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PROPUESTA Nº 1

De la circulación mercantil y la guerra económica en Venezuela


¿Cómo resetear el mercado?

Nota Introductoria:

La presente propuesta forma parte de un conjunto concatenado de ideas a ser


presentadas a nuestras instancias de dirección revolucionaria, como aporte en
medio de la construcción heroica que debe hacer el pueblo venezolano de una
nueva base económica capaz de dar asiento a la sociedad socialista por la que
venimos pronunciándonos una y otra vez desde el año 2006.

Exposición de la propuesta:

Entre las calamidades más urgentes causadas por la guerra económica contra
el pueblo venezolano está el entorpecimiento del acceso a los bienes de
consumo masivo. Para tal entorpecimiento el imperio y la burguesía se han
valido del poder que mantienen sobre la circulación mercantil, es decir la
circulación de bienes de consumo como mercancías en manos del capital,
aspecto precisamente sobre el que hay que actuar con determinación si se
aspira de verdad ganar la guerra económica en favor del pueblo y, más allá, si
se pretende confeccionar un nuevo modelo de distribución que arranque a la
burguesía todo poder de hacernos una guerra similar en el futuro.

Según exposiciones de autoridades nacionales como Wilmar Castro Soteldo y


Fredy Bernal, entre otros, el 70 % de los bienes de consumo que circulan en el
país lo hacen por la vía privada y sólo el 30 % lo hace por los canales públicos
de circulación. Por el conocimiento que se tiene, se sabe que de ese 70 % que
circula como mercancía, el 100% le llega al pueblo con especulación, trampa
mercantilista y bachaqueo, mientras que del 30 % que circula por la vía estatal-
social (no como mercancía propiamnte) cerca del 80% llega a los hogares en la
forma y a los precios determinados por el Estado.

En tal sentido resulta obvia la necesidad de revertir esta fórmula, incluso


anularla al menos temporalmente, haciendo que el 100 % de los bienes
manufacturados que genera nuestra economía o que importa circulen por la vía
pública y lleguen a los hogares a través de los CLAP o de sistemas
complementarios de distribución1. Para ello se propone que toda la
importación, o una proporción determinante, de la que el Gobierno tiene la
información que se requiere a los efectos de planificar la posterior distribución,
1 Posteriormente se presentará una propuesta de comercialización de bienes de interés general y/o particular a través del
sistema Patria (carnet de la patria)
así como toda o parte determinante de la producción o empaquetado nacional,
por disposición legal vía Decreto presidencial o constituyente, le sea vendida al
Estado a través de las corporaciones públicas existentes.

Ello, por supuesto aumentará la exigencia logística del sector público en


materia de capacidad de almacenamiento y transporte, para lo cual debe
ponerse en vigor las premisas de la ley de la Gran Misión Abastecimiento
Soberano, y tomar control temporal (de 6 a 12 meses), con apoyo de la FANB,
de las flotas de transporte así como de las cadenas de almacenamiento seco y
frío del sector privado. Dicho control supondría el pago de arrendamiento de
acuerdo con aranceles fijados por el Estado de manera científica y racional,
más el compromiso de cumplir con planes estrictos de mantenimiento
preventivo.

Una vez vencida la situación de desabastecimiento programado, especulación,


bachaqueo e inflación inducida mediante el sistema de precios, se puede ir
restableciendo paulatina y ordenadamente el comercio (es decir la circulación
mercantil) pero sobre nuevas bases, mediante el otorgamiento de permisos
supervisados y en asociación con los CLAP de manera territorial a fin de
impedir nuevas distorsiones en el futuro; esto es el reseteo del mercado.

Mientras dure la medida, es decir, durante los 6 a 12 meses de vigencia de la


política aquí propuesta, debe aumentarse el rigor de los sistemas de
supervisión y control sobre el sistema popular de abastecimiento, sobre todo en
los eslabones administrados por las instituciones y durante los traslados por
carreteras ya que el 20 a 30 % de margen de error que tiene nuestro sistema de
distribución se produce en dichos eslabones.

Para ello se propone involucrar protagónicamente a los fiscales CLAP de los


territorios en los que se desarrollan las operaciones logísticas y el transporte,
mediante guardias que aseguren que de manera permanente y con personal
rotativo haya presencia del pueblo organizado, vigilando que los productos
destinados a satisfacer las necesidades de la población no se conviertan
nuevamente en mercancía en manos de servidores públicos sin conciencia del
deber social.

Como medida complementaria, las empresas públicas regionales de


comercialización deberían ser dotadas de capacidad financiera para
monopolizar al menos temporalmente la comercialización de productos
agrícolas, contribuyendo así con el Estado nacional a vencer en esta guerra
económica que tiene entre sus principales armas, a lo interno del país, la
circulación de los bienes de consumo como mercancías en manos del capital.