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PRODUCCIÓN DEBIOMASA DEL CUBA

OM-22 (PENNISETUM PURPUREUM X


PENNISETUM GLAUCUM) EN UN SUELO
PARDO GRISÁCEO EN CONDICIONES
DE SEQUÍA

Maybel Miranda Leyva


José Ramón Ayala Yera
Juan Diez Núñez
UNIVERSIDAD DE LAS TUNAS
FACULTAD DE CIENCIAS AGRICOLAS

Producción de biomasa del


Cuba OM-22 (Pennisetum purpureum x
Pennisetum glaucum) en un suelo Pardo
Grisáceo en condiciones de sequía.

Maybel Miranda Leyva, José Ramón Ayala Yera y Juan Diez Núñez

Las Tunas, 2016

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631.8-Mir-P
Miranda Leyva, Maybel

Producción de biomasa/ Maybel Miranda Leyva, José Ramón Ayala Yera, y Juan
Diez Nuñes. -- La Habana : Editorial Univer sitaria, 2016. -- 38 pág.
ISBN 978-959-16-3193-0

Ayala Yera, José Ramón


Diez Núñez, Juan
Producción; Biomasa, Pennisetum
Autor-Editor: Miranda Leyva, Maybel
Digitalizador: Dr. C. Raúl G. Torricella Morales ( torri@reduniv.edu.cu )

Miranda Leyva, Maybel, 2016


Editorial Universitaria del Ministerio de Educación
Superior, 2016

La Editorial Universitaria (Cuba) publica bajo licencia Creative


Commons de tipo Reconocimiento, Sin Obra Derivada, se permite su copia
y distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento
de sus autores y no se realice ninguna modificación de la obra.

Calle 23 entre F y G, No. 564. El Vedado, Ciudad de La Habana, CP


10400, Cuba
e-mail: torri@reduniv.edu.cu

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ÍNDICE
Páginas
INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………......3
CAPÍTULO I
1. La producción de pastos en el Trópico………………………………………………...6
1.2 Calidad del forraje………………………………………………………………………....8
CAPÍTULO II
2.1 Las precipitaciones………………………………………………………………………..8
2.2 La sequía. Factores condicionantes y determinantes de la sequía….…………..9
2.3 La temperatura y la radiación solar…………………..……………………………….12
2.4 Características del suelo Pardo grisáceo………………..……………………….….13
2.5 Usos y propiedades del estiércol vacuno……………………………….………..…13
CAPÍTULO III
3.1 Origen y distribución de Pennisetum Purpureum……………………………........15
3.2 Taxonomía……………………………………………………………………...……..…..17
3.3 Características del King grass (Pennisetum purpureum) .................................18
3.4 Características del híbrido Cuba OM-22 (Pennisetum purpureumx pennisetun
glaucum)........................................................................................................................21
CAPÍTULO IV
4.1 Necesidad de plantar el Cuba OM-22…………………………………………………22
4.2 Agrotecnia del género Pennisetum……………………………………….………….22
4.3 Investigaciones en Especies Forrajeras en Latinoamérica…………………...….27
BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………………………………...29

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INTRODUCCIÓN
Uno de los pilares fundamentales en la producción bovina bajo condiciones tropicales
en los países de Latinoamérica y otras regiones del trópico en el mundo, es la
alimentación con base en pasturas y otras fuentes forrajeras. Los pastos (gramíneas)
son la base fundamental de todo programa de alimentación en la ganadería del trópico
pues proveen a los animales de nutrientes como carbohidratos, proteínas, aminoácidos,
minerales y vitaminas entre otros. Es el alimento más económico de la dieta, solo con el
inconveniente del bajo contenido de proteínas (Rua 2008).

Los rumiantes tienen la capacidad de utilizar alimentos con elevados contenidos de


fibra bruta, como es el caso de algunas gramíneas, estas fuentes pueden cultivarse
todo el año resultando ser un alimento económicamente sustentable.

Es de gran importancia que la base forrajera disponible (cantidad de alimento total


producido) de un sistema de producción sea mayor, ya que será también mayor la
carga animal en el sistema ganadero. Es por esto que se hace bastante notorio un
creciente interés y al mismo tiempo una alta demanda de los pastos y forrajes. De ahí
que en todo programa de ganadería intensiva, se destine parte del total del área en uso
ganadero al cultivo de pastos, con fines de alimentación para un determinado grupo de
animales en producción de carne, leche y crías (Rua 2008).

El género Pennisetum se encuentra en todo el mundo tropical y subtropical,


representado por un número elevado de especies y variedades que han sido colectadas
en varias zonas de Brasil, África y Asia (Pereira 1994). Los pastos de este género para
las regiones del trópico se comercializan popular e indiscriminadamente con los
siguientes nombres: Pasto Elefante o Napier, King grass, Marafalfa, Taiwán, Hawai,
entre otros.

En Cuba, desde hace varias décadas, se han utilizado diversos cultivares de


Pennisetum. Entre ellos el King grass, el Napier y el Merkeron. En la actualidad este
género constituye una opción para cubrir el desbalance estacional que se presenta en

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la producción de biomasa en las empresas ganaderas del país. De ahí, que cualquier
intento científico que se realice para buscar una vía técnico-económica para la
plantación de especies de este género, constituye una solución deseada por los
técnicos y productores de las empresas ganaderas (Padilla 2003).

King grass es uno de los cultivares más difundidos y explotados, el cual se ha


manipulado genéticamente, para hacerlo más resistente a plagas, enfermedades,
estrés hídrico, entre otras tolerancias con el propósito de que sea más productivo. Este
procedimiento biotecnológico permite obtener nuevos cultivares en diferentes especies,
los que son conocidos como pastos mejorados.

El mejoramiento genético en los pastos se desarrolla para alcanzar mayor producción


de hojas, elevada calidad, mejor posibilidad de utilización. El mejoramiento busca lograr
un material con alto valor nutritivo, palatabilidad, habilidad para regenerarse después
del corte, resistencia a las plagas, enfermedades y a la sequía, así como sobreviva
períodos prolongados con escasas precipitaciones (Febles y Herrera 2006).

Dentro de los Pennisetum se encuentran el Cuba CT-115, Cuba CT-169 y Cuba OM-22.
Según Caamal (2008) en estudios realizados en Cuba, se ha demostrado que las
variedades mejoradas de Pennisetum purpureum, pueden tener mayor producción y
digestibilidad de sus componentes (hoja, tallo, planta completa) y menor contenido de
lignina.

Los cultivares de Pennisetum purpureum, en conjunto con otros y la caña de azúcar


han sido señalados como las especies de mayor potencial de producción de biomasa
en el trópico, en el período poco lluvioso.

