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DIGNIDAD HUMANA según J.

G
Fichte
En su texto sobre Dignidad Humana menciona:
“Cuanto más ser humano se es, tanto más profunda y ampliamente se obra sobre los
seres humanos; y lo que con lleva el verdadero sello de la humanidad, jamás será
desconocido por el género humano; cada espíritu humano y cada corazón humano se
abre a cada derramamiento puro de humanidad”. J. G. Fichte. (1794). dignidad del ser
humano. En Acerca de la dignidad del ser humano(p.2). Zurich: casa de Lavater.

DIGNIDAD HUMANA según,


lobato Abelardo

Decía:
“El hombre del siglo XXI conquista su dignidad o fatalmente pierde su humanidad”.
Nunca supimos tantas cosas sobre el hombre como sabemos ahora a merced de las
ciencias del hombre, pero la verdad es que nunca el hombre ha ignorado, como en
nuestro siglo XXI, lo que en verdad es el ser humano. Lobato, Abelardo. (1997). La
promoción de la dignidad humana. En Dignidad y aventura humana(p.1). España:
Editorial San Esteban.
Comentario:
La dignidad de la persona es en manifestación propia, algo que el hombre adquiere con
su nacimiento, ya que desde que nace se vinculan los derechos patrimoniales, como sus
capacidades en primer momento su capacidad de goce, después su capacidad de ejercicio
y por último su capacidad civil. La dignidad humana es de manera general algo que le
pertenece a todo ser humano, pero como toda persona es también algo particular de cada
ser humano; con ello me refiero a algo similar como las huellas digitales todos tenemos
un dedo índice, pero cada uno es distinto y eso nos hace a nosotros únicos ante la sociedad.

La dignidad humana durante un largo periodo paso por diferentes fases o etapas por las
cuales debo y quiero hacer mención; y son las siguientes: - dignidad ontológica; dignidad
ética; dignidad teológica. comprender en su totalidad estas tres divisiones, es quizá llegar
a conocer en una forma casi sintetizada de lo que la dignidad aporta al ser humano desde
sus inicios, y el porque esta tan ligado al hombre.

La dignidad ontológica es la que se considera como inherente al ser humano y al mismo


tiempo una difícil conquista, un auténtico reto que el ser humano no puede dejar sin
respuesta. Es por tanto el tema de la dignidad el tema del futuro del hombre.

La dignidad ética es la que se entiende bajo su propia paradoja; que se refiere al carácter
oblativo del ser humano, es la dignidad que se expresa en relación al otro, es la dignidad
del quehacer, del obrar común, de la relación basada en el dialogo.

La dignidad teológica es aquella que, dentro de una sociedad diferenciada, dentro de una
historia espacio-temporal, este hombre conociéndose espiritual y orientándose libremente
hacia la inmediata comunidad personal con el Dios infinito puede y deba abrirse el amor.

Ahora bien, el ser humano como lo plantea Malraux, Scheler; y otros tantos antropólogos,
es remitirse a que el hombre como tal a pasado por tanto para lograr tener y sostener su
dignidad tal cual le fue conferida inherentemente, pero a lo largo de los años lo ha perdido
de una manera un poco exabrupto.
Hoy en día la existencia de un Estado de Derecho implica en los ciudadanos y, mas aun,
en la clase dirigente el convencimiento de que la libertad no puede estar desvinculada de
la búsqueda y respeto de la dignidad humana. Las evidencias actuales muestran como “la
antropología moderna encerrada en el estrecho recinto de la inmanencia, es capaz de
plantear el problema, pero no tiene capacidad de resolverlo”.
Es quizá esta una manera de tratar de lograr un mayor realce a la dignidad que el hombre
del sigo XXI, esta dejando de lado por la impotencia de la moderna subjetividad, es quizá
la que traumatiza de tantos modos nuestra cultura.
En la cultura actual, el hombre ha dejado el camino de la libertad responsable o de la
virtud y por ello no logra madurar en su realidad humana. La gran tarea de la promoción,
en el alba del tercer milenio es, sobre todo de índole ética, la cual refluye en todas las
demás actividades y dinamismo del hombre en cuanto hombre, pondremos entre ellas su
propia salud, vestimenta, alimento, etc. En este sentido podríamos estar refiriéndonos a
los derechos de primera generación o derechos civiles; que van manifestados para la
persona en sí.

El olvido de la dignidad humana conduce a trágicas consecuencias en el ámbito de la vida


social, política, económica y cultural; una de ellas y la mas grave, por cierto, es el propio
olvido de la persona humana como tal.