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ENSAYO

IDILIO
SOBRE LA ESTRUCTURA NEURÓTICA OBSESIVA Y ÉL
HISTÉRICO

Presenta: Jorge de Jesús Urtiaga Bobadilla

Bloque III Psicopatología

Maestría en Psicoterapia con enfoque Psicoanalítico

UNIVERSIDAD HUMANITAS, CAMPUS GUADALAJARA


15 Junio de 2019

Mtra. Martha Elia Montaño Flores

jorge.bobadilla@humanitas.edu.mx
“Hablamos de estructuras y relaciones desde tiempos inmemoriales,
donde el amor juega un papel fundamental entre los seres humanos
y sus relaciones interpersonales, pero que es el amor en tanto
pensamiento o sentimiento?

Las grandes novelas nos hablan de ello sin dejar fuera la complejidad
de sus personajes, mismos que nos llevan a experimentar los
matices de sus reacciones, motivados por su estructura o
simplemente efecto casual de sus desventuras…”

J.J.U.B
La realización del presente ensayo se basa, primeramente, en
puntualizar las fases que tienen consigo la inscripción de las estructuras
que nos competen en esta ocasión, son la neurosis obsesiva y la neurosis
histérica, desarrollaremos las características que envuelven ambas
estructuras psíquicas y también abordaremos un poco en la manera en que
las vivencía el sujeto dentro de su día a día, de igual forma como afectan al
mismo y qué relación tienen una con la otra cuando nos topamos con dos
sujetos en una relación con estas dos estructuras.

Personalmente escogí estas dos estructuras para puntualizar como


se complementan dentro del padecer que los une, la ansiedad de
castración. Para comenzar a desarrollar el presente escrito debemos
retroceder un poco en los primeros estudios que se hicieron acerca de la
formación de las neurosis y con referencia a estos dos seres, desde mi
punto de vista tan maravillosos, como sufrientes. Freud nos menciona que
las neurosis y las psicosis son estados que manifiestan los trastornos
funcionales del aparato psíquico y son las neurosis las más accesibles a los
métodos psicológicos que disponemos; no tienen una causa patogénica
específica y no existe ningún estado normal sobre el cual no se distingan
rasgos neuróticos. En una primera instancia Freud postulaba que las
neurosis solo pueden originarse en la primera infancia, antes de los seis
años, comentaba, siendo sus síntomas notorios en edades posteriores
como la adultez joven (Freud, Esquema del psicoanálisis, 1986). Desde el
caso Dora, estudiado por Freud,se conocía que la histérica habla con el
cuerpo, su lenguaje es con el cuerpo, mas no del cuerpo; de aquí parte la
labor fundamental del psicoanálisis que consiste en hacer al sujeto hablar
de lo que le atormenta, lo que su conciencia desconoce, su inconsciente.
Janet y Breuer (Freud, 1984) postulaban sobre la histeria que existía una
escisión de la conciencia en el ser histérico siendo este un rasgo primario
de la alteración psíquica, de carácter endeble, tratándose de un
estrechamiento del campo de conciencia lo que fundamentaba la instalación
de la neurosis histérica. Posteriormente los estudios fueron desarrollándose
en diferentes campos y aunque se trató de consolidar la histeria como un
padecimiento psíquico estructurado en el sujeto, la psiquiatría en ese
entonces y en la actualidad se ha negado rotundamente a considerarla.
Ahora bien, si hablamos del neurótico obsesivo hablamos de un polo
opuesto de lo que es el histérico, si en el histérico el discurso es en el
cuerpo y hacia el exterior, en el neurótico la situación se vuelve tormentosa
hacia dentro, hacia sus pensamientos que lo carcomen y lo agotan, lo
castigan punitivamente por efecto de su superyó y el neurótico reprime,
quiere llegar a ser pero no es el primero en levantar la mano y eso es lo que
lo lleva a sufrir. Su sufrimiento gira en torno a ese “no poder llenar” en este
caso, el deseo en el histérico. Pero antes de avanzar más allá sin un
fundamento que nos respalde elucidemos un poco las características de
cada una de estas fascinantes pero tristes estructuras.

La histeria, en este caso la histeria de conversión adquiere un


valor especifico en tanto que proceso inhibidor del yo, siendo la
conversión un símbolo de castración y al, mismo tiempo, la
representación del falo perdido. (Coderch)

Esto nos amplia un poco el panorama cuando hablamos de la estructura


histérica ya que lo que se desencadena en el conflicto edípico es la represión que
se traslada a la conversión, lo que conlleva a que se traduzca o se exprese en el
lenguaje con el cuerpo con la única finalidad de evitar la angustia; en el sujeto
histérico se producen ciertos acontecimientos de carácter transitorio en los
periodos más críticos de su vida que se manifiestan a modo de síntomas
somáticos tales como las perturbaciones de motricidad, dificultades en la marcha,
parálisis de ciertos miembros, trastornos de sensibilidad y trastornos sensoriales.
Es en estas manifestaciones donde podremos encontrar la asociación del
sufrimiento psíquico del sujeto histérico; siempre motivada por la excitación
producida por el impulso reprimido sustituyendo así la sensación dolorosa a la
sensación placentera.

