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"EL CUERPO ASTRAL SEGUN GURDJIEFF".

- Recopilé estos datos porque me parece informa


ción de utilidad. Fraternalmente: Manuel Zurita
Durante una conferencia alguien hizo una pregunta sobre la reencarnación; también pr
eguntó si se podía creer en los casos de comunicación con los muertos.
—Hay varias posibilidades, dijo G. Pero es necesario comprender que el ser de un h
ombre, tanto en la vida como después de la muerte -si es que existe después de su mu
erte- puede ser de calidad muy diferente. El «hombre máquina», para quien todo depende
de influencias exteriores, a quien todo le sucede, que ahora es cierto hombre,
y otro al momento siguiente, y más tarde un tercero, no tiene porvenir de ninguna
clase; está enterrado y eso es todo. No es sino polvo y al polvo volverá. Estas pala
bras se aplican a él. Para que pueda haber una vida futura, del orden que sea, tie
ne que haber cierta cristalización, cierta fusión de cualidades interiores del hombr
e; tiene que haber cierta autonomía en relación a las influencias exteriores. Si hay
en un hombre algo que puede resistir a las influencias exteriores, entonces est
a misma cosa podrá resistir a la muerte del cuerpo físico. Pero yo les pregunto: ¿Qué es
lo que podría resistir a la muerte del cuerpo físico en un hombre que se desmaya cu
ando se corta el dedo meñique? Si algo hay en un hombre, fuere lo que fuere, esto
puede sobrevivir; pero si no hay nada, entonces nada puede sobrevivir.. Sin emba
rgo, aún si este «algo» sobrevive, su porvenir puede ser diverso. En ciertos casos de
cristalización completa, se puede producir después de la muerte lo que la gente llam
a una «reencarnación», y en otros casos lo que llama una «existencia en el más allá». En am
casos la vida continúa en el «cuerpo astral» o con la ayuda del «cuerpo astral». Ustedes
saben lo que significa esta expresión. Pero los sistemas que ustedes conocen, y qu
e hablan del cuerpo astral, sostienen que todos los hombres poseen uno. Esto es
totalmente falso. Lo que puede ser llamado «cuerpo astral» se obtiene por fusión, esto
es, por medio de una lucha y de un trabajo interior sumamente duro. El hombre n
o nace con un «cuerpo astral». Y sólo muy pocos hombres lo adquieren. Si se forma, pue
de continuar viviendo después de la muerte del cuerpo físico, y puede volver a nacer
en otro cuerpo físico.
Esto es «reencarnación». Si no vuelve a nacer, entonces, en el curso del tiempo, también
muere; no es inmortal, pero puede vivir por mucho tiempo después de la muerte del
cuerpo físico.
"Fusión y unidad interior se obtienen por «fricción», por la lucha en el hombre entre el
«sí» y el «no». Si un hombre vive sin conflicto interior, si todo sucede en él sin que él
oponga, si va siempre con la corriente, por donde sopla el viento, entonces perm
anecerá tal cual es. Pero si comienza una lucha interior, y en especial si él sigue
dentro de esta lucha una línea determinada, entonces gradualmente ciertos rasgos p
ermanentes comienzan a formarse en él; empieza la «cristalización». Pero si la cristaliz
ación es posible sobre una base justa, lo es también sobre una base equivocada. Por
ejemplo, el temor al pecado, o una fe fanática en una idea cualquiera, puede provo
car una lucha terriblemente intensa entre el «si» y el «no», y un hombre puede cristaliz
ar sobre tales bases. Pero la cristalización en este caso se realizará mal, será incom
pleta. En tal caso un hombre perderá toda posibilidad de desarrollo ulterior. Para
que la posibilidad de un desarrollo ulterior le sea ofrecida, él deberá ser previa
mente «refundido», y esto no puede lograrse sino a través de sufrimientos terribles.
