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Antropología básica, dignidad de la persona humana

El ser humano es ciertamente una realidad nada fácil de explicar. Todas las culturas de todos los
tiempos han dado su aporte en la solución al enigma de ¿qué es el hombre? Se ha hecho popular la
definición aristotélica de Animal Racional, en cuanto que el ser humano es un sujeto compesto de
alma y cuerpo, según la universal concepción hilemorfica del pensamiento aristotélico,
inmanentista, distinto del platónico, más trascendente, que ve en el hombre un alma
perteneciente al mundo de las ideas, al topos ouranos, encenrrada como en una cárcel que es el
cuerpo, del cual hay que escapar. Han sido a lo largo de la historia como dos posturas que han
definido en cierta forma el modo de ver al ser humano a lo largo de todas las etapas. Siempre el
péndulo se inclina al inmanentismo de inspiración aristotélica o al trascendentismo de inspiración
platónica. Hoy en día, ambos modelos están igualmente vigentes en el pensamiento
contemporáneo.

Dijimos que ambos planteamientos eran actuales, pues en la posmodernidad se realizan en las
distintas corrientes de pensamiento e ideologías. Por ejemplo, el marxismo, llamado oficialmente
materialismo histórico dialéctico hace depender toda la realidad de la materia, y la vida humana
de los modos de producción; todo se habla en términos económicos, y con esa línea se alimentan
las ideas de opresión, oprimido, dictadura de proletariado, lucha de clases. El ser humano es una
especie de máquina de producción, poco importan los valores si no están al servicio del común
reparto de los bienes de la producción. Es una visión materialista que es el extremo del
inmanentismo aristotélico.

Posterior al anterior, a mediados del siglo XX, quien hace entrada en el mundo del pensamiento es
el existencialismo, que tiene como grandes exponentes a Martin Heidegger y Jean Paul Sarte. A
grandes rasgos, el existenicalismo, especialemtne el Sartreano, postula una especie de
autodeterminación y autoconstrucción absoluta y libérrima del ser humano. El hombre es un
proyecto que se hace, se realiza a sí mismo en la historia. Este autodeterminismo, sin
implicaciones trascendentales, sin mayores teleologías, es también un extremo muy lejano del
inmanentismo aristotelista.

El otro lado del péndulo desafortunadamente no tiene el mismo desarrollo racional que el
anterior, pero sí más popularidad especialmente en los últimos tiempos, sobre todo con el auge de
la New Age y expereincias pseudoreligiosas modernas. En medio del vacío que ha dejado la
posmodernidad en el siglo XX, el mundo se ha volcado a un retorno a la espiritualidad, pues el
racionalismo lo dejó vacío, frustrado y decepcionado. Así, salen a la luz toda clase de
neognosticismos en los que hay una separación entre el cuerpo y el alma, buen sea exaltándola a
ella en menosprecio de éste, bien sea lo contrario: dualismo platónico.

No es fácil expresar este complejo fenómeno humano en su unicidad, por eso surgen todas estas
posturas a lo largo de la historia. Realmente el ser humano tiene una dimensión material, que
llamamos cuerpo, y una dimensión espiritual, que llamamos alma, para darle nombres mpas o
menos genéricos. Así es el fenómeno humano: uno, único, pero a la vez material y trascendente.
Una realidad presente en el mundo físico, pero a la vez imposible de encerrar en el universo
sometido al espacio y al tiempo. Hoy consideramos al ser humano en su individualidad como una
unidad psicosomática. Uno, sí, pero compuesto, como dos dimensiones de una misma existencia.
Algunos hablan de un espíritu Encarnado, un espíritu presente en el mundo que se expresa
(ex_presa) por medio de un cuerpo.

Esto sólo por hablar de la unicidad del ser humano, que además es un ente superior al resto, que
resalta verdaderamente entre los demás. Otro poco tendríamos que decir acerca del ser humano
como ser en relación. No está solo de ningún modo, no es una mónada, una isla, forma parte de
todo un sistema, integra un conjunto orgánico. El ser humano interactúa con el resto del universo:
las plantas, los animales, el mundo mineral, los elementos, etc. Lo que a su entorno material
ocurre a él le afecta, y él es capaz de influir incluso de manera determinante en ese mismo
entorno. Se maravilla de los fenpomenos de la naturaleza, intuye y descubre las leyes que la rigen
y es capaz de acomodar las cosas haciendo uso de esas leyes para obtener resultados; transforma
la materia y hace cosas nuevas, se beneficia de lo que hace, pero también se ve afectado por los
errores que comete.

