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¿QUÉ ES LA NORMATIVA

LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA?

De acuerdo con el Diccionario académico, normativa es un sus­


tantivo colectivo que denota ‘conjunto de normas aplicables a detenni-
nada materia o actividad’. Lo normativo es lo que sirve de norma. Ésta
implica una distinción entre usos correctos e incorrectos. Es objeto de
la Gramática normativa, preceptiva o prescriptiva, que es la que pres­
cribe una serie de normas o preceptos para hablar y escribir con co­
rrección, y suele basarse en una autoridad lingüística, por ejemplo, la
Real Academia Española, respecto de España y de los países hispano­
americanos. La Normativa del español es el conjunto de normas que
se aplican a nuestra lengua y que rigen su correcta expresión escrita y
oral.
Entre los niveles de lengua (lengua culta, lengua popular, lengua
vulgar, lengua rural, etc.), la gramática normativa (la académica) elige
uno y lo propone como lengua de prestigio (en España, la lengua
culta). Aunque la lengua culta se basa en los principios etimológicos
de la lengua, el uso, cuando se hace general, pasa a formar parte de la
norma. “El uso lingüístico -según José Martínez de Sousa- está repre­
sentado por el conjunto de reglas gramaticales más o menos
estabilizadas y empleadas por la mayoría de los usuarios de una lengua
en una época dada y en un determinado medio social”.7
Según Eugenio Coseriu, la dicotomía de Ferdinand de Saussure es
muy rígida, porque no permite saber cómo se pasa del sistema abstrac­
to (lengua) a las realizaciones concretas del habla. Entonces, introduce
un nivel intermedio llamado norma, que define como la mediana de
las realizaciones aceptadas en una comunidad de habla, es decir, en el
sistema, existe la posibilidad de crear muchas formas.
''Diccionario de usos y dudas del español actual, Barcelona, Biblograf, 1996, pág. 17.
14 ALICIA M ARlA ZORRILLA

En España y en el mundo hispanoamericano, sobre los que influye


la Real Academia Española (fundada en 1713), la gramática normativa
es la Gramática de la lengua española, publicada desde 1771 por esta
institución con sede oficial en Madrid. El carácter fuertemente norma­
tivo de esta gramática, cuya última edición data de 1959 (reimpresión
de la de 1931, con alguna adición), ha sido notablemente suavizado en
el Esbozo de una nueva Gramática de la Lengua Española, publicado
por la Academia en 1973, pero aún provisional por su carácter de
“esbozo” o de “bosquejo inacabado”.
En 1994, se publica la Gramática de la Lengua Española, de
Emilio Alarcos Llorach, avalada por la Academia para iniciar la Co­
lección “Nebrija y Bello”. No es la Gramática oficial.
En 1999, aparece la Gramática descriptiva de la Lengua Españo­
la, coordinada por Ignacio Bosque y Violeta Demonte, avalada tam­
bién por la Academia, y segunda obra de la Colección “Nebrija y
Bello”. Tampoco es la Gramática oficial.
¿En qué se diferencia una gramática normativa de una gramática
descriptiva? La primera nos dice cómo debemos usar bien nuestra
lengua; la segunda analiza en constituyentes las oraciones que emiten
los hablantes. Por ejemplo, si decimos: La niña lee un libro, la gramá­
tica descriptiva nos explicará que La niña es un constituyente, y que
lee un libro es otro. Además, que en el constituyente La niña, La es
artículo, y niña, sustantivo. En cambio, la gramática normativa nos
enseña que no debemos decir *La niña lee a un libro, pues el objeto
directo referido a cosas no se construye con la preposición “a”. La
actitud prescriptiva es propia de las gramáticas normativas. Una gra­
mática es normativa, porque reúne reglas prácticas sobre el uso correc­
to de la lengua. No intenta modificar la conducta lingüística del ha­
blante mediante normas o reglas, sino actuar como guía para que se
expresen los mensajes con cohesión y coherencia. En cambio, la acti­
tud descriptiva pretende presentar o exponer la conducta lingüística
del hablante tal cual es.
La norma nos ayuda a despejar dudas. Entendemos por duda la
vacilación ante dos o más realidades lingüísticas necesarias para la
NORMATIVA LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA Y CORRECCIÓN DE TEXTOS 15

comunicación. Por ejemplo, el hablante duda ante la palabra dilema.


