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Acerca de este libro

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EXPLICACION

DE LAS QUATRO PARTES

DE LA

D O CTM ZJSTA CMM ISTIANA;

Ó INSTRUCCIONES DOGMÁTICO -MORALES

EN QUE SE VIERTE

TODA LA DOCTRINA DEL CAT3£ISM0 ROMANCE

SE AMPLIAN LOS DIFERENTES PUNTOS QUE EL MISMO CA

TECISMO REMITE Á LOS PÁRROCOS PARA SU EXTENSION; Y SE TRATAN DE NUEVO OTROS IMPORTANTES.

POR EL R. P. M. FR. PLÁCIDO RICO FRONTAURA, ASAD DEL REAL MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE OÑA DE LA CONGREGACION DE SAN BENITO DE ESPAÑA.

TOMO I.

MADRID en la Imprenta de Don Benito Cano.

Año

de z 796.

DE OÑA DE LA CONGREGACION DE SAN BENITO DE ESPAÑA. TOMO I. MADRID en la Imprenta

]

]

PROLOGO.

-T^Lunque las cosas invisibles de Dios se dexan conocer , como dice el Apóstol (a), por ¡as cosas vi- sibles que ba becbo , las quales nos representan su eterno poder y su divinidad , y nos sirven como de escalones para elevarnos á su conocimiento ; sin em bargo es cierto que los juicios de Dios son incom prehensibles , é inapeables sus modos de gobernar sus criaturas. ¿Porque quién ba conocido los designios de Dios , ó quien ba entrado en el secreto de sus con sejos , dice el mismo Apóstol (b) ? Si el hombre por la contemplación de las criaturas se eleva ai cono cimiento del Criador, y llega á convencerse de al gunas de sus perfecciones, es preciso que eche de ver al mismo tiempo que el Señor habita en una luz inaccesible , y que no puede penetrar sus mysterios el que vive en la región de las tinieblas, si el Se- üor no le ilumina. Dios solo en efecto puede enseñarnos las inefa bles maravillas que oculta en su seno} descubrir nos sus libres voluntades; manifestarnos las riquezas de la gloria del gran Sacramento en las gentes, que es Christo (c), fixar los homenages que exige de noso tros , y prescribir las reglas y condiciones con que debemos servirle ; á lo quai ningún estudio huma no podría arribar. Por esto el benignísimo Dios proporcionándose á nuestras necesidades , desde

{a)

Rom. I. 20. {b) Román. 11.34.

r

Ü2

(c)

el

Colos. i. 27.

Dios proporcionándose á nuestras necesidades , desde {a) Rom. I. 20. {b) Román. 11.34. r Ü2

el principio del mundo habló á nuestros Padres en diferentes tiempos y de diversas maneras por los Pro fetas , y en fin nos ha hablado á nosotros en estos últimos dias por su proprio Hijo (a), mandando con una voz venida del Cielo desde el trono de su glo ria , que iodos le oyesen, y obedeciesen sus man damientos. El nos habia prometido, que enviaría al

Doctor de la

qút fuese su salud hasta los extremos de la tierra (t)}

y eri cumplimiento de esta promesa ha dado á su

Hijo á las naciones por Maestro y guia (d), para des cubrirlas las verdades que habia bebido en el seno de

su Padre. Pues como la fe se concibe por el oido (e}9

no sé podría conseguir la perfecta instrucción de las gentes sin el ministerio fiel de un Maestro legítimo,

que' substituyese la gracia y la verdad de los rnys- terios de Dios á la ley dada por Moyses (f). Por que ¿cómo oirán \ si no se les predica? ¿M' cómo pre dicarán si no son enviados (g)? Y de aquí es, que des pués de haber prédicado el mismo Jesu-Christo la palabra de Dios en cumplimiento de su misión , en vió á sus Apóstoles , y les encargó que enseñasen á todos los pueblos de la tierra (h). Así como mi Padre me ha enviado , les dixo, asi también os envió yo (i):

justicia para luz de las gentes y

es decir: asi como el Padre me ha enviado no sola mente á enseñar á los hombres y conducirles á la salud , sino también para establecer Ministros en cargados de exercer en mi Iglesia estas funciones,

asi

I >

.

.'

.

.

'

(a)

Hebr. i. i.

(b)

Joel. 2.

(c)

ísai. 49. 6.

(d)

Isai. 5J.

(<?)

Rom.

10.

(f) Joan.

1. 14. 16. seq.

(¿)

Rom. 10.

(tí)

Math. 28. ij.

(»)

Joan. 20. 21.

Rom. 10. (f) Joan. 1. 14. 16. seq. (¿) Rom. 10. (tí) Math. 28. ij. (»)

III

asi

exerzais también vosotros , y perpetuéis el ministe rio en la Iglesia , comunicando á otros por la im posición de las manos la misma potestad que habéis recibido de mí. Y para que los pueblos recibiesen su palabra no como de hombres , sino como de Dios, autorizó su misión diciéndoles: el que os oye , me oye, y el que os desprecia, me desprecia (a); lo qual se de be entender no solo de aquellos con quienes habla ba , sino también de todos los que por legítima suce sión habian de exercer después el cargo de enseñar, porque á todos prometió que estaría siempre con ellos hasta el ñn del mundo ib). Es pues necesario que se sucedan unos á otros los Ministros de la pala bra para que conserven el depósito de la fe , traba jen en la consumación de la grande obra de la santi~ ficacion (c) de los hombres, impidan al pueblo que se dexe ir á la seducción del error, ó á la incertidumbre de las opiniones humanas , y les contengan en la piedad y Religión^ y esto no por algún tiempo determinado, sino hasta que lleguemos todos á la unidad de una mis ma fe y un mismo conocimiento del Hijo de Dios , ai estado de hombre perfecto, á la medida de la edad y plenitud , según la qual Jesu-Cristo debe ser for mado en nosotros', esto es, hasta la consumación de los siglos. Desde el nacimiento mismo de la Iglesia ; aurr en aquellos dias felices , quando el espíritu del Cris tianismo brillaba en todo su esplendor, y los Chris-

os envió yo , y

os doy potestad para que -las

tianos permanecian firmes á toda prueba en la profe

(a)

Luc. io.

(¿)

Math. 28.

(r)

Ephes. 4. 8. seq.

sión

para que -las tianos permanecian firmes á toda prueba en la profe (a) Luc. io. (¿)

IV

sion de la Religión de Jesu-Chrisro , se echó de ver claramente la necesidad indispensable de la predi cación de la palabra, no solo para instruir y animar á los fieles , sino también para conservar la pureza de la fe una vez encomendada á los Santos (a). Y por tanto San Pablo exhortaba á Timoteo á que guardase el buen depósito {b) , porque amenazaban á la Iglesia de Dios tiempos peligrosos (c), por haber en ella hombres perversos {d) y seductores, de quienes se sirve el tentador maligno para pervertir á las al mas incautas con errores contrarios á la verdad Evan

gélica. Y efectivamente sé puede decir, que en la suce sión de los tiempos nunca ha cesado este inexorable enemigo de suscitar profetas falsos, que siembran atrevidamente doctrinas varias y peregrinas, que aun que opuestas entre sí, todas sin embargo conspiran á manchar, según pueden, la pureza de la fe católica:

y de estos decia el Señor: To no les enviaba, pero ellos corrían. No les hablaba yo, mas ellos predica ban (e). Pero si los Ministros del Señor debieron siempre velar como centinelas de Israel, predicar, argüir, instar oportuna, é importunamente; ¿qué deberán ha cer en estos últimos tiempos, en estos desgraciados tiempos, en que no parece sino que todas las potes tades del infierno se han desencadenado, y reunido sus fuerzas para perseguir la verdadera Religión? La Igle sia, esta viña plantada por la mano del Señor, se ve ro-

dea-

(*)

(?) Jerem. 23.

Jud. 3.

(¿)

II. Tim. r.

(c)

Ibid. 3.

(¿) Ibid.

viña plantada por la mano del Señor, se ve ro- dea- (*) (?) Jerem. 23. Jud.

V

deada de enemigos, que la acometen y ataltan, destru

yen su cerca , y la abandonan á que los pasageros la vendimien (a). Los java /íes han salido de la selva pa ra talarla, y bestias feroces han devorado sus frutos. Los enemigos del Señor han incendiado y destruido su herencia. Su fuerza consiste en las máximas impias que esparcen, y como estas favorecen á las pasiones,

m todas partes hacen prosélitos que se apresuran

por alistarse baxo los estandartes de la libertad , ó libertinage. Nosotros hemos visto á una de las Na ciones mas grandes separarse escandalosamente de la Comunión Romana ; y acaso no hay Reyno alguno christiano,en donde no haya intentado introducirse la incredulidad que domina en Francia: de suerte que

la Esposa de Jesu Christo se halla en el dia ennegre

cida por el sol, porque los hijos de su Madre, sus pro pios hijos, combaten contra ella. ¿Qué barrera pues se deberá oponer áeste torrente de infelicidades? Penetrados de dolor los Padres del Concilio de Trento á vista de los males que en aquellos tiem pos sufría la Iglesia, juzgaron, que no era bastante definir contra los hereges los puntos mas graves de la doctrina católica , sino que además de esto les pare ció preciso hacer un formulario y método de instruir al

pueblo christiano en los rudimentos de la fe, á el qual

se debiesen arreglar todos los que exercen en la Igle

sia el cargo de legítimo Pastor y Maestro. T á este fin tuvieron por conveniente , que por autoridad del santo Concilio se compusiese un libro de donde ¡os Párrocos puedan tomar reglas ciertas para la edificación de los fieles j y para que así como es uno el Señor, y una la fe, así

(a)

Ps. 79.

reglas ciertas para la edificación de los fieles j y para que así como es uno

VI

así también sea una y común á todos la norma y modo

de instruir al pueblo christiano en los rudimentos de lafe, y en los demás oficios de virtud y piedad (a):

y

este libro es el Catecismo que llaman del Conci

lio

, porque contiene su fe, y se ha compuesto de or

den suya. Y para facilitar mas la execucion de este

designio , los Pares del mismo Concilio encargáron á los Señores Obispos, que cuidasen mucho de la ver sión del Catecismo en lengua vulgar, y de que todos los Párrocos instruyesen por él al pueblo : jQuam {cathechesim) Episcopiin vulgarem linguamfideliter

verti, atque á Parocbis ómnibus populo exponi cura- bunt (b). Este ha sido el saludable remedio, que la Iglesia creyó mas oportuno, para preservar á sus hijos del contagio del error, y de las divisiones intes tinas que habia entre ellos , á causa de la zizaña que el enemigo común habia sembrado entre el trigo. ¿Se podrá pues omitir al presente su aplicación y uso, ha biéndose aumentado visiblemente la incredulidad, y

el peligro de seducción?

Sin embargo se observa con dolor, que el amor & la novedad , dice el Papa Clemente XIII , casi ha desterrado ya en estos tiempos de las manos de los Párrocos este libro compuesto con mas que mediano trabajo y desvelo , aprobado por el consentimiento de todos , y celebrado con sumos elogios , aplaudiendo ya unos, ya otros Catecismos , de ningún modo dignos de ser comparados con el Romano : de donde han dima nado dos males $ el uno , haberse como desvanecido aquella uniformidad de observar un mismo método en la

[a) Prooem. Cath. Rom. n. 8. (¿) Sess. 24. de Rcform. c. 7.

aquella uniformidad de observar un mismo método en la [a) Prooem. Cath. Rom. n. 8. (¿)

_

VlV

la enseñanza , y con esto se dió álos'peqüeTmeks algún '

género de escándalo, parecíéndoles que ya no morm

en tierra de un mismo idioma y lenguage: el otro , ha

berse originado de los varios y diversos modos de en- ' señar contiendas y disensiones (que es la cosa mas per

niciosa ) , capaces

de extinguir los frutas que es razón

perciban losfieles de la enseñanza christiana. Por tan

to , para desterrar estos dos males de la Iglesia, he

mos creído deber volver á aquel estado, de qu¿ al gunos con consejo poco prudente , y otros ¡levados de su soberbia , por jactarse de mas sabios en la Iglesia , habían apartado tiempo ha al pueblo fiel:

y resolvimos poner de nuevo en manos de los Curas

de almas el mismo Catecismo Romano , para que del mismo modo con que antiguamente fue confirmada la fe católica , y fortalecidas las almas de los fieles en la doctrina de la Iglesia, que es la columna de la ver dad {a), sean también ahora por el mismo camino apar tadas , quan lejos se pudiere , de las opiniones nue vas, á las quales ni favorece el unánime sentir, ni la antigüedad. Mayormente quando el Catecismo Ro mano abraza toda la doctrina en que es menester ins

truir á los fieles , y que con palabras muy claras y distintas se propone esta misma doctrina para el fia de enseñarla públicamente al Pueblo (b). Tales han sido las piadosas recomendaciones con que la Iglesia deseosa siempre de la unidad , ha ex hortado y recomendado altamente á todos los Pár rocos del Orbe católico el uso del Catecismo Ro-

 

ma-

[a)

"L Tim. 3. [b) InBrer. ed. pcstrid. ¡d. Jun. acu 1761.

J

Tom. I.

9

el uso del Catecismo Ro-   ma- [a) "L Tim. 3. [b) InBrer. ed. pcstrid. ¡d.

VIII

mano (a). Nosotros, á la verdad , no podemos ménos de alabar el zelo santo con que á porfía se ha tradu cido á nuestra lengua este precioso libro en cumpli miento de una parte del decreto del Concilio Triden- tino$ ¿pero se ha obedecido igualmente á la otra par te del mismo decreto, esto es, se ha conseguido por este medio que los Párrocos expliquen por él al pue blo la doctrina cristiana? No advertimos al con

trario con mucho dolor, que se prefieren otros libros, que no son dignos- de ser comparados con el Catecismo,

ó por lo ménos que no tienen tanta recomendación y au

toridad como él? Para impedir, pues , quanto está de nuestra parte esta injusta preferencia, hemos pensa do en formar una obra muy acomodada , y la mas á propósito para facilitar insensiblemente á los Pár rocos el uso del Catecismo Romano. A este fin dare mos vertida en ella toda la doctrina de dicho Catecis mo, no seguidamente, porque esto mas bien seria transcribir, que escribir de nuevo j sino con las in terrupciones que pida el encadenamiento de los dis cursos y el orden que nos hemos propuesto seguir en ellos, para arribar á una explicaciom metódica de las quatro partes en que dividiremos la doctrina cristiana , y á qué se reduce ciertamente todo lo que enseña la sagrada Escritura: y son el Credo ó Símbolo de los Apóstoles , los Sacramentos, el Decá-

lo*

.

'

- ( /)

Brev. S. Pii V. ed. an. 1566. Bul. ejusd. ed. 6. idus Mart

ín. 1570. alia ed. 3. Kalend. Jun. an. 1569. alia ed. pridie idus Julii an. 1570. Greg. XIII. in Brev. ed an. 1593. ^reg. XV. ap. Conc. Aquileiense. Vide Conc. 4. Milán, sub S. Carol. bab. 1676. 3. p.

Conc. Qrem. hab. 1603. Tárant. bab. 1609. 1

ap. Conc. Aquileiense. Vide Conc. 4. Milán, sub S. Carol. bab. 1676. 3. p. Conc. Qrem.

logo , y la oración del Padre nuestro (a). Pero como el Catecismo Romano no es mas, según sus mismas expresiones que un método ó norma para exponer al pueblo la doctrina christiana, los sa bios varones que le compusieron remiten con freqüen- cia á los Curas de almas á las puras fuentes de la Es critura y de los Santos Padres, para que amplien y extiendan por sí mismos dife remes puntos, que ellos no hacen sino apuntar y tocar en él : y he aquí lo que tal vez ha sido causa de que no se haya dado el de bido cumplimiento á la segunda parte del sobredi cho decreto del Tridentino, porque en realidad mu chos Pastores no se hallan con todas las aptitudes ne cesarias para desempeñar dignamente este encargo:

por lo qual hemos querido prevenirles este trabajo, y darles estos mismos puntos ampliados y extendidos, añadiendo al mismo tiempo muchas reflexiones, y aun instrucciones enteras concernientes ya á la explica ción del Dogma, ya á la reforma de las costumbres, que procuraremos no perder jamas de vista : porque creemos justamente que un Párroco no debe con tentarse con ilustrar el entendimiento de los fieles, sin inflamar también su voluntad 5 debe exponerles las verdades de la fe, y hacérselas amables; mostrarles la luz, y enseñarles el uso que deben hacer de ella para conducirse á Dios, y rectificar sus acciones, de suerte que sus instrucciones no deben ser puramen te doctrinales, sino también morales. De este prin cipio se deduce como naturalmente la obligación que tienen los Párrocos de explicar á los fieles el Sántó

Evan-

(a) Prxm. Qtkec. n. 12. et 13.

(b)

b 2

Ib», u. 8.-

que tienen los Párrocos de explicar á los fieles el Sántó Evan- (a) Prxm. Qtkec. n.

X

Evangelio, en el qual se nos enseña no solamente el Dogma, sino también las reglas de Ja mas sana moral: obligación, que nos ha inspirado el pensa miento de proporcionar en alguna manera á los Cu jas de almas el desempeño de ella, poniendo á lo últi mo de esta obra los Evangelios de las Dominicas y Fiestas principales de todo el año traducidos á nues tro idioma, con las remisiones mas oportunas á los lu gares de ella que digan relación con la materia del Evangelio del día. Por lo demás el estilo será en todo conforme á la naturaleza de los discursos ó instruc ciones, y al fin que nos hemos propuesto en ellas. Sa bemos que unas instrucciones doctrinales compuestas para la enseñanza del pueblo exigen esencialmente un estilo llano y sencillo, como el mas á propósito y aco modado á la capacidad del común de los fieles, cuya mayor utilidad debemos promover, y jamas nos apar taremos de esta regla. Porque sea lo que fuere de la delicadeza del gusto de algunos ilustrados del tiem po, no hay duda que en semejante género de obras no .tanto se debe atender á la belleza , quanto á la facili dad y claridad de la expresión. Felices nosotros, si los Curas de almas lograsen por medio de nuestros trabajos instruir perfectamente á los fieles, de suerte que puedan darse á sí mismos á .Jo me'nos después de un cierto espacio de tiempo, el testimonio tan lleno de consuelo que se daba el Após- lol,, y de que tomaba á Dios por testigo, hablando á los Sacerdotes de la Iglesia de Efeso {a), á saber, que nada habia emitido en su instrucción de lo que les

 

i.

era

{a)

Actor. ;o. aq.

de Efeso {a), á saber, que nada habia emitido en su instrucción de lo que les

XI

«ra lítil, y con venia qué supiesen 5 y en esto creia haber empleado bien los tres años, que habia con sagrado enteramente á la instrucción de esta Iglesia. Nada sin duda mas dulce para un Pastor que ha go bernado algunos años una Parroquia, que el poderse dará sí mismo un testimonio semejante. Felices noso tros, vuelvo á decir, si contribuyésemos á este con suelo, ayudando en su penoso trabajo á los Pastores zelosos, y facilitándoles con nuestras instrucciones la execucion de un designio tan importante para el bien de las almas, de que están encargados. Porque en efecto no pretendemos sino ayudarles en el trabajo Pastoral, que miramos con el mayor res peto, y en que deseamos tener parte , ó suplir lo que no siempre les permite hacer la multitud de ocu paciones en que les empeña la necesidad de la caridad que les hace ser todas las cosas para todos. No escribimos para instruirles 5 al contrario no sotros quisiéramos aprender de ellos; sino para fa cilitarles , como hemos dicho, la instrucción que el Concilio de Trento quiere que den á los fieles que les están encomendados, y á quienes son deudores, á los pequeños como á los grandes, á los pobres como á los ricos, á los ignorantes como á los sabios, y mas que á los sabios. Nada hallarán de nuevo para ellos en las instrucciones que han de componer esta obra$ ni las instrucciones en materia de Religión deben ha cer mas que desenvolver y explicar la fe, y la ver dad antigua , porque debemos huir en todo la novedad aun en las voces , como San Pablo escribe á Timoteo. Por tanto nada diremos en ellas que no sea tomado

de la Escritura, y de los Santos Padres, del Conci

lio

á Timoteo. Por tanto nada diremos en ellas que no sea tomado de la Escritura, y

XII

lio de Trento, de su Catecismo, y de los Autores mas clásicos que tenemos á mano: y esperamos que no solamente sean útiles á los Párrocos para el desem peño de su ministerio , sino también á los particula res que quieran leerlas por sí mismos. Pero estamos muy distantes de querer por esto apartarles de reci bir las instrucciones christianas de boca de sus pro* pios Pastores. Este es un ministerio privilegiado de los Curas de almas, y el canal ordinario establecido por Dios para la comunicación de la verdad, y la luz. Los demás pueden muy bien ser sus Precepto res , y ser también en gran número, mas no sus Pa dres en Jesu-Crkto (a). Léjos de retraerles de sus Par roquias, en donde el Pastor como Padre común dis tribuye á sus hijos el pan de vida con sus instruccio nes, las quales van acompañadas de la bendición par ticular unida á su ministerio,- exhortamos encareci damente á los fieles á que asistan á ellas con la mayor freqüencia, siguiendo el orden establecido desde el principio, y tan antiguo como la Iglesia misma, ó á lo menos, como la distribución ó división del rebaño de Jesu-Christo en Parroquias particulares. Recono cemos lo mucho que contribuye esta práctica á la reforma de las costumbres del pueblo, y deseáramos que se promoviese quanto fuera posible. No obstante todo esto, nuestras instrucciones podrán servir de lec tura muy útil á los particulares , para traer á la me moria las que hubieren oido de boca de sus Pasto res j para suplir á las que no hubieren podido asistir algunas veces ; y para entender con mas quietud y

re-

{a)

I. Cor. 4. if.

para suplir á las que no hubieren podido asistir algunas veces ; y para entender con

XIII

feflexíonlas que no hubieren podido comprehender por la rapidez con que muchas veces se pronuncian los discursos. Igualmente tenemos motivos para esperar, que será muy útil á los padres y madres el hacer leer estas instrucciones á sus familias, á quienes deben instruir particularmente sobre las importantes ver dades de la Religión , de que depende la salvación de los que conducen, y de los que son conducidos. A la verdad, es una cosa vergonzosa (a), según dice el Chry- sóstomo, que empleándose tantos cuidados y des velos para formar á los hijos en las ciencias, y dis ponerles para los empleos humanos, se cuide tan poco de conducirles á la virtud, la qual es mucho mas difícil que todos los empleos, porque tiene mas obstáculos interiores , y exteriores que vencer: y ved abí la causa de que los hijos salgan perversos. Con la lectura , pues, de estas instrucciones evitarán los padres el que se pierdan sus hijos por la ignoran cia de las verdades de la salud, y que sean del nú mero de aquellos infelices que tomando las tinieblas por Ja luz, y el mal por el bien, andan sin temor por un camino que les parece recto, pero que les conduce á la muerte (b)í y evitarán asimismo su propia perdi ción, á que les conduciría la negligencia y descui do de instruirles. Pero (no puedo callarlo) se nos dice : ¿Qué ne cesidad tiene el Reyno de esta Obra , ni qué utili dad podrá sacar de ella? Habiendo ya tanta copia

de

(a)

Líb. 3. adv. Opuga. Vit. moaatt. n. 4. et j.