También, cada ser humano no es un único ser humano, sino que existe una multiplicidad. Hay otro
con quien puede tratar de “tu” y establecer una relación de iguales. Así, el hombre es capaz de
relacionarse, no solo con el mundo, como ente inferior a su servicio y bajo su dominio y señorío,
sino con el otro, uno igual a sí, con el mismo valor y dignidad, a quien le debe respeto, reverencia,
y con quien se puede asociar solidariamente. Es también responsable en cierta forma del bienestar
del otro tú y viceversa, se sabe parte de un sistema especial que es la comunidad humana.

Y, por supuesto, el ser humano puede alzar su mirada al cielo y entrar en relación con lo
numinoso, el misterio, el Ser que ha causado el ser, y reconocer en él una persona con quien
puede dialogar, pues es capaz de leer su Palabra y escuchar misteriosamente su voz en la
naturaleza, en los otros, en la historia. El ser humano es capaz de captar esa mano invisible que lo
conduce y esa voz inenarrable que lo orienta, pero que también le amonesta y castiga al
transgredir sus eternas leyes (ojo, hablamos aquí de una percepción universal del fenómeno
humano, no se trata necesariamente del Dios de la revelación cristiana)

La sexualidad humana
Un elemento esencial en el fenómeno humano es que el ser humano, igual que gran cantidad de
seres vivos, especialmente los animales, existe entero en cada individuo, pero varón o mujer. El
hombre es un ser sexuado. La naturaleza humana en cada ser humano es irreductiblemente la de
un varón o la de una mujer. No existe un ser humano neutro que luego sea macho o hembra. Es
entonces una propiedad esencial en cada ser humano ser sexuado, forma parte de la esencia del
hombre; tanto que si no es sexuado, difícilmente se considere hombre1. El ser humano solo existe
en cada hombre, y solo existe como varón o como mujer. Así como cada ser humano viene a este
mundo sin haberse dado la existencia, sin haberse dado la humanidad, así cada ser humano viene
sin haberse dado el sexo. El don de la vida trae consigo el don de la propia sexualidad.

Y qué fenómenos rodean la sexualidad humana. En primer lugar la complementariedad. La doble


diversificación de la humanidad trae consigo no solo diferencias anatómicas, sino también
anímicas, emocionales, distintas capacidades. Es evidente que un varón no es una mujer. El varón

1
Existen casos patológicos muy raros del llamado hermafroditismo, que casi siempre consiste en desarrollo
de características fisiológicas ambiguas. Otros más raros aún de intersexualidad, en la que hay rasgos
fenotípicos propios de los dos sexos.
tiene capacidades que la mujer no posee, como visión holística, atención, racionalización
actividad, gerencia ; mientras la mujer es capaz de atender los detalles, simultaneidad en las
tareas, emotividad, pasividad, tradición. Y es así porque el varón y la mujer son “el uno para el
otro”. Aquella relación con “el otro” que mencionábamos, es suma y máxima con aquel que me
complementa, podríamos incluso decir, que me “completa”.

Podemos en segundo lugar hablar de la generación de la prole: La mujer está anatómicamente


acondicionada para la procreación: un útero y unas caderas capaces de portar un nuevo ser
humano durante nueve meses y mamas para alimentarlo, además de la capacidad de acompañarlo
de forma muy cercana y delicada los primeros años de vida luego de su nacimiento. El varón está
anatómicamente capacitado para la fuerza y el trabajo, para conseguir el sustento y defender el
hogar. Ha sido así, con sus variantes desde las sociedades primitivas hasta hoy. El cuerpo expresa
la diversidad de funciones en favor de la vida desde sus orígenes.

