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UNIVERSIDAD DE PANAMÁ

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

ESCUELA DE PSICOLOGÍA

‘CICLO DE LA VIOLENCIA FAMILIAR’

ASIGNATURA:

PSICOLGÍA FAMILIAR

CATEDRÁTICA:

DRA. MELBA STANZIOLA

ALUMNOS:

ÁLVAREZ, ZAIDALETH

BETHANCOURT, DENIA

CABALLERO, CARLOS

DO CARMO, ANALEJANDRA

DOMÍNGUEZ, MIGUEL

KASEM, RIJAM

SALAZAR, ANAYARIS

TIMPSON, ARIEL

PANAMÁ, 5 DE JUNIO DE 2019.


INTRODUCCIÓN

Cuando se refiere al término violencia intrafamiliar, se está aludiendo a todas las


formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre quienes sostienen o han
sostenido un vínculo afectivo relativamente estable.

Se denomina relación de abuso a aquella forma de interacción que, enmarcada en


un contexto de desequilibrio de poder, incluye conductas de una de las partes que,
por acción o por omisión, ocasionan daño físico y/o psicológico a otro miembro de
la relación.

Aún en la sociedad civilizada que suponemos en la que vivimos, hablamos sobre


violencia de diferentes tipos, incluyendo la familiar que aun con todos los avances
que ha hecho la humanidad ha sido imposible erradicarla. Por el contrario, cada vez
suben más las estadísticas que hablan sobre agresión, violencia y muerte por estas
causas.

La psicología juega un rol sumamente importante en estos temas y no solo


buscando la explicación del comportamiento violento, si no, en realizar las
intervenciones pertinentes luego de que se haya dado el acto violento,
proporcionándole a las victimas e incluso el agresor, estrategias de reinserción a la
sociedad de manera óptima y efectiva. Así como también, buscamos promoción de
la salud mental, emocional e integral de todos los individuos que conformen la
familia en la que se ha dado la violencia y/o maltrato.
¿Qué es la violencia intrafamiliar?

El maltrato intrafamiliar se define como un conjunto de actos que atentan contra la


integridad física, psicológica, social y/o económica de algún miembro de la familia.
Normalmente, las víctimas de la violencia intrafamiliar suelen ser los niños y las
mujeres.

Pero hay golpes y golpes, algunos golpes sacan sangre o dejan morados, incluso
un mal golpe puede producir la muerte, pero hay otros más sutiles que no se ven,
pero que se graban a fuego lento no sólo en mente sino en la identidad de ese niño
o de esa niña. Se graban en su "yo", y los frutos de estos golpes emocionales se
van a ver después en sus relaciones con personas significativas y en su relación
con el mundo.

Los autores han señalado que este tipo de agresiones se da básicamente por tres
factores:

1- La falta de control de impulsos

2- la carencia afectiva

3- la incapacidad para resolver problemas adecuadamente

En algunos de los casos las personas podrían aparecer variables de abuso de


alcohol y drogas.

El maltrato intrafamiliar: el niño y la niña golpeados

Resulta importante hablar un poco más detalladamente de esos golpes, que


solamente los ven o los oyen quienes los dan, aunque no piensen en las
consecuencias futuras y terribles que van a traer en sus hijos.

Está claro, que cuando se repiten los golpes físicos, pero sobre todo los psicológicos
o emocionales, se va agotando el amor. Nosotros los adultos sabemos como duele
el silencio, tal vez más que las palabras ofensivas. Ese silencio es el peor de los
castigos, ahora imagínese a un niño que no ha hecho nada y no se le habla, y no
se le abraza y acaricia, cómo se va conformando su identidad..., pensemos en eso.
Consecuencias de la violencia intrafamiliar en los niños

Todos estos golpes emocionales y psicológicos hacen tanto daño en la niñez porque
el niño o la niña no sabe defenderse; su mente apenas empieza a desarrollar
lentamente ciertos mecanismos de defensa para poder filtrar y analizar lo que ve y
oye. Su mente es como una esponja: recibe todo. No tiene capacidad para decir
esto es verdad o no es verdad, lo que dicen es justo o injusto. Por eso los mensajes-
golpes son como olas gigantescas que llegan sin control a lo más profundo de ese
ser indefenso. Pero en distinta es la niñez y el futuro de sus hijos cuando ellos
palpan el amor entre su padre y su madre, cuando ellos desde pequeños ven que
su madre recibe con un beso, un abrazo al padre que llega del trabajo, o cuando el
padre viene con un ramo de flores para su esposa o le da un beso a su esposa. Son
detalles que se van grabando en el alma de los niños, que van modelando su
personalidad, que van llenando de amor ese tanque-corazón. Créame, esa será la
mejor herencia que podrá dejar a sus hijos.

Personalidad del maltratador

Los agresores suelen venir de hogares violentos, suelen padecer trastornos


psicológicos y muchos de ellos utilizan el alcohol y las drogas lo que produce que
se potencie su agresividad. Tienen un perfil determinado de inmadurez,
dependencia afectiva, inseguridad, emocionalmente inestables, impaciente e
impulsivos.

Los agresores trasladan habitualmente la agresión que han acumulado en otros


ámbitos hacia sus mujeres.

Maltratador, frecuentemente es una persona aislada, no tiene amigos cercanos,


celoso (celotipia), baja autoestima que le ocasiona frustración y debido a eso se
genera en actitudes de violencia.

Una investigación de los psicólogos norteamericanos, el Dr. John Gottman y Dr. Neil
Jacobson. Señalan que los hombres maltratadores caen en dos categorías: pitbull
y cobra, con sus propias características personales:

Pitbull:
Solamente es violento con las personas que ama

Celoso y tiene miedo al abandono

Priva a pareja de su independencia

Pronto ora, vigilar y atacar públicamente a su propia pareja

Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión

Tiene potencial para la rehabilitación

No ha sido acusado de ningún crimen

Posiblemente tuvo un padre abusivo.

El pitbull espía a su mujer, es celópata, cae bien a todas las personas, excepto a
sus novias o esposas.

Cobra:

Agresivo con todo el mundo

Propenso a amenazar con arma blanca

Se calma internamente, según se vuelve agresivo

Difícil de tratar en terapia psicológica

Uno depende emocionalmente de otra persona, pero insiste que su pareja haga lo
que él quiere.

Posiblemente haya sido acusado de algún crimen

Abusa de alcohol y drogas.

El cobra es un sociópata, frío, calculador, puede ser cálido. El maltrato no cesa por
sí solo.

Después de que la mujer ha sido físicamente maltratada y tiene miedo, a veces cesa
este tipo de abuso y lo reemplaza con un constante maltrato psicológico, a través
del cual le deja saber a su víctima, que el abuso físico podría continuar en cualquier
momento.

