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Introducción

La democracia es el tipo de gobierno que necesita de la participación activa de los


ciudadanos para que realmente pueda cumplirse lo que el término significa, el gobierno del
pueblo. Este escrito pretende reflexionar sobre las ventajas de la democracia ante la realidad
de que a muchos ciudadanos parece no importarles la política. Llamativamente, la formación
cívica, y dentro de ella en especial lo que se refiere a la participación en la vida política, es
una de las asignaturas más pobremente desarrolladas, si llega a desarrollarse, en las
instituciones educativas. Sin embargo, es una de las que más debería saberse, porque si el
objetivo de la educación primaria, secundaria y universitaria es lograr la plena realización
de los ciudadanos, la política económica y social adoptada por el gobierno es lo que más
contribuirá a este objetivo.

Las ventajas de la democracia1

La democracia tiene la gran ventaja de que los ciudadanos no sólo pueden determinar
quién quiere que les gobierne sino también la política que el gobierno debe seguir. En nuestro

1
Esta reflexión se basa en el libro de SODARO, J. MICHAEL, Política y Ciencia Política, una
introducción, McGRAW-Hill/Interamericana de España, S. A. U., Madrid, 2006, pp. 127-141.
país se hace muy necesaria dar a conocer esta característica principal de la democracia
debido a la gran desigualdad existente. Muchos paraguayos añoran un país en que puedan
desarrollarse económicamente y donde no se vean obligados a emigrar o recurrir al
subempleo. Al parecer ignoran esta importante posibilidad que tienen de determinar cómo
el gobierno ha de administrar la economía. Se sabe, por ejemplo, del gran despilfarro de
dinero en los entes públicos y más aun Itaipú en que los sueldos son exorbitantes. Habiendo
tanto dinero manejado por el Estado, las áreas de la salud y la educación son las más
olvidadas, cuando en éstas es donde se debería invertir más.

La mayoría de los paraguayos creen que la única posibilidad que tienen para cambiar
esta situación es en el día de las elecciones, cuando los candidatos previamente habían
prometido el oro y el moro. Votando por el candidato de su partido se ilusionan con que al
fin se solucionarán todos los problemas, o, al menos sus problemas porque creen que existe
la posibilidad de conseguir algún puesto de trabajo.

Ahora, pasando a la posibilidad que tiene el paraguayo de decidir la política


económica que desee se implemente ¿cuál es la dificultad? ¿por qué no lo hace? He aquí la
parte más importante de la cuestión. Porque, piensa, que él no es capaz de conocer sobre
esos temas. Sólo lo sabrían los técnicos en el área. Pero no se necesita ser técnico para saber
qué debe hacer el gobierno. Sólo se necesita saber los conceptos básicos sobre el tema. Y de
estos conceptos básicos que tienen que ver con algún conocimiento de política el paraguayo
adolece. Posee muy poca cultura política. El politólogo Giovanni Sartori decía que saber de
política es importante, aunque no se sepan otras ciencias, porque depende de ella el bienestar
económico de todos.2

Volviendo al poder que tiene el ciudadano de elegir a sus representantes, en el


Paraguay esto casi totalmente vedado a causa de las llamadas listas sábana. Porque esta lista
depende del líder del grupo político que se presentará en las elecciones, quien es el que digita
quién desea que forme parte de ella. Esto porque sólo unos pocos, los oligarcas, son los que
pretenden manejar el país. Una vez definido quienes pueden estar en esta lista, sólo la
encabezarán aquellos que ofrezcan más dinero. Entonces, el parlamento está dirigido por
aquellos que más poder económicamente poseen y a los que sólo les interesa ir aumentando
sus bienes. No les interesa la situación de la sociedad.

2
SARTORI, GIOVANNI, Homo Videns. La sociedad teledirigida. Aguilar, Buenos Aires, 1998, p. 65.
Otra virtud de la democracia es la de que los ciudadanos le deben exigir rendición de
cuentas a sus gobernantes. Es muy importante para prevenir los casos de corrupción que
tanto afectó a los gobiernos del Paraguay. Una vez que el pueblo empiece a pedir rendición
de cuentas, esto ya servirá de escarmiento a los próximos gobiernos.