(¿}

Prov. 16. 25.

sacar de ella? Habiendo ya tanta copia de (a) Líb. 3. adv. Opuga. Vit. moaatt. n.

XÍV de impresos sobre ías materias que nosotros quere

mos tratar producidos con el mayor primor, no de bemos cometer Ja injusticia de fatigar al Público con nuevos libros sobre unos mismos asuntos, y que no tienen tanto mérito como los que están ya impresos. Si para responder á esta objeción , y justificar el designio de publicar esta obra, fuera necesario re levar su mérito sobre las otras que corren ya impre sas acerca de la misma materia, desde luego desis tiríamos de nuestro empeño, y la suprimiriamos con mucho gusto. Mas sin entrar en esta comparación, se puede responder lo i.° Que no tenemos noticia de im preso alguno en que se vierta la doctrina del Cate cismo Romano, y se amplíen al mismo tiempo los di ferentes puntos, que el mismo Catecismo remite á los Párrocos para su extensión , lo qual se executa en es ta Obra, á fin de facilitar á los Párrocos el uso del Catecismo conforme á los deseos del Concilio de Tren- to: asi que el designio de ella viene á ser totalmen te nuevo, y por consiguiente la objeción fuera de

2.0 Es indubitable , que la utilidad de los

propósito.

libros no depende precisamente de su mérito real y absoluto, es decir, de lo que tienen en sí mismos de bueno y estimable; sino que depende también de la proporción que tienen con el espíritu y disposiciones de los lectores, lo qual se puede llamar mérito rela tivo 5 pues sucede muchas veces, que los mejores li bros por falta de esta proporción no son los mas úti les. Y por esto deseaba San Agustín {a) , que se es

cribiesen muchos libros sobre unas mismas materias,

por-

(.í).

De Trin. 1. x. c. 3. a. x.

San Agustín {a) , que se es cribiesen muchos libros sobre unas mismas materias, por- (.í).

XV

porque no debiéndose esperar qué unos mismos libros agraden á todo el mundo, seria muy útil, que unos fuesen leídos con gusto por unos, y otros por Hay en los hombres diferentes luces, diferentes inclinaciones, diferentes gustos, y diferentes preven ciones que producen en ellos una prodigiosa diver sidad de juicios, y de aquí nace que se agradan, se fastidian , ó se enfadan de los libros por muy diver

sas razones sólidas, ó no sólidas, verdaderas, ó falsas;

y sucede á veces que para no leer un libro sea bas

tante el que haya diez años que se ha publicado, y bo se hable ya de él en las conversaciones del mun do. Que en esto haya mas de fantasía que de razón, no es del casoj porque la razón y caridad dictan que nos debemos acomodar á estas fantasías de los hom bres, ó usar de cierta condescendencia con un defec to, que no es posible remediar, siempre que se con siga que la verdad pueda hallar entrada en el espíri tu de todos los hombres , presentándose á ellos baxo diferentes formas, de las quales unas agraden á unos, y otras á otros. No es, pues, necesario, quando se publica un es crito, creer que sea mejor y mas ventajoso que los otros ya impresos, porque esto seria una presunción muy grande, y es bastante creer que puede ser propor cionado con el espíritu de algunos Lectores, y serles útil por esta proporción. Ni se condenan tampoco los libros antiguos, quando se publican otros nuevos, sino que se quiere suministrar un nuevo medio á los

que tuvieren gusto en leerlos de no ser privados de las verdades que contienen. Dios no se estrecha á ilustrar

á los hombres únicamente por los caminos mas exce-

Tom. I.

c

len

verdades que contienen. Dios no se estrecha á ilustrar á los hombres únicamente por los caminos

XVI

lentes, sino que se sirve para esto dé muchos y muy diferentes medios. Por tanto , sin preferir y aun sin igualar los libros nuevos á los antiguos, es bastante que haya lugar de creer que Dios se puede servir de ellos para comunicar á algunas personas el conoci miento y amor á las verdades que en ellos se encier ran, para darlos sin temor al público. Consiguiente mente todo lo que se puede alegar contra el mérito de nuestra obra no nos debe detener, para darla á luz, supuesto que no impide que debamos esperar que pue de ser útil á los que la leyeren, y que asimismo la lean con algún suceso, aunque ella no sea la mejor, por que est quídam etiam in bujusmodi rebus fortuna'^ quídam merentur famam , quídam habent. En fin aunque un Escritor está obligado á observar diversas reglas respecto de Dios en la publicación de sus libros, para que ésta le sea agradable } pero res pecto de los hombres no hay propiamente sino una que sea enteramente indispensable, y es que nada se contenga en ellos que pueda dañar á quienes los leye ren, corrompiendo su espíritu con máximas pernicio sas, y esto es lo que se ha procurado observar en es ta Obra con todo el cuidado posible. En lo demás son disimulables sus defectos, los quales comunmente no impiden el suceso de los libros. Quiera Dios, que es el Autor de todo bien, ben decir nuestros trabajos, y hacerlos dignos de que me rezcamos por ellos los inefables bienes, que serán pa ra siempre la herencia de los verdaderos hijosüel Se ñor, y de los fieles ciudadanos de la celestial Jeru- salen. Amen.

L\T

siempre la herencia de los verdaderos hijosüel Se ñor, y de los fieles ciudadanos de la

XVII

INDICE

DE LAS INSTRUCCIONES CONTENIDAS

EN ESTE TOMO.

Prologo

I.

Instrucción primera preliminar. Nada nos es mas necesario ni mas útil , que instruirnos en la Religión

i.

Primera parte de la Doctrina Christiana. Del Credo , ó Símbolo de los Apóstoles. Instrucción II. Del Símbolo y de su

10.

Instrucción III. Sobre el primer Artículo del Credo. Creo en Dios Padre Todo -poderoso, Criador del Cielo y de la tierra

ijr.

Instrucción IV. Sobre las palabras del primer Artículo : Creo en Dios Padre. Diferentes sentidos en que conviene á Dios el nombre de Padre : y de la primera persona de ta Santísima

32.

Instrucción V. Sobre las mismas palabras: Creo en Dios Padre. Del misterio de la Santísima

40.

Instrucción VI. Sobre las palabras del primer Artículo del Símbolo: Creo en Dios Padre Todo -poderoso. Omnipotencia de Dios

47.

Instrucción VII. Sobre las últimas palabras del primer Artículo del Credo: Criador del Cielo y de la tierra. Creación del Universo Artículo segundo del Credo. Ten JesuChris-

54.

C2

to

Credo: Criador del Cielo y de la tierra. Creación del Universo Artículo segundo del Credo. Ten

XVIII

to su único Hijo Nuestro Señor. Instrucción VIII. Sobre estas palabras : T en Jesu-Cbristo. De la fe y conocimiento de Instrucción IX. Sobre las mimas palabras: T en Jesu-Cbristo. "De los nombres de Jesús, y Christo Instrucción X. Sobre las palabras del segundo Artículo: Y en Jesu-Christo su único Hijo. Jesu Cbristo Hijo de Dios, y verdadero Instrucción XI. Sobre las últimas palabras del segundo Artículo : Nuestro Señor Artículo tercero del Credo. Que fué concebido por el Espíritu Santo, y nació de Santa Ma ría Virgen. Instrucción XII. Sobre las palabras del tercer Artículo: Que fué concebido por virtud del Espíritu nstruccion XIII. Sobre las últimas palabras del < tercer Artículo : T nació de Santa María Virgen, Nacimiento del Salvador Instrucción XIV. Sobre las mismas palabras del tercer Artículo : T nació de Santa María Vir gen. Virginidad perpetua de la Madre de Artículo quarto del Credo. -Padeció debaxo del

,

6/.

74.

84»

92.

101-

I IO.

118.

poder de Poncio Piloto, fue crucificado, muer

to y sepultado.

'

Instrucción XV. Sobre las primeras palabras

. del Artículo quarto: Padeció debaxo del po der de Poncio

.

Ins-

Instrucción XV. Sobre las primeras palabras . del Artículo quarto: Padeció debaxo del po der de

1

125-

XIX

Instrucción XVI. Sobre las mismas palabras del Artículo quartu: Padeció debaxo del poder de

Pondo Pilato. Continuación de la Pasión de Jesu-Christo desde el monte de los olivos hasta el Instrucción XVII. Sobre las palabras del quar- to Artículo: Fué crucificado.

135.

Jesu-Christo crucificado 144. Instrucción XVIII. Sobre las mismas palabras del quarto Artículo: Jesu-Cbristo fué cruci

ficado. M.i xfmas importantes que Jesu-Cbristo nos en

seña desde la Cruz

.

.

.

154.

Instrucción XIX. Sobre las palabras del quarto Artículo: Jesu Chisto fué muerto. Verdad, y frutos de la muerte de Jesu

164.

Instrucción XX. Sobre las últimas palabras del quarto Artículo: Jesu Christo- fue sepul tado

ijri.

Artículo quinto del Credo. Descendió á los In fiernos, al tercero dia resucitó de entre los muertos. Instrucción XXI. Sobre las primeras palabras del Articulo quinto: Descendió á los In fiernos

180.

Instrucción XXII. Sobre las últimas palabras del Artículo quinto: Al tercero dia resucitó de entre les muertos

188.

Instrucción XXIII. Sobre las mismas palabras del Artículo quinto del Credo: Resucitó de entre los muertos. Resurrección espiritual.

iejr.

Ar-

las mismas palabras del Artículo quinto del Credo: Resucitó de entre los muertos. Resurrección espiritual. iejr.

XX

Artículo sexto del Credo. Subió á los Cielos, y está sentado á la diestra de Dios Padre To do poderoso. .Instrucción XXIV". Sobre las primeras palabras del Artículo sexto: Subió á los Instrucción XXV. Sobre las últimas palabras del

205.

Artículo sexto: 2" está sentado á la diestra

de Dios Padre

216.

Artículo séptimo del Credo. De alliha de venir á juzgar á los vivos'y á los muertos. Instrucción XXVI. Sobre el Juicio Instrucción XXVII. Sobre el mismo Artículo séptimo del Credo.

226.

Juicio

-.

.

240.

Artículo octavo del Credo. Creo en el 'Espíri tu Santo. Instrucción XXVIII. Sobre la Divinidad del Es píritu Santo Instrucción XXIX. Sobre las operaciones , y efec

249.

tos del Espíritu Santo.

260.

Artículo nono del Credo. Creo la Santa Igle sia Católica, y la comunión de los Santos. Instrucción XXX. Sobre las primeras palabras del Artículo nono: Creo la Santa Iglesia Ca tólica. Instrucción XXXI. Sobre las mismas palabras del Artículo nono.

269.

Propiedades de la verdadera Iglesia 280.

Instrucción XXXII. Continuación del mismo asunto. Instrucción XXXIII. Continúase el mismo asun to, y se hace ver que la Iglesia es verdade

290.

ra

del mismo asunto. Instrucción XXXIII. Continúase el mismo asun to, y se hace ver que la

XXI

ramente Apostólica

¡298.

Instrucción XXXIV. Sobre las ultimas palabras ,<¿

del Artículo nono ; Creo la comunión de los

 

30^,

Instrucción XXXV. Sobre las mismas palabras

del Artículo nono,

.

,

De la intercesión é invocación de los Santos,

318,

Instrucción XXXVI. Sobre la oración por los . *

 

y., vv

» w . ^ . ?

32^.

Artículo décimo del Credo : Creo el perdón de

los pecados.

'

. ,.' '

'

'

Instrucción XXXVJL De la potestad que Je-

 

su-Cbristo ba dado á la Iglesia para perdo

nar los pecados. iu>ri.l(t '. T y

,;

¿' ; V

Artículo undécimo del Credo : ha Resurrección

 

de la carne. 1

VjL'",T

*»-"

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Instrucción XXXVIII. £<? la véVdad y utilidad' 1

</e ¿ífe Artículo.

 

.

,

.

.

.

.

 

í.

,

344.

Artículo duodécimo del Credo : T la vida per^

durable, ;

'«.u'úl-jV.-X

 

'.¿.-

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Instrucción XXXIX. ,

 

* ?. r m',j .

^355.

Instrucción XL. Sobre el mismo Artículo.

365,

 

.

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COR-

- 1 ' ' ' 1 1 .ir. > V .1 . . * " *

CORRECCION DE ERRATAS DEL TOMO I

Nota. En el cuerpo de este primer Tomo se halla errada el 6rden

numeral de las Instrucciones en la pág. §4 ,y desde la que corre/- 2 vide día pág. J2 J todas las demás que se siguen hasta el fin; pe ro este defecto esta corregid» por el orden con 'que dichas Instruccio nes van puestas en el Indice. Los demás defectos se corregirán eéei

modo siguiente;

;

,

40.

76

109.

175.

Lin. .4 . ; 13.

Erratas. también en ellos

, Correcciones, ' también ellos.

3.

que un diluvio de agua

¿Que un diluvio de agua.

\

j

-

^nunde la'

inunde la tierra?

2J.

y dio la razón porque el y d\¿ la razón: porque el

 

salvará á su

salvará á su pueblo.

.,7,1 22.

i que estrecheces ha re- i á que estrecheces os ha

 

'

;

v

.

reducido. \

8.

porloqual

por la qual.

"

8. ' don tanto efnpe&o tos Ju- con tanto empeño los Jn-

\

>' ' dios,

t . < dios : luego.

'

4

:

¡bid

176.

34. ¡Qué podéis responder. ¿Qué podéis responder.

desmentir lo que diestra Dios

j

» . s

'

desmentir lo que ven? diestra de Dios. Quien es este.

habita.

>lv ,,./«.

hablaban. del mismo Jesu-Christo\ bastante. de su mismo cuerpo ,y dicen. no ha hecho aun. y establecer en él el or den. y dar d otros.

1 * . 6. '. n.

204.

206.

259.

263 2. hallaban

273
283.

.', .

. 1». Quien este* .

;;.2i. habia, . i

16. del mismo Jesu Christo.

/ 20. -

19. de su.mismo cuerpo , di' cen

nos ha hecho aun

y establecer en el or- den.

393

399 I.

ao.

300. I. / dar á otras.

\

19. de su.mismo cuerpo , di' cen nos ha hecho aun y establecer en el or-

t

INSTRUCCION PRIMERA PRELIMINAR.

Nada nos

es mas necesario , ni mas en la Religión.

útil que instruirnos

E. necesario confesar , hermanos míos , que se puede

hacer á muchos christianos la misma reconvención que en otro tiempo hacia el Apóstol á los Atenienses en el A reo- pago , esto es , que adoraban á un Dios , que no conocían (d). En efecto hay muchos christianos , que habiendo hecho pro fesión de creer en Jesu-Christo , participando de sus miste rios , y practicando exteriormente los exercicios de la Reli gión Christiana ; no obstante Jesu-Christo es para ellos un Dios desconocido , porque ignoran la grandeza de su Ma- gestad , la eficacia de sus méritos , la santidad de los mis terios que participan , y la excelencia de las disposiciones con que deben recibirlos : hábiles , é instruidos en otras muchas cosas , ignoran la sola cosa que les es necesario saber. ¡Ig norancia criminal en un christiano el no saber á Jesu-Chris to , y éste crucificado , sus misterios , sus leyes , su religión, su evangelio! ¡Ignorancia deplorable , que es el origen de una infinidad de males en el mundo! Para desterrar esta ignorancia hemos emprendido con la ayuda de Dios estas instrucciones. Felices nosotros , si des cubriéndoos en ellas las maravillas de nuestra santa Reli gión , y ayudándoos á conocer á Jesu-Christo , os inspira mos el amor y respeto que se merece , y contribuimos á que seáis sus adoradores en espíritu ¿y en verdad , quales los pide nuestro Padre Celestial (b\ Empezarémos , pues, estas instrucciones por la que debe ser el fundamento de todas las otras , convenciéndoos de la necesidad de instruiros en la Religión , y naciéndoos ver las utilidades que debéis prometeros del conocimiento de ella. La necesidad se demuestra fácilmente por la obliga

ción.

,

(a) Actor. 17. v. «3. Tom. I.

(i) Joan. 4. v. 33. & 24. A

necesidad se demuestra fácilmente por la obliga ción. , (a) Actor. 17. v. «3. Tom. I.

2

Instrucciones

cion. Porque ¿qué es la ciencia de la Religión? Es la cien

cia de Dios , y de sus adorables perfecciones ; el conocimien to de lo que ha hecho por nosotros , y de lo que nosotros debemos hacer por él : la ciencia de sus misterios , de su

del fin á que nos

ha destinado , de la felicidad eterna que nos prepara , y de los medios necesarios para conseguirla. ¿Puede haber obli gación mas importante para un christiano que la de procu rar estos santos conocimientos? La naturaleza misma nos lo inspira en algún modo ; la Religión nos da los motivos , y facilita los medios , y Dios lo manda expresamente. i.° La naturaleza nos lo inspira en cierto modo. Porque decidme : ¿para qué hemos sido criados? ¿Para qué Dios nos ha dado el entendimiento, y voluntad, sino para conocerle y amarle? ¿Para qué ha derramado sobre nosotros la luz de su rostro (a) sino para obligarnos á buscarle , y rendirle los ho- menages , de que no son capaces las criaturas irracionales? ¿Para qué nos ha dado el mismo Dios tantos testimonios, si no para ayudarnos á conocerle? El Señor ha querido ser representado por las mismas criaturas , imprimiendo en ellas vestigios claros de sus divinas perfecciones , para que nosotros pudiéramos contemplarlas. Los cielos , dice el Profeta , publi can la gloria de Dios , y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un dia enseña esta verdad á otro dia, y una nocbe da conocimiento de ella & otra noche (b). ¿Qué hombre hay tan estúpido , ni nación tan bárbara , que no entienda este lengua- ge'1. ¿Para qué Dios nos colma de beneficios sino para obligar nos á conocer á nuestro adorable Bienhechor, y manifestar le nuestra gratitud? ¿Pues cómo el hombre se mantiene cie

go en medio de tantas luces ; ignora á Dios en medio de tan tas maravillas que le descubren? "Escuchad cielos , dice Isaías,

y tú tierra prepara tu oido , porque ha hablado el Señor. ¿Y

qué es lo que provoca á espanto á cielos , y tierra? Vedlo aquí. To he criado hijos , y los he alimentado, y después de es to ellos me han despreciado (r). ¿Qué desprecio mas injurioso que

voluntad , de sus leyes el conocimiento

(«) Ps. 4. v. 7.

