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Bogotá D.C., 26 de junio de 2019.

HONORABLES

MAGISTRADOS

CONSEJO DE ESTADO –SECCIÓN SEGUNDA-

(Reparto)

E. S. D.

Daniel Ricardo Sarmiento Cristancho, mayor de edad,


identificado con la cédula de ciudadanía N° 80.187.243, con
domicilio en Bogotá D.C., en mi condición de ciudadano
colombiano, en ejercicio de la acción pública consagrada en el
numeral 1°del artículo 136 y el inciso primero del artículo 138
del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso
Administrativo, en adelante CPACA, de la manera más
respetuosa concurro ante esta alta corporación para demandar
la nulidad de los actos administrativos mediante los cuales fue
nombrada y posesionada la Mayor del Ejército CRISTINA
EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ en el cargo de Magistrada
Titular de Sala Especial de Instrucción de la Sala Penal de la
Corte Suprema de Justicia.

1. PRESUPUESTOS PROCESALES
Conforme a las exigencias previstas en el artículo 137 del
CPACA procedo a señalar que en el presente asunto los
presupuestos procesales son:

1.1. Oportunidad

Por impetrarse en el presente caso una acción pública de


nulidad, la misma se ejercita en cualquier tiempo a partir de la
expedición y publicación del acto impugnado, conforme con el
numeral 1° del artículo 136 y el inciso primero del artículo 138
del CPACA.

1.2. Competencia

En atención a lo previsto en el artículo 149 numeral


Primero del CPACA, el Honorable Consejo de Estado es
competente para conocer de esta acción de nulidad.

1.3. Procedimiento

Es el indicado en los artículos 137, 206 y subsiguientes del


CPACA.

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1.4. La parte demandante

Es parte demandante en la presente acción el suscrito: Daniel


Ricardo Sarmiento Cristancho, de condiciones civiles ya
anotadas, quien concurre en su condición de ciudadano
colombiano y en ejercicio de la potestad otorgada por el
numeral 1° del artículo 136 e inciso primero del artículo 138
del CPACA.

1.5. Parte demandada

Se demanda a: La Sala Administrativa del Consejo Superior de


la Judicatura; a la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia;
y a la Presidencia de la República, representadas legal y
judicialmente por los Magistrados Max Alejandro Flórez
Rodríguez y Álvaro Fernando García Restrepo y el Presidente
Iván Duque Márquez, respectivamente, o quienes hagan sus
veces.

2. LO QUE SE DEMANDA

La nulidad de los siguientes actos administrativos,


exclusivamente en lo atinente al nombramiento y posesión de
la Mayor del Ejército CRISTINA EUGENIA LOMBANA

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VELÁSQUEZ en el cargo de Magistrada de Sala Especial de
Instrucción de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia,
los cuales son:

2.1. El Acuerdo PCJSJA 18-10986 del Consejo Superior de la


Judicatura.

2.2. El numeral tercero del Acuerdo 1225 de 2018 de la Sala


Plena de la Corte Suprema de Justicia

2.3. El acto administrativo de ratificación del nombramiento.

2.4. El acto de posesión del 8 de octubre de 2018 de la


Presidencia de la República, exclusivamente en lo atinente a
los fragmentos mediante los cuales se posesionó a la Mayor del
Ejército CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ en el cargo
de Magistrada de Sala Especial de Instrucción de la referida
corporación judicial.

3. FUNDAMENTOS FÁCTICOS

Primero. El constituyente primario consagró en el texto


de la Constitución Política de 1991, específicamente en sus
artículos 29, 93, 128, 113, 150 y 232 lo siguiente:

Artículo 29. El debido proceso se aplicará a toda clase de


actuaciones judiciales y administrativas.

Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al


acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con
observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio.

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En materia penal, la ley permisiva o favorable, aun cuando sea
posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable.

Toda persona se presume inocente mientras no se la haya


declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene
derecho a la defensa y a la asistencia de un abogado escogido por
él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento; a un
debido proceso público sin dilaciones injustificadas; a presentar
pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra; a
impugnar la sentencia condenatoria, y a no ser juzgado dos veces
por el mismo hecho.

Es nula, de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del


debido proceso.

(…)

Artículo 93. Los tratados y convenios internacionales ratificados


por el Congreso, que reconocen los derechos humanos y que
prohíben su limitación en los estados de excepción, prevalecen en
el orden interno.

Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se


interpretarán de conformidad con los tratados internacionales
sobre derechos humanos ratificados por Colombia.

El Estado Colombiano puede reconocer la jurisdicción de la Corte


Penal Internacional en los términos previstos en el Estatuto de
Roma adoptado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia de
Plenipotenciarios de las Naciones Unidas y, consecuentemente,
ratificar este tratado de conformidad con el procedimiento
establecido en esta Constitución.

La admisión de un tratamiento diferente en materias sustanciales


por parte del Estatuto de Roma con respecto a las garantías
contenidas en la Constitución tendrá efectos exclusivamente
dentro del ámbito de la materia regulada en él.

(…)

Artículo 113. Son Ramas del Poder Público, la legislativa, la


ejecutiva, y la judicial.

Además de los órganos que las integran existen otros, autónomos


e independientes, para el cumplimiento de las demás funciones
del Estado. Los diferentes órganos del Estado tienen funciones
separadas pero colaboran armónicamente para la realización de
sus fines.

(…)

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Artículo 128. Nadie podrá desempeñar simultáneamente más de
un empleo público ni recibir más de una asignación que provenga
del tesoro público, o de empresas o de instituciones en las que
tenga parte mayoritaria el Estado, salvo los casos expresamente
determinados por la ley.

Entiéndase por tesoro público el de la Nación, el de las entidades


territoriales y el de las descentralizadas.

