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HECHOS/IDEAS

PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

Ecocidio: conocimiento
y corporaciones
A Armando Hart Dávalos

1.U
n problema en que debemos reparar es el del desco-
nocimiento en las ciencias y en la lucha por «lo que es
científico, y lo que no es...». En «lo que no es científi-
co» tenemos que profundizar y precisar por qué no lo es, y no
quedarnos en críticas generales cuya capacidad de persuasión es me-
nor, sobre todo en aquellos ambientes que, conciente o inconcien-
temente, cultivan «la ignorancia» hasta para sí mismos, como ocurre
con la inmensa mayoría de las fuerzas dominantes. El pensamiento

Revista Casa de las Américas No. 272 julio-septiembre/2013 pp. 3-16


crítico y científico de nuestros días debe comprobar «la ignorancia» o
«el desconocimiento» que se dan tanto en el peligro que corre la vida
humana como en las verdaderas causas que lo determinan.
2. La solución al problema científico adquiere mayor precisión
cuando se plantea como consecuencia del capitalismo corporativo,
y se demuestra que los daños que este genera en la tierra y en la
biosfera anuncian o muestran, rigurosamente, un futuro amenaza-
dor para la vida en la Tierra y para el planeta mismo.
3. Limitarse a decir que el proceso se debe al modo de domina-
ción y acumulación capitalista es cierto pero insuficiente. Es cierto,
en tanto contribuye a mejorar el conocimiento de los convencidos,
pero es poco eficaz para enfrentar la contraofensiva que desatan las
fuerzas de dominación y acumulación del sistema, a cuyas presiones,
sanciones abiertas y encubiertas, y argumentos científico-políticos,

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ceden quienes les temen o sirven a sus intereses nes formulan científicamente el problema. Es más,
con lo que callan, dicen o hacen. son también la causa del problema que se niegan a
4. Cabe reconocer que numerosos científicos conocer los beneficiarios del modo de dominación
denuncian los problemas que crea el capitalismo y acumulación del que estos propios beneficiarios
corporativo, su magnitud, aceleración y creciente se están convirtiendo en víctimas potenciales.
tendencia destructiva, pero es también cierto que la Se niegan a reconocer, en todo o en parte, que
mayoría no atribuye al capitalismo el origen y la mag- la estructuración mundial del modo de dominación
nitud de daños y peligros. y acumulación, movido por la maximización de sus
5. Los problemas del desconocimiento se dan utilidades, riquezas y poder, e integrado hoy como
tanto en los análisis de las causas y los factores como un sistema de corporaciones y complejos militares-
en los análisis de tendencias, y en las soluciones y empresariales-políticos y mediáticos, es la razón
medidas a tomar, así como en las definiciones del principal de los peligros que amenazan a la humani-
«capitalismo» y también de la «ciencia» o de lo que dad y, por lo tanto, a ellos mismos.
no es «ciencia» y «por qué no lo es». Algunos he- El sistema capitalista en su situación actual se
chos o tesis ilustran el problema: define como un conjunto realmente existente que
6. En primer término, es necesario observar que más que la suma de los subconjuntos que lo inte-
con frecuencia se olvida que son varias y no una las gran es la combinación o articulación de esos sub-
amenazas a la vida en la tierra. Se pueden destacar conjuntos. El capitalismo actual, lejos de quedarse
cinco principales: en un mero concepto o categoría general, teórica o
a. La que corresponde al hoyo en la capa de ideológica, se redefine por las articulaciones, rear-
ozono y sus efectos. ticulaciones y desarticulaciones de las grandes em-
b. La que se refiere al cambio climático y sus presas y los distintos sectores en que operan, así
efectos. como por su vinculación en núcleos de poder, me-
c. La que generan las corporaciones de los dis- diación, corrupción y represión en los que se apo-
tintos sectores de la economía, el sector primario, ya, y cuyo comportamiento real y formal, efectivo y
el secundario y el terciario, con preminencia cre- virtual, abierto y encubierto, se realiza con organis-
ciente de la economía de la destrucción frente a la mos complejos –de múltiples relaciones, funciones
economía de la producción, la acumulación e interacciones– a cargo de los grandes empresarios
ampliada y la reproducción... y sus grupos de presión y de poder, cada vez más
d. La que corresponde al peligro creciente que, integrados por quienes al mismo tiempo son em-
para la destrucción de la biosfera, significaría una presarios doblados de militares, o de políticos, o de
guerra nuclear. publicistas, de comunicadores, de tecnocientíficos,
e. La que hace todas las presiones posibles –con- de patrocinadores o consejeros de las institucio-
cientes e inconcientes– para que no se reconozcan ni nes de cultura superior y de expertos en la cultura
peligros, ni causas, ni soluciones, o para que unas de masas y en la individualizada o «focalizada».
veces se reconozcan unos y se desconozcan otros. Los integrantes del sistema y sus colectivos tie-
Esas presiones sobrepasan en mucho la mera nen una autonomía relativa, pero en todos predo-
«descalificación» y el «desconocimiento» de quie- mina, para las decisiones de «última instancia», la

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lógica financiera, complementada, a todas las es- Si la causa principal del máximo peligro a que la
calas, con la lógica de la represión y la cooptación, humanidad se enfrenta es el sistema dominado por
de la colusión, la intimidación y la corrupción, de la el capital corporativo, los distintos y principales fe-
enajenación intelectual y moral, estas utilizadas al- nómenos en que aparece la amenaza a la vida –como
ternativa o simultáneamente para el objetivo princi- el hoyo de la capa de ozono, el cambio climático, la
pal y expreso que los mueve: la maximización de explotación y destrucción creciente de la vida en la
utilidades, riquezas, poder y valores enajenados, y tierra por la sobrexplotación de los recursos de que
la minimización de pérdidas, fracasos o sujeciones. se apoderan las corporaciones–, sin duda van a in-
A las organizaciones, cuerpos colegiados y per- crementar cada vez más la lucha por los recursos
sonas dominantes en el sistema se añaden las más naturales entre las propias corporaciones, entre los
variadas fuerzas, institucionales e informales, lega- Estados-nación y entre los bloques y complejos
les e ilegales, que se especializan en los distintos hegemónicos.
sectores, ramas y regiones en que las empresas y Esas luchas se seguirán asociando a la recoloni-
complejos, o los Estados-nación y los sistemas zación de las naciones y de los pueblos y a la escla-
políticos ponen en práctica las medidas de domina- vización salarial y forzada de los trabajadores des-
ción y acumulación. En ese sistema, y precisamente regulados, despojados y excluidos, quienes por su
en él, destacan las contradicciones actuales y po- parte, en miles de millones, tendrán que añadir a la
tenciales que aumentan los peligros de ecocidio. lucha por su emancipación, la lucha por la vida, y a
7. Y aquí resulta ineludible una aclaración y un una y otra, su proyecto alternativo para la cons-
paréntesis. En la argumentación anterior y en la trucción de un mundo sostenible, capaz de resolver
que sigue nos referimos a los peligros de ecocidio en la práctica los problemas que el sistema domi-
o de ecosuicidio con la certeza de que son pro- nado por corporaciones y complejos es necesaria-
blemas que la humanidad puede resolver, sin que mente incapaz de resolver, aunque no lo crea ni lo
esa certeza implique el que necesariamente los quiera creer, no lo sepa ni quiera que se sepa, no lo
va a resolver, sino que debemos y podemos lu- reconozca y se oponga a que se conozca. Que ta-
char por resolverlos, y que tenemos la posibilidad maño problema parezca de difícil solución es cier-
de lograrlo. Así, con nuestra argumentación bus- to. También lo es que se pueda resolver.
camos contribuir, con otros muchos, al esclareci- Todas las luchas para la opresión o para la eman-
miento de la conciencia, y al impulso de las orga- cipación se dan con memoria de las luchas pasadas
nizaciones que son necesarias para que el máximo y con nuevas características entre las que hoy des-
de fuerzas logre detener el peligro de ecocidio, tacan por parte de las opresoras: a) la «globaliza-
desestructurando las causas y los factores que ción» como restauración del capitalismo en el in-
realmente lo determinan. Pues si el peligro ha sido menso bloque que originalmente se propuso ser
comprobado por toda la comunidad científica del camino de la emancipación humana; b) la restaura-
mundo, sus causas y soluciones están todavía le- ción del Estado liberal frente al Estado social cada
jos de convertirse en conocimientos-fuerza de vez más destruido; c) la «recolonización» abierta o
quienes luchan por la vida y la emancipación hu- encubierta de las naciones «periféricas» que habían
mana. logrado su independencia formal; d) la formación

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de grandes bloques y zonas que incluyen el someti- ratos tradicionales como en los cibernéticos,
miento, asociado o sujeto, de antiguas potencias electrónicos y digitales.
metropolitanas o imperialistas (los vínculos, enfren- Todas esas y otras combinaciones y articulacio-
tamientos y planes de dominación y resistencia ad- nes se practican en escenarios locales, regionales y
quieren las más variadas características. En su ma- mundiales relativamente distintos a los que se da-
yoría tienden a dar preminencia a la extrema derecha ban en las «guerras mundiales» anteriores entre los
y a la solución violenta de los conflictos. Comple- Estados-nación, o en el interior de las naciones,
jos y empresas luchan con creciente agresividad por entre colectividades o clases.
dominar los recursos naturales y apoderarse de los En el terreno de la información, la guerra se libra
mercados de insumos y productos); e) a las ten- activamente para desestructurar, desorganizar y
dencias anteriores se añade la febril explotación, hacer perder a las víctimas la moral de lucha, la
exclusión y depredación que se imponen bajo los dignidad y el respeto a sí mismas, y hasta el sentido
nombres de «reforma», «desregulación», «subro- de la lucha, enredándolas en batallas anodinas y
gación», «actualización», «eficiencia», «eficacia», feroces, y haciéndoles perder, con el sentido de la
«competitividad», «gobernanza», «gobernabili- vida, su condición humana.
dad», acompañadas y combinadas con renovadas Si muchos de los anteriores son antiguos recursos,
políticas de corrupción y represión de individuos, hoy una gran parte de ellos está tecnológicamente
de colectivos, colectividades y sectores de clase. perfeccionada para provocar confusiones, divisiones
Dentro del propio modo de dominación y acumula- internas y atractivas enajenaciones, tareas de las que
ción capitalista se insertan relaciones de los modos se ocupan reiteradamente «los medios» de masas,
de dominación y acumulación esclavistas, señoria- y en que la biofísica, la biogenética y la bioingenie-
les, serviles o feudales, tributarios o de intercambio ría logran una cuarta dimensión para que la realidad
desigual. se viva como espectáculo y el espectáculo como
Si en todas las luchas de opresión y despojo que realidad.
las fuerzas dominantes libran prima «en última ins- Al mismo tiempo, muchos actores-espectado-
tancia» la «lógica financiera», todas corresponden res creen que los «juegos» de guerra virtual de los
a una combinación permanente de la guerra con «narcos» o de «los hermanos musulmanes», o «con-
la paz, y a la práctica de una guerra de «espectro tra los tiranos» y «por la democracia», o de los im-
amplio». En la guerra no debe tomarse solo en perios «por la liberación de los pueblos coloniza-
cuenta el ataque con armas militares, sino con las dos y colonizables», son verdaderas luchas por la
financieras, políticas, ideológicas, informáticas, so- libertad y la democracia, y no algunas de las varia-
ciales, culturales, religiosas, ecológicas. Varias de das guerras de la globalización depredadora y re-
ellas ocultan los lazos que las unen, como las milita- colonizadora. Grandes esperanzas y vidas se pier-
res y las paramilitares, y las que se dan entre «el den entre confusiones y engaños.
negocio organizado» y «el crimen organizado». En Todas tienen como trasfondo la privatización y re-
línea igualmente significativa combinan acciones y colonización del mundo y la dominación de los des-
guerras abiertas y encubiertas, reales y virtua- pojados y explotados junto con la eliminación física
les, y se actúa tanto en campos de batalla y apa- de cuantos salgan sobrando y nada más estorben.

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En las altas esferas de la dominación esos he- y de sobreproducción o subconsumo con las políti-
chos y muchos más se combinan con la destrucción cas de hace más de medio siglo que el imperialismo
del conocimiento y con la ruptura de las mediacio- adoptó por una razón más: la lucha contra el impe-
nes del sistema mundial formal. El proceso de des- rialismo, nazifascista primero, y contra el creciente
composición ocurre entre variaciones de los distin- poder comunista después. Hoy la situación es en este
tos bloques de Oriente y Occidente, y en el interior terreno considerablemente distinta también: la res-
de cada uno de ellos, en lo que se refiere al predo- tauración del capitalismo en los bloques soviético y
minio de las represiones sobre las mediaciones. En chino, así como las sistemáticas derrotas sufridas
todo caso, las mediaciones de los derechos socia- por la lucha guerrillera, lejos de representar un pe-
les y políticos nacionales e internacionales tienden a ligro para ellos son un estímulo para dominar y acu-
ser sustituidas por las corrupciones, intimidaciones, mular en todo el mundo, sin concesiones sociales ni
desmoralizaciones de los pueblos, y por distintos desarrollistas. Al mismo tiempo, con el peligro de
tipos de ignorancias políticas, históricas, humanísti- una «guerra de destrucción mutua asegurada» con
cas, tanto en los países metropolitanos como en los bombas nucleares y sistemas de lanzamiento alta-
periféricos. mente perfeccionados, no pueden ver solución al-
Los mismos o parecidos métodos son emplea- guna en el keynesianismo de guerra.
dos para derrocar a los gobiernos progresistas, El conocimiento de ese peligro nuclear por las
democráticos o socialistas, que de por sí no se atie- fuerzas dominantes de las potencias capitalistas más
nen a los compromisos previos de sus países con el avanzadas las lleva a pensar que de lo que sí son
Banco Mundial, el FMI o el Banco Central Euro- capaces es de impedir que se acabe la guerra com-
peo. En ellos la nueva guerra consiste en imponer binada con la paz, que es la verdadera guerra. En
duras medidas financieras, económicas, sociales y su escenario de paz mundial con guerra mundial
educativas con las que se busca dividir, balcanizar aplican y adaptan hoy las experiencias de la guerra
y enajenar a los pueblos, haciendo que choquen contrainsurgente que emplearon a lo largo de las
entre sí y con sus gobiernos, para que se acaben cinco décadas de «Guerra Fría» a una nueva guerra
sus intentos de construir una alternativa al infierno recolonizadora, encabezada por los Estados Uni-
en que la inmensa mayoría de la población vive. dos, antiterrorista y «humanitaria», en que llevan
El problema para las corporaciones y complejos adelante el doble juego de la lucha contra los opre-
es que todos esos recursos y otros más de extre- sores y por la democracia, con una técnica renova-
mada violencia no resuelven la crisis recurrente del da de «repeticiones» o «iteraciones», modificables
sistema, y que no pueden recurrir a algo como el de acuerdo con las circunstancias y con la expe-
keynesianismo de guerra, única salida que resol- riencia, y mediante las cuales están extendiendo su
vió la crisis con la Segunda Guerra Mundial. Entre dominación en la Europa Oriental, el Medio Orien-
otros hay un doble problema: todo lo que han he- te, el mundo musulmán, el sur de Asia, el continente
cho de 1980 a nuestros días ha sido para destruir el africano y en gran parte de la América Latina. Las
Estado social y el Estado desarrollista, y ni sus nue- corporaciones y el complejo militar empresarial de
vas estructuras globalizadoras, ni sus avances tec- los Estados Unidos creen poder dominar científi-
nológicos resolverían los problemas de desempleo camente, con sus modelos de mini-max y de opción

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racional, que según piensan son los más avanza- especie humana, surgen movimientos antisistémicos,
dos en el conocimiento científico, y que combina- parecidos y distintos a los movimientos revolucio-
dos con su gran cultura colonialista e imperial les narios del 48 y siguientes del siglo XIX, de 1917 y
permitirá ganar en paz la Guerra de la Globaliza- siguientes soviético, de 1921 y siguientes chino, del
ción, así como ganaron la Guerra Fría. 59 en adelante cubano, del 70-73 chileno, y de
El nuevo planteamiento los lleva a considerar que muchos otros más del siglo XX. Los nuevos movi-
el peligro de «guerra mundial de destrucción mutua mientos antisistémicos o anticapitalistas del siglo XXI
asegurada» era una simple «doctrina», y que la ac- plantean, por su parte, nuevas y viejas formas de
tual, conocedores ya de ese peligro, les permitirá lucha. Muchos de ellos combinan sus anteriores
«asegurar» su propia vida, si siguen aplicando «el métodos de organización con la construcción de al-
más riguroso de todos los conocimientos científicos», ternativas y de organizaciones en red, o las de Esta-
unido al inmenso poderío de que disponen con más dos centralizados y descentralizados que dan cre-
de mil cien bases militares sembradas en todo el ciente importancia a la organización de sus pueblos,
mundo. Los soberanos del sistema están firmemente con estructuras autónomas articuladas entre sí, a
convencidos de que combinando científicamente la niveles que van de lo local, departamental, nacio-
política actualizada de «la sonrisa y el garrote», de nal, hasta abarcar regiones internacionales y enta-
la represión y la negociación, pueden impedir que blar relaciones transnacionales con movimientos
el enemigo se atreva a dar un solo paso capaz de afines de todo el mundo.
activar la guerra internacional y nuclear que lo des- En sus planes de construcción, los movimientos
truiría. Están convencidos de que poco a poco –y antisistémicos ponen particular empeño en nuevas
entre agresiones y negociaciones– la víctima, o el distribuciones de lo que antes se distinguía como
enemigo, se inclinarán por obedecer y coludirse con urbano-rural o como industrial-agrícola. Procuran
ellos, unas veces empujados por el miedo y otras que desaparezcan las diferencias o que se articulen
por las ilusiones o las corrupciones. más los sectores, desde la producción hasta los
Los think tanks de esta «doctrina» no advierten servicios. En el interior de sus territorios, locales y
que, en su avance globalizador, la repetición de sus regionales, construyen unidades autosostenibles
acciones incluye también esos fenómenos que en la enlazadas como sistemas de colectivos, colectivi-
formalización matemática se conocen como «itera- dades, empresas, servicios públicos que se cen-
ciones», y que llevan de pronto a resultados sor- tralizan y descentralizan con nuevos criterios de
prendentes, inesperados, llamados «monstruosos» eficiencia compartida y universalizada en cada zona,
por los pioneros, y más tarde analizados en la fase territorio-nación o enlace liberados o construidos y
de transición a las «catástrofes» y el «caos». En su en proceso de liberación y construcción. Sus pro-
lamentable prepotencia se desentienden de ellos, yectos de organización, de producción y de lucha
seguros de controlar lo incontrolable y de aprove- poseen un dominio creciente de la lógica que cons-
char las iteracciones anteriores y sus efectos para truye escenarios y estrategias para una transición
perfeccionar sus decisiones. prolongada en que lo que se busca hacer en nues-
En medio de la nueva guerra de guerras global tro tiempo se hace como parte de un futuro mayor.
que vivimos y de las amenazas que entraña para la En los nuevos proyectos antisistémicos ganar la

