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Zarankin 2009- Los guardianes del Capital

Introducción

El estudio arqueológico de la materialidad de la arquitectura ha demostrado ser una vía


interesante para discutir cuestiones ideológicas y simbólicas en cualquier sociedad. Siguiendo
esta línea, propongo estudiar una de las instituciones centrales y más representativas del
capitalismo: los bancos. La historia de su conformación, a través de su arquitectura,
organización del espacio y materialidad, se presenta como una alternativa interesante para
analizar el proceso de relación entre el sistema financiero y las personas comunes. En este caso
en particular abordare los bancos de la ciudad de Buenos Aires desde su aparición hasta la
actualidad.

En síntesis, me dispongo a discutir algunas de las estrategias y dispositivos de reproducción del


sistema de poder en nuestra sociedad. Para ello parto del presupuesto formulado por Deleuze
(1990) que sostiene que el capitalismo busca ampliar indefinidamente sus límites mediante
diversos mecanismos. Cambios y transformaciones en los sistemas productivos, en los
dispositivos de poder y en la cultura material con reflejos de esta búsqueda de auto
preservación.

Foucault (1976) señala que uno de los principales mecanismos para garantizar el
funcionamiento del poder es su capacidad para controlar el espacio. La arquitectura, como
forma de construcción física del paisaje, es un dispositivo eficaz para este fin. La “arqueología
de la arquitectura” trabaja sobre este campo, entendiendo las construcciones como elementos
activos que interactúan de manera dinámica con las personas. De esta manera, el estudio de la
materialidad de la arquitectura y particularmente de los bancos, se transforma en un instrumento
útil en el debate de los procesos históricos vinculados a la confirmación del mundo moderno. En
este sentido, estudiar Buenos Aires es importante, siendo que hasta el 2001, Argentina era
considerada un ejemplo exitoso de la implementación de políticas neoliberales en naciones
emergentes, situación que culminó con la caída del gobierno democrático y en la que los bancos
tuvieron un papel protagónico.

La arquitectura como discurso material

La construcción de relaciones sociales por medio de discursos materiales es una estrategia


eficiente de reproducción del poder. La arquitectura representa un elemento central en el
proceso de estructuración material de la sociedad. En este contexto, los discursos construidos
desde el poder modelan la realidad cotidiana de las personas, generando sus propias condiciones
de dominación.

Los edificios son objetos sociales, por lo que están cargados de valores y sentidos particulares
participando activamente en la formación de personas. Esta construcción de subjetividades se
halla asociada al hecho de que la arquitectura denota una ideología, que se vuelve real al
momento de transformarse en estructura material. (Ecco).

Los discursos “materiales” de la arquitectura son un tipo de comunicación no verbal, por lo que
su decodificación atiende a una dinámica particular. En este sentido, su expresión se dará en
términos de frecuencias, intensidades, entre otras (Fletcher).

La arqueología, entendida como disciplina especializada en estudiar personas, grupos y


sociedades a partir de la cultura material, e independiente de las variables de tiempo y espacio,
se transforma en una herramienta alternativa de abordaje social. La arqueología de la
arquitectura permite alcanzar una lectura de los significados de las construcciones a partir de su
materialidad. En el caso de los bancos, el análisis del proceso de conformación y transformación
de los discursos implicados en su arquitectura y organización del espacio permite comprender
global e históricamente de su significado.

Arqueología de los bancos

Encargados de administrar y guardar bienes considerados valiosos, los bancos en tanto


instituciones se hayan ligadas desde sus inicios al mundo moderno. Con el surgimiento de la
vida burguesa y el florecimiento del renacimiento emergen los primeros banqueros, cuyas
ganancias provenían de la manipulación de dinero (prestamos devueltos con intereses) aunque
no poseían un lugar específico destinado a tal fin, por lo que utilizaban sus moradas ya fuese un
palacio renacentista o un negocio de otro rubro.

