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UNIDAD 4 EFECTOS AUXILIARES DE LAS OBLIGACIONES.

El patrimonio es la garantía común de los acreedores, pues constituye la base necesaria para
que el acreedor logre hacer efectivo su crédito.
El CC y CN establece que el acreedor tiene derecho de emplear los medios legales para hacer que el
deudor cumpla lo debido; para procurar el cumplimiento por un tercero y obtener las
indemnizaciones correspondientes de parte del deudor al admitirse el ejercicio de la acción de
simulación, la revocatorio o pauliana, de la acción de subrogatoria y de la acción de separación de
patrimonios. Así mismo al regularse el ejercicio del derecho de retención y el sistema de
preferencias o privilegios entre los mismo acreedores.
En el nuevo CCYCN se ha previsto expresamente la función de garantía del crédito como principio
general en los siguientes términos: “Todos los bienes del deudor están afectados al cumplimiento
de sus obligaciones y constituyen la garantía común de sus acreedores, con excepción de aquellos
que este código declare inembargables o inejecutables, quedando incluidos los bienes presentes y
futuros. Se aclara además que los patrimonios especiales autorizados por la ley solo tienen por
garantía los bienes que los integran”.
Queda claro que los bienes que componen el patrimonio del deudor, en su faz activa y con los
límites impuestos a los patrimonios especiales, obran como resguardo de los créditos de los
acreedores.
Sin embargo, no todos los bienes pueden ser objeto de la garantía común de los acreedores. A su
vez, no todos los acreedores concurren al cobro de sus créditos en un pie de igualdad.

Bienes excluidos de la garantía común.


Quedan excluidos de la garantía común por razones generalmente humanitarias o de interés
público:
a. Las ropas y muebles de uso indispensable del deudor, de su cónyuge o conviviente y de sus
hijos.
b. Los instrumentos necesarios para el ejercicio personal de su profesión, arte u oficio del
deudor. Se trata de bienes indispensables para la vida del deudor, sea en su esfera personal,
familiar o bien laboral. Tales categorías son dinámicas ya que van variando a medida que
evolucionan las prácticas sociales. Por ejemplo, el televisor o la computadora que antes eran
artículos de lujo y ahora son de uso común y necesidad laboral.
c. Los sepulcros afectados a su destino, excepto que se reclame su precio de venta,
construcción o reparación. De acuerdo con el art 2110 del CCyCN referido a Cementerios
privados, son inembargables “las parcelas exclusivas destinadas a sepultura salvo por los
créditos provenientes del saldo de precio de compra y de construcción de sepulcro y por
expensas, tasas, impuestos y contribuciones correspondientes a aquellas”.
d. Los bienes afectados a cualquier religión reconocida por el Estado.
e. Los derechos de usufructo, uso y habitación, así como las servidumbres prediales.
f. Las indemnizaciones que corresponden al deudor por daño moral y daño material derivado
de lesiones a su integridad psicofísica.
g. Las indemnizaciones por alimentos que corresponden al cónyuge, al conviviente y a los hijos
con derechos alimentarios, en caso de homicidio.
h. Los demás bienes declarados inembargables o excluidos por otras leyes.

La acción pauliana o revocatoria, es un mecanismo de defensa de los acreedores, dentro del derecho de
obligaciones, mediante el cual éstos pueden solicitar la revocación de actos realizados por el deudor en su
perjuicio.
Art. 338. Declaración de inoponibilidad. Todo acreedor puede solicitar la declaración de
inoponibilidad de los actos celebrados por su deudor en fraude de sus derechos, y de las renuncias al
ejercicio de derechos o facultades con los que hubiese podido mejorar o evitado empeorar su estado de
fortuna.
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El CCyC confiere acción revocatoria a los acreedores que ven burlados sus derechos por actos de
disposición patrimonial celebrados por el deudor. La demanda tiene por objeto solicitar la
declaración de inoponibilidad. Pueden ser objeto de la acción de fraude o pauliana no solo los actos
de enajenación o desapoderamiento celebrados por el deudor sino también los que impiden su
enriquecimiento, como las renuncias de derechos o facultades.
La acción de fraude a los acreedores se denomina también revocatoria o pauliana, en honor al
pretor Paulo, que introdujo entre las acciones personales el interdictum fraudatorum. Se concede a
los acreedores contra los deudores que ponen en peligro la garantía común al realizar actos de
disposición patrimonial que provocan o agravan la insolvencia para sustraer bienes que deberían
ser ejecutados.

