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¿Qué sabe el que sabe enseñar?

Un estudio exploratorio acerca del saber de los profesores en la escuela


secundaria (Aguilar, Tofalo, Zanelli y Antelo)

Y nos sine-qua-non de la enseñanza


Aquello que no se puede no saber para enseñar

Hay un conjunto de saberes que va más allá de lo disciplinar que los docentes no pueden
no saber y que nos enseñan en las instituciones de formación docente. Son recursos que
ayudan a la acción.

Saber cómo tratar al otro

Principalmente, el docente tiene que saber cómo vincularse con los otros (estudiantes,
padres, etc.). Refiere a que el docente tiene que tener predisposición a la apertura, darse
cuenta de la situación por la que atraviesa el otro.
El docente tiene que tratar bien al otro, tiene que saber escuchar, negociar, convencer.
Tiene que saber acercarse a los estudiantes, conocerlos a ellos y sus intereses y reducir la
brecha entre el presente y los saberes tradicionales. También debe poner en juego el
afecto. La percepción de las situaciones y las necesidades, de los momentos y de las
formas en que se tratan de determinados temas es fundamental.
Tiene que haber un punto medio entre la atención a la persona y el contenido específico de
la materia.

Saber sobre el mundo contemporáneo. No se puede vivir en una burbuja

Hay que comprender el presente, las transformaciones y los cambios en las características
personales y sociales. No hay que quedarse con la imagen de cómo eran las cosas en el
pasado, sino que hay que ocuparse de cómo son en el presente. Hay que tener información
sobre todo lo que pasa en la actualidad. Los docentes que dan su testimonio, proponen que
desde la formación docente se debería alentar a tener en cuenta al presente y cómo
manejarlo. Conocer el entorno de los chicos es fundamental.

Saber decir no sé. Sé, pero no soy un sabelotodo

Los estudiantes valoran el conocimiento y el error ya que éste es humano, humaniza. Decir
“no sé” por parte del que sabe, ayuda al intercambio, la búsqueda y el trabajo conjunto. Los
chicos saben conocer y reconocer a quienes evalúan: a los profesores. Los ponen a prueba
constantemente y los profesores deberían incitar a esto, ya que propician el
cuestionamiento. El docente debe estar abierto al debate y al intercambio de ideas, no
cerrarse en su postura. A veces lo que sucede, en vez de cuestionar el conocimiento, es la
comparación con otros docentes y eso no sería lo adecuado. La autoridad y la escucha es
importante.

No saben nada el saber profesoral en la picota

Nunca fue una tarea sencilla reconocer el valor del oficio docente. Los historiadores
proponen que gracias a la alianza entre la escuela y la familia, se empezó a reconocer el
poder de los profesores como transmisores de los conocimientos. Sin embargo, los relatos
de los docentes parecen hablar de otra cosa, que es todo lo contrario a esta propuesta. Se
habla acerca de una devaluación del saber, del esfuerzo, de la exigencia, del adulto y del
profesor en general. Esto proviene por parte de los padres, la sociedad en general o los
medios.

El valor de lo que no requiere esfuerzo. Una encrucijada.

Los docentes hablan acerca del esfuerzo y la exigencia. Lo que proponen es que los padres
actualmente le dan valor a lo que no tiene valor y se premia el esfuerzo de lo que no
demanda ningún esfuerzo por parte de sus hijos. También se observa la inmadurez y la
falta de responsabilidad, como por ejemplo cuando se piensa que ir a la escuela es lo
mismo que estudiar. Muchos docentes acuerdan también en que los padres cuestionan el
saber y la exigencia docente.
De esta manera, se conforma una encrucijada puesto que tanto los padres, como los
estudiantes y la sociedad en general cuestionan los contenidos que se dan en la escuela y
las formas en que se dan, y los conflictos se generan cuando se exige algún esfuerzo por
parte de los padres.

¿Clientes (infantiles) insatisfechos?, o ¿en quien creer más?

Muchas veces hay padres que en vez de ir cada tanto ya van recurrentemente, utilizando
formas de expresarse o formas de actuar que no son las adecuadas para el ámbito donde
se está desarrollando y su presencia Generalmente es para cuestionar las formas de
evaluación o defender a sus hijos para que puedan aprobar.
La agresividad está siendo cada vez más común en dentro de las escuelas y eso deja de
lado el saber y el enseñar. Muchas veces, los padres agresivos logran conseguir lo que
estaban buscando y eso hace que se pierda muchas veces el sentido de la escuela, porque
los chicos se aprobarían si sus padres van a quejarse y no si realmente aprenden.
Para los padres, el profesor siempre es culpable hasta que se demuestre lo contrario y eso
muestra un problema: primero para poder reconocer que sus hijos pueden tener errores y
segundo, que ellos también pueden estar equivocándose increpando los docentes.
De esta forma, se puede seguir viendo como el trabajo docente está desvalorizado y hay
quienes proponen que se desvaloriza este trabajo porque no se lo conoce.
Lo que también genera desconfianza acerca de la tarea docente es la despersonalización
en el trato con los estudiantes.

¿Los medios amigos? Muy pocas veces vi entrevistar docentes…

Los docentes coinciden en que los medios mienten o exageran las cosas. Pocas veces
consultan a los profesores y siempre están del lado de los padres, responsabilizando a los
docentes del deterioro del sistema educativo. Y es ahí también donde se disuelve la
autoridad del docente, generando tristeza y desamparo.