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LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA

1. INTRODUCCIÓN.

El objeto del proceso judicial es una pretensión o una controversia que el juez
debe resolver con justicia. Reconociendo que no toda respuesta es igualmente
correcta o apropiada, este trabajo se adhiere al de quienes proponen que sólo
debe ventilarse ante el juzgador los supuestos o pretensiones que
verdaderamente necesiten del amparo de la justicia. Es preciso hacer esta
salvedad porque en el Perú, hay quienes interponen una demanda frívola o
interponen un recurso frívolo o bizantino, a sabiendas que,-conforme a la
Justicia y al Derecho,- no tienen la menor posibilidad de arribar a buen puerto.
Algunos lo hacen porque saben que la sola duración del proceso judicial que
promueven les proveerá algún dinero extra, o publicidad o gratificación o
relaciones sociales, ganar tiempo con alevosía, o alguna otra forma de
libertinaje.

El Tribunal Constitucional, delicadamente, señala que:

“(…) las demandas de esta naturaleza mediante las cuales se invoca derechos
fundamentales pero sin demostrar en modo alguno de qué modo habría
ocurrido la vulneración o qué contenido específico del mismo fue
ilegítimamente intervenido, obstaculizan el normal desenvolvimiento de la
justicia constitucional.”1

“Esa es, justamente, la violación de uno de los mandamientos de la Justicia: Es


el pecado contra el Nombre…”2 El pecado que se comete a cambio de un
mórbido placer. El placer de los momentos de crisis que, en potencia, son
trágicos. Chesterton dixit.

El escritor inglés Gilbert K. Chesterton lo advirtió a comienzos del s. XX:

“(…) Por una de esas extrañas asociaciones que nadie consigue entender
nunca, un gran número de personas ha llegado a creer que la frivolidad o el

1
Tribunal Constitucional Exp. N° 00987-2014-PA/TC - SANTA- Sección 4, in fine.

2
Cf. CHESTERTON, Gilbert K. EL HOMBRE FRÍVOLO, en http://www.conoze.com/marco.php?doc=6253.
2015, mayo 2
bizantinismo de las demandas o de los recursos tiene algo que ver con el
placer”.3

No es ningún secreto el elevadísimo porcentaje de desestimación de


demandas y recursos de casación asociados a la frivolidad del recurrente. El
caso típico es la demanda de amparo que se resuelve en el Tribunal
Constitucional y que tomamos como arquetipo de demanda frívola en el
presente ensayo.

Antes de tratar acerca de los efectos corrosivos de la frivolidad en la


impetración de demandas y recursos,(que es la materia central del presente
trabajo), es necesario revisitar las teorías más conocidas entre las que
reivindican el derecho a la jurisdicción y a la función judicial.

1. Teoría Realista Jurídica Clásica:


Califica el derecho a la jurisdicción y a la función jurisdiccional como
derechos humanos. Se fundamenta en tanto es posible identificar
racionalmente los soportes argumentativos que permiten justificar la
necesidad y los beneficios que aporta su reconocimiento:

1.1. Argumento político:


La defensa del bien común y la seguridad jurídica. El derecho y la
función de pronunciarlo en cada caso son instrumento y concreción
de la justicia y la paz social en la comunidad.

1.2. Argumento ético:


Por la función que cumple de igualar el poder de los contendientes.
Pese a la igualdad intrínseca de los hombres, las circunstancias
generan diferencias contingentes. Se aprecia el argumento en la
aplicación de principios como el in dubio pro operario que preside el
Derecho Laboral.

1.3. Argumento del pragmatismo del derecho:

3
CHESTERTON, Gilbert K. EL HOMBRE FRÍVOLO, en http://www.conoze.com/marco.php?doc=6253
2015, mayo 2.
La necesidad de proyectar las normas en el tiempo y el espacio; más
allá de la sabiduría de la legislación. El Derecho pertenece al mundo
concreto y real.

1.4. Argumento histórico:


Se justifica el servicio jurisdiccional puesto que no es suficiente
reivindicar la justicia y el derecho. La historia ha reconocido la
importancia y el poder de decisión del mismo; ha confirmado la
necesidad y conveniencia de la justicia en paralelo a un derecho
eficaz, respetable y respetado.

1.5. Argumento antropológico:


El servicio jurisdiccional es una obra exclusivamente humana en la
que se hace patente la imaginación y la libertad responsable de
aquellos que tienen la alternativa de configurar y prestar el servicio
de dar a cada uno lo que le corresponde.

2. Teoría Dialógico-Pragmática:
Robert Alexy muestra con acierto, el giro lingüístico de la filosofía 4. La
preocupación humana centrada en el lenguaje también se ha proyectado
al Derecho. El concepto no- positivista de derecho que propone Alexy
incluye la legalidad conforme al ordenamiento, la eficacia social y,
esencialmente la corrección material y la validez ética. El maestro
alemán propone que el Derecho ha surgido como el logro de una meta
que hace posible corregir las debilidades que acompañan al diálogo. El
derecho se erige ordenando y poniendo término a los diálogos, de otra
forma interminables; y garantizando el cumplimiento de lo que haya
resultado como consecuencia del diálogo.

3. Contractualismo:
Desde Hobbes y Rousseau son conocidas las explicaciones esbozadas
acerca del Estado y sus funciones apelando a un contrato del cual nacía

4
ALEXY, Robert (1995), Teoría del discurso y derechos humanos, Bogotá, Universidad Externado de
Colombia, pág. 53
la vida social. La teoría contractualista apela a que el orden social es
configurado según la voluntad de los contratantes. De allí emerge una
“dictadura mayoritaria ilimitada” (A. Verdross), donde la libertad es
someterse totalmente a la ley creada por la voluntad general (canalizada
por el Poder Legislativo) y al gobierno sólo le cabe su ejecución.

4. Utilitarismo:
Pone en tela de juicio el contractualismo. Jeremy Bentham, uno de sus
fundadores, explica el origen de la sociedad política en el hábito de
obediencia que se le presta a un soberano, por supuesto, fundado en el
“principio de utilidad”, en tanto los beneficios o perjuicios que pudieran
derivarse de esa situación así lo aconsejan. Critica los derechos
individuales en nombre de la seguridad, y se resigna a aceptarlos en
tanto resulten del cálculo de utilidad. La justicia queda absorbida por la
utilidad. El eventual derecho a la jurisdicción y su extensión quedará
condicionado al cálculo de utilidad y a la seguridad.

2. LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA.

La tutela judicial efectiva conlleva un reclamo para que triunfe el Derecho u


objetivamente lo justo, sea a favor de un ciudadano, de una parte de la
sociedad o a favor de toda la sociedad. No queda constreñida a un interés
particular; aun cuando se busque la protección de un derecho individual.
Tampoco está constreñida al derecho local, pues ya se ha escalado al nivel
supranacional.

No es casual que, mientras las soberanías nacionales enfrentan una crisis, que
es signo de los tiempos, los ciudadanos tengan expedita la posibilidad de
legitimación para reclamar la tutela judicial efectiva a los Estados por ante
tribunales internacionales o supranacionales. En la satisfacción de ese derecho
está en juego el bien común nacional, y por extensión, el bien de la humanidad
toda. El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva tampoco es una problemática
exclusiva del derecho procesal. Es, más bien, una pieza clave del Estado de
Derecho Constitucional.5

Así se advierte de la amplia jurisprudencia y de los debates locales, regionales


e internacionales sobre derechos fundamentales y la participación de
importantes juristas; como expresión del carácter natural y universal que se
reconoce al derecho a la tutela judicial.

En el Perú, en una caracterización sintética del derecho a la tutela judicial


efectiva se podría decir que es el derecho de cualquier ciudadano de llevar su
problema jurídico ante un juez para que imparcialmente defina el derecho o lo
proteja. Este derecho, tiene diversos alcances. Para fines didácticos, se trae a
colación el análisis que efectúa el ya citado profesor Rodolfo Vigo6 según el
cual el derecho a la tutela judicial efectiva puede ser desagregado en los
siguientes derechos: Derecho a la jurisdicción o derecho al acceso a un
proceso; Derecho en la jurisdicción o en el proceso; y Derecho a medios
alternativos, a cargo de órganos o medios distintos del estatal, los que deben
ser regulados por el Estado a los fines de garantizar que este servicio de
administración de justicia se preste de manera razonable; evitando que, al
amparo del Derecho, se conviertan en medios para la connivencia y otros
delitos dolosos.

Pero, el acceso efectivo a la justicia y a la tutela judicial -consustanciales a un


estado constitucional de Derecho, no pueden ser convertidos en herramientas
de uso y abuso para satisfacer veleidades; aún si no se optase por la filosofía
realista clásica que promovía que el Derecho es el instrumento de lo justo. El
proceso tiene un carácter público que le permite promover el cumplimiento de
la ley, y afianzar el camino a la paz social y a la justicia que se pronuncia por
medio del juez.

En efecto, el juez debe estar atento a cada controversia para mantenerla en los
límites que imponen las reglas, para impedir que las partes procesales hagan
5
Rodolfo. L. (2012). Apostillas iusfilosóficas sobre el derecho a la jurisdicción [en línea], Prudentia Iuris,
Nº 73, 2012, págs. 59-81. Disponible en:
http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/apostillas-iusfilosoficas-sobre-derecho.pdf
6
Vigo, Rodolfo. L. (2012), Apostillas iusfilosóficas sobre el derecho a la jurisdicción [en línea], Prudentia
Iuris, Nº 73, págs. 59-81 Disponible en:
http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/apostillas-iusfilosoficas-sobre-derecho.pdf
un ejercicio abusivo de su derecho al acceso; tal como lo hacen cuando
incurren en la falta de respeto al valor justicia, la falta de calidad de los
planteamientos, la falsedad, el engaño, o el fraude que hacen daño al sistema.

En el campo del Derecho Procesal Laboral, tratándose de demandas


declarativas, el Juez Superior Dr. Víctor Castillo León señala, acertadamente,
que el juez laboral tiene poderes de admisión y de control de procedencia de la
demanda. Esos poderes judiciales de saneamiento que expresan el interés de
la sociedad, porque los intereses privados que son objeto de litigio sean
tutelados a través de mecanismos eficientes de solución de conflictos. Por eso,
el juez laboral debe usar sus facultades jurisdiccionales para erradicar las
malas prácticas procesales que afectan la calidad y la eficacia de la justicia
laboral, al producir sobrecarga procesal.7

Es importante también tener en cuenta que en los países subdesarrollados, el


impacto económico de la demanda frívola en la administración de justicia es
preocupante. Pero, de esta forma de corrupción no escapan los países
desarrollados. Según cálculos efectuados por el Wall Street Journal8, este tipo
de demandas debe costar unos 260.000 millones de dólares al año a la
economía norteamericana; costo que en nada favorece el devenir de la
administración de justicia en ese país.

Aún si se asume que esa suma no tiene mayor relevancia para las economías
de los países del primer mundo, no es posible soslayar la ética de fondo que
hay en el asunto. Sin ignorar que muchas familias, así como pequeñas o
medianas empresas, confrontan resultados desastrosos cuando son víctimas
del litigio frívolo o de pleito bizantino, más aún cuando éste es prolongado.

Se puede afirmar que este estropicio se produce en los Estados Unidos con
más frecuencia que en otros países porque en los EE. UU. hay más abogados
per cápita que en cualquier otro país del mundo. Muchos de ellos sólo cobran si
ganan el caso. Quien pierde el litigio no paga costas ni costos.

7
CASTILLO LEÓN, Víctor (2017), “La Desnaturalización, ¿Es un hecho? o ¿Una pretensión?”
8
Enlace: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=N1MF3lJCwbo
En Europa y Asia acontece algo similar en cuanto se trata de demandas
frívolas o bizantinas. La diferencia radica en los mecanismos legales que les
permiten salirse con la suya. En los E.E.U.U. estos casos, mayoritariamente se
tiene como demanda a las grandes corporaciones; en otros contextos, las
demandas frívolas suelen ser utilizadas como arma propagandística y no
siempre tienen como fin el logro de dinero fácil. A veces se emplea la demanda
frívola para dar publicidad a una idea y, de ser posible, obtener confirmación
legal de que se está o se puede estar en lo cierto, o de llamar la atención sobre
alguna materia de interés personal o grupal9. Sin embargo, aunque por ello
puedan parecer inocuos en comparación con otras demandas, constituyen una
gran pérdida de tiempo y recursos para la administración de justicia, que
demandan cosas más importantes que atender; para las familias y las
empresas de escasos recursos.

La justicia accesible e inclusiva es correlativa a la existencia de órganos


jurisdiccionales o administrativos que estén al alcance de quien realmente
requiera la presencia del juzgador para dirimir el conflicto, siguiendo
correctamente la ruta de un proceso.

2.1 LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA SEGÚN LA DOCTRINA


En lo que atañe a la concepción de la doctrina sobre el derecho a tutela
judicial efectiva, se debe decir, en primer lugar, que gran parte de la
doctrina coincide en que la tutela judicial efectiva es un derecho
fundamental que ostenta todo sujeto de derecho. Así pues, se puede
citar algunas definiciones que ayudan a comprender el significado y la
importancia que representa éste derecho en el arbitraje.
Para el profesor Víctor Obando Blanco, “(…) el derecho fundamental a la
tutela jurisdiccional efectiva es un derecho público y subjetivo por el que
toda persona, por el solo hecho de serlo, en tanto sujeto de derechos,
está facultado a exigirle al Estado tutela jurídica plena, y cuyo contenido

9
Enlace: http://www.taringa.net/posts/humor/12964130/Demandas-judiciales-frivolas.html 150429
básico comprende un “complejo de derechos”: derecho de acceso a la
justicia, derecho al debido proceso, derecho a una resolución fundada
en derecho y derecho a la efectividad de las resoluciones judiciales”.10
“Es el derecho de toda persona a que se le “haga justicia”; a que cuando
se pretenda algo de otra, esta pretensión sea atendida por un órgano
jurisdiccional, a través de un proceso con garantías mínimas”11.
“Es el derecho público, subjetivo y abstracto que tiene toda persona, sea
actor o emplazado que le faculta exigir del Estado un juzgamiento
imparcial y justo, ante un juez competente, independiente y responsable,
con el fin de que en un plazo razonable y en forma motivada se
pronuncie sobre las pretensiones y, en su caso, se de plena eficacia a la
sentencia”12.
Queda claro que las definiciones señaladas, han sido elaboradas para
clarificar la noción, y el papel preponderante de la tutela judicial efectiva
en el ámbito del Derecho procesal civil, es por ello que el común
denominador de las citas señaladas, hacen referencia a un derecho que
se exige a un órgano jurisdiccional, el mismo que deberá decidir sobre la
pretensión planteada y velar que lo resuelto sea eficaz. Sin embargo,
ello no quiere decir que solamente la tutela judicial efectiva resulte
exigible en el proceso civil, sino también es exigible en el arbitraje,
teniendo en cuenta, que en ambos se administra justicia, la misma que
debe regirse por ciertos parámetros que coadyuven a la toma de una
decisión más justa, siendo uno de ellos, el respeto del derecho a tutela
judicial efectiva. En efecto, “El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva,
al tener naturaleza constitucional, resulta aplicable tanto al proceso
judicial como al arbitral, motivo por el cual su afectación puede ser
invocada como causal de anulación de laudo de acuerdo a lo dispuesto
por la Duodécima Disposición Complementaria del DLA”13.

