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SINDROME FEBRIL

INTRODUCCIÓN
Alumna : ARTEAGA JULISSA

La fiebre es el principal motivo de consulta pediátrica, constituye un síndrome que


acompaña a enfermedades banales y auto limitadas y a enfermedades graves que
ponen en peligro la vida, la etiología no necesariamente es infecciosa, puede tener
un fondo inmunológico, alérgico y neoplásico, pero lo esencial es que la presencia
de fiebre indica actividad inflamatoria. La fiebre en los niños es causa de angustia
en los padres, más que ningún otro síntoma.
En la consulta pediátrica, la fiebre ocupa sin lugar a dudas el primer lugar. Cuando
un organismo sufre una agresión muestra una respuesta generalizada, concertada
y eficientemente orquestada.
El objeto de todos estos cambios conductuales, hormonales y de funcionamiento
de todos los órganos del cuerpo es como una alerta general, un apresto a la
defensa a la agresión cualquiera que sea el origen de ésta, que ahora se
denomina «respuesta de fase aguda».
Vista así la fiebre, no es posible entenderla como una respuesta negativa del
organismo, sino todo lo contrario, tiene un efecto favorable, por un lado, se debe
tomar como un aviso de que algo está agrediendo al organismo y sirve como
indicador para apreciar la respuesta terapéutica. La fiebre es considerada como un
verdadero síndrome y está constituido invariablemente por el alza térmica,
aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la frecuencia respiratoria,
anorexia, concentración de la orina, cefalea, sed, escalofríos, sueño, fatiga,
irritabilidad, mialgias, artralgias, delirio febril y mal estado general.
La asistencia a los niños febriles no suele constituir un problema importante, ya
que la mayoría de las infecciones en menores de 3 años suelen ser de origen viral
y son procesos autolimitados. Cuando la fuente de infección está claramente
definida o si el estado general es lo suficientemente malo no constituyen tampoco
un problema importante, excepto por que el proceso pueda implicar.

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SÍNDROME FEBRIL
1. EPIDEMIOLOGIA:
Las Crisis Febriles (CF) son el problema más común en la práctica
neurológica pediátrica, con una prevalencia generalmente aceptada de alrededor
del 45% de todos los niños, con una incidencia anual de 460 / 100.000 niños en el
grupo de 0 a 4 años, y una ligera mayor incidencia en varones que en mujeres.
Es pues, el trastorno convulsivo más frecuente en la infancia. Varios estudios
muestran que entre 7 % – 10 % de los niños menores de 2 años con temperatura
mayor de 39°C, presentan un episodio convulsivo
Se estima que del 2 al 5% de los niños menores de 5 años sufren al menos una
CF. La prevalencia media es de aproximadamente el 3% en los países europeos y
Estados Unidos, y más alta en países como Japón (7%) e Isla Guan (14%).
La incidencia anual se establece en 460 por 100.000 niños entre 0 y 4 años.
La CF es más frecuente en niños que en niñas en una relación que varía de 1,1:1
a 2:1; La mayoría de las CF se inician entre los 6 meses y 3 años, con un pico a
los 18 meses. Entre el 20-25% de los niños con CF presentan la primera en el
primer año y sólo en el 6-15% tiene lugar después de los 4 años.
Los estudios investigados con gemelos y familias con afectos de CF señalan un
Importante componente genético en la etiología de éstas. El niño con un hermano
o padre con CF tiene un riesgo de 4 ó 5 veces más alto que la población general,
así como la tasa de concordancia en gemelos monocigotos y dicigotos es del 70 y
20%, respectivamente. Se ha sugerido una herencia autosómica dominante con
penetrancia incompleta en familias con CF r y una herencia poligénica en
pacientes aislados.
La mitad, aproximadamente, de los niños que han tenido una CF presentan al
Menos una nueva CF: un 30%, una segunda, un 15-20%.
En el 2004 de un brote de fiebre de Lassa que afectó a pacientes del servicio de
pediatría y se cobró la vida de varios trabajadores del hospital. La mayoría de los

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casos eran niños pequeños, muchos de los cuales procedían directamente del
servicio de pediatría, un hecho que no tenía precedentes. , La OMS envió a
Kenema un equipo de investigación de campo para que ayudara a los funcionarios
del Ministerio de Salud y Saneamiento a evaluar la situación y a contener la
propagación de la enfermedad.
Entre el 1 de enero y el 24 de abril de 2008 fueron hospitalizados 95 casos
pediátricos, La media de edad de los casos era de 18 años, y la mitad tenía menos
de 15 años; el 50% eran del sexo femenino. La tasa de letalidad fue del 30-50%
en los menores de 5 años y del 71% en los menores de 1 año.
Los episodios agudos de fiebre suponen entre un 10 y un 20% de las visitas a una
consulta de pediatría. No hay diferencias significativas en relación al sexo o a la
condición socioeconómica. Son más frecuentes en niños entre 3 y 36 meses. En
este período, la media de episodios agudos de fiebre oscila entre 4 y 6 al año.
Asimismo, el número de episodios febriles es mayor en niños que asisten a
guardería. Existe un aumento de la incidencia en los meses de invierno,
coincidiendo con epidemias de virus respiratorios y gastrointestinales

