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Fallo: 1.595-08.

SENTENCIA DE LA CORTE SUPREMA:

Santiago, siete de mayo de dos mil nueve.

VISTO:

En estos autos rol I.C. Nº 6.976-2006, de la Corte de Apelaciones de Santiago, recurso de


queja, caratulado "Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Chile S.A. c/ Juez Arbitro don Samuel Lira
Ovalle y don Arnaldo Gorziglia Balbi", don José María Eyzaguirre García de la Huerta y don
Cristóbal Eyzaguirre Baeza, en representación del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Chile
S.A., actualmente BBVA Chile, dedujeron recurso de queja en contra de los señores jueces
árbitros don Samuel Lira Ovalle y don Arnaldo Gorziglia Balbi, argumentando al efecto faltas y
abusos graves en las que aquellos habrían incurrido al dictar la sentencia definitiva de fecha
21 de agosto de 2006, en los autos caratulados "Errázuriz Talavera, Francisco Javier y otros c/
Banco Bhif y otros", seguidos ante el mencionado tribunal arbitral, en el cuaderno Nº 20.

Por sentencia de ocho de agosto de dos mil siete, escrita a fojas 515, una de las Salas de la
Corte de Apelaciones de Santiago acogió el recurso de queja deducido por el Banco Bilbao
Vizcaya Argentaria Chile S.A. en contra de los señores jueces árbitros don Samuel Lira Ovalle
y don Arnaldo Gorziglia Balbi, por haber cometido falta o abusos graves al dictar la sentencia
de 21 de agosto de 2006, del cuaderno Nº 20, caratulado "Errázuriz Talavera, Francisco Javier
y otros c/ Banco Bhif y otros", sólo en cuanto la demandada quedó condenada a pagar el
equivalente en pesos de U.F. 203.865,68 (doscientas tres mil ochocientas sesenta y cinco
Unidades de Fomento y sesenta y ocho centésimos), con intereses a razón de tasa TIP más
encaje, más 0,5 sobre las cantidades adeudadas -que fueron debidamente detalladas-, desde
las oportunidades o meses que en cada caso se señaló expresamente.

Recurrido el aludido fallo de aclaración, rectificación o enmienda por los abogados don Ramón
Briones Espinoza y don Ramón Briones Montaldo, por sus mandantes, mediante presentación
de 16 de agosto de 2007, en la que solicitaron "enmendar la sentencia, adicionando la suma
de U.F. 60.619,73 a las U.F. 121.239,46 en la última línea del cuadro resumen referido a
Pesquera Aquamar Limitada, de modo que en su reemplazo se coloque la suma de U.F.
181.859,19 y que el guarismo que aparece en la línea 5, de la página 42, de U.F. 203.865,68
se reemplace por el de U.F. 264.285,41, colocándose esto mismo como resumen del cuadro",
por sentencia de treinta y uno de diciembre de dos mil siete, que se lee a fojas 578, los Sres.
Ministros que resolvieron el respectivo recurso de queja, hicieron lugar a la solicitud de
enmienda y, en consecuencia, procedieron a "salvar la omisión representada incluyéndose en
lo resolutivo de la sentencia de fojas 515, cuadro de decisiones, "Pesquera Agua Mar Limitada
U.F. 60.619,73. Noviembre de 1990".

En contra de esta última decisión, los recurrentes de queja dedujeron recurso de casación en
la forma.

Se ordenó traer los autos en relación.

CONSIDERANDO:

PRIMERO: Que en concepto del recurrente, la sentencia de aclaración o enmienda


impugnada ha incurrido en causales de casación en la forma, según pasa a exponer:

a).- La prevenida en el Nº 1 del artículo 768 del Código de Procedimiento Civil, por haber sido
pronunciada por un tribunal incompetente o integrado en contravención a lo dispuesto por la
ley.

Funda la presente causal de nulidad formal sosteniendo que la sentencia rectificatoria


impugnada fue pronunciada por un tribunal integrado en contravención a lo dispuesto en la
ley, toda vez que a la formación del acuerdo respectivo y a la dictación de la resolución objeto
del reproche concurrió don Eduardo Morales Robles, quien había dejado de ser Abogado
Integrante de la Corte de Apelaciones de Santiago y miembro del Poder Judicial a contar del
30 de enero del año 2007.

