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FACULTAD DE DERECHO

DEPARTAMENTO DE DERECHO COMERCIAL

DERECHO DE SOCIETARIO
Tomo II

Sociedades de Capital

Apuntes de clases
Jorge Lagos Gatica
Profesor de Derecho comercial
- Año 2016 -

Primera Parte

LA SOCIEDAD ANONIMA

Capítulo Primero

I.- Introducción

La actividad económica, para ser eficiente y poder adaptarse a los imperativos


de producción masiva y demanda en gran escala, necesita adoptar una
organización determinada, que no es otra que la empresa, entendida ésta
como organización de los factores de la producción (capital y trabajo) destinada
a la producción o a la intermediación de bienes y servicios para el mercado con
el fin de generar ganancias.

La empresa económicamente organizada requiere, a su turno, una


organización, revestimiento o estructura jurídica que le permita cumplir con la
función que está llamada a desarrollar. Corresponde al Derecho mercantil
proporcionar las diversas formas o ropajes jurídicos que la empresa puede
adoptar para su funcionamiento, de acuerdo con su naturaleza y con su
importancia económica.

Cuando se trata de una persona que ejerce la actividad constitutiva de


empresa, el derecho comercial se encarga de establecer un estatuto jurídico al
cual está sujeto el empresario individual. Este estatuto jurídico contiene los
derechos, deberes y obligaciones que le corresponden por su carácter de tal.

Pero si se trata, por el contrario, de un grupo de personas que desarrollan la


actividad mercantil bajo la forma de empresa, diversas posibilidades de
estructura jurídica le son ofrecidas por esta disciplina. Podrán organizarse
jurídicamente constituyendo una simple comunidad o sociedad de hecho,
formar una sociedad de personas de responsabilidad limitada, una cooperativa
o una sociedad de capitales.

Como se ha señalado, una parte del derecho mercantil, el derecho de


sociedades, responde al imperativo de proporcionar los mecanismos jurídicos
para encauzar la actividad mercantil constitutiva de empresa.

El fenómeno de la unión de personas para el ejercicio de actividades


mercantiles a través de la constitución de sociedades es cada vez más
relevante. La importancia que tiene el Derecho de sociedades dentro del
Derecho Mercantil es creciente, pues son cada vez más empresarios sociales
en lugar de empresarios individuales los que ejercitan la actividad empresarial.

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Esta realidad es aún más significativa cuando se trata de grandes empresas
cuyas dimensiones y exigencias financieras o de organización hacen difícil que
su titularidad esté en manos de personas físicas. Las sociedades mercantiles
adquieren un extraordinario peso como un instrumento que resalta el más
apropiado para la actividad económica, al tiempo que sirve para facilitar la
concentración empresarial y del poder económico a través de la constitución de
grupos y de uniones de empresas.

La sociedad tiene su origen en un acto jurídico, normalmente un contrato, que


dará vida a un ente al que, una vez cumplidos los requisitos exigidos, el
Ordenamiento le reconoce personalidad jurídica. De ahí el doble aspecto
contractual e institucional de la sociedad. La posibilidad de constituir
sociedades mercantiles de un solo socio pone de relieve la importancia del
aspecto institucional. Lo que importa es que la sociedad mercantil, como ente o
institución, con independencia de su origen, contractual o no, se presenta como
un instrumento de derecho privado, útil para la organización de la empresa y
para facilitar el logro de diferentes fines.

Más el origen de la sociedad no siempre tiene naturaleza contractual. El acto


fundacional de una sociedad que se constituye con un solo socio, por hipótesis,
no es contractual. Se trata de un negocio unilateral que, igual que el contrato,
tiene por principal función la de dar vida a un ente y dotarlo de la adecuada
estructura y organización. En este caso, el acto de constitución de la sociedad
tendrá que cumplir los requisitos esenciales del acto jurídico. Son los que
veremos más adelante, referidos al contrato con la diferencia de que, al faltar la
pluralidad, no cabe hablar de concurrencia de declaraciones de voluntad.

La posibilidad de constituir sociedades con un solo socio se admite, en la


legislación comparada, en las anónimas y limitadas. En nuestro Ordenamiento,
la Ley N° 20.190, que modificó el Libro II, Título VII del Código de Comercio,
incorporó la “sociedad por acciones” que puede constituirse por un solo
accionista.

II.- Antecedentes y evolución histórica

La sociedad anónima se desarrolló sobre todo durante los siglos XIX y XX


como vehículo del progreso e instrumento apropiado para las grandes obras
públicas y empresas industriales o comerciales, hasta adquirir una importancia
muy superior a la de cualquier otra forma social, que hoy conserva por muchas
razones, a pesar de que sea mucho mayor el número de sociedades limitadas
que se constituyen. La razón del éxito de la sociedad anónima radica en los
dos grandes rasgos que la caracterizan: a) la división del capital en acciones
que son fácilmente transmisibles y permiten la división del riesgo; y b) la no
responsabilidad de los socios por las deudas de la sociedad. Estos rasgos
significan que la sociedad anónima tiene un régimen privilegiado que la
convierte en un instrumento que puede ser peligroso, lo que aumenta la
necesidad, advertida constantemente durante su evolución, de su sometimiento
a una disciplina adecuada.

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Aunque existen instituciones más antiguas –en la época romana y en la Edad
Media- en las que se encuentran rasgos, como la limitación de responsabilidad,
característicos de la sociedad anónima, su origen se suele situar en las
compañías coloniales que se constituyen a partir del siglo XVII porque en ellas
aparece ya el dato de la división del capital en acciones y de la limitación de
responsabilidad, si bien como una solución práctica y no como principio
jurídico, que no será afirmado hasta la codificación.

Estas compañías fueron creadas en Europa, como se dijo, en el siglo XVII,


para el comercio con las Indias orientales y occidentales. La expansión del
comercio por nuevas rutas y “mundos” obligó a formar sociedades con el
capital dividido en pequeñas partes alícuotas, denominadas acciones, como
medio de facilitar la reunión de los fuertes capitales necesarios para llevar a
cabo esas empresas, atrayendo hacia ellas pequeños capitales privados y
repartiendo entre muchos partícipes los ingentes riesgos del comercio colonial.
Así, se constituyó La Compañía Holandesa de las Indias Orientales en 1602,
que se señala como el primer ejemplo de sociedad anónima, y tenía su capital
dividido en acciones, luego se forma la Compañía de las Indias Occidentales
en 1612 y en Inglaterra la Compañía de las Indias Occidentales en 1621,
posteriormente se crean en Francia y en otros países europeos.

Pero esas compañías tenían un carácter muy diverso a las sociedades


anónimas actuales. Ellas eran creadas por decreto real (Charte Royale) y eran
instituciones de derecho público, cuya personalidad jurídica se obtenía
precisamente de dicha autorización gubernamental que les concedía unos
derechos monopólicos para determinadas explotaciones comerciales.

Este primer período se caracteriza porque la autorización de existencia la


otorga el monarca soberano, conocido como sistema regalista, en el cual se
reserva una parte de las utilidades para el Estado y se concede monopolio en
el giro de negocios a la sociedad anónima titular

Tras la Revolución francesa y producto del liberalismo, la sociedad anónima se


va a convertir en instrumento de la economía privada. El Código de comercio
francés de 1807 reconoce el poder a la voluntad libre de los constituyentes
para formar sociedades anónimas, separada de la voluntad del Estado, pero
regulada por la soberanía de la ley; consolida la limitación de responsabilidad
pero somete en consecuencia a la sociedad a un control público consistente en
la necesaria autorización administrativa.

En el Código español de 1829 el sistema es más flexible, pues sólo se exige la


autorización de los Tribunales de comercio. El Código de 1885 suprime la
necesidad de la autorización e inspirado por principios liberales y democráticos,
regula la sociedad anónima con normas escasas y de carácter dispositivo, ya
que la contempla como una institución privada y contractual que debe ser
regida por la voluntad de los socios, olvidando que existen intereses que
merecen ser tutelados como compensación por el privilegio de la no
responsabilidad.

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III.- Evolución del derecho sobre sociedades anónimas en
Chile.-

En nuestro país, las sociedades anónimas nacieron a la vida jurídica como


sociedades solemnes. Tanto la Ley publicada el 11 de noviembre de 1854, en
el periódico denominado ”El Monitor Araucano”, primera ley sobre sociedades
anónimas, como el Código de Comercio de 1865 exigían como solemnidades
de la sociedad anónima escritura pública, inscripción en el Registro de
Comercio y otros trámites de publicidad (publicación del decreto de
autorización en un periódico del departamento). Adicionalmente se requería la
dictación de dos decretos del Presidente de la República: el de autorización de
existencia y aquel sobre declaración de estar la sociedad legalmente instalada,
que permitía el funcionamiento de la sociedad.

Con la dictación de la actual Ley 18.046, se suprimió la autorización del


Presidente de la República. La fiscalización de las sociedades se entregó a un
organismo estatal autónomo y especial para las sociedades anónimas. Dicho
organismo se denomina Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). La
fiscalización sólo abarca a aquellas sociedades que hacen oferta pública de
sus valores o que tienen un número considerable de accionistas, llamadas
sociedades anónimas abiertas. Ciertas sociedades que se considera que tienen
importancia social para su giro, tales como los bancos, compañías de seguros,
administradoras de fondos de pensiones, etc., cuentan con superintendencias
especiales.

La fiscalización de la SVS se enfoca en dos aspectos fundamentales. Por un


lado el control de legalidad que abarca no solo la vigilancia en el acatamiento a
la ley, sino también de las demás normas que rigen a las sociedades anónimas,
sean ellas estatutarias, reglamentarias u otras disposiciones obligatorias.

De otro lado, se pretende obtener la llamada “transparencia”, esto es, que los
libros y antecedentes sociales arrojen resultados reales que reflejen la
verdadera situación de la sociedad y que esta debe dar a conocer a sus
accionistas y al público en general. Tratándose de sociedades abiertas, las
informaciones también se refieren a aspectos esenciales. Todo lo anterior con
el fin que accionistas, terceros interesados, como los acreedores y contratantes
de la sociedad, y el público en general cuenten con los antecedentes más
confiables posibles para que al tiempo de tomar decisiones que dependan del
estado patrimonial de una sociedad anónima, lo hagan con conocimiento real
de la situación de la sociedad.

También puede anotarse como una característica de la actual legislación, a


diferencia de la anterior, que ella posibilita el reclamo jurisdiccional frente a
decisiones y sanciones que pueda aplicar el organismo contralor.

Se nota en la nueva legislación clara inspiración proveniente del derecho


norteamericano, tales como la distinción entre sociedades abiertas y cerradas,
acciones sin valor nominal y necesidad de fijar el valor de colocación de acción
en aumento de capital de la sociedad anónima, fijación que puede ser en un
valor superior o inferior al valor nominal, al valor libro o al de cotización bursátil.

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Además, cabe destacar que la nueva legislación trata tópicos modernos, tales
como la transformación, fusión y división de sociedades, las filiales y coligadas,
los grupos económicos y otras materias.

La última modificación se encuentra contenida en la Ley 20.382, de 20 de


octubre de 2009, que perfecciona la normativa que regula los gobiernos
corporativos de las empresas. Esta ley introduce diversas modificaciones al
Código de Comercio; Ley 18.045 sobre Mercado de Valores y a la ley 18.046,
sobre sociedades anónimas.

IV.- Normativa aplicable.-

 Normas constitucionales.

La Constitución Política de la República dentro de las garantías


constitucionales establecidas en el artículo 19°, en el número 15, consagra “El
derecho a asociarse sin permiso previo”. Indudablemente, que dentro del
concepto de asociarse, está la idea de asociarse de algún modo que sea
jurídicamente aceptable, de acuerdo con nuestra normativa legal. Y una de las
fórmulas jurídicamente aceptables es la sociedad anónima.

Es importante destacar que en este precepto surge, con rango constitucional, la


primera limitación del quehacer de toda sociedad anónima, en el sentido que
no puede tener por objeto aquellos que vayan en contra de la moral, el orden
público y la seguridad del Estado.

En seguida tenemos, dentro de la misma Constitución, el artículo 19 N° 21,


que consagra como garantía constitucional “El derecho a desarrollar
cualquier actividad económica. Es obvio que las sociedades anónimas
constituyen una de las maneras de poder organizarse para desarrollar una
determinada actividad económica.

También, por disposición constitucional este tipo de organizaciones tienen


limitaciones en su quehacer y que son, igualmente, la moral, el orden público y
la seguridad nacional, y deben, a su vez, respetar las normas legales que las
rigen.

Por consiguiente, lo primero que tenemos en el tratamiento legal es el marco


constitucional. En este sentido, como se dijo, las sociedades anónimas, deben
organizarse conforme a lo que las leyes señalen y para determinar
precisamente el ámbito de su responsabilidad civil, penal y administrativa, la
primera limitación que tienen en su quehacer, es no proponer ni realizar
objetivos, ni fines, ni actividades que vayan contra la moral, el orden
público y la seguridad nacional.

 Ley sobre Sociedades Anónimas.

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Sin perjuicio de la preeminencia de normas Constitucionales, como el derecho
de asociación y el libre ejercicio de la libertad en materia económica, que
acabamos de ver, la normativa legal aplicable a la generalidad de las
sociedades anónimas está contenida en la Ley 18.046, sobre sociedades
anónimas, publicada en el Diario Oficial de 22 de octubre de 1981, sin perjuicio
de las disposiciones aplicables a las sociedades especiales, tales como
bancos, compañías de seguros o administradoras de fondos mutuos, que se
rigen por leyes especiales y supletoriamente por las disposiciones de la Ley
18.046.

Esta ley fue modificada últimamente por la Ley N° 20.382, de 20 de octubre de


2009, que perfecciona la normativa que regula los gobiernos corporativos de
las empresas.

 Código de Comercio.

Normas generales sobre obligaciones y contratos mercantiles contenidos en los


Libros I y II del Código de Comercio, pues la sociedad anónima es siempre
mercantil, acorde a lo que prescriben los artículos 2064 del Código Civil y
artículo 1° inciso 2° de la Ley 18.046. Eso sí, no se aplican a la anónima
supletoriamente las normas de la sociedad colectiva comercial y de otros tipos
de sociedades tratadas en el Código Civil, Código de Comercio y otras leyes.

 Reglamento de Sociedades anónimas, DS 702 de 2011, Hacienda,


publicado en el Diario Oficial de 6 de julio de 2012

Este Reglamento es aplicable a las sociedades anónimas regidas por la Ley


18.046 y aquellas a las cuales en forma supletoria se les apliquen las
disposiciones de dicha ley, en la medida que no se oponga a la legislación
especial que las rige (art.1º).

 Ley N° 18.045 sobre Mercado de Capitales.

La Ley de Mercado de Capitales regula diversas materias que son propias de


las sociedades anónimas, como por ejemplo: todo lo relacionado con el
Registro de Valores; emisión de títulos de crédito de deuda a corto y a largo
plazo, información privilegiada, de los grupos controladores y de las personas
relacionadas, etc.

Esta ley también fue modificada por la Ley N° 20.382, de 20 de octubre de


2009.

Capítulo Segundo

CONCEPTO, CARACTERES Y CLASES DE LA SOCIEDAD ANÓNIMA.

1.- CONCEPTO.-

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Básicamente esta sociedad suele definirse como “una asociación de capitales”,
lo que pone de relieve el elemento económico y subalterniza el elemento
humano. Aquí el vinculo societario no está fundado en la affectio societatis, ni
siquiera en las razones de interés personal que pueden llevar a una persona a
unirse a otras para emprender una empresa económica, sino que la relación
social se establece por la posesión de “acciones”, esto es, por porciones de
capital. Es la posesión de acciones la que determina el vínculo, otorga
derechos patrimoniales (dividendos) y políticos (votar).

El concepto de sociedad anónima se concentra en la existencia de un capital


dividido en acciones – en algunos países este tipo social se designa,
precisamente, como sociedad por acciones – y es la regla fundamental en
virtud de la cual los socios no responden de las deudas de la sociedad. Son los
dos rasgos principales del concepto de sociedad anónima.

En nuestro derecho la sociedad anónima está definida en el artículo 1° de la


Ley 18.046, en los siguientes términos:

“Artículo 1°. La sociedad anónima es una persona jurídica formada por la


reunión de un fondo común, suministrado por accionistas responsables
solo por sus respectivos aportes y administrada por un directorio
integrado por miembros esencialmente revocables.
La sociedad anónima es siempre mercantil, aun cuando se forme para la
realización de negocios de carácter civil”.

El artículo 2061, inc.3°, del Código Civil, la define en idénticos términos al


transcrito.

2.- CARACTERISTICAS.-

De la norma transcrita, relacionada con otros preceptos legales, pueden


obtenerse los siguientes caracteres de la sociedad anónima chilena:

a) La sociedad anónima es una persona jurídica de derecho privado.


La declaración de la que la S.A. es una persona jurídica, de naturaleza de
derecho privado, es una reiteración del principio por el Código Civil en su
artículo 2053, inciso segundo, que señala:

“La sociedad forma una persona jurídica, distinta de los socios individualmente
considerados”.

(Persona jurídica una persona ficticia, capaz de ejercer derechos y contraer


obligaciones civiles, y de ser representada judicial y extrajudicialmente, art.545
C.C.).

Es interesante que la ley reconozca a la voluntad colectiva, y recientemente a


la voluntad individual con la creación de la sociedad por acciones (SPA) el
poder de formar por la vía de la sociedad una persona jurídica. En este sentido,

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la sociedad anónima en su fundación es una convención o contrato de
asociación o asociativo, ya que deben concurrir dos o más accionistas que
otorguen su estatuto social. Pero, el hecho de que el legislador asigne
personalidad jurídica a la sociedad, escapa a la teoría a la contractualista de la
sociedad para ubicarla más cerca de la teoría de la institución, entendida la
sociedad como un agente intermedio entre el Estado y la persona natural,
dotada de órganos coordinados para la consecución de fines comunes de los
accionistas, que es la obtención de utilidades.

b) La sociedad anónima no cuenta con voluntad directa, sino que su


voluntad nace de los órganos societarios.

La sociedad anónima, en tanto persona ficticia, cuenta con una voluntad,


otorgada por el órgano de administración denominado directorio y por los
acuerdos de las juntas generales de accionistas. Ahí se encuentra radicada y
nace en sentido estricto la voluntad de la sociedad anónima. Sólo el órgano
societario directorio la puede administrar por mandato legal mediante los
llamados “acuerdos”. Hay, además, ciertas potestades que corresponden a las
juntas de accionistas, se trata del poder constituyente o soberano y no de
administración o gestión de dirección como el que compete al directorio.

c) Es una sociedad de capital. Ello significa que la persona del socio y las
vicisitudes que ellos puedan sufrir como muerte, incapacidad, quiebra, etc. no
tienen directamente influencia jurídica en la existencia de la sociedad anónima.

d) Los socios no responden de las obligaciones sociales. Solo tienen


responsabilidad en el cumplimiento de sus respectivas obligaciones de aportar
lo que hubieren convenido.

e) Sistema de administración rígido. La administración de la sociedad


anónima está sujeta por la ley a un sistema que en sus aspectos
fundamentales no puede ser alterado por las partes en sus estatutos. Este
sistema consiste en que la administración está radicada en un órgano
colegiado denominado “directorio” compuesto de personas que pueden ser
removidas de sus cargos.

f) La sociedad anónima es solemne. Su constitución y reforma requiere de


escritura pública, inscripciones en el Registro de Comercio y publicaciones en
el Diario Oficial. Salvo las sociedades anónimas especiales, como bancos,
compañías de seguros y otras, requieren autorización de entes públicos para
su existencia legal y modificaciones.

g) La sociedad anónima es una sociedad por acciones. Ello significa que el


capital de esas compañías está acreditado en títulos valores, transferibles, que
se llaman acciones.

h) En cuanto a fiscalización, la sociedad anónima siempre tiene una


fiscalización, al menos interna, mediante inspectores de cuentas, y la
sociedad anónima abierta está sujeta a una fiscalización interna más estricta,

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mediante auditores externos independientes, y además están sometida a la
fiscalización externa de la Superintendencia de Valores y Seguros.

i) La sociedad anónima es siempre mercantil, aún cuando se forme para


negocios de carácter civil.

La LSA adopta el criterio de la mercantilidad por la forma al establecer el inciso


segundo del artículo 1° y el artículo 2064 del Código Civil que la sociedad
anónima, cualquiera sea su objeto, tendrá carácter mercantil. Interesa precisar
el alcance de estas normas. Es indudable que en virtud de la normativa en
examen, una sociedad anónima, en términos generales, debe ser considerada
comerciante para todos los efectos en que la ley considera tal calidad. Se le
aplicarán entonces las obligaciones que para los comerciantes establecen el
Código de Comercio, la Ley de Quiebras y la legislación tributaria.

¿Todo acto de una sociedad anónima es mercantil?

Pensamos que no es así. Los comerciantes, no obstante su calidad de tales,


pueden realizar actos no comerciales. Pero es indudable que en virtud de la
norma en examen, una sociedad anónima, en términos generales, debe ser
considerada comerciante para todos los efectos en que la ley considera tal
calidad. De este modo, en relación a los actos y contratos que esa sociedad
celebre o en que intervenga, al igual que con aquellos vinculados con el
surgimiento de la misma, como acontece con el acto jurídico fundacional de
toda sociedad, forzosamente habrá que concluir, que por aplicación del
principio de la accesoriedad tales actos deben ser considerados como “actos
de comercio”. En otros términos, la sociedad anónima comercializará esos
actos y contratos, particularmente aquellos realizados en su giro. Sostener lo
contrario, llegaríamos a la conclusión que la norma en examen no produciría
ningún efecto legal.

3.- CLASIFICACIONES DE LAS SOCIEDADES ANÓNIMAS.

El artículo 2° de la Ley 18.046, clasifica las sociedades anónimas en abiertas,


cerradas y especiales.

Las sociedades anónimas pueden ser de tres clases: abiertas, especiales o


cerradas.

Son sociedades anónimas abiertas aquéllas que inscriban voluntariamente o


por obligación legal sus acciones en el Registro de Valores.

La sociedad que por obligación legal deba inscribir sus acciones en el Registro
de Valores o que deba hacerlo en virtud de un acuerdo adoptado al momento
de la constitución de la sociedad o en junta extraordinaria de accionistas,
deberá solicitar la inscripción dentro de los 60 días siguientes a la fecha en que
rige la obligación legal o a la fecha en que se adoptó el acuerdo (art. 3
Reglamento).

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Mientras la inscripción de sus acciones no sea cancelada, la sociedad
mantendrá su calidad de sociedad anónima abierta.

Son sociedades anónimas especiales las indicadas en el Título XIII de esta


ley. Estas son las compañías aseguradoras y reaseguradotas, las sociedades
anónimas administradoras de fondos mutuos, las bolsas de valores y otras
sociedades que la ley expresamente someta a los trámites establecidos en la
ley para tal efecto (v.gr. bancos, sociedades secutitizadoras, A:F.P. etc.)

Son sociedades anónimas cerradas las que no califican como abiertas o


especiales.

Las sociedades anónimas abiertas y las sociedades anónimas especiales,


quedarán sometidas a la fiscalización de la Superintendencia de Valores y
Seguros, en adelante la Superintendencia. En este último caso, quedarán
además sometidas a la primera, en lo que corresponda, cuando emitieren
valores.

Las sociedades anónimas que dejen de cumplir las condiciones para estar
obligadas a inscribir sus acciones en el Registro de Valores, continuarán
afectas a las normas que rigen a las sociedades anónimas abiertas, mientras la
junta extraordinaria de accionistas no acordare lo contrario por los dos tercios
de las acciones con derecho a voto. En este caso, el accionista ausente o
disidente tendrá derecho a retiro.

Cada vez que las leyes establezcan como requisito que una sociedad se
someta a las normas de las sociedades anónimas abiertas o que dichas
normas le sean aplicables, o se haga referencia a las sociedades sometidas a
la fiscalización, al control o a la vigilancia de la Superintendencia, o se empleen
otras expresiones análogas, se entenderá, salvo mención expresa en contrario,
que la remisión se refiere exclusivamente a las normas aplicables a las
sociedades anónimas abiertas en cuanto a las obligaciones de información y
publicidad para con los accionistas, la Superintendencia y el público en general.

En todo lo demás, esas sociedades se regirán por las disposiciones de las


sociedades anónimas cerradas y no estarán obligadas a inscribirse en el
Registro de Valores, salvo que fueren emisores de valores de oferta pública.

Las sociedades anónimas a que se refiere este inciso, que no fueren abiertas,
una vez que cesare la condición o actividad en cuya virtud la ley las sometió al
control de la Superintendencia, podrán solicitar a ésta la exclusión de sus
registros y fiscalización, acreditando dicha circunstancia.

Las disposiciones de la presente ley primarán sobre las de los estatutos de las
sociedades que dejen de ser cerradas, por haber cumplido con algunos de los
requisitos establecidos en el inciso segundo del presente artículo. Lo anterior
es sin perjuicio de la obligación de estas sociedades de adecuar sus estatutos
a las normas de la presente ley, conjuntamente con la primera modificación que
en ellos se introduzca.

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Esta clasificación proviene de la legislación norteamericana y era desconocida
en nuestro país hasta la dictación de las leyes 18.045 y 18.046. En el derecho
comparado las sociedades anónimas abiertas o públicas son aquellas están
destinadas a captar la inversión privada por medio de la oferta pública de título-
valor que ellas emitan.

En general, a las sociedades abiertas se les aplican normas más estrictas que
a las cerradas, que tienden a proteger los derechos del público y del pequeño
inversionista. Antes de la modificación de la ley, el criterio para distinguir entre
sociedades anónimas abiertas y cerradas, estaba dado por el número de
accionistas (con más 500 o más accionistas o en las que, a lo menos, el 10%
de su capital suscrito pertenece a un mínimo de 100 accionistas)

El artículo 1° de la Ley 18.045, sobre mercado de valores, dispone que queda


sometidas a esta ley la oferta pública de valores y sus respectivos mercados e
intermediarios, los que comprenden, entre otros, las bolsas de valores, los
corredores de bolsa y los agentes de valores; las sociedades anónimas
abiertas

Se entiende por valores cualesquiera títulos transferibles incluyendo acciones,


opciones a la compra y venta de acciones, bonos, debentures, cuotas de fondo
mutuos, planes de ahorro, efectos de comercio y, en general, todo título de
crédito o inversión (artículo 3° LMV).

Se entiende por oferta pública de valores la dirigida al público en general o a


ciertos sectores o a grupos específicos de éste (art.4° LMV).

Según el artículo 4° Bis)


LMV, en los mercados de valores se entenderá por:

 Mercado secundario formal: aquél en que los compradores y


vendedores están simultáneamente y públicamente participando en
forma directa o a través de un agente de valores o corredor de bolsa en
la determinación de los precios de los títulos que se transan en él,
siempre que diariamente se publiquen el volumen y el precio de las
transacciones efectuadas y cumpla con los requisitos relativos a número
de participantes, reglamentación interna y aquellos tendientes a
garantizar la transparencia de las transacciones que se efectúan en él,
que establezca la Superintendencia mediante norma de carácter
general;

 Accionista minoritario: toda persona que por sí sola o en conjunto con


otras con las que tenga acuerdo de actuación conjunta, posea menos
del 10% de las acciones con derecho a voto de una sociedad, siempre
que dicho porcentaje no le permita designar un director.

 Inversionistas institucionales: a los bancos, sociedades financieras,


compañías de seguros, entidades nacionales de reaseguro y
administradoras de fondos autorizados por ley. También tendrán este
carácter, las entidades que señale la Superintendencia mediante una

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norma de carácter general, siempre que se cumplan las siguientes
condiciones copulativas: a) que el giro principal de las entidades sea la
realización de inversiones financieras o en activos financieros, con
fondos de terceros; y b) que el volumen de transacciones, naturaleza de
sus activos u otras características, permita calificar de relevante su
participación en el mercado.

Registro de Valores (art. LMV)

La Superintendencia llevará un Registro de Valores el cual estará a disposición


del público. En el Registro de Valores se deberán inscribir:

a) Los emisores de valores de oferta pública;


b) Los valores que sean objeto de oferta pública;
c) Las acciones de las sociedades anónimas que tengan 500 o más accionistas
o, a lo menos, el 10% de su capital suscrito pertenezca a un mínimo de 100
accionistas, excluidos los que individualmente o a través de otras personas
naturales o jurídicas, excedan dicho porcentaje (la inscripción debe hacerse
dentro de los 60 días de haber ocurrido el hecho), y

d) Las acciones emitidas por sociedades anónimas que voluntariamente así lo


soliciten o que por obligación legal deban registrarlas.

Sólo podrá hacerse oferta pública de valores cuando éstos y su emisor, hayan
sido inscritos en el Registro de Valores.

La inscripción en el Registro de Valores obliga al emisor a divulgar en forma


veraz, suficiente y oportuna toda información esencial respecto de sí mismo, de
los valores ofrecidos y de la oferta. Se entiende por información esencial
aquella que un hombre juicioso consideraría importante para sus decisiones
sobre inversión.

4.- DIFERENCIAS FUNDAMENTALES ENTRE LAS NORMAS QUE RIGEN


UNA SOCIEDAD ANÓNIMA ABIERTA Y UNA CERRADA SON LAS
SIGUIENTES.

 Fiscalización por un órgano administrativo del Estado.

Las sociedades anónimas abiertas son fiscalizadas por la Superintendencia de


Valores y Seguros, que es un organismo autónomo del Estado. Las cerradas,
sólo cuando los estatutos se contemple una disposición que, en forma
voluntaria, se acuerde someter a la fiscalización de dicho organismo.

 Número mínimo de directores.

Conforme lo dispone el inciso tercero del artículo 31, la administración de la


sociedad anónima la ejerce un directorio elegido por la junta de accionistas.
Los estatutos deben establecer un número invariable de directores.

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El directorio de las sociedades anónimas cerradas no podrá estar integrado por
menos de 3 directores y el de las sociedades anónimas abiertas por menos de
5, y si en los estatutos nada se dijera, se estará a estos mínimos. Con ello se
asegura un funcionamiento armónico del Directorio.

Sin embargo, en el caso de la sociedad anónima abierta con patrimonio bursátil


igual o superior a 1.500.000 unidades de fomento y a lo menos un 12,5% de
sus acciones emitidas con derecho a voto, se encuentren en poder de
accionistas que individualmente controlen o posean menos del 10% de tales
acciones, el número mínimo de miembros del Directorio es de 7 miembros y
designar al menos un director independiente. Además, deben formar un
“Comité de Directores”, que se integra con tres directores, según lo establece
el artículo 50 bis).

 Libre cesibilidad de las acciones.

Uno de los principios que informan nuestra LSA es el llamado “principio de libre
cesibilidad de las acciones”, conforme al cual se pueden transar las acciones
como título valor negociable, lo que asegura un mercado dinámico y libre,
especialmente para la sociedad anónima abierta.

La sociedad anónima se encuentra regida por el principio de la libre cesibilidad


de las acciones, de manera tal que los estatutos de la sociedad anónima
abierta no pueden contener disposiciones que limiten o condicionen la libre
cesibilidad de las acciones, este principio es absoluto respecto de la anónima
abierta; en cambio en la cerrada se pueden establecer cláusulas en su estatuto
que limiten o condicionen la libre cesibilidad de las acciones manteniéndose en
un mercado “protegido” o “cerrado”, así lo establece el artículo 14 de la LSA.

Artículo 14: “Los estatutos de las sociedades anónimas abiertas no podrán


incluir limitaciones a la libre disposición de las acciones.

Los pactos particulares entre accionistas relativos a la cesión de acciones,


deberán ser depositados en la compañía a disposición de los demás
accionistas y terceros interesados, y se hará referencia a ellos en el Registro
de Accionistas. Si así no se hiciere, tales pactos serán inoponibles a la
sociedad a terceros. Tales pactos no afectarán la obligación de la sociedad de
inscribir sin más trámites los traspasos que se le presenten, de conformidad a
lo establecido en el artículo 12”

El artículo 12 se refiere a que a la sociedad “no le corresponde pronunciarse


sobre la transferencia de acciones y está obligada a inscribir sin más trámite los
traspasos que se le presenten, siempre que éstos se ajusten a las formalidades
mínimas que precise el Reglamento”.

Es decir, si se cumple con las formalidades establecida en el artículo 15 del


Reglamento que prescribe que toda cesión de acciones deberá celebrarse por
escritura privada firmada por el cedente y el cesionario ante dos testigos
mayores de edad o ante corredor de bolsa o ante notario público o por escritura

14
pública, la sociedad está obligada a inscribir sin más trámite los traspasos que
se le presenten.

El artículo 14° establece un principio rector que consiste en la libre cesibilidad


de las acciones, sin perjuicio de que existan pactos entre accionistas que
restrinjan esta libertad, para mantener ciertos equilibrios temporales en la
propiedad accionaria.

El principio de la libre cesibilidad de las acciones para las abiertas, se


encuentra “reforzado” con la regla del artículo 137 de la ley, que da primacía al
citado artículo 14 respecto de cualquier norma estatutaria.

Artículo 137: “Las disposiciones de esta ley primarán sobre cualquiera norma
de lo estatutos sociales que le fuere contraria”.

Si los pactos especiales entre los accionistas, que establezcan reglas


especiales en cuanto a la cesión de acciones, tiene que estar registrado en la
sociedad y hacerse referencia a ellos en el Registro de Accionistas de la
sociedad, bajo la sanción de tenerlos por no escritos.

 En materia de auditorías contables.

Otro principio que informa las sociedades anónimas es el relativo a su


obligación de confeccionar balance de su ejercicio al 31 de diciembre de cada
año o a la fecha que determinen los estatutos (art.73), en el que debe reflejar el
estado patrimonial.

La existencia de balance contable es una garantía para los accionistas, quienes


tienen la competencia de aprobarlos o rechazarlos y que son la expresión de la
gestión del Directorio, conforme lo establece el artículo 56 N° 1 de la ley.

a.- En las sociedades anónimas cerradas, los estados financieros y balance


de la sociedad deben ser auditados o examinados e informados anualmente
por inspectores de cuentas o auditores externos independientes, salvo que los
estatutos eximan de esta obligación a la sociedad o establezcan un mecanismo
diverso de control, o bien, que la administración no sea fiscalizada, ni su
balance y estados financieros examinados, salvo por los accionistas

El artículo 95 del Reglamento señala: “Las personas naturales que se


desempeñen como inspectores de cuentas y auditores externos, deberán ser
mayores de edad, libres administradores de sus bienes y que no haber sido
condenados por delitos que merezcan pena aflictiva. Lo anterior es sin perjuicio
de los requisitos adicionales que puedan establecerse en los estatutos
sociales”.

El Reglamento establece en el art. 90 que: “Los estatutos de las sociedades


anónimas cerradas no sujetas a fiscalización por parte de la Superintendencia,
podrán contener el sistema de fiscalización de la administración que los
accionistas estimen conveniente, pudiendo incluso establecer que la

15
administración no será fiscalizada ni su contabilidad, libros y registros
examinados, salvo por los accionistas…”.

La sociedad anónima abierta debe designar para auditar sus estados


financieros y balance a una empresa de auditoría externa regida por el Título
XXVIII de la Ley 18.045.

Los auditores externos en las abiertas deben revisar el balance, memoria y


estados financieros de la sociedad y deben emitir un informe a la Junta
Ordinaria de Accionistas, respecto de estos instrumentos contables. Estos
auditores, como se dijo, son designados por la junta ordinaria de accionistas.

Los inspectores de cuentas revisan los libros de contabilidad, y estos que


también son elegidos por la junta ordinaria, no pueden ser directores,
liquidadores, gerentes o trabajadores de la sociedad.

 Obligación de repartir dividendos.

Artículo 79: “Salvo acuerdo diferente adoptado en la junta respectiva, por la


unanimidad de las acciones emitidas, las sociedades anónimas abiertas
deberán distribuir anualmente como dividendo en dinero a sus accionistas, a
prorrata de sus acciones o en la proporción que establezcan en sus estatutos
si hubieren acciones preferidas, a lo menos el 30% de las utilidades líquidas de
cada ejercicio. En las sociedades anónimas cerradas, se estará a lo que
determinen los estatutos y si éstos nada dijeren, se le aplicará la norma
precedente”.

La ley establece en el artículo 79 el llamado “dividendo mínimo” u


“obligatorio”, que corresponde al 30% de la utilidad líquida. Sólo procede
cuando la sociedad ha obtenido utilidades y hubiere descontado las pérdidas
de ejercicio anteriores, si las hubiere, y debe ser pagado en dinero.

Se trata de una norma protectora para los accionistas minoritarios, ya que se


exige unanimidad de las acciones con derecho a voto para acordar una regla
de reparto distinta a la señalada.

La parte que no se destine a pago de dividendo, esto es el 70% restante, se


debe destinar a formar un fondo para pago de futuros dividendos o bien, para
provocar un aumento de capital social, por la vía de las “acciones liberadas de
pago” o “crías”, según establece el artículo 80 de la ley.

 Causales de disolución.

Artículo 103: “La sociedad anónima se disuelve:


1) Por el vencimiento del plazo de duración, si lo hubiere;
2) Por reunirse, por un período ininterrumpido que exceda de 10 días,
todas las acciones en mano de una sola persona;
3) Por acuerdo de junta extraordinaria de accionistas;

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4) Por revocación de la autorización de existencia de conformidad con lo
que disponga la ley;
5) Por sentencia judicial ejecutoriada en el caso de las sociedades
anónimas cerradas, y
6) Por las demás causales que contemplan los estatutos”.

Las causales de los números 1), 2) y 3) son aplicables a ambos tipos de


sociedades anónimas.

La causal del número 4), “Por revocación de la autorización de existencia de


conformidad con lo que disponga la ley”, sólo se aplica a las sociedades
anónimas que se encuentran sujetas a régimen de autorización de existencia,
que son aquellas señaladas en el artículo 126, sociedades administradoras de
fondos mutuos, de fondos de pensiones provisionales, compañía de seguro y
de reaseguro, entre otras.

Respecto de la causal del número 5), se aplica sólo a las sociedades anónimas
cerradas cuando una sentencia judicial disponga su disolución, cuando ha sido
solicitada por accionistas que representen al menos el 20% de las acciones
emitidas.

Capítulo Segundo

I.- CONSTITUCION LEGAL Y MODIFICACION

Sección Primera

1.- LA ESCRITURA PÚBLICA DE CONSTITUCIÓN.

Como ya lo expresáramos, las sociedades por acciones nacieron a la vida


jurídica como sociedades solemnes, requerían escritura pública y otros trámites
de publicidad. Además requerían autorización gubernativa, que consistía en
dos decretos del Presidente de la República: el de autorización de existencia y
aquel sobre declaración de estar la sociedad legalmente instalada, que permitía
el funcionamiento de la sociedad. La actual ley 18.046, suprimió la intervención
estatal en la creación y modificación de sociedades anónimas, la cual solo se
mantuvo para ciertas sociedades anónimas especiales, tales como bancos,
administradoras de fondos de pensiones y otras.

Las sociedades anónimas se forma, existe y prueba de acuerdo a las


formalidades establecidas en el artículo 3 de la ley o aquellos establecidos en
el artículo 126 de la misma ley, recibiendo en este último caso la calificación de
sociedades anónimas especiales. Lo anterior, es sin perjuicio de lo dispuesto
en otras leyes para aquellas sociedades a las cuales se les aplica en forma
supletoria las disposiciones de esta ley, como por ejemplo, a las empresas
bancarias.

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“Artículo 3° - La sociedad anónima se forma, existe y prueba por escritura
pública inscrita y publicada en los términos del Artículo 5°. El cumplimiento
oportuno de la inscripción y publicación producirá efectos retroactivos a
la fecha de la escritura.

Las actas de las juntas de accionistas en que se acuerde modificar los


estatutos sociales o disolver la sociedad, serán reducidas a escritura pública
con las solemnidades indicadas en el inciso anterior.

No se admitirá prueba de ninguna especie contra el tenor de las escrituras


públicas otorgadas en cumplimiento de los incisos anteriores, ni aun para
justificar la existencia de pactos no expresados en ellas”.

Se mantiene, de este modo, el régimen general de constitución de las


sociedades comerciales previsto en el Código de Comercio, como un contrato
solemne. La sociedad se prueba con la correspondiente escritura pública
de constitución, no admitiéndose prueba de ninguna especie contra el
tenor de las escrituras otorgadas, ni aun para justificar la existencia de
pactos no expresados en ellas.

La omisión de la escritura pública en la constitución de la sociedad produce la


nulidad de pleno derecho de la sociedad, y no es saneable.

Como se ha expresado, la sociedad anónima debe constituirse por escritura


pública. Debemos, pues, precisar cuándo se entiende cumplido este requisito
como presupuesto esencial para dilucidar, más adelante, cuándo se entiende
faltar la escritura pública.

El artículo 403 del Código Orgánico de Tribunales, sobre la base de los


elementos que sobre el concepto de escritura pública da el artículo 1.699 del
Código Civil, la define como “el instrumento público o auténtico otorgado con
las solemnidades que fija esta ley, por el competente notario, e incorporado en
su protocolo o registro público”.

Para que pueda hablase de escritura pública, el instrumento respectivo debe


cumplir, pues, con los siguientes requisitos:

a) Debe otorgarse ante Notario y ante Notario competente;


b) Debe incorporarse al protocolo o registro de dicho funcionario, y
c) Debe otorgarse con las solemnidades que señala el Código Orgánico.

Sobre el primero, recordaremos que, conforme al artículo 400 del mencionado


Código, Los Notarios son nombrados para un determinado departamento o
para una determinada comuna o agrupación de comunas y les está prohibido
ejercer sus funciones fuera del territorio de su respectiva jurisdicción. Notario
competente, con relación a una escritura social, será, entonces, aquel que la ha
autorizado actuando dentro de la sección territorial para la cual ha sido
designado.

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Sobre el segundo, se trata de algo muy conocido y nos limitamos a recordar
que el artículo 429 del Código Orgánico contiene una descripción completa del
protocolo o registro notarial.

El artículo 426 del Código Orgánico nos dice, sobre estos dos requisitos, que
no se considerará pública o auténtica la escritura que fuese autorizada por
persona que no sea notario o por notario incompetente, suspendido o
inhabilitado en forma legal (N° 1); y tampoco, la que no esté en el protocolo o
se escriba en alguno que no pertenezca al notario autorizante o al de quien
esté subrogando legalmente-

En cuanto al tercer requisito, los artículo 404 a 413 del referido Código nos
señalan las diversas solemnidades de la escritura pública. Nos limitamos a
indicar que, en relación con estos preceptos, el artículo 426 del citado Código,
en sus números 3 a 10 expresa que no se considera pública o auténtica la
escritura en que no consta la designación exacta del día, mes y año en que se
otorga; y la firma de los comparecientes o la forma en que se ha salvado la
circunstancia de que alguno no diera o supiera firmar; en que sean testigos
personas que la ley indica como incapaces para serlo; en que el Notario no ha
suplido la falta de conocimiento de los comparecientes con testigos o las
respectivas cédulas de identidad; que no está en idioma castellano; que no
está escrita con tinta indeleble; en que aparezcan estipulaciones a favor del
Notario y determinados parientes suyos; y que no hay sido firmada dentro de
los sesenta días siguientes a su otorgamiento.

Estos son, pues, los requisitos generales de cualquier escritura y faltando


cualquiera de ellos no existe o se ha omitido la escritura pública-

 MENCIONES DE LA ESCRITURA PÚBLICA.

Artículo 4°- La escritura de la sociedad debe expresar:

1) El nombre, profesión u oficio, el domicilio de los accionistas que


concurran a su otorgamiento, y el rol único tributario o documento de
identidad, si debieren tenerlos.

Se trata sin duda de los fundadores de la compañía. Esta exigencia es propia


de toda sociedad, como asimismo constituye un requisito del acto jurídico
escritura pública la comparecencia de los otorgantes. La mención es, por ende,
esencial para la formación de la sociedad, y tiene importancia para determinar
posteriormente la responsabilidad que afecta a estas personas para el evento
que la compañía no llegue a formarse o quede nula.

La mención del RUT o documento de identidad fue agregado por la Ley N°


20.382, de 20 de octubre de 2009, que perfecciona la normativa que regula los
gobiernos corporativos de las empresas.

2) El nombre y domicilio de la sociedad.

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Por ser la sociedad anónima, al igual que las otras, una persona jurídica
distinta de los socios que la componen, el nombre constituye un atributo de
este ente moral que no puede faltar y, al mismo tiempo, es esta denominación
social la que permite distinguir a la sociedad de otras, como asimismo entrar en
relaciones jurídicas con terceros. El domicilio o sede social constituye también
otro atributo de la persona moral. Si en la escritura social se hubiere omitido el
domicilio social se entenderá domiciliada la sociedad en el lugar de
otorgamiento de aquélla (art. 5°A).

3) La enunciación del o de los objetos específicos de la sociedad.

El objeto de la sociedad es la actividad o negociaciones que realiza. La


sociedad podrá tener por objeto u objetos cualquiera actividad lucrativa que no
sea contraria a la ley, a la moral, al orden público o la seguridad del Estado
(art.9°).

4) La duración de la sociedad, la cual podrá ser indefinida y, si nada se dice,


tendrá este carácter;

5) El capital de la sociedad, el número de acciones en que es dividido con


indicación de sus series y preferencias si los hubiere y si las acciones
tienen o no valor nominal, la forma y plazos en que los accionistas deben
pagar su aporte, y la indicación y valorización de todo aporte que no
consista en dinero.

El capital de la sociedad anónima debe ser dividido y representado en títulos de


participación social denominados acciones. La ley permite crear varios tipos de
acciones, las que se agrupan en series, y deben indicarse en la escritura social
las preferencias de orden económico o institucionales que las favorecen para
diferenciarlas de las acciones comunes, que confieren derechos normales a
sus tenedores. Asimismo está autorizada la creación de acción sin valor
nominal, por lo que deberá expresarse esta circunstancia en el pacto social. La
acción que no tiene valor nominal representa un determinado porcentaje del
capital social.

6) La organización y modalidades de la administración social y de su


fiscalización por los accionistas.

La ley sintetiza en forma bastante apropiada estas exigencias del pacto social
relativas al funcionamiento de la sociedad anónima. Concordante con la
definición de este tipo societario contenida en el artículo 1°, la organización y
modalidades de la administración social deberá prever un cuerpo colectivo
denominado directorio, integrado por miembros esencialmente revocables, que
tendrá a su cargo la gestión de la compañía. Deberá, en consecuencia,
establecer todo lo relativo a este órgano, su composición, atribuciones,
garantías, forma de reunirse y tomar decisiones. etc. Además, la ley se refiere a
la organización del control de regularidad de la gestión social, esto es, a la
fiscalización que ejercen los propios accionistas a través de los inspectores de
cuentas o auditores, designados por la junta ordinaria.

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7) La fecha en que debe cerrarse el ejercicio y confeccionarse el balance y
la época en que debe celebrarse la junta ordinaria de accionistas. Si nada
se dijere, se entenderá que el ejercicio cierra el 31 de diciembre y que la junta
ordinaria de accionistas debe celebrarse en el primer cuatrimestre de cada año.

Las sociedades anónimas confeccionarán anualmente su balance general al 31


de diciembre o a la fecha que determinen sus estatutos. El Directorio debe
presentar a la junta de accionistas para su aprobación o rechazo la memoria
acerca de la situación de la sociedad y el balance general.

8) La forma de distribución de las utilidades.

La participación en las utilidades es un elemento esencial de la sociedad, que


nunca puede faltar, pero el legislador deja entregado a los socios determinar,
en el pacto social, la manera en que se puede hacer su distribución. Al
respecto, las sociedades anónimas abiertas deberán distribuir anualmente
como dividendo en dinero a sus accionistas, a prorrata de sus acciones o en la
proporción que establezcan los estatutos si hubiere acciones preferidas, a lo
menos el 30% de las utilidades líquidas de cada ejercicio, salvo acuerdo
diferente adoptado en la junta respectiva, por la unanimidad de las acciones
emitidas. Las sociedades anónimas cerradas, se rigen en esta materia por lo
dispuesto en sus estatutos, si nada dijeran si le aplican las normas de las
sociedades anónimas abiertas.

