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a Andrés Avellaneda

Jorge Fondebritler

A ndrés Avellaneda naci~ en Buenos Ai~es en 1939. Fundamentalmente conocil-

do como crrtit:o lilterarib y docente universitarib -en la actualil:iad enseña

en

Sil bien a la fecha sólo publit:6 Lo que nos pasa (1964), ha continuado alternando

de

permanecen sin publit:aci~n.

el

de Gaihsvale , Floritla, E. E.U. U.-, Avellaneda tambi~n es poeta.

la

Uni-

ersi'dad

la

ejercibb

crrltica

con

la escritura de poemas, la mayoría de los cuales

La si'guiente . entrevista,

octubre de

1986.

ihédita

hasta

ahora,

fue

reali~da en Buenos Ai~es en

Jorge

Fondebritler:

Andrés

poes& puede ser criti~ada?

'

¿ta

J.

F

.:

¿Qué

otra

posibilillild

exikte?

 

A.

A .

:

Yo

propit i b

-al

menos

es ~o

Andrés

Avellaneda:

 

Si

planteamos

que

ihtento

hacer

en

mt·

trabajo

la

respue sta

desde

el

estudib

 

sobre

poesra-

un

tipo

de

cri'tita

co

de

la

poesrla,

biblibtecas enteras

mezcle

el

rilgor

propib

del

estu?ab ·

demuestran

la

posibitfüad

de

su

académ ibo

con

una

actitud

simpát1ba

estudib.

Deci'r

 

por

otra

hacH1

el

texto.

Leer

un

texto

de

parte,

parece

plantear

el

análisis

poesl'B.

es

acompañar

su

respilraci15n.

del

texto

poético

fuera

de

una

Entre

muchas otras cosas,

la

poeta

o

per~~.e~tiva académica.

Hay

una

el

poeta·, cuando

esc.ribe

acopla

pala-

p~s1\>1'1tlad crrtica,

que

no

es necesa-

bras que son sonitios y signifi~ados al

n~mente la de esa

crítica impresib-

mismo tiempo (subrayemos cuatlad~sa-.

nikta

que.

tant~ abunda

en

suplemen-

mente la conjuncilSn). La actitud

tos

y

revistas

hlterarias.

 

silrnpátita , la que oye la respitacitsn

I

-

ENTREVISTA

· ·6 r ev 1sta que

separac1 n resuelta .

se p ubli t:a

da),

en

sin

un a

ser

esta

general ,

de

por

a, Donde

lo

he

logrado

un

discurso

que

forma,

vuelve

luego

a

unir

fondo

·harta

un

ha

sitio

e n

lo

qu e

en

m i 1

g énero

de

crICica

epi~tola:- ' tas

las

·

los

 

'

   

correspondencia

con .

poe

agradecer

poeta s.

Recibi !r

hbr~o~de comento

el envrb

c on

una

un ca rt a

lo

que

e l libro epi~olarmente des

me

crfti'ca si~pática d e

mos

. En algunas oportuml::iades,

son,

acce

ha

permiti\10

Es

la

hablando.

se

mis

que no

tas

a

nuevo s

de

a e r comenza-

esa

q~e:\:;a privada

1

la P s

ublicacilSIL

respues-

ª

su

una del

vez,

suerte

hec

en

h

o

el

una para e n

·b

conc 1 "b e

cartas

éti'cos

textos

de

po percepci. n·nado

cadena

poético . E'.ste ci'rculo o:1lg1de primero

como

le~tura s iempre asr

·

n

e oec1!r n e d o

Pero= más

f ei·z

e

1

1

suena

es

se

poéu\jo.

hec ho,

que

,

expen~nctc:>. del

r

lz

rea l

a

!'l

"

c rn.1ca

a r

su de

este

tipo

·L

p regunta te x : t o

¿es

la

poes1(1. de

!'\

-:>

de

. c u

e s

"bl

1"1

pos1 de

Sí'

e

Volviendo

una

norma i-

harina

esta

zar

, manera .· Como se ¡.ue

ica

de otro

costal teónco.

del

texto

hace

itiealmente

la

misma

operaci\Sn~ acomete el signiH'ca?o partilr del sonitio. Trata de mir

operaci\Sn~ acomete el signiH'ca?o partilr del sonitio. Trata de m i r

a

lo

que el

que

una

texto canta y de

entend~r lo

el texto dite,

separacion

y

forma

en su encruc1~ada:

momentánea

se

de

fondo

de inmediato en su uni\:iad 'fundamen-

que

recomponen

tal.