(…)

ARTICULO 150. Corresponde al Congreso hacer las leyes. Por


medio de ellas ejerce las siguientes funciones:

1. Interpretar, reformar y derogar las leyes.

2. Expedir códigos en todos los ramos de la legislación y reformar


sus disposiciones.

(…)

Artículo 232. Para ser Magistrado de la Corte Constitucional, de


la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado se requiere:

1. Ser colombiano de nacimiento y ciudadano en ejercicio.

2. Ser abogado.

3. No haber sido condenado por sentencia judicial a pena privativa


de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos.

4. Haber desempeñado, durante quince años, cargos en la Rama


Judicial o en el Ministerio Público, o haber ejercido, con buen
crédito, por el mismo tiempo, la profesión de abogado o la cátedra
universitaria en disciplinas jurídicas en establecimientos
reconocidos oficialmente. Para el cargo de Magistrado de la Corte
Suprema de Justicia y del Consejo de Estado, la cátedra
universitaria deberá haber sido ejercida en disciplinas jurídicas
relacionadas con el área de la magistratura a ejercer.

Segundo. El Congreso de la República en desarrollo de


las facultades constitucionales otorgadas por el artículo 150 de
la Constitución Política de Colombia, expidió la Ley 190 de
1995, “por la cual se dictan normas tendientes a preservar la

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moralidad en la administración pública y se fijan disposiciones
con el fin de erradicar la corrupción administrativa”.

La precitada Ley 190 de 1995, dispone en su artículo 5°


lo siguiente:
ARTICULO 5º. En caso de haberse producido un nombramiento o
posesión en un cargo o empleo público o celebrado un contrato de
prestación de servicios con la administración sin el cumplimiento
de los requisitos para el ejercicio del cargo o la celebración del
contrato, se procederá a solicitar su revocación o terminación,
según el caso, inmediatamente se advierta la infracción. Cuando
se advierta que se ocultó información o se aportó documentación
falsa para sustentar la información suministrada en la hoja de
vida, sin perjuicio de la responsabilidad penal o disciplinaria a que
haya lugar, el responsable quedará inhabilitado para ejercer
funciones públicas por tres (3) años. (Subrayas fuera del texto
original).

Tercero.El Congreso de la República en desarrollo de las


facultades constitucionales otorgadas expidió la Ley 270 de
1996, mejor conocida como: la Ley Estatutaria de la
Administración de Justicia.

La precitada Ley 270 de 1996 dispone en su artículo 151


lo siguiente:
ARTÍCULO 151. INCOMPATIBILIDADES PARA EJERCER
CARGOS EN LA RAMA JUDICIAL. Además de las provisiones de
la Constitución Política, el ejercicio de cargos en la Rama Judicial
es incompatible con:
1. El desempeño de cualquier otro cargo retribuido, o de elección
popular o representación política; los de árbitro, conciliador o
amigable componedor, salvo que cumpla estas funciones en razón
de su cargo; de albacea, curador dativo y, en general, los de
auxiliar de la justicia.
2. La condición de miembro activo de la fuerza pública.
3. La calidad de comerciante y el ejercicio de funciones de
dirección o fiscalización en sociedades, salvo las excepciones
legales.

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4. La gestión profesional de negocios y el ejercicio de la abogacía o
de cualquier otra profesión u oficio.
5. El desempeño de ministerio en cualquier culto religioso.
PARÁGRAFO 1º. Estas prohibiciones se extienden a quienes se
hallen en uso de licencia.
PARÁGRAFO 2º. Los funcionarios y empleados de la Rama
Judicial podrán ejercer la docencia universitaria en materias
jurídicas hasta por cinco horas semanales siempre que no se
perjudique el normal funcionamiento del despacho judicial.
Igualmente, con las mismas limitaciones, puede realizar labor de
investigación jurídica e intervenir a título personal en congresos y
conferencias.
PARÁGRAFO 3º. Las inhabilidades e incompatibilidades
comprendidas en los artículos 150 y 151 se aplicarán a los
actuales funcionarios y empleados de la Rama Judicial.”
(Subrayas fuera del texto principal).

Cuarto. Que el 14 de septiembre de 2000 el Presidente


de la República, en uso de las facultades extraordinarias que
le confería la Ley 578 de 2000, expidió el Decreto Ley 1790 de
2000 «Por el cual se modifica el Decreto que regula las normas
de carrera del personal de oficiales y suboficiales de las Fuerzas
Militares.»

El precitado Decreto Ley 1790 de 2000 dispone en sus


artículos 83 y 84 lo siguiente:

Artículo 83. Las comisiones de oficiales y suboficiales de las


Fuerzas Militares pueden ser:

a. Según la misión asignada.

1. Individuales. Cuando existe individualidad de misión y tarea.

2. Colectivas. Cuando hay unidad de misión o tarea con pluralidad


de sujetos.

b. Según la duración.

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1. Transitorias. Las comisiones hasta por noventa (90) días
calendario.

2. Permanentes. Las comisiones superiores a noventa (90) días


calendario.

c. Según el lugar donde deban cumplirse.

1. En el Interior. Las que deben cumplirse en territorio


colombiano.

2. En el exterior. Las que deben cumplirse por fuera del territorio


colombiano.

d. Según la función que se asigne.

1. Comisión del servicio. La conferida para ejercer las funciones


del cargo en lugar diferente a la sede del mismo, cumplir misiones
especiales ordenadas por los superiores, asistir a reuniones,
conferencias o seminarios, o realizar visitas de observación que
interesen a la administración y que se relacionen con el ramo en
que prestan sus servicios los oficiales o suboficiales.