En la provincia de Las Tunas, la Estación Experimental de Pastos y Forrajes se


encarga, conjuntamente con otras entidades, de evaluar el comportamiento
agroproductivo de los pastos, trabajando en la regionalización de estos, en la búsqueda
de plantas que se adapten a las condiciones edafoclimáticas existentes, suelos de baja

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fertilidad natural, como los Pardos grisaceós que representan el 25 % del total de los
destinados a la ganadería en la provincia, la salinidad del suelo, el ataque de plagas y
enfermedades, la existencia de períodos prolongados de escasas precipitaciones que
pueden alcanzar los 210 días, limitando en esta época la producción de pastos ya que
la mayoría de las áreas se encuentran en condiciones de secano, es necesario que las
áreas productivas sean capaces de obtener elevadas producciones de biomasa
capaces de satisfacer el suministro de forrajes en la época de menores precipitaciones
superando los rendimientos actuales independientemente de las limitantes existentes e
incrementar la diversidad.
El híbrido Cuba OM-22 es una excelente planta forrajera de exuberante crecimiento,
de hojas muy anchas y glabras, al mes de plantada, ya brota con 8 a 10 hijos. Su
principal propiedad es la alta proporción de hojas en los meses más fríos y secos en
Cuba (Martínez 2009). Esta condición lo hace promisorio para las particularidades del
territorio en cuanto a factores que inciden negativamente en el comportamiento de las
especies pratenses.

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CAPÍTULO I
1.1 La producción de pastos en el trópico.
La producción pecuaria en los trópicos es dominada por pequeños y medianos
productores y afecta los niveles de vida no solo de los campesinos sino en forma
exponencial a los sectores ligados a la ganadería. Los forrajes contribuyen a la
sostenibilidad de sistemas de producción mixtos. Una alta proporción de los pequeños y
medianos productores están localizados en ambientes vulnerables, con sus animales y
plantas forrajeras expuestas a enfermedades y plagas, estaciones secas prolongadas,
exposición al encharcamiento temporal, suelos ácidos y de baja fertilidad en tierras en
diferentes estados de degradación, la sostenibilidad de los sistemas productivos está
amenazada por los efectos del cambio climático, mientras la agricultura y ganadería
mismas contribuyen considerablemente a la emisión de gases de invernadero (Peters et
al. 2003).

Los investigadores y productores buscan encontrar y fomentar los pastos mejorados


que se adapten a las condiciones edafoclimáticas existentes en las regiones del trópico,
trabajando en la evaluación de nuevas variedades, clones y cultivares en busca de la
regionalización de los pastos, dentro de un país las condiciones edafoclimáticas pueden
variar, en dependencia de la ubicación geográfica y dentro de cada región en específico
pueden existir variaciones, por ejemplo en Cuba están muy bien definidas las
características de la zona occidental, central y oriental del país, la occidental presenta
suelos con mejores características químicas, con mayor fertilidad natural, las
precipitaciones son mucho más abundantes y con temperaturas más templadas a
diferencia de la zona oriental con suelos en su mayoría de baja fertilidad natural,
escasas precipitaciones y temperaturas más cálidas. Dentro de la provincia de Las
Tunas existen diferencias en cuanto a las regiones ubicadas en la zona norte y la sur,
las diferencias también existen dentro de la misma zona norte o sur.

Se han realizado varios estudios de evaluación agroproductiva que afirman que el


Pennisetum es un género que posee una alta plasticidad ecológica. Según Ramírez et
al. (2008) Es uno de los más difundidos en Cuba debido a su buen establecimiento y

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alto rendimiento el cual alcanza en algunas especies hasta 50 t/ha/año, al igual que el
resto de los forrajes tropicales.

Desde principios de la década del 60 del pasado siglo, se ha realizado en Cuba el


programa de introducción de especies y variedades de pastos con el objetivo de
seleccionar aquellas que mejor se adapten a las condiciones edafoclimáticas de cada
zona (Machado et al. 2006). Esto originó la regionalización de los pastos (Paretas y
López 2006) que permite recomendar variedades sobre la base de las características
del clima y del suelo, así como del propósito productivo.

Las siembras de King grass efectuadas en Cuba provienen del mismo patrón genético,
lo cual es una limitante debido a la ausencia de variabilidad genética. Esto evidenció la
necesidad de buscar otras variedades con el objetivo de mejorar la diversidad genética
de esta especie y ampliar así el programa de regionalización de este forraje (Herrera
2006).

Los elementos señalados con anterioridad justificaron la utilización del King grass como
donante en programas de obtención y selección de mutantes, cuyo resultado fuera
diversificar sus patrones fenológicos y genéticos, obtener nuevas variedades que
superen a las tradicionalmente utilizadas y así poder ofrecer nuevas alternativas para la
producción forrajera (Herrera 2006).

García (2010) se refiere a las características de 4 cultivares de Pennisetum purpureum,


King-Grass, Cuba CT-169, Taiwán Morado y Cuba CT-115, sus rendimientos son
satisfactorios, tanto en masa verde, como en materia seca, dada su rusticidad y
plasticidad para adaptarse a una gran diversidad de suelos y de clima, como son altas
temperaturas, sequedad y acidez del suelo. Son excelentes para su fomento en áreas
forrajeras, con rendimientos superiores a las de otras gramíneas y mantienen su verdor
en el período poco lluvioso, a diferencia de otros pastos que se secan como
consecuencia del déficit hídrico, lo que posibilita con una hectárea de forraje de

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Pennisetum purpureum alimentar de 10 a 12 unidades de ganado mayor durante 30
días.

1.2 Calidad del forraje.


En la explotación y utilización de los pastos y forrajes como fuente de alimento para el
ganado, es imprescindible tener en cuenta el concepto de calidad, que no es más que
la relación entre la composición química, la digestibilidad y el rendimiento de materia
seca. Además, la calidad puede influir en el consumo de alimento y su conocimiento es
esencial para satisfacer los requerimientos y el potencial productivo del animal y éstos,
a su vez, determinan la producción de carne o leche vacuna (Herrera y Ramos 2006).

La calidad de los pastos y forrajes no se expresa por valores numéricos. Cuando se


hace referencia a un pasto de alta calidad, se está expresando que su composición
química es adecuada, tiene elevada digestibilidad y buenos rendimientos de materia
seca pero lo contrario ocurre cuando se habla de baja o mala calidad (Herrera y Ramos
2006).

La calidad del forraje producido puede dar para 8-10 litros de leche o 700 g de peso
vivo por día sin suplemento. En sistemas de pastoreo o corte con riego y fertilizantes
se pueden mantener entre 3 y 5 animales adultos/ha (Martínez 2009).

CAPÍTULO II
2.1 Las precipitaciones.

Según Baruch y Fisher, 1991 (citado por Díaz, 2007) El factor climático más variables
en el área tropical es la precipitación y su distribución a lo largo del año, lo cual incide
marcadamente sobre la producción anual y estacional de fitomasa forrajera. Cualquier
análisis del efecto de la disponibilidad de humedad sobre el crecimiento de los pastos,
no debe aislarse del tipo de suelo y del potencial genético de las plantas, pues entre
estas últimas hay gran variabilidad respecto a su tolerancia al estrés de sequía.

