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¿QUÉ ES LA “AUTORREGULACIÓN”?

Cuando hacemos referencia al término autorregulación, estamos hablando del mecanismo por el
cual una entidad es capaz de regularse a sí misma en forma voluntaria, programada y controlada.
Visto y considerando que su definición alude a entidades cabe aclarar que este mecanismo puede
ser utilizado tanto por una institución como puede ser una empresa o una familia, donde por
ejemplo podríamos hablar de la autorregulación de gastos; como por un sujeto en particular.
Autorregulación corporal
En este último caso podríamos decir por ejemplo que, constantemente nuestro cuerpo está
utilizando los mecanismos de autorregulación natural para mantener nuestro organismo en
homeostasis, es decir, en equilibrio.
Así, estímulos como el hambre y la sed, o mecanismos como el respiratorio, logran encontrar el
punto justo donde su funcionamiento es eficaz y eficiente. Entonces, por ejemplo, en el caso de
la respiración, es debido la autorregulación la que nos indica cada cuanta segunda se va a inhalar
y exhalar, para que no se respire menos de lo necesario generando hipoventilación, o, por el
contrario, más de lo necesario alcanzando un grado de hiperventilación.
La autorregulación emocional
De la misma manera, un sujeto puede utilizar este mecanismo para controlar sus emociones, y,
por ejemplo, ante una situación de tensión o angustia no llorar en público.
Así también, puede utilizarse el término para describir el autocontrol ejercido por una persona
sobre una conducta, como puede ser, por ejemplo, comer; donde el sujeto puede regular la
cantidad de comida que ingiere a pesar del hambre que tiene en función de una dieta que quiere
seguir.

De esta forma, podemos decir que existen tantos factores por los que es importante la
autorregulación como ámbitos de aplicación del mecanismo. Porque, por ejemplo, si hablamos de
autorregulación en función de la conducta podemos decir que es fundamental para llevar una vida
en forma adaptativa, en sociedad, pudiendo respetar las leyes; como así también para la
propia salud si nos limitáramos al ejemplo de la alimentación.
De igual modo sucede con la autorregulación natural del cuerpo, ejercida principalmente por
el cerebro y el sistema nervioso, sobre todos los demás sistemas del organismo; resulta
fundamental para que estemos sanos, y podamos llevar una vida normal.
Asimismo, si hablamos de autorregulación emocional debemos decir que es de suprema
importancia para la vida psíquica del sujeto, para que pueda sentirse bien consigo mismo.
Resulta importante resaltar, que en el caso de la autorregulación emocional es indispensable un
profundo trabajo de autoconocimiento que permita darnos cuenta cuando es necesario que
voluntariamente ejerzamos el autocontrol sobre nuestros sentimientos y emociones.
Así podemos concluir que el mecanismo de la regulación propia, resulta imprescindible para
una vida en armonía y equilibrio tanto física como psíquicamente.
¿QUE ES ARMONIA?
Armonía procede del latín harmonía, aunque sus orígenes más remotos refieren a un vocablo
griego que significa “combinación” o “ajustamiento”. El término puede utilizarse para nombrar a
la combinación de sonidos simultáneos que, aunque diferentes, resultan acordes. El concepto
también se usa en referencia a la variedad de sonidos, medidas y pausas bien concertada. Por
ejemplo: “Lo que me gusta de esta orquesta es la armonía que logra en sus
composiciones”, “Estoy estudiando armonía en el conservatorio”, “Este estilo de música no se
caracteriza por su armonía”.