Pero además, la disposición anatómica del ser humano, varón y mujer, no sólo es así para sostener
la vida, especialmente en sus inicios, sino incluso para producirla y, aún más, para expresar el
amor que los individuos diversamente sexuados se tienen mutuamente. Si es máxima la relación
yo-tú entre el varón y la mujer, ésta se expresa y se enriquece sobremanera con el ejercicio de las
facultades específicamente sexuales en el que interviene de modo eminente la genitalidad. Los
órganos gonádicos del ser humano tienen la conformación necesaria para que acoplen uno con el
otro, y así se exprese de modo eminente la unidad suma de dos que quieren y pueden juntarse. Es
un acto que trae consigo un inmenso goce y placer, una comunión que de otro modo se logra, una
experiencia sin igual en este mundo, tanto que ha sido incluso divinizado en muchas culturas con
dioses de lo erótico, la fertilidad y la prostitución sagrada.

La sexualidad vemos que tiene todos esos matices necesarios para la vida interior y relacional del
ser humano. Hay roles y papeles que se cumplen, según el fenómeno de la diversidad sexual (aún
no en los términos de la ideología del género, que no es bi-diversidad sino multidiversidad) e favor
de todos. Así no es lo mismo un padre que una madre, como no es lo mismo un hijo que crezca
con sus dos padres que uno con uno solo; uno y el otro no tratan igual a sus hijos de diferente
sexo; uno se comporta distinto con amigos del mismo sexo que con amigos del sexo opuesto. Son
toda una serie de relaciones interpersonales y sociales esencialmente ligadas a la sexualidad y que,
además, o mejor decir, por lo tanto, son esenciales a la humanidad. Y el cumplimiento pleno de la
potencialidad de la sexualidad humana, por supuesto, es la unión conyugal entre el varón y la
mujer. Esencialmente uno tiende hacia el otro, y su fuerza es irresistible, pues se trata de una
cualidad esencial de la naturaleza humana.

Fenómeno de la sexualidad humana desde la ciencia


Lo que es evidente a la vista con respecto a la naturaleza sexuada del ser humano, lo corrobora la
ciencia con sus estudios e investigaciones, que describe hasta trece niveles de expresión sexual.
Los mencionamos a continuación:
“1. El sexo cromosómico, determinado por los 46 cromosomas, o mejor 23 pares de cromosomas, de
los cuales 22 pares son cromosomas somáticos o autosomas, mientras que el otro par está
constituido por cromosomas sexuales o gonosomas.
2. El sexo hormonal. La combinación cromosómica XY produce más andrógenos y menos estrógenos.
Al contrario ocurre con la combinación XX. Tales hormonas dirigen la diferenciación sexual
característica, que a veces puede quedar interrumpida antes de la maduración. Las hormonas
sexuales tienen un efecto global sobre el comportamiento humano. Una subida del nivel de
andrógenos en la sangre parece estar en relación con el aumento de acciones agresivas.

3. El sexo gonádico. Marca la diferencia fundamental de los órganos sexuales, masculinos y


femeninos, tanto internos como externos.

4. El sexo como comportamiento reflejo de los órganos genitales y como respuesta ante los estímulos
procedentes del otro sexo, dificultados a veces por el miedo, la repugnancia, la preocupación, etc.

5. El sexo como conjunto de características sexuales secundarias, tales como el cambio de voz, la
distribución del vello, la configuración del pecho, las caderas, etc., mutaciones que son programadas
para fines diferentes.

6. El sexo como diferencia neurológica, cada vez más subrayada, por ejemplo tras los estudios de la
Dra. Candace Pert, quien sugiere que el cerebro del varón y de la mujer parecen haber sido
programados de forma diversa.

7. El sexo como identidad de género, determinada por las asignaciones sexuales, por la crianza y la
educación, que van diferenciando los roles asignados por el grupo social.

8. El sexo como autocomprensión e identidad sexual, que implica la imagen y la funcionalidad con
que el individuo se percibe a sí mismo en su relación con el otro sexo.

9. El sexo como vivencia social, que incluye todo un cúmulo de tradiciones culturales, costumbres,
tabúes y normas aceptadas por el grupo social.

10. El sexo como dimensión «religiosa», es decir, en cuanto normado por una religión socializada por
medio de mandamientos, preceptos, prohibiciones y ritos.

