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Informe

de la Constitución Política del Estado Plurinacional

Primera Parte

José Antonio Rojas Alba

2019

Para TTT e I porque son la razón de mis pasos

Índice

Palabras preliminares……………………………4

I. Pilares del Estado Plurinacional……………

8

1. Estado Plurinacional…………………

8

2. Administración central……………… 12

3. Fundamentos-base………………….17

4. Jerarquía normativa y

la reforma de la Constitución……………20

II. Derechos y garantías constitucionales……….25

1.

Derechos fundamentales………………25

3.

Derechos Civiles y Políticos……………29

3.

Garantías……………………………….36

III. Derechos Sociales, Económicos

y Culturales……………………………………….43

1.

Derechos al medio ambiente

y

a la salud………………………………

43

2.

Derecho al trabajo y al empleo……… 47

3.

Otros derechos sociales……………… 50

4.

Derechos a la educación

y

a la cultura de las Naciones IOC………56

IV. Acciones de defensa

y de inconstitucionalidad………………………66

1.

Acción de libertad………………… 67

2.

Acción de amparo…………………

69

3.

Acción de protección

a

la privacidad………………………….70

4.

Acción de cumplimiento

y

popular……………………………… 72

5.

Acciones de inconstitucionalidad74

COLOFONES………………………………… 81

1. ¿Una interpretación posterior a la ley? La construcción del discurso jurídico82

2. En defensa del ‘Proceso de Cambio’ para

la opinión pública…………………… 104

Palabras preliminares

A diez años de la promulgación de la Constitución del Estado Plurinacional se presenta este Informe desplegando cada una de sus partes. Después de ese tiempo de vigencia el desarrollo legislativo implementa las instituciones del Estado Plurinacional. Porque la construcción plurinacional comienza un 7 de febrero de 2009 con su promulgación. El pasado republicano es fuente Texto fundacional con las agendas de las crisis de febrero y octubre de 2003. Y está en directa relación con un comienzo de la lucha social reciente de la Guerra del Agua de 2000.

En este Informe de la Constitución se expone la Primera Parte de una forma exhaustiva. En forma consecutiva se articulan cuatro partes expositivas

sobre la estructura constitucional. En el primero Pilares del Estado Plurinacional se narra una síntesis de la nueva organización política de Bolivia. Se extiende en las funciones y atribuciones del nivel central de la administración de gobierno. Entre los valores y principios que la componen se caracteriza en el marco del concepto resignificado de Estado Plurinacional. El segundo capítulo Derechos y garantías constitucionales introduce a los derechos fundamentales y a los medios de su protección o garantías constitucionales. El tercero Derechos Sociales, Económicos y Culturales se organiza ordenando una exposición de cada grupo de derechos. Y el cuarto Acciones de defensa y de inconstitucionalidad se despliega con la función de complementaria en cada procedimiento a través del Código Procesal Constitucional de 2012. Esta obra en la parte final con el nombre de Colofones presenta dos ensayos.

I. Pilares del Estado Plurinacional

1. Estado Plurinacional

A

partir de la aprobación del texto de la Constitución

el

25 de enero de 2009, después de más de 180 años

de vida republicana, se da origen al nuevo Estado Plurinacional. Se trata de una de esas jornadas históricas del pueblo boliviano. A través de la democracia participativa, el Referéndum, Bolivia alumbra este texto fundamental. Indudablemente fue el resultado del Proyecto final emanado por la Asamblea Constituyente y compatibilizada, en mesas de diálogo, de comisiones del Legislativo. Dentro de esos procesos emerge una nueva terminología sobre la nominación del Estado. No sólo se trata de un Estado de Derecho sino de su reconceptualización sobre lo comunitario e intercultural de ahí su carácter Plurinacional. Por otro lado conserva su carácter

unitario y persigue un gobierno de las leyes con la primacía de lo social. Y se proyecta hacia una mayor descentralización administrativa, es decir, autonómica.

El marco institucional de este Estado Boliviano transforma todas las instituciones republicanas, neocoloniales del pasado, con el fin de convivir dentro de un pluralismo. Este implica el reconocimiento institucional de las instituciones preexistentes, a nivel político cultural y jurídico, al pasado colonial. A través del gobierno del Presidente Evo Morales Ayma, desde el año 2006 a la fecha, se reestructuran las instituciones. Sin embargo no solo significa un respaldo de los simpatizantes. Sino se trata de una descolonización del pensamiento. Así se constituye la pluralidad de los tiempos históricos ‒diría Zavaleta‒ de lo común y afín ante el colonialismo en un sentido de solidaridad en la lucha por su liberación. Es la base o sea sale de ese común atravesado de los tiempos históricos para fundar este Estado. Bajo ese estandarte de la patria profunda este Estado responde a criterios

de igualdad de sus habitantes. Y se constituye la diversidad social entre las interjecciones no solo económicas sino de autodeterminación política. Porque propugna un conjunto de principios en base al criterio de la Voluntad general del pueblo. Así el horizonte para dirigir el Estado Plurinacional recae en el axioma del ‘Vivir Bien’ o Suma qamaña. Esta voz proviene del aymara y hace parte de sus premisas culturales de forma que su espacio o territorio se comprende ancestralmente en Bolivia. Un punto de entendimiento de este horizonte cultural es la vida. Es algo así como el fundamento de toda relación de los sujetos con las cosas. No es otra cosa que una nueva perspectiva de los sujetos con la Madre Tierra o Pachamama por oposición al relacionamiento con el argumento liberal. A diferencia de capitalismo, el ‘Vivir Bien’ propugna una relación ética más comunitaria. Establece las directrices para una convivencia en pro del reconocimiento del otro como tal. En la metáfora de un análisis como el todo en sus partes hay que anteponer esta otra lógica de una totalidad con sentido propio, es decir, de una cultura

concreta. Se supera desde luego aquel singular universal, para Edward Tylor, de una sola cultura humana.

En el Estado Plurinacional contempla, pues, las relaciones comunitarias en el sentido de la articulación entre los seres humanos y la Naturaleza como sujeto de derechos. Este es el reconocimiento fundamental de las relaciones interestatales o comunitarias. Toda vez que hacen parte de lo ‘Plurinacional’. De otra forma se antepone al Estado capitalista en su lógica del consumo marcado por el fetiche del capital monetario. Se confronta entonces la lógica más conservadora de los grupos de poder económico. Se entrecruzan los conceptos estatales de lo plurinacional con una interculturalidad. Con la inclusión interestatal de las naciones indígenas se consolida aquella diversidad normativa. Su pilar está en el interés superior de la sociedad con el fin de acceder plenamente a los recursos administrados por el Estado Plurinacional. Se establecen las condiciones de igualdad ética entre gobernantes y gobernados en

base del bienestar. El Estado Plurinacional como los fines de la sociedad boliviana inserta el comunitarismo de las normas de las Naciones ancestrales. El Estado Plurinacional contempla estas interjecciones en oposición a otros entes estatales.

2. Administración central

A nivel central la Constitución de 2009 asume entre sus pilares fundamentales el funcionamiento o institucionalidad del gobierno. El eje de su autoridad se establece sobre la nueva posición equilibrada e igualitaria de las relaciones de poder. ¿Cómo se llama a esta relación entre gobernantes y gobernados? Esta etapa de igualitarismo se llama así gobernar obedeciendo tomando la pauta de la Voluntad de las mayorías. De esta manera atraviesa este pilar por la organización del resto de entidades interestatales. Y se supeditan a las competencias de alcance constitucional. En base a esta articulación de la Constitución que comienza el 7 de febrero de 2009 se materializa esta institucionalidad. La conducción del

gobierno a través de estos niveles del Estado consolida el texto constitucional. En ese sentido el nuevo Estado boliviano se establece a partir de la consolidación en la “gestión pública” dentro de las instituciones establecidas (Cf. D.S. N° 29894, 2009a: art. 1). Entonces las funciones del Gobierno central se establecen desde la cabeza, o sea, la “Presidencia, Vicepresidencia y Ministerios” (2009a: art. 6, a).

Y dentro de estas funciones se encuentran “competencias privativas, exclusivas, concurrentes y compartidas” atribuidas a la tuición central del Estado (Cf. 2009a: art. 7 II). Se regulan dentro de la Tercera Parte y en el Capítulo Octavo de la Constitución de 2009. Entre las definiciones comienzan con las competencias de carácter privativo del Estado “cuya legislación, reglamentación y ejecución no se transfiere ni delega” (Constitución Política del Estado, 2009b: art. 297-1). Por su parte las “exclusivas” se establecen sobre determinado órgano ejecutivo en la escala interestatal (Cf. 2009b: art. 297- 2). En un tercer lugar se encuentran las competencias

“concurrentes” determinadas por la participación del Estado central en interrelación con los otros entes infraestatales (Cf. art. 297-3). Finalmente se comprende a un último grupo dentro de las competencias, a través de una disposición legal base generada por la Asamblea Legislativa Plurinacional. Se trata de las competencias “compartidas […] cuya legislación de desarrollo corresponde a las entidades territoriales autónomas” (art. 297-4). El sistema gubernamental se instaura en la representación “democrática participativa […] y comunitaria” (art. 11 I). Para este sistema político plurinacional la formas democracia se regula mediante la Ley Electoral. A través de la Ley del Régimen Electoral y la Ley del Órgano Electoral Plurinacional se consolida el alcance de la forma de democracia de este tipo de Estado.

Principalmente esta nueva visión sobre lo plurinacional incorpora nuevas disposiciones de los procesos de autoderminación política con el límite de la Constitución. Y se da la potestad “[d]ada la

existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinas” (art. 2). Es un proceso descentralizador del Estado a nivel de los territorios de estos pueblos. Se establece su “autonomía, autogobierno y reconocimiento de sus instituciones” (art. 2). Un precepto a tomar en cuenta por el nuevo texto constitucional es el carácter constitutivo de composición del Estado Plurinacional. Principalmente la nueva disposición genérica de pueblo es resignificada 1 de su sentido tradicional. Continuando con los lineamientos del Estado Plurinacional disponen los arts. 4 y 5 un pluralismo religioso 2 y cultural con reconocimiento lingüístico las naciones IOC 3 .

1 En esta parte “[l]a nación boliviana está conformada por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano” (art. 3). 2 Sobre el reconocimiento del Estado Laico se “respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo a sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión” (art. 4).

3 De ahora en adelante se abrevian el término Naciones indígena originario campesinas por ‘IOC’.

Sin embargo el alcance de la Constitución sitúa la funcionalidad de aquella forma de democracia plurinacional. Se encuentran sus variables en las formas “[d]irecta y participativa” que regulan los siguientes procesos de convocatoria ciudadana (Cf. art. 11 II-2). Se encuentran, por ejemplo, el referendo, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria de mandato, la asamblea, el cabildo y la consulta previa” (art. 11 II-2). En ese orden se encuentra la democracia “[r]epresentativa” conservando su finalidad en el voto (Cf. art. 11 II-2). Por otro está la democracia “[c]omunitaria, por medio de la elección, designación o nominación de sus autoridades y representantes” propias del lugar (Cf. art. 11 II-3). En la propia regulación de este nuevo Poder Público 4 Plurinacional se constituyen “los órganos Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Electoral” (art. 12 I). Incluidas en las partes interestatales se incluyen a las entidades “de Control,

4 En el marco de este articulado “[l]a organización del Estado está fundamentada en la independencia, separación, coordinación y cooperación de estos órganos” (art. 12 I).

Defensa de la Sociedad y del Estado” (art. 12 II). Se incorporan específicamente estas instituciones del Control de Constitucionalidad y a la Contraloría General del Estado. Por otro en la defensa de la sociedad ingresan instituciones como la del Defensor del Pueblo y el Ministerio Público. Y se incorpora bajo el criterio de defensa del Estado nuevas competencias para la Procuraduría General del Estado. También se consolida el Estado Plurinacional con la función pública de las Servidoras y Servidores Públicos. Se encuentran sus atribuciones en la Constitución ‒en la Segunda Parte Título V Capítulo IV en los artículos 232 al 240‒ como la burocracia de todo nivel estatal.

3. Fundamentos-base

Dentro del Capítulo Segundo de la Primera Parte, el constituyente establece los principales principios y valores del orden político plurinacional. El principio inicial de este apartado se encuentra en la Voluntad formalizada en los representantes. “La soberanía reside en el pueblo boliviano, se ejerce de forma

directa y delegada” (art. 7). A través de esta prelación se estructuran en torno al Estado Plurinacional una clasificación distinta de “principios ético-morales” (art. 8 I). En el parágrafo I de este artículo se establecen el ama qhilla, ama llulla, ama suwa quechua. Y se articula el suma qamaña aymara con el ñandereko, teko kavi, ivi maraei y qahapaj ñan. En conjunto estos principios componen lo plurinacional reconocido por el constituyente. Y se dispone de inicio por la Constitución e implicando así un conjunto plural de preceptos con la concurrencia distribuida sobre un centro que es el ser humano. La relación del Estado con la sociedad boliviana se entabla en complementariedad. Debe incluir a la Madre Tierra como sujeto de derechos. Esto delimita las relaciones entre la administración pública plurinacional y la población boliviana. En la segunda parte de este artículo se establecen los valores 5 del Estado Plurinacional.

5 “El Estado se sustenta en los valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación,

En los siguientes artículos 9 y 10 la Constitución Plurinacional promueve los “fines y funciones

esenciales del Estado” (art. 9). Se consolidan entonces las instituciones para “[c]onstituir una sociedad justa

y armoniosa, cimentada en la descolonización” (art. 9- 1). Bajo esta premisa se lucha contra toda forma de

exclusión anteponiendo la dignidad de las personas por su pertenencia principalmente cultural, lingüística en del Estado. También se tienen como fines “[g]arantizar el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual dignidad de las personas, las naciones, los pueblos y las comunidades” (art. 9-2). En ese sentido el Estado debe “[r]eafirmar […] la unidad del país y [g]arantizar el acceso de las personas

a la educación, a la salud y al trabajo” (art. 9-3 y 4). Constituyen de esta manera otros fines a nivel de promoción el “[g]arantizar el aprovechamiento responsable y planificado de los recursos naturales”

bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien” (art. 8 II).

(art. 9-6). Desplazando sobre este punto políticas públicas destinadas al proceso de “industrialización” adecuando los efectos en equilibrio con la Naturaleza y la sociedad. En el marco de las relaciones internacionales el Estado Plurinacional declara al resto de la comunidad de Estados su opción “pacifista” sobre la base de una igualdad (art. 10 I). Pero en pleno derecho ‒a pesar de objetar cualquier acción bélica‒ “se reserva el derecho a la legítima defensa […]. Se prohíbe la instalación de bases militares extranjeras” (art. 10 II y III). Bolivia esta exenta de la intervención foránea, antecediendo la permanencia de la DEA 6 en el trópico cochabambino, desde el 2006.