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paz, como quiere Cuba, es el objetivo de su guerra moral e intelectual, política y social, desarmada y
por un mundo moral, organizado, democrático, jus- armada por la vida.
to, respetuoso de religiones, razas, ideologías, com- La lucha científica en torno al cambio climático
bativo y preparado, conciente o reflexivo para en- expresa las limitaciones y ataques de que es objeto
cauzar sus propias contradicciones y capaz de el conocimiento científico de los especialistas de la
vencer la agresividad demencial de los complejos «corriente principal» (o main current) cuando se
empresariales-militares –políticos y mediáticos– acercan a la crítica del sistema de dominación y
que cada vez se corren más a la extrema derecha, acumulación, no se diga ya cuando van al fondo del
entre efímeros esfuerzos por renovar sus media- problema y descubren que el poscapitalismo o un
ciones de cooptación y corrupción, y las de colusión nuevo socialismo, con sistemas de base creciente-
y represión «institucional». mente democráticos, son la única solución. Y allí
8. En la nueva guerra mundial, como en la nueva aparece el poder potencial de las fuerzas alternati-
revolución mundial, es indiscutible que los dos blo- vas y anticapitalistas, que mientras que a estas les
ques contendientes no quieren llevar la lucha al conviene y necesitan luchar y practicar el conoci-
terreno nuclear. Pero mientras el capital corpora- miento y la moral colectiva, aquellas se limitan a
tivo y los complejos empresariales-militares se afe- los conocimientos que les permiten maximizar uti-
rran a la idea de que el peligro de destrucción mu- lidades y minimizar riesgos. Sus acciones concer-
tua nuclear está bajo control, las fuerzas empeñadas tadas son más del orden de fuerzas coludidas o
en proyectos y acciones emancipadoras no solo tie- limitadas a «las familias» de los negocios y de los
nen que luchar por el genuino conocimiento científi- crímenes organizados.
co en ese terreno. Tienen que dar también la lucha Aquí es necesario recordar de nuevo que la
por el conocimiento científico que ve los peligros guerra sucia empezó contra un grupo pionero de
de ecocidio tanto en la amenaza de una guerra nu- científicos de la Universidad de East Anglia. El haber
clear como en el cambio climático, en el agujero de descubierto la responsabilidad humana en el cambio
la capa de ozono y en la destrucción de la naturale- climático hizo que se viera envuelto en un escándalo
za, con viejas y nuevas tecnologías, todo como de orden criminal. El director del centro y sus cola-
efecto buscado o no buscado por las corporacio- boradores fueron acusados de haber manipulado los
nes extractivas y por un sistema en crisis generali- datos para probar su «falsa» tesis y de haber borra-
zada de producción, destrucción y consumo, y de do los que disconfirmaban la tesis sobre el carácter
sentido humano y moral. «antropogénico» del cambio climático.
En los nuevos movimientos antisistémicos las El escándalo no solo llegó a la gran prensa,
nuevas luchas por la vida ocupan un primer plano, iniciado por un famoso diario inglés –The Guar-
y en ellas no solo tienen que luchar contra la enaje- dian–, sino al mundo entero, y no solo fue objeto
nación mental y moral, sino por el conocimiento y de investigación en los círculos académicos más
el coraje, contra el desconocimiento y por el escla- avanzados sino en varias comisiones de científicos,
recimiento, contra la mentira y el ocultamiento de una de ellas designada por el parlamento inglés. A
los problemas, por las verdaderas causas y medi- fin de cuentas, ese propio órgano y «toda la comu-
das que se toman y por la emancipación y la lucha nidad científica del mundo» sostenía –y esta última

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sigue haciéndolo– que el cambio climático sí es «an- del «panel», con las mismas tesis, y con iguales y
tropogénico». Pero, mientras tanto, el director de otras pruebas.
la investigación pionera renunció a su cargo y el es- Hay un libro que en inglés se titula Forbidden
cándalo produjo un inmenso desprestigio de los Knowledge, lo que en castellano quiere decir «El
científicos que fueron acusados de «catastrofistas» conocimiento prohibido», que en nosotros evoca al
y hasta de delincuentes. Del falso ataque y la des- Santo Tribunal de la Inquisición, cuyos métodos hoy
calificación de las tesis «algo queda» hasta hoy gra- se aplican con nuevas y falsas descalificaciones a
to a los grandes intereses dominantes, apoyado por los conocimientos y a los autores. Los nuevos tira-
sus publicistas y por quienes no quieren meterse en nos del conocimiento científico no excomulgan a sus
problemas, ni pensar en los del mundo. víctimas por «traidores a Dios y al Rey». Desde el
Por lo demás, la guerra de la ciencia no se detu- inicio de la Guerra Fría hasta las más recientes em-
vo. Unos años más tarde, los coléricos panegiristas bestidas, los inculpan en nombre de la seguridad
del establishment, azuzados por sus amos, tuvie- nacional, de la democracia y hasta de la libertad. A
ron que enfrentar a los dos mil científicos del Con- esas acusaciones añaden otras no menos agresivas
greso Intergubernamental reunido en París porque por las que se les tacha de ignorantes y faltos de
habían osado confirmar que el cambio climático y conocimientos en la materia, o de mentir enfermi-
los daños que hoy entraña son «antropogénicos». zamente, o se les envuelve en pequeños escándalos
Por supuesto, la afirmación no excluía la existencia parecidos al Climategate que se desató en la Uni-
de otros factores que se producen en la historia de versidad de East Anglia... Con menos bombos y
la Tierra sin la acción humana. Tampoco sostenía platillos, la persecución a la investigación científica
que el capital corporativo fuera el principal respon- y humanística continúa hasta el día de hoy e incluso
sable del peligroso cambio climático. Solo confir- se intensifica.
maba una investigación rigurosamente científica que La política privatizadora y globalizadora mues-
por todos los medios había sido descalificada, y tra que los grandes patrones están empeñados en
que nuevamente llevó «a toda la comunidad cientí- reducir la investigación, la educación y la informa-
fica a ser calificada de catastrofista». ción al conocimiento que aumente la eficiencia y la
Desde entonces hasta hoy –en lo individual y por competitividad para la dominación y acumulación
grupos– los especialistas sostuvieron y sostienen la de capital, y nada más. De hecho, han pasado y
tesis del origen humano del fenómeno. Es más, en están pasando de las meras críticas y acusaciones
el momento de la ofensiva contra los dos mil reuni- científicas, jurídicas y criminales a la disminución de
dos en París, revistas como Nature y Scientific conocimientos y conocedores que se opongan a
American defendieron a los agredidos. En sus te- su insaciable voluntad de maximizar su poder, sus
sis, Nature dedicó un número entero para defen- utilidades y riquezas. En la educación media y el
derlos expresamente; al efecto invitó a especialis- bachillerato sus funcionarios y académicos neoli-
tas del más alto nivel. Por su parte, Scientific berales eliminan la filosofía, niegan carácter cientí-
American no entró abiertamente a la polémica, sino fico a la historia, expurgan períodos enteros de la
que cubrió todo un número con artículos de presti- historia universal y nacional; transforman en «ca-
giados especialistas que trataron los mismos temas balleros» y schollars a los nuevos piratas y gánste-

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res, y al mismo tiempo borran toda posibilidad del morbosa. La negación de fenómenos y causas co-
discurrir humanista, científico y crítico, imponiendo rresponde a las características que el sicoanálisis
normas de lo «políticamente correcto» y llegando a considera típicas del sicópata. Se trata de proble-
prohibir más que nunca el uso de palabras como mas que permiten identificar a sus pacientes tam-
«capitalismo». bién como sociópatas. Su comportamiento enfer-
Para aumentar su dominio e imperio, privatizan mizo no solo parece corresponder a la maldición
y dominan en sus consejos a las universidades, del rey Midas. También se relaciona con una con-
cierran escuelas normales y primarias para campe- ducta completamente lógica en el sistema en que
sinos y trabajadores, achican o anulan recursos para actúan. Para el marxismo, es la lógica de los pro-
la investigación científica que todavía no han priva- pietarios de las empresas y los gerentes la que ex-
tizado, y fomentan supuestas «reformas» que po- presa la ley histórica de la empresa capitalista: la
nen bajo control sicológico y cultural a investigado- maximización de utilidades y riquezas. Esa lógica
res, profesores y alumnos. opera de acuerdo con el comportamiento del ac-
Por lo que se refiere a las ciencias que estimulan cionista principal de la megaempresa, cuyo gerente
y apoyan: en el conjunto de las ciencias sociales es sin dudar la obedece. En cuanto al accionista prin-
reina la economía al estilo Hayeck, y en esta la eco- cipal, que domina la empresa, desde el momento
nometría. Ambas limitan metódicamente el campo en que posee el 30 % del capital y pone el resto de
de conocimiento a la economía de mercado, ex- las acciones en la bolsa de valores solo logra su
clusiva para las empresas que dominan el merca- objetivo si mantiene alta la tasa de utilidades de las
do, sus asociados y subordinados. La problemáti- mismas. En tiempos de crisis recurrente, el accio-
ca se reduce a los obstáculos que frenan a las nista principal vive en constante tensión mercantil y
empresas y a las políticas para superarlos. Al mis- sicológica o lúdica, de apacible lobo feroz en los
mo tiempo, excluyen las llamadas «externalidades», negocios. Su conducta llega a enfrentar problemas
es decir, al mundo de los seres que están out of the como los que enfrentó el gerente de una compañía
market relegados a la lógica de la caridad y de los en la junta anual de los accionistas. Cuenta que
donativos humanitarios. Si Hayeck es su dios, en- empezó a decir: «Para el año entrante vamos a...»
tre sus demonios llegan a incluir a Keynes y a cuando todos los accionistas lo interrumpieron a
Schumpeter y, cuando no olvidan a Marx, lo re- grandes voces y le dijeron: «No. No nos hables del
cuerdan desdeñosa y distorsionadamente. En el año entrante... háblanos solo de lo que vamos a
campo político, con sus lobbies, arremeten inclu- ganar este año». El accionista mayoritario, en esa
so contra las libertades académicas (academic free- historia, tuvo que ceder y su gerente, obedecer. En
dom) haciendo de la educación, la investigación y otros casos, accionistas y gerentes viven bajo el
el conocimiento patentado el nuevo monopolio de amparo o la expectativa de las casas llamadas «ca-
su dominio y poder. lificadoras», que ahora significativamente ya no solo
La gravedad de los problemas para los que el califican a las empresas sino a los países y a los
capitalismo corporativo no puede ni quiere encon- presidentes, quienes son evaluados según la lógica
trar solución aumenta de manera peligrosa, a la vez de gerentes capaces de crear condiciones de tra-
siquiátrica y lógica –de una lógica social enfermiza, bajo eficientes y competitivas, o por su capacidad

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de aumentar la productividad tecnológica, o por la nar las nuevas formas de sobrexplotación de los
que muestran para bajar salarios, prestaciones, se- recursos naturales e impulsar el crecimiento de
guros sociales, y aumentar el tiempo y la intensidad los mercados de trabajo esclavo de las empresas
del trabajo. Por cierto, hace poco Francia pasó de subrogadas, con el consiguiente empobrecimiento
tres «A», a dos «A» y una «B» tras los débiles in- y destrucción de la tierra y de la inmensa mayoría
tentos que hizo monsieur Hollande al principio de de la humanidad.
su gobierno para apoyar a los trabajadores. Resolver estos y otros problemas se vuelve
Más abiertas que los accionistas, las casas califi- «imposible sistémico» que –con las guerras reco-
cadoras –como Moody’s y Standard and Poor’s– lonizadoras, muchas de ellas a costa o con parti-
hacen análisis y modelos formalizados de futuro y cipación de potencias y fuerzas aliadas y subordi-
en ocasiones sirven de apoyo al «accionista mayo- nadas–, aumenta otro peligro creciente: el de la
ritario» y a sus proyectos de mediano plazo por guerra nuclear «no deseada». Todo induce a re-
incrementar utilidades y disminuir riesgos en sus plantear la lucha por la emancipación humana como
empresas. En todo caso, la necesaria y expresa «ló- batalla que necesariamente se tiene que librar por
gica del capital» se impone. Basados en ella, los otro modo de dominación y acumulación y por una
grandes empresarios que han hecho un mundo para nueva civilización, «muy nueva», que preserve vida
aumentar sus utilidades incluso con las crisis y con y naturaleza: nuestra vida como parte de la natura-
el amenazador calentamiento global, consideran las leza, y la naturaleza como necesaria para nuestra
ciencias de la «opción racional», de la «maximiza- vida. El lógico razonamiento derivaría en la necesi-
ción de utilidades y la disminución de riesgos», como dad mundial de otra civilización posible. Y esa lógi-
«las ciencias más avanzadas». Al mismo tiempo, ca se aplicaría consecuentemente y a nivel universal
conforme su poder aumenta en Estados y gobier- si de una manera objetiva estuviese respaldada por
nos «privatizados», utilizan la lógica del capital para el comportamiento de la dialéctica prevaleciente.
calificar y lograr la eficiencia y la eficacia de los pro- Esta, sin embargo, presenta problemas que no se
pios gobiernos y hasta su «capacidad de tomar ries- pueden ignorar si se quiere vencer, o si al recono-
gos» en el control de los obreros, de los jóvenes y cerlos y profundizar en ellos se pierden la moral y
los campesinos, desregulados, depauperados, de- lucidez necesarias y puntuales para la organización
sempleados, o en la participación de sus países en y lucha por una civilización alternativa que, aprove-
la recolonización del mundo. chando las experiencias anteriores, plantee y cons-
Así, con los éxitos en la colosal maximización de truya, desde lo concreto, las confluencias de la
utilidades en medio de la crisis, y con el inmenso emancipación y de la vida realmente humana.
provecho que sacan de las crisis sociales y ecológi- La combinación de la dialéctica de los intereses
cas, se fortalece la imposibilidad en que se encuen- inmediatos con la que lucha por otro modo de do-
tra el actual sistema de dominación y acumulación minación y acumulación, que en medio de sus va-
corporativo para reconocer y resolver el problema riedades culturales, ideológicas y religiosas expre-
del cambio climático, o el de la sobrexplotación de la se la necesidad de construir la libertad, la democracia
naturaleza física, biológica y humana, o el de la econo- y el socialismo, y en la práctica sea consecuente
mía de guerra que tanto ayuda al consumo, o de fre- con sus planteamientos es, de todos los caminos

12
emergentes, el que más probabilidades tiene de sobre la guerra científica acerca del cambio climáti-
triunfar. En él desempeñan un papel fundacional muy co, dice:
importante Marx y Martí; Marx, por haber descu-
bierto y sistemáticamente profundizado las causas Se ha estado confirmando que los humanos han
de la enajenación humana y Martí por haber de- provocado el mayor calentamiento global al emitir
mostrado con su emoción y sus actos que con gases que entrampan el calor conforme construi-
los pobres de la Tierra solo se podrá hacer otro mos nuestras vidas modernas. Conocidos como
mundo posible si prevalece en sus movimientos la gases de invernadero, sus niveles son más altos
moral de organización y lucha por los intereses ge- que en los últimos seiscientos cincuenta mil años.
nerales de la comunidad, de la patria y de la huma-
nidad, conforme se vayan planteando en las luchas Unas líneas después, el mismo artículo destaca la
desde la tierra donde se vive hasta la tierra que in- quema de «combustibles fósiles» –en que predomi-
cluye el conjunto de la humanidad. na la combustión de petróleo– como origen de los
El socialismo que quisieron nuestros antepasa- «aceleradores del efecto invernadero y del calenta-
dos corresponde a un fenómeno histórico y geo- miento global». Y a continuación sostiene que «los
gráfico más amplio en que cambian y se enrique- humanos han aumentado la emisión de dióxido de
cen las experiencias y conocimientos de lo que carbono (uno de los gases con más efecto inverna-
se quiere. Esos cambios semejantes se dan en los dero) en más de un tercio desde la revolución indus-
conceptos de independencia, de democracia, de li- trial». De allí concluye que «[h]asta ahora los cam-
bertad. Si ya nuestros clásicos –Rousseau, Bolívar, bios históricos de tal magnitud habían exigido miles
Marx, Engels, Martí, Lenin– pensaron y lucharon de años, y que ahora están ocurriendo en unas cuan-
por la libertad en revoluciones de esclavos, traba- tas décadas»... Según el «Panel Internacional del
jadores y pueblos que, buscando ser democráti- Cambio Climático» –informa– «de los doce años más
cas, independientes y socialistas, se volvieron calientes que se registran en la tierra desde que se
restauraciones burguesas y opresoras, las varias usa el termómetro, once ocurren de 1995 a 2006»,
experiencias que nos dejaron para no fracasar, in- es decir, en pleno triunfo y crisis del capitalismo y de
cluidas las más recientes, que van de Fidel Castro su política neoliberal, corporativa y globalizadora.
al sub-Marcos, pasando por las guerrillas del Che Si se observa, la coincidencia de esas fechas y
y por la lucha parlamentaria que quiso ser revolu- períodos con los de desarrollo del capitalismo y sus
cionaria con Salvador Allende y que hoy se replan- etapas es impresionante. Si identificamos la Edad
tea con ejércitos que se unen a sus pueblos, tene- Moderna y la Revolución Industrial, a que el Na-
mos la posibilidad de plantear, para ganar entre tional Geographic se refiere, con el capitalismo
peligrosas contradicciones, la nueva lucha por la li- mercantil e industrial, y el período de 1995 a 2006
bertad, por la justicia, por la democracia y el socia- con el capitalismo corporativo y sus guerras anticí-
lismo, por la naturaleza y la vida. clicas y depredadoras, vemos que el problema eco-
Sin mencionar al capitalismo, una famosa revista lógico y humano solo se puede resolver con un gran
que está lejos de identificarse con el pensamiento cambio histórico y civilizatorio, lo que en términos
crítico, la National Geographic, en un recuento más precisos implica un cambio radical en el modo

13
de dominación y acumulación, y también en las al- construyendo, vendiendo y comprando, en sus lo-
ternativas que se dan para la transición al mismo y cos afanes de salvar la vida y sus negocios.
para la restructuración de las relaciones de la ciu- La guerra de las ciencias por ganar la paz re-
dad y el campo, de las clases y estratos de clase, quiere luchar contra la propaganda que las humilla
de los pueblos y comunidades discriminados y des- y desprestigia, tratando de acallarlas, y que las acusa
pojados, de las naciones y los complejos de poder, de catastrofistas, buscando intimidarlas y despres-
acumulación, enajenación, política y guerra. Esa tigiarlas... A las luchas anteriores y actuales que los
transformación que ocurre en todo el mundo con científicos han dado y están dando será necesario
sus legados y novedades varía también en las dis- añadir el concurso de todas las organizaciones de
tintas regiones del mundo, y con los cambios histó- ciencias del mundo para que no solo aludan a la
ricos y geográficos de las categorías sociales gene- verdad de los peligros y se enfrasquen en falsas so-
ra nuevas formaciones de insumisos y rebeldes, en luciones dentro del actual modo de dominación y
su inmensa mayoría jóvenes, que luchan por la vida, acumulación, sino que vayan a sus causas y solu-
surjan del 99 % o del 1 % que «quieren echar su ciones reales.
suerte con los pobres de la tierra». Si debemos pelear en todos los medios por
La necesidad indiscutible del gran cambio civili- «otro mundo posible», tenemos que luchar tam-
zatorio y del fin del capitalismo explica el porqué bién por precisar qué hacer y cómo lograrlo a prin-
del Climategate y de los insultos, con siembra cipios del siglo XXI. Desconocer este peligro im-
de «pruebas» y criminalización de los científicos plica ignorar que a más de las cinco posibilidades
que se atrevieron a decir que el calentamiento glo- de ecocidio señaladas se añade la combinación de
bal es antropógeno, y que nada más por eso y sin varias de ellas, algo absolutamente incontrolable
que mencionaran el «modo de dominación y acu- de seguir el camino que llevamos en relación con
mulación del capitalismo corporativo», dijeron una ellas y en relación especial con una, que es la na-
verdad que hirió la sensibilidad de «los sicópatas notecnología.
que gobiernan el mundo», y que más que por locu- En este momento se están realizando grandes
ra personal o colectiva operan así como señores y proyectos de investigación sobre la nanotecnolo-
dueños de la tierra, siervos de su lógica mercantil gía, con subsidios que solo en el mundo occidental
y usurera, depredadora y colonizadora. alcanzan entre seiscientos cincuenta y ochocientos
Con el descubrimiento de los científicos, las cor- millones de dólares, y que aplicados al campo mili-
poraciones se sintieron directamente amenazadas y tar y combinados con la ingeniería genética, la inte-
desataron un ataque criminal de efecto boomerang ligencia artificial, los aparatos capaces de corregir
como todos los que impulsa la «sociedad del desco- desvíos, corresponde al mayor potencial y al máxi-
nocimiento», que si en lo inmediato pesa más sobre mo riesgo de destrucción, sobre todo cuando se
los pobres y los países pobres, y sobre los jóvenes piensa además que las crecientes redes de compu-
pobres y ricos, tiene todas las probabilidades de in- tadoras están generando una microrrobótica con
cluir a hombres y mujeres maduros y a viejas y vie- armas biológicas que son la base de un mundo im-
jos ricos de naciones ricas con búnkers protectores posible de controlar mediante supuestas prohibi-
para ricos, como los que algunos de ellos ya están ciones de armas biológicas, o de microsatélites, o