En concreto, dentro del ámbito musical, podríamos decir que armonía es el término que se utiliza
para referirse a la relación que se establece entre los distintos acordes, más concretamente a la
organización de los mismos, y que es la que permite, junto a otros elementos, que una
composición sea no sólo agradable al oído sino de gran calidad.
Las escalas, la tonalidad, los movimientos, los enlaces, la tensión o el reposo son algunos de los
elementos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de establecer la armonía de una canción o
bien a la hora de analizar la misma.
El concepto tiene significados extra musicales, en relación con el equilibrio de las proporciones
entre las distintas partes de un todo. Lo armónico siempre está considerado
como bello o agradable.
La proporción y correspondencia de una cosa con otra, por lo tanto, es la armonía: “Si pintas las
paredes de estos colores, vas a perder la armonía del estilo”, “Necesito cambiar las sillas para
lograr armonía en el salón”.
La armonía también es la amistad y la buena correspondencia. Cuando dos personas están en
armonía, no tienen problemas entre ellas, sino que mantienen una relación pacífica que no genera
inconvenientes: “Hemos conversado sobre nuestras diferencias y ya estamos nuevamente en
armonía”, “Para conservar la armonía en una pareja, lo importante es mantener el respeto”.
Es habitual que se hable de la armonía familiar. En este caso, se establece que para conseguirla
hay que apostar por conseguir que cada miembro tenga su espacio, que exista organización y
orden, que se opte por la tolerancia y el respeto…
En el lenguaje coloquial, el término se usa como sinónimo de paz interior o calma: “Estoy en
armonía gracias al yoga”, “Cuando llego a mi casa y me siento en el sofá con un vaso de vino
tinto, siento que recupero la armonía”.
Además de todo lo expuesto tendríamos que resaltar que existe en estos momentos una empresa
de cosméticos que recibe el nombre de Armonía Bio. La principal particularidad que ofrece aquella
es que se encarga de preparar y elaborar todos sus productos haciendo uso únicamente de
plantas y de extractos de origen vegetal.
También existe, por otra parte, Armonía Animal. Este es el nombre de una asociación sin ánimo
de lucro que tiene como principal objetivo el ayudar a un desarrollo lo más normal posible de todos
aquellos niños que tienen algún tipo de enfermedad o de minusvalía. Para contribuir a que logren
una mejor calidad de vida, aquella se encarga de ponerles en relación con animales, que les
ayudarán a mejorar no sólo lo que sería en su crecimiento físico sino también a nivel emocional.
Estudio de la armonía
Como otras disciplinas humanas, el estudio de la armonía presenta dos versiones: el estudio
descriptivo (es decir: las observaciones de la práctica musical) y el estudio prescriptivo (es decir:
la transformación de esta práctica musical en un conjunto de normas de supuesta validez
universal).
El estudio de la armonía sólo se justifica en relación con la música occidental, ya que la Occidental
es la única cultura que posee una música «polifónica», es decir, una música en la que se suele
ejecutar distintas notas musicales en forma simultánea y coordinada. De modo que, a pesar de
que el estudio de la armonía pueda tener alguna base científica, las normas o las descripciones de
la armonía tienen un alcance relativo, condicionado culturalmente. También ocurre en los
aspectos del ritmo y la melodía musicales.
En la música occidental, la armonía es la su disciplina que estudia el encadenamiento de diversas
notas superpuestas; es decir: la organización de los acordes. Se llama «acorde» a la combinación
de tres o más notas diferentes que suenan simultáneamente (o que son percibidas como
simultáneas, aunque sean sucesivas, como en un arpegio). Cuando la combinación es solo de dos
notas, se llama «bicordio».
La idea de vertical y horizontal es una metáfora explicativa, relacionada a la disposición de las
notas musicales en una partitura: verticalmente se escriben las notas que se interpretan a la vez, y
horizontalmente las que se interpretan en forma sucesiva. Sin embargo, también forma parte del
estudio de la armonía las sucesiones horizontales de acordes, y su efecto sobre el fluir general de
la música.
En la escolástica musical, el contrapunto es una disciplina complementaria a la armonía (y que se
confunde con ella), pero que se centra más en la elaboración de melodías que sean combinables
simultáneamente que en los acordes resultantes de tal combinación. Es decir: se centra más en la
percepción de las partes que en la del todo. Como disciplina creativa (y no como disciplina
académica), el contrapunto tuvo su auge durante el Barroco, particularmente con la figura
de Johann Sebastián Bach.
Clasificación
Los acordes pueden clasificarse en:
 perfectos mayores, cuando presentan un intervalo de tercera mayor (dos tonos sobre la
tónica) y quinta justa (tres tonos y un semitono sobre la misma tónica),
 perfectos menores, que tienen una tercera menor (un tono y un semitono) y una quinta
justa,
 disminuidos, que tienen una tercera menor y una quinta disminuida (dos tonos, dos
semitonos) y
 aumentados, que tienen una tercera mayor y una quinta aumentada (tres tonos y dos
