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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencias y


Tecnología
Instituto Universitario de Tecnología para la Informática
Acarigua – Portuguesa

Autores:
Acosta Moisés C. I.: V-30.239.921
Caraballo Jannpier C. I.: V-28.489.173
Cruz María C. I.: V- 14.887.649
León Mileydi C.I: V-20.640.079
Zarraga María C. I.: V-27.974.959
Sección: MA - 1

Prof.: Glenda Cordero


Materia: Lenguaje y Comunicación
Acarigua, 21 de junio de 2019.

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Índice

Prólogo 4
Recuerdos de la Infancia 5
Dura realidad 16
Una triste despedida 25

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Prólogo

Hay situaciones que son determinantes en nuestras vidas, que en su


debido momento marca una diferencia en la forma de cómo tomar decisiones o como
afrontar lo que ocurre a nuestro alrededor, y saber que, por cada decisión que
tomemos no se debe realizar de forma aísla ya que ellas pueden afectar no solo a ti
mismo si no también a tus seres queridos dado que estas vienen acompañadas por
consecuencias bien seas negativa o positivamente.
Los seres humanos actuamos la mayoría de las veces de manera erróneas
ya que le quitamos el verdadero valor de apreciar lo que compartimos con nuestros
seres queridos y actuamos egoístamente pensando en nosotros mismo y que también
somos eternos.
Con este pequeño cuento queremos que entiendan que los humanos
somos frágiles y no somos eternos, y que puedan encontrar el verdadero valor de
poder contar con tus amigos y familia, puedas expresar tus emociones pero sobre todo
que tengas confianza, fe y valor en ti mismo para enfrentar los cualquier situación
que se te presente.
Esperamos que disfrutes de la lectura.

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1. Recuerdos de la Infancia.

Ya han pasado 20 años y aún recuerdo todo como si fuera ayer,


aquel parque que estaba ubicado a cinco cuadras de mi casa que era el
punto de encuentro y donde me divertía todos los días con mi único
amigo Rodrígo, Rodrígo y yo después de terminar nuestros quehaceres y
al pasar las tres y quince minutos de la tarde salíamos corriendo a
encontrarnos en la banca que estaba ubicada debajo del árbol de cerezo;
un día estaba un poco angustiado porque iba un poco tarde y sabía que a
mi amigo no le gustaba esperar, corrí con tanta desesperación que casi
me quedaba sin aliento, cuando iba llegando noté que allí había otra
persona que no era mi amigo era alguien al que no conocía, a medida que
me acercaba más vi que era una niña muy hermosa que llevaba un lindo
vestido de flores, un poco pálida con el cabello castaño y unos lindo ojos
color café pero lo que más me llamó la atención fue esa largas y lindas
pestañas que hacía que su color de ojos resaltara aún más, ambos nos
sorprendimos y yo aún más porque sin darme cuenta ya estaba demasiado
cerca de donde ella estaba y me sentí un poco avergonzado.

- Discúlpame no fue mi intención asustarte ni mucho menos…


- ¡No!, no te preocupes; te puedo hacer una pregunta.

Ahora el que estaba sorprendido era yo, estaba hablando con una
niña y para variar aún más ella me quería hacerme una pregunta, a decir

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verdad estaba un poco nervioso pero aún así contesté porque tenía que
ser educado.
- Sí, claro, no hay problema ¿Qué deseas preguntar?
- ¿Puedo ser tu amiga?
- Eeeeeeeh! – lo dije tan alto y sorprendido - ¿Qué has dicho?
- Dije que ¿Qué si podía ser tu amiga?
- Si. Si ya lo oí, es que me dejaste sorprendido con tu pregunta,
que pensé que estabas bromeando… ¿No estás bromeando verdad? , no
me digas que este es un juego de cámara escondida.
- Jajajaja! Que graciosos eres, no por supuesto que no, ¿Por
qué haría eso?

En ese momento ambos nos quedamos en silencio, algo


incomodo, y se sintió una suave y cálida brisa.

- Me llamo Ángel, encantado de conocerte seré tu amigo de ahora


en adelante y estaré bajo tu cuidado – contesté extendiéndole la mano
toda temblorosa.

Después de decirles esas palabras vi en su rostro una hermosa,


dulce y tímida sonrisa seguidas de un par de lagrimas, me asusté pensé
que había dicho o hecho algo mal y enseguida me disculpé.

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- Disculpa! , disculpa dije algo raro, no fue mi intención hacerte
llorar, a decir verdad no se me da bien hablar con las niñas, es la
primera vez que hablo con una – se lo dije con mi rostro sonrojado y
temblando.
- ¿Por Qué te disculpas?, no hiciste nada malo, es sólo que estoy
feliz muy feliz, a decir verdad eres mi primer amigo, me llamo Sofía
encantada de conocerte y también estoy bajo tu cuidado.
- ¿Cómo que tu primer amigo?, eres tan bonita y te expresas
claramente

En ese momento me di cuenta de que dije en voz alta lo que


estaba pensando y si anteriormente estaba sonrojado ahora parecía un
tomate de lo avergonzado que estaba no sin antes darme cuenta de que
ella se había sonrojado también, en ese instante llega corriendo Rodrígo.

- ¡Perdón!, perdón se me hizo tarde porque mi mamá me hizo


hacerle un mandado a la vecina, eh! Te encuentras bien Ángel, estás rojo
¿no tendrás fiebre? ¡Verdad!, ya te lo he dicho muchas veces si estás
enfermo no tienes que venir.
- No, no, no nada de eso – contesté muy nervioso y para
apaciguar el ambiente cambié inmediatamente el tema – Ah! Te presento
a mi amiga Sofía.

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No puedo negar que gracias a la cara de póquer que puso Rodrígo
en ese instante me hizo reír tanto que hasta Sofía se le contagió la risa,
tanto así que a ambos se nos salieron las lagrimas y nos empezó a doler el
estómago, en ese momento paré de reír y le dije.