2. DEFINICIÓN:
Síndrome febril es la elevación térmica del cuerpo como una respuesta
específica, mediada por el control central, ante una agresión determinada.
Es caracterizado por la elevación de la temperatura corporal, que incluye
además síntomas y signos:

 Circulatorios (taquicardia, hipotensión, soplos cardíacos sistólicos) incremento


del gasto cardíaco,

 Respiratorios (polipnea) aumento del consumo de oxígeno.

 Digestivos (lengua saburral, anorexia, sensación de empacho gástrico, sed


excesiva, etc.), reducción de la absorción intestinal de hierro y anorexia

 Nerviosos (astenia, inapetencia, cefalea, sudación, quebrantamiento,


escalofríos)

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 Metabólicos y endocrinos: aumento del metabolismo basal en un 10 a 15% por
cada grado de temperatura; catabolismo proteico y graso y aumento de la
secreción de esteroides, hormona tiroidea, hormona antidiurética.

 Además, varía el metabolismo y absorción de ciertas drogas.

 En algunos casos, delirio, convulsiones y herpes labial.


Fiebre: Aumento de la temperatura del cuerpo por encima de la normal, que
manifiesta la reacción del organismo frente a alguna enfermedad. Se ha llegado al
consenso internacional para considerar fiebre a la temperatura corporal central
sobre 38ºC
Hipertermia: Elevación de la temperatura debida a pérdida insuficiente de calor,
ejercicio, fármacos, drogas, calor extremo, hipertermia de origen central y
alteraciones endocrinológicas. Se define como el aumento de la temperatura
interna >40 °C a consecuencia de una mayor producción del calor, o de una
reducción de la pérdida de él, sin que se produzca un ajuste del centro
termorregulador.
Hiperpirexia: Se define como hiperpirexia la temperatura corporal o fiebre muy
elevada que es superior a 41.1 ºC, normalmente estas temperaturas se alcanzan
debido a la presencia de infecciones agudas

La fiebre es un mecanismo de respuesta del organismo, con


efectos beneficiosos:

Crea condiciones de temperatura desfavorables para los gérmenes (el


neumococo muere cuando es sometido a altas temperaturas).

Aumenta el poder fagocitario y bactericida de los glóbulos blancos.

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MECANISMOS DE PÉRDIDA DEL CALOR LLAMADO TERMOLISIS

RADIACIÓN: Es la transmisión de calor entre dos objetos a través de


ondas electromagnéticas. Un objeto irradia calor a otro sin que exista contacto
físico. El calor se irradia de la piel a cualquier objeto más frio que lo rodea. La
radiación aumenta a medida que aumenta la diferencia de temperatura entre los
objetos. La enfermera aumenta la perdida de calor por radiación retirando la ropa.

CONVECCIÓN: Es el paso del calor hacia afuera por el movimiento del


aire. El calor se traspasa a las moléculas de aire en contacto directo con la piel.
Las corrientes de aire transportan hacia afuera el aire calentado.

CONDUCCIÓN: Es la perdida de pequeñas cantidades de calor corporal


al entrar en contacto directo la superficie del cuerpo con otros objetos más fríos
como una silla, el suelo, una cama, etc. este mecanismo adquiere gran
importancia cuando se produce una inmersión en agua fría, o se aplica una bolsa
de hielo.

EVAPORACIÓN: Es el paso de energía calorífica cuando un líquido es


transformado en gas. Sudoración

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3. ETIOLOGÍA:
AGENTES ETOLÓGICOS SEGÚN GRUPO ETÁREO

EDAD AGENTES IMPLICADOS


Menor de 1 mes Estreptococos del grupo B
E. coli
Listeria monocytogenes
Streptococcus pneumoniae
Haemophilus influenzae
Staphylococcus aureus
Neisseria meningitides
Salmonella sp.
De 1 a 3 meses Streptococcus pneumoniae
Estreptococos del grupo B
Neisseria meningitides
Salmonella sp.
Haemophilus influenza
Listeria monocytogenes
De 3 a 36 meses Streptococcus pneumoniae
Haemophilus influenzae
Neisseria meningitides
Salmonella sp.
Staphylococcus aureus
E. coli
Mayores de 3 Streptococcus pyogenes
años Streptococcus pneumonia
E. coli.