La neurosis obsesiva se caracteriza por la presencia de ideas,


sentimientos e impulsos no deseados por el sujeto y que, pese a los
esfuerzos de este se imponen de manera intrusiva en su mente,
acompañándose de desagrado y ansiedad. (Coderch)

Entonces, con esto queremos decir que si una persona está predispuesta a
la neurosis, llámese histérica u obsesiva, el proceso de la capacidad convertidora
ha sido anulado, y se produce una separación entre esta y su afecto, mismo que
permanece en el ámbito psíquico del sujeto y como corresponde a cualquier
proceso psíquico dentro de la conciencia, este monto energético queda liberado
adhiriéndose así a otras representaciones inconciliables que “en virtud de este
enlace falso” devienen en representaciones obsesivas.

Hasta aquí hemos desarrollado de manera breve las pautas principales en


las inscripciones de dichas estructuras, así mientras que en el histérico la
represión se desplaza a la conversión, en el obsesivo la represión hace su efecto
por medio de una regresión, y en ambas estructuras la situación se desenvuelve
dentro del conflicto edípico. No ahondaremos en los mecanismos de defensa de
los que estas estructuras se apoyan para la evitación de la angustia, pero es
importante el mencionar que en la neurosis obsesiva el aislamiento resalta ya que
el sujeto se retrae en su propia culpa y con esto se vale para no padecer la
angustia; mientras que en la histeria o mejor dicho neurosis histérica la conversión
es la que juega el papel fundamental contra el miedo a la castración.

Ahora bien, nos preguntaremos el por qué la relación entre dichas


estructuras en el título que hemos escogido para este ensayo, que nos puede
decir un sujeto histérico en relación con un sujeto obsesivo? Aquí es donde entra
nuestro tema a elaborar, ya que en este punto entra en juego el deseo o la Ley del
deseo (Néstor, 1990), y se generan las condiciones propicias para poder
relacionar aunque de manera hipotética en este caso, estas dos estructuras en el
ámbito amoroso; la literatura se ha encargado de ofrecernos muchas historias en
las cuales los personajes que se aman tienen que sufrir, porque de no ser así, no
estaríamos hablando de un amor genuino sino de un “interés puramente carnal”.
Pero he aquí el detalle, al juntar a estos dos sujetos sí obtenemos un tórrido
romance si lo queremos llamar así, pero no siempre con un final feliz, ya que esta
relación envuelve un sufrimiento constante entre el deseo insatisfecho del histérico
con el deseo imposible del obsesivo (Dor, 2000); mientras el neurótico obsesivo
idealiza a su pareja, lo sube en el pedestal y está a su orden y servicio, el histérico
dispuesto a ser admirado y adorado mantiene su interés puesto en este sujeto que
lo colma de atributos y detalles interminables. Y es en este andar donde se
complementan en un devenir de reproches y desilusiones muy al estilo Emily
Brontë en sus Cumbres Borrascosas donde la transgresión de dicho sufrimiento
rebasa los límites de la capacidad de entrega del ser humano. Límites que el
histérico desconoce y a los cuales rechaza ya que ha puesto su deseo en algo que
no sabe pero que necesita para sentirse pleno y satisfecho, que en su derroche le
demanda al obsesivo, y este entra en la angustia constante de no poder conseguir
lo que el Otro le demanda y al no cumplir o satisfacer el deseo del histérico no
logra satisfacerse así mismo en completud.

Así vamos acercándonos un poco al final de nuestro ensayo, en el cual


presentamos de manera breve un poco del mundo de las estructuras histéricas y
obsesivas que bien podrían fungir como la amalgama perfecta en cuanto a
relación se refiere y con esto no quiero dejar establecido que los mismos no
pudieran relacionarse con alguna otra estructura ya que cada una de ellas
presenta los elementos necesarios para suponerse como encantadores a la
mirada del Otro.

De esta manera hemos concluido que la estructura histérica se va


anteponer como el objeto de deseo ante la mirada del neurótico obsesivo con la
consigna del mártir y desventurado, mientras que el obsesivo va llevarse a la tarea
de encontrar sin éxito alguno el goce en el histérico y de esta manera se verán
inmersos sin forma de evitarlo en una historia como muchas hemos escuchado ya
sea en el análisis de los sujetos o en la vida diaria. Tratamos así pues, con dos
polos opuestos que sin duda alguna se atraen de forma peligrosa pero dentro del
velo mismo de su idilio logran resguardarse y mantenerse afianzados, uno en lo
que el otro le ha de suponer dar y el otro esperanzado en algún día llenar ese
vacío en el Otro.

Este enlace puede parecer un tanto tormentoso y es esté tormento lo que


mantiene la mirada de ambos entrelazadas, como en las novelas que hemos leído
a lo largo de nuestras vidas, si ahondamos un poco más en lo que se nos ha
querido contar y si nos adentramos después del vivieron felices para siempre
podríamos encontrar otras más historias que nos hablan desde la estructura,
desde lo que envuelve a los personajes sin saberlo, que no es más que la materia
que nos compete dentro del psicoanálisis, el inconsciente.
Bibliografía
Coderch, J. (2000). Psiquiatria Dinámica. Herder.

Dor, J. (2000). Estructuras Clínicas y Psicoanálisis. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1984). Obras completas, Las neuropsicosis de defensa. Alemania: Amorrortu.

Freud, S. (1986). Esquema del psicoanálisis. España: Paidos.

Nasio, J. D. (1991). El dolor de la histeria. Buenos Aires : PAIDOS.

Néstor, B. A. (1990). El Goce. Buenos Aires: Siglo XXI.