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RAZAS DE ABEJAS

En todo el mundo, la abeja melífera es hoy día considerada un animal doméstico.


La presencia de colonias silvestres resulta un fenómeno poco frecuente y temporal, al
menos en zonas templadas. Sin embargo, la abeja melífera es mucho más antigua que el
hombre y se desarrolló en su forma actual sin la interferencia humana. Esta es la
diferencia fundamental entre la abeja melífera y otros animales domésticos, dado que
todos los demás sufrieron cambios intensos debido a la intervención del hombre.

Hoy puede encontrarse la abeja melífera en todos aquellos lugares donde las
condiciones climáticas hayan hecho posible su existencia. Su adaptabilidad es bastante
sorprendente; su hábitat se extiende desde la línea ecuatorial hasta más allá del Círculo
Ártico. Sin embargo, es necesario observar la diferencia entre abejas melíferas en los
lugares en los cuales son autóctonas y las que se han establecido en territorios nuevos
que fueran invadidos por ellas, reci8én después que el hombre blanco se afincara en el
lugar. Las abejas melíferas llegaron por primera vez a estos territorios (América,
Australia y Siberia) hace alrededor de unos 100 a 400 años. No difieren mucho en su
apariencia de las abejas melíferas de sus países de procedencia (Alpatov, 1929). Sin
embargo, presentan un desarrollo diverso: las abejas de los territorios nuevos han
experimentado una variación menor que sus congéneres en sus países de origen. Ello es
consecuencia del hecho que los millones de colonias que existen hoy en el Nuevo
Mundo, descienden de un número relativamente pequeño de reinas que en aquellos días
fueron traídas a través del mar.

En sus países de origen, o sea Europa, África y Levante, la abeja melífera estuvo
librada durante mucho tiempo a la selección natural. En épocas lejanas la influencia del
hombre sobre su hábitat era poca y probablemente sólo de significado local, tal como el
establecimiento de colonias en alguna isla y en regiones semi-áridas (estepas). En las
diferentes zonas, bajo la influencia de una selección consecuencia del clima, flora y
enemigos, las abejas se fueron adaptando a las condiciones reinantes tal como sucedió
con otros animales salvajes y plantas silvestres. Estos tipos se conocen generalmente
como razas naturales, geográficas o subespecies “Raza” no tiene, por consiguiente, el
mismo significado en la cría de abejas que en el caso de otros animales. “Raza” en la
cría de perros, ganado o aves significa el resultado de una selección planificada por
largo tiempo. Las razas geográficas de abejas son el resultado de la selección natural en
su país de origen; así llegaron a adaptarse a su ambiente original, pero no siempre a las
necesidades económicas del apicultor. Por consiguiente, no son el resultado, sino la
materia prima para la selección de la cría.

Debemos tener plena conciencia de que las razas geográficas de abejas son
unidades muy distintas que representan a genotipos muy diferentes, adaptados a
distintos medios ecológicos. Aún dentro de razas determinadas existen ecotipos
adaptados a condiciones ambientales especiales (Loveaux, 1969). Por lo tanto,
cualquiera sea el sistema de cría que se use, estas variaciones genéticas deben ser
tomadas en consideración a fin de asegurar la obtención de resultados óptimos. Para
conservar estos diferentes “pools genéticos” se están tomando medidas en los diversos
países con el objeto de mantener puras a las abejas locales (Avetisyan, 1973). Por
consiguiente, resulta de gran importancia conocer cada vez mejor todo lo concerniente a
razas geográficas y ecotipos de abejas.
ORIGEN DE LA ABEJA MELÍFERA DE OCCIDENTE

Mucho se ha discutido sobre el origen de la abeja melífera (Apis mellifera L. ).


Debemos aceptar como un hecho consumado que las otras tres especies del género Apis
viven en el sudeste de Asia. Dos de ellas, la pequeña abeja melífera Apis florea y la
abeja melífera gigante Apis dorsata demuestran en cierto modo rasgos primitivos. Viven
sobre un solo panal, al aire libre y la comunicación ente las obreras no es tan perfecta
como lo es entre las de Apis mellifera (Lindauer, 1957); además poseen solamente la
mitad de los cromosomas de nuestra abeja melífera (Deokikar y col., 1959). La tercer
especie, apis cerana (o apis indica), se parece más a la Apis mellifera. Su cuerpo es
bastante parecido; hacen su nido en huecos; construyen varios panales; y su forma de
comunicación es en principio igual que en Apis mellifera (Lindauer, 1957). Su forma de
vida le permite vivir en climas más fríos; se extendió desde los trópicos, cruzando China
llegó hasta Siberia. Contrariamente a afirmaciones anteriores, no parece ser posible el
cruzamiento entre Apis mellifera y Apis cerana (Maul y Ruttner, 1969). Ellas son dos
especies separadas, aunque estrechamente emparentadas. Al igual que su hermana
occidental, la abeja melífera oriental desarrolló varias razas distintas. Las razas del norte
(Afganistán, Himalaya, China) son más grandes que las del sur (Ceilán, Indonesia).

Deodikar supone que A. Mellifera se desarrolló de la A. Cerana más primitiva en


la región del Himalaya. Ya que la variedad de formas de Apis mellifera es
desusadamente grande en las regiones entre la parte este del Mediterráneo y el Cáucaso,
debe buscarse el centro de su origen en algún lugar del Cercano Oriente.

La abeja melífera oriental no produce colonias tan fuertes como la abeja


occidental. Las colonias se mantienen, por consiguiente, en colmenas más pequeñas, en
aquellos lugares donde se usan métodos modernos (Kapil, 1971). Debido a la menor
producción de miel en países con clima templado, se reemplaza esta abeja con razas
importadas de abeja melífera occidental (Afganistán, Japón y hasta cierto punto también
de China). Como ambas especies comparten la misma atracción sexual y se efectúan
cruzamientos que luego no tienen descendencia, es difícil mantenerlas en la misma
zona.

Varios años de observación, también en ambientes comunes de vuelo, parece


indicar que la Apis cerana prácticamente nunca es susceptible a infección de Nosema.

CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS DE LAS RAZAS DE


ABEJAS

Antes de discutir las razas principales de abejas y sus características, deberíamos


mencionar algunas características que se utilizan en la actualidad para distinguir entre
las razas. Ruttner (1973) realizó un estudio más detallado. Aquí se mencionan algunas
características que sólo cambian en pequeña medida bajo la influencia del medio
ambiente y por lo tanto se mantienen plenamente en diferentes medios ecológicos.

La razas de abejas pueden distinguirse claramente por métodos biométricos. En


los primeros años se usó casi exclusivamente el color para discriminar entre ellas. En el
Continente Americano, donde no existen razas separadas, aún sigue válido. Sin
embargo, como existen diversas razas “oscuras” y “amarillas”, esta característica no es
suficiente. El criador de abejas experimentado puede distinguir las razas por su
apariencia y comportamiento (Hermano Adam, 1966), pero para realizar una
identificación clara se hacen necesarias mediciones más precisas. Desde hace muchos
años se han venido usando una serie de caracteres morfológicos.

Tamaño. Las diferencias de tamaño entre razas resaltan a simple vista. Si se


miden ciertas partes del cuerpo por separado (ancho del tórax y segmentos abdominales,
largo de la lengua, patas y alas) se pueden determinar también, en forma objetiva,
diferencias menores en tamaño.

En Europa, la abeja oscura del norte es más larga que las razas sureñas (Carniolas,
Italianas y Chipriotas). Parece que las razas africanas fueran todas de dimensiones
menores. Las diferencias en el tamaño del cuerpo también influyen en el tamaño de las
celdas naturales (Albert, 1956); las razas más pequeñas construyen celdas más
reducidas. Parece ser regla general, al menos en Europa, que las abejas más pequeñas
tengan patas, alas y lenguas más largas en proporción al tamaño de sus cuerpos (Fig. 1)
(Alpatov, 1948).

Color. El primer segmento dorsal del abdomen varía en color entre amarillo claro
y completamente oscuro (Fig. 2); el escutelo también puede ser de color amarillo.

Es posible determinar un patrón típico promedio para cada raza de abejas. Pero se
debería recalcar que la variabilidad de color dentro de una misma raza es mucho mayor
en el país de origen de lo que creen la mayoría de los apicultores. El valor del color
como uno de los caracteres distintivos, no debe sobrestimarse. No todas las abejas con
marcas de color amarillo o marrón son híbridas. Mientras que estas marcas menos
confiables se observan sin dificultad, en la práctica se juzga casi exclusivamente en base
al color.

Además, y por la misma razón, pueden obtenerse en la selección resultados


rápidos en base al color (p. Ej. Lingústica en los EE.UU.).
Largo de la lengua. Hay en las razas una diferencia de 1.7 mm entre los dos

extremos de lenguas (Fig. 3), entre la abeja egipcia y la abeja caucásica; o sea
aproximadamente 25% del largo total. Es ésta la única característica bajo discusión que
tiene influencia directa sobre la cosecha de miel. Las razas con lengua larga pueden
trabajar en el trébol rojo (las caucásicas, carniolas, e italianas); las razas con la lengua
más corta son incapaces de hacerlo. La selección basada en el largo de la lengua es
perfectamente viable (Goetze, 1956; Henriksen y Hammer, 1957).

Cubierta pilífera. Algunas razas tienen tomentos anchos y densos (“gris” en


carniolas y caucásicas), mientras que en otras sólo tienen bandas angostas y dispersas
(abejas oscuras), o prácticamente ninguna faja (abejas Tell) 1. Los pelos que cubren el
abdomen son largos (0,5 mm) en el caso de la abeja oscura y cortos (aproximadamente
0,3 mm) en la mayoría de las otras razas (Fig. 4).

Los zánganos muestran grandes diferencias en el colorido de sus pelos; negro en la


raza caucásicas, marrón oscuro que puede llegar al negro en las abejas oscuras del norte
de Europa, gris, o gris tirando al castaño en las carniolas; y amarillo en las italianas
(Goetze, 1930).

Nervaduras de las alas. En la taxonomía de la abeja melífera, las nervaduras


(vasos sanguíneos) de las alas juegan un papel importante. La forma de ciertas células,

1
N. Del R. Esta abeja se denomina científicamente A. M. Intermissa. Su habitaste halla en el norte de
África. Aparte de algunas de las características arriba indicadas, hay otras que se utilizan para distinguir
entre las razas. Estas incluyen el número de ganchos en las alas, el ancho del metatarso, la forma y
tamaño de las glándulas cereras y la forma de las láminas quitinosas de los órganos sexuales masculinos
(Válvulas del pene).
su tamaño y proporción, como asimismo sus ángulos, demuestran numerosas
diferencias características. El llamado índice cubital se usa con mucha frecuencia
(Goetze, 1930). Esto se refiere a la proporción entre la línea b y línea a en la Fig. 5.

RAZAS DE ABEJAS EN EL MUNDO

Generalmente las razas de Apis mellifera pueden dividirse en tres grupos:

1.- Razas europeas


2.- Razas orientales
3.- Razas africanas

Es posible determinar cierto parentesco entre estos tres grupos, por ejemplo entre
la abeja oscura europea y la abeja Tell del norte de África y entre las abejas caucásicas,
de Anatolia y las carniolas.

La Fig. 6, demuestra la distribución geográfica de las razas más importantes. Sin


embargo, no está completo el mapa, ya que algunos territorios no han sido explorados
suficientemente y no es posible emitir un fallo exacto en este momento. Esto es cierto,
por ejemplo, en lo que se refiere a las abejas de Irán y Anatolia, que jugarán
probablemente un rol específico en el futuro de la cría de abejas.

Las cuatro razas que adquirieron importancia en la cultura apícola moderna se


discutirán detalladamente en este capítulo. Las demás razas sólo serán mencionadas
brevemente, pues o no han sido investigadas a fondo, o han fallado frente a los
requerimientos de la apicultura moderna.