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4. CLASIFICACIÓN
a. Según la evolución:
 Continua: Oscilaciones diarias inferiores a 1ºC, con poca fluctuación. Es
la que aparece en la fiebre tifoidea , en la neumonía neumocóccica, en los
tifus exantemáticos, pero no en las infecciones intravasculares.
 Intermitente o "en agujas": grandes oscilaciones diarias. La
temperatura va fluctuando de la fiebre a la normalidad a lo largo de cada
día. Suele deberse a procesos sépticos por gérmenes piógenos, pero
también puede originarla la tuberculosis miliar, los linfomas y las drogas.13
Este tipo de fiebre es característico del paludismo (malaria), trasmitido por el
mosquito Anopheles hembra; el agente es el esporozoo plasmodium, que
cumple un ciclo vital que se repite cada 48 a 72 hs. lisando eritrocitos, lo
que desencadena este tipo de fiebre.
 Remitente: La temperatura vuelve a la normalidad cada día, pero sin
llegar a alcanzarla. Se da en muchas enfermedades febriles, supuraciones
y sinusitis.
 Reincidente, recurrente, periódica u ondulante: Alternancia de
períodos de fiebre continua con otros de normalidad térmica (apirexia). La
temperatura se vuelve normal uno o más días entre el episodio fiebre
continua. Aparece en la malaria, fiebre reincidente del piojo o garrapata y
fiebre de Pel Ebstein de la enfermedad de Hodgkin, también en la
brucelosis.

b. Según la Intensidad:
Subfebril o febrícula: Menos de 37,5ºc
Fiebre ligera: Menos de 38ºc
Fiebre moderada: 38 – 39ºc
Fiebre alta: 40ºc
Hiperpirexia: 41ºc

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c. Según la Duración:
De corta duración: De horas o pocos días, inferior a las dos semanas.
Ejemplos: Infección de vías respiratorias superiores, faringo-amigadlitis
estreptocócicas otitis media aguda, infecciones urinarias, neumonía atípica,
hipersensibilidad a drogas, etc.
Persistente: de semanas o meses. Ejemplos 3 causas infecciosas
comunes son: tuberculosis diseminada, abscesos intrabdominales
pirógenos ocultos, y con menor frecuencia, Endocarditis infecciosa. Los
niveles duraderos y notables de fiebre a menudo provienen de las llamadas
enfermedades vasculares del colágeno y algunas neoplasias, en particular
linfomas.

d. De forma clásica, las CF se han dividido en dos grandes grupos en función de


sus características clínicas, evolutivas y posibilidades terapéuticas:

CONVULSIÓN FEBRIL SIMPLE Ó CONVULSIÓN FEBRIL


TÍPICA Ó CONVULSIÓN FEBRIL BENIGNA: Suponen el 70%
del total, y viene definida por una crisis de breve duración (inferior a 15
minutos), generalizada, que ocurre sólo una vez durante un periodo de
24 horas en un niño febril, que no tiene una infección intracraneal ni un
disturbio metabólico severo.
CONVULSIÓN FEBRIL COMPLEJA Ó CONVULSIÓN
FEBRIL ATÍPICA Ó CONVULSIÓN FEBRIL COMPLICADA:
Constituyen el 30% restante. Se define como una crisis de una duración
superior a 15 minutos, focal (con o sin generalización secundaria), crisis
recurrente (la crisis se repite dentro de las primeras 24 horas), y que no
es desencadenada en un niño con insulto neurológico previo,
anormalidad conocida del sistema nervioso central, o con una historia
anterior de crisis afebriles. Son difíciles de detectar, pues los
componentes focales suelen ser imprecisos, como la desviación de

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ojos, las asimetrías motoras en el contexto de una crisis bilateral y los
episodios de fijación de mirada con rigidez focal.

5. FISIOPATOLOGÍA:
La fiebre se produce como consecuencia de una alteración del
mecanismo que regula la termorregulación en respuesta a diversos estímulos y
que pueden ser infecciosos o no infecciosos que desencadenan la respuesta
inflamatoria.

El centro del sistema de termorregulación del cuerpo se localiza en la


región pre óptica del hipotálamo, el cual es responsable del mantenimiento de
un punto específico de temperatura para el organismo. Esta región preóptica
contiene neuronas termo sensitivas cuya frecuencia de descarga es afectada
por la temperatura de la sangre que fluye por el hipotálamo y además, por un
balance a través de un mecanismo de retroalimentación desde los receptores
de las neuronas periféricas de frío y calor, que están localizadas en la piel y en
los músculos.