"La cristalización es posible sobre cualquier base. Tomen por ejemplo un bandolero
de buena cepa, un bandolero auténtico. Yo he conocido de esos en el Cáucaso. Un ban
dolero tal, fusil en mano, se tenderá al borde de un camino, detrás de una roca dura
nte ocho horas sin hacer un movimiento. ¿Podrían ustedes hacer otro tanto? Dense cue
nta que una lucha se libra en él a cada instante. Tiene calor, tiene sed, las mosc
as lo devoran; pero no se mueve. Otro ejemplo, un monje: teme al diablo; toda la
noche se golpea la cabeza contra el suelo y reza. Así se logra la cristalización. P
or tales caminos las personas pueden engendrar en ellas mismas una fuerza interi
or enorme; pueden soportar torturas; pueden obtener todo lo que quieren. Esto si
gnifica que ahora hay en ellos algo sólido, algo permanente. Tales personas pueden
llegar a ser inmortales. Pero ¿qué se ha ganado con esto? Un hombre de esta clase d
eviene una «cosa» inmortal — «una cosa», aunque una cierta cantidad de conciencia permanez
ca algunas veces en él. Sin embargo, hay que recordar que se trata aquí de casos exc
epcionales."
En las conversaciones que siguieron a la de esa noche, me impresionó un hecho: de
todo lo que G. había dicho, nadie había comprendido la misma cosa; algunos sólo hablan
prestado atención a las observaciones secundarias no esenciales, y no se acordaba
n de nada más. Los principios fundamentales expuestos por G. habían escapado a la ma
yoría. Muy pocos fueron los que hicieron preguntas sobre la esencia de lo que había
sido dicho. Una de estas preguntas me ha quedado en la memoria:
—;Cómo puede uno provocar la lucha entre el «sí» y el »no»?
—El sacrificio es necesario, dijo G. Si nada es sacrificado, nada puede ser obteni
do. Y es indispensable sacrificar lo que es precioso en el momento mismo, sacrif
icar mucho y sacrificar por mucho tiempo. Sin embargo, no para siempre. Por lo g
eneral, esto es poco comprendido — y empero nada es mas importante. Los sacrificio
s son necesarios, pero una vez logrado el proceso de cristalización, los renunciam
ientos, las privaciones y los sacrificios ya no son necesarios. Un hombre puede
entonces tener todo lo que quiere. Ya no hay ley para él; él es para sí mismo su propi
a ley."
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pag.58 Capitul
o II, Ed. Hachette, 1972.
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"Según una antigua enseñanza, de la que subsisten trazas en numerosos sistemas de ay
er y de hoy, cuando un hombre alcanza el desarrollo más completo que en general le
es posible, se compone de cuatro cuerpos. Estos cuatro cuerpos están constituidos
por substancias que se hacen cada vez más y más finas, interpenetrándose y formando c
uatro organismos que tienen entre sí una relación bien definida sin dejar de ser ind
ependientes, y que son capaces de actuar independientemente.
"Lo que permite la existencia de cuatro cuerpos es que el organismo humano, es d
ecir el cuerpo físico, tiene una organización tan compleja que, bajo ciertas condici
ones, se puede desarrollar en él un organismo nuevo e independiente que ofrezca a
la actividad de la conciencia un instrumento mucho más adecuado y más sensible que e
l cuerpo físico. La conciencia que se manifiesta en este nuevo cuerpo es capaz de
gobernarlo, y tiene pleno poder y pleno control sobre el cuerpo físico. Bajo ciert
as condiciones en este segundo cuerpo se puede formar un tercero que tiene también
sus características propias. La conciencia manifestada en este tercer cuerpo tien
e pleno poder y pleno control sobre los dos primeros; y el tercer cuerpo puede a
dquirir conocimientos inaccesibles tanto al segundo como al primero.