La abeja chipriota, A. Mellifera cypria (igual que la italiana, pero más pequeña y
cuyo color en lugar de amarillo es más bien rojizo o zanahoria), Lo mismo sucede con
su pariente cercana, la abeja de Siria, A. M. Syriaca. Debido a su rendimiento inferior,
esta abeja ha sido reemplazada sistemáticamente, a partir de 1948, por abejas italianas
importadas desde los EE. UU. (Blum 1951).
Emitir un juicio final sobre estas razas y otras menos conocidas, sería prematuro.
Algunas de ellas pueden imponerse mediante ciertas combinaciones de cruzamientos.
Las variaciones naturales de la abeja melífera son grandes y esto provee un material
muy valioso para la cría de abejas en el futuro (Hermano Adam, 1966).

Abejas africanas: una de las razas del grupo africano ha adquirido gran
notoriedad en años recientes, debido a su rápida dispersión por el continente americano.
En África se distinguen cuatro razas de abejas, dos de ellas al norte y dos al sur del
Sahara:

1. La abeja Tell (Apis mellifera intermissa) ocupa los países del Maghreb,
desde Marruecos hasta Libia. Es una abeja pequeña, muy oscura, con
pilosidad escasa y corta, agresiva y con gran tendencia a la enjambrazón,
pero excelente para la producción de miel bajo las condiciones climáticas
extremas del norte de África. La abeja amarilla del oasis del Sahara, que
es llamada abeja del Sahara (Haccour, 1960), parece ser simplemente una
sub-raza de la abeja Tell. Ambas razas forman un eslabón entre la raza de
abejas del África Central A. m. Adansonii y las razas del oeste y norte de
Europa (A. m. ibérica, A. m. Mellifera).

2. La abeja egipcia, Apis mellifera lamarckii (sin. A. m. fasciata), con bandas


amarillas y tomentos blancos, se encuentra restringida en el Valle del Nilo
al norte de Assuan.
3. La abeja del Cabo, Apis mellifera capensis, vive en un área muy limitada
en la costa sudoeste de la República de Sudáfrica (región de la Ciudad del
Cabo). Esta abeja tiene aspectos biológicos especiales; las obreras de esta
raza tienen espermateca, pero mamás se la encontró llena de esperma
(Anderson, 1961). En colonias sin reina, las obreras comienzan
prontamente a poner huevos que, en un alto porcentaje, sin haber sido
fecundados dan origen a hembras. Por lo tanto pueden criarse reinas de
estos huevos de hembras. Según Mackensen (1943), el mismo fenómeno
ocurre en otras razas, pero sólo con una frecuencia muy baja.

4. La “abeja africana”, Apis mellifera adansonii cubre todo el continente


entre el Sahara y el Kalahari. Según Smith, en Tanganica existen dos tipos
diferentes, en la costa y en las montañas (litorea y montícola) y
posiblemente un examen más profundo revelaría otros tipos diferentes en
el área total de distribución. Pero, mientras nuestros conocimientos
permanezcan tan fragmentarios como hasta ahora, todas las abejas de la
parte central de África se clasifican como A. m. adansonii. Se trata de una
abeja muy pequeña, con escasa pilosidad, pigmentación variable sobre el
abdomen (aunque en su mayoría con una o más bandas amarillas y
escutelo amarillo) y nervaduras alares características. Esta abeja tiene
aspectos en común con la capensis (Fu Fraw, 1965) y la intermisa, pero se
distingue fácilmente de todas las demás razas. Una gran parte de su
territorio, que se extiende desde el Sudán hasta Sudáfrica está formado
por bosques abiertos llamados Miombo y constituye una de las áreas más
favorables para la apicultura en todo el mundo (Guy, 1972). La mayor
parte de la cera de abejas que se ofrece en el mercado mundial procede de
esta región, producida por colonias salvajes o semi-salvajes. Se
caracteriza por las siguientes particularidades: Un clima caluroso con una
estación prolongada y seca, pero no fría, flujo abundante de néctar y
polen; muchos enemigos, incluyendo al hombre y los pájaros. La abeja
adansonii está adaptada en excelente forma a estas condiciones. Para
escapar de las sequías produce enjambres migratorios, como lo hacen
otras abejas en Asia (A. cerana, A. florea y A. dorsata), desertando toda la
colonia de su hogar, emigrando a través de largas distancias. Ya que aún
los pequeños enjambres tienen una buena posibilidad de sobre vivir y
como las pérdidas debido a enemigos y el clima son fuertes, las colonias
se dividen varias veces al año, produciendo únicamente pequeños
enjambres. Dado que en la mayoría de las zonas el clima es seco, las
colonias pueden sobrevivir también en lugares sin protección (ramas de
un árbol, agujeros en el suelo). Para defenderse contra sus enemigos, la
abeja ha desarrollado un comportamiento altamente agresivo, así, y
aunque es explotada en forma extensiva por cazadores de miel indígenas,
esta abeja consiguió sobrevivir. En 19556 fueron importadas desde
Sudáfrica a Brasil, algunas reinas de A. m. adansonii para mejorar el stock
local que originalmente había sido importado desde Europa (Kerr, 1957).
Se suponía que una abeja del trópico estaría mejor adaptada a un clima
tropical que una abeja de zona templada. Se comprobó que esta
suposición era correcta: las colonias se multiplicaron, emigraron y se
hicieron híbridas, ocupando muy pronto todo el estado de Sao Paulo,
donde habían sido introducidas. Posteriormente la adansonii avanzó a una
velocidad de 160 a 320 kms. por año. En 1969 se había extendido a la
Argentina y en 1973 a Venezuela. Se pronostica que esta abeja llegará al
Canal de Panamá y lo cruzará dentro de pocos años (kempff Mercado,
1973). Dado que la zona de donde proviene esta raza en África está
delimitada por la línea isoterma invernal de 20ºC (que corresponde
aproximadamente a la latitud del trópico Norte y Sur), se supone que
también en el Nuevo Mundo será éste su límite natural (kempff Mercado,
1973 Núñez 1973). La mayoría de las razas del sur (tales como la de
Egipto y la de Tell), no formarán racimos invernales y por lo tanto no
pueden pasar el invierno en climas fríos. Las implicaciones generales de
esta invasión y en particular su repercusión en la apicultura por su
agresividad y reducción en rendimiento de miel, han sido tratadas en un
gran número de publicaciones (“committee on African Honey Bee”,
Kempff Mercado, 1973, Núñez, 1973, Apimondia Congress, 1973).
Consideremos ahora la cuestión de por qué permaneció inmutable el
carácter indeseable de algunas pocas reinas, cuya progenie ha sido
cruzada con millones de reinas y zánganos europeos. La respuesta está en
una simple consideración genética: si la nueva colonia produce muchos
enjambres por año y si cada enjambre encuentra suficiente alimento y
logra vivir aún en lugares mal protegidos (o invade una colonia europea) y
así tiene una alta posibilidad de sobrevivir, el valor selectivo de este tipo,
frente al “europeo” fácilmente puede ser de 10:1 o más aún. De tal
manera, el tipo “europeo”es excedido numéricamente y de continuo en un
alto grado. Por supuesto que las abejas “africanas” de Sudamérica son
ahora híbridas y es más correcto llamarlas “abejas brasileñas” (Kempff
Mercado, 1973).2 Parece que no existen medios de erradicar los genes
africanos en aquellas regiones donde las colonias silvestres pueden vivir
sin control a la intemperie. Un método que compromete mejorar el Stock
en el apiario, es el de cambiar las reinas de las colonias por hijas de
carniolas o italianas puras (martín, 1973). La progenie de estos nuevos
híbridos da rendimientos más altos y es menos agresiva que las
“brasileñas”. Esto requiere, naturalmente, una importación continua o la
inseminación artificial de stock europeo, así como el control de las reinas
en sus colonias.3