14
de sistemas artificiales móviles, o de «robots bioló- fenómenos que se acompañan de crisis de desem-
gicos asesinos», o de operaciones militares y crimi- pleo y habitacionales, con manifestaciones pacífi-
nales con combinaciones de armas a la vez nano y cas de sus víctimas que son controladas por todas
micro, o micronanos. las policías.
En un período no menor ni mayor de seis a quin- d. La política persistente para la globalización del
ce años, este peligro será incontrolable por trata- poder y la economía de los Estados Unidos de
dos diplomáticos, acuerdos, leyes, sistemas de de- [Norte]américa, sus asociados y subordinados, con
tección, policías o servicios de seguridad pública o crecientes contradicciones en el interior del «impe-
privada que dispongan de los más avanzados des- rialismo colectivo», y en el interior de los países que
cubrimientos para la detección de armas crimina- lo integran y, sobre todo, con crecientes amenazas
les. Y si eso ocurre en el terreno criminal ilegal, con de confrontación entre el imperialismo de Occiden-
más razón lo hace en el ámbito del terror legalizado te, encabezado por los Estados Unidos y la Unión
y legitimado, como las llamadas guerras contra el Europea, y el relativamente móvil de China, que tien-
terrorismo y el narcotráfico. de a fortalecerse con el acercamiento de Rusia, Irán,
Es más, ocurre en una situación histórica que Pakistán y los Brics, cada vez más amenazados por
presenta varios síntomas de crisis y guerra cuya los cercos de mar, aire y tierra de los Estados Uni-
agudización no es posible ignorar, y entre los cuales dos y la Unión Europea.
destacan los siguientes: e. La competencia entre las grandes corpora-
a. La crisis del endeudamiento externo que exige ciones y potencias por los recursos no renovables
el pago de deudas macroeconómicas, a seguir pa- de la tierra, y por los renovables.
gando por los trabajadores y los pueblos o por las f. Los juegos de guerra que se escenifican en la
naciones que se ven en la necesidad de entregar Europa Oriental, Asia y África con guerras virtua-
sus energéticos y toda suerte de riquezas o fuentes les y no virtuales de los ejércitos musulmanes, de
de ingreso. los hermanos musulmanes, de los grandes sheiks
b. La economía de guerra que, por recientes petroleros, de Israel y de los movimientos por la
anuncios, ha entrado en crisis, y cuyos ingresos han libertad –a los que el imperialismo apoya para des-
bajado tras el cese de las grandes operaciones mi- truirlos–, o contra el Islam político auspiciado y ar-
litares como las de Iraq, Afganistán, Libia, que hoy mado por las potencias occidentales y al que, en el
se reinician en Siria, Mali y otros países, y que son momento oportuno, no le permiten realizar nuevas
insuficientes para responder a la oferta de armas y conquistas, con el aplauso de los conquistados que se
municiones pues, entre otras razones, las potencias libran de un horror terrorista para caer en el horror
usan las armas producidas por sus propias empre- del hombre colonial, y entre los que al mismo tiem-
sas en una competencia incontenible. po estimulan la cultura del odio y la venganza.
c. Las guerras de recolonización de los países g. Una conclusión exacta: si todo lo anterior anun-
que alcanzaron una independencia relativa y las cia los peligros de un estallido global, en que está
nuevas guerras de colonización de países metro- de por medio una gigantesca y universal corrup-
politanos a los que las bancas transnacionales so- ción y la construcción global de la «bestia huma-
meten como en el caso de Grecia, España e Italia, na», que se prepara para los genocidios colectivos

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con eliminaciones de colectividades enteras de los doble problema del peligro de ecocidio y del que
seres humanos sobrantes, y si en todo ese pande- para la humanidad significa seguir dominada por un
monio se incluye el universo de los nanofrankens- sistema de corporaciones y complejos cuyo objeti-
teins lo menos que pueden hacer los centros e ins- vo principal es la maximización de utilidades, poder
tituciones de investigación científica es asumir el y riquezas. c

PAOLO GASPARINI (Venezuela): Niños. Caracas, 1955

16
RITA LAURA SEGATO

Ejes argumentales de la perspectiva


de la Colonialidad del Poder

Introducción

E
n el siglo de las disciplinas de la sociedad son solamente cua-
tro las teorías originadas en el suelo latinoamericano que cru-
zaron en sentido contrario la Gran Frontera, es decir, la fron-
tera que divide el mundo entre el Norte y el Sur geopolíticos, y
alcanzaron impacto y permanencia en el pensamiento mundial. En
otras palabras, son escasamente cuatro los vocabularios capaces
de reconfigurar la historia ante nuestros ojos que han logrado la

Revista Casa de las Américas No. 272 julio-septiembre/2013 pp. 17-39


proeza de atravesar el bloqueo y la reserva de mercado de influen-
cia de los autores del Norte, eufemísticamente presentada hoy con
el respetable tecnicismo «evaluación de pares». Estas teorías, por
su capacidad de iluminar recodos que no pueden ser alcanzados
sino por una mirada localizada –aunque lanzada sobre el mundo–,
por su novedad y rendimiento en el viraje de la comprensión que
instalan en sus respectivos campos, han realizado además esa haza-
ña sin acatar las tecnologías del texto de la tradición anglosajona ni de
la francesa, que dominan el mercado mundial de ideas sobre la socie-
dad a partir de la segunda mitad del siglo XX, y sin sumisión a la
política de citación dominante, a la lógica de la productividad en
términos editoriales, al networking que condiciona el acceso a los
journals de más amplia circulación, o a la impostura de la neutrali-
dad científica. Ellas son: la Teología de la Liberación, la Pedagogía

17
del Oprimido, la Teoría de la Marginalidad que frac- Es importante todavía advertir que, a pesar de ser
tura la Teoría de la Dependencia y, más reciente- concebida desde una mirada localizada en el paisaje
mente, la Perspectiva de la Colonialidad del Poder. latinoamericano y aunque reconfigura el discurso
Es a la última de esas cuatro pautas teóricas de la historia de las relaciones de América en la
que voy a referirme aquí. Su formulación por el estructura de poder mundial, esta perspectiva teó-
sociólogo peruano Aníbal Quijano representa un rica no solamente se refiere a la América Latina,
quiebre en las ciencias sociales que debe ser en- sino al conjunto del poder globalmente hegemóni-
tendido en el contexto y en coetaneidad con el co. En otras palabras, imprime un nuevo rumbo a
cambio epocal que la caída del Muro de Berlín y la lectura de la historia mundial, e impone de tal
el fin de la Guerra Fría imponen a la historia polí- forma una torsión a nuestra mirada que es posible
tica del siglo XX. La enunciación de esta perspec- hablar de un giro copernicano, es decir, de una
tiva radicaliza elementos embrionaria y difusamente franca mudanza de paradigma que cancela la po-
presentes en los escritos anteriores de su formula- sibilidad de retornar a un momento anterior al de
dor hasta definir un viraje palpable en su historia su comprensión y asimilación. De allí su impacto
intelectual que, a la vez, introduce un giro en la creciente, debido a que existe, en este sentido, un
historia del pensamiento crítico latinoamericano y antes y un después de la concepción de la teoría
mundial. Esta reorientación manifiesta, posible de la colonialidad y de la remodelación del mundo
solamente cuando se desmonta el paradigma se- que introduce, y esta característica ha hecho que
tentista y su contexto de antagonismo enclaustra- se encuentre hoy nutriendo el pensamiento de in-
do en la polaridad capitalismo/comunismo, cons- fluyentes intérpretes críticos de la realidad con-
tituye hoy una inspiración cada vez más evidente temporánea como Immanuel Wallerstein, En-
para la construcción de los lenguajes críticos y de rique Dussel, Antonio Negri y Boaventura de Souza
las metas políticas que orientan diversos frentes Santos, entre otros. Dentro del universo acadé-
de lucha de la sociedad, muy especialmente los mico, Walter Mignolo ha sido su gran lector e in-
movimientos indígena y ambientalista. Abordo aquí fluyente divulgador. Y es tan alta la capacidad de
la formulación de la perspectiva crítica de la Co- impregnación de la perspectiva crítica de la Colo-
lonialidad del Poder desarrollada por Quijano nialidad del Poder en las miradas del presente que
como un momento de ruptura de gran impacto en no pocas veces los autores olvidan conferirle el
el pensamiento crítico en los campos de la histo- justo crédito a quien instaló un discurso teórico
ria, la filosofía y las ciencias sociales en la Améri- tan potente. Reconocer autoría no es afirmar pro-
ca Latina, por un lado, y de nueva inspiración para piedad sobre un discurso, como a veces se ha
la reorientación de los movimientos sociales y la pensado, sino conceder su debida importancia a
lucha política, por otro. A partir de una exposición la complejidad de la escena histórica que un autor
de los planteos centrales del autor que inaugura captura y condensa de manera singular en su per-
esta corriente de pensamiento, examinaré su in- sonalidad y en su obra. Un autor es antena de su
fluencia en la obra de algunos de sus exponentes tiempo; reconocimiento de autoría es respeto a la
más significativos, y en los enunciados y deman- historia en que se gesta un pensamiento y una po-
das de la insurgencia continental contemporánea. sición en el mundo.

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De la misma forma, la teoría ha sufrido expro- nosamente en cientos de páginas de internet en los
piaciones que corrompen su formulación original, últimos veinte años. El texto de Quijano, simultá-
sobre todo en dos aspectos, con relación a los cua- neamente narrativa y análisis, fluye en prosa que
les su autor ha protestado públicamente en varias en momento alguno abdica del gran estilo y la ele-
ocasiones: al clasificarla dentro de los estudios pos- gancia; argumento y cuento de la historia entrela-
coloniales, plasmados en el mundo asiático y adop- zados; retórica historiográfica y literatura.
tados más tarde por autores africanos, que escri-
ben y publican mayormente en las dos lenguas La caída del Muro y la enunciación
hegemónicas: inglés y francés; y al utilizar su voca- de la perspectiva de la Colonialidad
bulario como moneda de capital académico de un
del Poder
grupo de iniciados que se benefician con sus rédi-
tos para la construcción de carreras y prestigio in- El cambio de paradigma introducido por la formu-
telectual. A los primeros, el autor contesta que no lación de la perspectiva de la colonialidad, como
sabe lo que «poscolonialidad» podría significar, pues anticipé, coincide en el tiempo con la liberación de
el patrón de la colonialidad, según su modelo, nun- la clausura del pensamiento sociológico setentista
ca se desconstituyó. A los segundos, les responde bajo los dilemas y lealtades impuestas por la pola-
con una práctica de activismo constante y una re- ridad capitalismo/comunismo. De hecho, entre el
sistencia a transformar los resultados de su reflexión final de los años setenta y el de la década de los
en otra cosa que no sea presencia e influencia en el ochenta se produce un hiato en la producción del
movimiento de la sociedad. autor –salvo algunas republicaciones de textos
La creativa figura de Aníbal Quijano nunca ha anteriores–, que corresponde al momento en que
aceptado migrar al Norte –Donde van a morir cierra sus análisis sobre el campesinado latinoame-
los elefantes, en el decir del gran novelista chile- ricano y acerca del «polo marginal» y de la «mano
no José Donoso– y ha permanecido empecinada- de obra marginal» como exclusión definitiva a par-
mente en el Perú, excepto en breves períodos de tir de la crisis del capital de 1973, y sus dos prime-
exilio o por algunas semanas al año para desem- ras enunciaciones de los términos de la Coloniali-
peñarse como docente en el Centro Fernand Brau- dad del Poder, en 1988 y 1991. Ese silencio es
del de la State University of Nueva York, en Bing- solamente interrumpido en 1985 y 1986 para tratar
hantom, fundado por su gran amigo Immanuel el tema de la transición de las ciencias sociales, cues-
Wallerstein. Pensamiento cultivado en conversa- tión que retoma con más amplitud en 1989 y 1990.
ción, vivido como tertulia, arraigado en un estilo Estos cuatro textos sobre el tránsito difícil de las
de vida propio de nuestras latitudes sureñas, y dis- ciencias sociales en el período del cambio de la
tante de los modelos de construcción del texto política mundial son importantes para entender el
sociológico y de las políticas de citación y publi- giro de Quijano hacia otra sociología y otra narra-
cación regidas por las pautas del quehacer aca- tiva de la historia. Ellos preanuncian la formulación
démico y editorial del Norte, aun así, sin hacer definitiva de la Colonialidad, que en su puntapié
concesiones, ha visto sus artículos reproducidos, inicial y versión más radical se hará, curiosa pero
traducidos a varias lenguas y divulgados vertigi- no sorprendentemente, en una entrevista de difícil

19
acceso hoy, cuyo título enuncia el nudo de su pro- una democracia tan abarcadora como para per-
puesta: «La modernidad, el capital y América Lati- mitir que en ella se expresen los intereses y pro-
na nacen el mismo día» (1991). yectos de la multiplicidad de modos de existencia
En el primero de esos textos transicionales –tran- presentes en el Continente. Y a pesar de que es-
sición de su propio pensamiento y del saber disci- tos problemas son situados a partir de la expe-
plinar sobre la sociedad–, con el sugestivo título riencia latinoamericana, introducen un desafío y una
braudeliano de «Las ideas son cárceles de larga du- llamada a un cambio de perspectiva del pensa-
ración» (1985), complementado por la frase final miento mundial. Por eso es necesario enfatizar que,
del propio artículo: «Pero no es indispensable que aunque su modelo tiene un origen regional, no se
permanezcamos todo el tiempo en esas cárceles», trata de una teoría para y sobre la región, y sí para
Quijano le habla a una asamblea de Clacso obliga- el sistema-mundo, como quedará claro un poco
da a lidiar con la perplejidad de las ciencias socia- más tarde en su célebre ensayo de 1992, escrito
les frente al deterioro de las categorías marxistas y en coautoría con Immanuel Wallerstein. Allí, Wa-
que tiene frente a sí la tarea de pensar sociedades llerstein acoge la torsión introducida por la pro-
ahora libres de las dictaduras que habían asolado el puesta de Quijano a su modelo, al considerar la
Continente. Al año siguiente retoma su puro linaje colonialidad y la invención de la raza como pre-
mariateguiano para responder a la convocatoria de condición indispensable para comprender el or-
una reunión en Puerto Rico que invita a responder den mundial moderno. Esa –como sugeriré más
«Para qué Marx» (1986). Finalmente, relabora y abajo– es una de las diferencias más notables en-
amplía lo expuesto en los referidos encuentros en tre la Perspectiva de la Colonialidad y la de los
dos extensos artículos escritos para revisar los rum- estudios poscoloniales.
bos de la disciplina (1989a y 1990a). Lo que en Aparece ya en los textos transicionales de ese
ellos Quijano introduce es la diferencia latinoameri- período, con gran fuerza, la crítica al «eurocentris-
cana e insiste en que, desde esa especificidad de la mo». Se menciona, por ejemplo, que es necesario
experiencia continental –que no equivale a excep- rescatar el marxismo de la larga prisión «eurocen-
cionalidad, como se ha querido decir para el caso trista» (Quijano, 1986: 170). Quijano insiste, asu-
brasileño, porque se trata de una especificidad de miendo el legado de Mariátegui, en una heteroge-
impacto global–, se hace necesario introducir otra neidad que debe permanecer, una heterogeneidad
y novedosa lectura de la historia que reposiciona el positiva, como un modo de existencia en plural para
Continente en el contexto mundial, y a su vez en- el cual las explicaciones monocausales sistémicas
tiende y representa de forma nueva ese contexto. no sirven y, en tanto tal, tampoco puede ser referi-
La heterogeneidad de la realidad latinoamerica- do a estructuras y lógicas históricas únicas de al-
na –económica, social y civilizatoria–, en perma- cance y desenlace universal. En Mariátegui, como
nente e irresoluble suspensión, no puede ser apre- en la América Latina, tiempos distintos conviven en
hendida simplemente a partir de las categorías simultaneidad, Mitos y Logos coexisten y no cons-
marxistas. Como tampoco las categorías liberales tituyen términos excluyentes en aquel sentido canó-
modernas y republicanas en que se asienta la cons- nico de raigambre evolucionista por el cual uno ten-
trucción de los Estados nacionales pueden diseñar drá necesariamente que devorar al otro para que

20
su tensión pueda resolverse (Quijano, 1986). De la las propuestas de comunidad solidaria, y otros
misma forma, proletariado y burguesía no son ca- postulados modernos que hoy suelen ser descar-
tegorías suficientes para dar cabida a toda la com- tados con la tacha de «utópicos» han sido y son,
plejidad y multiplicidad de tantos modos de exis- en la América Latina, realidades materializadas en
tencia como son la clase obrera industrial y sus el día a día de los pueblos indígenas, los palen-
sindicatos; las relaciones propias del orden feudal ques y otros tipos de comunidades tradicionales
ibérico entre hacendados y campesinos; el polo (Segato, 2007a). Sus «metas de felicidad», hoy
marginal que nunca más será incluido y se estabili- llamadas «buen vivir» a partir de categorías andi-
zará como tal, con modos propios de reciproci- nas (Segato, 2012b), colocan en el centro de la
dad, solidaridad y mercadeo; las comunidades in- vida las relaciones humanas y con el medio natu-
dígenas y las campesinas; los territorios negros; las ral; no orientan su existencia por las pautas de
asociaciones y mutuales de varios tipos, entre otros. cálculo costo-beneficio, productividad, competi-
Se trata «de la articulación estructurada de diver- tividad, capacidad de acumulación y consecuente
sas lógicas históricas en torno de una dominante, la concentración, y producen así modos de vida dis-
del capital», y por lo tanto esta totalidad es «abier- funcionales con el mercado global y proyectos his-
ta», y sus contradicciones se derivan de «todas las tóricos que, sin basarse en modelos y mandatos
lógicas históricas articuladas en una heterogeneidad vanguardistas, son dramáticamente divergentes del
histórico-estructural» (1990a: 23). Y ese es su pri- proyecto del capital.
mer paso hacia el postulado de una Colonialidad No se trata de formas de existencia material
del Poder, necesaria para que sea posible entender vigentes en retazos, sino de pulsantes jirones del
por qué, cómo y para qué categorías engendradas tejido social latinoamericano. Existencia regida por
en el Norte se aplican como una verdadera cama el valor-comunidad en su centro, defendido por una
de Procusto a fin de captar una realidad para la vital densidad simbólica de creencias y prácticas
cual no fueron concebidas. La opresión categorial espirituales y por formas de mercado local y re-
no es otra cosa que la consecuencia de la Colonia- gional, aun bajo la ofensiva cerrada de la globali-
lidad en el campo del saber y de la subjetividad. zación. Estos mercados locales pueden a veces
Quijano reconocerá también el legado de José articularse con otros distantes y alcanzar, como en
María Arguedas, a quien atribuye la más «vasta y el caso andino, una riqueza considerable, pero no
compleja» narrativa de esa heterogeneidad en su con el fin último de la capitalización, sino teniendo
monumental penúltima obra Todas las sangres, como meta la vida, y la fiesta como expresión de
de 1964. Esa heterogeneidad irreductible repre- la vida. En estos enclaves no es raro que el true-
senta, para Quijano, lo que propone llamar «nudo que basado en el valor de uso se superponga al
arguediano», es decir, un entrelazamiento de las valor de cambio referido a un equivalente univer-
múltiples historias y los proyectos que tendrán que sal, y son constatables prácticas como, por ejem-
combinarse y articularse en la producción de un plo, la evitación y el control comunitario sobre la
nuevo tiempo (2011 y ver también la idea de este concentración ilimitada de bienes por parte de sus
«nudo» en 1990c y 2006a). Al contemplar esa miembros, la concepción de autoridad como ca-
pluralidad constatamos cómo el ideal comunista, pacidad de servicio y no como oportunidad para

