunque esos tres son los síntomas más urgentes de que necesitamos una
reparación de motor, también debemos pensar en una valoración cuando notemos que
se está recalentando excesivamente, o cuando veamos que le falta potencia, que se
atasca más de lo normal, que el humo del tubo de escape es excesivo, que tarda en
reaccionar o que el consumo de gasolina también está por encima de lo normal.