9) La forma en que debe hacerse la liquidación.

Interesa precisar de qué manera se procederá a la liquidación una vez


producida la disolución de la sociedad, por cuanto el accionista tiene crédito en
contra de la sociedad por su aporte que ha contribuido a formar el capital
social. La liquidación también interesa a los acreedores sociales e incluso a
terceros, sin exagerar, a gran parte de la colectividad nacional, en ciertos
casos; de ahí que el legislador se preocupe de cautelar este proceso cuando se
trata de sociedades anónimas abiertas sometidas a la fiscalización de la SVS.
La sociedad anónima disuelta subsiste como persona jurídica para los efectos
de su liquidación. Disuelta la sociedad, se procederá a su liquidación por una
comisión liquidadora. Si la disolución de la sociedad hubiere sido decretada por
sentencia ejecutoriada, la liquidación se practicará por un solo liquidador
elegido por la junta general de accionistas en quina que le presentará el
tribunal, en aquellos casos en que la ley no encomiende dicha función a la
SVS.

10) La naturaleza del arbitraje a que deberán ser sometidas las diferencias
que ocurran entre los accionistas en su calidad de tales, o entre éstos y la
sociedad o sus administradores, sea durante la vigencia de la sociedad o
durante su liquidación. Si nada se dijere, se entenderá que las diferencias
serán sometidas a la resolución de un árbitro arbitrador.

11) La designación de los integrantes del directorio provisorio y en las


sociedades anónimas abiertas, de los auditores externos o de los

21
inspectores de cuentas, en su caso, que deberán fiscalizar el primer ejercicio
social.

Aunque las sociedades anónimas tienen un proceso de constitución


simultáneo, se hace necesaria la designación de un directorio provisorio, para
poner en marcha a la persona jurídica con vida propia hasta que, reunidos los
órganos deliberantes de la misma, puedan designar el definitivo. Asimismo, hay
que efectuar el nombramiento de los auditores externos o de los inspectores de
cuentas, en su caso, que tendrán a su cargo la supervisión del primer ejercicio
de la sociedad.

En caso de omisión de cualquiera de las designaciones referidas en el


número 11°, o sea, si no se designan los integrantes del directorio provisorio o
los auditores externos independientes o inspectores de cuentas, en su caso,
podrá efectuarlas una junta de accionistas de la sociedad (art. 5° A inciso
segundo).

En otros términos, la omisión no constituye un vicio formal, sino que es la


propia ley la que señala la forma de suplir dicha falta.

12) Los demás pactos que acordaren los accionistas.

Aquí queda abierta la posibilidad para la autonomía de la voluntad de los


asociados, quienes podrán acordar otros pactos para organizar la sociedad
anónima de acuerdo con su objeto, su dimensión y los fines que se propone
conseguir.

El otorgamiento de la escritura pública con las cláusulas que acabamos de


señalar constituye la primera solemnidad en el proceso de fundación de las
sociedades anónimas.

2.- LAS FORMALIDADES DE PUBLICIDAD. INSCRIPCIÓN Y PUBLICACIÓN.

Se encuentran señaladas por el artículo 5°.

“Artículo 5°- Un extracto de la escritura social, autorizado por el notario


respectivo, deberá inscribirse en el Registro de Comercio correspondiente al
domicilio de la sociedad y publicarse por una sola vez en el Diario Oficial.

La inscripción y publicación deberán efectuarse dentro del plazo de 60 días


contado desde la fecha de la escritura social.

El extracto de la escritura de constitución deberá expresar:

1) El nombre y domicilio de los accionistas que concurran a su


otorgamiento, y el rol único tributario o documento de identidad, si
debieren tenerlos;

2) El nombre, el o los objetos, el domicilio y la duración de la sociedad;

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3) El capital y número de acciones en que se divide, con indicación de sus
series y privilegios si los hubiere, y si las acciones tienen o no valor
nominal, y

4) Indicación del monto del capital suscrito y pagado y plazo para enterarlo,
en su caso”.

El extracto de una modificación deberá expresar la fecha de l escritura y el


nombre y domicilio del notario ante el cual se otorgó. Sólo será necesario hacer
referencia al contenido de la reforma cuando se haya modificado algunas
materias señaladas en el inciso precedente”.

Esta disposición está complementada por el artículo 5 del Reglamento que


señala: ‘’El extracto de una escritura de constitución de una sociedad anónima
deberá expresar también la fecha de la escritura y el nombre y domicilio del
notario ante el cual se otorgó”.

Acorde con lo señalado en el artículo 48 del Código Civil, el plazo de 60 días es


de días corridos y expira a la medianoche del último día del plazo. Además, es
plazo fatal

Si el extracto no se encuentra autorizado por el Notario ante el cual se otorgó la


escritura pública, es causal de rechazo por el Conservador, conforme lo
dispone el artículo 8° del Reglamento sobre el Conservador de Comercio

No es necesario que aparezca en el extracto la forma y los plazos en que cada


accionista paga o debe enterar su aporte y la valorización de los aportes no
dinerarios, bastando la indicación del monto global del capital suscrito y pagado
y el plazo para enterarlo en su caso.

3.- SOLEMNIDADES DE LAS MODIFICACIONES.-

Toda reforma a los estatutos de la sociedad, como por ejemplo, cambio de


nombre, aumento o disminución de capital, duración, domicilio, y otras
modificaciones de éste, deben ser acordadas por la junta extraordinaria de
accionistas.

Las actas de las juntas generales de accionistas en que se acuerde modificar


los estatutos sociales o disolver la sociedad, serán reducidas a escritura
pública. La reducción a escritura pública la debe practicar la persona
encargada para tal trámite por la propia junta, a quien se le faculta
expresamente para tal efecto.

El extracto de la modificación debe inscribirse en el Registro de Comercio del


domicilio social y publicarse en el Diario Oficial, ambos trámites dentro del
plazo de 60 días contados desde la fecha de la escritura pública, debiendo
contener la fecha de la escritura y el nombre y domicilio del notario que la
otorgó y también hacer referencia al contenido de la reforma en cuanto ella

23
haya modificado alguna de las menciones que debe contener el extracto de la
escritura de constitución, según señala el artículo 5° de LSA y artículo 5 del
Reglamente.

El inciso final de esta última norma expresa que en el extracto de una escritura
de una modificación de sociedad no será necesario hacer referencia a la
individualización de los accionistas que concurrieron a la junta que aprobó la
reforma respectiva.

 Momento en que se producen sus efectos las escrituras de


constitución y modificación de una sociedad anónima.

El inciso primero del artículo 3° establece: “El cumplimiento oportuno de la


inscripción y publicación producirá efectos retroactivos a la fecha de la
escritura”.

Esto significa que tratándose de la constitución o modificación de las


sociedades solemnes, entre ellas, la sociedad anónima, los efectos de estos
actos no se producirán al momento de practicar la última solemnidad, sino que
si se cumplen en tiempo y forma con las formalidades prescritas en la ley, los
efectos se retrotraen al momento de celebración de la escritura, o sea se
producen desde esa misma fecha.

 Publicidad de los estatutos.

El artículo 7° dispone que la sociedad deberá mantener en la sede principal y


en la de sus agencias o sucursales, así como en su sitio de Internet, en el caso
de sociedades anónimas abiertas que dispongan de tales medios, a disposición
de los accionistas, ejemplares actualizados de sus estatutos actualizados
firmados por el gerente y una lista actualizada de los accionistas, con
indicación del domicilio y número de acciones.

Es de responsabilidad del directorio la custodia de los libros y registros


sociales, y que éstos sean llevados con la regularidad exigida por la ley. El
directorio podrá delegar esta función, de lo que deberá dejarse constancia en
actas.

Los directores, el gerente, el liquidador o liquidadores, en su caso, será


solidariamente responsables de los perjuicios que causen a accionistas y
terceros en razón de la falta de fidelidad o vigencia de tales libros. Lo anterior
es sin perjuicio de las sanciones administrativas que además pueda aplicar la
SVS a las sociedades anónimas abiertas.

SECCIÓN SEGUNDA

SANCION POR INCUMPLIMIENTO DE LAS FORMALIDADES

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La Ley 19.499, sobre saneamiento de vicios de nulidad de sociedades, de
1997, modificó el régimen sancionatorio de las sociedades comerciales y que
es aplicable a las sociedades anónimas. Existen dos tipos de nulidades:
nulidad de pleno derecho y nulidad saneable.

I.- Nulidad de pleno derecho. Artículo 6° LSA.

La sociedad anónima que no conste de escritura pública, ni de instrumento


reducido a escritura pública, ni de instrumento protocolizado, es nula de pleno
derecho y no podrá ser saneada.

Se trata de una sanción extrema cuyos efectos se producen ipso jure, sin
necesidad de declaración judicial alguna y sin posibilidad de saneamiento. La
privación de efectos de pleno derecho opera sin perjuicio de la acción por
enriquecimiento sin causa que pudiera proceder.

Si la sociedad anónima afecta a nulidad de pleno derecho existiere en el hecho


por reunirse sus elementos esenciales, se convierte en una comunidad. La
distribución de las utilidades y pérdidas, así como la devolución de los aportes,
se hacen de acuerdo con lo pactado y, en subsidio, de acuerdo con las reglas
de la sociedad anónima, es decir, en proporción a la cuota social.

En la situación que estamos analizando, los miembros de la comunidad


responden solidariamente frente a terceros con quienes hayan contratado en
nombre y en interés de ella y no podrán oponer a los terceros la falta de los
instrumentos mencionados.

Los terceros podrán probar la existencia de la sociedad anónima de hecho


convertida legalmente en comunidad, por cualquiera de los medios de prueba
autorizados por el Código de Comercio, prueba que el juez tiene que apreciar
de acuerdo con las reglas de la sana crítica.

En cuanto a las modificaciones viciadas, si ellas no constan de escritura


pública, ellas son inexistentes en virtud de lo previsto en el artículo 3° inciso
final, ya que en virtud de dicha norma no pueden hacerse valer dichas reformas
para que prevalezcan sobre el estatuto social.

Si la modificación consta de escritura pública, pero ésta no ha sido


oportunamente inscrita y publicada, de conformidad con lo prescrito en el inciso
final del artículo 6°, dicha reforma no produce efecto, frente a los accionistas, ni
terceros, salvo el caso de saneamiento. La ley señala que la privación de
efectos opera de pleno derecho, sin perjuicio de la acción por enriquecimiento
sin causa que proceda.

II.- Nulidad saneable. Artículo 6° LSA.

Según el artículo 6°, esta sanción se aplica en los siguientes casos:

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 Si la sociedad no se ha constituido por escritura pública, pero al menos
conste de instrumento reducido a escritura pública o de instrumento
protocolizado.

 Si en la escritura se omiten las enunciaciones indicadas en los números


1, 2, 3 o 5 del artículo 4° de la LSA.

 Si el extracto se inscribió o se publicó tardíamente.

 Si en el extracto se omite cualquiera de las indicaciones señaladas en el


artículo 5° LSA, y

 Si se ha omitido absolutamente la inscripción del extracto o su


publicación.

En los casos recién enumerados la nulidad debe ser declarada judicialmente.


La sociedad declarada nula se disuelve y debe ser liquidada conservando al
efecto su personalidad jurídica. Su liquidación se efectuará según las reglas
previstas en los estatutos, o en subsidio, de acuerdo con las normas legales.
Los acreedores sociales hacen efectivos sus créditos en el patrimonio de la
sociedad durante su liquidación.

Según el artículo 6°, inciso 3°, se equipara a la omisión de enunciaciones


cualquiera disconformidad esencial que exista entre las escrituras y sus
extractos inscritos y publicados. Se entiende por disconformidad esencial la
que induce a una errónea comprensión de la escritura extractada. La ley
pretende ahora reducir la posibilidad de que se presente la nulidad cuando la
disconformidades no son relevantes, es decir, que no obstante ellas se puede
comprender la escritura en forma inequívoca.

En caso de nulidad saneable de una sociedad anónima, los otorgantes del


pacto declarado nulo responden solidariamente a los terceros con quienes
hubieren contratado a nombre y en interés de la sociedad, según lo previsto en
el inciso final del artículo 6°.

Como se trata de una sociedad anónima, lo normal es que las obligaciones las
haya contraído el directorio o el o los gerentes como delegados de dicho
órgano y no los socios fundadores, de manera que hay que entender que la
responsabilidad solidaria recae sobre los socios fundadores aunque no sean
ellos quienes han contratado personalmente en nombre de la sociedad, porque
son ellos quienes debían velar por la constitución legal de la sociedad.

III.- Vicios en reformas estatutarias saneables. –

Al respecto hay que distinguir: a) si los vicios inciden en una reforma inscrita y
publicada o b) si ellos se producen respecto de una modificación social no
inscrita ni publicada.

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De conformidad con lo previsto en el art. 6° inciso segundo, están afectas a
nulidad absoluta saneable las reformas estatutarias y los acuerdos de
disolución de una sociedad, que habiéndose inscrito y publicado
oportunamente, el extracto omita cualquiera de las menciones exigidas por el
artículo 5° del citado texto legal. Cuando se trata de un extracto de reforma de
estatutos, su contenido se limita a las indicaciones aludidas en el inciso final del
artículo 5°.

No obstante, estas modificaciones y acuerdos de disolución producen efectos


entre los accionistas y respecto de terceros, tanto en cuanto no sean
declarados nulos. En todo caso, de declararse esta nulidad, no producen
efectos retroactivos.

En el caso de las reformas no inscritas o no publicadas cuando corresponde,


su nulidad opera de pleno derecho, tanto entre los socios como respecto de
terceros, sin necesidad de declaración judicial, sin perjuicio de su saneamiento
legal y de la posibilidad de ejercitar la acción de enriquecimiento injusto.

IV.- Prescripción.

Según prescribe el inciso final del artículo 6, no podrá pedirse la nulidad de una
sociedad o de una modificación del estatuto social, luego de transcurrido
cuatro años desde la ocurrencia del vicio que a origina.

La tendencia universal es restringir la nulidad en el contrato de sociedad,


especialmente en la sociedad anónima, lo que también ocurre en nuestra
legislación.

V.- Infracción de ley en la sociedad anónima.

El artículo 133 señala como sanción en caso de infracción a las disposiciones


de dicha ley, la obligación de indemnizar perjuicios. Lo anterior es sin perjuicio
de las demás sanciones civiles, penales y administrativas que correspondan.

Por las personas jurídicas responderán además civil, administrativa y


penalmente, sus administradores o representantes legales, a menos que
constare su falta de participación o su oposición al hecho constitutivo de
infracción.

Los directores, gerentes y liquidadores que resulten responsables, lo serán


solidariamente entre sí y con la sociedad que administren, de todas las
indemnizaciones y demás sanciones civiles o pecuniarias.

Toda pérdida irrogada al patrimonio de la sociedad como consecuencia de una


infracción a la LSA, su reglamento, los estatutos sociales o las normas que
imparta la Superintendencia, dará derecho a un accionista o aun grupo de
accionistas que representen, a lo menos, un 5% de las acciones emitidas por la
sociedad o a cualquiera de los directores de la sociedad, a demandar la

27
indemnización de perjuicios a quien corresponda, en nombre y beneficio de la
sociedad.

VI.- Formalidades que deben cumplirse para el saneamiento.

Si la sociedad se constituyó con vicio saneable, para que quede saneada la


nulidad, el Directorio debe convocar a Junta Extraordinaria de Accionistas, e
indicar en el aviso de citación la materia a tratar, vale decir, hacer referencia al
saneamiento.

La junta debe celebrarse ante notario, quien deberá certificar que el acta es
expresión fiel de lo ocurrido y acordado en la reunión.

De conformidad a lo señalado en el artículo 69, para tomar este acuerdo se


requiere del voto conforme de las dos terceras partes de las acciones emitidas
con derecho a voto.

Del acuerdo adoptado por la Junta se dejará constancia en el acta, la cual se


reducirá a escritura pública.

Un extracto de la escritura de saneamiento debe ser inscrito en el Registro de


Comercio del domicilio social y publicado en el Diario Oficial por una sola vez.
Ambos trámites dentro del plazo de 60 días.

El extracto de la escritura de saneamiento deberá contener:

a) La fecha de la escritura extractada y el nombre y domicilio del notario


ante el cual se otorgó.
b) La fecha de la escritura pública que contenga el acto que se sanea y el
nombre del domicilio del notario.
c) Un extracto de las modificaciones mediante las cuales se corrige el vicio
de que se trata.
Este extracto debe ser autorizado por el notario que ejerza en la notaría ante la
cual se otorgó esta escritura.

Si se trata de sociedades especiales, por ejemplo, una compañía de seguros,


además debe contar con la autorización de la SVS.

De conformidad a lo que dispone el artículo 69, el acuerdo de la junta sobre el


saneamiento da derecho a retiro al accionista disidente, o sea aquel que se ha
opuesto al acuerdo. La sociedad deberá pagar el valor de las acciones.

Capítulo Tercero

Sección Primera

NOMBRE, DOMICILIO, DURACION Y OBJETO.

28
A.- EL NOMBRE DE LA SOCIEDAD.

Como persona jurídica que es, la sociedad tiene derecho a un nombre. Este es
el distintivo externo que tiene la sociedad y el medio que dispone para entrar en
relaciones de derecho o de negocios con terceras personas. Es a la sociedad
lo que el nombre y apellido son a la persona natural.

El artículo 8° de la LSA, expresa que “El nombre de la sociedad deberá


incluir las palabras “Sociedad Anónima” o la abreviatura “S.A.”.

La sociedad tendrá un solo nombre social. Los estatutos podrán contemplar


nombres de fantasía y sigla, para efectos de publicidad, propaganda u
operaciones de banco..

Sobre los demás contenidos del nombre, la ley otorga amplia libertad para que
ella pueda adoptar el nombre de una persona física, tomar la denominación de
su objeto o tener un nombre de fantasía. La única exigencia consiste en que el
nombre incluya las palabras “sociedad anónima” o la abreviatura “S.A.”.

En caso que el nombre de una sociedad anónima fuere idéntico o semejante al


de otra sociedad existente, esta última tendrá derecho a demandar su
modificación en juicio sumario. Se otorga el referido derecho a toda sociedad
cuyo nombre no solo sea idéntico sino que semejante a aquel de una nueva
sociedad anónima. De esta suerte la ley protege el nombre social que es un
atributo de la personalidad jurídica que ampara a la sociedad y que sirve para
identificarla frente a las demás de su especie y distinguirla de sus propios
socios.

B.- DOMICILIO SOCIAL.

El domicilio está definido en el artículo 59 del Código Civil como la residencia,


acompañada real o presuntivamente del ánimo de permanecer en ella.

El domicilio de una sociedad interesa tanto a las partes como a terceros. En


efecto, el domicilio social en muchas ocasiones determina el lugar donde deben
realizarse las formalidades de inscripción de las sociedades, lo que es de
interés para las partes y terceros. También la cuestión interesa a terceros,
pues el domicilio del demandado es un factor determinante, en muchos casos,
del tribunal ante el cual deben ejercerse acciones en contra de la sociedad.

El domicilio es una formalidad que debe contener la escritura (art. 4°, N°2). Sin
embargo, si en la escritura social se hubiere omitido el domicilio social se
entenderá domiciliada la sociedad en el lugar de otorgamiento de aquélla,
según lo prescribe el artículo 5° A de la LSA.

C.- DURACION.

29
La duración de la sociedad anónima es una mención que puede contenerse en
los estatutos sociales. Si nada se expresa, se entiende que dura
indefinidamente (Art.4°, n° 4).

La ley no limita la libertad de las partes para pactar la fórmula que deseen
estipular para determinar la duración de la sociedad.

Tratándose de sociedades anónimas de duración indefinida, ellas persisten en


el tiempo, por mientras su junta de accionistas, reunida extraordinariamente, no
decida su disolución, lo que puede acordarse por los accionistas con el quórum
que fijen los estatutos. A falta de norma estatutaria, la disolución se debe
acordar por la mayoría ordinaria de acciones. Además, es preciso reducir a
escritura pública el acta de la junta que acuerda la disolución e inscribir el
extracto en el Registro de Comercio del domicilio social y publicarlo en el Diario
Oficial (artículos 3° inciso 2° y 57 N° 1 LSA).

Si la sociedad tiene una duración determinada y la junta de accionistas decide


acordar su disolución anticipada, el quórum legal mínimo que requiere es de los
2/3 de las acciones con derecho a voto, debiendo aplicarse además las
formalidades de toda reforma estatutaria (artículo 3°, inc.2° y 67 N°2 de la
LSA).

Su la sociedad se disuelve por el vencimiento del término estipulado, en dicho


evento el directorio debe extender una escritura pública de declaración e
inscribirla y publicarla, bajo sanción de que sus miembros queden
solidariamente responsables por los perjuicios que puede causar esta omisión
legal, acorde con lo que prescribe el artículo 108. Sin embargo, aun faltando la
escritura de declaración y su inscripción y publicación, la disolución por
vencimiento del plazo produce plenos efectos respecto de los accionistas y de
terceros desde el solo vencimiento del plazo.

D.- EL OBJETO SOCIAL.

El artículo 9° prescribe que “La sociedad podrá tener por objeto u objetos
cualquiera actividad lucrativa que no sea contraria a la ley, a la moral, al orden
público o a la seguridad del estado”.

En la ley chilena el objeto social hace referencia a la “actividad” de la sociedad.


Según el artículo 4° la escritura social debe expresar: “N° 3. La enunciación del
o de los objetos específicos de la sociedad”.

Según el diccionario, especificar significa “Explicar, declarar con individualidad


una cosa” y específico, “lo que caracteriza y distingue una especie de otra”.

La razón de la exigencia legal en estudio en cuanto a indicar el objeto


específico de la sociedad anónima consiste en que el público inversor y los
accionistas puedan conocer claramente las actividades a que se dedicará la
sociedad. Por ello no son admisibles cláusulas sobre objeto social que
expresen, por ejemplo, que la compañía podría realizar todos los negocios que

30
determine su directorio, o bien, realizar toda clase de operaciones mercantiles
o comerciales, pues en tal caso no hay especificación del objeto social.

Sin embargo, la disposición en comento no prohíbe sociedades con giro u


objetos amplios o con varios giros. La pluralidad de objeto social se aviene a la
necesidad de este tipo societario de constituirse para emprender varios rubros
de actividades económicas diferentes.

Capítulo Cuarto

EL CAPITAL SOCIAL Y DE LAS ACCIONES

Nos referiremos en primer lugar a la normativa sobre el capital de la sociedad,


para luego referirnos a las que tratan preferentemente de las acciones.

Sección Primera

A. DEL CAPITAL SOCIAL

1.- Capital dividido en acciones.

El capital de una sociedad es un elemento “necesario” para que exista tal


sociedad. Porque el capital social es el resultado de lo que los socios “ponen
en común”, según la expresión de los artículos 2053 y 2055 del Código Civil.

El capital de la sociedad anónima es el “fondo común” suministrado por los


accionistas, dividido en títulos negociables denominados acciones, todos de
igual valor. Dicha división constituye una mención necesaria que deben
contener los estatutos de la compañía bajo sanción de nulidad.

El capital de la sociedad deberá ser fijado de manera precisa en los estatutos y


sólo podrá ser aumentado o disminuido por reforma de los mismos (art.10,
inciso 1°).

El capital social estará dividido en acciones de igual valor. Si el capital estuviere


dividido en acciones de distintas series, las acciones de una misma serie
deberán tener igual valor (Artículo 11, inciso 1°).

En caso de existir distintas series de acciones, todos los títulos de una misma
serie deberán tener igual valor.

La sociedades de capitales ofrecen la ventaja de la limitación del riesgo al


monto de la aportación y los socios o accionistas son responsables tan sólo del
pago de sus acciones.

Las consecuencias más importantes del imperativo legal de la división del


capital en acciones, consiste en que los derechos o cuotas sociales que
corresponden al socio en este tipo de compañías, que más propiamente se

31
denomina accionista, deben estar representados en un título-valor o título de
crédito, la acción, que es cesible. Además la cesión o transferencia de acciones
en cuanto importan cambios en la persona del accionista, no afecta la
existencia legal de la compañía.

La ley de sociedades anónimas no exige para las sociedades anónimas


abiertas o cerradas un capital mínimo. Sin embargo, exige claramente que el
capital sea fijado de manera precisa en los estatutos y que sólo puede ser
aumentado o disminuido por reforma de los mismos.

2.- Principio de la efectividad del capital.

Atendida la circunstancia que en la sociedad anónima el accionista sólo


responde del pago de sus acciones y no por las deudas sociales, el principio de
la efectividad persigue que el capital sea real, porque constituye el derecho de
prenda general para los acreedores de la compañía. Este principio tiene las
siguientes manifestaciones en la legislación de sociedades anónimas.

1) Los aportes no consistentes en dinero deben ser avaluados por peritos,


salvo acuerdo unánime en contrario de las acciones emitidas. En los casos de
aumento de capital, la junta debe además probar los aportes y su estimación.
Si los aportes no dinerarios son valorados por peritos, no hay riesgo de
sobreavalúo o infravaloración de los mismos.

El cumplimiento de esta exigencia, vale decir, si los aportes no dinerarios no


son valorados por peritos, no podrá hacerse valer pasados dos años contados
desde la fecha de la escritura, en la cual conste el respetivo aporte. El
cumplimiento de tales formalidades efectuado con posterioridad a la escritura
de aporte, sanea la nulidad.

2) Se prohíbe la creación de acciones de industria y de organización. La


limitación está contenida en el artículo 13 de la LSA y está destinada a
garantizar que todas las acciones de la sociedad sean de capital, que
correspondan a una parte de él y representen un valor real pagado. Esto
constituye al mismo tiempo una limitación legal para las acciones preferidas,
porque el privilegio no puede corresponder a un aporte de industria ni de
organización.

Declaración: Cada vez que se produzca una disminución de capital de pleno


derecho, el directorio o el gerente general de la sociedad deberá dejar
constancia de ella, por escritura pública, anotada al margen de la inscripción
social, dentro de los 60 días siguientes a la ocurrencia del hecho que la motiva
(art. 56 del Reglamento).

3) Al constituirse la sociedad el capital inicial debe quedar totalmente suscrito y


pagado en un plazo no superior a tres años. En caso que así no ocurriere, al
expirar el término de tres años, el capital queda reducido al monto
efectivamente suscrito y pagado.

32
2.- El capital como parte integrante del estatuto. Aumento o disminución
del capital.

Como consecuencia de que el capital de la anónima es un elemento que debe


contenerse en los estatutos sociales, se infiere que no puede ser variado sino
por reforma de ellos. Debe señalarse que la calidad de cláusula estatutaria que
tiene el capital es una exigencia general para toda sociedad comercial, salvo la
cooperativa.

En toda sociedad es importante el monto del capital, tanto para la sociedad


como para sus accionistas y terceros, especialmente acreedores. Por tal motivo
es plenamente justificado, especialmente en la anónima, típica sociedad de
capital, que se exija reforma de estatutos para su variación.

a) Aumentos de capital.

El aumento de capital constituye una reforma de estatutos que sólo puede ser
acordada en junta extraordinaria de accionistas, celebrada ante notario (art. 57
N° 2), por la mayoría prevista en el pacto social. Tratándose de sociedades
anónimas cerradas, este acuerdo debe adoptarse por mayoría absoluta de las
acciones emitidas con derecho a voto (art.67). Debe además cumplirse con las
formalidades de publicidad de toda reforma de estatutos (el acta de reducción a
escritura pública, de la cual se elabora un extracto para inscribir y publicar).

Los acuerdos de la junta extraordinaria de accionistas relativos a aumentos de


capital, no pueden establecer un plazo superior a tres años, contado de la
fecha de los mismos, para la emisión, la suscripción y pago de las acciones
respectivas, cualquiera sea la forma de su entero. Transcurrido este término, el
aumento queda reducido a la cantidad efectivamente pagada, salvo que
estuviere pendiente una emisión de bonos convertibles en acciones y por la
cantidad de acciones necesarias para cumplir con la acción (art. 24). Las que
pueden permanecer sin ser suscritas ni pagadas para tales efectos.

Formas de realizar el aumento de capital. La sociedad anónima dispone de los


siguientes mecanismos para llevar a efecto una decisión sobre aumento de
capital:

1) Emisión de nuevas acciones de pago que se ofrecerá al precio que


determine libremente la junta de accionistas. Este mayor valor debe
capitalizarse y el eventual menor valor cargarse a pérdidas, en sus respectivos
casos.

Las opciones para suscribir acciones de aumentos de capital deben ser


ofrecidas, al menos por una vez, preferentemente a los accionistas a prorrata
de las acciones que posean. Este derecho de preferencia debe ejercerse o
transferirse dentro del plazo de 30 días contados desde que se publique la
opción (art. 25). El derecho es asimismo renunciable.

33
Si la opción no se ejercita o transfiere, se pueden ofrecer libremente las
acciones a otras personas, y el hecho de adquirirlas implica la aceptación de
los estatutos sociales y de los acuerdos de las juntas de accionistas, debiendo
constar por escrito la suscripción, para la cual un instrumento privado es
suficiente, por cuanto la ley no exige el otorgamiento de escritura pública.

2) La capitalización total o parcial de la parte de utilidades que no se


distribuyen como dividendos mínimos obligatorios o adicionales, por medio de
las acciones liberadas de pago o crías o por el aumento del valor nominal de
las acciones.

Las acciones liberadas que se emiten se distribuyen entre los accionistas a


prorrata de las acciones suscritas en el respectivo registro, el quinto día hábil
anterior a la fecha del reparto (art. 80).

3) Capitalización del fondo de revalorización del capital propio y los demás


fondos susceptibles de ser capitalizados.

b) Disminución del capital.

Para lograr disminuir el capital de una sociedad anónima se requiere de una


reforma de estatutos, acordada en junta extraordinaria de accionistas,
celebrada con la presencia de un notario, por el voto conforme de los dos
tercios de las acciones emitidas con derecho a voto y con las formalidades de
publicidad atingente a la reforma (acta reducida a escritura pública y
publicación e inscripción de su extracto).

Formas de realizar la disminución de capital. Para logar la disminución del


capital social pueden utilizarse los siguientes mecanismos:

1) La disminución del valor nominal de las acciones, devolviendo la


diferencia al accionista.

2) En el caso que las acciones no estuvieren totalmente pagadas, liberando


al accionista de la obligación de pagar total o parcialmente el saldo y
disminuyendo su valor nominal.

3) Mediando la compra por la sociedad de acciones de su propia emisión,


con los requisitos exigidos en el artículo 27, esto es:

i) cuando resulte del ejercicio del derecho de retiro del accionista


disidente (art.69).
ii) Cuando resulte de la fusión con otra sociedad que sea
accionista de la sociedad absorbente.
iii) Para cumplir la reforma de disminución cuando la cotización
de acciones en el mercado fuere inferior al valor de rescate
que proporcionalmente corresponda pagar a los accionistas.

Esta materia se tratará en detalle más adelante.

34
La disminución de capital no solo es una cuestión de interés para los
accionistas y la sociedad, sino que también de terceros.

Sobre el particular y para la protección de todos los intereses involucrados,


nuestra legislación estima suficiente lo establecido en los artículos 28, 29 y 67
N° 5 de LSA. Estos preceptos prescriben, por una parte, a título de disposición
de orden público, que la disminución de capital solo puede acordarse por la
junta extraordinaria de accionistas con el quórum mínimo de los 2/3 de las
acciones emitidas, con derecho a voto.

Por otro lado, la ley exige el transcurso del plazo de 30 días contados desde la
publicación del extracto de la reforma que acuerda una disminución de capital
para hacerla efectiva mediante el reparto o devolución del capital o compra de
sus propias acciones. Este plazo se otorga para dar tiempo a terceros o a los
accionistas minoritarios para ejercer los derechos que puedan corresponderles.
Estos derechos respecto de terceros acreedores podrían consistir en atacar el
acto vía de las revocatorias, si fuere perjudicial a sus legítimos derechos.

También establece la ley que prefieren, en caso de quiebra de la sociedad, los


derechos de los demás acreedores respecto de aquellos de los accionistas
derivados de una disminución de capital y permite a los acreedores sociales
instar a su revocación como nulidad de derecho en los términos previstos en el
artículo 76 de la Ley de Quiebras.

Por su parte, el art.69 inciso final del Código Tributario, señala que no pueden
efectuarse disminuciones de capital en las sociedades sin autorización previa
del Servicio de Impuestos Internos. Se entiende que esta norma, aplicable a
toda sociedad, se refiere a “efectuar” la disminución y no a acordarla. De otro
lado, creemos que el Servicio está obligado a darla, sin perjuicio de su derecho
a liquidar o cobrar impuestos debidos. Además, la infracción de tal norma no
acarrea efectos civiles acorde con lo previsto en el artículo 4° del Código
Tributario.

3.- Principio de la conservación del capital. Revalorización automática del


capital social y de las acciones con valor nominal.-

Mediante este principio se pretende que el capital social mantenga el valor que
tenía al tiempo de la constitución de la sociedad. Las siguientes medidas
legislativas lo consagran:

1) Según el art.10 en sus incisos 2° y 3°, el capital se ajusta al resultado del


ejercicio, automáticamente, incorporando la revalorización del capital propio y
del valor nominal de las acciones.

Nuestra legislación tributaria ha establecido un sistema de valorización del


capital propio en el artículo 41 de la Ley de la Renta.

35
2) Se establece que los saldos insolutos de las acciones suscritas y no
pagadas sea reajustarán en la misma proporción en que varíe la unidad de
fomento (art. 16 inc. 1°).

3) Se prohíbe a la sociedad adquirir sus propias acciones, salvo los casos


excepcionales señalados en el artículo 27 (resulte del derecho a retiro; en el
caso de fusión, etc). La adquisición de acciones por la propia sociedad significa
una disminución del capital social que sólo puede tolerarse en casos
excepcionales en virtud del principio que informa el capital social.

4) Se reglamenta en forma estricta la posibilidad de realizar una disminución


del capital social, sólo en los casos y con los requisitos que la ley autoriza,
incluso imponiéndoles obligaciones concernientes a la publicidad de esta
medida (art. 28)

5) Se establece que es obligatorio sacar los dividendos de las utilidades


líquidas del ejercicio, previa absorción de las pérdidas si las hubiere (art.78).

4.- Igualdad de las acciones y series de acciones.-

El art. 11 inciso primero expresa: “El capital social estará dividido en acciones
de igual valor. Si el capital social estuviere dividido en acciones de distintas
series las acciones de una misma serie deberán tener igual valor”. Por ejemplo,
acciones “Serie A”, valor $ 100; acciones “Serie B”, valor $ 200.

De otro lado, el art. 20 de la misma ley admite la existencia de acciones


preferentes. Dice la norma “Las acciones pueden ser ordinarias o preferidas.
Las preferencias deben constar en los estatutos sociales y en los títulos de las
acciones deberá hacerse referencia a ellas”.

5.- Plazos para enterar el capital.-

Se refieren a esta materia los artículos 4° N° 5, 11 inciso 2° y 24 de la LSA.

De acuerdo con dichas normas, se hace necesario distinguir entre los enteros
de capital acordados en la constitución de la sociedad de aquellos que resultan
de una reforma de estatutos.

El art. 11, inciso segundo, de la LSA, sólo exige que el capital inicial debe
quedar totalmente suscrito y pagado en un plazo no superior a tres años.
Agrega que si así no ocurriere, al vencimiento de dicho plazo el capital social
quedará reducido al monto efectivamente suscrito y pagado.

La normativa actual, a diferencia de la anterior, no exige que una parte del


capital esté suscrita y pagada al momento de constituirse una sociedad
anónima.

La no indicación del plazo para enterar los aportes es la escritura de


constitución de la sociedad no acarrearía la nulidad de ésta, no obstante lo

36
prescrito en el artículo 4°, N° 5, en relación con el artículo 6°, inc.2°, ambos de
la LSA, por la disposición supletoria que establece un plazo de tres años, que
contempla el art. 11 inc.2° de la misma ley. En consecuencia, no hay nulidad,
sino la sanción prevista por la ley para tal evento, es la reducción de pleno
derecho del capital, que además debe publicarse en la forma prevista en el
artículo 33 del Reglamento.

Aumentos de capital acordados en juntas de accionistas.

En cuanto a aumentos de capital acordados en reforma de estatutos, el art. 24


establece:

“Los acuerdos de las juntas de accionistas sobre aumentos de capital no


podrán establecer un plazo superior a tres años, contado desde la fecha de los
mismos, para la emisión, suscripción y pago de las acciones respectivas,
cualquiera sea la forma de su entero. Vencido el plazo establecido por la junta
de accionistas sin que se haya enterado el amento de capital, el directorio
deberá proceder al cobro de los montos adeudados, si no hubiere entablado
antes las acciones correspondientes, salvo que dicha junta lo hubiere
autorizado por dos tercios de las acciones emitidas para abstenerse del cobro,
caso en el cual el capital quedará reducido a la cantidad efectivamente pagada.
Agotadas las acciones de cobro, el directorio deberá proponer a la junta de
accionistas la aprobación, por mayoría simple, del castigo del saldo insoluto y
la reducción del capital a la cantidad efectivamente recuperada.

El inciso 2° de la misma disposición legal establece una excepción a esta regla


tratándose de sociedades que tengan emitidos bonos convertibles en acciones,
al señalar: “No obstante lo dispuesto en el inciso primero precedente, mientas
estuviere pendiente una emisión de bonos convertibles en acciones, deberá
permanecer vigente un margen no suscrito del aumento de capital por la
cantidad de acciones que sea necesaria para cumplir con la opción, cuando
ésta sea exigible conforme a las condiciones de la emisión de bonos”..

Existen diferencias de redacción de la ley tratándose de los plazos para enterar


el capital estipulado en la escritura de constitución de la sociedad con respecto
de aquellos acordados en aumentos de capital que se contengan en una
modificación.

En el primer caso no hay una norma imperativa que obligue al entero en el


plazo de tres años, sino se establece que si no está suscrito y pagado el
capital, opera la reducción de pleno derecho del mismo.

En los aumentos de capital la ley no permite acuerdos que otorguen un plazo


mayor de 3 años contado desde la fecha de la junta que lo acordó: “cualquiera
sea la forma de su entero”. De otro lado, la sanción en caso de infracción de
esta norma sobre aumento de capital consiste en la facultad del directorio de
proceder a los cobros de los saldos adeudados, salvo que la junta hubiere
autorizados por los 2/3 de las acciones emitidas para abstenerse del cobro,
caso en el cual el capital queda reducido de pleno derecho.

37
6.- Diversas clases de capital y su formación.-

El capital social puede recibir los siguientes calificativos atendiendo a los


criterios que se señalan a continuación:

a) Capital inicial o nominal.- Es el que se estipula en los estatutos, sea en


el acto fundacional o en sus modificaciones posteriores. Es aquel que la
sociedad está autorizada para colocar, sea en sus propios accionistas o
en el público. Si se hace oferta pública del mismo habrá que cumplir las
disposiciones de la Ley 18.045 sobre Mercado de Valores.
b) Capital suscrito.- Es aquel que ha colocado la sociedad entre los
accionistas, o aquel que los accionistas se han comprometido a integrar.
El accionista suscribe una parte del capital social representado por un
número determinado de acciones.

c) Capital pagado.- Es aquel que efectivamente los accionistas han


“pagado” a la sociedad, es decir, aquel que ha ingresado efectivamente
a la sociedad, sea en dinero o en bienes.

El capital social se forma por la suma de los aportes, sean éstos en dinero o
con otros bienes. Se entiende que, en silencio del pacto social, las acciones se
pagan en dinero. La ley establece una responsabilidad solidaria del gerente y
directores que aceptan una forma distinta de pago, por el valor de colocación
de las acciones pagadas en otra forma (art.15 inciso 3°).

Cuando las acciones no se paguen en dinero, sino con otros bienes, es


necesario que éstos se tasen por peritos. En los aumentos de capital se
requiere, además, que la junta extraordinaria de accionistas, celebrada con la
presencia de un notario, apruebe dichos aportes y su tasación a lo menos por
los dos tercios de las acciones emitidas para prescindir de esa tasación (art.15
inc. Final, 67 inc.2°). Será necesario también cumplir con las formalidades de
tradición correspondientes a la naturaleza de cada uno de esos bienes.

Los accionistas deben pagar el valor de sus acciones en un plazo no superior a


tres años contado desde la fecha de la escritura social o desde la fecha de los
acuerdos de juntas de accionistas que aprueben los aumentos, en su caso (Art.
11, inc. 2° y 24). Si el pago no se hace dentro de dicho plazo, el capital o su
aumento quedan reducidos a las sumas efectivamente suscritas y pagadas.
Esta última norma es una manifestación del principio de efectividad del capital
social.

El pago diferido se efectúa mediante el empleo de unidades de fomento, lo que


implica de por sí un sistema de reajustabilidad destinado a preservar la
conservación del capital. Si el valor de las acciones se expresa en moneda
extranjera, sus saldos insolutos se pagan en ella o en moneda nacional al
cambio oficial vigente al momento del pago; de no haber cambio oficial, se
estará a lo que disponga el estatuto o contrato social (art. 16).

Los pagos parciales del saldo insoluto de las acciones suscritas y no pagas, se
abonarán a las respectivas acciones impagas de acuerdo a su antigüedad de

38
emisión, de una en una, hasta completar el pago de la totalidad de ellas (art.16,
inciso 3°).

En el caso de que se transfieran acciones suscritas y no pagadas, el cedente


responde solidariamente con el cesionario del pago de su valor, debiendo
constar en el título las condiciones de pago de la acción.

Una las principales diferencias entre las acciones suscritas y pagadas la


establece el inciso 3° del art.16 de la L.S.A. en cuanto, por regla general, las
acciones suscritas y no pagadas gozan de iguales derechos que las pagadas
íntegramente, salvo en cuanto a la participación que le corresponda en los
beneficios sociales y devoluciones de capital en que concurren en proporción a
la parte pagada. La norma permite a los estatutos establecer reglas diferentes.

Formar de compeler al accionista a pagar su acción. En el evento que el


asociado no cumpla la obligación fundamental de enterar su aporte pagando el
valor de su acción, la sociedad puede disponer de los siguientes medios:

- Vender enana bolsa de valores, por cuenta y riesgo del moroso, el número de
acciones necesarias para pagarse de los saldos insolutos y los gastos,
reduciendo su título a las acciones que le restan;

- Aplicar las demás medidas y arbitrios que puedan contener los estatutos
sociales (art. 17);

- Puede demandar judicialmente el cumplimiento de la obligación de enterar el


aporte estipulado, que está contenida en la escritura pública por el cual se
perfecciona el acto fundacional, valiéndose de las reglas del título ejecutivo.

- Los pagos parciales se abonarán a las acciones impagas

7.- Adquisición por la sociedad anónima cerrada de sus propias


acciones.-

La adquisición por una sociedad de sus propias acciones ha sido mirada con
recelo por las legislaciones, porque es un arbitrio que permite a una mayoría
acrecentar su control de la compañía con cargo a recursos sociales que
también tienen derecho la minoría.

Esta materia se encuentra tratada en los artículos 27; 27A; 27B; 27C; y 27D,
que fueron agregados por la Ley 19.705 de 20 de diciembre de 2000.

Los casos en que la ley permite las adquisiciones de acciones de su propia


emisión son los siguientes:

 ARTICULO 27:

Las sociedades anónimas sólo podrán adquirir y poseer acciones de su propia


emisión cuando la adquisición resulte:

39
1. Cuando se originen por el ejercicio del derecho de retiro que le puede
corresponderle a un accionista de conformidad a lo señalado en el artículo 69.
No se trata en la especie de una facultad de la compañía, que puede o no
ejercer, sino de una obligación de ésta, que la normativa vigente impone fijando
el precio y demás condiciones de la adquisición.

2. Si la adquisición resulta de la fusión con otra sociedad, que sea accionista


de la absorbente. Estrictamente no se trata de la adquisición de acciones, sino
de un patrimonio, que comprende acciones de la adquirente.

3. Cuando la adquisición “permita cumplir una reforma de estatutos de


disminución de capital, cuando la cotización de las acciones en el mercado
fuere inferior al valor de rescate que proporcionalmente corresponda pagar a
los accionistas” .

En una disminución de capital, debe determinarse la forma, plazo y valor de las


acciones comprendidas en ella. Si el valor de mercado de las acciones es
inferior a aquel determinado en la disminución del capital, la ley permite a la
compañía adquirir tales acciones a su valor de mercado, pero, indudablemente,
no obliga a los accionistas a renunciar al mayor valor.
En este caso que estamos examinando, La adquisición de las acciones
significa su expiración, pues se parte del supuesto que se ha disminuido el
capital. No pueden entonces dichas acciones volver al mercado.

4. Cuando permita cumplir un acuerdo de la junta extraordinaria de accionistas


para la adquisición de acciones de su propia emisión, en las condiciones
establecidas en los artículos 27 a 27 D.

Los artículos 27 a 27 D establecen los requisitos que deben cumplir las


sociedades anónimas cuyas acciones tengan transacción bursátil para adquirir
y poseer acciones de su propia emisión y la adquisición de acciones por parte
de los bancos.

No se computan para la constitución de quórum

Por último, el inciso segundo del artículo 27 expresa: “Mientras las acciones
sean de la propiedad de la sociedad no se computarán para la constitución del
quórum en las asambleas de accionistas y no tendrán derecho a voto,
dividendo o preferencia en la suscripción de aumentos de capital”.

Mediante la normativa que establece este precepto, se pretende evitar que la


mayoría use en su favor las acciones adquiridas por la propia compañía.

Plazo de enajenación.

La compañía tiene el plazo de 1 año para enajenarlas en la bolsa y si así no lo


hiciere, el capital queda disminuido de pleno derecho.

40
Para la enajenación de las acciones deberá cumplirse con la oferta preferente a
los accionistas a que se refiere el art. 25.

 ARTICULOS 27 A a 27D.

Se establecen los requisitos para la adquisición por la sociedad anónima


abierta y bancos de sus propias acciones.

Las sociedades anónimas cuyas acciones tengan transacción bursátil podrán


adquirir y poseer acciones de su propia emisión, bajo las siguientes
condiciones copulativas:

a) Que sea acordado por junta extraordinaria de accionistas por las dos
terceras partes de las acciones emitidas con derecho a voto;

b) La adquisición sólo podrá hacerse hasta por el monto de las utilidades


retenidas, y

c) Si la sociedad tuviere series de acciones, la oferta de adquisición deberá


hacerse en proporción al número de acciones de cada serie, que tenga
transacción bursátil.

Las juntas de accionistas citadas para considerar la adquisición de acciones de


su propia emisión, deberán pronunciarse sobre el monto o porcentaje máximo a
adquirir, el objetivo y la duración del programa, el que no podrá superior a
cinco años, así como del precio mínimo y máximo a pagar por las acciones
respetivas, materias sobre las cuales el directorio de la sociedad deberá dar
información amplia y detallada. En todo caso, la junta podrá delegar en el
directorio la fijación del precio de adquisición.

El monto máximo de acciones que la sociedad podrá mantener en cartera no


puede exceder al 5% de sus acciones suscritas y pagadas. Los excesos
producidos deberán ser enajenados en el término de 90 días, contado desde la
fecha de adquisición que hubiere dado origen al exceso.

Las acciones que se adquieran deben estar pagadas y libre de todo gravamen
o prohibición.

La adquisición de acciones de propia emisión deberán llevarse a cabo en


bolsas de valores o a través de una Oferta Pública de Adquisición de Acciones
(OPA).

Las acciones adquiridas deberán ser enajenadas por la sociedad dentro del
plazo máximo de 24 meses a contar de la adquisición, y sí así no se hiciere, el
capital quedará disminuido de pleno derecho. Al momento de enajenarlas, la
sociedad deberá realizar una oferta preferente a los accionistas en los términos
referidos en el artículo 25.

41
Sin embargo, no será obligatoria esa oferta cuando se trate de cumplir un
programa o plan de compensación a trabajadores de la sociedad.