21
el gozo de privilegios especiales, o la noción de marxismo europeo y le garantiza una aproximación
que el veredicto en un juicio tiene como meta la a la realidad del Continente libre de la influencia
recomposición de las relaciones comunitarias y no eurocéntrica. Solo ese tiempo nuevo lo permite, fi-
el castigo (Segato, 2007a). Desde esa materiali- nalmente, y son muchos los textos que demuestran
dad de la diferencia es que se realizará la marcha la fidelidad de Quijano al legado de Mariátegui, a
hacia el futuro, en la dinámica de lo que Quijano quien prologó en su edición latinoamericana, den-
prefiere no llamar «movimientos sociales», sino «el tro de la galería de los grandes ideólogos del Con-
movimiento de la sociedad». tinente, publicada por la nación venezolana desde
En mis propios términos, conforme lo he de- 1974 en los ya doscientos cuarenta y siete volúme-
fendido, en su idea de la heterogeneidad conti- nes de la Biblioteca Ayacucho (Quijano, 1979). En
nental inestable e irreductible está esbozada la di- Mariátegui, Quijano encontró el «factor raza» como
ferencia entre la dualidad, como una de las formas indispensable constructo para entender la subordi-
de lo múltiple, que fuera capturada y transforma- nación de nuestro mundo, y la figura del indio pre-
da fatalmente en binarismo con la entrada del frente sentada no en los moldes culturalistas habituales,
colonial de ultramar y, más tarde, del frente colo- sino situada en la posición de guía para la com-
nial-estatal. Es necesario percibir hasta qué punto prensión de la historia nacional y, en especial, de la
la propia estructura de la dialéctica es binaria y no historia de la apropiación de la tierra, que es la pro-
dual (Segato, 2011). Por otro lado, la idea de he- pia de la colonización (1993: 185). Fiel a ese lega-
terogeneidad en Quijano no debe ser confundida do, la argumentación que Quijano inaugura evade
con la tesis del «dualismo» latinoamericano, que el culturalismo, y aun cuando trata de la subjetivi-
afirma la existencia de una América Latina capita- dad resultante del patrón de la colonialidad, nunca
lista y otra feudal. En esa tesis se presume una acepta separar esa subjetividad de las condicio-
jerarquía entre ambas y una inescapable domina- nes materiales de la existencia. Su examen es siem-
ción y evolución necesaria de una hacia la otra. pre situado en una historia densa de la heteroge-
Ideas de evolución, modernización y desarrollo neidad histórico/estructural de la existencia social
impregnan la tesis dualista inexorablemente, y –denominación que el autor prefiere a la división
en las pocas oportunidades en que eso no ocurre impuesta por el pensamiento liberal entre los cam-
–como en la obra del antropólogo brasileño Ro- pos social, económico, político y civilizatorio–, sin
berto da Matta, de inspiración gilbertofreyriana–, descartar ninguna de las dimensiones, ni abdicar
nos encontramos frente a una franca y nostálgica de ninguna faceta. Es por eso que ese análisis abre
defensa del orden feudal. un debate que es, como el autor insiste, a la vez e
El énfasis de mi lectura está colocado en este indisociablemente epistémico/teórico/ético/estéti-
quiebre de épocas y de discursos sociológicos por- co/político, y así lo muestran los ejes o proposi-
que creo que es solamente en ese contexto de cam- ciones fundamentales que constituyen la arquitec-
bio de paradigmas que la estirpe mariateguiana de tura de su ideario, sintéticamente presentados a
Quijano puede aflorar, llegar a destino y encontrar continuación, en conjunción con los aportes de
un espacio bajo el sol, siendo esa estirpe aquello algunos de los autores que contribuyeron al desa-
que lo orienta a un distanciamiento con relación al rrollo de su elaboración.

22
Ejes argumentales de la perspectiva por Aníbal Quijano, parte de una proposición que
de la Colonialidad del Poder se encuentra difusamente presente en toda su obra
a partir de este momento y que invierte el orden de
El corpus de publicaciones en el que se desarrolla precedencia de una imaginación histórica solidifi-
esta perspectiva combina y recombina las proposi- cada: la idea sintéticamente enunciada de que Amé-
ciones que la constituyen a la manera de módulos rica inventa a Europa, no solamente en los conoci-
en un modelo-para-armar. Su exposición en una dos sentidos de que los metales extraídos de
multiplicidad de textos dispersos, hasta el momen- América fueron «la base de la acumulación origina-
to nunca reunidos por su autor, es un intrincado ria del capital», ni de que «la conquista de América
entrelazamiento de un conjunto de formulaciones fuera el primer momento de formación del mercado
que constituyen el lenguaje en que el argumento se mundial» (1988: 11). América, el «Nuevo Mundo»,
expresa. Sus ejes argumentales son: 1. Reordena- emerge como el espacio de lo nuevo, la novedad
miento de la historia; 2. «Colonial/moderno sistema americana desplaza la tradición en Europa y funda
mundo»; 3. Heterogeneidad histórico/estructural de el espíritu de la modernidad como orientación ha-
la existencia social; 4. Eurocentrismo, identidad y cia el futuro. La «edad dorada» migra, con la emer-
reoriginalización; 5. Colonialidad del saber; 6. Co- gencia de «América», del pasado para el futuro.
lonialidad y subjetividad; 7. Racismo; 8. Raza; 9. Luego, en los siglos XVIII y XIX, el mundo america-
Colonialidad y patriarcado; 10. Ambivalencia de la no participa en la gestación de idearios políticos,
modernidad: racionalidad tecnocrático-instrumen- filosóficos y científicos (1988: 12-13). También es
tal y racionalidad histórica; 11. Poder, Estado y importante percibir que antes de la llegada de los
burocracia en el liberalismo y el materialismo-his- barcos ibéricos a estas costas no existía Europa, ni
tórico; razón de Estado y falencia democrática en tampoco España o Portugal, mucho menos Améri-
la América Latina; 12. Descolonialidad o giro des- ca, ni el «indio», ni el «negro», ni el «blanco», cate-
colonial; 13. El indio, el movimiento indígena y el gorías étnicas que unificaron civilizaciones interna-
movimiento de la sociedad –«el regreso del futu- mente muy diversas, con pueblos que dominaban
ro», y 14. La economía popular y el movimiento de alta tecnología y ciencia, y pueblos de tecnología
la sociedad. Nótese que la elección de las citas del rudimentaria. De la misma forma, en el momento en
autor para describir el contenido de estos ejes opta que se inicia el proceso de conquista y coloniza-
por algunos trechos entre otros muchos posibles ción, la modernidad y el capitalismo también daban
hallables en su bibliografía de referencia. Natural- sus primeros pasos. Por lo tanto, es posible afirmar
mente, el compacto esquema elaborado aquí no que la emergencia de América, su fundación como
hace de forma alguna justicia a la riqueza, en térmi- continente y categoría, reconfigura el mundo y ori-
nos tanto de la complejidad y densidad de las ideas gina, con ese impacto, el único vocabulario con que
como de la estética de la prosa, de los textos usa- hoy contamos para narrar esa historia. Toda narra-
dos como fuente. tiva de ese proceso necesita de un léxico posterior
1-Reordenamiento de la historia: Esta corriente a sus acontecimientos, dando lugar, por eso mis-
de pensamiento, que cuaja y se constela en torno a mo, a una nueva época, con un repertorio nuevo de
la categoría «Colonialidad del Poder», formulada categorías y una nueva grilla para aprehender el

23
mundo (1992: 585-587). Y aquí reside la gran di- La novedad americana significó: colonialidad,
ferencia, siempre apuntada por Quijano, entre su como distancia en un ranking de Estados y fronteras
perspectiva y la de los estudios poscoloniales asiá- administrativas definidas por la autoridad colonial;
ticos y africanos, pues la emergencia de América etnicidad, con la creación de categorías étnicas an-
como realidad material y como categoría no es pe- tes inexistentes que acabaron convirtiéndose en la
riférica sino central, y en torno a ella gravita todo el matriz cultural del sistema mundial (indio, negro,
sistema que allí se origina. América es el Nuevo blanco, conforme al eje anterior); racismo, como
Mundo en el sentido estricto de que refunda el mun- invento colonial para organizar la explotación en el
do, lo reorigina. América y su historia no son, como moderno sistema mundo; y «el concepto de nove-
en los análisis poscoloniales, el punto de apoyo ex- dad misma» (1992: 586-587). Por otro lado, las
céntrico para la construcción de un centro, sino la independencias no deshicieron la colonialidad, que
propia fuente de la que emana el mundo y las cate- permaneció y se reprodujo como patrón para las
gorías que permiten pensarlo modernamente. Amé- formas de explotación del trabajo, configuración de
rica es la epifanía de una nueva hora y, por esto, las jerarquías sociales, administración política por
Quijano no admite subalternidad para este nuevo parte de los ahora Estados republicanos naciona-
mundo nuestro, sino un protagonismo que, a pesar les, y la subjetividad. Por lo tanto, afirman convin-
de las múltiples censuras que le fueron impuestas a centemente estos autores, «la americanidad fue la
sangre y fuego resurge hoy, se «reoriginaliza» –para erección de un gigantesco escudo ideológico al mo-
usar una categoría cara al autor– y, liberándose de derno sistema mundial. Estableció una serie de ins-
sus clausuras a derecha e izquierda, acoge «el re- tituciones y maneras de ver el mundo que sostenían
greso del futuro», poniendo en marcha sus caminos el sistema, e inventó todo esto a partir del crisol
ancestrales y sus proyectos históricos propios, co- americano». Por lo tanto, la precondición del mo-
munales y cosmocéntricos. derno sistema mundo es la colonialidad, y de ahí la
2-«Colonial/moderno sistema mundo»: La expresión modificada para denominar ese orden
categoría «moderno sistema-mundo» postulada por mundial: «sistema-mundo colonial/moderno» o, sim-
Immanuel Wallerstein se ve, así, reconstituida. Qui- plemente, «colonial/modernidad».
jano y Wallerstein afirman, ya en los inicios de su 3-Heterogeneidad histórico/estructural de la
ensayo escrito en ocasión de los quinientos años de existencia social, que implica indisociablemente y
América: en simultaneidad las dimensiones económica, so-
cial y civilizatoria. Aquí, su raigambre mariateguia-
El moderno sistema mundial nació a lo largo del na le ofrece la referencia y el sustento, al recuperar
siglo XVI. América –como entidad geosocial– na-
ció a lo largo del siglo XVI. La creación de esta la subversión teórica crucial que implicaba que
entidad geosocial, América, fue el acto constitu- en el propio momento de intentar emplear la pers-
tivo del moderno sistema mundial. América no pectiva y las categorías de la secuencia evolutiva
se incorporó en una ya existente economía-mun- unilineal y unidireccional de los «modos de pro-
do capitalista. Una economía mundo capitalista ducción», eje del «materialismo histórico», para
no hubiera tenido lugar sin América [1992: 584]. interpretar la realidad peruana, Mariátegui llegara

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a la conclusión de que en el Perú de su tiempo mundo: el capitalismo mundial». Por lo tanto, en esta
dichos «modos de producción» actuaban estruc- perspectiva, solo a partir de la instalación de ese
turalmente asociados, conformando así una com- heterogéneo escenario productivo de expoliacio-
pleja y específica configuración de poder en un nes diversas llamado «América» se torna posible el
mismo momento y en un mismo espacio históricos capitalismo, siendo América por lo tanto, como di-
[2008d: 8]. jimos, la precondición para el camino del capital.
4-Eurocentrismo, identidad y reoriginaliza-
Coherente con ese legado, para Quijano, «[l]a ción: el eurocentramiento es entendido, en el con-
idea de que el capital es un sistema de homogeniza- texto de la Perspectiva de la Colonialidad del Po-
ción absoluta es nula» (1991a: 53), pues el capital der, como modo distorsionado y distorsionante de
hegemoniza y se apropia de formas de trabajo y producir sentido, explicación y conocimiento. En el
explotación heterogéneas. Al lado del salario, las minucioso compendio de su ideario, que Quijano
relaciones de trabajo serviles y esclavas no han elaboró para la antología editada por Edgardo Lan-
desaparecido y se expanden hoy, como consecuen- der, La colonialidad del saber: eurocentrismo y
cia de la exclusión estructural y de una marginali- ciencias sociales (2000a), se pregunta de qué for-
dad permanente con relación al mercado de traba- ma ocurre y por qué camino se establece el euro-
jo. Al mismo tiempo, formas productivas basadas centramiento del orden mundial. Su respuesta es el
en la solidaridad comunitaria y en la reciprocidad núcleo mismo sobre el cual gravita todo su modelo
no solo han persistido, como en las comunidades explicativo. Como él mismo aclara, la razón del
indígenas, campesinas, palenqueras y tradicionales, control eurocentrado del sistema no reside en la
sino que se reinventan en el margen no incluido, en propia estructura del capital, sino que tiene su raíz
formas de economía popular y solidaria (Quijano, en la forma de explotación del trabajo:
1998b). La América Latina es heterogénea no solo
porque en ella conviven temporalidades, historias El hecho es que ya desde el comienzo mismo de
y cosmologías diversas, como ya fue dicho, sino América, los futuros europeos asociaron el tra-
porque abriga una variedad de relaciones de pro- bajo no pagado o no-asalariado con las razas
ducción: «la esclavitud, la servidumbre, la pequeña dominadas, porque eran razas inferiores. [...] La
producción mercantil, la reciprocidad y el salario inferioridad racial de los colonizados implicaba
[...] todas y cada una articuladas al capital». Se con- que no eran dignos del pago de salario. [...] Y el
figuró así «un nuevo patrón global de control del menor salario de las razas inferiores por igual
trabajo» y, a su vez, un nuevo «patrón de poder». trabajo que el de los blancos, en los actuales cen-
Y esto ocurrió sin que perdieran «sus respectivas tros capitalistas, no podría ser, tampoco, explica-
características específicas y sin perjuicio de las dis- do al margen de la clasificación social racista de la
continuidades de sus relaciones con el orden con- población del mundo. [...] Dicha articulación fue
junto y entre ellas mismas» (Quijano, 2000a: 204). constitutivamente colonial, pues se fundó, prime-
«De ese modo» –concluye Quijano– «se establecía ro, en la adscripción de todas las formas de tra-
una nueva, original y singular estructura de relacio- bajo no pagadas a las razas colonizadas [Quija-
nes de producción en la experiencia histórica del no, 2000a: 207-208].

25
Podemos entonces afirmar que el pivote del sis- decir, a la organización jerárquica de pares deriva-
tema se encontró en la racialización, la invención tivos de la relación «civilizado-primitivo» (2000a;
de la raza, y la jerarquía colonial que se estableció y 2010). Valores siempre referidos a la superioridad
permitió a los «blancos» –más tarde llamados ultramarina y pautados con referencia a ella, como
«europeos»– el control del trabajo. Para Quijano, desarrollo, progreso, productividad, competitividad,
es allí donde se origina el eurocentrismo, que luego neutralidad, relación desigual, desarraigada y dis-
pasa a reproducir el sistema de explotación y el cri- tanciada de un sujeto que observa y administra un
terio de distribución de valor a sujetos y productos. «objeto»-naturaleza reducido a cosa y epistemoló-
De allí, esta jerarquía afecta los más diversos ámbi- gicamente objetivado; antropocentrismo en lugar de
tos de la experiencia, organizando siempre en forma cosmocentrismo; son, entre otros, formas de un
desigual pares como «precapital-capital, no europeo- racismo epistémico que no es ni más ni menos que
europeo, primitivo-civilizado, tradicional-moderno, la faceta relacional de un mundo eurocentrado.
etc.» (2000a: 222); como también «Oriente-Occi- Eurocentrismo y racismo epistémico no son sino dos
dente, mágico/mítico-científico, irracional-racional» nombres para el mismo gesto colonial.
(2000a: 211). El referente de valor para esta jerar- El contrapunto necesario del eurocentrismo es la
quía será siempre eurocentrado, resultante de un ima- posibilidad de constitución de una identidad conti-
ginario originado y siempre subliminalmente referido nental liberada de su fardo. En un par de ensayos
a la racialización de la mano de obra y a la reducción antiguos, «Lo cholo y el conflicto cultural en el Perú»
de las poblaciones no-blancas al trabajo servil o y «Dominación y cultura», de 1964 y 1969, respec-
esclavo, solo hecho posible por la imposición de tivamente (reditados en Quijano 1980a y 1980b),
un orden colonial. Es por eso también, una vez más tarde revisitados en «Colonialidad del poder y
más, que es el patrón colonial el que funda y orga- subjetividad en América Latina» (1998a) y «Colo-
niza, hasta hoy, el camino del capital, y constituye nialidad del poder, cultura y conocimiento en Améri-
su ambiente originario y permanente. El ideario he- ca Latina» (1999), Aníbal Quijano busca en el mes-
gemónico y eurocéntrico de lo «moderno» como tizaje una alternativa para el proyecto eurocéntrico
paradigma, la «modernización» vista como un valor, de la colonialidad y el blanqueamiento físico y epis-
lo «evolucionado» y lo «desarrollado», su instalación témico. Es decir, ve al mestizaje en oposición a la
en el sentido común y en las metas de la ciencia y de identidad criolla –un mestizaje de abajo, en oposi-
la economía son también resultados de esa jerarquía ción a un mestizaje de arriba (retomo este tema en
fundacional, basada y construida sobre el cimiento Segato, 2010). Así, en el Perú, «lo cholo», una sub-
de la raza y la racialización orientada a la explotación jetividad nueva y mestiza, una «identidad social,
del trabajo. Quijano dedica gran parte de su más cultural y política nueva», resultante de la disolu-
importante texto sobre eurocentrismo a la crítica de ción y la homogeneización impuestas a la identidad
los «dualismos» – «binarismos» en mi terminología, indígena por la «larga historia de relaciones entre la
como expliqué más arriba al referirme a la crítica colonialidad y la resistencia» (Quijano, 2000b: 128),
descolonial del patriarcado, apuntando a una dife- significó, en las publicaciones tempranas de este
rencia importante entre la estructura dual y la bina- autor, la posibilidad de «reoriginalización» de una
ria– emanados del evolucionismo eurocéntrico, es subjetividad propia, peruana. Ella, por ser hecha

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de confluencias, podría situarse en oposición a lo ve capturada y desviada por el autoritarismo tec-
«criollo-oligárquico» costeño y a lo «gamonal-an- nocrático y modernizador del «velasquismo», que
dino», con gran «potencialidad de autonomía y ori- estimuló el pragmatismo, el arribismo, la imitación y
ginalidad cultural» (Quijano, 2000c: 128). A gran el corporativismo (1999: 130-131).
distancia de las tesis gilbertofreyrianas en Brasil, que 5-Colonialidad del saber: A partir de esa or-
afirmaban la positividad de la captura –secuestro, ganización eurocéntrica de la producción y de la
violación, apropiación, devoramiento– de lo afri- subjetividad, por un lado, los propios saberes pa-
cano y de lo indígena por la codicia y la lujuria por- san a regirse por este escalafón de prestigio, y,
tuguesa, Quijano hablaba de la emergencia de un por el otro, el saber disciplinar sobre la sociedad
sujeto unificador de la nación a partir de lo indíge- se estructura a partir de la relación jerárquica del
na, un sujeto adaptado a la modernidad, pero andi- observador soberano sobre su objeto naturaliza-
nocéntrico. Al elaborar la esperanza representada do (Lander, 2000). La razón cartesiana se enaje-
por este sujeto nuevo, no-blanco y no-eurocentra- na y se exterioriza en el cuerpo-objeto, estable-
do, el «cholo», Quijano se distancia significativa- ciendo una jerarquía entre la posición de quien
mente de la glorificación del mestizaje como blan- indaga –«Europa», la «razón» desincorporada– y
queamiento y del proyecto culturalista que atribuye quien es objeto «natural», cuerpo «objetivizado»
a la miscigenación –antropofagia, crisol, trípode de esa indagación (Quijano 2000a: 224 ss.). En
de las tres razas en Brasil de forma paradigmática– su formulación de la «Hybris del punto zero», Cas-
la capacidad de rescatar a la sociedad republicana tro-Gómez (2005; 2007) examina la forma en que
de su no-blancura y del subdesarrollo asociado, así la retórica eurocéntrica se autorrepresenta per-
como a sus productos del primitivismo propio de la suasivamente como neutral y externa al mundo,
condición no-blanca. A diferencia de la utopía mesti- rigiendo desde allí la producción y la evaluación
za brasileña, de Gilberto Freyre al antropofagismo de saberes. Destaco también a Catherine Walsh,
modernista o a la «Geleia Geral» del tropicalismo de no solo por su elaboración de una propuesta de
Caetano Veloso, el proyecto de reoriginalización y interculturalidad crítica en sus textos (Walsh, 2007,
rescate que Quijano atribuye al «cholo» en la so- 2009), sino por su singular labor en la construcción
ciedad peruana no era meramente cultural ni su fun- de una escuela de posgrado en la Universidad An-
ción puramente simbólica. Su concepción inicial fue dina Simón Bolívar, donde se forman importantes
atribuir a este nuevo sujeto histórico, por las com- liderazgos de los pueblos no-blancos del Conti-
plejidades y la dialéctica interna que su carácter nente. La concepción de ese posgrado desestabi-
mestizo incorporaba, un carácter materialmente sub- liza radicalmente el patrón eurocéntrico propio de
versivo y reoriginalizador de sus componentes in- las universidades del Continente. Como he afir-
ternos –indios, blancos– capaz de conducir a la mado al abordar el tema de la universidad en nues-
«descolonización de las relaciones materiales o in- tro medio,
ter-subjetivas de poder», es decir, a la «democrati-
zación de la sociedad» (1999: 128). Quijano acep- [e]l gesto pedagógico por excelencia de esta
tará, más tarde, que esa posibilidad de un proyecto universidad eurocéntrica, inherentemente racista
histórico propio encarnado por el sujeto cholo se y reproductora del orden racista mundial [...] es