Suele usarla mal como sinónimo de “problema”, pero dilema (en grie­
go, ‘dos premisas’) denota ‘duda, disyuntiva’. Por supuesto, elegire­
mos la más correcta o usual.
Existen tres clases de normas: la lingüística, la pragmática y la
académica. La norma lingüística, ínsita en la lengua, histórica, permi­
te que los hablantes del español nos comuniquemos habitualmente
unos con otros; es -según Eugenio Coseriu- la que seguimos necesa­
riamente para ser miembros de una comunidad lingüística8, porque es
la norma ejemplar, «la realización “colectiva” del sistema»9. La norma
pragmática, que nace del hablar concreto, conlleva la creatividad de
cada persona, su ser individual, y, por ende, su libertad; es creación y
repetición. De acuerdo con Coseriu, “la originalidad expresiva del
individuo que no conoce o no obedece la norma puede ser tomada
como modelo por otro individuo, puede ser imitada y volverse, por
consiguiente, norma”10. Dentro de la norma pragmática, distinguimos
usos normales y anormales; por ejemplo, el plural de “tórax” es “los
tórax” (uso normal) y no, *toraxes, *toraces, *tóraxes o *tóraces (usos
anormales).
Cada comunidad tiene sus normas, que responden al entorno
sociocultural. Hay, pues, una norma culta argentina, boliviana, chilena,
colombiana, mejicana, peruana, venezolana, uruguaya, etcétera, pero un
solo español. Y dentro de una misma comunidad lingüística, hay otras
normas (lenguaje familiar, popular, elevado, vulgar, lengua literaria, et­
cétera) que se diferencian por el vocabulario, las formas gramaticales o
la pronunciación11. Por ejemplo, en Méjico, era común el uso de la
locución prepositiva “arriba de” con el significado de ‘encima de’: Dejé
el libro arriba de la mesa. La Real Academia Española la registró como
mejicanismo en la edición de 1992, de su Diccionario, pues no era
propia de España con esa denotación. Sí, se emplea en otros países
hispanoamericanos, como en el nuestro, pero no aparece como
8Op. cit., pág. 90.
’Ibidem, pág. 97.
10Ibídem, pág. 107.
“Cfr. Eugenio COSERIU, op. cit., pág. 98.
16 ALICIA. MARÍA ZORRILLA

argentinismo. De acuerdo con esto, para los mejicanos, el empleo de


“arriba de” por ‘encima de’ ya es norma académica. Respecto del léxi­
co, el anglicismo “chequear”, verbo transitivo, es españolizado e intro­
ducido en el Diccionario por su gran difusión en América con la acep­
ción de ‘examinar, verificar, controlar’ {Chequearemos esos paquetes) y
como verbo pronominal, con la de ‘hacerse un chequeo’ (Se chequeará
el viernes)-, y en América Central, con la de ‘rellenar un cheque’ (Por
esta compra, deberé chequear). El verbo “regresar” es intransitivo en su
acepción de ‘volver al lugar de donde se partió’ (,Regresaron a Chile),
pero en algunos países hispanoamericanos, también se usa como prono­
minal con ese significado (Se regresaron a Chile) y como transitivo con
la denotación de ‘devolver o restituir algo a su poseedor’ (Me regresó
todas las revistas que le presté).
La norma académica, prescriptiva, estudia la norma pragmática y
la acredita, es decir, admite su validez al confirmar la difusión de su
uso. Del cómo se dice al cómo se debe decir el camino es largo, y el
proceso, lento. La norma pragmática, anterior a la norma académica,
no se transforma inmediatamente en ésta; a veces, eso no sucede nun­
ca. Depende -repetimos- de la difusión de su empleo, de su aproba­
ción social. Además, el nacimiento de la norma académica debe ba­
sarse en los datos que aportan las investigaciones lingüísticas y
sociolingüísticas (diferentes niveles de lengua: culto, medio, popu­
lar)12. Dice Ofelia Kovacci: “La realidad es que la Academia lleva a
cabo una labor propia de disciplinas científicas como la lexicografía y
la filología: observa y estudia los usos y sus peculiaridades vigentes en
el transcurso del tiempo, y los recoge en léxicos y diccionarios como
contribución al conocimiento de la lengua; no “autoriza” vocablos ni
los “prohíbe”: sólo los registra”13. La norma académica, al señalar

