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BDI-II DESCRIPCIÓN

El Inventario de Depresión de Beck (Beck Depression Inventory, BDI) (Beck


y cols, 1,961) fue desarrollado inicialmente como una escala heteroaplicada de
21 ítems para evaluar la gravedad (intensidad sintomática) de la depresión,
conteniendo cada ítem varias frases autoevaluativas que el entrevistador leía al
paciente para que este seleccionase la que mejor se adaptase a su situación; sin
embargo, con posterioridad su uso se ha generalizado como escala
autoaplicada. Esta versión fue adaptada al castellano y validada por Conde y
cols (1975), y ha sido durante mucho tiempo la versión más conocida en nuestro
país1.

En 1,979 Beck y cols. Dan a conocer una nueva versión revisada de su


inventario, adaptada y traducida al castellano por Vázquez y Sanz. (1991) 2,2b,
siendo esta la más utilizada en la actualidad. En 1996, los mismos autores
presentaron una nueva revisión de su cuestionario 3, el Beck Depression
Inventory–II o BDI-II, del que no se dispone por el momento de adaptación y
validación al castellano.

Existen también , versiones abreviadas de 13 4-5 y de 76 ítems, de menor


difusión, y no validadas en nuestro medio.

Es un cuestionario autoaplicado de 21 ítems que evalúa un amplio espectro


de síntomas depresivos. En la versión de 1,961 cada ítem contemplaba de 4 a 6
opciones de respuesta, ordenadas de menor a mayor gravedad, y así fueron
recogidas en la adaptación y validación de Conde y cols. (1975), si bien en una
revisión posterior introdujeron varias modificaciones importantes sobre
el cuestionario original, tales como la eliminación completa de 2 ítems
(sentimientos de culpa y autoimagen) y la aleatorización de las alternativas de
respuesta7.

En la versión revisada de 1,979 se sistematizan 4 alternativas de respuesta


para cada ítem, que evalúan la gravedad / intensidad del síntoma y que se
presentan igualmente ordenadas de menor a mayor gravedad. El marco temporal
hace referencia al momento actual y a la semana previa. Ni la numeración de las
alternativas de respuesta, ni los enunciados de los distintos ítems deben
aparecer en el formato de lectura del cuestionario, ya que al dar una connotación
clínica objetiva a las frases pueden influir en la opción de respuesta del paciente.

Su contenido enfatiza más en el componente cognitivo de la depresión, ya


que los síntomas de esta esfera representan en torno al 50 % de la puntuación
total del cuestionario, siendo los síntomas de tipo somático / vegetativo el
segundo bloque de mayor peso; de los 21 ítems, 15 hacen referencia a síntomas
psicológico-cognitivos, y los 6 restantes a síntomas somático-vegetativos 8
INTERPRETACIÓN

El paciente tiene que seleccionar, para cada ítem, la alternativa de


respuesta que mejor refleje su situación durante el momento actual y la última
semana. La puntuación total se obtiene sumando los valores de las frases
seleccionadas, que van de 0 a 3.

El rango de la puntuación obtenida es de 0-63 puntos. Como otros


instrumentos de evaluación de síntomas, su objetivo es cuantificar la
sintomatología, no proporcionar un diagnóstico 9. Los puntos de corte usualmente
aceptados 10 para graduar la intensidad / severidad son los siguientes:

No depresión: 0-9 puntos


Depresión leve: 10-18 puntos
Depresión moderada: 19-29 puntos
Depresión grave:  30 puntos

A efectos de cribado o detección de casos en población general el punto de


corte ha sido establecido por Lasa L. y cols 11 en  13 puntos. En pacientes
médicos la validez predictiva de la escala está peor establecida, por cuanto los
ítems somáticos tienden a aumentar el número de falsos positivos si se utiliza un
punto de corte bajo 12 y se han utilizado puntos de corte más altos (por ej.:  16
en pacientes diabéticos 13,  21 en pacientes con dolor crónico 14).

A efectos de selección de sujetos para investigación, el punto de corte


usualmente aceptado es  21 puntos 12.

Se ha cuestionado algunos aspectos de su validez de contenido, ya que los


síntomas referidos al estado de ánimo tienen poco peso y, además, parte de la
premisa de que la depresión se caracteriza por una inhibición general, ya que
sólo recoge síntomas por defecto. Tiene escasa capacidad discriminante para los
trastornos de ansiedad 15, y tampoco resulta adecuado para realizar un
diagnóstico diferencial frente a otros trastornos psiquiátricos o para diferenciar
distintos subtipos de depresion 16, 17.

En población geriátrica los ítems de síntomas somáticos pueden


distorsionar al alza la puntuación total, y en general y a efectos de cribado, se
considera más idónea la escala de depresión geriátrica de Yesavage 18, 19. En
pacientes médicos, y por la misma razón, mantiene una buena sensibilidad pero
una baja especificidad, con elevado porcentaje de falsos positivos, es especial si
se utilizan puntos de corte bajos 9.

Al ser un cuestionario autoaplicado puede ser difícil de aplicar en pacientes


graves o con bajo nivel cultural.

Se trata posiblemente del cuestionario autoaplicado más citado en la


bibliografía. Utilizado en pacientes con diagnóstico clínico de depresión,
proporciona una estimación adecuada de la gravedad o intensidad sintomática, y
es ampliamente utilizado en la evaluación de la eficacia terapéutica por su
sensibilidad al cambio y en la investigación para la selección de sujetos.
Posee así mismo una adecuada validez para el cribado o detección de
casos en población general, pero en pacientes médicos su especificidad es baja.

PROPIEDADES PSICOMÉTRICAS

Fiabilidad:
Sus índices psicométricos han sido estudiados de manera casi exhaustiva,
mostrando una buena consistencia interna (alfa de Cronbach 0,76 – 0,95). La
fiabilidad test oscila alrededor de r = 0,8, pero su estudio ha presentado
dificultades metodológicas, recomendándose en estos casos variaciones a lo
largo del día en su administración.

Validez:
Muestra una correlación variable con otras escalas (HDRS, SDS,
MADRS...) 10, 15, 20, 21.

En pacientes psiquiátricos se han encontrado valores entre 0,55 y 0,96


(media 0,72) y en sujetos no psiquiátricos entre 0,55 y 0,73 (media 0,6).
Muestra también una buena sensibilidad al cambio, similar o algo inferior a la del
HDRS22, 23, con una correlación alta con la mejoría clínica evaluada por expertos 24,
tanto en terapias farmacológicas, como psicológicas 25.

Su validez predictiva como instrumento diagnóstico de cribado ha sido


recientemente estudiada en nuestro país 11 en una amplia muestra de población
general de entre 18 y 64 años de edad, con buen rendimiento: sensibilidad 100
%, especificidad 99 %, valor predictivo positivo 0.72, y valor predictivo negativo 1
(punto de corte  13). Anteriormente se había estudiado en distintos grupos de
pacientes médicos13, 14,26-28 con criterios dispares en cuanto al punto de corte, por
lo que los resultados no eran homogéneos.

BIBLIOGRAFÍA

Original_
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