Argumenta, asimismo, que la sentencia rectificatoria fue pronunciada por un tribunal


incompetente, pues en consideración a que la petición de enmienda pretendía una verdadera
modificación de la sentencia, debió estimarse por los sentenciadores que había operado el
desasimiento del tribunal omitiendo en definitiva pronunciarse al efecto, resultando en los
hechos que, con ocasión de la aclaración del fallo recaído en el recurso de queja, se
contribuyó a incrementar el agravio causado a su representada en virtud de la sentencia que
fue objeto del recurso disciplinario originalmente acogido.

b).- La establecida en el Nº 3 del artículo 768 del Código de Procedimiento Civil, por haber
sido acordada en un tribunal colegiado por menor número de votos o pronunciada por menor
número de jueces que el requerido por la ley o con concurrencia de jueces que no asistieron a
la vista de la causa, y viceversa.

Sustenta la referida alegación expresando que día el 31 de diciembre de 2007 -data de la


resolución impugnada-, se encontraba ausente de sus funciones el Ministro Sr. Pfeiffer y que
el Sr. Morales no era, a esa fecha, Abogado Integrante de la Corte de Apelaciones
de Santiago, por lo que, en la practica, la sentencia de enmienda fue firmada por un solo
Ministro que intervino en el acuerdo, situación que, a su juicio, la afecta de nulidad que debe
ser declarada por el Tribunal de Casación.

c).- La contemplada en el Nº 4 del artículo 768 del Código de Procedimiento Civil, esto es,
haber sido dada ultra petita, otorgando más de lo pedido por las partes o extendiéndola a
puntos no sometidos a la decisión del tribunal.

Alega el recurrente que los magistrados de alzada han incurrido en dicho vicio al extender su
análisis jurídico a puntos no sometidos a su decisión, toda vez que la discusión sobre la
procedencia de las U.F. 60.619 es un asunto nuevo que nunca fue controvertido por las
partes.

Afirma que la suma en cuestión nunca fue objeto de discusión entre los litigantes en el
proceso seguido ante el tribunal arbitral, ni en su sentencia, ni en el recurso de queja
interpuesto por su parte en contra de los miembros del segundo tribunal arbitral, por lo que
resulta prácticamente inconcebible que, con ocasión de la sentencia definitiva dictada en un
recurso de queja interpuesto por su representada y en que aquella resultó victoriosa, a la
postre se le termine condenando al pago de una suma prácticamente mayor en $2.000.000
que la que motivó la interposición del citado recurso.

Expresa que los sentenciadores del tribunal ad quem extendieron su fallo a una materia que
nunca fue objeto del proceso, de la sentencia, ni del recurso, otorgando más de lo pedido por
las partes y, lo que es mas serio, dejando en la indefensión a su representada.

Argumenta que el órgano jurisdiccional no se encuentra facultado para resolver con fuerza de
cosa juzgada más allá de lo que las partes han solicitado en sus recursos, porque su
competencia y atribuciones son determinados por ellos y, en casos excepcionales, por la ley,
cuando se les faculta para actuar de oficio, como sucede por ejemplo en el recurso de
casación.

Sostiene que en lo no recurrido, la sentencia se encontraba ejecutoriada por hallarse revestida


de los efectos de cosa juzgada y que el tribunal que ha debido conocer del recurso no poseía
jurisdicción ni competencia para pronunciarse sobre un asunto o agravio distinto al propuesto
por el recurrente;

SEGUNDO: Que en relación al cargo que se fundamenta en la causal Nº 4 del artículo 768 de
Código de Procedimiento Civil, esto es, en haber sido dada ultra petita, otorgando más de lo
pedido por las partes, o extendiéndola a puntos no sometidos a la decisión del tribunal, cabe
efectuar las siguientes consideraciones.

Esta Corte ha resuelto en reiteradas oportunidades que el vicio de ultra petita a que se refiere
el Nº 4 del artículo 768 del Código de Procedimiento Civil se produce cuando la sentencia,
apartándose de los términos en que las partes situaron la controversia por medio de sus
respectivas acciones y excepciones, altera el contenido de éstas, cambiando de objeto o
modificando su causa de pedir; también cuando la sentencia otorga más de lo pedido por las
partes en sus respectivos escritos que fijan la competencia del tribunal o cuando se emite un
pronunciamiento en relación a materias que no fueron sometidas a la decisión del mismo;

TERCERO: Que la doctrina comparada ve en la denominada ultra petita -más allá de lo


pedido-, un vicio que ataca un principio rector de la actividad procesal, cual es, el principio de
la congruencia y ese ataque se produce, precisamente, con la "incongruencia".