8.- Bienes susceptibles de aportarse a una sociedad anónima.-

Las normas atingentes al tema están contenidas en los artículos 13, 15 y 67 N°


6 de la LSA.

En general pueden aportarse a una sociedad anónima los mismos bienes que a
cualquier otro tipo social. Las normas aplicables a este tipo social son las
siguientes:

1.- El art. 13 prohíbe la creación de acciones de industria y de


organización. Por aportes de industria debemos entender todo aporte
consistente en trabajo personal pasado, presente o futuro, pues la prohibición
legal no distingue. Las labores de organización son un tipo de aporte de
trabajo que el legislador señala en forma expresa para que no quepa duda
sobre el particular. Lo anterior no impide el aporte proveniente de trabajo
personal “cosificado”, como aquel reflejado en planos, know how o
procedimientos industriales o comerciales. En tales eventos, se aporta no la
obligación de efectuar una labor, sino el resultado de ella.

Tanto las acciones que corresponden a aportes de industria o trabajo personal,


como a labores de organización de una sociedad, como también el avalúo de
aportes no dinerarios, representan un peligro para futuros accionistas o para
los accionistas minoritarios si hubiere una sobrevaluación de ellas efectuada
por accionistas fundadores o por acuerdo de mayoría.

La legislación anterior a la dictación de la Ley 18.046 permitía tales aportes,


pero si ellos se estipulaban en la escritura de constitución de la sociedad se
establecía prohibición de enajenar tales acciones por un lapso de dos años.

La ley optó por otro sistema. Prohibió absolutamente las acciones de industria y
organización y con respecto a los aportes no dinerarios, optó por las normas
que analizaremos en el punto siguiente.

2.- En cuanto a los aportes no dinerarios, la ley dispone que salvo acuerdo
unánime de las acciones emitidas ellos deben ser estimados por perito y
aprobados en junta extraordinaria de accionistas contando con el quórum
mínimo de 2/3 de las acciones emitidas que puede ser mayor si una norma
estatutaria así lo establece (Artículos 15 inciso final y 67 N° 6).

Si tales aportes se realizan en la constitución de la compañía, la evaluación por


unanimidad debe estar contenida en la escritura social (art.4°, N°5 en relación
con el inciso final del art.15).

La ley 19.499 agregó como inciso final del artículo 15, la regla de que si no se
cumple con los requisitos relativos a los aportes no dinerarios, de aprobación
por acuerdo unánime, de estimación por peritos y aprobación por la junta de

42
accionistas de los aportes y evaluaciones, puede cumplirse en cualquier
momento con tales formalidades, con posterioridad a la escritura de aporte,
caducando la acción pasados dos años – prescripción de corto tiempo-
contados de la fecha de la escritura en la cual consta el respectivo aporte, pues
la ley no efectúa distinciones.

Lo que dispone la norma es que si no se cumple con este requisito, esto es,
aprobación por acuerdo unánime, de estimación de peritos y aprobación de la
junta, tales requisitos pueden cumplirse en cualquier momento con
posterioridad a la escritura de aporte, caducando la acción pasados dos años
contados desde la fecha de la escritura en la cual consta el respectivo aporte.
¿Qué acción caduca? Pareciera que sería la acción tendiente a hacer valer la
responsabilidad de los directores y el gerente.

3. Las acciones podrán pagarse en dinero efectivo o con otros bienes


(art.15).

En el silencio de los estatutos, se entenderá que el valor de las acciones de


pago debe ser enterado en dinero efectivo.

Los directores y el gerente que aceptaren una forma de pago de acciones


distinta de la establecida, serán solidariamente responsables del valor de
colocación de las acciones pagadas en otra forma.

9.- Entero de aportes. Contrato de suscripción de acciones. Valor de


colocación.-

Según el art. 33 del Reglamento, la suscripción de acciones efectuada con


posterioridad a la constitución de la sociedad, deberá constar en instrumento
público o privado firmado por las partes en el que se exprese el número de
acciones que se suscriben, la serie a que pertenezcan, en su caso, la fecha de
entrega de los títulos respectivos y el valor y la forma de pago de la
suscripción.

En una compraventa, el entero o pago del precio, es el cumplimiento de la


obligación principal del comprador. El entero de los aportes por los socios de
una sociedad de personas es también el cumplimiento de un socio con la
sociedad y con los demás socios, de su obligación fundamental de poner algo
en común, que se traduce en la transferencia de la cosa aportada a la
sociedad. En los casos de compraventa y sociedades de personas, que hemos
citado, el entero o cumplimiento de la prestación está íntimamente vinculado
con el contrato principal, de manera tal que su no cumplimiento puede dar
origen a la extinción de la relación jurídica mediante su resolución o disolución
en su caso.

En los aportes a sociedades de personas, el valor en el cual están estimados


los aportes, forma parte del capital o fondo común, y representa la cuota o
parte del socio en la sociedad y sus valores son equivalentes, sin perjuicio de
las revalorizaciones de capital. Además cabe recordar que los enteros de

43
capital pueden efectuarse en la escritura de constitución de la sociedad, en
reforma de ella o mediante un acto separado y que dicho entero no es
solemne, sin perjuicio de tener tal calidad la estipulación que contiene la
obligación de aportar y de la necesidad de cumplir solemnidades si la ley o
exige para la transferencia o tradición de la cosa aportada.

Esta situación referida es diferente en las sociedades de capital especialmente


en la anónima. La obligación de enterar el aporte, de alguna manera se ha
independizado del contrato social.

Se considera que se celebra un contrato entre la anónima o sociedad emisora


de las acciones y el suscriptor, nuevo o antiguo accionista, que se denomina
“contrato de suscripción de acciones”. En este contrato no son parte los
otros accionistas. En virtud de él, la sociedad se obliga a emitir los títulos de
acciones respectivos y el suscriptor a pagarlas en determinado plazo. El no
cumplimiento de las obligaciones del suscriptor, no permite accionar de
disolución de la sociedad emisora. Sólo otorga el derecho para exigir su
cumplimiento u otras acciones o derechos con las limitantes que más adelante
veremos. Además, por regla general, el entero de aportes mediante el contrato
de suscripción se celebra por instrumento separado, salvo respecto de aportes
que se pagan en la misma constitución de la sociedad. No deben insertarse o
contenerse en una junta de accionistas que acuerde aumento de capital, por no
ser un acto propio de la junta que refleja la voluntad colectiva de los
accionistas, sino un acto de un tercero o un accionista de la sociedad.

Se refieren al contrato de suscripción de acciones el art.12, inc. 1° de la LSA y


el art.33 del Reglamento. El valor de colocación de las acciones está tratado en
el art.26 de la LSA y en los artículo 35 a 37 de su Reglamento.

El artículo 12 de la LSA, exige que el contrato de suscripción de acciones


conste por escrito y cumpla con las condiciones que fije el Reglamento, en su
art.33 ya transcrito.

De lo anterior se colige, que según la LSA, el contrato de suscripción de


acciones es aquel contrato solemne que debe constar por instrumento público
o privado en virtud del cual una sociedad anónima emite o se obliga a emitir un
determinado número de acciones de pago y el suscriptor paga o se obliga a
pagar dichas acciones.

Desde el momento en que se celebra el contrato de suscripción queda el


suscriptor como accionista, siendo de cargo de la sociedad la inscripción en el
registro de accionistas.

En cuanto al valor de colocación de la acción de pago, que representa el precio


del contrato de suscripción, debe ser fijado libremente por la junta de
accionistas (art.26 L.S.A.). En el evento que la acción tenga valor bursátil, el
gerente deberá informar debidamente a la junta acerca de este valor, y en todo
caso el valor libro de la acción, para que la junta considere esta información al
fijar el valor de colocación.

44
La normativa también se preocupa del destino que debe darse a los fondos
provenientes de la colocación de acciones de pago.

El mayor valor que se obtenga en la colocación de acciones de pago por sobre


el valor que resulte de dividir el capital a entrar por el número de acciones
emitidas, aumentará el capital de la sociedad y no podrá ser distribuido como
dividendo entre los accionistas. Si por el contrario, se produjere un menor valor,
éste constituirá una disminución del capital a enterar. Estas diferencias deberán
reconocerse en la próxima modificación que rehaga al capital social (artículo 26
inc.2° LSA).

El inciso primero del art.16 de la LSA establece que se reajustarán en unidades


de fomento los saldos de acciones suscritas y no pagadas en moneda nacional.
Si el valor de las acciones estuviere expresado en moneda extranjera, los
saldos insolutos se pagarán en dicha moneda o en moneda nacional al valor
oficial de cambio que ella tuviere a la fecha de pago. Si no existiere valor oficial
de cambio se estará a lo que disponga el estatuto social.

Los pagos parciales del saldo insoluto de las acciones suscritas y no pagadas,
se abonarán a las respectivas acciones impagas de acuerdo a su antigüedad
de emisión, de una en una hasta completar el pago de la totalidad de ellas (art.
16, inciso final).

10.- Derecho de suscripción preferente.-

Esta materia se encuentra regulada en los artículos 24 a 27 inciso final de la


LSA y 24 a 28 del Reglamento, que reconocen el derecho de cada accionista a
suscribir y pagar acciones, a prorrata de las que posean, si existen acciones de
pago por suscribir, provenientes de aumentos de capital y en el caso de
enajenación por la sociedad de sus propias acciones cuando está permitida tal
adquisición y no se extinguen las acciones por la adquisición. Este derecho se
extiende a la percepción de acciones liberadas y a la suscripción de debentures
convertibles en acciones.

En las situaciones descritas, la ley prescribe que al menos una vez que dichos
valores o acciones deben ser ofrecidos para su suscripción a todos los
accionistas a prorrata de sus acciones. Esta norma es indudablemente de
orden público. En caso de infracción de ella por los estatutos, primará sobre la
norma estatutaria la ley, según lo previene el art.137 de la LSA. Si la infracción
a la norma en comento no se cometiera en los estatutos, sino que de hecho
algún órgano social no la respetara y colocara acciones mediante suscripción o
venta desconociendo el derecho de suscripción preferente de algún accionista,
pensamos que en tales casos el accionista afectado, además de su derecho de
ser indemnizado de los perjuicios, tiene el derecho que le otorga la ley contra la
sociedad para exigir su cumplimiento, sin perjuicio de la nulidad de la
suscripción o venta de acciones realizada en contravención a la ley.

Plazo para ejercer el derecho preferente. El derecho de suscripción


preferente debe ejercerse o transferirse dentro del plazo de 30 días contado

45
desde que se publique la opción en la forma y condiciones que determine el
Reglamento.

El inciso 1° del art.24 del Reglamento prescribe que las opciones para suscribir
acciones de aumentos de capital de la sociedad o de cualquiera otros valores
convertibles en acciones o que confieran derechos futuros sobre estas
acciones, deberán ser ofrecidas, a lo menos por una vez, preferentemente a
los accionistas a prorrata de las acciones que posean inscritas a su nombre a
la medianoche del quinto día hábil anterior a la fecha de inicio del periodo de
suscripción preferente.

Dados los términos de las disposiciones transcritas, podemos concluir que este
derecho puede renunciarse aun antes del transcurso del plazo de 30 días.

Los accionistas con derecho preferente a suscribir acciones o los cesionarios


de las opciones, deberán manifestar por escrito a la sociedad, su intención de
suscribirlas dentro del plazo de 30 días contados desde la fecha de publicación
del aviso. Si nada expresan dentro de dicho plazo se entenderá que renuncian
a este derecho.

La transferencia del derecho de suscripciones preferente (opciones) se hace


con las mismas formalidades que la cesión de acciones (se encuentran
indicadas en el art.15 del Reglamento).

Los artículos 30 y 31 del Reglamento precisan detalles operatorios sobre la


materia.

Sección Segunda

B.- DE LAS ACCIONES

1.- Concepto y aspectos generales.-

Una de las características más trascendentes de la sociedad anónima es que


su capital se encuentra dividido en acciones y que éstas se pueden transar en
el mercado. Ello ha ocasionado que la sociedad anónima sea la figura
societaria preferida en el mundo capitalista, lo que se refleja en que el mayor
número de empresas de cierta importancia económica estén organizadas como
sociedades anónimas.

Gran parte de la doctrina considera que el término “acción” en el Derecho


Societario comprende tres conceptos, los que resumidamente pueden
expresarse de la siguiente manera: a) la acción concebida como un
documento. La acción es un título-valor o un título de crédito representativo de
los derechos de los accionistas. b) La acción como una parte alícuota del
capital social. Tiene tal carácter porque la acción versa sobre una parte o cuota

46
del capital de una sociedad anónima. c) La acción como conjunto de derechos
patrimoniales e institucionales que otorga a a su titular.

Se han suscitado en la doctrina grandes discusiones en cuanto a las


diferencias que presenta la acción en las sociedades por acciones respecto de
las cuotas correspondientes a derechos de socios en otras compañías.
Ascarelli sobre el particular expresa: “El criterio distintivo más fundado entre
cuota y acción a mi me parece aquel que se refiere a la existencia o no de un
título de crédito”.

La generalidad de la doctrina atribuye a la acción la calidad de un título de


crédito, de aquellos llamados de participación o títulos corporativos o sociales,
esencialmente cesible, negociable e incluso susceptible de transacción bursátil.

En nuestro derecho en la actualidad las acciones sólo pueden ser nominativas,


como lo señala el artículo 12 de la LSA, respecto de las anónimas, y el art. 494
del Código de Comercio en relación con las en comanditas por acciones.

La eliminación de las acciones a la orden y al portador refleja una tendencia


generalizada en el derecho comparado. También se ha generalizado la norma
que considera esencial para la transferencia de acciones la práctica de la
inscripción en el registro de accionistas.

El artículo 14 del Reglamento establece que los estatutos de las sociedades


anónimas cerradas podrán establecer que la sociedad no estará obligada a
imprimir láminas físicas de los títulos de acciones, sino que a llevar únicamente
un sistema de anotaciones en cuenta en el Registro de Accionistas, siempre
que se resguarden debidamente los derechos de los accionistas.

2.- Requisitos de los títulos de acción.

El artículo 12 de la LSA establece que las acciones serán nominativas y su


suscripción deberá constar por escrito en la forma que determine el
Reglamento. La transferencia se hará de conformidad a dicho Reglamento, el
cual determinará, además, las menciones que deben contener los títulos y la
manera como se reemplazarán aquellos perdidos o extraviados.

Se refieren a estos temas los arts. 11 a 14 del Reglamento.

El art.11 del Reglamento expresa que los títulos de acciones llevarán el nombre
del titular, su rol único tributario o cédula de identidad, si la tuviere, el nombre y
domicilio de la sociedad y su RUT, la fecha de la escritura de constitución y
notaría en que se haya otorgado, la indicación de la inscripción de la sociedad
en el Registro de Comercio correspondiente y su publicación en el Diario
Oficial, el número de acciones que el título represente, la serie a que
pertenezcan, una referencia a las preferencias que otorgan y si las acciones
tienen o no valor nominal. Si los estatutos de la sociedad incluyen limitaciones
a la libre disposición de las acciones, los títulos también deberán hacer
referencia a ellas. Igualmente deberán constar en el título las condiciones de

47
pago de la acción si se tratare de acciones que no estuvieren pagadas
íntegramente.

Cuando la sociedad no haya sido constituida como sociedad anónima, a las


referencias antes indicadas a su constitución se deberán agregar las
referencias correspondientes a la escritura de transformación en sociedad
anónima. Iguales referencias deberán hacerse en caso de fusión o de división.

En el caso de sociedades anónimas especiales se expresará además en el


título la fecha y número de la resolución de autorización de existencia
correspondiente, la indicación de su inscripción en el Registro de Comercio y
publicación en el Diario Oficial.

El inciso final del artículo 12 de la LSA por su parte prescribe:

“La Superintendencia podrá autorizar a las sociedades anónimas abiertas,


para establecer sistemas que sustituyan la obligación de emitir título o que
simplifiquen en casos calificados la forma de efectuar las transferencia de
acciones, siempre que dichos sistemas resguarden debidamente los derechos
de los accionistas”.

Lo anterior es demostrativo de que para nuestra legislación no es siempre


necesario el título de una acción.

Tratándose de sociedades anónimas cerradas, los estatutos podrán establecer


que la sociedad no estará obligada a imprimir láminas físicas de los títulos de
acciones, sino que a llevar únicamente un sistema de anotaciones en cuenta
en el Registro de Accionistas, siempre que se resguarden debidamente los
derechos de los accionistas (art. 14 del Reglamento).

En tal caso los accionistas tendrán derecho a obtener de la sociedad un


certificado que acredite la cantidad de acciones inscritas a su nombre en el
Registro de Accionistas de la sociedad. Estos certificados serán nominativos,
intransferibles y no negociables y deberán indicar la fecha de su otorgamiento.

Para los efectos de las formalidades necesarias para la constitución de prenda


u otro derecho real sobre las acciones de la sociedad, el certificado
reemplazará al título representativo de las acciones de que se trate.

Cuando se transfieren acciones, corresponde canjear títulos o reemplazar


títulos deteriorados o parcialmente destruidos, deben inutilizarse los títulos
anteriores antes de procederse a la emisión de los nuevos.

Art. 12 del Reglamento: “Los títulos inutilizados y el talón correspondiente


llevarán estampada en forma visible la palabra “Inutilizado” y en respaldo del
talón se anotará el número de los títulos con que se les haya reemplazado.

El título inutilizado se pegará al talón respectivo. Cuando se haya transferido


una parte de las acciones a que se refiere el título, se inutilizará éste y se
emitirán nuevos títulos. No se emitirá un nuevo título sin haberse inutilizado el

48
anterior, o sin que éste se haya declarado extraviado, previo los trámites
establecidos en el artículo siguiente. Este procedimiento se aplicará cuando
por cualquier motivo hubiere canje de títulos”.

3.- Extravío, hurto, robo o inutilización de las acciones.

En cuanto al procedimiento de reconstitución de los títulos perdidos o


extraviados, el art. 13 del Reglamento dispone:

“Acreditado el extravío, hurto, robo o inutilización de un título u otro accidente


semejante, la persona a cuyo nombre figuren inscritas las acciones podrá pedir
uno nuevo, previa publicación de un aviso en un diario de amplia circulación
nacional, en que se comunicará al publico que queda sin efecto el título
primitivo.

En las sociedades anónimas abiertas el interesado deberá, además, remitir a


las bolsas de valores un ejemplar del diario en que se haya efectuado la
publicación, a fin de que éstas dejen constancia de ello en el registro público
que deberán llevar al efecto.

En el Registro de Accionistas de la sociedad y en el nuevo título que se expida


se dejará constancia del cumplimiento de las obligaciones que para el
interesado se consignan en el inciso precedente.

La sociedad expedirá el nuevo título después de transcurridos cinco días desde


la publicación del aviso”.

4.- Clases de acciones.-

Las clasificaciones de acciones que reconoce nuestra ley son de acciones


pagadas y suscritas no pagadas, acciones ordinarias y preferentes, acciones
con o sin valor nominal, acciones con o sin derecho a voto, acciones de pago o
acciones liberadas o crías.

a) Acciones suscritas y acciones pagadas.

Las acciones suscritas, son aquellas en que el accionista contrae a través del
contrato de suscripción o en la escritura de constitución, la obligación de
pagarla en dinero efectivo o en otros bienes – antes se llamaban promesa de
acción-. Las acciones pagadas son las que se enteran con aportes en dinero
u otros bienes por el suscriptor.

Una de las principales diferencias entre las acciones suscritas y pagadas la


establece el inc.3° del art.16 de la LSA en cuanto por regla general las acciones
suscritas y no pagadas gozan de iguales derechos que las pagadas
íntegramente, salvo en cuanto a la participación que les corresponda en los
beneficios sociales y devoluciones de capital en que concurren en proporción a
la parte pagada. No obstante, los dispuesto por la ley, en los estatutos sociales
se pordrá estipular una norma diferente.

49
b) Series de Acciones: ordinarias y preferidas (art. 20 LSA).

Las acciones pueden ser ordinarias o preferidas. El estatuto social deberá


establecer en forma precisa las obligaciones, preferencias o derechos
especiales que afecten o de que gocen una o más series de acciones y su
plazo de vigencia.

Las acciones ordinarias o comunes son aquellas respecto de las cuales rige
plenamente el principio de la igualdad. Cada acción ordinaria con respecto de
otra debe ser idéntica en cuanto a los derechos y obligaciones que otorgan a
su titular.

Las acciones llamadas preferidas, son aquellas en las que precisamente se


rompe el principio de igualdad, porque la serie preferente tiene mayores
derechos que la serie ordinaria u otras series preferentes. Sin embargo, dentro
de cada serie de preferentes, sigue rigiendo el principio de la igualdad. Las
preferencias deben constar en los estatutos sociales y en título de las acciones
deberá hacerse referencia a ellas.

Las razones que se han dado para justificar la existencia de las acciones
preferidas son varias.

La primera razón se encuentra en la diferencia entre antiguos y nuevos


accionistas. En efecto, puede existir el propósito de conceder unos derechos
preferentes a los accionistas antiguos debido a la situación de prosperidad de
la compañía que ellos han contribuido a generar y en la mira de su expansión.

Por un lado, la necesidad económica de obtener recursos para la sociedad,


otorgándoles derechos especiales a quienes estén dispuestos en un momento
determinado y difícil a aportar los fondos necesarios. También se ha empleado
el sistema de series preferentes en las sociedades de economía mixta para
otorgar mayores derechos al sector público que participa en ellas.

Algunos autores, estiman que la existencia de acciones privilegiadas,


presentan la desventaja de crear intereses opuestos entre las acciones
privilegiadas y ordinarias, llegando estas últimas a convertirse en verdaderas
parias de la sociedad, cuando las emisiones de las primeras son excesivas o
confieren derechos excesivos.

En nuestro derecho la materia está tratada en los artículos 4°, N° 5, inciso 3°;
20 y 4°, 67 inciso final y 69 N°4 de la LSA, que pasamos a examinar:

1. Carácter estatutario de las preferencias.- De


conformidad a lo previsto en los arts. 4° N° 5 y 20 inciso 2°, de la LSA, las
preferencias de acciones deberán constar en los estatutos y en los títulos de
las acciones deberá hacerse referencia a ellas. Por ende, si se contienen en la
escritura de constitución de la sociedad, requieren de la voluntad de la
unanimidad de los accionistas fundadores.

50
Las reformas de estatutos que tengan por objeto la creación de preferencias
deben ser aprobadas por el voto conforme de los 2/3 de la serie o series
afectadas (artículo 67, inciso final). La decisión debe tomarse en juntas
extraordinarias de accionistas, con asistencia de notario y las formalidades ya
estudiadas.

Para la modificación o supresión de las preferencias se requiere como quórum


mínimo para tomar acuerdos los 2/3 de las acciones preferidas, cuyos
derechos pretende sean eliminados o modificados, ya que ellas son las
acciones afectadas. En este último caso, por tratarse de una reforma de
estatutos, además del quórum especial de las acciones afectadas es necesario
que concurran el quórum normal de las demás acciones de la sociedad, que
serán las ordinarias y otras series de acciones preferentes no afectadas por la
modificación o supresión que se pretende acordar en junta de accionistas.
Además, en caso de reducción de preferencias, el accionista afectado tiene
derecho al retiro, de conformidad a lo previsto en el artículo 4° del artículo 69
de la LSA.

2. Temporalidad de las preferencias.- No podrá estipularse


preferencias sin precisar el plazo de su vigencia. Los estatutos de las
sociedades anónimas abiertas podrán contener preferencias que otorguen a
una serie de acciones preeminencia en el control de la sociedad, por un plazo
máximo de cinco años, pudiendo prorrogarse por acuerdo de la junta
extraordinaria de accionistas (Artículo 20).

Esta disposición es de orden público. Se excluye, entonces, la posibilidad de


establecer mediante condiciones el tiempo que ellas deben durar. La ley no ha
señalado el plazo máximo de vigencia. No obstante esta falta expresa de
limitación en el tiempo, se estima que el plazo no puede exceder de aquel que
consideradas las circunstancias del caso, tales como el monto de la inversión
que efectúan los accionistas preferentes, su necesidad para la compañía y
otras circunstancias, no signifique que de hecho las preferencias puedan
considerarse perpetuas.

3. El privilegio no puede consistir en el otorgamiento


de dividendos que no provengan de utilidades .- Se
prohíbe que se otorguen preferencias que consistan en el otorgamiento de
dividendos que no provengan de utilidades del ejercicio o utilidades retenidas y
de sus respectivas revalorizaciones. La verdad es que se trata de una norma
aclaratoria. Puede establecerse como preferencias de que los titulares de ellas
sean pagados de dividendos con antelación a los demás.

Los estatutos de las sociedades anónimas abiertas podrán contener


preferencias que otorguen a una serie de acciones preeminencia en el control
de la sociedad, por el plazo máximo de cinco años, pudiendo prorrogarse por
acuerdo de la junta extraordinaria de accionistas.

Sobre preferencias en relación con el derecho a voto, el art. 21 de la LSA


prohíbe terminantemente las acciones con voto múltiple, salvo el caso que

51
permite el art.66 en lo relativo a distribuir el voto en elecciones que deben
realizar en juntas de accionistas.

Existen múltiples formas para establecer preferencias, tales como acciones con
dividendo simplemente prioritario; acciones con derecho a un dividendo fijo,
siempre que haya utilidad; acciones que ganan preferentemente un primer
dividendo, igualándose después a las ordinarias; acciones con dividendo mayor
a los que corresponden según valor nominal o número de acciones, derecho de
reembolsarse preferentemente a las ordinarias en caso de liquidación de la
sociedad; derecho a elegir a un número determinado de directores (control),
etc.

c) Acciones con derecho a voto normal y acciones sin derecho a voto o


con derecho a voto limitado.

i) Acciones con derecho a voto.- Cada accionista dispondrá de un voto por


cada acción que posea o represente. Sin embargo, los estatutos podrán
contemplar series de acciones preferentes sin derecho a voto o con derecho a
voto limitado. (art. 21, inciso 1°). En las elecciones que se efectúen en las
juntas, los accionistas podrán acumular sus votos a favor de una sola persona,
o distribuirlos en la forma que estimen conveniente.

“En los casos en que existan series de acciones preferentes sin derecho a voto
o con derecho a voto limitado, tales acciones adquirirán pleno derecho a voto
cuando la sociedad no haya cumplido con las preferencias otorgadas a favor
de éstas, y conservarán tal derecho mientras no se haya dado total
cumplimiento a dichas preferencias. En caso de duda, en las sociedades
anónimas abiertas, la adquisición de pleno derecho a voto será resuelta
administrativamente por la SVS con audiencia del reclamante y de la sociedad
y en las cerradas, por el árbitro o la justicia ordinaria en su caso, en
procedimiento sumario de única instancia y sin ulterior recurso” (art. 21, inciso
final).

No se permiten acciones ordinarias sin derecho a voto o con derecho a voto


múltiple.

ii) Acciones sin derecho a voto o con derecho a voto limitada. El art. 21 de
la LSA permite por excepción acciones preferentes que no cuenten con
derecho a voto en las juntas de accionistas o que sólo cuenten con un voto
limitado. Además el inciso 3° de la misma norma reintegra a la acción su
derecho a voto cuando la sociedad no ha dado cumplimiento a sus
obligaciones con las acciones preferentes. Dicho reintegro perdura por
mientras dure el incumplimiento. Decide en caso de dudas, tratándose de
sociedades anónimas abiertas, la Superintendencia de Valores y Seguros, y en
los demás casos el árbitro o la justicia ordinaria en su caso.

La circunstancia de que la acción no otorgue derecho a voto o lo confiera en


forma limitada para ciertas materias, se compensa con derechos preferentes en

52
el orden pecuniario. Esta tendencia viene imponiéndose en el derecho
comparado (Francia, Alemania, Italia y en América Latina en Brasil).
Los titulares de acciones de una serie sin derecho a voto podrán participar en
las juntas de accionistas con derecho a voz (art. 58 del Reglamento).

d) Acciones con y sin valor nominal.-

El valor nominal de la acción es aquel que resulta de dividir el monto nominal


del capital social por el número de acciones y que figura como tal en los
estatutos. Se trata de un valor ficticio por definición, pues no tiene sustento un
valor o precio real. En efecto la base para calcularlo es el capital nominal. Este
sólo representa un valor histórico, el monto de aportes. El capital social no es
representativo de un valor patrimonial contable, ni de un valor comercial
relacionado con los activos sociales y tampoco su monto considera los pasivos
exigibles que pueda tener la sociedad. El valor nominal de la acción no
equivale a su valor libro y menos aún a su valor comercial o de transacción
bursátil. Lo que interesa al Derecho Societario no es determinar un valor
nominal de la acción, sino tener reglas que posibiliten determinar la proporción
que corresponde a cada acción en el capital social para determinar los
derechos de cada accionista en los dividendos, en cuanto a su derecho a voto
y demás atribuciones que dependen del número de acciones que posea un
accionista, cualquiera sea su valor nominal.

Por los fundamentos indicados, algunas legislaciones siguiendo la tendencia


norteamericana han suprimido la exigencia de que las acciones tengan un valor
nominal. En Chile, en cambio, se permiten ambos sistemas, o sea, que las
acciones pueden tener o no valor nominal (art.4°, N°4° L.S.A.).

Las acciones sin valor nominal, resulta de la división del patrimonio de la


sociedad por el número de acciones emitidas por ésta.

e) Acciones de pago y liberadas de pago.-

Las llamadas acciones “liberadas de pago” o “crías”, en realidad no tienen el


carácter de gratuitas para el accionista. No están efectivamente liberadas de
pago, pues ellas se pagan con fondos sociales provenientes de utilidades del
ejercicio o anteriores, llamadas retenidas, sobre las cuales tienen derecho los
accionistas. Las acciones de pago propiamente tales se enteran a la sociedad
anónima con aportes en dinero u otros bienes por el suscriptor.

El artículo 19 del Reglamento expresa:

“La junta de accionistas de las sociedades anónimas cerradas deberá acordar


en los aumentos de capital que previo a la emisión de acciones de pago, la
sociedad capitalice todas las reservas sociales provenientes de utilidades y
revalorizaciones legales existentes a la fecha del último balance, a través de la
emisión der acciones liberadas de pago. Salvo que la unanimidad de las
acciones emitidas con derecho a voto apruebe que no se efectúe la

53
capitalización o que ésta se realice sin la emisión de acciones liberadas de
pago.

El artículo 80 de la LSA, en relación con el inciso 1° del art.25 de la misma ley,


permite emitir acciones liberadas con cargo a utilidades sean del ejercicio o
retenidas, para ser repartidas a los accionistas a prorrata de las acciones
inscritas al quinto día anterior a la fecha del reparto. Evidentemente que
también, en estos casos, debe haberse acordado con anterioridad o
simultáneamente un aumento de capital.

f) Acciones no permitidas por nuestra legislación.-

No caben en nuestra legislación las acciones al portador, las a la orden y las


acciones de industria y de organización. El artículo 13 señala “Se prohíbe la
creación de acciones de industria y de organización”

En otras legislaciones se reconocen las “acciones de goce” o “partes


beneficiadas”, que no otorgan derechos sobre el capital, pero sí a una parte de
las utilidades futuras, por tiempo limitado o ilimitado.

3.- Transferencia de las acciones.-

La característica fundamental de las sociedades anónimas es que su capital


está dividido en partes alícuotas representadas en títulos esencialmente
negociables. La cesibilidad de la acción como título de participación social es
uno de los rasgos más característicos, y su supresión o limitación atenta contra
la esencia misma de este tipo societario, salvo cuando el legislador limita
expresamente esas restricciones.

Como tuvimos ocasión de verlo, en la legislación vigente, los estatutos de


sociedades anónimas abiertas no pueden contener cláusulas que limiten la
libre cesibilidad de las acciones. A contrario sensu, debemos entender que tal
limitación no rige para las sociedades anónimas cerradas; en estas últimas se
advierte un carácter “familiar” acentuado, por lo que no tiene mayor relevancia
la existencia de tales restricciones, con tal que en definitiva no signifiquen que
el accionista quede convertido en prisionero de su título.

Asimismo, también vimos que se faculta a los accionistas para estipular pactos
particulares relativos a la cesión de acciones, los que deben ser depositados en
la compañía a disposición de los demás accionistas y terceros interesados y se
hace referencia a ellos en el Registro de Accionistas. Si no se hiciere tales
pactos se tienen por no escritos.

La transferencia de las acciones se hará de acuerdo al Reglamento (artículos


38 a 45).

54
Artículo 38: “Toda cesión de acciones se celebrará por instrumento privado
firmado por el cedente y el cesionario ante dos testigos mayores de edad o
ante corredor de bolsa o ante notario público.

También podrá hacerse por escritura pública suscrita por el cedente y el


cesionario”.

De acuerdo con la norma citada, la transferencia de acciones debe celebrarse


entre el cedente y cesionario una escritura pública o privada, firmada por
ambos. Sí se celebra por instrumento privado, las firmas de las partes deben
estar autorizadas por notario o por corredor de bolsa o por dos testigos
mayores de edad.

El documento en que se materializa la cesión se denomina “traspaso”. En


éste debe singularizarse las acciones transferidas mediante el nombre de la
sociedad emisora y el número de las acciones transferidas. Si se han emitido
los títulos de las acciones que se transfieren, es preciso además indicar su
enumeración. De lo contrario es necesario indicar que se trata de acciones
cuyos títulos no se han emitido. También debe indicar el precio y plazo para el
pago.

En los formularios de los traspasos en boga figuran otras menciones que no


son obligatorias pero sí convenientes, tales como datos sobre individualización
del adquirente y un facsímil de su firma e indicación de su RUT para anotarlo
en el Registro de Accionistas.

Artículo 41: “La cesión de las acciones producirá efecto entre las partes desde
su celebración y respecto de la sociedad y de terceros, desde el momento de
la inscripción del nuevo titular en el Registro de Accionistas. La sociedad
practicará la inscripción en el momento que tome conocimiento de la cesión.

Como aparece del texto transcrito, para proceder a la inscripción se requiere


presentar a la sociedad el traspaso y el título de las acciones cedidas. Si no se
han emitido los títulos, en ese caso no es necesario entregarlo a la sociedad
para su canje.

Los efectos respecto de terceros tienen importancia fundamentalmente para los


casos de quiebra del cedente, embargos y constitución de gravámenes o
prohibiciones convencionales o judiciales.

Señala el artículo 40 dispone que a la sociedad no le corresponde


pronunciarse sobre la transferencia de acciones y está obligada a inscribir sin
más trámite los traspasos que se le presenten, a menos que éstos no se
ajusten a las formalidades que establece el Reglamento.

En las sociedades abiertas la SVS resolverá administrativamente, con


audiencia de las partes interesadas, las dificultades que se produzcan con
motivo de la tramitación e inscripción de un traspaso de acciones”.

55
La ley priva a la sociedad de la posibilidad de rechazar traspasos invocando
razones que importarían calificación sobre la persona del adquirente u otras
consideraciones subjetivas.

Si se trata de una sociedad anónima cerrada, cuyos estatutos contienen


restricciones válidas a la transferencia de acciones y en un traspaso no se
respetan tales restricciones, opinamos que en tal evento la compañía debe
rechazar el traspaso, pues los estatutos constituyen la ley interna de la
sociedad, que ésta debe respetar.

Las controversias que puede dar origen al rechazo de la inscripción de


acciones, en las sociedades anónimas abiertas, las resuelve
administrativamente la SVS. De la resolución de la Superintendencia puede
reclamarse ante la justicia ordinaria. Si es una cerrada, estas cuestiones debe
resolverlas la justicia ordinaria.

Estas materias no pueden ser resueltas por el tribunal arbitral establecido en


los estatutos, por cuanto el adquirente de las acciones cuyo traspaso ha sido
rechazado aún no es accionista.

Registro de Accionistas.- Dispone el artículo. 7º del Reglamente que la


sociedad anónima deberá llevar un Registro de Accionistas en el que
anotará, a lo menos, el nombre, domicilio y cédula nacional de identidad o rol
único tributario de cada accionista, si lo tuviere, la serie, si la hubiere, y el
número de acciones de que sea titular, la fecha en que éstas se hayan inscrito
a su nombre y, tratándose de acciones suscritas y no pagadas, la forma y
oportunidades de pago de ellas.

Igualmente, en el Registro deberá inscribirse la constitución de gravámenes y


de derechos reales distintos al de dominio y hacerse referencia a los pactos
particulares relativos a cesión de acciones.
En caso que algún accionista transfiera todfo o parte de sus acciones deberá
anotarse en el Registro esta circunstancia.

La apertura del Registro de Accionistas se efectuará al día del otorgamiento de


la escritura de constitución.

Según el artículo 10º del Reglamento, el Registro de Accionistas podrá llevarse


por cualquier medio, siempre que éste ofrezca seguridad de que no podrán
haber intercalaciones, supresiones u otra alteración que pueda afectar su
fidelidad.

Cada vez que sea necesario determinar a qué accionistas corresponderá un


determinado derecho social, se considerarán aquellos que se encuentren
inscritos en el Registro de Accionistas a la medianoche del quinto día hábil
anterior a aquél desde el cual pueda ejercerse el derecho.

En el caso de las sociedades anónimas cerradas para los efectos de participar


en las juntas de accionistas, se considerará a aquellos que figuren inscritos en
el Registro de Accionistas al inicio de la respectiva sesión.

56
Las sociedades anónimas abiertas deberán anunciar a los menos por un aviso
que se publicará en forma destacada en el diario en que deban realizarse las
citaciones a juntas de accionistas, el día desde el cual puedan ejercerse los
derechos, publicación que deberá hacerse con no menos de 5 días hábiles ni
más de 20 días hábiles de anticipación al día desde el cual puede ejercerse el
derecho.

4.- Limitaciones a la transferencia de las acciones.-

Se discutió largamente en tiempos pasados y en Chile antes de la dictación de


la Ley 18.046 sobre la legalidad de disposiciones estatutarias que establecieran
limitaciones a la libre cesibilidad de las acciones de una sociedad anónima, sea
que ellas estuvieren contenidas en los estatutos o en otros instrumentos
(pactos de accionistas).

El artículo 14 de la LSA zanjó la discusión en los siguientes términos:

“Los estatutos de las sociedades anónimas abiertas no podrán incluir


limitaciones a la libre disposición de las acciones.

Los pactos particulares entre accionistas relativos a cesión de acciones,


deberán ser depositados en la compañía a disposición de los demás
accionistas y terceros interesados, y se hará referencia a ellos en el Registro
de Accionistas. Si así no se hiciere, tales pactos serán inoponibles a la
sociedad y a terceros. Tales pactos no afectarán la obligación de la sociedad
de inscribir sin más trámites los traspasos que se le presenten, de conformidad
a lo establecido en el artículo 12”.

De acuerdo con los términos del precepto transcrito, en general las


restricciones estatutarias están permitidas sólo en las sociedades anónimas
cerradas y prohibidas en las abiertas. Las restricciones convencionales están
permitidas en ambos subtipos sociales, pero se exige el depósito de dichos
pactos en la sociedad, para que queden a disposición de los demás accionistas
y de terceros interesados y hacer referencia de ellos en el Registro de
Accionistas, bajo sanción de ser inoponibles a la sociedad y a terceros.

LOS PACTOS DE ACCIONISTAS.

Los pactos entre accionistas de caracteres amplios y permanentes fueron


generalmente considerados en el pasado como ilícitos. Afortunadamente en
nuestro ordenamiento jurídico no puede plantearse esa duda, ya que tales
pactos, al menos los dos de mayor relevancia, están expresamente
reconocidos por la ley.

Así, como vimos, el art.14 inciso segundo de la LSA consagra los pactos sobre
limitación a la libre cesión de acciones.

Por su parte, la Ley N° 18.045, sobre Mercado de Valores, en su Título XV,


reconoce y define a los pactos o acuerdos de actuación conjunta, entre ellos

57
indudablemente los convenios o acuerdos para votar en un determinado
sentido en la gestión de la sociedad u obtener el control de la misma 1.

Nunca debe perderse de vista la radical diferencia que media entre los pactos
celebrados por los accionistas de una sociedad y los estatutos que rigen a esta
última, pues dicha distinción es el criterio orientador para resolver muchas
confusiones que suelen presentarse.

Podemos afirmar que las diferencias son las siguientes:

1) Los pactos, como genuinos contratos, tienen fuerza obligatoria solo entre
quienes lo celebraron y, por ende, entre quienes lo consintieron, por aplicación
del principio del efecto relativo de los contratos.

Los estatutos por el contrario constituyen un típico acto jurídico de aquellos que
la doctrina denomina colectivos, que obligan a todos los accionistas actuales o
futuros sin importar si de hecho están de acuerdo o no con su contenido, tal
como lo consagra el artículo 22, al expresar que: “La adquisición de acciones
de una sociedad implica la aceptación de los estatutos sociales, de los
acuerdos adoptados en las juntas de accionistas, y de pagar las cuotas
insolutas en el caso que las acciones adquiridas no estén pagadas en su
totalidad”.

1
Artículo 98.‐ Acuerdo de actuación conjunta es la convención entre dos o más
personas que
participan simultáneamente en la propiedad de una sociedad, directamente o a
través de otras personas
naturales o jurídicas controladas, mediante la cual se comprometen a participar con
idéntico interés en
la gestión de la sociedad u obtener el control de la misma.
Se presumirá que existe tal acuerdo entre las siguientes personas: entre
representantes y
representados, entre una persona y su cónyuge o sus parientes hasta el segundo
grado de
consanguinidad o afinidad, entre entidades pertenecientes a un mismo grupo
empresarial, y entre una
sociedad y su controlador o cada uno de sus miembros.
La Superintendencia podrá calificar si entre dos o más personas existe acuerdo de
actuación
conjunta considerando entre otras circunstancias, el número de empresas en cuya
propiedad participan
simultáneamente, la frecuencia de votación coincidente en la elección de directores
o designación de
administradores y en los acuerdos de las juntas extraordinarias de accionistas.
Si en una sociedad hubiere como socios o accionistas, personas jurídicas
extranjeras de cuya
propiedad no haya información suficiente, se presumirá que tienen acuerdo de
actuación conjunta con
37
el otro socio o accionista, o grupo de ellos con acuerdo de actuación conjunta, que
tenga la mayor
participación en la propiedad de la sociedad.

58
2) Los estatutos regulan las relaciones entre sociedad y accionistas; los pactos
rigen respecto de vínculos que relacionan a los accionistas entre sí. Los
primeros tocan asuntos que por su naturaleza pueden imponerse a todos los
accionistas, mientras que los segundos tocan asuntos que por su naturaleza no
es necesario imponer a todos los accionistas;

3) Los estatutos deben preocuparse por el “interés social”, a diferencia de los


pactos, que pretenden amparar el interés particular del respectivo grupo de
accionistas que lo celebraron; los primeros se refieren a cuestiones que por su
naturaleza son permanentes, por ejemplo, la organización y funcionamiento de
la sociedad y que, por lo tanto, pueden imponerse a los accionistas futuros, en
circunstancia que los segundos se refieren a cuestiones que por su naturaleza
solo pueden imponerse a quienes las hayan consentido.

Las restricciones convencionales más comunes pueden consistir en:

a) Otorgar derecho preferente de adquisición a otros accionistas, llamadas


cláusulas de “tanteo”; requerirse previa a la inscripción del traspaso
autorización de algún órgano o ente para constatar si se cumplen determinadas
condiciones preestablecidas sobre precio y calidad del adquirente. También se
han contemplado cláusulas que obligan a enajenar.

La cláusula de tanteo admite tres grandes modalidades. a) Una consiste en que


antes de ofrecer la venta a terceros, se reconozca derecho a ella a los otros
accionistas mejorando la oferta de un tercero. b) El otro sistema es al revés.
Para poder ofrecer en venta acciones a terceros, el accionista que pretende
enajenar debe previamente ofrecer vender las acciones a sus consocios
accionistas. Si éstos no desean comprar, puede vender libremente. Si, por el
contrario, hay interés en comprar, pero no hay acuerdo en el precio, el que
desea vender puede enajenar a terceros, pero en precio superior al ofrecido
por los otros accionistas. c) Otro sistema consiste en que si un grupo de
accionistas desea vender y otro comprar, y no hay acuerdo en el precio, por
sorteo se determina quién fija el precio de las acciones, teniendo derecho la
otra parte a comprar o vender en dicho precio.

La autorización previa de un órgano o ente que debe otorgarse antes de la


transferencia, para comprobar si se cumplen los requisitos previstos por los
estatutos para enajenar, se aplica en general a los casos, que para ser
accionista de una determinada sociedad los estatutos han previsto la exigencia
de nacionalidad, profesión o giro u otras calidades.

La obligación de vender a los accionistas o a la sociedad prevista en los


estatutos a veces se pacta para los casos de fallecimiento de accionistas.

Requisitos para que tengan validez los pactos:

59
En general para que tengan validez restricciones a la facultad de enajenar
acciones, sea en los estatutos, en las sociedades anónimas cerradas o en
pacto separado, en cualquier clase de sociedad anónima se requiere:

a) Que se trate de restricciones, pero no de la supresión del derecho. No es


lícito establecer una restricción que requiera el cumplimiento de condiciones
imposibles de cumplir en la práctica. No puede afectarse la esencia del derecho
de transferir. Sólo puede restringirse tal derecho.

b) La estipulación debe cumplir con las normas generales sobre objeto o causa
lícita y en especial no puede afectar derechos adquiridos de los accionistas.
Por tal motivo, por la vía de una modificación de estatutos no pueden
establecerse restricciones a la facultad de transferir las acciones, sin el
consentimiento de la unanimidad de las acciones emitidas, tratándose de
sociedades anónimas cerradas.

Los efectos que acarrea la violación a restricciones estatutarias o meramente


convencionales son diversos. Si se incumplen restricciones estatutarias, como
la sociedad debe respetar sus propios estatutos, no debe cursar el traspaso
contrario a ellos, mientras que las restricciones meramente convencionales
sólo originan obligaciones personales de no enajenar, cuya infracción genera la
obligación de indemnización de perjuicios, pero no afecta a la validez de las
enajenaciones realizadas. Lo anterior es sin perjuicio del establecimiento de
penas o multas y del otorgamiento de garantías, aun la prenda de acciones,
para caucionar el cumplimiento de las restricciones a la enajenación que puede
establecerse de acuerdo a las normas generales.

4.- La trasmisibilidad de las acciones.-

Las acciones como títulos de crédito pertenecientes a la categoría de los


valores mobiliarios o títulos de participación social son transmisibles.

Los herederos o legatarios del accionista fallecido deben registrarlas a su


nombre dentro de los 5 años después de la muerte del causante. Si así no
ocurriere, la sociedad, previo los trámites establecidos en el Reglamento,
puede enajenar las acciones en remate en bolsa. El dinero que se obtenga de
esa venta permanecerá a disposición de los herederos y legatarios por el
término de 5 años para entregárselo reajustado y con los intereses corrientes
para operaciones reajustables. Pasado este plazo, este dinero se entrega a los
Cuerpos de Bomberos.

Al asignatario o adjudicatario se le hace la transmisión de la acción


inscribiéndola a su nombre en el Registro con el mérito de la exhibición del
testamento inscrito, si lo hubiere, de la resolución que concede la posesión
efectiva de la herencia y del respectivo acto de adjudicación, en su caso,
acreditando el pago del impuesto a la herencia.

60
Las acciones que pertenezcan a una comunidad hereditaria, al igual que
cualquiera otra comunidad sobre acciones, obligan a los codueños a designar
un representante común para actuar ante la sociedad.

Sin perjuicio de lo señalado precedentemente, los titulares de acciones de una


sociedad anónima que durante 10 años continuados no concurran a las juntas
de accionistas ni cobren los dividendos a que tengan derecho, dejarán de ser
considerados accionistas para los efectos de considerar sociedad anónima
abierta que deban inscribirse en el Registro de Valores (500 o más accionistas
o el 10% pertenezca al menos a 100 accionistas) y para los efectos del
nombramiento de directores independientes. En cualquier tiempo que dichos
titulares o sus sucesores concurran a una junta de accionistas o cobren
dividendos, volverán a ser considerados accionistas con derecho a voto para
los fines señalados.