,2Véase Luis Callos DÍAZ SALGADO, “El problema de las normas. El caso andaluz”,
en Venezuela Analítica, Internet, Sevilla, marzo de 2000: “...la norma sociolingüística [...]
determina con respecto a la lengua lo que socialmente es prestigioso o no: puesto que el
enunciado se construye entre dos personas socialmente organizadas, siempre prefigura al
interlocutor como integrante de un grupo social”.
13“Introducción. Borges en el Boletín de la Academia Argentina de Letras", en Anejos
del Boletín de la Academia Argentina de Letras, Anejo I. Homenaje a Jorge Luis Borges,
Buenos Aires, 1999, pág. 10.
NORMATIVA LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA Y CORRECCIÓN DE TEXTOS 17

cómo debe decirse y cómo no debe decirse, distingue lo correcto de lo


incorrecto, es decir, realiza una valoración. Daremos ejemplos: la lo­
cución prepositiva “luego de” es comúnmente usada en la escritura y
en el coloquio: Se lo diré luego de guardar estos papeles. La Acade­
mia desestimaba su uso y recomendaba la locución prepositiva “des­
pués de”. La profusión de su empleo permitió que la institución espa­
ñola la incorporara en la vigésima segunda edición de su Diccionario
(octubre de 2001) como argentinismo y mexicanismo.
Uso y tradición lingüísticos son los pilares que sostienen lo que
denominamos correcto, canónico o conforme a las reglas.
Hay, sin duda, cierta aversión al verbo “corregir” y al adjetivo
“correcto” por un temor oculto a lo perfectible. Algunas personas no
quieren ser corregidas; prefieren los errores a que se las tilde de imper­
fectas. No es éste el camino. Es necesario un ideal de corrección. Es
necesaria la norma académica como guía con todas las modificaciones
que irá adoptando con el tiempo, con esos cambios saludables que nos
dicen que la lengua vive, porque nosotros le damos vida. La norma
académica no hace que la lengua se fosilice, es espejo de su constante
creatividad.
Dentro de la norma académica, distinguiremos:

1. Norma gráfica
Gráfica (del griego, ‘lo escrito’). Comprende todo lo que se rela­
ciona con los signos de puntuación y con los signos auxiliares de
puntuación; el uso de la tilde (acento escrito); de las mayúsculas, de
las minúsculas, y de las letras en general (uso de b y de v, de h , d e c y
de s, por ejemplo).

1. uso de los signos de puntuación


..."

^ Evaristó, mi loro ha muerto (Nos dirigimos a alguien que se llama


Evaristo). .¡/ Oro *'’■/'
Evaristo, mi loro, ha muerto (Evaristo es el nombre del loro).
18 ALICIA MARÍA ZORRILLA

El juez llegó al país, detenido.


El juez llegó al país detenido (Cambia el significado de la oración).
El juez llegó detenido al país.

Los soldados que cruzaron el puente son franceses (Algunos sol­


dados, sólo los franceses).
Los soldados, que cruzaron el puente, son franceses (Todos los
soldados franceses cruzaron el puente).

2. uso de la tilde
período-periodo
carácter-caracteres
Zodíaco-Zodiaco (En España, se prefiere Zodiaco. La Real Acade­
mia Española no manifiesta preferencias).

3. uso de las mayúsculas y de las minúsculas


Juana es *Sagitario (mayúscula incorrecta).
Sagitario es el signo de Juana (mayúscula correcta).
Juana es sagitario (minúscula correcta).
Juana es una bella mujer sagitario (minúscula correcta).

4. uso de las letras en general (b, c, h, s, v, etc.)


Además de las reglas ortográficas correspondientes, estudia las
alografias (del griego, ‘otra escritura’). A continuación, las palabras
subrayadas están registradas en el Diccionario académico, pero la Aca­
demia prefiere las que aparecen en cursiva:

armonía - harmonía
garaje (no, garage, pues ésta es grafía francesa)
oscuro - obscuro
NORMATIVA LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA Y CORRECCIÓN DE TEXTOS 19

pretensión (sólo con s por su etimología latina: praetensio-onis)


pretencioso - pretensioso (doble grafía, porque procede del fran­
cés, prétentieux)
psicología - sicología
santaf^kjno - santafecino
septiembre - setiembre
séptimo - sétimo
sunrvl - surubí

La forma gráfica preferida por la Real Academia Española es la


que lleva definición directa en el Diccionario', las aceptadas, pero no
preferidas, se definen mediante referencia a aquélla.