semitonos).
En una escala de modo mayor, el I, IV y V grado son acordes perfectos mayores, el II, III y VI
acordes perfectos menores, y el VII un acorde disminuido.
En una escala de modo menor, el I y IV grado son acordes perfectos menores, el II y VII son
acordes disminuidos (visto que, en la escala menor armónica, al VI grado se le aumenta medio
tono) y el III es aumentado (por lo mismo). Los grados restantes se omiten, pues serían mayores.
Los mejores grados o grados tonales son el I, IV y V. Los grados menos importantes o débiles son
el II y el VI. Los grados muy débiles son el III y el VII.
Lo básico para enlazar acordes es hacerlo en estado fundamental, sin preocuparse de la
musicalidad. Una forma de enlace entre acordes es guardando notas comunes, es decir, una nota
del primer acorde se repite en el segundo (se puede alargar la del primero, manteniéndola
mediante una ligadura). El resto de notas que forme el acorde deberá de moverse hacia un
intervalo lo más próximo posible. Otra forma de enlazar acordes es no guardar notas comunes, en
cuyo caso el movimiento que lleve la nota principal, idealmente, será opuesto al que realice el
resto de notas que tenga el acorde. Se consigue más musicalidad al haber un dinamismo
(movimientos contrarios) en el movimiento de las notas del acorde, es decir, si unas ascienden,
que desciendan las otras, y viceversa. La nota principal del acorde corresponde a la voz del bajo,
y el resto no tiene una jerarquía fija. Al tratarse de 4 voces (que de abajo hacia arriba serán
llamadas bajo, tenor, alto y soprano), los acordes se pueden enlazar de distinta manera
dependiendo del uso que se quiera hacer de ellos.
 Un movimiento paralelo son dos voces que siguen una misma dirección o sentido (ambas
ascienden, o bien, ambas descienden) usando el mismo intervalo.
 Un movimiento oblicuo lo realizan una voz que repite la nota (o la alarga) y otra voz que
asciende o desciende.
 Un movimiento directo son dos voces moviéndose en el mismo sentido, pero con intervalos
distintos (lo que lo diferencia del movimiento paralelo).
 Un movimiento contrario son dos voces que se mueven en distinto sentido (ninguna se
repite o alarga, antes bien una asciende y otra desciende, no importa cuál).
En movimientos como el paralelo o el contrario pueden surgir problemas armónicos, como que
haya dos octavas consecutivas o dos quintas justas consecutivas, formadas por las mismas voces
(octavas paralelas o quintas paralelas, consideradas la peor trasgresión a las reglas de la
armonía), aunque existe una excepción en el caso de las quintas, siempre y cuando no se
produzca sobre voces extremas (bajo y soprano): la segunda quinta deberá ser aumentada o
disminuida.
El movimiento directo también presenta problemas armónicos. Si se da entre voces extremas
(mencionadas anteriormente), la voz de la soprano deberá moverse por grado conjunto (ascender
o descender sólo un grado). En partes intermedias (voces centrales o una voz central y otra
extrema), una de esas dos voces deberá moverse por grados conjuntos, o ese enlace será
considerado erróneo. En el caso de las quintas hay una excepción: si en el segundo acorde, entre
las voces involucradas, apareciese una nota común al acorde anterior.
Entre voces contiguas, habrá que evitar la octava directa.
Tensión y reposo
Desde hace varios siglos se descubrió que algunas combinaciones de acordes producen una
sensación de tensión mientras que otras producen reposo. Algunos acordes, en un determinado
contexto, tienen un sentido conclusivo y otros un sentido transitorio (aunque en realidad esto es
relativo y depende de su relación con el conjunto de la composición). En la música
académica europea (desde el final del siglo XVII hasta comienzos del siglo XX), hasta el oído
menos cultivado puede distinguir cuándo está próximo o distante el final de una frase musical.
La armonía tradicional de los estilos renacentista, barroco, clásico y romántico se conoce como
armonía tonal, ya que está basada en el sistema tonal, teniendo una fuerte función estructural,
siendo determinante en la forma musical de una determinada composición.
A partir del período romántico (siglo XIX), empieza a utilizarse con más fuerza el valor colorista de
la armonía, debilitando paulatinamente la función estructural de la armonía tonal, e introduciendo
cada vez más modalismos, proceso que culmina con la aparición de
compositores impresionistas, nacionalistas y experimentalistas (atonalidad, dodecafonismo, etc.)
que utilizarán una armonía más libre y modal.
En la música popular
La música popular urbana más difundida en la actualidad tiene, en su mayoría, una construcción
tonal. Esta puede variar en complejidad, y en muchos casos presenta tintes modales. Por ejemplo,
está el caso de la chacarera, que a veces usa el modo dórico, o el del flamenco, que utiliza
el modo frigio (cadencia andaluza).
La importancia profunda de la armonía social
Discordias, confusiones, antagonismos y discrepancias; tal parece que son las bases de muchos
de los males, cuando éstas actitudes se enmarcan en el campo de la política y el orden jurídico de
los pueblos. Lo contrario a todo esto, es la armonía, que es una virtud que ha de buscarse por
sobre todas las cosas.