4.- Constitución de gravámenes y de derechos reales sobre acciones.-

De conformidad con lo previsto en el artículo 23, la constitución de gravámenes


y de derechos reales distintos del dominio sobre las acciones de una sociedad,
no le serán oponibles a ésta, a menos que se le hubiere notificado por ministro
de fe, el cual deberá inscribir el derecho o gravamen en el Registro de
Accionistas.

Los gravámenes que puedan afectar a acciones de sociedades anónimas son


el usufructo, el fideicomiso, la prenda, el embargo y las medidas
precautorias y prohibiciones voluntarias de enajenar. Las prohibiciones
voluntarias de enajenar sólo producen, en caso de infracción, el mismo efecto
que la violación de cualquier otro acto o contrato, obligan al pago de una
indemnización, pero no invalidan la enajenación.

El embargo sobre acciones no priva a su dueño del pleno ejercicio de los


derechos sociales, excepto el de la libre cesión de las mismas que queda
sujeta a las restricciones establecidas en la ley común.

En los casos de usufructo, las acciones se inscribirán en el Registro de


Accionistas a nombre del nudo propietario y del usufructuario, expresándose la
existencia, modalidades y plazos del usufructo. Salvo disposición expresa en
contrario de la ley o de la convención, el nudo propietario y el usufructuario
deberán actuar de consuno frente a la sociedad. No puede desconocerse la
finalidad práctica de esta disposición en orden a evitar dificultades respecto de
los derechos que emanan de una acción dada en usufructo respecto del
funcionamiento de la sociedad, pero es curioso que obligue a actuar de
consuno a personas que tienen o pueden tener intereses divergentes respecto
de la marcha de la compañía en razón de los derechos que cada uno de ellos
tiene respecto de la acción.

En el caso de haber comunidad sobre una o varias acciones, los codueños


están obligados a designar un apoderado común para actuar ante la sociedad.

61
En cuanto al gravamen se puede constituir prenda sin desplazamiento sobre
acciones de sociedades anónimas, de conformidad con lo prescrito en la ley N°
20.190.

Capítulo Quinto

LOS DERECHOS DEL ACCIONISTA Y DEL INTERES SOCIAL

Clasificación de los derechos de los accionistas. Estos derechos admiten ser


calificados en dos categorías: a) derechos patrimoniales y b) derechos
sociales, políticos o administrativos.

La razón de ser de esta distinción estriba en que la posición del socio es


diferente en unos y otros. En los derechos patrimoniales la posición del
accionista consiste fundamentalmente en la percepción de los beneficios
sociales. En cambio en los derechos políticos, la posición del accionista
consiste en tener injerencia en el funcionamiento de la organización colectiva.

1.- DERECHOS SOCIALES, POLÍTICOS O ADMINISTRATIVOS.

Los derechos políticos conciernen básicamente a una posición orgánica y


administrativa respecto de la organización social, entre ellos podemos
mencionar: el derecho al tratamiento igualitario; el derecho a conservar la
calidad de socio; el derecho de información; el derecho a la convocatoria de los
órganos deliberantes y el derecho a voz y voto en estos mismos órganos
sociales.

a) Derecho a conservar la calidad de accionista.

En la sociedad anónima, en principio, el accionista mantiene su condición de


tal, salvo en los casos en que la disolución o disminución de capital implique
perderla.

El accionista de una sociedad anónima decide él mismo su separación de la


compañía cuando voluntariamente cede su acción. También puede alejarse
ejercitando su derecho a retiro, como accionista disidente, frente a ciertos
acuerdos adoptados por la mayoría de la sociedad.

Con todo, existe una norma que permitiría privar al accionista de su calidad de
tal, aun contra su voluntad. Se trata del artículo 17, que tiene aplicación cuando
el accionista no pagare oportunamente el todo o parte de las acciones suscritas
por él. En tal caso, la sociedad puede vender en una bolsa, por cuenta y riesgo
del moroso, el número de acciones que sea necesario para pagarse de la
deuda y de los gastos de enajenación, de manera que si se llegasen a vender
todas las acciones del socio, éste quedaría separado de la sociedad.

Otra norma que puede conducir a la pérdida de la calidad de accionista es el


artículo 18, que se refiere a las acciones de una persona fallecida cuyos
herederos no las registran a su nombre, dentro de 5 años desde el fallecimiento

62
del causante. En tal evento, las acciones son vendidas por la sociedad e
inscritas a nombre del nuevo adquirente en el Registro de Accionistas y su
valor se pone a disposición de los herederos por 5 años; vencido dicho plazo,
el dinero para a los Cuerpos de Bomberos.

b) Derecho a la igualdad de la acción.-

En todas las legislaciones sobre sociedades anónimas se expresa que el


capital estará dividido en acciones de igual valor, como ocurre en nuestra
legislación con el artículo 11. Esto significa lisa y llanamente que todas las
acciones, individualmente consideradas, confieren exactamente unos mismos
derechos a su titular. Cuando el artículo 11 alude a acciones de igual valor, hay
que entender estas expresiones en sentido amplio, de manera que la igualdad
se refiere a todos los derechos individuales que confiere la acción: derecho de
voto, de suscripción preferente, etc.

La igualdad radica en la acción y no en el accionista, porque es lógico que el


accionista que tenga mil acciones tendrá más poder que el que tenga una
acción. En la sociedad anónima no rige el principio democrático, sino el
principio plutocrático. Recordemos que la sociedad anónima es patrimonio con
personalidad jurídica.

La idea de igualdad de la acción tiene como excepción la existencia de


acciones preferidas. En todo caso, la igualdad se mantiene en el seno de las
acciones preferentes, dentro del cual todas las acciones de una misma serie
deberán tener igual valor.

En suma, pueden existir varias series de acciones pero todas las acciones que
correspondan a una misma serie deben otorgar idénticos derechos, en otras
palabras, tienen que ser iguales entre sí.

Como ya se dijera, la igualdad se refiere a la acción y no a la persona del


accionista. Así, por ejemplo, no podría pagarse anticipadamente el dividendo a
un accionista determinado y pagárselo a los otros cuando corresponda
legalmente, tampoco se podría dar facilidades especiales a unos accionistas
para el pago de sus acciones y a los otros no concedérselas.

c) Derechos a voz y voto.-

El derecho de voto se ejerce en el funcionamiento de los órganos deliberantes


y adquiere particular relevancia en las elecciones de los miembros del órgano
administrador.

Por regla general todo accionista tiene derecho a voz y voto en las juntas de
accionistas. Con respecto al derecho a voto rige la regla que se expresa “por
una acción un voto”, prohibiéndose el voto múltiple, pero permitiéndose su
división en caso de elecciones. Pueden por excepción existir acciones
preferentes sin derecho a voto o con voto restringido.

63
Forma de realizar la votación en las juntas.-

El artículo 119 del Reglamento señala que cuando en junta de accionistas


corresponda efectuar una votación, salvo acuerdo unánime en contrario, se
procederá de la siguiente forma:

a) Las materias sometidas a decisión de la junta deberán llevarse


individualmente a votación, salvo que, por acuerdo unánime de los
accionistas presentes con derecho a voto, se permita omitir la votación
de una o más materias y se proceda por aclamación.

b) Toda votación que se efectúe en una junta deberá realizarse mediante


un sistema que asegure la simultaneidad de la emisión de los votos o
bien en forma secreta, debiendo el escrutinio llevarse a cabo en un solo
acto público, y en ambos casos, que con posterioridad pueda conocerse
en forma pública cómo sufragó cada accionista.

c) Si la votación se efectúa mediante papeleta, para el escrutinio de los


votos, el secretario dará lectura, para que todos los presentes puedan
hacer por sí mismos el cómputo de la votación y para que pueda
comprobarse con dicha anotación y papeletas la veracidad del resultado

d) Las sociedades anónimas abiertas, podrán establecer en sus estatutos


sistemas que se encuentren autorizados por la SVS.

e) Siempre que la ley ordene a un accionista emitir su voto de viva voz, se


entenderá cumplida esta obligación cuando la emisión del mismo se
haga por uno de los sistemas de votación simultánea o secreta y con
publicidad posterior referidos precedentemente. Si la junta hubiese
aprobado una modalidad diferente, dicho accionista deberá emitir en
todo caso su voto de viva voz, de lo cual se dejará constancia en el acta
de la junta.

Voto indivisible: El voto es indivisible, salvo para la elección de directores en


que los accionistas podrán acumular sus votos en favor de una sola persona, o
distribuirlos en la forma que estime conveniente (art. 120 Reglamente).

Votación a distancia.- (art.64) La SVS podrá autorizar sistemas que permitan


el voto a distancia, siempre que dichos sistemas resguarden debidamente los
derechos de los accionistas y la regularidad del proceso de votación.

Representación en la junta

El derecho de voz y voto puede ejercitarse por sí o por representante. Señala el


artículo 64 que los accionistas podrán hacerse representar en las juntas por
medio de otra persona, aunque ésta no sea accionista. El poder ha de
conferirse por escrito y por el total de las acciones de las cuales el mandante
sea titular al momento de iniciarse la junta, en el caso de las sociedades

64
anónimas cerradas y con cinco días de anticipación a la celebración de la junta,
en el caso de las sociedades anónimas abiertas.

Formalidad de los poderes.

Los artículos 110 y siguientes del Reglamento se refieren a esta materia.

Artículo 110 “Los accionistas podrán hacerse representar en las juntas por otra
persona, sea o no accionista. El poder deberá constar por instrumento privado
y contendrá las siguientes menciones.

1) Lugar y fecha de otorgamiento.


2) Nombre y apellidos del apoderado.
3) Nombre y apellidos del poderdante.
4) Indicación de la naturaleza de la junta para la cual se otorga el poder y la
fecha de su celebración.
5) Declaración de que el apoderado podrá ejercer en las juntas de
accionistas todos los derechos que correspondan al mandante en ellas,
los que podrá delegar libremente en cualquier tiempo,
6) Declaración de que el poder sólo podrá entenderse revocado por otro
que se otorgue con fecha posterior
7) Firma del poderdante.

“Los poderes otorgados por escritura pública contendrán, a lo menos, las


menciones de los números 1, 2 y 3 de esta disposición.

“Los poderes no otorgados por escritura pública no podrán contener otras


menciones que las exigidas en este artículo y si se incluyeren se tendrán por
no escritas”

Artículo 112. Los poderes otorgados para una junta de accionistas que no se
celebre en primera citación por falta de quórum, defectos en su convocatoria o
suspensión dispuesta por el directorio o la Superintendencia, en su caso,
valdrán para la que se celebre en su reemplazo.

“Lo dispuesto en el inciso anterior, se aplicará sólo cuando la junta de segunda


citación o de reemplazo citada para tratar las mismas materias, se celebre
dentro de los 45 días siguientes a la fecha fijada para la junta no efectuada”

Por último digamos que las acciones que estén dadas en prenda, el derecho a
voto corresponde al deudor prendario, y si se ha conferido usufructo, el
derecho corresponde al usufructuario y al nudo propietario de consuno, salvo
pacto diferente al respecto.

d) Derecho a solicitar la convocatoria de los órganos deliberantes y a


exigir que se traten en ella determinados asuntos.

65
Este derecho está consagrado en el artículo 58 N° 3 y 4.en los siguientes
términos.

Señala el artículo 58 que las juntas serán convocadas por el directorio de la


sociedad. El directorio deberá convocar:

“3) A junta ordinaria o extraordinaria, según sea el caso, cuando así lo soliciten
accionistas que representen, a lo menos, el 10% de las acciones emitidas con
derecho a voto, expresando en la solicitud los asuntos a tratar en la junta”

El numeral 4) señala que, tratándose de sociedades anónimas abiertas, la SVS


podrá convocar directamente a junta ordinaria o extraordinaria, según sea, el
caso.

En el caso de las sociedades anónimas cerradas, si el directorio no ha


convocado a junta cuando corresponde, accionistas que representen, a lo
menos, el 10% de las acciones emitidas con derecho a voto, podrán efectuar la
citación a junta ordinaria o extraordinaria, según sea el caso, mediante la
publicación de un aviso en un diario de circulación nacional, en el cual
expresarán la fecha y hora en que se llevará a cabo y los asuntos a tratar en la
junta.

Ejercitado este derecho por los accionistas, el directorio debe convocar a la


junta respectiva dentro de los 30 días siguientes a contar de la fecha de la
solicitud. En caso que el directorio no cumpla con citar a reunión a la junta
incurre en responsabilidad fundada en violación de la ley, conforme lo dispone
el artículo 42 N° 7 de LSA.

Antes de la modificación introducida por la Ley 20.382, en el evento que el


directorio de una sociedad anónima cerrada se negare a convocar a junta, los
accionistas debían recurrir al árbitro para que decidiera al respecto. Ahora, son
ellos, en el porcentaje indicado, los que directamente convocan a junta.

e) Derechos judiciales.-

1. Nuestra legislación sobre sociedades anónimas no restringe, por regla


general, los derechos procesales del accionista tanto para demandar la
nulidad de la sociedad o para impugnar cualquiera de los actos
societarios, por ejemplo, la validez de los acuerdos del directorio y de las
juntas de accionistas.

Así, en el caso de las sociedades anónimas cerradas, podrán ser


disueltas por sentencia judicial ejecutoriada, cuando accionistas que
representen a lo menos el 20% de su capital así lo demanden, por
estimar que existe causa para ello, tales como infracción grave a la ley,
de reglamento o demás normas que les sean aplicables, que causare
perjuicio a la sociedad o a los accionistas, declaración de quiebra,
administración fraudulenta u otra de igual gravedad (art.105). El tribunal
procederá breve y sumariamente y apreciará la prueba en conciencia.

66
2. Igualmente, los accionistas que representen el 5% de las acciones
emitidas por la sociedad se encuentran facultados para demandar la
indemnización de perjuicio a quien corresponda, en nombre y beneficio
de la sociedad, por las pérdidas irrogada al patrocinio social (art. 133
bis).

f) Derechos a la información.-

Se trata de un derecho de carácter institucional o político que permite al


accionista tomar conocimiento de la marcha de los negocios sociales para
ejercer con mayor eficacia su derecho de voz y voto en los órganos
deliberantes de la sociedad.

El directorio está obligado a proporcionar a los accionistas información


suficiente, fidedigna y oportuna acerca de la situación legal, económica y
financiera de la sociedad (art. 46).

En las sociedades anónimas abiertas, será responsabilidad del directorio


adoptar las medidas apropiadas para evitar que la información referida sea
divulgada a personas distintas de aquellas que por su cargo, posición o
actividad en la sociedad deban conocer dicha información, antes de ser puesta
a disposición de los accionistas y el público. Se entenderá que se cumple con
este requisito cuando simultáneamente a dicha divulgación se proporcione la
misma documentación o presentaciones al público conforme a las normas de
carácter general que dicte la Superintendencia.

Si la infracción a esta obligación causa perjuicio a la sociedad, a los accionistas


o a terceros, los directores infractores serán solidariamente responsables de
los perjuicios causados. Lo anterior no obsta a las sanciones administrativas
que pueda aplicar, en su caso, la SVS y a las demás penas que establezca la
ley.

El art. 54 dispone que: “La memoria, balance, inventario, actas, libros y los
informes de los auditores externos y, en su caso de los inspectores de cuentas,
quedarán a disposición de los accionistas para su examen en la oficina de la
administración de la sociedad durante 15 días anteriores a la fecha señalada
para la junta de accionistas. Los accionistas sólo podrán examinar dichos
documentos en el término señalado”.

También los accionistas tienen derecho a examinar iguales antecedentes de las


sociedades filiales.

No obstante, con la probación de las tres cuartas partes de los directores en


ejercicio, puede darse carácter de reservados a ciertos documentos que se
refieran a negociaciones pendientes que al conocerse pudieran perjudicar el
interés social. Los directores que dolosa o culpablemente concurran con su
voto favorable a la declaración de reserva responden solidariamente por los
perjuicios que ocasionaren.

67
En el caso de las sociedades anónimas abiertas, la memoria, el informe de los
auditores externos y los estados financieros auditados de la sociedad, deberán
ponerse a disposición de los accionistas en el sitio en Internet de las
sociedades que dispongan de tales medios.

2.- DERECHOS PATRIMONIALES.

a) Derechos cuotativos del accionista.- El accionista, como todo socio de


una sociedad, tiene un derecho contra la sociedad, que significa una cuota o
tanto por ciento del capital social. Evidentemente se encuentra comprendido en
las garantías del dominio del accionista sobre su acción no ser privado o
disminuido en el porcentaje que le corresponde en el capital de la compañía.

Este derecho de no ser privado de su cuota en el capital se refleja en el


derecho de suscripción preferente de acciones de pago que le reconoce
nuestra legislación.

Al respecto, señala el artículo 100: “Ningún accionista, a menos que consienta


en ello, podrá perder su calidad de tal con motivo de un canje de acciones,
fusión, incorporación, transformación o división de una sociedad anónima”.

b) Derecho del accionista a la utilidad.-

El derecho del accionista a la utilidad es una consecuencia del elemento de la


esencia de la sociedad, y estos son: derecho a dividendo y derecho a las
acciones liberadas o crías.

i) Derecho al dividendo. Así se llaman los repartos de utilidad en estas


sociedades, que, salvo acciones preferentes, debe hacerse a prorrata de las
acciones pagadas, a menos que los estatutos se la otorguen además a las
acciones suscritas y no pagadas.

El derecho mínimo al dividendo en las sociedades anónimas abiertas asciende


al 30% de la utilidad anual, si no hay pérdidas de arrastre que cubrir
previamente, salvo acuerdo adoptado por la unanimidad de las acciones
emitidas. En las anónimas cerradas el porcentaje mínimo es aquel que se fija
en los estatutos. A falta de fijación, rige el 30% al igual que en las abiertas
(art.79).

Los dividendos se pagarán exclusivamente de las utilidades líquidas del


ejercicio, o de las retenidas, provenientes de balances aprobados por junta de
accionistas. En el evento que la sociedad tuviere pérdidas acumuladas, las
utilidades del ejercicio se destinarán primero a absorberlas.

El dividendo se paga en dinero a sus accionistas, a prorrata de sus acciones o


en la proporción que establezcan los estatutos.

El directorio podrá, bajo su responsabilidad personal de los directores que


concurran al acuerdo respectivo, distribuir dividendos provisorios durante el

68
ejercicio con cargo a las utilidades del mismo, siempre que no hubieren
pérdidas acumuladas (art. 79, inciso final).

En cuanto a la época y forma de pago de los dividendos, hay que distinguir si


se trata de dividendos mínimos obligatorios, de dividendos adicionales o de
dividendos provisorios.

Tratándose de los dividendos mínimos obligatorios, su pago es exigible 30 días


contados desde que la junta aprueba la distribución de las utilidades del
ejercicio.

El pago de los dividendos adicionales que acordare la junta se hará dentro del
ejercicio en que se adopte tal decisión y en la fecha que ella determine o en la
que fije el directorio, si la asamblea de accionistas le hubiere facultado al
efecto.

Por último los dividendos provisorios se pagarán en la fecha que determine el


directorio, toda vez que este órgano es el que, bajo su responsabilidad,
acuerda el pago de los mismos.

Los dividendos se pagan a los accionistas cuyas acciones están inscritas en el


Registro de Accionistas el quinto día anterior a las fechas establecidas para el
pago (art. 81).

El modo normal de cumplir la obligación de pagar el dividendo consiste en


solucionarlo en dinero, salvo acuerdo diferente adoptado por la unanimidad de
las acciones emitidas.

En las sociedades anónimas abiertas se podrá cumplir la obligación de pagar


dividendos, en lo que exceda a los mínimos obligatorios legales o estatutarios,
otorgando opción a los accionistas para recibirlos en dinero, en acciones
liberadas de la propia emisión o en acciones de sociedades anónimas de que
la empresa sea titular.

Los dividendos devengados que la sociedad no hubiere pagado o puesto a


disposición de los accionistas dentro de los plazos legales se reajustarán de
acuerdo con la variación que experimente la U.F.

Si los dividendos no son reclamados por los accionistas en el plazo de cinco


años desde que se han hecho exigibles, pertenecerán al Cuerpo de Bomberos.

ii) Derecho a las acciones liberadas u otras opciones. La junta de


accionistas puede acordar capitalizar utilidades y repartir acciones liberadas de
pago o crías u otorgar opción a los accionistas de ser pagados del dividendo
con otros bienes.

c) Derechos del accionista a recuperar su aporte a la época de liquidación


de la sociedad.- Este es un derecho eventual, pues sólo procede si el

69
resultado de la liquidación de los activos arrojó lo suficiente para pagar las
deudas sociales (art.117, inc. 1° LSA).

Este derecho equivale a la participación del accionista en el capital social, que


depende de la proporción entre el número de acciones que posea y el total del
capital pagado.

En el derecho comparado, los repartos que se efectúan durante la liquidación,


se denominan “dividendos de liquidación o de superactivo”. Estos repartos
deben pagarse en dinero a los accionistas, salvo acuerdo diferente adoptado
en cada caso por la unanimidad de las acciones emitidas.

Los dividendos de liquidación deben repartirse a lo menos cada tres meses y,


en todo caso, cada vez que en la caja se hayan acumulado fondos suficientes
para pagar a los accionistas una suma equivalente, a lo menos, al 5% del valor
de sus acciones.

Estos derechos de los accionistas en la liquidación pueden ser restringidos a


favor de accionistas preferentes, como se ha señalado.

d) Derecho a ceder su acción.

El artículo 14 establece el principio de la libre cesibilidad de las acciones.

Dice la norma, que los estatutos de las sociedades anónimas abiertas no


podrán estipular disposiciones que limiten la libre cesión de las acciones. La
libre transferencia de las acciones es elemento de su esencia y los estatutos no
pueden contener estipulación alguna que la limite.

En las sociedades anónimas cerradas, se admite que puedan limitarse la


negociabilidad de las acciones. Siendo así, puede decirse que la libre cesión de
las acciones en este tipo de sociedades, es un elemento de la naturaleza que
puede ser modificado por estipulación estatutaria.

Los pactos particulares entre accionistas relativos a cesión de acciones deben


ser públicos y depositados en la compañía a disposición de los demás
accionistas y terceros interesados, y debe hacerse referencia a ellos en el
Registro de Accionistas, so pena de tenerlos por no escritos.

e) Derecho de retiro.

Las tendencias modernas que protegen la conservación de la empresa tienden


a limitar los casos de disolución de la sociedad ampliando el ámbito de acción
de la exclusión o retiro del socio o accionista. Esta tendencia ha sido recogida
por nuestra legislación, que ha establecido varios casos en que se otorga el
derecho a retiro o se permite la exclusión respecto del accionista de
sociedades anónimas.

En general el derecho a retiro de un accionista de una sociedad anónima


consiste en la facultad de una persona de dejar de pertenecer a una sociedad

70
anónima, la cual disminuye su capital en el monto de los derechos del socio,
debiendo la sociedad resarcirle por su retiro.

La fuente de la cual puede provenir el derecho de retiro del accionista y su


obligación de ser excluido puede ser la ley, el estatuto o una decisión judicial.

El derecho a retiro ha sido normado por la LSA en el artículo 69 y en los


artículos 126 a 134 del Reglamento, sin perjuicio de ciertas disposiciones del
artículo 69 bis que también son aplicables.

De acuerdo con dichas normas, cabe concluir:

i) En cuanto a la titularidad del derecho. La tiene el accionista “disidente”. El


accionista disidente es aquel que en la respectiva junta se hubiere opuesto al
acuerdo que da derecho a retiro, o que, no habiendo concurrido a la junta,
manifieste su disidencia por escrito a la sociedad, dentro del plazo de 30 días
contado desde la fecha de celebración de la junta de accionista que adoptó el
acuerdo que lo motiva. Deberá comunicarse por carta certificada o por
presentación escrita entregada por un notario.

ii) Los acuerdos que dan origen a retiro de la sociedad son (art.69):

1) La transformación de la sociedad;
2) La fusión de la sociedad;
3) La enajenación a que se refiere el N° 9) del artículo 67. Esta
disposición señala: “9) La enajenación de un 50% o más de su activo,
sea que incluya o no su pasivo, lo que se determinará conforme al
balance del ejercicio anterior, y la formulación o modificación de
cualquier plan de negocios que contemple la enajenación del 50% o
más del activo de una filial, siempre que ésta represente al menos
un 20% del activo de la sociedad, como cualquier enajenación de sus
acciones que implique que la matriz pierda el carácter de
controlador”);
4) El otorgamiento de las cauciones a que se refiere el N°11) del artículo
67;
5) La creación de preferencias para una serie de acciones o el aumento,
prórroga o la reducción de las ya existentes. En este caso, tendrán
derecho a retiro únicamente los accionistas disidentes de la o las
series afectadas;
6) El saneamiento de la nulidad causada por vicios formales que
adolezca la constitución de la sociedad o alguna modificación de sus
estatutos que diere este derecho;
7) Los demás casos que establezcan la ley o sus estatutos, en su caso.

El artículo 71 bis) agregado por la Ley 20.382, establece:

“También dará derecho a retiro a favor de los accionistas minoritarios, que un


controlador adquiera más del 95% de las acciones de una sociedad anónima
abierta. Este derecho a retiro deberá ser ejercicio dentro del plazo de 30 días

71
contado desde la fecha en que el accionista controlador alcance la participación
indicada, lo que se comunicará dentro de los dos días hábiles siguientes a
través de un aviso destacado publicado en un diario de circulación nacional y
en el sitio en Internet de la sociedad, si ella dispone de tales medios.

“Asimismo, los estatutos de la sociedad podrán facultar al controlador para


exigir que todos los accionistas que no opten por ejercer su derecho a retiro, le
vendan aquellas acciones adquiridas bajo la vigencia de esa facultad
estatutaria, siempre que haya alcanzado el porcentaje indicado (95%) a
consecuencia de una oferta pública de adquisición de acciones, efectuada por
la totalidad de las acciones de la sociedad anónima abierta, o de la serie de
acciones respectiva, en la que haya adquirido, de accionistas no relacionaos, a
lo menos un 15% de tales acciones. El precio de la compraventa respectiva
será el establecido en dicha oferta, debidamente reajustado y más intereses
corrientes.

“El controlador deberá notificar que ejercerá su derecho de compra dentro de


los 15 días siguientes al vencimiento del plazo previsto para el ejercicio del
derecho a retiro indicado en el inciso primero, mediante carta certificada al
domicilio registrado en la sociedad por los accionistas respectivos, así como a
través de un aviso destacado publicado en un diario de circulación nacional y
en el sitio en Internet de la sociedad, si ella dispone de tales medios.

“La compraventa se entenderá perfeccionada 15 días después de notificado el


ejercicio del derecho de compra sin necesidad que las partes firmen el
respectivo traspaso, debiendo proceder la sociedad a registrar las acciones a
nombre del controlador y poner inmediatamente a disposición de los
accionistas el producto de la venta, de la misma forma prevista para el reparto
de los dividendos sociales. En el caso de acciones prendadas, la sociedad
registrará las acciones a nombre del controlador sin alzar la prenda respectiva,
pero retendrá el producto de la venta hasta que ello ocurra. Para estos efectos
se aplicará lo dispuesto en el artículo 18 en todo aquello que resulte aplicable.

“La Superintendencia, mediante norma de carácter general, podrá establecer


los procedimientos regulaciones que faciliten el legítimo ejercicio de estos
derechos”.

iii) Precio que debe pagarse al disidente. Se refieren a esta materia el inc.
3° del artículo 69 y el inc. 7° del artículo 69 de la LSA, y los artículos 126 a 134
del Reglamento.

Si se trata de sociedades anónimas cerradas o de abiertas sin transacción


bursátil, el precio es el valor libro.

Se entiende por valor libro aquel que resulte de la división del patrimonio
(capital pagado, agregando las reservas sociales y más la utilidad o menos las
pérdidas), por el número de acciones suscritas y pagadas
(Capital+reservas+utilidades-pérdidas: por el número de acciones
pagadas=valor libro por acción). Se consideran los valores que arroje el último
balance social corregido monetariamente.

72
Con respecto a las sociedades anónimas abiertas cuyas acciones tienen
transacción bursátil, el artículo 132 del Reglamento tratan el tema en los
siguientes términos:

1. Se debe distinguir entre las acciones que tienen o no presencia bursátil.

2. Se entiende por acciones de transacción bursátil aquellas que así


sean calificadas por la Superintendencia mediante norma de carácter
general, la que deberá tener presente el volumen, periodicidad, número
y diversificación de quienes participen en las transacciones bursátiles,
como cedentes o adquirentes, cuantía de éstas y cualquier otra
circunstancia de las transacciones.

3. Cuando se trate de acciones con presencia bursátil, el valor de la


acción será el promedio ponderado de las transacciones bursátiles de la
acción durante el período de 60 días hábiles bursátiles comprendidos
entre el trigésimo y el nonagésimo día hábil bursátil anterior a la fecha
de la Junta que motive el retiro.

4. Si las acciones no tuvieren presencia bursátil se considerará que su


precio de mercado es igual al de su valor libro, determinado de acuerdo
con el artículo 130 del reglamento.

iv) Procedimiento. Según el artículo 70 de la LSA, el derecho a retiro


deberá ejercido por el dentro el accionista disidente dentro del plazo de 30
días contado desde la fecha de celebración de la Junta de Accionistas que
adoptó el acuerdo que lo motiva.

El derecho a retiro sólo comprende las acciones que el accionista disidente


poseía inscritas a su nombre en el Registro de Accionistas de la sociedad, a la
fecha que determina su derecho a participar en la junta en que se adoptó el
acuerdo al que se opuso.

v) Pago al disidente. El precio de las acciones se pagará sin recargo alguno


dentro de los 60 días siguientes a la fecha de celebración de la junta en que se
tomó el acuerdo que motivo el retiro. Si no se pagare dentro de dicho plazo, el
precio deberá expresarse en U.F. y devengará intereses corrientes a contar del
vencimiento del plazo antes señalado.

La sociedad debe publicar mediante aviso destacado en un diario de amplia


circulación nacional y remitir una comunicación a los accionistas con derecho,
dentro del plazo de 2 días siguientes a la fecha en que nazca el derecho a
retiro.

vi) Renuncia y retracto. El accionista disidente podrá renunciar a hacer


efectivo su derecho a retiro, hasta antes que la sociedad le efectúe el pago.

73
Capítulo Sexto

ADMINISTRACIÓN Y REPRESENTACION

1.- Generalidades.

No existe un sistema de aplicación universal sobre la forma de administración y


representación de la sociedad anónima.

En el sistema anglosajón, es muy corriente en la práctica el uso de sistemas de


administración mediante un “borrad of directors” o directorio, y mediante
“management” o gerentes, también llamados vicepresidentes ejecutivos.

Otros sistemas, como el alemán, permiten una dualidad de órganos, el


directorio propiamente tal y la junta de vigilancia, la que tiene funciones
directivas generales y que puede ésta estar integrada por representantes de los
trabajadores. En Francia se admite también la dualidad de órganos, un consejo
de administración encargado de la fijación de las líneas generales y un
directorio encargado de la ejecución.

En nuestro país se ha optado por un sistema rígido de administración de la


sociedad anónima, consagrado mediante normas de orden público. Ellas
establecen que la administración quede radicada en el directorio, considerado
como un órgano de la compañía y en gerente general

2.- Organos de gestión.

Como ya adelantáramos, la gestión de la sociedad anónima en Chile está


asegurada por el directorio, constituido por miembros revocables nombrados
por la asamblea general de accionistas. Si nos atenemos a las disposiciones
del derecho positivo chileno, es difícil establecer la diferencia entre la
administración propiamente tal, en manos del directorio, y la realizada por los
gerentes.

Una de las mayores modificaciones introducida por la Ley 20.382, fue


precisamente sobre los gobiernos corporativos, al establecer directores
independientes.

Dividiremos esta materia en tres partes: a) el directorio como cuerpo colegiado;


b) los directores en cuanto a los requisitos y actuaciones, y c) las facultades del
gerente general.

A.- DEL DIRECTORIO

1.- Representación de la sociedad anónima por un directorio.-

La ley encomienda al directorio de cada sociedad anónima su administración.


Así aparece de lo dispuesto en los artículos 2061 del Código Civil, 1° y 31 de
la LSA.

74
La administración de la sociedad anónima por su directorio la impone la ley
como norma de orden público, sin perjuicio de que el directorio ejerza esta
administración directamente o por medio de ejecutivos, de acuerdo al
organigrama de administración que el propio directorio apruebe o determine.

El artículo 31, inciso primero expresa: “La administración de la sociedad


anónima la ejerce un directorio elegido por la junta de accionistas.

Los estatutos de las sociedades anónimas deberán establecer un número


invariable de directores. La renovación del directorio será total y se efectuará al
final de su período, el que no podrá exceder de tres años. Los directores
podrán ser reelegidos indefinidamente en sus funciones. A falta de disposición
expresa de los estatutos, se entenderá que el directorio se renovará cada año.

El directorio de las sociedades anónimas cerradas no podrá estar integrado por


menos de tres directores y el de las sociedades anónimas abiertas por menos
de cinco, y si en los estatutos nada se dijere se estará a estos mínimos.

Sin perjuicio de lo anterior, si la sociedad anónima abierta debiere designar al


menos un director independiente y constituir el comité a que se refiere el
artículo 50 bis, el mínimo de directores será de siete”.

El art. 40 inc.1° de la LSA sobre el particular expresa:

“El Directorio de una sociedad anónima la representa judicial y


extrajudicialmente y para el cumplimiento del objeto social, lo que no será
necesario acreditar a terceros, está investido de todas las facultades de
administración y disposición que la ley o el estatuto no gestablezcan como
privativas de la junta de accionistas, sin que sea necesario otorgarle poder
especial alguno, inclusive para aquellos actos y contratos respecto de los
cuales las leyes exijan esta circunstancia. Lo anterior no obsta a la
representación que compete al gerente, conforme a lo dispuesto en el artículo
49 de la presente ley”.

De esta norma fluye claramente la calidad de representante legal de la


sociedad anónima que tiene el directorio, impuesto por la ley como norma de
orden público.

El precepto transcrito otorga al directorio plena facultad para representar a la


sociedad para “el cumplimiento del objeto social, lo que no es necesario
acreditar a terceros”.

Esto significa que el directorio tiene plena responsabilidad frente a los


accionistas por las consecuencias de actos o negocios que realice, ajenos al
giro social. Sin embargo, dichos actos no son nulos ni oponibles a la sociedad
frente a terceros, pues la disposición señala que no es necesario acreditar
frente a terceros que la actuación quede comprendida en el giro social.

2.- Delegación de facultades del directorio y poderes.-

75
Dado el carácter colegiado del directorio y la eficacia y rapidez que se imponen
en la vida moderna en la gestión de la empresa, es imposible que el directorio
intervenga en todo acto de representación de la compañía. Por ello es muy
corriente que los directorios de las sociedades otorguen poderes amplísimos al
gerente o a directores que posibiliten a éstos para poder actuar eficazmente en
el mundo de los negocios.

El inc.2° del art. 40 de la LSA expresa que “El directorio podrá delegar parte de
sus facultades en los ejecutivos principales, gerentes, subgerentes o abogados
de la sociedad, en un director o en una comisión de directores y, para objeto
especialmente determinados, en otras personas”.

Del precepto recién transcrito, puede colegirse que no obstante las


delegaciones o poderes que el directorio pueda otorgar, por regla general
conserva la dirección de la compañía, pudiendo entonces dar las instrucciones
que estime del caso a sus apoderados y dejar sin efecto o modificar en
cualquier tiempo las delegaciones o poderes otorgados. En efecto, no puede el
directorio hacerse sustituir en la administración de la compañía que la ley le
impone en forma privativa.

3.- Naturaleza jurídica de los vínculos de la sociedad con el directorio.

El directorio en virtud de la ley tiene el carácter de órgano administrativo y


representativo de la sociedad. No es un mandatario de ésta ni de sus
accionistas. Así se desprende de lo prescrito, entre otros, en los artículos 2061
del Código Civil y artículos 1°, 31, 39, incisos 3° y 4° de la LSA.

4.- Los estatutos y el directorio.

Si bien el N°6 del artículo 4° de la LSA permite a los estatutos señalar la


organización y modalidades de la administración social, la facultad de los
estatutos para reglamentar la administración social se encuentra rigurosamente
limitada por la ley.

En efecto, los estatutos no pueden privar al directorio de su carácter de órgano


administrativo y representativo de la sociedad. Si los estatutos nada dicen, la
sociedad se entiende administrada por un directorio de 3 miembros, si es
cerrada, o de 5 o 7 miembros, si es abierta, en ambos casos, en general,
elegidos por la junta de accionistas.

Al tratar de las determinadas materias iremos señalando las posibilidades


admitidas por la ley al estatuto que dicen relación con establecer normas sobre
el funcionamiento del directorio.

5.- Mínimo de directores y duración en sus cargos (Arts. 31 y 34).

Tanto en relación con el número de los directores como en cuanto al plazo


normal de duración de sus cargos, la ley les encomienda a los estatutos su

76
determinación, con ciertas limitaciones. Además se establecen normas
supletorias en subsidio de las estatutarias. La ley no limita el número de los
directores que los estatutos puedan establecer, pero fija un mínimo de cinco
para las sociedades anónimas abiertas y de tres para las cerradas. No
establece un máximo. A falta de disposición estatutaria, rigen en cuanto al
número del directorio los mínimos legales ya señalados, que varían si la
sociedad es abierta o cerrada.

Art. 31 inciso 2°: “El directorio de las sociedades anónimas cerradas no podrá
estar integrado por menos de 3 directores y el de las sociedades anónimas
abiertas por menos de 5, y si en los estatutos nada se dijere, se estará a estos
mínimos.

Si la sociedad anónima abierta debiera designar al menos un director


independiente y constituir el comité a que se refiere el artículo 50 bis, el mínimo
de directores será de siete. El artículo 50 bis señala que las sociedades
anónimas abiertas, cuyo patrimonio bursátil sea igual o superior a 1.500.000
unidades de fomento, deberán tener un directorio formado por 7 miembros
como mínimo y además deben formar un comité de directores compuesto 3
miembros.

La duración normal del cargo del director debe establecerse en los estatutos,
no pudiendo exceder de tres años. Si ellos nada dicen, el directorio debe
renovarse anualmente. Se entienden prorrogados estos plazos por mientras no
se designen reemplazantes.

COMITÉ DE DIRECTORES.

a) Obligación de constituir comité de directores.

El artículo 50 bis, modificado por la ley 20.382, dispone que las sociedades
anónimas deberán designar al menos un director independiente y un comité de
directores, cuando tengan un patrimonio bursátil igual o superior al equivalente
a 1.500.000 unidades de fomento y a lo menos un 12,5% de sus acciones
emitidas con derecho a voto, se encuentren en poder de accionistas que
individualmente controlen o posean menos del 10% de tales acciones.

Si durante el año se alcanzare el patrimonio y el porcentaje accionario indicado,


la sociedad estará obligada a designar los directores y el comité a contar del
año siguiente; si se produjere una disminución del patrimonio bursátil a un
monto inferior al indicado o se redujere el porcentaje accionario antes referido,
la sociedad no estará obligada a mantener los directores independientes ni el
comité a contar del año siguiente.

b) Quiénes se consideran independientes.

No se considerará independiente a quienes se hayan encontrado en cualquier


momento dentro de los últimos 18 meses, en alguna de las siguientes
circunstancias:

77
1) Mantuvieren cualquier vinculación, interés o dependencia económica,
profesional, créditicia o comercial, de naturaleza y volumen relevante, con la
sociedad, las demás sociedades del grupo del que ella forma parte, su
controlador, ni con los ejecutivos principales de cualquiera de ellos, o hayan
sido directores, gerentes, administradores, ejecutivos principales o asesores de
éstas.

2) Mantuvieren una relación de parentesco hasta el segundo grado de


consanguinidad o afinidad, con las personas indicadas en el número anterior.

3) Hubiesen sido directores, gerentes, administradores o ejecutivos principales


de organizaciones sin fines de lucro que hayan recibido aportes, contribuciones
o donaciones relevantes de las personas indicadas en el número 1).

4) Hubiesen sido socios o accionistas que hayan poseído o controlado, directa


o indirectamente, el 10% o más del capital; directores; gerentes;
administradores o ejecutivos principales de entidades que han prestado
servicios jurídicos o de consultoría, por montos relevantes, o de auditoría
externa, a las personas indicadas en el número 1),

5) Hubiesen sido socios o accionistas que hayan poseído o controlado, directa


o indirectamente, 10% o más del capital; directores; gerentes; administradores
o ejecutivos principales de los principales competidores, proveedores o clientes
de la sociedad.

c) Elección.

Para ser elegidos como directores independientes, los candidatos deberán ser
propuestos por accionistas que representen el 1% o más de las acciones de la
sociedad, con a lo menos 10 días de anticipación a la fecha prevista para la
junta de accionistas llamada a efectuar la elección de los directores.

Con no menos de dos días de anterioridad a la junta, el candidato y su


respectivo suplente, en su caso, deberán poner a disposición del gerente
general una declaración jurada en que se señalen que no se encuentra en
ninguna de las situaciones señaladas.

Será elegido director independiente aquel candidato que obtenga la más alta
votación.

d) Número de miembros del comité.

El comité estará integrado por 3 miembros, la mayoría de los cuales deberán


ser independientes. Si hubiese solamente un director independiente, el
directorio nombrará a los demás integrantes del comité de entre los directores
que no tengan tal calidad, los que gozarán de plenos derechos como miembros
del mismo. El presidente del directorio no podrá integrar el comité ni sus
subcomités, salvo que sea director independiente.

78
Las deliberaciones, acuerdos y organización del comité se regirán por las
normas relativas a las sesiones de directorio de la sociedad.

La remuneración de los integrantes del comité será fijada anualmente por la


junta ordinaria de accionistas.

Los miembros del comité responden solidariamente de los perjuicios que


causen a los accionistas y a la sociedad.

Las sociedades anónimas abiertas que no tengan patrimonio bursátil podrán


acogerse voluntariamente a estas normas.

d) Facultades del comité.

1) Examinar los informes de los auditores externos, el balance y demás


estados financieros presentados por los administradores o liquidadores de la
sociedad a los accionistas, y pronunciarse respecto de éstos en forma previa a
su presentación a los accionistas para su aprobación.

2) Proponer al directorio nombres para los auditores externos y clasificadores


privados de riesgo, en su caso, que serán sugeridos a la junta de accionistas
respectiva. En caso de desacuerdo, el directorio formulará una sugerencia
propia, sometiéndose ambas a consideración de la junta de accionistas.

3) Examinar los antecedentes relativos a las operaciones a que se refiere el


Título XVI2 y evacuar un informe respecto a sus operaciones. Una copia del
informe será enviada al directorio, en el cual se deberá dar lectura a éste en la
sesión citada para la aprobación o rechazo de la operación respectiva.

4) Examinar los sistemas re remuneraciones y planes de compensación de los


gerentes, ejecutivos principales y trabajadores de la sociedad.

5) Preparar un informe anual de su gestión, en que se incluyan sus principales


recomendaciones a los accionistas.

6) Informar al directorio respecto de la conveniencia de contratar o no a la


empresa de auditoría externa para la presentación de servicios que no formen
parte de la auditoría externa, cuando ellos no se encuentren prohibidos de
conformidad a lo establecido en el artículo 242 de la Ley 18.045 3, en atención a
si la naturaleza de tales servicios pueda generar un riesgo de pérdida de
independencia.

7) Las demás materias que señale el estatuto, o que le encomiende una junta
de accionistas o el directorio, en su caso.

6.- Clase de directores. Titulares y suplentes.

2
Título XVI De las Operaciones con partes relacionadas en las Sociedades Anónimas Abiertas y sus
Filiales.
3
Ciertas prohibiciones que tienen las empresas de auditorías externas

79
Sobre directores titulares y suplentes, los incisos 1° a 3° del art.32 de la LSA
expresan:

“Los estatutos podrán establecer la existencia de directores suplentes, cuyo


número deberá ser igual al de los titulares. En este caso cada director tendrá
un suplente, que podrá reemplazarle en forma definitiva en caso de vacancia y
en forma transitoria en caso de ausencia o impedimento temporal de éste.

Los directores suplentes siempre podrán participar en las reuniones del


directorio con derecho a voz y sólo tendrán derecho a voto cuando falten sus
titulares.

A los directores suplentes les serán aplicables las normas establecidas para los
titulares, salvo excepción expresa en contrario o que de ellas mismas aparezca
que no le son aplicables.

Clasificando a los directores teniendo en consideración por quién son elegidos,


podemos señalar que además de aquellos designados en junta de accionistas,
cabe considerar al directorio provisorio que nombran los accionistas fundadores
en la escritura de constitución de la sociedad, los que a su vez pueden ser
titulares y suplentes, y duran hasta la primera junta ordinaria de la sociedad; de
los cuales trata el N°11 del art. 4° de la LSA También puede haber directores
reemplazantes en caso de vacancia, designados por el propio directorio,
referidos en el inciso final del art.42 de la LSA que duran en sus cargos hasta la
próxima junta ordinaria de accionistas.

Es práctica habitual además de nombrar presidente, la designación por el


directorio de vicepresidente y directores ejecutivos. Estas últimas
designaciones importan la delegación de facultades de administración por el
directorio a los cargos o personas designadas.

7.- El presidente, el vicepresidente y el secretario del directorio.

Al presidente o quien preside una sesión se refieren, entre otros preceptos, los
artículos 47 y 135 de la LSA y los artículos 70 a 87 de su Reglamento.

Nuestra normativa sólo contempla al presidente del directorio de la sociedad y


no el cargo de vicepresidente. No obstante, en muchos estatutos se le da tal
denominación al director subrogante del presidente, lo que en nuestra opinión
no tiene otra trascendencia jurídica que indicar que el vicepresidente reemplaza
al presidente.

El presidente del directorio es un director de una sociedad anónima que le


corresponde ejercer las funciones que la ley, los estatutos, el directorio, la junta
de accionistas, el Reglamento y la costumbre mercantil le encomiendan.

Las funciones y atribuciones del presidente son:

80
a) Legales. El art.47 inc. 1°, a falta de norma diversa de los estatutos,
encomienda a quien presida la reunión dirimir los empates. Anótese que tal
función no se confiere al presidente titular del directorio, sino a quien presida la
sesión.

b) Los arts. 81 y 107 del Reglamento le encomiendan efectuar la citación a


reuniones extraordinarias del directorio y a presidir las juntas de accionistas y
firmar el acta en ellas. El artículo 1 del Reglamento le encomienda firmar los
títulos de las acciones conjuntamente con el Gerente General.

c) los estatutos y las juntas de accionistas, generalmente pueden


encomendarle otras funciones al presidente.

d) La costumbre mercantil le ha encomendado al presidente confeccionar la


tabla de materias a tratar en una reunión de directorio.

El art.83 del Reglamento se refiere a la elección del presidente en los


siguientes términos:

“En su primera reunió después de la junta ordinaria de accionistas en que se


haya efectuado su elección, el directorio elegirá entre sus miembros un
presidente, que lo será también de la sociedad. En caso de empate, decidirá la
suerte”.

El cargo de Presidente del Directorio de una sociedad anónima cerrada es


incompatible con el cargo de gerente general de la misma.

El cargo de director de una sociedad anónima abierta es incompatible con el


cargo de gerente general de la misma.

El secretario del directorio es la persona a cargo de llevar el libro de actas


respectivo. El Reglamento establece que tiene tal calidad, a falta de
designación, el gerente. Normalmente en las grandes sociedades se designa a
un abogado para tal efecto (art. 83 inciso 2°).

8.- Funcionamiento del directorio.

Funcionamiento en sala legalmente constituida.- El inc.1° del art.39 de la


LSA prescribe que las funciones de los directores deben ejercerse en sala
legalmente constituida.

La exigencia legal se traduce en que los acuerdos del directorio sólo tienen
valor si se toman en sesión de éste debidamente citada, celebrada en el lugar y
fecha y hora que corresponda, con los quórum de asistencia y para tomar
acuerdos requeridos, pasada y firmada en el correspondiente libro de actas.

