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Un análisis y crítica al relativismo de G.

Harman

Por: Kevin Martín Ors (NIUB: 20171583)


Asignatura: Problemas filosóficos 3
Curso académico: 2018-2019
Profesor: Josep Macià

Resumen

A lo largo de este breve trabajo se hará una exposición de la postura relativista de G.Harman en
cuanto a la moral para, posteriormente, someter esa teoría ética a un análisis y punto de vista crítico
para, por una parte, responder a la pregunta de si el relativismo es una opción viable; y en segundo
lugar, para exponer mi opinión sobre esta postura y también hacer una exposición de lo que yo
considero que es la teoría ética más correcta. Dicho esto, se criticará al relativismo con argumentos
tanto lógicos como experienciales.

Una aproximación al relativismo de Harman

Considero esencial, para aproximar al lector al campo en el que estamos, establecer una distinción
entre enunciados de hecho y enunciados morales. Un enunciado de hecho es toda aquella
afirmación que nos informa de cierta característica del mundo físico, por ejemplo, que la
temperatura en estos momentos sea de 20ºC, es un hecho en el que estamos de acuerdo sin
necesidad de discusión, pues pertenece a aquello que está “afuera” de nosotros. Ahora bien, en un
enunciado moral, el foco de atención pasa a ser el propio sujeto, y nos informan, como su nombre
indica, lo que nos informa es acerca de qué es moralmente permisible. Como podemos ver entonces,
no se limita simplemente a hacer una descripción de lo que está pasando, sino que centra su
atención en lo que hemos de hacer nosotros. Un ejemplo de enunciado moral es: “no es moralmente
permisible matar a un animal por placer”. Esto es importante saberlo porque más adelante se hará
una crítica a las ideas de Harman que tiene mucho fundamento en este punto.

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Para poder llegar a establecer una crítica a esta teoría ética, considero fundamental extraer su base
teórica y los argumentos que lleva consigo ésta, para luego establecer un punto de vista crítico en al
cual las características que se expondrán a continuación se someterán, para poder ver en qué
secciones la teoría es más fuerte o bien flaquea. Todo encuadrado en un amplio contexto filosófico.
Este apartado adoptará un carácter breve pues este trabajo tiene como objeto principal precisamente
ese punto de vista crítico.

Empezaremos exponiendo sus características principales. El relativismo de Harman es una teoría


ética que, como su nombre indica, pertenece a la categoría de relativismo. Éste tiene como raíces la
afirmación siguiente: del mismo modo que valoramos un enunciado de hecho lo hacemos siempre
con respecto a un determinado sistema de coordenadas, los juicios morales, entonces, también se
emitirán en función a un marco moral concreto. Así por ejemplo, del mismo modo que medimos la
temperatura en una escala concreta creada por nuestra cultura, lo mismo pasa con un valor moral,
éstos siempre van a intersecar con este factor. Por tanto, una afirmación correcta sería: con respecto
al marco moral M, no es moralmente permisible que P haga A.

El relativismo también niega que exista un solo sistema moral (absolutismo moral), dando lugar a
múltiples sistemas morales, cada uno con sus reglas, y todos igualmente válidos, sin haber
superioridad de unos con respecto a otros.

Por otro lado, también tiene como característica que aunque considere a los valores relativos, ello
no los saca de que sean valores. Por tanto, la moral ni se ha de abandonar ni pierde importancia por
eso. Y ya por último, cabe destacar que este punto de vista considera que en sí mismos, los valores
no tienen valor veritativo cierto o falso, sino que es precisamente el marco moral lo que le aporta las
condiciones de verdad. Por tanto, no hablamos de una ética que establece unos hechos que son
verdaderos más allá de toda consecuencia o marco espacio-temporal, sino que si ese marco cambia,
cambian también las condiciones de verdad de dicho enunciado moral.

Habiendo expuesto las características esenciales, vamos a exponer también sus argumentos a favor
que las sostienen y ponen en valor y actual vigencia.

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En primer lugar, tenemos la contrastación fáctica de que en nuestro mundo hay diversidad cultural,
moral y de pensamiento. El relativismo entonces es un fuerte agente justificador de este hecho
experiencial. La mejor explicación de que el mundo haya diversidad cultural y también de valores
es simplemente que no existe una única moral verdadera, sino que hemos sido capaces de crear
varios códigos morales que son válidos cada cuál en su correspondiente marco cultural. Así,
mientras que en un estado puede ser legítima la pena de muerte, en otro resulta un hecho deplorable.

El segundo argumento que voy a exponer es el de la indexicalidad, los estándares y las paradojas
que se pueden producir en la lógica del lenguaje. Es importante saber que hay expresiones indéxicas
que nos puede resultar difíciles saber que lo son. Por ejemplo, la palabra “vecino”, siempre la
entenderemos como que ese vecino lo es teniendo como punto de partida una determinada
comunidad de vecinos, no existe un “vecino universal”. También están los denominados
“estándares”. No podemos emitir el juicio de que una persona es alta ya que siempre lo será en
relación a otra persona. En todo caso sería por comparación cómo se definiría ese objeto. Y por
ejemplo, cuando hago referencia a las paradojas en la lógica del lenguaje, me refiero sobretodo a
ejemplos como el siguiente: si decimos “todos los hijos tienen una madre” se puede interpretar o
bien que cada hijo tiene su madre diferente, o bien que todos y absolutamente todos los hijos tiene
solamente una madre (la misma). Siempre hay, entonces, un choque con nuestra interpretación y
nuestro marco de coordenadas. Si hubiera un único código moral lo que pasaría sería que cada
quien lo interpretaría en función a sus creencias y si estructura cultural.

Otro argumento es la imposibilidad de acceder a la verdad absoluta, ya que incluso dentro de una
misma sociedad hay discrepancias en valores morales. 1

Por último, me gustaría usar una analogía, la “analogía del diamante” como la he nombrado yo.
Funciona de la siguiente manera: imaginamos un diamante en una cueva de Sierra Leone, en África.
Un nativo de ese país, al ver ese diamante, lo asociaría con la espiritualidad y la divinidad. En
cambio, llega el hombre occidental y solo lo ve como un mero objeto de venda e intercambio.
Vemos como las ideas de cada una de sus sociedades son vitales en su forma de apreciar la piedra. 2

1 Las ideas mostradas hasta aquí, son de: apuntes personales las clases magistrales de la asignatura “problemas
filosóficos 3” de la facultad de filosofía de la universidad de Barcelona por parte del profesor Josep Macià.
2 Ejemplo extraído de: apuntes personales de las clases magistrales impartidas por la profesora Begoña Román
Maestre en la facultad de filosofía de la universidad de Barcelona.

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La crítica al relativismo

El análisis desde un punto de vista crítico va a tener por un lado unos argumentos más personales y
originales, y por otro, va a tener otros que siguen una gran influencia de la ética kantiana.

Me gustaría empezar exponiendo que el relativismo moral en el mundo es un hecho innegable.


Pues, como antes hemos visto, hay muchas formas de vida en el mundo. Ahora bien, una cosa es el
relativismo moral y otra el relativismo ético. Como dice el autor y profesor de universidad Jose Luis
Aranguren en su libro “Ética”: « La moral es vivida y la ética es pensada» . Habiendo leído a
Aranguren podemos tomar la ética entonces como un criterio o pauta sobre las morales para
discernir si hay morales que existen pero éticamente no merecen respetabilidad. Llegados a este
punto me gustaría decir que creo que Harman incurre en falacia naturalista: que una moral exista en
nuestro mundo no tiene por qué ser válida ni respetable por el simple hecho de existir. Harman lo
que hace es presuponer que todas las morales son válidas, pero a partir de ahí no aporta ese criterio
ético que justifique su respetabilidad, se agota en el hecho que exista, como aquel que está
describiendo un enunciado moral más. El relativismo ético (no moral), por eso, dice que no existe
tal criterio, a parte de presuponer el valor veritativo positivo de un enunciado solo porque un marco
moral lo comprende, Harman no acaba de explicar qué es exactamente qué es lo que hace el marco
moral que le aporte el valor veritativo, porque le falta el criterio de respetabilidad.

Según Harman toda moral es válida. Pero quizás él no cayó en la cuenta que no podemos concebir
el objetivismo solo como una postura totalitaria que dicta los valores a seguir que son buenos en sí
mismos. Es por eso que me gustaría aprovechar para exponer que el objetivismo que yo defenderé
desconoce los objetos que son buenos en sí mismos. Por ejemplo, no se trata de decir que no se ha
de mentir porque eso sea absoluto, sino porque creo que es lo que tendría que ser absoluto
(prescripción, no simple descripción de un hecho). Y si un juicio se limita a la descripción será
propio, efectivamente, de los enunciados de hecho y no de los enunciados morales. Por lo tanto,
cuando decimos “mentir está mal con respecto al marco moral M”, estamos emitiendo un enunciado
de hecho, pues nos limitamos a hacer una descripción del mundo exterior como aquel que describe
la temperatura en la que estamos en este momento. Y eso es lo que hace Harman, reducir que haya
muchas morales en el mundo a que por el hecho de que existan, sean verdaderas. Pero
personalmente pienso que es diferente describir la trayectoria de una manzana desde la ciencia, a

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dictaminar si es correcto moralmente y merece respeto que yo lance una manzana a alguien y le
golpee en la cabeza. Llegamos aquí a la primera crítica: Harman no acaba de distinguir entre
cuestiones morales y cuestiones de hecho.3

También considero que la ética no es un juicio estético. En la obra de Harman se puede ver que él
rebaja la moral a la condición de negocio, pues ambas personas pueden negociar que premisas de su
marco moral aceptar por conveniencia. Pienso que la ética no es un negocio, sino que se ha de
subordinar el juicio estético a aquello que yo pienso que es lo correcto. Eso se hace encontrando una
norma válida que sea correcta en cualquier sitio, porque sigue un criterio de universalidad en tanto
que yo lo puedo querer para cualquier persona. Por tanto, es en la forma del querer donde está en la
ética. El bien no es un objeto directo al cual tender, no sabemos efectivamente si es bueno en sí
mismo. Sin embargo el objetivismo que estoy defendiendo es uno que lo que haga sea establecer un
marco general donde cada persona pueda realizar sus propios valores también universables. Como
podemos ver, lo objetivo es la forma del querer, eso no depende de un marco moral. Hay una forma
de justificar esta forma de pensar, y es que de forma transcultural, la estructura racional humana
llega a la universalidad del deseo cuando quiere saber cuándo la voluntad es buena. Tiene razón
Harman que las reglas pueden haber variado a lo largo de los tiempos, lo que se mantiene
transcultural es la razón humana preocupándose por establecer pautas de convivencia, todo desde la
racionalidad. Ese criterio de universalidad lo que promueve es que cada persona pueda realizar con
seguridad los valores que ha creado, si que nadie se los limite. Obviamente los valores entonces
tienen que ser universalizables. Se podría resumir esta segunda crítica en que Harman solo tiene en
cuenta un tipo de objetivismo que toma los valores como absolutos por ellos mismos, y que le falta
mucha legitimación teórica a su teoría desde el punto de vista de la ética, no de la moral. 4

La siguiente objeción tiene que ver con el compromiso ético. Y voy a usar un argumento al que
vamos a llamar “la paradoja del intolerante”. El relativista no explica cómo es que quiere tolerar
otras morales si los valores como la tolerancia o el respeto también son valores relativos. Si el
relativista acepta que todas las morales son válidas, en esencia las está tolerando, y no puede decir
eso y luego tome la tolerancia y el respeto (que también son valores) y diga que son relativos,
porque está cayendo en una contradicción. Considero que es aún peor tomar la humanidad como un

3 Esta valoración particular del objetivismo está basada en: KANT, I. Fundamentación de la Metafísica de las
Costumbres. Madrid: Alianza Editorial, 2002
4 Esta parte de la crítica está fuertemente inspirada en: KANT, I. Fundamentación de la Metafísica de las
Costumbres. Madrid: Alianza Editorial, 2002. Como base teórica para elaborar mi versión de la crítica.

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valor relativo más. El ser humano es trascendental para la existencia de valores en el mundo, sin él
no sería posible ni siquiera teorizar sobre ética, ni sería posible establecer pautas de convivencia.
Como dijo Nietzsche: “la voluntad que crea valor, es en ella misma, un valor absoluto”. Volviendo a
la paradoja del intolerante, lo cierto es que la intolerancia atenta contra una condición de
posibilidad. Para que haya una ley universal de intolerancia, alguien ha tenido que tolerarla primero,
la ley se agotaría. Y tanto si toleras al intolerante como si no, para un relativista serás un intolerante.
Me gustaría criticar en especial como el relativismo siempre lo hemos conocido como una teoría
impulsora de la tolerancia pero luego con contraejemplos como éste no logran hablar sobre la
tolerancia. Una ley universal de tolerancia sí que es universalizable porque consigue hacer que cada
persona consiga sus fines sin perturbaciones. Vemos en definitiva que la razón está baneada del
“mundo de las ideas” donde los valores son absolutos y buenos por ellos mismos, pero no lo está de
la facultad que tiene de crear normas para formar una convivencia donde cada persona pueda crear
y llevar a cabo sus valores y fines en paz. Si también se pone la justicia como valor relativo, implica
que toda lucha contra la injusticia es arbitraria, y eso nos llevaría a la indignación, que es,
precisamente, el origen de toda ética. 5

La última objeción que presento la vamos a nombrar “incongruencia existencial”. Y funciona de la


siguiente manera: en la teoría no puedo saber si cierta acción es verdadera, pero en la vida cotidiana
tengo que tomar decisiones. Y no hay nada mejor que un criterio ético para regular la convivencia,
no para imponer decisiones, sino para lograr un espacio en el que todos puedan realizar las suyas.
Todas las decisiones son tomadas por un criterio, y no precisamente por un juicio estético, sino
normativo. 6

5 De nuevo, las ideas hasta aquí vienen fuertemente inspiradas en: KANT, I. Fundamentación de la Metafísica de las
Costumbres. Madrid: Alianza Editorial, 2002
6 Teoría inspirada en: apuntes personales de las clases magistrales impartidas por la profesora Begoña Román
Maestre en la facultad de filosofía de la universidad de Barcelona.

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Bibliografía

ARANGUREN, J. L. Ética. Madrid: Alianza, 1994.

CAMPS, V. (ed.) Historia de la ética. Barcelona: Crítica, 1989.

KANT, I. Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres. Madrid: Alianza Editorial, 2002

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