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HIMNO NACIONAL DEL ECUADOR

Autor:
Letra: Juan León Mera
Música: Antonio Neumane
Año: 1844

CORO libertad tras el triunfo venía,


¡Salve, oh Patria! Mil veces , Oh, Patria y al león destrozado se oía
Gloria a ti! Ya tu pecho rebosa, de impotencia y despecho rugir.
Gozo y paz, y tu frente radiosa,
Más que el sol contemplamos lucir. IV
Cedió al fin la fiereza española,
ESTROFAS y hoy, oh Patria, tu libre existencia
es la noble y magnifica herencia
I que nos dio, el heroísmo feliz;
Indignados tus hijos del yugo de las manos paternas la hubimos,
que te impuso la ibérica audacia, nadie intente arrancárnosla ahora,
de la injusta y horrenda desgracia ni nuestra ira excitar vengadora
que pesaba fatal sobre ti, quiera, necio o audaz, contra sí.
santa voz a los cielos alzaron,
voz de noble y sin par juramento, V
de vengarte del monstruo sangriento, Nadie, oh Patria, lo intente. Las sombras
de romper ese yugo servil. de tus héroes gloriosos nos miran,
y el valor y el orgullo que inspiran
II son augurios de triunfos por ti.
Los primeros los hijos del suelo Venga el hierro y el plomo fulmíneo,
que, soberbio; el Pichincha decora que a la idea de guerra, y venganza
te aclamaron por siempre señora se despierta la heroica pujanza
y vertieron su sangre por ti. que hizo al fiero león sucumbir.
Dios miró y aceptó el holocausto,
y esa sangre fue germen fecundo
de otros héroes que, atónito, el mundo VI
vio en tu torno a millares surgir. Y si nuevas cadenas prepara
la injusticia de bárbara suerte,
gran Pichincha! prevén tú la muerte
III de la patria y sus hijos al fin;
De estos héroes al brazo de hierro hunde al punto en tus hondas entrañas
nada tuvo invencible la tierra cuanto existe en tu tierra: el tirano
y del valle a la altísima sierra huelle sólo cenizas y en vano
se escuchaba el fragor de la lid; busque rastro de ser junto a ti.
tras la lid la victoria volaba,
HIMNO DE ESMERALDAS

Autor:
Letra: Tácito Ortiz Urriola
Música: Temístocles Urriola

CORO

¡Salve, oh tierra, fecunda y gloriosa!


¡Salve, madre, de noble existir!
¡Seas siempre feliz, venturosa!
¡Oh, comarca, de luz tan radiosa!
¡Dueña augusta de gran porvenir!.

¡Oh, princesa, gentil y galana!,


nunca el hado dobló tu altivez
que en las lides de ayer y mañana,
Esmeraldas triunfará otra vez.

II

Nuestra selva erguiráse indignada


del tirano a la audaz pretensión.
Y en la heroica, gloriosa jornada,
será ejemplo de gloria en la acción.

III

Desde el mar a las nieves del Ande,


por doquier libertad esparciendo,
van tus hijos heroicos luchando
por la ruta de todo lo grande.

IV

Esmeraldas, altiva y bendita


joya augusta de nuestro Ecuador,
cantan himnos de gloria infinita
tus hermanos, rindiéndote honor.