Requisitos Para El Ejercicio De La Acción Pauliana:


Art 339. Requisitos. Son requisitos de procedencia de la acción de declaración de inoponibilidad:
a) Que el crédito sea de causa anterior al acto impugnado, excepto que el deudor haya actuado
con el propósito de defraudar a futuros acreedores;
b) Que el acto haya causado o agravado la insolvencia del deudor;
c) Que quien contrató con el deudor a título oneroso haya conocido o debido conocer que el acto
provocaba o agravaba la insolvencia.
a. Que el crédito sea de causa anterior al acto impugnado, excepto que el deudor haya
actuado con el propósito de defraudar a futuros acreedores: Es sabido que el patrimonio del
deudor constituye la garantía común de los acreedores. Al momento de contratar o celebrar un acto
jurídico, estos han tenido en cuenta la composición patrimonial de aquel y han procedido en
función de ella. De modo que si mientras se desarrolla una relación jurídica determinada el
obligado enajena bienes en forma fraudulenta, el acreedor puede ver frustrada la expectativa de
cumplimiento debido a la insolvencia sobreviniente del obligado. Si, en cambio, el deudor estaba
arruinado y no tenía bienes al tiempo de la contratación, circunstancia que era de conocimiento del
acreedor, este no podría alegar burla a sus derechos, porque ya sabía que contrataba con un
insolvente. De todos modos, el CCyC establece una excepción: que el deudor haya actuado con el
propósito de defraudar a futuros acreedores. Se trata de los casos en que el sujeto preordena un
resultado determinado, y se desapodera de sus bienes teniendo en miras el futuro incumplimiento
de la obligación que no está dispuesto a pagar. La prueba de la excepción corre por cuenta del
acreedor, que podrá valerse de cualquier medio.
b. Que el acto haya causado o agravado la insolvencia del deudor: El demandante debe
acreditar que la enajenación de bienes atacada, ha provocado o agravado la insolvencia del deudor.
Si dicha insolvencia se produce con posterioridad al acto, no dará acción para solicitar la
declaración de inoponibilidad.
c. Que quien contrató con el deudor a título oneroso haya conocido o debido conocer que el
acto provocaba o agravaba la insolvencia: El acto fraudulento supone que se verifique la
intención del deudor y del adquirente de defraudar o concilio fraudulento. Esta exigencia rige
exclusivamente cuando el acto impugnado es oneroso, porque si fuera gratuito no es necesario
acreditar la complicidad del tercero ya que la ley decididamente se inclina por favorecer al acreedor
defraudado por su deudor antes que al subadquirente que recibió el bien o la cosa sin hacer ningún
desembolso. Se presume la complicidad del tercero si conocía o debía conocer que el acto
provocaba o agravaba la insolvencia
Efectos: Entre el deudor y el adquiriente, el acto mantiene su validez:
1. Si cobrados los acreedores quedara un remanente, este pertenece al adquirente y no al deudor. 2.
El adquiriente despojado total o parcialmente del bien tiene decho a que el enajenante le repare el
daño.
Entre distintos acreedores, la acción paulatina entablada por un acreedor no beneficia a los demás,
si no solo al que la ha intentado.
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Art. 342. Extensión de la inoponibilidad. La declaración de inoponibilidad se pronuncia


exclusivamente en interés de los acreedores que la promueven, y hasta el importe de sus respectivos
créditos.
La acción revocatoria o pauliana es una acción de carácter personal, conservatoria o reparadora
que tiende a mantener la integridad del patrimonio del obligado. Además, tiene carácter ejecutivo.
Efectos de la acción revocatoria. Inoponibilidad La declaración de inoponibilidad —que es la
finalidad que se persigue con la acción de fraude— se pronuncia exclusivamente a favor de quienes
promovieron la acción. Estos podrán ejecutar el bien que provocó o agravó la insolvencia del
obligado en manos de quien se encuentra, sin que sea necesario que el bien o la cosa vuelva a
ingresar al patrimonio del deudor. Es que, a diferencia del acto simulado, el acto fraudulento es real,
sincero y válido entre las partes. Solamente provoca que algunos acreedores, concretamente
aquellos que promovieron la acción y han obtenido sentencia favorable, puedan comportarse como
si el acto de enajenación no hubiera existido, de modo que están habilitados para ejecutar los
bienes o valores directamente en el patrimonio del subadquirente en cuyo poder —y titularidad—
se encuentran. Es por ello que se requiere inexorablemente probar la complicidad del tercero, pues
pese a tratarse de un acto real y productor de efectos jurídicos entre las partes, la ejecución del
acreedor habrá de perjudicar su patrimonio. La sentencia solamente se pronuncia en favor del
acreedor que promovió la acción y hasta el límite de su respectivo crédito. No aprovecha a los
restantes acreedores que no promovieron la demanda. El fundamento de esta solución es el
principio según el cual el interés es la medida de la acción.