(¿} Ps. 18. r. 1. ieq.

(c) Isaiae 1. g. &

teq.

que voluntad , de sus leyes el conocimiento («) Ps. 4. v. 7. (¿} Ps. 18.

sobre el Catecismo. Part. I.

.g

que el no querer conocer á aquel que nos ha dado el ser, nos conserva , nos alimenta , y colma de bienes? El buey co noció á su dueño , y el asno , tan estúpido como es , cono

ció el pesebre de su señor , y al señor mismo , á quien perte

nece , é Israel , el ingrato Israel

blo no ha entendido los avisos que le he dado, ni ha hecho apre cio de los beneficios de que le he colmado. Infelices de aque llos, que merecen por su ingratitud iguales reconvenciones. a.o Toda la Religión nos obliga á buscar á Dios y á co

nocerle : nos suministra los motivos , y nos facilita los me

no me ha conocido , y mi pue

amarle. ¿Qué nos enseña la Religión ,

de nuestro Dios? Que es nuestro Dios, y esto es decirlo' todo de una vez : que es nuestro Criador , nuestro Padre, nuestro Rey , nuestra salud , nuestra vida : que él mismo ha hablado á los hombres para manifestarse á ellos : que no con tento con enviarles Profetas , les ha dado su único Hijo pa ra atraerlos á sí. ¿No es esto bastante para empeñarnos en su conocimiento? ¿Tanta bondad de su parte no pide un perfecto reconocimiento de la nuestra? ¿Qué son por otra parte todos estos monumentos reli giosos que encontramos por todas partes , y que se presen tan á cada paso á nuestros ojos? ¿Los Templos erigidos en honor del Altísimo ; los altares en que se sacrifica todos los dias una víctima pura {a) y sin mancha ; las cruces enarbola- das por todas partes como estandartes de la salud : los Mi nistros destinados á servir al Todopoderoso ; las solemnida des santas instituidas para traer á la memoria sus maravi llas; las piadosas prácticas, las ceremonias religiosas que Dios mismo , ó la Iglesia movida por el espíritu de Dios ha esta blecido? ¿Qué es la escritura santa , este libro divino, á quien Dios , como dice San Agustín (¿) , no hubiera dado una au toridad tan grande en todo el universo , si no hubiese que rido servirse de ella para conducirnos á él? ¿Qué es la Igle sia , esta Ciudad edificada sobre el monte (c) y visible á todas

dios para conocerle , y

las

(a) Malach. I. v. 11.

(c)

Matth. 3. v. 14,

(i) Lib. Confes. 6. $.

A2

(c) y visible á todas dios para conocerle , y las (a) Malach. I. v. 11.

4

Instrucciones

las naciones del mundo? ¿No son otras tantas voces que nos

obligan á conocer á Dios , y nos facilitan este conocimiento? ¿Mas al mismo tiempo no son otros tantos testigos que depon drán contra nosotros , si despreciamos el instruirnos en la

Religión?

3.0 Nada mas expreso , ni mas freqüente en las divinas

Escrituras que el precepto que Dios nos pone para que nos apliquemos á conocerle , y á instruirnos en la Religión. Si en la ley de naturaleza obra maravillas en favor de los hom bres , obliga á los padres á contarlas á sus hijos , y á los hijos á aprenderlas de la boca de sus padres (<*) : si da á los primeros hombres novecientos 6 mil años de vida , es á fin de que tengan tiempo de enseñarlas á su numerosa fa milia ; y en efecto en los primeros tiempos se conservó la Religión de generación en generación por medio de esta tradición doméstica. En la ley de Moyses se reitera este precepto. Al mis mo tiempo que el Señor dió esta ley al Pueblo , le mandó

:

instruirse en ella : Tened este libro , dice , continuamente entre las manos : meditadle dia y noche Si después establece Sa cerdotes de la misma Ley , quiere que sus labios sean los de positarios de la ciencia de la Religión , y que los pueblos se dirijan á ellos para aprenderla de su boca. Si dispersa los Le vitas por todo Israel , es para que mas fácilmente puedan llevar por todas partes el conocimiento de la Ley. Si ins tituye fiestas , ceremonias , y sacrificios , es para conservar

la

memoria de los milagros que habia hecho en favor de

su

pueblo : quiere que los padres sean los Maestros , y Pre

ceptores de sus familias para que los expliquen á los hijos,

y

que el conocimiento de la verdadera Religión pase de

los

Sacerdotes al pueblo , y de los padres á los hijos de ge

neración en generación.

Hijo mió, dice por Salomón (c) , observa los preceptos de

tu padre Dios , ténlos siempre ligados al corazón , esto es , grá-

ba-

(«)

(c)

Dcnter. 6. v. 7.

Proverb. 6. y. ao. & seq.

(í) Malacfa. 1. v. 7,

» »

1

al corazón , esto es , grá- ba- («) (c) Dcnter. 6. v. 7. Proverb. 6.

sobre el Catecismo. Part. I.

<

balos en

el corazón por una meditación continua y llena

de afectos. Ponlos al rededor de tu cuello , porque lejos de avergonzarte , debes hacer tú gloria de ellos. Quando andu

vieres , que

den ; y en despertando conversa con ellos. Es decir , siempre y en todas partes deben los hombres tenerlos presentes , y meditarlos dia y noche. ¿Y por qué ? Porque el precepto es una ¡impara , y la ley una luz , y el camino de la vida ; es necesario

pues seguir esta luz , andar por este camino, y conocerle. ¿Y qué diremos de lo que sobre este mismo particular nos enseña la Ley de Gracia? ¡O bondad inefable de nuestro Dios! Con el deseo de proporcionarse el Señor á nuestras necesidades,

habiéndonos hablado en diferentes tiempos, y de diversas maneras

en fin en los últimos dias por su

propio Hijo (a) , y le ha dado á las Naciones por maestro , y por guia (¿) : este es el Hijo adorable que ha venido lleno de gra da , y de verdad (c) para comunicar á los hombres de su ple nitud : para substituir á la ley 2ada por Moyses la gracia ,y la verdad que él ha traído (d) : para descubrir las verdades que labia bebido en el seno de su Padre ; y para cumplir y enseñar la

ley á los hombres. Y con el designio de perfeccionar su obra, y derramar su sabiduría como un rio {e) en todos los lugares del mundo envió á sus Apóstoles , y les encargó que ense ñasen á todos los pueblos de la tierra (/) , y subiendo á los cie los nos dexó Apóstoles , Profetas , Evangelistas , y Doctores, para que trabajasen en la perfección de los Santos , y en la edi ficación del cuerpo místico de Jesu-Christo, hasta que todos nos otros llegásemos á la unidad de una misma fe,yde un mismo conocimiento del Hijo de Dios , en el estado de hombre perfecto,

de la edad , y de la plenitud , según la qual Jesu-

Christo debe ser formado en nosotros (g) : en una palabra:

por los Profetas , nos ha hablado

te

acompañen ;. quando durmieres , que te guar

en la medida

para formarnos , é instruirnos en la Religión hasta la con sumación de los siglos.

¿Con

(a)

id, Hebr.

Hebr.

i.

i.

(i) Isa!, g

v. 4.

(c) Joan. 1. v. 14.

1. r. 16. seq.

(g) Epbes. 4. 1a. & 13.

(*) Eccles. 1. r. 5.

(/) Matth. a8. v. rg.

Isa!, g v. 4. (c) Joan. 1. v. 14. 1. r. 16. seq. (g) Epbes. 4.

6

Instrucciones

¿Con qué empeño , pues , deberemos aprender las leccio nes de este Divino Maestro para corresponder á sus cuida dos? ¿No será obligación el conocer una Religión que Jesu- Christo nos ha ensenado con tanto desvelo y tan á costa suya ? Si los Judíos debían estar tan instruidos de ella , ¿los

Christianos deberán serlo menos que este pueblo carnal? ¿No somos nosotros hijos de la verdad y la luz? ¿Pues por qué no deberemos hacer todos los esfuerzos para avanzar y cre

cer de luz en luz , hasta llegar al dia

dadero dia de luz ? 2.P. Mas si la ciencia de la Religión es la ciencia de Dios mismo (b) , y por consiguiente nuestra obligación á Dios debe movernos á aprenderla; siendo también la ciencia de la salud(c) nuestro propio interés debe inducirnos á aplicarnos á ella. Lo primero para evitar los males que trae consigo la ig norancia de la Religión : y lo segundo para procurarnos los bienes que son conseqüencias del conocimiento de ella. i . La ignorancia de la Religión es suficiente por sí misma para perdernos , como lo enseña la Escritura. Señor , dice el Profeta , derramad vuestra ira sobre las Naciones que no os

conocen , y sobre los Reynos que no invocan vuestro nombre (d). Vanos , é infelices, dice el Sabio , son todos los que no tienen la ciencia de Dios , y que siendo bastante hábiles para estimar sus obras , según su verdadero valor , desconocen en ellas al Ar tífice (e) que las hizo. Los pueblos que le ignoran sirven en la

perfecto (a) , al ver

región de las tinieblas , y en la sombra

Yo bien sé que no todos pueden llegar á un mismo gra do de luz , ni están obligados á un mismo grado de cono cimiento. La edad , el estado , la capacidad piden mas ó mé- nos conocimiento de la Religión, ¿pero hay* alguno que no deba estar instruido de ella ? ¿No es obligación de todos los Christianos el procurar instruirse según el grado de su capacidad en los asuntos de Religión ? Aunque la fe pueda suplir muchas cosas , que no son necesarias al común del

pue-

de la muerte.

(n) Prov. 4. v. 18.

(d) Ps. 78. v. 6.

(A) Sapient. 3. v. 1.

(e) Sapient. 13. r. 1.

(c) Loe. i. r. 77.

pue- de la muerte. (n) Prov. 4. v. 18. (d) Ps. 78. v. 6. (A) Sapient.

SOBRE EL CaTECISVO. PaRT. I.

J

pueblo, ¿por ventura no están obligados todos los fieles á ins truirse de esta fe misma de la Iglesia , á lo menos de los ar tículos principales de ella ? Santo Tomas decide , que todos están obligados á creer expresamente , y por consiguiente á saber

los principales misterios de nuestra creencia , que son los Artícu

, de la misma manera que están obligados á tener

los de la fe

fe (a). San Carlos Bor romeo dice , que todos los que tienen uso

de razón están obligados baxo la pena de pecado mortal á saber

los Artículos de la fe, á lo menos en quanto á la substancia , los Mandamientos de Dios , y de la Iglesia (b). ¿ Porque cómo se puede creer , si á lo menos no se saben los principales Ar tículos de la fe ? ¿Cómo se han de observar los Mandamien tos de Dios y de la Iglesia , si se ignoran? Ni penséis , amados mios , que sea bastante una ciencia de palabras que se aprenden sin entenderlas : ¿por qué seme jante ciencia podria acaso ilustrar el entendimiento , é infla mar el corazón? ¿Seria capaz de producir en nuestras almas los sentimientos necesarios de -una piedad sólida? ¿Podria servir de regla á nuestra conducta para discernir el bien del mal? No , hermanos , la ciencia útil de la Religión no es ciencia de palabras , es la ciencia de la verdad , y es muy cierto que no conocemos la Religión , sino en quanto cono cemos las verdades que nos enseña. Pero si del mal que encierra en sí misma esta funesta ignorancia de la Religión pasamos á los males que produce, ay! ¿Qué de males en el mundo , y aun entre los Christianos que no tienen otro Origen , que esta funesta ignorancia? De aquí el olvido de Dios en que viven los mas de los hombres. ¿Qué idea es la que tienen de Dios ? ¿Será de extrañar que

tan mal ? De

aquí la criminal indiferencia con que miran su salvación, cuya importancia no conocen. De aquí el desprecio de la Religión : El impio blasfema lo que ignora , mientras que como los animales sin razón , sigue la corrupción de sus deseos (f) :

amen tan poco á un Dios , á quien conocen

de aquí la profanación de las cosas santas , cuya excelen cia (a) ». ». q. a. a. $. (¿) Actor, part.4. instruc. Confes. (c) Jud. r. 10.

de las cosas santas , cuya excelen cia (a) ». ». q. a. a. $. (¿)

8

\ Instrucciones

cia y santidad Ignoran : de aquí la negligencia y el disgusto

de la oración , y de los exercicios espirituales ; de aquí los sacrilegios en la recepción indigna de los Sacramentos : de aquí la superstición , el libertinage , la impiedad , la here-

ó la falsa penitencia : y de

aquí por consiguiente el infierno , y la condenación eterna. Qué remedio, pues , hermanos mios , jquál es el preservativo para precaver todos estos males sino la instrucción en las verdades de la Religión christiana ? a.° Mas si este es el remedio de tantos males , es también el origen de verdaderos bienes , quales son la verdad , la santidad , y la salvación. La verdad , porque esta se conoce en la Religión : todos vuestros caminos , ó Dios mió , son verdad, y justicia, y la Religión es quien nos los descubre.

Felices , pues , aquellos que se esfuerzan á conocer vuestros testi monios , y que os buscan de todo corazón (a). Felices los que se

exercitan en la meditación de

tros caminos. Felices los que^aciéndose vuestros discípulos, aprenden de Vos la bondad ,ja disciplina , y la verdadera cien cia (b). Felices los que escuchan tu palabra , porque ella ilus tra las almas , y da inteligencia á los párvulos (f). Es también la Religión una semilla de justicia , y de santidad : pues por ella, y por la sabiduría que nos comu nica , dice la Escritura (d) , que conocemos la justicia , el jui cio , la equidad , y todos los caminos rectos , y andamos por ellos. Se dice que la fe es bastante , que la esperanza sos- tiene al Christiano , y la caridad le santifica ; es verdad; pero ¿qué cosa mas útil para fortalecer la fe, animar la es peranza , y excitar la caridad que el conocimiento de la Re ligión , el qual nos suministra los motivos , y nos pres cribe reglas para esto ? ¡Qué alimento para la piedad ! ¡ Qué principio de prudencia , de justicia , de templanza , y for taleza! ¿No hallamos en la Religión los motivos mas pode rosos , las reglas mas seguras , los exemplos mas perfectos de

es-

gía , el cisma , la impenitencia ,

vuestra ley , y que consideran vues

fa)

(d)

Ps. ii 8. v. i. seq. Proy. %. t. p.

(é) Ibid. v. 66.

(c) Pi. 18.

8.

, vuestra ley , y que consideran vues fa) (d) Ps. ii 8. v. i. seq.

sobre el Catecismo. Parte I.

-9

estas virtudes? No hay , pues , cosa mas digna de nuestra

aplicación y nuestros deseos que esta ciencia. Si se desean riquezas , dice el Espíritu Santo (a) , iqué cosa mas rica que

esta sabiduría-I Si

si se desea la profundidad de la ciencia ella lo penetra todo, sa

se ama la justitia , ella produce las

virtudes:

be lo pasado ,. conoce lo presente , y prevee lo futuro. To he resuelto , decia el Sabio , tenerla por compañera de mi vida, porque me hará participante de sus bienes , y en misipenas,y trabajos me servirá de consuelo (b). Y efectivamente ¿rué con suelo mas dulce en las penalidades de esta vida , que el que nos puede dar el conocimiento de las verdades de la Re ligión? ¿Qué cosa mas eficaz para endulzarla amargura de los trabajos presentes , que la esperanza que nos da de los gozos eternos? ¿Este incomparable tesoro no merece todos nuestros esfuerzos para adquirirle, y poseerle? Padres y ma-' dres , vosotros no podéis dexar mayores riquezas á vues tros hijos , ni adquirirles mas precioso tesoro que la instruc ción en la Religión , porque el conocimiento de ella excita 1 al amor, el amor produce, la observancia- de sus {prácticas > religiosas, y la observancia de estas prácticas asegura la vida eterna. ¡Ah! Yo no me espanto que dixese David (r):

Que prefería la Ley de Dios al oro mas puro , v Á tas piedras

mas preciosas : y que era mas dulce á ivas excelente. Feliz el que la medita

con todo su corazón. El es semejante á un árbol plantado i la orilla de las aguas , que da su fruto á su tiempo , y. conser va siempre el verdor de sus hojas Aplicaos, pues , Católicos á esta santa instrucción para recoger á su tiempo los preciosos frutos que produce. Y' concluyo pidiendo á Dios con el Apóstol : que os llene del conocimiento de su voluntad ,y os de toda la sabiduría é inteli gencia espiritual , á fin dé que os conduzcáis de una manera digna de'Dios , procurando agradarle en todas las cosas , llevan do frutos de buenas obras , y creciendo en el conocimiento de

su paladar que la miel dia y noche , y la ama

DÍOSy

(o) Sap. cap. 8. v. g. 8.

(c) Ps. 18. v. 11.

(¿) Sap. loe. cit.

{d) Pí. 1. v. 1.

Totn. I.

B

9.

y noche , y la ama DÍOSy (o) Sap. cap. 8. v. g. 8. (c) Ps.

Instrucciones

Dios , para que seáis dignos de tener parte en la suerte de los Santos (a) por toda la eternidad, k

i o

.

PRIMERA

PARTE

DE LA

DOCTRINA C H R I S T 1 A N A.

' - < 'dei

.

Credo ,

ó

símbolo

de

¿os Apóstoles.

INSTRUCCION n.

Del símbolo , y

su

uso.

JTjlsí como un Maestro para facilitar á sus discípulos la inteligencia y memoria de la doctrina que les ha dado reduce á pocas palabras las lecciones que les ha enseñado con mayor extensión ; así el Señor proporcionándose á nues tra flaqueza , y necesidades , ha inspirado á los Apóstoles el designio de formar un compendio corto , pero divino, de la doctrina celestial , que les habia enseñado , y que ellos de bían enseñar á todo el mundo ; el qual se llama símbolo de los Apóstoles. Símbolo en la lengua original significa tres cosas. Primera , el resultado de alguna conferencia de mu chas personas. Segunda , un compendio que presenta á un tiempo muchas cosas baxó un mismo punto de vista. Ter cera , una señal ó divisa por la qual se distinguían los sol

dados entre sí , y de los

bolo que se llama de los Apóstoles. Es el resultado de una

conferencia de los fieles discípulos del Salvador, de aque llos grandes Maestros de la fe , de los Padres de la Iglesia christiana. La tradición constante de todas las Iglesias es una prueba invencible de que el símbolo es obra de los

Apóstoles, cuya denominación ha conservado siempre.

mente Papa , discípulo <le los Apóstoles, nos enseña que:

estos divinos Predicadores de ¡a fe antes de dispersarse por el

mua-

que no lo eran. Y tal es el sím

S. Cle

(o) Colot. i. r. p.

Predicadores de ¡a fe antes de dispersarse por el mua- que no lo eran. Y tal

sobre el Catecismo." Parte I. ri mundo para anunciar el Evangelio en todas partes , formaron

el símbolo , á fin de establecer entre ellos , y sus discípulos una

perfecta uniformidad de doctrina , y de expresiones , siendo con veniente que toda Ja tierra tuviese un mismo lenguage , así como babia de tener una misma fe. San Ireneo , quien vió,

y conoció á los primeros discípulos délos Apóstoles, re

fiere (a) los artículos del símbolo como obra de los Apósto

les. Tertuliano nos enseña , que esta obra divina precedió á todas las heregías (b). San Ambrosio dice (c) , que estos di vinos obreros se reunieron entre sí. , para formar , de. \conpÁerto esta llave del cielo , y de la doctrina divina que, ¡Ha baxaclo- de él. San Gerónimo dice igualmente , que este excelente, com pendio de nuestra fe , y esperanza ha sido formado por los Apóstoles (d). San Agustin (e) mira como una cosa indubi tablemente establecida por la tradición , que los Apóstoles^ llenos del Espíritu Santo formaron juntos este admirable comí pendió de toda la doctrina que habían de enseñar. San León nos enseña (/) que los doce Apóstoles recogieron en los doce ar tículos del símbolo las armas necesarias para combatir el errori Y en fin todos los Autores Eclesiásticos son de este mismo

.

sentir.

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.,.,; .?

- ' i.° ¡Qué gloria para la Iglesia el poseer en el símbolo las reliquias preciosas de los Santos Apóstoles! Reliquias no de uno solo , sino de todos : no de su cuerpo , sino de su es píritu , ó mas bien del Espíritu Santo que les animaba , del espíritu de verdad que venia á enseñar toda verdad al mun do (,§ ), y á librarle del error! ¡Qué respeto por consiguien te no debemos teñera este divino compendio! ¿Qué ventaja, para los fieles aprender aun de la misma boca de los Após toles las verdades «aludables que han enseñado al mundo? tQué consuelo para los ignorantes , que no pueden leer la Escritura , tener un compendio de toda ella en los doce ar-i

.