En ocasiones, la violencia del maltratador oculta el miedo o la inseguridad, que sintió


de niño ante un padre abusivo que lo golpeaba con frecuencia, al llegar a ser un
adulto prefiere adoptar la personalidad del padre abusador a sentirse débil y
asustado. En otros casos, los comportamientos ofensivos son la consecuencia de
una niñez demasiado permisiva durante la cual los padres complacieron al niño en
todo. Esto lleva al niño a creerse superior al llegar a ser un adulto y a pensar que él
está por encima de la ley. O sea, que puede hacer lo que quiera y abusar de quien
quiera. Piensa que se merece un trato especial, mejor que el que se les da a los
demás.

Cómo reconocer la violencia doméstica

La violencia doméstica o maltrato intrafamiliar no siempre resulta fácil de definir o


reconocer. En términos generales podríamos designarla como el uso deliberado de
la fuerza para controlar o manipular a la pareja o al ambiente más cercano.

Se trata del abuso psicológico, sexual o físico habitual. Sucede entre personas
relacionadas afectivamente, como son marido y mujer o adultos contra los menores
que viven en un mismo hogar.

La violencia doméstica no es solamente el abuso físico, los golpes, o las heridas.


Son aún más terribles la violencia psicológica y la sexual por el trauma que causan,
que la violencia física, que todo el mundo puede ver. Hay violencia cuando se ataca
la integridad emocional o espiritual de una persona.

La violencia psicológica se detecta con mayor dificultad. Quien ha sufrido violencia


física tiene huellas visibles y puede lograr ayuda más fácilmente. Sin embargo, a la
víctima que lleva cicatrices de tipo psicológicas le resulta más difícil comprobarlo.
También lo dificulta, por ejemplo, la habilidad manipuladora de su esposo que
presenta a su esposa como exagerada en sus quejas o simplemente como loca..

A la violencia física precede, a veces, años de violencia psicológica. La violencia


psicológica es, despreciar a la mujer, insultarla de tal manera, que llega un momento
en que esa mujer maltratada psicológicamente, ya cree que esos golpes se los
merece. Y qué difícil es convencer a una mujer de que vaya a pedir auxilio cuando
cree que no lo necesita.

Hay mujeres que se avergüenzan por lo que les sucede y que hasta se creen
merecedoras de los abusos. Por eso prefieren mantenerlos en secreto y así esa
situación puede prolongarse durante años. Los que maltratan a sus víctimas lo
hacen de acuerdo a un patrón de abuso psicológico.

Igual que en el caso del alcohólico, el que golpea a una mujer o la maltrata
psicológica o sexualmente, lo primero que hará es negarlo. Negación es decir: "No,
es que yo le pego con razón". No hay ninguna razón para golpear a una mujer, ni a
nadie. Pero lo niegan. Dicen: "Yo no la he golpeado, yo no le hecho nada, sólo
tocarla".

Otra forma de abuso psicológico es el aislamiento, en que le hacen el vacío a la


mujer, ni le hablan, ni la miran y entonces ella se va creyendo que se merece ese
trato.

La intimidación es también un abuso. "Si dices algo te mato." Muchas mujeres no


se atreven a hablar, por las amenazas que sus maridos o sus compañeros lanzan
contra ellas. Tanto el adicto a cualquier droga como el abusador, siempre tienen
excusas y le echan la culpa a alguien.

También dentro de ese hábito de abuso psicológico está el abuso económico. "Si
dices algo no te voy a dar la mensualidad". Dentro de ese abuso psicológico de los
maridos que golpean (lo que se llama en psicología la triangulación), hay otro tipo
de abuso: utilizar a los hijos para hacerles sentir culpables a las esposas. En este
caso los hijos sirven de mensajeros: "dile a tu madre que..." Las amenazas a través
de los hijos, las amenazas de que le van a quitar al hijo, todos estos son abusos
psicológicos que preceden al abuso físico.

Todos estos abusos impiden que la mujer deje el hogar, ese hogar violento. Es que
esa violencia psicológica a que están sometidas muchas mujeres, es más horrorosa
que el abuso físico. Pregúntele a cualquier mujer a la cual han maltratado
físicamente qué es lo que le duele más; si las palabras hirientes, los desprecios o
los golpes. Los golpes se pasan, los abusos psicológicos, los insultos, los
desprecios se clavan en el corazón.

Manifestaciones de violencia psicológica

Una de las modalidades más sutiles y a la vez comunes de violencia intrafamiliar es


la violencia o maltrato psicológico, este puede aparecer de las siguientes maneras:

Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e


ironías para confundir, etc.

Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la


propiedad.

Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.

Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos


monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia,
etc.

Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones para abortar,


menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia voluntad o
contrarias a la naturaleza.

Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y
movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades,
etc.

Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin
consultar al otro

¿Por qué se mantiene la mujer en esta relación de maltrato?

La persona abusada se vuelve codependiente de su marido (el agresor), aún


después de ser golpeada. Es frecuente escuchar esta frase: "Es que yo lo quiero
tanto". Personas que llevan años soportando golpes dicen: "Yo no me separo
porque lo quiero". Es imposible querer a una persona que te está tratando como si
fueras un animal, eso es depender de esa persona.

Otro motivo por el cual algunas mujeres no se separan de este problema de


codependencia, es que las anima la familia y lamentablemente la Iglesia, a
permanecer con el abusador. Sobre todo la familia les aconseja que mantengan esa
relación por "el bien de tus hijos". "¿Cómo vas a dejar a tus hijos sin padre?", les
dicen.

¿Qué es mejor, tener un padre que golpea a su madre y que luego golpeará a sus
hijos, o no tener padre? Se les hace mucho más daño a los hijos cuando ven que
su padre golpea a su madre. Para los niños pequeños la madre es la base de toda
su vida, la base de su afectividad, la base de su seguridad. Si una madre es
golpeada, sus hijos se derrumban afectivamente. Es mucho mejor separase.

A veces las mujeres no se separan y sufren en silencio por miedo a perder su


seguridad económica y la de sus hijos. Esto sucede sobre todo en la mujer que no
tiene educación.

Otras veces no se separan debido a las amenazas de más violencia o de muerte, si


intentan separarse. "Si le dices algo a la policía te mato".

Cuando se pregunta a algunas mujeres por qué aguantaron maltrato durante años,
la respuesta más común es ésta: "Por mis hijos; no quería que se criaran sin un
padre". Parece una respuesta válida, pero si la analizamos profundamente
descubrimos su inconsistencia. Sucede que en una situación de violencia los hijos
también sufren. El crecimiento en una atmósfera de miedo, tensión y terror influirá
negativamente en su desarrollo emocional y más tarde se manifestará en el
abandono escolar, en el uso de drogas, en desórdenes psicológicos y en violencia
y delincuencia.