La armonía como aquello que busca la unidad placentera entre ideas discordante, no presupone
la eliminación de una forma de pensar o de opinar, sino todo lo contrario, ya que ésta busca la
unidad dentro de la diversidad y el respeto de la idea del otro. Así la armonía ve la posibilidad de
un trabajo en conjunto en busca de un mismo fin aunque éste se busque por métodos diferentes y
con variedad de matices.

En consecuencia, no puede de ninguna manera ser mala la armonía y no pueden ser


deslegitimados lo que la buscan y los que la proponen, para lograr por medio de ella, la unidad de
un pueblo en cualquier sociedad de hombres que amen la libertad y el predominio del derecho.

Por lo tanto, quien busca la armonía, busca la paz. Quien busca la paz es hombre de bien y, de
estos hombres de bien, todo país tiene necesidad para que, con el concurso de los mismos, se
pueda alcanzar las metas de prosperidad y bienestar económico que hace a una nación digna de
ser contada entre las naciones prósperas y democráticas, que añaden a todo esto, una gran cuota
de libertades inherentes al ser humano que vive en hermandad y solidaridad militante.

No puede triunfar ningún proyecto humano divorciado de la unidad necesaria para hacer un
trabajo en concordancia con el resto del cuerpo social que es uno e indivisible. Pero esta unidad
no es un sistema monolítico del pensamiento dirigido por leyes, decretos, o por consignas por muy
santas justas y buenas que parezcan ser, o que lo sean. La unidad se da necesariamente en la
diversidad, para que de esa manera no se minimice ni se aniquile la individualidad de los que
componen la nación como un todo. Esta diversidad es el caldo de cultivo donde prospera la
armonía que busca la interrelación de todo aquello que se presenta como discordante, pero que a
la postre suma una cuota apreciada de fuerza y dinamicidad incontenibles para la consecución de
aquello que un pueblo se propone conquistar como meta necesaria y alcanzable.

La armonía reclama su razón de ser; ella busca su lugar y, de seguro podrá jugar su papel
conciliador en medio de una lucha que se presenta ser en extremo interesante y necesaria.

No puede existir la unidad sin la armonía y, los que están de parte de la misma podrán ser
ignorados pero ella por si misma saldrá adelante como una necesidad para el logro de la unidad y
por consiguiente, del triunfo que todos queremos para el bien supremo de la patria.

La armonía es total y completamente opuesta a toda división y confrontación irracional y arbitraria.


Sus aparentes puntos de discordancia no son otra cosa, que sus movimientos intrínsecos a su
propia naturaleza, que es la unidad y la reconciliación de las partes aparentemente contrarias pero
susceptibles de atracción recíprocas. Por lo tanto, la armonía tiene que jugar su papel
fundamental en el logro de las soluciones posibles.

La armonía renuncia al discurso crítico de la historia pasada con sus errores manifiestos, en aras
de marcar un hito positivo en vista al futuro. La armonía no puede jugar su papel conciliador si
permite por un solo segundo en considerar y rumiar el pasado condenado a morir juntamente con
sus fracasos. Es por ello que, daremos todo el esfuerzo al logro de las metas propuestas
usándolas como fundamento de nuestro accionar consiente como sujetos válidos de la historia
que nos confronta y nos impela hacia el futuro que a todos nos pertenece.

El luchar porque prevalezca la armonía, es un derecho que a todos nos asiste y por lo tanto, no es
patrimonio exclusivo de ningún ente en particular. Hacer que impere en todo su vigor y
potencialidades es nuestro deber irrenunciable, y a ella nos debemos en cuanto es el verdadero y
oportuno vínculo hacia la paz de la nación.