Creo que esa lectura

es

posible,

pero

sólo

en

la

meditla

en

que

el

critico

o

la

crfti'ca

sea

a

la

vez

poeta

,

o

sea

quilen

haya

practica do

en

algún

momento

la · factura

del

texto

poético.

En

otros

géneros,

como

la

narrativa ,

esta

afitrmacion

(la de

que

el

critico

deba ser

poeta,

narrador),

es

por

lo

menos

riesgosa,

discutible.

No

creo,

sin

embargo ,

que

campo

sea

de

materia

debatible

en

la

poesfu.

En

poesía

el

es

i\nprescihdible que

el

crrti'co,

la

ihtercamb1 b

de

critica, conozca lo

que

es

escribilr

y

segundo

grado

un poema

a

través de

su

experiencia

personal e

ihtransferible

como

poeta.

Creo

tambi'én

que

muy

poca

gente

puede

hacer

este

tipo

de

cri'tita

~ree~cia que de

alguna maner~

1mphta un senti\:io casil eliti~ta que

ci'rculo

y

hacedores de poesr'a. Poner el asunto

en esto~ térmihos es er1 otras pala-

mfüoritarib, escogfüo, de lectores

plantea

algo

como

un

as~

centro

algo

la

pued.a

e

1

te x

t o

esotéric?-

·i.-.

b~as senalar

una vez

más

la

existen-

c1~ de.

un

coto

de

caza

prilvado

del

lengua1e,

del

cual

la

poesra

siempre

se ha vanaglori~do , desde sus orí~e­

nes más remotos.

J.

F.

:

usted

¡a

Sil no

entiendo

dice

sólo

es

que

puede

1 ª

ser

~lo tanto, poé"tica.

mal,

lo

que

cr~ica de si~pátibl, Y,

J.

F •

Usted se ani~ga \l afilrmar

que al crititar poesla desde una perspecti~ "sibipátrea" se establece la dilrim\5n entre forma y fondo, los cuales vuelven a reunibe en él di~urso crl'tib>. ¿~ puede decilr

ese di~?

A.

práctica personal. Cuando escribo o estudib académitamente poesfu (por ejemplo, una reseña de un libro que

A.

:

Permr'tame hablar desde

mil

si~nto muY

cómo-

A.

A.

:

y

me

en

térmihOS

tan

do

al

dec1'r

.esto

eneral ,

las

poco

críticos

opihibnes debi'das ª poetasb ·

que se plantean su t ra a10 poetas)

la

académicos.

En

g

(a

en

misma

suelen

dimensit:>n c ierta generar

,

por

poder

desean como de

fianza

y

qulenes

c rítica

suena

a un

detentan

i!ronÍ'a

el

e

la

o rganiti.ada"

part~

o rga nib.d a~

J.

F.

"Cr~ica

66

a CIÜnen organilr.ado

ENTREVISTA

A.

se

ihlpresibnikta

A.

:

En el grado

en

la

es

de

aplit:a

lectura.

la

que

rigor

que

Crlkit:a

leemos

A.

A.

:

Efectivamente.

por

eso

no

frecuentemente

en

los

suplementos

querr&

entrar

nunca

en

ese

juego

literaribs

de

los peri~ieos, donde

que,

por

mi'

ta rea

académ iba,

tengo

se

hace

la

peor

crltiba

exit;tente

muy cerca,

más

de

lo

que

desearla.

sobre

poesta.

La

crl'tiba

de

m'5

Pero ihsisto

en

que

aunque

al

bajo nivel, la que habla de

la ibt.-

mibo

puro

le

parezca

un

dihparate,

emocim qaaa •

acMBne en la adj8til-

hacer

un

texto

poétibo

a

parti'r

del

wacma (con ri\na ibterna

y

todo).

texto poétibo

es

casi'

e1

únibo

modo

Lo cual no siknlfiba absolutam$lte

o

qu6

es

posible

poesl'a.

de

ejercer

una

cr~iba de la

nada, ya que no se establece qué es

 

desde

qu6

texto se

habla

del

texto

J>°'tit:o.

J.· ~• : iPara <¡00 sikve entoneeS la cd'tiba académiba de la poeslt?

A.

A.

:

El estudib

(más exactamente)

·académibo

si'rve

en

otros

terrenos. Sil

se qui~re ,

por

ejemplo,

establecer

A.

A.

:

"Bspftitu

prot•ibo",

:ese

una linea

de

continuiklad

hikt6riba

otro

pilar

fundamental

para

una

(entre, di~amos, la poesr&

claisiba y

antologftl

del

dikparate.