4.

Constitución

Jerarquía

normativa

y

la

reforma

de

la

Se establece dentro de la Quinta Parte de su texto a la Constitución como “la norma suprema del

6 DEA del inglés, es la Administración del Control de Drogas de los EE.UU. de Norteamérica.

ordenamiento jurídico” (art. 410 II). La primacía de la Constitución eleva jurídicamente el rango de esta norma del país sobre el resto de normas que rigen el orden jurídico. Toda autoridad, política administrativa o judicial, está obligada en acatar esta disposición de manera preferente a las demás normas legales. Y estas se deben aplicar a otras de un rango inferior. Se protegen y resguardan aquellos elementos de base, por ejemplo los derechos fundamentales, evitando su vulneración dentro del orden jurídico.

En cuanto a su aplicación no se requiere de otras normas en grado inferior. Se contempla en el marco del artículo 410 obediencia al mandato de la Constitución. Está sujeta a aquella disposición toda persona natural o de existencia legal privada o pública. En cuanto al “bloque de constitucionalidad” está conformado por todos aquellos instrumentos internacionales suscritos por el Estado. Tienen objeto sobre todo en los sistemas universal y regional de protección “de Derechos Humanos” (art. 410 II). Se tiene, por otro lado, vigencia una jerarquía en el orden

jurídico a partir de “las competencias de las entidades

territoriales” (art. 410 II). En primer lugar debe

aplicarse en todo el territorio del Estado:

[la] Constitución Política del Estado. Los Tratados internacionales. Las leyes nacionales, los estatutos autonómicos, las cartas orgánicas y el resto de legislación departamental, municipal e indígena. Los decretos, reglamentos y demás resoluciones emanadas de los órganos ejecutivos correspondientes (art. 410 II-1 al 4).

También esta última parte establece el proceso de

Reforma de la Constitución en este Título Único.

Comienza primero el proceso de “la reforma total”

sobre todo el Corpus constitucional debido a las bases

o pilares que hacen a su contenido (Cf. art. 411 I). Se

convoca para ese fin a “una Asamblea Constituyente

originaria y plenipotenciaria” (art. 411 I). Se la

convoca mediante un “referendo” en función a la

organización en un determinado porcentaje del padrón

electoral (Cf. art. 411 I). También puede convocarla el

Legislativo con un número mayoritario de sus

representantes en total. El primer Mandatario tiene la

potestad para convocarla como representante del Órgano Ejecutivo. “La Asamblea Constituyente” está dirigida a establecer una nueva Constitución dentro del sistema de mayorías establecidas entre los asambleístas (Cf. art. 411 I). Dentro del parágrafo II de este artículo se establece la reforma parcial. Se advierte una salvedad en la emisión de una “ley de reforma constitucional” sancionada por el Legislativo (Cf. art. 411 II).

II. Derechos y garantías constitucionales

1. Derechos fundamentales

Corresponde al Título II de la Primera Parte de la Constitución, en su Capítulo Primero, el desarrollo de los derechos y garantías establecidos por este texto. Se asumen que el conjunto de estos “son inviolables, universales interdependientes y progresivos” (art. 13 I). Recaen los compromisos del Estado para la difusión y principalmente vigencia plena de aquellos. Asimismo este artículo señala que en el reconocimiento de derechos fundamentales “no serán entendidos como negación de otros derechos no enunciados” (art. 13 II). El grupo de derechos consagrados en esta Constitución son iguales sin alguna subordinación o jerarquización. Los derechos

humanos “ratificados por la Asamblea Legislativa

Plurinacional” se asumen plenamente procedentes de

Tratados (Cf. art. 13 IV, II; conc. arts. 109, 256 y 410

II). El Estado boliviano reconoce a las personas

naturales la “personalidad y capacidad jurídica con

arreglo a las leyes” (art. 14 I). Dentro de este mandato

la Constitución establece sanciones en un plano

correctivo y posteriormente penal a todo acto de

discriminación. En ese sentido este artículo dice:

[e]l Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción, discapacidad, embarazo, u otras que tengan por objetivo anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos de toda persona (art. 14 II).

La función del Estado es la de preservar estas

condiciones de igualdad de las personas naturales y

jurídicas a partir de la Constitución y del Bloque de

Constitucionalidad. Aparece la proposición también de aquello que no se prohíbe ni sea “obligado” por las leyes está por defecto permitido para las personas (Cf. art. 14 IV). Las personas naturales o jurídicas y extranjeros en el territorio se sujetan a la legislación boliviana. Los últimos dentro del “territorio boliviano deben cumplir los deberes establecidos en la Constitución, salvo las restricciones que ésta contenga” (art. 14 VI).

Bajo estas condiciones se encuentran en este lugar de la Constitución los derechos fundamentales y sus garantías. Como primer punto se establece el “derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual” (art. 15 I). La garantía para estos derechos prohíbe todo tipo de “tortura, desaparición” (arts. 15 I, IV y 114 I). Se establecen acciones afirmativas, como garantías, para grupos vulnerables como son las mujeres. En cuanto a la integridad física y psicológica se prohíbe “la esclavitud, servidumbre y trata” de las personas (Cf. art. 15 V). A la vez se establece el “derecho al agua y a la alimentación” (art. 16 I). El

Estado se obliga a “garantizar la seguridad alimentaria, a través de una alimentación sana, adecuada y suficiente para la población” (art. 16 II). Este apartado consagra íntegramente el “derecho a recibir educación” en el marco del horizonte plurinacional y comunitario (Cf. art. 17 conc. arts. 77 al 97). Continúa el listado de derechos fundamentales con el “derecho a la salud” (art. 18 I). Es obligación de cualquiera de los niveles del Estado brindar el acceso oportuno de este derecho. Y el Estado regulara su acceso a todas las personas a través del “sistema único de salud” (art. 18 III). Entre estos derechos de máximo interés se incluye al “derecho a un habitad y vivienda adecuada” en a favor de las personas y de la colectividad (Cf. art. 19 I). Dentro de ese objetivo, se generan políticas dirigidas por el Estado sobre proyectos ‒con prioridad en las zonas más pauperizadas‒ de “viviendas de interés social” (art. 19 II). Y está constitucionalizado el “derecho al acceso universal y equitativo a los servicios básicos” (art. 20 I). Este derecho fundamental cubre esa dimensión de acceso para todas las personas con la intermediación

regulativa del ente estatal. La distribución de estos servicios se regula a través de personas jurídicas de derecho público. Se trata de sociedades “públicas, mixtas, cooperativas o comunitarias” (art. 20 II). También se prevé la participación de “la empresa privada” en el suministro de algunos servicios (Cf. art. 20 II). La novedad de esta parte de la Constitución consiste en declarar derechos “el acceso al agua y alcantarillado” evitando cualquier tipo de compraventa (Cf. art. 20 III; conc. arts. 373 al 377).

2. Derechos Civiles y Políticos

Están incluidos los Derechos Civiles y Políticos dentro del Capítulo Tercero del Título II en la Primera Parte de esta Constitución. Comienzan los Derechos Civiles en la Sección I. Y otorgan estos primeros derechos concernientes a la personalidad a “[l]as bolivianas y bolivianos” (art. 21). En una primera etapa se regulan derechos inherentes a la condición de los seres humanos a la garantía de su vigencia por parte del Estado. Entre las inclusiones desde la idea de

plurinacionalidad se encuentra “la autoidentificación

cultural” (art. 21-1). Se recogen los derechos de corte

liberal reconociendo en su generalidad los siguientes

dentro de este artículo:

A la privacidad, intimidad, honra, honor,

propia imagen y dignidad. A la libertad de

pensamiento, espiritualidad, religión y culto, expresados en forma individual o colectiva, en

tanto en público como en privado, con fines

lícitos. A la libertad de reunión y asociación,

en forma pública y privada, con fines lícitos.

A expresar y difundir libremente

pensamientos u opiniones por cualquier medio

de comunicación, de forma oral, escrita o

visual, individual o colectiva. A la libertad de residencia, permanencia y circulación en todo el territorio boliviano, que incluye la salida e ingreso del país (art. 21-2 al 7).

El respeto por “[l]a dignidad ‒humana‒ la libertad” se

protejen plenamente por el ordenamiento jurídico (Cf.

art. 22). Se establece con sus características propias el

“derecho a la libertad y seguridad personal” (art. 23 I).

A partir de su composición se lo asume en la variante

de la libre circulación de la persona por el territorio

nacional. Sin embargo su restricción está facultada a

la autoridad competente bajo el criterio de la verdad material o “verdad histórica” (art. 23 I). La Constitución de 2009 proporciona sanciones de carácter reparador destinadas a ciertas poblaciones como la adolescente. El Estado debe priorizar el resguardo de derechos de “[t]odo adolescente que se encuentre privado de libertad” (art. 23 II). Se prevé también dentro de este articulado las condiciones para proceder legalmente a la restringir “la libertad” de la persona (Cf. art. 23 III). En casos de flagrancia la persona “podrá ser aprehendida por cualquier otra persona, aun sin mandamiento” (art. 23 IV). Con la privación de “libertad”, por autoridad competente, se formalizan en estricta aplicación actos posteriores (Cf. art. 23 V y VI). Entre las relaciones del Estado y sus instituciones con las personas particulares, surgen necesidades formalizadas principalmente a solicitud de los últimos. Esta Constitución establece este derecho bajo el nombre de “la petición de manera individual o colectiva, sea oral u escrita, y a la obtención de respuesta formal y pronta” (art. 24). Esta Sección I termina con la protección a otro tipo de

medios de la persona para garantizar su resguardo. Por ejemplo se prohíbe cualquier clase de allanamiento al domicilio de las personas, a su correspondencia y documentos y comunicaciones 7 . Se hace una excepción “en los casos determinados por la ley para la investigación penal” (art. 25 III). Dentro de este parágrafo de Los Derechos Civiles y Políticos se incorpora el derecho a la propiedad establecido en el Capítulo Quinto y Sección IV. Bajo el principio de la “función social” se regulan los límites de este derecho (art. 56 I). Esta parte de la Constitución además incorpora otros elementos de este derecho. Se incorporan disposiciones a partir de la utilidad del “interés colectivo […] y la sucesión hereditaria” (art. 56 II y III). Además se califica una institución como “[l]a expropiación” sobre la propiedad privada en razones del principio de la función social de la propiedad (Cf. art. 57).

7 Dentro de este artículo “[l]a información y prueba obtenidas con violación de correspondencia y comunicaciones en cualquiera de sus formas no producirá efecto legal alguno” (art. 25 IV).

También ingresan el otro grupo de Derechos Políticos en el Capítulo Tercero de la Sección II. Esta parte tiene como máxima uno de los principales derechos de este grupo “a participar libremente en la formación, ejercicio y control del poder político” (art. 26 I). Este derecho a “[l]a participación será equitativa y en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres” (art. 26 I). Sin embargo se establece democracia intercultural en el marco de este texto constitucional y de las Leyes del Régimen y del Órgano Electoral. A partir de estas dos normas de materia electoral se concibe la democracia “directa y participativa, representativa y comunitaria” (Ley del Régimen Electoral, 2010: art. 7). A su vez toda actividad política debe estar sujeta a disposiciones constitucionales y de “la ley” electoral (art. 26 II-1). Se enmarcan en el derecho a la participación en instancias políticas el “sufragio” para las ciudadanas y ciudadanos (Cf. 26 II-2). Pero el texto constitucional también recoge la ampliación de las formas de esta participación. Por ejemplo en la designación de

postulaciones dentro de “la democracia comunitaria

[…] de los representantes de las naciones y pueblos

indígena originario campesinos” (art. 26 II-3 y 4). El

derecho en esta materia asiste a “[l]as bolivianas y los

bolivianos residentes en el exterior […] [l]as

extranjeras y extranjeros residentes” (art. 27 I y II).

También se prevé la pérdida de estos derechos para la

ciudadanía por las razones que se exponen con

autoridad pasada en cosa juzgada:

Por tomar armas y prestar servicio en fuerzas armadas enemigas en tiempos de paz. Por defraudación de recursos públicos. Por traición a la patria (art. 28).

También el Estado recibe de los extranjeros

solicitudes a “pedir y recibir asilo o refugio por

persecución política o ideológica” a través de

Convenios internacionales (Cf. 29 I). De su parte el

Estado garantiza a los refugiados y asilados su

permanencia en el país. Bajo estos parámetros la

persona “no será expulsada o entregada a un país

donde su vida, integridad, seguridad o libertad

peligren” (art. 29 II). Se incluyen las disposiciones de

la Nacionalidad y Ciudadanía dentro del Título V de la Primera Parte. Los artículos 141 y 142 tratan sobre la nacionalidad en razón de origen o por radicatoria de las extranjeras y los extranjeros. La nacionalidad “se adquiere por nacimiento o por naturalización” (art. 141 I). Se los considera boliviana o boliviano por nacimiento con sus excepciones 8 . Se concede la nacionalidad por naturalización 9 a los extranjeros “en situación legal, con más de tres años de residencia ininterrumpida en el país” (art. 142 I). Y la ciudadanía ‒establecida en el Capítulo II de este Título‒ constituye un derecho de “todas las bolivianas y todos los bolivianos […] a partir de los 18 años de edad”

8 Las excepciones a la nacionalidad por nacimiento se establecen para “Las hijas e hijos de personal extranjero en misión diplomática; y las personas nacidas en el extranjero, de madre

boliviana o de padre boliviano” (art. 141 I).

9 Sobre el tiempo de residencia en Bolivia para la naturalización

de los extranjeros pasa a dos en los siguientes casos. “Que tengan

cónyuge boliviana o boliviano, hijas bolivianas o hijos bolivianos

o padres sustitutos bolivianos. Las ciudadanas y ciudadanas

extranjeras o los ciudadanos extranjeros que adquieran ciudadanía por matrimonio con ciudadanas bolivianas o ciudadanos bolivianos no la perderán en caso de viudez o divorcio. Que presten el servicio militar en Bolivia a la edad requerida y de acuerdo con la ley. Que, por su servicio al país, obtengan la nacionalidad boliviana concedida por la Asamblea Legislativa Plurinacional” (art. 142 II-1 al 3).

(art. 144 I). Como derecho político la ciudadanía implica participar “como elector o elegible a la formación y al ejercicio de funciones en los órganos de poder público” (art. 144 II-1). A la vez permite acceder al “derecho a ejercer funciones públicas” y este derecho a la ciudadanía tiene sus límites y cesaciones establecidas por esta Constitución (art. 144 II-2 y III).