La producción de calor es el resultado de un proceso metabólico y


termogénico, el cual se debe a incremento del metabolismo celular, de la
actividad muscular y escalofríos involuntarios; conjuntamente con
vasoconstricción periférica, lo cual permite la conservación del calor.

Independientemente de la etiología, la vía final de muchas causas de


fiebre es la producción de pirógenos endógenos, los cuales median la
respuesta febril, alterando directamente el punto de termorregulación
hipotalámico. Aunque la interleukina (IL)–1, IL-6, factor de necrosis tumoral-α,
factor activador plaquetario e interferón son todos pirógenos endógenos, la IL-1
se considera el prototipo de pirógeno endógeno.

La producción de pirógenos endógenos y muy particularmente la IL-1,


puede ser estimulada por productos microbianos (endotoxinas, virus, hongos,

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peptidoglicans), complejos antígenoanticuerpo, componentes del
complemento, fracción Fc de la IgG, otras citokinas incluyendo la propia IL-1,
metabolitos esteroides androgénicos y ácidos biliares inflamatorios, etc.

Las células capaces de sintetizar y secretar pirógenos cuando son


estimulados son: monocitos sanguíneos circulantes, macrófagos tisulares,
células de Kupffer del hígado, linfocitos, células sinoviales, células del sistema
nervioso central (astrocitos, microglia, etc.), células del músculo liso vascular y
endotelial. Aunque está claro que los pirógenos endógenos son los
responsables de la elevación del punto establecido de termorregulación, el
mecanismo íntimo a través del cual lo hacen no está claro aún.

Hasta ahora no hay evidencia de que la IL-1 pase la barrera


hematoencefálica para actuar sobre las neuronas hipotalámicas
termosensitivas y provocar la elevación de la temperatura. La IL-1 se piensa
que interactúe con las células endoteliales del hipotálamo vascularizado,
resultando en la liberación de PGE2. La PGE2 entonces actúa sobre el
hipotálamo, quizás por incremento del 3-5 AMP cíclico, alterando la frecuencia
de descarga de las neuronas termosensitivas y el organismo responde con un
incremento en la producción de calor y disminución de la disipación de calor.

La secuencia de generación de citokinas y la respuesta a estos


pirógenos endógenos a nivel del hipotálamo con producción de PGE2, puede
demorar de 60 a 90 minutos. Este retardo refuerza la teoría de que los
hemocultivos deben ser tomados antes de que ocurra el ascenso febril, cuando
las bacterias circulantes (pirógenos exógenos) son más probable que estén
presentes.

La fiebre por sí misma no es beneficiosa ya que la producción de calor


asociada a la fiebre, incrementa el consumo de O2, producción de CO2 y gasto
cardiaco. Con ello pueden ser afectados algunos pacientes con enfermedad
cardiaca o insuficiencia cardiaca, o en aquellos con insuficiencia respiratoria, o
cuando hay inestabilidad metabólica.

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6. METODOS DE DIAGNOSTICO:
La evaluación del niño debe empezar por una anamnesis y una exploración
física detalladas. A menudo, es necesaria la realización de exploraciones
complementarias que permitan descartar la posibilidad de complicaciones. Por
definición, el SF no se acompaña de manifestaciones clínicas significativas; la
mayoría de estos niños tienen un buen estado general y una exploración física sin
alteraciones.

 Anamnesis: La anamnesis debe incidir en los antecedentes personales,


como la prematuridad, enfermedades crónicas, inmunodepresión y el
estado vacunal. Como ya se ha comentado, debe registrarse la temperatura
máxima alcanzada; los síntomas acompañantes al SF suelen ser
inespecíficos (cefalea, vómitos, dolor abdominal y molestias musculares).

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 Exploración Física: Se debe valorar el estado general del paciente que
nos permitirá tomar decisiones en cuanto a las exploraciones
complementarias a realizar: un niño con SF y afectación del estado general
precisará siempre la realización de exploraciones complementarias y el
inicio de un tratamiento antibiótico empírico de amplio espectro de forma
precoz. Otros signos de alarma son: Signos de hipoperfusión tisular: piel
moteada, palidez, frialdad, cianosis, pulso débil, etc. Exantema petequial
generalizado. Afectación del nivel de consciencia. Signos de insuficiencia
respiratoria.
La exploración física deberá realizarse de forma sistemática por aparatos,
teniendo en cuenta que la presencia de hiperemia faríngea o rinorrea leve
no excluye el criterio de fiebre sin foco. Como ya se ha comentado, la
valoración clínica del paciente con SF es, a menudo, difícil. Por ello, se han
desarrollado diversas escalas clínicas, como son los criterios de bajo riesgo
de Rochester y la Young Infant Observation Scale (YIOS) para menores de
3 meses o escala de YALE para la evaluación de los niños entre 3 y 36
meses; en general, estas escalas son muy sensibles, pero poco específicas
siendo, por tanto, útiles para descartar al paciente con bajo riesgo de
complicación.