La "incongruencia", de conformidad a lo que expone el tratadista español Manuel Serra


Domínguez, (Derecho Procesal Civil, pág. 395), en su acepción más simple y general, puede
ser considerada "como la falta de adecuación entre las pretensiones de las partes formuladas
oportunamente y la parte dispositiva de la resolución judicial".

Además, resulta oportuno señalar que en el derecho comparado se ha resuelto que la


congruencia consiste en el deber de los órganos judiciales de decidir los litigios que a su
consideración se hayan sometidos, dando respuesta a las distintas pretensiones formuladas
por las partes a lo largo del proceso, a todas ellas, pero sólo a ellas, evitando que se produzca
un desajuste entre el fallo judicial y los términos en que las partes formularon sus
pretensiones;

CUARTO: Que en relación a lo expresado y en lo que se ha conciliado denominar la "teoría


del agravio", cabe reflexionar que, en lo que respecta a los recursos procesales -los cuales se
entienden como los medios que franquea la ley a las partes agraviadas por una resolución
judicial con el objeto o finalidad que puedan hacer valer ante el mismo tribunal o el superior
que se determine, los errores que considera contiene la decisión adoptada, obteniendo, de
este modo, que se revise la labor desarrollada por el tribunal que la dictó en el establecimiento
de los hechos o/y la aplicación del derecho, pudiendo mantenerla, modificarla e incluso
invalidarla-, los jueces que deban conocer y resolver de ellos deben considerar únicamente los
agravios que la sentencia pueda producir a las partes que hayan recurrido y los fundamentos
de la impugnación, toda vez que en el procedimiento civil se concilian los principios dispositivo
y de pasividad de los tribunales.
En efecto, el llamamiento para seguir el recurso está dado por estos dos aspectos,
emplazándose a las partes por la notificación de la resolución que concede el recurso en tales
condiciones, más el transcurso del plazo para comparecer ante el tribunal ad-quem.

Conforme a tales presupuestos, los tribunales superiores no tienen competencia para extender
su resolución a otros puntos por falta de habilitación legal, pues no se les ha entregado
competencia por los litigantes, de modo que cualquier otra cuestión que se analice, no fue
sometida a su conocimiento, por lo que, en ningún caso, podría acogerse o rechazarse un
recurso por fundamentos no expresados por las partes, por atentar dicha hipótesis contra el
principio de bilateralidad de la audiencia y de contradictoriedad de la contienda, al no poder
hacer uso la parte contraria de su derecho de defensa;

QUINTO: Que en relación a la prohibición de la denominada "reformatio in peius", -reforma


empeorando- en el proceso civil, cabe señalar que dicho principio encuentra su justificación,
entre otros, en el efecto devolutivo que comprende todo recurso, precisamente por que dicho
efecto no se producirá sino en cuanto exista en la interposición del recurso, la causa que de
lugar al mismo.

"Dada esta relación de causa a efecto que tiene lugar entre la interposición de la apelación y
la devolución de la controversia al juez ad quem, la devolución total podrá ser efecto
solamente de una apelación total; pero si se admite la posibilidad de una apelación parcial, se
deberá necesariamente admitir la posibilidad de una devolución parcial; tantum devolutum,
quantum appellatum. Pensar de otra manera, admitiendo que una devolución total pueda ser
la consecuencia de una apelación parcial, equivaldría a admitir que se pueda tener, en cuanto
a aquella parte de controversia que no ha sido objeto de la apelación parcial, una devolución
sin apelación: o sea un efecto sin causa." (Piero Calamandrei, "Estudios Sobre El Proceso
Civil", Editorial Bibliográfica Argentina, 1945, página 298).

Por otra parte, ha señalado la doctrina, la justificación dogmática de la prohibición de


reformatio in peius en el proceso civil se encontraría en la combinación de los principios
dispositivo y de vencimiento como condición de legitimación para impugnar. "El principio
tantum devolutum quantum appellatum se integra, pues, con el añadido de una ulterior
condición: tanta devolución como apelación, dentro de los límites del vencimiento del
apelante." (Op. cit. pág. 302).