3. Garantías

Las garantías en instancias judiciales, la Constitución son previstas en el Título IV de la Primera Parte con el nombre de Garantías Jurisdiccionales y Acciones de Defensa. Dentro del Capítulo Primero se enuncia el reconocimiento de los derechos nombrados por la Constitución. A la vez establece que la relación de [l]os derechos y sus garantías sólo podrán ser regulados por la ley” (art. 109 II). Previamente ocupa el Título III de esta Primera Parte el nomen de los

Deberes 10 . Volviendo al título de las garantías, se somete a toda persona “a la jurisdicción y competencia de las autoridades bolivianas” (art. 110 I). En tanto a la vulneración de los derechos constitucionalizados recae sobre sus agentes directos y otros en complicidad. Se establece entre las garantías la imprescriptibilidad de tipos penales como el “genocidio, de lesa humanidad” (art. 111). También se garantiza la imprescriptibilidad de “[l]os delitos cometidos por servidores públicos” (art. 112). El fundamento está en el perjuicio para la economía del

10 En este artículo, “[s]on deberes de las bolivianas y los bolivianos: Conocer, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes. Conocer, respetar y promover los derechos reconocidos en la Constitución. Promover y difundir la práctica de los valores y principios que proclama la Constitución. Defender, promover y contribuir al derecho a la paz y fomentar la cultura de paz. Trabajar, según su capacidad física e intelectual, en actividades lícitas y socialmente útiles. Formarse en el sistema educativo hasta el bachillerato. Tributar en proporción a su capacidad económica, conforme con la ley. Denunciar y combatir todos los actos de corrupción. Asistir, alimentar y educar a las hijas e hijos. Asistir, proteger y socorrer a sus ascendientes. Socorrer con todo el apoyo necesario, en casos de desastres naturales y otras contingencias. Prestar el servicio militar, obligatorio para los varones. Defender la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Bolivia, y respetar sus símbolos y valores. Resguardar, defender y proteger el patrimonio natural, económico y cultural de Bolivia” (art. 108).

Estado. En relación con las personas se garantiza frente a “[l]a vulneración de derechos” para los damnificados una indemnización con los agravios a reparar (Cf. 113 I). El Estado también es pasible de la responsabilidad de resarcir. Entonces ejerce “la acción de repetición contra la autoridad o servidor público responsable” (art. 113 II). Continuando con las garantías constitucionalizadas se reitera la prohibición de “toda forma de tortura, desaparición, confinamiento, coacción, exacción” contra la persona (Cf. art. 114 I). La “violencia” en sus variantes frente a los actos de la vida civil no tienen efecto alguno (Cf. art. 114 II). Se establece la efectiva tutela judicial dentro “del ejercicio de sus derechos e intereses legítimos […] [y] el derecho al debido proceso” (art. 115 I y II). Entre las garantías de los acusados está “la presunción de inocencia” considerando el beneficio ante que nada de favorecer al reo (Cf. art. 116 I; conc. arts. 121 I y 123). La reprensión del delito por parte del Estado debe enmarcarse en la anterioridad de la

ley. Por este principio del juez natural 11 , “[n]inguna persona puede ser condenada sin haber sido oída y juzgada previamente en un debido proceso” (art. 117 I; conc. art. 122). A su vez se prohíbe la sanción o juzgamiento “más de una vez por el mismo hecho” (art. 117 II). Se prohíbe cualquier tipo de reclusión de la persona “deudas u obligaciones patrimoniales” (art. 117 III). Se prohíbe toda forma de “muerte civil” y otras formas como el destierro (Cf. art. 118 I). Se establece como la sanción más severa la pena de reclusión de “treinta años […] sin derecho a indulto” (art. 118 II). El artículo 119 prevén la “igualdad” dentro de las instancias judiciales (cf. art. 119 I). Y se complementa en el marco del “derecho inviolable a la defensa” (art. 119 II; conc. arts. 120 II y 121 II). Esta parte de la Constitución termina con la numeración de

11 Por la garantía del juez natural “[n]adie sufrirá sanción penal que no haya sido impuesta por autoridad judicial competente en sentencia ejecutoriada. […] Toda persona tiene derecho a ser oída por una autoridad jurisdiccional competente, independiente e imparcial, y no podrá ser juzgada por comisiones especiales ni sometida a otras autoridades jurisdiccionales que las establecidas con anterioridad al hecho de la causa” (arts. 117 I y 120 I).

todas las causales del “delito de traición a la patria” 12 (art. 124 I).

Continuando con los estados de sitio o excepción están contemplados en el Capítulo Tercero del Título

IV de las Garantías jurisdiccionales. Se establecen

dentro de los artículos 137 hasta el 140. La finalidad de los estados de excepción está en resguardar ante un riesgo mayor. Se pone en peligro “la seguridad del

Estado, amenaza externa, conmoción interna o desastre natural” (art. 137). Esta comunicación oficial, la declara “la Presidenta o el Presidente del Estado”

sin menoscabar las garantías constitucionales (art.

137). La declaración de excepción, teniendo período

específico de duración, debe ser sujeta a su “aprobación posterior por la Asamblea Legislativa

12 Son causales de la traición a la patria: “1. Que tome armas contra su país, se ponga al servicio de estados extranjeros participantes, o entre en complicidad con el enemigo, en caso de guerra internacional contra Bolivia. 2. Que viole el régimen constitucional de recursos naturales. 3. Que atente contra la unidad del país. Este delito merecerá la máxima sanción penal” (art. 124 I y II).

Plurinacional” 13 (138 I). El gobierno central asume la responsabilidad por esa declaración frente a la “Asamblea Legislativa Plurinacional” (art. 139 I). Se prohíbe la vulneración de derechos en estos períodos, podría decirse, extraordinarios “regulados por la ley” (art. 139 III). Y dentro del estado de sitio sobre todo el gobierno central está impedido de ejercer prerrogativas “extraordinarias diferentes a las establecidas por la Constitución” (art. 140 I). Esta parte termina con prohibiciones de la concentración del poder de un solo “órgano o persona” (art. 140 II) y de “la reforma a la Constitución” (art. 140 III).

13 El contenido de “[l]a aprobación de la declaración indicará las facultades conferidas y guardará estricta relación y proporción con el caso de necesidad atendida por el estado de excepción. Los derechos consagrados en la Constitución no quedarán en general suspendidos por la declaración del estado de excepción. Una vez finalizado el estado de excepción, no podrá declararse otro estado de excepción dentro del siguiente año, salvo autorización legislativa previa” (art. 138 I y II).

III. Derechos Sociales, Económicos y Culturales

1. Derechos al medio ambiente y a la salud

Este otro grupo de derechos sociales y económicos se establecen dentro del Capítulo Quinto del Título II. La Constitución desarrolla estos derechos anteriormente conocidos como progresivos. Su fuente está en el Pacto Internacional de Derechos Sociales Económicos y Culturales de 1966.

En la Sección I constitucional se encuentra el derecho al medio ambiente. El Estado lo establece a partir de un crecimiento equilibrado de “los individuos y colectividades de las presentes y futuras generaciones” (art. 33; conc. 342 al 347). Tiene

además amplia facultad cualquier persona, aparte de las entidades públicas, “para ejercitar las acciones

legales en defensa del derecho al medio ambiente” (art. 34; conc. arts. 135 y 136). La Sección II establece al derecho a la salud y a la seguridad social. La salud es parte de la agenda de prioridades en la planificación de lo que se llama política institucional. Con la promulgación de la Constitución se incorpora “el acceso gratuito de la población a los servicios de salud” (art. 35 I). Entre sus incorporaciones en toda instancia estatal y privada, dentro del interés público,

se

establece el “seguro universal de salud” (art. 36 I).

Y

se incluyen las prácticas de “la medicina tradicional

de las naciones y pueblos indígena originario campesinos” (art. 35 II). La entiende el Estado para una de las mayores prioridades como la “función suprema y primera responsabilidad financiera” (art. 37). La relación de la función de asistencia 14 de este

derecho y los bienes o patrimonio constituyen parte solamente de la “propiedad del Estado” (art. 38 I).

14 En función a la asistencia, “[l]os servicios de salud serán prestados de forma ininterrumpida” (art. 38 I).

Esta Constitución establece dos servicios de este derecho. El primero es el “público y reconoce el servicio de salud privado” (art. 39 I). También prevé este artículo la responsabilidad profesional relacionada con “acciones u omisiones negligentes” (art. 39 II). La misión del Estado es la de profundizar el acceso universal de este derecho, garantizando “la participación […] y el acceso de la población a los medicamentos” (arts. 40 y 41 I). Sobre los fármacos o medicamentos, el Estado debe proveerlos y sin óbice “genéricos […] por los derechos de propiedad intelectual y comercialización” (art. 41 II y III). En base al reconocimiento de las prácticas ancestrales, la medicina de las naciones y pueblos IOC se compone de la prioridad del Estado sobre este derecho. Así la promueve el Estado rescatando “los valores de todas las naciones y pueblos indígena originario campesinos” (art. 42 I). Y se prevé la protección y control de sus “saberes […] registro de medicamentos naturales […] calidad de su servicio” (art. 30 II-9; conc. art. 42 II y III). Los siguientes artículos 43 y 44 establecen la protección a la integridad de la salud de

la persona. Se establecen prohibiciones y bases para

“las donaciones o trasplantes de células, tejidos u otros

órganos […] sin su consentimiento” (arts. 43 y 44 I y

II). El artículo 45, último de esta sección, establece el

derecho a la seguridad social. La cobertura del

derecho a la seguridad social en “[s]u dirección y

administración corresponde al Estado, con control y

participación social” (art. 45 II). Entre otras

coberturas la seguridad social, encomendada a la

dirección del Estado, contempla los siguientes:

atención por enfermedad, epidemias y enfermedades catastróficas; maternidad y paternidad; riesgos profesionales, laborales y riesgos por labores de campo; discapacidad y necesidades especiales; desempleo y pérdida de empleo; orfandad, invalidez, viudez, vejez y muerte; vivienda, asignaciones familiares y otras previsiones sociales (art. 45 III).

También se regulan en el marco de la seguridad social

“la jubilación […] derecho a la maternidad segura”

(art. 45 V). Por su parte el Estado establece el carácter

eminentemente público de la seguridad social. Tiene

por fin restringir cualquier tipo de medios “privatizados ni concesionados” (art. 45 VI).

2. Derecho al trabajo y al empleo

Para esta parte de derechos, la Sección III establece el derecho al trabajo y al empleo para las bolivianas y los bolivianos. El primer artículo lo componen elementos como el “trabajo digno, con seguridad industrial, higiene y salud ocupacional” (art. 46 I-1). A la vez el Estado garantiza este derecho con “una fuente laboral estable […] protegerá en todas sus formas” (art. 46 II y III). Es función del Estado impide por ley “toda forma de trabajo forzoso u otro modo análogo de explotación” (art. 46 III). La aplicación de este derecho implica actividades lícitas como el “comercio, la industria” (art. 47 I). Para pequeños productores y trabajadores libres el Estado brinda “un régimen de protección especial […] y fortalecerá las formas comunitarias de producción” (art. 47 II y III). La vigencia de las leyes de la materia se establece en un conjunto de principios garantizando en todo caso

la favorabilidad para el trabajador. En la actividad laboral se establecen “derechos y beneficios”

irrenunciables para las partes convenientes (Cf. art. 48 III). El cumplimiento en pago de estos beneficios sociales es referente frente a “cualquier acreencia, y son inembargables e imprescriptibles” (art. 48 IV). Los derechos sociales, especialmente, del trabajo incluye a las mujeres en esta relación. La premisa es

la igualdad garantizando “la misma remuneración que

a los hombres” (art. 49 V). La condición de “las

mujeres y de los jóvenes” en la aplicación de este derecho se desarrolla protegiendo aspectos inherentes a su persona y en función a la sociedad (Cf. 48 VI y VII). En las relaciones laborales el Estado garantiza “el derecho a la negociación colectiva” (art. 49 I). Las actividades “laborales” son regidas por la ley sobre los actos en el período de aquella y del conjunto de beneficios sociales (art. 49 II). Se establecen mecanismos destinados por parte del Estado a proteger “la actividad laboral” evitando entonces la

violación de este derecho por los empleadores (Cf. art. 49 III). En del nivel central del Estado se establecen

instancias, como la jurisdicción ordinaria, “emergentes de las relaciones laborales entre empleadores y trabajadores” (art. 50). Todo trabajador, de acuerdo con la Constitución y leyes laborales, tiene el derecho de sindicalizarse con el fin de proteger la estabilidad de su relación laboral. Para el Estado se aplican a esta relación emergente una serie de disposiciones garantizando la sindicalización. El acceso a la “sindicalización” constituye un medio de protección para los trabajadores siendo independientes frente al Estado (Cf. art. 51). Otra de las disposiciones de esta parte establece el reconocimiento jurídico de los sindicatos. Y en razón de sus activos y bienes se prevé la protección estatal y no están sujetos a embargos de cualquier clase. Por otro se establece el derecho al “fuero sindical” para su dirigencia (Cf. 51 VI). Y además se garantiza una agenda de intereses para los otros trabajadores independientes. En reconocimiento al desarrollo del país, el Estado reconoce derechos al empresariado boliviano sobre su existencia y constitución. Así está regulado “el derecho a la libre asociación

empresarial” (art. 52 I). De acuerdo con sus intereses sectoriales, sus propiedades en común no son sujetas a embargo y no pueden conculcarse. El alcance del siguiente artículo protege “el derecho a la huelga” acorde con la ley y otras disposiciones reglamentarias (Cf. art. 53). Dentro de las políticas públicas el Estado asume compromisos en esta área. Se promueven planes destinados a crear y mejorar la calidad de fuentes laborales. La relación jurídica resguarda la propiedad de la industria, sea privada o estatal. A favor del mantenimiento de sus empleos los trabajadores, con el cierre del lugar del trabajo, pueden reactivarla. Es deber del Estado asistir a este grupo de trabajadores en tal acción. El último artículo de esta sección afirma la protección al derecho al “sistema cooperativo” (art. 55).