LAS CUATRO RAZAS DE VALOR ECONÓMICO


RECONOCIDO

Es mucho más fácil describir la aparición de una raza, que su naturaleza y valor
económico. Es factible estudiar las características de sus cuerpos en una docena de
muestras provenientes de regiones geográficas diferentes, en un laboratorio tranquilo.
Pero, para determinar el valor económico deben observarse por lo menos el mismo
número de colonias durante varios años y aún así la evaluación puede no resultar
totalmente válida. Esto se debe a que los aspectos de importancia para su existencia, así
como su valor económico muestran frecuentemente una mayor variabilidad que, por

2
N. Del revisor, Esta denominación aún no ha sido aceptada.
3
N. Del R. Luis de Santos y Cornejo, poseen diversos trabajos experimentales habiendo obtenido muy
buenos éxitos en la italianización de zonas africanizadas o con adansonii. Ver revista “Ciencia y abejas”
Vol. 1 Nº 4 Pág. 7. 1972).
ejemplo, las nervaduras en las alas las cuales biológicamente no son importantes. ES
fácil reconocer las causas de esta variabilidad.

Vamos a tomar, por caso, la inclinación hacia la enjambrazón. Esto puede ser una
gran ventaja para la colonia durante un año bueno y puede llevar a la destrucción de la
colonia en un año malo. La selección trabaja, por lo tanto, a veces en una dirección, a
veces en la dirección contraria y mantiene cierta variabilidad automática, también
dentro de una sola cepa. Los apicultores se interesan por muchos aspectos
característicos, pero sólo una parte de los mismos son compartidos por la totalidad de la
raza y aún en ese caso pueden esperarse diferencias limitadas. Además, la evaluación de
las mismas abejas podría dar resultados diferentes en ambientes distintos y en
circunstancias disímiles.

Tratándose de las tres razas europeas podemos superar estas dificultades; fuerno
probadas y comparadas tantas veces que una evaluación válida y correcta resulta
factible.

Si evaluamos, por ejemplo, a la “abeja italiana”, debemos tener en mente que esto
significa hablar de un tipo promedio y que algunas cepas de esta raza, que podría ser la
que hemos seleccionado, puede mostrar un comportamiento diferente. Deseamos
describir estos aspectos “típicos”en la forma más objetiva posible y no queremos
empezar con los encabezamientos comunes de “ventajas” y “desventajas”. La
evaluación de estos términos, basados en circunstancias fijas, sólo podría ser muy
subjetiva.

La poca habilidad para invernar, que resulta una seria desventaja en regiones más
frías, no tiene ningún significado en climas cálidos, una gran mansedumbre, que con
justa razón es generalmente muy apreciada, puede llevar al exterminio una colonia en
determinado lugar debido a una auto defensa inadecuada. Cada apicultor debería
clasificar por sí mismo las características de las abejas en deseables o indeseables. No
existe una “abeja absolutamente superior” para toda circunstancia. Por estas razones no
prestaremos demasiada atención a las comparaciones corrientes como ser la capacidad
de producción de miel de las razas. Estos conceptos son únicamente válidos bajo
condiciones inmutables. Los resultados, con frecuencia contradictorios de estas
comparaciones fundamentan tal afirmación (abushady, 1949). Son más convincentes los
ensayos llevados a cabo con una serie de cepas de la misma raza durante periodos
largos; las comparaciones en gran escala han llevado al reemplazo de una raza por otra
(abejas oscuras por la italiana en los EE.UU., abejas sirias por las italianas en Israel y
abejas oscuras por las carniolas en Alemania).
Hoy día es común el uso
correcto de los nombres
científicos en forma abreviada en
lugar de los nombres populares
de las razas. Así decimos la
Melífera, la Lingústica*, la
Cárnica y la Caucasiana (Fig. 7).

Las abejas negras (Apis


mellifera mellifera L.)

País de origen: Todo el


norte de Europa, oeste de los
Alpes y Rusia Central. Las abejas
de la Península Ibérica se hallan
estrechamente relacionadas con
la abeja oscura (Hermano Adam,
1957). Desde el siglo 17 las
abejas oscuras fueron llevadas,
cruzando el Atlántico a América
del Norte y del Sur y cruzando
los Montes Urales a Siberia. Pero
durante las últimas décadas el
desarrollo de la apicultura
moderna no resultó favorable
para ellas y perdieron terreno
prácticamente en todas partes.
Como raza pura tienen
actualmente significancia local
en algunas partes de España,
Francia, Polonia y Rusia;4
algunos apicultores crían algunas
líneas seleccionadas de ellas en Suiza (la línea Nigra), en los Alpes de Austria, Gran
Bretaña y Escandinavia. En otras partes han sido cruzadas con Cárnica, Ligústica, o
Caucásica o fueron desplazadas por completo.