11. El sexo como dimensión legal de una existencia regulada por las leyes del Estado, a veces por
medio de normas e instituciones que sancionan una doble moral.

12. El sexo como dimensión psicológica, en cuanto que las relaciones sexuales maduras son más un
asunto de psicología que de fisiología, al necesitar la integración de los aspectos genitales con el
encuentro, la intimidad, la entrega y el amor.

13. El sexo como dimensión espiritual que, en la búsqueda última del sentido, no sólo lleva a la
reproducción y a la camaradería, sino que ayuda a descubrir la verdadera profundidad de la persona
y de los diversos aspectos que ella proyecta sobre la persona amada. «De esta forma la sexualidad
puede empujamos hacia la conciencia y la totalidad, hacia la salvación e incluso hacia el inescrutable
Dios del amor”.2

Así, desde el mismo momento de la fecundación, es decir, desde su primer instante de vida,
el nuevo ser humano es varón o es mujer, y su naturaleza sexuada se va expresando de forma
somática, emocional, social y espiritual a lo largo de los niveles ya mencionados.

2
Moral de la persona, pp. 48-49.
Enseñanza de la Iglesia acerca de la Sexualidad humana
Sagrada Escritura
Pentateuco
La sexualidad humana es un precioso don del creador, cuya sublime belleza resplandece en los
relatos de los orígenes. El capítulo 2 del génesis, relato de la llamada tradición Yahvista, expresa de
modo folklórico y pintoresco el origen del mundo y del ser humano en él, creado con especial
cuidado y delicadeza, y puesto al frente del resto de la creación. Dios le da autoridad sobre todo lo
creado y les permite a las otras creaturas tener el nombre que él le da, pero entre los otros sere
vivos no encuentra una “ayuda adecuada”. Por eso de su costado, en medio de un profundo
sueño, que en la Biblia tiene significados místicos y religiosos, forma la mujer, la ayuda adecuada,
“carne de mi carne y hueso de mis huesos”, explicando luego el relato “por eso deja el hombre a
su padre y a su madre y se une a su mujer de manera que no son ya dos sino una sola carne”. Es
tan grande esta unión que deja en segundo plano algo tan importante y determinante en la vida
como lo es la propia familia para ahora formar una nueva. Todo en una bella armonía y
complementariedad que se verá distorsionada gravemente luego de la caída, en la cual las
relaciones entre la pareja humana se vuelven tensas y conflictivas “la mujer que me diste…”
irresistiblemente te juntarás a tu marido y él te dominará.

El relato de la llamada tradición sacerdotal, posterior, es un poema de belleza excepcional, en el


que expresan que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, subrayándolo
luego dos veces para decir, “macho y hembra los creó”, por lo cual la diversidad sexual es también
expresión de la iconalidad divina del ser humano.

El resto del pentateuco, el material explícito sobre sexualidad está referido a leyes y códigos,
interesantes para comprender la visión de la época en este particular.

Por lo general se tolera y se reglamenta la poligamia. Es decir, un aron con muchas mujeres. En
Israel y e todas las culturas, es como un signo de la fuerza y la capacidad de cada varón expresada
en encabezar una familia numerosa, y la sumisión de la mujer, hasta considerarla un objeto
personal, esto podríamos decir a causa de la distorsión de las relaciones luego de la caída.
Explícitamente lo que se condena es el adulterio y la seducción de una virgen. Esto último acarrea
la obligación de tomarla por esposa, además de la violación, el incesto y el divorcio, que es
reglamentado y regulado, y la tradición rabínica posterior hará sus interpretaciones distintas una
de la otra, dando Jesús la interpretación que los cristianos aceptamos, que sirve para el divorcio y
para el resto de las prescripciones: “por la dureza de su corazón, pero al principio no era así”

Profetas
El lenguaje profético hace uso de la sexualidad humana para hacer carne el mensaje de Dios para
el pueblo en diversas circunstancias, siendo que la experiencia sexual ha sido en la antigüedad por
diversas culturas incluso divinizada, al tratarse ella una cercana a lo divino.