2. Comisión de estudio. La conferida para recibir capacitación,


adiestramiento o perfeccionamiento en el ejercicio de las funciones
propias del grado o cargo, arma, cuerpo o especialidad de que se
es titular, o en relación con los servicios a cargo del organismo
donde se halle vinculado el individuo, de tal forma que la
especialidad del oficial o suboficial destinado guarde relación con
el curso que se ha de adelantar.

El Comandante General de las Fuerzas Militares presentará para


aprobación del Ministro de Defensa las disposiciones sobre las
condiciones generales y especiales que deben cumplir quienes
sean destinados en comisión de estudios.

3. Comisiones administrativas. Las dispuestas para apoyar a


entidades diferentes a la respectiva fuerza o Comando General de
las Fuerzas Militares con oficiales o suboficiales orgánicos y cuyas
funciones a desempeñar guarden relación con el grado y la
especialidad, caso en el cual, los comisionados seguirán rigiéndose

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por las normas de carrera contenidas en el presente Decreto. Estas
comisiones pueden ser:

a) En el ramo de la defensa. Cuando la comisión se haga para


apoyar a entidades adscritas o vinculadas al Ministerio de Defensa
Nacional.

b) En otras entidades. Cuando la comisión se cumpla en entidades


públicas distintas al Ministerio de Defensa Nacional y sus
organismos adscritos o vinculados.

4. Comisiones diplomáticas. Son las otorgadas para ocupar cargos


diplomáticos en el exterior, principalmente como agregados o
adjuntos militares, navales o aéreos y los secretarios de las
agregadurías.

Las condiciones generales para las comisiones diplomáticas de


agregados, adjuntos y secretarios son las determinadas en los
artículos 92, 93, y 94, de este Decreto.

5. Comisiones de tratamiento médico. Es la conferida con el objeto


de recibir tratamiento médico en el exterior de acuerdo a
certificación expedida por el Sistema de Salud de las Fuerzas
Militares.

6. Comisiones especiales. Son todas aquellas diferentes a las


descritas anteriormente.

ARTÍCULO 84. FORMA DE DISPONER DESTINACIONES,


TRASLADOS Y COMISIONES. Las destinaciones, traslados y
comisiones del personal de los oficiales y suboficiales de las
Fuerzas Militares, se dispondrán de la siguiente forma:

a. Por Decreto del Gobierno

1. Destinaciones y traslados para oficiales Generales y de Insignia


en todos los casos.

2. Comisiones al exterior mayores de noventa (90) días a partir del


grado de coronel o capitán de navío.

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3. Comisiones en el exterior, a lugares diferentes a su país sede,
superiores a noventa (90) días para oficiales a partir del grado de
coronel o capitán de navío.

4. Comisiones para oficiales a partir del grado de coronel o capitán


de navío, en la administración pública o en entidades oficiales o
privadas.

5. Comisiones diplomáticas para todos los oficiales.

6. Comisiones al exterior mayores de diez (10) días para el


Comandante General de las Fuerzas Militares.

7. Comisiones dentro del país mayor de noventa (90) días, para


oficiales generales y de insignia.

b. Por Resolución Ministerial

1. Encargos de Comandante General de las Fuerzas Militares o


Comandantes de Fuerza.

2. Destinaciones y traslados para oficiales superiores.

3. Comisiones al exterior hasta por diez (10) días para el


Comandante General de las Fuerzas Militares.

4. Comisiones al exterior menores de noventa (90) días para


oficiales a partir del grado de coronel o capitán de navío.

5. Comisiones al exterior para oficiales hasta el grado de teniente


coronel o su equivalente en la Armada Nacional y para suboficiales
y alumnos de las escuelas de formación de oficiales o suboficiales.

6. Comisiones en el exterior, a lugares diferentes a su país sede


hasta por noventa (90) días, para oficiales a partir del grado
coronel o capitán de navío.

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7. Comisiones en el exterior, a lugares diferentes a su país sede,
para oficiales hasta el grado de teniente coronel o su equivalente
en la Armada Nacional y para suboficiales y alumnos de las
escuelas de formación de oficiales o suboficiales.

8. Comisiones en el país para oficiales generales y de insignia


superiores a veinte (20) días y no mayores de noventa (90) días.

9. Comisiones en el país superiores a noventa (90) días para


oficiales superiores.

10. Comisiones para oficiales hasta el grado de teniente coronel o


su equivalente y suboficiales en la administración pública o en
entidades oficiales o privadas.

11. Destinaciones y encargos de Capitanes de Puerto cuando sean


militares en servicio activo.

c. Por disposición del Comando General de las Fuerzas Militares.

1. Comisiones en el país para oficiales generales y de insignia del


Comando General de las Fuerzas Militares hasta por veinte (20)
días.

2. Comisiones dentro del país inferiores a noventa (90) días para


oficiales superiores del Comando General de las Fuerzas Militares.

3. Comisiones dentro del país para oficiales subalternos y


suboficiales del Comando General de las Fuerzas Militares y para
alumnos de las escuelas de formación de oficiales o suboficiales,
cuando se trate de comisiones colectivas de alumnos de diferentes
fuerzas.

d. Por orden administrativa del Comando General de las Fuerzas


Militares o de los Comandos de Fuerza:

1. Destinaciones y traslados de oficiales subalternos y


suboficiales.

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2. Comisiones en el país para oficiales generales y de insignia de
su respectiva fuerza hasta por veinte (20) días.

3. Comisiones en el país inferiores a noventa (90) días, para


oficiales superiores de su respectiva fuerza.

4. Comisiones dentro del país para oficiales subalternos,


suboficiales y alumnos de las escuelas de formación de oficiales o
suboficiales.

e. Por orden del día de los comandos de unidad operativa.

1. Comisiones en el país para Oficiales y Suboficiales del


respectivo cuartel general y de las unidades y organismos
subordinados hasta por diez (10) días.