En muchos casos influye el factor económico. Soportan cuanta vejación venga con
tal de no perder la seguridad económica para sí y sus hijos. Se trata generalmente
de mujeres con poca preparación académica, conscientes de que sin el marido no
podrían vivir cómodamente.
Violencia doméstica y violencia de género

Lo peor es que la mujer repetidamente abusada se destruye psicológicamente. Su


yo, su identidad individual. Eso la incapacita para tomar las decisiones correctas.
Cae en la ambivalencia efectiva ("¡Qué bueno es él cuando no me golpea!"); su
autoestima queda por los suelos hasta creer ella misma que merece tales insultos
y golpes.

Las mujeres que aguantan una relación abusiva indefinidamente acaban perdiendo
su salud física y mente, se enferman, toda la familia termina enferma. Las mujeres
en situaciones abusivas pierden su autoestima. No saben protegerse, ni se dan
cuenta del peligro que corren.

Causas de la violencia intrafamiliar de género

Primero hay una raíz cultural histórica (relacionada con el sistema patriarcal).
Durante mucho tiempo nuestra sociedad ha sido muy machista, el hombre ha creído
que tiene el derecho primario a controlar, a disciplinar con severidad, incluso a
abusar de la vida de la mujer y de los hijos. Eso ha sucedido bajo la apariencia del
rol económico del hombre, proveedor de la alimentación. Dicho rol se ha ido
manteniendo en nuestra sociedad, es por ello que, hoy en día la mujer sigue siendo
víctima de abusos, violaciones, cobra menos, recibe acoso en el trabajo...

Otra causa es la cultura actual. La gente se tira de los pelos. ¿Por qué pasa esto?
El modelo presente de nuestra sociedad está reforzando el uso de la fuerza para
resolver los problemas. Por eso el abusador usa la fuerza física, para mantener el
poder y el control sobre la mujer, porque ha aprendido que la violencia es efectiva
para obtener ese fin de control y como ellos no han sufrido las consecuencias, las
mujeres se han callado.

La violencia doméstica ocurre en todos los niveles de la sociedad, no solamente en


las familias pobres. En las familias ricas sucede lo mismo. Lo que pasa es que una
mujer a quien le dieron una paliza, si tiene dinero, se va tranquilamente a una clínica
privada y aquí no ha pasado nada. Las que son pobres tienen que ir al hospital y allí
los médicos dicen: "A esta mujer la han golpeado" y la policía se encarga de eso.
Entre blancos, negros, amarillos, católicos, judíos, protestantes y evangélicos; entre
todos, existe la violencia doméstica. Pero no por ser protestantes o católicos, sino,
por no ser como deben ser.

Otra causa de este problema son los medios de comunicación. En la televisión la


violencia es glorificada, los estereotipos que nos presentan son de violencia sexual.
Cuando un marido por la fuerza tiene relaciones sexuales con su esposa, eso se
llama violencia sexual, porque la mujer también tiene derecho a decir que no. Si a
una mujer, como yo oigo todos los días, se le insulta, se le veja, se le dice
barbaridades, no se le habla y solamente se la utiliza para tener relaciones sexuales
con ella; ¿Cómo va a querer estar con su marido? Tiene el derecho a decir que no,
todo el derecho del mundo.

En muchos casos, también la violencia doméstica está íntimamente relacionada con


el alcohol y las drogas. ¿Qué sucede cuando una persona consume drogas o se
emborracha? En esta parte del cerebro tenemos los centros vitales, comunes con
los animales y allí está el centro de la agresividad o del instinto agresivo. Todos los
hombres y las mujeres lo tenemos. Pero en la persona normal, esos centros se
comunican con la parte consciente del hombre, lo cual diferencia al hombre del
animal.

Cuando uno toma alcohol o usa cualquier droga, estos centros quedan como un
barco sin timón. Y ¿Qué le pasa a un barco sin timón? Pues se estrella contra las
rocas. Sobre todo, la agresividad, el instinto sexual, quedan sin control. Entonces
viene el golpear a la mujer y a los hijos bajo el efecto del alcohol y el abusar de la
mujer sexualmente. Los recuerdos, los valores, los consejos, cuando uno usa o
abusa del alcohol o drogas, no funcionan y viene la violencia doméstica.

A pesar de la llamada "liberación femenina" (que en realidad muchas veces ha


llevado a la mujer a mayor esclavitud), todavía hay hombres que consideran a
esposa e hijos como objetos de su propiedad. Por eso se creen con el derecho a
descargar sobre ellos su frustración o malhumor maltratándolos a su antojo.
Como los hijos imitan a padres, se da con frecuencia que quienes en la niñez fueron
testigos de abusos físicos entre sus padres, repiten la misma conducta cuando
llegan al estado adulto. Aprendieron que los problemas y conflictos se afrontan con
la fuerza bruta.

Ese aprendizaje negativo se arraiga tanto que muchas veces pasa de generación
en generación. Si a esto se añade la "glorificación" de la violencia en los medios de
comunicación, podemos entender el por qué muchos seres humanos recurren a la
violencia, a veces con una frialdad que asusta más que el mismo acto violento.

La experiencia enseña que muchos de los abusadores familiares parecen


"mosquitas muertas"; pasan por personas educadas y suaves, pero en el fondo son
individuos celosos con una pobre imagen de sí mismos y que viven en un mundo
irreal. Si a esas personas les da por tomarse unos tragos de más, cosa frecuente,
la explosión violenta será mucho mayor.

¿Qué pasa con las víctimas de la violencia doméstica?

Muchas siguen sufriendo hasta quedar completamente destruidas físicas,


psicológica y moralmente. Otras acusan a sus agresores ante la policía, que muchas
veces no toma debidas cartas en el asunto. Y ocurre, además, lo que no
quisiéramos que ocurriera: La víctima también se vuelve violenta.

Entendemos que las personas que sufren hambre endémica se subleven y hasta se
alcen en armas. ¿Por qué no entendemos que una mujer pisoteada, escarnecida,
degradada en lo más íntimo de su ser pueda explotar y volverse violenta? Eso,
aunque no se justifique, se explica.

Si crees que alguien de tu entorno puede estar sufriendo violencia intrafamiliar (o tú


misma), es de vital importancia acudir a los servicios sociales y buscar apoyo en tu
círculo más cercano fuera del maltrato. Si necesitas más consejos, puedes consultar
el siguiente artículo sobre las relaciones destructivas: síntomas y consejos para salir
de ellas.
Violencia Intrafamiliar en Panamá

la violencia intrafamiliar como una situación digna de tomarse en cuenta ya que la


mayor parte de las víctimas son niños y mujeres, sobre todo causada por familiares
muy allegados. Esta violencia viene de muchos años, lo que no justifica la misma.
Para quienes seguimos de cerca este problema, deducimos que existe un factor
heredado o aprendido de padres a hijos. Muchos lo aprendieron en casa y vieron a
su padre maltratar a su madre y a ésta soportarlo, porque la cultura del momento
indicaba esa conducta a seguir. Así mismo, si una hija de ese hogar es violentada
y le cuenta a su madre lo que sufre, esa sufrida madre le responde que debe
soportarlo en silencio porque debe obedecer al marido y buscar la causa que crea
que su marido la maltrate.