Simulación.
En los negocios jurídicos se utiliza como procedimiento para ocultar ciertas actividades o bien para
evadir impuestos, para escapar al cumplimiento de obligaciones legales.
Art. 333. Caracterización. La simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un
acto bajo la apariencia de otro, o cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que
no son verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos a personas interpuestas, que
no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o transmiten.
Requisitos del acto simulado.
Según se desprende de la definición transcripta, la simulación:
a. Es un acto jurídico. Su fin inmediato es provocar un engaño. En efecto, el acto simulado se
caracteriza por constituir una disconformidad entre la voluntad interna y la declarada. Esto es,
existe una declaración de voluntad ostensible —fingida— que no tiene correlato en la realidad y
que encubre una voluntad distinta de la expresada. Puede ocurrir que el acto consista en una pura
apariencia o que esconda otro distinto del manifestado. En el primer caso, el engaño consiste en un
simular y, en el segundo, importa disimular, ocultar lo que es;
b. Requiere la existencia de un acuerdo simulatorio entre todos los intervinientes en el
negocio. Este requisito es el que distingue la simulación de otros actos que tienen en apariencia los
elementos de la simulación, pero que constituyen otras figuras como, por ejemplo, el contrato
presta nombre o convención de testaferro. Precisamente, el acuerdo simulatorio importa que una
parte emite una declaración de voluntad hacia otra persona que participa en el acto y ambas
convienen en generar una apariencia con la finalidad de engañar a terceros;
c. Supone que el fin inmediato perseguido por las partes consiste en engañar a terceros. El
engaño —como se dijo— es el elemento esencial de la simulación. No lo es, en cambio, la existencia
de perjuicio, porque el engaño que no provoca un menoscabo a derechos de terceros, ni tiene por
finalidad violar la ley, no desemboca en simulación ilícita, sino lícita.

Caracteres.
a. Todo acto simulado supone una declaración de voluntad ostensible (visible) y otra oculta,
destinada a mantenerse reservada entre las partes (es esta última la que expresa la verdadera
voluntad de ellas).
b. Tiene por objeto provocar un engaño.
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c. Se concierta de común acuerdo entre las partes con el propósito de engañar a terceros.
Clasificación:

∞ Simulación Absoluta y Relativa:


 Absoluta: cuando se celebra un acto que nada tiene de real.
 Relativa: cuando el acto simulado encubre otro real. Este es plenamente eficaz si
concurren los requisitos propios de su categoría y no es ilícito ni perjudica a un tercero.

Simulación absoluta. En la simulación absoluta las partes no tienen ninguna intención de celebrar
un acto jurídico sino solamente de generar una apariencia, una ilusión.
Simulación relativa. Actos sobre los que recae. La simulación relativa puede recaer sobre la
naturaleza del acto —por ejemplo una compraventa que encubre una donación— o sobre su
contenido y objeto, cuando contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que no son verdaderas,
o modalidades inexistentes —supeditando, a una condición un hecho puro y simple— o sobre las
personas que intervienen en el acto. A diferencia de la simulación absoluta detrás de él se esconde
otra realidad, distinta de la aparente. También se refiere a que la simulación puede consistir en
“cláusulas que no son sinceras”. Es lo que ocurre cuando se hace figurar un precio menor al real
para evadir impuestos.
La simulación puede recaer sobre las fechas. Por ejemplo, cuando se posdata o antedata un
documento según el interés que tenga la parte en aparentar que el acto se realizó antes o después
de determinado momento o etapa.
El CCyC menciona también que puede haber simulación por interposición ficticia de personas. En
este supuesto participan cuanto menos tres personas. El vendedor vende simuladamente un bien a
un testaferro quien a su vez se lo transmite al verdadero destinatario del negocio. Todos los
intervinientes participan en la maniobra.

∞ Simulación Licita e Ilícita:


 Licita: no es reprobada por la ley cuando a nadie perjudica ni tiene un fin ilícito.
 Ilícita: cuando supone un daño a un tercero o tiene otro fin ilícito. Esta provoca la
nulidad del acto ostensible.

Art 334.- Simulación lícita e ilícita. La simulación ilícita o que perjudica a un tercero provoca la
nulidad del acto ostensible. Si el acto simulado encubre otro real, éste es plenamente eficaz si
concurren los requisitos propios de su categoría y no es ilícito ni perjudica a un tercero. Las mismas
disposiciones rigen en el caso de cláusulas simuladas.
La simulación puede ser lícita o ilícita según el móvil que tuvieron las partes al celebrarla. Cuando
es ilícita, la acción de simulación procura la declaración de nulidad del acto aparente. Si el acto
oculto no es ilícito y cumple todos los recaudos de forma y de fondo de su tipo o categoría, por
efecto de la sentencia que declara la simulación, saldrá a la luz y será plenamente eficaz entre
quienes lo celebraron y sus sucesores universales.