3. Otros derechos sociales

En el marco del Capitulo Quinto se encuentran otros derechos sociales como los derechos de la niñez, adolescencia y juventud en la Sección V. La

Constitución prevé la protección de esta parte fundamental de la población dentro del marco de las leyes. El Estado se compromete a desarrollar y proteger el acceso “a su desarrollo integral” dentro del resto de la población (Cf. art. 59 I). Este artículo también dispone el entorno familiar de los niños y adolescentes de dos tipos. Es de “origen y adoptiva” la segunda está regulada por disposiciones de la materia (Cf. art. 59 II). Este derecho también dispone la igualdad de este grupo de menores de edad frente a sus padres. Consecuentemente se incorporan elementos concernientes a la personalidad de los menores en relación a “la filiación respecto de sus progenitores” 15 (art. 59 IV). Se establecen mecanismos garantizando la mayor inclusión de derechos para la juventud. La Constitución dispone “el interés superior” de todos los niños y adolescentes en cuatro dimensiones (Cf. art. 60). Primero debe garantizarse la plena vigencia de sus derechos. Se prioriza su cuidado además de procurar su atención

15 “Cuando n ose conozcan los progenitores, utilizarán el apellido convencional elegido por la persona responsable de su cuidado” (art. 59 IV).

especial y se asiste en instancias judiciales de acuerdo con la ley. El Estado protege a la niñez ante toda forma de “violencia” (art. 61 I). En el marco de sus prerrogativas procura la defensa de la niñez y de la adolescencia prohibiendo “el trabajo forzado y la explotación infantil” (art. 61 II). También se incorpora en este Capítulo la Sección VI sobre los derechos de las familias. “Las familias” están reconocidas dentro de las estructuras sociales del país por parte del Estado (Cf. art. 62). La base de la familia la conforma “el matrimonio entre una mujer y un hombre” sobre condiciones de igualitarismo entre ellos (Cf. art. 63 I). Y además se reconocen a “las uniones libres o de hecho” (art. 63 II) por personas heterosexuales implican en los hechos al igual que la entidad marital. Repercuten, como se dijo antes, dentro del vínculo de la vida en común entre los cónyuges. Se vincula con la propiedad en común y sobre la filiación. Se atribuyen deberes para “[l]os cónyuges y convivientes” entre sí y con su familia como la manutención entre otros (art. 64 I). En plena vigencia de los derechos de los menores se presume su

“filiación se hará valer por indicación de la madre o del padre” (art. 65). Al margen de los derechos de las familias, en la Sección VI, se encuentran los “derechos reproductivos” (art. 66). Pasando a la Sección VII se incorporan otros derechos sociales de

las personas adultas mayores. Se incorporan ‒desde el

artículo 67 al 69‒ elementos para la protección efectiva de este derecho. La función estatal sobre este derecho está vinculada con los otros derechos de la prevención social. Se incluye una medida social, en reconocimiento a sus servicios prestados, para “[l]os Beneméritos de la Patria” (art. 69). En la siguiente Sección VIII se encuentran los derechos de las personas con discapacidad en los artículos 70 al 72. El Estado debe, a través de medidas afirmativas, brindar

a esta población un conjunto de derechos y

requerimientos. Estas personas tienen el derecho “[a] ser protegido por su familia y por el Estado” entre

otros 16 (art. 70-1). La Constitución incorpora un

16 Se dispone por este artículo “[a] una educación y salud integral gratuita. A una educación y salud integral gratuita. A la comunicación en lenguaje alternativo. A trabajar en condiciones adecuadas, de acuerdo a sus posibilidades y capacidades, con una

conjunto de medidas para proteger a este grupo de personas. Se establecen penas de acuerdo a las políticas destinadas a erradicar todo tipo de “discriminación, maltrato, violencia y explotación a toda persona con discapacidad” (art. 71 I). También estas políticas institucionales se dirigen a adoptar los medios necesarios a esta población de acuerdo a las leyes y reglamentaciones. Y las Secciones IX y X corresponden a los derechos de las personas privadas de libertad. Y se concluye con el derecho de las usuarias y los usuarios y de las consumidoras y los consumidores. Comienzan los derechos de las personas privadas de libertad la función represiva sobre ellas precautelando su integridad. Se protege bajo estas circunstancias las garantías judiciales de las personas en estas condiciones. Se prevén los mecanismos a nivel estatal destinados entre otros a “la reinserción social” y acceso a la educación (art. 74 I). A la vez el Estado regula el último derecho a partir de criterios de la seguridad alimentaria:

remuneración justa que le asegure una vida digna. Al desarrollo de sus potencialidades individuales” (art. 70-2 al 5).

[a]l suministro de alimentos, fármacos y productos en general, en condiciones de inocuidad, calidad, y cantidad disponible adecuada y suficiente, con prestación eficiente y oportuna del suministro. A la información fidedigna sobre las características y contenidos de los productos que consuman servicios que utilicen (art. 75-1 y 2).

Por otra parte se regulan las vías de acceso de la

producción para garantizar a la población

consumidora principalmente la satisfacción de sus

necesidades. Se prohíbe toda restricción impositiva y

de aduana “en el territorio boliviano” con sus

salvedades (Cf. art. 76 II). No obstante se integra a

este conjunto de derechos sociales, bajo el Capítulo

Séptimo, “el derecho a la comunicación y el derecho

a la información” (art. 106 I). Al interior de este

artículo se disponen otros derechos en relación al

acceso a la comunicación. Se reconocen derechos en

específico para la función “de la prensa” garantizando

una reserva sobre sus fuentes en su actividad

periodística (Cf. art. 106 I). El artículo 107 obliga a

“[l]os medios de comunicación social” a la difusión de

disposiciones relacionadas a los fundamentos

ideológicos del Estado Plurinacional (Cf. art. 107 I).

Los contenidos de la información y criterios en estos

medios se ejercen en base a la verdad de los hechos y

principalmente a la autocensura de sus personeros. El

último de sus parágrafos promueve el funcionamiento

de la prensa comunitaria.

4. Derechos a la educación y a la cultura de las

Naciones IOC

Hace parte del Capítulo Sexto el derecho a la

educación, interculturalidad y derechos culturales. En

la primera Sección desarrolla este derecho en el marco

de las prioridades más esenciales de la gestión estatal

para la sociedad. La Constitución dispone entonces:

[l]a educación constituye una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado, que tiene la obligación indeclinable de sostenerla, garantizarla y gestionarla (art. 77 I).

El pueblo boliviano por medio de las instituciones está facultado para velar por “el sistema educativo” en todas sus etapas y a partir de ciertos principios (Cf. art. 77 II y III). El artículo 78 promueve una serie de principios en relación directa con la educación en la dimensión plurinacional. Promueve entre otras cosas un eje de estos principios principalmente sobre la descolonización 17 en su planificación. Esta función influye más principios sobre la patria. Y profundiza el reconocimiento de la tradición de las naciones preexistentes a la colonización. También en el proceso de acceso a este derecho tendrá como propósito “la formación integral de las personas” (art. 80 I). El área de este derecho está enfocada en la construcción de un pensamiento crítico. Con el reconocimiento de las naciones IOC se despliegan otros aspectos de este derecho. Se establece garantizando este derecho a las personas, por el Estado, en el artículo 81. Es de carácter obligatorio hasta “el bachillerato” (art. 81 I). La educación entre las proyecciones dispuestas por el

17 “La educación es unitaria, pública, universal, democrática, participativa, comunitaria, descolonizadora y de calidad” (art. 78 I).

Estado debe permitir a toda persona “plena igualdad” (art. 82 I). La Constitución establece políticas dirigidas a la población con “menos posibilidades económicas” con apoyo y gestiones en la agenda de las prioridades (Cf. art. 82 II). Corresponden al nivel central y los otros niveles del Estado elaborar directrices encaminadas a la profundización de este derecho. El Estado implementa una nueva agenda de políticas, por ejemplo, para “erradicar el analfabetismo” (art. 84). Entre las acciones afirmativas para grupos vulnerables y otros, se establecen planes o programas de un currículo “especial” (art. 85). En relación con el Estado Laico prescribe el artículo 86 “la libertad de conciencia y de fe de enseñanza en la religión” (art. 86). También es reconocida la tradición y cosmovisión de los pueblos ancestrales con preexistencia a la invasión colonial. Se regula asimismo el derecho a la libertad religiosa de las personas dentro del sistema educativo regular sea público o privado. Este sistema prevé la existencia de entidades “educativas de convenio con fines de servicio social” con la regulación del sistema público

y coordinación de las iglesias (Cf. 87). Por otro lado se contempla “el funcionamiento de unidades educativas privadas” de acuerdo al marco establecido para el currículo educativo público (art. 88 I). El artículo 89 dispone la conformación de una entidad estatal al margen del Ministerio de Educación con el

fin de llevar consigo auditorías a la gestión educativa.

La personalidad jurídica “de los institutos de

formación humanística, técnica y tecnológica” están reconocidos (art. 90 I). Y su funcionamiento se regula

de acuerdo a la ley de la Educación. Se resalta en esta

parte la inclusión “de los programas educativos a

distancia” con el fin de promover el desarrollo intelectual de la sociedad boliviana (Cf. art. 90 III). En el despliegue de este derecho, se encuentra la Sección

II con el título de Educación Superior. Desde el

artículo 91 al 97 se hace un desarrollo de políticas públicas y programas en función a esta dimensión del derecho a la educación. El artículo 91 establece el alcance de la educación superior en cuanto a la regulación de las políticas de su promoción dentro de la integración con los saberes ancestrales. Este nivel

superior 18 se diseña su conformación “intracultural, intercultural y plurilingüe” (art. 91 II). Dentro del artículo 92 se establece el funcionamiento del sistema universitario público en el marco de su autonomía administrativa y política. Y se consolida su funcionamiento a través de una entidad para representar con el sistema de “la Universidad Boliviana” (art. 92 II). El sector universitario se financia a través del nivel central asimismo de los niveles inferiores de administración de recursos. El artículo 93 establece que el sector universitario elabora planes de interacción social. Establece planes y programas de estudios descentralizados en relación ciudad y campo. Por otro se establece a iniciativa estatal están regulados otras instituciones a nivel de las comunidades indígenas. A la vez el artículo 94 regula el funcionamiento del sector privado en esta área de la educación. Se regulan su constitución y demás actividades “mediante decreto supremo” (art.

18 “La educación superior está conformada por las universidades, las escuelas superiores de formación docente, y los institutos técnicos, tecnológicos y artísticos, fiscales y privados” (art. 91 III).

94 I). Y no están autorizadas a emitir “[l]os títulos profesionales con validez en todo el país” (art. 94 II). El sector universitario público interviene en “todas las modalidades de titulación” (art. 94 III). Este sector de la educación es autosustentable a la administración estatal de recursos. Se establecen ciertos lineamientos en sus programas de interacción con la sociedad. El sistema universitario dirige políticas dirigidas a la difusión del conocimiento e idiomas nativos. Dentro del artículo 96 se dispone la dirección de la administración estatal sobre “el magisterio público” (art. 96 I). Se prevé en los estudios docentes su “actualización y capacitación pedagógica” (art. 96 II). Se implementan principios en el marco del Estado Plurinacional. En la última parte de esta Sección se desarrollan los estudios en los centros de postgrado con el fin de “la cualificación” de recursos humanos (art. 97). Entre las funciones de la educación de los postgrados se integran la “investigación científica” dirigida a generar cambios y transformaciones en el país (Cf. art. 97). Incorporando a la dimensión de la educación, dentro de la Sección IV, se dispone sobre

la función “de la ciencia y la investigación científica, técnica y tecnológica” en el país (Cf. art. 103 I). La planificación y elaboración se establece la tuición estatal en programas tecnológicos en áreas las de las comunicaciones. En coordinación entre las instituciones públicas y los pueblos ancestrales se dará prioridad a proyectos sociales. Se prioriza el interés de la sociedad en este campo interactivo “para fortalecer la base productiva e impulsar el desarrollo integral de la sociedad” (art. 103 III). La última Sección, en los artículos 104 y 105, está dirigida al deporte y recreación. Se establece como un derecho de toda la sociedad y la función pública se dirige a su financiamiento.

El derecho a la cultura de las naciones y pueblos IOC 19 se desarrolla en la Sección III. El fundamento de aquel

19 El Capítulo Cuarto de la Primera Parte de la Constitución dispone los derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos. Constituye una nación o pueblo IOC preexiste a la colonización en razón al territorio y rasgos comunes de ser un grupo humano con cultura. “En el marco de la unidad del Estado y de acuerdo con esta Constitución las naciones y pueblos indígena originario campesinos gozan de los

siguientes derechos: A existir libremente. A su identidad cultural, creencia religiosa, espiritualidades, prácticas y costumbres, y a

su

propia cosmovisión. A que la identidad cultural de cada uno

de

sus miembros, si así lo desea, se inscriba junto a la ciudadanía

boliviana en su cédula de identidad, pasaporte u otros documentos de identificación con validez legal. A la libre determinación y territorialidad. A que sus instituciones sean parte

de la estructura general del Estado. A la titulación colectiva de

tierras y territorios. A la protección de sus lugares sagrados. A crear y administrar sistemas, medios y redes de comunicación propios. A que sus saberes y conocimientos tradicionales, su medicina tradicional, sus idiomas, sus rituales y sus símbolos y vestimentas sean valorados, respetados y promocionados. A vivir

en un medio ambiente sano, con manejo y aprovechamiento

adecuado de los ecosistemas. A la propiedad intelectual colectiva de sus saberes, ciencias y conocimientos, así como a su valoración, uso, promoción y desarrollo. A una educación intracultural, intercultural y plurilingüe en todo el sistema educativo. Al sistema de salud universal y gratuito que respete su cosmovisión y prácticas y prácticas tradicionales. Al ejercicio de sus sistemas políticos, jurídicos y económicos acorde a su

cosmovisión. A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que ser prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En ese marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada

por

el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación

de

los recursos naturales no renovables en el territorio que

habitan. A la participación en los beneficios de la explotación de

los recursos naturales en sus territorios. A la gestión territorial

indígena autónoma, y al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables existentes en su territorio sin

perjuicio de los derechos legítimamente adquiridos por terceros.

A la participación en los órganos e instituciones del Estado. El

Estado garantiza, respeta y protege los derechos de las naciones

y pueblos indígena originario campesinos consagrados en esta

Constitución y la ley” (art. 30 II y III). Los últimos artículos, 31

y 32, establecen derechos de otros pueblos indígenas

se encuentra sobre “[l]a interculturalidad” en la relación de todo pueblo y organización social (Cf. art.

98 I). Es función estatal establecer directrices

destinadas al fortalecimiento “de culturas indígena

originario campesinas” (art. 98 II). A nivel de protección del “patrimonio cultural del pueblo boliviano” se regula su conservación prohibiendo su enajenación (Cf. art. 99 I). Sobre el patrimonio

cultural las políticas están dirigidas en general a su mantenimiento. Se consideran parte de este los repositorios documentales e históricos y otro tipo de yacimientos naturales. A la vez el siguiente artículo

100 reúne bajo la interculturalidad los conocimientos

y tradiciones de las culturas autóctonas. Se promueven las artes y los conocimientos de la sabiduría popular. Y se declara a ciertos lugares históricos como “patrimonio cultural de la humanidad” (art. 101). Por último se protegen en el artículo 102, de acuerdo a una

disposición especial, la autoría sobre la propiedad intelectual mediante su registro.

incomunicados con el resto de la población y de las comunidades afrobolivianas.