Así podríamos continuar sobre el tema. Esto sin hablar de las violencias de
palabras, de tono de voz cuando le hablan a su pareja o hijos. Negarles la
importancia que tienen en la familia, no escuchar sus opiniones. Todo es violencia.

Pero no es sólo esa violencia; son los asesinatos, sobre todo perpetrados por
menores o por mayores; asesinatos que, muchas veces no tienen explicación lógica,
sino que suceden porque sí. Los grandes problemas sociológicos y de conducta que
enfrentamos hoy nos indican que la sociedad está ávida de valores, de principios,
de conocimientos, de buscar una mejor vida, pero sus componentes no las
conocemos bien y, por lo tanto, la parte que se comporta bien no está capacitada
para enseñar o ayudar a la otra. Me gustaría saber si los estudiantes secundarios
que salen a la calle violentamente son objeto de estudio de parte de profesores,
directores y autoridades educativas. Si priva la conversación y el entendimiento con
ellos o se cree que la mejor solución es la represión o la respuesta violenta que crea
más violencia.

Medidas que pueden tomar para prevenir la violencia Intrafamiliar.

Organízate: Forma parte o únete a grupos de autoayuda y solidarios que luchan


contra la violencia.
Informáte y capacítate: Necesitas información para conocer más sobre el problema
y cómo busca; ayuda para solucionarlo.

Defiéndete: Aprende técnicas de defensa personal. Las más recomendadas son las
de origen oriental pues la sostiene una filosofía de no agresión. DENUNCIALA. No
considere a la violencia intrafamiliar como algo natural o privado, aunque ocurra en
otro hogar es un delito que se penaliza.

No calles: Habla el asunto con amigas, amigos o familiares. No te aísles ni sientas


pena. Al hablar también ayudas al agresor.

No agredas: Usa la comunicación positiva para resolver los conflictos. Los gritos,
ofensas e insultos invitan a la violencia.

Ciclo de la Violencia Familiar

Está demostrado estadísticamente que las mujeres son las más vulnerables cuando
se habla de violencia, y las denuncias así lo demuestran. Niños y adultos de la
tercera edad completan el escalafón de uno de los flagelos que afecta a la sociedad.
Muchas veces esto se da de manera silenciosa, situación que dificulta visualizar y
solucionar el problema.

Lo que sucede, es que la agresión es utilizada por los hombres a fin de mantener
una relación de discriminación, desigualdad y de poder. Dicho estado de tensión se
manifiesta a través de agresiones físicas, sexuales, verbales y psicológicas,
perpetradas generalmente dentro del ámbito familiar.

Pero cuando nadie interviene en una situación como esta, la misma se cronifica y
se vuelve en algo difícil de revertir. Silvina Bentivegna, abogada explica la violencia
es un tema álgido en el cual se produce un daño real o potencial para la salud, el
desarrollo y la dignidad de la persona que lo sufre, de allí la importancia de
combatirla a tiempo.

El ciclo es un período de tiempo en el cual se desarrollan o suceden un conjunto de


acontecimientos, etapas o fenómenos que, una vez finalizados se repiten en el
mismo orden de principio a fin.
A que nos referimos exactamente cuando hablamos de violencia familiar es un
término utilizado para describir la violencia y el abuso de familiares o una pareja
íntima, como un cónyuge, excónyuge, novio o novia, ex novio o ex novia, o alguien
con quien se tiene una cita. Otros términos utilizados para la violencia familiar

 Maltrato de pareja íntima.

 Violencia doméstica.

 Maltrato infantil.

 Abuso físico.

 Violencia en el noviazgo.

 Violación marital.

 Violación perpetrada por una persona con la que se tiene una cita.

 Acoso.

La violencia familiar puede adoptar muchas formas, pero involucra el uso de la


intimidación y amenazas o conductas violentas para ejercer poder y control sobre
otra persona. En general, la persona abusiva es de sexo masculino y las mujeres a
menudo son las víctimas; sin embargo, la violencia familiar también se produce
contra los hombres. El maltrato infantil, de personas mayores y de hermanos
también se considera violencia familiar.

incluyen los siguientes:

Datos sobre la violencia familiar

Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades ("CDC", por sus
siglas en inglés) ofrece los siguientes datos sobre la violencia familiar y las mujeres:

- Alrededor de 4,8 millones de mujeres son víctimas de maltrato de sus parejas


íntimas La mayor frecuencia de violencia hacia un cónyuge está asociada
con un mayor riesgo de que el cónyuge violento también maltrate a los hijos.
- Existe una estrecha vinculación entre el acoso y otras formas de violencia: el
81 % de las mujeres acosadas por el esposo o la pareja actual o anterior,
también sufrieron agresión física por parte de esa pareja, y el 31 % también
sufrió maltrato sexual.

- Las consecuencias psicológicas de las víctimas de violencia de parejas


íntimas pueden incluir depresión, pensamientos e intentos suicidas, baja
autoestima, abuso de alcohol y otras drogas, y trastorno de estrés
postraumático.

- el maltrato a menudo comienza con conductas verbales, como insultos,


amenazas o golpes o lanzamiento de objetos. Puede empeorar con
empujones, bofetadas y retención en contra de la voluntad de la víctima. El
maltrato posterior puede incluir trompadas, golpes y puntapiés, y puede
empeorar con conductas que pongan en peligro la vida, como
estrangulamiento, fractura de huesos o uso de armas.

Las siguientes son formas de violencia familiar y maltrato físico:

 Física: Se refiere a palizas o golpes que causan lesiones físicas que pueden
incluir moretones, fractura de huesos, sangrado interno e incluso la muerte.
A menudo, el maltrato comienza con contactos leves y con el tiempo empeora
para convertirse en acciones más violentas.

 Sexual: Suele acompañar o seguir el maltrato físico, y tiene como


consecuencia una violación u otra actividad sexual forzada.

 Psicológica o emocional: Una persona que maltrata a menudo lo hace


mentalmente o emocionalmente con palabras, amenazas, hostigamiento,
posesión extrema, aislamiento forzado y destrucción de pertenencias. El
aislamiento a menudo se produce cuando la persona que maltrata intenta
controlar el tiempo, las actividades y el contacto con otras personas de la
víctima. Las personas que maltratan pueden lograr esto al interferir con las
relaciones de apoyo de la víctima, crear barreras para las actividades
normales, como sustraer las llaves del coche o encerrar a la víctima en la
casa, y mentir y distorsionar la realidad para obtener el control psicológico.

 Acoso: Conducta de hostigamiento o amenaza repetida que a menudo deriva


en maltrato físico o sexual.