5. cacografías o faltas ortográficas:


• acentuaciones incorrectas (se presenta en cursiva la forma correcta)
aimará por aimara
alícuota por alícuota
angioplastía por angioplastia
di por di
dió por dio
estadio por estadio
exámen por examen
fué porfue
fui por fui
manicura por manicura
périto por perito
rectoscopía por rectoscopia
síndrome por síndrome
tí por ti
vió por vio
20 ALICIA MARÍA ZORRILLA

• añadir o suprimir letras


ginda por guinda
concencia por conciencia
exhuberante por exuberante
padastro por padrastro
suscinto por sucinto ^
convalescencia por convalecencia

• sustituir unas letras por otras


ésito por éxito
espúreo por espurio
belar por velar
tienpo por tiempo
ideosincracia por idiosincrasia

• trasponer letras en la palabra


acnédota por anécdota
crosta por costra
chiquillas por cuclillas ^
naide por nadie
enquencle por enclenque

2. Norma fónica
Fónica (del griego, ‘lo referido al sonido’). Comprende la pronun­
ciación y la acentuación prosódica (acento no escrito). En este plano,
se registra, por ejemplo, que es correcto doctor y no, *dotor; intervalo
y no, *intérvalo; libido y no, *líbido; hayamos y no, *háyamos, vaya­
mos y no, *váyamos, etcétera.
NORMATIVA LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA Y CORRECCIÓN DE TEXTOS 21

3. Norma morfosintáctica
Morfosintáctica (morfología [del griego, ‘estudio de las formas
de las palabras’]; sintaxis [del griego, ‘con orden, coordinación’]: par­
te de la Gramática, que enseña a coordinar y a unir las palabras para
formar las oraciones y expresar conceptos). Por ejemplo, son correctas
las expresiones haya, la sartén, dice que vendrá, cuentas por pagar,
por eso lo digo, e incorrectas, *haiga, *el sartén, *dijo de que vendrá,
’"cuentas a pagar, *es por eso que lo digo.

La norma morfosintáctica comprende:


a) la construcción de estructuras sintácticas (oraciones, proposiciones,
frases);
b) el orden de las palabras en la oración;
c) el paradigma verbal;
d) el uso del gerundio;
e) el uso del sustantivo y del adjetivo (género y número);
f) el régimen preposicional;
g) la concordancia;
h) los casos de ambigüedad; etcétera.

Por ejemplo, es correcta la oración Dijo que traerá la sartén y no,


*Dijo de que traerá el sartén.
Son ambiguas las oraciones: El burro de mi tío no quiere comer y
La perra de mi vecina me observa siempre. Pueden resolverse así: El
burro que tiene mi tío no quiere comer o Mi tío tiene un burro que no
quiere comer; La perra que tiene mi vecina me observa siempre o Mi
vecina tiene una perra que me observa siempre.

Otros ejemplos:

*Vendía pantalones para damas de terciopelo.


Vendía pantalones de terciopelo para damas.
22 ALICIA MARÍA ZORRILLA

Silvana encontró el papel doblado o Silvana encontró doblado el


papel (ambigüedad pragmática).

Esteban y yo escribimos una carta, (ambigüedad morfológica: ¿en


el presente o en el pasado?)

Creemos en la escuela (ambigüedad morfológica: ¿de creer o de crear!)