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Sanderson et al. 1997 y Paretas, 1990 (citado por Díaz, 2007) mencionan que el
crecimiento y producción de los pastos en muchos casos muestran un comportamiento
estacional, siendo una de las causas la distribución desigual de las lluvias a través del
año, donde durante el período poco lluvioso ocurre el 20 % del total anual de las
precipitaciones. Esto condiciona que durante esta época, sin riego la producción de
pastos sea alrededor de 20 % del total del año. La cantidad y distribución de las lluvias
tienen gran influencia en la curva de crecimiento anual de los pastos, debido a su
estrecha relación con los factores bioquímicos y fisiológicos que regulan este proceso
biológico de gran complejidad.

Más de 70% del peso de las gramíneas está constituida por agua y constituye una de
las materias imprescindibles para la producción de carbohidratos necesarios para la
fotosíntesis, la síntesis de aminoácidos y proteínas, así como para el transporte por
todo el sistema conductor de la planta. De ahí que el rendimiento de los pastos
disminuya rápidamente cuando ocurre una deficiente humedad del suelo (Crespo
2008).

En Cuba actualmente la producción de pastos en el sector ganadero esta en su


mayoría bajo condiciones de secano, en períodos poco lluviosos se dificulta el
desarrollo de los pastizales aunque se tomen alternativas de plantar especies
resistentes a la sequía y de almacenar forrajes, es necesario fomentar nuestras áreas
de pastizales bajo riego, aunque los problemas económicos no permiten a muchas
entidades realizar gastos en estos sistemas por su alto costo, de inversión y
mantenimiento, con el nuevo reordenamiento de la economía, los sectores agrícolas y
ganaderos deberán iniciar inversiones en estos sistemas, para obtener elevadas
producciones que sostengan las inversiones para el desarrollo eficiente del sector
agropecuario.

2.2 La sequía. Factores condicionantes y determinantes de la sequía.

La sequía se puede definir como una anomalía transitoria en la que la disponibilidad de


agua se sitúa por debajo de los requerimientos estadísticos de un área geográfica dada.

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El agua no es suficiente para abastecer las necesidades de las plantas, los animales y
los humanos (Wikipedia 2012).

Según Moneo (2004) Es difícil definir el término sequía porque tiene distintos
significados en distintas regiones del mundo. La sequía no es sólo una cosa física, ya
que no sólo depende de cuánto llueva, sino también de cuánta agua es necesaria para
cubrir las necesidades básicas. La presencia de seres humanos hace que los impactos
de las sequías sean mucho mayores y las sequías más recientes en el mundo han
dejado claro que los humanos somos tremendamente vulnerables a este “riesgo
natural”. Algunas zonas son más vulnerables a la sequía que otras (dependiendo del
clima de la zona, el tipo de agricultura que exista, cómo se maneja el agua, si está
embalsada o no, si hay buenas canalizaciones o no...) En una zona árida debe haber
un período realmente largo para ser considerado una sequía, y en cambio, en un
bosque tropical, seis días sin lluvia ya puede ser considerado como una sequía.

La ocurrencia de una sequía depende de la evapotranspiración, el déficit de la


precipitación. La sequía pertenece al esquema climático normal de las regiones
semiáridas y está relacionada con la alta variabilidad de las precipitaciones. La
variación de la precipitación en un lugar dado y entre épocas constituye el factor de
impulso principal de las sequías, dependen del condicionamiento impuesto por los
cambios en la presión atmosférica con las consiguientes alteraciones en la circulación
general de la atmósfera. Las sequías están asociadas a condiciones
predominantemente anticiclónicas que persisten durante un cierto tiempo. Otro factor
es la modificación de la cubierta vegetal y de las condiciones del suelo producidas por
esos cambios en la circulación atmosférica que pueden constituir un proceso de
realimentación para prolongar la sequía. Las sequías se pueden caracterizar por una
carencia del factor de impulso que son las precipitaciones debido a valores de
temperatura que hacen que la evapotranspiración potencial se mantenga alta, aunque
la evapotranspiración real de ese momento sea pequeña por falta de agua (Duran
2002).

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La sequía agrícola se presenta cuando el agua con la que se cuenta, ya sea por
precipitación o por almacenamiento en el suelo o en los diferentes cuerpos de agua, no
es suficiente para que los cultivos puedan crecer y desarrollarse de manera adecuada.
Según lo anterior este tipo de sequía une varias características de las sequías
meteorológica e hidrológica y se evidencia en impactos a la agricultura (Díaz 2007).

Las Tunas es una de las provincias más secas del país, el período poco lluvioso puede
abarcar más de 201 días, esto representa alrededor del 6,7 meses de escasas
precipitaciones más de la mitad del año, según un material publicado en el sitio
Cubadebate (2011) tomado del Periódico 26, de Las Tunas miles de habitantes de 223
comunidades o barrios periféricos de la oriental provincia de Las Tunas reciben el agua
potable en pipa debido a la intensa sequía que se extiende por más de siete meses.
Ante esto se han reforzado las medidas de ahorro tanto en los hogares como en los
centros laborales a fin de paliar las necesidades hasta que llegue el período lluvioso,
miles de cabezas de ganado reciben el líquido en pipas o se trasladan a lugares con
posibilidades para el abastecimiento; paralelamente se prioriza la recuperación de
molinos de viento y la perforación de pozos criollos. Además se intensifica la utilización
de los sistemas de riego, pues la producción de viandas, hortalizas y granos tiene
enorme afectación, toda vez que más del 80 por ciento de las áreas de cultivos varios
de la región son de secano.

EL sitio Radio Cadena Agramonte (2011) publica en Internet que la escasez de lluvia
en los últimos meses en Cuba se debe a la influencia de La Niña o AENOS, evento de
sobreenfriamiento de las aguas superficiales del Océano Pacífico Ecuatorial. Ese
fenómeno se manifiesta en la Isla en la tendencia a ocurrir totales de precipitaciones
inferiores a los habitualmente bajos del período poco lluvioso (noviembre-abril),
mientras las temperaturas son más frescas que las acostumbradas. Agrega que así
sucedió en febrero, el cual finalizó con un déficit significativo en los acumulados de
lluvia en gran parte del archipiélago, catalogados de extremos a moderados en zonas
de Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas y otras provincias. Lo
anterior marcaría el fin de este episodio de interacción océano-atmósfera, considerado

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uno de los más fuertes registrados en las últimas décadas, comparable a los de 1988 y
el 2007.

2.3 La temperatura y la radiación solar.

El grado de temperatura en la atmósfera está influenciado directamente por la


incidencia de la radiación solar, ambas a unísono ejercen una fuerte influencia en el
desarrollo de las plantas y la actividad de los microorganismos del suelo Crespo et al.
(2000) han señalado que las altas temperaturas aumentan la evaporación del agua del
suelo y la actividad de los organismos termófilos, incrementando la destrucción de la
materia orgánica, proceso que ligado a una baja humedad del suelo y altas
temperaturas de este, limitan la vida del suelo, su estructura y la obtención de
nutrientes por la planta, pues el proceso de absorción también se reduce o detiene a
altas temperaturas del suelo.