- Um! Te dije que te presento a mi amiga Sofía.


- Aaaaaaah! Hola – dice Rodrígo aun atónito con la noticia –
soy Rodrígo un placer conocerte.
- Ven acá Ángel, si nos disculpas Sofía ¿Verdad? Voy hablar un
momento a solas con mi amigo.
- Si, no hay problema yo espero aquí.

Rodrígo me agarra por el brazo y me lleva casi que arrastra hacia


donde estaba el sube y baja como garantizando de que Sofía no escuchara
lo que él tenía que decir.

- ¡Oye!, Rodrígo eso duele


- ¡Um!, Ah! Disculpa, pero más importante que eso ¿Desde
cuándo tu tienes amigas?, ¡no que según tu, a ti te daba terror hablar
con las niñas!, o es que acaso me has estado mintiendo todo este tiempo.
- ¡No, claro que no! – contesté de forma tajante
- Entonces ¿cómo me explicas que de la noche a la mañana tienes
una amiga?

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A decir verdad me molestó un poco su comentario pero en
realidad tenía razón al tener su sospecha ya que nunca antes había
hablado con una niña, ni siquiera en la escuela donde estudiábamos los
dos, luego de eso empiezo a explicarle con calma y detalladamente lo que
pasó en el momento que esperaba a que el llegara, no sin antes regañarlo
por haber llegado tarde y recordarle todas aquellas veces que me
regañaba cuando yo lo hacía, después de eso nos dirigimos donde estaba
nuestra nueva amiga y para conocernos más le empezamos a hacer una
pregunta tras otra sin parar, ahora que lo pienso la pobre Sofía debió estar
exhausta de tantas preguntas, luego de ellos para terminar con el circulo
de preguntas se me ocurrió que deberíamos ir a jugar.

- Sofía, Rodrígo vamos a jugar.


- Si, vamos Sofía – dice Rodrígo con mucho entusiasmo.

En ese momento noté que Sofía estaba dudosa y algo nerviosa,


cosa que me pareció extraño porque pensé que ya se sentía más
familiarizada con nosotros pero a la final no le hice mucho hincapié a
ello.
- Bueno, entonces a que jugaremos – dice Rodrígo
- Qué tal si el que gane el juego de piedra papel o tijera decide que
jugar – yo siempre ponía esta excusa cuando iba a jugar con Rodrígo
porque no quería que mi amigo pensara que me estaba aprovechando de

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nuestra amistad y ahora que está Sofía, tampoco quería que sucediera
eso – bueno entonces empecemos.

Por primera vez perdía en este juego, Sofía quien fue la que ganó
le toco decidir a que jugar.

- Bueno a que jugaremos – lo decimos a unísono Rodrígo y yo.


- Les parece bien que juguemos algo que no requiera mucha
actividad física, es que no me siento con ganas de correr hoy espero que
eso no les moleste.
- Claro! No hay problema – tanto Rodrígo como yo estábamos de
acuerdo.

Pero los tres por más que pensábamos no se nos ocurría nada,
hasta volteé mi mira hacía donde estaba los columpios y les dije que lo
único que se me ocurría era jugar en los columpios y ellos gustosamente
aceptaron la sugerencia y ya que habían aceptado sin dudarlo Rodrígo y
yo salimos corriendo pero me al mirar para atrás me percaté que Sofía
venia caminando así que frené de golpe y casi me caigo pero no me
importó ya que quería esperar a mi amiga, jugamos con ella faltando
treinta minutos para las seis de la tarde, ella nos explicó que debía llegar
siempre temprano a casa y que su mamá era muy estricta en cuanto al
horario de llegada por lo que sin dudarlo Rodrígo y yo la acompañamos
hasta la entrada del edificio donde ella vivía para gran sorpresa de

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nosotros ella vivía en los edificios que estaban en la calle de al frente del
parque, tanto mi amigo y yo nos sorprendimos ya que a pesar de que
vivía cerca era la primera vez ese día que nos veíamos; sin embargo no
nos importó tanto los detalles pero si le hicimos prometer que los
siguientes días tenía que venir a jugar con nosotros a la misma hora y en
el mismo lugar donde nos encontramos por primera vez.
Pasó el tiempo sin que nos diéramos cuenta, ya era ocho meses de
amistad, todos los días del mes nos veíamos Rodrígo y yo pero a Sofía
sólo la podíamos ver de lunes a viernes ya que su madre estaba los fines
de semana con ella o cada quince días se iba a visitar a su abuela, pero
aún así los tres disfrutábamos mucho en el tiempo que compartíamos,
durante ese tiempo la mamá de Rodrígo tuvo una niña la llamarón
Ariadna ella definitivamente era mucho más bonita que su hermano, con
unas mejillas rosadas blanca como el algodón, con el cabello castaño
claro y los ojos color verdes, cada vez que le mencionaba a mi amigo
sobre lo linda que era su hermana y que me encantaba el color de sus
ojos, el se irritaba y no porque estuviera celoso era porque según ella
había llegado para robarle el cariño y atención de sus padres, en aquel
entonces ya no sabía que decirle ya que yo no tenía hermanos o hermanas
aunque trataba de consolarlo diciéndole que Sofía y yo le teníamos
mucho pero mucho cariño.
Un día entre semana estábamos jugando en el parque como
siempre y mientras corríamos de un lugar a otro en un principio no nos
dimos cuenta que hacía nuestra ubicación se dirigía una señora con un

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semblante de enojo, en ese momento Rodrígo y yo nos dimos cuenta de
que Sofía había dejado de jugar y se quedó paralizada y temblando de
mucho miedo nosotros al ver su reacción dejamos inmediatamente de
correr y dirigimos la mirada hacia donde ella miraba y nos dimos cuenta
de que venía esa señora, nuestro instinto protector se nos encendió y
ambos nos paramos frente de Sofía, como si estuviéramos diciéndole a
esa señora no dejaremos que le haga daño, la señora al ver como Rodrígo
y yo nos interpusimos cambió un poco su actitud y luego emitió un
suspiro.