 Exploraciones complementarias

 Analítica Sanguínea: El objetivo de la realización de analítica


sanguínea es el de descartar a los pacientes con bajo riesgo de
complicaciones. Diversos marcadores han sido estudiados con diferentes
resultados en función de la edad de los pacientes y de la metodología de
los estudios. Los marcadores analíticos más utilizados son el recuento
leucocitario, los neutrófilos totales, la proteína C reactiva y la procalcitonina.

 Recuento leucocitario y neutrófilos totales: Los leucocitos son


uno de los primeros marcadores que se elevan, aumentando el riesgo de
complicaciones al aumentar la cifra de leucocitos totales. Los numerosos

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estudios realizados parecen coincidir en que el punto de corte estaría en
15.000 leucocitos/mm3. En lactantes menores de tres meses, leucopenias
inferiores a 5.000/mm3 se asocian con altos índices de bacteriemia (>40%).
Por último, un recuento de la cifra total de polimorfonucleares superiores a
10.000/mm3, neutrófilos inmaduros superiores a 1.500/mm3 y un índice de
desviación a la izquierda >0,2 son otras variables asociadas con frecuencia
a riesgo de bacteriemia en niños menores de 2 años.

 Proteína C reactiva (PCR): Valores por encima de 30 mg/L sugieren


una enfermedad bacteriana, siendo su valor diagnóstico superior al del
recuento linfocitario. Se eleva en las primeras 6-12 horas del estímulo
infeccioso, doblando su cifra cada 8 horas hasta alcanzar un pico máximo a
las 36-50 horas. En las primeras 12 horas, su utilidad es limitada, siendo un
buen marcador de la evolución de la infección. En los últimos años, se ha
desarrollado la medición de la PCR en sangre capilar a tiempo real, técnica
que puede ser de gran utilidad en la consulta de atención primaria por su
rapidez, comodidad y bajo coste.

 Procalcitonina (PCT): Es el marcador de infección con mejores


resultados, ya que suele mantenerse en rango normal en las infecciones
virales y en los procesos inflamatorios de origen no infeccioso. La PCT se
eleva selectivamente en la infección bacteriana en las primeras 3-4 horas,
con un máximo a las 6 horas, permaneciendo sus niveles estables en las
siguientes 24 horas. Se puede determinar de forma cuantitativa y, aunque
los puntos de corte pueden variar, los más referenciados son: <0,5 Mg/ml:
patología banal; 0,5-2 mg/ml: infección localizada; >2 mg/ml.

 Hemocultivo: Permite diagnosticar una bacteriemia oculta o una sepsis.


Está indicado en las siguientes circunstancias: Otitis e infecciones del tracto
urinario en menores de 3 meses, fiebre sin foco en menores de 3 meses y
fiebre >38°C, fiebre sin foco en lactantes de 3-36 meses y fiebre >39,5°C,
fiebre sin foco en lactantes de 3-36 meses, fiebre >39°C y recuento

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leucocitario igual o superior a 15.000 leucocitos/mm3, fiebre en el paciente
oncológico y/o inmunodeprimido.

 Examen de orina: Dada la alta prevalencia de ITU en niños de entre 2 y


24 meses de edad, la realización de sedimento de orina y urinocultivo está
indicada en las siguientes circunstancias: fiebre >39°C de una duración >2
días sin foco aparente en niñas <24 meses y en niños <6-12 meses; y en
niños con antecedentes de uropatía. Un sedimento de orina patológico (>10
leucocitos/campo, presencia de nitritos o presencia de gérmenes en la
tinción de Gram) obliga a iniciar antibioticoterapia, hasta la confirmación
diagnóstica mediante urinocultivo.

 Radiografía de tórax: Debido a la radiación, no se recomienda de


forma sistemática en el paciente con FSF. Sus indicaciones son: sospecha
clínica de neumonía, duración de la fiebre sin foco >48-72 horas, lactantes
>3 meses con taquipnea y/o signos de dificultad respiratoria y/o fiebre
>39°C y leucocitosis >20.000/mm3.

 Punción lumbar: El estudio del líquido cefalorraquídeo y su cultivo


están indicados en niños con sospecha clínica de meningitis y en los
menores de tres meses que no cumplan los criterios de bajo riesgo de
Rochester.

