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El Poder en la Oración de una Madre

1 Samuel 1: 10-11 “ella con amargura de alma oro a Jehová, y lloro abundantemente, E hizo voto,
diciendo: Jehová de los Ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de
mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicare a
Jehová todos los días de su vida, y no pasara navaja sobre su cabeza”

Ana era una mujer Estéril, esposa de Elcana quien además tenía otra esposa llamada Penina quien
la afligía por no tener hijos, Ana pide en oración al Señor un hijo y este le concede su petición,
Samuel quien llego a ser uno de los más grandes profetas de Israel, fue un hombre de oración que
termino la obra de los jueces, comenzó la escuela de los profetas y ungió a los primeros reyes de
Israel, pero cuando ella pide a Samuel no solo hace una simple petición, Ana primeramente se dirige
a “Jehová de los ejércitos”. Es la primera persona mencionada en la Biblia que utiliza este título.
Ana como Madre reconocía que el Dios a quien oraba tenía el poder de pelear sus batallas. Ella
antes que nada hizo un voto Obligación asumida voluntariamente, ya sea como expresión de
gratitud por una bendición divina ya recibida o por recibir. Ana ya estaba dando por sentado que
recibiría lo que estaba pidiendo.

Fue una mujer osada porque aun hizo un voto sin consultar a su marido, en esos tiempos los votos
de una mujer casada podían ser anulados o confirmados por el esposo, eso según Números 30:6-
15. Como mujeres, madres y esposas nos debemos en sujeción a nuestros maridos pero cuando se
trata de nuestros hijos de una petición que sabemos vamos a beneficiar a nuestra familia debemos
levantarnos como guerreras en intercesión por nuestros hijos y familia.

En los tiempos del A.T. una mujer estéril era considerada un problema para su marido y para la
sociedad, así como también dentro de la iglesia puede serlo una madre soltera o una mujer cuyo
esposo no sea cristiano, Elcana era fiel cumplidor de la ley subía todos los años a cumplir con la
ofrenda pero nunca tomo la posición de oración de Ana, aun cuando él era el primer cuestionado
ante la sociedad, pudo divorciarse ya que le era permitido por ser estéril pero no lo hizo y aun
cuando le daba un especial trato, no tomo la posición de oración, madres solteras, esposas con
maridos inconversos y aun mujeres con esposos creyentes que el Sacerdote no cumple con su
función, están llamadas a tomar la posición de Ana, de interceder y presentarse delante de Jehová
en oración y suplica por sus hijos.

Una vez que El Señor otorgo la petición de Ana ella debió cumplir con su parte del trato entregar a
Samuel para el servicio al Señor una vez fuera destetado, siempre contamos esta historia a la
ligera pero cuando tomamos en cuenta la distancia entre la ciudad de Rama donde nació Samuel y
Silo donde se encontraba el Tabernáculo y el arca del Pacto en ese tiempo era donde se centraba
la adoración de Israel. Y muchas veces como madres los temores nos invaden porque nuestros
hijos pasan unas horas en el colegio, en la universidad, en el trabajo, deben trasladarse en el
metro, deben quedarse en casa de sus padres cuando son separados o inconversos. Y Ana no solo
lo dejo allí sino que lo veía solo una vez al año, en ese tiempo no había las redes sociales ni los
avances tecnológicos de ahora para comunicarnos. Si fue destetado según la costumbre
aproximadamente a los 2 o 3 años y dejado en el templo, hay un pregunta que hacerse: ¿Quien
crio a Samuel? Quien le enseño, de donde aprendió todo lo que tenía que aprender, y podemos
ser religiosos y espirituales decir que él estaba dentro del templo de Dios!!!! Pero es que eso no
garantizaba nada!!, en ese tiempo estaban ocurriendo cosas inadecuadas dentro del templo,
Samuel había quedado al cuidado de un sacerdote que no podía controlar sus propios hijos Ofnis y
Finees, estos hombres eran impíos, menospreciaban las ofrendas que el pueblo traía al altar, se
acostaban con las mujeres que servían, y con esto no quiero cuestionar el templo ni la iglesia en
estos tiempos, lo que quiero decir es que en cualquier otro lugar donde como madres podamos
creer que nuestros hijos están seguros porque están bajo una supuesta cobertura o supervisión,
pueden no estarlo, sea la iglesia, sea la casa del vecino, o del familiar que si nos cae bien, sea en el
colegio, o universidad de mayor renombre, Pero volviendo al contexto de los hijos de Eli, este
hombre y todo el pueblo sabía lo que ellos hacían, entonces qué clase de enseñanza y ejemplo
estaba recibiendo Samuel, pero aun así la palabra nos dice en 1 Samuel 2:28 que Samuel servía a
Dios y que era acepto primeramente delante de Dios y luego de los hombres, de donde entonces
había el aprendido a hacer lo bueno, aun cuando veía como todo el mundo hacia lo malo ,incluso
el hombre que lo instruía, y solo duro en casa de su madre un par de años?. De hecho dice el
Capito 3 versículo 7 que Samuel no había conocido aun a Jehová , ni la palabra había sido revelada
todavía, Samuel crecía en sabiduría pero no había tenido un verdadero encuentro con Dios, Pero
había una madre que no solo oraba sino que aun antes que el naciera declaro sobre el unas
palabras Poderosas: “ Yo lo dedicare a Jehová todos los días de su vida” Cuando una madre dedica
a su hijo todos los días de su vida al Señor no necesita estar allí las 24 horas del día vigilante de lo
que hacen sus hijos como muchas madres queremos estar y queremos cumplir el papel que le
corresponde al espíritu Santo de Dios, tu ora, declara y consagra y el espíritu Santo hará su labor.
Dejemos a Dios actuar.

Ahora bien, Ana iba solo una vez al año al templo, pero llevaba algo especial llevaba una túnica, la
túnica habla de cobertura, de protección, de oración, Samuel pertenecía a la tribu de Levi, y vestía
el efod, una vestidura sacerdotal, la túnica era la vestidura interna que llevaba el sacerdote, Ana
con esta túnica estaba cubriendo el interior de su hijo, 2Corintios 4;16 nos habla de que nuestro
hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva cada día, ella estaba
produciendo una renovación en su interior y haciéndolo llegar al conocimiento pleno del que lo
creo (Colosenses 3:10), estaba produciendo en él una renovación de su interior, con respecto a lo
que él iba a pasar durante ese año, lo que iba ver, lo que iba oír, los pasos que iba dar, Ana sabia
que al dedicar su hijo a Jehová al cubrirlo en oración, ella no necesitaba estar con él los 365 del
año ella tenía la certeza de que Dios era quien lo protegía y lo sustentaba, que ella lo había
declarado apartado y consagrado para Dios. No creo que haya sido fácil para Ana la biblia no nos
da luces sobre esto, pero para una madre separarse de su hijo dejarlo tomar sus decisiones cuando
crecen, dejarlos compartir o que estén en lugares a los que creemos no son tan espirituales, es
muy difícil porque como gallina a sus polluelos queremos tenerlos siempre bajo nuestras alas, pero
cuando hacemos una declaración como la de Ana les cubrimos en oración como ella lo hizo, esta
oración tiene más poder que nuestra presencia y el Señor extenderá su mano sobre ellos donde
quiera que ellos estén y los hará mirar la maldad, incluso estar en medio de ella, y apartarse y
hacer lo correcto tal como lo hizo Samuel.

Es posible que se equivoquen en sus decisiones, pero aun así no podemos convertirnos en jueces
de nuestros hijos, Jesús nos demostró con la parábola del hijo prodigo que aun cuando el hijo
estaba equivocado el Padre le advirtió y estoy segura que oro durante el tiempo que el muchacho
estuvo fuera, con una oración que produjera que por el mismo se diera cuenta del error que
había cometido y volviera, y sorprendentemente el padre al volver no lo recibió ni con reproche ni
con juicio, sino con gozo.

Como madres o padres queremos dirigir todo cuantos nuestros hijos hacen, pero es necesario
dejarlos tomar sus decisiones, sin dejar de orar, y dejarle el trabajo de enseñar y convencer de
pecado al Espíritu santo, confiando que el hará la obra y se cumplirá la palabra de Proverbios 22:6
“Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartara de el”.

La instrucción en la palabra de Dios es muy importante en nuestros hijos pero la oración de una
madre traspasa las fronteras y tiene el poder de mantenerlos en la senda correcta aun cuando
están fuera del alance de nuestros ojos.

Los Años que Ana tuvo con Samuel fueron pocos, mientras lo amamantaba, y cuando leemos en la
palabra “Desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada para que por ella
crezcáis para salvación” 1 Pedro 2:2 .Y si aun hemos sido escogidos antes de nacer, yo veo a una
Ana hablándole e instruyéndolo a pesar de su corta edad, cantando alabanzas a Dios, mientras
daba de comer a su pequeño. Compartiendo con mi hermana recién dada a luz hace unos meses
sobre un taller de parto humanizado que realizo, le enseñaban que cada madre tiene en su leche
materna los nutrientes, las defensas, las vitaminas que cada niño necesita en particular, no es la
vecina, la de la tía, la de la maestra de niños, la que mi hijo necesita, sino la de su propia madre.
Quiere decir que de manera sobrenatural Ana traspasaba a Samuel a través de ese vinculo de amor
lo que ella era, lo que el necesitaba para crecer, una mujer temerosa de Dios, devota, una mujer de
oración, fiel, cumplidora de sus promesas, por lo que no podemos poner en poco ni la edad de
nuestros hijos, ni el tiempo que dedicamos a enseñarles, porque lo que sembramos en ellos va dar
su fruto si lo hemos, regado y nutrido con una poderosa oración e intercesión.

En el contexto histórico de esta palabra se presenta en los tiempos en que los jueces gobernaban
al pueblo, y describe la transición de Israel de una teocracia (dirigido por Dios) a una monarquía
(dirigida por un Rey), la palabra de Dios escaseaba en ese tiempo (1 Samuel 3:1), fue un periodo de
actividad profética limitada, pero Dios se revelo y hablo a Samuel.