La temperatura del suelo acelera o retarda procesos de germinación y/o crecimiento de


raíces y surte efecto sobre otras variables como la evapotranspiración y los niveles de
humedad. El hombre acciona sobre esta variable con el laboreo y utilizando los horarios
y épocas del año más convenientes a sus intereses agrícolas, la temperatura del aire
puede influir sobre la apertura y cierre de los estomas en el proceso de transpiración de
la planta. Ambas temperaturas asociadas a la humedad relativa pueden constituir
factores desencadenantes de plagas y enfermedades cuando alcanzan niveles
propicios para el desarrollo de esos patógenos (Apolos 2002).

La radiación solar puede ser perjudicial en altas intensidades o cuando la proporción de


ondas cortas aumenta por sobre determinados límites. Altas intensidades de radiación y
cambios en la composición espectral pueden afectar importantes procesos en los
organismos, en particular en los vegetales que por no poder moverse sólo les queda
adaptarse a tales cambios. Uno de los principales cambios que ha sucedido este último
tiempo ha sido el aumento de la radiación UV-B (1) producto de la destrucción de la
capa de ozono (Carrasco 2009).

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2.4 Características del suelo Pardo grisáceo.

Presenta un perfil ABC o A (B) C, loam arenoso, un horizonte B siálico representativo


del agrupamiento. Se desarrollan a partir de aluvio de granitoides fundamentalmente.
Existe un predominio de materiales arcillosos de tipo 2:1 y 1:1. Drenaje interno como
externo de bueno a moderado. La materia orgánica oscila en valores de 1.5 – 3.0 %. Se
presentan en topografía ondulada a ligeramente ondulada. Baja retención de humedad.
Baja fertilidad natural, de color Pardo grisáceo o Pardo grisáceo oscuro. El pH en H2O y
KCl es de 5,1 a 7,2 y 4,0 a 6,0 respectivamente (Anuario 2005).

Estudios realizados por Riverol, 1985 (citado por Ríos, 2010) valorando la resistencia
de diferentes suelos de Cuba a la erosión concluyo que los suelos Pardos grisáceos
poseen una resistencia antierosiva baja y los considero como uno de los suelos más
susceptibles a la degradación antrópica, este análisis evidencia que estos suelos son
propensos a degradarse por naturaleza lo que nos obliga a tomar en consideración un
grupo de alternativas como laboreo mínimo, manejo cobertura vegetal, fertilización
orgánica, medidas de conservación, etc, para disminuir la susceptibilidad de estos
suelos ante agentes climáticos y uso irracional del suelo por el hombre.

2.5 Usos y propiedades del estiércol vacuno.

El uso de las excretas de los animales es una práctica comúnmente aplicada por los
agricultores con el objetivo de restituir nutrientes al suelo. Todos los estiércoles tiene un
uso específico, unos por ser de más fácil manipulación, otros son más beneficiosos por
su concentración de nutrientes y algunos se encuentran es más grandes cantidades en
los sistemas agropecuarios (Paneque y Calaña 2004).

Además de ser gran aportador de materia orgánica a los suelos, el uso del estiércol es
ante todo una fuente importante de nitrógeno, elemento deficitario en la mayoría de los
suelos sometidos a la explotación agrícola continua y también contiene otros

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microelementos necesarios para el buen crecimiento de las plantas. Una vaca puede
producir 30 kg/día en base seca (Funes 2006).

En Cuba se ha incrementado el uso del estiércol como fertilizante orgánico por su


efecto positivo en el medio ambiente y su bajo costo, ya que se encuentra en
cantidades considerables en las unidades de producción pecuaria (vaquerías, ect), su
efecto después de la aplicación no se inmediato pero perdura sus beneficios a largo
plazo, es por ello que se recomienda aplicarlo en la labor de aradura (Ríos 2010).

Matheus et al. (2007) menciona la importancia del uso de las fuentes orgánicas debido
al incremento de los costos de los fertilizantes químicos y al desequilibrio ambiental que
estos ocasionan en los suelos y a la necesidad de preservar la materia orgánica en los
sistemas agrícolas que es un aspecto fundamental relacionado con la sostenibilidad y
productividad de los sistemas agropecuarios.

La aplicación de la materia orgánica de forma sistemática al suelo es de trascendental


importancia para mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo y
buscar la sustentabilidad agrícola de nuestros sistemas productivos (Peña et al. 2002).

Influye sobre las propiedades físicas ya que produce agregación en los suelos
mejorando su estructura, proporciona porosidad en los suelos arcillosos, aumenta la
permeabilidad hídrica y gaseosa, mejora el balance hídrico, regula la temperatura del
suelo, reduce la erosión y reduce la evaporación (Cairo 2001).

Influye en las propiedades químicas aumentando la capacidad de intercambio catiónico,


mantiene los micro y macroelementos potenciales alrededor del sistema radical de las
plantas, facilita la absorción de nutrientes por las plantas, tiene efecto quelatante sobre
el hierro, manganeso, zinc, cobre y otros microelementos (Díaz 2005).

Influye sobre las propiedades biológicas estimulando la microflora del suelo, modifica la
actividad enzimática, favorece la respiración radical, favorece la capacidad germinativa
de las semillas, mejora los procesos energéticos de las plantas, favorece la síntesis de

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ácidos nucleicos, el CO2 desprendido favorece la solubilización de compuestos
minerales (Astier 2002).

Según Gómez et al. (2007) el Contenido promedio de nutrientes en las heces del
ganado lechero en estiércol fermentado es de Nitrógeno 2,4 %, Fósforo 1,4 %, Potasio
1,6 %, Magnesio 0,5 %, Calcio 2,3 %, Manganeso 0,02 ppm, Cobre 0,01 ppm, Zinc
0,02 ppm, Hierro 0,18 ppm.

El reciclado de estos elementos adquiere cada vez mayor significación frente a la


escasez y a los elevados costos de los fertilizantes en el mercado. Sobre este aspecto
Funes et al. (1998) recomendaron el uso de prácticas orgánicas y agroecológicas de
manejo entre las alternativas para recuperar y equilibrar la vida del suelo,
especialmente para lograr cosechas de semillas altamente productivas de manera
económica y sostenible.

Es importante destacar que la acumulación o no utilización del estiércol provoca serios


problemas de contaminación de las aguas y el aire por lo cual su procesamiento se
convierte más que en una opción en una necesidad (González 2002).

Los estudios realizados en suelos Francos arenosos y Pardos grisáceos (Luvisoles y


Cambisoles) en Cuba y otras regiones tropicales de América han demostrado el efecto
beneficioso del estiércol para acelerar el establecimiento de los pastos e indicaron la
posibilidad de ahorrar hasta la mitad de la dosis de fertilizante nitrogenado que
normalmente se requiere, para obtener el máximo rendimiento de pastos (Crespo y
Arteaga 1984; Aarons et al. 2001).