Debe aclararse que un supuesto acuerdo del directorio tomado sin cumplir los
requisitos indicados y que no obstante se tradujo en la celebración de un acto
con un tercero, no significa la nulidad de dicho acto, sino su inoponibilidad

81
respecto de la sociedad, quedando obligados con el tercero los que celebraron
el acto, de acuerdo a las reglas generales.

Según lo dispone el artículo 47 “Las reuniones del directorio se constituirán


con la mayoría absoluta del número de directores establecidos en los
estatutos y los acuerdos de adoptarán por la mayoría absoluta de los
directores asistentes con derecho a voto. En caso de empate, y salvo que los
estatutos dispongan otra cosa, decidirá el voto del que preside la reunión.

Los estatutos podrán establecer quórum superiores a los señalados.

Participación de directores que no se encuentran presentes.-

inciso tercero del artículo 47: “Se entenderá que participan en las sesiones
aquellos directores que, a pesar de no encontrarse presentes, están
comunicados simultáneamente y permanentemente a través de medios
tecnológicos que autorice la Superintendencia, mediante instrucciones de
general aplicación. En este caso, su asistencia y participación en la sesión será
certificada bajo responsabilidad del presidente, o de quien haga sus veces y del
secretario del directorio, haciéndose constar este hecho en el acta que se
levante de la misma”.

De acuerdo a la norma transcrita y la Circular Nº 1530 de 09.03.2011 de la


SVS, pueden participar en las reuniones de directores aquellos que no se
encuentren presentes, siempre que:

- Estén comunicados simultáneamente y permanentemente, o sea, desde


el inicio al término de la sesión;

- Que se encuentren comunicados a través medios tecnológicos. Se


autoriza como medios tecnológicos, la conferencia telefónica y la video
conferencia.

- El presidente del directorio, o quien presida la reunión y el secretario


deben certificar en el acta de dicha circunstancia.

b) Reuniones ordinarias y extraordinarias.- El art.81 del Reglamento


distingue entre sesiones ordinarias y extraordinarias. Las primeras se celebran
en las fechas y horas predeterminadas por el propio directorio y no requerirán
de citación especial. Las segundas se celebrarán cuando las cite
especialmente el presidente, por su propia iniciativa, o si la califica como
conveniente, a petición de cualquier director. Si lo solicita la mayoría del
directorio, está obligado a citar a reunión extraordinaria.

c) Lugar donde se realizan las reuniones de directorio.- Las sesiones de


directorio se realizarán en el domicilio social, salvo que la unanimidad de los
directores acuerde la realización de una determinada sesión fuera del domicilio
social o participe en ella la unanimidad de los directores.

82
d) Citación a las reuniones.- El art. 84 del Reglamento expresa: “La citación a
sesiones extraordinarias de directorio se practicará por los medios de
comunicación que determine el directorio por unanimidad de sus miembros,
siempre que den razonable seguridad de su fidelidad o, a falta de
determinación de dichos medios, mediante carta certificada despachada a cada
uno de los directores con, a lo menos, tres días de anticipación a su
celebración. Este plazo podrá reducirse a 24 horas de anticipación, si la carta
fuere entregada personalmente al director por un notario público.

La citación a reunión extraordinaria deberá contener una referencia a la materia


a tratarse en ella y podrá omitirse si a la sesión concurriere la unanimidad de
los directores de la sociedad.

En las sociedades anónimas abiertas, la SVS por resolución fundada, podrá


requerir al directorio para que sesione a fin de que se pronuncie sobre las
materias que someta a su decisión.

6.- Actas y momento para llevar a efecto los acuerdos.

El art. 86 de la LSA prescribe:

“Las deliberaciones y acuerdos del directorio en actas almacenadas en medios


que a lo largo del tiempo garanticen la fidelidad e integridad de tales
deliberaciones y acuerdos y den certeza de la autenticidad de las firmas y
anotaciones que quienes las sostuvieron, compartieron y suscribieron; así
como de aquellos que se opusieron o estamparon salvedades.

Ejecución de los acuerdos.- Los acuerdos del directorio podrán llevarse a


efecto una vez aprobada el acta que los contiene, lo que ocurrirá cuando el
acta se encuentre firmada por todos los directores que concurrieron a la sesión
respectiva. Con todo, la unanimidad de los directores que concurrieron a una
sesión podrá disponer que los acuerdos adoptados en ellas se lleven a efecto
sin esperar la aprobación del acta, de lo cual se dejará constancia en un
documento firmado para todos ellos que contenga el acuerdo adoptado (art. 85
Reglamento).

El director que quiera salvar su responsabilidad por algún acto o acuerdo del
directorio, deberá hacer constar en el acta su oposición, debiendo darse cuenta
de ello en la próxima junta ordinaria de accionistas por el que presida.

El director que estimare que un acta adolece de inexactitudes u omisiones,


tiene derecho de estampar, antes de firmarla, las salvedades correspondientes.

Grabación de las reuniones de directorio.- Salvo acuerdo unánime en


contrario, las sesiones de directorio de las sociedades anónimas abiertas
deberán ser grabadas, por quien haga las veces de secretario, en medios que
permitan registrar fielmente el audio de las deliberaciones. Dichas grabaciones
deberán ser guardadas en reserva por la sociedad, hasta la aprobación del
acta respetiva por todos los directores que deban firmarla, y puestas a

83
disposición de los directores que deseen comprobar su fidelidad de las actas
sometidas a su aprobación. En caso que un director estime que existan
discrepancias fundamentales y substanciales entre el contenido de las actas y
el de las grabaciones, podrá solicitar que a ellas se incorporen literalmente sus
propias palabras, según el contenido de las grabaciones en los pasajes
respectivos (art.48 inciso 5°)

El presidente, el secretario y los directores que hayan participado en la sesión


respectiva, no podrán negarse a firmar el acta que se levante de la misma. El
acta correspondiente, deberá quedar firmada y salvada, si correspondiere,
antes de la sesión ordinaria siguiente que se celebre o en la sesión más
próxima que se lleve a efecto.

Firma electrónica de las actas.- La SVS podrá autorizar, mediante norma de


carácter general, que las sociedades bajo su control adopten para tales fines
los mecanismos que permitan el uso de firma electrónica u otros medios
tecnológicos que permitan comprobar la identidad de la persona que suscribe.

7.- Quórum para sesionar y tomar acuerdos.

Como ya señaláramos las reuniones del directorio se constituirán con la


mayoría absoluta del número de directores titulares establecidos en los
estatutos y los acuerdos se adoptarán por la mayoría absoluta de los directores
asistentes con derecho a voto. En caso de empate, y salvo que los estatutos
dispongan otra cosa, decidirá el voto del que presida la reunión (art.47).

Los estatutos podrán establecer quórum superiores a los señalados”.

Como se puede apreciar, al ley, a título de disposiciones de orden público, sólo


establece quórum mínimos que los estatutos pueden aumentar, y aun exigir el
quórum máximo, la unanimidad de los directores, para todas o determinadas
materias, tanto de asistencia como para tomar acuerdos.

En cuanto a empates, la ley establece que a falta de norma estatutaria, decide


el voto del que preside la sesión, que puede ser el presidente titular o quien lo
reemplace.

8.- Elección de directores.

El primer directorio es elegido por los accionistas fundadores, por unanimidad,


en la escritura de constitución y dura hasta que se celebre la primera junta
ordinaria de accionistas, como lo señala el N° 11 del art. 4°, en relación con el
art.56 N°3, ambos de la LSA.

Lo normal es que los directores, sean titulares o suplentes, se nombren por el


período que corresponda por la junta ordinaria, por el tiempo prescrito por la ley
o los estatutos. Si se produce la vacancia de un director titular, es reemplazado
por su suplente, si lo hay. Si no se pudiera llenar la vacancia en la forma
señalada, el propio directorio, con el quórum ordinario, si los estatutos no

84
señalan otra cosa, elige al reemplazante. En tal evento, el reemplazante y todo
el directorio duran en sus cargos hasta la próxima junta de accionistas, en que
debe procederse a renovar íntegramente el directorio. Si por cualquier causa
no se celebrare la junta en la época que corresponde, destinada a la elección
del directorio, se entienden prorrogadas las funciones de los directores por
mientras no se elijan los reemplazantes, estando el directorio obligado a citar a
junta de accionistas, dentro del plazo de 30 días. Las normas indicadas se
infieren de lo prescrito en los arts. 31 inc. 1°, 32 inciso final y 34 de la LSA.

Las normas anotadas, especialmente aquella que establece para el caso de


vacancia en el cargo de cualquier director que deba renovarse totalmente el
directorio, están establecidas para asegurar que en el directorio estén
representados los accionistas de la minoría, pues es la mayoría la que tiene
derecho a elegir al reemplazante hasta la próxima junta.

9.-Revocación de directores.

Según lo señala la propia definición de la sociedad anónima (art. 1° LSA) y el


art. 2061 del C.C.) los directores son esencialmente revocables. Sin embargo,
esta revocabilidad presenta características especiales. Debe ser total. La junta
de accionistas no puede revocar en el cargo a determinados directores, sino a
la totalidad de ellos, sin perjuicio de que en la elección ulterior pueda elegir a
los que estime pertinentes. Así lo establecen los arts. 31 inc.2°, 32 inciso final y
38 de la LSA, en calidad de normas de orden público, no alterables por los
estatutos. Estas normas tienen por finalidad asegurar que el directorio sea de la
confianza de la mayoría de los accionistas, de una parte, y de otra que las
minorías mantengan su representación en el directorio. En efecto, si cambia la
composición accionaria de una compañía, la nueva mayoría puede obligar a
citar a junta para remover a todo el directorio.

Según lo dispone el inciso tercero del art.77 si la junta rechaza el balance


sometido a su consideración por segunda vez, se entenderá revocado el
directorio.

10.- Cómo deben ejercerse las atribuciones, deberes y obligaciones del


directorio. El interés social.

El art. 39 inciso final de LSA expresa: “Los directores elegidos por un grupo o
clase de accionistas tienen los mismos deberes para con la sociedad y los
demás accionistas que los directores restantes, no pudiendo faltar a éstos y
aquélla a pretexto de defender los intereses de quienes los eligieron “

Por su lado, el N°7 del art. 42 de la LSA prohíbe a los directores:“En general,
practicar actos ilegales o contrarios a los estatutos o al interés social o usar de
su cargo para obtener ventajas indebidas para sí o para terceros relacionados
en perjuicio del interés social. Los beneficios percibidos por los infractores a lo
dispuesto en los tres último números de este artículo pertenecerán a la
sociedad, la que además deberá ser indemnizada por cualquier otro perjuicio”.

85
De la manera señalada nuestra legislación acoge la tesis de que los directores
en su calidad de órganos de la sociedad deben actuar velando y en
concordancia con el “interés social”, concebido como distinto de la tutela de los
intereses particulares de los accionistas, sean éstos de la mayoría o la minoría.
En efecto, la disposición legal en comento prescribe que los directores no
pueden faltar a sus deberes con la sociedad y los otros accionistas a pretexto
de defender los intereses de quienes los eligieron.

Se entiende por “interés social”, el interés común de todos los accionistas en


obtener beneficios de carácter económico realizando las operaciones del giro
social, para ser repartidos a prorrata entre los accionistas.

10.- Deberes de información del directorio.

El directorio deberá proporcionar a los accionistas y al público, las


informaciones suficientes, fidedignas y oportunas que la ley y, en su caso, la
Superintendencia determinen respecto de la situación legal, económica y
financiera de la sociedad (art.46)

El directorio, como administrador de la sociedad, tiene deberes con los


accionistas de mantenerlos informados, como principales interesados en la
marcha y resultados de la sociedad.

Si la sociedad pretende obtener recursos del público en el Mercado de Valores,


sea mediante pagarés, bonos o acciones de su emisión, adquiere obligaciones
de información respecto del público y bolsas.

Respecto de organismos que les corresponde fiscalizar o calificar a la


respectiva sociedad, ésta debe darles la información que precisan para el
debido cumplimiento de sus funciones. Tal es el caso de la Superintendencia
de Valores y Seguros, Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras
y de Seguridad Social y otras.

En cuanto a las informaciones sobre la situación económica y financiera de la


sociedad, ella se cumple fundamentalmente con la confección anual por el
directorio del balance y memoria que debe presentar a la junta de accionista.
Sólo por excepción el directorio debe dar información sobre operaciones
determinadas. Tales casos se refieren a operaciones con personas
relacionadas, remuneraciones de directores por funciones distintas del ejercicio
de su cargo, operaciones respecto de las cuales un director se opuso a su
realización para salvar su responsabilidad legal. La regla general está
establecida en el artículo 46 de L.S.A.

Si no se cumple debidamente con el deber de información y por ello se causa


perjuicio a la sociedad, a los accionistas o a terceros, los directores quedan
solidariamente responsables de ellos, sin perjuicio de las sanciones que pueda
imponer en su caso la Superintendencia.

86
11.- ACTOS Y CONTRATOS CON PERSONAS RELACIONADAS.

Esta materia está tratada en los artículo 44 y 146.

Estas disposiciones establecen que las sociedades anónimas pueden celebrar


actos y contratos con personas que tienen influencia o injerencia en la
administración de la sociedad o en la propiedad de las acciones de la
compañía, siempre que dichos actos se celebren previo cumplimiento de
ciertos requisitos. Si no se cumplen tales exigencias, no se invalida el acto,
pero la ley otorga a los afectados derechos a ser indemnizados.

La ley distingue actos y contratos celebrados por personas relacionadas


de una sociedad anónima cerrada o una sociedad anónima abierta.

A) SOCIEDAD ANÓNIMA CERRADA.

Artículo 44.- “Una sociedad anónima cerrada sólo podrá celebrar actos o
contratos que involucren montos relevantes en los que uno o más directores
tengan interés por sí o como representantes de otra persona, cuando dichas
operaciones sean conocidas y aprobadas previamente por el directorio y se
ajusten a condiciones de equidad similares a las que habitualmente prevalecen
en el mercado, salvo que los estatutos autoricen la realización de tales
operaciones sin sujeción a las mencionadas condiciones.

“El directorio deberá pronunciarse con la abstención del director con interés. En
el acta de la sesión de directorio correspondiente, deberá dejarse constancia
de las deliberaciones para aprobar los términos y condiciones de los
respectivos actos o contratos, y tales acuerdos serán informados en la próxima
junta de accionistas por el que la presida, debiendo hacerse mención de esta
materia en su citación.

“Se entiende que existe interés de un director en toda negociación, acto,


contrato u operación en la que deba intervenir en cualquiera de las siguientes
situaciones: (i) el mismo, su cónyuge o sus parientes hasta el segundo grado
de consanguinidad o afinidad; (ii) las sociedades o empresas en las cuales sea
director o dueño, directamente o a través de otras personas naturales o
jurídicas, de un 10% o más de su capital; (iii) las sociedades o empresas en las
cuales alguna de las personas antes mencionadas sea director o dueño, directo
o indirecto, del 10% o más de su capital, y (iv) el controlador de la sociedad o
sus personas relacionadas, si el director no hubiere resultado electo sin los
votos de aquél o aquéllos.

“Para los efectos de este artículo, se entiende que es de monto relevante todo
acto o contrato que supere el 1% del patrimonio social, siempre que dicho acto
o contrato exceda el equivalente a 2.000 unidades de fomento y, en todo caso,
cuando sea superior a 20.000 unidades de fomento. Se presume que
constituyen una sola operación todas aquellas que se perfeccionen en un
período de 12 meses consecutivos por medio de uno o más actos similares o

87
complementarios, en los que exista identidad de partes, incluidas las personas
relacionadas, u objeto.

“La infracción a este artículo no afectará la validez de la operación y sin


perjuicio de las sanciones que correspondan, otorgará a la sociedad, a los
accionistas a los terceros interesados, el derecho de exigir indemnización por
los perjuicios ocasionados. En caso de demandarse los perjuicios ocasionados
por la infracción de este artículo, corresponderá a la parte demandada probar
que el acto o contrato se ajustó a condiciones de mercado o que las
condiciones de negociación reportaron beneficios a la sociedad que justifican
su realización.

“Con todo, no será aplicable lo establecido en el inciso primero si la operación


ha sido aprobada o ratificada por la junta extraordinaria de accionistas con el
quórum de 2/3 de los accionistas con derecho a voto”.

B) SOCIEDAD ANÓNIMA ABIERTA.

De acuerdo con el artículo 146, se aplican las disposiciones en estudio si la


contraparte de la sociedad anónima es una sociedad coligada o tiene el
carácter de matriz o filial con respecto a ella y a los directores de las mismas.

1.- Son operaciones con partes relacionadas de una sociedad anónima


abierta conforme al artículo 146, toda negociación, acto, contrato u operación
en que deba intervenir la sociedad y, además, alguna de las siguientes
personas:

1) Una o más personas relacionadas a la sociedad, conforme al artículo


100 de la Ley N° 18.045 4

4
Ley N° 18.045, artículo 100.- “Son relacionadas con una sociedad las siguientes
personas:
a) Las entidades del grupo empresarial al que pertenece la sociedad;
b) Las personas jurídicas que tengan, respecto de la sociedad, la calidad de matriz,
coligante, filial o
coligada, en conformidad a las definiciones contenidas en la ley Nº 18.046;
c) Quienes sean directores, gerentes, administradores, ejecutivos principales o
liquidadores de la
sociedad, y sus cónyuges o sus parientes hasta el segundo grado de
consanguinidad, así como
toda entidad controlada, directamente o a través de otras personas, por
cualquiera de ellos, y (59)
d) Toda persona que, por sí sola o con otras con que tenga acuerdo de actuación
conjunta, pueda
designar al menos un miembro de la administración de la sociedad o controle un
10% o más del
capital o del capital con derecho a voto si se tratare de una sociedad por acciones.
La Superintendencia podrá establecer mediante norma de carácter general, que es
relacionada a
una sociedad toda persona natural o jurídica que por relaciones patrimoniales, de
administración, de
parentesco, de responsabilidad o de subordinación, haga presumir que:

88
2) Un director, gerente, administrador, ejecutivo o liquidador de la sociedad,
por sí o en representación de personas distintas de la sociedad, o sus
respectivos cónyuges o parientes hasta el segundo grado de
consanguinidad o afinidad inclusive.

3) Las sociedades o empresas en las que las personas indicadas en el


número anterior sean dueñas, directamente o a través de otras personas
naturales o jurídicas, de un 10% o más de su capital, o directores,
gerentes, administradores, ejecutivos principales.

4) Aquellas que establezcan los estatutos de la sociedad o fundadamente


identifique el comité de directores, en su caso, aun cuando se trate de
aquellas operaciones que puedan celebrarse sólo con la aprobación del
directorio.

5) Aquellas en las cuales haya realizado funciones de director, gerente,


administrador, ejecutivo principal o liquidador, un director, gerente,
administrador, ejecutivo principal o liquidador de la sociedad, dentro de
los últimos 18 meses.

2) Requisitos para celebrar operaciones con partes relacionadas.

Una S.A. Abierta o sus filiales, sólo podrán celebrar operaciones con partes
relacionadas cuando:

1) tengan por objeto contribuir al interés social,

2) se ajusten en precio, términos y condiciones a aquellas que prevalezcan


en el mercado al tiempo de su aprobación.

1. Por sí sola, o con otras con quienes tenga acuerdo de actuación conjunta, tiene
poder de voto
suficiente para influir en la gestión de la sociedad;
2. Sus negocios con la sociedad originan conflictos de interés;
(59) La letra c) del artículo 100 se modificó de la siguiente forma: la letra a) intercaló, entre
las palabras “administradores” y
“o liquidadores”, la expresión “, ejecutivos principales”; y la letra b) eliminó la expresión “o
afinidad” e intercaló, a
continuación de la coma (,), la frase “así como toda entidad controlada, directamente o a
través de otras personas, por
cualquiera de ellos,”, por el N° 23. del Artículo 1° de la Ley N° 20.382.
38
3. Su gestión es influenciada por la sociedad, si se trata de una persona jurídica, o
4. Si por su cargo o posición está en situación de disponer de información de la
sociedad y de sus
negocios, que no haya sido divulgada públicamente al mercado, y que sea capaz de
influir en la
cotización de los valores de la sociedad.
No se considerará relacionada a la sociedad una persona por el sólo hecho de
participar hasta en
un 5% del capital o 5% del capital con derecho a voto si se tratare de una sociedad
por acciones, o si sólo
es empleado no directivo de esa sociedad”

89
3) Y cumplan con los requisitos y procedimientos que se señalan a
continuación

a) Los directores, gerentes, administradores, ejecutivos principales o


liquidadores que tengan interés o participen en negociaciones
conducentes a la realización de una operación con partes
relacionadas de la sociedad anónima, deberán informar
inmediatamente de ello al directorio o a quien éste designe.
Quienes incumplan esta obligación serán solidariamente
responsables de los perjuicios que la operación ocasionare a la
sociedad y sus accionistas.

b) Antes que la sociedad otorgue su consentimiento a una operación


con parte relacionada, ésta deberá ser aprobada por la mayoría
absoluta de los miembros del directorio, con exclusión de los
directores o liquidadores involucrados, quienes no obstante
deberán hacer público su parecer respecto de la operación sin
son requeridos por el directorio, debiendo dejarse constancia en
el acta de su opinión. Asimismo, deberá dejarse constancia de los
fundamentos de la decisión y las razones por las cuales se
excluyeron a tales directores. Si la mayoría absoluta de los
miembros del directorio deba abstenerse en la votación destinada
a resolver la operación, ésta sólo podrá llevarse a cabo si es
aprobada por la unanimidad de los miembros del directorio no
involucrados o, en su defecto, si es aprobada en junta
extraordinaria de accionistas con el acuerdo de los dos tercios de
las acciones emitidas con derecho a voto.

c) Los acuerdos adoptados por el directorio para aprobar una


operación con una parte relacionada serán dados a conocer en la
próxima junta de accionistas, debiendo hacerse mención de los
directores que la aprobaron, debiendo indicarse esta materia
expresamente en la citación a junta.

d) Si se convocase a junta extraordinaria de accionistas para


aprobar la operación, el directorio designará al menos un
evaluador independiente para informar a los accionistas respecto
de las condiciones de la operación, sus efectos y su potencial
impacto para la sociedad. En su informe, los evaluadores
independientes deberán también pronunciarse acerca de los
puntos que el comité de directores, en su caso, haya solicitado
expresamente que sean evaluados. El comité de directores de la
sociedad o, si la sociedad no contare con éste, los directores no
involucrados, podrán designar un evaluador independiente
adicional, en caso que no estuvieren de acuerdo con la selección
efectuada por el directorio. Los informes de los evaluadores
independientes serán puestos por el directorio a disposición de
los accionistas por un plazo de 15 días hábiles. Los directores
deberán pronunciarse respecto de la conveniencia de la
operación para el interés social, dentro de los 5 días hábiles

90
siguientes desde la fecha en que se recibió el último de los
informes de los evaluadores.

e) Los directores de la sociedad deban pronunciarse respecto de


estas operaciones, deberán explicar la relación que tuvieran con
la contraparte de la operación o el interés que en ella tengan.
Deberán también hacerse cargo de la conveniencia de la
operación para el interés social, de los reparos u objeciones que
hubiese expresado el comité de directores, en su caso, así como
de las conclusiones de los informes de los evaluadores o peritos.
Estas opiniones de los directores deberán ser puestas a
disposición de los accionistas al día siguiente de recibidos por la
sociedad, en las oficinas sociales así como en el sitio en Internet
de las sociedades que cuenten con tales medios, y dicha
situación deberá ser informada por la sociedad mediante hecho
esencial.

3.- Operaciones que pueden ejecutarse sin los requisitos antes indicados
(art. 147 inciso 2°).

No obstante lo dispuesto precedentemente, las siguientes operaciones con


partes relacionadas podrán ejecutarse sin los requisitos y procedimientos
señalados, previa autorización del directorio.

a) Aquellas operaciones que no sean de monto relevante. Para estos


efectos, se entiende que es de monto relevante todo acto o contrato que
supere el 1% del patrimonio social, siempre que dicho acto o contrato
exceda el equivalente a 2.000 unidades de fomento y, en todo caso,
cuando sea superior a 20.000 U.F. Se presume que constituyen una
sola operación todas aquellas que se perfeccionen en un periodo de 12
meses consecutivos por medio de uno o más actos similares o
complementarios, en los que exista identidad de partes, incluidas las
personas relacionadas, u objeto.

b) Aquellas operaciones que, conforme a políticas generales de


habitualidad, determinadas por el directorio de la sociedad, sean
ordinarias en consideración al giro social. En este último caso, el
acuerdo que establezca dichas políticas o su modificación será
informado como hecho esencial y puesto a disposición de los accionistas
en las oficinas sociales y en el sitio en Internet de las sociedades que
cuenten con tales medios, sin perjuicio de informar las operaciones
como hecho esencial cuando corresponda.

c) Aquellas operaciones entre personas jurídicas en las cuales la sociedad


posea, directa o indirectamente, al menos un 95% de la propiedad de la
contraparte.

4.- Infracción a las normas sobre operaciones con partes relacionadas


(art. 147 N° 7).

91
Sin perjuicio de las sanciones que correspondan, la infracción a estas normas
no afectará la validez de la operación, pero otorgará a la sociedad o a los
accionistas el derecho de demandar, de la persona relacionada infractora, el
reembolso en beneficio de la sociedad de una suma equivalente a los
beneficios que la operación hubiere reportado a la contraparte relacionada,
además de la indemnización de los daños correspondientes. Corresponderá a
la parte demandada probar que la operación se ajustó a lo señalado en la ley.

5.- Oportunidades comerciales (art.148).

Se entenderá por “oportunidad comercial” todo plan, proyecto, oportunidad u


oferta exclusiva dirigida a la sociedad, para desarrollar una actividad lucrativa
en el ámbito de su giro o uno complementario a él.

Ningún director, gerente, administrador, ejecutivo principal, liquidador,


controlador, ni sus personas relacionadas, podrá aprovechar para sí las
oportunidades comerciales de la sociedad de que hubiese tenido conocimiento
en su calidad de tal.
Los accionistas podrán utilizar para si tales oportunidades comerciales cuando
el directorio de la sociedad las haya previamente desechado, o si hubiere
transcurrido un año desde la adopción del acuerdo de postergar o aceptar la
oportunidad comercial, sin que se hubiese iniciado su desarrollo.

La infracción a este artículo no afectará la validez de la operación y dará


derecho a la sociedad o a los accionistas a pedir el reembolso, a favor de la
sociedad, de una suma equivalente a los beneficios que la operación hubiere
reportado al infractor y los demás perjuicios que se acrediten.

Sección Tercera

B. DE LOS DIRECTORES.

1.- Naturaleza jurídica de los vínculos entre la sociedad y sus directores.

El art. 37 inciso 1° de la LSA dispone que “La calidad de director se adquiere


por aceptación expresa o tácita del cargo.

“El director que adquiere una calidad que lo inhabilite para desempeñar dicho
cargo o que incurriere en incapacidad legal sobreviniente, cesará
automáticamente en él. De igual forma cesará en su cargo aquel director que
notifique su renuncia, mediante ministro de fe, al presidente del directorio o al
gerente”.

La junta de accionistas o el directorio o los fundadores en su caso designan a


los directores. Aquel que es nombrado como tal puede o no aceptar el cargo. Si
acepta, puede hacerlo expresamente o mediante un acto que importe
aceptación, como asistir a una sesión de directorio.

92
La doctrina nacional se ha dividido en cuanto a la naturaleza del vínculo que
une a la sociedad y sus directores. Para algunos es un contrato que podría
calificarse de innominado o atípico. Para otros, se trata de un vínculo de
carácter legal.

La importancia de la discusión doctrinaria estriba en que si se acoge una tesis,


habría que aplicar las reglas legales de la responsabilidad contractual. Si se
plica la otra, aquellas de la responsabilidad legal o aquiliana.

La mayoría de los autores estiman que el vínculo que une a los directores con
la sociedad es la ley, no obstante se requiera de la concurrencia de la voluntad
del director de aceptar el cargo, por una parte, y del órgano social que lo
nombra. Esta conclusión está basada en que precisamente las obligaciones de
los directores están establecidas en la ley en forma directa, y la infracción de
normas legales acarrea responsabilidad legal o aquiliana. Además concurre
otra razón de texto que reafirma tal conclusión, que son las presunciones de
responsabilidad que establece el artículo 45, pues tales presunciones no son
necesarias en el caso de responsabilidad contractual.
Los directores deberán emplear en el ejercicio de sus funciones el cuidado y
diligencia que los hombres emplean ordinariamente en sus propios negocios y
responderán solidariamente de los perjuicios causados a la sociedad y a los
accionistas por sus actuaciones dolosas o culpables (art. 41, inciso 1°).

Es nula toda estipulación del estatuto social y todo acuerdo de la junta de


accionistas que tienda a liberar o a limitar la responsabilidad de los directores
(art.41 inciso 2°).

2.- Remuneración de los directores.

El inciso 1° del art. 33 de la LSA dispone que los estatutos deben señalar si los
directores serán o no remunerados por sus funciones. Además, la norma
señala que en caso de proceder tal remuneración, su cuantía debe ser fijada
anualmente por la junta ordinaria de accionistas.

Toda otra remuneración que perciban los directores de la sociedad está sujeta
a las disposiciones del Art.44 y 33, que exigen que ellas se indiquen en la
memoria anual que las sociedades anónimas abiertas deben presentar a la
junta ordinaria de accionistas.

3.- Inhabilidades o incapacidades para ser director. Normas especiales


aplicables a toda sociedad anónima.
Están establecidas en el art. 35 y 36 de la LSA

a) No podrán ser directores de una sociedad anónima (art.35).

1) Los menores de edad (18 años);

2) Las personas afectadas por la revocación a que se refiere el artículo 77 de


esta ley. Si una junta de accionistas rechaza por dos veces consecutivas un
balance, se produce la caducidad del nombramiento de todo el directorio, aun

93
aquellos que habían votado en el mismo sentido que la junta, pues la ley no
distingue. Los directores que hubieran aprobado el balance rechazado por
segunda vez además quedan inhabilitados para ser reelegidos como directores
titulares o suplentes en dicha sociedad, por el período siguiente completo. El
artículo 37 del Reglamento pretende, yendo más allá que la ley, limitar la
sanción de revocación de sus cargos sólo a los directores que votaron
favorablemente el segundo balance objetado por la junta.

3°) Las personas condenadas por delito que merezca pena aflictiva o de
inhabilitación perpetua para desempeñar cargos u oficios públicos, y aquellos
que tengan la calidad de deudor en un procedimiento concursal de liquidación o
representantes legales o que hayan sido condenados por delitos concursales
establecidos en el Código Penal.

4°) Los funcionarios fiscales, semifiscales, de empresas u organismos del


Estado y de empresas de administración autónoma en las que el Estado
efectúe aportes o tenga representación en su administración, en relación a las
entidades sobre las cuales dichos funcionarios ejercen, directamente y de
acuerdo con la ley, funciones de fiscalización o control.

Las personas que adquieran la calidad de funcionarios en los organismos o


empresas públicas indicadas, cesarán automáticamente en el cargo de director
de una entidad fiscalizada o controlada.

Cabe por último considerar que las inhabilidades, incapacidades e


incompatibilidades establecidas en el art.35 de la L.S.A. operan de pleno
derecho, sean ellas anteriores o sobrevivientes, salvo la situación prevista en el
inc.2° del N°4 de este precepto, que establece una norma especial.

4.- Inhabilidades aplicables a directores de una sociedad anónima abierta


o de sus filiales.

El art. 36 dispone: “Además de los casos mencionados en el artículo anterior,


no podrán ser directores de una sociedad anónima abierta o de sus filiales:

1) Los senadores, diputados y alcaldes;

2) Los ministros de Estado, subsecretarios, intendentes, gobernadores,


secretarios regionales ministeriales y embajadores, jefes de servicio y el
directivo superior inmediato que deba subrogar a cada uno de ellos, con
excepción de los cargos de director de las sociedades anónimas abiertas en las
que el estado, según la ley, deba tener representantes en su administración, o
sea accionista mayoritario, directa o indirectamente a través de organismos de
administración autónoma, empresas fiscales, semifiscales, de administración
autónoma, o aquellas en que el estado sea accionista mayoritario.

3) Los funcionarios de las Superintendencias que supervisen a la sociedad


respectiva o a una o más de las sociedades del grupo empresarial a que
pertenece, y

94
4) Los corredores de bolsa y los agentes de valores, así como sus directores,
gerentes, ejecutivos principales y administradores. Esta restricción no se
aplicará en las bolsas de valores.

5.- Derecho a información de los directores.

Para el ejercicio de los derechos de director de sociedad anónima, se requiere


estar plenamente informado de los antecedentes sociales y los negocios de
ésta. Este derecho, que también reviste el carácter de deber para el director,
está reconocido expresamente en el inciso 2° del art.39 de la LSA en forma
amplia y plena y puede ejercerse en cualquier tiempo. La ley establece que la
obligación de dar información a cada director recae en el gerente de la
sociedad. La única limitación a este derecho, deber y obligación es que debe
ser ejercido sin afectar la gestión social. Estas atribuciones de obtener
información se extienden respecto del director de una sociedad matriz, a las
filiales de ésta, acorde con lo señalado en el artículo 92 de la LSA.

6.- Obligaciones legales de un director.

La ley impone individualmente a cada director las siguientes obligaciones:

a) No delegar sus funciones. El inciso 1° del artículo 39 establece que “Las


funciones de director de una sociedad anónima no son delegables y se ejercen
colectivamente, en sala legalmente constituida”.

La ley requiere que sea el director personalmente quien ejerza su cargo, sin
que por su propia voluntad pueda hacerse sustituir en sus funciones, ello sin
perjuicio de los directores suplentes que autoriza la ley.

Sin embargo, el directorio podrá delegar parte de sus facultades en los


ejecutivos principales, gerentes, subgerentes o abogados de la sociedad, en un
director o en una comisión de directores y, para objetos especialmente
determinados en otras personas.

b) Proponer modificaciones de estatutos y acordar emisiones de valores


mobiliarios o adoptar políticas o decisiones que no tengan por fin el interés
social;

c) Impedir u obstaculizar las investigaciones destinadas a establecer su propia


responsabilidad o la de los gerentes, administradores o ejecutivos principales
en la gestión de la empresa;

b) Deber jurídico de actuar en resguardo y persiguiendo el interés social.


El N° 7 del artículo 42 de LSA, expresa que no deben realizar actos ilegales o
contrarios a los estatutos o al interés social o usar su cargo para obtener

95
ventajas indebidas para sí o para terceros relacionados en perjuicio del interés
social.

c) Deben respetar la ley interna de la sociedad constituida por sus


estatutos. (art.42 N° 7)

d) Obligación de no aprovecharse indebidamente de su cargo para


obtener beneficios personales.

e) Obligación de reserva respecto de los negocios de la sociedad. El


artículo 43 de la LSA expresa: “Los directores están obligados a guardar
reserva respecto de los negocios de la sociedad y de la información social a
que tengan acceso en razón de su cargo y que no haya sido divulgada
oficialmente por la compañía.
No regirá esta obligación cuando la reserva lesione el interés social o se refiera
a hechos u omisiones constitutivas de infracción de los estatutos sociales, de la
legislación aplicable a las sociedades anónimas, o de sus normas
complementarias”.

7.- Diligencia que debe emplear cada director en el ejercicio de sus


funciones.

El artículo 41, inciso 1° de la LSA establece un parámetro de la diligencia que


deben emplear los directores en el ejercicio de sus cargos expresando que
deben dedicarle “el cuidado y diligencia que los hombres emplean
ordinariamente en sus propios negocios” Ello importa que el director debe
dedicarse a sus funciones con el cuidado o diligencia que se emplean
ordinariamente en los asuntos o negocios propios.

Responderán solidariamente de los perjuicios causados a la sociedad y a los


accionistas por sus actuaciones dolosas o culpables.

8.- Responsabilidad de los directores.

Los directores de sociedades anónimas pueden ser sujetos de


responsabilidad penal, y en el caso de sociedades fiscalizadas por la
Superintendencia, de responsabilidad administrativa.

a) La responsabilidad es personal de cada director. Cada uno de ellos


responde por sus acciones u omisiones; de su falta de diligencia, o de culpa o
dolo. Sin embargo, si dos o más directores incurren en responsabilidad por el
mismo hecho, acto u omisión, ésta tiene el carácter de solidaria, de manera tal
que el acreedor puede cobrar el total del daño a cualquier director. Así se
desprende de lo prescrito en los artículos 41 inc.1° y 133 de la LSA.

b) La responsabilidad se traduce en la obligación de indemnizar de todo


perjuicio a quien sufrió el daño, que puede ser la sociedad, los
accionistas o terceros.

96
c) La acción de resarcimiento de los perjuicios causados por un director,
sea a la sociedad, los accionistas o terceros, es transable o renunciable,
concurriendo la voluntad del respectivo agraviado, de acuerdo a las reglas
generales.

Es nula toda estipulación del estatuto social y todo acuerdo de la junta de


accionistas que tienda a liberar o a limitar la responsabilidad de los directores a
que se refiere el inciso anterior.

9.- Presunciones de responsabilidad de los directores.

El artículo 45 de la LSA establece casos en que se presume la responsabilidad


civil de los directores. Estas presunciones son simplemente legales. Pueden
desvirtuarse con prueba en contrario.

Los casos previstos en la norma citada son:

a) Si la sociedad no llevare sus libros de contabilidad o registros. Se trata


de los libros de contabilidad obligatorios, del registro de accionistas, del registro
de apoderados y directores; y los libros de actas del directorio y de las juntas
de accionistas;

No se trata de extravío o pérdida de estos antecedentes, sino sencillamente


que ellos no sean llevados, sea en su totalidad o alguno de ellos.

b) Si se repartieren dividendos provisorios habiendo pérdidas


acumuladas, respecto de los directores que concurrieron al acuerdo
respectivo. Se trata de una clara infracción legal, pues el artículo 78 no permite
el reparto de dividendos definitivos habiendo pérdidas acumuladas, menos aún
pueden repartirse provisorios.

c) Si la sociedad ocultare sus bienes, reconociere deudas supuestas o


simulare enajenaciones. Existe responsabilidad penal por estos hechos,
establecida en el artículo 466 del Código Penal y en el artículo 220 N° 3 de la
Ley de Quiebras.

d) Se presume igualmente la culpabilidad del o de los directores que se


benefician en forma indebida, directamente o a través de una persona natural
o jurídica de un negocio social que, a su vez, irrogue perjuicio a la sociedad.

10.- Exoneración de responsabilidad mediante oposición.

El art. 48 inc. 4° de la L.S.A. permite al director que quiera salvar su


responsabilidad por un acto o acuerdo del directorio, hacer constar en el acta
respectiva su oposición, debiendo darse cuenta de ello en la próxima junta de
accionistas.

En otros términos, se exime el director de responsabilidad si vota en contra de


un acuerdo y ello consta en actas.

97
Sección Cuarta

C.- DEL GERENTE

El artículo 49 de la ley establece que las sociedades anónimas tendrán uno o


más gerentes designados por el directorio, el que fijará sus atribuciones y
deberes, pudiendo sustituirlos a su arbitrio.

El directorio está obligado a designar a una o más personas que,


individualmente, actúen en ausencia del gerente para recibir válidamente las
notificaciones que se practiquen a la sociedad (art. 89 del Reglamento).

A los gerentes en general, y en cuanto sean compatibles con las


responsabilidades propias del cargo o función, se les aplican los preceptos
relativos a los directores (art.50).

Las principales atribuciones del gerente son:

a) La representación judicial de la sociedad, con las atribuciones de ambos


incisos del artículo 7° del C.P.C., consagrada como una norma de orden
público, en el art. 49, inciso 2° de la LSA, que no puede ser derogada por los
estatutos ni por acuerdo del directorio.

b) Derecho a voz en las sesiones de directorio, respondiendo civilmente con los


directores de todos los acuerdos perjudiciales a la sociedad y a los accionistas
cuando no constare su opinión contraria en acta.

En cuanto a las obligaciones legales del gerente general, generalmente son las
mismas obligaciones que tienen los directores con la sociedad y sus
accionistas, acorde con lo que dispone el artículo 50 de la L.S.A.

Capítulo Séptimo

Sección Primera

LOS ORGANOS DELIBERANTES

1.- Aspectos generales.-

Se trata de estudiar aquí los órganos deliberantes de la sociedad anónima, es


decir, lo que expresan, al menos teóricamente, la voluntad soberana de los
accionistas.

En el funcionamiento de la sociedad anónima chilena los órganos deliberantes


están representados esencialmente por las juntas generales de accionistas.

98
El artículo 30 de la LSA establece un principio que deben respetar los
accionistas, en el sentido que éstos deben ejercer sus derechos sociales
respetando los de la sociedad y los de los demás accionistas. Vale decir, las
juntas, en el ejercicio de sus atribuciones no pueden afectar derechos
individuales de los accionistas ni el interés social. La mayoría, aunque se reúna
en junta, no puede privar de algún derecho a un accionista, que este haya
incorporado a su patrimonio, no puede discriminar en detrimento de algún
accionista, ni puede acordar o promover medidas o actos contrarios al interés
social.

2.- Fuerza legal de los acuerdos de las juntas.- La ley no contempla texto
expreso que reconozca la obligatoriedad de los acuerdos de la junta de
accionistas.

Los acuerdos válidamente tomados en una junta de accionistas de accionistas


de una sociedad anónima, son la manifestación de la voluntad colectiva de la
sociedad, que por regla general es oponible a los accionistas disidentes o
ausentes.

Las reformas de estatutos y los acuerdos sobre destino de los fondos sociales
y elecciones de administradores, tomados en forma legal, son oponibles a
todos los accionistas. Se estima que son oponibles a todos los accionistas y no
obligatorios, porque los acuerdos de la junta no pueden afectar a derechos
individuales de los accionistas. La mayoría no puede menoscabar tales
derechos o imponer a la minoría contra su voluntad gravámenes u obligaciones
no contempladas en la ley o los estatutos. Por ejemplo, una reforma de
estatutos de aumento de capital es oponible a todos los accionistas, pero su
obligación de enterar el aumento solo la contrae el accionista, por su voluntad,
cuando suscribe las acciones y se obliga a pagarlas.

3.- El derecho a voto.

Concebimos el derecho a voto del accionista como el acto unilateral de éste en


que manifiesta su voluntad frente a una moción presentada en una junta de
accionistas. También el voto del accionista, en cuanto conforma la mayoría
necesaria para tomar un acuerdo, representa la voluntad colectiva de la
asamblea de accionistas.

Se refieren al derecho a voto del accionista los artículos 21, 62 y 66 de la LSA.


De dichas normas, en concordancia con otras, podemos concluir:

1) Una acción por regla general corresponde a un voto; prohibiéndose en forma


expresa que los estatutos contengan disposiciones que otorguen a la acción un
voto múltiple, esto es, más de un voto por acción.

2) Los estatutos solo tratándose de acciones preferentes pueden establecer


acciones sin derecho a voto o limitar el derecho a voto a determinadas materias
o establecer el máximo de derecho a voto a una cantidad o tanto por ciento de
las respectivas acciones.

99
3) La LSA en su artículo 66 permite al accionista, tratándose de elecciones en
las juntas, acumular sus votos en una sola persona o distribuirlos en la forma
que estime conveniente.

Sección Segunda

Clases de juntas: Ordinarias, extraordinarias.-

El artículo 55 de la LSA distingue entre juntas ordinarias y extraordinarias. La


diferencia básica que reconoce el legislador entre ambas juntas dice relación
con los objetos o materias propios de la respectiva junta y la oportunidad para
su celebración.

Ambos tipos de juntas se rigen en general por las mismas normas. Sin
embargo, se anotan entre ellas las siguientes diferencias:

1) Las juntas ordinarias por mandato de la ley deben realizarse una vez al año,
en el primer cuatrimestre. Las extraordinarias solo deben convocarse cuando
alguien facultado para ello lo acuerde o exija. Sin embargo, si no se cita a junta
ordinaria en el tiempo fijado, la que se celebre después para tratar asuntos
propios de la junta ordinaria, se rige en cuanto a su convocatoria y citación por
las normas de la junta extraordinaria.

2) En las juntas ordinarias puede tratarse de cualquier asunto propio de la junta


que la ley o los estatutos no reserven a la junta extraordinaria, sin que sea
necesario señalar materias en la citación. Las juntas extraordinarias solo
pueden abocarse a los asuntos indicados en la citación, aunque concurra la
unanimidad de los accionistas. Así lo señala el art. 55°, inc. 3°, con carácter de
norma de orden público. Se justifica la regla, pues los accionistas muchas
veces concurren a la junta representados. Si supieran que la junta
extraordinaria trataría de asuntos distintos de los indicados en la convocatoria,
puede suponerse que podrían haber tomado otra decisión que otorgar el poder
y dar distintas instrucciones al apoderado para votar en la junta.

Materias de juntas ordinarias y extraordinarias.-

El artículo 56 de la LSA expresa: “Son materias de la junta ordinaria:

1) El examen de la situación de la sociedad y de los informes de los


inspectores de cuentas y auditores externos y la aprobación o rechazo
de la memoria, del balance, de los estados y demostraciones financieras
presentadas por los administradores o liquidadores de la sociedad;

2) La distribución de las utilidades de cada ejercicio y, en especial, el


reparto de dividendos;

100
3) La elección o revocación de los miembros titulares y suplentes del
directorio, de los liquidadores y de los fiscalizadores de la
administración, y

4) En general, cualquiera materia de interés social que no sea propia de


una junta extraordinaria.

El artículo 57 de la LSA expresa: “Son materias de la junta extraordinaria:

1) La disolución de la sociedad;

2) La transformación, fusión o división de la sociedad y la reforma de sus


estatutos;

3) La emisión de bonos o debentures convertibles en acciones. Por


consiguiente, la emisión de bonos no convertibles en acciones no es
materia de junta extraordinaria;

4) La enajenación del activo de la sociedad en los términos señalados en el


N°9) del artículo 67, o del 50% o más del pasivo. El propósito de esta
norma es tratar de evitar que la administración traspase o transfiera de
hecho la negociación de la sociedad y la deje sin medios para cumplir
con el objeto social;

5) El otorgamiento de garantías reales o personales para caucionar


obligaciones de terceros, excepto si éstos fueren sociedades filiales, en
cuyo caso la aprobación de directorio será suficiente. La norma abarca
toda clase de garantías para responder de obligaciones de terceros,
cualquiera sea su denominación; y

6) Las demás materias que por la ley o por los estatutos, correspondan a
su conocimiento o a la competencia de las juntas de accionistas.

Las materias referidas en los números 1), 2), 3) y 4) sólo podrán acordarse
en junta celebrada ante notario, quien deberá certificar que el acta es
expresión fiel de lo ocurrido y acordado en reunión”.

Convocatoria.-

1.- Por el directorio.- Al directorio de la sociedad le corresponde por regla


general convocar a la celebración de juntas. La LSA en su artículo 58 y el
Reglamento en el art. 101 han reglamentado su convocatoria.
.
Artículo 58.- Las juntas serán convocadas por el directorio de la sociedad.

El directorio deberá convocar:

101
1) A junta ordinaria, a efectuarse dentro del cuatrimestre siguiente a la
fecha del balance, con el fin de conocer de todos los asuntos de su
competencia;

2) A junta extraordinaria siempre que, a su juicio, los intereses de la


sociedad lo justifiquen;

3) A junta ordinaria o extraordinaria, según sea el caso, cuando así lo


soliciten accionistas que representen, a lo menos, el 10 de las acciones
emitidas con derecho a voto, expresando en la solicitud los asuntos a
tratar en la junta;

4) A junta ordinaria o extraordinaria, según sea el caso, cuando así lo


requiera la Superintendencia, con respecto a las sociedades anónimas
abiertas o especiales, sin perjuicio de su facultad para convocarlas
directamente o a petición de accionistas que representen el 10% de las
acciones emitidas con derecho a voto.