También es lo propio de la democracia mejorar la calidad de vida y la dignidad del


individuo. Esta calidad de vida puede ser mejorada mediante la creación de fuentes dignas
de trabajo. Habría que ver cuál es la mejor política que puede adoptar el gobierno para que
favorezca esto. Por un lado están las grandes ideologías políticas, como la liberal, neoliberal,
socialista, demócrata cristiana, la economía de bienestar. Pero quizás también los propios
gobernados puedan adoptar la política que más les favorezca. Cada país es soberano y puede
adaptar sus leyes económicas a su situación en particular. Por ejemplo, Inglaterra, en los
inicios de la revolución industrial defendió el libre mercado, sin ninguna influencia del
Estado. Le convenía, porque, sus productos, gracias a las maquinarias que inventaban, tenían
un precio muchos más bajo que los producidos por los artesanos manuales de los otros países.

Fue un atropello a la soberanía lo ocurrido con Chile, que, cuando el gobierno de


Salvador Allende decidió limitar a un máximo de 3000 hectáreas la tenencia de tierras para
favorecer el acceso a ella a un mayor número de agricultores, haya sido intervenido
militarmente por EE.UU. Esto no debería despertar temor en los demás países
latinoamericanos que quieran hacer lo mismo, porque la libertad siempre hay que ir
conquistándola. Un problema que existe en nuestro país es que en el caso de que se desee
expropiar a un latifundista parte de sus tierras para favorecer a los campesinos, el Estado
deber pagar el precio que imponga el latifundista. Este precio no está limitado por nada
¿acaso la propiedad privada no debería ser no una hipoteca social como lo expresó Juan
Pablo II? Este tipo de cuestiones fácilmente podrían tener solución si los ciudadanos
pudieran expresar sus deseos en un régimen democrático auténtico donde los legisladores
son elegidos por el pueblo directamente, sin las listas sábana.

El deseo de la “voluntad general” dicha por Rousseau se realizará con más eficacia
mediante la participación activa de los ciudadanos mediante debates abiertos de los
candidatos sobre programas y políticas alternativas. Urge una formación ciudadana para
comprender estos programas y políticas de gobierno. Y no sólo esto, deberían todos estar en
condiciones de saber cómo controlar si el gobierno está cumpliendo el programa por el cual
fue elegido, si no hay desviación de fondos o corrupción. Esta educación política es uno de
los servicios que no desea se implemente la oligarquía dominante. Procuran mantener a los
ciudadanos en la ignorancia. ¿Cuál sería una solución alternativa? La formación de grupos
de ciudadanos que, así como se agrupan para formar partidos o movimientos políticos o
cooperativas, también se agrupen para la divulgar una educación cívica adecuada.

Los políticos que sólo buscan su interés rehúyen el verdadero debate. Prefieren
manipular los asuntos públicos antes que recurrir a la deliberación ciudadana. Una
consecuencia de esto es la adopción de medidas antipopulares. Quejarse después de manera
individual no es suficiente. Es necesario manifestarse. Pero hasta este derecho está
seriamente dificultado por las horas excesivas de trabajo a la que muchos en sus empleos
están sometidos. No se cumple la jornada de horas laborales. Hasta podría pensarse que este
sistema de trabajo excesivo está visto con beneplácito por los políticos oportunistas quienes
de esta manera se aseguran una casi nula posibilidad de que los ciudadanos puedan
manifestarse.

En los últimos tiempos hubieron manifestaciones esperanzadoras. Existen un grupo


o grupos de ciudadanos que tuvieron la valentía de manifestarse contra la corrupción de
algunos políticos. Además no sólo fue contra éstos sino también contra la posible de
implementación de políticas educativas como la ideología de género. Estos grupos deberían
poder potenciarse. Ya están empezando a dejar huella en la democracia. Sólo falta que se
motiven más personas a participar en estos grupos de presión.