De lo anterior se desprende que el juez ad quem está obligado a examinar la controversia sólo
en los limites del agravio sufrido por el recurrente en el primer grado, por que si se
determinase a reformar in peius la primera sentencia, esto es, a agravar el vencimiento del
apelante, declarándolo vencido allí donde originalmente había resultado vencedor, vendría con
esto a examinar una parte de la controversia, en relación a la cual, faltando al apelante la
cualidad de vencido, es decir la legitimación para obrar, el recurso no habría tenido, ni podría
tener, efecto devolutivo;

SEXTO: Que ahora bien, respecto de los recursos que fueron esgrimidos en este proceso -
queja y aclaración, rectificación o enmienda-, conviene recordar que el artículo 545 del Código
Orgánico de Tribunales establece que el primero de los arbitrios aludidos tiene por exclusiva
finalidad corregir las faltas o abusos graves cometidos en la dictación de una resolución de
carácter jurisdiccional y, por su parte, el recurso que establece el artículo 182 del Código de
Procedimiento Civil, sólo permite al tribunal aclarar puntos oscuros o dudosos, salvar las
omisiones y rectificar los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que
aparezcan de manifiesto en la sentencia, no siendo posible, por dicha vía, pretender un
cambio en la decisión del fallo que se rectifica pues, a este respecto, ha operado el
desasimiento del tribunal, principio por el cual tiene vedado el órgano jurisdiccional, una vez
dictado el fallo, alterarlo o modificarlo de manera alguna;

SÉPTIMO: Que luego de lo reflexionado precedentemente, para una adecuada inteligencia del
asunto y resolución del recurso de nulidad formal interpuesto, cabe tener presente las
siguientes circunstancias del proceso:

a).- Con fecha 27 de diciembre de 2000 don Francisco Javier Errázuriz Ovalle, en
representación de don Francisco Javier Errázuriz Talavera y de varias personas jurídicas,
dedujo ante el tribunal arbitral integrado por los señores jueces árbitros don Samuel Lira
Ovalle y don Arnaldo Gorziglia Balbi, demanda de cumplimiento de contrato y de
indemnización de perjuicios en contra de BBVA Banco BHIF, representada por don Carlos
Senent Sales y, subsidiariamente, en contra de don Jorge Said Saffie, Ricardo Massu Massu y
Philip Sumar Saxonis, con el objeto de que los demandados fuesen condenados a cumplir con
el contrato de compraventa de acciones del ex Banco Nacional, de fecha 23 de julio de 1989,
esto es, a pagar a sus representados el valor de la cuenta de ajuste o saldo de precio insoluto
por la venta antes referida, además de los perjuicios que les habrían sido ocasionados en
razón del incumplimiento en que habrían incurrido los demandados.

b).- El 21 de agosto de 2006 el tribunal arbitral dictó la correspondiente sentencia definitiva


que, en lo pertinente, acogió la demanda sólo en cuanto condenó al Banco Bhif a pagar a los
demandantes, a título de parte del precio de las acciones del Banco Nacional, el equivalente a
U.F. 206.474,36, que corresponde al saldo adeudado por este concepto.

c).- Con fecha 26 de agosto de 2006 el Banco Bhif dedujo recurso de queja en contra de los
señores jueces árbitros don Samuel Lira Ovalle y don Arnaldo Gorziglia Balbi, argumentando
la comisión de faltas y abusos graves cometidos en la dictación de la sentencia definitiva
precedentemente aludida, solicitando, en concreto, la corrección de tales irregularidades y, en
consecuencia, la invalidación del fallo arbitral y "su reemplazo por una sentencia conforme a
derecho, que rechace en todas sus partes la demanda deducida en el Cuaderno Nº 20, sin
perjuicio de las medidas disciplinarias que determine aplicar a los señores jueces recurridos,
todo ello con costas.".

d).- Una Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago mediante sentencia de 8 de agosto de


