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Mejía Nájera Ángel Josué 6°C

La Isla De Las Flores

Antes que nada, hay que aclarar que este es un filme de 13 minutos, estrenado en
1989. El filme comienza con una simples pero imponentes aclaraciones, no es
ficción, y dios no existe en la isla de las flores. Posteriormente la cinta se traslada a
un plantío de tomates. Se introduce rápidamente a un agricultor llamado Suzuki, se
habla de su raza, población y especie; características diversas y que dan facultades
de precisión al ser humano. Entonces se comienza a hablar del tomate y de sus
utilidades como alimento, de cómo el señor Suzuki no hace más que plantar el
tomate no para comer si no para ganar dinero, dicho dinero fue creado en la
antigüedad por ascendentes judíos, cuyas características representativas es mayor
facultades cognitivas y usar el pulgar oponible, sin embargo, siguen siendo
humanos igual que todos los humanos.

Luego se remite de nuevo al dinero y su precedente: el trueque y la creación de


supermercados. Se habla de la existencia de intercambios en la actualidad y las
repercusiones tan contrastantes que tienen entre sí. Se vuelven a enlazar hechos,
conceptos e ideas en un batiburrillo de conocimientos que al final de cuentas dan
sentido en sí.

Tras momentos, se llega por fin a la isla de las Flores (lugar sin muchas flores pero
si mucho desperdicio orgánico), lugar donde van a dar los desechos (el tomate, por
ejemplo), se vuelven a enlazar conceptos, representar ironías, y definir nuevas
ideas.

Entonces, en dicha isla, se crían cerdos, hay mucha basura y claro hay comida. Al
separar la comida que es posible y apta para que el cerdo coma, la basura restante
es para los demás habitantes de la Isla de las Flores. Que, como se ha venido
aclarando reiteradamente, no son, más que humanos, con el telencéfalo altamente
desarrollado y un pulgar oponible. Sin embargo, por alguna razón, es menos digno
de obtener alimento de tan buena calidad como otro exactamente igual a él. Como
otro humano.

Finalmente, se concluye, que, por la falta de dinero, de estatus, de “no tener


dueño”, la gente tiene menor prioridad a elegir su comida que un cerdo. El ser
humano tiene el telencéfalo altamente desarrollado, tiene pulgar oponible, y tal
vez, sólo tal vez menudo tipo de libertad.

Isla de las Flores ganó el Oso de Plata en Berlín, fue elegido el corto del año 90 en
Brasil y en 1995, fue incluido por la crítica francesa en la lista de los 100
cortometrajes más importantes del cine.

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