CAPÍTULO III
3.1 Origen y distribución de Pennisetum Purpureum.

P. purpureum es originario de África: Kenya, Tanzania, Uganda, Etiopía, Angola,


Malawi, Mozambique, Zambia, Zimbabwe, Costa de Marfil, Gana, Guinea, Liberia,
Nigeria, Sierra Leona, Togo, Camerún (Funes 1977).
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La Hierba Elefante o Napier, Capim o Caña Africana fue introducida a los Estados
Unidos de Norteamérica de frica en 1913 Sollenberger et al. (1988) probablemente del
actual Zimbawe por el coronel Napier y fue distribuida a los granjeros de la Florida en
1915. Actualmente, el género Pennisetum se encuentra en todo el mundo tropical y
subtropical, representado por un número elevado de especies y variedades que han
sido colectadas en varias zonas de Brasil, África y Asia (Pereira 1994).

Se ha naturalizado en los países tropicales y subtropicales donde se han originado


selecciones comerciales y nuevos híbridos en Estados Unidos, India, Brasil y Cuba,
entre otros (Funes 1977).

Este género y específicamente Pennisetum purpureum, fue introducido en Cuba de los


Estados Unidos a través de la Estación Experimental de Santiago de las Vegas durante
la primera mitad del siglo pasado y se distribuyó primeramente por todo el país como un
forraje de corte para la alimentación bovina (Febles y Herrera 2006).

En Cuba se ha trabajado con Pennisetum purpureum vc King grass que fue introducido
en América del Sur por el Dr. E.R. Long Ford de la Estación Experimental de Tifton,
Georgia, Estados Unidos y en 1974 fue extendido a Panamá en la Estación
Experimental de Gualaca en Chiriquí, por la compañía de alimentos Nestlé, donde fue
clasificada como PI 300-086 y conocida también como caña japonesa (Febles y Herrera
2006).

King grass fue introducida en Cuba en 1974 procedente de Panamá. Sus primeras
plantaciones se realizaron en el Instituto de Ciencia Animal y se comenzó a extender a
partir de 1976, se convirtió en aquella época en una de las principales plantas forrajeras
de Cuba (Martínez 2009).

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En la década de los años 1980 el King grass fue utilizado como planta donante en
programas de fitotecnia de las mutaciones desarrollados en el Instituto de Ciencia
Animal (Martínez et al. 2009; Herrera 2005).

El programa de mejoramiento de Pennisetum purpureum consistía en la utilización de la


biotecnología (cultivo de tejidos in vitro) y la mutagénesis (irradiación con 60
Co). Esto
respondió a que en aquel momento la variedad de Pennisetum más difundida y utilizada
era el King grass y llegó a ocupar el 85 % de las áreas forrajeras del país. El objetivo
que se persiguió fue la obtención de nuevas variedades con características superiores
a su progenitor y que respondieran favorablemente a condiciones adversa como la
salinidad y sequía (Herrera 2006).

De este programa surgieron nuevos clones de los cuales se seleccionaron el clón Cuba
CT-115 para pastoreo por su porte bajo y el Cuba CT-169 para corte por su alta talla y
rápido crecimiento. Ambos clones se obtuvieron a partir del cultivo de ápices del clon
King grass, mediante técnicas de cultivo de tejidos y regeneración de plántulas in Vitro,
seleccionadas entre altas poblaciones mediante técnicas propias de campo de la
fitotecnia de las mutaciones (Martínez et al. 2009; Herrera 2006).

Posteriormente el clon Cuba CT-169 fue utilizado en programas de mejoramiento


genético, de donde surgió el Cuba OM-22 producto del cruzamiento dirigido entre el
Cuba CT-169 (P. purpureum, 7x=28) y el cultivar de Millo Perla Tiffton Late (P. glaucum
7x = 14), donado por el Doctor Gleen Burton de la Universidad de Georgia en Estados
Unidos. La planta forrajera Cuba OM-22 es un híbrido de Pennisetum purpureum x
Pennisetum glaucum con 21 cromosomas (7x = 21) (Martínez 2009).

3.2 Taxonomía de Pennisetum purpureum.

Si se toman en cuenta los criterios de Gold (1968); Anon (1997) la taxonomía de esta
especie es:
Reino: Plantae

18
Subreino: Traqueobionta (plantas vasculares);
Superdivisión: Spermatophyta (plantas con semillas);
División: Magnoliophyta (plantas con flor);
Clase: Liliopsida (monocotiledóneas);
Subclase: Commelinidae;
Orden: Poales.
Tribu: Paniceae, que incluye al kikuyo (P. clandestinum), Millo (P. americanum) y los
pastos elefantes (P. purpureum).
Familia: Poaceae.
Subfamilia: Panicoideae.
Género: Pennisetum.
Especie: Pennisetum purpureum.

3.3 Características del King grass (Pennisetum purpureum) .

Según Monzote et al. (1989) menciona que sus características morfológicas y


productivas lo diferencian de otras variedades cultivadas de esta especie. Por lo tanto,
proponen llamarlo Pennisetum purpureum vc King grass.

Según Herrera (1990) posee hojas anchas y largas que alcanzan un valor de 3.5 y 105
cm, respectivamente y su grueso es de 0.21 cm. Su color varía desde el verde claro
(joven) al verde oscuro (maduro). Tiene vellosidades suaves y no muy largas que
pueden alcanzar hasta 122 pelos por campo de observación. El ángulo de inserción de
la hoja con el tallo, medido en la cuarta hoja completamente abierta a partir del ápice,
es de 20.5 grados.

En cada planta se pueden encontrar 13.1 hojas completamente abiertas y a partir de los
60 días de rebrote comienza la aparición de hojas cloróticas o marchitas (2.4 hojas por
planta) en las secciones más próximas al nivel del suelo. Puede alcanzar hasta 4 m de
altura, pero en condiciones normales de explotación llega a 190 cm. Su crecimiento
diario es de 1.07 cm. El tallo tiene un diámetro de 1.2 cm y su color varía por las

19
condiciones antes señaladas. Es flexible en estadio joven y rígido cuando alcanza su
madurez. La distancia entre nudos es de 17.2 cm y tiene 10 nudos a lo largo del tallo
(Febles y Herrera 2006).

Las yemas son grandes, sobresalen del entrenudo donde se insertan, sobre todo las de
las secciones inferiores del tallo; hacia la parte apical del tallo el número relativo de
yemas aumenta por la menor longitud de los entrenudos. Las yemas están protegidas
por la vaina que alcanza hasta 20.7 cm de longitud y se envuelve 57% alrededor del
tallo. Sin embargo, esta envoltura disminuye hacia la base del tallo e incluso puede no
estar presente a medida que la edad de la planta aumenta (Febles y Herrera 2006).