Quinto. El Congreso de la República expidió la Ley 940


de 2005, esto es, las «normas sobre requisitos para el
desempeño de cargos en la Jurisdicción Penal Militar».

Esa legislación dispone en sus artículos 1°, 4°, 8° y 9° lo


siguiente:

Artículo 1. La presente ley se aplicará en todo el territorio


nacional, a los miembros de la fuerza pública en servicio activo y
en retiro, así como al personal civil que se desempeñan como
funcionarios en la Justicia Penal Militar.

Artículo 4. Para acceder a los cargos de Magistrados del Tribunal


Superior Militar, Fiscal Penal Militar ante el Tribunal Superior
Militar, Juez de primera instancia Penal Militar, Fiscal Penal
Militar ante los juzgados de primera instancia, Auditor de Guerra
y juez de instrucción penal militar, se requiere:

a) Ser colombiano de nacimiento y ciudadano en ejercicio;

b) Tener título de Abogado otorgado por universidad oficialmente


reconocida;

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c) Tener especialización en derecho penal, ciencias penales o
criminológicas o criminalísticas, o en derecho constitucional, o en
derecho probatorio, o en derecho procesal;

d) Gozar de reconocido prestigio profesional y personal.

PARÁGRAFO. Será inhabilidad para ocupar uno cualquiera de los


cargos de la justicia penal militar descritos en el presente artículo,
haber sido condenado por sentencia judicial a pena privativa de la
libertad, excepto por delitos culposos.

Artículo 8. Los cargos de Magistrado del Tribunal Superior Militar


y Fiscal Penal Militar ante el mismo, serán proveídos por el
Presidente de la República para períodos individuales de ocho (8)
años no prorrogables, de listas de candidatos presentadas por el
Comandante General de las Fuerzas Militares, Comandantes de
Fuerza y Director General de la Policía Nacional.

Artículo 9. Para desempeñar el cargo de Juez de Primera


Instancia, se requiere además de los requisitos generales
consignados en el artículo 4º de la presente ley, ser miembro de la
Fuerza Pública en servicio activo o en uso de buen retiro, con el
grado que en cada caso se indica y acreditar la experiencia
señalada para cada cargo.

1. Jueces de Primera Instancia en las Fuerzas Militares

1.1 Juez de Primera Instancia de Inspección General, del


Comando General, de las Fuerzas Militares, del Ejército, de la
Armada Nacional y de la Fuerza Aérea. Para desempeñar el cargo
de Juez de Primera Instancia de Inspección General del Comando
General de las Fuerzas Militares, del Ejército, de la Armada
Nacional y de la Fuerza Aérea, se requiere ostentar grado no
inferior a Coronel en servicio activo o miembro en uso de buen
retiro de las Fuerzas Militares y acreditar una experiencia mínima
de cinco (5) años en el desempeño de cargos como funcionario en
la Justicia Penal Militar.

1.2 Juez de Primera Instancia de División en el Ejército o sus


equivalentes en la Armada Nacional y la Fuerza Aérea. Para
desempeñar el cargo de Juez de Primera Instancia de División en
el Ejército o sus equivalentes en la Armada Nacional y la Fuerza
Aérea, se requiere ostentar grado no inferior a oficial superior en
servicio activo o miembro en uso de buen retiro de las Fuerzas
Militares y acreditar una experiencia mínima de cuatro (4) años en
el desempeño de cargos como funcionario en la Justicia Penal
Militar.

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1.3 Juez de Primera Instancia de Brigada en el Ejército o sus
equivalentes en la Armada Nacional y la Fuerza Aérea. Para
desempeñar el cargo de Juez de Primera Instancia de Brigada en
el Ejército o sus equivalentes en la Armada Nacional y la Fuerza
Aérea, se requiere ostentar grado no inferior a oficial superior en
servicio activo miembro en uso de buen retiro de las Fuerzas
Militares y acreditar una experiencia mínima de tres (3) años en el
desempeño de cargos como funcionario en la Justicia Penal
Militar.

2. Jueces de Primera Instancia en la Policía Nacional

2.1 Juez de Primera Instancia de Dirección General de la Policía


Nacional. Para ser Juez de Primera Instancia de Dirección General
de la Policía Nacional, se requiere ostentar grado no inferior al de
coronel en servicio activo o miembro en uso de buen retiro de la
Policía Nacional y acreditar una experiencia mínimo de cinco (5)
años en el desempeño de cargos como funcionario en la Justicia
Penal Militar.

2.2 Juez de Primera Instancia de Inspección General de la Policía


Nacional. Para ser Juez de Primera Instancia de Inspección
General de la Policía Nacional, se requiere ostentar grado no
inferior al de Teniente Coronel en servicio activo o miembro en uso
de buen retiro de la Policía Nacional y acreditar una experiencia
mínima de cinco (5) años en el desempeño de cargos como
funcionario en la Justicia Penal Militar.

2.3 Juez de Primera Instancia de Policía Metropolitana. Para ser


Juez de Primera Instancia de Policía Metropolitana se requiere
ostentar grado de oficial en servicio activo o miembro en uso de
buen retiro de la Policía Nacional y acreditar una experiencia
mínima de cuatro (4) años en el desempeño de cargos como
funcionario en la Justicia Penal Militar.

2.4 Juez de Primera Instancia de Departamento de Policía. Para


ser Juez de Primera Instancia de Departamento de Policía se
requiere ostentar grado de Oficial en servicio activo o miembro en
uso de buen retiro de la Policía Nacional y acreditar una
experiencia mínimo de tres (3) años en el desempeño de cargos
como funcionario en la Justicia Penal Militar.

Sexto. Que el Congreso de la República de Colombia,


mediante Acto Legislativo N°0001 de 18 de enero de 2018
modificó los artículos 186, 234 y 235 de la Constitución
Política.

