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IAM

Epidemiologia: La principal causa de muerte en la población adulta chilena, son las enfermedades
cardiovasculares. Entre ellas, el infarto agudo del miocardio (IAM) corresponde a la primera causa
de muerte, con un total de 5.895 fallecidos (tasa de 36 por 100,000 habitantes) y 7942 egresos
hospitalarios, en el año 2006. La mortalidad es mayor en hombres que en mujeres en todas las
edades y aumenta progresivamente con la edad.

Fisiopatología: Un IAM refleja la muerte de células cardíacas provocada por la isquemia resultante
del desequilibrio entre la demanda y el aporte de riego sanguíneo por la circulación coronaria. Su
principal causa es la enfermedad de las arterias coronarias con riego sanguíneo insuficiente, que
produce daño tisular en una parte del corazón producido por la obstrucción en una de las arterias
coronarias, frecuentemente por ruptura de una placa de ateroma vulnerable. La isquemia o
suministro deficiente de oxígeno que resulta de tal obstrucción produce la angina de pecho, que si
se recanaliza precozmente, no produce muerte del tejido cardíaco, mientras que si se mantiene la
anoxia (falta de oxígeno en un tejido) o hipoxia (disminución del suministro de oxígeno), se produce
la lesión del miocardio y finalmente la necrosis, es decir, el infarto.

Epidemiologia: La principal causa de muerte en la población adulta chilena, son las enfermedades
cardiovasculares. Entre ellas, el infarto agudo del miocardio (IAM) corresponde a la primera causa
de muerte, con un total de 5.895 fallecidos (tasa de 36 por 100,000 habitantes) y 7942 egresos
hospitalarios, en el año 2006. La mortalidad es mayor en hombres que en mujeres en todas las
edades y aumenta progresivamente con la edad.

Exámenes y diagnósticos: Pruebas eléctricas

En cuanto existe la mínima sospecha de infarto, se procede a realizar un electrocardiograma que


confirme o descarte dicha sospecha. La actividad eléctrica del corazón se caracteriza por una serie
de impulsos que se pueden registrar mediante electrodos conectados a la superficie corporal.
Cuando existe una zona del corazón lesionada, o que recibe menos aporte sanguíneo del necesario,
queda reflejado en el registro electrocardiográfico, poniendo en alerta al personal sanitario.

Análisis de sangre:

Además de conocer los niveles de ciertas sustancias como son el colesterol, la glucosa y ciertas
hormonas, en el momento del infarto interesa especialmente estudiar las concentraciones de
algunas enzimas cardiacas. Las enzimas son proteínas que intervienen en las reacciones químicas
que tienen lugar en los tejidos vivos. Cuando hay una lesión en el corazón que se debe a la falta de
aporte de sangre, se produce un característico aumento de algunas enzimas como la
creatininquinasa (conocida como CPK) y la troponina, lo que permite diagnosticar el infarto.

Evaluación de la movilidad de la pared cardiaca y técnicas de perfusión

La ecocardiografía permite elaborar una imagen del corazón y de su movimiento para poder
detectar si hay alguna zona que esté alterada tras la falta de aporte de oxígeno durante el infarto.

Con este propósito también se pueden utilizar las técnicas de cardiología nuclear, como es la
gammagrafía con tecnecio. Esta prueba consiste en inyectar en la sangre un radiofármaco que dibuja
las zonas del corazón muertas para estimar la extensión de la lesión infartada. Esta prueba no se
realiza en le momento agudo del infarto si no que se puede realizar a posteriori para ver el alcance
del daño causado por el infarto sobre el miocardio.

Angiografía coronaria:

La angiografía coronaria se ha considerado la prueba definitiva para detectar la enfermedad


coronaria porque muestra las zonas de estrechamiento en las arterias coronarias. Consiste en
insertar un catéter (tubo flexible y delgado) en una arteria de la ingle o la muñeca, para deslizarlo
hasta el corazón. A continuación se inyecta un medio de contraste que permita visualizar la arteria
coronaria deseada. Este estudio de las arterias coronarias se conoce como angiografía coronaria o
cateterismo cardiaco.

Garantía GES

Todo Beneficiario, que desde el 1 de julio de 2005, hasta la fecha:

Dolor torácico no traumático y/o síntomas de Infarto Agudo del Miocardio, tendrá acceso a
confirmación diagnóstica.

Con confirmación diagnóstica de Infarto Agudo del Miocardio, tendrá acceso a tratamiento médico
y prevención secundaria.

By-pass coronario o angioplastía coronaria percutánea, tendrá acceso a prevención secundaria.

Diagnóstico Con sospecha:

Electrocardiograma: Dentro de 30 minutos desde atención médica de urgencia, en Servicio Médico


de Urgencia.

Tratamiento Con Confirmación diagnóstica:

Con supradesnivel ST: trombolisis dentro de 30 minutos desde confirmación diagnóstica con
electrocardiograma, según indicación médica.

Primer control para prevención secundaria, dentro de 30 días desde alta de hospitalización por:

Tratamiento médico de cualquier tipo de Infarto Agudo del Miocardio.

By-pass coronario.

Angioplastía coronaria percutánea.

CUIDADOS DE ENFERMERIA:

Colocación de vías venosas, Preparación pre-operatoria,Cuidados post operatorios,Control de


signos vitales,Administración de fármacos,Aseo y confort,Alimentación.

Educación preventiva en la comunidad

El tabaco está fuertemente asociado a la presentación de IAM con SDST, en personas con

enfermedad coronaria. Estudios han evidenciado que el cese del consumo de tabaco
reduce la mortalidad en 1/3 respecto de los que siguen fumando, por lo que constituye

una medida efectiva de prevención secundaria. La terapia con bupropión, la sustitución

de nicotina y los antidepresivos pueden ser útiles, sin embargo la efectividad a largo plazo

es insatisfactoria.

El régimen alimentario y la reducción de obesidad y perímetro abdominal, han demostrado ser


efectivos y útiles en control de FRCV en la prevención secundaria post infarto. Sin embargo no se ha
demostrado su impacto en mortalidad.

Realizar actividad física en forma regular ha demostrado reducir en 26% el riesgo de mortalidad
cardíaca en cardiópatas coronarios, adicionalmente aporta otros beneficios como lo son mejorar la
capacidad cardio-respiratoria y la sensación de bienestar. Hay consenso en la indicación de ejercicio
físico aeróbico moderado al menos 5 veces a la semana por 30 minutos.