- Me imagino que ustedes son Ángel y Rodrígo.

Ambos nos quedamos perplejos al escuchar a la señora decir


nuestros nombres, pero aún así nos manteníamos firmes delante de ella
aunque estábamos un poco asustados.

- Si lo somos – respondimos los dos con voz altanera y desafiante.


- Ya veo, así que son los amigos de los que tanto mi hija habla.
- ¡¿Su hija!? – hicimos ambos una pausa para pensar de quién
estaban hablando – Nosotros no conocemos a su hija señora – le dije
fuerte y tajante.
- ¿En serio no conoces a la niña que está detrás de ti?, aunque te
colocaste frente de ella para protegerla de ¿Verdad no la conoces?

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- Sofía es su hija – en ese momento me sentí muy apenado y miré
para atrás para saber si era cierto lo que había dicho esa señora - ¿Es
cierto Sofía? ¿Ella es tu mamá? – en realidad muy en el fondo quería
que ella respondiera que no lo era pero su cara fue muy clara.
- Ah! Si es Sofía entonces si es nuestra amiga – contesta Rodrígo.

La señora nos sonrió y dirigió su mirada hacia donde se


encontraba Sofía, ella se encontraba aún enoja para ese momento no
sabía la verdadera razón pero intentamos entender lo más que pudimos,
luego recordé que Sofía nos había dicho que su madre era muy estricta y
pensé que se le había hecho tarde y no había llegado a la hora que le
habían impuesto más sin embargo al ver el reloj que llevaba puesto vi
que aún no era la hora, seguía angustiado al ver que mi amiga se veía
más pálida de lo que ella es normalmente y temblaba mucho en ese
momento su mamá le dijo:

- ¡Sofí! Cuántas veces hemos hablado de este tema, ¿Por Qué


insistes en comportarte de esta manera?, tu sabes muy bien lo que… - en
ese momento Sofía la interrumpe.
- Está bien mamá vamos a casa – en ese momento Sofía no paraba
de llorar – chicos nos vemos mañana.
- Pero qué estás diciendo Sofí ya te dije – de repente se quedó
callada y no le dijo nada más a Sofía, nos miró a Rodrígo y a mi y dijo –
gracias por cuidar de mi hija son unos chichos muy agradables aunque un

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poco altaneros, pero me he de imaginar que es porque no me conocían y
por eso la defendieron a capa y espada con su permiso nos retiramos.

Mi amigo y yo nos quedamos impactados y al mismo tiempo


preocupados, sabíamos que la mamá de Sofía era estricta pero no que
emitía esa aura que da miedo, hablando con Rodrígo llegamos a la
conclusión de que este incidente tenía un trasfondo mucho más profundo
incluso llegamos a pensar de que ella era su madrastra y por eso era así
con ella, a su vez decidimos que al día siguiente en vez de jugar en el
parque compraríamos unos helados y lo comiéramos debajo del árbol, ese
árbol que se convirtió en nuestro sitio favorito, pasaron los días y no
sabíamos nada de nuestra querida amiga suponíamos que fue regañada
severamente y castigada y lo único que sabíamos era que ella vivía en el
edificio de al frente del parque pero nada más hasta que un día me armé
de valor y fui hasta allá esperando verla y preguntarle sobre su salud y si
es que su mamá la castigó, en ese momento y para sorpresa mía vi a su
mamá y sin pensarlo dos veces me dirigí hacia donde se encontraba y
preguntarle sobre mi querida amiga Sofía.

- Señora, señora buenas tardes ¿cómo está?, ¿Cómo está


Sofía? – en realidad quería preguntar si ella estaba castigada pero no
me atreví porque no quería empeorar las cosas al verla sentí que algo no
estaba bien.
- ¿Tu eres Ángel verdad?

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- Si señora
- Yo estoy bien gracias por preguntar, y Sofía está con un
poco de resfriado pero nada de qué preocuparse, por eso es que no ha
ido a jugar más.
- Ah!, este bueno y será que puedo ir a visitarla sino es
molestia – al mirar su cara me di cuenta que algo no andaba bien y me
sentía irritado porque los adultos creen de que porque somos niños no
nos damos cuenta de que algo anda mal y que a veces somos más
inteligentes y maduros aunque tengamos corta edad.
- Esta bien ya que eres tú te dejaré pasar, sígueme.

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2. Dura realidad.

La entrada del lobby del edificio era muy impecable y bonito recorrimos
un pequeño pasillo para llegar a los ascensores, me fijé que cada ascensor era
diferente ya que el primero cubría los pisos de número par y el segundo de número
impar, nos dirigimos al ascensor de número impar al entrar la señora oprimió el piso
7 al abrir la puerta del ascensor y con mi mirada e instinto curioso miré a los
alrededores y noté que cada apartamento tenía en su puerta de entrada un número
siete seguido de un guión y luego un número secuencial, seguimos caminando hasta
llegar al apartamento 7-10 la señora sacó sus llaves y abrió la puerta, al entrar noté
que había un cierto olor a desinfectante el mismo que utilizan para limpiar los
hospitales, me quedé atónito y con un poco de miedo en ese momento la señora me
miró y dijo:

- Mi nombre es Salomé, disculpa por presentarme de forma tardía,


¿quieres algo para tomar?, por favor pasa y siéntate.
- Si por favor señora Salomé, gracias con permiso y discúlpeme a mí
también por presentarme de forma tardía mi nombre es Ángel – se lo
dije con una voz muy calmada y algo apenado por lo que había
pasado aquel día en que nos vimos por primera vez.

La señora Salomé se dirige a la cocina y empieza a realizar los


preparativos, mientras ella estaba en eso yo empecé a mirar cada una de las fotos que
habían en la sala, me percaté de que sólo tenía dos fotos de Sofía enmarcadas y pensé
que era raro ya que comparado con mi casa mi mamá tiene muchas fotos mías
enmarcada, de hecho en ese instante recordé una vez que mi tío Moisés fue a la casa y
le empezó a echar broma a mi mamá diciendo que si era que iba a abrir una galería
con todas las fotos que ella tenía de mi y empecé a reírme entonces percibí la mirada

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de la señora Salomé y apenado le dije que había recordado una broma que le jugo mi
tío a mi mamá, la señora Salomé no quedó muy convencida de lo que dije pero aún
así lo pasó por alto.

- Aquí tienes, te estarás preguntado ¿por qué aún no te dejo ver a


Sofía?, pues bien antes de que la veas quiero que me prometas algo
pase lo que pase simplemente escúchala y no le digas nada de su
apariencia por favor y tienes que ponerte un atuendo que te daré y si
no estás de acuerdo con esta petición entonces demos por terminada
esta visita… sabes a decir verdad Sofía no quería que ni tu ni su otro
amigo se enterarán pero creo que es justo que lo sepan y entiendan
que lo que hago es por el bien de ella y bien ¿Cuál es tu repuesta?
- Si señora lo que usted pida con tal de ver a mi preciada amiga – en
ese momento no entendía muy bien porque de su petición pero quién
diría que más adelante sentiría un dolor tan profundo en mi corazón.
- Muy bien pues, pasa y ponte esto.

En el momento que me entregó lo que me iba a colocar me entró un


escalofrío en todo el cuerpo me coloqué la vestimenta y nos dirigimos al cuarto de
Sofía a medida que nos acercábamos más se hacía más fuerte el olor a cloro y
desinfectante, la señora Salomé tocó la puerta del cuarto le dijo a Sofía que iba a
entrar y al abrir la puerta sentí el penetrante olor y vi a mi querida amiga en cama,
pálida más delgada de cómo estaba la última vez que la vi y con una solución
indovenosa, con sus ojos hundidos y con muchas ojeras como si tuviera días sin
poder dormir, al verla así casi exploto de llanto pero me contuve al ver que la mamá
de mi amiga me miraba con una cara que yo sentía que me decía por favor no llores,
no llores; me armé de valor trague grueso y pasé .

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- ¡Hola! Sofía te hemos extrañado mucho, ahora veo que no has ido
porque has estado enferma. –se lo dije tragando grueso para que no
notara que tenía una voz llorosa.
- ¿Qué haces aquí?, no quiero que estés aquí - lo dijo con una voz de
desesperación, angustia y enojo- por favor vete – ella entre sollozo
se voltea para que no la siga viendo.
- Sofía! No seas mal educada tu amigo ha venido a verte porque
estaba preocupado por ti, como es posible que lo trates de esa
manera – la señora Salomé estaba enfadada por cómo me había
tratado Sofía.
- No se preocupe señora Salomé si ella no quiere verme está bien – me
sentí furioso porque yo quería verla, hablar con ella estar allí para
ella porque después de todo eso es lo que hacen los amigos –
entonces me iré con su permiso.
- Espera Ángel por favor déjame…
- Mamá no le digas nada por favor – Sofía la interrumpe muy
abruptamente.

La señora Salomé me acompañó hasta el lobby y durante todo ese tiempo


bajamos en silencio ya cuando estaba a punto de irme ella me dice que quería hablar
conmigo y con Rodrígo que ella sabía que nosotros siempre nos reuníamos en la
banca que está debajo del árbol de cerezo cuando íbamos al parque, me quedé un
poco intrigado pero le dije que no había problema que yo le avisaría a mi amigo para
vernos al día siguiente, para ser sincero casi no pegué un ojo en toda la noche ya que
al ver a mi querida amiga así supuse que no era un simple resfriado sino algo mucho
más grave y al pensar eso y mientras recordaba lo que había sucedido esa tarde sentí
una punzada muy profunda en mi corazón algo que por primera vez en mi vida
experimentaba; cuando menos lo imaginé ya era de mañana me levanté como siempre
me di un baño, me cepillé los dientes, me coloqué el uniforme del colegio, recogí mi

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maletín y me fui al comedor desayuné porque mi madre me obligó ya que no tenía
ganas de probar nada, se que ella lo hace por mi bien pero de verada no tenía apetito y
ella al ver que no estaba de ánimo me preguntó que me pasaba, dijo que no parecía yo
que si algo me preocupaba y al verla empezaron a salir las lagrimas y no podía parar
y mamá al verme así soltó lo que tenía en las manos se dirigió a mi y me abrazó tan
fuerte que mi instinto hizo que la abrazara y llorara sin parar en ese momento sale mi
padre y al ver esa escena se quedó atónito y sin pensarlo corrió hacia donde
estábamos y también nos abrazó sin preguntar que estaba pasando solo lo hizo y
ambos padres esperaron que me calmara, ese abrazo se sintió tan bien que al terminar
de llorar me quedé acurrucado un rato más en sus brazos y sin esperar más les conté a
mis padres lo que sucedía y que estaba muy angustiado por mi amiga porque desde
que la conocí jamás la había visto así, mi mamá y papá al ver que no pude dormir
avisaron al colegio que no iría y me dejaron en casa para que descansara mi madre
como ella trabajaba desde casa se quedó conmigo y mi padre se fue a trabajar con
preocupación en vista de que ni mi madre y padre jamás se imaginaban verme así y
mucho menos a tan corta edad, antes de que mi padre se fuera le dije que el hecho de
que sea un niño no quiere decir que nosotros no sintamos o nos preocupemos por
nada, si bien es cierto de que nosotros como niños muchas veces estamos pendientes
es de salir a jugar también nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor
solo que mucha de las veces nos quedamos callados porque ustedes como adultos
asumen que nuestra opinión no cuenta porque somos chichos y que no entendemos
nada; mi padre con cara de asombro me dice no sabía que eras tan maduro para tu
edad y yo le respondí estás tan ocupados en tus cosas que en realidad no sabes mucho
sobre papá pero aún así te amo papá y luego le di un abrazo y me despedí, me fui a mi
cuarto me quité el uniforme y dormí muy cómodamente.
Ya eran las 12:30 cuando me desperté salí a la sala y vi que estaba
Rodrígo con su mamá y su hermanita Ariadna me sorprendí al verlos y mucho más a
esa hora.

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- ¡Hola!, buenas tardes ¿cómo están? – le dijes a nuestros invitados
aún escudriñándome los ojos.
- Buenas tardes Ángel, ¿cómo te encuentras? ¿Ya estás mejor? – me
contesta la mamá de Rodrígo.
- Si, muchas gracias por su preocupación señora Rosangel
- Así que decidiste faltar a la escuela y no contarme lo que pasó ayer
con Sofía - dice Rodrígo con voz de reclamo.
- ¿Quién te crees que eres? ¡Rodrígo Andrés! para reclamarle así a tu
amigo Ángel, tú no eres ni su madre ni su padre ellos fueron los que
tomaron la decisión de no enviarlo al colegio – le dice la señora
Rosangel no sin antes darle manotazo por la cabeza.

Mi mamá al ver la situación un poco incomoda los interrumpe y los


invita a almorzar con nosotros antes de avanzar hacia la cocina le dice a Rodrígo que
es un buen amigo por preocuparse por mi y por Sofía pero que tiene que moderar
como me hablaba ya que ella como la madre que es no le va a soportar a nadie que le
hable así a su hijo yo sin más miré hacia donde estaba Rodrígo, su madre y hermanita
apenado por lo que dijo mi mamá y vi a Rodrigo tragando grueso y apenado y a su
mamá halándole la oreja y diciéndole ves ella tiene razón discúlpate con ambos al fin
de cuentas vinimos sin avisar, acto seguido Rodrígo se disculpa con nosotros
mientras yo ayudaba a mi madre a colocar la mesa yo le dije que no había problema y
que mientras comíamos le explicaría todo y así fue mientras estábamos almorzando
les expliqué y mi padre llegó ese día temprano a casa, cosa que era inusual de el ya
que siempre llegaba bien tarde ya pasada la noche, saludo a la señora Rosangel a
Rodrígo y a su hermanita aunque era una niña de meses de nacida igualmente la
saludo, en mi casa había un dicho “ Ser cortés no quita lo valiente” dado que se había
saludado a una niña que no iba a responder el saludo, mi padre se sienta a almorzar
con nosotros y mirándonos a Rodrígo y a mi nos dice que debemos tener paciencia y
darle tiempo a Sofía ya que no debe ser nada fácil para ella explicarnos su situación y

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que había tomado la determinación de ir con nosotros porque lo más probable era que
la mamá de Sofía no la tenía nada fácil tampoco, en eso ambas madres también
estuvieron de acuerdo con mi padre y también decidieron ir con nosotros, me sentí
aliviado y un poco angustiado porque no sabía cuál sería la reacción de la señora
Salomé al ver a nuestros padres allí, llegó el momento de encontrarnos con la mamá
de Sofía, tanto Rodrígo y yo estábamos muy nerviosos, salimos de casa y nos
dirigimos al parque para sorpresa de nosotros ya se encontraba sentada en la banca la
señora Salomé tanto Rodrígo y yo salimos corriendo hacía la banca.

- ¡Buenas tardes! señora Salomé, discúlpenos si llegamos tarde – le


dije al pensar que mientras nos dirigíamos hacia el parque se nos
pasó el tiempo.
- Buenas tardes! Niños, no, no se preocupen no llegan tarde es que
llegué antes de lo acordado – ella hizo una pausa y miró que hacia
nosotros venían unos señores que ella jamás había visto y se
sorprendió un poco.
- ¡Buenas tardes! Señora, me presento soy Luciano y ella es mi
esposa Ángeles somos los padres de Ángel, me disculpo por haber
venido sin decirle nada, digamos que fue una decisión de último
minuto.
- ¡Buenas tardes! Señora soy Rosangel la mamá de Rodrígo y ella es
mi pequeña niña Ariadna, también me disculpo por venir sin avisar.
- ¡Buenas tardes!– contesta la señora Salomé un poco confundida con
la situación – soy Salomé la mamá de Sofía.
- ¿Dónde está ella? – pregunta Rodrígo todo ansioso y mirando para
todos lados para ver si la veía.
- Ella lamentándolo mucho, no pudo venir – se queda mirando a los
padres – Ángel ciertamente te dije que nos íbamos a encontrar aquí

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hoy pero me extraña que vinieran tus padres y la madre de Rodrígo,
sé que ustedes por lo general viene a jugar sólo sin acompañantes.

A pesar de que ella tenía razón, nuestros padres de ves en cuando venían
con nosotros a jugar pero mientras Sofía estuvo jugando con nosotros ellos no venían
por distintas circunstancia y los días que ellos estaban con nosotros en el parque eran
precisamente los días que Sofía no venía que era los fines de semana, Sofía nunca
llegó a conocer a nuestros padres hasta ese momento.

- Si eso es cierto pero es que hoy…- en realidad no sabía cómo


explicarle que no queríamos escuchar lo que ella nos iba a decir
solos.
- Bueno no te preocupes creo que entiendo, como padres deben estar
preocupado por sus hijos, pero no se preocupen no les voy a hacer
nada malo.
- No, no por favor no nos malinterprete es que como vimos a mi hijo
muy preocupado quisimos acompañarlo – dice mi madre a la Señora
Salomé un una voz entrecortada de lo avergonzada que estaba.
- Está bien me disculpo por malinterpretar la situación, bueno a lo
que he venido, pero antes de empezar les pido a Ángel y Rodrígo que
no juzguen a mi hija y que la entiendan por favor – mientras ella nos
decía eso de sus ojos empezaron a brotar las lagrimas.

Nos contó que Sofía había nacido perfectamente bien, muy saludable,
que era una niña de mucha vida caminó a muy temprana edad y ya a partir del año
había empezado a hablar con mucha fluidez tanto que todos en su casa se sentían
orgullosos de tener una niña con ese potencial, pero que todo se echó hacia abajo
cuando ella cumplió los 2 años de vida, un día mientras la estaba cuidando su abuela
paterna Sofía le dice que se siente mal y la abuela no le creyó porque pensó que solo

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quería ver televisión pero que ella le insistía llegó un momento en que la abuela al no
escucharla pensó que ella se había escabullido para ver televisión y cuando fue a
buscarla la vio desmayada en la sala ella en medio de su desesperación llama a los
vecinos para que la ayuden a llevar a su nieta al hospital más cercano, la señora
Salomé dice que cuando escuchó la noticia pensaba que fue algo que su suegra le
había dado ya que como era su única nieta se la pasaba dándole cuanta comida o
dulce quería Sofía, no fue sino al llegar al hospital y hablar con el médico que la
atendió fue que se enteró de lo que pasaba tenía sospecha de que tenía anemia y falta
de proteínas y comenzaron a realizarles estudios más profundos para dar un mejor
diagnostico pero los resultados no fueron muy alentadores, Sofía tenía leucemia
mieloide y esta había sido heredada por su padre y aunque el padre lo tenía este no
presentaba signo, sino más bien saltó una generación y que gracias a los tratamientos
e incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, u otros métodos, como la acupuntura
o los masajes la ayudaron a aliviar los síntomas y a sentirse mejor, que con el
tiempo estaba bastante recuperada, pero debido a esta enfermedad su esposo sintió
culpa de lo que estaba padeciendo su pequeña hija, a pesar de que el no sabía de que
el portaba esa mutación genética, y de igual forma su solución fue divorciarse vender
todo lo que el tenía dejarme el dinero para los tratamientos de la niña y simplemente
irse; ella siempre le decía que su deber como padre era estar con su hija
acompañándola no dejarla así pero fue imposible de convencerle con el pasar del
tiempo se enteró que el debido a su depresión cometió suicidio quedó tan impactada
que no sabía como decirle a su hija que su padre había muerto por su propia decisión,
no, no podía – ella lo decía llorando – como decirle que mientras ella luchaba para
mantenerse con vida su padre egoístamente y cobardemente se quitó la de él – ella
hizo una pausa para poder calmarse y respiró muy profundo – Sofía hasta el día de
hoy no sabe lo que le pasó a su padre yo simplemente le he dicho que él se encuentra
en otro país y se le hace difícil retornar por el precio de los tiquetes de avión.
A pesar de que ella nos estaba contando eso vi la cara de desolación de
nuestros padres y a sus ves la precaución dado que la señora Salomé estaba tocando

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un tema tan crudo como el suicidio, sin más mi padre y madre comenzaron a
explicarnos a Rodrígo y a mi sobre el tema y conversaron con la Señora Salomé
sobre lo mismo y por lo que entendí ella solo nos iba a decir sobre la enfermedad que
padecía Sofía, pero que al verlos a ellos no se pudo contener y comenzó a hablar sin
parar y que ella necesitaba desahogarse ya que no había interactuado con otros padres
desde que se descubrió la enfermedad de su querida hija, se disculpó con todos pero
al mismo tiempo se sintió aliviada por haber hablado con alguien al verla así yo sólo
me acerqué y la abracé muy fuerte como diciéndole que estábamos aquí para ella, ella
me abrazó y me dio las gracias y dijo que ahora comprendía de porque Sofía nos
quería mucho pero en especial a mi, ella siguió contándonos sobres los tratamientos,
las cosas que ella tenía que hacer para cuidarla y trabajar al mismo tiempo pero que
ella nunca pensó que su hija que escapaba todos los días al parque, - al momento de
decir eso Rodrígo y yo nos quedamos perplejos y en ese momento entendimos porque
el afán de Sofía para llegar temprano a su casa y el por qué era que ella no iba los
fines de semana a jugar con nosotros, no era porque la madre era estricta sino era
porque se escapaba para jugar con nosotros – ella se enteró porque una vez que llegó
temprano a casa no la encontró y se desesperó tanto que comenzó a buscarla por todo
el apartamento pensando que estaba desmayada en algún sitio y al tropezarse con un
baúl que estaba en una de las mesas de la sala y ver que al caer piso un diario que su
padre le regaló y vio que estaba escrito y allí se dio cuenta de lo que su hija hacía
mientras ella no estaba en casa y así fue como conoció nuestros nombres y otras cosas
más.
Después de hablar un rato más ella nos notificó que Sofía jamás nos dijo
por miedo a que le tuviéramos lástima y que solo jugáramos con ella por sentimiento
de culpa y precaución – en ese preciso instante comprendí las palabras de la señora
Salomé cuando dijo que no la juzgáramos, sentí que mi pecho estaba a punto de
explotar.

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3. La triste despedida.

Recuerdo que yo estaba un poco confundido con la enfermedad que tenía


Sofía porque era la primera vez escuchaba de ella así que me dediqué con papá y
mamá a indagar sobre el tema y encontramos que la leucemia mieloide es un tipo de
cáncer que se da en la médula ósea y puede ser causado por cambios, mutaciones, en
el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes supresores de tumores y
que algunas veces las personas heredan mutaciones del ADN de sus padres, y esto
aumenta en gran medida su riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.
Una vez realizado esta investigación comprendí un poco más acerca de
su enfermedad, ese día me acosté rezando y orando para que sucediera un milagro y
salvara a mi preciada amiga, a la mañana siguiente mi madre me llama y me dice que
tengo visita, cosa que me extrañó porque normalmente cuando Rodrígo viene a
visitarme el solamente saluda y pasa directo a mi cuarto y pensé si no es Rodrígo
¿quién más puede ser?; al llegar a la sala me llevé una gran sorpresa era Sofía, si
Sofía estaba en mi casa junto a su mamá, estaba tan emocionado que por un momento
me desorienté en la sala y me di un golpe en el dedo meñique del pie derecho
definitivamente no puedo negarlo eché un grito y empecé a saltar sobre un pie y al
mirar alrededor vi esa hermosa sonrisa de mi Sofía, esa sonrisa que tanto anhelaba de
ver en ese momento comprendí que yo a Sofía no la veía como una amiga sino que
ella me gustaba mucho y sentí dolor en mi pecho.