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Que el mencionado Acto Legislativo adicionó al artículo
234 de la Constitución Política lo que se transcribe a
continuación:

«La Corte Suprema de Justicia es el máximo Tribunal de la


Jurisdicción Ordinaria y se compondrá del número impar de
Magistrados que determine la ley. Esta dividirá la Corte en Salas y
Salas Especiales, señalará a cada una de ellas los asuntos que deba
conocer separadamente y determinará aquellos en que deba
intervenir la Corte en pleno.

En el caso de los aforados constitucionales, la Sala de Casación


Penal y las Salas Especiales garantizarán la separación de la
instrucción y el juzgamiento, la doble instancia de la sentencia y el
derecho a la impugnación de la primera condena.

La Sala Especial de Instrucción estará integrada por seis (6)


Magistrados y la Sala Especial de Primera Instancia por tres (3)
Magistrados.

Los miembros de estas Salas Especiales deberán cumplir los


requisitos para ser Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
Se les aplicará el mismo régimen para su elección y periodo.

Los Magistrados de las Salas Especiales solo tendrán competencia


para conocer de manera exclusiva de los asuntos de instrucción y
juzgamiento en primera instancia en las condiciones que lo
establezca la ley.» (Subrayas fuera del texto principal).

Séptimo. Que en desarrollo del mencionado Acto


Legislativo 0001 de 2018, el Consejo Superior de la Judicatura
expide el Acuerdo PCSJA18-11037 del 5 de julio de 2018, en
cuyos artículos primero y segundo se consagra:

«ARTÍCULO 1° Creación de estructuras para el funcionamiento de


las Salas Especiales de Instrucción y de Primera Instancia de la
Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. Para su
funcionamiento, las Salas Especiales de Instrucción y de Primera
Instancia de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia
contarán con: 1. Una Secretaría 2. Una Unidad de Apoyo
Investigativo para la Sala Especial de Instrucción y Sala Especial
de Primera Instancia.

ARTICULO 2.º Creación de cargos. Crear en las Salas Especiales


de Instrucción y de Primera Instancia de la Sala Penal de la Corte

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Suprema de Justicia los cargos siguientes: En la Sala de
Instrucción: Seis (6) cargos de Magistrado de Alta Corporación
Nominado Seis (6) cargos de Magistrado Auxiliar Nominado Seis
(6) cargos de Profesional Especializado de Corporación Nacional
grado 33 Seis (6) cargos de Auxiliar Judicial de Corporación
Nacional grado 1 Cuatro (4) cargos de Conductor de Corporación
Nacional grado 6 En la Sala de Primera Instancia: Tres (3) cargos
de Magistrado de Alta Corporación Nominado Tres (3) cargos de
Magistrado Auxiliar Nominado Tres (3) cargos de Profesional
Especializado de Corporación Nacional grado 33 Tres (3) cargos de
Auxiliar Judicial de Corporación Nacional grado 1 Tres (3) cargos
de Conductor de Corporación Nacional grado 6…» (Subrayas fuera
del texto principal).

Octavo. Que en desarrollo del mencionado Acto


Legislativo 0001 de 2018, y el Acuerdo PCSJA18-11037 del 5
de julio de 2018, el Consejo Superior de la Judicatura conformó
listas de elegibles para proveer los seis (6) cargos de
Magistrados de Alta Corporación nominado. El acto
administrativo pertinente para el presente asunto es el
siguiente:

«ACUERDO PCJSJA 18-10986

1. BEJARANO MATURANA LUCY


2. CARRERO LÓPEZ EDILBERTO
3. CÓRDOBA MUÑOZ MARÍA CONSUELO
4. CRUZ VEGA HENRY ARTURO
5. JARAMILLO RIVERA DEICY
6. LOMBANA VELÁSQUEZ CRISTINA EUGENIA
7. PINEDA TORRES SEGUNDO EUGENIO
8. RINCÓN CUÉLLAR HERMAN
9. RINCÓN JARAMILLO MARÍA CONSUELO DEL SOCORRO
10. VEGA ROBERTO MARTHA ALEXANDRA.» (Subrayas fuera
del texto principal).

Huelga destacar del precitado acto administrativo dos


elementos fácticos con relevancia jurídica: 1° Para el 5 de julio
de 2018, la Mayor del Ejército CRISTINA EUGENIA LOMBANA

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VELÁSQUEZ no cumplía el requisito previsto en numeral 4° del
artículo 232 de la Constitución Política, pues no se había
desempeñado durante quince (15) años en cargos en la Rama
Judicial o en el Ministerio Público, ni había ejercido la profesión
de abogado, menos aún había impartido cátedra universitaria.
2° Para esa misma fecha, previamente se había postulado la
prenombrada para el cargo de Magistrados de las nuevas Salas
Especiales de la Corte Suprema de Justicia, evidenciándose en
su hoja de vida que ostentaba el cargo de Mayor del Ejército, y
pese a evidenciarse esa potencial incompatibilidad fue incluida
por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura en la lista de elegibles.

Noveno. La Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia


el 17 de septiembre de 2018 resolvió nombrar a la Mayor del
Ejército CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ en el cargo
de Magistrada de Sala Especial de Instrucción de la referida
corporación judicial.

Se transcribe el numeral tercero del Acuerdo 1225 del


2018, por ser exclusivamente el fragmento de ese acto
administrativo objeto de la presente demanda:

«TERCERO. NOMBRAR en PROPIEDAD, de la lista de elegibles


contenida en el Acuerdo PCSJA18-10986 a la doctora CRISTINA
EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ, identificada con la cédula de
ciudadanía N°39.791.980, en el cargo de Magistrada de la Sala
Especial de Instrucción de la Sala Penal de la Corte Suprema de
Justicia.»