No

es

est•

la

contemporánea)

es

necesarib

el

ni~l tan

bajo el

qUe

le

adjudito

a

~udib hist6ribo,

t1bo,

fito16gibo,

o

desea

una

etc.

O

sil

estudiar

poeta

la

o

si~tem4-

la

aten-

ihfluencikl

el

una

se

o~ra de un

di~ndo a de · la

grado

de

poeta

por

en

ejemplo,

sus

,

época

poétibas;

reali~clbn ret6riba

de

~uela o movih\i~nto. En fin, muchos

temas

de

naturaleza. Para todo ello, es ibduda-

ble, se necesita un estudib si~temattiL co, académibo, detallado, conci~nzudo,

esta

Y

objetos

análisis

de

que

transcurre

por

andari\leles

y

a últilma, desde

la

·el vamos, es asihcr6niba y adiklcr6nU-

no

deliberadamente

habla

puio

de.1 d1~logo, donde no ihtervienen las

de~andas no creati\ras (poétibamente) dél discurso anaUtibo académico.

metodologlas

diiferentes

Esta

de

lo

despoja

espacib.

desde

las

de

cr~ica simpática.

ca, en

la

se

meditla

posible

ti~me, de ti~mpo y

con

texto

~l

Dialoga,

un

estado

J. F. :Pero, cpuede decikme en qu6 se -erencl'1 eso del ibtpresibnillmo1

f::·.~-,.;~;;.-·/"'

·

'

la crlki~a si~p4tiba del. text~ ~tibo.

Crrtica esta dlti~a que redne Jabi~·­ rfa analftiba (sitltem4tiba, acact'mib.a, filol6giba, · etc.) y lectura atenta desde la experi~nci\l misma de . la poesfa como creaci~~ La forrnac1lSn que no se usa para leer U'1 · texto desde fuera del texto mikmo, ·que

no

se

usa . como moti\ro de- prestil.ib

acad6mibo y soci~I, ni' e«>m<> :~i-.tero•

de

ocultaci~n _ para no

tener

que

admiti'r

que se habla (cosa que

que no ~ .enti~nde :(Je. ·~º

s~l~ :~urrili

con

profesores

f recuencla

de

ihquilet~te entr.e .1Q8:·

literai

ra,

. s-1~

ge.n,te . Q\14t .

.ent~d~i:

lamentablemente

muy poco o nada

del_

~~cho Ut_~j~db mi~mo). C~ita si~p4tiba fitS .ihiel"~

cUSn del

texto •l

acosit~rlo. en $0

 

Lleg•do

•·

este

.punJQ

n0$·

acercamos. a. una·· termihQlog~

cflt·

67

.

puede.

que, lo laméJlt~, ·np, pu

parecer e&Qt,rlbtt ter·mlhoi~~·

reem!-

·~·t:

plazada # po1; ~ihgun•. ~tr• al · .n.en•·

en

este · ·punto.

C:rf'tiba

si~pltiba <es··

acomP8:ii&r · : la

,re$pilaoi~~l'

·de

··

Qtl

·-"

"

./'-.--

_: ·- ··~-

~.~• ~--

'0"6

-~-'-,.•

<J

·~

¡;

'

\

t

~)

.·--~·--"'·.L

ENTREVISTA

,

.

texto. ¿RespihcilSn? Porque el ·texto

que no tienen

la

menor

i\::lea

de

respilra,

tiene

un

ritmo

ihteiibr

que

cómo se escribe un poema, pretenden

sólo

el

poeta

o

la

poeta,

en ·el

mo-

enseñarle a escribilr

a

los

poetas •••

mento

de

plantearlo

como

texto ,

 

ihstaura.

la escritura en que el ihmenso

torib

Hay

un

momento

clama

por

previb

a

reposiL

la

/

el

de

la lengua

A.

t a ribs,

A.

:

Esos so n

los

cri'ti~os autoriL

las

11 autoritlades"

de

las

que

part~ro/a , y en e~ instante

que

se

tanto

hablaban

los

retóricos anti~uos.

escnbe, esa pre-exi~tenci~ se organiM.

Es

afortunado

que

esta

c h a rla

haya

como respihcH5n real de

la

lengua.

tomado

este

rumbo,

porque

llegamos

A eso llamamos poema. Recuperar esa respilracilSn, y cómo se organi~ó, es la lectura silrnpática.