10
Obando Blanco, V. El Derecho Fundamental a la Tutela Jurisdiccional Efectiva. En: Priori Posada, G.
Proceso y Constitución. Lima: ARA editores E.I.R.L, 2011, p. 152.
11
Gonzáles Pérez, J. Derecho a la tutela jurisdiccional. Madrid: Editorial Civitas Editores SL, 2001, pp. 33-
34. cit. por: Hurtado Reyes, M. Fundamentos de Derecho Procesal Civil. Lima: Editorial Moreno S.A,
2009. p. 82.
12
Ibídem, p.
13
Reggiardo Saavedra, M. La anulación de laudo arbitral por afectación a la tutela jurisdiccional efectiva.
En: Constitución y proceso. Lima: ARA editores E.I.R.L, 2009, pp. 331-332
“La tutela efectiva de los derechos e intereses legítimos es aplicable en
cualquier ámbito, incluido en el arbitraje. En ningún caso podrá un
procedimiento arbitral denegar a las partes este derecho, debiendo los
árbitros resolver todos los asuntos que se les sometan, otorgando a
ambas partes igualdad de oportunidades para hacer valer sus
pretensiones”14.
Ahora bien, dado el concepto de tutela judicial efectiva, cabe
preguntarse en qué consiste esa eficacia de la que se habla, pues bien,
se debe decir que “la eficacia es la obtención de una respuesta cierta y
fundada en derecho con plenas consecuencias jurídicas”15, si bien es
correcto lo citado, hace falta complementar dicha definición, toda vez
que la eficacia comprende algo más que obtener una resolución
ajustada a derecho, implica “(…) que lo decidido por la autoridad
jurisdiccional tenga un alcance práctico y se cumpla, de manera que no
se convierta en una simple declaración de intenciones”, es decir es
necesario que dichas consecuencias jurídicas se concreticen en la
realidad, de nada sirve obtener una respuesta fundada en derecho, si la
misma resultará imposible de efectivizarse.
De lo expuesto en este punto, se concluye que el Derecho a la tutela
jurisdiccional efectiva, se manifiesta a lo largo de todo el proceso arbitral,
en salvaguarda de las partes que intervienen en el mismo.

2.2 LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA SEGÚN EL TRIBUNAL


CONSTITUCIONAL PERUANO

El Tribunal Constitucional, en muchas de sus sentencias ha definido y


establecido los alcances del derecho a la tutela judicial efectiva, por
consiguiente, se citaran algunos fundamentos jurídicos de algunas de las
sentencias en las que el máximo intérprete de la Constitución ha hecho
referencia al derecho estudiado.

14
Cremades Sanz Pastor, B. “El arbitraje en la Doctrina Constitucional Española” En: Revista Lima
Arbitration, Nº 1, 2006, p. 199.
15
Obando Blanco, V. “El Derecho… Op. cit., p. 143
“El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es un atributo subjetivo que
comprende una serie de derechos, entre los que destacan el acceso a la
justicia, es decir, el derecho de cualquier persona de promover la actividad
jurisdiccional del Estado, sin que se le obstruya, impida o disuada
irrazonablemente; y el derecho a la efectividad de las resoluciones judiciales
(...)”16 .

“Uno de los elementos que componen la tutela jurisdiccional y que la


definen es la efectividad. La tutela jurisdiccional que la Constitución
reconoce debe revestir, entre otras exigencias, efectividad. La tutela no se
agota en la sola provisión de protección jurisdiccional, sino que esta debe
estar estructurada y dotada de mecanismos que posibiliten un cumplimiento
pleno y rápido de su finalidad, de modo que la protección jurisdiccional sea
real, íntegra, oportuna y rápida”17.

“…El derecho a la efectividad de las resoluciones judiciales garantiza que lo


decidido en una sentencia se cumpla, y que la parte que obtuvo un
pronunciamiento de tutela, a través de la sentencia favorable, sea repuesta
en su derecho y compensada, si hubiere lugar a ello, por el daño sufrido”18.

Como puede apreciarse, la eficacia es consustancial a la tutela


jurisdiccional, el Tribunal Constitucional, como se advierte, ha señalado que
una de las manifestaciones de la tutela jurisdiccional es lograr una
resolución eficaz, teniendo en cuenta que acoge el mismo concepto de
eficacia explicado y abordado líneas arriba.

16
STC. Exp. N° 00015-2005-AI/TC del 05/01/2006, f.j.16.
17
STC. Exp. N° 06356-2006-PA/TC del 14/04/2009, f.j.8.
18
STC. Exp. Nº 0015-2001-AI/TC; 016-2001-AI/TC; 004-2002-AI/TC del 29/01/2004, f.j.11.