Décimo. Que la Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA


VELÁSQUEZ fue llamada a ratificar su nombramiento ante la

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Sala Plena de Corte Suprema de Justicia el día 17 de
septiembre de 2018, debiendo presentar para tal fin un
documento (Formato de la Función pública) en el que declaró,
bajo juramento, no estar incursa en inhabilidades e
incompatibilidades para ejercer cargos en la jurisdicción.

Decimoprimero. Mediante acto administrativo del 2 de


octubre de 2018, suscrito por el Teniente Coronel JAIRO
ANTONIO CASTILLO COLORADO, se consigna la siguiente
información relevante:

«Que siguiendo órdenes del Comando Superior, de la manera más


respetuosa se solicita, su colaboración y gestión, a fin de continuar
con el trámite de la Resolución de destinación de una comisión en
la Administración Pública adjunto, teniendo en cuenta las
siguientes consideraciones, así:

(…)

Que las funciones a desempeñar por parte de la señora Oficial


Superior guardan relación con el grado y la especialidad, de
conformidad con el artículo 83 numeral 3 del Decreto ley 1790 de
2000.

Que por necesidad del servicio, se destina en comisión


administrativa permanente en la Administración Pública – Corte
Suprema de Justicia- Sala Especial de Instrucción de la Sala de
Casación Penal, a la señora Mayor JPM. LOMBANA VELÁSQUEZ
CRISTINA EUGENIA, identificada con la cédula de ciudadanía
N°39.791.980, a partir de la fecha de comunicación del presente
acto administrativo.»1

1 Fuente consultada: https://www.semana.com/nacion/articulo/los-documentos-


reservados-del-ejercito-sobre-la-magistrada-del-caso-contra-alvaro-uribe/618594;
www.facebook.com/RevistaSemana/posts/nación-varios-documentos-restringidos-del-
comando-general-del-ejército-evidencia/10158536006381679/

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Duodécimo. El 4º de octubre de 2018, mediante
Resolución 000573 de ese mismo año, la Directora Ejecutiva
de la Justicia Penal Militar (E) YURIAN ALEXANDRA PENAGOS
TORRES resuelve:

«terminar la designación en la planta de empleados públicos del


Ministerio de Defensa Nacional al Servicio de la Justicia Penal
Militar, de la señora Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA
VELÁSQUEZ, identificada con cédula de ciudadanía N°39.791.980,
en el cargo de Juez 87 de Instrucción Militar con sede en Medellín –
Antioquia, el cual es de libre nombramiento y remoción»2. (Subrayas
fuera del texto principal).

En ese mismo acto administrativo se dispuso en el punto


tercero de la parte resolutiva lo siguiente:

«Artículo 3º - Remitir a la Dirección de Personal del Ejército


Nacional y Dirección de Asuntos Legales del Ministerio de Defensa
Nacional copia del presente acto administrativo para el trámite de
cambio de cuerpo y/o arma y demás que correspondan para llevar
a cabo la Comisión permanente especial del servicio, en atención
a lo dispuesto en el artículo 1 de la Resolución Ministerial N°1932
de 24 de noviembre de 2005 en concordancia con lo estipulado en
los artículos 25 y 72 del Decreto Ley 1790 de 2000 y el literal b del
numeral 3 del artículo 83 del Decreto 1790 de 2000.»

Decimotercero. El Presidente de la República IVÁN


DUQUE MÁRQUEZ, mediante Acto Administrativo del 8 de
octubre de 2018, previa toma de juramento de la susodicha,
posesionó a la Mayor del Ejército CRISTINA EUGENIA
LOMBANA VELÁSQUEZ en el cargo de Magistrada de Sala

2 Fuentes consultadas: https://www.semana.com/nacion/articulo/los-documentos-


reservados-del-ejercito-sobre-la-magistrada-del-caso-contra-alvaro-uribe/618594;
www.facebook.com/RevistaSemana/posts/nación-varios-documentos-restringidos-del-
comando-general-del-ejército-evidencia/10158536006381679/

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Especial de Instrucción de la Sala Penal de la Corte Suprema
de Justicia.

Se destaca que en el instante en que fue llamada la


prenombrada para la toma de juramento en el acto de posesión
(Minuto 21 y s.s.), los funcionarios encargados de la ceremonia,
se refirieron a ella en los siguientes términos: «La Mayor
Cristina Eugenia Lombana Velásquez»3.

4. NORMAS VIOLADAS Y CONCEPTO DE VIOLACIÓN

Tanto el Acuerdo PCJSJA 18-10986 del Consejo Superior


de la Judicatura, el numeral tercero del Acuerdo 1225 de 2018
de la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia, el acto de
ratificación del nombramiento, como el acto de posesión del 8
de octubre de 2018 de la Presidencia de la República, son actos
administrativos que al nombrar y posesionar a la Mayor del
Ejército CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ en el cargo
de Magistrada de Sala Especial de Instrucción de la Sala Penal
de la Corte Suprema de Justicia infringe las normas
constitucionales y legales que a continuación se listan:
4.1. Artículo 150 numerales 1o. y 2o. de la Constitución
Política de Colombia.

4.2. Artículo 113 de la Constitución Política de Colombia.

4.3. Artículo 29 y 93 de la Constitución Política de


Colombia.

3 https://www.facebook.com/PresidenciadeColombia/videos/posesi%C3%B3n-
magistrados-de-la-corte-suprema-de-justicia/177891776460028/

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4.4. Artículo 128 de la Constitución política.

4.5. Artículo 232 de la Constitución política

4.6. Régimen administrativo de la Rama Ejecutiva del


Poder Público y la Ley Estatutaria de la Administración de
Justicia, especialmente el artículo 151 de la Ley 270 de 1996.