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desautorizador: nos declara ineptos, nos impide patrón de la colonialidad, cristalizado a partir de la
producir categorías de impacto global. El orden instalación de América y la consecuente reorgani-
jerárquico de la pauta colonial distribuye el valor zación de la grilla cognitiva. En su ya clásica obra
de los resultados de la tarea intelectual, y opera The Darker Side of the Renaissance encontra-
invariablemente en el sentido de la reproducción mos el tema de una territorialidad que nunca logra
del diferencial del capital racial de naciones y inscribirse de manera adecuada en el discurso de
regiones, con sus respectivos parques académi- los pueblos; entendemos la inconsistencia entre una
cos [Segato, 2012a: 49]. territorialidad «geométrica», cartográfica, que orien-
ta el poder político, y clausura la voz enunciada a
6-Colonialidad y subjetividad: Quijano des- partir de los sujetos étnicos (ver, por ejemplo, 1995:
cribe la subjetividad de los pueblos que aquí se en- 223). De esta forma, el control colonial impide a
contraban «interferida continuamente por patrones las conciencias situarse en su paisaje y expresarse
y elementos ajenos y enemigos» (2009a: 17). Estas a partir del mismo; su discurso es capturado por un
poblaciones vieron intervenida su memoria históri- poder político que lo persuade u obliga a localizar-
ca, que fue interceptada, obstruida, cancelada (ver se con referencia a centros geográficos impuestos
además Mignolo, 2000b: 63; Segato, 2007a, a la subjetividad por la poderosa retórica adminis-
2007b y 2010); sus saberes, lenguas y formas de tradora del mundo, es decir, la retórica colonial. La
registro o escrituras; sus cosmologías; «sus propias categoría cartográfica «hemisferio occidental», nos
imágenes, símbolos y experiencias subjetivas», que dice Mignolo para referirse a la doble conciencia
se encontraron «impedidas de objetivar» (Quijano, de la elite criolla blanqueada y eurocéntrica, emer-
2009a: 17); sus valores; sus pautas estéticas; sus ge tardíamente, a fines del siglo XVIII, y pasa a con-
patrones de sociabilidad y «relaciones rituales», su ferirle al continente americano una «posición ambi-
«control de la autoridad pública» comunitaria tu- gua», simultáneamente como «diferencia» con
vieron que readaptarse «continuamente a las exi- relación a Europa, y como mismidad, como parte
gencias cambiantes del patrón global de la colo- de Occidente. El efecto de esa ambigüedad sobre
nialidad», así como las reglas de solidaridad y la identidad de las elites nacionales fue perturba-
reciprocidad por las que se orientaban; vieron tam- dor: «la idea del hemisferio occidental estaba ligada
bién «deshonrado» su propio y previo «universo de al surgimiento de la conciencia criolla, anglo e his-
subjetividad» y, por encima de todo, su autoper- pánica» y su papel fue el de proveer un vocabulario
cepción fue reducida y aprisionada en su variedad para la fluctuación incierta de su inserción en el
y complejidad en las categorías «negro», «indio», mundo como «occidentales» y «no-occidentales»
«criollo», instrumentales al sistema de administra- (2000b: 68). Como he afirmado, se trata de una
ción colonial y a la explotación del trabajo. «De esa conciencia «autodeclarada “mestiza” cuando desea
manera, las poblaciones colonizadas fueron some- defender sus posesiones nacionales frente al otro
tidas a la más perversa experiencia de alienación metropolitano y pretendidamente “blanca” cuando
histórica» (Quijano, 2009a: 19). quiere diferenciarse de aquellos a quienes despoja
Walter Mignolo ha contribuido notablemente a en esos territorios» (Segato, 2007b: 156). Mignolo
la compresión de la conciencia escindida propia del también se referirá a la exterioridad de la concien-

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cia dentro del patrón colonial con relación a sus vincula, como signo, a la posición de los vencidos
«objetos» de dominación, de administración, de en la historia colonial: el racismo es epistémico, en
conocimiento, dando cuenta del fenómeno de una el sentido de que las epistemes de los conquistados
nueva subjetividad, estructurada a partir de una dis- y colonizados son discriminadas negativamente.
tancia controladora (2007b: 459). Esta idea ya se Racismo es eurocentrismo porque discrimina sa-
encontraba presente en el primer ensayo de Quija- beres y producciones, reduce civilizaciones, valo-
no al hablar de la exterioridad del Estado con rela- res, capacidades, creaciones y creencias.
ción a la sociedad en las formas de democracia 8-Raza: en el sentido plenamente histórico que
moderna (Quijano, 1988: 33). Como he afirmado Quijano le atribuye, raza es definitivamente el eje
en otro lugar: gravitacional de toda la arquitectura de su teoría, y
por lo tanto son muy numerosas las páginas que el
Debemos atribuir a la exterioridad colonial/mo- autor le dedica. Importantes elementos constituti-
derna-exterioridad de la racionalidad científica, vos de su perspectiva se encuentran sintetizados aquí:
exterioridad administradora, exterioridad expur-
gadora del otro y de la diferencia –ya apuntada La idea de raza es, con toda seguridad, el más
por Aníbal Quijano y por Walter Mignolo en sus eficaz instrumento de dominación social inventa-
textos– ese carácter pornográfico de la mirada do en los últimos 500 años. Producida en el mero
colonizadora [Quijano, 1992; Mignolo, 2000a: comienzo de la formación de América y del ca-
211-212 y 315, v. Segato, 2011]. pitalismo, en el tránsito del siglo XV al XVI, en las
centurias siguientes fue impuesta sobre toda la
Sin duda, para todo este grupo de autores la población del planeta como parte de la domina-
colonial/modernidad no es otra cosa que una pe- ción colonial de Europa.
dagogía de la exterioridad.
7-Racismo: como se desprende de lo anterior, Destaco el carácter plenamente histórico de la
es constitutivo e instrumental en este orden: euro- maniobra de racializar la diferencia entre los pue-
centrismo no es otra cosa que racismo en el campo blos, en el sentido de biologizarla; el papel instru-
de la jerarquización y atribución de valor desigual mental y funcional de la raza para la extracción de
tanto a las personas, su trabajo y sus productos, riqueza inicialmente en los territorios conquistados
como también a los saberes, normativas y pautas y más tarde en la extensión planetaria; el alcance
de existencia propios de las sociedades que se en- mundial de su teoría, que da cuenta de relaciones
cuentran a un lado y al otro de la frontera trazada en una estructura que es global; el impacto de la
entre Norte y Sur por el proceso colonial. Euro- raza en la captura jerárquica de todas las relacio-
centrismo y racismo no son sino dos aspectos del nes humanas y saberes; y la dimensión racializada
mismo fenómeno, y esta es una importante contri- de nociones como «modernidad», «modernización»
bución que la perspectiva de la colonialidad intro- y «desarrollo», con sus valores asociados. Para
duce, alertándonos del hecho de que racismo no entender la definición de «raza», en torno a la cual
habla solamente de la discriminación negativa que se constelan todos los elementos del argumento, es
pesa sobre el fenotipo de la persona humana que la muy importante percibir la distancia de su acepción

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aquí respecto de aquella construida para fundamen- tanto más cerca de la naturaleza o, directamen-
tar las políticas de la identidad. Esta última, como te, como en el caso de las esclavas negras, den-
programa global, crea una estereotipia de las iden- tro de la naturaleza. Es probable, aunque la
tidades, y pierde de vista el carácter histórico de la cuestión queda por indagar, que la idea de gé-
racialización y de la raza como el signo en los cuer- nero se haya elaborado después del nuevo y
pos de una posición en la historia y de su asocia- radical dualismo como parte de la perspectiva
ción con un paisaje geopolíticamente marcado (Se- cognitiva eurocentrista (2000a: 225; y ver es-
gato, 2007c y 2010). Destaco también la notable pecialmente 2008b).
crítica de Quijano al materialismo histórico por la
imposición forzada sobre la realidad latinoamerica- Este vislumbre en la historicidad del género como
na de una idea de clase social sin mención de la lo conocemos hoy originó dos elaboraciones pos-
raza, aun cuando las clasificaciones étnicas y racia- teriores. En una de ellas, María Lugones, adoptan-
les son tan importantes para la remuneración del do el marco de la Perspectiva de la Colonialidad
trabajo y la atribución de posiciones sociales en la del Poder, y a partir de materiales etnográficos e
América Latina. Para Quijano, esta imposición tie- históricos, cree ver que el patriarcado es una in-
ne su origen en el carácter eurocéntrico de la teoría vención colonial, inexistente antes de ese período
marxista, en la «ceguera absoluta» del propio Marx, (2007). Por mi parte, adoptando el mismo marco
a pesar de escribir «después de 300 años de histo- teórico, afirmo que las relaciones de género pro-
ria del capitalismo mundial eurocentrado y colonial/ pias del patrón colonial capturan las formas del pa-
moderno», de la cual ha resultado la invisibilidad de triarcado precedentes que, aunque existentes y je-
la raza en los análisis sociológicos (Quijano, 2000c: rárquicas, no obedecían a la misma estructura, y las
359-360). transforman en una forma mucho más letal de pa-
9- Colonialidad y patriarcado: en una varie- triarcado, como es el moderno (Segato, 2011). A
dad de trechos dispersos entre sus artículos, Qui- pesar de inscribir mi análisis en el paradigma de la
jano aplica al género la misma lógica histórica que a Colonialidad del Poder, concluyo que no se trata
la raza: «Ese nuevo y radical dualismo» (refiriéndo- aquí de una jerarquía dual sino binaria. Reservo el
se al dualismo que, en su lenguaje, opone y jerar- dualismo para hablar de las relaciones de género
quiza la razón sobre el cuerpo, la primera propia en el «mundo-aldea», es decir, en el mundo prein-
del mundo del blanco y el segundo propio de los trusión colonial, y adopto el modelo binario y de
no-blancos, es decir, indios y negros) los binarismos para hablar del orden moderno.
10-Ambivalencia de la modernidad: raciona-
no afectó solamente a las relaciones raciales de lidad tecnocrático-instrumental y racionalidad
dominación, sino también a las más antiguas, histórica: se distinguen así dos vertientes conflicti-
las relaciones sexuales de dominación. En ade- vas del movimiento de la modernidad: «la razón
lante, el lugar de las mujeres, muy en especial el burguesa, instrumental» y tecnocrática, focalizada
de las mujeres de las razas inferiores, quedó en los medios, y su alternativa, la «razón liberado-
estereotipado junto con el resto de los cuer- ra» (Quijano, 1990b: 98), también llamada «razón»
pos, y cuanto más inferiores fueran sus razas, o «racionalidad histórica», focalizada en los fines.

30
Esta última instala «una promesa de existencia so- Es quizá en su ensayo El regreso del futuro y
cial racional, en tanto que promesa de libertad, de las cuestiones del conocimiento donde con ma-
equidad, de solidaridad, de mejoramiento continuo yor elocuencia el autor expresa su queja de la cap-
de las condiciones materiales de esa existencia so- tura del «imaginario histórico-crítico» por la faceta
cial» (Quijano, 1988: 17). Dispersa en sus textos más eurocéntrica del marxismo, el «materialismo
se encuentra la idea de una confluencia entre la ver- histórico», que lo aleja, especialmente en la Améri-
tiente de la modernidad histórica europea, de tradi- ca Latina, de la «experiencia histórica concreta» de
ción más francesa que británica, con la experiencia las gentes, y bloquea así los desdoblamientos de-
y el proyecto histórico de los pueblos indígenas de mocráticos de las luchas en nombre de una supues-
nuestro continente. Para autores que escriben den- ta necesidad de controlar el Estado-nación (2001:
tro de este marco teórico, la razón eurocéntrica ins- 9). La violenta contrarrevolución venció en esa etapa
trumental y tecnocrática va a desembocar en una en nuestro continente pero, a derecha y a izquier-
«colonialidad de la naturaleza» (Escobar, 2011). La da, se trató –como continúa, efectivamente, tra-
«relación de exterioridad con la “naturaleza”», cons- tándose, y con la misma urgencia, en los días de
tituye «la condición para la apropiación/explotación hoy– «de la liberación de las gentes de la autori-
que está en la base del paradigma occidental del dad encarnada en la “razón de Estado”» (Quijano,
crecimiento sin límite», es decir, del desarrollo 2001: 7). En una entrevista concedida a Brasil de
(Lander, 2004). Solo la razón histórica, constitui- Fato en 2006 encontramos la siguiente síntesis:
da por la conjunción de proyectos indígenas y
modernos libertarios en el «nudo arguediano» de La propensión homogeneizadora, reduccionis-
nuestra realidad será capaz de trascender este des- ta y dualista del Eurocentrismo se expresaba
tino, consumando el «giro descolonial». también en ese «materialismo histórico» pos-
11-Poder, Estado y burocracia en el liberalis- Marx. Como toda teoría eurocéntrica, produjo
mo y el materialismo-histórico; «razón de Esta- en América Latina desvaríos históricos, prácti-
do» y falencia democrática en la América Lati- cas políticas erróneas y que no llevaban a nin-
na: dispersa y omnipresente en la literatura de la gún lugar, y derrotas cuyas víctimas fueron y
Colonialidad del Poder se encuentra la crítica a los son los trabajadores y todas las víctimas de la
aspectos eurocéntricos tanto del Estado liberal colonialidad del poder [Quijano, 2006b: 4].
como de la tesis marxista, del materialismo histó-
rico y sus dogmas que sirven de fundamento a lo Para Quijano, el tecnocratismo y su «razón de
que Quijano llama «socialismo realmente existen- Estado», de izquierda y de derecha, compromete,
te». La raíz de esta postura es la crítica al Estado, amenaza e impide definitivamente la vida democráti-
a la «razón de Estado» y su anclaje etnocéntrico, ca, ya que bloquea el camino de otros proyectos
colonial/moderno, en la racionalidad instrumental históricos no fundamentados en este mismo tipo de
y tecnocrática, tanto en el liberalismo como en el racionalidad. Infelizmente, nos dice, «el debate polí-
socialismo –«ceñido a las tendencias de tecnocrati- tico mundial ha sido prisionero de dos perspectivas
zación creciente de esa específica racionalidad» eurocéntricas mayores: el liberalismo y el socialismo,
(Quijano, 2001: 17). cada una con sus propias variantes», pero ambas

31
dominadas por el proyecto de una modernidad euro- gente de una relectura del pasado, que reconfigura
céntrica instrumental y tecnocrática (2009a: 32). el presente y tiene como proyecto la producción de
En el caso de la América Latina, la condición de una sociedad democrática:
los Estados nacionales aún se agrava, como conse-
cuencia de la ambivalente fundación de las repúbli- [...] por fin emerge otro horizonte de sentido his-
cas y de su doble discurso: el enunciado de una tórico que ya está aquí, que ya está comenzan-
legalidad moderna y republicana, y su ajenidad con do; porque no es solo el discurso, no son solo
relación a un orden racializado, pues el proceso de asambleas, están reorganizando sus comunidades,
las independencias latinoamericanas se resolvió en están asociando sus comunidades, están generan-
una «rearticulación de la colonialidad del poder so- do otra forma de autoridad política en el mundo
bre nuevas bases institucionales». Para Quijano, «en que va a tener que competir y conflictuar con el
ningún país latinoamericano es posible encontrar una Estado mientras el Estado aún esté allí. Estamos
sociedad plenamente nacionalizada ni tampoco un con otro elemento nuevo. Esto no es solo una uto-
genuino Estado-nación», ya que pía, eso está comenzando; estamos comenzando
a convivir con el futuro [Quijano, 2009b].
la estructura de poder fue y aún sigue estando or-
ganizada sobre y alrededor del eje colonial. La El giro descolonial evita el término descoloniza-
construcción de la nación y sobre todo del Esta- ción, pues no se trata de un retorno ni de un movi-
do-nación han sido conceptualizadas y trabaja- miento nostálgico, sino de retomar un camino hasta
das en contra de la mayoría de la población, en el momento bloqueado por la razón tecnocrática,
este caso, de los indios, negros y mestizos. de izquierda y de derecha, de los Estados neolibe-
rales y real-socialistas. El giro descolonial no es un
De esto resulta que no se pueda hablar de de- movimiento restaurador, sino una recuperación de
mocracia en nuestras naciones, donde el lenguaje las pistas abandonadas hacia una historia diferente,
democrático es puramente formal y enunciado por un trabajo en las brechas y fracturas de la realidad
un Estado desarraigado, alienado de la sociedad, social existente, de los restos de un naufragio gene-
incapaz de reconocer el patrón de colonialidad que ral de pueblos apenas sobrevivientes de una masacre
la estructura (2000b: 237). En suma, el Estado de material y simbólica continua a lo largo de quinientos
las repúblicas latinoamericanas emerge, en este años de colonialidad, de izquierda y de derecha.
marco teórico, como permanentemente colonial y Hay, en Quijano, una alternativa para la nostalgia
colonizador. –sea esta la nostalgia setentista por las causas ven-
12-Descolonialidad o giro descolonial: Con el cidas en las contrarrevoluciones autoritarias del
propio enunciado de la categoría Colonialidad del Continente, o la nostalgia por el mundo que la Con-
Poder se inicia un modo de subversión epistémica quista dominó y la colonialidad controló. Sentimos
del poder, que es también teórica/ética/estética/po- nostalgia porque tenemos conciencia de las pérdi-
lítica, conocida como «giro descolonial». Este no das pero, leemos: «la nostalgia no sirve nunca en la
es otra cosa que el viraje en la reubicación de la historia como sustituto de la esperanza» (1997: 2).
posición de sujeto en un nuevo plano histórico, emer- El giro descolonial habla de esa esperanza y de ese