2007 acogió el recurso de queja deducido por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Chile S.A.
en contra de los señores jueces árbitros don Samuel Lira Ovalle y don Arnaldo Gorziglia Balbi,
por haber cometido falta o abusos graves al dictar la sentencia de 21 de agosto de 2006, del
cuaderno Nº 20, caratulado "Errázuriz Talavera, Francisco Javier y otros c/ Banco Bhif y
otros", sólo en cuanto la demandada quedó condenada a pagar el equivalente en pesos de
U.F. 203.865,68 (doscientas tres mil ochocientas sesenta y cinco Unidades de Fomento y
sesenta y ocho centésimos), con intereses a razón de tasa TIP más encaje, más 0,5 sobre las
cantidades adeudadas -que fueron debidamente detalladas-, desde las oportunidades o
meses que en cada caso se señaló expresamente.

e).- El fallo en comento fue objeto de un recurso de aclaración, rectificación o enmienda por
los abogados don Ramón Briones Espinoza y don Ramón Briones Montaldo, por sus
mandantes, mediante presentación de 16 de agosto de 2007, en la que solicitaron "enmendar
la sentencia, adicionando la suma de U.F. 60.619,73 a las U.F. 121.239,46 en la última línea
del cuadro resumen referido a Pesquera Aquamar Limitada, de modo que en su reemplazo se
coloque la suma de U.F. 181.859,19 y que el guarismo que aparece en la línea 5, de la página
42, de U.F. 203.865,68 se reemplace por el de U.F. 264.285,41, colocándose esto mismo
como resumen del cuadro".

f).- Por sentencia de treinta y uno de diciembre de dos mil siete, que se lee a fojas 578, los
Sres. Ministros que resolvieron el respectivo recurso de queja, hicieron lugar a la solicitud de
enmienda y, en consecuencia, procedieron a "salvar la omisión representada incluyéndose en
lo resolutivo de la sentencia de fojas 515, cuadro de decisiones, "Pesquera Agua Mar Limitada
U.F. 60.619,73. Noviembre de 1990", lo que en la practica se traduce en que dicha suma debe
ser adicionada a la cantidad a U.F. 203.865,68, quedando el Banco Bhif, en definitiva,
condenado al pago de U.F. 264.485,41, más los intereses respectivos.

OCTAVO: Que del mérito de los antecedentes que constan en estos autos y que han sido
reseñados en los motivos que anteceden se advierte con claridad que el recurso de queja
interpuesto por el Banco Bhif se sustentó en la existencia de faltas y abusos graves en que
habrían incurrido los señores jueces árbitros don Samuel Lira Ovalle y don Arnaldo Gorziglia
Balbi, con ocasión de la dictación de la sentencia definitiva dictada el 21 de agosto de 2006 en
los autos caratulados "Errázuriz Talavera, Francisco Javier y otros c/ Banco Bhif y otros",
seguidos ante el mencionado tribunal arbitral, en el cuaderno Nº 20, solicitando, en concreto,
la corrección de tales infracciones y, en consecuencia, la invalidación del fallo arbitral y "su
reemplazo por una sentencia conforme a derecho, que rechace en todas sus partes la
demanda".

De acuerdo a lo razonado en los motivos anteriores, debe entenderse, entonces, que al haber
recurrido únicamente la parte demandada, al estimarse "vencida" por el fallo arbitral -sin
perjuicio de haber esgrimido como razón o causa de su agravio, faltas o abusos graves
cometidos por los sentenciadores, precisamente con ocasión del referido fallo-, lo cierto es
que los jueces que debieron revisar aquellos supuestos errores u omisiones manifiestos y
graves, en la adopción de las medidas conducentes a remediar tales faltas o abusos, esto es,
en la dictación del fallo de reemplazo respectivo, debieron observar los limites de la
competencia que les fue otorgada "a causa" del agravio sufrido por el recurrente, lo que en el
caso en cuestión, se observa, fue correctamente acatado.

Empero, no obstante lo anterior, la sentencia rectificatoria censurada haciendo abstracción de


lo anterior, al resolver como lo hizo, se apartó de los principios que han sido examinados
precedentemente y acogió la solicitud de rectificación no sólo apartándose de lo que fueron los
limites del agravio sufrido por el recurrente de queja, sino que, también, desentendiéndose del
desasimiento que había operado en el particular, situación jurídica que se desprende
claramente a la luz de lo que fue la resolución emitida por la sentencia de 8 de agosto de
2007, la que, en lo pertinente, condenó a la demandada al pago de U.F. 203.865,68, sin
perjuicio de desglosar posteriormente dicha suma en un cuadro resumen que exhibía lo
concluido en forma detallada, por lo que, evidentemente, una corrección en los términos
planteados por el recurrente de rectificación excedía con creces la facultad correctora prevista
en el artículo 182 del Código de Procedimiento Civil;