Acción De Simulación. Prueba.


Los que otorgan un acto simulado licito o que perjudica a terceros no pueden ejercer acción alguna
el uno contra el otro sobre la simulación, excepto que las partes no puedan obtener beneficio
alguno de las resultas de ejercicio de la acción de simulación.
La simulación entre las partes solo puede probarse por contradocumento.

Art. 335. Acción entre las partes. Contradocumento. Los que otorgan un acto simulado ilícito o que
perjudica a terceros no pueden ejercer acción alguna el uno contra el otro sobre la simulación, excepto
que las partes no puedan obtener beneficio alguno de las resultas del ejercicio de la acción de
simulación.
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La simulación alegada por las partes debe probarse mediante el respectivo contradocumento. Puede
prescindirse de él, cuando la parte justifica las razones por las cuales no existe o no puede ser
presentado y median circunstancias que hacen inequívoca la simulación.
Acción de simulación entre las partes. La ley no reprueba la simulación cuando es lícita y no
genera perjuicio para terceros. Por tanto, es razonable que prevea de qué manera se restablece la
verdad en aquellos casos en que una de las partes pretenda aferrarse a la apariencia creada y
desconozca el acuerdo simulatorio, afirmando que el acto es real a fin de lograr que se consoliden
las consecuencias de aquel y se conviertan en efectivas. La admisibilidad de la acción de simulación,
en este caso, está supeditada a que el acto sea lícito.
Si la simulación es lícita, esto es, las partes no se propusieron perjudicar a nadie, no realizaron
maniobras prohibidas por la ley ni se aprovecharon de la situación, sino que buscan destruir la
apariencia que causa daño a terceros, no existe impedimento para promover la acción.
Prueba de simulación entre las partes. El contradocumento. El contradocumento es un escrito,
generalmente secreto, destinado a comprobar o reconocer la simulación total o parcial de un acto
aparente. Es la prueba principal del carácter ficticio del negocio simulado.
Generalmente, las partes otorgan el contradocumento contemporáneamente con el acto que
simulan ante la eventualidad de que una de ellas, o sus herederos, desconozcan la realidad o bien la
eficacia del acto disimulado, pero no existen inconvenientes en que sea otorgado antes o después.
Solo es imprescindible que contenga una explicación sobre cuál es el verdadero carácter del
negocio. Esta exigencia importa que entre el acto simulado y el contradocumento exista
simultaneidad o conexión intelectual. Si no existe contradocumento y se justifica su falta de
presentación con argumentos que el juez considere atendibles, la simulación puede probarse por
cualquier otro medio, como testigos, presunciones, peritajes o cualquier otro documento.

Teoría Del Contradocumento. El contra documento es una declaración de voluntad formulada por
escrito por las partes, de carácter generalmente secreto, y destinada a probar que el acto ha sido
simulado.

Prescripción.
El Plazo: la acción prescribe a los dos años, sea la simulación absoluta o relativa, intentada por las
partes o por terceros.
Prescripción de la acción entre las partes. La acción de simulación entre las partes prescribe a
los dos años (art. 2562 CCyC), los que comienzan a correr desde que una de ellas se negó a dejar sin
efecto el acto jurídico (art. 2563, inc. b) CCyC).

Efectos:
a. Los actos simulados son anulables, salvo que la simulación fue presumida por la ley, en cuyo
caso son nulos.
b. Respecto a terceros. Los terceros cuyos derechos o interés legítimos son afectados por el acto
simulado pueden demandar su nulidad y acreditarla por cualquier medio de prueba. La
sentencia que admite la acción de simulación beneficia a todos los acreedores o terceros
interesados, aun cuando no hubieran promovido la acción.
Art 337.- Efectos frente a terceros. Deber de indemnizar. La simulación no puede oponerse a los
acreedores del adquirente simulado que de buena fe hayan ejecutado los bienes comprendidos en el
acto. La acción del acreedor contra el subadquirente de los derechos obtenidos por el acto impugnado
sólo procede si adquirió por título gratuito, o si es cómplice en la simulación. El subadquirente de mala
fe y quien contrató de mala fe con el deudor responden solidariamente por los daños causados al
acreedor que ejerció la acción, si los derechos se transmitieron a un adquirente de buena fe y a título
oneroso, o de otro modo se perdieron para el acreedor. El que contrató de buena fe y a título gratuito
con el deudor, responde en la medida de su enriquecimiento.