32
camino en las grietas de lo que sobrevivió bajo el la tentativa de cancelación del proyecto histórico
dominio injusto de colonizadores de ultramar y go- de los pueblos intervenidos por la colonialidad y la
bernantes republicanos. supresión a la que la versión dominante del marxis-
13-El indio, el movimiento indígena y el movi- mo en Europa había condenado a los proyectos
miento de la sociedad –«el regreso del futuro»: comunitarios realmente existentes en la Rusia de la
Ya en textos iniciales, como el publicado en coauto- Revolución bolchevique:
ría con Immanuel Wallerstein (1992: 590), Quijano
concluía que «la persistencia del imaginario aborigen Las propuestas narodnikis para partir de la obs-
bajo las condiciones de la dominación» había «fun- china o comuna rural rusa en la trayectoria hacia
dado la utopía de la reciprocidad, de la solidaridad fuera del capitalismo fueron derrotadas al mismo
social y de la democracia directa», afirmando que en tiempo que eran destruidas las propias obschi-
la «crisis presente, una parte de los dominados se nas bajo la dictadura bolchevique. Las de José
organiza en torno a esas relaciones, dentro del marco Carlos Mariátegui, para integrar las comunida-
general del mercado capitalista». Esta idea se co- des indígenas en toda posible trayectoria de re-
necta con su sugestiva noción de un «regreso del fu- volución socialista en el Perú, fueron también
turo», de un horizonte que vuelve a abrirse al camino eclipsadas mientras el estalinismo y su «marxis-
de la historia de los pueblos después de la doble mo-leninismo» era hegemónico. Hoy esa cues-
derrota, a diestra y a siniestra, del proyecto del Es- tión vuelve al centro del debate en el movimiento
tado liberal capitalista y del despotismo burocráti- indígena de todo el mundo, comenzando en
co del «socialismo real», derrota que no es otra que América Latina y en el debate sobre la cuestión
la de la hegemonía del eurocentrismo, que controla- de las relaciones entre Estado y comunidad en la
ba ambos proyectos (2001). Esto significa que la re- lucha contra el patrón de poder colonial/moder-
mergencia contemporánea del sujeto histórico indio no [Quijano, 2008a: 14, n. 77].
o, más exactamente, el retorno del campesino al «in-
dio» es, para Quijano, una señal de que el patrón de Queda claro, entonces, que se abre el camino,
la colonialidad está empezando a desmontarse. Hay, en el presente, y después de la crisis de paradigmas
según nos dice, desde comienzos de la década de de izquierda y de derecha, es decir, tanto del pro-
1980, una «re-identificación en curso: de “campesi- yecto neoliberal como del proyecto real-socialista,
nos” y de “indios” a “indígenas”» (2008e: 117). Pero, a la continuidad suprimida, cancelada, de las solu-
nuevamente aquí, el autor evita el culturalismo y la ciones comunitarias para la vida. Se posibilita así
fetichización de las identidades políticas a la manera un ensamblaje entre formas de vida arcaicas que se
del multiculturalismo anglosajón (Segato, 2007), y revitalizan, y proyectos históricos del presente que
entiende ese retorno al indio como un proceso histó- en ellas se enraízan y abrevan. Líneas históricas y
rico denso, a cargo de organizaciones indígenas cuyo memorias seccionadas se restauran, reavivan y con-
proyecto histórico es plenamente desestabilizador siguen continuidad.
para el sistema. El futuro, en esta visión tan propia del autor, no
Ya de su lectura de la crítica mariateguiana al es restauración ni nostalgia costumbrista, ni búsque-
marxismo, Quijano rescataba el paralelismo entre da hacia atrás, sino la liberación de los proyectos

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históricos interceptados, cancelados, de los pue- ciedad cuyo desarrollo podría llevar a la des/colo-
blos intervenidos por el patrón de la colonialidad nialidad global del Poder, esto es a otra existencia
–sociedades dominadas que ven ahora el «regreso social, liberada de dominación/explotación/violen-
del futuro». cia» (2011b: 86-87). Bien Vivir surge aquí como
una pauta inicialmente tomada de una categoría na-
No es la nostalgia de una edad de oro, por ser, o tiva del mundo andino, pero que se expande como
haber sido, el continente de la inocencia. Entre consigna para la definición y la búsqueda de lo que
nosotros, el pasado es o puede ser la experien- he llamado «otras formas de felicidad» (Segato,
cia del presente, no su nostalgia. No es inocencia 2012b), derivadas de formaciones sociales y eco-
perdida, sino sabiduría incorporada, la unión del nomías comunitarias y colectivistas, en las que do-
árbol de la sabiduría con el árbol de la vida es lo mina el valor de uso, radicalmente disfuncionales
que el pasado defiende, dentro de nosotros, contra con el proyecto del capital en sus metas, y en las
el racionalismo instrumental, en la forma de una cuales las relaciones entre las personas prevalece
propuesta alternativa de racionalidad [Quijano sobre la relación con los bienes, expresándose esto
1989b: 158]. en fiestas, rituales y normas de sociabilidad. Estas
economías y formaciones societarias no resultan
En su texto «Bien Vivir»: entre el “desarrollo” y de postulados abstractos elucubrados en las me-
la des/colonialidad del poder», que en su versión sas de teóricos occidentales sino de prácticas his-
inicial circuló ampliamente en diversas listas de co- tóricas de los pueblos indígenas, contra las cuales
mentarios políticos, leemos que atentó la dominación colonial y las nociones de pro-
greso y desarrollo impuestas por la mirada etno-
América Latina y la población «indígena» ocu- céntrica (Segato, 2007a).
pan, pues, un lugar basal, fundante, en la consti- 14-La economía popular y el movimiento de
tución y en la historia de la Colonialidad del Po- la sociedad: En una serie de publicaciones encon-
der. De allí, su actual lugar y papel en la subversión tramos, en asociación con la perspectiva de la co-
epistémica/teórica/histórica/estética/ética/política lonialidad, una variedad de expresiones que indi-
de este patrón de poder en crisis, implicada en can el vislumbre de un camino que se abre ahora
las propuestas de Des/colonialidad global del Po- hacia el futuro recuperado, antes mencionado: «nue-
der y del Bien Vivir como una existencia social vo imaginario anticapitalista», «otro horizonte de
alternativa. sentido histórico», «el horizonte alternativo». To-
dos ellos apuntan a la experimentación de formas
Pero –se nos advierte–, precisamente porque de sociabilidad y de estrategias de sobrevivencia
«América, y en particular América Latina, fue la pri- material que son, para Quijano, no meramente em-
mera nueva identidad histórica de la Colonialidad prendimientos de los movimientos sociales sino un
del Poder y sus poblaciones colonizadas los prime- verdadero «movimiento de la sociedad». En su li-
ros “indígenas” del mundo», no estamos ahora frente bro sobre la Economía popular en su diversidad
a un «movimiento social» más. Se trata de todo un de experiencias (1998), Quijano explora las alter-
amplio y no hegemonizado «movimiento de la so- nativas a las que la gente recurre cuando su margi-

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nalidad con relación al trabajo y al mercado se es- trón de poder. Esa emancipación es, precisa-
tabiliza como forma de existencia y se vuelve per- mente, lo que está ocurriendo; eso es lo que
manente, en paralelo con la expansión del trabajo significa descubrir que los recursos de sobrevi-
servil y esclavo. Esas estrategias de sobrevivencia vencia de los «indígenas» del mundo son los
experimentadas al lado y fuera del mercado de tra- mismos recursos de la vida en el planeta, y des-
bajo dominante son las que el autor subdivide en cubrir al mismo tiempo, en el mismo movimien-
dos tipos: «economía solidaria», caracterizada por to de nuestras luchas, que ya tenemos la tecno-
un proyecto ideológico compartido y una concien- logía social para prescindir del capitalismo.
cia común a sus participantes, y «economía popu-
lar», que no presupone esa comunión de proyecto Este camino presupone vida comunitaria, en el
ideológico y se basa en prácticas de reciprocidad y sentido de control democrático sobre la autoridad;
en una organización social comunitaria, es decir, con reciprocidad en la distribución de trabajo, productos
control democrático de la autoridad y prescinden- y servicios; y una ética social alternativa a la del
cia de controles de mercado, empresariales o gu- mercado y del lucro colonial/capitalista (2008c). A
bernamentales. La economía popular es el produc- partir de estos ejes se están estableciendo hoy las
to de la creatividad para la sobrevivencia de sectores bases de un nuevo debate que, partiendo de la crí-
poblacionales descartados, en este periodo históri- tica del eurocentrismo, lleva al descubrimiento de
co, por la economía de mercado capitalista y las la permanente colonialidad/modernidad del poder.
normas estatales que la sustentan al privilegiar la Desde esta perspectiva pueden percibirse y com-
propiedad por encima de la vida. Pero, nos advier- prenderse las tendencias que impulsan el movimiento
te, estas experiencias no podrán reproducirse sin de la sociedad a través de las brechas, pliegues o
generar un «sentido común» propio, una subjetivi- grietas descoloniales abiertas por la crisis civiliza-
dad solidaria, es decir, necesitan, para perdurar, de toria de nuestro tiempo.
una transformación de la subjetividad, pues no basta El impacto de la perspectiva de la Colonialidad
su eficiencia puramente material como estrategia de del Poder y de su vocabulario puede ser constata-
sobrevivencia (2008a). do en una variedad de documentos como la Decla-
ración de los Hijos de la Tierra de mayo de 2008,
Ha comenzado así un proceso de des/colonia- en Lima, en la que «1 500 hermanas y hermanos de
lidad de la existencia social. Un nuevo horizon- las organizaciones de los Pueblos Quechua, Ayma-
te histórico está emergiendo. Eso implica, en ra, Kichwa, Lafquenche, Guambiano, Toba, Colla,
primer término, nuestra emancipación del Euro- Poccra, Asháninka, Shiwiar y demás Pueblos Ori-
centrismo, esa forma de producir subjetividad ginarios del Abya Yala (América)» reunidos en la
(imaginario social, memoria histórica y conoci- Cumbre Nacional y Foro Internacional Indígena,
miento) de modo distorsionado y distorsionan- enuncian: «No hay integración sin descolonialidad
te, que, aparte de la violencia, es el más eficaz del poder, saber y sentir», y elaboran un documen-
instrumento de control que el capitalismo colo- to íntegramente inspirado en esta perspectiva. Tam-
nial/moderno tiene para mantener la existencia bién, el Diálogo de Alternativas y Alianzas de los
social de la especie humana dentro de este pa- Movimientos Indígenas, Campesinos y Sociales del

35
Abya Yala, realizado en La Paz el 26 de febrero de tión que erosiona la creencia ciega en los valores
2009, se pronuncia «por la descolonialidad del po- eurocéntricos tan arraigada en el quehacer univer-
der», y se propone «detener las ambiciones de las sitario e inaugura una percepción más lúcida del
oligarquías terratenientes que [...] buscan interrum- estrecho vínculo entre racismo, eurocentrismo, ca-
pir el ejemplo para nuestros pueblos de la cons- pitalismo y modernidad propio de la articulación que
trucción colectiva de nuevos paradigmas alternati- llamamos «colonialidad».
vos a la colonialidad capitalista», y promover el
«Desarrollo de propuestas y políticas públicas so- Bibliografía
bre descolonialidad». Esa reunión concluye con la
proclama: «¡Solidaridad activa con la Descoloniali- Castro-Gómez, S.: La hybris del punto cero. Cien-
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39
LISANDRO PÉREZ

La ruptura del 68 y los orígenes


de la intransigencia y la
intolerancia en la cultura política
de la emigración cubana*
La guerra lo dominaba, lo invadía todo. A la antigua calma [...]
había sucedido la horrible tempestad de las pasiones.

E MILIO S OULERE 1

E
n una conocida fotografía tomada hace ya unos años en Mia-
mi durante una demostración pública antagónica al gobierno
Revista Casa de las Américas No. 272 julio-septiembre/2013 pp. 40-54

cubano, se puede leer una pancarta que dice: «Intransigente


–¿y qué?». La intención del portador de las desafiantes palabras
era sin duda admitir, con todo orgullo, que es culpable de la acusa-
ción que muchos le hacen a la llamada derecha o «línea dura» del
exilio cubano de ser intransigente en su conducta política. Ese indi-
viduo, con su pancarta en alto, no es un caso aislado. La intransi-
gencia es parte de la cultura política del exilio cubano, como tam-
bién lo que la acompaña, la intolerancia. Son dos rasgos que ayudan
a guiar el comportamiento político de un sector dominante de esa
* Una versión preliminar de este trabajo comunidad de exiliados. Pero aún más: al igual que sucede con el
fue presentada en la sesión «Diáspora
y exilio: la cultura migratoria cubana»,
en el Congreso Internacional de la Latin
American Studies Association (Lasa), 1 Emilio A. Soulere: Historia de la insurrección de Cuba, 1869-1879, vol. 1,
Montreal, 9 de septiembre de 2007. Barcelona, Establecimiento Tipográfico-Editorial de Juan Pons, 1879, p. 83.

40
portador de la pancarta, el ser intransigente e into- York en el siglo XIX. Es en ese lugar y en esa etapa
lerante no es visto como algo que debe ser oculta- donde y cuando se manifiestan por primera vez y
do o desmentido. Todo lo contrario, es fuente de con más ahínco los valores de la intransigencia y la
orgullo; o sea, la intransigencia y la intolerancia se intolerancia entre los emigrados. Esto no quiere decir
convierten en valores políticos. que esos rasgos culturales no se encontraban en
En este trabajo propongo la tesis de que la otras comunidades de esa época o de otras, ni
intransigencia y la intolerancia como virtudes po- mucho menos que no son, más ampliamente, ca-
líticas tienen profundas raíces en la historia de racterísticas de la cultura política cubana en gene-
Cuba, algo que es evidente a través de las dife- ral. Como veremos, marco el inicio de esta tradi-
rentes etapas de las emigraciones históricas. Es un ción política entre los emigrados con la ruptura del
resultado de mis recientes investigaciones sobre el 68, fenómeno que se originó en la Isla y que sin
desarrollo de la comunidad cubana en Nueva York duda tuvo el efecto, al igual que en las emigracio-
durante el siglo XIX. Al investigar los textos relevan- nes, de arraigar esos valores en la cultura de la na-
tes para mi pesquisa, me resultó imposible ignorar ción. Desde entonces la intransigencia y la intole-
las constantes y explícitas referencias a la impor- rancia han estado entrelazadas en el discurso y el
tancia de la intransigencia como conducta loable. comportamiento político de los cubanos. Me limi-
Les anticipo algunos ejemplos. La biografía (un to, sin embargo, a lo que está al alcance de mis
homenaje, realmente) de Néstor Ponce de León, investigaciones, o sea, a la emigración, y en este
prominente miembro de la comunidad de Nueva caso específico, la comunidad de Nueva York en el
York, escrita por José Álvarez Conde, se titula: siglo XIX.
Néstor Ponce de León, el emigrado intransigen-
te.2 Armando Caballero, en su breve libro sobre el Definiciones
papel de la mujer en la Guerra del 68, dedica todo
un capítulo a alabar «la intransigencia revoluciona- Debemos dejar claro lo que se entiende con los
ria en nuestras mujeres».3 Hace ya algunos años vocablos «intransigencia» e «intolerancia» y la rela-
Carlos Ripoll escribió un ensayo sobre «la noble ción entre los dos. La intransigencia es la falta de
intransigencia de José Martí».4 disposición o voluntad para transigir o llegar a un
Me urge hacer una aclaración preliminar. Mis in- acuerdo mediante concesiones que recíprocamen-
vestigaciones más recientes, como ya he indicado, te hacen las partes interesadas. Transigir es en efecto
están centradas en la comunidad cubana de Nueva ceder mutuamente para así llegar a un acuerdo que
aunque no representa todo lo que uno quisiera, sí
2 José Álvarez Conde: Homenaje del Archivo Nacional a otorga algo de lo que ambas partes buscan, incluso
su primer director Néstor Ponce de León, el emigrado en una relación antagónica. Al transigir se pacta, se
intransigente, La Habana, Publicaciones del Archivo
Nacional de Cuba, 1955. cede, se sacrifica algo para así tener un resultado
3 Armando O. Caballero: La mujer en el 68, La Habana,
aceptable y positivo para todos. Por lo general, tran-
Editorial Gente Nueva, 1978. sigir es un procedimiento autóctono de los sistemas
4 Carlos Ripoll: «La noble intransigencia de José Martí», donde existe cierta distribución del poder, como
en Diario Las Américas, 11 de enero de 1991, 8-A. sucede en gobiernos parlamentarios. En los sistemas

41
absolutistas no se desarrolla ni la tradición ni la opor- sundi. Ya había tenido lugar el levantamiento de Yara,
tunidad de transigir. El intransigente no cede, no pero Mestre abrigaba la esperanza de que en la
pacta, en gran medida porque no tiene que hacerlo reunión Lersundi anunciara que Madrid por fin haría
o no tiene la oportunidad de hacerlo, y consecuen- llegar a Cuba las reformas y libertades que el nuevo
temente puede darse el lujo de actuar conforme a gobierno liberal estaba implantando en España tras
sus emociones, las cuales no le permiten ceder ante el derrocamiento del régimen de Isabel II. Para Mes-
el rival o enemigo. El jesuita español José M. de tre, al igual que para muchos criollos habaneros
Alejandro enfatizó precisamente el factor emotivo miembros de la elite profesional, comercial e inte-
al observar que «la intransigencia está definida si- lectual de la capital, esa era la única posibilidad de
cológicamente por la obstinación e inmutabilidad por evitar que la estrategia que tan abruptamente ha-
una parte y por la agresividad por otra».5 bían planteado los orientales, o sea, la lucha arma-
Es precisamente esa agresividad lo que hace que da, se convirtiera en la única opción para los crio-
la intransigencia esté acompañada por la intoleran- llos. El llamado grupo reformista habanero estaba
cia. Mientras que la intransigencia es una actitud en compuesto por figuras como el propio Mestre, su
relación al rival o enemigo, la intolerancia se dirige pariente Miguel Aldama, el yerno y sobrino de Al-
usualmente hacia aquellos que deberían estar en el dama, Leonardo del Monte, José Antonio Echeve-
mismo bando pero de quienes se sospecha que no rría, José Morales Lemus, Antonio Bachiller y Mo-
están suficientemente comprometidos con la causa. rales, Nicolás Azcárate, José Valdés-Fauli y otros.
Es decir, los intransigentes son intolerantes con aque- Estaban estrechamente relacionados por lazos eco-
llos que supuestamente están de su parte pero a los nómicos, profesionales, familiares y académicos e
cuales se les impugna una tendencia a transigir, a intelectuales.
pactar, a favorecer una conciliación o acuerdo; en Diez días antes de la reunión en Palacio, Mestre
efecto, de no ser intransigentes. Esto se resume en la le escribía a su amigo Nicolás Azcárate en Madrid:
actitud de que están con nosotros o con el enemi- «[...] como de la pérdida de la esperanza se va en
go. La intolerancia se manifiesta de una forma agre- camino de la desesperación, es de temerse que todo
siva y emotiva, siempre reclamando una posición venga a parar en demostraciones de carácter grave
moral superior, culpando a los otros de traicionar o y en un rompimiento decisivo».6
lastimar esa causa moral. El rompimiento decisivo que temía Mestre se
produciría entre peninsulares y criollos. Los orien-
La ruptura del 68 tales, con Carlos Manuel de Céspedes a la cabeza,
ya habían declarado ese rompimiento y planteado
El 24 de octubre de 1868, José Manuel Mestre se la lucha armada como la única alternativa ante la
encaminaba al Palacio de los Capitanes Generales perenne intransigencia de los españoles en otorgar-
para una reunión con el gobernador Francisco Ler- les a los criollos libertades y soberanía. Pero en La
6 Carta de José Manuel Mestre a Nicolás Azcárate, repro-
5 José M. de Alejandro: «Sobre la intransigencia, ensayo ducida en José Ignacio Rodríguez: Vida del Doctor José
de fenomenología existencial», en Revista de Occiden- Manuel Mestre, La Habana, Imprenta Avisador Comer-
te, año III, segunda época, No. 31, oct. de 1965, p. 13. cial, 1909, p. 99.