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lo) Lib. I. cont. bxres. cap. i. & 3. (b) Lib. de Prarscrípt. cap, 37. (c) Ep. ad Syriac. Pap. (</) Ep. ad Pammac. contr. crr. Joan. Jo-

roso I. (e) Serm. i8i.detemp. ig) Joaa. 16. t. 13.

(/) Ep. 13. ad Pulcher. t.

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ad Pammac. contr. crr. Joan. Jo- roso I. (e) Serm. i8i.detemp. ig) Joaa. 16. t. 13.

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-Instrucciones

títulos , 6 doce sentencias que comprehende el símbolo? ¿Qué gozo para los sabios el ver recopilado en pocas palabras to do lo que han leído en las Escrituras , y han aprendido de

la tradición?' ,;

2.* En efecto los doce artículos, ó las doce verdades com- prehendidas en el símbolo , son otros tantos oráculos, ó otras tantas piedras preciosas sobre que está fundado el edificio de nuestra fe ; otras tantas fuentes de agua viva que re frigeran á Israel , figuradas en la Escritura por las doce fuentes de>Elim{¿>). Verdades en que se cifra todo lo que Dios ha hecho en nuestro favor como Criador , y como Pa dre , como Redentor y Salvador , como Juez y Glorificación todo lo que pertenece al Padre adorable , á su Hijo unigé nito y al Espíritu Santo : la adorable Trinidad , la Encarna ción del Verbo , el mysterio de nuestra Redención , el esta blecimiento de la Iglesia : en fin todo lo que ha sido figura do en el antiguo Testamento , y cumplido en el nuevo.

- ¿Qué ha hecho la Iglesia en sus Concilios sino desen

trañar estas divinas verdades , y defenderlas contra los ene migos de la fe ; explicar mas distintamente lo que creia obs curamente (c) , defender con zelo lo que creia con simpli cidad , consagrar nuevas expresiones para conservar el senti do del símbolo , y para prevenir , y destruir las falsas inter

pretaciones con que los hereges pretendian corromperle? De esta fuente ha bebido la Iglesia su doctrina en todas las oca siones. Porque , como dice San León , el símbolo- es una es pada , que basta por sí sola para exterminar todas las beregtas . Es un compendio , dice San Agustín (e), que abraza toda la extensión de la fe católica. Competidlo (/) simple , corto , y perfecto. Simple para proporcionarse á /.« rudeza de los igno- norantes ; corto para facilitar la memoria de él ; perfecto para

- * «i*»- ' A

3.0 Sí, católicos, el símbolo combate todos los errores, y

instruir plenamente.

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*

c .- .«t- .

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es

«7. (c) Vincent. Lirio.

-«»

(a) Apocal. ai. r. 14.

(d) Ep. 13.

(3) É*od.

Com. 1.

(?) Lib. 1. de fid. & sijub. cap. 1. -v -

{/) Sera**

de temp.

(a) Apocal. ai. r. 14. (d) Ep. 13. (3) É*od. Com. 1. (?) Lib. 1. de

sobre el Catecismo. Parte T.

13

es por tanto la señal preciosa que distingue al fiel del in fiel , al soldado de Jesu-Christo , del que es soldado del de monio , y desertor de la fe. Los Apóstoles , dice San Maxi- iro (í¿) , queriendo armar á la Iglesia contra el furor del de" monio , y contra la malignidad de sus emisarios , la han sumi nistrado el símbolo : preveían , que baxo el nombre ckristiano, se verian algún dia diversas sectas de diferente creencia ; y han formado el símbolo , para que fuese como el sello de la fe, como la piedra de toque que sirviese para discernir al fiel del enemigo de la fe : han querido que se mirase como extraño á la Religión , y como enemigo de la Iglesia , á quaiquiera que después del bautismo ignorase los misterios del símbolo , ó que corrompiese la pureza de ellos con el veneno de la heregía. Tal es fieles el divino símbolo que se nos propone para nuestra creencia : divino en su origen , porque el espíritu Santo le dictó á los Apóstoles , habiéndoles inspirado el de signio de enseñarle á los fieles : divino en su plenitud , por que él solo basta , como dice San León , y comprehende todo lo que Dios nos ha revelado : divino por la facilidad de aprenderle , y llevarle consigo á todas partes. Veis ahí su excelencia : veamos guál debe ser su uso. 1. p. Por la naturaleza del símbolo , y por el fin que los Apóstoles se propusieron para formarle , se comprehende fá cilmente que el uso que debemos hacer de él , es saberle per fectamente , rezarle freqüentemente , y creer firmemente las verdades que contiene. i.» En efecto los Apóstoles no fueron destinados para Maestros nuestros sino para que nosotros fuésemos sus discípu los; y en vano nos hubieran enseñado esta lección importante, si nosotros no debiésemos aprenderla. Pero los Apóstoles supo nían esta obligación, y por tanto ellos formaron el símbolo tan compendiado, y t.-.n corto, que pudiese ilustrar el entendimiento, sin cargar la memoria Así la Iglesia en todos tiempos ha mandado á sus hijos que se instruyan en él , á los Pastores que se le expliquen á sus ovejas, á los^padres y madres que le ense

ñen

(«) S. Maxim, serna, de sim. (¿) Setm. uy. de temp.

le expliquen á sus ovejas, á los^padres y madres que le ense ñen («) S. Maxim,

1 4

Instrucciones

ñen á sus hijos , á los padrinos y madrinas que le inculquen

incesantemente á las personas que presenten al bautismo.

Nada es mas ción de aprender

cierto., por consiguiente que esta obliga el símbolo. San León dice (#) , que á nin

guno es permitido el ignorarle. San Máximo (b) cuenta en tre los enemigos de la fe á los bautizados que le ignoran. Santo Tomas (c) gradúa esta ignorancia de pecado mortal.

San Carlos (i) quiere que se niegue la absolución al que no supiere los Artículos á lo menos en quanto á la substancia.

Y un Sínodo Provincial declara por indignos de la absolu

ción , é incapaces de los Sacramentos , especialmente de la Eu caristía y Matrimonio, á los que ignoran el símbolo (e). To

saberle. Y no es bastante que sepamos

sus palabras , y las retengamos en la memoria , sino que de

bemos entenderlas , esto es , debemos saber qué verdades en cierran , y debemos saber estas verdades , de manera que po damos distinguirlas del error : sin esto el símbolo seria para nosotros un libro cerrado sin uso alguno.

2.0 El segundo uso que debemos hacer del símbolo es rezarle freqüentemente. La Iglesia misma para inspirar á sus hijos esta santa práctica , ha dispuesto que se rece en el

oficio de la noche , de la

notar , dice Santo Tomas (/) , que por la luz del divino sím

bolo se disipan todos los errores pasados , presentes , y futuros.

Igualmente ha mandado , que se rece

oficios , para traernos á la memoria , que

siglos ocultaba el símbolo á los infieles , y porque no se di

vulgase entre ellos , no se permitía escribirle , sino que ca da uno estaba obligado á grabarle en su corazón , como di- - ce San Gerónimo (g) , lo que hace ver su importancia , y dignidad. Y si en el sacrificio de la Misa se canta en voz al ta el símbolo de Nicea , ó de Constantinopla , que en subs tancia es el mismo que el de los Apóstoles , es porque á es ta

dos , pues , debemos

mañana , y de la tarde , para de

en voz baxa en los

en los primeros

(<j) Loe. sup. cit.

(i) Serm. de simb.

(c) a. a. qusst. i. art. 7.

(</)-Conc. Mediol. 5. vid. Act. Eccles. Mediol. q. 4. (*) Conc Ca- mer. tit. 11. cap. 6. (f) a. *. q. i.art. o. {g) En. ad Parama ch.

Mediol. 5. vid. Act. Eccles. Mediol. q. 4. (*) Conc Ca- mer. tit. 11. cap. 6.

sobre el Catecismo. Parte I.

i <

ta parte del sacrificio no asistían sino los fieles. Pero no solamente debemos rezar el símbolo en los divi nos oficios, sino con mayor freqüencia , y en todas ocasiones, como lo recomiendan los Padres. San Ambrosio exhorta á su hermana á rezarle muchas veces por la mañana quando se

levanta , por la noche quando se acuesta-, y á mirarse en él fre- quentemente como en un espejo , para reconocer allí su fe .y exa

San Agustín da el mismo generalmente amonesta á

todos que jamas se cansen de rezarle (c). Y para quitar to do pretexto á la' negligencia , añade : No digáis , ya le he dicho ayer , ya le he dicho hoy , siempre le digo , estoy plena

mente instruido de. él. Acordaos sin cesar de vuestra fe (di), con tinua este Santo Doctor , miraos en el símbolo como en un es pejo , ved si creéis verdaderamente lo que exteriormente hacéis

vuestro consuelo , y

minar si es verdaderamente fiel (a). consejo á los catecúmenos (¿) , y

profesión de creer. Buscad todos los Mas

vuestro gozo en esta prueba de vuestra fe. Que el símbolo sea<

vuestra riqueza , y vuestro vestido. Toáoslos dias vestís vues tro cuerpo, haced lo mismo con el alma, rezando el símbolo.

es á- un mismo tiempo el hábito que nos cubre , y la

coraza que nos defiende , el hábito que nos cubre la desnudez,

los ataques del enemigo , y

nos hace impenetrables á sus tiros. 3.0 Rezad, pues , amados fieles, rezad el símbolo con fteqüencia , pero rezadle de una manera útil , esto es con atención, y devoción. ¿Porque de qué serviría rezar fre- qüenternente esta oración divina , si no se reza con uná seria «tención , no solamente á las palabras que la componen, sí- no también á las verdades que explica? ¿Seria honrar á Diós el rezarle con un espíritu disipado , y distraído á otras co sas? ¿Seria instruirse á sí mismo y dar testimonio á Dios de «ufe? ]Ah! Rezar el símbolo sin atención , seria irritar á Dios por el desprecio y profanación de una cosa tan santa; seria privarse voluntariamente á sí mismo de todo el frutb

que

Nuestra fe

la coraza que nos defiende iontra

(o)

(c)

Lib. 3. de Virgin, (£) Lib. de simb. ad Cathec. init.

Lib. 5. Horo. 42. (d) Serna. 59. sup. Mata.

defiende iontra (o) (c) Lib. 3. de Virgin, (£) Lib. de simb. ad Cathec. init. Lib.

1 6

Instrucciones

que se puede sacar de una lección tan saludable. Los Após toles nos dieron el símbolo para que contemplásemos en el, como en un espejo , nuestra fe : y sí le hicieron corto pa ra aliviar nuestra memoria , explicaron en él las verdades mas sublimes con términos claros é inteligibles , para faci litar nuestra atención , de suerte que estas verdades divi nas nos instruyan , nos fortalezcan y defiendan de nuestros enemigos. ¿Pero qué instrucción , ni fortaleza sacaríamos de él rezándole sin atención? No , no se debe rezar así. Todas sus palabras son otros tantos misterios , otros tantos orácu los : luego se debe rezar con la atención que es debida á los oráculos mas santos.

Ni es bastante rezarle con atención , es menester rezar le también con devoción , para que nuestra confesión de

fe sea saludable («). La Iglesia no exige de sus hijos el re zo del símbolo como un vano cumplimiento , sino como un justo tributo de su fe , como un testimonio auténtico de su creencia , como un sacrificio de sus labios á quien debe acompañar el corazón. Por esta razón le hacia rezar públi camente á los. catecúmenos ántes de admitirles al bautismo,

que es el Sacramento de la fe : por esta razón

zar á los padrinos en nombre del infante que presentan al

bautismo ; y por la misma razón le hace cantar en la Misa después del Evangelio , confesando públicamente las verda des que se acaban de anunciar, y comienza por él la parte

de la Misa que se

¿Qué frutos no produciría este divino símbolo , si se re zase con una fe viva y devota? ¿Qué gozo no recibiría núes-, tro corazón con la memoria , y creencia de estas verdades? ¿Qué fuerza para vencer á nuestros enemigos? Recemos, pues , el símbolo con aquella fe con que el ciego de naci miento dixo á Jesu-Christo : Te creo Señor , y al mismo tiem po, le adora postrándose en su presencia (c) : con la mis ma fe con que Marta le dixo : Señor, yo creo ^ y sé que sois

le hace

re

llama de los fieles.

el

(a) Román. 10.

(e) Joan. 9. v. %6.

v. xo.

(b) Hebr. 13.

v. i¿.

creo ^ y sé que sois le hace re llama de los fieles. el (a) Román.

sobre el Catecismo. Parte. I.

ij

el Hijo de Dios que ha venido al mundo (a) , para dar la vida

á los muertos : ó á lo menos con la fe de aquel padre que

decia : Señor, yo creo , ayudad mi flaqueza (b) , sostened mi fe. To he creído , dice el Profeta , y por esto he hablado fe). Confesad la fe con fe y devoción ; creed firmemente las

verdades

mente , y ved ahí el tercero y mas principal uso del símbolo, porque el símbolo no es mas que una profesión de fe que de bemos renovar todos los días, para vencer las tentaciones con tra la fe. Es necesario creer con el corazón las verdades que contiene y confesarlas con la boca para ser salvos , para reci bir en el cielo la recompensa de la fe , que es la gloria.

que el símbolo encierra , y confesadlas generosa

INSTRUCCION III.

SOBRE EJL PRIMER ARTÍCULO DEL CREDO.

Creo en Dios Padre Todopoderoso , Criador del Cielo y de la tierra.

Ei símbolo es aquella palabra compendiada , que según el Apóstol contiene la ley y los Profetas {£) : y así como el espíritu divino que le ha dictado, aunque simplicísimo, y úni co en sí mismo , se multiplica en sus efectos {e) ; así cada artí culo del símbolo nos suministra muchas instrucciones dife rentes , y conformes á la sabiduría del espíritu de Dios , co mo se dexa ver en este primero. ¿Qué de reflexiones po dríamos hacer sobre cada palabra de él? Pero es preciso ce ñirnos á las mas substanciales, para no molestar vuestra atención. El sentido, pues , de este primer Articulo es: Creo cier tamente , y sin duda alguna confieso á Dios Padre , es á sabert

á la primera persona de la Santísima Trinidad , la qual con su

virtud omnipotente crió de la nada el cielo y la tierra , y todas lat

(a) Joaa. 13. r, 44. {d) /loman. 9. t. ft8. Tom. 1.

(i) Marc. 9. r. «4.

(c) Ps. uj¡.

(#) Sapieat. 7. v. aa,

C

todas lat (a) Joaa. 13. r, 44. {d) /loman. 9. t. ft8. Tom. 1. (i) Marc.

1 8

Instrucciones

las cosas que el cielo y la tierra contienen en su ámbito : y que después de haberlas criado las conserva , gobierna , y dirige á

los altísimos fines de la divina providencia. Expliquemos por partes todos estos puntos. Por esta palabra creo no se entiende aquí lo mismo que*

pienso , soy de dictamen , me parece &c. sino que significa un asenso certísimo , con el qual el entendimiento juzga fir me y constantemente que es verdad lo que Dios ha reve lado ; y por quanto el entendimiento humano por sí so

lo no puede comprehender qué cosas son las que Dios ha

revelado , ni distinguirlas

ladas , porque todas son sagrados secretos , y misterios ocul tos á nuestra inteligencia , cree y tiene por cierto lo que

la autoridad Infalible de la Santa Madre Iglesia nos pro

pone como dicho por Dios , y este juicio ó asenso del

entendimiento se llama acto de fe divina. Porque la fe es una virtud por la qual asentimos firmemente á las cosas que Dios ha revelado. Y aunque estas cosas reveladas sean impenetrables , y muy superiores á nuestra inteligencia,

y por consiguiente el juicio de la fe sea obscuro ,- y no

vea lo que cree , no por eso dexa de ser cierto, constante,

é infalible , como lo es el testimonio de Dios en que se fun

da. Pues el Señor que hizo salir la luz de las tinieblas (a) iluminó nuestros corazones , para que su Evangelio no esté encubierto á nosotros , como lo está para los que se pier den (¿) ; y esta luz divina no nos permite dudar de las co sas reveladas , porque cautiva suavemente nuestro entendimien to baxo el yugo de la fe (f) , y le somete al testimonio de Dios, que es el mayor que puede haber. Yo no dudo que el sacri

ficio de la razón

es muy duro por sí mismo , y muy pesado

á la naturaleza , pero él es no obstante el sacrificio mas ra

zonable que hubo jamas (d) ; porque nada hay mas conforme

de las que no han sido reve

á

razón , que el ver al hombre someterse á Dios , y creer

á

la verdad misma baxo su palabra. En efecto ¿qué cosa

\

mas

(a) a. ad Cor. 4. l¿) Román. ia,

(¿) Ibid.

.

(c) a. Cor. 10. .

r. j.

su palabra. En efecto ¿qué cosa \ mas (a) a. ad Cor. 4. l¿) Román. ia,

sobre el Catecismo. Parte I.

19

mas justa que el hombre renuncie á su razón é inteligen cia en las cosas que no puede comprehender , prefirien do á ella la autoridad de Dios que ha revelado todas las verdades'? ¿Qué fundamento mas infalible de la verdad, que la palabra de Dios mismo? ¿Qué otro testigo mas seguro,

que los tres testigos que están en el Cielo , como dice San Juan, el Padre , el Hijo y el Espirita Santo , que ton un solo Dios,

y la verdad soberana (a)? ¿Qué decis vosotros libertinos , es

píritus orgullosos , ¿es usar legítimamente de la razón el opo nerse á la fe, ó por mejor decir, á Dios mismo? ¿Conviene al hombre disputar contra Dios (¿)? Huid fieles de sus discur sos , que cunden como gangrena , y llegan bien presto al cora zón (c). No queráis ser curiosos como ellos , que quieren pe netrarlo todo, y arreglar su fe por sus propias luces , inves tigando la razón y causas de lo que creen. Porque si el no dar crédito á un hombre grave y docto que afirma una co sa , sin estrecharle á probar con razones y testigos lo que dice , seria una arrogancia y presunción temeraria , ¿con qué

juicio después de oir la voz de Dios , le pediremos razón de su celestial y saludable doctrina? No , dice el Apóstol , que

Dios es yeraz , y todo hombre mentiroso (d). ¡Oh \To sé á quie» creo , debemos decir con el Apóstol (e). No es Dios como el hambre , que es mentiroso (/). Dios no puede engañarse , ni engañarme : esto me basta. Dios ha hablado : yo no quie

ro mas.

1

Pero no nos engañemos

fieles , porque no es bastante te

i

ner la fe de Dios en el corazón , es menester también publi-' caria y confesarla con la boca , porque : con el corazón se cree para la justicia , mas con la boca se hace la confesión pa ra ¡a salvación (_§ ). Y en esta atención lo primero que se exi

ge de nosotros al entrar en la Iglesia , y antes de recibir el bautismo , es la protestación solemne de la fe. Pues se nos pregunta : ¡creeisl Y cada uno responde por boca de los pa-*

(a) J**n. £.

{d) Román. 3. (g) Román. 10.

(i)

Jer. 11.

(r) a. ad Thím. 4. v. 17.

(/)

(«) a. Thim. 1.

Num. 13. v. JO.

C a

dri-

£. {d) Román. 3. (g) Román. 10. (i) Jer. 11. (r) a. ad Thím. 4. v.

ao

Instrucciones

drinos : Creo , y con esta condición es recibido en el núme

ro de los hijos de Dios y de la Iglesia. Deben, pues, los fíe

Creí , y

por eso he hablado {a) : y aquella fortaleza con que los Após toles respondieron á los Príncipes del pueblo : No podemos dexar de predicar ¡o que vimos y oimos (b) ; y decir con »1 Apóstol en las ocasiones que ocurran : No me avergüenzo del Evangelio , porque es virtud de Dios , para salud de todos los creyentes (r). Sí , católicos. La confesión de la fe es el primer home- nage que rendimos á Dios para acercarnos á él por el bau tismo , y esto mismo demuestra , que la fe es el primer sa crificio de nuestro espíritu , el fundamento de todo el edifi

cio espiritual , el principio de todas las virtudes , y como dice el Concilio de Trento (*/) ¡a raiz de toda la justicia. Y por

les tener aquel espíritu con que decía el Profeta

:

es el principio de tv-

dos los bienes : San Ambrosio , que es la raiz de todas las vir tudes : San Agustín , que es el principio de todo mérito , las primicias de la vida christiana , y la hija primogénita de nues tro corazón (e); y últimamente nos dice el Apóstol , que sin la --/<? es imposible agradar á Dios. Nada, pues, nos es mas ne cesario que la fe.