Aspecto: Abejas grandes con lenguas cortas (5,7 a 6,4 mm), abdomen ancho,
color de la quitina muy oscuro y uniforme, parcialmente con pequeñas manchas
amarillas en el 2º y 3º tergito, pero sin bandas amarillas. Largos pelos cubren su cuerpo,
tomentos angostos y dispersos. Pelos en el tórax de los zánganos marrón oscuro, a veces
negro. Índice cubital chico (1,3 a 2,1, promedio de 1,5 a 1,7).

Comportamiento: Generalmente nerviosas al aire libre, ellas abandonan


rápidamente el panal. Con frecuencia, pero no siempre, agresivas. De desarrollo algo
lento en primavera, hasta llegar a colonias de tamaño mediano. Presentan colonias
fuertes a fines de verano y durante el invierno (curva de desarrollo llana, Ruttner, 1960).
Escasa disposición hacia la enjambrazón. (La famosa “abeja del brezo” (abeja

*
Lingústica es el nombre de la raza de abejas de Italia.
4
N. Del R. También en algunas zonas de Brasil y Uruguay existen líneas de abejas negras que brindan
buenas posibilidades por su productividad y mansedumbre.
Holandesa) de otros tiempos, procedía de una línea especial de esta raza, como
resultado de largos años de cruzamientos y selección por su inclinación hacia la
enjambrazón). Presenta buena invernada bajo condiciones climáticas severas. Muchas
veces se ha elogiado el comportamiento trabajador de esta raza (Hermano Adam, 1966),
pero durante el flujo del trébol la abeja oscura resulta muy inferior a las razas de lengua
larga. Es susceptible a enfermedades de la cría y a la polilla de la cera.

La abeja oscura se desarrolló bajo la influencia de los climas templados del oeste
europeo equilibrados por el océano. Por esta razón no es grande su producción de cría;
el desarrollo primaveral es tardío. Con los adelantes de la agricultura moderna la
producción de miel de la abeja oscura quedó en inferioridad frente a otras razas,
especialmente en primavera. Así, la apicultura moderna, con algunas pocas excepciones,
no prefiere a la abeja oscura. Según el Hermano Adam (1957), esta abeja es superior a
cualquier otra raza durante el flujo del brezo5 en Inglaterra y Noruega. Siempre tienen
suficiente miel en los panales de la cámara de cría y existe muy poco peligro de que
pueda morirse de hambre. En zonas pobres, las demás razas consumen muchas veces
toda su miel, mientras que la abeja oscura es ahorrativa y con su economía en el trabajo
siempre produce algún excedente.

En Francia, Louveaux (1969) pudo demostrar la existencia de por lo menos tres


ecotipos diferentes de la abeja negra cuyo ritmo de cría guarda determinada correlación
con el ciclo local y estacional de flujo de miel.

En la región de París, cuyo principal flujo de miel proviene de árboles frutales,


nabo silvestre (colza) y robinia, se desarrolló a principios de la temporada, un ecotipo
con un ciclo que comienza temprano y declina rápidamente. En la región del brezo del
Sudoeste (Landes) existe un ecotipo con un ciclo veraniego de comienzo lento, pero
prolongado. El tercer ecotipo, en Provenza, mostró características del ciclo
Mediterráneo: Un comienzo muy temprano en primavera y un segundo repunte de cría
en otoño. La colonias de determinados ecotipos, que fueron transportadas a otras
regiones con diferentes plantas melíferas, mantuvieron la tendencia de su ciclo de cría
hereditario, a pesar del cambio de ambiente; no se adaptaron y en todo caso resultaron
inferiores en rendimiento de miel a las abejas indígenas.

Queda pendiente la cuestión de si la abeja oscura, luego de una selección


cuidadosa, en zonas determinadas, podría revestir importancia en el futuro. Si se la
cruza con otras razas, su descendencia híbrida demuestra una vitalidad y rendimiento
poco usual, pero al mismo tiempo se mantiene su fuerte tendencia a picar, una mala
costumbre que reviste importancia.

Las abejas Italianas (Apis mellifera ligustica Spin.)

Dzierzon llevó las primeras “abejas amarillas” desde Venecia a Alemania, en


1853. En base a sus informes entusiastas llegaron poco tiempo después (1859) las
primeras reinas Italianas a los EE.UU. Aquí, al igual que en otros países, la abeja
Italiana llegó a ser la abeja comercial. “Es dudoso que la apicultura pudiera haber sido

5
N. Del R. Es conocida con el nombre de caluna en Alemania e Inglaterra. Su nombre científico es
Caluna vulgaris.
capaz de realizar los grandes progresos de los últimos 100 años sin la abeja Italiana”
(Hermano Adam, 1966). Tanto en Italia, cerca de Bolonia, como en los EE.UU.,
surgieron empresas productivas de cría que enviaron las reinas de esta raza a todas
partes del mundo.

País de origen: Italia, con excepción de Sicilia.

Aspecto: Tamaño algo menor que la mellifera, con un abdomen fino y lenguas
relativamente largas (6,3 a 6,6 mm). El color de la quitina del abdomen se aclara a nivel
del esternón, como también en los primeros dos a cuatro tergitos (bandas amarillas en
sus partes delanteras). En su país de origen primitivo demuestran grandes variaciones,
tanto en la extensión como en las tonalidades del amarillo; existen colonias con bandas
anchas y claras y otras con marcas más pequeñas de tonalidades de marrón (Goetze,
1964; Hermano Adam, 1966). Las abejas de color claro tienen muchas veces un escutelo
amarillo, similar al de la abeja chipriota. Existen formas Muy claras de Ligústica, sólo
con una pequeña mancha negra en la punta del abdomen, que se conocen como “abejas
doradas” (Aurea).