 Económica: Esto se da cuando la persona que maltrata controla el acceso a


todos los recursos de la víctima, como el tiempo, el transporte, el alimento, la
vestimenta, el refugio, el seguro y el dinero. Por ejemplo, puede interferir con
la capacidad de la víctima de autoabastecerse e insistir en controlar todas las
finanzas de la víctima. Cuando la víctima abandona la relación violenta, el
perpetrador puede recurrir al aspecto económico como una manera de
mantener el control u obligar a la víctima a regresar.

Tipos de maltrato:

1. Maltrato Físico:

- Lesiones físicas graves: fracturas de huesos, hemorragias, lesiones internas,


quemaduras, envenenamiento, hematomas subdurales, etc.

- Lesiones físicas menores o sin lesiones: No requieren atención médica y no


ponen en peligro la salud física del menor.

2. Maltrato Emocional.

- Rechazar: Implica conductas de abandono. Los padres rechazan las


expresiones espontáneas del niño, sus gestos de cariño; desaprueban sus
iniciativas y no lo incluyen en las actividades familiares.

- Aterrorizar: Amenazar al niño con un castigo extremo o con un siniestro,


creando en él una sensación de constante amenaza.

- Ignorar: Se refiere a la falta de disponibilidad de los padres para con el niño.


El padre está preocupado por sí mismo y es incapaz de responder a las
conductas del niño.
- Aislar al menor: Privar al niño de las oportunidades para establecer
relaciones sociales.

- Someter al niño a un medio donde prevalece la corrupción: Impedir la normal


integración del niño, reforzando pautas de conductas antisociales.

3. Maltrato por Negligencia.

- Se priva al niño de los cuidados básicos, aun teniendo los medios


económicos; se posterga o descuida la atención de la salud, educación,
alimentación, protección, etc.

Maltratadores:

1. ¿Quiénes son maltratadores?

- Son todas aquellas personas que cometen actos violentos hacia su pareja o
hijos; también puede ser hacia otros en general.

2. ¿Por qué maltratan?

- Porque no saben querer, no saben comprender, no saben respetar. Algunos


han sido víctimas de maltrato y por esto es la única manera que han
aprendido a comunicarse.

3. ¿Qué características tienen los maltratadores?

- Tienen baja autoestima.

- No controlan sus impulsos y no conocen otra forma de lidiar sus conflictos

- Fueron víctimas de maltrato en su niñez.

- No saben expresar afecto.

- Personas que son violentas para demostrar que tienen poder sobre los otros

- Personas que utilizan la agresión verbal porque tienen algún desorden


psicológico

4. ¿Qué características tienen los maltratados?


- Tienen baja autoestima.

- Sumisos y dependientes

- Conformistas.

- Fueron víctimas de maltrato.

- No expresan su afecto.

5. ¿Qué se debe hacer para no llegar al maltrato?

Aprender a:

- Comprenderse.

- Comunicarse con calidez y afecto.

- Respetarse.

- Dominar sus impulsos (ira, cólera).

Ciclo de la Violencia Familiar

Muchas veces dentro de las familias no se les presta la adecuada atención a ciertas
actitudes de sus miembros, y muchas veces con un insulto o un empujón que se ve
como algo leve se comienza una violencia dentro del ambiente familiar. La violencia
en la pareja no es permanente, sino que se da por ciclos; la interacción varia entre
periodos de calma y afecto hasta situaciones de violencia que pueden poner en
peligro la vida.

Para poder comprender la dinámica de la violencia conyugal, es necesario


considerar 2 factores: su carácter cíclico y su intensidad creciente.
Explosión de
la violencia

Periodo de
Acumulación
calma o luna
de tensiones
de miel

 Acumulación de tensiones: se produce una secuencia de pequeños eventos


que llevan a roces constantes entre los miembros de la pareja, con
incremento de la hostilidad y la ansiedad.

 Explosión de la violencia: lo anterior da lugar a una explosión de violencia


que puede incluir desde golpes hasta el homicidio.

 Periodo de calma o Luna de miel: se da el arrepentimiento por parte del


victimario, ofreciendo disculpas y promesas de que no volverá a suceder,
situación que se acepta por la víctima. Esta etapa de arrepentimiento dará
paso a una nueva fase de tensión. El ciclo se repetirá varias veces y, poco a
poco, la última fase se irá haciendo más corta y las agresiones cada vez más
violentas. Tras varias repeticiones del ciclo, la fase 3 llegará a desaparecer,
comenzando la fase de tensión inmediatamente después de la agresión.

Al paso del tiempo vuelven a comenzar los pequeños episodios de acumulación de


tensión y vuelve a cumplirse el ciclo. La repetición del ciclo de la violencia familiar y
la vivencia recurrente del mismo instaura el síndrome de la mujer maltratada.
Abordaje terapéutico

 Modelo Estratégico

Se entiende por escuela estratégica el modelo de terapia familiar cuyos primeros


planteamientos básicos fueron hechos por Jay Haley, quien era un analista de la
comunicación especializado en películas populares, y fue reclutado como
investigador por Bateson para participar en el equipo que entre 1952 y 1962 estuvo
estudiando la naturaleza de la comunicación desde el punto de vista de los tipos
lógicos de Russell y Whitehead y que prioriza, como su nombre indica, la
elaboración y el desarrollo de estrategias para resolver los problemas presentados
por las familias.

Posteriormente pasó a trabajar con Minuchin en su clínica infantil, durante el período


en que éste estaba produciendo su modelo estructural. Esta experiencia le llevó a
Haley a entrar en una reflexión y un estilo de trabajo que supuso un salto a una
dimensión más amplia, elaborando su propio modelo de terapia familiar.

El trabajo cotidiano con Minuchin le supone compartir su preocupación por los


aspectos estructurales y organizativos de las familias, ante los que Haley hace su
propia propuesta de intervención, en el cual conceptualiza que el problema del
cliente que acude a consulta no sólo reside en él, ya que los seres humanos somos
sociales y por tanto todo nuestro entorno está involucrado. Como consecuencia,
tiende a la modalidad de definir el problema como contrato entre personas, la
definición (o redefinición) que hagamos será lo que nos permita encarar con éxito la
terapia. A menudo el terapeuta empieza por crear un nuevo problema y por
resolverlo de modo tal que el cambio lleve a la solución del problema que había
presentado la familia originalmente.

La terapia estratégica no busca las causas profundas del problema ya que lo que
se considera, no es el modo en que el problema se ha formado en el pasado, sino
como éste se mantiene en el presente. Es más, un saber cómo que un saber por
qué, es decir, se observa cómo funciona el problema que se presenta dentro del
sistema relacional, centrándose en la interacción presente y en las conductas
observables que mantienen el problema. En otras palabras, cómo ha intentado el
sujeto, hasta el momento, combatir o solucionar el problema y cómo es posible
cambiar esa situación problemática de la manera más rápida y eficaz.

