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ARQUIDIÓCESIS DE BUCARAMANGA

SEMINARIO MAYOR ARQUIDIOCESANO DE BUCARAMANGA


Ciclo Teológico – Moral Sexual
III de Teología 2018

Pbro. José Miguel León Ortiz FECHA DE ENCUENTRO


Fernando Gamarra Ordóñez 30 de abril de 2018
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA
CONSTITUCIÓN PASTORAL GAUDIUM ET SPES
SOBRE LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY
CAPITULO I PROTECCION DEL MATRIMONIO Y DE LA FAMILIA
NUMERALES 47 A 52

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA EN EL MUNDO ACTUAL


47. Se pondera el papel indispensable de la familia y su adecada constitución en pro del bienestar de la
comunidad interna (nuclear) asi como la social. Acto seguido se mencionan las posibles deformaciones de
esta comunidad de amor a saber: poligamia, divorcio, amor libre, egoismo hedonismo, entre otros tantos
que afectan la dimension atropológica, sociológica, económica que termian por distocionar la conciencia
asi como la auténtica indole de la institución matrimonial.

El CARÁCTER SAGRADO DEL MATRIMONIO


48. De cierto se tiene que el matrimonio se inaugura con el contrato matrimonial (consentimiento
personal e irrevocable), pero, da mayor consistencia el tenerlo por ordenación divina, esto es, no depende
del arbitrio humano. Dios como autor del matrimonio lo ha dotado de varios bienes y fines, asaber:
desarrollo personal, suerte eterna de cada uno de los miembros de la familia, la dignidad, la estabilidad,
paz, prosperidad, y la continuidad del género humano cumbre y corona de la unión.

“El auténtico amor conyugal es asumido por el amor divino, y gracias a la obra redentora de Cristo y a la
acción salvífica de la Iglesia, se rige y enriquece para que los esposos sean eficazmente conducidos a Dios
y se vean ayudados y confortados en su misión de padre y madre”.

Si se cumpñe con la tarea, guiados por el espiritu de Cristo y regidos por el espiritu de caridad se acerca
cada vez mas la pareja a la perfección y santidad; los hijos, por su parte, están llamados a contribuir en la
santificación de los padres inspirados por el sentimiento de gratitud.

EL AMOR CONYUGAL
49. El noviazgo es llamdo a vivir en un casto cariño, el matrimonio con indivisible amor, que se de el uno
al otro con este sentimiento tan humano que empeña la persona entera. Ese amor, ratificado por la mutua
fidelidad y sancionado explicitamente por el sacramento de Cristo requiere para su mantenimiento y
perfección una insigne virtud: la oración, buscando la firmeza del amor, la grandeza del alma y el espiritu
de sacrificio; que su testimonio sea veraz y que a los jóvenes se les eduque en el amor, la guarda de la
castidad para que se tenga el matrimonio como loable vocación.

FECUNDIDAD DEL MATRIMONIO


50. Los hijos como don de Dios contribuyen al bien de los padres los cales a su vez reciben la misión de
educarlos según la voluntad divina, esto es, “que los esposos cristianos sean conscientes de que se deben
dejar gobernar por la conciencia, que a su vez se ha de amoldar a la ley divina, y se han de jar guiar por el
Magisterio de la Iglesia, que interpreta aunténticamnete esa ley a la luz del Evangelio”. Si faltasen lo hijos
el matrimonio no deja de existir como institución y comunidad de vida, conservado su valor e
indisolublidad.

AMOR CONYUGAL Y RESPETO A LA VIDA HUMANA


51. este numeral hace referencia a la fidelidad entre los conyugés asi como el riesgo del bien de la prole.
Frente a esto la Iglesia advierte a tiempo y destiempo sobre la total concordancia entre las leyes divinas
de la transmisión de la vida y los procedimientos para conservar el auténtico amor conyugal. La vida desde
sus inicios ha de ser protegida con sumo cuidado. Frente a la relación entre el acto intimo de la pareja y la
necesidad consecuente de procreación, si no hay mutuo acuerdo en la pareja se llama a la castidad
conyugal, que no se sirvan los consortes de medios no aprobados por el Magisterio para regular la
procreación. Téngase en cuenta que todas las acciones del hombre se remiten, en últimas, al destino
eterno del hombre.

EL PROGRESO DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA, OBRA DE DIOS


52. Para que se alcancen familias felices, con plenitud de vida y de misión son necesarias: la benévola
comunicación espiritual, y unión de propósitos entre los esposos y una cuidadosa cooperación de los
padres en la educación de los hijos. Sumado a esto debe darse también la adhesión a tal tarea las personas
responsables de las ciencias biológicas, médicas, sociales y sicológicas, asi como los sacerdotes para que
cada cual de su aporte en orden al enriquecimiento de esta estructura social.