En el tercer cuerpo, bajo ciertas condiciones puede crecer un cuarto, que difier
e tanto del tercero como éste del segundo, y el segundo del primero. La conciencia
que se manifiesta en el cuarto cuerpo tiene completo control sobre su propio cu
erpo y sobre los tres primeros.
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pags. 67 y 68.
Capítulo II, Ed. Hachette, 1972.
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—Según la terminología cristiana, el primero es el cuerpo físico, el cuerpo «carnal»; el se
undo es el cuerpo «natural», el tercero es el cuerpo «espiritual», y el cuarto, según la t
erminología del Cristianismo esotérico, es el «cuerpo divino».
"Según la terminología teosófica, el primero es el cuerpo físico, el segundo es el «cuerpo
astral», el tercero es el «cuerpo mental» y el cuarto es el «cuerpo causal.» ( Es decir,
el cuerpo que lleva dentro de sí las causas de sus acciones: es independiente de l
as causas exteriores: es el cuerpo de la voluntad.)
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pag. 68. Capítul
o II, Ed. Hachette, 1972.
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"Se encuentran paralelos o comparaciones de este género en la mayoría de los sistema
s que reconocen algo más en el hombre que el cuerpo físico. Pero casi todos estos si
stemas, aun cuando repiten bajo una forma más o menos familiar las definiciones y
las divisiones de la antigua enseñanza, han olvidado u omitido su característica más i
mportante, a saber que el hombre no nace con los cuerpos sutiles, y que éstos requ
ieren ser cultivados artificialmente, lo que es posible sólo bajo ciertas condicio
nes favorables exteriores e interiores.
"El «cuerpo astral» no es indispensable para el hombre. Es un gran lujo que no está al
alcance de todos. El hombre puede muy bien vivir sin el cuerpo astral. Su cuerp
o físico posee todas las funciones necesarias para la vida. Un hombre sin cuerpo a
stral puede aun producir la impresión de ser muy intelectual, hasta muy espiritual
, y engañar así no solamente a los otros, sino a sí mismo.
"Esto, naturalmente, es aún mas cierto para el «cuerpo mental» y para el cuarto cuerpo
. El hombre ordinario no posee estos cuerpos ni las funciones que les correspond
en. Pero a menudo, él cree y llega a hacer creer a los demás, que los posee. Las raz
ones de este error son en primer lugar el hecho de que el cuerpo físico trabaja co
n las mismas substancias con las que se constituyen los cuerpos superiores, pero
estas substancias no se cristalizan en él, no le pertenecen; y en segundo lugar,
el hecho de que todas las funciones del cuerpo físico son análogas a las de los cuer
pos superiores, aunque naturalmente difieren mucho. Entre las funciones de un ho
mbre que no posee sino su cuerpo físico, y las funciones de los cuatro cuerpos, la
diferencia principal es que en el primer caso, las funciones del cuerpo físico go
biernan todas las otras; en otros términos, todo está gobernado por el cuerpo, que e
s, a su vez, gobernado por las influencias exteriores. En el segundo caso, el ma
ndo o el control emana del cuerpo superior.
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pag. 69. Capítul
o II, Ed. Hachette, 1972.
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—¿Cómo puede uno saber si un hombre posee un cuerpo astral? pregunté.


—Hay maneras muy precisas de reconocerlo. En algunos casos el cuerpo astral puede
ser visto; puede ser separado y hasta fotografiado al lado del cuerpo físico. Pero
es más fácil establecer la existencia del cuerpo astral considerando simplemente su
s funciones. El cuerpo astral tiene funciones bien definidas que el cuerpo físico
no puede tener. La presencia de estas funciones indica la presencia del cuerpo a
stral. La ausencia de estas funciones prueba la ausencia del cuerpo astral. Pero
todavía es prematuro hablar sobre esto. Toda nuestra atención debe dirigirse al est
udio del cuerpo físico. Es indispensable comprender la estructura de la máquina huma
na. ………
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pags. 84, 85.
Capítulo III, Ed. Hachette, 1972.