También los pelos de la Ligústica tienen un color amarillo; esto resulta fácil de
distinguir especialmente en los zánganos.

Los pelos que cubren el cuerpo son cortos, los tomentos anchos y denso. El índice
cubital varía desde mediano a alto (2,0 a 2,7 con promedios de 2,2 a 2,5)

Comportamiento: La tranquilidad sobre el panal es variable, pero en general es


buena. Habitualmente mansa. Tiene una disposición extraordinariamente fuerte a
producir gran cantidad de cría; las colonias comienzan con la postura al comienzo de la
primavera y mantienen un área de cría grande, sin tener en cuenta los flujos de néctar;
esto sucede hasta fines de otoño (ciclo de cría del Mediterráneo). 6 De esta manera se
desarrollan colonias excepcionalmente fuertes, que muestran una buena performance,
especialmente a mediados del verano. KA pesar de su fuerte disposición a la producción
de cría, su inclinación hacia la enjambrazón es escasa, ahorrando así mucho trabajo
durante la temporada principal. Realizan la invernada con colonias fuertes y con alto
consumo de alimentos. En las latitudes nórdicas la invernada causa dificultades; hay una
pérdida de obreras debido a la cría temprana y en consecuencia el desarrollo es lento y
tardío en primavera.7 En caso de poco flujo de néctar en verano, fácilmente se produce
escasez de alimentos, porque el consumo es alto. La lengua larga de la Italiana hace
factible el aprovechamiento del trébol rojo. En esta raza se ha elogiado muchas veces el
buen instinto para la construcción; cubre la miel con opérculos de un blanco brillante y
ninguna otra abeja produce miel en panales tan hermosos como la abeja Italiana.

La Ligústica es hija del clima Mediterráneo: Inviernos cortos, benignos y


húmedos, veranos secos con un prolongado flujo de néctar. La abeja Italiana ha
resultado excelente en climas similares durante muchas décadas, pero no tiene defensas
frente a inviernos más largos y primaveras tardías con temporadas de temperaturas
bajas. Siempre ha sido difícil para razas de climas templados y cálidos aclimatarse en

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N. Del R. En nuestro medio latinoamericano esto sucede en los países de la zona templada. En los de la
región tropical, la puesta no se interrumpe, a no ser en los periodos lluviosos, en que disminuye.
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N. De R. Para América Latina, en las zonas sureñas con inviernos rigurosos, también se presenta este
problema.
zonas frías. En Europa esto puede apreciarse fácilmente; se han hecho muchas tentativas
fallidas con abejas Italianas que fueron llevadas al norte de los Alpes. Por más de 100
años se importaron continuamente, pero nunca fueron capaces de aclimatarse en forma
satisfactoria.

Por otro lado debemos subrayar la buena capacidad de la Ligústica cuando hay
buen flujo. Además de la fuerza de la colonia, contribuye mucho la especial astucia de
esta raza para la pecorea, auque puede llevarlas también al pillaje entre diferentes razas,
siempre es la Italiana la que lo inicia, sin que haya diferencia alguna según procedan de
Italia o de EE.UU. Si se abre una colonia nueva durante una época de poco flujo de
néctar, muy pronto aparecerá la primer exploradora amarilla.

En sentido de orientación sólo tiene importancia en apiarios donde residen


numerosas colonias muy juntas, como en las casas de abejas de Europa central. El
sentido de orientación de la abeja Italiana ha demostrado ser bastante débil en esos
casos y las abejas se equivocan muchas veces de colonia.

Según Alpatov (1929), las abejas Italianas llevadas a los EE.UU. muestran las
mismas características que las Italianas en su país de origen. La única diferencia
consiste en que se acentúa el color amarillo, resultado éste, de una preferencia por
abejas de color claro uniforme. Siguiendo el mismo esquema que esta preferencia por el
color, se produjo una cierta selección en los EE.UU. en lo que se refiere a cantidad de
cría a desarrollarse, tranquilidad sobre los panales y disposición hacia ciertos flujos. Si
hablamos entonces de una “abeja americana”, queriendo significar “una línea americana
de Apis mellifera ligustica”, estamos perfectamente justificados.

Las abejas Carniolas. (Apis mellifera cárnica Pollmann)

País de origen: La parte sur de los Alpes Austriacos y el Norte de los Balcanes
(Yugoslavia). Cárnica en un sentido más amplio: Macedonia con todo el valle del
Danubio (Hungría, Rumania y Bulgaria). Las abejas de estas zonas no difieren en sus
características externas de la Cárnica de los Alpes y por cierto pertenecen a la misma
unidad sistemática. La línea que limita su zona al este, no está claramente definida; la
“abeja de las estepas” (A. mellifera acervorum Alp.) del sur de Rusia es parecida a la
Cárnica y forma una transición gradual hace la abeja oscura.

La difusión de la Cárnica, especialmente durante las últimas décadas ha


aumentado mucho. Se pueden distinguir dos etapas en la utilización económica de estas
abejas: 1. Antes de la Primera Guerra Mundial fueron enviadas por millares en cajas
rudimentarias de madera sin marcos (colmenas rústicas de Carniolas). Aumentaron por
simple enjambrazón natural, pero los resultados con estas abejas, seleccionadas según
su inclinación para la enjambrazón, fueron muy decepcionantes. Algunas de ellas
existen todavía en Carintia y Eslovenia, pero su capacidad productora de miel es
completamente inadecuada. 2. Aproximadamente a partir de 1930 se ha llevado a cabo
en Austria un programa de cría bien planificado; ciertas líneas fueron seleccionadas
teniendo en cuenta la capacidad productora e inclinación por la enjambrazón. Estas
líneas se conocen bajo la denominación de abeja cárnica.

Aspecto: Generalme4nte bastante similar a la Ligústica. Delgada con lenguas


largas (6,4 a 6,8 mm) Pelos cortos y densos (“abeja gris”). Manchas de quitina, a veces
una banda de color marrón cuero. Color de los pelos de los zánganos, gris o gris tirando
al castaño. Índice cubital muy alto (2,0 a 5,0, promedio 2,4 a 3,0).

