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Nutrición y Alimentación saludable - Tema 01

Nutrición y
Alimentación saludable


TEMA 01
¿Qué nos aportan los alimentos?
¿Qué nos aportan los alimentos?
Nutrición y Alimentación saludable - Tema 01

Conceptos fundamentales

Nuestro propio organismo, con sus reacciones, puede ayudarnos a analizar cómo es
nuestra alimentación. Mi pregunta es..., ¿conozco las respuestas de mi organismo ante
la forma en que me alimento?

Con independencia de la capacidad, extraordinaria en ocasiones, de nuestro cuerpo


para afrontar situaciones desfavorables, o de soportar durante largos periodos pato-
logías diversas, relacionadas, directa o indirectamente, con la alimentación, contamos
con múltiples mecanismos, de tipo físico y psíquico, que nos ayudan a mantenernos
alerta y que nos permiten, si estamos atentos, detectar posibles episodios de alimen-
tación inadecuada. Un ejemplo sencillo, pero clarificador, lo tendríamos en aquellas
situaciones en las que comenzamos a percibir que nuestro peso se va alejando de su
valor estándar.

Los propios alimentos, por su parte, tienen características, bien se trate de propieda-
des naturales o de atributos adquiridos durante el procesado, como su olor, su textura
o su aspecto, que ejercen sobre nuestros sentidos un poder de atracción o de rechazo.
En ocasiones, los estímulos externos desencadenan en nuestro organismo una serie
de respuestas que nos avisan de la necesidad de alimentarnos; otras sensaciones y
reacciones desagradables, así como algunos procesos patológicos reactivos pueden,
sin embargo, indicarnos la conveniencia de interrumpir o, incluso, derivar nuestra ali-
mentación hacia el consumo de otros alimentos más adecuados, entre ellos el efecto
saciante de los alimentos, las alergias alimentarias, los sabores desagradables, la sed,
el estreñimiento...

El funcionamiento adecuado de todo este engranaje de estímulos y respuestas tiene


una explicación: necesitamos los alimentos para desempeñar nuestra actividad vital y
nuestro organismo lo sabe y nos lo recuerda. Aunque las técnicas empleadas por los
profesionales de la medicina nos aportan información detallada sobre nuestro estado
de salud con respecto a la alimentación que practicamos, también nuestro cuerpo,
con sus reacciones y manifestaciones, puede ayudarnos a que tengamos presente que
los alimentos son imprescindibles para el desarrollo de nuestras funciones vitales.

Por último, tenemos que saber que nuestro organismo posee también la facultad de
lanzarnos mensajes en contra de nuestros intereses, y, a veces, de nuestra voluntad.
En otras ocasiones, sin embargo, no sabemos interpretar adecuadamente las señales
que nos envía nuestro cuerpo. Es por ello que debemos mantener una conciencia au-
tocrítica basada en el conocimiento de los alimentos y su función en el organismo.

Entonces..., ¿cómo puedo actuar para mejorar?

Debemos estar alerta ante nuestras reacciones y respuestas, tanto físicas como emo-
cionales, con respecto a los alimentos que ingerimos y analizar todos aquellos factores
que pensamos que puedan influir en nuestro comportamiento frente a los alimentos.
Esta actitud analítica será muy útil si nos acompaña en el camino hacia una alimenta-
ción adecuada.
Nutrición y Alimentación saludable - Tema 01

Nutrición y
Alimentación saludable


TEMA 01
Alimentación y Nutrición
Alimentación y Nutrición
Nutrición y Alimentación saludable - Tema 01

La alimentación debería ser un acto racional. Es por ello que podemos contribuir al
buen funcionamiento de nuestro organismo por medio de unos hábitos de alimenta-
ción acordes a nuestras necesidades.

Mi pregunta es..., ¿conozco bajo qué criterios me estoy alimentando?

La alimentación consiste en un conjunto de actividades que comienzan con la deci-


sión consciente de querer comer y concluyen con la propia ingesta de los alimentos.

Aunque la alimentación debería ser un acto voluntario, pueden ocurrir infinidad de


circunstancias que contradigan esta idea. Por ejemplo, la falta de disponibilidad de ali-
mentos, los procesos de enfermedad, o diversas razones indeseables de tipo domésti-
co, como la falta de tiempo para organizar una alimentación adecuada, pueden hacer
fallar esta cualidad de la alimentación. Es entonces cuando comenzamos a percibir los
primeros síntomas de alerta, que pueden iniciarse con una ligera sensación de apetito
y que, de prolongarse, llegarían a derivar en la aparición de múltiples disfunciones o,
incluso, en una desnutrición silenciosa.