IV. Acciones de defensa y de inconstitucionalidad

Esta parte corresponde al Capítulo Segundo del Título IV, con el nombre de Acciones de Defensa. Se establecen cinco acciones de defensa de acuerdo a la Constitución y al Código Procesal Constitucional. Por otro lado se incluyen a las acciones abstracta y concreta de inconstitucionalidad. Estas acciones son la acción de libertad ‒sustituyendo al hábeas corpus‒ la acción de amparo constitucional, de protección de privacidad. La Constitución de 2009 incorpora además la acción de cumplimiento y la acción popular. Se dispone el trámite en general de estas acciones de acuerdo con el artículo 29 del Código Procesal Constitucional. Este artículo dispone, exceptuando la acción de libertad, que estos procesos ante la instancia

constitucional se interponen por escrito. De esta manera los funcionarios administrativos del juez unipersonal o colegiado elevaran “un acta que contenga la relación de los hechos” (art. 29-1).

1. Acción de libertad

La Sección I del Capítulo Segundo comienza explicando la naturaleza de esta acción. El elemento incorporado en esta parte ‒que evocan los accionantes‒ es la “vida” como un presupuesto para la tutela del cuerpo colegiado de garantías constitucionales (Cf. art. 125). También es un elemento para su procedencia la persecución ilegal a su persona. Esta parte prevé otro presupuesto de vulneración del debido proceso e ilegal privación “de libertad personal” (art. 125). El fin de la tutela de la acción de libertad es por parte de estos tribunales 20 restituir o precautelar los presupuestos de líneas arriba. Su presupuesto tiene carácter sumarísimo. Una

20 La Constitución manda está de conocer acciones de libertad “ante cualquier juez o tribunal competente en materia penal” (art. 125) bajo esta prelación otros tribunales de garantías.

vez presentada la acción el tribunal competente dispone al efecto el lugar y la fecha para realizar “la audiencia pública” (art. 126 I). La prosecución de su trámite establece la presencia de quien haya incoado esta tutela constitucional “dentro de las veinticuatro horas de interpuesta la acción” (art. 126 I). O cuando el caso así lo mande se “dispondrá que la persona sea conducida a su presencia o acudirá al lugar de la detención” (art. 126 I). Por su lado la parte accionada y otros terceros deben ser citados imperativamente de acuerdo al procedimiento. Al tratarse de una acción de tutela con mayor prioridad no puede suspenderse. Y a falta de la parte accionada se establece “su rebeldía” (art. 126 II). El resto de parágrafos disponen sobre las resoluciones de los tribunales valorando presupuestos de la acción. El siguiente artículo 127 establece el cumplimiento, bajo apercibimiento de sanciones penales, de tales resoluciones judiciales.

2. Acción de amparo

Dentro de la siguiente Sección II, se encuentra la acción de amparo constitucional. Comienza esta parte estableciendo la composición de elementos para plantear la tutela judicial “que restrinjan, supriman o amenacen restringir o suprimir los derechos” (art. 128). Su trámite se establece con el planteamiento de parte del accionante o “por otra a su nombre con poder suficiente” también se legitima a otros personeros del Estado (Cf. art. 129 I). El tiempo para su interposición es de un “máximo de seis meses” desde el momento de la conculcación incoada o con la impugnación del actuado final (Cf. art. 129 II). En los parágrafos III se establece la relación procesal con la citación de la parte accionada, con un “plazo de cuarenta y ocho horas” después de su planteamiento (art. 129 III). Los parágrafos IV y V establecen el contenido y el acatamiento de las resoluciones de acuerdo a la valoración de lo expuesto por las partes. Las resoluciones de estas audiencias, sin que sean objeto de incumplimiento inmediato, son revisadas. Se dispone “ante el Tribunal Constitucional

Plurinacional en el plazo de veinticuatro horas siguiente a la emisión del fallo” (art. 129 IV). En el Código Procesal Constitucional se legitima a ciertas personas y representantes para plantear esta tutela. Están las personas naturales o colectivas con mandato o sin él, los representantes de instituciones encargadas de la defensa del Estado y de la sociedad. Se legitima entonces al “Ministerio Público. La defensoría del Pueblo. La Procuraduría General del Estado. La Defensoría de la Niñez y Adolescencia” (art. 52). Esta acción tiene un carácter de “subsidiariedad” con su excepción o inmediatez dentro del parágrafo II (Cf. art. 54).

3. Acción de protección a la privacidad

La siguiente Sección III dispone sobre el carácter y trámite de la acción de protección de privacidad. En sustitución del recurso de hábeas data esta acción protege las restricciones contrarias a la ley para acceder a plataformas de información. Esta acción trata sobre el mecanismo efectivo de garantía de

ciertos derechos de la personalidad. El alcance de protección de derechos se diferencia a la del amparo constitucional en cuanto a la delimitación de aquellos. Se articula la protección de esa acción sobre la inviolabilidad de la documentación de las personas con sus excepciones. La intervención del Estado debe ser mínima, en una central concentrada. En su defecto debe garantizar el derecho a la comunicación. Contienen estas plataformas “datos registrados por cualquier medio físico, electrónico” u otros (Cf. art. 130 I). El parágrafo II protege la fuente periodística estableciendo su inviolabilidad. Tanto las personas naturales como las colectivas están facultadas para plantear esta acción. Los artículos 59 y 60 del Código Procesal Constitucional establecen la legitimación para plantear esta acción. Los causabientes de su causante cuando se consideren vulnerados los derechos “a la privacidad, imagen, honra y reputación” (Código Procesal Constitucional, 2012:

art. 59-2). Y tienen esa legitimidad otros representantes de entidades del Estado. De acuerdo con su trámite la tutela de esta acción se remite a la

del “Amparo Constitucional” (art. 131 I). Con los efectos de la declaración de procedencia se revela corrige o se deja sin efecto la información objeto de esta acción. Los parágrafos III y IV contienen las etapas revisora y de resolución deben ser de cumplimiento imperativo.

4. Acción de cumplimiento y popular

Las dos últimas Secciones V y VI corresponde a la acción de cumplimiento y la acción popular. La primera se establece con el fin de resguardar la aplicación de la legislación “omitida por parte de Servidoras o Servidores Públicos u Órganos del Estado” (2012: art. 64). La procedencia de esta acción está dispuesta a lo largo del artículo 134 en sus cinco parágrafos. Su legitimación está atribuida a todas las personas con mandato o sin él. Se interpone en estrados de jueces y tribunales colegiados competentes “y se tramitará de la misma forma que la acción de Amparo Constitucional” (2009b: art. 134 II). Al igual que en las otras acciones de defensa, se

establecen las condiciones de la resolución en el acto

de realización de esta acción. La valoración de esta

resolución toma la exposición a cargo del accionante y los informes de la parte accionada. Por insuficiencia

de esta última se ponderan los hechos expuestos de la

parte accionante. Los otros dos parágrafos IV y V tiene cumplimiento obligatorio despachando la resolución a la etapa revisora. Por su parte, en la

Sección VI, los artículos 135 136 constituyen la base

de la acción popular. La novedad que incorpora la

acción popular se establece en el marco de protección

de una nueva dimensión de derechos sociales. Estos se

relacionan con la protección medioambiental, patrimonial y otros derechos debido a su destrucción

o alteración por cualquier persona o entidades

estatales. Su interposición se determina en del período preexistente de afectación de estos bienes. La interposición de esta acción es de carácter inmediato y “no será necesario agotar la vía judicial o administrativa que pueda existir” (art. 136 I). Se legitima para plantear esta acción a todas las personas por sí mismas o en representación de un movimiento.

Y obligatoriamente deben interponer las instituciones encargadas de la defensa del Estado y de la sociedad. Su trámite es subsidiario al de “la Acción de Amparo Constitucional” (art. 136 II).

5. Acciones de inconstitucionalidad

Por otra parte este parágrafo desarrolla la acción de inconstitucionalidad en Sección IV del Título IV de la Constitución. Los artículos 132 y 133 constitucionales se legitima a las personas naturales o jurídicas y públicas para su presentación. Se legitima a las personas en general perjudicadas “por una norma jurídica contraria a la Constitución” (art. 132). El fallo declarando inconstitucionales los preceptos “de una ley, decreto o cualquier género de resolución no judicial” tienen efectos derogatorios o abrogatorios (Cf. art. 133). Se contemplan dos acciones de inconstitucionalidad una abstracta y la otra concreta de acuerdo con el Código Procesal Constitucional. Están establecidas dentro del Título III ‒desde el artículo 72 al 84‒ de la Ley N° 254 de 5 de julio de

2012. Por su parte las acciones abstractas impugnan

todo tipo de disposiciones del ordenamiento jurídico

sean “leyes, estatutos autonómicos, cartas orgánicas,

decretos” (2012: art. 73-1). Las otras acciones

concretas se establecen dentro de la vía “de un proceso

judicial o administrativo” (art. 73-2). Y el fallo

judicial o administrativa esté sujeto al marco

constitucional de las normas. Volviendo a la acción

abstracta, se legitima a las siguientes autoridades para

interponerla:

la Presidenta o Presidente del Estado Plurinacional, cualquier miembro de la Asamblea Legislativa Plurinacional, cualquier miembro de las Entidades Territoriales Autónomas, las máximas autoridades ejecutivas de Entidades Territoriales Autónomas, así como la Defensora o el Defensor del Pueblo (art. 74).

La etapa de admisión de esta acción se relaciona con

el principio de informalismo en los procedimientos

constitucionales. Y las omisiones formales deben ser

aceptadas por la Comisión de Admisión del Tribunal

Constitucional Plurinacional. Y “podrán ser

subsanadas en el plazo que establezca el Tribunal” (art. 75). Después de presentarla debe ser “[a]dmitida la acción” con el fin de comunicar al ente generador de esa norma (Cf. art. 76 I). Con el tiempo establecido para su comunicación, se despacha a la sala que corresponda para fallar en el período de “cuarenta y cinco días siguientes” (art. 76 II). Esta resolución emitida por el Tribunal Constitucional Plurinacional debe fundarse ‒dice la Ley N° 254‒ sobre “la vulneración de cualquier precepto constitucional” (art. 77). La resolución causa estado en relación a “la constitucionalidad o inconstitucionalidad” de las normas del ordenamiento nacional (art. 78 I). En ese sentido la primera declaración imposibilita nuevamente su recurribilidad. La segunda declaración de una disposición legal o administrativa alcanza la autoridad de ejecutoria. Sobre “[l]a inconstitucionalidad total” causa efectos abrogatorios de la norma recurrida (Cf. art. 78 II-3). Y “[l]a inconstitucionalidad parcial” debe declarar la derogatoria de una parte específica de la ley u otra disposición normativa dejando en vigencia el resto

(Cf. art. 78 II-4). En la declaración de “inconstitucionalidad” de disposiciones secundarias de la disposición normativa se incluyen en la declaración de base (Cf. art. 78-5). Por otro en la acción concreta de inconstitucionalidad, en el Capítulo Tercero del Título III de este Código, se da legitimación a los jueces y otras autoridades. Se demanda esta acción entonces “de oficio o a instancia de una de las partes” (art. 79). En base a la resolución en el plano jurisdiccional u otro se sujeta a la interpretación constitucional. De acuerdo a su planteamiento se establece ‒a pedido de las partes‒ ante las instancias correspondientes previamente competentes. Y se comunica según el asunto al órgano generador de la norma en cuestión con un período para la respuesta. A la espera de su comunicación en el plazo dispuesto por el artículo 80 II se decide o no plantear este procedimiento constitucional. Ingresando el procedimiento jueces u otras autoridades elevan las resoluciones al órgano de control de la constitucionalidad. Cuando jueces y otras autoridades pasen a conocimiento del “Tribunal

Constitucional Plurinacional se realizará a efectos de su revisión por la Comisión de Admisión” (art. 80 III). El siguiente parágrafo establece la continuidad de la causa ordinaria o administrativa en forma principal. La improcedencia in limine pasa “en consulta al Tribunal Constitucional Plurinacional, de oficio, en el plazo de veinticuatro horas” (art. 80 IV). Se regula este procedimiento limitando su interposición a “una sola vez en cualquier estado de la tramitación del proceso judicial o administrativo” (art. 81 IV). Se prohíbe demandar con este trámite de puro derecho sobre el resto de procedimientos establecidos en este Código. Cuando esta demanda prosiga en su curso, en carácter devolutivo, la causa ordinaria o administrativa prosigue resolviéndose con el fallo. Lo último debe esperarse “mientras se pronuncie el Tribunal Constitucional Plurinacional” (art. 82). En la etapa de revisión son examinados en su admisión y denegando su trámite pasa a conocimiento de “la Comisión de Admisión” para corroborarla o admitirla (Cf. art. 83 II). Las resoluciones que pesan sobre esta clase de procedimiento tienen “los mismos efectos

establecidos para la Acción de Inconstitucionalidad Abstracta” (art. 84 I). Y se conmina, a consecuencias penales, a “[l]as Servidoras y Servidores Públicos” a cumplir estas resoluciones (Cf. art. 84 II).

COLOFONES

¿Una interpretación posterior a la ley?

La construcción del discurso jurídico

“… el Tribunal Constitucional Plurinacional aplicará como criterio de interpretación

con preferencia, la voluntad del constituyente,

de acuerdo con sus documentos, actas y resoluciones,

así como el tenor literal del texto”

(Constitución Política del Estado, 2009: art. 196 II)

El presente ensayo tiene por objetivo discurrir sobre la interpretación judicial como una creación del Derecho. Para hablar de una interpretación constitucional es necesario partir de un razonamiento por discreción a nivel de la valoración judicial. La

decisión primero de un fallo judicial conforma coherentemente una prosa de argumentos.

De esta relación anteriormente deriva por ejemplo la literalidad en la argumentación de los jueces. En otras palabras se dice del juez como la voz muda de la ley. Asimismo Montesquieu en su célebre concepto de división de los poderes, separa al Poder judicial como neutro. No obstante a la vez conoce y decide hoy por hoy sobre los variados incluyendo los políticos.

Y este artículo está compuesto de dos partes. Con ‘Las principales interpretaciones jurídicas’ se muestran los sentidos de la interpretación de tipo constitucional. Y ‘La argumentación del discurso jurídico’ plantea la forma de los razonamientos judiciales. En ese sentido se identifica un razonamiento en el juez frente a un problema concreto.

1. Las principales interpretaciones jurídicas

De esta manera, como antecedentes, surge la ‘Exégesis’ como un medio de entendimiento de la norma en el sentido literal de su texto. Y el otro medio se consolida por la voluntad del legislador. Uno de los precursores de la exégesis de textos jurídicos es J.J. Rousseau principalmente en la relación entre el ‘representante’ y la ‘ley’.