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"¿Se acuerdan ustedes de lo que dije sobre el cuerpo astral? Resumámoslo brevemente.
Los hombres que tienen un «cuerpo astral» pueden comunicarse entre sí, a distancia, s
in recurrir a medios físicos. Pero para que tales comunicaciones lleguen a ser pos
ibles, aquéllos deben establecer algún «lazo» entre sí.
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pags. 84, 85.
Capítulo III, Ed. Hachette, 1972.
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El crecimiento interior, el crecimiento de los cuerpos interiores del hombre (el


astral, el mental), es un proceso material completamente análogo al del crecimien
to del cuerpo físico. Para crecer, un niño debe ser bien alimentado, su organismo de
be gozar de condiciones saludables a fin de que, partiendo de este alimento, pu
eda preparar los materiales necesarios para el crecimiento de los tejidos. Lo mi
smo es necesario para el «cuerpo astral», el cual requiere para su crecimiento subst
ancias que el organismo debe producir a partir de las diversas clases de aliment
os que penetran en el. Más aún, las substancias que el cuerpo astral necesita para s
u crecimiento son idénticas a las que son indispensables para mantener el cuerpo fís
ico, con la única diferencia que se necesitan en cantidades mucho mayores.
"Si el organismo físico comienza a producir una cantidad suficiente de estas subst
ancias finas, y si luego se constituye el cuerpo astral en él, este organismo astr
al necesitará para mantenerse una cantidad mucho menor de estas substancias que la
s que necesitó durante su crecimiento. El sobrante de estas substancias podrá entonc
es emplearse para la formación y el crecimiento del «cuerpo mental», pero por supuesto
, este' exigirá mucho mayor cantidad de estas substancias que las requeridas para
el crecimiento y la alimentación del cuerpo astral. El exceso de las substancias n
o consumidas por el cuerpo mental servirá para el crecimiento del «cuarto cuerpo». Per
o este exceso tendrá que ser muy grande. Todas las substancias finas necesarias pa
ra la manutención y la alimentación de los cuerpos superiores deben ser producidas e
n el organismo físico, y el organismo físico es capaz de producirlas siempre que la
fábrica humana trabaje debida y económicamente.
Todas las substancias necesarias para mantener la vida del organismo, para el tr
abajo psíquico, para las funciones superiores de la conciencia y el crecimiento de
los cuerpos superiores, son producidas por el organismo a partir del alimento q
ue penetra en el.
"El organismo humano recibe tres clases de alimento:
1 El alimento ordinario que comemos.
2° El aire que respiramos.
3 Nuestras impresiones.
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pag. 243. Capítu
lo XI, Ed. Hachette, 1972.
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Lo que se llama «cuerpo astral», según una terminología especial, se llama según otra el «c
ntro emocional superior», aunque aquí la diferencia no está solamente en la terminología
. Para hablar más correctamente se trata de diferentes aspectos del próximo estado e
volutivo del hombre. Se puede decir que el «cuerpo astral» es necesario para el func
ionamiento completo y adecuado del «centro emocional superior» al unísono con los cent
ros inferiores —o bien que el «centro emocional superior» es necesario para el trabajo
del «cuerpo astral».
"El «cuerpo mental» corresponde al «centro intelectual superior». Sería falso decir que so
n una sola y misma cosa. Pero el uno exige al otro, el uno no puede existir sin
el otro, uno es la expresión de ciertos aspectos y funciones del otro.
"El «cuarto cuerpo» exige el trabajo completo y armonioso de todos los centros, impl
ica un control completo sobre este trabajo del cual también es la expresión.
"Lo que es necesario comprender bien (y lo que la «tabla de hidrógenos» nos ayuda a co
mprender) es la idea de la completa materialidad de todos los procesos interiore
s psíquicos, intelectuales, emocionales, voluntarios y otros, incluso las inspirac
iones poéticas mas exaltadas, los éxtasis religiosos y las revelaciones místicas.
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pags. 261, 262
. Capítulo XI, Ed. Hachette, 1972.
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"El «nuevo nacimiento» del cual hemos hablado depende tanto de la energía sexual como
el nacimiento físico y la propagación de la especie.
"El hidrógeno si 12 es el hidrógeno que representa el producto final de la transform
ación del alimento en el organismo humano. Es la materia a partir de la cual el se
xo trabaja y produce.
Es la «semilla» o el «fruto».
"El hidrógeno si 12 puede pasar a do de la octava siguiente con la ayuda de un «choq
ue adicional». Pero este «choque» puede ser de naturaleza doble, y dos octavas diferen
tes pueden comenzar, una fuera del organismo que ha producido si, la otra dentro
del organismo mismo.
La unión de los si 12 masculino y Femenino — y todo lo que se acompaña — constituye el «ch
oque» de la primera clase y la nueva octava, comenzada con su ayuda, se desarrolla
independientemente como un nuevo organismo o una nueva vida.
"Tal es la forma normal y natural de utilizar la energía de si 12. Sin embargo, ha
y otra posibilidad en el mismo organismo. Es la posibilidad de crear una nueva v
ida dentro del organismo donde si 12 ha sido elaborado, pero esta vez sin la unión
de los dos principios masculino y femenino. Desde entonces una nueva octava se
desarrolla dentro del organismo y no afuera. Es el nacimiento del «cuerpo astral». D
eben comprender que el «cuerpo astral» nace de la misma manera que el cuerpo físico. Sól
o difiere el proceso. El cuerpo físico entero en todas sus células es penetrado por
así decirlo, por las emanaciones de la materia si 12. Y cuando la saturación ha lleg
ado a un grado suficiente, la materia si 12 comienza a cristalizarse. La cristal
ización de esta materia equivale a la formación del «cuerpo astral».
"El pasaje de la materia si 12 al estado de emanaciones, y la saturación gradual d
e todo el organismo por estas emanaciones, es lo que la alquimia llama transform
ación o «transmutación». Es justamente esta transformación del cuerpo físico en cuerpo astr
l lo que la alquimia llama la transformación de lo grosero en sutil o la transmuta
ción de metales viles en oro.
"La transmutación total, es decir la formación del «cuerpo astral», sólo es posible en un
organismo sano, que funciona normalmente. En un organismo enfermo, o anormal, o
inválido, no hay transmutación posible.
Fuente: “Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida”, autor P. Ouspensky, pags. 336, 337
. Capítulo XII, Ed. Hachette, 1972.
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El material cristalizado después de tal excedente toma la forma del cuerpo físico de
l hombre, es una copia de éste y puede ser separado del cuerpo físico. Cada cuerpo t
iene una vida diferente y cada uno está sujeto a diferentes órdenes de leyes. El nue
vo o segundo cuerpo es llamado el cuerpo astral. En relación con el cuerpo físico es
lo que se llama el alma. La ciencia está llegando ya a la posibilidad de establec
er experimentalmente la existencia del segundo cuerpo.
Si hablamos acerca del alma, debemos explicar que puede haber varias categorías de
almas, pero que sólo una de ellas puede verdaderamente ser llamada por este nombr
e.
Un alma, como ha sido dicho, se adquiere en el curso de la vida. Si un hombre ha
empezado a acumular estas substancias pero muere antes de que se hayan cristali
zado, entonces, simultáneamente con la muerte del cuerpo físico, estas substancias t
ambién se desintegran y se dispersan. (103)
FUENTE: “Perspectivas desde el mundo real”. Autores: Conversaciones con Gurdjieff,
según fueron recordadas por sus alumnos. Pag. 195 Editorial Hachette.