El profeta Oseas narra el drama de la infidelidad de su esposa, Gómer y el nacimiento de sus hijos
con simbólicos nombres que evocan el dolor d la traición. A la esfera divina se traslada esta
expreincia de adulterio a la idolatría del pueblo de Israel. Así de terrible son ambas realidades que
mutuamente son representadas: el adulterio se equipara a darle la espada a Dios, el propio
creador y salvador, el amor incindicional; y la idolatría se equipara a la traición de quien ha sido el
que le has entregado el corazón, desgarrpandote por dentro.

El profeta jeremías usa bellas impagenes de amor juvenil y noviazgo para expresar la relación de
Israel con el Señor, el rechazo a Dios y las nefastas consecuencias. Lo mismo el profeta Ezequiel,
quien recurre la la imagen de una niña escogida, hablando de la elección desde la tierna edad. En
definitiva, el lenguaje de los profetas, además de usar imágenes propias de la sexualidad humana
par ilustrar pedagógicamente la relación del pueblo con Dios, dan una noticia interesante acerca
de la mismoa visión de la sexualidad, tan importantes que el espantoso pecad de la idolatría,
rechazar y cambiar al propio Dios, se equipara prácticamente a la traición del adulterio.

Literatura sapiencial
Los escritos sapienciales parten de la experiencia y la abiduría reposada de Istrael. La images de la
prostitución es censurada, tanto por sus consecuencias económicas como por la propia dignidad y
libertad en el libro de los proverbios. Lo mismo el adulterio en cada ocasión es denunciado, sobre
todo en PRov. 2,17, en el que se equipara la Alianza de la mujer con el marido con la alianza con
Dios.

Este libro, el único que no habla explícitamente de Dios, presenta unas imágenes de la sexualidad
y del amor humano con significado en sí mismas, como una bella alabanza a l amor conyugal en sí
mismo. Sólo desués se interpretó explícitamente este libro como referido a Dios y a su pueblo, por
lo que su presencia en el canon veterotestamentario habla de la importancia que este particular
tiene para la vida religiosa de los judíos, que luego asumiría el cristianimso como bella imagen
esponsal de Cristo y la Iglesia. El Cantar es evolucionario al expresar la unicidad de la persona
amada, frente a la poligamia de la época (6,9), la igualdad entre ambos frente a la imagen sumisa
de la mujer, la permanencia en el amor, que es “fuerte como la muerte”, frente a la posibilidad del
divorcio, el valor del amor natural y humano, en su profanidad, la libertad de elección de la
persona humano, frente a los abundantísimos matrimonios por conveniencia de familias y clanes,
y finalmente, el valor de la sexualidad y el amor sexual en sus sentido unitivo y amatorio, frente a
la utilidad procreadora.

En resumen, la valoración de la sexualidad en el antiguo Testamento es positiva: proyecto de Dios,


parte de la bendición y del “crezcan y multiplíquense”, y tan mimportante que deja ver la relación
de Dios con su pueblo com una relación conyugal, llena de elementos propios de ella.

El mensaje de Jesús
Jesús en primer lugar ´resenta su revolucionario mensaje elevando a la mujer en su dignidad
originaria. En medio de una cultura que la rechazaba y excecraba, Jesús eleva la figura de la mujer:
cita frecuentemente mujeres en las parábolas y ciomparaciones, se compadece de ellas, algunas
están en su séquito de íntimos y cercanos y son mujeres queines tienen la primera experiencia del
esucitado. Así, quedan igualados en dignidad el varón y la mujer por la explícita manifestación de
Jesús.

Además, al hablar Jesús del matrimonio con una pregunta sobre el divorcio, que en la época
privilegiaba al marido sobre la mujer, Jesús hace romantar la mirada a los orígenes, como diciendo
que viene a cambiar la situación para que sea de la preza y la belleza salida de las manos del
creador: “por eso el hombre dejará su casa y se unirá a su mujer, de modo que sean los dos una
sola carne. Así, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”, esta última, la frase docgmática
de la indisolubilidad del matrimonio. Luego, las abundantes imágenes de bod ay banquete nupcial,
así como el pasaje de las bodas de caná, hablan positivamente de la institución divina del
matrimonio.

Mensaje de Pablo
San Pablo escribe a comunidades de origen pagano que tienen diversos modos de ver la
sexualidad, y en sus escritos se notan actitudes particulares sobre la sexualidad. En primer lugar, el
mundo pagano con respecto a las mujeres tiene una postura mbigua, unos equiparan los roles,
otros reducen el de la mujer. Pablo claramente dice: “ni esclavo ni libre, ni varón ni hembra,
porque todos son uno en Cristo Jesús” (Gál 3,28), dando a la mujer la misma dignidad de los
varones, pues por el bautismo todos son uno en el cuerpo de Cristo, qeu es la Iglesia. Diversidad
de miembros, pero un solo Señor. Además, Pablo tuvo relación de amistad y de apostolado con
numerosas mujeres, a quienes saluda en sus cartas.

Pablo, en su tema del celibato, habla de la naturaleza transitoria de la relación conyugal , por lo
que exalta como un conjeso personal la opción de quienes deciden vivir el celibato.

De todas las imágenes y enseñanzas “sexuales” de Pablo, la más bella es la contenida en Ef 5,


donde describe el matrimonio en términos de misterio referido a Cristo y a la Iglesia, habla
dellugar del valor y la mujere en el matrimonio. La mujer, sí, sometida al marido, pero el marido,
crucificad, como Cristo, por ella.

Doctrina de la Iglesia
Una buena síntesi de lo que cree la iglesia acerca de la sexualida se encuetra en el Catecismo de la
Iglesia Católica, en los numerales 2331-2359, que a grandes rasgos dice lo siguiente:
— La sexualidad humana es vista en cuanto integrada en la creación del varón y de la mujer, y en la
vocación humana al amor y a la comunicación (2331: FC 11).

— «La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su
alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera
más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunicación con otro» (2332).

— La vivencia adecuada de la sexualidad exige el conocimiento de la propia identidad, de la


complementariedad entre los sexos, la necesidad y el apoyo mutuos (2333).

— «Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del
poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de
imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador» (2335).

— «La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad
interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia
del hombre al mundo corporal y biológico, se hace personal y verdaderamente humana cuando está
integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del
hombre y de la mujer. La virtud de la castidad, por tanto, entraña la integridad de la persona y la
integralidad del don» (2337).
— Tal virtud implica un aprendizaje del dominio de sí (2339) que dura toda la vida (2342) y está
sujeto a unas leyes de crecimiento (2343), al tiempo que se inserta en un esfuerzo cultural (2344) y
requiere la gracia de Dios (2345).

82 P.I. Ética general de la sexualidad

— La virtud de la castidad se desarrolla en la amistad: la que el Señor nos ha manifestado y la que nos
une con los demás hermanos, del mismo sexo o de sexos distintos (2347) 29. 3

Doctrina cristiana de la sexualidad

3
Moral especial, pp. 81-82
Bajo el título de ideología del género ubicamos una serie de posturas que defienden la disparidad
sexual en el ser humano como una mera construcción social que responde a factores de tipo
cultural, histórico, no esenciales a la humanidad, y que tienen por lo tanto, una naturaleza elástica,
mudable, que dependiendo de las circunstancias puede cambiar o no. En este sentido, el ser
humano es sólo masculino y femenino porque en la actualidad, o en la época y lugar en los que
estos dos géneros sean universales y exclusivos, cad ser humano ha recibido socialmente este
género y a asumido una serie de roles correspondientes a dichos géneros.

Dos orígenes remotos de la Ideología del Género: el marxismo y el feminismo de la


primera ola
Aunque podrían señalarse varios posibles orígenes y una gran confluencia de corrientes de
pensamiento, el asunto pareciera apuntar en su origen a la revolución feminista llevada a cabo
entre siglos XVIII y XX. Todo empezó en la revolución francesa con el intneto de algunas pesonas,
mujeres entre ellas, de reivindicar los derechos de la mujer y colocarlos a la par de los derechos
del hombre. En medio de victorias y derrotas, entre las primeras, el sufragio femenino, se han
hecho patentes en algunos países luego de luchas y a lo largo de los años. Es lo que han llamado
algunos autores el “feminismo de la primera hora”, una reivindicación de los valores de la mujer
en la sociedad y sus derechos equiparados a los de los varones. “Suele tomarse como obra
fundacional de la primera ola feminista al libro Vindicación de los derechos de la mujer , de la
inglesa Mary Wollstonecraft, centrado en la igualdad de inteligencia entre hombres y mujeres y en
una reivindicación de la educación femenina.”4

Además del anterior, se presenta como raíz ideológica medular de este movimiento el marxismo.
El marxismo es ese sistema político económico social surgido a finales del siglo XIX en el que, como
habíamos asomado, el motor de la historia son los modos de producción, cuyo control produce la
lucha de clases. Antes de Marx y Engels, en plena revolución industrial, el modo de producción era
el feudalismo. Éste fue vencido por el capitalismo: los nobles y señores feudales fueron perdiendo
poder ante la nueva clase de los comerciantes, llamados luego los “burgueses”, haciendo entrada
en la historia el capitalismo. Ahora estaríamos en una nueva etapa, en la que la burguesía será l
pate opresora y se hace urgente que los oprimidos, llamados en lenguaje marxista, el
proletarioado, y se unan y enrolen en la lucha de clases contra la clase dominanate para conseguir
el estado, la situación ideal, en la que se reparta equitativamente la producción. Eso es el
comunismo. El siglo XX ha visto surgir gran cantidad de neomarxistas, quienes han visto la
situación de los distintos proletarios, oprimidos de todos lados, promoviendo las alianzas entre
ellos para cambiar el sistema. Se realizan así las llamadas revoluciones, en las que la clase oprimida
se rebela y lcha contra la clase opresora para cambiar el orden establecido y se hacen con el
“poder”. Esta ha sido la hermenéutica en todos los casos, siendo la clase oprimida, o bien las

4
Agustín Laje, p. 33.
minorías, o bien un grupo específico. Después de Antonio Gramsci, primera mitad del siglo XX, no s
trata siempre solo de la cuestión económicoa, sino también cultural. La revolución como capaz de
cambiar la cultura y el orden establecido, con fines culturales y antropológicos y no solo
económicos. Luego, los esposos el argentino Ernesto Laclau y su mujer Chantal

Mouffe dan un paso más allá, que es el hecho de que distintos tipos de proletarios, distinos
oprimidos, con causas distintas, pueden usar un lenguaje más o menos común y unir sus causas,
pues se trata de acabar con un enemigo común. Así, distintos grupos de oprimidos se unen en una
sola ideología

Segunda ola de feminismo

Pero existe, además, un feminismo radical que desea la exaltación de la femineidad de un modo
que nos puede parecer insólito y se inspira ahora sí en lo spostulados del marxismo y el socialimo.
Este es inspirado directamente en el socio de Marx, Federico Engels, quien luego de morir su socio
escribe “el origen de la familia”, en el cial entre otrs cosas, sostiene la idea de matrimonios
comunitarios, en los que había simultáneamente poligamia y poliandria. Sociedades primitivas de
amor libre, en las que poco importaba la sucesión y la línea materna yh paterna, pues eran los
familiares la misma aldea y el mismo clan. Así, la asignación de los roles femeninos asociados a la
maternidad fue la primera relación de opresión: como el “pecado original” del marxismo.

Tercera ola del feminismo


Existe incluso una tercera ola del feminismo, que algunos autores la unen a la segunda, y es el
llamdo feminismo culturalista, radical y extremista, que se mueve en lo que se ha denominado la
deconstrucción cultural.

En línea similar a la corriente anterior, pero desde el existencialismo, su precursora es la filósofa


francesa Simone de Beauvoir, cuya obra ““Le Deuxiéme Sexe” (“El segundo sexo”), publicado por
primera vez en 1949) es denominada con frecuencia la “biblia del feminismo”” . en ella argumanta
de modo admirable la igualdad de los dos sexos, masculino y fmeenino. Su postura es
existencialista, siguien¿do a Heidegger, Merleau Ponty y Sartre, quien además era su pareja.
Recordemos que el existencialismo, sobre todo en éste último, habla de uan existencia en cierto
modo independiente que se contruye en plena libertad y responsabilidad. El ser humano se hace,
se construye, “le echa bolas” en medio del sinsentido de la vida. Así, tambipen los roles y las
características del ser humno ligados al sexo femeinio no son determinantes en el ser humano por
su naturaleza, pues por el extistencialismo nada es determinainte por su naturaleza, sino que hasn
sido históricamente impiuestas. Tdo intento de sumisión o de represión es éticamente malo, pues
es una transgresión a la libertad humana, que hace al ser humano hacerse. Por eso
históricamente, desde las sociedades nómadas, el munod ha sido dominado por los varones,
porque ellos has trascendido la pura animalidad transformanodo el ambiente con sus
herramientas y utensilios, mientras las mujeres han deducado a las funciones naturales y animales
de engendrar y amamantar los hijos. Así, el progreso aha ido unido a l del varón y su existencia ha
sidosiempre relativa al varón. Nunca autoafirmativas, sino siempre en relación a otros. Pero no
parecen, según el pensar de la autora, estas características parte de la naturaleza, sino
construcciónes, por ellos aquello de “no naces mujer: te hacen mujer”, ¡No se nace varón, te
hacen varón! Y tampoco la condición de varón es una realidad dada desde un principio” [23. Así, la
mujer es un producto de la civilización, que se ha encerrado en la casa por el “mito de la
maternidad” que ha hecho al hombre relegarla a su libre realización.

Pero todo ello es corregible, y la mujer ´puede salir de esta exclavitud que le da su rol de muner.
Por ello Beuvoir intenta desenmascarar las falsedades de la familia, la maternidad, la prohibición
del aborto y otras, para que se libere y se reivindique, pues son instituciones que dan dominio al
varón. El camino es la actividad profesional de la mujer que equipara las posibilidades económicas
de la mujer con las del hombre.
Comoquiera que sea, lo más importante de la obra de Simone de Beauvoir es haber pincelado los
primeros esbozos significativos de la ideología de género. La distinción entre sexo y género aparece,
pues, bien clara en su trabajo: el sexo, como dato natural, no guarda ninguna relevancia; el género lo
es todo. El hombre y la mujer se nos presentan como cuerpos cuya especificidad natural no guarda la
menor importancia respecto de aquello que ellos mismos pueden ser; son como una hoja en blanco,
una tabula rasa, lista para ser inscripta por el peso pretendidamente autónomo de la cultura.5

Ahí vamos viendo un blanco claro del ataque de este neomarxismo, asumido incluso activamente
desde la extinta Unión Soviética: la familia, como bastión de la sociedad.

A ella se suman figuras como Betty Friedan, Kate Milled, Shulamith Firestone, Alice Schwarzer,
Mary Daily, y otras, que radicalizan esta postura de feminismo, en el que el rol de la mujer es
impuesto culturalemnte y es innecesario; más lo necesario es acabar con la institución familiar
para que no exista el rol femenino impuesto por la sociedad.

Ideología queer

De todas las feministas, la mas famosa para la ideología del género es Judith Butler, quien publicó
el año 1990 el libro “el género en disputa”, en el que diferencia claramente el género del sexo, y lo
llama una construcción social, por lo que lo que se requiere es la deconstrucción de los roles. Abre
el compás de la deconstrucción del género haciendo que coincida con los gustors y las
orientaciones diversas de la sexualidad de individuos que no a ejercen del modo norma:
lesbianismo, homosexualismo, transexualis, zoofilismo, y demás. Es decir, la posibilidad de
construir una hegemonía, es decir, la unión de distintas minorías, “proletarios” en un pensamiento
común, un enemigo: la sociedad llamada patriarcal y, por supuesto, su construcción: la familia. Lo
mismo que la relación sexual natural, que tiene su núcleo en la unión complementaria entre varón
y mujer por el acoplamiento de sus órganos genitales, según esta ideología presentado como
producto de una construcción social, aunque la naturaleza y la evidencia sean tan grandes.

Movimiento de los derechos homosexuales

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Agustín laje, p. 58.
Pro abortismo

Manifiesto homosexual

Conferencia de la Mujer Pekin

Abortismo y practices similares

Doctrina de la Iglesia