En este sentido, gran parte de la doctrina europea del siglo XIX llega a un consenso sobre esta metodología de la exégesis de textos. Y, ¿qué son las lagunas jurídicas? En términos simples son vacíos en la interpretación de una norma. “Se han inventado las ‘lagunas’ para hacer creer al juez que solo puede hacer uso de su arbitrio, cuando el legislador no ha previsto el caso concreto sometido a su conocimiento” (Vallado, 1972: 135). En este punto no es suficiente la simple exégesis de los articulados de la norma. Originando el surgimiento de la denominada ‘Escuela Libre del Derecho’, el juez puede buscar un

argumento razonable. Este tipo de investigación se

vincula a la aplicación de una lógica formal. Estos

argumentos fundamentan las obscuridades o lagunas

jurídicas, las contradicciones y las analogías. Y surge

en la reciente jurisprudencia constitucional una

‘integración’ de derechos. Así fija este precedente el

Tribunal Constitucional Plurinacional 21 en la SCP

0121/2012:

Los derechos al uso, goce y disfrute, forman parte del contenido esencial del derecho a la propiedad, el cual es de aplicación directa, por tanto, la negativa de desapoderamiento realizada por autoridades judiciales en ejecución de fallos, afecta el principio de razonabilidad e implica la afectación de la garantía de prohibición de limitación arbitraria del derecho de propiedad (TCP T-I, 2015:

173).

Por otro están las otras versiones sobre la

interpretación judicial en la tradición alemana. En el

método histórico, para Carl von de Savigny, se

cuestiona la inamovilidad del Derecho. Y una nueva

‘Escuela de los Conceptos’, para Ihering, se valora en

21 De ahora en adelante se designa con la sigla ‘TCP’.

relación a la jurisprudencia. Pues las anteriores teorías fueron objeto de refutación buscando en la realidad de

los fallos. Y llegando hasta Hans Kelsen, se forma de

una nueva interpretación constitucional genérica a una

concreta en la sentencia o simple voluntad del juez. Para Kelsen atraviesa la jerarquía de la norma desde

lo

genérico en el Texto de la Constitución. Pasando a

un

segundo estrato de la ley está en sentido concreto.

Y

los Decretos Supremos, Resoluciones y otras

forman la interpretación todavía más concreta. En esta

estructura de jerarquía kelseniana sitúa a las sentencias en cuanto a la sola voluntad. En los Estados Unidos de Norteamérica surge el movimiento del ‘Realismo jurídico’. Se denomina como el encuentro

de los textualistas vs los no textualistas. De ahí sale la

proposición que el juez debe resolver de conformidad

a su sana crítica. Tomando en cuenta los otros

conocimientos, este juzgador resuelve como puede.

Por ejemplo para Herbert L.A. Hart comprendiendo

los casos fáciles, no se los interpreta, se los subsume.

Y los casos difíciles se interpretan con una decisión

discrecional. En cambio, John Austin distingue en

Como hacer cosas con las palabras (2004) a los

‘constatativos’ de los ‘realizativos’. De esta forma se

traducen los ‘performativos’ con el objeto de

encontrar en la imposición de una falacia descriptiva,

o sea, reducir el lenguaje a los constatativos. ¿En qué

consisten los realizativos? Siguiendo a John Austin

los realizativos “se disfrazan” en las creaciones

lingüísticas (Cf. Austin, 2004: 48). En otras palabras:

[s]e pueden hallar expresiones que satisfacen estos requisitos y que, sin embargo: A) no ‘describen’ o ‘registran’ nada, y no son ‘verdaderas o falsas’; y B) el acto de expresar la oración es realizar una acción, o parte de ella, acción que a su vez no sería normalmente descrita como consciente en decir algo (2004:

49).

A diferencia de estas corrientes en la versión más

iusnaturalista Ronald Dworkin innova con su ‘método

de la ponderación’. En la disputa del positivismo de

Hart con la propuesta de Dworkin se consideran las

divergencias en los siguientes aspectos. Para Dworkin

en

ese debate parte de la predictibilidad de principio

de

la seguridad jurídica. Como segundo presupuesto

está el carácter democrático. Señalando la previsión

de Hart como una normatividad de reglas. Más bien la

‘Ponderación’ del ‘juez Hércules’ puede encontrar la

respuesta de un acto de voluntad en la conformación

jurídica.

En esta línea, para Robert Alexy, la ‘Ponderación’ es

asumida por el principio de proporcionalidad. La

‘ponderación’ es la balanza de las reglas y principios

en base a una sistematización de estos argumentos. La

obra de Alexy conforma una teoría del discurso

jurídico en la argumentación así:

Una teoría del discurso puede ser empírica, analítica y/o normativa. Es empírica cuando ella, par aponer algunos ejemplos, se describen y explican la correlación de determinados grupos de hablantes y el empleo de determinados argumentos, Es analítica, cuando en ella se trata de la estructura lógica de los argumentos realmente utilizados y de los argumentos posibles. Finalmente, es normativa cuando en ella se establecen y fundamentan criterios para la racionalidad del discurso (Alexy, 1997: 177-178).

En la aplicación de los fallos se tiene una regularidad al someter a una ponderación a la sentencia a su favor. Sobre esta base los jueces deben construir las líneas de jurisprudencia. A primera vista se cree, en que el caso concreto es A, pero la jurisprudencia y la norma dicen lo opuesto. Las diferencias entre la ‘Vinculatoriedad’ y la ‘Obligatoriedad’ de estas resoluciones está en la estructura argumentativa. Entonces una Sentencia Constitucional Plurinacional tiene en la primera parte la deducción del accionante. Le sigue la respuesta del o de los accionados. En esta estructura continúan los ‘Hechos Probados’. En la segunda parte están los ‘Fundamentos Jurídicos del Fallo’. Constan de dos conjuntos argumentativos de la ‘Ratio Decidendi’ y de un ‘Obiter Dictum’. La ratio decidendi es vinculante en su totalidad y un obiter dictum se conforma de dichos al pasar sin ser aplicable al caso concreto. Por otro lado está el ‘Decisum’, el lugar de la ‘Obligatoriedad’ para efectos entre las partes.

2. La argumentación del discurso jurídico

El conocimiento de las normas o reglas jurídicas se definen a partir de las distintas formas de la argumentación. El fin de argumentación es convencer explicando el porqué de ese acto de voluntad. A través de la interpretación puede comenzar el proceso de argumentación. No solo a través de la interpretación de los textos se llega también con los medios de la ponderación. Entonces, ¿qué es argumentar? Se explican las razones para una forma determinada de actuar. Una de ellas explica y la otra afirma los argumentos que sean capaces de justificarse por sí mismos. Pues por este medio se aducen o alegan los argumentos. El argumento es un razonamiento que afirma o niega una proposición. Se razona entonces para probar o demostrar algo y convencer al otro. ¿Cómo se construyen los argumentos? El medio más idóneo es el silogismo. Pero el juez debe construir una razón más allá del silogismo formal. Debe ordenar las razones del debate jurídico, primero, con los hechos. Acto seguido debe defender su tesis principal y relacionarla a la exposición de los argumentos.

Finalmente debe llegar a las conclusiones. Los argumentos se ordenan a partir de la lógica, la retórica, la tópica, la hermenéutica una analítica y otra dialéctica. Comenzando con la lógica, esta permite demostrar el sentido más proporcional de sus razonamientos. A su paso, la retórica estudia el modo de usa el lenguaje aplicable a una funcionalidad persuasiva. La tópica, como generalidad, se inserta a los argumentos cuando la postura de una tesis está muy limitada. Su inclusión en las premisas más débiles demuestra unas determinadas conclusiones. Por su parte la hermenéutica o interpretación conduce a una argumentación más grande. Su estructura inicia como el encabezado con la exposición de los hechos. Para que después se haga la valoración o su calificación. Entonces los hechos son reconducidos a la disposición infringida o invocada. Finalmente se establece la decisión o lugar de las consecuencias. La hermenéutica jurídica se aplica para probar los límites de los operadores judiciales. Este método da el espacio a la retórica como el instrumento permanente de la argumentación. La analítica es una forma de

descomposición del todo en las partes. En la argumentación jurídica es un procedimiento deductivo. Y sobre la dialéctica hegeliana se fundamenta en el autodesarrollo subjetivo del sujeto. En el Derecho resuelve las contraposiciones argumentativas. Como un método está encadenado a la contradicción ‒o la nada como la autonegación parcial‒ de la tesis. Después se encuentra la conservación para dar lugar a una superación de la autoconconciencia entre lo individual y la relación general.

Entonces los argumentos se dividen en los fuertes y débiles. Los primeros hacen parte de una lógica deductiva y otros se construyen en la retórica de los tópicos. Con los razonamientos de la Lógica se construyen los argumentos legítimos. El primero es el de identidad, después el de contradicción, las discrepancias y una deducción. También están las analogías con el argumento causal, el de incompatibilidad y el de autoridad. Es la tradición de

los tribunales en la historia para aplicar a otros sistemas jurídicos.

También están los argumentos débiles o llamados ilegítimos enfocados en relación más bien con las tautologías y las emociones. Primero se encuentra la petición de principio. Simplemente reitera lo dicho sin embargo no es una proposición de conclusión. Posteriormente están las afirmaciones consecuentes que tratan más juicios de valor, por ejemplo, las personas que cumplen la ley están en libertad. Así comienza la premisa mayor. Por tanto cumplo la ley, sin embargo el argumento es débil e incluso falso. Siguen entre las argumentos las generalizaciones apresuradas, pero su contenido es impropio y absurdo. Porque se generaliza con algo que se desconoce. Y en esta prosa aparece el argumento a consecuencia, o sea, a lo que se da por supuesto. Sucede antes algo y en este argumento se piensan las consecuencias o los efectos. Y depende de la premisa al desarrollar el acontecimiento. En ese enfoque y otros más ciertos autores defienden este tipo de argumento con la lógica

deductiva. Y otro grupo de autores cuestiona que los argumentos jurídicos basados en la lógica formal. Este grupo de autores son a ultranza positivistas y su objetivo apunta a la igualdad. Los debates sobre la argumentación empiezan con el debate del Constitucionalismo Social. Porque se necesita de una adecuación del Derecho de ir, de parte del juez, más allá en la aplicación de la ley.

En una primera etapa del discurso del Derecho no existe tal. Promovida la Revolución Francesa de 1789 los jueces son compelidos a no motivar sus fallos. Repitiendo líneas arriba, solo son la boca muda de la ley. Pasada esta etapa con el Estado liberal o legal se consolida sobre el principio de la seguridad jurídica privilegiando el aspecto deductivo. En una comparación apodíctica el Derecho es casi como la Matemática. El comportamiento de juez es previsible reproduciendo la previsibilidad desde la argumentación. También hay una imposición del legislador. La tercera etapa rompe con este sistema, en la función del juez de buscar en cada caso concreto

una condición equitativa y justa. Este rompimiento inviabiliza la aplicación de los sistemas jurídicos como el positivista. El juez tiene que ser justo. Es el fin de este discurso jurídico aunque la ley le ponga límites para atender las diferencias. En todo caso el juez no puede limitarse a la norma aplicable al caso. Al buscar una decisión justa equitativa y razonable asume con argumentos prioritarios de justicia. ¿En qué consiste esto? El juez tiene que buscar argumentos de justicia. La argumentación posterior a la Segunda Guerra Mundial, en el sistema europeo, transita del Estado legal al Estado Constitucional. Es decir, la Constitución le da sentido a todo el ordenamiento jurídico. Es un viraje de ciento ochenta grados en la transformación de los Estados europeos. El recurso de la argumentación se da con el Estado Constitucional y en relación con el orden jurídico. El debate sobre este constitucionalismo primero en Europa origina un pluralismo jurídico. En esta parte del mundo surge un Neoconstitucionalismo Latinoamericano. Se trata del momento interpretativo más importante sobre la ruptura con el anterior orden. La argumentación

jurídica utiliza un modelo teórico estándar. Y crea una hipótesis reproduciendo los contenidos en base a los hechos originados. Por ejemplo así la realidad social se entrelaza con el Derecho en el cambio.

A continuación se muestran las etapas de la argumentación hasta el nuevo Estado Constitucional. Comenzando por los momentos surge el primero o Estado legal asumiendo al positivismo en su base. Pues lo que sirve a este último es la norma y en este período no se habla propiamente de un Constitucionalismo. Surge con la Revolución Francesa bajo el concepto de Legalidad sobre una división de poderes y la reserva de la ley. Se asume este momento con todas las consecuencias de los principios del Estado liberal. El segundo momento reconoce los derechos de la burguesía emergente. Concede además ciertos derechos a esta clase en ascenso, la Constitución rige el nuevo contrato social. Implica hablar de un nuevo pluralismo en convivencia e intervención de la teoría kelseniana. Así se forman estos dos modelos estatales uno legalista y el otro

también liberal con más participación. Se llega al tercer momento del Constitucionalismo Social o del Estado Social de Derecho. En este período se introduce la noción de igualdad material. Y rompe metodológicamente con el positivismo, en ese plano las normas constitucionales ya no son reglas. Pues el legislador pierde el monopolio del ordenamiento jurídico. Ahora lo detenta el poder jurisdiccional, primero, el Tribunal Constitucional como legislador negativo. En esta corriente el Tribunal Constitucional también es legislador positivo o colegislador y constituyente permanente. Por tanto el juez deja de ser la boca de la ley. E incorpora una forma de activismo judicial a partir del Constitucionalismo Social. Los derechos sociales y culturales indirectamente se aplican en un activismo judicial. Este Constitucionalismo parte de la lectura de los nuevos movimientos sociales. Y además distingue en la valoración del juez al deber ser y al ser. En esa línea no basta el contenido de las normas para el derecho justo de una reparación integral. Estos elementos son revolucionarios desde el punto de la argumentación.

Porque el juez basa su decisión en que cada caso es diferente en los hechos.