Los casos de ambigüedad también lindan con la norma léxico-


semántica.
En cuanto a la concordancia, por ejemplo, debe decirse cuales -
quier asuntos y no, *cualquieras asuntos o *cualesquier asunto. Cuan­
do se usan los sustantivos con valor de adjetivos, en aposición especi­
ficativa, carecen de plural: ciudades satélite, horas clave, carros tan­
que, situaciones límite, ojos malva, rayos violeta, Estados miembro
(Se admite el plural cuando estos sustantivos pueden transformarse en
predicativos de un verbo copulativo: Los Estados son miembros; Estas
horas son claves, por ejemplo. Entonces, también es correcto Estados
miembros', horas claves).
Cuando se quebrantan las leyes de la concordancia en el género o
en el número de las palabras, se comete una silepsis (en griego, ‘com­
prensión’): *La mayor parte recibieron el diploma.
La norma morfosintáctica nos indica también que son incorrectas
las siguientes expresiones: *en base a o *bajo esta base por sobre la
base de; *con base en esto por sobre la base de esto; *se ha enterado
que por se ha enterado de que, etcétera.
Otros problemas que resuelve la norma morfosintáctica: se presen­
tan inconvenientes cuando queremos emplear en plural el nombre de
los números, de las letras o de las notas musicales: unos, doses, treses,
cuatros, cincos, seises, sietes, ochos, nueves, dieces', aes, es, íes, oes,
iíes; dos, res, mis, fas, soles, las, sis. O sustantivos como padrenuestro,
avemaria, medialuna o casaquinta: padrenuestros, avemarias, media­
lunas, casaquintas o casas quintas, y no, *padresnuestros, *avesmarías,
*mediaslunas, *casasquintas.
NORMATIVA LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA Y CORRECCIÓN DE TEXTOS 23

4. Norma léxico-semántica
Léxico-semántica (léxico: del griego, ‘lenguaje, palabra’; semánti­
ca [del griego, ‘significado’]: estudio del significado de los signos
lingüísticos y de sus combinaciones). Trata cuestiones relacionadas con:
a) el enriquecimiento del léxico;
b) los fenómenos de sinonimia, antonimia, paronimia (homónimos,
homógrafos, homófonos). La norma nos dice que podemos usar
pelo como sinónimo de cabello (Tiene un hermoso pelo)', que el
antónimo de verdad es mentira-, que incipiente14 e insipiente15son,
en la Argentina, homófonos;
c) la incorporación de barbarismos y de cultismos16.

Enviriar&e.úen.Qi2L‘aficionarse con exceso a algo’. Nos enviciamos


de incorrecciones. Y como nunca es ocioso recurrir a las etimologías,
recordemos que vicio proviene del latín vitium, ‘defecto, falta, imper­
fección, deformidad, culpa’. Los errores que cometemos son, pues,
defectos del lenguaje, es decir, barbarismos. La palabra proviene del
latín barbarismus, y éste, del griego, ‘extranjero’. “Bárbaro” era un
romano respecto de los griegos, y barbarismo, el modo de hablar
vicioso al estilo de los extranjeros. Se cometen barbarismos cuando se
pronuncian o se escriben mal los vocablos, o cuando se emplean voces
impropias.

Clasificación de los barbarismos


a) Arcaísmos (del griego, ‘primitivismo’, ‘principio’): son voces o
expresiones anticuadas (ansí, apriesa, cabe, digerecer, digestir, dij,
escamar, galavardo, hemisfero, hombredad, pecatriz, so);

u‘Que empieza’.
í5‘FaIto de sabiduría o ciencia’; ‘falto de juicio’.
16Según el Diccionario académico, los cultismos son ‘palabras cultas, generalmente de
origen grecolatino, usadas en la lengua intelectual, literaria y científica. Proceden de una
lengua clásica y penetran por vía culta en una lengua moderna sin pasar por las transformacio­
nes fonéticas normales de las voces populares’. Conservan, pues, una forma muy semejante a
24 ALICIA MARÍA ZORRILLA