Un principio de la democracia es la equidad. Significa justicia. Darle a cada


ciudadano oportunidades razonables para que pueda realizar sus proyectos y mejorar su
bienestar. Se puede pensar que para lograr esta equidad basta con que el Estado fomente, por
ejemplo, a bajo o ningún coste educación pública de calidad, asistencia médica o asistencia
legal, entre otras cosas. Pero aunque en realidad estas cosas sean básicas o fundamentales,
quizás no sean suficientes. Por ejemplo una educación de calidad no significa que
sencillamente todos puedan a acceder a conocer los contenidos de la educación, sino que esa
educación realmente sirva para que todo ciudadano pueda lograr sus metas. Al parecer una
debilidad de la actual educación es la falta de formación cívica, porque de lo contrario no se
explica la apatía de la mayoría de la población en política.

Un ejemplo de clara falta de equidad es el caso de una persona que deseando


dedicarse a la ganadería recurrió hace unas décadas atrás a una institución pública encargada
de fomentar este tipo de actividades. La respuesta que recibió es que no se le puede dar
ninguna ayuda o crédito si no poseía vehículo. De este hecho puede deducirse el monopolio
que ciertas élites pretender tener sobre sus actividades en desmedro de otros.

En el caso de los agricultores ¿por qué no se fomenta la agricultura mecanizada? ¿No


podría acaso el gobierno organizar a los campesinos para el trabajo en campos comunales
en donde se utilicen también tractores? Todo esto se podría fácilmente conseguir si los
ciudadanos votaran por políticas de gobierno que contemplen estas acciones. Tantos
campesinos que vienen casi todos los años en marchas buscando que el gobierno les
solucione su situación pueden lograr lo que deseen si tienen la posibilidad de votar por los
legisladores que procurarán la realización de sus deseos y votarán en el parlamento por las
leyes que les favorezcan.

De dos entrevistas sobre la democracia a personas que estén en el ámbito del gobierno
ambas están de acuerdo sobre la importancia de la educación para lograr una civilizada
participación de la población en la política. Al preguntársele a una de ellas si estaba a favor
o en contra de las listas sábana fue alentador escuchar que estaba en contra de las listas
sábana. Porque, decía, los que están en ese tipo de lista son los que ponen más dinero.
Entonces, proseguía, el ciudadano no tiene la libertad plena de elegir al que quiera realmente

Conclusión

De lo investigado se concluye que una de los grandes problemas de la humanidad, la


pobreza, se puede solucionar gracias a la participación de los ciudadanos en la política. Una
gran dificultad para esto es la existencia de políticos que no permiten la participación de la
población en las decisiones que ayuden al bien común. El gran desafío de la población es
cómo lidiar con ellos. Habría que buscar maneras de hacer llegar las necesidades de la
población mediante propuestas concretas, porque, al parecer, los principales políticos no
piensan en ello. Quizás para muchos ciudadanos esto signifique salir de su rutina, lo cual
implicaría salir de cierta comodidad, para dedicarle un tiempo a buscar el bien común. Hay
personas que debido al tiempo que le absorbe su trabajo no tendrán tiempo. Éstas personas
la única oportunidad que tienen son en las elecciones, cada cinco años. Deben aprovechar
para ir a votar y votar por el candidato que más dé señales de que cumplirá su proyecto. Los
que tengan más tiempo deberían aprovecharlo al máximo, de lo contrario se expone al riesgo
de que continúe su vida, la de su familia y la de su descendencia en la misma situación o
peor.

Bibliografía

SARTORI, GIOVANNI, Homo Videns. La sociedad teledirigida. Aguilar, Buenos Aires, 1998.

SODARO, J. MICHAEL, Política y Ciencia Política, una introducción, McGRAW-


Hill/Interamericana de España, S. A. U., Madrid, 2006.