- ¡Hola! Sofía bienvenida a mi casa, ¿Cómo te sientes?... te ves


hermosa como siempre – me di cuenta que las últimas palabras que
le había dicho solo pensaba dejarlo en mi mente me sentí muy
avergonzado.
- ¡Hola! Ángel gracias y pues un poco mejor – ella contesta con una
voz tímida y sonrojada – Ángel vine a disculparme contigo por lo

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que sucedió el otro día no fue mi intención echarte de la casa y
mucho menos es que en ese momento yo
- Tranquila no pasa nada te entiendo te sentías mal y no querías que
nadie te viera así – la interrumpí al ver que estaba avergonzada y
con los ojos llorosos – además yo hubiera hecho lo mismo – se lo
dije con una pequeña sonrisa pícara para que no se sintiera mal.

Mientras Sofía y yo hablamos nuestras madres estaban en la cocina


hablando, mi madre se enteró que ya los tratamientos no le estaban surtiendo efecto y
que los médicos ya había desahuciado a Sofía, a mi Sofía le quedaba poco tiempo de
vida, también se enteró que Sofía le había confesado a su mamá que ella me conocía
desde hace 2 años atrás una vez que fui hospitalizado en el mismo hospital que ella
estaba, por causa de una lesión en la pierna izquierda pero que el día que nos
volvimos a encontrar ella se dio cuenta de que no la recordaba y que ella gustaba de
mi desde esos días y que cuando empezamos a pasar tiempo juntos ella era muy feliz,
pero que ahora que no le queda mucho tiempo de vida lo único que le queda es seguir
soñando en vano un futuro conmigo que no tendrá, una vida llena de alegrías, tristeza,
enojos, hijos todo lo que puede soñar una niña a esa edad, ambas madres lloraban a
escondida para que ninguno de nosotros las viéramos, mi madre por otra parte le dice
a la señora Salomé que su instinto le decía que a mi me gustaba también su hija, yo
escuché un grito de alegría pero no entendía sino hasta después que mi madre me dijo
lo sucedido. Ellas hicieron planes que nunca en mi vida había escuchado que alguna
madre hiciera sin tener en cuenta la opinión de Sofía y la mía, pero también se que lo
que hicieron era para la felicidad de Sofía.
Llegaron las vacaciones de verano, un día mi mamá le pide que la
acompañe a medirme una ropa; pensé que era que íbamos de viaje a algún sitio no es
usual que salgamos de viaje así como así, pero no le di muchas vueltas al asunto sólo
me vestí y salí con mi madre en el camino nos encontramos con la señora Rosangel,
Rodrígo y obviamente Ariadna parecía como si nos estuvieran esperando noté la cara

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de enojo de Rodrígo y al preguntarle que si se había peleado con su mamá otra vez, él
sólo me ignoro y yo simplemente pensé que era mejor no molestarlo, pronto nos
dirigimos a una tienda donde vendía trajes hechos a la medida pasé con mi mamá y
empezaron a tomarme la medida – y yo que pensé que era que íbamos a una fiesta
elegante – luego de eso pasamos a comprarme zapatos la verdad no le di mucha
importancia porque estaba pendiente de cómo hacer para que Rodrígo y su madre se
reconciliaran aunque no sabía a ciencia cierta lo que había ocurrido entre ellos.
Una semana después que estaba listo el traje mi madre lo lleva a casa y
me dice que al día siguiente tenía que ponerme el traje y que si me preguntaban algo
ese día yo simplemente diría que si mi madre al verme que puse una cara de
confusión solo me dijo mañana lo entenderás, ok le conteste sin decirle nada más. A
la mañana siguiente me desperté como todos los días pasé un buen rato jugando con
los videos juegos y cuando se acercaba las 2 de la tarde mi madre toda desesperada
me manda a bañar y a colocarme el traje con los zapatos nuevos, fui y lo hice pero me
dio pereza peinarme y mi madre me regaño y empezó a peinar, mientras ella lo hacía
noté que mi padre también estaba en casa muy bien vestido y listo para salir; antes de
salir mi madre le colocó algo dentro del bolsillo del pantalón a mi papá, salimos de la
casa mi padre prendió el auto y avanzamos cuando me di cuenta estábamos en el
parque y vi que mi padre había apagado el carro, mi madre se salía del auto y me
decía bájate que se nos va a hacer tarde, ¡Dios! pero ¿qué está pasando? Eso fue lo
que pensé.
Al bajarnos me di cuenta que estaba Rodrígo junto con sus padres y su
pequeña hermana, yo le hacía señas a mi amigo para ver si el sabía que era lo que
estaba pasando y siguió ignorándome en ese momento me molesté mucho con el
porqué no sabía el por qué tomaba esa actitud conmigo simplemente hice lo que me
hizo el a mi también lo ignore, nuestros padres seguían adelante y mi mamá no
dejaba de decirme que me apurara cuando llegamos a nuestro destino resulta ser que
era la banca que está debajo del árbol de cerezo, en ese momento mi mamá comienza
a decirme donde me tengo que parar y a darme un papel y que no lo leyera si no hasta

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cuando ella me diga que lo hiciera, en ese estado de confusión vi que a lo lejos venía
la señora Salomé con Sofía en una silla de ruedas, quedé impactado a ver a mi
querida Sofi así pero también noté que vestía un lindo vestido color blanco con un
arreglo floral de calas, su flor favorita cuando llegan saludan a todos, Sofía con la
mirada tímida y algo nerviosa saluda a todos de repente mi mamá comienza a decir
bueno ya que todos estamos aquí comencemos.