J. ·F.

:

Nos

movemos en cllculos

A.

camihos

todo

A.

:

y

posibles.

Y

sr,

es

el

mejor

de

Esos

cflrculos,

caso,

son asi~ilables a

los

en

algo

cerc~no a l a crrtiba si~pática: l a

ense~anza de la

lehu'ra

de

poesía.

Ensenar a l ee r,

¡¡

~

0

y

llano.

J. F ·

:

preceptor?

(Plantear

al

crltito

como

A.

Pero

de poesfu, efectu a r un . modo preceptor

Trat o ~e desli~arme de toda ihtencil:S~

apodr'ct1ca.

A.

:

no

Puede

Hablo

al

por

interp re tar se

practicar

eso

de

de

as í'.

.

ihtento,

c rítica

resp1 ·1r a- lectura

de

revés.

se

leer

con

1

va or

del

?b~~

l'I

no e l

c.i~n, ?e

·~

acompañamiento,

lectura

al

te xto

de

y

enseñar

.mejor

ihtencil5n

de

ó

·L

ag

l os

'bl

posi

e;

s1

subord1hac11:Sn

pát!c a ,. o

acople ,

no"

a

al

casos,

~·~ando se dice

1

e,

e~

e l

la

'

te xto que ha

mo el

1

propedéutico

me1or

n

ped

a

t

g1co. Tant o e l

promovi'do la 1

y

mi i

::.

ma

al

de la lectura

·

eActlur esc a, n

poeta, cómo

critica ·

enviarla

es

poeta

suma,

con

oy tr~tando de

el

F •

hizo

un

o

:

ese

enseñarle

texto

Prop

con

e nt e ndimiento . ·

oner, e l texto en

la

poeta.

'

Bueno,

pero

muchos

crltitos

J.

La

crítica si 1 mpát i\::::a plantea una lectura

al cent ro

de

lo

que

querfu

decilr.

no

a uto rit aria

del

texto.

El

texto

poéti'co es, qui2:ás,

e l

que

m ás

escapa,

el

que

mejor

se

evade

de

la

lectura

aut o ritaria .

El

texto

d e

fitcil:m,

y,

por

supuesto,

e l

texto

ensayíl:>ti\::::o,

no

propitian

este

ti'po

de

lectura

si'rnpáti'ca

.

Es

c laro

que

todo

texto

mucha s

si' hacemos

l ect ura s

una

la

posibles

desde

el

ti ~ne

Pero

escala

el

texto

autoritarismo

poéti'co

sP

puro. Y

sion de las

a

libe rtad,

más

que

es

e l

que

de

recla ma

propia

lo

para

estado

explo-

componen,

en

una

s u e rt e

lo

lib er t ad

la

hace

po r

pala bras

pala bras

prosódit:amente

orientadas

hacia

una

viblacion

sintácti'ca.

Planteado

en

té rmihos

gramaticales,

la

o rganizacitSn

slljeto-ve rbo-pred i'cado

del

ensayo,

y

de

la

na rrativa,

es

viblada por

la

poesía. La poesra es e l texto que propugna, por ejemplo, la organizacitSn predicado-verbo-sujeto, e l orden

la

Toda poesfü. demuestra

inverti~ o.

l a

r e t ó ri 'ca

de

esto .

J.

F.

¿oistibgui !rílas

asíl

la

de los otros géneros?

poesiQ

A.

pa'rtida.

ciar el

de

A.

:

que

Podrfu Mu c hos género los

un int e nto s fracasan márgenes

ser

feliz

de

punto

e l

de

diferen-

e n establecitios

senti'do

son laxos,

indeterm ihados.

Los

poetas,

qui~nes piensan

este

problema

desde

el

comienw

mis mo

de

la

poesra,

si~mpre h a n

juzgado

que

ese .

caos

orga ni ~ado d e

l a

l eng u a

poética

es

68

ENTREVISTA

un

buen

el

punto

grado

de

partiija.

de

un

La

la

poes&

libenad,

cero

en

conceptual:

como júbilo, como placer. Escribifr

poeslR

ese

cada vez más gastado de nuestra cultura contemporánea: la posibilitiad inmensa de la libertad en el habla. De allfl que hacer crrtiba de poesra en los térmihos que estamos hablando, sea probablemente uno de los ejerciL cibs más felit:es del pensami~nto crl'tibo. Ahora bien, poni~ndome por un instante en la piel del abogado del di~blo, se puede alegar que tales pri'viiegibs son indebitlos, recla- mados además por los poetas (que ihtegran un grupo con los locos, los niños, los borrachos, los magos · y los ihspilrados, toda ella gente orgu- llosa, i'rresponsable y equi\rocada), y por crrtibos (asi\nismo ihesponsables, etc.) que no se animan al ejercibib duro Y rilguroso del pensam il~nto ihdagatorib, del análisils serib. Todo esto, que mencibno si\nplemente po_rque la tradibilSn ha casit impuesto

de

tal

nuestra cuesti\5n.

como

entendida ésta

es

tal

sentitlo

no

libertad

como

juego,

vez poner en marcha

recurso bastardeado, ignorado,

manera

de· pensar,

está

fuera

J.