La germinación de las yemas puede comenzar a partir de la primera semana después


de la plantación de los esquejes, alcanza el máximo alrededor de los 40 días y declina
posteriormente. El ahijamiento puede ocurrir desde la tercera semana y aumenta
rápidamente hasta los dos meses posteriores a la plantación, para después
estabilizarse hasta el momento del corte, donde de nuevo se presenta un sensible
aumento (Febles y Herrera 2006).

Florece entre los meses de noviembre y febrero, cuando la planta alcanza una altura
entre 1.0 y 1.5 m. En este momento, puede detener su crecimiento y ocurre un discreto
adelgazamiento de las hojas y los tallos. Puede presentar brotes laterales en número
mayor de 10 por planta florecida y el rendimiento generalmente se reduce. La
inflorescencia alcanza 23.5 cm de longitud y su semilla botánica es fértil teniendo entre
10-18% de germinación (Febles y Herrera 2006).

La relación parte aérea: raíz y la tasa de crecimiento disminuyen a medida que la


temperatura diaria se reduce de 31 a 16?C. Las raíces pueden brotar antes o después
de la germinación de las yemas. En general, sólo después de transcurrir el primer mes
de plantación el sistema radical ha alcanzado suficiente desarrollo para comenzar a
nutrir la planta de manera satisfactoria (Febles y Herrera 2006).

20
Produce elevados rendimientos de materia seca, pudiendo alcanzar valores de hasta 50
t/ha/año del cual el 36 % se obtiene durante el período seco. Produce 32 % de hojas y
un rendimiento de este indicador de 16 t/ha/año. La materia seca de la planta llega a
20%, mientras que la de las hojas y los tallos puede ser mayor o menor en dependencia
del desarrollo de la planta y las prácticas de manejo (Febles y Herrera 2006).

El contenido de pigmentos verdes es de 3.11 y 0.98 mg/dm 2 para la clorofila a y clorofila


b, respectivamente. El de carotenos es de 0.64 mg/dm2 (Febles y Herrera 2006).

Su principal característica es la alta talla que puede desarrollar alcanzando una altura
próxima a los 3 metros. Además, se caracteriza por tener un crecimiento erecto pero
debido a su altura, y a sus hojas muy largas y anchas, el ápice (punta) de la hoja se
dobla hacia abajo cuando ya no es capaz de soportar su propio peso por efecto de la
gravedad. Sus tallos son largos y gruesos y es más frondoso hacia su tercio superior
(Rua 2008).

Se adapta preferiblemente en climas templados por debajo de los 1800 m.s.n.m y


cálidos hasta 0 m.s.n.m. Su edad de madurez fisiológica (EMF) se da entre los 60 y 80
días mientras su madures de cosecha (EMC) se da entre los 90 y 120 días después de
la cosecha anterior. Su Punto verde óptimo PVO se presenta entre los 70 y 90 días
después de la cosecha anterior. Su producción por unidad de área de cultivo o
rendimiento de cosecha varía según la región y época del año entre los 70 y 120
toneladas de pasto fresco por hectárea, y en casos extremos puede llegar a producir
hasta 200 toneladas por hectárea (Rua 2008).

De su predecesor, el pasto elefante, porta en su genética el gen recesivo de color


púrpura, de manera que aunque comúnmente el King grass es un pasto de color verde
intenso sólido, pudiera presentar en determinadas ocasiones una tonalidad púrpura o
vetas moradas (Rua 2008).

21
3.4 Características del Cuba OM-22 (Pennisetum purpureumx pennisetun
glaucum).

Cuba OM-22 está en la actualidad en proceso de evaluación en toda el país, es por eso
que no se encuentra mucha bibliografía, como en el caso de CT-115 y CT-169 que han
sido mayormente evaluadas, en revisiones bibliográficas realizadas he notado que en
México por ejemplo al Cuba CT-115 lo nombran OM-22, pareciera haber una confusión,
la cual fue aclarada por Martínez (2009) en un forro de pastos, ambos presentan
características bien definidas que lo diferencian, el CT-115 es de porte bajo, sus
entrenudos son cortos, es utilizado por esta cualidad en el pastoreo directo, el Cuba
OM-22 presenta hojas más anchas y largas, glabras (sin pelos) y de porte alto, utilizado
en corte y acarreo al igual que Cuba OM-22.

Según Cuevas et al. (2003) Es conocido en Panamá como C-22, elefante liso, que no
pica o sin pelusa, tiene como principal particularidad que no presenta pubescencia,
condición que facilita el manejo durante la cosecha, sobre todo si de realiza en forma
manual lo que es menos urticante en el corte a mano, carácter muy aceptado por los
productores

En Cuba OM-22 dominan las características de la especie purpureum produciéndose


un forraje perenne que se reproduce por tallos con un factor de reproducción de 20
veces por unidad de área. Aventaja en ancho y largo de la hoja al progenitor masculino
Cuba CT-169 y al King grass. Su principal ventaja productiva es el alto porcentaje de
hojas en la materia seca. Mientras que el King grass tiene 51 y 59 % de hojas entre los
42 y 70 días de edad, el clon Cuba OM-22 adquiere entre 59 y 67 % en el mismo
intervalo de edades. Las diferencias se acentúan durante el período poco lluvioso
donde Cuba OM-22 alcanza entre 74 y 80 % de hojas en la materia seca entre 42 y 70
días de edad, mientras que a igual edad el King grass tiene valores entre 61 y 67 %.
Trece unidades porcentuales más de hojas en el periodo seco equivalen a tenores
proteicos y de digestibilidad superiores (Martínez et al. 2009).

22
CAPÍTULO IV
4.1 Necesidad de plantar el Cuba OM-22:

La ganadería cubana desde la década del 90 a la actualidad ha sufrido varias


transformaciones, en aquellos años Cuba dependía en gran medida del la URSS, al
derrumbarse el campo socialista y no recibir los insumos a los cuales estábamos
acostumbrados, nos vimos en la necesidad de trabajar en aras del auto sustento, se
fundaron las UBPC, las CPA y las CCS, la lucha constante por creer en la rama de la
ganadería y obtener más con menos, ha sido bloqueada por el gobierno de los Estados
Unidos el cual se empeña por más de 50 años en mantener un duro y recio bloqueo, en
el año 2011 se comienza a poner en práctica el reordenamiento de la economía con la
proyección de los lineamientos del 6to congreso del partido, la producción de pastos va
dirigida a evaluar nuevas especies de pastos que se adapten a las condiciones
climáticas existentes para eliminar la exportación de alimentos tan costoso en el
mercado internacional como lo es el pienso que se suministra en nuestras unidades de
producción, para así contribuir con la sustitución de importaciones, Gómez et al. (2007)
plantea que las condiciones de la ganadería cubana, la faltad e insumos necesarios va
lacerando el nivel productivo a costa de la destrucción de los recursos naturales y el
clima. De ahí la importancia de ofrecer herramientas y soluciones que permitan
alcanzar de forma unísona el incremento de la productividad de los ecosistemas
agrícolas y detener el grave problema de la degradación ambiental. Una solución
práctica ecológica y al alcance de nuestras manos es la utilización de el híbrido Cuba
OM-22, es una excelente planta forrajera obtenida en el Instituto de Ciencia Animal, ha
sido evaluada en la región en diferentes agroecosistemas del país obteniendo altos
rendimientos y elevado contenido de hojas en los meses mas fríos y secos.

4.2 Agrotecnia del género Pennisetum.

Condiciones edáficas: Para su plantación requiere de suelos profundos y que no


tengan limitaciones nutricionales. No tiene buen comportamiento en suelos de mal
drenaje o que se inunden (Febles y Herrera 2006).

23
Exige de suelos profundos y de fertilidad media a alta para lograr la mejor respuesta
biológica de la planta. No obstante, este puede crecer en suelos pedregosos y en una
gama amplia de ellos, siempre que se le repongan los nutrientes y el drenaje superficial
e interno sean buenos (Padilla y Ayala 2006).

Preparación de suelo: Existe el criterio arraigado que esta especie requiere la


preparación convencional del suelo antes de plantar, que incluye el surcador y tapado
con cultivador que implica realizar 6 labores al suelo durante el proceso de
establecimiento (Ayala 1990; Martínez 2001).

Según Padilla et al. (2005) indicaron que este pasto se puede plantar con mínima
labranza al suelo, consistente en arar en el mes de abril y plantar en junio a vuelta de
arado, previo al pase de grada media y de esta forma se disminuye el número de
labores de 6 a 3 y los gastos totales de establecimiento por cada hectárea plantada se
reducen en 30.91 pesos cubanos y en 22.89 y 9.98 pesos cubanos por concepto de
combustible y maquinaria, respectivamente.

La hierba elefante puede plantarse a vuelta de arado con mínima labranza al suelo,
aradura más grada cuando se comienza la roturación del suelo al final del período seco
y se planta en junio, previo un pase de grada media (Padilla et al. 2005).

Semilla: La edad de la semilla vegetativa para la plantación depende de la época del


año en que se produce. Si el banco de semilla se corta para dejarlo con el propósito de
producir semilla o se siembra en enero o febrero para este fin, el tiempo necesario para
obtener buenos rendimientos y tallos vigorosos se prolongará más que si se hace al
inicio del período lluvioso (Padilla y Ayala 2006).

Si se tiene en cuenta lo anterior, el indicador edad de la semilla no puede ser absoluto,


pues si bien es cierto que bajo determinadas condiciones, semillas de menor edad
pueden lograr mejores germinaciones, también es cierto que no se puede obviar que, el
rendimiento de los bancos de semilla debe ser alto. Con frecuencia, cuando no se

24
dispone de riego y se decide producir semilla durante el periodo seco, cuando se inician
las lluvias ésta todavía no está lista para plantar y es necesario esperar que alcance su
madurez (Padilla y Ayala 2006).

Desde el punto de vista práctico y económico, resultaría aconsejable plantar tallos


enteros y hacer coincidir la sección basal y la superior de modo que éstos queden
superpuestos unos sobre los otros. En dependencia del método de plantación y la
profundidad del surco, los tallos se trocearán dejando de 3-6 yemas/esquejes para
facilitar el tapado de la semilla, no menores de 3 yemas (Padilla y Ayala 2006).

Una buena decisión sería utilizar semilla entre 3 y 5 meses de edad, cuando la planta
logró su máximo potencial biológico sin que los tallos se envejezcan y sus yemas
comiencen a germinar en el campo. La edad no puede ser asumida de forma absoluta
pues ésta puede ser mayor o menor según las condiciones climáticas y la fertilidad del
suelo imperantes durante el proceso biológico de la formación de los tallos o yemas
vegetativas. El despaje de la semilla, antes de plantar, tiene efecto positivo en la
germinación e inclusive cuando se plantan tallos enteros y se despajan, los resultados
son mejores. No obstante, resulta poco práctico hacer este beneficio a la semilla si se
tiene en cuenta que durante el proceso de corte, acarreo, transporte y distribución de la
semilla, los tallos pierden gran cantidad de paja (Padilla y Ayala 2006).

Plantación y establecimiento: Puede plantarse en cualquier época del año (siempre


que se disponga de riego), pero los mejores resultados se obtienen durante el período
lluvioso (Febles y Herrera 2006).

La mejor época de plantación esta comprendida entre el 15 de mayo y el 31 de julio,


aunque asegurando la humedad del suelo se puede plantar a partir de marzo (Sarroca
et al. 1981).

El surco donde se depositará la semilla debe tener 20 a 30 cm de profundidad, en


dependencia de la capa arable del suelo y cubrir los tallos con una capa de suelo de

25
alrededor de 10 cm. Se planta por surcos separados entre 80-100 cm. Es importante
que los tallos estén bien distribuidos en el surco siempre en la misma dirección (Crespo
y Guzmán 1971).

La dosis de plantación fluctúa entre 3 y 4 t/ha en dependencia de la calidad de los


tallos. Antes de la plantación se aplica P, K, según los requerimientos del suelo y el N,
a los 30 días de la germinación en dosis de 50 kg/ha (Alonso 2003).

Los métodos de plantación más empleados en Cuba y en el mundo para la Hierba


Elefante. En este sentido, los métodos varían y dependen de la agresividad de la
variedad empleada, el ritmo de crecimiento, el grado de vegetación existente, la
topografía del terreno, los recursos de maquinaria y, sobre todo, el nivel tecnológico con
que se cuenta. Así, los métodos de plantación varían desde el que se efectúa abriendo
un hueco con una barreta y enterrando los tallos en suelos muy pedregosos, hasta los
que se realizan en suelos fértiles y profundos, con el empleo de la más avanzada
tecnología para la preparación del suelo, el transporte de la semilla y la plantación. El
método más usado para las plantaciones de los diferentes cultivares de Pennisetum
purpureum consiste en situar los tallos o yemas en el fondo del surco y taparlas de
inmediato con un cultivador o grada, empleando un tractor de potencia media. Otra
variante utilizada es depositar la semilla en el fondo del surco y cubrirla con un arado de
púa o de vertedera, empleando la tracción animal. También es común tapar los tallos
con azadón (Padilla y Ayala 2006).

En algunas regiones donde la mano de obra es abundante, es común plantar tallos con
3-6 yemas, colocarlos verticalmente, separados de 20 a 30 cm del borde de un surco y
luego cubrirlos con azadón o con arado de vertedera mediante la tracción animal.
Trabajos recientes de Padilla et al. (2005) demostraron las ventajas técnico- económico
de utilizar la plantación a vuelta de arado, con respecto al método tradicional de surcar
y tapar con cultivador.