¿Y qué es lo primero que debe creer el que se acerca á Dios? Que hay un Dios , dice el Apóstol (/) , y por eso de

cimos en el primer artículo del Símbolo : Creo en Dios. Mas

á Dios y creer en Dios,

son tres cosas diferentes. Creer un Dios, es creer que hay un Señor

Soberano é independiente que gobierna el universo : creer á Dios, es creer que todo lo que Dios ha dicho es verdadero pero creer en Dios es amarle. Tres verdades que debe creer el chris- tiano para ser justificado por la fe , como dice San Pablo (b\ i .° Aunque la Magestad de Dios es incomprehensible (í),

tanto dice San Ignacio Mártir

, que la fe

creer un Dios, dice San Agustín (g) , creer

por-

Ps. iij.

Ang. in Ps. 134. Srrm. 8. de decena plag. & prsecept.

Hebr. j 1. v. 8. (g) Tract. ap. in Joan. a. 6. (¿) Rom. 10. 10.

(o)

(?)

(*) Actor. 4.

(c) Rom. 1. {d) Sesión 6. cap. 8.

(/)

l¿) Jerem. 32.

Tract. ap. in Joan. a. 6. (¿) Rom. 10. 10. (o) (?) (*) Actor. 4. (c)

sobre E"ir Catecismo. Parte I.

a i

porque como dice el Apóstol («) , habita en un lugar inac

cesible : á quien ningún hombre vió , ni puede ver : y el mis

mo Señor dixo

con todo eso el Señor ha dado testimonio de sí mismo criando Cielos y tierra , y haciendo beneficios desde el Cielo , dando lluvias , y tiempos abundantes , y llenando de sustento y alegría

los corazones de los hombres

á Moyses : No me verá el hombre y vivirá:

, En efecto,

el Cielo y la tierra , y todo lo que en ellos

hay , publican altamente que hay un Dios. Todas las criatu ras desde lo mas alto del Cielo , hasta lo mas profundo del abismo , claman con razón cada una en particular y todas juntas : Dios es quien nos ha hecho , y nosotras no nos hemos' hecho á nosotras mismas (r). Mirad los Cielos y su hermo sura , que ellos anuncian la gloria de Dios Volved los ojos á la tierra , y admirad su fecundidad ; y reconoceréis , que Dios ha preparado esta mesa magnífica, para dar á los hom bres , y á los animales su sustento en el tiempo (e). Observad el curso de los astros , sus vicisitudes tan arregladas , tan constantes , tan proporcionadas á las necesidades de la na turaleza , y en este admirable concierto reconoceréis la sabi duría divina , que todo lo hizo con peso y medida (/). Pre guntad á los animales mas estúpidos , como dice Job (g') , y ellos os instruirán : preguntad á las aves del Cielo , y ellas os descubrirán su Criador : hablad á la tierra , y la tierra os res ponderá : ¡os peces del mar os enseñarán , que no se puede igno

rar , que Dios ha hecho todas las cosas. Entrad dentro de vosotros mismos , y escuchad la voz de la naturaleza que os descubre esta verdad en el fondo de vuestro corazón:

voz que Tertuliano llama el testimonio de una alma natural mente christiana (¿) : y es , este instinto de la naturaleza que nos conduce á levantar los ojos al Cielo en los peligros que nos amenazan , y en los accidentes que nos sorprenden , pro- rumpiendo sin libertad en estas expresiones : \Dios mió, buen Dios,

(a), i. Tim. 6. (rf) P». 18. v. 1. (£J jQb i%, 7.

(í) Actor. 14.

(e)

(¿;

Ps. 144.

(c) Ps. 99. & S. Aug. Conf. 1. 10. c.tf.

1$.

.(/)

fcapieat, u, ai,

Apolog. c. 17, v

(í) Actor. 14. (e) (¿; Ps. 144. (c) Ps. 99. & S. Aug. Conf. 1. 10.

22

Instrucciones

Dios , ay Dios ! expresiones que no pueden referirse , sino á la impresión de la naturaleza. Por lo qual dixo el mismo Autor, y con él San Cipriano (a) , que el conocimiento de Dios está grabado en el alma desde el momento de su creación , de

suerte , que es el colmo de la maldad no querer conocer á aquel,

á quien no podemos ignorar. Ninguno pues, ignora, que hay-

Dios, no Jo

dixo sino en su corazón , según el Profeta (¿) : en su corazón, porque la corrupción de su corazón le hizo desear que no hubiese Dios, para entregarse mas libremente al desorden de sus pasiones , pero su entendimiento jamas se pudo conven cer á ello. En su corazón (f) , en aquel corazón abominable

Dios ; y si el impio se atrevió á decir : No hay

y corrompido , en donde no hay rectitud , verdad , ni justi

cia: en su corazón , en aquel mal corazón , en donde sofoca los sentimientos mas inviolables de la naturaleza y de la Religión : en su corazón , en aquel sepulcro (dt) hedionda y

tenebroso , en donde no ha entrado la luz de la verdad , y

todo es infección y desorden.

. -(

.

i

Mas si Dios no es uno solo no hay Dios , dice Tertulia no (e). Porque Dios es un Ser infinitamente grande y per fecto , y si hubiera muchos dioses , ninguno de ellos podria

ser infinitamente grande y perfecto : pues como serian dis tintos entre sí , cada uno de ellos tendría una perfección particular , que no tendrían los otros , y por consiguiente, ninguno tendría todas las perfecciones , ni seria Dios. Por tanto dice San Cipriano: Una Magestad tan grande como la de Dios , no puede tener igual , porque comprebende en sí misma toda la plenitud , la grandeza , y el poder (/). El mismo Dios testificó esta verdad á su Pueblo , diciéndole : No tendrás

dioses ágenos delante de mí : To

soy el primero y el último,

y fuera de mí no hay Dios (A) : To soy el Señor , no hay otro. Todos los que están al Oriente , y al Occidente saben que n<t

sino yo , no hay otro , ni conmigo , ni fuera de

mi

boy otro Dios

(a)
(A)

c. *.

Ibi. & 1. i. cont. Marcion. c. to. & S. Cypr. lib. de idol. vanit.

Ps. 13.

(f) Ibi. v. a.

(d) Ibi. v, 3. (g) Exod. 30.

(e) Lib. 1. cont. Marcio.

Isai. 44. 8t 48.

(f)

De idol. vaoit.

(i)

Ps. 13. (f) Ibi. v. a. (d) Ibi. v, 3. (g) Exod. 30. (e) Lib. 1.

SOBRE ÉL CATPCISMO. PARTE I.

2 3

«/(a). Y en el Deuteronomio se dice: Escucha'Israél , tu Dios

es uno

notarlo el Señor , en el antiguo Testamento, no habia , por disposición suya , sino un solo Templo en donde quería ser adorado ; un solo Altar , en donde se le ofrecían sacrificios; una sola Ciudad , en donde todo el Pueblo debía congregarse para ofrecer sus votos al Señor : y en el Testamento nuevo

no hay sino una fe , y un bautismo , para enseñarnos, como dice

el Apóstol (r) , que no hay sino un solo Dios, que es el Padre

¿e todos , que es sobre todo , que extiende su providencia á to das las cosas, y reside en todos nosotros. i.° Pero quando creemos en Dios, no solamente creemos

que hay un Dios , sino que Dios es veraz en sus palabras, fiel en sus promesas , infinitamente sabio y bueno , tan in capaz de engañarse á sí mismo , como de engañar á otros. Un Dios que es el Padre de las luces (¿) , y la Verdad misma.

Un Dios , que no es como el hombre para mudarse , ni como el bijo del hombre para usar de la mentira (e). Un Dios , que ilu mina á todo hombre , que viene al mundo (/) ; y .un Dios que nos enseña toda verdad. Sí , Dios mío. Vos mismo nos ha béis enseñado todas las verdades que sabemos por la fe , y Vos solo podíais enseñárnoslas. Nosotros creemos á Moyses,

y k) que ha dicho Moyses , pero lo creemos porque Moyses

era el hombre de Dios , y Dios mismo le ha dado testimo nio de lo que era. El Egipto desolado con plagas milagro sas por haber resistido á su palabra , el tránsito del Pueblo de Dios por el mar Roxo , la lluvia del maná , y otros mi! prodigios nos han convencido que Dios mismo hablaba por medio de su siervo. La santidad , la sublimidad de su doc trina no permitía dudar que fuese de Dios , pero sus mila gros han quitado todo pretexto de duda. Creemos á los Pro fetas , porque reconocemos en estos santos hombres caracte res verdaderamente divinos : el resplandor de sus virtudes,

solo (A). No hay, pues,

sino un Dios : y para de

-

, . 3*

' .**

**

- la

( > \b)

Tsaí. 4$. v. g. & seq. & c. 46. Deuter. c. 4. & 3a.

Deuter. c. 6.

(e)

Ephes. 4.

(rf)

Jacob. 1. r. 17.

(e)

Num. 33. r. 19.

(/)

Joaa. 1. y. ¡,

 
Deuter. c. 6. (e) Ephes. 4. (rf) Jacob. 1. r. 17. (e) Num. 33. r. 19.

24

.1

:

"

Instrucciones

la evidencia de sus milagros , y el cumplimiento de sus pro fecías obligan á los mas incrédulos á reconocerles por Em- baxadores de Dios cerca de los hombres , por intérpretes de sus voluntades, y depositarios de su palabra. Creemos á Jesu- Christo , porque el mismo Dios nos le ha anunciado por los

Profetas , y porque ha hecho obras , que solo Dios podia ha cer : obras que nos prueban invenciblemente que Dios des pués de habernos hablado en diferentes tiempos , y de diferentes maneras por los Profetas , nos ha hablado novísimamente por su propio Hijo, á quien constituyo heredero de todas las cosas , y por quien hizo todos los siglos (a). Creemos á los Apóstoles, porque el Hijo de Dios les ha enviado , asi como el mismo Hijo

de Dios fué enviado por su Padre (b) ; les ha establecido para

enseñar al universo ; les ha dado á su espíritu para enseñar

les toda verdad (c) , y. enseñarla á otros por su ministerio ; y sus milagros han hecho ver que siempre estuvo con ellos (d)y

y

enseñó siempre por medio de ellos. Creemos á la Escritu-^

fa

, porque es la obra de Dios mismo , y Dios , como dice

San Agustín , no hubiera dado á los Libros sagrados una auto

ridad tan grande en el universo , si no hubiera querido servirse

de ella para conducir al mundo á su conocimiento , y asegurarle

de su verdad' (e). Creemos á la Iglesia , porque Jesu-Christo la ha establecido para ser coluna y apoyo de la verdad (/), y

nos ha asegurado , que

valecerán contra ella (g) , y que el oiría á ella , es oir al mis

mo Jesu-Christo. La iglesia nos conduce á Jesu-Christo, y Jesu-

Christf> confirma su voz y autoriza su testimonio (h). El Se ñor pues nos ha ensenado todo lo que debemos creer ; y los Profetas , y Apóstoles solo son testigos de Dios , como dice Isaías (;). Así los Profetas ponen al frente de sus obras : Hxc dicit Dominus (£) : el Señor dice estas cosas. La carne y ¡a san gre no revelaron á Pedro, que Jesu-Christo es Hijo de Dios, sino

el Padrp Celestial, (/) : ní oimos la predicación de Pablo como Pa"

las Potestades del infierno jamas pre

(a)

(rf)

(g~)

(A)

Hebr. i. v. i. 8c a.

Matth. a8.ao. (e) Lib.tf. Conf. c.$. (/)

Matth, 16. 18.

Jereni. 9. a. Eicch. 3.4. &c, . {t) Matth. 16 17.

(i)

Joan. 10. v. ai.

(«')

(c)

Joan. 16". 18. 1. Tim. 3. ij.

(b)

Luc. 10. i<5-

Isai. 43. 10.

{t) Matth. 16 17. (i) Joan. 10. v. ai. («') (c) Joan. 16". 18. 1. Tim.

sobre Bt Catecismo. Parte I. palabra del hombre , sino como palabra de Dios , según que lo es verdaderamente (a) , y si escuchamos á San Juan Bautista es porque vino para dar testimonio á la luz , á fin de que todos creyesen por él (é). La fe se concibe por el oido , dice el Após tol (f) , ¿porque cómo se ha de creer lo que no se ha oido? ¿Y cómo se han de oir las verdades de fe , si no hay quien las predique (d) ? Pero el objeto de nuestra fe , como también su fundamento y motivo es la palabra de Dios ; lo que hace que yo crea á la Escritura no es la autoridad del Escritor , el quál

do es mas que un Secretario de Dios , sino la autoridad de Dios^

que ha hablado por su boca , y nos instruye por su pluma (e). La Iglesia es el medio de que Dios se sirve para instruirnos, la regla visible que nos ha dado para discernir las verdades de la fe , pero el fundamento de la fe es la palabra de Dios

conservada en la Iglesia , y predicada en la Iglesia por sus Ministros en la serie de todos los siglos. ¿Qué falta pues á la certidumbre de la fe , y qué fun damento mas infalible de la verdad que la palabra del mis mo Dios ? ¿Qué otro testigo mas seguro y fidedigno , que los

tres que dan testimonio en el Cielo , como dice San Juan (/), el Padre , el Hijo , y el Espíritu Santo , que son un solo Dios,

y la verdad soberana? ¿Libertinos, espíritus orgullosos que

presumis de fuertes , é ilustrados , pertenece , ó conviene al hombre disputar contra Diosl (g) ¿Es usar legítimamente de la

razón el oponerse á la fe , supuesto que el oponerse á la fe , es oponerse al mismo Dios? O! yo sé á quien creo, debe decir el Christiano con el Apóstol , scio cui credidi: (Jj) yo sé de quien me fio. No es Dios como el hombre , el qual es mentiroso (i) , ciego en sus conocimientos , tímido en sus pen samientos , incierto en sus testimonios. Dios no puede enga ñarse , ni engañarme : esto me basta. Dios ha hablado: yo no quiero mas. Que busquen razones los que quieren someterlo todo á la razón : la regla del Christiano es la revelación de Dios

(a)

id)

Jg)

Thesal. t. 13.

(*)

Jerem. ia. v. 1.

Ibi.

14-

Tom. 1.

(£) Joan. 1.6.

(c)

Rom. 10. 17.

(/)

(i)

Aug. I. 11. Conf. c. 3.

(¿)

Joan. g. v. 7.

%. Tim. 1. v. 1. D

Num. 3. v. 19.

1. (£) Joan. 1.6. (c) Rom. 10. 17. (/) (i) Aug. I. 11. Conf. c. 3.

2 6

-

Instrucciones

Dios manifestada por el testimonio de su Iglesia. Pero no es

bastante á un Christiano el creer que hay un Dios , y asen

tir á su

pio bondad soberana. Porque creer que hay un Dios , dice San Agustín , (a) los demonios mismos lo creen y la reconocen convencidos por la evidencia de la verdad. Creer que su palabra es verdadera , es común á los buenos , y á un gran número de ma los pero creer en él , esto es propio de los que le aman (r):

solo, creen verdaderamente en él les que hacen obras de Chris tianos (dj: es verdad que estafe no se halla en un mismo grada en todos los justos ; que los pecadores mismos que comienzan á volverse a Dios por un piadoso afecto del corazón , y que juntan

6 este deseo que les inspira la

confianza de alcanzar misericordia , creen en Dios en este sentido^

que les es- común con los buenos. Mas respecto de todos es cier to , que creer en Dios en este sentido , es creer y amar á un mismo tiempo , dice el mismo Santo (e) , es creer amando , y amar creyendo : es mirar á Dios como á nuestro Soberano Bien , y dirigirnos á él por el amor. Tal es la fe que fué imputada á justicia al Patriarca Abrahan ; tal es la fe de que habla el Sabio quando dice : El que cree en Dios guarda sus mandamientos (/): y el Apóstol quando dice, que se cree con

el corazón para la

justicia , y la salud y en otra parte,

fe , la esperanza en Dips , y l-a

palabra, es necesario creer en él , y unirse á él co

que de nada sirve el estar circuncidado, ó no estarlo , sino la fe que obra por la caridad (b\ Esta fe llena es la que Dios exige

de nosotros , y

ciéndonos creer y amar , derir"y hacer lo que ella enseña. ¿Pero se puede decir de un mal Christiano , que cree verdaderamente en Dios ? A la verdad es preciso confesar con el Concilio de Trento , que el pecador puede exerci- tarse en actos de fe en el estado de injusticia , porque per manece en él esta virtud aun después del pecado , supuesto

que no sienta mal de los misterios revelados ; y por con-

si-

la que nos hace verdaderamente fieles , ha

(a)

(c)

(/) Eccle». 3a. v. »8.

Aug. Tract. lo. in Joan. (¿) Id. Serm. 61. de Verb. Dom.

Serm. 181. de temp.

(d) Tract. 1. in Joan. 19. n. 6.

(*)

{g) Román. 10. y. 10.

(c) Ibid.

Galat. g. v. 6:

de Verb. Dom. Serm. 181. de temp. (d) Tract. 1. in Joan. 19. n. 6. (*)

sobre el Catecismo. Parte I.

37

siguiente puede creer en Dios , esto es , puede asentir á Jas verdades de la Religión , porque Dios las ha revelado , y esta fe es absolutamente necesaria para su conversión , y como el principio de ella. Mas el pecador , que no trata de con vertirse , no cree en Dios , según toda la extensión, que San Agustín y Santo Tomas han dado á estas palabras , es decir , que no cree en Dios con el corazón , que no cree con una fe acompañada del amor , y de las obras : que no cree con fe viva , porque la fe sin obras es muerta , como

dice San Pablo. Tales son , amados Christianos, los piadosos sentimientos que debéis tener , quando decis aquellas palabras : Creo en Dios. Saquemos de aquí algunas importantes conseqüencias. i . La fe ha sido siempre una misma en todos los tiempos, en Ja ley de Naturaleza , en la ley de Moyses , y en la de Gracia. Jesu-Christo , que es el Autor y consumador de la fe (tí) , ha sido siempre el centro y el objeto de ella , con esta diferencia , que los Patriarcas antiguos esperaban su venida , nosotros reconocemos , que ya ha venido : los

Patriarcas antiguos

pero en las figuras adoraban la verdad figurada ; y nos

otros reconocemos en la verdad

guras. De suerte que Jesu-Christo es aun hoy lo que era

ayer ,

Apóstol. Lo que ha sido verdadero en la Religión , lo es' aun , y lo será siempre. Los misterios de la fe pueden ser mas ó menos conocidos se pueden explicar con expresiones

mas precisas y distintas , pero no pueden mudarse , ni pa decer alteración alguna en su substancia. La Iglesia los con serva según Jesu-Christo los enseñó á los Apóstoles, y de

la misma manera los enseña

siglos , oponiéndose y combatiendo con fuerza las novedades profanas (c) que los espíritus libertinos han querido intro ducir en ellos. Así nosotros hemos sido edificados sobre ei

tenían las figuras , nosotros la verdad;

el cumplimiento c'e las fi

y lo que será en todos los siglos (¿) , como dice el

á sus hijos en la serie de los

fun-

ia)

fe)

Hebr. 11. V. » j. Tina. 6. v. ao.

(*)

Hebr. 13. v. 8.

Di

, como dice el á sus hijos en la serie de los fun- ia) fe) Hebr.

1%

Instrucciones

fundamento de los Apóstoles y Profetas (a) , y formamos el edi ficio divino , cuya piedra angular es Christo. Conservemos, pues , el depósito de la fe según le hemos recibido, sin añadir, ni quitar cosa alguna. Este es el encargo que los Apóstoles hicieron á sus Discípulos (¿) ; y si alguno anunciare otro Evan gelio , aunque sea un Angel del Cielo , dicen que sea excomul

gado (c). No olvidemos nosotros jamas tan saludable docu mento. 2. Que debemos someter sin dudar nuestras luces al que

es el Padre de las luces (cí) , y creer firmemente todo lo que está apoyado sobre la verdad immutable de su palabra. Tal es el homenage debido á la primera verdad y á la certeza infalible de la palabra de Dios , que exige de nosotros una creencia firme , é inalterable. Toda duda voluntaria es inju riosa á Dios , y envuelve una desconfianza criminal de la verdad de su palabra. Así el Señor no ha dexado sin cas tigo las desconfianzas aun en los siervos mas fieles. Moyses

y Aaron hirieron la peña con alguna desconfianza para sacar

agua de ella , y esto fué bastante para atraerles de parte de Dios las reconvenciones mas vivas , y el castigo mas sensible.

Los Israelitas dudaron que Dios pudiese introducirles en la tierra prometida, y fueron excluidos de ella. San Pedro an duvo sobre las aguas mientras se mantuvo firme su fe ; em pezó á dudar , y empezó luego á sumergirse. Los Discípulos del Salvador no pudiendo conciliar la ignominia de su Pa sión con la verdad de sus promesas , dudaron de su Resur rección ; y el Señor les reprehendió su incredulidad , y les hizo sentir que le eran muy injuriosas sus incertidumbres, y

podrían serles á ellos muy funestas , porque el que duda es como el que no cree , y el que no cree será condenado (e) , ya está juzgado , añade el Señor , porque rehusa lo que puede procurarle su reconciliación y salud. Pero es necesario no solamente evitar con cuidado todo

lo que puede extinguir la fe , sino también todo lo que po dría

{a)

(d)

Ephes. a. v. 40.