F.

:

Usted

habl6

de

la negaci~

de

la

sibtaxik

tradibibnal

como

punto

de

paniija

para

géneros

diBt:ibguilr

(cuáles

la

i>oesf\l de ·otros

Ya en

la

poeslh.

los

elementos

conforman?

literaribs.

son

la

mmma,

constituti~ que

·

A. A. : Poni~ndonos en profesotes;

la

pregunta,

desde Quihtitiano al esuucturalismo

que . in~e.nt.6 reeditarla. Yo · preferifrrh.

aquf'

consiste · justa-

mente en cuestibnar la si~temati~ili.

cHSn de la retórica. El texto po'tibó está planteado como desaueglo permanente e ilimitado del orden

hacih. · otro

elemento cuyo valor

ambos,

retórica

por

un

segundo:

esa

toda

contesta

la

d1r1lg1'r

respuesta

69

sintáctico.

J.

F.

:

Al seguilr el camibo ~

ya

que

que

se

en

1Dl

usted plantea, uno se acerca peUL grasamente a la ibdift!~ciiici~

genéribi,

la

ibwmtadb -

ret6ribo

halla

ni~ga tambi~n se

las

formas

de

presente

novela moderna •••

A.

A.

:

Eso

es

lo

que

se

dijo

cuando

vagos

ibventaron

modelos

tan

se como · novela

del . lenguaje, .·o ·

se como · novela del . lenguaje, .·o ·
se como · novela del . lenguaje, .·o ·

cuando

Se

catalogar . la escritura . narrata~ podrnt pasar por aUrt, por ·ta pro"! mitlad o el alejamiento de lo poétaf

se

habla

decir

de

que

prosa ,poétb.

un

ihtento .de

puede

co,

y

de hecho vari~ .vec~_se

han- 1

ibtentado estas clas1fibac1bnes.

En

lo que a mr respecta,

si~mpre. lé'

he

tenitlo

desconfianza

a

de

texto-poema-en-prosa, .

nmela del

lenguaje.

En

ese

la

idea

.te~~

i\lte!1 10

de hibritlaci~n· se omite!l · r~g~

fundamentales, cilert-0s funcibnamien~

tos de

rado.

d

uno u otro g6nero por ·:8'd-

la

Por

·1

ejemplo,

.,_

que

.

urigenci ·

anitla

el

ren

·

8

ila

11

to

t5tanc1n.m 1~n .

•1

:

asunte·

de

al 8

.Tomem~. · 1

desde otra · perspe~ti-, . 11

narraci~n.

ª

.

.re.