26
Fertilización y riego: El King grass es una de las especies forrajeras más
extensamente usado en el país y sus rendimientos pueden sobrepasar las 30 t/ha/año
de materia seca con adecuada fertilización mineral (Herrera et al. 1990). Sus
requerimientos de N y K son mucho mayores que la mayoría de las especies forrajeras
explotadas, por ello ha sido necesario investigar el efecto de la aplicación de estiércol
vacuno en su comportamiento.

Explotación en corte: Se comenzará a explotar entre los 4 y 5 meses después de


plantada. Es utilizada especialmente para corte, con frecuencia entre 60 y 90 días,
donde se obtienen altos rendimientos de materia seca (16-27 t/ha/año), aunque su
calidad es menor que cuando se corta entre 30 y 45 días. La altura de corte más
adecuada es de 10-15 cm. Asociada en el establecimiento con terciopelo puede dar
más de 45 t MS/ha de biomasa (Alonso 2003).

Plagas y enfermedades: Según Ayala (1984) presenta grandes limitaciones debidas al


ataque de plagas y enfermedades, aunque ha sido atacado por hongos del género
Pyricularia. En condiciones de estrés por falta de humedad y de nutrientes se han
observado síntomas similares a los de la roya y puede ser un hábitat para la salivita y el
Mocis.

Entre los insectos que constituyen plagas encontramos Mocis spp que vulgarmente se
conoce como falso medidor, Hedylepta indicata conocida como pegapega del frijol y
Spodoptera spp. Pueden controlarse a través de productos químicos, controles
biológicos y biopreparados (Alonso 2003).

Barrientos y Mora (1989) señalaron a Mocis spp. (falso medidor) y a Spodoptera


frugiperda (palomilla del maíz) como los insectos plagas que más daño pueden causar
en variedades de los géneros Pennisetum y Cynodon, entre otros. Además, sugieren
que para su control se pueden utilizar métodos químicos, biológicos, mecánicos y su
combinación, de acuerdo con las condiciones del medio y los recursos disponibles,
aunque recomiendan el uso mínimo y estratégico de los productos químicos.

27
Entre las enfermedades se encuentran la Roya causada por Puccinia spp y
Helminthosporiosis causada por Hemilthosporium spp (Alonso 2003).

4.3 Investigaciones en Especies Forrajeras en Latinoamérica.


Según Garza, 1978 (citado por Quero et al. 2007) una visión retrospectiva acerca de los
resultados de la investigación de forrajes y la producción en pastoreo en Latinoamérica
lleva a la conclusión que no se ha logrado incidir con tecnología de punta en el medio
productivo y que aún queda mucho por hacer. En el área de investigación de forrajes de
corte y pastoreo, se han realizado evaluaciones de especies pobremente
representativas de la diversidad natural, con escasos recursos genéticos de las
especies estudiadas en aspectos de comparación de variedades, manejo de la
fertilización, frecuencias y alturas de corte, suplementación al ganado en pastoreo,
asociación con leguminosas, sistemas de pastoreo, etc.

Quero et al. 1994; Quero y Enríquez, 2003 (citado por Quero et al. 2007) menciona que
en las revistas especializadas y memorias de congresos nacionales y regionales se
puede observar el mismo tipo de investigación en forrajes, donde lo que varía es la
especie o variedad de moda. Lograr caracterizar variedades obtenidas recientemente
ha sobrepasado en importancia los objetivos de adaptabilidad y rendimiento de materia
seca de la especie estudiada, derrochándose, con pobres avances, los escasos
recursos humanos y financieros disponibles para la investigación en forrajes.

Esto es, la caracterización desordenada de los atributos de la variedad de moda, ha


impedido la visualización del avance genético máximo, posible de lograrse rápidamente,
mediante la obtención y evaluación ordenada de recursos genéticos, representativos
del centro de origen de las especies de interés Maass y Pengelly, 2001 (citado por
Quero et al. 2007), como recientemente ha sido el caso de los avances logrados en
Brachiaria spp. y Panicum maximum Jacq. Existen metodologías alternas, desarrolladas
principalmente para cultivos básicos, que permiten explotar el potencial máximo de los

28
recursos vegetales y dejar de esperar el arribo de nuevas especies o variedades
forrajeras para su estudio tradicional.

El género Pennisetum comprende aproximadamente 80 especies que habitan en


regiones tropicales y subtropicales de todo el Mundo, con una mayor diversidad
específica en América y África (Chemisquy et al. 2006).

Araya y Boschini (2005) en la Estación Experimental Alfredo Volio Mata de la


Universidad de Costa Rica, se comparó la producción forrajera, el contenido de materia
seca, proteína cruda y cenizas de los pastos Taiwán, King Grass, Gigante, Elefante
enano y Camerún, evaluados a diferentes edades de corte, como resultado se
determinó que la producción de forraje verde y material seco (kg MS/ha) del pasto King
Grass y Taiwán obtuvieron una mayor producción de forraje (15.3 y 13,9 t/ha,
respectivamente) seguidos por el Gigante, Camerún y Enano (12,2, 6,9 y 4,7 t/ha,
respectivamente). La edad óptima de cosecha para los Pennisetum purpureum
evaluados excepto para el Elefante enano fue a los 70 días después del corte, esto
debido a la producción y estado fisiológico de las plantas. Para el Elefante enano la
cosecha se dio a los 98 y 112 días después del corte. La relación hoja:tallo siempre fue
menor a uno, a excepción del Elefante enano con un valor promedio de 1,73. El
porcentaje de materia seca aumentó conforme la edad y los mayores contenidos se
reportan en las hojas. El contenido de proteína disminuyó al aumentar la edad de corte,
al igual que el porcentaje de cenizas, ambos presentaron una mayor cantidad en hojas
que en tallos. Se destaca el contenido de proteína del Elefante enano de 16,51 % en
planta entera debido a la gran producción de hojas.

En la producción de forrajes de estas especies de Pennisetum, las cuales tiene


excelentes características por la producción elevada de hojas y su alto porte, estos
forrajes para mejorar su valor nutritivo son asociados con leguminosas para así lograr
una mejor digestibilidad en el animal, según Espinoza et al. (2001) realizaron una
investigación con la finalidad de evaluar el rendimiento de materia seca y el valor
nutritivo del pasto de corte King grass (Pennisetum purpureum cv King grass) fertilizado

29
con nitrógeno y asociado con leguminosas herbáceas, a pesar de no haberse estimado
costos, es evidente el ahorro en fertilización nitrogenada con el uso de leguminosas
herbáceas en pastos de corte. El rendimiento anual de materia seca fue superior con el
uso de leguminosas en asociación con el pasto King grass. El valor nutritivo de la
biomasa evaluada fue mayor con el uso de las leguminosas evaluadas en el siguiente
orden: Centrosema pubescens > Centrosema macrocarpum > Macroptilium
atropurpureum ~ Psophocarpus tetragonolobus > King grass fertilizado con nitrógeno.
Esta tendencia se vio igualmente reflejado por la relación hoja:tallo, la cual fue muy
similar a este orden.

30
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