Jac. i. 17.

(e)

(A)

i. Tim. 6. v. ao.

Marc. itf. 16.

(c)

Galat. a. 8.

todo lo que po dría {a) (d) Ephes. a. v. 40. Jac. i. 17. (e) (A)

sobre el Catecismo. Parte I.

19

dria debilitarla. Tales son los discursos contagiosos de aque

llos hombres corrompidos , que se atreven á blasfemar lo que ignoran (a) , que baxo el pretexto de buscar la verdad la com baten ; y que semejantes á Elymas Mago no contentos con extraviarse ellos mismos , pretenden apartar á otros del camino de la fe. Huid de estas pestes ; cerrad los oidos á sus discursos que cunden como gangrena (r) , y llegan bien presto al corazón. Tales son aquellos libros perniciosos en que la falsa ciencia quiere prevalecer contra la verdadera doctrina

y en donde el veneno se bebe con placer y gusto. ¿Tenéis

vosotros semejantes libros ? Haced de ellos el sacrificio que

hicieron los primeros fieles de los libros de superstición y magia , que los quemaron generosamente á presencia de los Apóstoles (e). Tales son también las disputas temerarias en que sin necesidad , y sin precaución se empeñan algunos dé biles , ó poco instruidos en la fe , y cuyos frutos son siem

pre funestos. Yo no sé disputar , decia un Santo , pero sé mo rir si es necesario por la defensa de mi fe. Imitemos , pues

la firmeza de la fe de los Santos , por la qual se hicieron

victoriosos del mundo (/).

3. Que Dios exige de nosotros una fe verdadera y viva,

y esta fe nos es necesaria para servirle y agradarle , y con

seguir la justicia y salud eterna. Sin la fe es imposible agrá- Jar á Dios , dice el Apóstol (g) ; por ella le han agradado todos los que han tenido la dicha de agradarle ; y por ella

mereciéron los Santos los testimonios ventajosos que han recibido

de

Dios ¿Por dónde , en efecto, el inocente Abel ofreció

á

Dios sacrificios tan diferentes de los de su hermano Cain,

y

tan agradables á los ojos del Señor? Por la fe , dice el

Apóstol (/). Por la fe mereció el justo Henoch ser arreba

tado del mundo , que no era digno de él , así como por ella habia tenido la dicha de agradar á Dios quando vivia

en el mundo. Por la fe lo dexó todo Abrahan al primer

man-

fa)

(^1

{g)

Jad. v. to.

1. Tim. ó. 10.

Hcbr. 11.6. (¿) Ibi. v. a. (i) Hebr. v. 4. seq.

(b)

Actor. 13. 8.

(e)

(c)

Actor, ip. 19.

<i. Tim. 1. 17. (/) i.Joan. 5. 4.

11.6. (¿) Ibi. v. a. (i) Hebr. v. 4. seq. (b) Actor. 13. 8. (e) (c)

30

Instrucciones

mandamiento de Dios ; se miraba como extraño en la tierra misma que Dios le habia prometido , y no la consideraba sino como figura de una herencia mas excelente , de una Ciu dad mas estable , y de una patria mas feliz ; y por ella me

reció que Dios se dixese y fuese verdadera y particularmente

su Dios. Por la fe prefirió Moyses los dolores y oprobrios de

JeswChristo á todas las riquezas del Egipto , y á todas las delicias de la Corte de Faraón. Por la fe agradaron al Se

ñor j Sansón, Jepthe , David , y los demás Profetas. Por la fe las prostituidas mismas, y las extrangeras como Raab me recieron ser admitidas en la sociedad del pueblo de Dios,

y

fueron herederas de sus promesas. En fin los Santos por

la

fe triunfaron de los Reynos , obráron la justicia , y consi

guieron el efecto de las promesas de Dios (a).

La fe , dice un Santo Padre

de la Iglesia , es la que con

duce al Catecúmeno á la gracia , conduciéndole al bautismo. La

fe es la que justifica al fiel , hace recobrar á los penitentes los bienes que habían perdido , y forma y perfecciona al justo. La fe es la que corona á los Mártires , conserva la pureza de las vírgenes , de las viudas , y de los casados , santifica los Minis tros del Señor , y debe reunimos, é igualarnos á los Angeles mismos Por la fe somos mortificados, dice San Pablo (í),

y- es necesario creer con el corazón para arribar á la justicia

Con la gracia , decia el mismo Apóstol * l°s Efesios , nos he mos salvado , y esto por la fe (e). De aquí se comprehende fácilmente que no es bastante, creer para salvarnos , si se considera la fe separada de la gracia que alcanza , y de las buenas obras que produce. La

fe

se nos ha dado , dice San Agustín , y por ella se nos da todo

lo

demás (/). La fe nos hace orar y obrar ; vive y nos hace

vivir por la caridad, y en este sentido es la raiz de la jus e! principio de la vida, y la puerta de la salud,

jQué misericordia, pues , Dios mió, no habéis usado con

nos-

(a)

{c)

(e)

(b) Sertn.

Rom. 5, v. 1. {d) Rom.

Hebr, ju 33.

Ephes. a. v. 1.

133. Inter serm. D. Aug. 10. 10.

(f) Encbir. c. 31»

(e) (b) Sertn. Rom. 5, v. 1. {d) Rom. Hebr, ju 33. Ephes. a. v. 1.

,

sobre el Catecismo. Parte T.

31

nosotros , habiéndonos llamado á vuestra admirable luz (a)

por la fe , haciéndonos nacer en el seno de vuestra Iglesia,

y concediéndonos una gracia , que no habéis concedido á tan

tas tuiciones , á quienes no habéis descubierto vuestras maravi-

llas(b~)\ Ah! Nosotros flaqueariamos como ellas al capricho de las opiniones humanas , y viviríamos en la sombra de la

en el

Señor (r) , y dirigir nuestros pasos en el camino de la paz y

de la vida. Porque la fe es una luz que brilla en un lugar

obscuro , y nos ilumina hasta que lleguemos al gran dia de la gloria : es la coluna de luz y fuego , que libra al género hu mano de las tinieblas , y error del Egipto , y á su luz ca minamos en la noche de la vida presente por el camino de Ja verdad. ¿Pensáis alguna vez en esto , Christianos ? ¿Re

conocéis atentos este gran don de la divina misericordia? Don grande y gratuito. Porque , ¿qué hemos hecho nosotros para merecerle? ¿Acaso las obras que han precedido á la fe? ¿Pero no es la fe el principio de todas las buenas obras ? Vivamos pues reconocidos á Dios , y procuremos conservar

con el mayor cuidado el rico tesoro de la fe, porque se puede perder, Christianos ; ¿y quántas naciones le han perdido?

Y se merece perderla , despreciándola , y no conformando

con ella las acciones de la vida , porque la mala conciencia conduce por grados al naufragio de la fe (d). Conservémosla

en una conciencia pura , y cuidemos de fortalecerla con la

oración que es el fruto de la fe , con la palabra de Dios,

que es la semilla de la fe , con la freqüencia de actos de fe

y caridad , para hacerla crecer en nosotros , y hacer crecer

con ella la piedad y caridad. Aumentad , Señor , nuestra fe

y caridad : dadnos su acrecentamiento , y su fruto que es la vida eterna,

noche , si no hubiéramos recibido la fe , para ser luz

INS-

(0)

(c)

j. Perr. ». 9. Bphes. 5. 8.

(*)

(d)

Ps. 147. 8. 1. Tim. 1. 19.

no hubiéramos recibido la fe , para ser luz INS- (0) (c) j. Perr. ». 9.

3*

Instrucciones

INSTRUCCION IV.

Sobre las palabras del primer Artículo : Creo en Dios Padre.

Diferentes sentidos en que conviene á Dios el nombre de Padret

y de la primera Persona de la Santísima Trinidad.

>¿uando decimos en el primer artículo del Símbolo:

Creo en Dios Padre , queremos significar , que Dios no sola

mente es Dios, sino también Padre : que no solamente se halla en él la autoridad y amor de Padre , sino también la virtud

y fecundidad ; porque el que da la fecundidad á otros , no es

por Isaías (a) : el que da í

estéril , como nos dice el Señor

otros virtud para ser padres , es verdaderamente el Padre de

todos , el principio y cabeza de esta gran familia que está en el Cielo y en la tierra (¿) , pero sobre todo de su Hijo único

igual á él , y uno

Nosotros, pues , reconocemos que Dios es Padre en todos

creación

y providencia : Padre de los hombres , á quienes ha formado

estos sentidos : Padre de todo lo que es , por la

mismo con él.

á su imagen , y principalmente de los Christianos , á quie

nes ha adoptado por su gracia : pero Padre de un modo muy singular é inefable de su Hijo único , á quien comunica su misma naturaleza y esencia. Expliquemos estos diferentes sen tidos , y detengámonos particularmente en el último. i. p. El que el nombre y qualidad de Padre convenga á Dios como Autor de todos los seres , es una verdad que la naturaleza nos enseña , y la ha inspirado á los paganos mis mos , quienes en medio de las tinieblas de la idolatría , no han podido menos de reconocer , que el verdadero carácter de Dios es su bondad , y que el nombre de Padre , es el que mejor le conviene. Qualquiera , dice Lactancio (c) , que adora

í

(«)

Imí. 66. 9.

(b)

Ephss. 3. ig.

(c)

De ver. Sap.l.4.

mejor le conviene. Qualquiera , dice Lactancio (c) , que adora í («) Imí. 66. 9.

sobre el Catecismo. Parte I. 33 i un Dios y le ruega , debe adorarle y rogarle como á "Padre, no solamente para testificarle su respeto , sino también para reco nocer que como Padre nos da la vida y todos los bienes. En efecto , ¿quién mas verdaderamente Padre que Dios, que es el Criador de todas las cosas : el origen primitivo del ser y la vida ; y que no se desdeña de tomar este nom bre aun respecto de las menores gotas de agua? ¿Quién es el

Padre de la lluvia , pregunta Dios á Job , y quién ha pro

ducido las gotas del rocío («)? Acaso \no es este tu Padre , se dice en el Deuteronomio, quien te poseyó, te hizo, y te crió

Y en otro lugar : ¿Per ventura no es uno el Padre de todos

nosotros^ 1N0 nos crió un mismo Dios (c)? En conseqüencla de esto nos advierte el Apóstol , que aunque por error de los

hombres , se haya dado á muchas cosas ñor , no hay sin embargo sino un solo

de quien han recibido el ser todas las cosas (¿) ; y á esto ha

cemos también alusión en el símbolo , quando después de ha ber confesado á Dios Padre Todopoderoso, decimos luego que

es el Criador del cielo y la tierra.

el nombre de Dios y Se Dios , que es el Padre,

Pero si Dios es Padre por el título de la creación , lo es aun mas por el de la conservación , la qual es una continua creación. Dios no es como las otras causas : los efectos que

estas han producido pueden subsistir sin ellas ; la obra sub siste aun quando ya no subsiste el artífice : el hijo no dexa de vivir después de muerto su padre ; mas no se puede de cir lo mismo de Vos , Dios mió. Vos nos habéis dado el ser,

y

no podemos subsistir sino por Vos. Para conservarnos en

el

ser que hemos recibido de-V os , tenemos necesidad á ca

da instante de la continuación y renovación del beneficio que nos le ha dado. En cada momento volveríamos á nues tra nada , si vuestra mano cesase de sostenernos , y vuestra bondad de conservarnos. Nuestra vida es en cada momento un nuevo don de vuestra liberalidad ; y cada momento por consiguiente pide de nosotros las mismas adoraciones , el mis-

mo

.

.

(a) Job 38.

(d)

v. a8.

(£) Deuter. 3». (c) Malach. 3.

1. Cor. 8.

$ & <5.

Tom. /.

E

, el mis- mo . . (a) Job 38. (d) v. a8. (£) Deuter. 3». (c)

34

Instrucciones

dio reconocimiento , el mismo amor , las mismas acciones de

gracias , que deberíamos haberos dado en el primer momen to de nuestra vida , si hubiéramos tenido la dicha de co

noceros. Mas si á los beneficios de la creación , y conservación juntamos la atención y dulzura de su providencia, ¿con quán- ta mayor razón deberemos llamarle Padre de todos los seres? Los lirios del campo , á quienes viste con mayor magnificencia^ que lo estaba Salomón en su gloria (a) : los páxaros mas despre ciables , que se venden dos por un quarto , y ninguno de ellos es tá olvidado de Dios¿ ni cae en tierra sin la voluntad de nuestro Padre celestial (¿) : los polluelos de los cuervos que le invo can (c) : nuestros cabellos que están contados (d) : todas las cria turas , que reciben de él su socorro en el tiempo señalado (e), nos dicen bastante , y hacen sentir quál es la extensión , la vigilancia y cuidado de la providencia de Dios. Esta bondad paternal del Señor, aun respecto de sus me nores criaturas , y el cuidado que tiene de ellas , llenaba de admiración al Profeta , quando considerando las fuentes cu yas aguas corren en los valles para apagar la sed de los mas vi les animales (/) , los árboles que sirven á las aves para hacer sus nidos en ellos (g) , estando destinados los mas altos para la cigüeña (ti): los montes encumbrados que sirven de asilo á los ciervos , y las peñas á los conejos (i) : el heno (£) que cubre la

tierra , y crece para el

salen de sus cuevas en busca de la presa , y parece que piden á Dios con el rugido su alimento (/) : exclama con razón : \Qué grandes y excelentes son vuestras obras , Señor : Vos habéis he cho todas las cosas con sabiduría , y habéis llenado la tierra de vuestros bienes (mf. Y con estos mismos sentimientos debemos

nosotros decir : vos sois Padre 3 Dios mió , vos sois el Padre de todas las criaturas.

alimento de las bestias : los leoncillos que

Mas

(a)

(c) Ps. 146. 10.

(/) Ps. 103. 11.

(I) v. aa.

Matth. 6. a8. Loe. 14. 17.

(m) Ibi v. ag.

(í) Matth. 10. 39. Luc. i«. 6.

(e) Ps. 144-

(i) Ibid.

(*) v. 1$.

(á) Matth. 10. 30.

(g) r. 18.

(A) v. 19.

Ibi v. ag. (í) Matth. 10. 39. Luc. i«. 6. (e) Ps. 144- (i) Ibid. (*)

sobre el Catecismo. Parte I.

3 f

a. p. Mas aunque su admirable providencia se extiende á los bueyes (a) , y á todas las criaturas , no se puede llamar

Padre , sino impropia é imperfectamente respecto de aquellos seres , que estando privados de razón , no pueden conocerle, ni poseerle. Ellos son á la verdad sus obras , pero no se les puede dar el glorioso nombre de hijos, porque no tienen se mejanza , ni conformidad en la naturaleza con él. A el hom bre solo entre sus criaturas visibles puede convenir este pre cioso título , por haber sido formado á su imagen , y mas principalmente por ha«>er sido reengendrado en el bautismo,

y adoptado por su gracia : y respecto de él es verdadera

mente Padre.

En efecto , todo Padre , dice San Epifanio (b) , engendra

á un hijo semejante á él , á lo ménos en la naturaleza. Pero

Jo que hace la gloria del hombre es el haber sido formado no solamente por la mano de Dios , sino á imagen del mismo

Dios. No solamente formó del barro el cuerpo del bombre (r),

y le dió una figura recta y elevada al cielo , para denotar

que le formaba para él ; sino que le dió un soplo de vida

una alma racional , espiritual , libre , y señora de sí misma

y de todas- las criaturas inferiores , por la qual el hombre fué

verdaderamente formado á semejanza de Dios , que es espíri tu purísimo , inteligente , libre , y Señor de todas las cosas. Por esta particular razón los hombres y los Angeles son lla mados en la Escritura hijos de Dios (e) : y por la misma , en la genealogía de Jesu-Christo según la carne , Dios ha que rido ser contado entre los padres , que le dieron la vida , y que de padre en padre se subiese por Adán hasta él (f\ ¡Pero qué mal hemos conservado el glorioso título de hi jos de Dios! ¡Qué inútil nos hubiera sido el título de hijos

de Dios por la dignidad de nuestra naturaleza , si hubiéra

mos sido siempre hijos rebeldes á nuestro Padre! ¿De qué nos hubiera servido el primer nacimiento habiéndonos hecho el pecado hijos de ira destinados á la venganza (^g) , si no hubié-

ra-

(o)

(í)

1. Cor. 9. 9. (b) Haré». 7. cap. 6.

Genes. 6. v. a. Job. 38. v. 7. (/) Luc. 3. 38. (g) Epbeí. a. ».

(c) Genes, a. 7. (</) íbi.

E 2

Haré». 7. cap. 6. Genes. 6. v. a. Job. 38. v. 7. (/) Luc. 3. 38.

36

Instrucciones

ramos recibido un nuevo nacimiento en el bautismo? Aquí es principalmente donde debemos comprehender la caridad de nuestro Dios , y con quánta razón es nuestro Padre. Si el pueblo de Israel debia reconocer á Dios por Padre suyo á vista de los prodigios que hizo para sacarle de Egipto (a);

si Dios dixo á Jacob (¿) , esto es , al pueblo que descendía

de él , que le

que le habia rescatado de la casa de servidumbre ; si el Pue blo llamó padre suyo á Dios , porque habia sido su Reden tor (c} por esta milagrosa libertad : ¿con quánto mayor moti vo debemos nosotros llamarle Padre nuestro , nosotros que hemos sido voluntariamente engendrados por la palabra de su ver

dad (d) ; nosotros que somos hijos nacidos , no de la sangre , ni

de

no de Dios (e) por la gracia del bautismo : nosotros en fin que hemos sido hechos nuevas criaturas en Jesu-Christo (/), para vivir con la vida del mismo Jesu-Christo? Conside rad , pues , dice San Juan , , qual sea el amor que nos ha testificado el Padre, queriendo que seamos llamados , y que sea mos verdaderamente hijos de Dios ; adoptándonos en Jesu-Chris- to , y predestinándonos en él (h) , para recoger el fruto de esta dichosa adopción: pues si somos hijos, somos también herederos de Dios, y coherederos de Jesu-Christo (i). Pero el que tiene esta es peranza en Jesu-Christo , dice San Juan , debe procurar santifi carse, así como él mismo es santo (£). Considerad, pues , christia- nos la santidad á que os obliga la ventaja inestimable de te ner á Dios por Padre , y el glorioso nombre de hijos suyos. ¿Qué respetos no le debemos baxo esta qualidad? El hijo honra á su padre , dice Dios por su Profeta , y el siervo á su Señor. Sí yo soy vuestro Padre , jen dónde está el respeto que me debéis (1)% ¿Qué sumisión , qué obediencia debemos á uñ Padre tan bueno que nos ha adoptado en su Hijo único , cu

ya

había formado en el seno de su madre , por

la voluntad de la carne , ni de la voluntad del hombre , si

(a)

(¡i)

(g) 1. Joan. 3. 1.

(A)

Deuter. 1». 6. Jacob 1. 18.

1. Joan 3. 3.

(b)

(e)

Isa!. 44. 14. (c)

Joan. 1. 13.

Isii. (Sg. 6.

(/) Ephes. a. TO.

(i)

(¿>) Ephes.

(/) Malach. 1. 6.

1. 18.

Román. 8. 17.

44. 14. (c) Joan. 1. 13. Isii. (Sg. 6. (/) Ephes. a. TO. (i) (¿>) Ephes.

sobre el Catecismo. Parte I.

37

ya obediencia y sumisión es el precio de nuestra adopción y

herencia? Si somos hijos de Dios y hermanos de Jesu-Chris-

to , debemos quanto está de nuestra parte cumplir á su exem-

plo la voluntad de su Padre celestial ¿Qué motivo de

ciencia en nuestras aflicciones y trabajos considerando que son

castigos de un Padre que nos trata con misericordia como á hi jos suyos (¿) , y que nos castiga , porque nos ama (f). Mas no es bastante considerar á Dios como Padre de to

das las criaturas , y en especial de sus elegidos , subamos mas arriba , y considerémosle como Padre de su Hijo único , en cuyo sentido propria y principalmente le confesamos Padre quando decimos en el símbolo : creo en Dios Padre. j. p. El nombre solo de Hijo único que la Escritura da

á Jesu-Christo , y que se le atribuye expresamente en el

símbolo nos hace comprehender bastantemente que Dios es

Padre de su Hijo adorable de una manera muy diferente de

pa

la

que es Padre nuestro : que es Padre de su Hijo plenamente

y

de un

modo incomunicable á otro. En efecto , christia-

nos ; por muchas ventajas que Dios haya comunicado á los Angeles ; por muchas gracias que haya hecho á los hombres adoptándolos por amor , y destinándolos para ser conformes á la itnágen de su Hijo , el qual es el Primogénito entre mu

chos hermanos (¿) , con todo eso no es Padre de los Angeles y hombres del mismo modo que de su Hijo ; porque : \á quién

de los Angeles ha dicho : tu eres mi Hijo , yo te he engendrado

hoy , que es la gran reflexión del Apóstol (e)% Si Jesu-Chris to enseñó á los hombres á llamar Padre á Dios en la admira ble oración del Padre nuestro ; si después de su Res"rrec- cion les trae á la memoria que Dios es verdaderamente el Padre de ellos ; les hizo conocer al mismo tiempo que lo es suyo de una manera infinitamente mas perfecta , y que

To subo , dixo , á mi

no tiene semejante en la naturaleza.