En el SVIII la actividad comenzó a desarrollarse fuera de la morada y comenzando a construirse


edificios con ese fin, aunque mantenían la arquitectura de los palacios o bien se parecían a las
bolsas de comercio de finales de la Edad Media. Recién en el SXIX con la consolidación y
desarrollo del capitalismo aparece el banco tradicional ligado con entidades de capital público
estructurándose en 3 grandes espacios: espacios abiertos al público para operaciones y
depósitos; espacios destinados a oficinas administrativas y espacios destinados al tesoro y
depósito de valores.

Los bancos en la Argentina: Una historia desde la cultural material

En 1821 dio su aparición el primer banco denominado “Banco de Descuentos” no contando con
un edificio construido para tal fin, por lo que se asentó sobre las “manzanas de las luces”,
iniciándose así el proceso de organización financiera nacional. La idea de crear un banco en la
región se remonta al periodo de la guerra de independencia (1810 – 1820) con el fin de recibir
depósitos, otorgar transacciones, etc.

Los inicios. Arquitectura de la solidez

Durante la segunda mitad del SXIX y primera del SXX se desarrollo unos de los periodos con
mayor crecimiento demográfico y económico del país, gracias al determinante estimulo
inmigratorio y a la adopción del modelo agroexportador agrícola- ganadera, respectivamente.
Como base de este proceso, la generación de fábricas, ferrocarriles, etc. sumado a la mano de
obra importada, garantizaron el éxito de las políticas liberales implementadas. Las elites locales
definieron sus pautas culturales y políticas en relación a Europa y paralelamente reforzaron la
necesidad de contar con un modelo financiero eficiente desempeñando los bancos un rol central.

Una de las características de los modelos originales de la arquitectura bancaria en el país es el


estilo neoclásico definido por verdaderas fortalezas con dimensiones monumentales, que
presentándose asociado a modelos atemporales, expresaba al mismo tiempo, una imagen de
solidez y sacralidad. Todo esto, con el criterio de generar sensaciones de confianza y seguridad.
Dentro del mismo estilo, cada banco buscaba tener una identidad distintiva.

Con respecto a su organización espacial, estos bancos seguían el modelo de palacio renacentista,
comprendiendo un amplio hall que concentraba todas las actividades y la mayoría de los
empleados. Con un cuadrado central hecho de mostradores que separaba pero no visualmente,
empleados de clientes. El criterio era mostrar un personal responsable con nombre y rostro.
Arquitectura de la modernidad

Después de la postguerra, el modelo agroexportador entró en decadencia iniciando un proceso


de empobrecimiento y endeudamiento que determino el ingreso del país al mundo globalizado.
Este panorama implicó el reemplazo de fábricas por empresas y operarios por empleados,
reducción del mercado laboral, creación de grandes monopolios gerenciadores, etc. En sintonía,
se multiplicaron los bancos privados aunque mayormente aun con capitales nacionales. Hacia
finales de la década de 1950, las propuestas de la arquitectura internacional se constituyeron en
el paradigma de la arquitectura moderna, destacándose entre estas un creciente énfasis en la
racionalidad y funcionalidad. De esta manera, se produjeron las primeras transformaciones, esta
vez, inspirados en el futuro. Se utilizaron materiales como hormigón, aluminio y grandes
ventanales de vidrio. La nueva arquitectura intentó igualar el diseño de todos los bancos
buscando establecer un cambio desde modelos más tradicionales y estáticos a uno más flexibles
y dinámicos. Las transacciones se van virtualizando, circulando más información que dinero. Se
deja de proteger dinero para administrarlo eficientemente y reproducirlo.

En cuanto a la organización espacial, se introdujeron modificaciones en los patrones


tradicionales. Se dividió y celularizó el espacio mediante departamentos y secciones localizadas
en distintos pisos, restringiendo la circulación del publico e invisibilizando el personal bancario.

Arquitectura de la transparencia en la sociedad menemista.