Un nuevo giro constitucional cambia con el análisis del Derecho y de las diferentes formas de interpretación. Para llegar a algunas consideraciones debe responderse a, ¿qué es el Derecho? Para esta definición hay que considerar los instrumentos de interpretación del mismo Derecho. Pues el Derecho es ‒según sus palabras‒ una respuesta clara de disposición para aplicar la voluntad del legislador. Entre las múltiples opiniones especializadas, el Derecho es lo que la sociedad asume en cuanto a su sentido histórico y sociológico. Principalmente hay dos bloques teóricos sobre la naturaleza del Derecho, uno es el iusnaturalista y el otro el iuspositivismo. En el iusnaturalismo se reconoce la preexistencia de los derechos y de la moral. Esta es asumida como calidad material. A lo que es justo siempre hay un elemento valorativo. El iuspositivismo determina el contenido del Derecho a las formas normativas. Están determinadas por su jerarquía desde la Constitución,

las leyes, los decretos y otros. Es el conjunto de normas impuestas por el órgano con monopolio de la fuerza. En este bloque el juez es el operador jurídico neutral. Ahora se relaciona también el contenido material del Derecho en correspondencia con el deber ser. Tiene lugar entonces un nuevo Positivismo Conceptual o Metodológico. Asume con el Iusnaturalismo la identidad del derecho en objetivo en oposición al Derecho subjetivo. Logra individualizar con su método los principios de justicia, principios universales. Y hace que el Derecho formal doblegue y reconduzca a las diferentes realidades sociales. Se condiciona en sus valores morales de acuerdo a los contextos territoriales. Sin embargo el elemento formal no es anulado en los límites y obligaciones de los jueces. El Derecho en el Positivismo es descriptivo. Pero la ciencia jurídica no se limita a eso, tiene que entrar a la valoración en la fórmula del ‘juez = deber ser ‒ ser’.

la

argumentación, en el ‘Common Law’ el juez es

Siguiendo

con

las

etapas

de

la

teoría

de

siempre el protagonista de las historias judiciales. Este sistema de costumbres y precedentes forma la base para la seguridad jurídica. Formalmente el Derecho no respeta a los elementos del sistema codificado. Por ejemplo, el sistema norteamericano surge a través del movimiento del Realismo jurídico. En base a esta elaboración subjetiva del juez el Derecho es parte de su argumento. En otras palabras ‘el Derecho es lo que el juez dice que es’. De alguna manera es Derecho cuando la normas que lo integran gozan de plena validez. También pueden ser las normas aplicadas de parte del juez. A ese proceso se llama la Constitución material a través de los análisis de las disposiciones sobre todo de los principios. Pero, ¿qué es la Constitución material? Es un método para determinar a qué órgano pertenecen las disposiciones valoradas. Por su parte permite sacar conclusiones de los elementos puestos a la valoración. Difícilmente se reconducen las certezas del Derecho. Porque siempre se pude argumentar coherentemente.

La conexión entre la argumentación jurídica y la potestad de los jueces está en última instancia en sus decisiones. Se considera, v. gr., en Bolivia al Tribunal Constitucional Plurinacional como un órgano independiente del órgano judicial. Desde el punto de vista de la voluntad del Constituyente crea Derecho dentro de un límite interpretativo. El juez opta por un argumento y creando un significado no explícito de lo presupuestado. Está más allá de la capacidad normativa del legislador. Estos son procedimientos lógicos de argumentación a partir de parámetros de certeza. Estas decisiones siguiendo las creaciones jurídicas pueden ser justas en circunstancias de arbitrariedad. Por tanto el órgano de Control de Constitucionalidad no debe tomarla en cuenta. Cuando la decisión cambia el sentido de la Constitución se restringe esta posibilidad de creación jurídica. Por ejemplo, se dispone abierta en los EE.UU. o en la Constitución de Bolivia su carácter desarrollado. Estas posibilidades demuestran la importancia de la motivación de las sentencias. En todo caso es un punto de coherencia interpretativa

cuando el juez toma un criterio determinado. ¿Cuál es su límite? Es un punto central de la argumentación limitado por el propio entendimiento humano.

En defensa del ‘Proceso de Cambio’ para la opinión pública 22

del ‘Proceso de Cambio’ para la opinión pública 2 2 El reciente 15 de febrero pasado

El reciente 15 de febrero pasado se posesionó a los nuevos vocales de las Salas Constitucionales en la organización de los tribunales departamentales de justicia. Se consideró y estudió aquella reforma motivada en conclusiones de la Cumbre Judicial. Sin embargo se observan una profunda preocupación después de la promulgación primero de la Ley N° 1104 de 27 de septiembre de 2018. Y, pues, arrastra observaciones en las modificaciones del artículo 4° de

22 Artículo solicitado en el periódico Correo de Sur publicado el 23 de febrero de 2019.

la Ley N° 1139 del 20 de diciembre de 2018. Parece más un vil atentado a las instituciones del Estado Plurinacional y a la administración bajo el ‘Proceso de Cambio’ a la cabeza del Presidente Evo Morales. ¿A quién entonces se le debe atribuir la escritura falaz en la Ley N° 1104? Hay responsables frente al ‘Proceso de Cambio’ y a los Movimientos Sociales. La sociedad, en defensa del ‘Proceso de Cambio’, debe conocer el origen de estos proyectos de Ley. Al parecer todo señala como responsables de aquel proyecto al Presidente y Sala Plena del Tribunal Constitucional Plurinacional. La sociedad debe saber del carácter eminentemente jurisdiccional de la citada norma. Sin embargo hay que cuestionar al institucionalismo neutro de estas autoridades similares a las políticas neoliberales. Bajo el slogan de la ‘gobernabilidad’ no solo privatizaron las empresas del Estado. Intervinieron las instituciones, de la cooperación internacional, del anterior Poder Judicial. Fueron programas de imposición de ONG’s o de agencias como la USAID. Por menos desde 2008 Bolivia es un país libre de las ONG’s. Y a la vez es

soberano frente a las agencias del imperio en el caso de la USAID o de la Unión Europea como la GTZ entre otras.

A continuación se exponen los motivos de esta declaración pública en contra del texto de las dos leyes. Primero se muestra que las dos normas impugnadas son objeto de una declaración de inconstitucionalidad. Después se argumenta sobre la vulneración de normas constitucionales, del orden internacional y del resto de leyes.

1. Vulneraciones a la Constitución en las Leyes N° 1104 y 1139

Hay que impugnar toda norma contraria a la propia Constitución Política del Estado, al Bloque de Constitucionalidad y demás leyes. El objeto de la Acción de Inconstitucionalidad recae contra “cualquier género de resolución no judicial” (Bolivia, Constitución Política del Estado, 2009: arts. 132 y

133. Conc. Ley del Tribunal Constitucional

Plurinacional, 2010: art. 28 I-1, Código Procesal

Constitucional, 2012: arts. 72 y 73-1). En este asunto

se deducen las Leyes N° 1104 de 27 de septiembre de

2018 y la N° 1139 de 20 de diciembre de 2018.

Por una parte se transcribe in extenso la norma

vulneradora de la Constitución de 2009, es decir, los

ocho artículos y la disposición adicional única de la

Ley N° 1104:

LEY DE 27 DE SEPTIEMBRE DE 2018 N°

1104

EVO MORALES AYMA PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA Por cuanto, la Asamblea Legislativa Plurinacional, ha sancionado la siguiente Ley:

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA

PLURINACIONAL,

DECRETA:

ARTÍCULO 1. (OBJETO). La presente Ley tiene por objeto crear Salas Constitucionales dentro de la estructura de los Tribunales Departamentales de Justicia, con dependencia funcional del Tribunal Constitucional Plurinacional.

ARTÍCULO 2. (COMPETENCIA). I. Las

Salas Constitucionales son competentes para conocer y resolver:

a) Acción de Libertad;

b) Acción de Amparo Constitucional;

c) Acción de Protección de Privacidad;

d) Acción de Cumplimiento;

e) Acción Popular;

f) Otras previstas en la Ley N° 254 de 5 de

julio de 2012, “Código Procesal Constitucional”, para jueces y tribunales de

garantías.

II. Por mandato constitucional, las Acciones

de Libertad también podrán ser interpuestas ante jueces y tribunales en materia penal. ARTÍCULO 3. (ÁMBITO TERRITORIAL). I. Las Salas Constitucionales serán competentes para conocer y resolver las acciones referidas en el Artículo 2 de la presente Ley, por hechos generados en las ciudades capitales de departamento y los municipios que se encuentren a veinte (20) kilómetros de las mismas.

II. En los municipios no comprendidos en el

Parágrafo anterior, las acciones de defensa previstas en el Artículo 2 de la presente Ley, podrán ser interpuestas ante cualquier Juzgado Público de la jurisdicción o Salas Constitucionales de su Departamento. III. Cuando en el lugar no hubiere autoridad, será competente la Jueza, Juez, Tribunal o la Sala Constitucional al que la parte pueda acceder por razones de cercanía territorial o

mejores condiciones de transporte. Si la violación del derecho hubiese sido fuera del lugar de residencia de la afectada o el afectado, ésta o éste podrá presentar la acción, si lo estima pertinente, ante la Sala o Juzgado competente por razón de domicilio del accionante. ARTÍCULO 4. (PROCEDIMIENTO). La tramitación de las acciones de defensa ante las Salas Constitucionales, Tribunales o Juzgados competentes, se efectuará conforme al procedimiento establecido en la Constitución Política del Estado y la Ley N° 254 de 5 de julio de 2012, “Código Procesal Constitucional”, así como la remisión de los antecedentes al Tribunal Constitucional Plurinacional. ARTÍCULO 5. (COMPOSICIÓN Y PROCESO DE DESIGNACIÓN). Las Salas Constitucionales están compuestas por dos (2) vocales, conforme al siguiente procedimiento:

a) El Consejo de la Magistratura realizará un

proceso de selección meritocrática con la participación del Tribunal Constitucional Plurinacional y el Tribunal Supremo de

Justicia. El Sistema de la Universidad Boliviana podrá participar en el proceso de selección, a invitación del Consejo de la Magistratura;

b) El Consejo de la Magistratura elevará listas

ante las Salas Plenas del Tribunal Supremo de Justicia y del Tribunal Constitucional Plurinacional, para la designación de manera

conjunta de las y los vocales de las Salas Constitucionales. ARTÍCULO 6. (NÚMERO DE SALAS). I. El

número de las Salas Constitucionales será el siguiente:

a) Cuatro (4) Salas Constitucionales para el

Departamento de La Paz;

b) Cuatro (4) Salas Constitucionales para el

Departamento de Santa Cruz;

c) Tres (3) Salas Constitucionales para el

Departamento de Cochabamba;

d) Dos (2) Salas Constitucionales para el

Departamento de Chuquisaca;

e) Dos (2) Salas Constitucionales para el

Departamento de Oruro;

f) Dos (2) Salas Constitucionales para el

Departamento de Potosí;

g) Dos (2) Salas Constitucionales para el

Departamento de Tarija;

h) Dos (2) Salas Constitucionales para el

Departamento de Beni;

i) Una (1) Sala Constitucional para el

Departamento de Pando. 11. Los Tribunales Departamentales podrán desconcentrar las Salas Constitucionales de acuerdo a la carga procesal, sin exceder el número de Salas Constitucionales establecidas en el Parágrafo I del presente Artículo. ARTÍCULO 7. (REQUISITOS, PERÍODO DE FUNCIONES Y RÉGIMEN DISCIPLINARIO). I. Para ser vocal de las Salas Constitucionales, se deberán cumplir los requisitos establecidos en el Artículo 234 de la

Constitución Política del Estado, y los Artículos 18 y 47 de la Ley N° 025 de 24 de junio de 2010, del Órgano Judicial, y contar con formación académica y experiencia acreditada de al menos seis (6) años en las disciplinas de Derecho Constitucional o Derechos Humanos; adicionalmente se valorará experiencia en Derecho Administrativo, Derecho Penal, Derecho Civil u otras áreas del Derecho. II. Las y los vocales de las Salas Constitucionales, ejercerán sus funciones por un período de cuatro (4) años, computables a partir de su posesión y podrán postularse

nuevamente.

III. Las y los vocales de las Salas

Constitucionales están sujetos al régimen disciplinario establecido en la Ley N° 025 de

24 de junio de 2010, del Órgano Judicial.

IV. Las y los vocales de las Salas

Constitucionales no podrán ser recusados y están sujetos únicamente a las causales de excusa establecidas en el Artículo 20 de la Ley N° 254 de 5 de julio de 2012, “Código Procesal Constitucional”.

V. La excusa se tramitará de la siguiente manera:

a) La o el Vocal de la Sala Constitucional que se excuse, pondrá en conocimiento de ésta para que la resuelva en el día. Si todos los Vocales Constitucionales de la Sala se excusaren, se pondrá en conocimiento de la Sala Constitucional siguiente para que se la

resuelva en el mismo plazo. En ambos casos, sin perjuicio de asumir conocimiento y proseguir con los actos de mero trámite.

b) Declarada ilegal la excusa, la o el Vocal

excusado seguirá con el conocimiento de la acción, además de ser comunicada al Consejo

de la Magistratura para fines disciplinarios.

c) Declarada legal la excusa, será convocado

la o el Vocal de la siguiente Sala

Constitucional, por orden de precedencia.

d) En caso que no exista o haya impedimento

legal de todas y todos los Vocales de las Salas Constitucionales, se convocará a la o el Vocal

de la Sala Departamental de la jurisdicción ordinaria del mismo Departamento en el siguiente orden: Salas Penales, Civiles y Comercial, Familia, Niñez y Adolescencia y Violencia Intrafamiliar o Doméstica y Pública, Trabajo y Seguridad Social, en cada caso según orden de precedencia. ARTÍCULO 8. (FUENTES DE FINANCIAMIENTO). Para la implementación y funcionamiento de las Salas Constitucionales establecidas en el Artículo 6 de la presente Ley, las fuentes de financiamiento son:

a) Tesoro General de la Nación TGN, de

acuerdo a disponibilidad financiera;

b) Recursos propios;

c) Donaciones y créditos internos o externos.

DISPOSICIÓN ADICIONAL

ÚNICA. Se modifica el Artículo 45 de la Ley N° 025 de 24 de junio de 2010, del Órgano Judicial, con el siguiente texto:

“ARTÍCULO 45. (NÚMERO). I. Los Tribunales Departamentales están constituidos por las y los vocales establecidos en la presente Ley y por las y los vocales de las Salas Constitucionales, que conjuntamente conforman la Sala Plena. II. Los Tribunales Departamentales de Justicia están conformados en: La Paz con treinta y dos (32) vocales; Santa Cruz con veintiocho (28) vocales; Cochabamba con veinticuatro (24) vocales; Chuquisaca, Oruro

y Potosí con dieciséis (16) vocales

respectivamente; Tarija con doce (12)

vocales; Beni con once (11) vocales; y Pando

con siete (7) vocales.

Con una periodicidad mínima de cuatro (4) años, previo requerimiento del Tribunal Supremo de Justicia o del Tribunal Constitucional Plurinacional, o ambos, según corresponda, la Asamblea Legislativa Plurinacional, considerará y en su caso modificará por Ley el número de vocales de los Tribunales Departamentales.” DISPOSICIONES TRANSITORIAS PRIMERA. Las Acciones de Libertad, de Amparo Constitucional, de Protección de Privacidad, de Cumplimiento y Popular, interpuestas con anterioridad a la vigencia de la presente Ley, serán resueltas por los jueces y tribunales que las hayan conocido.