 Coprocultivo: está indicado en los niños con diarrea, especialmente si


es mucosanguinolenta o se encuentran más de 5 leucocitos por campo.

 Test de diagnóstico rápido (TDR): En los últimos años, se han


desarrollado TDR para la detección de bacterias (S. pneumoniae, N

PRUEBA DIAGNÓSTICO O EVIDENCIA

Citometría hemática con cuenta diferencial. Leucocitosis, Leucopenia,


Bandemia.

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Hemocultivos (para aerobios y anaerobios). Sepsis, Bacteriemia.

Examen general de orina. Infección de vías urinarias.

Urocultivo y sensibilidad a antimicrobianos.

Coprocultivos. Enteritis viral o bacteriana

Electrolitos séricos y urinarios. Deshidratación y desequilibrio


electrolítico.

Velocidad de sedimentación eritrocitaria. Bacteriemia oculta.

Proteína C reactiva, Interleucina-6. Persistencia de foco infeccioso.

Radiografías de tórax (antero-posterior y Neumonía.


lateral).

Punción lumbar, citoquímico y cultivo de LCR. Meningitis.

7. CUADRO CLÍNICO:
 Inicio (Estado frío o de escalofríos)
Incremento de la frecuencia cardiaca.
Incremento de la frecuencia y la profundidad respiratoria.
Temblores que se deben al incremento de contriciones y tensión músculo-
esquelética.
Piel pálida y fría debido a la vasoconstricción.
Quejas de sensación de frío.
Lechos ungueales cianóticos debido a la vasoconstricción.
Aspecto de “piel de gallina” debido a la contracción de los músculos
erectores del pelo.
Detención de la sudoración.

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Aumento de la temperatura corporal.
Pérdida de concentración.
 Curso:
Ausencia de escalofríos.
Piel que se nota caliente.
Sensación de no tener ni frío ni calor.
Incremento del pulso y la frecuencia respiratoria.
Incremento de la sed.
Deshidratación de leve a severa.
Ligera somnolencia, incapacidad para descansar, o delirio y convulsiones
debido a irritación de las células nerviosas.
Lesiones de herpéticas en los labios.
Pérdida de apetito (si la fiebre es prolongada).
Apatía, debilidad y dolores musculares debido al catabolismo proteico.
Defervescencia (declinación de la fiebre).
La piel aparece enrojecida y se nota caliente.
Sudoración.
Disminución de los escalofríos.

Posible deshidratación.

8. TRATAMIENTO:
 POR MEDIOS FÍSICOS:
Existen algunos procedimientos basados en la fisiología de la temperatura
corporal y comprobados por la experiencia clínica como útiles para descender la
temperatura corporal y que tienen la ventaja de ser fáciles de aplicar por cualquier
persona, tanto en los servicios especializados como en casa

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 Primeramente, se debe colocar en un ambiente fresco y ventilado, con lo
que se logra favorecer la pérdida de calor por conducción 15%, si se
desnuda al paciente se pierde por irradiación 50%, y por evaporación 30%
(25% por la piel y 5% por la vía aérea) al retirar la ropa se favorece la
pérdida por convección (5%).

 En caso de fiebre de difícil control se hace necesaria la inmersión o mejor


baño continuo con agua tibia a 35-36ºC durante 20 minutos, en caso de
presentar escalofríos se debe suspender el procedimiento. El mismo efecto
se consigue con los baños de esponja con agua tibia, con ambos sistemas
se favorecen los dos principales mecanismos de pérdida de calor: la
radiación (50%) y la evaporación (30%).
NOTA: No se recomiendan los baños con agua fría y menos helada, ya que con
ellos se produce vasoconstricción y escalofríos, con lo que ocasiona incremento
en la temperatura central con consecuencias francamente perjudiciales que
pueden provocar crisis convulsivas, estados de sopor e incluso deterioro cerebral
irreversible y muerte. Otras medidas contraindicadas son los enemas de agua
helada y fricción con alcohol.

 USO DE ANTIPIRÉTICOS:
El consumo de antipiréticos en la población pediátrica es muy amplio y con
frecuencia no son recetados por el médico sino por automedicación, por lo que es
importante hacer de esta práctica un uso racional. Dentro de los antipiréticos
tradicionalmente conocidos, la actividad varía de uno a otro, sobre todo en el
grado de disminución de la fiebre, el tiempo en que se consigue el efecto, vida
media, las indicaciones para determinada población (edad, patología de base) y la
presencia de efectos secundarios que deben tenerse en cuenta antes de decidir la
prescripción.

Así mismo no debemos omitir la actividad clínica de cada AINE, ya que no


comparten la misma potencia como antipirético, analgésico y antiinflamatorio, por

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lo que algunos tienen ventajas sobre otros que los hacen de primera elección para
cada caso en particular. De los antiinflamatorios más utilizados como antipiréticos
destacan: ácido acetilsalicílico, derivados de las pirazolonas (metamizol),
naproxeno, ibuprofeno, meloxicam, AInEs tradicionales, inhibidores CoX1,
paracetamol que no corresponde en estructura y actividad a un AInE, diclofenaco
y nimesulide, inhibidores selectivos de CoX2 (de acción intermedia y prolongada).

PRINCIPIO MECANISMO DOSIS COMENTARIO


ACTIVO

 PARACETAMOL
 Inhibe la síntesis de  Oral 10-15 mg/K/día  Evitar en las primeras
(ACETAMINOFÉN)
prostaglandina a nivel
 Dosis máx. cada 4-6 h (un
semanas de vida
cerebral, no siendo eficaz a
máx. de 5 dosis en 24h)  Efecto en 30-60 min.
nivel periférico (plaquetas,
mucosa gástrica, pulmón)  No mantener las dosis
 Dosis habitual 15 mg/K/día continuadas de paracetamol
 A su acción antipirética se
Dosis más de 4 días. No más de 5
une la analgésica. Sin
embargo, su acción  Max. 60-75 mgrs/K/día
dosis en 24h

antinflamatoria es casi nula.  Contraindicado en problemas


hepáticos

 Carece de efecto
gastroerosivo

 Buen analgésico, pero nulo


efecto antinflamatorio

IBUPROFEN  Inhibición de la síntesis  Oral 7,5 – 10  Evitar en los primeros


O de prostaglandinas mgrs/K/Dosis cada 6- 3 meses de edad

 Produce un descenso 8h  Contraindicado en


más pronunciado de la  Max. 30-40 mgrs/K/día problemas hepáticos y
temperatura y mantiene renales
el efecto antitérmico  Puede producir
más tiempo (6-8 horas) hemorragia
 Tiene acción gastrointestinal
antipirética, analgésica  Buen efecto
y antiinflamatoria. antitérmico,
antinflamatorio y
analgésico

 Efecto antiagregante

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 Parece seguro en
asmáticos.

ÁCIDO  Inhibe la síntesis de  Oral 10-15 mgrs/K/  Contraindicado en


ACETIL prostaglandinas  Dosis cada 6-8h problemas hepáticos y

SALICÍLIC  Además de la acción renales

O antipirética posee  Riesgo de S. de Reye:


acciones analgésicas y No emplear AAS en
antiinflamatorias. caso de varicela,
viriasis respiratoria

 Puede producir
hemorragia
gastrointestinal

 Buen efecto
antinflamatorio y
analgésico

 Efecto antiagregante
intenso: No emplear si
problemas de
coagulación

 Evitar en asmáticos
METAMIZOL  Efectos analgésicos,  Lactantes > 4 meses-4  Reacciones anafilácticas
antipiréticos y años: 50-150 mg, hasta leves: síntomas cutáneos
espasmolíticos. 4 veces/día. y mucosas, disnea,

 Fiebre grave y resistente. síntomas


gastrointestinales; y
severas: urticaria,
angioedema,
broncoespasmo, arritmias
cardiacas, hipotensión,
shock circulatorio.
Leucopenia,
agranulocitosis o
trombocitopenia. Color
rojo en orina.

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9. COMPLICACIONES:
Las complicaciones del Síndrome Febril y de la Hipertermia son las
convulsiones febriles y la hiperpirexia.

 Las Convulsiones Febriles: Son convulsiones causadas por fiebre.


Durante las convulsiones febriles, los niños a menudo pierden la conciencia y
se estremecen, moviendo las extremidades en ambos lados del cuerpo. Menos
comúnmente, el niño se vuelve rígido o tiene contracciones en una sola parte
del cuerpo, tal como en un brazo o una pierna, o en el lado izquierdo o derecho
solamente. La mayoría de las convulsiones febriles duran un minuto o dos,
aunque algunas pueden ser tan breves como algunos segundos y otras
pueden durar por más de 15 minutos. La mayoría de las convulsiones febriles
ocurren durante el primer día de la fiebre en el niño.

No se considera que los niños propensos a convulsiones febriles tienen


epilepsia, ya que la epilepsia se caracteriza por convulsiones recurrentes que no
son precipitadas por fiebre.

Aproximadamente uno de cada 25 niños tendrá por lo menos un episodio


de convulsiones febriles, y más de una tercera parte de estos niños tendrán
episodios adicionales antes de que superen la edad en la cual existe la tendencia
a tenerlos. Las convulsiones febriles usualmente ocurren en niños entre las
edades de 6 meses a 5 años y son particularmente comunes en niños que están
en la edad de aprender a caminar. Los niños rara vez desarrollan su primera
convulsión febril antes de los 6 meses o después de los 3 años de edad. Entre
más avanzada es la edad del niño cuando tiene su primera convulsión febril menor
es la probabilidad de que el niño sufra otras.

 La Hiperpirexia: Temperatura corporal o fiebre muy elevada, generalmente


superior a 41.1 ºC Temperatura extremadamente elevada que a veces aparece
en las enfermedades infecciosas agudas, especialmente en los niños

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pequeños. La hiperpirexia o hipertermia maligna es un tipo de enfermedad
hereditaria que se presenta cuando el paciente recibe anestesia general. Esta
se caracteriza por una rápida elevación de la temperatura, taquicardia,
aumento de la frecuencia respiratoria, sudoración, rigidez y cianosis.

CONVULSIONES FEBRILES

Son crisis asociadas a fiebre, Son benignas autolimitados y no dejan secuelas


neurológicas. Duran menos de 5 min, pero pueden persistir hasta 15 min.
Las crisis son una alteración súbita de la función motora, sensitiva o cognitiva
La mayoría de niños presentan en la convulsión temperaturas entre 38º y 41ºC
Se caracterizan por ser de corta duración y rápida recuperación del estado de
conciencia. Ocurre en niños entre los tres meses y los cinco años, con una
edad promedio entre 18 y 20 meses

MANIFESTACIONES CLINICAS

Rigidez de cuerpo, contracción muscular de cara, brazos y piernas, desviación de


la mirada, sacudidas de extremidades, desconexión y pérdida de conciencia.

ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS: DIAGNOSTICOS

AGA , Glicemia, hemogramas y hemocultivos

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Punción lumbar, TAC, Electroencefalograma y Resonancia magnética

Tratamiento:
El tratamiento inmediato de un niño que ha presentado una convulsión febril
debe cumplir un triple objetivo:
1. Controlar las crisis
2. Tratar el agente causal del proceso febril
3. Informar a los padres
4.- Colocar Diazepam intravenoso, dosis de 0,25- 0,5 mg/kg

COMPLICACIONES MUY GRAVES:

 Daño del Sistema Nervioso Central (SNC): El daño neurológico


producido por fiebre en un número escaso de niños y no está relacionado con
la magnitud ni duración de la fiebre. En algunos pacientes se ha encontrado
foco centrotemporal sugestivo de daño previo. La fiebre mayor de 42 °C puede
producir daño neurológico, pero ello es muy raro. No existen pruebas de que la
fiebre inferior a 42 °C cause daño neurológico, incluso en lactantes pequeños.
 Afectación de otros Órganos y Sistemas: La fiebre alta puede ser
nociva en niños que están: sumamente debilitados tienen una enfermedad
pulmonar o cardiovascular grave. Estos pueden verse amenazados por el
aumento del consumo de oxígeno y del gasto cardíaco.

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10. MEDIDAS PREVENTIVAS
Muchas de las enfermedades que causan fiebre pueden prevenirse
mediante la vacunación. Entre ellas figuran la gripe, el sarampión,
las paperas, la rubéola, la varicela, la difteria y la fiebre tifoidea.
Un cierto número de enfermedades que ocasionan fiebres muy difundidas
en las naciones subdesarrolladas suelen prevenirse en los países más
desarrollados con buenos sistemas de evacuación de aguas negras y con
el acceso a aguas potables incontaminadas. Otras enfermedades más,
como los resfriados y la faringitis estreptocócica, se pueden prevenir a
menudo lavándose bien las manos antes de sentarse a comer y, de ser
posible, evitando el contacto con los que ya padecen estas infecciones.
Aunque la fiebre sea un síntoma directamente relacionado con la aparición
de alguna enfermedad infecciosa en nuestro organismo, por regla general si
llevamos una vida sana, tiende a ser menos probable que suframos de
fiebre y otros trastornos.

Pero eso no significa que consumamos una gran cantidad de suplementos


nutricionales, especialmente en los más pequeños.

Lo más recomendable para prevenir la fiebre es optar por mantener


una alimentación sana, rica principalmente en frutas y verduras, hacer
ejercicio físico diariamente y beber mucha agua.

Eso sí, en las épocas más frías debemos abrigarnos convenientemente


para prevenir que nos pongamos malos con las típicas enfermedades tanto
otoñales como invernales.

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