La política económica de los 90´ fue estructurada en base a las privatizaciones de empresas
públicas y la dolarización, todo esto en el marco de un sistema de corrupción e impunidad sin
precedentes que trajo aparejado un debilitamiento del sistema productivo, multiplicación de la
deuda externa, ampliación de la brecha entre ricos y pobres, etc. incrementándose
exponencialmente el numero de marginados. En este línea, una gran cantidad de bancos
extranjeros dispusieron sus sucursales en el país, producto del incremento exacerbado del lucro
y la correspondiente compra de bancos locales.

Desde mediados de los 80’s se transformó nuevamente el modelo de arquitectura bancaria,


siguiendo patrones constructivos en metal y vidrio, redujeron sus dimensiones y se
distribuyeron por los barrios. Sus vidrios espejados mutaron a transparentes permitiendome
hablar de “arquitectura de la transparencia”. Amplios ventanales, actuaron como barreras
ausentes incrementando su visibilidad. Todo esto contrastando con el modelo de exclusión
social extremo imperante en la región.

Con respecto a la organización espacial, el banco se simplifico reduciendo a escala humana su


tamaño y se maximizó reforzando la idea de mecanización. Prácticamente no se realizaron
tareas administrativas delante de los clientes. La organización espacial comenzó a filtrar los
clientes según su categoría, en sintonía con la división poblacional según su poder adquisitivo.
Asimismo, se integran los cajeros automáticos en un primer sector, independientes del resto,
permitiendo el acceso al público las 24hs.

La creciente profundización de la crisis económica y política del país, trajo aparejado el


incremento de la desconfianza, acelerando un proceso de fuga de depósitos bancarios, hecho
que determino la limitación por decreto del retiro de depósitos. En respuesta, se dieron una serie
de modalidades de protesta social, situación que culminó con la caída del gobierno del entonces
presidente De la Rúa.
Los bancos fueron señalados como los representantes materiales de la exclusión volviéndose el
blanco de protestas, algunas más violentas que otras (incendios, roturas, grafitis, etc.), hecho
que determinó que se tomaran medidas tales como vallados, quitar las identificaciones externas
de la institución, entre otras. En síntesis, los bancos se volvieron en contra de los principios que
protegía: los de la propiedad privada.

Arquitectura de lo virtual

En las últimas décadas, prima una tendencia impuesta a integrar los bancos a nuestra
cotidianeidad transformándose en una imagen familiar para las personas. Además de las
funciones de cobro, pago, crédito, etc., los bancos patrocinan eventos de diversa índole.

En lo que respecta a su arquitectura, se profundiza su transformación desde una tipología más


solida (original) a una más accesible, más virtual. Dicha tendencia que denomino “arquitectura
virtual” se expresa a través de la posibilidad de realizar gestiones telefónicas, por internet y el
creciente número de cajeros en toda la ciudad. La arquitectura está asociada a la estética y
diseño de páginas, cajeros, grabaciones, etc. En este sentido, el banco pasa a ser accesible las
24hs los 365 días del año permanentemente a través de esta arquitectura virtual. Como
contraparte la seguridad de incorporar cada vez más blindajes virtuales.

Conclusiones

Los bancos, al igual que los objetos que administran dinero, son construcciones simbólicas en
las que todos creemos, representan la esencia del sistema de poder capitalista. El estudio de su
materialidad a través del tiempo permite construir una historia sobre la relación entre el sistema
económico y las personas comunes. Precisamente, la arqueología permite analizar el proceso
que transformó a los bancos de verdaderas fortalezas (SXIX), a sitios de internet (SXXI).

Los bancos no solo son los guardianes del capital, sino también metáforas materiales de las
ideologías y las aspiraciones del sistema. Solidez, modernidad, transparencia y virtualidad son
algunas de las formas en que el poder continúa su búsqueda de reproducción y preservación.
Actualmente, enfrentamos un modelo de banco que está en todas partes y en ninguna; un banco
cada vez más difuso pero más presente.