Este enfoque rompe con la creencia según la cual los problemas que persisten
durante mucho tiempo necesitan obligatoriamente de un tratamiento igual de largo
y tormentoso. La terapia estratégica no es una intervención superficial y sintomática,
sino una intervención radical ya que apunta a la reestructuración de las maneras en
que cada uno construye la realidad que luego afronta, se trata por lo tanto de
construir realidades terapéuticas.

Algunos rasgos distintivos de la Terapia Familiar Estratégica son:

o El problema como foco de la intervención La escuela estratégica trabaja con


el problema como foco central de la intervención. El síntoma es pues el
problema a resolver. No se plantea un crecimiento del (de los) paciente(s) ni
el desarrollo de experiencias enriquecedoras, sino la resolución del problema
por el que acuden al terapeuta.
o Unidades sociales sobre las que intervenir Las personas implicadas en dicho
"contrato", es decir, las personas que mantienen el síntoma son aquellas que
mantienen una relación importante con él. Otra tarea del terapeuta consiste
en identificar la unidad social sobre la que trabajar, que incluye a todos los
que toman decisiones importantes para la persona que presenta el problema:
puede incluir no solo a la familia, sino también a los compañeros de trabajo,
a los amigos, e incluso a los otros servicios y profesionales intervinientes
(escuela, equipo de psiquiatría, sistema judicial, etc.…).
o Identificación de las secuencias de interacción: Para poder desvelar el
"contrato relacional" que hay en torno al problema denunciado, tenemos que
observar la secuencia de hechos que acaecen las personas que componen
el sistema a observar. Esto nos permite tanto desvelar dicho contrato como
darnos pistas sobre lo que hay que modificar: en efecto, si logramos que se
produzca una nueva secuencia de hechos, habremos cambiado el sistema e
iremos encaminados hacia la resolución del problema. La tarea terapéutica
consiste en cambiar la secuencia interviniendo en forma tal que imposibilite
su continuación. El cambio no se logra haciendo que la familia comprenda,
sino haciendo que se modifique.
Para lograrlo hay que diferenciar tres etapas:
1. Determinar el tipo de secuencia que está manteniendo el comportamiento
específico.
2. Fijarse un objetivo específico.
3. Es improbable, si no imposible, que un sistema pueda "normalizarse" de
una sola vez; el cambio debe ocurrir en etapas y la primera debe ser crear
una forma de anormalidad diferente
o Incongruencias jerárquicas: el triángulo perverso: Cuando Haley plantea la
incongruencia jerárquica, propone el concepto de "Triángulo perverso", con
lo que designa la estructura patológica que adopta una relación entre tres
personas, en la que dos de ellas con diferente nivel jerárquico, constituyen
una coalición contra la tercera, de un nivel jerárquico superior a uno de ellos.
o Las directivas como herramienta principal de trabajo: En efecto, las
directivas, tanto si se cumplen como si no, son muy útiles pues
sirven para:
1.Provocar el cambio, ya que pretende que haya un comportamiento
diferente al que se traía a la sesión
2. Intensificar la relación entre clientes y terapeuta: tanto si las siguen como
si no, los clientes tienen presente al terapeuta y a la prescripción que éste
hizo, y el terapeuta tendrá en la próxima sesión más importancia que si no la
hubiese efectuado.
o 3.Obtener información: la reacción cuando se recibe la directiva es
esclarecedora respecto a ellos mismos y a su respuesta ante los cambios
deseados. Ya cumplan la tarea, no la cumplan, la olviden o lo intenten sin
éxito, el terapeuta tendrá una información que de otro modo no tendría.
Hay dos tipos de directivas a utilizar:
1. Las directas que se dan para que se cumplan: es decir, proponen cambiar
las formas de tratarse la gente y se pide directamente que lo hagan; hay toda
una serie de técnicas que Haley explica para conseguir impartir estas
directivas; entre éstas se incluyen el fomento de una comunicación franca,
redistribución de tareas y privilegios, establecimiento de normas, la
regulación de la privacidad.
2. Las que se dan para que no se cumplan, o directivas paradójicas: éstas se
prescriben cuando el terapeuta percibe a la familia como resistente; entonces
pide que se siga manteniendo el problema para que la familia, al resistirse,
opte por el cambio. Este tipo de directivas es adecuado cuando la familia está
muy estabilizada en torno al comportamiento problemático ya que puede
desestabilizar a la familia y hacer que vayan hacia el cambio.

La escuela estratégica busca intervenir en la familia porque pensamos que los


problemas de conducta y los trastornos emocionales, así como la violencia, tienen
poco o nada que ver con algo del interior de la persona, con su mente, su
personalidad, con un diagnóstico o un problema químico. Más bien, es la relación
entre las personas lo que causa problemas en el individuo, ya se trate de niños,
jóvenes o adultos, y es la modificación de las relaciones lo que lleva al individuo a
cambiar y a superar sus problemas. Por eso, para entender al individuo, debemos
entender a la familia (sus relaciones, sus valores, sus necesidades y su contexto
social).

Los objetivos terapéuticos serán:

o Crear un contexto positivo


o Encontrar protectores
o Comprensión y unidad

Dimensiones del modelo estratégico:

o Dominio y control: El problema presentado puede ser visto como una lucha
por el poder con otras personas significativas. Es característico hallar un
joven delincuente, o toxicómano, o muy descontrolado, o con conducta
extravagante con violencia subyacente. En estas situaciones la emoción que
predomina es el miedo. El control y el dominio se logra a través de la
intimidación. El terapeuta debe redistribuir el poder entre los miembros de la
familia, y cambiar el modo de usarlo, para que en lugar del temor al castigo
aparezcan la protección y la atención. Este poder se debe otorgar a los
padres de tal manera que sean capaces de cederlo a los hijos al cambiar la
situación. Las estrategias más adecuadas comprenden una corrección de la
jerarquía dando más poder a los padres, la negociación de los privilegios y
de las obligaciones entre los miembros de la familia (búsqueda de acuerdos
como forma de evitar confrontaciones), el cambio de quien obtiene beneficio
del síntoma (a veces el más beneficiado es el que provoca los actos hostiles).
o El deseo de ser amado: en esta segunda dimensión la motivación es el deseo
de ser amado. Esto lleva a los miembros de la familia a una lucha para ser
atendidos que a menudo les conduce a la violencia autoinfligida. La rivalidad,
la discriminación, el antagonismo y el desacuerdo se basan en el deseo de
ser tenidos en consideración. La emoción predominante es el deseo
insatisfecho. Siempre hay frustración y descontento. Las interacciones se
caracterizan por exigencias y críticas excesivas.
o Amar y proteger: en estas dimensiones la motivación principal consiste en el
deseo de amar y proteger a otros. Esto puede hacer emerger las más
elevadas cualidades de compasión, devoción, generosidad y gentileza, pero
también puede suscitar la intrusividad, posesividad, dominación y violencia.
La intrusión y la violencia a menudo se justifican en nombre del amor.
o Arrepentirse y perdonar: el problema principal entre los miembros de la
familia es el arrepentimiento y el perdón. Cuando los individuos se han
infligido traumas mutuamente y han sufrido injusticias y violencias, las
interacciones se caracterizan por el dolor, resentimiento, mentiras, secretos,
engaños, aislamiento y disociación. La emoción dominante es la vergüenza
por lo que se ha hecho, por lo que se ha evitado de hacer, o porque no se
consigue olvidar. La comunicación entre los familiares se caracteriza por ser
pobre y sobre todo secreta. Temen hacer revelaciones que provoquen más
vergüenza; no obstante, el secreto perpetúa los problemas, manteniendo
alianzas indebidas y haciendo posible el abuso sexual y el incesto. A menudo
la culpa se le atribuye a la víctima, y esto hay que cambiarlo. Cuando el
terapeuta aclara quién ha hecho qué cosa a quién, el deseo de evitar la
responsabilidad y la culpa se debe transformar en el deseo de volverse
responsable y de desarrollar un sentido de unidad con los otros. Son
problemas típicos el incesto, los abusos sexuales, el intento de homicidio y
los gestos de sadismo. Las estrategias por utilizar son el crear una atmósfera
de emociones más elevadas, el encontrar protectores para las víctimas y en
solicitar el arrepentimiento, el perdón la compasión y el sentido de unidad con
los otros.