NOVENO: Que luego de lo expuesto en las consideraciones que preceden no puede sino
arribarse a la conclusión que los sentenciadores que dictaron el fallo de rectificación que se
reprocha han incurrido en la causal de nulidad formal prevista en el numero cuarto del artículo
768 del Código de Procedimiento Civil, desde que, al decidir en la forma en que se ha dicho,
se extralimitaron de sus facultades, actuaron fuera del ámbito de las atribuciones que les eran
propias y se extendieron a puntos no sometidos a su decisión, error que por supuesto ha
tenido influencia sustancial en lo resolutivo del fallo impugnado, por lo que corresponde acoger
el recurso de casación en la forma por la señalada causal;
DÉCIMO: Que lo anterior no importa volver a discutir lo resuelto en un recurso de queja, que
haría a primera vista inadmisible el presente arbitrio, sino que el agravio que se denuncia se
produjo, no en lo resuelto en la órbita disciplinaria, sino en cuanto se modificó una sentencia
definitiva integrada en lo dispositivo por lo que se decidió en el recurso de queja, con lo cual
se había producido el desasimiento del tribunal y tal alteración, por supuesto, hace más
gravosa la situación del que obtuvo una sentencia respecto de otra que lo perjudicaba, de tal
manera, que el fallo impugnado fue más allá de lo controvertido, lo cual constituye el motivo de
nulidad formal de ultrapetita, que en el presente caso hace procedente la casación en la
forma;

UNDÉCIMO: Que, habiéndose acogido el recurso de casación en la forma por uno de los tres
capítulos que se impugnan en el recurso, no se emitirá pronunciamiento por las restantes
causales, por innecesario.

Por estas consideraciones y de conformidad, además, con lo dispuesto en los artículos 766,
768 Nº 4, 786 y 808 del Código de Procedimiento Civil, se acoge el recurso de casación en la
forma deducido en la petición principal de la presentación de fojas 584 por los abogados don
José María Eyzaguirre de la Huerta y don Cristóbal Eyzaguirre Baeza, en representación del
Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Chile S.A. y, en consecuencia, se declara nula la sentencia
de la Corte de Apelaciones de Santiago, de fecha treinta y uno de diciembre de dos mil siete,
escrita a fojas 578 y se la reemplaza por la que se dicta a continuación, sin previa vista, pero
separadamente.

Regístrese.

Redacción a cargo del Ministro Sr. Milton Juica Arancibia.

Rol Nº 1.595-08.-

Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros Sres. Milton Juica A.,
Carlos Kunsemüller L. y Guillermo Silva G. y Abogados Integrantes Sres. Alberto Chaigneau
del Campo y Domingo Hernández E.

SENTENCIA DE REEMPLAZO:

Santiago, siete de mayo de dos mil nueve.

En cumplimiento de lo resuelto en el fallo de casación que antecede y lo que dispone el


artículo 786 del Código de Procedimiento Civil, se procede a dictar sentencia que corresponde
de conformidad con la ley.
VISTO Y TENIENDO, ADEMÁS, PRESENTE:

Lo expresado en los motivos cuarto, quinto y sexto del fallo de casación que antecede y que el
recurso de aclaración, rectificación y enmienda que establece el artículo 182 del Código de
Procedimiento Civil, sólo permite al tribunal aclarar puntos oscuros o dudosos, salvar las
omisiones y rectificar los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que
aparezcan de manifiesto en la sentencia, no siendo posible, por dicha vía, pretender un
cambio en la decisión del fallo que se rectifica pues, a este respecto, ha operado el
desasimiento del tribunal, se rechaza la solicitud de enmienda de cálculo numérico promovida
por los abogados don Ramón Briones Espinoza y don Ramón Briones Montaldo, por sus
mandantes, mediante presentación de 16 de agosto de 2007, a fojas 559.

Redacción a cargo del Ministro Sr. Milton Juica Arancibia.

Regístrese y devuélvase.

Rol Nº 1.595-08.-

Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros Sres. Milton Juica A.,
Carlos Kunsemüller L. y Guillermo Silva G. y Abogados Integrantes Sres. Alberto Chaigneau
del Campo y Domingo Hernández E.

Sentencia de la corte de apelaciones: 6976-200