Padre , y vuestro Padre : á mi Dios , y vuestro Dios (/). ¿Por

qué

(a)

(c)

(Jj Joan. a. vid. S. Aug. in Ps. 88.

Mat'b. ia. g. (A) Ps. 101. 13. Ps. 88. 30. seq. Sap. 13. 94.

Hebr. ia. <5. (d) Rom. 8. a^>. (e) Heb. 1. 5.

88. Mat'b. ia. g. (A) Ps. 101. 13. Ps. 88. 30. seq. Sap. 13. 94. Hebr.

3 8

.

Instrucciones

qué, pues , no dice á nuestro Padre , y nuestro Dios , pregun tan los Padres de la Iglesia? ¿Para qué, dicen ellos , una dis tinción tan visible en sus palabras , sino para darnos á enten der la diferencia infinita , que hay entre él y nosotros? Pa

es su Padre de

ana manera muy diferente que lo es nuestro : que nosotros so mos hijos adoptivos , y que él solo es hijo verdadero , igual al Padre , eterno como él , y el mismo Dios con él. El Hijo de Dios ni nos confunde de tal suerte con él , que no signifique distintamente la diferencia que hay entre él y nosotros ; ni nos distingue de él de tal modo que nos separe enteramente de él. Quiere que seamos uno en él , como él es una misma cosa con el

Padre ; pero haciéndonos siempre conocer la desproporción infini-

mi a que hay entre él y nosotras.

Así que Dios es Padre de su único H'jo por naturaleza, porque le engendra desde toda la eternidad , y comunicán dole su misma naturaleza y esencia , le comunica todas sus

adorables perfecciones , su sabiduría , su poder , su justicia, su grandeza , su magestad , su eternidad , su inmensidad : de ma nera , que aunque el Hijo es una Persona distinta del Padre, porque es Hijo , es con todo eso un mismo Dios con el Padre:

ra denotar , dice San Agustín (a) , que Dios

es

el Señor , a quien el

Señor dixo : siéntate

á mi derecha , yo

te

he engendrado antes que hubiese criado la aurora (¿) : es el

Hijo adorable á quien el Padre mismo reconoció por su Hi

jo único , y por el

No esperéis , christianos , que yo emprenda sondear lag profundidades de esta generación eterna , y de esta adora ble Paternidad : porque nos es bastante creer y adorar lo que no podemos comprehender. Lo que yo sé , lo que la fé me enseña , es que Dios es Padre de un Hijo igual á él , y un:

mismo Dios con él : que así como el Sol no ha existido jamas sin derramar su luz , así Dios jamas ha existido sin engen drar á su Hijo único : que el Padre de tal suerte ha sido

siempre Padre , que no ha podido menos de serlo , que to do

único objeto de sus complacencias (c).

(a) Aug. ib¡. & trace, ai. in Joan.

(c) Matth. 3.

17.

(¿) Ps. lop. 4.

to do único objeto de sus complacencias (c). (a) Aug. ib¡. & trace, ai. in Joan.

sobre el Catecismo. Parte I.

39

do lo que tiene lo ha dado á su Hijo sin -diminución , ni di visión , ni otra diferencia , sino que el Padre es Padre , y el

Hijo , Hijo. Lo que yo sé y me enseña el Evangelio es, que

dio

al Hijo tener la vida en sí mismo (a) , y que se la ha dado co^ rnunicándole su misma naturaleza y vida , y esto sin suje ción ni dependencia del Hijo respecto del Padre. Tal es , rieles. , la profesión de fe que hacemos en el pri

mer artículo

pio de estas palabras : Creo en Dios Padre : tal es la expli cación que de ellas han dado los Padres en todos tiempos ; y la que exige la serie misma del símbolo. Porque así como hacemos profesión de creer en los artículos siguientes , que hay en Dios una segunda Persona , que es Jesu-Christo su Hijo único , y otra tercera Persona , que es el Espíritu San to } el Espíritu Consolador , que Jesu-Christo nos ha prometi do y enviado de parte de su Padre , así hacemos profesión de creer en el primer artículo , que hay una primera Persona, que es el principio de las otras dos , y el Padre eterno de su único Hijo. ¡O Padre adorable ! Enseñadnos á creer con una fe hu milde estas inefables verdades : á respetar en Vos esta augus ta quañdad de Padre , f á adoraros como á Dios vivo y ver dadero y como á Padre de vuestro Hijo Jesu-Christo, á quien habéis enviado , para que nos diese la vida eterna. Enseñadnos á amaros como á nuestro Padre con el amor mas tierno y verdadero , y á renovar este amor siempre que re cemos el primer artículo del símbolo. "Enseñadnos también á cumplir con el precepto de Jesu-Christo , de ser perfectos, co

mo Vos Padre Celestial sois perfecto (c) : de ser misericordio sos como Vos sois misericordioso (d) : y de ser benéficos , como

Vos lo sois , V os que hacéis salir el Sol sobre buenos y malos^

así como el Padre tiene la vida en sí mismo , así también

del símbolo : tal es el sentido verdadero y pro

y llover sobre justos , é injustos (e). Enseñadnos, en fin , á hon

rar en nuestros padres y madres , y en todos aquellos que

(«) Joan. 5. 16.

Id) Luc. 6. 43. (*) Matth.

(i) Joto. 17.

(c) Matth. ¿. 48.

5. 45.

madres , y en todos aquellos que («) Joan. 5. 16. Id) Luc. 6. 43. (*)

tie-

40

Instrucciones

tienen lugar de padres , Párrocos , Superiores , Príncipes y

Magistrados , el sagrado nombre de Padre , el qual os perte nece principalísimamente á Vos solo (a). Concedednos Padre santo que vivamos de hoy mas como dignos hijos de tal Pa dre adorándoos , amándoos , y sirviéndoos por Jesu-Christo vuestro Hijo , quien vive y reyna con Vos en los siglos de los siglos.

INSTRUCCION V.

SOBRE LAS MISMAS PALABRAS : CrEO EN DlOS PaDRS.

Del misterio de la Santísima Trinidad.

doctrina de la instrucción precedente nos conduce como por necesidad á daros alguna idea del inefable miste

rio de la Santísima Trinidad, supuesto que este nombre Padre nos da á entender , como dice el Catecismo Romano , que en

no una

Persona sola , sino Personas distintas. Porque tres son las Personas en Dios : la del Padre que de ninguno procede , la del Hijo , que ante todos Iqs siglos es engendrado por el Padre , y la del Espíritu Santo que procede del Padre y del

Hijo , y estas tres Personas son un mismo Dios. Misterio

adorable , que es el fundamento de todos los otros misterios;

la Iglesia;

misterio que se nos propone claramente en el símbolo. Ex pliquemos, pues, por menor i.° lo que la fe nos enseña; 3.° lo que la piedad exige de' nosotros respecto de este mis terio divino. i, p. Un christiano no debe contentarse con tener una idea confusa de este misterio , sino que debe saber todo lo que la fe nos ensena de él ; esto es , la unidad de la esen cia divina , la distinción de las Personas , su perfecta igual dad , sus propiedades personales , sus operaciones particula

una sola esencia de la Divinidad se debe creer ,

misterio que hemos confesado para ser admitidos en

(«) Mattb. 13. 9.

res,

sola esencia de la Divinidad se debe creer , misterio que hemos confesado para ser admitidos

sobre el Catecismo. Parte I.

41

res , como también las que se atribuyen especialmente á ca

da una de las Personas , aunque en realidad sean comunes á

todas tres. Aunque son tres las Personas en Dios , no por esto se ha de entender que son tres Dioses , porque la naturaleza ó esencia de Dios , que es la Divinidad , es única y una mis ma en todas tres Personas Padre , Hijo , y Espíritu Santo, y así todas tres son un solo Dios verdadero , pues para que fueran muchos Dioses era necesario que hubiese en ellas mu chas y distintas divinidades , ó esencias , lo qual es impo sible. Y de aquí se sigue que las Personas Divinas son per fectamente iguales : porque como la naturaleza , ó Divini dad es infinitamente perfecta , y una misma en todas tres Personas , es indispensable que todas tengan unas mismas per fecciones , así como tienen una misma esencia infinitamente perfecta 5 por lo qual así como el Padre , el Hijo , y el Es píritu Santo son un solo Dios , así también son un solo Se ñor , un solo Criador , un solo Ser Eterno , Todopoderoso, independiente , inmenso , bueno , justo , &c. El Padre , el Hijo y el Espíritu Santo se distinguen entre sí por las propiedades personales ; esto es , el Padre es una Persona distinta del Hijo , porque es Padre ; el Hijo se dis tingue del Padre porque es Hijo , y el Espíritu Santo se distingue del Padre y del Hijo , porque és un Espíritu que procede del Padre y del Hijo como de un principio. Las operaciones propias y personales de estas tres au gustas Personas son : que el Padre engendra al Hijo , que es su Sabiduría y su Verbo : el Padre y el Hijo produ cen al Espíritu Santo , que es el término de su amor y e! sagrado lazo que les une. El Hijo nace del entendimiento del Padre ; porque el Padre entendiéndose á sí mismo , engen dra al Verbo que es el Hijo ; y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo , porque amándose mutuamente el Pa dre y el Hijo , producen el Espíritu Santo. Así el Padre es la primera Persona porque es principio sin principio , la segunda es el Hijo , y la tercera el Espíritu Santo : mas 110 se ha de entender por esto , que alguna Persona es antes , ó

To;tt. I.

F

des

, y la tercera el Espíritu Santo : mas 110 se ha de entender por esto

Instrucciones

después , mayor , ó menor , sino que todas tres Personas son iguales, y eternas; en todas confesamos una misma Mages- tad , y una misma eternidad de gloria. Y si en la confesión de este primer artículo del Símbolo pronunciamos juntos los nombres de Padre y Dios , diciendo : Creo en Dios Padre , es para dar á entender que siempre fué juntamente Dios y Padre. En fin , hay algunas operaciones que se apropian á cada una de las Personas , aunque realmente son comunes á to das : la creación y las obras de la Omnipotencia se atri buyen al Padre , porque es el origen y principio de todo ser : las obras de la sabiduría al Hijo , porque es el Ver bo, y la sabiduría eterna del Padre : la santificación y las obras de amor al Espíritu Santo , porque es el .amor del Padre y del Hijo ; pero todas estas obras divinas proceden no obstante de un mismo poder , de una sabiduría , y un amor que son comunes á las tres Divinas Personas. Ved ahí , Christianos , lo que la Religión nos ensena del misterio de la Trinidad ; misterio , que no nos ha revelado la carne , y la sangre, sino que nuestro Padre Celestial se ha dignado revelarle á los hombres ¿Qué otra prueba necesi tamos para creerle ? Lo que el Judío adoraba quando leia en el Génesis , que Dios en el augusto consejo de sus .ado rables Personas dixo al. principio del mundo : Hagamos al hombre á nuestra imagen y semejanza (¿) : lo que Abrahan protestó en el camino de Sodoma, quando habiéndosele apa recido tres Angeles , adoró á un solo Dios., y á un solo Se- fíor (c) : lo que David nos hace entrever en muchos luga res de sus Salmos : lo que los Serafines reconocen en el Cielo clamando tres veces , como lo oyó Isaías (d) : Santo , Santo, Santo , el Señor , Dios de los exércitos : esto mismo nos lo anuncia claramente el Evangelio en muchos lugares : nos ase gura que hay tres Personas en Dios ; que cada una de estas tres Personas es Dios ; y que todas tres son un solo Dios (e). Dios

(a)

Matth. 16. 17.

(d)

1. coat. Maxim,

(*)

Genes. 1. 26.

(#)

(c) Gen. 18. Vid. S. Ang.

Isai. 6. 3.

Joan. 5. 7.

(e). Dios (a) Matth. 16. 17. (d) 1. coat. Maxim, (*) Genes. 1. 26. (#) (c)

sobre el Catecismo. Parte I.

43

Dios mismo nos ha descubierto este misterio de una ma nera sensible en el bautismo de su Hijo , quando se oyó la voz del Padre que le reconocía públicamente por su Hijo amado (a) , y se vió baxar el Espíritu Santo en figura de

Paloma sobre el Hijo de Dios. Y. Jesu-Christo nos ha ensenado también , que en el bautismo somos igualmente consagrados á estas tres Divinas Personas , en cuyo nombre deben ser bautizadas todas las gentes de órden y por mandamiento

suyo. Y en fin , no hay verdad

inculque á los fieles. Todas sus prácticas religiosas , todas sus santas ceremonias son otras tantas lecciones que les da de este misterio. Si somos reengendrados en el bautismo ; si somos fortalecidos por la gracia de la confirmación ; si se nos perdonan los pecados por la penitencia ; si somos con sagrados por el carácter del Orden , es en el nombre del Padre , y del Hijo , y del Espíritu Santo. Si recibimos la ben dición de los Sacerdotes y de los Prelados , es en el nombre del Padre , y del Hijo , y del Espíritu Santo. Si la Iglesia di rige sus oraciones á Dios , si canta salmos , himnos y cán ticos , concluye siempre invocando estas tres, augustas Per sonas. Cien veces al día hace repetir á sus Ministros este sa grado verso : Gloria sea al Padre , y al Hijo , y al Espíritu Santo. Y hasta para comenzar las acciones mas comunes , acos tumbra á sus hijos á hacer la señal de la cruz, invocando la

Santísima Trinidad. 2. p. Pero Christianos , la fe de la Santísima Trinidad no debe ser estéril en nosotros. Este misterio augusto nos em peña en las grandes obligaciones de creerle , adorarle, amar le , y aun me atrevo á decir, imitarle, según que un ob jeto tan alto puede ser proporcionado á nuestras fuerzas au xiliadas por la divina gracia. 1 .0 El creer este sacrosanto misterio de la Trinidad es la primera obligación del Christiano, y el fundamento de to das las otras. Dios ha hablado : calle pues el hombre , y crea con una fe humilde y firme lo que no puede compre-

hen-

alguna que la Iglesia mas

(o) Match. 3. 13. Marc. 1. 10. Luc. 3. 13. F a

fe humilde y firme lo que no puede compre- hen- alguna que la Iglesia mas (o)

44

Instrucciones

hender : acuérdese , que solo el Espíritu de Dios comprebende las grandezas de Dios que la sabiduría de Dios encerrada en sus misterios , es una sabiduría oculta y profunda (¿) ; qu$ el que escudriña la Magestad, será oprimido por el peso de su ¿loria (r) : que no debemos .investigar lo que está sobre nos

otros , ni querer penetrar lo que excede nuestras fuerzas : que la fe allana las alturas , que se elevan contra Dios , y reduce

á servidumbre á

diencia de Jesu-Cbristo (d) : y que la fe perdería su mérito si dexase de ser obscura. Si la razón no comprehende el mis

terio , y parece combatirle ; si los sentidos se rebelan ; si la imaginación se turba ; si el pagano nos insulta ; si el herege se rie de nuestra credulidad ; nada importa todo esto : la autoridad de Dios nos basta : el testimonio de la Iglesia debe prevalecer ; la firmeza de la fe debe vencer las difi cultades frivolas, que la razón humana parezca oponer á ella. \0 hombre , exclama el Apóstol (e) , quién eres tú para atre verte á sondear las profundidades de Dios , y contestar con él ! ¿Dios seria Dios si pudiésemos comprebenderle ? ¡ Qué

temeridad ! ¡ Qué locura , dice San Atanasio (/) , que

bre , que no se comprebende á sí mismo , é ignora las menores cosas , quiera profundizar los secretos de Dios , y medir su gran

nuestro entendimiento , para someterle á la obe

el hom

deza ! a.° Creamos, pues, y adoremos profundamente este di vino misterio. Los Serafines le adoran en el Cielo ; y como ofuscados con el resplandor de la . magostad de Dios , se cu "bren el rostro con las alas , y claman el uno al otro : Santo9 Santo , Santo el Señor , Dios de los exércitos (g). Toda la tierra está llena de su magestad y gloria : y por este profundo ano nadamiento nos hacen comprehender , que no- podemos hon rarle dignamente , sino adorándole con un religioso terror, y en un silencio humilde. 3.0 Mas; que reconocimiento, que amor debemos tener á

es-

?

,

(a)

(*) Román. 9. ao.

(£)

T.Cor. 1.

Isai* 6. 5.

(i)

Ibid. v. 6.

(c) Prov. ag.

(d)

1. Cor. 10.

(f) S. Ath. in illutl : Omoia mihi traddica.

ao. (£) T.Cor. 1. Isai* 6. 5. (i) Ibid. v. 6. (c) Prov. ag. (d) 1.

sobre el Catecismo. Parte I.

4$"

estas tres augustas Personas : al Padre , que nos ha engen

drado con la palabra de la verdad (<?) : al Hijo que

cho nuestro hermano para hacernos hijos de Dios : y al Es píritu Santo , que nos ha hecho un mismo espíritu con Diosl ]Qué ! debe .decir un Christiano , el Padre me ha amado hasta darme á su único Hijo : el Hijo me ha amado hasta entre garse á la muerte por mí : el Espíritu Santo ha baxado so bre la Iglesia , sobre los Apóstoles , y sobre mí mismo , para ser el alma de mi alma , y el principio de todos mis movi mientos! Estas tres Divinas Personas quieren habitar en mí, para colmarme de sus mas preciosos dones , ¿cómo , pues, no estaré yo penetrado de los sentimientos mas tiernos de

admiración , de amor , de respeto , de reconocimiento á un Dios tan santo y bueno ? Confesémoslo , fieles ; si hasta aquí hemos sido tan frios , y tan lánguidos , que nos hemos con tentado con creer un Dios en tres Personas , reconozcamos

en el mun un Dios en

tres Personas. Todas las demás cosas se nos han dado para nuestro uso , mas la Trinidad adorable debe poseer nuestro cora zón (b). El mundo no nos conoce , dice San Juan (c), no conoce ni la dignidad del Christiano , ni la santidad del Cristia nismo , porque no conoce la sociedad que tenemos con el Pa dre (</) , de quien somos hijos ; con el Hijo , de quien somos hermanos y miembros ; y con el Espíritu Santo , de quien somos templos , y cuyas impresiones debemos seguir en to das las cosas. 4.0 En fin , debemos imitar á la Santísima Trinidad. ¿Pero cómo imitar, me diréis, una cosa tan elevada y su blime ? Podemos en alguna manera imitarla , Christianos; supuesto que el Altísimo Dios ha querido ser nuestro mo delo. Sed santos , nos dice en la Escritura (<»), porque yo soy Santo. Sed perfectos , nos dice Jesu-Christo en el Evange lio (/), como vuestro Padre Celestial es perfecto. Sed misericor

dia

Joan. 3. ji.

ya con San Agustín , que no hay mas que un bien do ; un solo bien con quien debemos unirnos , que es

se ha he

(a)

\d)

Jacob, i.

(b)

Lib. i. de Doctr. Christ. c. g.

(c)

i.Joaa. 1. 3. (*) Levic. 11.44.

(/) Matth. 5. 48.

es se ha he (a) \d) Jacob, i. (b) Lib. i. de Doctr. Christ. c. g.

4&

Instrucciones"

Por

grande , é incomprehensible que sea la unidad de las tres Divinas Personas en una misma naturaleza , podemos imi tarla uniéndonos con Dios- por amor \ porque el que perma

diosos , como vuestro Padre Celestial es misericordioso (a).

nece unido al Señor , es un mismo espíritu, con él y^omo dice el

entre

nosotros mismos por Dios , amándonos mutuamente , como

Apóstol Podemos imitarla , uniéndonos también

nos lo dex6 mandado Jesu-Christo. El mismo Jesús pidió al

Padre

por nosotros esta unión de caridad , diciendo : No pido

solamente por ellos (por sus Discípulos), sino también por aque llos , que han de creer en mí por medio de su palabra :: para que

todos sean una sola cosa^ como ra, Padre , estás en ?»/, y yo en tí , para que también en ellos sean una sola cosa en nosotros' y crea el mundo que tú me enviaste* To les he dado la gloria

nosotros somos- , una sola cosa.