 Abordaje Cognitivo

La terapia cognitiva familiar tiene sus raíces en la práctica individual que


posteriormente fue aplicada al tratamiento de familias.

La investigación y la practica han demostrado que las intervenciones con el


enfoque cognitivo han tenido gran éxito con parejas y familias que presentan
gran variedad de problemas. No puede negarse la importancia que tienen los
factores cognitivos en la interacción de cada relación, así como los cambios de
conducta durante el proceso y adaptación. Las conductas y cogniciones de cada
uno de los miembros de la familia respecto del otro solo cambiaran si cambia el
concepto personal de cómo se ve cada uno.

El contenido de las percepciones de cada integrante de una familia y sus


interacciones con los otros miembros de ésta, afectan no solo la calidad y la
intensidad emocional de algunos de ellos sino también de toda la familia, ya que
las emociones individuales están ligadas directamente a percepciones
particulares que la persona ha acumulado durante los eventos de su vida, por lo
general, en la interacción con otros. El engaño de alguien importante, la
agresión, la privación, la devaluación de nuestra autoestima etc., causan
alteración, daño, ansiedad; como consecuencia, la percepción de cada uno de
los miembros de la familia, sus cogniciones individuales, serán primordiales para
la integración de los demás.

La terapia emocional emotiva de Ellis nos dice que no importa tanto los hechos
que están involucrados en una determinada situación, sino la manera de evaluar
cada evento como positivo o negativo, esto último determinará la respuesta
emocional.

El modelo propone que al haber demasiada agresión y, por tanto, un


comportamiento disfuncional, se produce la falta de percepción y comprensión
de los eventos.

La función del terapeuta familiar cognitivo será proveer de nueva información a


todos y cada uno de los miembros de la familia, con el fin de cambiar ideas
estereotipadas de cada uno y llevarlos a otro estado cognitivo. En la terapia
familiar se deberán reforzar los cambios cognitivos para que realmente sean
aprendidos y realizados, para que se mantengan en forma estable, y así la
familia obtenga una nueva realidad.

Al aplicar el modelo cognitivo a las relaciones de pareja, éste quizás se amplíe


para poder comprender mejor las relaciones familiares. Cuando otro miembro
(hijo) se adhiere a la relación de la pareja o díada, el número de eventos y
sucesos internos y externos se incrementa, también el número de cogniciones
de los cónyuges, presentándose por lo menos tres eventos externos para cada
uno:

o La nueva conducta de cada cónyuge para con el hijo.


o Las reacciones combinadas de la díada hacia el hijo.
o Las observaciones que hace un miembro de la díada, con relación a otro
miembro de la familia.

Existen diversas cogniciones que pueden presentarse, cuando los miembros de


la familia interactúan uno con el otro:

o La cognición que tiene cada uno de sí mismo.


o La cognición que tiene cada uno de sí mismo en relación con cada
miembro de la familia.
o La cognición que cada miembro de la familia tiene con relación a los
subgrupos de otras familias.

El conocimiento de las relaciones familiares por parte del terapeuta se utiliza


como referencia para que los miembros valoren la calidad de vida de su familia.
Los más apropiados serán aquellos que se integren a sus roles y sus funciones
en la dinámica familiar. La relación familiar representa e involucra el
comportamiento de independencia mutua e intercambios, tomando en cuenta
"los costos y beneficios".

 Terapia sistémica

La terapia sistémica entiende los problemas desde marco contextual y se


focaliza en comprender y cambiar las dinámicas de las relaciones (familiares,
laborales, etc.). Los roles y los comportamientos de las personas en estos contextos
se entienden que están determinados por las reglas tácitas de ese sistema y la
interacción entre sus miembros. Su estudio y práctica pone especial importancia en
la relación y comunicación en cualquier grupo que interaccione, entendido como un
sistema. Este enfoque se extiende también a las personas individuales, teniendo en
cuenta los distintos sistemas que componen su contexto.

El modelo de terapia sistémica (ampliamente utilizado en la terapia familiar),


observa los fenómenos de manera circular y multicausal, por tanto, no se pueden
establecer marcadores lineales. Dentro de una familia, los miembros se comportan
y reaccionan de maneras impredecibles porque cada acción y reacción cambia
continuamente de la naturaleza del contexto. Lo que resulta claramente
diferenciador es que el énfasis está puesto en la dinámica de los procesos
comunicacionales, en las interacciones entre los miembros del sistema y entre los
subsistemas que lo componen. La intervención sistémica, por tanto, plantea el paso
del individuo al sistema, de lo intrapsíquico a lo interpersonal, utilizando así la
interacción como elemento de trabajo y comunicación. Por todo ello no se atiende
al “¿por qué?” un individuo actúa de determinada manera sino al “¿cómo?” lo hace.

La terapia sistémica ofrece una visión circular, interactiva, en el interior del


sistema o grupo que tiene sus reglas de transformación y se autocontrola a través
de fenómenos de retroalimentación para mantener un estado de equilibrio.

La terapia sistémica surge durante la década de los treinta como un apoyo a


profesiones de distintos ámbitos: la psiquiatría, psicología, pedagogía y sexología.
A pesar de que el movimiento se inicia en Alemania gracias a Hirschfeld, Popenoe
es el primero en aplicarlo en Estados Unidos. Más adelante, Emily Mudd desarrolló
el primer programa de evaluación en terapia familiar en Filadelfia.