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Los hombres de Conocimiento saben cómo retener las materias finas en sí mismos y cómo
acumularlas. Solamente una gran acumulación de estas materias finas da la posibili
dad de que un segundo cuerpo más liviano se forme dentro del hombre. (102)
FUENTE: “Perspectivas desde el mundo real”. Autores: Conversaciones con Gurdjieff,
según fueron recordadas por sus alumnos. Págs. 192 y 193. Editorial Hachette.
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Si el segundo cuerpo logra cristalizarse en un hombre antes de su muerte, puede
continuar viviendo después de la muerte del cuerpo físico. La materia de este cuerpo
astral, en sus vibraciones, corresponde a la materia de las emanaciones del sol
y es, teóricamente, indestructible dentro de los confines de la tierra y su atmósfe
ra. Sin embargo, la duración de su vida puede ser diferente. Puede vivir por largo
tiempo o su existencia puede terminar muy rápidamente. Esto es así porque, como el
primero, el segundo cuerpo también tiene centros; también vive y también recibe impres
iones. Y puesto que carece de suficiente experiencia y de material de impresione
s, debe, como un recién nacido, recibir cierta educación. De otro modo es impotente
y no puede existir independientemente, y muy pronto se desintegra como el cuerpo
físico.
Todo lo que existe está sujeto a la misma ley porque "como arriba, así abajo". Lo qu
e puede existir en un cierto juego de condiciones no puede existir en otro. Si e
l cuerpo astral se enfrenta con materia de vibraciones más finas, se desintegra.
Y así, a la pregunta: "¿Es el alma inmortal?", en general solamente es posible conte
star "sí y no". Para contestar más definidamente, debemos saber a qué clase de alma y
a qué clase de inmortalidad se refiere.
Como he dicho, el segundo cuerpo del hombre es el alma con relación al cuerpo físico
.
Aunque en sí mismo está también dividido en tres principios, tomado como un todo repre
senta la fuerza activa, el principio positivo en relación al principio pasivo y ne
gativo, que es el cuerpo físico. El principio neutralizante entre ellos es un magn
etismo especial, que no todos poseen, pero sin el cual es imposible para el segu
ndo cuerpo ser el amo del primero.
Un desarrollo ulterior es posible. Un hombre con dos cuerpos puede adquirir nuev
as propiedades a través de la cristalización de nuevas substancias. Se forma entonce
s un tercer cuerpo dentro del segundo, que a veces es llamado el cuerpo mental.
El tercer cuerpo será entonces el principio activo; el segundo, el neutralizante;
y el primero, es decir, el cuerpo físico, el principio pasivo.
Pero esto aún no es un alma en el sentido real de la palabra. A la muerte del cuer
po físico, el astral podría también morir, y el cuerpo mental puede quedarse solo. Per
o aunque en cierto sentido éste es inmortal, también puede morir tarde o temprano.
Sólo el cuarto cuerpo completa todo el desarrollo posible para el hombre en las co
ndiciones terrestres de su existencia. Es inmortal dentro de los límites del siste
ma solar. La voluntad real pertenece a este cuerpo. Es el verdadero "Yo", el alm
a del hombre, el amo. Es el principio activo en relación con los otros cuerpos tom
ados en conjunto.
Los cuatro cuerpos, que encajan uno dentro del otro, pueden ser separados. Después
de la muerte del cuerpo físico, los cuerpos superiores pueden llegar a ser dividi
dos.
La reencarnación es un fenómeno muy raro. Es posible ya sea después de un muy largo pe
ríodo de tiempo, o en el caso de que exista un hombre cuyo cuerpo físico sea idéntico
al del hombre que poseía estos cuerpos superiores. Es más, el cuerpo astral solament
e se puede reencarnar si se encuentra accidentalmente con tal cuerpo físico; sin e
mbargo, esto sólo puede suceder inconscientemente. Pero el cuerpo mental es capaz
de elegir. (104)
FUENTE: “Perspectivas desde el mundo real”. Autores: Conversaciones con Gurdjieff,
según fueron recordadas por sus alumnos. Pags. 196 y 197 Editorial Hachette.