b) Neologismos (del griego, ‘lenguaje nuevo’): son vocablos, acepcio-


nes o giros nuevos en una lengua (abaniquear, abrumamiento,
abstémico, absurdidez, anexionamiento, apergaminamiento,
apretitud, atractividad, atrapamiento, autosuicidio, dáñosidad,
deletración, destapación, desteñimiento, disvalioso, emprolijar,
experimencial, infraccional, inmemoriable, intermediamiento,
permanenteado, premoldados, procedural, profesionabilidad,
proyectación, recepcionar, registración, repitente, respondiente,
satisfactoriedad, significancia, sumatoria, transferibilidad,
transmisibilidad, vacunal, volcamiento)11. Jorge Luis Borges usa,
como neologismos, el sustantivo apocrifidades (por “hechos apó­
crifos”) y la forma verbal negligen (por “ser negligentes”), términos
no registrados en el Diccionario académico.
Tambiéasa usan nalabras con un significado distinto del que po-
seen; son neologismos semánticos. A veces, la Real Academia Española
los registra en su Diccionario: (énerv^ (‘debilitar, quitar las fuerzas’;
‘poneuiemosQ.!). La palabram w rara (‘detener y recogerú agua u otro
líquido, de suerte que haga balsa’) comenzó a usarse con el sentido
neológico de(r¿basdt (‘exceder de cierto límite’) y de rqjjgsar (‘derra­
marse un líquido por encima de los bordes de un recipiente en que no
cabe’). Hoy la Academia la registra como sinónimo de ambos verbos18.
Otros neologismos semánticos:
desapercibido por inadvertido:
detentar19por desempeñar, ejerg&r;
dilema por problema;
insumir tiempo (‘emplear, invertir dinero’) por ocupartiempo;
suplantar20por reemplazar o remplazar.

la que tenían en latín o en griego: advocación, agreste, alumno, ámbito, aperitivo, báculo,
carótida, clave, clorofila, colocar, dinámico, efigie, egregio, encéfalo, epístola, erecto, exilio,
fraterno, fumigar, inocular, microbio, nave, necrópolis, pavor, pedagogo, pictórico, plusvalía,
pugna, silogismo, tácito, vínculo.
17Son neologismos léxicos.
“Cfr. la segunda y la tercera acepción de rebalsar.
1,1Ejercer un cargo ilegítimamente’.
“ ‘Falsificar un escrito’; ‘ocupar el lugar de otro con malas artes’.
NORMATIVA LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA Y CORRECCIÓN DE TEXTOS 25

Antes de crear un neologismo, debe comprobarse que aquello que


se trata de nombrar no tiene denominación en la lengua. Dice José
Martínez de Sousa: “,La creación de neologismos no debe responder a
jin-acta de-vnlnntad^sino.tLim actodejiecesidad... [...]. Sin embargo, a
la hora de analizar los neologismos para establecer si son aceptables o
no, hay que verificar si, además de necesarios, están bien formados...”21.
c) Pleonasmos (del griego, ‘redundancia’): figura de construcción que
consiste en emplear en las oraciones uno o más vocablos innecesa-
rios para su recto y cabal sentido, pero con los cuales se da gracia o
^ o r alo que s e é La Real Academia Española reco­
mienda no abusar de los pleonasmos (apagón de luz, bajar abajo,
brasas encendidas, divisa extranjera, doblar a muerto, entrar aden­
tro, erario público, exportar mercadería afuera, fruncir el cmoJr
lluvicTcaida, lo releyó de nuevo, t¡igcedonia de frutas, ño lo haré
tampoco yo, peluca postiza,, puño cerrado, salir afuera, subir arri­
ba, ver con los propios ojotú.
d) Solecismos (del griego, So\j o Solos, ciudad de Cilicia, donde se
hablaba mal el griego): son errores de sintaxis, faltas cometidas
contra la exactitud o la pureza del idioma (*Dice de que viene¡
* Tiene la esperanza que gane; El libro, que su autor es alemán, se
vende mucho).
e) Vulgarismos (del latín vulgaris, ‘vulgar, ordinario, común, gene­
ral’): palabras o expresiones usadas por el vulgo (*abuja, *andé,
*anque, *aúja, *aujero, *cabió, *cabo, *cocreta, *comisería, *cua-
tros paquetes, *dea, *dueble, *enderieza, *enrieda, *güevo, *haiga).
f) Extranjerismos (del latín extranearius, de extraneus, ‘extraño’)
son voces que tienen su origen en una lenguá extranjera (meraviglia,
vrgiment, grassy, codea, Lohn). Se clasifican en:
• xenismos: son los extranjerismos que.han entrado a formas parte
de una- lengua, sin acomodarse a sus normas morfofonológicas, e&
decir, manteniendo su grafía propia. Como no se han españolizado22,