2.- Por la Superintendencia de Valores y Seguros.- La SVS, tiene facultades


para convocar directamente a una junta ordinaria o extraordinaria de
accionistas dem sociedades anónimas sujetas a su fiscalización...

3.- Por los accionistas.- En caso de sociedades anónimas cerradas, si el


directorio no ha convocado a junta cuando corresponde, accionistas que
representen, a lo menos, el 10% de las acciones emitidas con derecho a voto,
podrán efectuar la citación a junta ordinaria o extraordinaria, según sea el caso,
mediante la publicación de un aviso en un diario de circulación nacional, en el
cual expresarán la fecha y hora en que se llevará a cabo y los asuntos a tratar
en la junta

Las juntas convocadas en virtud de la solicitud de accionistas o de la


Superintendencia, deberán celebrarse dentro del plazo de 30 días a contar de
la fecha de la respectiva solicitud.

Citación a junta.-

Los trámites legales de citación constituyen normas de orden público, por lo


tanto, los estatutos pueden exigir más formalidades o trámites legales, pero no
pueden restringir éstos.

Artículo.59.- “La citación a la junta de accionistas se efectuará por medio de un


aviso destacado que se publicará, a lo menos, por tres veces en días distintos
en el periódico del domicilio social que haya determinado la junta de
accionistas o, a falta de acuerdo o en caso de suspensión o desaparición de la
circulación del periódico designado, en el Diario Oficial, en tiempo, forma y
condiciones que señale el Reglamento.

“En las sociedades anónimas abiertas, además, deberá enviarse una citación
por correo a cada accionista con una anticipación mínima de 15 días a la fecha
de la celebración de la junta, la que deberá contener una referencia a las

102
materias a ser tratadas en ella e indicación de la forma de obtener copias
íntegras de los documentos que fundamentan las diversas opciones sometidas
a su voto, los que deberán además ponerse a disposición de los accionistas en
el sitio en Internet de las sociedades que dispongan de tales medios.

“La omisión de la obligación a que se refiere el inciso anterior no afectará la


validez de la citación, pero los directores, liquidadores y gerentes de la
sociedad infractora responderán de los perjuicios que causaren a los
accionistas, no obstante las sanciones administrativas que la Superintendencia
pueda aplicarles”.

El artículo 104 del Reglamento por su parte prescribe:

“Los avisos de citación a juntas de accionistas deberán publicarse dentro de los


20 días anteriores a la fecha de su celebración. El primer aviso no podrá
publicarse con menos de 15 días de anticipación a la junta.

El aviso deberá señalar la naturaleza de la junta y el lugar y fecha y hora de su


celebración y en caso de junta extraordinaria, las materias a ser tratadas en
ella.

Los avisos de la segunda citación a junta deberán cumplir con todos los
requisitos señalados en los incisos anteriores”.

Como lo señala el artículo 60 de la LSA, no es necesario cumplir con los


trámites de citación si a la junta asisten todos los accionistas con derecho a
voto.

Según dispone n el artículo 105 del Reglamento, la junta de accionista deberá


celebrarse en cualquier lugar dentro del domicilio establecido en los estatutos
sociales. Si la sociedad tuviere más de un domicilio, sus estatutos deberán
indicar en cuál de ellos deberá celebrarse la junta.

Podrá realizarse la junta de accionistas fuera del domicilio social si la totalidad


de las acciones emitidas con derecho a voto concurren a la misma, pero se
deberá celebrar dentro de Chile en caso que de acuerdo a la ley, el reglamento
o los estatutos la junta deba celebrarse ante notario público.

Auto convocatoria.

Artículo 60.- Podrán auto convocarse y celebrarse válidamente aquellas juntas


a las que concurran la totalidad de las acciones emitidas con derecho a voto,
aun cuando no hubieren concurrido las formalidades requeridas para su
citación.

Prescripción de corto tiempo.-

Según el artículo 6° de la Ley 19.499, sobre saneamiento de vicios de nulidad


de sociedades, los defectos en la convocación o desarrollo de juntas de

103
accionistas de sociedades anónimas, no podrá ser hecha valer después de dos
años contados desde la fecha del otorgamiento de la escritura.

Accionistas que participan en las juntas.

Tratándose de sociedades anónimas cerradas, podrán participar los accionistas


que se encuentren inscritos en el Registro de Accionistas, al momento
reiniciarse la junta.

En las sociedades anónimas abiertas, solo tienen derecho a asistir a las juntas
de accionistas los titulares de acciones inscritas con cinco días de anticipación
a aquel que vaya a celebrarse la respectiva junta, aunque se trate de acciones
sin derecho a voto o con voto restringido.

Debe asistir a una junta extraordinaria un notario público si ella versa sobre
determinadas materias.

Las materias anteriores están contenidas en los artículos 53, 57 inciso final, 61
inciso final, 62, 63 inciso final de la LSA y 106 a 109 del Reglamento.

Tratándose de sociedades anónimas abiertas, la SVS, por resolución fundada,


puede suspender la citación a una junta de accionistas y la junta misma,
cuando fuere contraria a la ley, a los reglamentos o a los estatutos, según lo
señala el inciso 2° del artículo 63 de la LSA. Estas atribuciones solo pueden
ejercerse si la materia contenida en la citación no fuere propia de la junta citada
o si falta el cumplimiento de solemnidades en la convocatoria y citación.

En las juntas de accionistas, las personas deberán dejar constancia de su


asistencia a través de los sistemas que la sociedad, por acuerdo del directorio,
haya dispuesto para estos efectos (art. 106 del Reglamento).

Representación en la junta.-

El art. 64 señala que los accionistas podrán hacerse representar en la junta por
medio de otra persona, aunque ésta no sea accionista. La representación
deberá conferirse por escrito, por el total de las acciones de las cuales el
mandante sea titular el 5° día anterior de la junta.

Si el poder se otorga por escritura pública, basta que el poder contenga el


nombre y apellidos del poderdante, del apoderado y fecha de otorgamiento.

Si el poder se confiere por instrumento privado, que es la generalidad de los


casos, deberá indicar los mismos datos y además una declaración en el sentido
que el apoderado podrá ejercer todos los derechos que correspondan al
mandante. Además, el lugar, fecha y nombre del mandatario deben ser
llenados de puño y letra del poderdante.

104
Si los poderes otorgados por instrumento privado que no contengan la
designación del mandatario solo sirven para ser considerados en el quórum de
asistencia, pero no habilitan para votar.

Si se trata de poderes dados por escritura pública o privada para una


determinada junta de accionistas, que no se celebró en primera citación por
falta de quórum, ellos valen para la junta que se celebren en su reemplazo,
siempre que se celebren dentro del plazo de 45 días siguientes a la fecha fijada
para la junta no efectuada.

Según los prescribe el artículo 65, el derecho a voto que corresponde si las
acciones se encuentran gravadas con prenda, corresponde al deudor
prendario; y si las acciones están gravadas con usufructo, el derecho a voto
debe ejercerse conjuntamente entre el nudo propietario y el usufructuario.

Nada obsta a que los estatutos contengan mayores exigencias que las legales
en materia de representación y poderes para asistir a las juntas, siempre que
no se coarte el derecho de asistencia y voto que es privativo del accionista.

Calificación de poderes y representaciones.-

La calificación de poderes se efectuará en caso que lo estime conveniente el


directorio de la sociedad o cuando uno o más accionistas así lo hubiere
solicitado por escrito a la sociedad, dentro del plazo que media entre los 20 y
los 10 días anteriores al día de la junta. No se podrá celebrar una junta de
accionistas en la que por cualquier causa no pudiere verificarse la calificación
de poderes legalmente solicitada (art. 117 del R.)

El art. 114 del Reglamento señala: “La calificación de poderes se practicará el


mismo día de la junta a la hora en que ésta debe iniciarse. No obstante lo
anterior, podrá prepararse el proceso de calificación con una anticipación de
hasta tres días anteriores al día de la junta, si así se hubiere anunciado
previamente en el primer aviso de la convocatoria, pero la resolución definitiva
de la aceptación de los poderes presentados se adoptará en la misma junta.

Según el art. 115 del R. durante el proceso de calificación de poderes, sólo


deberán examinarse y decidirse las siguientes situaciones:
1) El cumplimiento de las formalidades y menciones de los poderes
establecidas en el Reglamento;
2) Los poderes repetidos, entendiéndose por tales aquellos otorgados por
un mismo accionista más de una vez, y
3) Los poderes que algún accionista objetare específica y fundadamente.

En las sociedades anónimas abiertas la calificación de poderes será efectuada


sin forma de juicio por el abogado que corresponda, de acuerdo al orden de
inscripción en el Registro de Abogados calificadores.

En las sociedades anónimas cerradas la calificación de poderes será efectuada


sin forma de juicio por un calificador nombrado de común acuerdo por los

105
interesados; si éstos no se pusieren de acuerdo, la sociedad deberá recurrir al
Registro de Abogados calificadores que lleva la SVS.

Las decisiones adoptadas en el proceso de calificación de poderes son sin


perjuicio de lo que en definitiva resuelta la justicia ordinaria o el árbitro, si se
recurriere a ella (art. 118 del R.).

Votación en las juntas.

a) Forma de realizar la votación en las juntas.- Las materias


sometidas a decisión de la junta deberán llevarse individualmente
a votación, salvo que, por acuerdo unánime de los accionistas
presentes con derecho a voto, se permita omitir la votación de
una o más materias y se proceda por aclamación.

b) Toda votación que se efectúe en una junta deberá realizarse


mediante un sistema que asegure la simultaneidad de la emisión
de los votos o bien en forma secreta, debiendo el escrutinio
llevarse a cabo en un solo acto público, y en ambos casos,
permitiendo que con posterioridad a la votación pueda conocerse
en forma pública cómo sufragó cada accionista. Si la votación se
efectúa mediante papeleta, para el escrutinio de los votos, el
secretario dará lectura a éstos, para que los presentes puedan
hacer por sí mismos el cómputo de la votación y para que pueda
comprobarse con dicha anotación y papeletas la veracidad del
resultado.

c) La SVS debe aprobar los referidos sistemas para las S.A.


abiertas.

d) Siempre que la ley ordene a un accionista emitir su voto de viva


voz, se entenderá cumplida esta obligación cuando la emisión del
mismo se haga por uno de los sistemas de votación simultánea o
secreta y con publicidad posterior referidos precedentemente. Si
la junta hubiese aprobado una modalidad diferente, dicho
accionista deberá emitir en todo caso su voto de viva voz, de lo
cual se dejará constancia en el acta de la junta.

e) Votación a distancia.- (art.64) La SVS podrá autorizar sistemas


que permitan el voto a distancia.

Quórum para sesionar.-

La ley establece quórum mínimos que se aplican tanto a la celebración de


juntas ordinarias y extraordinarias, que los estatutos pueden aumentar.

106
Sobre el particular, los incisos 1° y 2° del artículo 61 de la LSA establecen un
quórum mínimo en 1era. Citación de la mayoría de las acciones emitidas con
derecho a voto. En 2da.citación, basta la asistencia de las acciones presentes
o representadas cualquiera sea el número. En cuanto a la segunda citación, el
inc.2° del art. 71 expresa: “Los avisos de la segunda citación sólo podrán
publicarse una vez que hubiere fracasado la junta a efectuarse en primera
citación y en todo caso la nueva junta deberá ser citada para celebrarse dentro
de los 45 días siguientes a la fecha fijada para la junta no efectuada”.

No se considerarán para este quórum, ni tampoco para aquellos necesarios


para tomar acuerdos, las acciones “inmovilizadas” de que trata el artículo 68 de
la LSA, esto es, aquellas que por más de 5 años no hubieren cobrado
dividendos ni asistido a juntas.

Para determinar la concurrencia del quórum para sesionar, el art.71 del


Reglamento hace referencia a una lista de asistencia que debe hacerse circular
para su firma entre los asistentes a la junta en la cual se debe consignar el
número de acciones que posee el firmante o su representado.

Quórum para tomar acuerdos.-

En el art. 61 inc.1° de la LSA se establece la norma general, para que se


entienda tomado un acuerdo, que a él concurra la mayoría absoluta de las
acciones presentes o representadas con derecho a voto.

El art. 67 de la LSA exige quórum mínimos especiales que dependen de la


materia del respectivo acuerdo.

El inciso 1° de esta norma señala como quórum mínimo para acordar reforma
de estatutos o el saneamiento de nulidad de ellos causado por vicio formal, en
las sociedades anónimas cerradas, la mayoría absoluta de las acciones
emitidas con derecho a voto. En las abiertas la ley se remite al quórum
estatutario. A falta de reglamentación estatutaria, en estas sociedades habrá
que estarse a la regla general del inciso 1° del art.61 de la LSA ya señalada.
Sin embargo, más adelante el mismo artículo prescribe que para acordar
ciertas reformas de estatutos, sin distinguir si la sociedad anónima es cerrada o
abierta, se requiere el quórum mínimo de los 2/3 de las acciones emitidas con
derecho a voto. Estos casos están indicados en el artículo 67, a saber:

1) La transformación de la sociedad, la división de la misma y su fusión con


otra sociedad;
2) La modificación del plazo de duración de la sociedad cuando lo hubiere;
3) La disolución anticipada de la sociedad;
4) El cambio de domicilio social;
5) La disminución del capital social;
6) La aprobación de aportes y estimación de bienes no consistentes en
dinero;

107
7) La modificación de las facultades reservadas a la junta de accionistas o
de las limitaciones a las atribuciones del directorio;
8) La disminución del número de miembros del directorio,
9) La enajenación del 50% o más de su activo, sea que incluya o no su
pasivo, lo que se determinará conforme al balance del ejercicio anterior, y
la formulación o modificación de cualquier plan de negocios que
contemple la enajenación de activos por un monto que supere dicho
porcentaje; la enajenación de 50% o más del activo de una filial, siempre
que éste represente al menos un 20% del activo de la sociedad, como
cualquier enajenación de sus acciones que implique que la matriz pierda
el carácter de controlador;
10) Forma de distribuir los beneficios sociales;
11) El otorgamiento de garantías reales o personales para caucionar
obligaciones de terceros que excedan el 50% del activo excepto respecto
de filiales, caso en el cual la aprobación del directorio será suficiente;
12) La adquisición de acciones de su propia emisión, en las condiciones
establecidas en los artículos 27ª y 27B;
13) El saneamiento de la nulidad causada por vicios formales, de que
adolezca la constitución de la sociedad o una modificación de sus
estatutos;
14) La reforma de estatutos que tengan por objeto la creación, modificación,
prórroga o supresión de preferencias; y
15) En las sociedades anónimas abiertas, establecer el derecho de compra
a que hace referencia el inciso segundo del artículo 71 bis (derecho a
retiro).
16)Aprobar o ratificar la celebración de actos o contratos con partes
relacionadas, de conformidad a lo establecido en los artículos 47 y 147.

Formalidades de celebración de las juntas.-

El 57 inciso final de la L.S.A. establece que para las materias indicadas en los
números 1), 2), 3) y 4) de esta norma, exige la asistencia de notario, quien
deberá certificar que el acta es expresión fiel de lo ocurrido y acordado en la
reunión.

El art.72 de la L.S.A. expresa: “De las liberaciones y acuerdos de las juntas se


dejará constancia en un libro de actas, el que será llevado por el secretario si lo
hubiere, o en su defecto, por el gerente de la sociedad.

Las actas serán firmadas por quienes actuaron de presidente y secretario de la


junta, y por tres accionistas elegidos en ella, o por todos los asistentes si estos
fueren menos de tres. El acta se escritura en el libro respectivo.

Se entenderá aprobada el acta desde el momento de su firma por las personas


señaladas en el inciso anterior y desde esa fecha se podrán llevar a efecto los
acuerdos a que a ella se refiere.

El Presidente y el Secretario conjuntamente con las personas designadas para


firmar el acta, dejarán constancia en un documento de los votos que de viva
voz vayan emitiendo los accionistas presentes según el orden de la lista de

108
asistencia. Cualquier asistente tendrá derecho, sin embargo, a sufragar en una
papeleta firmada por él. El presidente, al practicar el escrutinio hará dar lectura
en alta voz a los votos. Se proclamará elegidos a los que resulten con las
primeras mayorías, hasta completar el número que corresponda elegir.

Capítulo Octavo

LOS ORGANOS DE CONTROL

1.- Aspectos generales.-

Controlar el funcionamiento de una sociedad anónima significa verificar si se ha


ejecutado bien lo que se ha decidido.

Una sociedad anónima puede estar fiscalizada para múltiples fines por diversas
autoridades. En efecto, están controladas con fines tributarias, de legislación
laboral y otros. Ciertas sociedades anónimas están sujetas además a sistemas
especiales de fiscalización como los bancos, compañías de seguros,
sociedades de administradoras de fondos de pensiones y otros.

Nosotros nos ocuparemos solamente de la fiscalización de la sociedad


anónima en general y con fines societarios.

En el derecho comparado existen múltiples sistemas de fiscalización de la


sociedad anónima. Las diversas legislaciones otorgan ciertos derechos de
fiscalización al accionista, algunas requieren de órganos sociales de
fiscalización permanente tales como juntas de vigilancia (Alemania y Francia),
colegio sindical (Italia). Otras establecen órganos internos de fiscalización bajo
la denominación de inspectores o comisarios de cuentas, elegidos por la junta
general de accionistas. También en algunos ordenamientos jurídicos se
conceden facultades fiscalizadoras a la justicia, pudiendo citarse al efecto,
dentro de América Latina, a Ecuador y Perú: a los Estados Unidos de Norte
América, Gran Bretaña. Por último, algunas legislaciones establecen órganos
estatales a cargo de la fiscalización de las sociedades anónimas, tales como el
Borrad Trade, de Inglaterra.

2.- Sistema mínimo de fiscalización propio de las sociedades anónimas


cerradas.-

Los estatutos de las sociedades anónimas cerradas no sujetas a fiscalización


por parte de la SVS, podrán contener el sistema de fiscalización de la
administración que los accionistas estimen conveniente, pudiendo incluso
establecer que la administración no será fiscalizada ni su contabilidad, libros y
registros examinados, salvo por los accionistas (art. 90 R.).

109
En caso que dichos estatutos establezcan como sistema de fiscalización el de
inspectores de cuenta o auditores externos, éstos deberán cumplir con los
siguientes requisitos:

La SVS mantendrá un Registro de Inspectores de Cuentas y Auditores


Externos sometidos a la fiscalización de dicha SVS.

Los inspectores de cuentas y auditores externos tendrán aquellas facultades y


funciones que les otorguen los estatutos.

Las personas naturales que se desempeñen como inspectores de cuentas y


auditores externos, deberán ser mayores de edad, libre administradores de sus
bienes y no haber sido condenados por delitos que merezcan pena aflictiva.

Los estatutos podrán establecer requisitos adicionales de idoneidad técnica o


profesionales que deberán cumplir las personas naturales para ejercer las
labores de inspección de cuentas o auditoría externa para la sociedad.

Para los efectos de la incorporación al Registro, las personas naturales o


jurídicas deberán acreditar a satisfacción de la Superintendencia los requisitos
antes indicados.

El artículo 51 señala que las juntas ordinarias de las sociedades anónimas


cerradas deberán nombrar anualmente dos inspectores de cuentas titulares y
dos suplentes, o bien auditores externos independientes con el objeto de
examinar la contabilidad, inventario, balance y otros estados financieros,
debiendo informar por escrito a la próxima junta ordinaria sobre el cumplimiento
de su mandato.

Los inspectores de cuentas podrán, además, vigilar las operaciones sociales y


fiscalizar las actuaciones de los administradores y el fiel cumplimiento de sus
deberes legales, reglamentarios y estatutarios.

No obstante lo indicado, los estatutos podrán eximir a la sociedad de la


obligación señalada o establecer un mecanismo diverso de control.

Deben presentar sus informes con antelación de 15 días a la fecha de


celebración de la junta (art.57 Reglamento).

El sistema de fiscalización mediante inspectores de cuentas en nuestro país ha


resultado inoperante y de hecho no funciona.

En primer lugar, porque para opinar sobre aspectos contables, financieros y de


administración de la sociedad, es necesario contar con ciertos conocimientos
básicos. Los requisitos mínimos que deben cumplir los inspectores de cuentas
establecidos por los arts. 43 a 45 del Reglamento, no dan garantía alguna de

110
idoneidad para el ejercicio del cargo. En segundo lugar, los inspectores de
cuenta son designados por la misma mayoría que elige a los administradores a
quienes corresponde fiscalizar; lo que hace difícil que ejerzan su ministerio con
eficacia.

Finalmente, digamos que el art. 44 del Reglamento les permite a los


inspectores de cuentas concurrir a las juntas de accionistas, con derecho a voz.

3.- Sistema mínimo de fiscalización propio de las sociedades anónimas


abiertas.-

Se refieren al tema los arts. 52 y 53 de la LSA y los artículos 90 a 100 del


Reglamento.

Estas normas exigen como sistema mínimo de fiscalización de las sociedades


anónimas abiertas, que ella se realice por “auditores externos”, permitiéndose
que los estatutos adicionalmente contemplen la existencia de inspectores de
cuentas.

Periódicamente, cada 4 meses, deben enviar a la SVS información financiera a


través de la FECU (Ficha estadística contable unificada)

Las funciones legales de los auditores externos son las mismas de los
inspectores de cuentas a que nos hemos referido, esto es, examinar la
contabilidad, inventario, balance y otros estados financieros de la sociedad, y
con la obligación de informar por escrito a la próxima junta ordinaria de
accionistas sobre el cumplimiento de su mandato.

Los auditores externos son elegidos por la junta ordinaria de accionistas, que
debe recaer en una empresa de auditoría externa regida por el Título XXVIII de
la Ley N° 18.045. entre los inscritos en el registro que para tal fin lleva la
Superintendencia, organismo que además los fiscaliza 5.
5
El Título XXVIII DE LAS EMPRESAS DE AUDITORIA EXTERNA, el cual se encuentra con
mayúscula en la
publicación del Diario Oficial, comprende los artículos 239 a 249 respectivamente, se
incorporó por el N° 42. del Artículo
1° de la Ley N° 20.382.
92
Artículo 240.‐ Las empresas de auditoría externa quedarán sometidas a la
fiscalización de la
Superintendencia en lo referido a los servicios de auditoría externa, los
que sólo podrán prestar
previa inscripción en el Registro y mientras se encuentren inscritas en él.
La Superintendencia deberá efectuar la inscripción en el Registro una vez
que la empresa de
auditoría externa acredite el cumplimiento de los requisitos legales y de
reglamentación interna.
Las empresas de auditoría externa, al solicitar su inscripción en el
Registro, deberán acompañar
copia de su reglamento interno, en el que se establecerán, a lo menos, las
siguientes materias
relativas a la actividad de la empresa: (i) las normas de procedimiento,
control y análisis de auditoría;

111
Tantos los inspectores de cuentas como los auditores externos deben presentar
sus informes con antelación de 15 días a la fecha de celebración de la junta.

Por último, digamos que conforme lo señala el artículo 50 bis, las sociedades
anónimas abiertas, cuyo patrimonio bursátil igual o superior al equivalente a
1.500.000 unidades de fomento, deberán designar un comité de directores,
cuyas facultades y deberes, entre otros, son examinar los informes de los
inspectores de cuentas o auditores externos, el balance y demás estados
financieros; examinar los sistemas de remuneraciones; las operaciones de las
sociedades coligadas.

(ii) las normas de confidencialidad, manejo de información privilegiada o


reservada y la solución de
conflictos de intereses, y (iii) las normas de independencia de juicio e
idoneidad técnica del personal
encargado de la dirección y ejecución de la auditoría externa. La
Superintendencia, mediante norma
de carácter general, podrá regular los contenidos esenciales de dichas
normas, los estándares
mínimos de idoneidad técnica y sus formas de acreditación.
La inscripción a que se refieren los incisos anteriores podrá ser cancelada
cuando la
Superintendencia así lo resuelva, mediante resolución fundada y previa
audiencia de la empresa de
auditoría externa afectada, por haber incurrido ésta en algunas de las
siguientes situaciones:
a) Dejar de cumplir con alguno de los requisitos necesarios para la
inscripción. La Superintendencia,
en casos calificados, podrá otorgar al interesado un plazo para subsanar el
incumplimiento, el
que en ningún caso podrá exceder de 120 días.
b) Dejar de desempeñar la función de auditoría externa, en los términos
señalados en el artículo 239
de esta ley, por más de un año.
c) Encontrarse un socio en alguna de las situaciones señaladas en el
artículo 241 y mantenerse en
ella por más de noventa días.
Además, dicha inscripción podrá ser cancelada o suspendida hasta por el
plazo de un año en la
misma forma señalada en el inciso anterior, cuando la empresas de
auditoría externa sean
responsables de:
a) Incurrir en infracciones graves o reiteradas a las obligaciones o
prohibiciones que le imponen
esta ley, sus normas complementarias u otras disposiciones que los rijan.
b) Realizar transacciones incompatibles con las sanas prácticas de los
mercados de valores.
Artículo 241. No podrán ser socios de una empresa de auditoría:
a) Quienes sean funcionarios o trabajadores bajo contrato de trabajo o a
honorarios del Banco
Central de Chile, de la Superintendencia y de las Superintendencias de
Bancos e Instituciones
Financieras y de Pensiones, así como quienes se encuentren afectos a las
inhabilidades y
prohibiciones establecidas en los artículos 35 y 36 de la ley Nº 18.046,
exceptuando las labores

112
Está compuesto por tres directores.

4.- Fiscalización por la Superintendencia de Valores y Seguros.-

La Superintendencia de Valores y Seguros se encuentra regida por su Ley


Orgánica contenida en el D.L. 3.538 del año 1980. Es una institución autónoma
con personalidad jurídica y patrimonio propio, que se relaciona con el Gobierno
a través del Ministerio de Hacienda. Su finalidad es velar porque las personas o
instituciones fiscalizadas, desde su iniciación hasta el término de su liquidación
cumplan las leyes, reglamentos y otras disposiciones que las rijan.

docentes o académicas que puedan quedar incluidas en el N° 4 del citado


artículo 35.
b) Quien haya sido sancionado grave o reiteradamente por la
Superintendencia de conformidad al
decreto ley Nº 3.538, de 1980, o al decreto con fuerza de ley Nº 251, del
año 1931, del Ministerio de
Hacienda; o condenado de conformidad a los artículos 59 a 61 de esta ley
o al artículo 134 de la
ley Nº 18.046;
93
c) Quien haya sido sancionado grave o reiteradamente por la
Superintendencia de Bancos e
Instituciones Financieras o por la Superintendencia de Pensiones.
d) Quien, al tiempo de ejecutarse los hechos, fuera controlador o
administrador de una persona
jurídica sancionada de conformidad a las normas citadas en las letras b) y
c) precedentes.
e) Los administradores de bancos e instituciones financieras, bolsas de
valores, intermediarios de
valores o de cualquier inversionista institucional y las personas que,
directamente o a través de
otras personas naturales o jurídicas, posean el 5% o más de su capital.
Artículo 242.‐ Las empresas de auditoría externa podrán desarrollar
actividades distintas de las
señaladas en el artículo 239, siempre que no comprometan su idoneidad
técnica o independencia de
juicio en la prestación de los servicios de auditoría externa, y previo
cumplimiento de su reglamento
interno.
Con todo, las empresas de auditoría externa no podrán prestar
simultáneamente y respecto de
una misma entidad de las indicadas en el inciso primero del artículo 239,
servicios de auditoría
externa y cualquiera de los servicios indicados a continuación:
a) Auditoría interna.
b) Desarrollo o implementación de sistemas contables y de presentación
de estados financieros.
c) Teneduría de libros.
d) Tasaciones, valorizaciones y servicios actuariales que impliquen el
cálculo, estimación o análisis
de hechos o factores de incidencia económica que sirvan para la
determinación de montos de
reservas, activos u obligaciones y que conlleven un registro contable en
los estados financieros
de la entidad auditada.
e) Asesoría para la colocación o intermediación de valores y agencia
financiera. Para estos efectos,

113
Son sujetas a su fiscalización las sociedades anónimas abiertas, las que
voluntariamente han acordado someterse a las normas de éstas y las
sociedades anónimas cerradas que emitan valores de oferta pública.

Las principales atribuciones de la Superintendencia relacionadas con la


materia, son las siguientes:

a) Interpretar administrativamente, en materia de su competencia, las leyes,


reglamentos y demás normas que rijan a las entidades fiscalizadas, impartirles
instrucciones y dictar órdenes para su aplicación y cumplimiento.

no se entenderán como asesoría aquellos servicios prestados por


exigencia legal o regulatoria en
relación con la información exigida para casos de oferta pública de
valores.
f) Asesoría en la contratación y administración de personal y recursos
humanos.
g) Patrocinio o representación de la entidad auditada en cualquier tipo de
gestión administrativa o
procedimiento judicial y arbitral, excepto en fiscalizaciones y juicios
tributarios, siempre que la
cuantía del conjunto de dichos procedimientos sea inmaterial de acuerdo a
los criterios de
auditoría generalmente aceptados. Los profesionales que realicen tales
gestiones no podrán
intervenir en la auditoría externa de la persona que defiendan o
representen.
En las sociedades anónimas abiertas, solamente cuando así lo acuerde el
directorio, previo
informe del comité de directores, de haberlo, se permitirá la contratación
de la empresa de auditoría
externa para la prestación de servicios que, no estando incluidos en el
listado anterior, no formen
parte de la auditoría externa.
Artículo 243.‐ Se presume que carecen de independencia de juicio
respecto de una sociedad
auditada, las siguientes personas naturales que participen de la auditoría
externa:
a) Las relacionadas con la entidad auditada en los términos establecidos
en el artículo 100.
94
b) Las que tengan algún vínculo de subordinación o dependencia, o
quienes presten servicios
distintos de la auditoría externa a la entidad auditada o a cualquier otra
de su grupo empresarial.
c) Las que posean valores emitidos por la entidad auditada o por cualquier
otra entidad de su
grupo empresarial o valores cuyo precio o resultado dependa o esté
condicionado, en todo o en
parte significativa, a la variación o evolución del precio de dichos valores.
Se considerará para
los efectos de esta letra, los valores que posea el cónyuge y también las
promesas, opciones y los
que haya recibido éste en garantía.
d) Los trabajadores de un intermediario de valores con contrato vigente
de colocación de títulos de
la entidad auditada y las personas relacionadas de aquél.

114
b) Sancionar administrativamente a las entidades fiscalizadas, las que pueden
ser aplicadas a ellas, a sus directores, gerentes, inspectores de cuentas y
auditores externos.

Tratándose de sociedades anónimas especiales que requieran para su


existencia legal de autorización de la Superintendencia, ésta puede revocar
dicha autorización.

c) Facultades inspectivas para conocer los antecedentes sociales. La ley otorga


atribuciones muy amplias a la Superintendencia con el fin y además para

e) Las que tengan o hayan tenido durante los últimos doce meses una
relación laboral o relación de
negocios significativa con la entidad auditada o con alguna de las
entidades de su grupo
empresarial, distinta de la auditoría externa misma o de las otras
actividades realizadas por la
empresa de auditoría externa de conformidad con la presente ley.
f) Los socios de la empresa de auditoría externa, cuando conduzcan la
auditoría de la entidad por
un período que exceda de 5 años consecutivos.
Artículo 244.‐ Se entenderá que una empresa de auditoría externa no
tiene independencia de
juicio respecto de una entidad auditada en los siguientes casos:
a) Si tiene, directamente o a través de otras personas naturales o
jurídicas, una significativa relación
contractual o crediticia, activa o pasiva, con la entidad auditada o con
alguna de las entidades de
su grupo empresarial, distinta de la auditoría externa propiamente tal o
de las demás actividades
permitidas de conformidad al artículo 242.
b) Si, en forma directa o a través de otras entidades, posee valores
emitidos por la entidad auditada
o por cualquier otra entidad de su grupo empresarial.
c) Si ha prestado directamente o a través de otras personas, cualquiera de
los servicios prohibidos
de conformidad a lo establecido por el artículo 242 en forma simultánea a
la auditoría externa.
Artículo 245.‐ En el evento que exista o sobrevenga una causal de falta de
independencia de
juicio de las que se describen en los artículos precedentes, la empresa de
auditoría externa deberá
informar de ello al directorio o al órgano de administración de la entidad
auditada y no podrá prestar
o continuar prestando sus servicios de auditoría externa, salvo en las
siguientes circunstancias:
a) En los casos del artículo 243, cuando las personas afectadas sean
separadas del equipo de
auditoría y se apliquen medidas correctivas que aseguren el
reestablecimiento de la
independencia de juicio respecto de la sociedad auditada, o
b) En caso que sobrevenga alguna de las causales relativas a falta de
independencia del artículo 244
y ésta no fuera subsanada dentro de los 30 días siguientes a dicho
informe, la empresa de
auditoría externa podrá seguir prestando los servicios contratados para el
ejercicio en curso.

115
garantizar su eficaz ejercicio establece apremios en caso de entorpecimiento e
incumplimiento (art.4°, letras d), f), g) y h). Además, en el inciso 3° del artículo
26 se configura un delito penal en caso de prestarse declaraciones falsas ante
la Superintendencia.

d) Atribuciones en relación a normas contables.

Capítulo Noveno

Artículo 246.‐ A las empresas de auditoría externa les corresponde


especialmente examinar y
expresar su opinión profesional e independiente sobre la contabilidad,
inventario, balance y otros
estados financieros conforme a las Normas de Auditoría de General
Aceptación y las instrucciones
que imparta la Superintendencia, en su caso. Adicionalmente a lo
señalado en el artículo 239, las
empresas de auditoría externa deberán:
95
a) Señalar a la administración de la entidad auditada y al comité de
directores, en su caso, las
deficiencias que se detecten dentro del desarrollo de la auditoría externa
en la adopción y
mantenimiento de prácticas contables, sistemas administrativos y de
auditoría interna,
identificar las discrepancias entre los criterios contables aplicados en los
estados financieros y
los criterios relevantes aplicados generalmente en la industria en que
dicha entidad desarrolla su
actividad, así como, en el cumplimiento de las obligaciones tributarias de
la sociedad y la de sus
filiales incluidas en la respectiva auditoría.
b) Comunicar a los organismos supervisores pertinentes cualquier
deficiencia grave a que se refiere
el literal anterior y que, a juicio de la empresa auditora, no haya sido
solucionada
oportunamente por la administración de la entidad auditada, en cuanto
pueda afectar la
adecuada presentación de la posición financiera o de los resultados de las
operaciones de la
entidad auditada.
c) Informar a la entidad auditada, dentro de los dos primeros meses de
cada año, si los ingresos
obtenidos de ella, por si sola o junto a las demás entidades del grupo al
que ella pertenece,
cualquiera sea el concepto por el cual se hayan recibido tales ingresos, e
incluyendo en dicho
cálculo aquellos obtenidos a través de sus filiales y matriz, superan el 15%
del total de ingresos
operacionales de la empresa de auditoría externa correspondientes al año
anterior. En el caso de
las sociedades anónimas abiertas, tras dicho aviso, los servicios de
auditoría externa sólo podrán
ser renovados por la junta ordinaria de accionistas por dos tercios de las
acciones con derecho a

116
DEL BALANCE, REGISTROS FINANCIEROS Y DISTRIBUCION DE
UTILIDADES.

1.- Del balance y memoria.-

El Título VII de la Ley, artículos 73 al 85 tratan esta materia.

El art. 73 expresa: “Los asientos contables de la sociedad se efectuarán en


registros permanentes, de acuerdo con las leyes aplicables, debiendo llevarse
éstos de conformidad con principios de contabilidad de aceptación general”.

voto y así en todos los ejercicios siguientes, mientras los ingresos de la


empresa de auditoría
externa superen el porcentaje indicado.
Artículo 247.‐ Sólo para los fines de la auditoría externa, la entidad
auditada deberá poner a
disposición de la empresa de auditoría externa toda la información
necesaria para efectuar dicho
servicio, incluyendo todos los libros, registros, documentos y
antecedentes de la entidad y de sus
filiales, en su caso.
En caso que la información puesta a su disposición sea confidencial o
sujeta a reserva, la
empresa de auditoría externa deberá mantenerla en secreto y será
responsable de la revelación o
utilización impropia que sus dependientes hagan respecto de ella.
Artículo 248.‐ Toda opinión, certificación, informe o dictamen de la
empresa de auditoría externa
deberá fundarse en técnicas y procedimientos de auditoría que otorguen
un grado razonable de
confiabilidad, proporcionen elementos de juicio suficientes, y su contenido
sea veraz, completo y
objetivo.
La empresa de auditoría externa deberá mantener, por a lo menos seis
años contados desde la
fecha de la emisión de tales opiniones, certificaciones, informes o
dictámenes, todos los antecedentes
que le sirvieron de base para su elaboración. La Superintendencia,
mediante una norma de carácter
general, podrá establecer medios y condiciones de archivo y custodia de
tales antecedentes. En
ningún caso podrán destruirse los documentos que digan relación directa
o indirecta con alguna
controversia o litigio pendiente.
El informe de auditoría externa de las entidades domiciliadas en Chile
deberá ser suscrito a lo
menos por el socio con domicilio y residencia en Chile que condujo la
auditoría. Cuando sean
citados, cualquiera que haya firmado los informes de auditoría deberá
concurrir a las juntas de
accionistas para responder las consultas que se le formulen respecto de
su informe y respecto de las
actividades, procedimientos, constataciones, recomendaciones y
conclusiones, que sean pertinentes.
La Superintendencia podrá autorizar mecanismos que permitan cumplir la
obligación antedicha por

117
Por su parte, el artículo 74 expresa que las sociedades anónimas
confeccionarán anualmente su balance al 31 de diciembre.

El directorio deberá presentar a la consideración de la junta ordinaria de


accionistas una memoria razonada acerca de la situación de la sociedad en el
último ejercicio.

Las sociedades anónimas abiertas deberán publicar sus balances y otros


antecedentes exigidos por la S.V.S.

La junta debe pronunciarse sobre el balance y no podrá diferir su


pronunciamiento. Si la junta rechaza el balance, el directorio deberá someter
uno nuevo a su consideración en una fecha que no podrá exceder de 60 días a
contar de la fecha del rechazo.

Si la junta rechaza de nuevo el balance, el directorio se entenderá revocado, y


éstos no podrán ser elegidos para el período siguiente.

2.- Dividendos.-

Los dividendos son aquella parte de la utilidad que una sociedad anónima
acuerda repartir entre sus accionistas.

El órgano norma que debe acordar el reparto de dividendos en la junta


ordinaria de accionistas que conoce el ejercicio que arrojó la utilidad (art.56
N°2). Sin embargo, podrían acordarse repartos en una junta extraordinaria, si
se hubiere acordado en otra junta formar fondo destinado a futuros dividendos
(art. 80).

Excepcionalmente, el directorio, bajo la responsabilidad personal de los


directores que concurren al acuerdo, puede distribuir dividendos provisorios
durante el ejercicio con cargo a las utilidades del mismo (art.70 inc.2°).

Mientras existan pérdidas acumuladas, no podrá procederse al reparto de


dividendos.

Tratándose de sociedades anónimas abiertas, deben repartirse anualmente la


cuota mínima que los estatutos señalen, a prorrata de las acciones emitidas.
Este porcentaje, por mandato legal de orden público, no puede ser inferior al
30% de las utilidades líquidas del ejercicio.

medios de comunicación que garanticen la fidelidad y simultaneidad de


sus opiniones.
96
Artículo 249.‐ Las empresas de auditoría externa, en la prestación de sus
servicios de auditoría
externa, y las personas que en su nombre participen en dicha auditoría,
responderán hasta de la
culpa leve por los perjuicios que causaren.

118
En las sociedades cerradas debe estarse a lo dispuesto en los estatutos. En
silencio de ellos se aplican las mismas normas de la sociedad abierta.

El pago de dividendos normalmente se hace en dinero efectivo dentro del plazo


de 30 días desde la fecha de la junta.

Los dividendos no retirados dentro del plazo de 5 años desde que se han
hecho exigibles, pertenecerán al Cuerpo de Bomberos de Chile.

Capítulo Décimo

DE LAS FILIALES Y COLIGADAS

Esta materia está tratada en el Título VIII de la LS A., arts. 86 a 93 y en los arts.
142 a 146 de su Reglamento.

1.- SOCIEDAD FILIAL O SUBSIDIARIA.

De acuerdo con dichas normas es sociedad filial o subsidiaria de una


sociedad anónima, que se denominada matriz, aquella en la que ésta controla
directamente o a través de otra persona natural o jurídica más del 50% de su
capital con derecho a voto o del capital, si no se tratare de una sociedad por
acciones o puede elegir o designar o hacer elegir o designar a la mayoría de
sus directores o administradores.

Además, la sociedad en comandita será también filial de una sociedad


anónima, cuando ésta tenga el poder para dirigir u orientar la administración del
gestor.

En resumen, los requisitos que establece la ley para estimar una sociedad
como filial son:

 La matriz debe ser una sociedad anónima, que puede ser abierta o
cerrada, nacional o extranjera. Si la matriz no tiene tal carácter, por regla
general no se aplican las disposiciones especiales de la LSA. y su
Reglamento sobre sociedades matrices, filiales y coligadas.

 La filial puede ser una sociedad con personalidad jurídica de cualquier


tipo, nacional o extranjera (colectiva; responsabilidad limitada; en
comandita).

 La vinculación entre la matriz y la filial consiste en que la primera tenga


el control de la segunda, en forma directa o indirecta, sea que dicho
control se ejerza mediante el voto del 50% o más del capital de la filial o
que por cualquiera otra causa o motivo pueda elegir la mayoría de los
administradores.

119
El Texto del artículo 86 es claro en cuanto a que el primer requisito que exige
para que una compañía sea considerada matriz de otra es que tenga el control
de ésta.

El control de una sociedad por otra u otras está tratado en el Título XV de la


Ley 18.045 sobre Mercado de Valores.

El artículo 97 de esta ley señala: “Es controlador de una sociedad toda persona
o grupo de personas con acuerdo de actuación conjunta que, directamente o a
través de otras personas naturales o jurídicas, participa en su propiedad y tiene
poder para realizar alguna de las siguientes actuaciones:

a) Asegurar la mayoría de votos en las juntas de accionistas y elegir a la


mayoría de los directores, tratándose de sociedades anónimas, o asegurar la
mayoría de votos en las asambleas o reuniones de sus miembros y designar al
administrador o representante legal o a la mayoría de ellos, en otro tipo de
sociedades, o

b) Influir decisivamente en la administración de la sociedad.


Cuando un grupo de personas tiene acuerdo de actuación conjunta para
ejercer alguno de los poderes señalados en las letras anteriores, cada una de
ellas se denominará miembro del controlador”.

Los preceptos en examen reconocen que generalmente tiene el control de una


compañía por acciones el o los dueños del 51% o más de las acciones. Sin
embargo, tal situación no es absoluta. Una sociedad propietaria del 51% de las
acciones de otra puede no ser su controlador, por ejemplo, en los casos o
eventos de quiebra de la compañía supuestamente filial, pues en tal caso la
matriz pierde el control en la administración de los bienes de la supuesta filial
que de alguna manera pasa a la junta de acreedores

2.- SOCIEDAD COLIGADA (artículo 87).

“Es sociedad coligada con una sociedad anónima aquella en la que ésta, que
se denomina coligante, sin controlarla, posee directamente o a través de otra
persona natural o jurídica el 10% o más de su capital con derecho a voto o del
capital, si no se tratare de una sociedad por acciones, o pueda elegir o
designar o hacer elegir o designar por lo menos un miembro del directorio o de
la administración de la misma”.

De acuerdo con esta norma, el porcentaje del capital que debe tener una
sociedad para ser considerada coligada es el dominio por otra de un 10% de
las acciones o más no pudiendo superar el 50%, y el número de directores o
administradores que debe tener la coligante derecho a elegir es al menos uno,
con un máximo paritario que no importe mayoría de directorio o
administradores. Evidentemente no se aplica a las coligadas el concepto
“control” requerido por la ley para que una sociedad sea considerada matriz de
otra.

120
Consecuencias jurídicas que acarrea que una sociedad sea filial o
coligada de una sociedad anónima.

Estas consecuencias son las siguientes:

a) Prohibición legal de participación recíproca en sus respectivos


capitales.

Según dispone el artículo 88, “Las sociedades filiales y coligadas de una


sociedad anónima no podrán tener participación recíproca en sus respectivos
capitales, ni en el capital de la matriz o de la coligante, ni aún en forma
indirecta a través de otras personas naturales o jurídicas”.

La norma es amplia. La prohibición abarca a toda clase de matrices y


coligantes aunque no tengan el carácter de anónimas, siempre que al menos
sea anónima una de sus filiales y coligadas. Además, la coligación existe
también cuando la participación es indirecta o por intermedio o a través de
otras personas naturales o jurídicas.

La sanción a la infracción de esta norma por regla general es la nulidad, pues


se trata de un acto prohibido por la ley (art.10 C.C.). Sería nulo entonces el
acto que origina la participación recíproca entre matriz y filial. Si se trata de una
participación que se origina por dos o más actos simultáneos, ambos serían
nulos.

Por excepción, el inciso 2° del art. 88 establece otra sanción distinta a la


nulidad, y en vez de ella, ordena terminar con ciertos casos de participación
recíproca en el plazo de un año. Dichos casos se refieren a participaciones
recíprocas provenientes de “incorporación, fusión”, división o adquisición del
control por una sociedad anónima. Tal participación recíproca debe constar en
las respectivas memorias.

b) Realización de operaciones en condiciones de equidad (art.89 L.S.A.).


Deben observarse condiciones de equidad, similares a las que habitualmente
prevalecen en el mercado, en las operaciones que pueden realizarse entre una
sociedad matriz o coligante con sus filiales y coligadas, y entre éstas entre sí.
El artículo 89 y artículo 44 extienden el alcance de la norma aun cuando la
matriz o coligante no sea anónima. También a las actuaciones de una sociedad
abierta con miembros de su grupo empresarial y con personas relacionadas y a
los actos de la sociedad con sus directores.

La norma en examen tiende a proteger los intereses de las minorías, aquel de


los acreedores sociales y también del público en general.

Los actos inequitativos generalmente son bilaterales y pueden favorecer a una


de las partes relacionadas, traspasando caudales de un contratante a otro que
pueden causar daño a la sociedad y a los accionistas de la sociedad

121
perjudicada por el acto. Una mayoría, de esta manera, puede disminuir la parte
de las utilidades de la minoría y acrecentar ilegítimamente la propia.

Además, por la vía de traspasar bienes a precios que no correspondan a


aquellos de mercado, pueden transferir bienes entre empresas o personas
relacionadas, una en peligro de insolvencia o quiebra a otra sin pasivo, lo que
puede perjudicar a los acreedores de la sociedad afectada por el acto.

c) Normas relativas a memorias, balances y dividendos. El art. 90 de la


LSA, impone a las sociedades matrices y coligantes señalar en su memoria
anual, en forma expresa, sus inversiones en filiales y coligadas. Por su parte, el
artículo 142 del Reglamento se preocupa de detallar el contenido de esta
obligación.

Capítulo Décimo Primero

DE LA DIVISION, TRANSFORMACION Y FUSION SOCIEDADES


ANONIMAS

1.- DIVISION.

La división o escisión de sociedades es un instituto de amplia difusión en el


derecho moderno. Es reconocida en el Derecho anglosajón bajo el nombre de
“corporate separation o divisive reorganization”, con sus subclases llamadas
split-up, en que se disuelve una sociedad creándose dos o más, que pasan a
los accionistas de la disuelta: slip-off o spin off en que parte del patrimonio de
una sociedad se transfiere a una sociedad nueva, de la cual son accionistas los
de la antigua.

En los artículos 94 y 95 de la LSA se reglamenta este tipo de división y


artículos 147 a 150 del Reglamento.

Art. 94 expresa: “La división de una sociedad de una sociedad consiste en la


distribución de su patrimonio entre sí y una o más sociedades anónimas que se
constituyan al efecto, correspondiéndole a los accionistas de la sociedad
dividida, la misma proporción en el capital de cada una de las nuevas
sociedades que aquella que poseían en la sociedad que se divide”.

En cuanto a la forma de efectuar la división, el art. 95, señala:

122
“La división debe acordarse en junta general extraordinaria de accionistas en la
que deberán aprobarse las siguientes materias:

1) La disminución del capital social y la distribución del patrimonio de la


sociedad entre ésta y la nueva o nueva sociedades que se crean;

2) La aprobación de los estatutos de la o de las nuevas sociedades a


constituirse, los que podrán ser diferentes a los de la sociedad que se divide,
en todas aquellas materias que se indiquen en la convocatoria. Esta
aprobación incorpora de pleno derecho a todos los accionistas de la sociedad
dividida en la o las nuevas sociedades que se formen”.

Debe recordarse que el acuerdo de división requiere del quórum estatutario,


que no puede ser inferior a los 2/3 de las acciones emitidas, según lo previsto
en el art.67 N.1 de la LSA

2.- TRANSFORMACION.

La transformación es el cambio de especie a otro tipo de sociedad, efectuado


por reforma de estatutos, subsistiendo su personalidad jurídica (art. 96).

Si se pretende que una sociedad anónima se transforme en otro tipo social, sus
accionistas lo deben acordar en junta extraordinaria con el quórum mínimo de
los 2/3 de las acciones emitidas o el quórum estatutario, si éste fuere superior
(art.67 N.1).

En general, la transformación de cualquier tipo social en otro deben cumplirse


los requisitos y formalidades legales de una modificación de estatutos acorde
con las normas que rigen a la sociedad que se transforma y además deben
concurrir los requisitos de constitución del tipo social que se desea persista en
el futuro. Sin embargo, si el tipo social a que se desea llegar es la sociedad
anónima, el inc.1. del art.97, al hacer referencia al art.5 de la misma ley, sólo
exige respecto de esta las formalidades de una modificación de estatutos y no
aquellas de una constitución. El mismo precepto agrega que si el tipo del ente
transformado fuere una sociedad anónima especial, deben cumplirse los
requisitos de éstas, que generalmente dicen relación con autorización por algún
ente público.

El acuerdo de transformación genera para los disidentes el derecho de retiro de


la sociedad, según lo prescrito en el art.69 de la L.S.A.

3.- FUSION (art. 99).

La fusión de sociedades es esencialmente la reunión de dos patrimonios


sociales bajo una misma personalidad jurídica. El resultado de una fusión es
que de dos o más personas jurídicas surja o quede una sola con el patrimonio
(activo y pasivo) de todas las sociedades que concurren en el proceso de
fusión.

123
El art. 99 señala que “La fusión consiste en la reunión de dos o más
sociedades en una sola que las sucede en todos sus derechos y obligaciones,
y a la cual se incorporan la totalidad del patrimonio y accionistas de los entes
fusionados.

Hay fusión por creación, cuando el activo y pasivo de dos o más sociedades
que se disuelven, se aporta a una nueva sociedad que se constituye.

Hay fusión por incorporación, cuando una o más sociedades que se


disuelven, son absorbidas por una sociedad ya existente, la que adquiere todos
sus activos y pasivos”.

Existe también la denominada fusión impropia, cuando la fusión es el


resultado de la mera compraventa de derechos o acciones de la sociedad que
se disuelve. Tratándose de una sociedad anónima, la fusión se prodfuce al
momento de inscribirse en el Registro de Accionistas de la sociedad disuelta la
cesión de acciones en virtud del cual la absorbente adquiere el 100% de las
acciones de la sociedad absorbida.

La fusión de sociedades en que intervenga una sociedad anónima presenta las


siguientes peculiaridades:

1. Ella debe acordarse en junta extraordinaria de la o las sociedades anónimas


comprendidas en la fusión con el quórum estatutario que corresponda, que no
puede ser inferior a los 2/3 de las acciones emitidas. Este acuerdo otorga a los
accionistas disidentes derecho a retiro.

2. Las sociedades anónimas que participan en una fusión, de acuerdo a lo


prescrito en el inc.5 del art. 99 de la LSA, deben aprobar en junta general
extraordinaria balances auditados e informes periciales de las sociedades
objeto de la fusión, que procedan.

La procedencia de la aprobación en junta de informes periciales relativos a


evaluar los patrimonios aportados, ellos son necesarios, salvo aprobación
unánime del avalúo de los patrimonios aportados por todos los accionistas con
derecho a voto. Si no se obtiene tal unanimidad en alguna sociedad, para dar
cumplimiento a lo prescrito en el inciso final del art. 15 de la LSA, habrá que
aprobar informes periciales sobre evaluación de los patrimonios a aportarse. Se
trata de universalidades, o sea, de aportes no dinerarios. Además, pueden ser
procedentes informes periciales en virtud de estipulaciones de las partes en el
negocio de fusión.

3. También el inc.5 del art. 99 de la LSA exige que se aprueben en junta de


accionistas de las sociedades anónimas que participan en una fusión, los
estatutos de la sociedad creada o de la absorbente, en su caso.

4.- La parte final del inc.5 del art. 99 de la LSA señala que el directorio de la
absorbente debe repartir las acciones resultantes de la fusión entre los
accionistas.

124
5.- En el caso de la fusión impropia, la sociedad que se disuelva, deberá
celebrarse sesión de directorio dentro del plazo de 30 días, cuya acta debe
reducirse a escritura pública y un extracto de ella debe inscribirse en el
Registro de Comercio y publicarse en el Diario Oficial dentro del plazo de 60
días

Normas comunes.

El art. 100 de la LSA dispone: “Ningún accionista, a menos que consienta en


ello, podrá perder su calidad de tal con motivo de un canje de acciones, fusión,
incorporación, transformación o división de una sociedad anónima”.

Ello significa que tratándose de cualquiera de las instituciones en estudio


deben contemplarse un número de acciones o cuotas que permitan mantener
los derechos de todo accionista, aun de aquel con un número mínimo de
derechos o acciones.

Capítulo Décimo Segundo

PROCEDIMIENTO CONCURSAL DE LA SOCIEDAD ANONIMA.

Existen normas aplicables a ciertas sociedades anónimas especiales en caso


de falencia de ellas, los bancos, las compañías de seguro, administradoras de
fondos de pensiones, isapres, entre otras que cuentan con un sistema especial
de concursos.

Sin embargo, a la generalidad de las sociedades anónimas se les aplican en


plenitud la legislación general concursal contemplada en la Ley 20.320 Ley de
Insolvencia y Reemprendimiento que reemplazó a la Ley de Quiebras

El directorio de la sociedad que ha cesado en el pago de una o más de sus


obligaciones o respecto de la cual ha sido declarado el inicio del procedimiento
concursal de liquidación, deberá citar a junta de accionistas para que sea
celebrada dentro de los 30 días siguientes de acaecidos estos hechos, para
informar ampliamente sobre la situación legal, económica y financiera de la
sociedad.

Cuando una sociedad anónima abierta cesare en el pago de una o más de sus
obligaciones, el gerente o l directorio en su ausencia, deberá dar aviso el día
siguiente hábil a la Superintendencia.

Igual comunicación deberá enviar si algún acreedor dela sociedad solicitante el


inicio de un procedimiento concursal respecto de ella, sin prejuicio de que el
juzgado ante el cual se entablare la acción deberá poner este hecho en

125
conocimiento de la Superintendencia, como asimismo, comunicarle la
resolución de liquidación (art. 101).

Si el deudor hubiere agravado el mal estado de sus negocios en forma que


haga temer un prejuicio a los acreedores, podre ser sometido a una
intervención más estricta que la pactada o resolverse el acuerdo de
reorganización, por su incumplimiento de conformidad a lo establecido en los
artículos 98 y siguientes de la ley de Reorganización y Liquidación de Activos
de Empresas y Personas, y se presumirá el conocimiento de los directores,
liquidadores y gerentes de la sociedad anónima deudora, en los siguientes
casos:
1) Si la sociedad hubiere celebrado convenios privados con algunos
acreedores en perjuicio de los demás; y
2) Si después de la cesación de pago, la sociedad ha pagado a un
acreedor, en perjuicio de los demás, anticipando o no el vencimiento
de su crédito Artículo 102.- .

Capítulo Décimo Tercero


DISOLUCION DE LA SOCIEDAD ANONIMA

La ley 18.046, ha innovado eliminando una causal de disolución forzada


fundada en la pérdida de un porcentaje del capital social, establecida en el
artículo 464 del Código de Comercio.

Sobre el particular debemos distinguir:

a) Causales aplicables a toda sociedad.

Art. 103: La sociedad anónima se disuelve:

1) Por el vencimiento del plazo de duración, si lo huibiere. Cuando la


sociedad tenga un plazo estipulado en los estatutos para su duración,
ésta se extinguirá de pleno derecho, sin necesidad de declaración
judicial o administrativa alguna. En tal caso, según lo prescribe el
artículo 108, cuando la disolución se produzca por vencimiento del
término de la sociedad, el directorio deberá consignar este hecho por
escritura pública dentro del plazo de 30 días de producidos y un extracto
de ella será inscrito y publicado en la forma prevista en el artículo 5° de
esta ley. Sin embargo, aun faltando la escritura de declaración y su
inscripción y publicación, la disolución por vencimiento del plazo produce
plenos efectos respecto de los accionistas y de terceros desde el solo
vencimiento del plazo.

126
2) Por reunirse, por un periodo ininterrumpido que exceda de 10 días,
todas las acciones en manos de una sola persona. Esta causal es
consecuencia lógica de que en nuestro derecho aún perdura la noción
contractual de la sociedad anónima, que en este sentido requiere de dos
o más personas, tanto para su fundación como para su existencia.
Cuando todas las acciones quedan en manos de un solo accionista
siguiendo esta concepción, la sociedad debe terminar. Algunas
legislaciones aceptan derechamente la existencia de sociedades
unipersonales (derecho alemán), en tanto que en otras, producido el
hecho que comentamos, se da un plazo para regularizar la situación y, si
no ocurre ello después de su vencimiento, se faculta para solicitar la
disolución de la sociedad (derecho francés) Entre nosotros, esta causal
produce efectos cuando se inscribe en el Registro de Accionistas el
último título traslaticio que origina que la sociedad quede compuesta por
un solo accionista. La Superintendencia en sociedades sujetas a su
control debe dar su visto bueno para que proceda tal inscripción,
prescribiendo el art. 107 de la LSA que no se dará tal autorización sino
cuando se hayan tomado las medidas conducentes a resguardar los
derechos de terceros que hubieren contratado con la sociedad, que
pueden ser perjudicados por la formación de un solo patrimonio entre
aquel de la sociedad y el dueño total de las acciones.

Conforme lo señala el artículo 14 de la Ley 19.857 que regula las


E.I.R.L., en el caso que se produzca la reunión en manos de una sola
persona de las acciones de una sociedad anónima. Ésta podrá
transformarse en empresa individual de responsabilidad limitada,
cumpliendo su propietario con las formalidades de constitución que la ley
señala para este tipo de empresas; escritura pública, inscripción del
extracto en el Registro de Comercio y publicación en el Diario Oficial) En
este caso la escritura pública debe otorgarse dentro de los 30 días
siguientes a la fecha en que dicha reunión se produzca, y la inscripción y
publicación del extracto debe hacerse dentro del término de 60 días.

3) Por acuerdo de junta extraordinaria de accionistas. Tratándose de


sociedades anónimas de duración indefinida, ellas persisten en el
tiempo, por mientras su junta de accionistas, reunida
extraordinariamente, en presencia de un notario, no decida su
disolución, lo que puede acordarse por los accionistas con el quórum
que fijen los estatutos. A falta de norma estatutaria, la disolución se debe
acordar por los 2/3 de las acciones con derecho a voto (art.67). Además,
es preciso reducir a escritura pública el acta de la junta que acuerda la
disolución e inscribir el extracto en el Registro de Comercio del domicilio
social y publicarlo en el Diario Oficial.

4) Al concurrir causales previstas en el estatuto.

5) La declaración de nulidad de la sociedad obliga a su disolución, que


veremos en la siguiente letra c).

127
b) Causal aplicable a ciertas sociedades.

En ciertas sociedades anónimas, por excepción, la ley ha establecido para su


existencia autorización de algún ente público como los bancos respecto de la
Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras. El tal caso la sociedad
se disuelve si se revoca la autorización de existencia, sin perjuicio de proceder
las otras causales (art. 103 N° 4).

Si perjuicio de normas específicas establecidas en otras leyes, aplicables a la


revocación, el art, 104 dispone:

”En los casos que esta ley u otras leyes establezcan que una sociedad requiere
de autorización de existencia para su formación, la Superintendencia podrá
revocar dicha autorización por las causales que en ellas se indiquen y, en todo
caso, por infracción grave de ley, de reglamento o de las normas que les sean
aplicables”.

c) Disolución por sentencia judicial (art.103 N.5 y art. 105).

Para que pueda decretarse por sentencia judicial la disolución de una sociedad
anónima por esta causal, se requiere el cumplimiento de los siguientes
requisitos copulativos:

1) Que se trate de una sociedad anónima cerrada.

2) Que lo pidan mediante demanda judicial accionistas que representen a lo


menos el 20% de su capital.

El fundamento de la demanda, que debe invocarse y probarse en los autos,


debe consistir en cualquiera de las siguientes situaciones:

a) Infracción grave de ley, reglamento o demás normas que le sean aplicables


a la sociedad, que causare perjuicio a los accionistas o a la sociedad.

Dada la forma general en que se expresa la norma legal, la infracción puede


incidir en la violación de cualquier norma obligatoria para la sociedad o sus
administradores, se cometa por acción, omisión o mediante autorización de un
acto o hecho ilícito.

Entonces por la misma generalidad de la norma, debe considerarse que la


infracción puede ser a leyes civiles, penales, tributarias, provisionales y de
cualquier otra índole. También es necesario comprender dentro de aquellas que
posibilitaban la disolución de la sociedad las violaciones o estipulaciones
válidas de los estatutos de la propia sociedad.

En cuanto a la apreciación de la “gravedad de la infracción”, ello es una


cuestión de hecho, que debe aquilatarse en cada caso. En general,
consideramos que tienen gravedad para decretar la disolución de la sociedad

128
hechos o circunstancias que importan un entrabamiento grave del
desenvolvimiento social o en la consecución del fin social de obtener los
beneficios esperados para un grupo de accionistas, que son generalmente la
minoría.

El perjuicio a los accionistas o a la sociedad que requiere la norma en estudio


no precisa monto. Este puede un factor para estimar la gravedad o no de la
infracción. Indudablemente que basta que el perjuicio se cause a algún
accionista o aun grupo de éstos, no siendo necesario un número determinado
de afectados.

b) La declaración de quiebra de la sociedad, administración fraudulenta de ella


u otras de igual gravedad.

En cuanto a la declaración de quiebra de la sociedad como causal de


disolución judicial, para que opere como tal es necesario que quede
ejecutoriada

No exige la ley una condenación de carácter penal por delitos como estafa u
otros que importen administración fraudulenta para decretar la disolución por
esta causal.

La disolución judicial de la sociedad o la revocación de la autorización de


existencia por resolución de SVS pueden acarrear perjuicio a los accionistas,
de los cuales son solidariamente responsables el gerente y directores, en los
términos establecidos en el art. 106 de la LSA.

Las causales legales de disolución son de orden público. No pueden dejarse


sin efecto en el estatuto, ni renunciarse anticipadamente, sin perjuicio de poder
establecerse en el estatuto otras causales de disolución.

El juez procederá breve y sumariamente y apreciará la prueba en conciencia.

d) Epoca en que se produce sus efectos la disolución.

A esta materia se refieren los artículos 3° inc.2°, 108 y 112 de la LSA.

La ley no distingue, al contrario que en las sociedades de personas, entre los


efectos de disolución para los socios y terceros. En las sociedades de
personas, que se supone de no muchos socios, puede presumirse que ellos
saben o deben saber el hecho motivo de una disolución. Ello puede ser distinto
en la anónima que puede constar de gran número de accionistas. Además, es
muy corriente una desvinculación entre accionistas meramente inversores o
especuladores con la sociedad, que hace conveniente equiparar la época en
que produce sus efectos la disolución de la sociedad respecto de terceros con
aquella respecto de los socios.

Los efectos de la disolución se producen tanto respecto de los accionistas


como de terceros desde el momento que se cumple con la última formalidad
exigida por la ley, para acordar y publicitar la disolución.

129
En cuanto a la disolución acordada en junta de accionistas, el art.2° inc.2° de la
LSA exige reducir a escritura pública la junta, además de deberse practicar la
inscripción y publicación de su extracto, en el plazo y de acuerdo a las mismas
reglas que una reforma de estatutos.

Por su parte el artículo 108 expresa:

“Cuando la disolución se produzca por vencimiento del término de la sociedad,


por reunión de todas las acciones en una sola mano, o por cualquiera causal
contemplada en el estatuto, el directorio consignará estos hechos por escritura
pública dentro del plazo de 30 días de producidos y un extracto de ella será
inscrito y publicado en la forma prevista en el artículo 5.

Cuando la disolución se origine por resolución de revocación de la


Superintendencia o por sentencia judicial ejecutoriada, en su caso, el directorio
deberá tomar nota de esta circunstancia al margen de la inscripción de la
sociedad y publicar por una sola vez un aviso en el Diario Oficial, informando
de esta ocurrencia.

Transcurridos 60 días de acaecidos los hechos antes indicados sin que se


hubiere dado cumplimiento a las formalidades establecidas en los incisos
precedentes, cualquier director, accionista o tercero interesado podrá dar
cumplimiento a ellas.

La falta de cumplimiento de las exigencias establecidas en los incisos


anteriores hará solidariamente responsables a los directores de la sociedad por
el daño y perjuicios que se causaren con motivo de ese cumplimiento”.

El art. 112 en sus incisos 1° y 2° señala:

“Los liquidadores no podrán entrar en funciones sino una vez que estén
cumplidas todas las solemnidades que la ley señala para la disolución de la
sociedad.

Entretanto, el último directorio deberá continuar a cargo de la administración de


la sociedad”.

Como norma especial podemos citar la que dispone el artículo 107:

“Una sociedad anónima sometida al control de la Superintendencia en razón de


esta ley o de otras leyes, no inscribirá, sin visto bueno de ésta, la transferencia
o transmisión de acciones que determine la disolución de la compañía, por el
hecho de pasar todas las acciones de la sociedad al dominio de una sola
persona.

La Superintendencia no otorgará su autorización sino cuando se hayan tomado


las medidas conducentes a resguardar los derechos de terceros que hubieren
contratado con la sociedad”.

130
e) Efectos de la disolución.

En general, la disolución de una sociedad obliga y conlleva a la liquidación de


la misma. Por excepción no se requiere de liquidación en los casos de
disolución por confusión en un accionista de todos los derechos accionarios o
de disolución de una sociedad absorbida en una fusión.

Persiste la personalidad jurídica de la sociedad disuelta durante la liquidación,


quedando vigentes sus estatutos en lo que fuere pertinente. En este caso,
deberá agregar a su nombre o razón social las palabras en liquidación. Así lo
señalan, entre otros, los artículos 99 inc. 4° y 109 de la LSA”.
Se discute en la doctrina si después de ocurrida la disolución pueda ésta
revocarse o dejarse sin efecto y nuevamente renacer a la vida jurídica la
sociedad con la misma personalidad jurídica.

Algunos autores, piensan que es posible que una sociedad recobre vigencia
con su misma personalidad jurídica, como sujeto de derecho, pues no puede
equipararse en todo a las personas jurídicas con las naturales. Estas últimas
lamentablemente no pueden resucitar, pero no existe ningún inconveniente que
pueda permitirse que recobren vigencia las personas morales, si se cumplen
los requisitos de forma y fondo correspondientes, que para algunos son los
mismos que aquellos exigidos por la ley para constituir la sociedad (además de
las formalidades, debe concurrir la unanimidad de las acciones emitidas), y
para otros deben cumplirse con los mismos requisitos que aquellos necesarios
para disolver la compañía, aplicando la regla que los actos se dejan sin efecto
de conformidad a las mismas normas de su creación. Evidentemente que si la
sociedad ya se encuentra liquidada, no procederá su reactivación con la misma
personalidad jurídica.

Capítulo Décimo Cuarto

LIQUIDACION DE LA SOCIEDAD ANONIMA

A) Disolución y liquidación en la sociedad anónima.

Desde el momento en que se cumplen todos los trámites de legalización de la


disolución, la sociedad entra en proceso de liquidación.

Tratándose de la liquidación de la sociedad colectiva mercantil, reglamentada


en el Código de Comercio, que se aplica a la generalidad de las sociedades
mercantiles, sean ellas en comanditas o de responsabilidad limitada, la
personalidad jurídica persiste durante la liquidación. Sin embargo, luego de
ocurrida la disolución, terminan los vínculos que entre los socios impone la
sociedad, como la obligación de competencia leal y aquella de no ceder
derechos sociales sin el consentimiento de los demás. Además en dichas

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sociedades la generalidad de las normas legales de la liquidación son
supletorias de la voluntad de las partes. Ellas en el estatuto o por acuerdos
posteriores a la disolución tienen mayor libertad para acordar normas diversas
de las legales en materia de liquidación y aun hacer aplicables aquellas de la
partición. En materia de sociedades anónimas, la situación es diversa. Las
normas sobre liquidación en general, son de orden público, estando más
limitada que en las sociedades de personas la posibilidad de que en el estatuto
o los accionistas puedan establecer otras reglas. Además, el estatuto social y
las normas legales que regulan las relaciones de los accionistas entre sí y con
la sociedad, persisten durante la liquidación en lo que sean compatibles con el
nuevo estado de la sociedad, mientras que en las sociedades de personas
terminan con la disolución de los vínculos entre los socios, manteniéndose
únicamente aquellos de los socios en la sociedad que dicen relación con la
liquidación.

Lo expuesto anteriormente permite concluir que los efectos substanciales de la


disolución en una sociedad anónima que dicen con el pacto social y
especialmente con sus estatutos sólo se refieren a que a contar desde la
publicación de la disolución la sociedad no debe continuar su giro. Afecta
entonces la disolución al objeto social, que queda sin efecto y además cambia
el órgano administrativo social, siendo sustituido el directorio por la comisión
liquidadora o el liquidador, según sea el caso. Cabe acotar que en el Derecho
inglés y también en el brasilero inspirado en éste, la liquidación precede a la
disolución, en el sistema denominado winding up, diferenciándose de nuestro
sistema, en que, por regla general la liquidación es posterior a la disolución
(Art.100 “Disuelta la sociedad, se procederá a su liquidación…”). En este
sistema la practica el órgano ordinario de administración, el directorio, salvo
que se haya decretado alguna forma de liquidación con intervención de la
justicia, tales como la windind up bay de Court o winding up subset to
supervisión of de Court.

El carácter de orden público que tienen en nuestra legislación las normas sobre
liquidación de la sociedad anónima es de tal entidad que ellas se aplican, con
persistencia de la personalidad jurídica, a las sociedades nulas, como lo señala
el artículo 6°, inciso 4° en relación con el inciso 2° del artículo 110 de la LSA.

B) Efectos legales de la liquidación.

Desde el momento en que se cumplen todos los trámites de legalización de la


disolución a que nos hemos referido, la sociedad entra en proceso de
liquidación.

Ello acarrea las siguientes consecuencias, de conformidad a los arts. 109, 112
y 114 de la LSA.

1) La sociedad anónima disuelta subsiste como persona jurídica para los


efectos de su liquidación. Se mantiene entonces separado el patrimonio
social de aquellos de sus accionistas. En este caso, deberá agregar a
su nombre o razón social las palabras en liquidación.

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2) Quedan vigentes sus estatutos en lo que sean compatibles con el
estado de liquidación. Se mantienen vigentes las acciones, las cuales
pueden ser enajenadas. Persiste la labor y funciones de las juntas de
accionistas, como lo señala en forma expresa el artículo 155 de LSA,
como también aquellas de los fiscalizadores;

3) La cláusula estatutaria sobre el objeto social deja de tener vigor y rige


durante la liquidación como objetivo de ella lo prescribe en el inciso 2°
del artículo 109, que expresa: “Durante la liquidación, la sociedad sólo
podrá ejecutar los actos y celebrar los contratos que tiendan
directamente a facilitarla, no pudiendo en caso alguno continuar con la
explotación del giro social. Sin perjuicio de lo anterior, se entenderá que
la sociedad puede efectuar operaciones ocasionales o transitorias de
giro, a fin de lograr la mejor realización de los bienes sociales”;

4) El órgano representativo y administrativo de la sociedad, el directorio,


es sustituido por la comisión liquidadora o el liquidador, en su caso.

C) Los estatutos y la voluntad de las juntas de accionistas sobre la forma


de realizar la liquidación.

El N° 9° de la LSA faculta a los estatutos para determinar la forma de


liquidación de la sociedad. Sin embargo, esta facultad está limitada por
disposiciones legales de orden público, muy numerosas en este caso. Sin
embargo, los estatutos pueden fijar la duración de las funciones de los
liquidadores, según lo prescribe el inciso 3° del artículo 111 de la LSA, con el
límite máximo de 3 años. Sin embargo, esta regla no rige en los casos en que
la justicia tiene intervención en el nombramiento de los liquidadores o que la
liquidación por disposición de la ley corresponda a la Superintendencia o a
otros organismos. En los mismos casos, de liquidadores designados por la
junta sin intervención de la justicia, puede el estatuto señalar el número de
liquidadores y limitar sus facultades. Sin embargo, al ley, en los artículos 111
inc. 1° y 114 inc.2°, faculta a las juntas de accionistas para fijar el número de
liquidadores y limitar sus facultades, señalándoles específicamente sus
atribuciones o aquellas que se les suprimen, sin necesidad de reformar los
estatutos, con el quórum de la mayoría absoluta de las acciones emitidas, en el
primer caso, y con simple mayoría de asistentes, en el segundo caso. Las
normas legales priman sobre las estatutarias, de conformidad a lo prescrito en
el art.137 de la LSA.

Los liquidadores elegidos por la junta de accionistas sin intervención de la


justicia u otras autoridades, pueden ser revocados en cualquier tiempo por la
junta de accionistas, como lo señala el art. 113. El quórum para sesionar y
tomar acuerdos será el general que prescriben los estatutos o la ley, pues no
se señala quórum especial. En atención a que según lo prescribe el art.112 inc.
Final de la LSA, a los liquidadores se les aplican las normas relativas a los
directores, pensamos que la revocación de los liquidadores por la junta debe
ser total.

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Algunos autores estiman que el estatuto o las juntas de accionistas, en su
caso, pueden designar liquidadores a personas jurídicas que puedan ejercer
tales cargos. Los bancos comerciales pueden ejercer tales funciones, de
conformidad a lo prescrito en el N° 3 del art.96 de la Ley General de Bancos.N

D) Quién debe efectuar la liquidación?

Sobre el particular hay que distinguir:

1) Si la ley para una determinada situación establece quién debe efectuar


la liquidación, hay que estarse al mandato del legislador, como el caso
previsto en el art. 75 del D.F.L. 251, del ano 1931, relativo a liquidación
de compañías de seguros, que establece que la liquidación de las
compañías de seguros será practicada por el Superintendente.

2) Si se hubiere decretado la disolución de una sociedad anónima cerrada,


por sentencia judicial, el art. 110, inciso 4 de la L.S.A. dispone: “Si la
disolución de la sociedad hubiere sido decretada por sentencia
ejecutoriada, la liquidación se practicará por un solo liquidador elegido
por la junta general de accionistas de una quina que le presentará el
tribunal, en aquellos casos en que la ley no encomiende dicha función a
la Superintendencia o a otra autoridad”. Esta norma prima sobre
cualquier disposición estatutaria.

Se justifica esta norma, pues normalmente las causales de disolución se


sustentan en casa grave como la administración culpable o fraudulenta.
Sería y contrasentido que en tal evento las mayorías, posibles causantes
de la disolución pudieran tener algún control en la liquidación
designando a aquellos que deben efectuarla.

3) Fuera de los casos indicados en los números anteriores, si los estatutos


hubieren contemplado alguna forma de liquidación, sea indicando los
liquidadores o estableciendo un sistema de nombramiento, habrá que
aplicar las disposiciones estatutarias, según lo dispone el inciso 1 del art.
110.

4) Si no se pueden aplicar los preceptos anteriores, la liquidación la


practicará la comisión que elija la junta de accionistas, salvo disposición
estatutaria o acuerdo unánime en contrario de las acciones emitidas con
derecho a voto. Se admite la dispersión de votos para elegir los
liquidadores, según lo señala el art. 111 inc. 1 de la L.S.A.

E) Duración de los liquidadores.

A título de disposición de orden público, la ley ha dispuesto que el plazo


máximo de duración que puede fijarse a los liquidadores es de 3 años a contar
desde su nombramiento. Si nada se ha dicho en el estatuto o por la junta, el

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plazo es de 3 años. Los estatutos, la junta o la justicia, en su caso, pueden
establecer plazos inferiores. Así lo señalan los incs. 3 y 4 del art. 111.

Pueden caducar anticipadamente los cargos de aquellos liquidadores elegidos


por la junta, en caso de su revocación por ella, acorde con lo que prescribe el
art.113, salvo cuando hubieren sido elegidos de las quinas propuestas por la
Superintendencia o la justicia, casos en los cuales la revocación no surtirá
efecto mientras no cuenta con la aprobación de la Superintendencia o de la
justicia, según corresponda.
.
En casos graves y calificados, también pueden caducar anticipadamente los
nombramientos, tanto de los liquidadores designados por la junta directamente,
como de aquel del liquidador designado por la junta de una quina propuesta por
el tribunal. Se presume de derecho que existe caso grave y calificado
cuando el proceso de liquidación no ha terminado dentro de los seis años
siguientes a la disolución o en el plazo menor que la junta haya determinado al
nombrar la comisión liquidadora. Para que proceda la caducidad, se requiere
petición al respecto de al menos el 10% de las acciones emitidas. Si se trata de
una sociedad sometida al control de la Superintendencia, la petición se tramita
ante ella. En los demás casos corresponde a la justicia ordinaria conocer de
ella. La ley señala que en tales eventos debe citarse a una junta de accionistas
para que ésta elija un liquidador de una quina que debe presentarse a la junta
por la Superintendencia o a la justicia en su caso. Aunque la ley no lo diga
expresamente y para que la norma tenga sentido, se estima que si la mayoría
de la junta se niega a efectuar el nombramiento del liquidador único propuesto
en la quina, el nombramiento lo deberá realizar la justicia. Lo anterior no es
aplicable a los casos que la ley confiere al Superintendente la facultad de
realizar la liquidación, sin perjuicio de la responsabilidad de éste. Estas normas
están previstas en el art. 119 de la LSA y art.102 de su Reglamento.

F) Remuneración de los liquidadores.

La remuneración de los liquidadores designados por la junta de accionistas sin


intervención de los tribunales o de la Superintendencia puede estar
determinada en los estatutos o fijarse por la junta, de conformidad a lo prescrito
en el inc.1 del art.110 de la LSA. En tales eventos, al aceptar el cargo el
liquidador se entiende que también acepta la remuneración indicada en los
estatutos o aquella fijada por la junta. Si nada se ha expresado previamente
sobre el particular, tanto en los estatutos como por la junta, la remuneración
deberá fijarla la justicia de acuerdo a las normas para resolver conflictos
societarios que examinaremos más adelante.

Para los demás casos, el art. 120 de la LSA dispone:

“Cuando la liquidación sea efectuada por liquidadores delegados del


Superintendente o designados a propuesta de éste o de la justicia, la
remuneración total de éstos no podrá ser inferior a ½% del total del activo, ni
superior al 3% de los repartos que se hagan a los accionistas, sin perjuicio de
la facultad de la Junta de Accionistas para fijarles una remuneración superior.

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Cuando la liquidación sea efectuada por la Superintendencia o sus
funcionarios, la remuneración pertenecerá a la Superintendencia y constituirá
un ingreso propio de ésta”.

Si existe controversia para fijar el honorario entre el mínimo y el máximo,


deberá ella resolverse de acuerdo a las normas sobre conflictos societarios que
veremos enseguida.

Respecto de otras remuneraciones, distintas de aquellas provenientes del


ejercicio del cargo de liquidador, a que éste pudiera tener derecho, rigen las
mismas normas que la ley determina respecto de los directores, en
conformidad a lo señalado en el inciso final del art. 112 de la LSA.

G) Atribuciones de los liquidadores.

De acuerdo con las normas contenidas en los artículos 109 inciso 2 y 117 de la
LSA, podemos señalar que las atribuciones de los liquidadores de sociedades
anónimas, esto es, los derechos y obligaciones fundamentales que les impone
su cargo, son los siguientes:

1) Efectuar la liquidación de la sociedad. Ello significa que los liquidadores


deben hacer líquido el activo de la sociedad para pagar el pasivo exigible y
luego repartir su excedente, si lo hay, entre los accionistas.

Como los repartos deben hacerse por regla general en efectivo, salvo acuerdo
unánime de las acciones emitidas y también salvo los repartos opcionales
acordados por los 2/3 de las acciones emitidas, los liquidadores deben liquidar
el activo para producir el efectivo que requieren para los repartos, realizando
los bienes y cobrando o vendiendo los créditos que la sociedad tenga respecto
de terceros. Para que puedan realizarse repartos no dinerarios se requiere
acuerdo de la junta que determine una repartición en especie, que al menos
cuente con los 2/3 de las acciones emitidas.

2) Los liquidadores son administradores y representantes de la sociedad.


Por lo tanto, deben cumplir con todas las obligaciones que la ley o el contrato o
los contratos imponen a la sociedad, entre ellas las consagradas en leyes
tributarias, provisionales, laborales, en la legislación sobre quiebras y en la
propia LSA, entre ellas, presentar el balance y memoria periódicamente, como
lo señala el inc. 1° del art.115 de la LSA.

Cuando la liquidación es ejercida en forma colegiada, la representación judicial


y extrajudicial queda radicada en el presidente de la comisión (art.111 y 114 de
la LSA). Sin perjuicio de la representación de la comisión como cuerpo, según
lo prescribe el inc. final del art.114 de la LSA.

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Las facultades de representación de los liquidadores por la sociedad son
amplias, no obstante ser precisa su función. El inc.1° del art.114 sobre el
particular expresa:

“La comisión liquidadora o el liquidador, en su caso, sólo podrá ejecutar los


actos y contratos que tiendan directamente a efectuar la liquidación de la
sociedad; representarán judicial y extrajudicialmente a ésta y estarán investidos
de todas las facultades de administración y disposición que la ley o el estatuto
no establezca como privativos de las juntas de accionistas, sin que sea
necesario otorgarles poder especial, inclusive para aquellos actos o contratos
respecto de los cuales las leyes exijan esa circunstancia”.

Puede sostenerse que en virtud de esta representación la actuación de los


liquidadores o del presidente, en su caso, obligan a la sociedad frente a
terceros, aunque se excedan en su facultades, por los mismos fundamentos
que hemos dados respecto del directorio en situación similar.

3) Efectuar repartos a los accionistas. Dada la mayor extensión de esta


materia, la trataremos a continuación.

4) Citar a juntas de accionistas, ordinarias y extraordinarias, de


conformidad a lo dispuesto en el art.58 (art.115 inc. 1 y 2).

5) Rendir cuenta final de la liquidación. Aunque la LSA no lo señala


expresamente, creemos que procede esta obligación de acuerdo a las normas
generales de derecho, que imponen esta obligación a todo aquel que actúe por
cuenta de terceros. Sin embargo el N° 3 del artículo 227 del C.O.T. señala
como un caso de arbitraje forzoso “Las cuestiones a que diera lugar la
presentación de la cuenta del liquidador de sociedades comerciales”, siendo
siempre mercantil la sociedad anónima. Sólo podrán eximirse de esta
obligación, si la liquidación la efectúa por mandato de la ley el Superintendente
o su delegado, atendido a lo prescrito en el inc.final del art.115-

H) Los repartos a los accionistas.

Según lo prescribe el inc.1 del art. 117 de la L.S.A., sólo pueden hacerse
repartos por devolución de capital a los accionistas, una vez asegurado el pago
o pagadas las deudas sociales.

Acorde a lo señalado en el inciso 3 de la disposición legal citada, los repartos


deben ser pagados a quienes sean accionistas al 5° día hábil anterior a la
fecha señalada para su solución.

Normalmente los repartos deberán realizarse a los accionistas a prorrata del


número de acciones que posean. Las excepciones consisten cuando existen
acciones preferentes que tengan mayor derecho que otras en la liquidación,
sea sobre el capital o utilidades.

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Si no existen distintas reglas para realizar el reparto del pago de capital y
utilidades, primero debe procederse a devolver el capital reajustado y luego, si
existe excedente, repartirlo según las reglas de repartición de utilidades.

En cuanto a la época de los repartos, l inc. 2 del art.117 de la L.S.A. expresa:

“Los repartos deberán efectuarse a lo menos trimestralmente y en todo caso,


cada vez que en la caja social se hayan acumulado fondos suficientes para
pagar a los accionistas una suma equivalente, a lo menos, al 5% del valor libro
de sus acciones, aplicándose lo dispuestos en el art.84 de esta ley”.

Salvo que la unanimidad de las acciones emitidas dispongan otra cosa, los
repartos deben hacerse en dinero, pero por acuerdo de los 2/3 de las acciones
emitidas, tomados en junta extraordinaria, pueden hacerse repartos opcionales.
Así lo señala el art.116 de la LSA y reglamentan los repartos opcionales los
arts. 94 al 99 del Reglamento. Debe tenerse presente que los repartos
opcionales en la liquidación no pueden consistir en acciones liberadas de de la
propia sociedad, pues éstos en el caso de una sociedad disuelta no puede
existir. De otro lado, la ley no limita los bienes que pueden ser susceptibles de
opción; pero ellos deben ser de tal naturaleza que permitan el reparto opcional
entre todos los accionistas.

Al igual que los dividendos no cobrados, los repartos no retirados en 5 años


pertenecen al Cuerpo de Bomberos (art.117 inciso final).

I) Normas que rigen a los liquidadores.

Sin perjuicio de las normas especiales aplicables a los liquidadores, en general


ellos se encuentran regidos por las relativas a los directores de una sociedad
anónima, como lo señala el inciso final del art.112 de la LSA. Por lo tanto, les
serán aplicables las que dicen relación con inhabilidades, requisitos para la
celebración de actos y contratos con la sociedad y responsabilidades, lo mismo
que tratándose de actos de los directores con la sociedad anónima. Además, y
siguiendo la misma regla de la ley respecto de los directores, el inc.3° del
art.115 de la LSA establece que la función de liquidadores es indelegable, sin
perjuicio de poder delegar parcialmente sus facultades en uno o más
liquidadores, si fueren varios, y para objetos especialmente determinados, en
terceros.

Además de la responsabilidad que tienen los liquidadores con la sociedad, los


accionistas y terceros, aplicando las reglas de los directores, el art.118 expresa:

“Los liquidadores que concurran con su voto serán solidariamente


responsables de los daños y perjuicios causados a los acreedores de la
sociedad a consecuencia de los repartos de capital que efectuaren”.

J) Las juntas de accionistas en la liquidación.

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Como ya lo señaláramos, siguen aplicándose los estatutos sociales en la
liquidación, en lo que sean compatibles con ésta, y las juntas pueden y deben,
en su caso, seguir citándose y celebrándose.

Interesa, no obstante, precisar los siguientes puntos:

1. Puede y debe pronunciarse la junta sobre los balances y estados financieros


que presentan los liquidadores, según lo señala el art.115, salvo el caso que la
liquidación la practique la Superintendencia o sus delegados.

2. Tratándose de liquidadores designados por la junta sin intervención de la


Superintendecia o de los tribunales, puede la junta limitar sus facultades,
señalado específicamente sus atribuciones o aquellas que se les suprimen,
según lo prescribe el inc.2° del art.114 LSA). Las limitaciones que puede
acordar la junta no pueden contravenir normas de orden público en materia de
liquidación, como las establecidas en los arts. 116 y 117 de la LSA y tampoco
pueden afectar a facultades que son de la esencia de la liquidación. En general
pueden limitar las atribuciones de los liquidadores, pero no suprimirlas, lo que
constituye una cuestión de hecho.

Capítulo Décimo Quinto

AGENCIA DE SOCIEDADES ANONIMAS EXTRANJERAS

Esta materia se encuentra tratada en el Título XI de la Ley.

Establece el artículo 121 que para que una sociedad anónima extranjera pueda
constituir agencia en Chile, su agente o representante legal deberá protocolizar
en una notaría del domicilio que ésta tendrá en Chile, en el idioma oficial del
país de origen, traducidos al español si no estuvieren en ese idioma, los
siguientes documentos emanados del país en que se haya constituido,
debidamente legalizados:

1) Los antecedentes que acrediten que se encuentra legalmente


constituida de acuerdo a la ley del país de origen y un certificado de
vigencia de la sociedad,

2) Copia auténtica de los estatutos vigentes, y

3) Un poder general otorgado por la sociedad al agente que ha de


representarla en el país. Este poder debe hacer referencia a la
personería del mandante; indicar en forma clara y precisa que el agente
en Chile obrará bajo responsabilidad directa de la sociedad con amplias
facultades para ejecutar operaciones en su nombre, y las facultades de
ambos incidos del artículo 7° del CPC.

El agente, por escritura pública, otorgada con la misma fecha y ante el mismo
notario ante el cual se efectuó la protocolización de los antecedentes referidos
precedentemente, deberá declarara:

139
f) El nombre con que la sociedad funcionará en Chile y el objeto u
objetos de ella;

g) Que la sociedad conoce la legislación chilena y los reglamentos


por los cuales habrán de regirse en el país, sus agencias, actos,
contratos y obligaciones;

h) Que los bienes de la sociedad quedan afectos a las leyes


chilenas, especialmente para responder de las obligaciones que
ella haya de cumplir en Chile;

i) Que la sociedad se obliga a mantener en Chile bienes de fácil


realización para atender a las obligaciones que hayan de
cumplirse en el país,

j) Cuál es el capital efectivo que va a tener el país para el giro de


las operaciones y la fecha y forma en que éste ha de ingresar en
la caja de la agencia en Chile, y

k) Cuál es el domicilio de la agencia principal.

Un extracto de la protocolización y de la escritura, debidamente certificado por


el notario respectivo, en que conste la fecha y número de la protocolización y
de la escritura, el nombre de la sociedad y aquel con que funcionará en Chile,
el domicilio que tendrá en el país, el capital de la agencia y el nombre del
agente, deberá inscribirse en el Registro de Comercio correspondiente al
domicilio de la agencia principal y publicarse, por una sola vez, en el Diario
Oficial; todo ello, dentro de los 60 días contados desde la fecha de la
protocolización.

Las mismas formalidades deberá cumplir el agente en caso de cualquier


modificación que se produzca en relación con los documentos o declaraciones
referidas.

El agente deberá publicar el balance anual de la agencia en un diario del


domicilio de ésta, dentro del cuatrimestre siguiente a la fecha del cierre del
ejercicio.

Capítulo Décimo Sexto

DEL ARBITRAJE

Se refieren a estas materias los artículos 4° N° 10 y 125 de la LSA y el art. 227


N° 4 del Código Orgánico de Tribunales.

Para mayor claridad transcribiremos los referidos preceptos legales:

140
Artículo 4° N° 10 de la LSA. La escritura de la sociedad debe expresar.

“La naturaleza del arbitraje a que deberán ser sometidas las diferencias que
ocurran entre los accionistas en su calidad de tales o entre éstos y la sociedad
o sus administradores, sea durante la vigencia de la sociedad o durante su
liquidación. Si nada se dijere se entenderá que las diferencias serán sometidas
a la resolución de un árbitro arbitrador”.

Artículo 125 de la LSA.

“En los estatutos sociales se establecerá la forma como se designarán el o los


árbitros que conocerán las materias a que se refiere el N.10 del art.4 de la
presente ley. En caso alguno podrá nominarse en ellos a una o más personas
determinadas como; árbitros.

El arbitraje que establece la ley es sin perjuicio de que, al producirse un


conflicto, el demandante pueda sustraer su conocimiento de la competencia de
los árbitros y someterlo a la decisión de la justicia ordinaria. Este derecho no
podrá ser ejercido por los directores, gerentes, administradores y ejecutivos
principales de la sociedad. Tampoco por aquellos accionistas que
individualmente posean, directa o indirectamente, acciones cuyo valor libro o
bursátil supere las 5.000 unidades de fomento, de acuerdo al valor de dicha
unidad a la fecha de la presentación de la demanda”

Artículo 227 N° 4 del COT. Deben resolverse por árbitro los asuntos
siguientes:

“Las diferencias que ocurrieren entre los socios de una sociedad anónima, o de
una sociedad colectiva o en comandita comercial, o entre los asociados de
participación, en el caso del art.415 del Código de Comercio”.

De los preceptos legales transcritos podemos concluir:

1) Sólo se permite que los estatutos contengan estipulaciones que determinen


que puede conocer de los conflictos sociales un árbitro de derecho, un
arbitrador o un árbitro mixto. No está permitido estipular que los conflictos
sociales los conozca la justicia ordinaria. Los tribunales ordinarios sólo tienen
competencia de excepción en la resolución de los conflictos sociales, cuando la
ley en forma expresa la establece.

La tendencia universal predominante desde antiguo es que los árbitros deben


conocer de los conflictos sociales, por tratarse de asuntos que para su correcta
resolución requieren además de conocimientos especializados y una especial
dedicación que los jueces ordinarios por regla general están imposibilitados de
dar.

141
No se trata, en los conflictos societarios, que se requiera una convención entre
las partes sobre arbitraje, que llama cláusula compromisoria” don Patricio
Aylwin y que define como “El contrato por el cual las partes sustraen
determinados asuntos litigiosos presentes o futuros al conocimiento de las
jurisdicciones ordinarias y las someten a juicio arbitral”. En efecto, es la ley la
que sustrae el conocimiento de estos asuntos a la justicia ordinaria. Los
estatutos sólo se limitan a establecer el carácter de los árbitros.

2) El nombramiento de árbitro, según los prescribe el art.232 del C.O.T., debe


formalizarse mediante consentimiento unánime de las partes interesadas en el
litigio sometido a su decisión. Concordando con dicha norma, el art.125 de la
LSA prohíbe que los estatutos contengan la designación nominativa de árbitros.
Los estatutos obligan a todos los accionistas hayan éstos concurrido o no a la
constitución o reforma de estatutos en que estos se acordaron. Además, los
estatutos en los cuales se acuerda una reforma requieren para su aprobación
no la unanimidad, sino que ciertas mayorías. Si se permitiera en la constitución
de la sociedad o en una reforma el nombramiento de árbitro, podría darse el
caso que éste fuera designado por una mayoría de accionistas, natural
contraparte en las acciones que pueda intentar la minoría.

La norma anteriormente comentada no obsta a que determinados accionistas,


por instrumento separado del estatuto social, nombren el árbitro que estimen
pertinente para resolver los problemas entre ellos se susciten antes de
promoverse conflicto, al producirse éste o con posterioridad, pero dicho
nombramiento sólo afectará y obligará a las partes que concurrieran a él.

3) Si el estatuto nada digiere sobre la calidad del árbitro, el N.10 del art.4 de la
LSA entiende que las diferencias serán sometidas a la resolución de un
arbitrador, norma introducida por la Ley 18.046 y que es diametralmente
opuesta a aquella dispuesta en el inc. 1 del art.232 del C.O.T.

De otro lado, si el estatuto omite señalar la calidad de los árbitros y


corresponde, por ende, aplicar la regla de que en tal caso se trata de un
arbitrador, el art.125 de la LSA otorga al demandante la opción de demandar
ante la justicia ordinaria. No se tiene tal opción si los estatutos contienen una
convención sobre arbitraje, aunque reproduzca la regla contenida en el N° 10
del art.4° de la LSA. En efecto el art. 125 inc.2° de la LSA otorga el derecho
opcional respecto del “arbitraje que establece la ley” y el único arbitraje
establecido en la Ley 18.046 es aquel ante arbitrador, a falta de estipulación
estatutaria.

Por excepción le cabe intervención a la justicia ordinaria, en las sociedades


anónimas cerradas, para resolver si se reemplaza un liquidador o una comisión
de ellos por un liquidador designado por la junta, de una quina que debe
confeccionar el tribunal, según lo establece el inc. 2° del art. 119 de la LSA.

Procedimiento.

142
Finalmente, en cuanto al procedimiento, se aplican las reglas generales del
juicio arbitral ante árbitros arbitradores, de derecho o mixto, según
corresponda. Si el asunto lo debe conocer la justicia ordinaria, cabe dar
aplicación a los procedimientos comunes. Son dos las únicas normas
especiales sobre procedimiento contenidas en la LSA. El primer caso está
tratado en el art. 105 inc. 2 y dice relación con el juicio seguido para obtener la
disolución por grave motivo de una sociedad anónima cerrada. Este precepto
señala que el tribunal procederá breve y sumariamente y apreciará la prueba
en conciencia. La segunda regla está precisada en el inc.2 del art. 119 de la
LSA que prescribe que se resuelva como incidente la cuestión relativa a
reemplazo de liquidadores de que trata la norma.

Capítulo Décimo Séptimo

DE LA SOCIEDADES SUJETAS A NORMAS ESPECIALES

El Título XIII, artículos 126 al 134 trata de las sociedades anónimas sujeta a
normas especiales.

Son sociedades anónimas sujetas a normas especiales las compañías


aseguradoras y reaseguradotas, las sociedades anónimas administradoras de
fondos mutuos, las bolsas de valores y otras sociedades que la ley
expresamente someta a los trámites que indica la ley.

También se denominan sociedades anónimas especiales a aquellas


sociedades anónimas regidas por otras leyes particulares, como por ejemplo,
los bancos, regidos por el D.F.L. N° 3 Ley General de Bancos, las sociedades
securitizadoras, regidas por el Título XVIII de la Ley 18.045 sobre Mercados de
Valores, etc.

Estas sociedades se forman, existen y prueban por escritura pública, obtención


de una resolución de la Superintendencia de Valores y Seguros que autice su
existencia e inscripción y publicación del certificado especial que otorgue dicho
organismo.

Las escrituras públicas deberán contener, a más de las menciones generales


exigidas por la Ley 18.046, las especiales requeridas por las leyes particulares
que las rijan.

La Superintendencia, de conformidad a sus facultades, le corresponde


comprobar que estas sociedades cumplan con las exigencias legales y
económicas requeridas al efecto, para autorizar su existencia.

La Superintendencia puede revocar la autorización de existencia mediante


resolución fundada.

Aprobada la existencia de una sociedad, la SVS expedirá un certificado que


acreditará que ésta ha cumplido con los requisitos legales y económicos, y

143
además contendrá un extracto de las cláusulas del estatuto que determine
dicho organismo, el que se inscribirá en el Registro de Comercio del domicilio
social y se publicará en el Diario Oficial, por una sola vez, ambos trámites
dentro del plazo de 60 días contados desde la fecha de la resolución.

La modificación de los estatutos de esta sociedades y su disolución anticipada


acordada por sus respectivas juntas extraordinarias de accionistas, luego de
ser reducidas sus actas a escrituras públicas, deberán ser aprobadas por la
SVS, efectuándose en lo pertinente la inscripción y publicación de la resolución
de dicho organismo.

No existen las sociedades en cuya constitución se haya omitido la escritura, la


resolución de aprobatoria o la oportuna inscripción y publicación del certificado
que expida la Superintendencia, ni las reformas en las que se haya incurrido en
similares omisiones.

Cualquiera disconformidad que exista entre el certificado que otorgue la


Superintendencia y su inscripción o publicación originará la nulidad absoluta del
pacto social o de los acuerdos modificatorios en su caso. Por tratarse de
nulidad absoluta, es saneable de conformidad a las normas de la Ley 19.499.

Estas sociedades se rigen por las mismas disposiciones legales y


reglamentarias aplicables a las sociedades anónimas abiertas.

Solamente se inscribirán en el Registro de Valores que lleva la SVS aquellas


sociedades que sean emisoras de valores.

Las sociedades aseguradoras y reaseguradotas quedan sujetas, además, a las


disposiciones del D.F.L. N° 251 sobre Compañías de Seguros.

Segunda Parte

SOCIEDADES ANONIMAS DEPORTIVAS PROFESIONALES

LEY NUM. 20.019

I.- ORGANIZACIONES DEPORTIVAS

Concepto.-

Son organizaciones deportivas profesionales aquellas constituidas en


conformidad a esta ley, que tengan por objeto organizar, producir, comercializar
y participar en espectáculos deportivos y que se encuentren incorporadas en el
registro a que se refiere el artículo 2º de esta ley (art.1°, inciso 1°).

Estas organizaciones tendrán por característica que sus jugadores sean


remunerados y se encuentren sujetos a contratos de trabajo de deportistas
profesionales.

144
Por espectáculo deportivo profesional se entenderá por aquél en que participen
organizaciones deportivas profesionales con el objeto de obtener un beneficio
pecuniario.

Esta ley no será aplicable a las actividades deportivas que sean parte de la
tradición de las etnias originarias y a aquellas de carácter folclórico o cultural.
Tampoco se aplicará a las personas naturales que desarrollen actividades
deportivas profesionales.

Las organizaciones deportivas profesionales tendrán el carácter de


corporaciones, fundaciones o sociedades anónimas deportivas profesionales.
Se integrarán a las respectivas federaciones deportivas nacionales,
asociaciones o ligas, según lo dispongan los estatutos de estas últimas
(Artículo 4º)

Las federaciones deportivas nacionales que deseen organizar, producir y


comercializar espectáculos deportivos profesionales deberán estar constituidas
por asociaciones, que podrán denominarse ligas, que tendrán este exclusivo
objeto y que estarán formadas por organizaciones deportivas profesionales
(art.3°).

Registro de Organizaciones Deportivas Profesionales.-

El Registro de Organizaciones Deportivas Profesionales es administrado por el


Instituto Nacional de Deportes de Chile. Un reglamento definirá las exigencias
que deberán cumplir las organizaciones mencionadas para realizar su
inscripción en este Registro (Artículo 2°).

Requisitos de constitución.-

Según el artículo 5º Las organizaciones deportivas profesionales tendrán el


carácter de tales por el solo hecho de depositar en la Dirección Nacional del
Instituto Nacional de Deportes copia autorizada de la escritura pública de
constitución, inscrita y publicada en los términos del artículo 5º de la ley Nº
18.046, en el caso de las sociedades anónimas deportivas profesionales, o
acta reducida a escritura pública de la asamblea en que se aprobaron los
estatutos y se otorgó mandato al número de personas necesario para realizar
todos los actos y contratos requeridos para perfeccionar su constitución,
tratándose de corporaciones y fundaciones. En ambos casos, será requisito
para el depósito y posterior registro, acompañar certificado, también reducido a
escritura pública, emitido por la correspondiente asociación o liga deportiva
profesional, en que conste su carácter de socia.

Las organizaciones deportivas profesionales mantendrán su calidad mientras


se encuentren con su inscripción vigente en el Registro de Organizaciones
Deportivas Profesionales, de acuerdo a lo que establezca el reglamento.

145
Los estatutos de las organizaciones deportivas profesionales que sean
corporaciones o fundaciones se sujetarán a las normas de la ley Nº 19.712, del
Deporte, y sus reglamentos.

Requisitos que deben cumplir las organizaciones deportivas para permanecer


en una asociación o liga deportiva profesional.

Ninguna organización deportiva profesional podrá participar con más de un


equipo de igual categoría en una competición deportiva de una misma
asociación Art. 7°).

Las organizaciones deportivas que desarrollen actividades deportivas


profesionales, cualquiera sea la normativa jurídica bajo la cual se hayan
constituido, deberán acreditar, de acuerdo a lo que disponga el reglamento, lo
siguiente:

a) Estar al día en el pago de las obligaciones laborales y previsionales con sus


trabajadores;

b) La existencia de cauciones personales, cuando corresponda, que aseguren


el cumplimiento de las obligaciones asumidas por el Directorio, que excedan el
presupuesto aprobado ante la correspondiente asociación deportiva
profesional, y

c) La existencia de uno o más Fondos de Deporte Profesional, cuando


corresponda (Artículo 8º).

La Superintendencia de Valores y Seguros se coordinará con el Instituto


Nacional de Deportes para dictar estatutos tipo para las organizaciones
deportivas profesionales que deseen acogerse a ellos (Artículo 10).

Comisión de Etica o Tribunal de Honor y Comisión de Auditoría o


Revisión de Cuentas.

En los estatutos de toda organización deportiva profesional se establecerá la


existencia de una Comisión de Ética o Tribunal de Honor y de una Comisión de
Auditoría o Revisora de Cuentas. Quienes integren dichos órganos no podrán
desempeñar cargos en el Directorio o en la Comisión de Deporte Profesional
respectiva ni en otras sociedades relacionadas en que la organización
deportiva tenga participación patrimonial. Tratándose de sociedades anónimas
deportivas profesionales, se aplicarán, además, a los miembros de su
Directorio las incompatibilidades previstas en el Título IV de la ley Nº 18.046,
sobre Sociedades Anónimas (Artículo 12).

Capital mínimo de constitución.

146
El capital mínimo de constitución de las organizaciones deportivas
profesionales, trátese de sociedades anónimas deportivas profesionales o de
Fondos de Deporte Profesional, en el caso de las corporaciones y fundaciones,
será de 1.000 unidades de fomento. Este es el capital mínimo que deben
mantener durante su funcionamiento (Artículo 13).

Si por cualquier causa se produjera una disminución patrimonial que afecte el


cumplimiento del requerimiento antes referido, la organización deportiva
profesional deberá informar de ello al organismo fiscalizador competente dentro
de los tres meses de producida la misma. La organización deportiva profesional
estará obligada a poner
término al déficit dentro del plazo de tres meses desde la comunicación de esta
situación a la Superintendencia de Valores y Seguros. Si transcurrido dicho
período, ésta no se hubiese regularizado, se producirá la disolución anticipada
de la sociedad o la del Fondo de Deporte Profesional, según el caso, y se
procederá a su liquidación y a la eliminación del Registro de Organizaciones
Deportivas Profesionales (Artículo 14).

Inhabilidades e incapacidades para ser director de una S.A.D.

Según el artículo 15 no podrán integrar el Directorio de una sociedad anónima


deportiva profesional ni ser miembros de una Comisión de Deporte Profesional:

a) Las personas condenadas por delitos contemplados en las leyes que


sancionan hechos de violencia en recintos deportivos y establecen normas
sobre tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas;

b) Quienes sean o hayan sido, en los últimos dos años, directores o miembros
de la Comisión de Deporte Profesional de otra corporación, fundación o
sociedad anónima deportiva profesional distinta que participe en la misma
competencia, y

c) Quienes estén al servicio de la Administración Pública o de la organización


de competencias deportivas profesionales, cuyas labores se relacionen
directamente con las actividades de las organizaciones deportivas
profesionales. En estos casos, tales personas cesarán en sus funciones
públicas o en aquellas que presten a la organización de las señaladas
competencias. Sin perjuicio de las incompatibilidades previstas en el inciso
primero de esta norma, serán aplicables las situaciones a que hace referencia
el artículo 35 de la ley Nº 18.046, sobre Sociedades Anónimas, cualquiera sea
la naturaleza de la organización deportiva profesional.

DE LAS SOCIEDADES ANÓNIMAS DEPORTIVAS PROFESIONALES

Concepto.-

Son sociedades anónimas deportivas profesionales aquéllas que tienen por


objeto exclusivo organizar, producir, comercializar y participar en actividades

147
deportivas de carácter profesional y en otras relacionadas o derivadas de éstas
(Artículo 16).

Estatutos.-

El artículo 17 establece que los estatutos de las sociedades anónimas


deportivas que se constituyan de acuerdo a lo establecido en esta ley, deberán
contener como mínimo:
1.- El nombre y la razón social de la sociedad, que deberá incluir la expresión
"Sociedad Anónima Deportiva Profesional" o la sigla "SADP";
2.- El domicilio social;
3.- La identificación de los accionistas que participan de
la constitución de la sociedad;
4.- Los activos esenciales de la sociedad anónima
constituida, y
5.- El giro social.

Los requisitos establecidos en los números anteriores son de la esencia de


toda sociedad anónima deportiva profesional y, por lo tanto, sólo podrán ser
modificados con el voto favorable de los dos tercios de los accionistas con
derecho a voto, salvo la modificación de lo establecido en el número 1, que
deberá contar con el voto favorable de los cuatro quintos de los accionistas con
derecho a voto. Sin perjuicio de lo anterior, la modificación de lo establecido en
el número 5 provocará la disolución de la sociedad, por el solo ministerio de la
ley.

Directorio.-

Estas sociedades tendrán un Directorio compuesto a lo menos por cinco


miembros, cuyo período de mandato se ajustará a lo señalado en sus
estatutos. Sin perjuicio de ello, el primer Directorio provisional durará en sus
funciones hasta la celebración de la primera junta ordinaria de accionistas de la
sociedad (Artículo 18).

De las acciones.-

Determinado el monto del capital social, se deberán emitir tantas acciones


como sea necesario para que el valor de cada una de ellas sea igual o inferior
a media unidad de fomento. Asimismo, se fijarán los plazos y condiciones en
que debe hacerse la oferta de las acciones de primera emisión. Los socios
debidamente inscritos en los Registros de las Organizaciones Deportivas
Profesionales tendrán derecho preferente de compra respecto de las mismas
(Artículo 19).

La existencia de las sociedades anónimas deportivas profesionales quedará


sujeta a la condición de que, dentro del plazo de un año contado desde la fecha
de la asamblea en que se acordó su constitución, se hayan suscrito y pagado
tantas acciones como sean suficientes para enterar el capital inicial mínimo,
que como se dijo, es de 1.000 U.F. (Artículo 20).

148
Los accionistas que posean un porcentaje igual o superior al 5% de las
acciones con derecho a voto no podrán poseer en otra sociedad regulada por
la presente ley, que compita en la misma actividad y categoría deportiva, una
participación superior al 5% de las acciones con derecho a voto en esta última.
Quien exceda el límite establecido en el inciso anterior, perderá su derecho a
voto en el exceso en todas las sociedades en que tenga participación y estará
obligado a enajenar dicha diferencia dentro del plazo de seis meses. Si así no
lo hiciere, será sancionado con la multa prevista en el número 2 del artículo 39
(Artículo 21).

Cuando una sociedad anónima deportiva profesional presente riesgo de


insolvencia y su Directorio no normalice tal situación dentro del plazo de 30
días contado desde la fecha de ocurrencia de dicha situación, se procederá en
la forma que dispone este artículo (Artículo 22, inciso 1°).

El Directorio convocará a la junta de accionistas de la sociedad, con el objeto


de que ésta acuerde el aumento de capital que resulte necesario para su
normal funcionamiento. La citación deberá contar con la aprobación de la
Superintendencia de Valores y Seguros y efectuarse dentro de quinto día hábil,
contado desde el vencimiento del plazo señalado en el inciso anterior. Dicha
convocatoria señalará el plazo, forma, condiciones y modalidades en que se
emitirán las acciones y se enterará dicho aumento. La junta de accionistas
deberá celebrarse dentro de los treinta días hábiles siguientes a la fecha de la
citación. El rechazo de los términos de la convocatoria por parte de este
organismo deberá constar en una resolución fundada.

Si la junta de accionistas rechaza el aumento de capital en la forma propuesta


o si, aprobado éste, no se entera dentro del plazo establecido o si la
Superintendencia de Valores y Seguros no aprueba los términos de la
convocatoria, la sociedad no podrá aumentar el monto global de sus
colocaciones requerido para restablecer su situación financiera ni podrá
efectuar inversiones, cualquiera sea su naturaleza, a menos que se trate
de instrumentos emitidos por el Banco Central de Chile.

Las sociedades anónimas deportivas profesionales gozarán de los beneficios


establecidos por la ley Nº 19.768, sobre franquicias tributarias para inversiones
en mercados emergentes, siempre que cumplan las exigencias prescritas por
ésta (Artículo 23).

En todo lo no previsto por esta ley, las sociedades anónimas deportivas


profesionales se regirán por las normas de la ley N° 18.046, sobre Sociedades
Anónimas, con excepción de lo establecido en el artículo 14 de dicha ley
(Artículo 24).

Fiscalización.

Corresponde la Superintendencia de Seguros y Valores.

149
Tercera Parte

DE LAS SOCIEDADES POR ACCIONES (SpA)

1.- ORIGEN DEL NUEVO MODELO ORGANIZATIVO DE SOCIEDAD

La Ley Nº 20.190, publicada con fecha 05 de Junio de 2007, en el marco de la


reforma y flexibilización del mercado de capitales, denominada también “MK2”,
y que moderniza diversos cuerpos legales, entre ellos, el Código de Comercio,
Libro II, Título VII “De las sociedades”.

Dicha ley reemplazó el artículo 348 por el siguiente:

Artículo 348. “Las disposiciones de este Título regulan tres especies de


sociedad:
1ª. Sociedad colectiva;
2ª. Sociedad por acciones, y
3ª. Sociedad en comandita
Regula también la asociación o cuenta en participación”

Además se incorporó al Párrafo 8., nuevo: 8. “De las Sociedades por Acciones

A.- Mensaje de la Ley 20.190

Esta normativa busca básicamente facilitar una estructura jurídica al pequeño


empresario a través de mecanismos de organización societaria dotados de
estructuras más flexibles en administración y gestión, propias de la sociedad de
responsabilidad limitada, pero sin los problemas de la identidad relevante del
socio. Además, donde cada socio pueda fácilmente transar sus derechos y que
permita una fácil entrada y salida al inversionista, dado que para el legislador,
“las estructuras de las sociedades anónimas, incluso las cerradas como se
vera, presentan numerosas rigideces que sólo pueden ser superadas
parcialmente mediante artificiosos contratos o pactos sociales”.

A ello se acompañan las ventajas tributarias al considerar como ingreso no


renta la parte de la ganancia del capital accionario percibido y que corresponda
al mayor valor obtenido en la enajenación de acciones de este tipo de
sociedades.

B.- Gestación

El proyecto partió en el Mensaje Presidencial, como agregado del titulo XVI de


la Ley Nº 18.046, titulado “CAPITULO II: DE LA SOCIEDAD DE
RESPONSABILIDAD LIMITADA POR ACCIONES”, estableciéndose bajo la
abreviatura S.L.A un régimen análogo al de las Sociedades Anónimas de la que
era una de las tres variantes, solo que de estructura mas compleja: origen

150
unipersonal, pero con un tope máximo de 50 socios, de objeto especifico y no
acogida a la fiscalización de la Superintendencia.

En definitiva, se modifico el Código de Comercio, reemplazando el artículo 348


e incorporando la figura como un nuevo tipo social, reglamentándola así en el
Párrafo Octavo.

2.- CARACTERISTICAS FUNDAMENTALES DEL NUEVO SUJETO DE


DERECHO COMERCIAL RECONOCIDO POR EL CODIGO DE COMERCIO

A.- Normas que la rigen

Esta sociedad se rige principalmente por sus propios estatutos.


Supletoriamente en aquello que no se contraponga con su naturaleza, se rige
por las normas de Sociedad Anónima Cerrada (articulo 424).

Más aún. Desde el punto de vista tributario se considera una Sociedad


Anónima (articulo 2° Nº 6 DL 824).

B.-- Unipersonalidad originaria o sobrevenida

En el nuevo tipo social, el constituyente puede ser una o más personas,


naturales o jurídicas, salvo disposición estatutaria en contrario. Al revés de lo
que sucede en las Sociedades Anónimas (articulo 103 N°2 Ley 18.046) no se
produce el efecto disolutivo si todas las acciones o particiones sociales se
concentran o reducen a un mismo accionista.

El articulo 424 destaca que “La sociedad por acciones, o simplemente la


“sociedad”, para los efectos de este Párrafo, es una persona jurídica creada
por una o más personas mediante un acto de constitución perfeccionado de
acuerdo a los preceptos siguientes, cuya participación en el capital es
representada por acciones”.

Cuando hablamos de pluralidad de socios o unipersonalidad, no se trata de una


ficción superpuesta a esta estructura jurídica. Se trata de un tema sustancial,
complejo de resolver desde el punto de vista dogmático, ya que toda figura
asociativa supone que nace por el concurso de dos o mas voluntades para la
consecución de un fin común de acuerdo a nuestro Código Civil (articulo
2053).

Si se atiende a la forma de generación de esta sociedad, que puede ser


instituida a través de un acto jurídico monopólico unilateral, admitiendo una
sociedad unipersonal como se ha institucionalizado en Europa con la
Einmanngesellschaften, terminamos por alejarnos del tradicional “dogma” de la
affectio societatis de este “contrato bilateral”.

Lo mismo ocurre con su subsistencia, salvo que, admitiendo la plena


autonomía contractual se pacte lo contrario (articulo 444).

151
Artículo 444. “Salvo que el estatuto disponga o contrario, la sociedad no se
disolverá por reunirse todas las acciones en un misma accionista”.

C. La autonomía de la voluntad como directriz:

La SpA aparece conformada por el principio de la autonomía de la voluntad y


libertad de pactos, el cual forma parte de su esencia y constituye un principio
rector del régimen que inspira a este nuevo tipo asociativo. En síntesis, existen
pocas normas imperativas y queda regida principalmente por sus propios
estatutos.

El inciso segundo del articulo 424 recoge este principio con carácter general al
disponer que “La sociedad tendrá un estatuto social en el cual se establecerán
los derechos u obligaciones de los accionistas, el régimen de su administración
y los demás pactos que, salvo por lo dispuesto en este Párrafo, podrán ser
establecidos libremente”.

Este principio de la libertad de autodeterminación, limitado al respeto de la ley,


la moral y las buenas costumbres, subyace en la regulación de varias materias
como son, entre otras:

1.- Administración (artículos 424 y 425 N°4). Supletoriamente rigen las normas
sobre las Sociedades Anónimas Cerradas.

2.- Estructura y composición del Capital.


3.- Participación negociable y cesible de cada socio.

4.- Posibilidad de una salida expedita del accionista salvo pacto en contrario.

En cambio, existen ciertas reglas que siendo flexibles resultan, al final, de


carácter imperativo como son:

1.- La existencia de un estatuto social (articulo 425 inciso final).

2.- El régimen de derechos y obligaciones de los accionistas, que conforme lo


dispone el artículo 429 responden en términos patrimoniales sólo hasta el
monto de sus respectivos aportes. Es imperativa también la existencia de
medios de comunicación “fidedignos” entre la sociedad y los accionistas
(articulo 445).

3.- La existencia de un órgano de administración colegiado (Directorio) o


administradores.

4.- Fijación del plazo de enajenación de las acciones adquiridas por la propia
sociedad en “régimen de autocartera” (articulo 438).

5.- Los estatutos sociales deben establecer la forma en que se designan él o


los árbitros que conocerán las diferencias que ocurran entre las accionistas o

152
entre éstos y la sociedad o su administración para solución de conflictos
societarios (articulo 441).

D. Mercantilidad de su objeto

El articulo 425 N°2 del Código de Comercio dispone que el objeto de la


sociedad es siempre comercial, aún cuando podrá realizar toda clase de
operaciones civiles.

Como se advierte, es la propia ley la que fija la condición de comerciante a esta


sociedad haciéndola nacer (artículo 2059 del Código Civil) como tal por su
objeto, aun cuando en la práctica no realice ningún acto de comercio.

Por lo tanto, no es necesario acreditar la mercantilidad de la SpA,


permitiéndose que el objeto sea genérico y no especifico, a diferencia de lo que
ocurre con la Sociedad Anónima (articulo 9° Ley 18.046) y acercándose más a
lo establecido para la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (articulo
4° d) de la ley 19.857). A diferencia de ambas, el sello mercantil no aparece
prescrito por la forma sino por su objeto.

Lo anterior tendrá sin duda una importancia especial en materia concursal, ya


que la actual Ley de Quiebras en sus artículos 41 N°1 y 52 N°1, referidos al
deudor calificado (comerciante, industrial, minero o agricultor) ha dado pie a
una interpretación por los autores – que no compartimos – en el sentido de que
se exija para la apertura del concurso un antecedente adicional, cual es que se
ejerza un objeto efectivo y real, esto es, el dato fáctico del ejercicio concreto
de una actividad comercial, lo cual, a nuestro juicio, favorece la incertidumbre
en torno al régimen aplicable al deudor que ejerce una actividad calificada.

En concreto, el radio de actividades que pueden cubrir estas sociedades


pareciera ser amplio, comprendiendo incluso una pluralidad de ellas. De esta
manera, la SPA puede desarrollar actividades inmobiliarias o agrícolas, pero
éstas serán realizadas con carácter de accesorias de una organización
económica estable cuyo objeto es siempre mercantil.

3.- CONSTITUCION, PUBLICACION, MODIFICACION Y SU LEGALIZACION.

A.- FORMA, EXISTENCIA Y PRUEBA DE LA SOCIEDAD

El artículo 425 dispone: “La sociedad se forma, existe y prueba por un acto de
constitución social escrito, inscrito y publicado en los términos del artículo
siguiente, que se perfeccionará mediante escritura pública o por instrumento
privado suscrito por sus otorgantes, y cuyas firmas sean autorizadas por
notario público, en cuyo registro será protocolizado dicho instrumento”.

De manera que puede constituirse tanto por escritura pública como por
instrumento privado protocolizado, que es una opción mas barata, exigiéndose
que las firmas sean autorizadas ante Notario.

153
El acto de constitución – que puede ser unilateral – tiene menciones
esenciales mínimas, mucho mas reducidas que aquellas que se exigen para la
constitución de una Sociedad Anónima (artículos 425 a 427)

El inciso segundo del artículo 425 dispone que el acto de constitución de la


sociedad será acompañado de su estatuto, el que deberá expresar, a lo menos,
las siguientes materias:

1.- El nombre de la sociedad, que debe terminar con la expresión abreviada


SpA;

2.- El objeto de la sociedad, que será siempre considerado mercantil;

3.- El capital de la sociedad y el número de acciones en que el capital es dividió


y representado;

4.- La forma como se ejercerá la administración de la sociedad y se designarán


sus representantes, con indicación de quienes la ejercerán provisionalmente,
en su caso, y

5.- La duración de la sociedad, la cual podrá ser indefinida y, si nada se dijere


tendrá ese carácter.

Como se advierte, el citado artículo 425 dispone que el acto de constitución


deberá ir acompañado de un estatuto, pero es de toda lógica que no se refiere
a dos documentos simultáneos, sino que a un mismo instrumento.

B.- EXTRACTO: CONTENIDO, INSCRIPCION Y PUBLICACION

Según lo dispone el inciso segundo del artículo 426, el extracto deberá


expresar:

1.- El nombre de la sociedad;


2.- El nombre de los accionistas concurrentes al instrumento de constitución;
3.- El objeto social;
4.- El monto a que asciende el capital suscrito y pagado de la sociedad, y
5.- La fecha de otorgamiento, el nombre y domicilio del notario que autorizó la
escritura o que protocolizó el instrumento privado de constitución que se
extracta, así como el registro y número de rol o folio en que se ha protocolizado
dicho instrumento.

El extracto debe ser autorizado por el notario ante quien se otorgó la escritura o
se protocolizó el instrumento privado-

Dentro del plazo de un mes contado desde la fecha de la escritura o


protocolización, el extracto debe inscribirse en el Registro de Comercio
correspondiente al domicilio de la sociedad y publicarse por una sola vez en el
Diario Oficial-

154
Como se advierte, y sin entender bien la razón, se reduce el plazo de sesenta
días a un mes, con lo que hay que tener especial cuidado (Febrero).

C.- VIGENCIA.

En cuanto a su vigencia, ésta se fija desde la fecha de la escritura pública o


bien de la protocolización del instrumento privado, operando en forma
retroactiva en la medida en que se haya dado cumplimiento oportuno de la
inscripción y publicación del acto de constitución de sociedad.

D.- MODIFICACIONES

En lo relativo a las modificaciones del estatuto social, se realizan


normalmente en junta de accionistas, cuya acta deberá ser protocolizada o
reducida a escritura pública. Sin embargo se puede prescindir de esta
solemnidad cuando se opta por la comparecencia de la totalidad de los socios
o accionistas y otorgando una escritura pública o un instrumento privado
protocolizado en el que conste tal modificación. Eso si, el extracto de dicha
modificación se debe inscribir y publicar al igual que la constitución.

La duda que se presenta es si acaso la solemnidad de la modificación debe ser


la misma que la de constitución o bien puede recurrirse indistintamente a una u
otra fórmula. Esto ultimo parece ser lo mas lógico.

Digamos que, a diferencia de los que sucede en otros países, esta sociedad no
tiene tope de socios como primitivamente estaba en el proyecto, ni tampoco se
exige, como en Francia, un capital mínimo.

E.- CONVERSION A SOCIEDAD ANONIMA ABIERTA

El artículo 430, contempla la situación de una conversión de este negocio,


opción que opera por el solo ministerio de la ley, convirtiéndose en sociedad
anónima abierta, si durante más de 90 días seguidos, tiene 500 o mas
accionistas o si el 10% de su capital suscrito pertenece a un mínimo de 100
accionistas, se regirá por las normas de la ley 18.046 por sobre el estatuto.

Dispone el artículo 430. “La sociedad por acciones que durante 90 días
seguidos reúna los requisitos de los número 1) o 2) del inciso segundo del
artículo 2° de la ley N° 18.46, por el solo ministerio de la ley se transformará en
una sociedad anónima abierta, siéndole aplicables las disposiciones
pertinentes de dicha ley, las que en este caso prevalecerán sobre el estatuto
social. La siguiente junta de accionistas deberá resolver las adecuaciones que
reflejen la nueva modalidad social y elegir los miembros del directorio que
continuará la administración”.

Como advertimos, la transmutación o transformación de una SpA a una


sociedad anónima abierta opera sin desfigurarla y por el solo ministerio de la
ley.

155
D.- NOMBRE Y DOMICILIO SOCIAL

La ley no establece requisitos especiales acerca del nombre de la sociedad,


por lo tanto puede tener el nombre de una persona, referirse a alguna actividad
o un nombre de fantasía, pero este por mandato de la ley “deberá concluir con
la expresión SpA”.

Al respecto, el articulo 432 dispone que “Si el nombre de una sociedad fuere
idéntico o semejante a otra ya existente, esta tendrá derecho a demandar la
modificación del nombre de aquella mediante juicio sumario”.

Por último, en cuanto al domicilio, el artículo 433 señala que éstas deben tener
un domicilio, “pero si su indicación se hubiera omitido en la escritura social, se
entenderá domiciliada en el lugar de su otorgamiento de ésta”.

Por defecto de técnica legislativa, no se hizo referencia a la constitución por


instrumento privado, pero debe entenderse que esa es también la intención del
legislador.

4.- REGIMEN DE SANEAMIENTO LEGAL

De acuerdo a lo establecido en el artículo 428, la omisión de requisitos y


menciones establecidos para constitución o reforma, se sanciona con nulidad
absoluta, sin perjuicio del saneamiento legal, el que deberá realizarse conforme
con lo establecido para tal efecto en la ley 19.499. De ocurrir aquello, respecto
del primer caso se aplica la normativa general contenida en los artículos 6°
(nulidad de pleno derecho) y 6° A (nulidad absoluta) de la Ley de Sociedades
Anónimas-

El saneamiento de las nulidades que afecten la constitución y modificaciones


de la sociedad por acciones, se efectuará conforme al procedimiento que al
efecto establece la ley N° 19.499.

Si de acuerdo a lo dispuesto en dichas normas se declara nula la sociedad o no


es procedente su saneamiento, los accionistas podrán liquidar por sí mismos la
sociedad de hecho o designar uno o más liquidadores.

5.- ESTRUCTURA Y ORGANOS DE GOBIERNO Y ADMINISTRACION

A.- Libertad de elección de la forma de administración

Como hemos sostenido, la nueva ley (articulo 425 Nº 4) obliga a que los
accionistas establezcan en los estatutos la forma de administración de la
sociedad, lo que se hará a través de un órgano unipersonal o colectivo. Deben
designar administradores y Gerente General o nombrar un Directorio
compuesto, por personas naturales.

156
En su defecto, y en cuanto no se contrapongan a la naturaleza de esta entidad,
se aplicaran normas análogas a las que actualmente gobiernan las sociedades
anónimas cerradas.

La nueva ley permite, asimismo, que los accionistas libremente señalen en los
estatutos las formalidades que debe cumplir la sociedad en las convocatorias a
junta o asamblea y la representación en ellas, la forma en que se realizaran las
elecciones y votaciones y los registros de actas. En su defecto, se aplican
normas iguales a las actualmente existentes para las sociedades anónimas
cerradas.

La junta de accionistas, por su parte, tiene ciertas funciones establecidas por la


misma ley: acordar modificaciones de los estatutos, aumentos y disminuciones
de capital, entre otras, además de las establecidas por el caso de las
sociedades anónimas cerradas, dado el carácter supletorio de la ley 18.046.

En cuanto a estas funciones de la junta de accionistas se debe tener en cuenta


lo siguiente: el articulo 427 establece que para modificar el estatuto social
(cosa necesaria para un aumento de capital) se requiere acuerdo de la junta,
con la sola excepción de la concurrencia de todos los accionistas a una
escritura publica modificatoria o a un instrumento privado modificatorio
protocolizado. Por otra parte, el articulo 439 inciso 1° faculta a “la sociedad”
(no a la junta de accionistas ni a la administración) para emitir las acciones de
pago derivadas de este aumento, “que se ofrecerán al precio que determinen
libremente los accionistas o quien fuere delegado al efecto por ellos”. Esta
delegación para determinar el valor de suscripción de las acciones, que puede
también hacerse extensiva a la emisión de las mismas, parece estar fundada
en la facultad indicada en el articulo 434 inciso 2°.

Sin embargo, el artículo 28 del Reglamento de Sociedades Anónimas, dispone


que, solo en las sociedades anónimas abiertas, la junta podrá delegar en el
Directorio la fijación final del valor de colocación de las acciones. Se entiende
que tal delegación no puede tener lugar en las sociedades anónimas cerradas.

Así, queda de manifiesto una incongruencia que no tiene fundamento alguno,


dado que el artículo 424 establece claramente que la SpA se rige
supletoriamente por las normas que rigen la sociedad anónima cerrada.

B.- Registro de Accionistas

El artículo 431 señala: “La sociedad llevará un registro en el que el que se


anotará, a lo menos, el nombre, domicilio y cédula de identidad o rol único
tributario de cada accionista, el número de acciones de que sea titular, la fecha
en que éstas se hayan inscrito a su nombre y tratándose de acciones suscritas
y no pagadas, la forma y oportunidades de pago de ellas. Igualmente, en el
Registro deberá inscribirse la constitución de gravámenes y de derechos reales
distintos al dominio. En caso de que algún accionista transfiera el todo o parte
de sus acciones, deberá anotarse esta circunstancia en el registro de que trata
este artículo.

157
“Dicho registro podrá llevarse por cualquier medio, siempre que éste ofrezca
seguridad de que no podrá haber intercalaciones, supresiones u otra
adulteración que pueda afectar su fidelidad, y que, además, permitirá el
inmediato registro o constancia de las anotaciones que deban hacerse y estará,
en todo tiempo, disponible para su examen por cualquier accionista o
administrador de la sociedad.

En cuanto a las formalidades de registro de las acciones que conforman el


capital social, la normativa que trata el tema (artículos 13 y 14 del Reglamento
de Sociedades Anónimas), impone la obligación de llevar un libro anexo
cuando los registros se llevaren por medios que no permitan dejar inmediata
constancia de la constitución de gravámenes sobre las acciones o de otros
derechos reales distintos al de dominio.

Sin embargo, en esta nueva ley, se permite llevar el registro “por cualquier
medio, siempre que este ofrezca seguridad de que no podrá haber
intercalaciones, supresiones y otra adulteración que pueda afectar su fidelidad”
y obliga a mantenerlo permanentemente disponible, de forma que permita el
acceso inmediato a cualquier registro, traspaso, gravámenes o anotaciones.

Establece el artículo 431, inciso final la norma sobre responsabilidades en


materia de Registro de Accionistas, análogo al artículo 14 del Reglamento de
Sociedades Anónimas disponiendo que: “Los administradores y gerente
general de la sociedad serán solidariamente responsables de los perjuicios que
causaren a accionistas y a terceros con ocasión de la falta de fidelidad o
vigencia de las informaciones contenidas en el registro a que se refiere este
articulo”.

C.- Fiscalización

De igual manera, los accionistas podrán libremente establecer en los estatutos


la forma de fiscalización de la sociedad.

Si estos nada dijeren, la junta de accionistas deberá nombrar anualmente un


auditor independiente con el objeto de examinar la contabilidad, inventario,
balance y otros estados financieros.

Finalmente, los estatutos deben establecer los medios de comunicación entre


la sociedad y los accionistas, los que deben dar razonable seguridad de su
fidelidad. En silencio del estatuto, se utilizará el correo certificado.

6.- ESTRUCTURA DEL CAPITAL DE LA SOCIEDAD (Artículos 434 y


siguientes).

1.- El capital de la sociedad deberá ser fijado de manera precisa en el estatuto


y estará dividido en un número determinado de acciones nominativas (art. 434
inciso primero).

158
2.- Los accionistas sólo serán responsables hasta el monto de sus respectivos
aportes en la sociedad (art.429).

3.- Los aumentos de capital serán acordados por los accionistas, sin perjuicio
que el estatuto podrá facultar a la administración para aumentar el capital en
forma general o limitada, temporal o permanente, con el objeto de financiar la
gestión ordinaria de la sociedad o para fines específicos.

4.- El capital social y sus posteriores aumentos deberán quedar totalmente


suscritos y pagados en el plazo que indiquen los estatutos, en este sentido, hay
completa autonomía. Si nada señalaren, el plazo será de cinco años, (norma
supletoria) contados desde la fecha de constitución de la sociedad o del
aumento respectivo, según corresponda. Si no se entera, este se reduce a lo
efectivamente suscrito y pagado.

5.- El estatuto social podrá establecer porcentajes o montos mínimos o


máximos del capital social que podrá ser controlado por uno o más accionistas,
en forma directa o indirecta. En caso de existir tales normas, el estatuto deberá
contener disposiciones que regulen los efectos y establezcan las obligaciones o
limitaciones que nazcan para los accionistas que quebrantan dichos límites,
según sea el caso. En su defecto, dichas estipulaciones se tendrán por no
escritas.

6.- El artículo 440 impone libertad para que se puedan pactar las mayorías para
las reducciones de capital. Sin embargo, cuando no se establece en el estatuto,
la norma supletoria exige el voto conforme nada menos que de la
unanimidad de los accionistas y no podrá procederse al reparto o devolución
de capital o a la adquisición de acciones con que dicha disminución pretende
llevarse a efecto, sino desde que quede perfeccionada la modificación
estatutaria.

7.- DE LAS ACCIONES

1.- Las acciones son todas nominativas y puede ser ordinarios o preferidas. El
estatuto social deberá establecer en forma precisa las cargas, obligaciones,
privilegios o derechos especiales que afecten o de que gocen una o mas
series de acciones, sin que sea necesario precisar el plazo de su vigencia a
diferencia de los que establece el artículo 20 Ley de Sociedades Anónimas.

2.- Cada accionista dispondrá de un voto por cada acción que posea o
represente. Sin embargo, el estatuto puede contemplar un régimen distinto con
series de acciones sin derecho a voto, con derecho a voto limitado o a más
de un voto por acción, lo que se aparta del régimen del artículo 21 de la Ley
de Sociedades Anónimas y de la proporcionalidad de los derechos económicos.
En este caso se deberá determinar la forma de computar dichas acciones para
el cálculo de los quórum.

159
3.- Salvo que los estatutos lo permitan, las acciones no pagadas no gozaran
de derecho alguno. En la Ley 18.046, solamente están privadas de recibir
dividendos, manteniéndose el resto de los derechos.

4.- El estatuto podrá, asimismo, establecer que las acciones de la sociedad


sean emitidas sin imprimir láminas físicas de dichas títulos, o mejor dicho, se
trata de títulos “desmaterializados”.

5.- La sociedad puede adquirir y poseer acciones de propia emisión


(autocartera), salvo que se prohíba por estatuto social. No obstante, estas
acciones no se computan para efectos de los quórum de juntas o para aprobar
modificaciones al estatuto y no tienen derecho a voto, dividendo o derecho a
preferencia. El plazo para la enajenación de acciones de propia emisión es de
un año contado desde su adquisición. Si dentro del plazo establecido ello no
ocurriere, el capital quedara reducido de pleno derecho y las acciones se
eliminaran del registro.

6.- Derecho preferente. El estatuto social podrá establecer que las opciones
para suscribir acciones de aumento de capital de la sociedad o de valores
convertibles en acciones, o de cualquiera otros valores (debentures) que
confieran derechos futuros sobre estas, sean de pago o liberadas, deban ser
ofrecidos a lo menos por una vez preferentemente a los accionistas, a prorrata
de las acciones que posean.

Existe la excepción (articulo 439 inciso tercero) para el caso que estuviere
pendiente una emisión de bonos convertibles en acciones, en cuyo caso
deberá permanecer vigente un margen no suscrito del aumento de capital por
la cantidad de acciones que sea necesaria para cumplir con la opción, cuando
esta sea exigible conforme a las condiciones de la emisión de los bonos
respectivos.

8.- CESIBILIDAD DE LOS TITULOS ACCIONARIOS Y ADHESION AL


ESTATUTO SOCIAL

El articulo 446 impone una norma especial en los traspasos de acciones, en


cuanto a que deberá constar la declaración del cesionario de que conoce la
normativa legal que regula este tipo social, el estatuto de la sociedad y las
protecciones que en ellos puedan o no existir respecto del interés de los
accionistas. La omisión de esta declaración no invalidara el traspaso, pero hará
responsable al cedente de los perjuicios que ello irrogue.

9.- PACTO DE ACCIONISTAS

El estatuto puede establecer montos mínimos o máximos de control de capital


por uno o más accionistas, en forma directa o indirecta y disposiciones que
regulen los efectos y establezcan obligaciones o limitaciones para accionistas,
sean a favor de otra accionista, de la sociedad o de terceros.

160
Asimismo, el estatuto podrá establecer que bajo determinadas circunstancias
se pueda exigir la venta de las acciones a todos o parte de los accionistas, sea
a favor de otro accionista, de la sociedad o de terceros. En caso de existir tales
estipulaciones, el estatuto deberá contener disposiciones que regulen los
efectos y establezcan las obligaciones y derechos que nazcan para los
accionistas. En su defecto, dichas estipulaciones se tendrán asimismo por no
escritas.

En estas materias, hay plena libertad para la fijación de las condiciones que
fueren más convenientes en relación a los efectos de este pacto, las
obligaciones y los derechos que de él emanen. En defecto de esta regulación,
dichas estipulaciones se tendrán por no escritas.

10.- REPARTO DE UTILIDADES Y DIVIDENDOS

A.- DIVIDENDOS

El artículo 442 contempla la posibilidad de que en el estatuto se pacte que la


sociedad deba pagar un dividendo por un monto fijo, determinado o
determinable a las acciones de una serie específica. Dispone que éstos se
pagaran con preferencia a los dividendos a que pudieren tener derecho la
demás acciones.

A continuación, establece que en el evento que el estatuto señale algo distinto,


si las utilidades no fueren suficientes para cubrir el dividendo fijo obligatorio, el
accionista tendrá las opciones de las siguientes alternativas.

1.- Registrar el saldo insoluto en una cuenta especial de patrimonio creada al


efecto y que acumulará los dividendos adeudados y por pagar. La sociedad no
podrá pagar dividendos a las demás acciones que no gocen de la preferencia
de dividendo fijo obligatorio, hasta que la cuenta de dividendos por pagar no
haya sido completamente saldada. En caso de disolución de la sociedad, el
entero de la cuenta de dividendos por pagar tendrá preferencia a las
distribuciones que deban hacerse, o

2.- Ejercer el derecho a retiro respecto de las acciones preferidas a partir de la


fecha en que se declare a la imposibilidad de distribuir el dividendo. Si el
estatuto no señalare otra cosa, el precio a pagar será el valor de rescate, si lo
hubiere, o en su defecto, el valor libro de la acción más la suma de los
dividendos adeudados a la fecha de ejercer el derecho de retiro. En este ultimo
aserto debemos entender que las utilidades son las obtenidas entre el 1 de
enero del ejercicio y la fecha en que se fije el plazo del pago, pues el valor libro
contiene las utilidades de la sociedad al 31 de diciembre.

B.- UTILIDADES DE UNIDADES DE NEGOCIOS

El articulo 443 destaca la opción que la sociedad pague dividendos proveniente


de las utilidades de unidades de negocios o activos específicos de ésta. Para
tales efectos, y si así se acordare, la sociedad estará obligada a llevar cuentas

161
separadas para determinar la forma para llegar a la utilidad o pérdida
financiera.

En tal caso, las utilidades sobre las que se pagaran dichos dividendos
diferenciados serán calculadas exclusivamente sobre la base de esta
contabilidad, sin importar los resultados generales de la sociedad. Por otra
parte, agrega la norma, la sociedad no computara las cuentas separadas para
el cálculo de sus utilidades generales y, en consecuencia, tampoco para el
pago de dividendos ordinarios a los accionistas.

Ordena la forma, finalmente, que las ganancias provenientes de las unidades


de negocios o activos separados que no sean distribuidas como dividendos se
integraran a los resultados generales del ejercicio correspondiente.

11.- DISOLUCION

Como hemos visto, salvo causales estatutarias especiales la SpA no se


disuelve por reunirse deliberada o accidentalmente todas las acciones en un
mismo accionista (articulo 449).

Podría disolverse por la llegada del plazo pactado, salvo que sea de duración
indefinida o no se señale plazo de duración (articulo 425 N°5).

Puede disolverse sin liquidarse por fusión (articulo 99 de Ley de Sociedades


Anónimas) o por transformación de pleno derecho en sociedad anónima
abierta.

Se podría aplicar supletoriamente la sentencia judicial ejecutoriada como


causal de termino (articulo 103 Nº 5 y 105 Ley de Sociedades Anónimas).

12.- LIQUIDACION Y ARBITRAJE

El articulo 441 aborda la forma de resolver las diferencias que ocurran entre los
accionistas, los accionistas y la sociedad o sus administradores o liquidadores,
y la sociedad y sus administradores o liquidadores, indicando, en forma
imperativa que deberán ser resueltas por medio de arbitraje, sea colegiado o
unipersonal, siendo este ultimo el que impera en silencio del estatuto, en única
instancia y con carácter mixto.

El numeral segundo de este artículo establece que el estatuto deberá indicar


“El nombre o la modalidad de designación de los árbitros y sus reemplazantes.
En silencio del estatuto, los árbitros serán designados por el tribunal de justicia
del domicilio social”.

El estatuto establece – al igual que la Ley de Sociedades Anónimas en los


artículos 4 N°10 y 125, además del artículo 227 del Código Orgánico de
Tribunales – la exigencia del arbitraje, siendo este de contenido imperativo.

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En cuanto a la liquidación, el articulo 428 prescribe que en el caso que se
declare nula la sociedad y no sea procedente su saneamiento, los accionistas
podrán liquidar por si mismo la sociedad de hecho o designar uno o mas
liquidadores, resolviendo el problema conforme a los dispuesto en el articulo 6°
de la Ley 18.046, que establece una suerte de “comunidad reglamentaria”.

En el resto de las materias (procedimiento de liquidación, plazos, atribuciones


de los liquidadores, rendición de cuentas, etc.), rige plenamente la autonomía
de la voluntad.

Estimamos que en este caso es plenamente aplicable el articulo 109 de la Ley


de Sociedades Anónimas, en cuanto a que debe agregarse a la razón social la
expresión “ en liquidación” y el desarrollo limitado de actividades, admitiéndose
solamente aquellas que vayan dirigidas directamente a la liquidación, sin que
se pueda continuar con la explotación del giro social.

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