SEGUNDA. I. La Comisión de Seguimiento

de las Conclusiones de la Cumbre de Justicia, en el marco de la Ley N° 898 de 26 de enero de 2017, en un plazo de hasta treinta (30) días a partir de la publicación de la presente Ley, elaborará y propondrá el Reglamento del Proceso de Preselección de Vocales de las Salas Constitucionales, mismo que tendrá una duración de hasta noventa (90) días a efectos de posesionar a las autoridades designadas en la inauguración del año judicial de la gestión

2019.

II. La Comisión promoverá el establecimiento de mecanismos para la consolidación de procesos periódicos de unificación jurisprudencial. DISPOSICIÓN DEROGATORIA ÚNICA. Se deroga el Artículo 32 de la Ley N° 254 de 5 de julio de 2012, “Código Procesal Constitucional”. Remítase al Órgano Ejecutivo para fines constitucionales. Es dada en la Sala de Sesiones de la Asamblea Legislativa Plurinacional, a los once días del mes de septiembre del año dos mil dieciocho.

Por otro se señala también, como objeto de esta

incongruencia, el texto del artículo 4 de la Ley N° 1139

de 20 de diciembre de 2018:

LEY DE 20 DE DICIEMBRE DE 2018 N°

1139

EVO MORALES AYMA PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA Por cuanto, la Asamblea Legislativa Plurinacional, ha sancionado la siguiente Ley:

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL, DECRETA:

LEY DE MODIFICACIÓN A LAS LEYES N° 254 “CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL”, N° 548 “CÓDIGO NIÑA, NIÑO Y ADOLESCENTE”, Y N° 1104 DE “CREACIÓN DE SALAS CONSTITUCIONALES” ARTÍCULO 4. (MODIFICACIONES A LA LEY N° 1104 DE 27 DE SEPTIEMBRE DE 2018). Se modifican la Disposición Transitoria Primera y el Parágrafo Primero de la Disposición Transitoria Segunda de la Ley N° 1104 de 27 de septiembre de 2018, de “Creación de Salas Constitucionales”, con el siguiente texto:

“DISPOSICIONES TRANSITORIAS PRIMERA. Las Acciones de Libertad, de Amparo Constitucional, de Protección de Privacidad, de Cumplimiento y Popular, interpuestas con anterioridad a la instalación de las Salas Constitucionales, serán resueltas por los jueces y tribunales ordinarios.

SEGUNDA. I. La Comisión de Seguimiento de las Conclusiones de la Cumbre de Justicia, en el marco de la Ley N° 898 de 26 de enero de 2017, en un plazo de hasta treinta (30) días a partir de la publicación de la Ley de Creación de Salas Constitucionales, elaborará y propondrá el Reglamento del Proceso de Preselección de Vocales de las Salas Constitucionales, que tendrá una duración de hasta ciento treinta y cinco (135) días a efectos de posesionar a las autoridades designadas el 15 de febrero de la gestión 2019, fecha en la que se instalarán las Salas Constitucionales.”

2. Vulneración de la Constitución del orden

internacional y demás leyes

En este escrito se plantean las vulneraciones de las

leyes precedentes al texto de la Constitución de 2009

en tanto a los principios derechos y garantías de su

contenido. También se vulneran otros tantos derechos

‒como signatario el Estado Plurinacional de Tratados

Internacionales de Derechos Humanos‒ del Bloque de

Constitucionalidad. Y finalmente se encuentran

vulneradas otro grupo de dos “leyes” denominadas del

marco

transitorias, Segunda).

constitucional

(Cf.

2009:

Disposiciones

La vulneración a la Constitución comienza con el

“Estado de Derecho, la Soberanía derivada en la

potestad de la jurisdicción ordinaria emanada en el

pueblo boliviano” (Ibíd.: arts. 1, 7, 178 al 180). En este

sentido, para Guillermo Cabanellas, el concepto de

Estado de Derecho en síntesis es:

[c]ada una de las clases o jerarquías diferenciadas en una sociedad política. […] Como sociedad establecida sobre determinado territorio, con los fines esenciales del bien común, por la realización del Derecho; del Estado; como cuerpo político de la nación, surge la unidad de una multitud de hombres que viven y conviven en armonía bajo leyes jurídicas (Cabanellas T-II, 1976: 114, 116).

Por su parte, Henry Pratt Fairchild (ed.) en el

Diccionario de Sociología establece a la Soberanía

como:

[la n]nota de supremacía atribuida a un poder, grupo u orden jurídico. […] La soberanía del pueblo es la prerrogativa inalienable del pueblo de gobernarse por sí mismo. Según diferentes interpretaciones, la soberanía del pueblo puede significar soberanía de su voluntad (poder) o soberanía de la ley espontánea engendrada por la comunidad nacional (Pratt, 1975: 278).

Y en ese conjunto de proposiciones se delimita el

ámbito de aquellas dos potestades originarias en el

pueblo a través de la jurisdicción ordinaria:

[Como el p]oder para gobernar y para aplicar las leyes. La potestad de conocer y fallar en asuntos civiles, criminales o de otra naturaleza, según las disposiciones legales o el arbitrio concedido. […] La que conoce en el fuero común u ordinario; a diferencia de las especiales o privilegiadas, la extensiva a la generalidad de las personas, cosas y causas. La correspondiente, en toda su amplitud, a los jueces y tribunales legales, para administrar justicia en las causas que les competen (1976 T-II: 469, 472).

Por otro se vulneran los innominados “derechos y el

principio de jerarquía normativa” en la Constitución o

del Bloque de Constitucionalidad (Cf. 2009: arts. 13,

109, 256 y 410 II). Se establece también la

vulneración del principio de “legalidad” dentro del

orden constitucional (Cf. Ibíd.: art. 123). Entre las

garantías vulneradas se encuentran la del “juez natural

y del debido proceso” (Ibíd.: arts. 115, 120 y 122).

Entre las vulneraciones le sigue al “derecho a la

defensa” (Ibíd.: art. 119 II). Respecto al debido

proceso, el Tribunal Constitucional establece en dos

SSCC 23 :

[que se] reconocen las garantías del debido proceso, defensa, y el acceso a una justicia plural, oportuna, gratuita, transparente y sin dilaciones, constituyendo normas de carácter general al margen de contenido específico o de un mandato expreso (SC 1286/2011 de 26 de septiembre). […] el juzgador está obligado a adoptar aquellas medidas que aseguren la máxima satisfacción de los derechos que sea posible y

23 Disponible en https://es.scribd.com/document/283547574/Sc-

1487-Divorcio-Improbado-Con-Pago-a-f-de-m-p-Retroactivam-

e-Hijosvorcio (Visitado el 15 de enero de 2014). Disponible en http://www.derechoteca.com/jurisprudenciaconstitucionalbolivi

a/sentencia-constitucional-12862011-r-expediente-2009-19767-

40-acu (Visitado el 20 de septiembre de 2013).

su menor restricción (SC 1487/2011 de 10 de octubre).

Y recae como objeto de vulneración a los

procedimientos de las “acciones de defensa” (Ibíd.:

arts. 125 al 127, 128 al 131, 134 al 136). Al respecto

el Tribunal Constitucional Plurinacional 24 reitera

como en otras tantas:

Para que un juez o tribunal de garantías derive una causa a un juez de instrucción en lo penal por subsidiariedad excepcional de la acción de libertad, al menos debe existir una denuncia o investigación penal abierta contra la persona, o que al momento de su aprehensión, haya sido sorprendida en la comisión de un delito flagrante […] (SCP 0578/2012 de 20 de julio).

Porque se vulneran “las atribuciones” del Tribunal

Supremo de Justicia y del Consejo de la Magistratura

de nombramientos y preselección (2009: arts. 184-5,

193 y 197-7). La mayor vulneración afecta sobre todo

24 De ahora en adelante se representa con las siglas ‘TCP’.

en

Disponible

https://jurisprudencia.tcpbolivia.bo/Fichas/ObtieneResolucion?i

dFicha=8042 (Visitado el 30 de agosto de 2013).

al órgano y guardián de la “supremacía de la Constitución, del control de constitucionalidad y de sus atribuciones” (Ibíd.: arts. 196 y 202). Y altera la participación de la sociedad en el “Control Social” para transparentar estos nombramientos (Cf. Ibíd.: art.

249-9).

Se encuentran otras vulneraciones al orden internacional o del Bloque de Constitucionalidad. Se conculca “la personalidad jurídica” de los tribunales y juzgados competentes para el conocimiento de las acciones de defensa (Cf. ONU, Declaración Universal de Derechos Humanos, 1948: art. 6). Además se altera el “derecho a la igualdad, acceso a la justicia y la garantía del juez natural” (1948: arts. 7, 8 y 10). Siguen las conculcaciones a los “derechos a la justicia y a la igualdad” ante instancias jurisdiccionales (Cf. ONU, Pacto de Derechos Civiles y Políticos, 1966: arts. 9-5 y 14). En esa línea se conculcan “los derechos a la igualdad jurídica y a la justicia” (OEA, Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, 1948: arts. 2 y 18).

De igual forma se alteran “los derechos de recurrir a

la justicia oportunamente, a la garantía del juez

natural, al principio de legalidad y derecho a la

igualdad” (OEA, Convención Americana sobre

Derechos Humanos, ‘Pacto de San José de Costa

Rica’, 1969: arts. 7-6, 8-1, 9, 24 y 25). En ese marco

la CIDH 25 se pronuncia uniforme en los casos contra

el Perú por las vulneraciones de los ‘jueces sin rostro’.

Se trata de las conculcaciones judiciales propiciadas

con la promulgación del Decreto Ley N° 25.475. A

partir de dos casos 26 razona la CIDH sobre el principio

de legalidad, la garantía del juez natural y el debido

proceso así:

En consecuencia, a la luz de las consideraciones precedentes, el Tribunal estima que al dictar la sentencia de 21 de noviembre de 1996 el Estado incurrió en una violación del principio de legalidad, por:

tomar en cuenta como elementos generadores de responsabilidad penal la pertenencia a una organización terrorista y el incumplimiento

25 Corresponden a las iniciales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica. 26 Cf. Caso De La Cruz Flores vs. Perú, Sentencia de 18 de noviembre de 2004. Caso Lori Berenson Mejía vs. Perú, Sentencia de 25 de noviembre de 2004.

de la obligación de denunciar y, sin embargo, sólo aplicar un artículo que no tipifica dichas conductas; por no especificar cuál o cuáles de las conductas establecidas en el artículo 4 del Decreto Ley No. 25.475 eran las cometidas por la presunta víctima para ser responsable del delito; por penalizar el acto médico que no sólo es un acto esencialmente lícito, sino que es un deber de un médico el prestarlo; y por imponer a los médicos la obligación de denunciar posibles conductas delictivas de sus pacientes con base en la información que obtengan en el ejercicio de su profesión. En razón de todo lo anteriormente expuesto, la Corte considera que el Estado violó el principio de legalidad establecido en el artículo 9 de la Convención Americana, en perjuicio de la señora De La Cruz Flores (CIDH, 2004: De La Cruz Flores vs. Perú).

Este Tribunal ha establecido que:

[e]n un Estado democrático de Derecho la jurisdicción penal militar ha de tener un alcance restrictivo y excepcional y estar encaminada a la protección de intereses jurídicos especiales, vinculados con las funciones que la ley asigna a las fuerzas militares. Así, debe estar excluido del ámbito de la jurisdicción militar el juzgamiento de civiles y sólo debe juzgar a militares por la comisión de delitos o faltas que por su propia naturaleza atenten contra bienes jurídicos propios del orden militar.

El derecho a ser juzgado por tribunales de

a

justicia

ordinarios

con

arreglo

procedimientos legalmente previstos constituye un principio básico del debido proceso. El Estado no debe crear ‘tribunales que no apliquen normas procesales debidamente establecidas para sustituir la jurisdicción que corresponda normalmente a los tribunales ordinarios’. Este Tribunal ha señalado, asimismo, que el debido proceso ‘implica la intervención de un órgano judicial independiente e imparcial, apto para determinar la legalidad de las actuaciones que se cumplan dentro del estado de excepción’ (CIDH, 2004: Lori Berenson Mejía vs. Perú).

La vulneración al resto del orden jurídico nacional se

efectúa sobre la Ley N° 025 de 24 de junio de 2010 del

Órgano Judicial. Se infringen otras disposiciones de

la Ley N° 027 de 6 de julio de 2010 del Tribunal

Constitucional Plurinacional. Y deriva con la

vulneración los articulados del Código Procesal

Constitucional de 5 de julio de 2012.

Comenzando con la Ley del Órgano Judicial se

vulnera la “estructura del órgano Judicial, la

independencia funcional de la jurisdicción ordinaria y

su competencia” (Bolivia, Ley del Órgano Judicial, 2010: arts. 1, 2, 3-2, 4-1, 5, 11, 12, 29, 30-6-12 y 31- 2). Y se transgreden entonces los mecanismos de la “carrera judicial” para vocales de los tribunales departamentales de justicia (Cf. 2010a: arts. 9, 18, 21, 47, 48, 183-1, 214 y 215). Entre estas vulneraciones está la “atribución de designar a los vocales de los tribunales departamentales de la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia” (Ibíd.: art. 38-4). Repercutiendo en las Salas Plenas de los tribunales departamentales, se vulnera la atribución inherente a la “organización de sus respectivas Salas” (Ibíd.: art.

50).

Con relación a las infracciones de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional se vulneran “la organización del Tribunal Constitucional Plurinacional y su jurisdicción” (Bolivia, Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional, 2010: arts. 1, 2, 3, 4 y 7). Se alteran las funciones del TCP de “revisión de las acciones de defensa y las colegiadas” (2010b: arts. 12-7, 28 II-3 y 30-4).

Finalmente las vulneraciones al Código Procesal

Constitucional comprometen todo el Título II de este

Corpus. Conculcan un número de cuarenta y dos

artículos “de los procedimientos de las acciones de

defensa” (Bolivia, Código Procesal Constitucional,

2012: arts. 29 al 71).

Todas las vulneraciones que arrastra la Ley N° 1104

de 27 de septiembre de 2018 son nulas y no causan

efecto alguno. Es una medida imperiosa declarar su

inconstitucionalidad abrogando la Ley N° 1104. En

cuanto a la Ley ° 1139 debe derogarse su artículo 4.

Bibliografía

Cabanellas Guillermo (1976). Diccionario de Derecho Usual T-II. Buenos Aires: Heliasta.

Pratt Fairchild Henry (ed). (1975). Diccionario de Sociología. México D.F.: FCE.