A pesar de que nuestros hábitos alimentarios son influenciables por las presiones y
los prejuicios autoimpuestos y/o por las tendencias y estímulos procedentes del ex-
terior, es nuestra misión intentar dirigirlos, en la medida de lo posible, en favor de
nuestras necesidades.

Entonces..., ¿cómo puedo actuar para mejorar?

Considerarme a mí mismo un ser crítico y con capacidad de decisión me permiti-


rá analizar mis hábitos alimentarios y preguntarme en base a qué criterios me estoy
alimentando, es decir, me ayudará a determinar si como lo que quiero, lo que puedo
o lo que debo. Una vez conocido mi grado de autonomía podré dirigir mis decisiones
hacia una mejor alimentación, actuando sobre los factores que puedo controlar.

La alimentación es un conjunto de actividades que, de realizarse de forma adecuada,


nos facilitan el que podamos alcanzar una nutrición suficiente para el correcto des-
empeño de nuestras funciones vitales. Un paso muy importante para mejorar nuestra
alimentación será aprender a clasificar los alimentos en base a su función principal en
el organismo.

Mi pregunta es..., ¿cuál es la relación entre alimentación, nutrición y funciones vitales?

Los alimentos tal cual se presentan en la naturaleza o, incluso, tras ser procesados du-
rante su cocinado, no son aprovechables en su totalidad; tienen que sufrir un proceso
de transformación en el organismo hasta que adquieran una presentación adecuada
y estén listos para desempeñar las funciones que tienen encomendadas. Según esta
explicación podemos entender que los nutrientes son la parte de los alimentos que
nuestro cuerpo es capaz de aprovechar para su funcionamiento.
A pesar de que la nutrición ya no es un proceso voluntario, por influir en él múltiples
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factores, como la edad o el estado de salud, podemos contribuir al buen funciona-


miento del organismo por medio de unos hábitos de alimentación acordes a nues-
tras necesidades. En este sentido, un buen comienzo podría ser aprender a reconocer
las funciones principales de los alimentos que vamos a consumir.

Los alimentos que comemos contribuyen al desarrollo de importantes funciones, al-


gunas de ellas muy específicas, una vez están en el interior de nuestro organismo. A
pesar de que los alimentos están compuestos por distintos tipos de nutrientes, la pre-
dominancia de uno u otro tipo de nutriente y, por tanto, la aptitud del alimento para
poder desempeñar con más éxito una u otra función, nos permite clasificarlos de una
forma sencilla en unos pocos grupos:

• Alimentos con una función energética: son los alimentos que de forma destacada
nos suministran energía para el mantenimiento de las funciones vitales y para el desa-
rrollo de actividades físicas. En este grupo se encuentran los alimentos ricos en hidra-
tos de carbono (por ejemplo, los productos derivados de los cereales, las patatas o el
azúcar) y en lípidos (como la mantequilla y las grasas y aceites en general).

• Alimentos con una función estructural o plástica: son los alimentos que destacan
por aportarnos materiales para la formación, el crecimiento y la reparación de las
estructuras y los tejidos corporales (como los músculos, los huesos o los dientes). En
este grupo se encuentran los alimentos ricos en proteínas y minerales, característica
que cumplen los productos lácteos, los distintos tipos de carnes y pescados, los hue-
vos, las legumbres y los frutos secos.

• Alimentos con una función reguladora: son los alimentos cuya principal caracterís-
tica es que nos aportan unos nutrientes muy específicos que se encargan de que el
organismo funcione correctamente. Este grupo lo constituyen los alimentos ricos en
vitaminas y minerales, tales como las frutas, las verduras y las hortalizas.

Entonces..., ¿cómo puedo actuar para mejorar?

Ya que debemos guardar un equilibrio entre los distintos grupos de alimentos para
asegurarnos un funcionamiento adecuado del organismo, podemos empezar por revi-
sar nuestra cesta de la compra habitual (o incluso los alimentos que tenemos almace-
nados en casa en un determinado momento) y analizarla en base a las recomendacio-
nes de la LA RUEDA DE LOS ALIMENTOS.