To en ellos , dad (c) ; esto

es , para que por medio de la caridad estén

perfectamente unidos, con el Padre, con el Hijo , y entre sí mismos. Unámonos , pues , amados Christianos , seamos uno por la caridad que debe unirnos: tengamos unos mismos sen timientos , así como tenemos una misma fe , y un mismo bau tismo (d) : obremos todos, por el mismo espíritu , que es el espíritu de Dios r considerémonos todos como miembros los unos de los otros , y como que formamos un mismo cuerpo, cuya cabeza es Jesu-Christo , y tomemos parte en todo lo que interesa á nuestros hermanos r hagamos comunes por la ca ridad nuestros corazones , y bienes , y de esta suerte se per feccionará en la tierra esta santa sociedad , que tenemos coa

que me diste , para que sean como

y tú en mí , para que sean consumados en la uni

Dios , y en Dios con nuestros hermanos , y después se coa- sumará en el Cielo»

(«)

(f)

Luc. 6. 36".

(3)

Joau. 17. ao. seq.

1; Cor. 6. 17.

(</)

Ephes. 4. £»

se coa- sumará en el Cielo» («) (f) Luc. 6. 36". (3) Joau. 17. ao. seq.

INS-

sobre el Catecismo. Parte I.

47

INSTRUCCION VI.

Sobre las palabras del primer Artículo del Símbolo:

Creo en Dios Padre Todo-Poderoso.

Omnipotencia de Dios.

o Tiay perfección alguna que no se halle en Dios,

y que no sea infinita en él. Dios es bueno , é infinitamente

bueno : es santo , é infinitamente santo : es justo , é infini tamente justo ; es sabio , é infinitamente sabio : es inmenso,

y eterno. Sin embargo , después de haber confesado en este

primer artículo , que hay un Dios , reconocemos luego que

es Todopoderoso : y de esta sola perfección de Dios , esto

es , de su omnipotencia , se hace expresa mención en el sím

bolo ; esta sola se nos propone particularmente á nuestra creencia. ^ Sabéis por qué ? Porque ninguna cosa puede dar nos mas alta idea de la grandeza de Dios, que el saber que lo puede todo , y que es Señor de todo porque nada puede disponer mas -eficazmente á nuestro espíritu á someterse á la autoridad de Dios, que el saber -.que todas las cosas le son posibles: porque nada puede inspirarnos mayor confianza, ni mayor respeto á la magestad de Dios , que el saber que ninguna cosa puede substraernos de su poder. 1. p. En efecto , entre todos los nombres de que se sirve la Escritura , para hacernos comprehender la grandeza y magestad de Dios, ninguno es mas freqüente , que el de Todopoderoso. Este es el título de que se muestra Dios mas zeloso , y el carácter por el qual se ha hecho conocer. To soy el Dios Todopoderoso , decía en otro tiempo á Abraban , an dad en mi presencia , y sed perfecto («). Lo mismo dixo á Ja cob , para asegurarle que cumpliría en él y su descenden cia las promesas que habia hecho á Abrahan (¿) : y lo mis mo á Moyses para fortalecer la fe de este Santo Legisla-

,dox

\a)

Gene». 17. v. 1.

(i)

Genes. 35. y. 11.

(¿) : y lo mis mo á Moyses para fortalecer la fe de este Santo Legisla-

48

Instrucciones

dor (t?). Y Jacob enviando sus hijos á Joseph , hizo oración por ellos de este modo : Mi Dios Todopoderoso os le haga favorable (b). Jesu-Christo mismo confesó también la omni potencia de Dios , diciendo : Padre , todas las cosas os son posibles (c). Y últimamente en el Apocalypsis se escribe : El Señor Dios que era y que es , y que ha de venir Todopode roso Y mas adelante se hace mención del uia grande de Dios Todopoderoso (e). i Pero qué entendemos por este nombre Todopoderoso ? Entendemos , que no hay , ni se puede pensar cosa alguna, que Dios no pueda hacer por su propia virtud , porque no solo tiene poder para aquellas cosas , que aunque muy gran des , todavía se ofrecen en alguna manera como posibles , y el entendimiento no encuentra en ellas repugnancia alguna, sino también otras mucho mayores , que ni aun imaginarlas puede el entendimiento humano. Sí , Católicos. La omnipo tencia de Dios es infinita , y sin límites. Dios lo puede to do , es Señor de todo , lo dispone todo , sin que nada pueda resistir á su poder (/). Porque ¿qué puede ser imposible á aquel cuya voluntad es el mismo poder , y para quien el poder , y el querer es una misma cosa? Nada }>ay imposi ble (g) ni difícil para Dios. ¿Queréis juzgar de la omnipo tencia de Dios por sus efectos ? Levantad los ojos al Cielo^ os dice Isaías , considerad quien ha hecho estas maravillas (h):

baxadlos á la tierra y contemplad lo que en sí encierra. El que ha hecho los Cielos , y los pesa con su mano , ha

tres dedos. El

sacó la luz de las tinieblas , dió virtud á la tierra para producir flores y frutos ; arregló todos los movimientos, con

gregó las aguas en un lugar , y ordenó todas las cosas con esta admirable variedad , que anuncia claramente ser obra

suya. Admirables son tus obras , podremos decirle con David,

á conocerlas , es toda penetrada de ellas

hecho también la tierra , y la sostiene

con

y mi alma que se aplica

(a)

(rf)

(g)

Num. 11. v. «3. Apoc. 1.8c 4. Luc 1. v. 37.

(b) Genes. 43.

Apoc. i<5.

(c)

(e)

(b)

(/)

lsai. 40. r. 1».

Matth. 14. 36. Esth. 43. v.

1

Apoc. 1.8c 4. Luc 1. v. 37. (b) Genes. 43. Apoc. i<5. (c) (e) (b) (/)

sobre el Catecismo. Parte I.

49

ellas (a). Y con el Autor del libro de la Sabiduría: Vos, Dios mío, hacéis ver vuestro poder , entonces mismo , quando no se os cree soberanamente poderoso : Vos sabéis confundir la ig norancia y osadía de aquellos que no quieren conoceros Vos sois Omnipotente , todo lo podéis. Sin duda católicos. Y si hay algunas cosas , que se puede decir le son imposibles, esto es, porque el poderlas hacer es imperfección , es un defecto de que Dios es absolutamente incapaz. Así Dios no puede mentir , porque es la verdad misma : no puede pecar , ni in ducir á pecar , porque es la misma santidad : no puede mo rir , porque es la vida por esencia ; no puede ignorar , por que es la misma luz, y en él no puede haber tinieblas (c)i no puede olvidarse , ni renunciarse á sí mismo (d) , porque es su propio fin , y el de todas las cosas : pero la imposibilidad misma de caer en estos defectos es una prueba evidente de

s'i poder infinito. Sí , infinito , pues ni el número , ni la per fección de las obras que ha hecho , ni otra cosa alguna pue de agotar la plenitud de su poder ; siempre puede mas y mas , y el que ha hecho el mundo jugueteándose , como dice

la

Escritura (e) pudiera hacer otros mil mundos , si quisie

ra

, con la misma facilidad , que este , que admiramos. Mas como Dios lo ha hecho todo , es el Señor de todo,

y

nada hay en el cielo , ni en

la tierra , en

el hombre , ni

fuera del hombre que no esté sujeto á su poder : porque á todo se extiende , y no se limita á lugar alguno. Desde lo mas alto del Cielo , hasta lo mas profundo del infierno exer-

ce Dios su poder según la expresión del Profeta (/) ¡Cómo

pues , dice San Cyrilo , no le exercerá en la tierra , que está

en medio de dos extremos tan distantes (g)% Y no solamente

earerce su poder sobre los cuerpos , sino también sobre las

se nos dice en el Evangelio : que tiene potestad

almas , pues

para arrojar al infierno los cuerpos y las almas (h). Las vo

luntades mismas de los hombres le están sujetas en medio de

[o)

r. i*,

(b)

Ps. 138. {b) Sapient. 11. v. xa. (e) 1. Joan. 1. (d) ». Thimot. a.

(e) Prover. 8. Match. 10. y. a8.

(/) Ps. 138. v. 7. (g) Catbech. 8. n. ».

v. 31.

Tam, I.

G

1. Joan. 1. (d) ». Thimot. a. (e) Prover. 8. Match. 10. y. a8. (/) Ps.

Instrucciones

de ser libres , porque como dice la Escritura : el corazón del

Rey está en manos del Señor (a) , así como lo están las aguas en manos del jardinero , que las distribuye á su arbitrio , y las hace correr ácia donde quiere. El sabe mudar , y atraer á sí las voluntades mas rebeldes, sin perjuicio de su libertad; testigo Saulo que de perseguidor de la Iglesia vino á ser en un momento Apóstol de las Gentes. Dios , dice San Agustín, se llama Omnipotente , y lo es verdaderamente , porque puede todo lo que quiere , y porque la voluntad de las criaturas no puede impedir el efecto de su voluntad absoluta. Así el Señor dispone absolutamente del mundo , y de todos los sucesos que se ven en él. Por él reynan los Reyes , y ¡os Legislado res establecen leyes equitativas (h). Su poder se deriva del po der de Dios , y los Reyes mismos no son sino Ministros de Dios para exercer su justicia (f). Pero se dirá : ¿Por qué se cometen tantos pecados , y su ceden tantos males en el mundo , siendo Dios Todopoderoso para impedirlos? Este es fieles un secreto admirable de su providencia en que nosotros debemos adorar lo que no po demos comprehender. No hay duda que Dios podría impedir todos estos males , porque es Todopoderoso ; y como dice San Agustín , nada se bace en el mundo que Dios , que es Todo poderoso no lo quiera , ó no lo permita. Pero no se puede dudar sin impiedad que Dios obre infinitamente bien , entonces mismo quando permite que suceda el mal , porque no lo permite sino

por un juicio justísimo , y todo lo que es justo

mente bueno. Dos especies de males debemos distinguir en el mundo, los pecados de los hombres , y las penas con que son casti gados. Respecto de las penas , decimos que Dios puede en viarlas , y las envia en efecto , por lo qual nos asegura por sus Profetas (rf) , que da la paz , y cria también los males para castigar al hombre : y iqué males suceden á la ingrata Jeru- salen , que el Señor no la haya enviado , para castigarla (e)?

jo

, es verdadera

(a) Prov. ii.

(d)

(i) Pro». 8. v. i¡.

Isa i. 43. v. 7.

(*) Amo» 3. v. 6.

(c) Román. 13. t. 4.

Mas

(a) Prov. ii. (d) (i) Pro». 8. v. i¡. Isa i. 43. v. 7. (*) Amo»

sobre el Catecismo. Parte I.

y I

Mas por lo que toca al pecado , es cierto que no puede .venir de Dios , sino de la corrupción voluntaria , y libre de la criatura : y si Dios le permite, es porque sabe sacar bien del mal , y hacer servir los desórdenes mismos á sus desig

nios , y á la salud de sus elegidos. No es por impotencia, di ce San Cyrilo sino por sabiduría , el que Dios sufra la ma

licia del demonio , y de los hombres , pues sabe confundir al

de

sus siervos ; así como hizo servir la crueldad de Cain á la felicidad de Abel , la envidia de los hermanos de Josef á la elevación de este Santo Patriarca , la injusticia de Saúl á la gloria de David , el furor de los tiranos á la gloria de los Mártires , y los esfuerzos de los hereges á la confirmación de las verdades del christianismo. Creamos , pues , amados fieles , que Dios es Todopode roso : y aunque en este artículo solamente llamemos al Pa dre Todopoderoso , no por esto debéis entender , que no lo sean también el Hijo , y el Espíritu Santo , porque la Omni potencia es una perfección común á todas tres Personas. Y así como decimos que el Padre es Dios , el Hijo es Dios , y el Espíritu Santo es Dios , pero no son tres Dioses , sino un so lo Dios ; así también confesamos igualmente Todopoderoso al Padre , al Hijo , y al Espíritu Santo , mas no decimos que son tres Todopoderosos, sino un solo Todopoderoso. Y si particu larmente llamamos al Padre Todopoderoso , es porque el Padre es la fuente de todo origen , y Principio sin principio ; así como atribuimos la Sabiduría al Hijo , que es la Palabra eter na del Padre ; y la bondad al Espíritu Santo , que es el amor del Padre , y del Hijo , aunque estos y otros nombres seme jantes se digan comunmente de todas tres Personas según la regla de la fe católica. 2. p. Mas después de haber considerado el infinito poder de Dios , veamos el uso que debemos hacer de esta verdad importante. ¡O y qué frutos tan preciosos podemos sacar de la consideración de la Omnipotencia de Dios! Pues en primer

lllr

demonio por su misma malicia , y hacerle servir al triunfo

(0) Cstech. «.

G a

Omnipotencia de Dios! Pues en primer lllr demonio por su misma malicia , y hacerle servir

Instrucciones

lugar , ¿el conocimiento del infinito poder de Dios podrá me nos de fortalecer nuestra fe? ¿Qué hay en efecto , que pue da parecemos increíble en los misterios mas incomprehensi bles de nuestra fe , y en las obras maravillosas de Dios , si reflexionamos, que su palabra las revela, y su infinito por der las executa? ¿Seria Dios , seria infinito , seria Todopode roso , si solamente pudiese hacer , lo que nosotros podemoi comprehender? Sus obras serian tan maravillosas, si nosotros pudiésemos dar razón de ellas? En las obras de Dios no de bemos buscar mas razón que su poder y su voluntad. Así el Señor para fortalecer nuestra fe acerca de las maravillas que ha hecho , ó que quiere hacer , nos trae á la memoria su infinito poder , como razón bastante para obligarnos á creer las. iHay alguna cosa dificil á Dios , dice el Angel á Sa ra , que dudaba poder concebir siendo anciana , y estéril (a)l Si Moyses parece dudar , que Dios en un desierto estéril pu diese alimentar á seiscientos mil hombres , le responde el

mismo Dios : %por ventara es impotente mi mano% Ta verás ahora si se cumple mi palabra (l>). Si quiere asegurar á su pue

verdad de sus promesas , le dice por Isaías : Que

ft

blo de la

él vendrá en el resplandor de su poder , y hará sentir la fuer za de su brazo (c). Y el poder infinito de Dios es toda la ex plicación que dió el Angel á la Virgen María de una mara

villa nueva (d) é inaudita , que creia ya sin comprehender- la. Así que por mas increibles que nos parezcan los miste rios de Dios , solo debemos decir á su Magestad lo que de cía Job : To sé, Señor , q¡ue todo lo puedes (e) : la Omnipoten cia de Dios debe ser bastante para movernos á creer , que ha podido hacer todo lo que nos dice que ha hecho , y que puede cumplir todo lo que ha prometido hacer en fa vor nuestro. Y este es fieles el mas firme apoyo de nuestra esperanza. Porque en efecto , ¿qué motivo mayor de confianza pa ra los siervos de Dios , que el saber , que tienen un Señor,

un

 

(t)

Gen. 18. v. 14.

(¿) Num. ix. v. «3.

(c) Isaiae 46. v. 10.

(d)

Jerem. 31. v. aa. (e) Job 4a. v. a.

(t) Gen. 18. v. 14. (¿) Num. ix. v. «3. (c) Isaiae 46. v. 10. (d)

sobre el Catecismo. Parte. I.

y 3

un Amigo , un Protector Todopoderoso? ¿Qué pueden te mer baxo su protección? ¿Qué? que un diluvio de agua inunde la tierra. Pero las aguas no se acercarán al justo (a).

Testigo Noe. ¿Es necesario que Dios haga obrar al cie lo y la tierra , para librar á sus siervos de la opresión? Pues él lo ha hecho á favor del pueblo de Israel. ¡Ab! Yo no me sorprehendo al oir decir á Job : Señor , ponedme cer

ca de Vos , y que pelee después quien quiera contra mí (¿) : y

á David : el Señor es mi luz, y mi salud, \á quién temer ei

El Señor es mi protector , ipodrán amedrentarme los mas gra ves peligros? j4unque mis enemigos me cerquen por todas par tes , no se turbará mi corazón (r) : y últimamente de oir de cir á San Pablo : si Dios está por nosotros , iquién prevalecerá contra nosotros (//)? Sabían estos Santos que Dios es Todopo

deroso para defenderlos , y colocaban en él su seguridad y confianza. Que teman aquellos que olvidan , ó que ignoran que Dios es Todopodero : yo no extraño que teman aun en donde no hay que temer (e) , porque ponen su confianza en el hombre , se apoyan sobre brazos de carne , y por tanto su confianza es vana. Pero el que pone su confianza en Dios será inalterable , se mantendrá siempre tan firme como el mon te de Sion , dice David (/). Mas al mismo tiempo que la Omnipotencia de Dios For talece nuestra esperanza , nos inspira un temor santo y re ligioso á la suprema Magestad del Señor. Porque ¿quién no temerá á un Dios Todopoderoso ; á un Dios , que muda los montes de un lugar á otro , como dice Job (g) ; á un Dios, que conmueve la tierra , y hace estremecer las columnas que la sostreneni ¿Quién podrá resistir la Ira del Omnipotente , y quién osará medir sus fuerzas con él? Si me preguntáis, quál sea su fuerza , dice el Santo Job (¿) , os diré que es el fuerte por excelencia ; si me preguntáis , quál sea su justicia , nin guno puede justificarse delante de él. Temed , pues : Temed, os

(o)

(d)

ig) Job p. l¿> Ibid.

Ps. 31.

Román, c. 8. v. 3».

6".

{b) Job 17. v. 3.

(c) T¿. í6. v. 1. a. g.

{/") Ps. 114. I.

(», Ps. 13. v.

Ps. 31. Román, c. 8. v. 3». 6". {b) Job 17. v. 3. (c) T¿. í6.

74

Instrucciones

os dice Jesu-Christo , no á los hombres , que pueden muy bien matar al cuerpo , pero no pueden hacer perecer al alma ; sino

al

temed á aquel , que puede arrojar al infierno al alma , y

cuerpo. Sí , á este os digo yo que temáis ¡Dios terrible! Si Vos estáis contra nosotros ¿quiin estará á nuestro favor? ¿Quién podrá substraernos de vuestro poder , ó escondernos de vuestra ira? Humillémonos , católicos , debaxo de la pode~ rosa mano de Dios (b). Temamos siempre al Señor ; y nuestro corazón , nuestra carne sea penetrada de aquel santo temor (c^ y que inspira á los justos un vivo horror á todo lo que pue de desagradarle. Sirvamos al Señor con temor , y alabémosle con temblor (d). Si la fe de la Omnipotencia de Dios debe animarnos á emprender cosas grandes en honra de Dios , y utilidad del próximo , confiados de que si tuviéremos fe , co mo un grano de mostaza , nada imposible habrá para nosotros (e^z la fe de la misma Omnipotencia debe inspirarnos también un temor saludable , un respeto y reverencia filial á nuestro Padre Omnipotente. Dignaos , Padre amoroso , concedernos

esta confianza y este temor ,

Dignaos ser nuestro Protector , nuestro refugio , y nuestra defensa ahora y siempre. Amen.

que son los frutos de la fe.

INSTRUCCION VIII.

SOBRE LAS ÚLTIMAS PALABRAS DEL PRIMER ARTÍCULO DEL Credo : Criador del Cielo , r de la tierra.

Creación del universo.

Si es bastante conocer á Dios , para creer que es Todo poderoso , porque la idea de un ser infinito comprehende to das las perfecciones , y por consiguiente un poder sin lími tes , el qual es una perfección Soberana : también es bastan te contemplar las obras del Señor , para entender que su po der es infinito ; y es así que las grandezas invisibles de Dios,

su (rf) Ps. a. (í) Matth. 17.

S ' (c) Pi. 118.

(o) Matth. io.

(*) i. Petr. $.

que las grandezas invisibles de Dios, su (rf) Ps. a. (í) Matth. 17. S ' (c)

sobre k% Catecismo. Parte I.

ff

M poder , y su Divinidad se dexan conocer

bles que

de su divinidad , ó poder son enteramente inexcusables (a).

Nada es , pues , mas natural en el símbolo , que traernos á la memoria la creación del universo , después de habernos propuesto la Omnipotencia de Dios , á fin de que la fe de

la Omnipotencia nos dispusiese á creer las maravillas de la

creación ; y las maravillas que brillan en todas las obras del Señor fuesen una prueba invencible de su omnipotencia. Apli

quemos ya nuestra atención á considerarlas. Tres cosas nos enseña la Religión acerca de la creación

del universo en las palabras del símbolo : Criador del cielo y

de

hecho de la nada: 3.a que lo ha hecho libremente, y por

sola su palabra.

por las .cosas visi

ha hecho ; de suerte que los que ignoran , ó dudan

la tierra : i.a que Dios lo ha hecho todo : 2.a que lo ha

*