21Diccionario de redacción y estilo, Madrid, Ediciones Pirámide, 1993, págs. 317 y 319.
12Españolizar o españolar es dar forma española a un vocablo o expresión de otro
idioma.
26 ALICIA MARÍA ZORRILLA

se Escriben con letra cursiva, jaara defender la lengua de destino


(hall, software, tory, city, best seJíéj^re^M T ^ñ cin g ^Jíá ^i, 'JlasH-
back, rugby, coiffeur, tour, tournée, sale, suite, performance, marke­
ting)-,
• préstamos: extranjerismos (anglicismos, arabismos, galicismos,
germanismos, italianismos, lusismos, etc.) que se han integrado en el
sistema de la lengua que los recibe mediante adaptación de la estiyetura
fónica y morfológica (football se convierte en fútbol o en fútbol por
adaptación de su estructura fónica; lo mismo sucede con basketball >
basquetbol - básquet, en la Argentina y el Paraguay; buffet > bufé,
bufete).Otros préstamos: adrede?, aeróbic o aerobicu, afiche15, agasa­
jar26, anaquel?, ancestro2*, anís29, aspa30, ataviar31, balcón32, batalla33.
baúP4, bayoneta35, bazofia36, begum31, beis3*, béisbol39, bellotal, besa-
mel o besamela41, bibelof2, biberón43, bidé44, bidón45, biomecánico46,
biquini o bikini41, bisté o bistec49, bisturí49, bisutería50, bodrio51, bonsái52,
brillar53, broche?4, brote?5, buzo56, campeón51, caramelo5*, casete?9, ca­
tre60, cederrón61, chalé62, chaqué63, chicle?4, chubasco65, clon o clown
(‘payaso’)66, clósef1, croché?*, crol69, cruasán10, dandi11, debut11, dique13,
disquete14, embestir15, escarnecer16, espía11, espríntern , espuela19,
estarna®°, este% \ faencF, filinn , film o filme14, forastero85, fragata*6,
23{j^rmanismf> “ Galicismo. “ Lusismo o 73Neerlandesismo.
24Anglicismo. "Galicismo. portuguesismo. "Galicismo.
“ Galicismo. “ Galicismo. 61Anglicismo. 73Italíanismo.
“ Germanismo. “ Galicismo. “ Galicismo. 76Germanismo.
27Arabismo. 46Galicismo. “ Galicismo. 77Germanismo.
47Nombre de un atolón “ Nahuatlismo.
“ Galicismo. 78Anglicismo.
de las Islas Marshall.
29Galicismo. “ Lusismo o 79Germanismo.
48Anglicismo.
’“Germanismo. 4,Galicismo. portuguesismo. '“Italianismo.
31Germanismo. 5“Galicismo. “ Anglicismo. En el *'Punto cardinal del
“ Italianismo. 5'Germanismo. ámbito científico, el horizonte. Proviene
33Galicismo. S2Japonesismo. sustantivo clon
del francés a través
“ Galicismo. “ Italianismo. deriva del griego y
del inglés.
“ Galicismo. “ Galicismo. denota ‘retofio’.
“ Germanismo. “ Catalanismo.
“ Italianismo. 61Anglicismo.
56Lusismo o “Anglicismo.
"Anglicismo. “ Galicismo.
portuguesismo. “ Anglicismo.
“ Galicismo. “ Anglicismo.
"Italianismo. ’“Galicismo. “ Catalanismo.
39Anglicismo. 5SLusismo o
71Anglicismo. “ Italianismo.
40Arabismo. portuguesismo.
4lGalicismo. 59Galicismo. 72Galicismo.
NORMATIVA LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA Y CORRECCIÓN DE TEXTOS 27

galardón*1, ganar**, ganso*9, gánster90, guerra91, haraquiri12Joroba9*Joya9*,


kárate o karate?5, katiuska96, kermés o quermés91, kiosco o quiosco9*,
kamikaze", mánager100, mariachi o mariachis101, mascota102, mejillón103,
mermelada104, morriña105, mostacho106, neerlandés101, norte10*, novela1™,oes­
te110, opereta111, ostra112, pagoda113, parqué114, paté115,poni o póney116, pós­
ter111, rapar11*, rico119, ropa120, sándwichm, suéterm, sur123, test124, tique12S,
travestido126, ufano121, vermú o vermut12*, vigía129, virar130, yelmo131, yogui132,
yogur133, yóquey o yoqui134, yudo135, zafar136, zar131, zarco13*, zarevich139,
zen140. No se escriben con letra cursiva, sino en redonda.
• calcos: extranjerismos que se han integrada .en. eisistem a-4e-la
lengua que los recibe mediante traducción de la estructura semántica^)
léxica (football > balompié; basketball > baloncesto; Kindergarten >
jardín de infantes o jardín de infancia [los españoles lo llaman parvu­
lario]; crochet > ganchillo).