42
Habana, ambos bandos todavía formaban parte de Corona, ofreciéndole el cargo de Gobernador Ci-
una sola sociedad. Miembros de la elite criolla parti- vil de la Isla de Cuba con el propósito de que ayu-
cipaban en, y en algunos casos encabezaban, impor- dara al gobernador Lersundi «con tus influencias y
tantes instituciones sociales, culturales, económicas relaciones».9 En otro momento el antiguo anexio-
y jurídicas, incluso ocupando cargos públicos. Dé- nista y reformista hubiera aceptado la oportunidad
cadas de conspiraciones, expediciones, represión de colaborar con el gobierno de Lersundi, pero re-
y frustradas iniciativas reformistas, como la Junta chazó la oferta con una carta inequívoca que de-
de Información, no habían logrado todavía quebrar muestra lo imposible que ya le resultaba a la elite
el orden social habanero. De hecho, cuando ese 24 habanera hacer otra cosa que no fuera apoyar a
de octubre se invitó a Palacio a los más prominen- Céspedes:
tes miembros de la sociedad habanera, asistieron
tanto criollos como peninsulares. Pero en esa reu- La oferta que hacéis [...] hubiera hallado acogi-
nión, que ni siquiera había sido convocada por el da antes de ahora en una población que siempre
Gobernador, los criollos que asistieron, como Mes- ha aspirado a la autonomía del país [...] Desgra-
tre, vieron sus esperanzas desvanecerse. Cuando ciadamente las circunstancias han cambiado;
este planteó ante el Gobernador la necesidad de y fatigados los unos, desengañados los otros,
implementar reformas liberales, Lersundi abrupta- exasperados muchos y descontentos todos, una
mente dio por terminado el encuentro, aseverando parte considerable de los habitantes se ha lanza-
que lo que planteaba Mestre era análogo a la posi- do a la pelea, y busca en el éxito de las armas la
ción de los insurrectos de Yara, y que su gobierno libertad y las garantías que no ha podido obtener
«tenía los medios adecuados para castigar a los re- a fuerza de la resignación en treinta años de su-
beldes y agitadores y suprimir la revolución», aña- frimientos.10
diendo que «de las discusiones no se saca nada» y
que «el sacrificio de algunas vidas suele ser el me- El «rompimiento decisivo» que temía Mestre acae-
jor medio de evitar sacrificios mayores».7 ció. Décadas de intransigencia española ante las
Después de eso, a Mestre y al grupo reformista peticiones y demandas de los cubanos finalmente
habanero no les quedó más remedio que «some- resultaron en una ruptura. Como veremos, los re-
terse a lo inevitable»8 y apoyar a los orientales. formistas habaneros encararían las consecuencias
Miguel Aldama, quien se encontraba viajando por de una recrudecida represión española y sin excep-
los Estados Unidos y Europa cuando Céspedes alzó ción emigrarían del país, asentándose casi todos en
la bandera en La Demajagua, a su regreso a La Nueva York donde, por lo menos al principio de la
Habana recibió una carta personal de nada menos guerra, representaron el grupo más importante de
que don Carlos de Borbón, el pretendiente a la exiliados en apoyo al gobierno de Céspedes. Este
7 Rodríguez: ob. cit., p. 113.
8 Carlos Rafael Rodríguez: «José Manuel Mestre, la filo- 9 Joaquín Llaverías: Miguel Aldama, o la dignidad pa-
sofía en La Habana», en Letras: Cultura en Cuba, t. 6, triótica, La Habana, Imprenta Molina y Cía, 1937, p. 16.
prefacio y compilación por Ana Cairo Ballester, La Ha- 10 Carta de Miguel Aldama a Carlos de Borbón, reproduci-
bana, Editorial Pueblo y Educación, 1989, p. 386. da en Llaverías: ob. cit., pp. 17-18.

43
grupo se mostró renuente a resolver la cuestión cu- Los ánimos estaban caldeados y permanecerían
bana a tiros. Como lo expresó Diana Abad: «la lu- así durante toda la guerra. «Los españoles que es-
cha armada por la independencia nació sin ellos y a tán en Cuba», escribió desde La Habana Juan de
pesar de ellos».11 Esa realidad jugaría un importan- Almansa y Tavira, «podrán ser vencidos, cedidos o
te papel en la dinámica política de la comunidad de vendidos jamás: Cuba será española o la abando-
Nueva York a lo largo de la guerra. naremos convertida en cenizas».14 La «integridad
nacional» se convirtió en la causa moral de los
La intransigencia española se intransigentes españoles. El brigadier José María
Velasco estaba orgulloso de no transigir en esa cau-
recrudece y la adoptan los cubanos
sa: «aceptamos de buen grado el título de intransi-
Francisco Lersundi fue sustituido como goberna- gentes si se nos quiere dar, porque en efecto, lo
dor de la Isla por Domingo Dulce, quien llegó a La somos contra toda tendencia a la separación o des-
Habana en enero de 1869 con instrucciones de re- membración del territorio».15 Velasco arremetió de
solver la guerra cubana con medidas conciliadoras. forma amenazante e intolerante contra aquellos es-
Inmediatamente emitió dos proclamas: una garanti- pañoles que, tomando una posición «blanda» hacia
zando la libertad de expresión y prensa (excepto los revolucionarios, criticaban a los defensores de
en los temas de la Iglesia y la esclavitud), y la otra la integridad nacional:
ofreciendo una amnistía general a los rebeldes si
entregaban las armas en un período de cuarenta días. Mientras no ven que en los rebeldes es la regla
La reacción de los elementos leales a España no general y constante de conducta el incendio, el
se hizo esperar. En una carta al Capitán General robo y el asesinato, con refinamiento de cruel-
unos ciudadanos de Santiago de Cuba le exigieron dad y de befa, tendremos derecho para sospe-
a Dulce «medidas extremas, medidas severas, re- char, aunque con dolor, que no sea equivoca-
medios heroicos, no paliativos, no consideraciones», ción sino subvención, lo que los impele a
añadiendo que «hombres honrados jamás pueden favorecer a los insurrectos y para pedir que sean
transigir con el crimen».12 El tono causó asombro a considerados como cómplices de la traición y
Emilio Soulere, diplomático español en La Habana: juzgados como tales.16
«jamás», recordó años después, «se había atrevido
nadie en la isla de Cuba a usar un lenguaje tan in- Tales actitudes fueron secundadas por las accio-
conveniente, tan poco respetuoso dirigido a la au- nes violentas de los voluntarios, quienes a partir
toridad superior».13
14 Juan de Almansa y Tavira: La revolución de Cuba y el
elemento español, opúsculo, La Habana, Imprenta y
Encuadernación de la Sociedad de Operarios, 1870,
11 Diana Abad: «Las emigraciones cubanas en la Guerra p. 21.
de los Diez Años», en Santiago, No. 53, 1984, p. 151.
15 José María Velasco: Guerra de Cuba: causas de su du-
12 Carta a Dulce reproducida en Soulere: ob. cit. (en n. 1), ración y medios de terminarla y asegurar su pacifica-
pp. 61-63. ción, Madrid, Imprenta de El Correo Militar, 1972, p. 82.
13 Ibíd., p. 63. 16 Ibíd., p. 83.

44
de la llegada del gobernador Dulce comenzaron una que se cogiese prisionero en el acto de una ac-
campaña de terrorismo en la capital. Como bien ción, o en la persecución, fuese fusilado.18
indica Leví Marrero, los voluntarios representaban
«un elemento antisocial y provocador» y protago- A tales medidas, Céspedes respondió desde su
nizaron los conocidos actos de violencia en el Tea- cuartel general con sus propias órdenes que tanto
tro Villanueva, la acera del Louvre y el Palacio Al- en contenido como en lenguaje imitaban las dispo-
dama, además de motines por toda la ciudad.17 El siciones extremas de Dulce:
mismo Dulce se encontró amenazado por los vo-
luntarios, ya que Lersundi había aumentado sus fi- Todo prisionero que haya tomado las armas en
las a más de treinta y cinco mil, excediendo el nú- clase de voluntario contra la república [...] será
mero de las tropas regulares bajo el mando directo pasado por las armas [...] la actual guerra de
del capitán general. independencia no reconoce neutrales entre los
Céspedes rechazó la oferta de amnistía. A Dulce, habitantes de la isla, pues el que no está con
asediado por los voluntarios y los elementos intran- nosotros se considera enemigo [...] juzgado y
sigentes que exigían una mano dura, no le quedó más castigado según convenga [...] todo el que hicie-
remedio que acceder. En un viraje completo de su re algún servicio voluntario al gobierno español
política conciliadora, canceló las libertades antes [...] será pasado por las armas inmediatamente
concedidas y emitió una orden que especificaba los después de su aprehensión.19
que se considerarían actos de traición juzgados por
tribunales militares. Estos incluían, además de rebe- La represión y la violencia avanzaban descontro-
lión y traición, participar en asambleas políticas y al- ladamente por ambos lados del conflicto. Ni siquiera
teraciones del orden público. Las órdenes emitidas a José Manuel Mestre pudo haber anticipado el 24 de
las tropas españolas eran tajantes en su severidad y octubre la profundidad de la ruptura que se desarro-
aplicación. El general Antonio Peláez escribió en sus llaría en solamente unos meses. Y todavía Dulce no
memorias que «las instrucciones que recibí del gene- había terminado de emitir órdenes represivas. Dos-
ral en jefe Dulce no eran nada suaves», detallando cientos cincuenta hombres, en su mayoría profesio-
de esta forma esas órdenes: nales y miembros de la elite criolla habanera, fueron
encarcelados y deportados a la colonia española
todo cabecilla, fusilado: toda persona que con de Fernando Póo. En una escena destinada a ha-
medios naturales e influencia moral contribuyese cer cundir el terror en la ciudad, los prisioneros
al fomento y sostén de la insurrección [...] fusila- fueron llevados maniatados desde La Cabaña hasta
do [...] verbalmente se me ordenó que todo mé- el buque San Francisco de Borja a la luz del día y
dico, abogado, escribano y maestro de escuela
que se aprehendiese con los insurrectos fuese 18 Antonio Peláez: Contestación a los voluntarios (1869),
citado en Carlos M. Trelles: Biblioteca Histórica Cu-
fusilado en el acto [...] ordené que todo rebelde bana, vol. 1, Matanzas, Imprenta de Juan F. Oliver, 1922,
p. 333.
17 Leví Marrero: Cuba; economía y sociedad, vol. 15, Ma- 19 Carlos Manuel de Céspedes, citado por Soulere: ob. cit.
drid, Editorial Playor, 1992, pp. 296-297. (en n. 1), pp. 96-97.

45
ante una muchedumbre que se aglomeró al otro lado La intransigencia y la intolerancia
de la entrada del puerto. en Nueva York
Con el pretexto de negarles a los insurrectos
fuentes de ayuda económica, Dulce decretó el pri- Carlos de Sedano nació en Cuba y pertenecía a
mero de abril de 1869 un embargo sobre las pro- una familia que se había asentado en la Isla a me-
piedades y los bienes de todos los cubanos rebel- diados del siglo XVIII. Los Sedano, sin embargo,
des, deportados, o exiliados, que eventualmente nunca abandonaron su identidad como españoles.
llegó a aplicarse a casi cuatro mil personas cuya Carlos era un prominente reformista, y apoyaba al
lealtad a España se cuestionaba o que simplemen- liberalismo como la mejor opción para los intereses
te se habían ausentado de sus propiedades y se de España y para la continuación del colonialismo
asumía que estaban en el exterior o en el campo español que él favorecía. Observó con horror tanto
de batalla.20 la insurrección como la reacción represiva del go-
Las nefastas consecuencias de la ruptura del 68 bierno y los abusos de los voluntarios. En marzo de
sirvieron para instalar irrevocablemente a la intran- 1869 resolvió abandonar el país definitivamente con
sigencia y la intolerancia como valores en la cultu- toda su familia a bordo del buque Eagle hacia Nue-
ra política cubana. Desde la infructuosa gestión va York. Pasaría algún tiempo en esa ciudad antes
de Félix Varela en 1823 ante las Cortes españolas de seguir a su destino: España. Años después, en
hasta el fracaso de la Junta de Información en 1867, sus memorias, resumió de esta forma sus sentimien-
todo intento por parte de los cubanos de negociar tos al emigrar de Cuba:
cambios en el régimen colonial en la Isla fue re-
chazado tajantemente por el gobierno español. El Desde aquel mismo instante resolvimos no ocu-
terrorismo de los voluntarios, las detenciones y las parnos de política cubana, porque la nuestra, que
deportaciones, el embargo de las propiedades y lo era de paz y de conciliación, de unión y de
la violencia en los campos de batalla, le pusieron templanza, no podía encontrar eco entre los in-
punto final a cualquier iniciativa pacífica para re- transigentes de uno y otro bando, que todo creían
solver la cuestión cubana. En adelante, existiría resolverlo por medio del odio y de la sangre.21
entre los cubanos muy poca tolerancia para aque-
llos que favorecían la negociación y el apacigua- Creyendo haber dejado en la Isla esas actitu-
miento. La solución de los orientales, al filo del des hostiles, Sedano se encontró, sin embargo, que
machete, se convirtió en la única opción, aun para los cubanos exiliados en Nueva York evidenciaban
los cautelosos habaneros. Era la independencia o esos mismos patrones de comportamiento al inten-
nada, y tendría que ser lograda por la fuerza. La tar reclutarlo para la causa de la independencia:
intransigencia y la intolerancia se convirtieron en
valores cubanos. Declarados en abierta hostilidad contra España,
se imaginaron capaces de imponer su política a
20 Joaquín Llaverías: El Consejo Administrativo de Bie-
nes Embargados, La Habana, Academia de la Historia 21 Carlos de Sedano: Cuba, estudios políticos, Madrid,
de Cuba, 1941. Imprenta de Manuel G. Hernández, 1873, p. 381.

46
todos sus compatriotas, sujetarlos a su criterio y Nueva York. La celebración de reuniones públi-
reducirlos a una dictadura [...] a las ofertas, los cas de cubanos y de los que con ellos simpatiza-
consejos y los ruegos, sucedían las amenazas y sen. La agitación por medio de los periódicos.
las injurias [...] vicioso proceder de hombres La pronunciación de discursos más o menos in-
políticos que se llaman liberales.22 flamatorios [...] La recolección de fondos por
medio de emisión de bonos, suscripciones, fe-
La represión había imposibilitado llevar a cabo rias, regalos de joyas por las señoras, etc., etc.
en Cuba, y especialmente en La Habana, cualquier Y una lucha abierta, declarada, entre la legalidad
acción política encaminada a apoyar a la revolu- del país [los Estados Unidos] y las aspiraciones de
ción. Nueva York se convirtió en el principal esce- los revolucionarios.24
nario de esas actividades, y era de esperar que fue-
ra allí donde, en su activismo político, los cubanos Durante la Guerra de los Diez Años esos patrones
ensayaran nuevas tendencias hacia la intransigencia de activismo llegaron a unos niveles de intensidad
y la intolerancia. que no fueron igualados por emigraciones antes ni
José Ignacio Rodríguez, quien emigró a Nueva después. Fue en esa década que la comunidad cu-
York en 1869, publicó en 1900 su Estudio históri- bana de Nueva York creció con mayor rapidez y se
co, uno de los pocos textos sobre la historia de la localizó una gran parte de la elite criolla. El tono del
emigración escrito por un emigrado de la época.23 discurso y el activismo de la comunidad fueron in-
Rodríguez presenta un perspicaz análisis de los pa- fundidos con el trauma de la ruptura del 68. La inde-
trones de activismo político que se manifiestan, con pendencia a todo costo se convirtió en la causa mo-
predecible repetición, entre los cubanos emigrados ral, y la intransigencia en defensa de esa causa fue el
desde los anexionistas hasta el Partido Revoluciona- credo dominante entre los cubanos emigrados. Y fue
rio Cubano. Su descripción es un excelente sumario durante la guerra cuando se manifestaron las más
de las actividades que llevaron a cabo los cubanos profundas divisiones entre los emigrados, marcadas
en Nueva York en apoyo a la Guerra de los Diez por un clima de hostilidad e intolerancia.
Años. Refiriéndose al anexionismo, escribe: No es necesario repasar aquí los detalles del
desarrollo de las divisiones entre los llamados «al-
A este período corresponde la inauguración del damistas» y los «quesadistas», ya que han sido do-
sistema u orden de cosas que con relación a los cumentadas en otras fuentes.25 Me limito a un aná-
asuntos de Cuba ha venido después repitiéndo- lisis de sus orígenes y sus manifestaciones en los
se con monótona identidad en los Estados Uni- textos y documentos de la época para demostrar
dos de América. La creación de una Junta en cómo el discurso intransigente e intolerante sentó
raíces en la emigración.
22 Ibíd., p. 383. En realidad, los términos «aldamistas» y «quesa-
23 José Ignacio Rodríguez: Estudio histórico sobre el ori- distas» le dan un carácter demasiado «personalista»
gen, desenvolvimiento y manifestaciones prácticas de
la idea de la anexión de la isla de Cuba a los Estados
Unidos de América, La Habana, Imprenta La Propa- 24 Ibíd., pp. 136-137.
ganda Literaria, 1900. 25 Ver Abad: ob. cit. (en n. 11).

47
a lo que era una división mucho más amplia y comple- A un lado estaba el antiguo grupo reformista de
ja que superaba las personalidades. Dos condiciones La Habana, los llamados «aldamistas», quienes fue-
sentaron las bases para el conflicto dentro de la co- ron los primeros representantes del gobierno de
munidad cubana. La primera era que los emigrados Céspedes en Nueva York. La agencia fue inicial-
quedaban relegados al papel de apoyar una revolu- mente creada por José Morales Lemus, quien pos-
ción que había sido organizada y lanzada en Cuba. teriormente cedió la representación de la Repúbli-
Fue la única etapa del activismo político de la emigra- ca a Miguel Aldama cuando este llegó a Nueva York
ción en la cual esto resultó cierto. La Guerra Chiquita en mayo de 1869. Fue este grupo el que creó en
y la que lanzó Martí en 1895 se organizaron desde el esa ciudad una Junta en apoyo a la revolución.
exterior. Se puede decir lo mismo de las expedicio- El antiguo grupo reformista habanero mantenía
nes y otras acciones en los cuarenta y los cincuenta estrechos lazos entre sus miembros, incluso conexio-
que apoyaban el proyecto anexionista. El hecho nes familiares. Por lo general sus integrantes llega-
de que los emigrados tuvieran exclusivamente un pa- ron a Nueva York a principios de 1869 con una
pel de apoyo quería decir que en Nueva York no existía situación económica bastante acomodada, no
un liderazgo nato de la revolución, lo opuesto a lo que obstante el embargo español. Desde mucho antes
sucedería años después, por ejemplo, con el Partido del conflicto del 68 habían establecido extensas
Revolucionario Cubano. El liderazgo residía en Cés- relaciones personales y comerciales y cuentas de
pedes y la República en armas. Esto ocasionaría una ahorro e inversiones en casas financieras de esa me-
constante crisis de legitimidad entre los líderes de la trópoli, producto de la exportación y venta del azú-
emigración, por la cual las diferentes facciones se dis- car en esa ciudad. Ese comercio era la base eco-
putaban el liderazgo, disputas que dieron lugar a que nómica de la elite criolla habanera de donde provenía
Céspedes tuviera que intervenir en varias ocasiones. esta comunidad.
Eran rencillas con un carácter brutal, ya que se busca- Miguel Aldama era su figura más prominente y
ba tratar de desprestigiar a los contrarios ante Céspe- emblemática. En 1868, a la edad de cuarenta y ocho
des con todo tipo de acusaciones e injurias. años, era uno de los hombres más ricos y notables
Agravando esa crisis había otro factor fundamen- de Cuba. En gran medida había asumido el control
tal que creaba un clima hostil en la comunidad: las no solamente de la fortuna de su padre Domingo, sino
cosas no marchaban bien para la revolución. La también de la de la familia de su madre, los Alfon-
guerra en Cuba se iba gastando y estancando, y en so. El clan Alfonso-Aldama se extendía, por matri-
la emigración la recaudación de fondos para aper- monio, a los Madan, los Del Monte, e incluía tam-
trechar a los combatientes no tuvo el éxito espera- bién a José Manuel Mestre. Dueños, entre otras
do, y los envíos de armas no fueron numerosos, propiedades, de varios ingenios, vendían su azúcar
dando pie a las recriminaciones. Estas condiciones en Nueva York, donde Miguel acostumbraba pa-
mantenían a la comunidad en vilo y dieron lugar a sar parte de su tiempo, veraneando en Saratoga y
que se ampliaran las divisiones naturales entre los manteniendo una gruesa cuenta con su agente de
emigrados. Estas se basaban en una combinación ventas y banquero en la casa de Moses Taylor y
de factores: ideología, intereses económicos, nivel Cía. Esa cuenta le permitió vivir holgadamente cuan-
socioeconómico y origen regional. do llegó a la ciudad como exiliado en 1869, no