Comportamiento: La cárnica es la raza más tranquila y más mansa según el


Hermano Adam (1966). Se pueden dejar los panales fuera de la colmena por largo
tiempo y si la línea de abejas es buena, ni una sola saldrá del panal. Su ritmo de
producción de cría es muy intenso y progresivo. Inviernan en colonias pequeñas con
poco consumo de alimento. La cría comienza con la primera entrada de polen y luego se
produce un desarrollo rápido. Durante el verano la Cárnica mantiene sólo una cámara de
cría grande, siempre que el suministro de polen sea adecuado; la cría se limita en caso
de poco flujo de polen. En el otoño la población de la colonia se reduce rápidamente.
Sería completamente imposible para la Cárnica invernar con colonias fuertes como la
Ligústica. Sin embargo, su invernada es muy buena, aún bajo condiciones climáticas
desfavorables. Existe una fuerte disposición hacia la enjambrazón que acompaña el
rápido desarrollo de las colonias y su gran vitalidad, pero esta tendencia puede
disminuir por selección.

Tiene un muy buen sentido de orientación y ninguna inclinación por el pillaje. Son
poco propolizadoras. El Hermano Adam (1966) encontró que el instinto de construcción
en la Cárnica es demasiado débil; nosotros no estamos de acuerdo con esta afirmación.
Aprovechan bien el trébol rojo. Las enfermedades de la cría son prácticamente
desconocidas en el país de origen de la Cárnica. Esto parece ser un aspecto excepcional
de esta raza, porque allí no se aplican medidas higiénicas especiales en los apiarios.
Hasta ahora no se ha dado ninguna explicación frente a este hecho curioso.

La Cárnica se desarrolló en una parte de Europa donde el clima recibe la


influencia de fuertes movimientos de aire continental, consecuencia de inviernos largos
y riguroso y veranos con altas temperaturas luego de primaveras cortas. Por causa de
estas circunstancias, la característica particular de esta abeja es su vitalidad y una
reacción rápida y enérgica frente a cualquier cambio de ambiente. Es la “abeja del flujo
primaveral por excelencia”, debido a su buen desarrollo en primavera (Hermano Adam,
1966). En Europa Central con flujos primordialmente tempranos e inviernos largos,
muchas veces rigurosos, es ésta la raza más popular entre los apicultores. Los
cruzamientos con otras razas producen colonias con muy alta producción de cría y
vitalidad. Después de la abeja Italiana. Es la Cárnica la raza que en años recientes llegó
a extenderse más ampliamente por todo el mundo.

Las abejas Caucásicas (Apis mellifera caucásica Gorb.)

País de origen: Los altos valles del Cáucaso Central (abejas de Gruzinia y
Mingrelia).

Aspecto: La forma y tamaño del cuerpo y pelos son muy parecidos a los de la
cárnica. El color de la quitina es oscuro, pero frecuentemente tiene manchas marrones
en la primer banda del abdomen. Los pelos de las obreras de la Cárnica tienen una
mayor tendencia al gris castaño; en el caso de la Caucásica son gris plomo. Los pelos
sobre el tórax de los zánganos son negros. Tienen lenguas muy largas (hasta 7,2 mm). El
índice cubital es mediano. Otras diferencias sólo pueden determinarse por métodos
biométricos.
La realización de análisis biométricos extensivos, demostró la existencia de
muchas formas locales en el área del Cáucaso (Alpatov, 1948). En los bajos
transcaucásicos, durante el proceso de evolución, numerosos tipos de transición llevaron
a la abeja a un color más amarillo (A. mellifera remipes). Tampoco la abeja Caucásica
tiene un color uniforme en su país de origen y la “abeja gris puro” es más bien un ideal
del criador que una realidad en la naturaleza.

Comportamiento: Tenemos menos datos para la evaluación de la abeja caucásica


que en el caso de las otras tres razas previamente estudiadas. Pero todos los
experimentos que repetimos nosotros, los realizados en otros institutos y por apicultores
individuales, dieron los mismos resultados. La mayoría de las reinas importadas
procedían de la Estación de Cría Krasnaja Poljana (cerca de Soci) y fueron gentilmente
cedidas por el Instituto de Investigación Apícola Rybnoe, Rjasanskoi Oblast, URSS. Los
experimentos más extensivos fueron llevados a cabo en Rusia.

Su mansedumbre y tranquilidad sobre los panales son las características que


generalmente se ponen en relieve para la abeja Caucásica. Son activas productoras de
cría, levantando colonias fuertes; sin embargo no llegan a la plenitud de sus fuerzas
hasta mediados de verano. Su tendencia por la enjambrazón es débil. Utilizan grandes
cantidades de propóleo; en otoño, la entrada está cerrada por una cortina de propóleo,
exceptuando una abertura muy pequeña. La invernada en las regiones nórdicas no es
muy buena, debido a su susceptibilidad frente al Nosema. (Taranov, observación
personal). En Rusia, su producción de miel es definitivamente mejor que la de la abeja
oscura, pero su rendimiento en el trébol romo no conforma las expectativas que despertó
basadas en el largo de sus lenguas. Los opérculos de su miel son chatos (oscuros).
Tienen inclinación a equivocarse de colmena y al pillaje.

Por cierto, esta raza ha de tener un rol importante en la cría de abejas, ya que
algunas de sus cualidades son valiosas. Aunque se parece mucho a la cárnica, tiene
características propias diferentes. En Europa Occidental, sólo se cría esta abeja con fines
experimentales, debido a su susceptibilidad al Nosema y a su baja producción de miel
comparada con la Carniola. Algunos criadores la usan para producir abejas híbridas
(Radoev, 1969; Bornus, 1972).

Algunas formas locales de áreas de transición. Deberían mencionarse algunas


formas que fueron discutidas recientemente. La abeja Macedónica (A .mellifera
cecropia Kiesw.) del sur de Yugoslavia y norte de Grecia fue descrita por Georgandas
(1957). Luego de exámenes concienzudos, se comprobó que tanto esta abeja como la de
los Cárpatos de Rumania, pertenecía a la raza Cárnica, representando, sin embargo,
ecotipos sureños especiales. No han demostrado un rendimiento mejor que las otras
Cárnica bajo las condiciones climáticas de Europa Central.