Muchos afirman que el padre de la terapia familiar moderna es John Bell. Es


por eso que en muchas citas bibliográficas marcan este momento como el inicio de
la terapia sistémica. A partir de aquí, muchos han aplicado y difundido los principios
de la terapia sistémica en distintos ámbitos. Por ejemplo, Nathan Ackerman, en
psiquiatría infantil. Theodore Lidz se especializó en el trabajo con familias de
pacientes esquizofrénicos y fue el primero en explorar el rol de los padres en el
proceso de la esquizofrenia. Bateson, estudió la estructura familiar de las tribus de
las islas de Bali y Nueva Zelanda junto con su esposa Margaret Mead.

La terapia sistémica se caracteriza por ser un enfoque de solución de


problemas práctico más que analítico. No importa tanto el diagnóstico de quién es
el enfermo o de quién tiene el problema, sino que se centra en identificar los
patrones disfuncionales dentro del comportamiento del grupo de personas (familia,
empleados, etc.), para así redirigir esos patrones de comportamiento directamente.
Los terapeutas sistémicos ayudan a los sistemas a encontrar el equilibrio. Para el
enfoque sistémico, la persona “enferma” se redefine como una persona “portadora
de un síntoma” cuyo origen hay que buscar en una dinámica disfuncional que
sucede en uno o varios de los sistemas en los que se encuentra inserta dicha
persona.
El objetivo de esta terapia consiste en modificar el presente, no en explorar
e interpretar el pasado. El pasado influyó en la creación de la organización y
funcionamiento actual de la familia; por tanto, se manifiesta en el presente y podrá
cambiar a través de manifestaciones en el presente. Otro objetivo es interrumpir
círculos viciosos de interacción, para después iniciar o alimentar círculos virtuosos
de interacción. Se busca propiciar un movimiento de la conversación terapéutica de
hablar de los problemas a hablar de las soluciones, para después hablar de los
recursos; este orden ayuda a interrumpir los círculos viciosos de comportamiento
que son mantenidos por soluciones inapropiadas.

ESTRATEGIAS:

 REDEFINICIÓN: Cambiar la “etiqueta” o concepción del problema asociado


al mismo.
 TAREAS DIRECTAS: Manipular la secuencia de interacción del problema de
la familia.
 TAREA PARADÓJICA: Se prescribe a la familia que sigan con el problema,
haciendo “más de lo mismo”, con la intención de que esto genera un cambio.
Suele ser una intervención arriesgada y se la llama paradójica ya que si la
cumplen están cumpliendo con la tarea del terapeuta, y si no, están
cambiando y por tanto se consigue el cambio.

En cuanto al contexto de la psicoterapia en la violencia intrafamiliar, sostiene


que los relatos de violencia suelen ir apareciendo en forma paulatina en la
psicoterapia. Tal vez, en un primer momento, minimizados o justificados. La primera
fase es descriptiva, pero es importante, ya que brinda la base para construcciones
futuras. Necesitamos conocer en qué contexto se desarrollan las interacciones
violentas, a quién o a quiénes compromete y en qué momentos. La terapia como un
contexto emergente es un dialogo que expande alternativas relacionadas con el
contenido de la conversación que domina a los consultantes y al terapeuta.
Recomiendan que una de las primeras cosas que puede hacer el psicoterapeuta,
es obtener la confianza de los consultantes, por lo tanto, intentará interrumpir la
pauta conflictiva y de evitación dirigiéndose de las partes al todo. En este sentido,
se trabaja con cada consultante individualmente, esperando el momento en que
estén preparados para realizar la intervención conjunta.

 Terapia narrativa

La Terapia Narrativa es un tipo de terapia en la que se asume que el cliente,


y no el terapeuta, es la persona experta en la historia de su vida. Es conocida por
ser una forma de terapia en la que se propone el uso de cartas, invitaciones y relatos
personales escritos.

Esta forma de terapia fue desarrollada en un principio por los terapeutas


Michael White y David Epston. Surge de la filosofía posmoderna, con la sunción de
que hay diferentes maneras de explicar una misma cosa, y por el otro, la de la no
existencia de una única explicación válida. Se asume que nuestros cuerpos no están
hechos para percibir e interiorizar la realidad tal cual se da en la naturaleza, y que
para interactuar con el entorno debemos construir por nosotros mismo relatos sobre
el funcionamiento del mundo.

La Terapia Narrativa tiene como objetivo un enfoque terapéutico en el que


las vivencias del cliente son interpeladas y reformuladas mediante el relato de los
acontecimientos, de manera que se planteen de una manera en la que el problema
no pase a definir a la persona y a limitar sus maneras de percibir la realidad. Si hay
un problema que perturba la manera en la que el cliente experimenta su vida, desde
la Terapia Narrativa se propone crear la posibilidad de que la narración dominante
en la que la concepción presente del problema está instalada, pierda protagonismo
en favor de otras narraciones alternativas. Al separar lingüísticamente el problema
y la concepción que la persona tiene de sí misma, esta última tiene poder para
expresar relatos en los que la vivencia del problema se experimenta de manera
distinta. El pensamiento narrativo aporta realismo a los acontecimientos, al situarlos
en un marco temporal y crear con ellos una historia. La terapia narrativa no busca
transformar a la persona, en cambio, busca transformar los efectos de un problema.
Su objetivo es hacer espacio entre una persona y su problema, esto permite ver
cómo una determinada preocupación está sirviendo a una persona, en lugar de
dañarla.

Es muy factible que se desarrollen muchos problemas cuando la gente


asume narrativas que la inmovilizan, impidiéndoles vivir sus experiencias de forma
diferentes, pues son historias que han sido experimentadas como opresivas.

ESTRATEGIAS

 Contando la historia de uno mismo (armar una narrativa): ayudar a su


cliente a encontrar su voz y contar su historia con sus propias palabras, los
clientes exploran sus propias experiencias para encontrar alteraciones en su
historia o crear una nueva, los mismos eventos pueden contar cientos de
historias diferentes, porque todos interpretamos las experiencias de manera
diferente y encontramos diferentes sentidos de significado.
 Técnica de externalización: Implica guiar a su cliente hacia la visualización
de sus problemas o comportamientos como externos, en lugar de una parte
de él o ella. La idea general de esta técnica es que es mucho más fácil
cambiar un comportamiento en el que participa que cambiar una
característica que forma parte de usted.
 Técnica de deconstrucción: desglosar el problema o los problemas que
tiene el cliente, haciéndolo más fácil de entender y abordar. La
deconstrucción del tema lo hace más específico y evita la generalización
excesiva, así como la aclaración de cuáles son en realidad las cuestiones
centrales o los problemas.

Con respecto a esta terapia dentro de la violencia intrafamiliar, es que los


pacientes suelen tener la firme creencia de estar marcados y de que sufrirán por
ello toda la vida. Mediante este tipo de terapia podemos conseguir disminuir los
conflictos personales y la atribución de autoculpa, reconocer la autocompetencia,
optimizar la sensación de eficacia.