Los préstamos y los calcos ya están registrados en el Diccionario


académico. Los xenismos figuran en cursiva.

Para evitar barbarismos en el uso de antropónimos o nombres de


persona, y de topónimos o nombres geográficos, la norma recomienda:

“’Germanismo. ‘“ Lusismo o "2Lusismo o ‘“ Anglicismo.


“'Germanismo. portuguesismo. portuguesismo. 126Italianismo.
“’Germanismo. ‘“ Lusismo o “3Lusismo o 12’Germanismo.
’'’Anglicismo. portuguesismo. portuguesismo. '“ Germanismo.
’'Germanismo. ■“ Galleguismo. ‘“Galicismo. '29Lusismo o
92Japonesismo. '“ Italianismo. “’Galicismo. portuguesismo.
93Arabismo. 116Anglicismo. '30Lusismo o
‘“’Galicismo.
94Galicismo. “’Anglicismo. portuguesismo.
‘““Punto cardinal del
95Japonesismo. “ StórSionism O . ^'Germanismo.
horizonte. Del ¡ismo.
96Rusismo. l32Del hindi.
francés a través del imo. l33Galicismo.
97Del francés a través
inglés. l2‘Anglicis] '34Anglicismo.
del neerlandés.
98Del francés a través '“ Italianismo. 122Anglicismo1. '35Japonesismo.
del turco. ““Punto cardinal del 123Punto cardiná^del '“ Arabismo.
"Japonesismo. horizonte. Del horizonte. Del-, '37Rusismo.
100Anglicismo. francés a través del francés a través ael ‘“Arabismo.
'“'Galicismo. inglés. inglés. \ ‘39Rusismo.
‘“ Galicismo. “ ‘Italianismo. 124Anglicismo. ^Japonesismo.
28 ALICIA MARÍA ZORRILLA

• los nombres de persona clásicos deben adaptarse a la lengua que


los usa: en español, se escribe Sócrates, Pericles, Eurípides, Aristóteles',

• los nombres de persona modernos, de lenguas que usan el alfa­


beto latino, se escriben de acuerdo con la grafía de su lengua original:
Charles de Gaulle, Wolfgang Amadeus Mozart, Richard Nixon;

• los nombres de reyes, príncipes, princesas, etcétera, clásicos o


modernos, se escriben según la lengua que los utiliza: en español,
Isabel I de Inglaterra, Juan Pablo II, Carlomagno;

• los topónimos mayores (nombres de continentes, páíses, capita­


les de-naciones, grandes ciudades, montes y ríos importantes) deben
adaptarse a la grafía del español: África, Armenia, París, Washington;

• los topónimos medios (ciudades de menor importancia, acciden­


tes geográficos poco conocidos, etc.) deben escribirse en español, si
tienen nombre en él, de lo contrario, conservan su grafía original:
Bursa (Turquía), Gusum (Suecia);

• los topónimos menores (pequeñas pnh1ap,innes_-EÍQ&-^ esrasa


extensión, montañas de poca altura, aldeas) deben escribirse en su
lengua original, salvó que, por alguna razón histórica, sé los conozca
en español;

• los topónimos que corresponden a lenguas que no usan el alfabe­


to latino (rusos, búlgaros, árabes, chinos, japoneses, etc.) se escriben
en español siguiendo la transcripción inglesa o francesa: Riyadh
(Arabia); Varna, Plovdiv (Bulgaria); Pekín, Shanghai (China); Osaka,
Tokio (Japón); Novgorod (Rusia).

La norma léxico-semántica también enseña a evitar las etimolo­


gías populares, hipercorrecciones o ultracorrecciones: el hablante in­
terpreta como incorrecta una forma normal de la lengua y trata de
corregirla por analogía con casos semejantes: *bacalado por bacalao;
*Bilbado por Bilbao.