- Estamos aquí reunidos para realizar una ceremonia simbólica de la


unión de nuestros hijos en santo matrimonio
- Mamá espera un momento ¿de qué estás hablando?, ¿quién con
quién?- interrumpí a mi mamá y más me vale no volviera a hacer ya
que con su mirada asesina me dijo de todo simplemente me quedé
callado y deje que siguiera.
- Bueno como seguía diciendo estamos aquí reunidos para realizar
una ceremonia simbólica de la unión de nuestros hijos Sofía y Ángel
en santo matrimonio, ahora bien ¡Ángel! ¿Aceptas tu como tu esposa
simbólica a Sofía?, Ángel por favor contesta de acuerdo con lo que
tienes en ese papel.
- Acepto – lo dije con vos confundida y mirando más a mi madre como
si estuviera pidiéndole que me explicara
- Y tu Sofía! ¿Aceptas tu como tu esposo simbólico a Ángel?
- Si, acepto – ella contesto con tono de alegría dando a entender lo que
ella sabía lo que estaba pasando.
- Muy bien Luciano saca los anillos.

Mi padre sin más sacó del bolsillo de su pantalón una pequeña cajita en ella
venían dos argollas matrimoniales me paso una a mi y la otra a Sofía, mi madre me
dijo que se la colocara en el dedo anular de la mano izquierda de Sofía y a Sofía que
me lo colocara a mí de la misma forma que yo lo hice con ella, en ese momento

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entendí parte de lo que pasaba, cuando de repente vi que Sofía estaba haciendo un
esfuerzo para levantarse de la silla y yo instintivamente la ayudé y ella me dio un
beso, a decir verdad me dio mi primer beso, no puedo negar que la emoción fue tanta
que casi hago que se caiga, en ese momento mi padre ayudó a Sofía a sentarse en la
banca y todos nos dejaron solos.

- Sofía podrías explicarme ¿qué fue esto? De verdad casi no entiendo-


se lo dije muy apenado por el beso que me dio.
- Bueno a decir verdad yo pensabas que tú sabías y por eso me
emocioné mucho al enterarme de lo que nuestros padres
organizaron, discúlpame si te hice sentir incomodo.
- No, no por favor no pienses que me molestó o algo así, me gustas
mucho – contesté con nerviosismo y sonrojado- es que todo fue tan
de repente, Sofía me gustas y no solo como amiga por eso no pienses
que estoy incomodo o molesto por favor.
- Jajajaja! Okay que alivio pensé que no te había gustado, Ángel te
puedo pedir un favor – en ese momento llega mi mamá y nos saca
una fotos interrumpiendo a Sofía – me puedo recostar sobre tu
hombro.
- Si claro que si por favor – volvió mi mamá y nos tomó otra foto, nos
quedamos en silencio y no solo hice que se recostara sino que
también la abracé, sin percatarme que ella ya se había ido aunque
su cuerpo estaba conmigo su alma ya no estaba – Sofía tienes frío
quieres que te preste el paltó, Sofía, Sofía – la seguí llamando sin
tener repuesta y empecé a llamara a mi papá para que nos auxiliara.

Cuando llegamos al hospital nos dieron la triste noticia que ya Sofía no


estaba con nosotros, en ese momento lo que se escuchaba era los gritos y llanto de su
madre, seguido por los sollozos de los presente, mi madre en medio de su llanto

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voltio me abrazó y me dijo “tristemente esto es parte de la vida, valora cada minuto
que pasaste con ella, llévala siempre en tu corazón jamás olvides que tu para ella
siempre fuiste alguien especial y que le diste al final su sueño feliz”, llore y llore
hasta quedarme exhausto, mi madre y yo nos fuimos a casa mientras que mi padre
ayudaba a la señora Salomé con los preparativos del funeral.
Al día siguiente el funeral se hizo en el parque, la señora Salomé decidió
incinerar el cuerpo de Sofía y esparcir sus cenizas en el árbol de cerezo cada uno de
nosotros colocamos una cala para conmemorar y honrar la memoria de Sofía, al
terminar la ceremonia la señora Salomé se me acercó y me abrazó muy fuerte.

- Gracias, muchas gracias por ser amigo de mi hija, por darle en estos
últimos meses mucha alegría por cumplir con uno de sus últimos
deseos y por ser como eres.
- No, señora gracias a usted por haber traído al mundo a Sofía, por
brindarnos a ambos la dicha de conocernos y por permitirme ser
esposo de su hija aunque sea de manera simbólica, por mi parte esté
anillo siempre lo llevaré conmigo y cuando ya no me quede lo
llevaré en una cadena para que Sofía sepa que siempre está
conmigo- ambos llorábamos muchos.
- Aquí traigo su anillo y a decir verdad no se qué hacer con él.
- Si me permite señora darle una sugerencia – ella asiente con la
cabeza – llévelo también en una cadena ese anillo era importante
para ella aunque fue poco el tiempo que lo llevo puesto.

Ambos nos despedimos quedando en vernos luego, y yo desde ese día tomé
la decisión de venir cada año y colocar unas calas debajo de árbol de cerezo, para
recordar a mi primera amiga y mi primer amor, gracias a esta experiencia vivida
decidí convertirme en médico.

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Hoy se cumple 20 años de tu partida amor y como lo prometí te traigo tus
calas y también una noticia espero que no te vayas a enojar conmigo y mucho menos
te pongas celosa, me voy a casar con alguien a quien tu conociste cuando estabas
viva, es la hermana de Rodrígo, Ariadna, ah! Por cierto por fin supe porque en aquel
entonces Rodrígo me ignoraba y me dejó de hablar un tiempo después de tu muerte,
pues resulta que tu le gustabas a Rodrígo también, Sofía cada día te extraño espero
volverte a ver.

“Mi querida Sofía gracias por haber existido y por dejarme darte un poco de
felicidad”.

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