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obstante haber sufrido el embargo de sus propie- residentes de Nueva York u orientales que llegaron
dades en Cuba. Diana Abad ha fijado el monto de después de 1869 y que provenían de los campos
la riqueza de Aldama en Nueva York en unos sete- de batalla o eran allegados de quienes combatían.
cientos mil dólares.26 Una hoja de contabilidad con Este grupo es conocido como los «quesadistas»
fecha de 1872 en los archivos de la compañía Mo- porque la figura que impulsó su cohesión era el ge-
ses Taylor revela una cuenta de cien mil dólares a neral Manuel de Quesada y Loynaz. Cuando la
nombre de Aldama.27 Cámara de la República le quitó el mando a este
Aunque no todos los miembros del grupo haba- último en el ejército, su cuñado, el presidente Cés-
nero tenían los recursos de los Aldama en Nueva pedes, lo envió a Nueva York a organizar expedi-
York, sí se habían preparado financieramente cuando ciones. Quesada no encontró entre Aldama y los
desde La Habana contemplaban, después del Gri- otros miembros de la Junta el apoyo que conside-
to de Yara, la inevitable emigración que se aproxi- raba adecuado para sus excursiones a Cuba, y abrió
maba. Los archivos de Moses Taylor contienen una brecha entre él y el grupo «aldamista», que cier-
correspondencia que indica que durante esa etapa tamente veía a Quesada con recelo. Pero el general
de crisis en Cuba, no solamente Aldama, sino tam- encontró apoyo en Nueva York entre varios cuba-
bién otros allegados a él, se ocuparon de situar aún nos que estimaban que la Junta no actuaba con su-
más fondos en Nueva York.28 El 26 de diciembre ficiente esmero en su deber de apoyar la revolución
de 1868, por ejemplo, Aldama envió desde La Ha- con fondos y armas. Entre estos se encontraban
bana una carta a las oficinas de Moses Taylor, pre- Carlos del Castillo y su primo José G. del Castillo,
sentándoles a su amigo José Antonio Echeverría, los hermanos Lamadriz (Juan Javier y José F., de la
quien «desea colocar algunos fondos en esa ciudad Sociedad de Artesanos de Brooklyn), y el matri-
y le he recomendado que los envíe a uds. por el monio de Cirilo Villaverde y Emilia Casanova, esta
presente vapor».29 En 1872 aparece en los archi- última la presidenta de la Liga de las Hijas de Cuba.
vos de la compañía una cuenta de veinticinco mil Carlos del Castillo era originalmente oriental, aun-
dólares a nombre de Echeverría.30 que vivía en La Habana, y fue uno de los deporta-
Del otro lado de la división entre los emigrados dos a Fernando Póo. Era pariente de Céspedes, y
había una agrupación de aquellos que eran antiguos padrino del hijo de este con Ana de Quesada, la
segunda esposa del presidente de la República. Vi-
26 Ver Abad: ob. cit. (en n. 11), p. 176. llaverde y Casanova vivían en Nueva York desde
27 En Moses Taylor Papers, caja 79, Biblioteca Pública de los tiempos del anexionismo.
Nueva York. Los «quesadistas» se empeñaron en denunciar ante
28 Carta de Miguel Aldama a Moses Taylor and Company, Céspedes y la comunidad cubana de Nueva York a
18 de diciembre de 1868, en Moses Taylor Papers, caja quienes ellos llamaban los «junteros». Al hacerlo, los
305, Biblioteca Pública de Nueva York.
«quesadistas» enarbolaron la causa moral de la in-
29 Carta de Miguel Aldama a Moses Taylor and Company,
26 de diciembre de 1868, en Moses Taylor Papers, caja
dependencia y acusaron al grupo de Aldama de ser
305, Biblioteca Pública de Nueva York. flojos en el empeño de apoyar a Céspedes y de es-
30 En Moses Taylor Papers, caja 79, Biblioteca Pública de tar dispuestos a transigir con el proyecto revolucio-
Nueva York. nario. Como tal, los «quesadistas» abiertamente

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cuestionaban la legitimidad de la Junta como repre- Los «aldamistas» eran capaces de ripostar con
sentante de la República, y sobre todo el papel de sus propios dardos. Respondiendo a una de las crí-
Aldama como agente general. Como hemos indi- ticas de Casanova, Aldama escribió: «Para que fuese
cado anteriormente, el grupo de Aldama, con sus más dolorosa la herida, se ha puesto el arma en
orígenes en el reformismo habanero y con fuertes manos que por el sexo a que pertenecen, deberían
intereses económicos, era susceptible a esa acusa- estar más prontas a verter bálsamo sobre las llagas
ción. Aunque lo negaban, sin duda muchos de sus de la patria, que a asestar golpes funestos».32
integrantes deseaban que la guerra terminara sin Pero sin duda el discurso intolerante, agresivo y
mayores daños a la riqueza del país y que el em- emotivo emanaba más bien de los «quesadistas»,
bargo sobre sus propiedades fuera derogado. quienes se atribuían la defensa de la causa moral y
Pero también es cierto que los ataques de los como tal asumían la ofensiva al denunciar a aquellos
«quesadistas» llegaron a unos niveles de ensaña- que consideraban traidores a la causa. El tono álgido
miento y de injuria que realmente sorprenden cuan- de los ataques estaba condicionado por una eviden-
do se leen las cartas y documentos que se inter- te antipatía a nivel personal. En una carta anónima
cambian en esos primeros años de la guerra en los que aparece en el archivo de Carlos del Castillo,
que se retaba la legitimidad de la Junta. Emilia Ca- y que probablemente fue escrita por Emilia Casano-
sanova era quizá la pluma más acerba. En una misi- va, se arremete emotivamente contra los «junteros»:
va a Céspedes denuncia a
Mestre [...] trepador por excelencia, retranque-
los hombres que se arrogan el derecho de go- ro consumado [...] Hilarillo [Cisneros] [...] que
bernarnos y despachar expediciones que jamás no ha trepado sino agarrándose de los fondillos
llegan, pierden el tiempo y los recursos [...] en de empleados españoles [...] El chilala de Mo-
intrigas vergonzosas, en delaciones infames, y en rales Lemus [...] que se fue para el furo, y se
impedir que los pocos patriotas puros hagan lo murió de cagalera cuando hubo de hacer paten-
que ellos no son capaces de hacer. te su nulidad [...] Aldama, el excomerciante de
chinos, maniquí sin entendimiento, instrumento
Casanova le comunica a Céspedes que contara hoy del redomadísimo bribón de Pepe Mestre
con «la devoción de todos los cubanos verdaderos [...] esos nombres que ningún cubano puede pro-
y con la admiración de las cubanas, las cuales sa- nunciar sin sonrojo.33
ben distinguir entre el patriota sincero y de alma
fuerte y el flojo especulador en patriotismo».31 Tí- La carta continúa con referencias al nivel social
pico del lenguaje intolerante, Casanova impugna el de los «aldamistas», indicando que no eran la «cre-
patriotismo y la cubanidad de sus contrarios.
32 «Los Comisionados y el Agente General de la Repúbli-
31 Carta de Emilia Casanova a Carlos Manuel de Céspe- ca de Cuba en los Estados Unidos, a los cubanos»,
des, 4 de octubre de 1870, reproducida en Apuntes Nueva York, 10 de febrero de 1871.
biográficos de Emilia Casanova de Villaverde escritos 33 Carta anónima en el archivo de Carlos del Castillo, en
por un contemporáneo [atribuido a Cirilo Villaverde], Moses Taylor Papers, caja 306, Biblioteca Pública de
Nueva York, 1874, pp. 96-97. Nueva York.

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ma de la emigración» sino «la cachaza [...] porque El resentimiento por las diferencias socioeconó-
no es más que la basura del caldo cubano, subida a micas era palpable en el discurso y los documentos
la superficie a impulsos de la pútrida fermentación de los «quesadistas». Otro de los nombretes que le
producida por la presencia del podrido y corruptor ponían al grupo de Aldama era «pasteleros», por-
gobierno español [...] criados a la leche de la servi- que se decía que pasaban el día paseando por la
dumbre española».34 ciudad en sus coches y comiendo pasteles. José
Por lo general el grupo «quesadista» no tenía en del Castillo en una carta a su primo Carlos se queja
Nueva York los recursos personales, ni en Cuba ocu- de «los que viven en la abundancia, los que tienen
paban la alta posición social de sus contrarios. Como caudales depositados en los bancos, a los que pa-
indicamos, fueron los habaneros, con su larga histo- sean en coche y hacen alarde de lujo en las tempo-
ria de comercio con Nueva York, quienes pudieron radas de Saratoga sin acordarse de los sufrimien-
disponer de enormes cuentas en casas comerciales tos de los que están peleando por su libertad».37
en Manhattan. Los orientales en Nueva York no te- Los «quesadistas» esgrimían también la burla y
nían tales recursos, como tampoco el matrimonio Vi- la ironía en sus ataques contra los aldamistas. Se
llaverde-Casanova, que siempre llevó una modesta referían a Aldama como «El Benemérito». También
vida en esa ciudad.35 Esta diferencia socioeconómi- imprimieron un volante con unas décimas que apa-
ca no solamente engendró resentimientos, sino que rentaban ser escritas por sus contrarios, incluyendo
también reforzaba la imagen de los «aldamistas» las supuestas «firmas»:
como ricachones que no estaban dispuestos a sacri-
ficar sus fortunas para alcanzar la independencia de INVITACIÓN DE LOS FIRMANTES
Cuba y que empleaban sus esfuerzos y fondos en
negocios en Nueva York. No era una acusación sin No comamos más pastel
fundamento. Aldama, por ejemplo, entró en el nego- Vamos a comer jutía
cio de refinar azúcar en Nueva York. Al mismo tiem- Pues del Mambís llega el día
po que fungía como representante de la República Y no nos darán cuartel.
invertía tiempo y dinero en la construcción de la re- Y desgraciado de aquel
finería «Santa Rosa», un imponente edificio de ladri- Que no esté bien confesado
llo en Brooklyn con diez pisos y chimeneas.36 Después de haber pasteleado
Con gorriones y cubanos.
34 Carta anónima en el archivo de Carlos del Castillo. Por nuestros mismos hermanos
35 Una excepción era Carlos del Castillo, contador y ban- Hemos de morir ahorcados.
quero en La Habana, quien al momento de emigrar te-
nía con Moses Taylor y Compañía inversiones en bo- No más pasteles señores
nos de los Estados Unidos por la suma de noventa y Que aquí está el Cólera morbo
cinco mil dólares (Testamento de Carlos del Castillo,
marzo de 1868, en Moses Taylor Papers, caja 306, Bi- Y está con el seño torbo
blioteca Pública de Nueva York).
36 «The Santa Rosa Sugar Refinery», en Brooklyn Daily 37 Carta sin fecha de José del Castillo, en Moses Taylor
Eagle, 13 de octubre de 1873, p. 4. Papers, caja 305.

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Contra todos los traidores. Una vez en Nueva York, los «quesadistas» inten-
Pronto los libertadores taron, con cierto éxito, involucrar a Ana de Quesada
Nos pueden cuentas tomar. en su campaña contra los «aldamistas». Céspedes
Vamos a Cuba a pelear murió en 1874. Ana de Quesada de Céspedes per-
O aflojemos los monices maneció prácticamente el resto de su vida en Nueva
Porque si no los mambises York. Su correspondencia es la de una mujer amar-
A todos nos van a ahorcar. gada por lo que consideró el sacrificio en vano de su
marido y la perfidia de sus compatriotas.
Miguel Aldama
Miguel Embil Una esperanza tardía: la llegada
José Manuel Mestre de Aguilera
Hilario Cisneros
Joaquín y José Angarica El 13 de agosto de 1871 llegó a Nueva York el
Manuel Calvo vicepresidente de la República, Francisco Vicente
Leonardo Delmonte Aguilera, nombrado por Céspedes para ocupar las
Néstor Ponce de León funciones que dejó vacantes Aldama con su renun-
Pedro Ferrer y Landa cia después del fracaso de la gestión de Zenea.
José Antonio Echeverría Céspedes le había encomendado que sobre todo
José Govín subsanara las divisiones entre los exiliados para que
N. Barbarrosa en la unión se facilitara el apoyo material a la revo-
Juan Jová lución. En la biografía de su padre que escribiría
Y todos los desertores del ejército38 Eladio Aguilera Rojas, publicada en 1909, se en-
cuentra un resumen desgarrador de la situación que
El trágico affaire Zenea resultó en la dimisión de encontró el patricio bayamés al llegar a Nueva York:
Aldama y los otros comisionados de la Junta. Los
«quesadistas» estaban convencidos de que Aldama, Era tal el ensañamiento de las pasiones que esta
Mestre y Nicolás Azcárate habían enviado al poeta división había engendrado, que si en Cuba ardía
Juan Clemente Zenea en una misión para convencer una guerra de exterminio entre cubanos y españo-
a Céspedes de que pactara con los españoles, con- les, en el extranjero ardía otra no menos encarni-
firmando las sospechas sobre la Junta. Aunque la zada y fiera entre los propios cubanos. Si en Cuba
misión resultó en la muerte de Zenea a manos de los los combatientes se lanzaban balas y acometían
españoles, cumplió por lo menos la encomienda que con la bayoneta y el machete, en el extranjero se
le dio Céspedes al poeta cuando se reunieron en el lanzaban insultos sangrientos, y acometían a su
cuartel del Presidente: llevarse a Nueva York a su honra y a su honor, tratando de destrozarlos y
esposa Ana de Quesada, quien estaba embarazada cubrirlos de lodo. En Cuba se necesitaron cuatro
de mellizos. siglos de tiranía, de opresión y de vejamen, para
fomentar ese sentimiento de odio al opresor; en el
38 En Moses Taylor Papers, caja 308. extranjero bastó poco más de un año de ambicio-

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nes por el manejo de los intereses de la patria, de ese diario es el tiempo y esfuerzo que Aguilera se
rivalidades por figurar, de disputas por merecimien- vio obligado a invertir a causa de las intrigas cons-
tos mezquinos y de soberbia, para desarrollar ese tantes que obstaculizaban su labor patriótica. El re-
mismo odio de cubano a cubano.39 cuento de sus actividades está lleno de reuniones y
gestiones estériles ocasionadas por las divisiones
Aguilera obró, con poco éxito, para subsanar las entre cubanos. Todos trataron, como escribe Cés-
divisiones. Se concentró en la labor de recaudar fon- pedes Argote,
dos y apertrechar expediciones. En eso tampoco tuvo
el éxito que esperaba. Descubrió la triste realidad de de atraerlo hacia sus respectivos bandos, pero
que los cubanos ricos de la ciudad no estaban dis- como Aguilera no se parcializó ni tomó partido a
puestos a separarse de su capital. Y aquellos que sí favor de ninguno de ellos, se van separando de él.
apoyaron a la revolución con sus bienes prácticamen- En el mejor de los casos lo ignoraron; y en el peor,
te ya habían agotado sus recursos subvencionando lo atacaron y pusieron todo tipo de obstáculo para
costosas y, en muchos casos, fracasadas expedicio- que sus gestiones fracasaran.41
nes. Así fue el caso, por ejemplo, de José María Mora,
cubano residente en Nueva York desde hacía ya mu- La imparcialidad de Aguilera ante las divisiones
chos años y cuñado de Domingo Goicouría. de los emigrados sin duda se debió mayormente a
Posiblemente no había antes de la guerra un orien- su esmero por mantenerse encaminado exclusiva-
tal más acaudalado que Aguilera. Pero con la revo- mente en la tarea de apoyar a la revolución. Pero
lución lo perdió todo y no tenía cuentas en Nueva también es cierto que ninguno de los dos bandos
York. Vivía en esa ciudad con escasísimos recur- representaba una alianza natural para el vicepresi-
sos. Más que nadie, él tenía razones para entrar en dente de la República. Por un lado, si bien los «que-
la injuria, la recriminación y cuestionar el patriotis- sadistas» enarbolaban una posición de apoyo y sa-
mo y la lealtad de sus compatriotas. Pero hasta aho- crificio, el tono injurioso y desmedido del discurso
ra no se ha descubierto texto alguno en el cual Agui- de estos, sobre todo el de Casanova, lastimaba las
lera bajara al nivel del discurso incendiario de la sensibilidades caballerosas de Aguilera, quien sin
intolerancia. Su diario durante esos años, fragmen- duda lo veía no solo como un obstáculo a la conci-
tos del cual fueron publicados a partir de 2008 por liación que él buscaba, sino también como un arma
la editorial de Ciencias Sociales en una edición de que se empleaba de forma agresiva para atraerlo
Onoria Céspedes Argote, es una crónica escueta hacia ese bando.
de sucesos y actividades, con un mínimo de juicios Eladio Aguilera Rojas, en la ya citada biografía
e introspecciones.40 Pero lo que sí es evidente en de su padre, relata un incidente en Nueva York, en
1872, durante un momento crítico en el cual Agui-
39 Eladio Aguilera Rojas: Francisco V. Aguilera y la revo-
lera tenía que tomar una decisión respecto a la dis-
lución de Cuba de 1868, t. I, La Habana, La Moderna
Poesía, 1909, p. 66. posición de una cantidad considerable de bonos de
40 Onoria Céspedes Argote (ed.): Diario de Francisco Vi- la República. Había recibido mensajes de Emilia
cente Aguilera en la emigración (Estados Unidos) 1871-
1872, t. I, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2008. 41 Ibíd., p. 28.

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Casanova de Villaverde insistiéndole repetidamen- to de una causa por la cual sacrificó todo, Aguilera
te para que él acudiera a una cita en la casa de ella, murió ahogado, de cáncer de la garganta, el 22 de
sin duda con el propósito de influir sobre esa deci- febrero de 1877, en su casa en la calle 30, Oeste,
sión. Aguilera utilizó incluso pretextos falsos para número 223, en Manhattan. Su féretro fue vela-
eludir la invitación, aun conociendo las consecuen- do en el ayuntamiento de la ciudad de Nueva
cias de negarle a la señora de Villaverde tal peti- York, con las banderas estadunidense y cubana
ción. Eladio Aguilera resume así el incidente una vez volando sobre el edificio. Era la primera vez en
que su padre rechazó tajantemente la invitación: la historia, apuntó el New York Herald, que el
«Aguilera, que conocía el temperamento nervioso cadáver de un extranjero se velaba en el ayunta-
de la señora de Villaverde, dijo que ese incidente miento de la ciudad.45
iba a dar lugar a que dicha señora se molestase y
nos juzgara con injusticia».42 Pero en su diario, el Conclusión
vicepresidente expresó su juicio sobre la reacción
que anticipaba de la señora de Villaverde en un len- Todas las emigraciones cubanas, desde el tiempo
guaje mucho más pintoresco: «Calcúlese los sapos de Félix Varela hasta el presente, han anhelado in-
y culebras que echará esa Sra. contra nosotros».43 cidir sobre el destino de Cuba. Es la condición pro-
Por otro lado, aunque los «aldamistas», como pia de los que se consideran exiliados. En este tra-
miembros de una elite hacendada, gran parte de bajo se establecen los antecedentes históricos de
ellos educados en el extranjero, pudieron haber te- dos rasgos de la cultura política de la emigración
nido muchas bases en común, principalmente en que han conspirado en contra del cumplimiento
términos de clase social, con el patricio bayamés, de ese anhelo: la intransigencia y la intolerancia.
Aguilera llegó a darse cuenta de que los habaneros La Guerra de los Diez Años marcó el estreno en
no estaban comprometidos con la independencia y la emigración de esos dos rasgos, y fue también
mucho menos dispuestos a sacrificarlo todo por ella, el primer contexto en que quedaron demostra-
sino motivados más bien por la esperanza de algún das las consecuencias que podían tener en que-
día recuperar sus propiedades. En 1875 le escribió brantar las aspiraciones de los emigrados revolu-
a Tomás Estrada Palma, en una carta citada por cionarios.
Céspedes Argote: «Nuestra falta absoluta de co- Aguilera representa una excepción y un símbolo
nocimientos de los hombres de Occidente, ha cau- de esperanza, ya que, manteniendo siempre en
sado grandes e irreparables perjuicios a nuestra mente los mejores intereses de la patria, demostró
Revolución».44 cómo con voluntad y carácter el individuo puede
Asediado por una ciudad fría en la cual vivía en sobreponerse a un ambiente viciado por una cultu-
una penumbra económica y por el desmoronamien- ra política en la cual la intransigencia y la intoleran-
cia se presentan como valores. c
42 Aguilera Rojas: ob. cit. (en n. 39), p. 207.
43 Céspedes Argote: Ibíd., p. 15. 45 «Aguilera’s Burial», en New York Herald, 27 de febrero
44 Ibíd., p. 27. de 1877, p. 5.

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