La abeja de Anatolia fue probada durante varios años por el HERMANO Adam
(1966). Sin embargo, su nombre se refiere sólo a su origen y no a una raza distinta.
Según Bodenheimer (1941) y el Hermano Adam, aparecen varias subrazas diferentes en
Anatolia; no se ha establecido todavía una clasificación aceptable.

APROVECHAMIENTO DE LAS DIFERENCIAS NATURALES ENTRE


ABEJAS
Una economía apícola exitosa necesita, n o sólo buena floración y apicultores
ambiciosos, sino, en primer lugar, una abeja capaz. Vigor y capacidad de desarrollar la
colonia, mansedumbre y tranquilidad sobre el panal, y la capacidad de recolectar
grandes cantidades de reservas, son las cualidades primarias en la abeja. El medio
ambiente puede requerir otras características como robustez frente al invierno.
Resistencia a enfermedades específicas, respuesta en producción de cría en lo que
concierne a variaciones en temporadas y sentido de orientación. No puede esperarse de
la selección natural el desarrollo de una raza que cumpla perfectamente con las
necesidades del apicultor moderno.

Pero al comparar las características típicas de las diferentes razas, queda


demostrada la existencia de algunas que se acercan más al ideal que otras. A veces es
factible, simplemente, reemplazar una raza natural con otra, a fin de aumentar la
producción. Como ya se mencionó, esto ha sido llevado a cabo en varias oportunidades.
Por cierto que en el caso de un traslado de raza, habría que considerar cuidadosamente
las condiciones climáticas del país de origen. Las abejas de un clima moderado,
difícilmente pueden adaptarse a un medio ambiente riguroso.

Se puede lograr un aumento adicional en la producción por medio de la selección


dentro de una raza. Hasta cierto punto, los resultados de este método han demostrado ser
satisfactorios, cuando el criador es capaz de evitar una consanguinidad demasiado
intensa. Esta consanguinidad generalmente disminuye la fertilidad y el vigor de la
colonia, llegando en casos extremos a tal punto que ésta es incapaz de sobrevivir sin el
agregado regular de cuadros con cría provenientes de otras colonias (Mackensen, 1956).

En toros campos de cría animal han logrado razas sintéticas, generalmente por
cruzamiento de razas de diferentes zonas geográficas y por larga selección y
consanguinidad, desarrollándose una nueva combinación estable. Hasta ahora, en la cría
de abejas dicho método se ha utilizado poco, debido a las dificultades de control en el
apareamiento, aunque existen grandes posibilidades en este campo (Hermano Adam,
1966).

En el cultivo de plantas se usa hoy día el efecto de heterosis (vigor híbrido) en alto
grado. El trigo híbrido es el mejor ejemplo de lo que puede lograrse con esta técnica.
Sólo pocas especies de animales consiguen adaptarse a este método; la abeja melífera es
una de ellas, debido al gran número de su descendencia que supera a los padres y esto
pude alcanzarse, en el caso de la abeja, en dos formas diferentes:

1.- Abejas híbridas o doblemente híbridas, de líneas sanguíneas. Los métodos


clásicos utilizados en la producción de trigo demuestran también resultados muy
promisorios en la cría de abejas (Cale, 1957, Cale y Gowen, 1956). Tanto en postura de
huevos, como en la producción de miel, las híbridas sobrepasan las líneas testigo. El
aumento en producción llegó al 34%.

2.- Cruzamiento entre dos razas geográficas. El vigor híbrido también se


obtiene en muchos casos cuando se cruzan dos razas geográficas, sin consanguinidad
previa. Dado que generalmente existen grandes diferencias genéticas entre razas, los
resultados exceden a los que se consiguen por cualquier otro método, pero no siempre
pueden repetirse. Sin embargo debemos llamar la atención sobre el hecho de que en un
considerable número de experimentos los cruzamientos no mostraron ningún vigor
híbrido. La siguiente lista nos dará una sinopsis de los resultados positivos obtenidos
por algunos autores (Ruttner, 1968, Bornus, 1972).

Cruza Aumento en producción de miel


Melífera x Cárnica 31% comparado con los mejores padres (seleccionadas
Cárnicas, Ruttner, 1968)
55% con Melífera (Bornus, 1972)
Cárnica x Melífera 33% comparado con la Cárnica. Muy agresiva.
Ligústica x Cárnica 70% comparado con la Cárnica. Agresiva.
Cárnica x Ligústica 10% comparado con la Cárnica. Mansa.
Ligústica x Melífera x Mel. 153% comparado con la Melífera.
Caucásica x Melífera 15 a 66% comparado con la Melífera.
Caucásica x Ucraniana 65 a 165% comparado con abejas locales.

La capacidad de combinación dentro de una raza geográfica puede dar lugar a


características diversificadas. En los cruzamientos no todas las líneas de dos razas
producen el mismo efecto beneficioso de heterosis. La capacidad de combinación
específica debe probarse en cada uno de los casos. Otra dificultad en los cruzamientos
surge del desarrollo de características negativas en muchos casos. La híbridas
extraordinariamente vigorosas y robustas (melífera x Cárnica) son muy agresivas; las
cruzas de Caucásica x Cárnica son las mejores en lo que se refiere a producción,
desarrollo y comportamiento, pero durante los inviernos fríos son muy susceptibles al
Nosema. A pesar de todo esto, es evidente que los cruzamientos bien planificados
jurarán un rol extraordinario en la apicultura del futuro.

La realización de cruzamientos entre diferentes líneas (ecotipo9s) de la misma


raza pueden significar rendimientos considerablemente más altos que los testigos puros.
Nosotros hemos realizado una serie de experiencias durante varios años con cruzas entre
Carniolas seleccionadas de Austria y de Yugoslavia. La diferencia frente a Carniolas no
cruzadas era de 67% en un caso y 39% en otro.

La colmena y la abeja melífera


F. Ruttner