Es

un

·1ugar

com6n,

.

~~~~ar·de la poesra· a~gentin& es.~nt~·

en la década del :sesenta,

m.e~c1b!1ª'

-lo épibo-1Mbo, .co~ anteceden~~.

en

César ·Valleja mil;ma, autar.~s. ~q~e~

Cesare

Pavese,

-d

Jacques

· ·n·

8 · us

,.

el_-~

.esti -

·r

51

Pre~r.t,

·p-0emas

· ,- oibna-

.··

presel?.te

analtr.a

·

: '

~e

'

·.· ·

~~

ibtentaron recor ·ar ·_e

(o. e-n alguno ·de etilos)

se· ret6r-ibamente - tales ·poem_as

en·

niuracitSn. -iPeta

miento

del plot

.

.,

q.ue

la

que·· ·ese 1 hivel . ~de ~·t:~ameoto e~

1

general'rnen~e ni·rm~o,.·~ue ~n~.~l~~­

za. para sost~ner-_la

tf,rmibo · r6pibo~tl\ibói Un

pe~m·a de ~Paves& ,pa.~t'e_

e)xpeti~noia· qµe: . se" ~ra en ·'°8

.pa·rte·.

_6Piba

~el

-ttpi~

coda

pdh'ieriqs1 - dos ues ve11sos . Y q~.,

a

veces, se

recoge

a

modo

de

-·"-

al

está

final

entre

ENTREVISTA

·

del

que

ambos extremos es efecto

poema.

Todo

lo

manera en qu e

estudibso

o

la

un

t ext o

se

estudibsa

realiza .

que

no

El

ha

poético

puro,

sensacibnes,

por

ejem-

tenitlo la experi~nci'a de la creaci~n

plo,

que

parten

de

y

llegan

a

ese

es un

se r,

de

alguna

m a ne r a ,

argumento

narrativo.

Poco

que

ver

do.

Aunque

esto

suene

c ruel ,

o

cóm1

con la narracitsn como tal,

con

lo

co.

argumental propiamente dicho

(por

no

hablar

de

otros

elementos

defihiL

J.

F.

Acaba

de

contarme

cómo

toribs de l a narraci lSn,

 

como pers ona-

enfrenta

un

texto

poétito

en

tanto

je, o di tílogo). Epieo-lllrito es pues

crltito,

desde

una

perspectilva

no

un térmiho pobre,

apenas

una

manera

académibt.

¿cómo

escribe

usted

sus

de

señalar

que

un

texto

poético

propibs textos?

 

determihado se

dilferencia

de

otro

que

rechaza de

plano

toda aproxilma-

 

cilSn

posible

a

la

historia.

Si 1

se

A.

A

.:

Cuando

me

sentfl

armado

con

toma

un

soneto

dpic o

del

barroco

todas

mis

arm as

(porque

n o

vamos

a

con

su

juego

de

antinomias

concep-

hablar

de

la

prehistoria,

¿verdad?)

tuales

,

sus

antítesis

retóricas

(el

escribr

poesfu

a

partir

de una serie

"hielo

que

arde"),

la

anécdota

se

de

preceptos

poéticos.

Aunque

suene ·

desvanece ,

hasta

en

esos

textos

que

inarmónico y chitrrre al oi1rselo, mi 1

parecen

tenerla

(como

el

"Polffemo~'

poesfu estaba ihscrilpta en una genera-

de · Góngora).

Por

eso ,

hablar

de

cil5n que

se

habfu

propuesto

determi L

poesra sea

quizás

hablar

de

lo

que

nados objetivos. Ejercfa un espftritu

los poetas

han

hecho

c on

la

lectura

corrector sobre la poesía que escribrB.,

de

otros

textos

poéticos.

Federico

una

adecuaci6n

a l

esp[ritu

de

la

Garcra

Lorca,

al

leer

un

romance

época.

Pasad os

los

años,

m e

voy

tradicibn a l ,

desecha

lo

narrativo

de

enfrentando

más

y

más

c on

el

acto

él

(lo

narrativo

que

ese

romance

de

escribi'r

poesía

no

a

parti'r

de

una

desarrolló

en

tie mpos

de

a usencia

necesitiad

expe riencia l ,

s iho

textual.

de 1o narrativo

tal

como

lo entende -

Lo

que

me

va

gene ra ndo

creativi'dad

mos

ahora )

y

se

concentra

en

frag-

es

la

lectura

de

otro s

textos.

La

~entos que

lo

impresi b nan

por

su

feliz

conjunc itsn

de

do s

pa labras

que

Juego

entre

lleno

y

vacíb,

entre

abren

el

espacib

va cíb

entre

soni'do

y

claro

y

oscuro,

entre

todo

aquello

sentitio,

que

abren

la

que

un

poeta

seleccibna

guiado

por

que no

se

pued e

e n

el

clamor

de

libertad

que

re spira

en

conceptuales.

La

o bjeti lvar búsqueda

térm i nos de

esa

la

poesra.

La

lectura

que

hac en

los

objetivación

es

el

text o

poético

que

poetas,

las

poetas ,

da

lugar

a

más

se

va

creando;

e l

llenado

de

e se

poesfu:

es

la

lectura

de

la

libertad ,

vacíb.

 

en

libertad.

Mil

experie ncia ' crl\:ic a

 

de

la

poesía,

tal

como

la

estoy

J.

F.

Una

vez

que

usted

lee

un

plantean.do,

parte

del

hecho

de

la

texto y

que

ese

texto

le

suscita

cr e a ci l5n mism a.

tanto , desde el comfünzo de nuestra

P o r eso pri lvi\egi~

algo,

¿cómo procede?

charla, la necesi'dad de

la

experiencia

 

c

reat iva

de

la

poesi'B.

para

hablar

A.

A.

: