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La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad

autoinmune y metabólica caracterizada por una destrucción selectiva de


las células beta del páncreas causando una deficiencia absoluta de insulina.2 Se
diferencia de la diabetes mellitus tipo 2 porque es un tipo
de diabetes caracterizada por darse en época temprana de la vida,
generalmente antes de los 30 años. Sólo 1 de cada 20 personas diabéticas tiene
diabetes tipo 1, afectando preferentemente a jóvenes y niños. La administración
de insulina en estos pacientes es esencial, ya que el páncreas no produce
insulina. La diabetes tipo 1 se clasifica en casos autoinmunes—la forma más
común—y en casos idiopáticos.2 La diabetes tipo 1 se encuentra entre todos los
grupos étnicos, pero su mayor incidencia se produce entre poblaciones del norte
de Europa y en Cerdeña. La susceptibilidad a contraer diabetes mellitus tipo 1
parece estar asociada a múltiples factores genéticos, aunque solo el 15-20% de
los pacientes tienen una historia familiar positiva.2
La diabetes mellitus tipo 1 y la enfermedad celíaca comparten base genética y
mecanismos inmunológicos, y pueden aparecer asociadas.

Epidemiología
La prevalencia de la diabetes tipo 1 en el mundo no se conoce con exactitud,5 si
bien se sabe que su incidencia está aumentando rápidamente tanto en niños
como en adolescentes, con un incremento anual calculado aproximadamente
en un 3%.6 Este tipo de diabetes representa el 5-10% de los casos totales
de diabetes mellitus, cifra que se eleva al 80-90% en la franja de edad
comprendida entre la infancia y la adolescencia.5
Afecta por igual a ambos sexos, sin diferencias de género en las tasas de
prevalencia.6
Si bien los adultos también pueden desarrollar diabetes tipo 1, la tasa de
incidencia más alta se da en los adolescentes.7
Los gemelos monocigóticos tienen una concordancia del 60%, aunque sólo el 30%
desarrolla la enfermedad dentro de los 10 años siguientes al diagnóstico del
primer gemelo. En contraste, los gemelos dicigóticos tienen un riesgo de
concordancia similar al encontrado entre otros hermanos, calculado
aproximadamente en un 8%.8
La frecuencia de desarrollo de la diabetes tipo 1 en los niños con una madre que
tiene diabetes es del 2-3%; del 5-6% cuando el diabético es el padre; y aumenta
al 30% si ambos progenitores padecen la enfermedad.8

Etiología
La mayoría de los casos de diabetes mellitus tipo 1, aproximadamente un 95%,8
son el resultado de una compleja interacción entre factores ambientales y
genéticos,9 que provocan el desarrollo de un proceso autoinmune, dirigido contra
las células productoras de insulina de los islotes pancreáticos de Langerhans.
Como resultado, estas células son progresiva e irreversiblemente destruidas. El
paciente desarrolla la deficiencia de insulina cuando aproximadamente el 90%
de las células de los islotes han sido destruidas.8
La influencia de los factores ambientales no se limita a iniciar el daño a las células
productoras de insulina, sino que probablemente son responsables de mantener
activada, acelerar o retardar su destrucción.9
Causas genéticas
Existe un componente genético en la diabetes mellitus tipo 1,8 si bien no es
suficiente por sí solo para iniciar el desarrollo de la enfermedad y se requiere de la
interacción con ciertos factores ambientales.9
La diabetes mellitus tipo 1 está fuertemente asociada a moléculas DR3 y DR4
del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) dentro del grupo HLA clase II.
El 55% de los pacientes con diabetes tipo 1 expresa el HLA-DR3/DQ2. Otro alelo
que se considera un importante factor de riesgo para desarrollar la enfermedad
es el HLA-DQ8.6 El CMH requiere de una composición especifica de aminoácidos
para su correcto funcionamiento. La alteración en el grupo HLA-II parece influir en
la configuración propia del CMH. El resultado de esta alteración es una pérdida
de la especificidad en la presentación de antígenos, lo que podría generar una
respuesta inmunológica cruzada. Es esta respuesta cruzada lo que explica la
respuesta autoinmune de la diabetes mellitus tipo 1.10
Los pacientes que expresan DR3 también presentan un riesgo elevado de
desarrollar otras endocrinopatías autoinmunes y enfermedad celíaca (EC).8
Desde hace años se conoce la asociación de la diabetes mellitus tipo 1 y la
enfermedad celíaca.11 Ambas enfermedades comparten mecanismos
inmunológicos comunes y genes de susceptibilidad, HLA-II predominantemente, e
incluso alguno del tipo I.3 Una revisión sistemática reciente encontró que
aproximadamente un 6% de los pacientes con diabetes tipo 1
padece enfermedad celíaca asociada,4 si bien la mayoría de los casos de
enfermedad celíaca permanecen sin reconocer ni diagnosticar, debido a que
suele cursar sin síntomas digestivos o estos son leves.6 Además de la genética
común, esta asociación puede explicarse por la inflamación o las deficiencias
nutricionales causadas por la enfermedad celíaca no tratada, que aumentan el
riesgo de desarrollar diabetes tipo 1.4
Factores ambientales

Las infecciones virales se han propuesto como un factor ambiental implicado en


el desarrollo de la diabetes mellitus tipo 1, probablemente por iniciar o modificar
un proceso autoinmune, en el que la respuesta inmune desencadenada contra
las células infectadas por el virus se dirigiría además contra las células
beta del páncreas.1213 Se han implicado algunas infecciones víricas, tales
como enterovirus, citomegalovirus, paperas, rubeola y rotavirus, pero las
evidencias no son concluyentes.14 Una revisión sistemática con meta-análisis
publicada en 2011 mostró una asociación entre las infecciones por enterovirus y la
diabetes tipo 1, pero otros estudios han demostrado resultados opuestos,
sugiriendo que, en lugar de desencadenar un proceso autoinmune, las
infecciones por enterovirus (tales como el virus coxsackie B) podrían proteger
contra la aparición y el desarrollo de la diabetes tipo 1.14
El aumento de nuevos casos de diabetes mellitus tipo 1 en niños menores de 5
años desde comienzos del siglo XXI ha sido explicado por un factor ambiental: la
“hipótesis de la higiene”. Según esta teoría, la falta de exposición a patógenos en
el niño favorece el desencadenamiento de la autoinmunidad.1516 Un reciente
estudio (2013) concluye que los parámetros relacionados con la higiene,
tradicionalmente considerados como parte del estilo de vida moderno, no juegan
ningún papel importante en la etiología de la diabetes tipo 1.17
Dieta
Los datos actuales muestran que la gliadina (fracción proteica del gluten) parece
estar implicada en la aparición y desarrollo de la diabetes mellitus tipo 1.318 El
aumento de la permeabilidad intestinal causado por el gluten provoca la pérdida
protectora de la barrera intestinal.419 Esto permite el paso a la sangre de
sustancias proinflamatorias y puede provocar una respuesta autoinmunitaria en
individuos genéticamente predispuestos a la diabetes tipo 1.419 La introducción
temprana de cereales que contienen gluten en la dieta aumenta el riesgo de
desarrollar los autoanticuerpos que destruyen las células productoras de insulina
del páncreas.19 La eliminación del gluten de la dieta puede proteger contra el
desarrollo de la diabetes.7
Se ha sugerido que algunas proteínas presentes en la leche de vaca podrían
aumentar el riesgo de desarrollar un proceso autoimune dirigido contra las células
de los islotes pancreáticos. No obstante, los estudios observacionales
encaminados a investigar la posible relación entre la introducción temprana de la
leche de vaca en la dieta y el desarrollo de la diabetes tipo 1 muestran resultados
contradictorios.14
Una reciente revisión sistemática muestra que la lactancia materna ejerce un
pequeño efecto protector sobre el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1.14
La epidemia de diabetes mellitus tipo 2 y obesidad van unidas, pero se
desconoce su relación con la diabetes tipo 1. Se ha intentado explicar mediante
la “hipótesis del acelerador” postulada por Wilkin, que unifica la diabetes mellitus
tipo 1 y 2 en una sola enfermedad, con la única diferenciación de la velocidad
en la destrucción de las células beta.15
Productos químicos
El pirinurón, un veneno para ratas comercializado bajo los nombre de Vacor o RH-
787, introducido en los Estados Unidos en 1976, destruye selectivamente las células
beta del páncreas.820 La intoxicación accidental con este producto puede
provocar diabetes tipo 1.20 El pirinurón fue retirado del mercado de Estados Unidos
en 1979 y su uso en este país no está aprobado por la Agencia de Protección
Ambiental.21
La estreptozocina, un agente antineoplásico, es selectivamente tóxico para las
células beta de los islotes pancreáticos. Se utiliza en investigación para provocar
diabetes tipo 1 en roedores22 y para el tratamiento de cáncer metastásico de las
células de los islotes pancreáticos en los pacientes cuyo cáncer no puede ser
eliminado por medio de cirugía.23
Otras causas
Otros factores en el desarrollo de la diabetes mellitus tipo 1 son los siguientes:8

 Pancreatectomía (extirpación quirúrgica del páncreas).


 Ausencia congénita del páncreas o de las células de los islotes.
 Daño pancreático derivado de ciertas enfermedades, tales como
la pancreatitis crónica, la fibrosis quística, la talasemia mayor, el síndrome
urémico hemolítico o la hemocromatosis.
 El síndrome de Wolfram.
 Trastornos cromosómicos, como el síndrome de Down, el síndrome de Turner,
el síndrome de Prader-Willi o el síndrome de Klinefelter. El riesgo en los
síndromes de Down y de Turner es aproximadamente del 1%.

Glucemia
La glucemia es la medida de concentración de glucosa libre en
la sangre, suero o plasma sanguíneo. Durante el ayuno, los niveles normales de
glucosa oscilan entre 70 y 100 mg/dL. Cuando la glucemia es inferior a este
umbral se habla de hipoglicemia; cuando se encuentra entre los 100 y 125 mg/dL
se habla de glucosa alterada en ayuno, y cuando supera los 126 mg/dL se
alcanza la condición de hiperglucemia. Constituye una de las más importantes
variables que se regulan en el medio interno (homeostasis).
El término fue propuesto inicialmente por el fisiólogo francés Claude
Bernard (1813-1878).
Muchas hormonas están relacionadas con el metabolismo de la glucosa, entre
ellas la insulina y el glucagón (ambos secretados por el páncreas),
la adrenalina (de origen suprarrenal), los glucocorticoides y las
hormonas esteroides (secretadas por las gónadas y las glándulas suprarrenales).
La hiperglucemia es el indicador más habitual de la diabetes, que se produce
como resultado de una deficiencia de insulina, en el caso de la diabetes de tipo I
o una resistencia a la insulina, en el caso de la diabetes de tipo II.

La insulina (del latín insula, "isla") es una hormona polipeptídica formada por
51 aminoácidos,1 producida y secretada por las células beta de los islotes de
Langerhans del páncreas.
La insulina interviene en el aprovechamiento metabólico de los nutrientes, sobre
todo con el anabolismo de los glúcidos.
La síntesis de la insulina pasa por una serie de etapas. Primero la preproinsulina es
creada por un ribosoma en el retículo endoplasmático rugoso (RER), que pasa a
ser (cuando pierde su secuencia señal) proinsulina. Esta es importada al aparato
de Golgi, donde se modifica, eliminando una parte y uniendo los dos fragmentos
restantes mediante puentes disulfuro.
Gran número de estudios demuestran que la insulina es una alternativa segura,
efectiva, bien tolerada y aceptada para el tratamiento a largo plazo de
la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2, incluso desde el primer día del diagnóstico.2
Frederick Grant Banting, Charles Best, James Collip, y J.J.R. Macleod de
la Universidad de Toronto, Canadá, descubrieron la insulina en 1921. El Doctor
Banting recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por descubrir esta
hormona aunque se demostró que el verdadero descubridor fue Nicolae
Paulescu en 1921.

Funciones
La insulina es una hormona "Anabólica" por excelencia: permite disponer a las
células del aporte necesario de glucosa para los procesos de síntesis con gasto
de energía. De esta manera, mediante glucólisis y respiración celular se obtendrá
la energía necesaria en forma de ATP. Su función es la de favorecer la
incorporación de glucosa de la sangre hacia las células: actúa siendo la insulina
liberada por las células beta del páncreas cuando el nivel de glucosa en sangre
es alto. El glucagón, al contrario, actúa cuando el nivel de glucosa disminuye y es
entonces liberado a la sangre. Por su parte, la Somatostatina, es la hormona
encargada de regular la producción y liberación tanto de glucagón como de
insulina. La insulina se produce en el Páncreas en los "Islotes de Langerhans",
mediante unas células llamadas Beta. Una manera de detectar si las células
beta producen insulina, es haciendo una prueba, para ver si existe péptido C en
sangre. El péptido C se libera a la sangre cuando las células Beta procesan
la proinsulina, convirtiéndola en insulina. Cuando solo entre un 10 y un 20 % de las
células Beta están en buen estado, comienzan a aparecer los síntomas de la
diabetes, pasando primero por un estado previo denominado luna de miel, en el
que el páncreas aún segrega algo de insulina.

1.Preproinsulina (Lguía, B cadena, C cadena, Acadena); proinsulina consiste BCA, sin L 2.plegamiento
espontáneo 3.Cadenas A y B unidas por puentes sulfuros 4.Guía y la cadena C son cortadas 5.Restos
de insulina
La insulina tiene una importante función reguladora sobre el metabolismo, sobre
el que tiene los siguientes efectos:

 Estimula la glucogenogénesis.
 Inhibe la glucogenolisis.
 Aumenta el transporte de glucosa en el musculo esquelético y en el tejido
adiposo.
 Aumenta la retención de sodio en los riñones.
 Aumenta la re-captación celular de potasio y amino-ácidos.
 Disminuye la gluco-secreción hepática.
 Promueve la glucólisis.
 Favorece la síntesis de triacilgleceroles (triglicéridos). Para ello, estimula la
producción de acetil-CoA (por ejemplo, al acelerar la glucólisis), y también
estimula la síntesis de ácidos grasos (componentes de los triacilgliceroles) a
partir de la acetil-CoA.
 Estimula la síntesis de proteínas.

Genética
La proinsulina, precursora de la insulina, es codificada por el gen INS,345 localizado
en el cromosoma 11p15.5.6 Se han identificado una variedad de alelos mutantes
en la región que codifica al gen. También se han descrito varias secuencias
reguladoras a nivel de la región promotora del gen de la insulina humana sobre la
cual se unen los factores de transcripción. En general, se sabe que las cajas A se
unen a factores Pdx1, que las cajas E se unen a NeuroD, las cajas C sobre MafA y
que las secuencias denominadas elementos de respuesta al cAMP se unen sobre
los factores de transcripción CREB. Se han descubierto también varios
silenciadores genéticos que inhiben la transcripción de la insulina.

Secuencias reguladoras y sus factores de transcripción para el gen de la insulina.7

Secuencias reguladoras Factores de transcripción

ILPR Par1

Caja A5 Pdx1

Receptor
Elemento regulatorio negativo (NRE)8
glucocorticoide, Oct1

Caja Z (sobrepuesto a NRE y C2) ISF


C2 Pax4, MafA(?)

E2 USF1/USF2

A3 Pdx1

A2 -

CAAT enhancer binding (CEB) (parcialmente sobrepuesto a


-
A2 y C1)

C1 -

E1 E2A, NeuroD1, HEB

A1 Pdx1

G1 -

Estructura

Ilustración de la configuración hexamérica de la insulina, es decir, producida por


agregados de tres pares de hormonas unidas entre sí a través de la cadena B en
presencia de zinc, en forma antiparalela, no covalente, pero estable.9
Entre los vertebrados, la insulina conserva una íntima similitud estructural. Por
ejemplo, la insulina bovina difiere de la humana en solo tres aminoácidos,
mientras que la porcina difiere solo en uno, por lo tanto, las insulinas de
procedencia animal tienen la misma efectividad que la humana.10 La insulina de
ciertas especies de peces es lo suficientemente similar a la humana que es
clínicamente efectiva para uso en humanos. Aún la insulina
del invertebrado Caenorhabditis elegans una nematoda, es muy similar en
estructura, tiene efectos celulares muy parecidos y se produce de manera
análoga a la de los humanos. De modo que es una proteína que se ha
preservado a lo largo de la evolución del tiempo, sugiriendo su rol fundamental
en el control metabólico animal. El péptido C, producto del desdoblamiento de
la proinsulina, difiere considerablemente entre las diferentes especies, por lo que,
aunque es también una hormona, tiene un papel secundario.
La conformación estructural de la insulina es esencial para su actividad como
hormona. La insulina es sintetizada y almacenada en el cuerpo en forma de un
hexámero, es decir, una unidad compuesta por seis insulinas, mientras que su
forma activa es la de una hormona monomérica, es decir, la molécula de insulina
sola.10 Seis moléculas de insulina permanecen inactivas por largo tiempo en su
forma hexamérica, como forma de almacenamiento de disponibilidad rápida y
protección de la altamente reactiva molécula de insulina. Dentro del aparato de
Golgi, la proinsulina es enviada al interior de vesículas secretoras y de
almacenamiento ricas en Zn2+ y Ca2+. Una vez en la vesícula se forman especies
hexaméricas de la proinsulina con dos átomos de zinc por cada hexámero de
proinsulina: (Zn2+)2(Ca2+)(Proin)6, las cuales son posteriormente convertidas en el
hexámero de insulina: (Zn2+)2(Ca2+)(In)6—por acción de enzimas proteolíticas y
produciendo también la proteína C.11
La conversión entre la forma hexamérica y la monomérica es una de las
características fundamentales de las fórmulas de inyección de la insulina. El
hexámero es mucho más estable que la hormona sola, por lo que sería una
presentación más práctica, sin embargo, el monómero es la forma más reactiva
de la hormona porque su difusión es mucho más rápida haciendo que no se
tenga que administrar varios minutos (30-60) antes de las comidas.12 La
presentación con la insulina más reactiva le da a los diabéticos la opción de tener
comidas diarias en horas más flexibles. Ciertos preparados de insulina tienen
variaciones en al menos dos aminoácidos de modo que cuando la insulina se
inyecta, ésta tenga una menor tendencia de formar agregados hexaméricos y su
acción sea rápida y su efecto breve.

Síntesis
Variaciones en los niveles de glucosa e insulina antes y después de las comidas
diarias en un sujeto sano.
La insulina se sintetiza en las células beta del páncreas y se libera bajo la
influencia de varios estímulos, entre ellos, la ingesta de proteínas, carbohidratos y
su paso a la sangre a partir de los alimentos digeridos.
Muchos carbohidratos producen glucosa, aumentando sus niveles en el plasma
sanguíneo y estimulando de inmediato la liberación de insulina a la circulación
portal.9 También se ha demostrado que la hormona de crecimiento es capaz de
aumentar la secreción de insulina humana.13 En las células diana—principalmente
en el hígado, músculo y tejido adiposo—se inicia una transducción de
señales cuyo efecto es el incremento en la captación de glucosa y su posterior
almacenamiento, evitando así un ascenso excesivo de la glucemia
postprandial.14 Con la reducción de la concentración circulante de glucosa, se
degrada la insulina secretada, finalizando así la respuesta unas 2 o 3 horas
después de la ingesta.9
La porción exocrina del páncreas está conformada por acinos serosos que
representan la mayor parte de la masa de la glándula. Las células beta hacen
parte de los islotes de Langerhans (Las células beta son el 70 % de todas las
células endocrinas) que constituyen la porción endocrina del páncreas (2 % de
todo el parénquima), haciendo entonces que el páncreas sea
fundamentalmente una glándula mixta.
En las células beta, la insulina se sintetiza a partir de proinsulina, una molécula
precursora, por acción de enzimas proteolíticas conocidas como convertasas
prohormonas, específicamente la convertasa proproteína 1 y la convertasa
proproteína 2, así como la exoproteasa carboxipeptidasa E.15 Ciertas
modificaciones ejercidas sobre la proinsulina le eliminan una región del centro de
la molécula denominada péptido C quedando libres los extremos C-terminal y N-
terminal. Estos extremos libres tienen 51 aminoácidos en total y se denominan
cadenas A (21 aminoácidos) y B (30 aminoácidos), los cuales terminan unidas
entre sí por medio de enlaces disulfuro.9 De modo que la proinsulina consta de las
cadenas B-C-A y los gránulos secretorios liberan las tres cadenas
simultáneamente.
La producción endógena de insulina es regulada en varios pasos a lo largo de
una ruta sintética. Primero sobre la transcripción del ADN, específicamente a nivel
del gen de la insulina. Luego a nivel de la estabilidad del ARNm y a nivel de la
traducción del ARNm. Finalmente, también se regula a nivel de las modificaciones
postransducción.
Se ha demostrado que la insulina y sus proteínas relacionadas son producidas
también dentro del cerebro y que niveles muy reducidas de estas proteínas
pueden estar asociadas a la enfermedad de Alzheimer.161718
Liberación de la insulina

Mecanismo de liberación de insulina dependiente de glucosa en las células β del páncreas.

La liberación de insulina desde el páncreas oscila con un período de 3-6 minutos.


Las células beta de los islotes de Langerhans liberan la insulina en dos fases. La
primera fase de la liberación de insulina se desencadena rápidamente en
respuesta al aumento de los niveles de glucosa en la sangre. La segunda fase
produce una liberación sostenida y lenta de las recién formadas vesículas que se
activan independientemente de la cantidad de azúcar en la sangre.
En la primera fase la liberación de la insulina ocurre de manera inmediata:19

1. La glucosa entra en las células beta a través del transportador de


glucosa GLUT212
2. La glucosa pasa a la glucólisis y el ciclo respiratorio, donde se producen,
por oxidación, varias moléculas de ATP de alta energía
3. Los canales de potasio (K+) dependientes de los niveles de ATP y, por tanto,
de los niveles de glucosa en sangre, se cierran y la membrana celular se
despolariza1219
4. Con la despolarización de la membrana, los canales de calcio (Ca2+)
dependientes de voltaje se abren y el calcio entra la célula19
5. Un aumento en el nivel de calcio intracelular produce la activación
de fosfolipasa C, que desdobla los fosfolípidos de membrana fosfatidil
inositol 4,5-bifosfato en inositol 1,4,5-trifosfato y diacilglicerol20
6. El inositol 1,4,5-trifosfato (IP3) se une a los receptores proteicos sobre la
membrana del retículo endoplásmico (RE). Esto permite la liberación de
Ca2+ del RE a través de los canales IP3 aumentando más aún la
concentración intracelular de calcio
7. Estas cantidades significativamente mayores de calcio dentro de las células
provoca la activación de la sinaptotagmina, que ayuda a la liberación de
la insulina previamente sintetizada y almacenada en las vesículas
secretoras.
Este es el principal mecanismo para la liberación de insulina. Cierta liberación de
insulina ocurre además con la ingesta de alimentos, no solo de glucosa o hidratos
de carbono, y las células beta son también en cierta medida influenciadas por
el sistema nervioso autónomo. Los mecanismos de señalización que controlan
estos vínculos no son del todo comprendidos.
Otras sustancias que pueden estimular la liberación de insulina incluyen
los aminoácidos de las proteínas ingeridas, la acetilcolina—liberada de las
terminaciones nervio vago(sistema nervioso parasimpático)—,
la colecistoquinina—secretada por células enteroendocrinas de la mucosa
intestinal—y el péptido insulinotrópico dependiende de glucosa (GIP). Tres
aminoácidos (alanina, glicina y arginina) actúan de manera similar a la glucosa
alterando el potencial de membrana de la célula beta. La acetilcolina
desencadena la liberación de insulina a través de la fosfolipasa C, mientras que la
colecistoquinina actúa a través del mecanismo de adenilato ciclasa.
El sistema nervioso simpático, a través de la estimulación de receptores
adrenérgicos alfa 2, como lo demuestran los agonistas de la clonidina o
la alfametildopa, inhiben la liberación de insulina. Sin embargo, cabe señalar que
la adrenalina circulante activará los receptores Beta 2 en las células beta de los
islotes pancreáticos para promover la liberación de insulina. Esto es importante ya
que los músculos no pueden beneficiarse de los incrementos de glucosa en la
sangre como consecuencia de la estimulación adrenérgica (aumento de
la gluconeogénesis y glucogenolisis con los niveles bajos de la insulina en sangre:
por el glucagón) a menos que la insulina está presente para permitir la
translocación GLUT-4 a nivel de los tejidos. Por lo tanto, comenzando con la
inervación directa, la noradrenalina inhibe la liberación de insulina a través de los
receptores alfa2 y, subsecuentemente, la adrenalina circulante proveniente de
la médula suprarrenal estimulará los receptores beta2-promoviendo así la
liberación de insulina.
Cuando el nivel de glucosa se reduce al valor fisiológico normal, la liberación de
insulina de las células beta frena o se detiene. Si los niveles de glucosa en sangre
se vuelven inferior a ese nivel, especialmente a niveles peligrosamente bajos, la
liberación de hormonas hiperglicémicas, la más prominente de las cuales es el
glucagón de los mismos islotes de Langerhans pero de células alfa, obligan a la
liberación de glucosa en la sangre a partir de los almacenes celulares,
principalmente el almacenamiento de glucógeno en las células del hígado.
Mediante el aumento de glucosa en la sangre, las hormonas hiperglucémicas
previenen o corrigen la hipoglucemia que pone en peligro la vida del individuo.
La liberación de insulina está fuertemente inhibida por la hormona del estrés
noradrenalina, lo que conduce a un aumento de los niveles de glucosa en sangre
durante momentos de estrés.
Evidencias de alteración de la primera fase de liberación de insulina se pueden
detectar en la prueba de tolerancia a la glucosa, demostrado por una sustancial
elevación de nivel de glucosa en sangre en los primeros 30 minutos, un marcado
descenso durante los siguientes 60 minutos, y un constante ascenso de nuevo a
los niveles de referencia en las siguientes horas.
Clasificación
Artículo principal: Insulinoterapia

Normalmente las insulinas sintéticas se sintetizan por medio de ingeniería


genética a través de ADN. Hay un cierto desacuerdo sobre la eficacia de la
insulina sintética comparada con la insulina derivada de las fuentes animales.
En la diabetes tipo I, y en algunos casos en la tipo II se hace necesaria la
inyección de insulina para mantener un nivel correcto de glucosa en sangre.
Existen los siguientes tipos de insulinas:

 Insulinas de acción rápida.


 Insulinas de acción corta llamada regular.
 Insulinas de acción intermedia o NPH.
 Insulinas de acción prolongada.
En muchos casos se combina el tratamiento con estos tipos de insulina.
También por su zona de inyección las podemos clasificar como:

 Insulinas subcutáneas: Cualquier insulina, ya sea de acción rápida o


retardada.
 Insulinas endovenosas: Solo las insulinas de acción rápida que no poseen
retardantes.
Dependiendo del retardante utilizado podemos clasificar las insulinas de la
siguiente manera:

 Insulinas que utilizan zinc como retardante.


 Insulinas que utilizan otras proteínas como la protamina como retardantes.
Unidad de insulina
La unidad de insulina se define como la cantidad necesaria para disminuir la
glucemia en ayunas de un conejo de 2 kilos, desde 120 hasta 45 mg/dl. Se ha
visto que corresponde a la 22ª parte de un mg del producto cristalino puro
adoptado como norma. Osea: 45,4545 (periodo) microgramos
Nuevos tipos de insulina
Los científicos han intentado por todos los medios conseguir tipos de insulina que
no tengan que ser inyectados, procurando así hacer la vida de los enfermos algo
más fácil.
Insulina inhalada

En enero de 2006 se aprobó por la Comisión Europea la primera versión de insulina


inhalada para el tratamiento de la diabetes tipo 1 y tipo 2. Se trataba de la
primera opción terapéutica inhalada y por tanto no inyectable desde el
descubrimiento de la insulina. Se planteó como una alternativa para aquellos
pacientes que por diversas razones no toleraban aceptablemente un tratamiento
mediante inyecciones o pastillas. Desde su introducción, no se consideró por
algunos tan eficaz como la tradicional (subcutánea), ya que ésta se mide en
centímetros cúbicos (cc) y la actual, en unidades (UI). Además al ser inhalada, no
se sabe la cantidad exacta que se absorbe. Este tipo de insulina podría mejorar la
calidad de vida del paciente diabético y disminuir las inyecciones y lo invasivo
que resultan. No está recomendada en niños ni en ancianos. Por otra parte, no
excluiría de todas las inyecciones de insulina; los diabéticos insulinodependientes
deberían seguir inyectándose, siguiendo la pauta de su médico. La utilidad y valor
de la insulina inhalada era más clara para quienes disfrutan de menos
inyecciones en las piernas, brazos, abdomen, etc.

Sin embargo, en octubre de 2007, apenas a unos meses de haber comenzado su


comercialización en España, Pfizer, laboratorio responsable de Exubera (nombre
comercial de la insulina inhalada), decidió la retirada del mercado mundial del
producto por no haber satisfecho sus expectativas económicas.

El glucagón es una hormona peptídica de 29 aminoácidos cuya principal función


es estimular la producción de glucosa por el hígado, aumentando así
la glucemia. Esta hormona tiene un peso molecular de 3485 dalton y es
sintetizada por las células alfa del páncreas(en la estructura anatómica
denominada islotes de Langerhans).12
NH2-His-Ser-Gln-Gly-Thr-Phe-Thr-Ser-Asp-Tyr-Ser-Lys-Tyr-Leu-Asp-Ser-Arg-Arg-
Ala-Gln-Asp-Phe-Val-Gln-Trp-Leu-Met-Asn-Thr-COOH
Una de las consecuencias de la secreción de glucagón es la disminución de
la fructosa-2,6-bisfosfato y el aumento de la gluconeogénesis.
Se usa glucagón recombinante inyectable en los casos
de hipoglucemia por choque insulínico. La inyección de glucagón eleva el
nivel de glucosa en la sangre. El glucagón también se utiliza como antídoto
para las intoxicaciones por betabloqueadores.

Mecanismo de acción
Es una hormona de estrés. Estimula los procesos catabólicos e inhibe los
procesos anabólicos. Tiene, en el hígado, un efecto hiperglucemiante debido a su
potente efecto glucogenolítico (activación del glucógeno fosforilasa e
inactivación del glucógeno sintasa). Desactiva a la piruvato kinasa y estimula la
conversión del piruvato en fosfoenolpiruvato (inhibiendo así la glucólisis). Estimula
la captación de aminoácidos por el hígado para incrementar la producción de
glucosa. Estimula la gluconeogénesis. También tiene un efecto cetogénico.
Metabólicos

 Induce catabolismo del glucógeno hepático.


 Induce aumento de la gluconeogénesis, con la consiguiente cetogénesis.
Cardiacos

 Efecto beta: inotrópico y cronotrópico positivo, similar al estímulo beta-


adrenérgico.
Músculo liso
 Induce relajación intestinal aguda.
Otros

 Induce aumento de las catecolaminas.


 Induce un aumento de la liberación de insulina. Esto permite que
las células incorporen el transportador de glucosa (GLUT4) y
puedan utilizar la glucosa formada en la gluconeogénesis
hepática.

Regulación

El principal factor regulador es el nivel de glucosa en sangre. Los


bajos niveles de glucosa estimulan de forma directa a las células α,
acción que se ve inhibida de forma paracrina por la presencia de
insulina. Los aminoácidos también elevan el glucagón, lo cual es
importante para evitar una hipoglucemia provocada por una
comida rica en proteínas. En presencia de glucosa este efecto es
menor.
Los ácidos grasos libres, en humanos, ejercen un efecto inhibidor
sobre la secreción de glucagón. Los péptidos intestinales secretados
en respuesta a la ingesta, provocan liberación de glucagón (CCC y
gastrina). Las catecolaminas, la hormona del crecimiento y los
glucocorticoides estimulan su secreción, estos últimos de forma
directa y de forma indirecta por su acción sobre el incremento de
aa en plasma. La estimulación simpática a través de receptores alfa
adrenérgicos estimulan la liberación de glucagón, siendo ésta una
de las vías de actuación del estrés. La estimulación vagal y ACh
también tienen un efecto estimulador.

Mecanismo de acción
Es una hormona de estrés. Estimula los procesos catabólicos e inhibe los
procesos anabólicos. Tiene, en el hígado, un efecto hiperglucemiante debido a su
potente efecto glucogenolítico (activación del glucógeno fosforilasa e
inactivación del glucógeno sintasa). Desactiva a la piruvato kinasa y estimula la
conversión del piruvato en fosfoenolpiruvato (inhibiendo así la glucólisis). Estimula
la captación de aminoácidos por el hígado para incrementar la producción de
glucosa. Estimula la gluconeogénesis. También tiene un efecto cetogénico.
Metabólicos

 Induce catabolismo del glucógeno hepático.


 Induce aumento de la gluconeogénesis, con la consiguiente cetogénesis.
Cardiacos

 Efecto beta: inotrópico y cronotrópico positivo, similar al estímulo beta-


adrenérgico.
Músculo liso
 Induce relajación intestinal aguda.
Otros

 Induce aumento de las catecolaminas.


 Induce un aumento de la liberación de insulina. Esto permite que
las células incorporen el transportador de glucosa (GLUT4) y
puedan utilizar la glucosa formada en la gluconeogénesis
hepática.

Regulación
El principal factor regulador es el nivel de glucosa en sangre. Los
bajos niveles de glucosa estimulan de forma directa a las células α,
acción que se ve inhibida de forma paracrina por la presencia de
insulina. Los aminoácidos también elevan el glucagón, lo cual es
importante para evitar una hipoglucemia provocada por una
comida rica en proteínas. En presencia de glucosa este efecto es
menor.
Los ácidos grasos libres, en humanos, ejercen un efecto inhibidor
sobre la secreción de glucagón. Los péptidos intestinales secretados
en respuesta a la ingesta, provocan liberación de glucagón (CCC y
gastrina). Las catecolaminas, la hormona del crecimiento y los
glucocorticoides estimulan su secreción, estos últimos de forma
directa y de forma indirecta por su acción sobre el incremento de
aa en plasma. La estimulación simpática a través de receptores alfa
adrenérgicos estimulan la liberación de glucagón, siendo ésta una
de las vías de actuación del estrés. La estimulación vagal y ACh
también tienen un efecto estimulador.

Valores normales de glucosa en perros


La glucosa es un azúcar presente en la sangre. Los niveles normales de glucosa en
sangre en perros oscilan entre 88 y 120 mg/dl. Unos valores por encima o por
debajo de estas cifras se asocian a diferentes patologías, como veremos en los
siguientes apartados. Cuando nuestro perro muestre síntomas de enfermedad es
muy habitual que el veterinario le extraiga sangre para realizarle una analítica, de
la misma manera que se hace en medicina humana. En perros, la muestra se
toma usualmente de las patas delanteras aunque, en algunas ocasiones, puede
extraerse sangre de las patas traseras o de la yugular (en el cuello). En un examen
básico vamos a distinguir dos grandes apartados, que son los siguientes:
 Hemograma: en esta sección se miden parámetros como el hematocrito, la
hemoglobina, las plaquetas o los leucocitos. Esto nos dará información sobre la
presencia o ausencia de anemia y, si la hay, de qué tipo es (regenerativa o no
regenerativa) o si nuestro perro padece alguna infección, básicamente.
 Bioquímica: aquí es donde entra la medición de la glucosa y de otros parámetros
que nos van a dar información sobre la función de los diferentes órganos como
los riñones (creatinina y urea) o el hígado (GOT o GPT).
Cuando cualquiera de los elementos analizados esté alterado, es decir, se
presente por encima o por debajo de sus valores de referencia, que serán los
normales para cada especie, nuestro perro puede manifestar síntomas y, con los
datos de su examen clínico, de la analítica de sangre y de cualquier otra prueba
adicional que el veterinario considere pertinente, llegaremos a un diagnóstico.
Alteraciones en los niveles normales de glucosa en perros
Podemos estar ante una situación de hipoglucemia, con valores de glucosa por
debajo de 88 mg/dl, o de hiperglucemia, que se dará cuando la glucosa en
sangre supere los 120 mg/dl. Cada una de estas situaciones clínicas presentará
distintas manifestaciones como aumento de la sed, la orina o debilidad, como
veremos en siguientes apartados.
Los perros consumen glucosa con los alimentos y, por ello, tras la ingesta sus
valores suben en sangre, para ir disminuyendo según transcurre el tiempo desde la
comida. La glucosa cumple importantes funciones en el organismo e interviene
proporcionando energía en los procesos metabólicos. La regula la insulina,
hormona que produce el páncreas. Sin insulina o con poca cantidad tendremos
un cuadro de hiperglucemia que conocemos con el nombre de diabetes mellitus,
como veremos. Al contrario, afecciones como el insulinoma pueden provocarnos
un cuadro de hipoglucemia, como explicaremos a continuación.

Glucosa alta en perros: hiperglucemia


Como hemos dicho, los niveles normales de glucosa en perros oscilan entre los 88
y los 120 mg/dl. Cuando la glucosa supera esta cantidad hablamos de
hiperglucemia, que puede deberse a distintas causas, siendo la diabetes la más
conocida, ya que es una enfermedad que también afecta a humanos. El
hiperadrenocorticismo, conocido como Síndrome de Cushing también puede
provocar hiperglucemia, igual que la pancreatitis, el consumo de algunos
medicamentos como los glucocorticoides o incluso la insuficiencia renal.
En este apartado vamos a profundizar en la diabetes mellitus como ejemplo
representativo de hiperglucemia. La diabetes puede ser tipo 1 o tipo 2 y es una
enfermedad que encontraremos en perros con relativa frecuencia. Se da algo
más en hembras y sobre todo a partir de los 6 años de edad, por eso es tan
importante una revisión anual con analíticas de sangre y orina conforme el perro
va cumpliendo años. Con esto podemos detectar afecciones precozmente,
antes incluso de que se den síntomas. La causa de la diabetes es una producción
inadecuada de insulina. Esta sustancia es la que permite que la glucosa entre en
las células con el objetivo de conseguir la energía para el metabolismo. Sin
insulina, el nivel de glucosa en la sangre del perro va a ser superior al normal y,
además, tendremos, también, altos niveles de glucosa en la orina (glucosuria). El
perro va a producir más orina de lo que venía siendo normal, lo que va a
deshidratarlo y, en consecuencia, va a incentivarlo a beber más agua. También
podremos ver, en fases iniciales, que nuestro perro come más, puesto que es
según la enfermedad avanza cuando va perdiendo el apetito. A pesar de comer
más, el perro adelgaza. Aumento de la orina excretada (poliuria), de la sed
(polidipsia), mayor apetito y adelgazamiento van a constituir los primeros síntomas
de la diabetes.
Como hemos visto, una analítica puede detectar altos niveles de glucosa en
sangre y orina. Con una diabetes avanzada el perro estará aletargado, sin
apetito, con vómitos, deshidratación, cataratas, debilidad e incluso puede llegar
a entrar en coma. Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento va a consistir
en el aporte de insulina y una dieta específicapara estos casos. Será el veterinario
el encargado de establecer, según los resultados de mediciones periódicas, las
cantidades de insulina que deben administrarse mediante inyecciones, pues la
dosis necesaria va a ser distinta para cada perro. Para mejorar la efectividad del
tratamiento se recomienda controlar el peso, por lo tanto, también es muy
importante el control de la alimentación. Debe establecerse un calendario
estricto de comidas e inyecciones que hay que seguir escrupulosamente.
Glucosa baja en perros: hipoglucemia
Si los niveles normales de glucosa en perros están entre 88 y 120 mg/dl, cualquier
valor por debajo de esos 88 será indicativo de hipoglucemia. Hemos visto en el
apartado anterior que los perros con diabetes son tratados con inyecciones de
insulina. En ocasiones, una dosis elevada puede descompensarlos y provocar una
hipoglucemia. Veremos que el perro parece desorientado, como con sueño, se
tambalea cuando anda, convulsiona o incluso entra en coma. Otras veces esta
bajada de glucosa en perros es consecuencia de un sobreesfuerzo, como por
ejemplo el que puede realizar un perro de caza o de carreras, lo que también
puede producir un estado comatoso e incluso la muerte.
En cachorros, sobre todo en razas muy pequeñas, puede darse hipoglucemia,
frecuentemente a consecuencia del estrés como el que puede provocar un
traslado, pero también puede haber un problema subyacente como una
infección o un shunt hepático (venas anormales que impiden el paso de la sangre
del intestino al hígado, que es donde tendrían que eliminarse las toxinas). Los
síntomas que van a presentar estos perros son como los que ya hemos descrito.
Una hipoglucemia prolongada puede producir daños cerebrales. Hay otras
causas de hipoglucemia como puede ser el insulinoma, aunque, por suerte, es un
trastorno poco frecuente. Este tipo de tumor segregaría insulina, de ahí la bajada
de la glucosa en sangre en perros. Se da en perros de más edad. La presentación
de cualquiera de los síntomas mencionados es motivo de consulta veterinaria. La
administración de suero glucosado puede restaurar los niveles normales de
glucosa en sangre. También debemos buscar y solucionar, en lo posible, la causa
de la hipoglucemia.
¿Cómo medir la glucosa en perros?
Si descubrimos que nuestro perro muestra algún síntoma compatible con diabetes
debemos acudir a nuestro veterinario de referencia para que sea él quien
confirme el diagnóstico. Para ello, se miden los niveles de glucosa en sangre.
Además de una glucosa elevada con respecto a los niveles normales de glucosa
en perros, podemos encontrar otras alteraciones en la analítica, en función de la
gravedad del cuadro. Es importante, también, la medición de lafructosamina,
porque permite valorar los parámetros de glucosa en las 2-3 semanas previas a la
extracción. Con el diagnóstico confirmado, se iniciará la terapia con insulina.
Es normal que nuestro veterinario realice lo que se conoce como curva de
glucosa en perros, que consiste en su medición varias veces a lo largo de un
intervalo de 12-24 horas. Con esta información se ajustará la dosis de insulina, ya
que esta debe ser propia para cada individuo. Así mismo, es habitual que nuestro
veterinario nos enseñe a medir la glucosa de nuestro perro en casa, ya que
puede ser de utilidad para el control de la enfermedad y el ajuste de la
medicación. Para lograrlo nos explicará cómo usar el glucómetro en perros, lo
que comprende los siguientes pasos:
1. Para esta medición necesitamos una gota de sangre de nuestro perro que vamos
a extraer de su oreja. Es para ello recomendable que esta esté bien caliente,
pues así se facilitará la salida de la sangre.
2. Debemos pincharle en la cara interna, en una zona limpia y sin pelo. Para ello
podemos utilizar la aguja o lanceta que nos indique nuestro veterinario.
3. Originaremos una gota que tenemos que poner sobre una tira reactiva de las
que acompañan al glucómetro. Introducimos en él la tira.
4. Con un algodón o una gasa presionaremos el punto del pinchazo para que la
oreja deje de sangrar.
5. En el glucómetro aparecerá el número que se corresponde con la cantidad de
glucosa en sangre de nuestro perro y que deberemos anotar para trasladar a
nuestro veterinario.
6. El veterinario será el encargado de resolver cualquier duda que nos surja sobre el
uso del glucómetro.
Es importante resaltar que jamás utilizaremos el glucómetro en perros para
diagnosticar nosotros mismos una enfermedad y automedicar al animal, ya que
podríamos equivocarnos y empeorar su estado. Este tipo de herramientas deben
ser siempre una medida de seguimiento y control aprobada por el veterinario. Si
el especialista determina que nuestro perro tiene diabetes, será necesario
adaptar su alimentación y para ello podemos consultar el artículo sobre "Dieta
para perros con diabetes".

Los niveles de glucosa, nos indican la cantidad de glucosa que tiene la sangre de
nuestro animalito. Aunque estos niveles pueden variar durante el día, según la
alimentación y la actividad que tenga nuestra macota, deben ser controlados
para mantenerlos balanceados.

Altos niveles de glucosa pueden ser muy peligrosos para su gato y pueden
generar hiperglucemia, que si no se trata a tiempo puede tender a la cronicidad
y convertirse en diabetes, puede llegar a dar lugar incluso, a complicaciones
como ceguera, y enfermedades del riñón. Por otro lado, bajos niveles de
glucosa pueden producir hipoglucemia, que se origina cuando el páncreas
secreta grandes cantidades de insulina. Es una enfermedad bastante común, que
puede aparecer como resultado de un tratamiento con insulina en gatos que
sufren diabetes.

¿Cómo supervisar los niveles de glucosa en la sangre de mi animal? Los niveles de


glucosa pueden ser supervisados de dos maneras: por el veterinario o especialista
y utilizando glucómetros caseros. Es importante saber que los valores normales de
glucosa en la sangre de los gatos son entre 80 y 150 mg/dl.

El glucógeno (o estramadol) es un polisacárido de reserva energética formado


por cadenas ramificadas de glucosa; no es solubleen agua, por lo que
forma dispersiones coloidales. Abunda en el hígado y en menor cantidad en
el músculo.

Estructura del glucógeno.


Su estructura se parece a la de la amilopectina del almidón, aunque es mucho
más ramificada. Está formada por varias cadenas que contienen de 12 a 18
unidades de glucosa unidas por enlaces glucosídicos α-1,4; uno de los extremos
de esta cadena se une a la siguiente cadena mediante un enlace α-1,6-
glucosídico, tal y como sucede en la amilopectina.
Una sola molécula de glucógeno puede contener más de 120 000 monómeros de
glucosa.
La importancia de que el glucógeno sea una molécula tan ramificada es:

1. La ramificación aumenta su solubilidad.


2. La ramificación permite la abundancia de residuos de glucosa no
reductores que van a ser los puntos reconocidos por las enzimas glucógeno
sintasa y glucógeno fosforilasa, es decir, las ramificaciones facilitan tanto la
velocidad de síntesis como la de degradación del glucógeno.
El glucógeno es el polisacárido de reserva energética en los animales, y se
almacena en el hígado (10% de la masa hepática) y en los músculos (1% de la
masa muscular) de los vertebrados. Además, pueden encontrarse pequeñas
cantidades de glucógeno en ciertas células gliales del cerebro.
Gracias a la capacidad de almacenamiento de glucógeno, se reducen al
máximo los cambios de presión osmótica que la glucosa libre podría ocasionar
tanto en el interior de la célula como en el medio extracelular.
Cuando el organismo o la célula requieren de un aporte energético de
emergencia, como en los casos de tensión o alerta, el glucógeno se degrada
nuevamente a glucosa, que queda disponible para el metabolismo energético.
En el hígado, la conversión de glucosa almacenada en forma de glucógeno a
glucosa libre en sangre está regulada por las hormonas glucagón y adrenalina. El
glucógeno hepático es la principal fuente de glucosa sanguínea, sobre todo
entre comidas. El glucógeno contenido en los músculos abastece de energía el
proceso de contracción muscular.
El glucógeno se almacena dentro de vacuolas en el citoplasma de las células que lo utilizan
para la glucólisis. Estas vacuolas contienen las enzimas necesarias para la hidrólisis de
glucógeno a glucosa.