4.1. Primer cargo

Estimo violado los numerales 1° y 2° del artículo 150 de


la Constitución Política de Colombia por cuanto dicho precepto
asigna al Congreso, entre otras, la atribución de hacer las leyes
y por medio de ellas ejerce las siguientes funciones:

«1° Interpretar, reformar y derogar las leyes.


2° Expedir Códigos en todos los ramos de la legislación y
reformar sus disposiciones».

Facultad que le corresponde al Congreso de la República


de manera exclusiva e imperativa, que no a los Magistrados de
la Corte Suprema de Justicia ni al Presidente de la República.

Mediante el numeral tercero del Acuerdo 1225 de 2018 y


el Acto Administrativo del 8 de octubre de 2018, la Sala Plena
de la Corte Suprema de Justicia y el Presidente de la República,
respectivamente, se abrogaron una facultad que por expreso y
perentorio mandato constitucional y legal le corresponde al
Congreso de la República.

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De otra forma dicho, con los mencionados actos
administrativos de manera directa el poder judicial (Sala Plena
de la Corte Suprema de Justicia) y el poder ejecutivo
(Presidente de la República) transformaron el régimen de
inhabilidades e incompatibilidades para ejercer cargos en la
rama judicial, al habilitar el nombramiento y posesión de un
miembro activo de las Fuerzas armadas en un cargo de la
jurisdicción ordinaria, arrogándose, por tanto, las funciones
propias del poder legislativo (Congreso de la república).

4.2. Segundo cargo. Se desconoce el artículo 113 de la


Constitución Política, el cual consagra la división tripartita del
poder público y el principio de separación de las ramas y
órganos del poder público al invadir el Ejecutivo la órbita de
competencia del Órgano Legislativo, lo cual no puede
considerarse como una colaboración armónica entre los
distintos entes del poder público, sino como una
extralimitación de funciones.

El título VIII de Constitución Política describe los


elementos normativos superiores esenciales de lo que se
denomina la administración de justicia, concepto que describe
un conjunto de instituciones, institutos jurídicos y personas
que cumplen funciones jurisdiccionales.

En el marco del principio universal de separación de


poderes, según el texto constitucional, la Rama Judicial
administra justicia, pero no todos aquellos entes o personas

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que lo hacen pertenecen a ella. La Justicia Penal Militar, por
ejemplo, administra justicia, pero su función es regulada
dentro del Título VII dedicado a la Rama Ejecutiva del poder
público, en el capítulo dedicado a la Fuerza Pública. La Corte
Constitucional reitera este aserto:

“Caber destacar que, aun cuando la justicia penal militar, en el


ámbito reducido de sus competencias, administra justicia, la
misma no hace parte de la estructura de la Rama judicial y, por
el contrario, se encuentra integrada a la Rama Ejecutiva del
Poder Público. Así lo ha señalado esta Corporación, en
particular, en la Sentencia C-037 de 1996, donde se llevó a cabo
el control previo y automático de constitucionalidad del proyecto
de Ley Estatutaria de la Administración de Justicia, que
posteriormente se convirtió en la Ley 270 de 1996. En dicha
oportunidad, la Corte declaró inexequibles aquellas
disposiciones del proyecto que, precisamente, adscribían la
jurisdicción Penal Militar a la Rama Judicial. Dijo sobre el
particular que la Jurisdicción Penal Militar, no obstante que
administra justicia, no integra la Rama Judicial del Poder
Público en razón a que no fue incluida en el Título VIII de la
Carta Política, que es el apartado normativo donde se determina
la estructura de dicha rama y donde se definen los órganos que
la integran. En el mismo fallo se precisó que, de acuerdo con el
actual régimen constitucional vigente, existen diferencias entre
los órganos e individuos que administran justicia y los órganos
e individuos que hacen parte de la Rama Judicial, con lo cual
debe entenderse que los que no fueron integrados directamente
por la Constitución Política a la estructura de la Rama judicial,
como ocurre con la Justicia Penal Militar, no hacen parte de
dicha rama aun cuando en sentido estricto administren
justicia.”4

Al respecto, huelga evocar el criterio esbozado por la Sala


Plena de la Corte Suprema de Justicia en providencia del 5 de
mayo de 1987, cuando aludió a los aspectos perturbadores que
desde el punto de vista institucional se generan en aquellos
eventos como el presente, - con la circunstancia jurídica creada por

4 Corte Constitucional, Sentencia C – 372 de 2016.

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el Acuerdo 1225 de 2018 (acto de nombramiento) y el acto de posesión
del 8 de octubre de 2018, actos administrativos aquí demandados-, en

que se extiende la acción de las fuerzas armadas a campos


diversos de los que no solo la Constitución sino la propia
naturaleza de las cosas les ha trazado. Dijo la Corte:

«Inmediata y obligada consecuencia de la tipificación del orden


público económico fue la revisión sustancial del instituto del
estado de sitio, configurado en el art. 121 en su acto
reformatorio de 1960. En uso de los poderes militares o
policivos que puede poner en acción el gobierno durante el
estado de sitio, solo podrían afectarse transitoriamente
garantías individuales o sociales “en los casos previstos en la
Constitución” (art. 36).Queda cerrada así, terminante y
herméticamente, la puerta a la funesta y corruptora teoría de
los poderes implícitos o de las atribuciones naturales o de las
facultades extensivas y extensibles del gobierno que, en los
cuarenta años últimos, se ha ido erigiendo, sinuosa y
torticeramente, en una especie de derecho natural del
ejecutivo, anterior y superior a la Constitución. En adelante, el
gobierno no podrá modificar ni derogar la Constitución ni las
leyes. Podrá suspender temporalmente algunas ·garantías “en
los casos previstos en la Constitución” y las leyes
incompatibles con el estado de sitio
(…)
[Todo lo anterior], con el noble propósito institucional de que el
gobierno no se convierta en legislador ordinario, fuente segura
del desprestigio del Congreso, y de su aniquilamiento como
órgano democrático.
(…)
Conviene entonces examinar ·cuidadosamente los
fundamentos constitucionales del acto que se revisa, en cuanto
adscribió a la justicia penal militar la competencia para
conocer de los delitos a que se refieren los arts. 32, 33, 34 y 3
5 de la ley 30 de 1986, de acuerdo con las cantidades de
“semillas, plantas y droga” que menciona el artículo 2° del
mismo decreto, y de los delitos conexos con tales infracciones.

Ha considerado la Corte que precisamente el artículo 61 de la


Constitución, según el cual “ninguna persona o corporación
podrá ejercer simultáneamente, en tiempo de paz, la autoridad

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política o civil y la judicial o la militar” autoriza al gobierno para
ordenar, con motivo de guerra exterior o conmoción interior, la
acumulación de las autoridades civil o militar y la judicial,
asignándoles funciones jurisdiccionales a órganos
pertenecientes al ejecutivo o al ramo castrense. Esta solución
no se desprende del tenor literal del texto referido, el cual
formula una prohibición para “tiempo de paz”. Solo por un
razonamiento a contrario y con las reservas que este impone,
es posible admitir que el artículo 61 permite en estado de sitio
el ejercicio simultáneo de las autoridades política o civil y la
judicial, por una parte, o de aquellas y la militar por otra, pero
no el de las autoridades judicial y militar.
(…)
La Constitución permite para épocas de normalidad que haya
un alcalde militar o un alcalde juez, pero no prevé que un juez
comande las Fuerzas Armadas o que un militar sea juez para
sujetos civiles.

En consecuencia, del artículo 61 de la Constitución no se


desprende una facultad precisa, como lo exige el artículo 121
ibídem para disponer por medio de decreto legislativo el
ejercicio simultáneo por parte de una persona o corporación,
de las autoridades judicial y militar.

Debe agregarse que el art. 170 de la Constitución Nacional,


según el cual “de los delitos cometidos por los militares en
servicio y en relación con el mismo servicio conocerán las
cortes marciales o tribunales militares, con arreglo a las
prescripciones del Código de Justicia Penal Militar”, es de
aplicación restrictiva, por lo que consagra el llamado “fuero
castrense”, dentro del estado de sitio, a la población civil sin
violar el artículo 26 de la Constitución Nacional.

Los tribunales militares son competentes para “juzgar delitos


cometidos por los militares en servicio activo· y en relación con
el mismo servicio”. Pero, se repite, no hay texto alguno de la
Constitución que otorgue una facultad precisa según el artículo
121 de la misma, para asignarles el carácter de tribunal
competente respecto de delitos cometidos por civiles.

Y no se diga que la ley y, por ende, los decretos legislativos,


pueden establecer libremente tribunales y juzgados que
administren justicia, al tenor del artículo 58 de la Constitución,
de donde resultaría viable una medida como la que se revisa,

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porque el principio de la separación de las ramas del poder
público, que consagra el artículo 55 de la Constitución
Nacional, exige que los jueces ejerzan funciones separadas,
esto es, independientes respecto del Congreso y de la rama
ejecutiva.
Y los tribunales militares no pertenecen a la rama
jurisdiccional sino a la organización jerárquica de las fuerzas
armadas, por lo cual no cabe predicar de ellos las notas de
independencia y de especialización que, según los principios
del Estado de derecho, deben caracterizar la administración
de justicia.
(…)
Esta corporación comparte, desde luego, la inquietud general
que existe por la situación tan compleja que afecta a la
sociedad colombiana, sometida hoy a la acción disolvente de
la delincuencia organizada y de los grupos subversivos. Pero
a la guerra que desde dichos frentes se ha desatado en contra
de las instituciones no es posible responder haciéndoles
perder a estas su fisonomía propia, plasmada expresamente
por la Constitución Política que les confiere legitimidad a sus
actos.

El ·estado de derecho reposa sobre unos equilibrios muy


delicados y sutiles que obran en el seno del poder público y en
las relaciones de este con los súbditos. La limitación y
especialización funcional de las ramas del poder, así como la
garantía de los derechos de las personas, dentro de los límites
que traza el bien común, no pueden perderse de vista al
examinar las soluciones que deben tomarse para combatir a
los perturbadores del orden público.

A las fuerzas armadas les corresponde una misión noble


y difícil, cual es la que les señala la Constitución de
«defender la independencia nacional y las instituciones
patrias».

La disciplina militar les impone a sus efectivos toda clase de


sacrificios, aun el de la vida, en cumplimiento de su deber.
Pero no es justo ni conveniente para las propias fuerzas
armadas y desde luego para el país en general, hacer recaer
sobre ellas responsabilidades que deben ser asumidas por
otros órganos del Estado y aun por la propia comunidad.

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Se ha dicho que la Corte, en guarda de la integridad de la
Constitución, asume el papel de “juez estadista”. Ello es cierto,
dado que no debe limitarse a un examen formal y de cierto
modo mecánico de los textos constitucionales y de su
aplicación a los casos sometidos a su revisión, sino que le toca
penetrar en el sentido profundo de las instituciones políticas y
del ordenamiento jurídico que nos rige para, desde dicha
perspectiva, analizar las repercusiones que producen en el
equilibrio constitucional los actos que ella controla.

Desde este punto de vista, no puede dejar de ser preocupante


que se diga con demasiada reiteración “que los jueces no están
en capacidad de cumplir con su deber respecto a determinados
fenómenos delictivos que ya son endémicos en nuestra
sociedad y que, en consecuencia, son las fuerzas armadas
(sic) deben entrar a suplir sus deficiencias”. Con la misma
lógica habría que decir que la labor legislativa y hasta la del
gobierno tendrían que ser asumidas por aquellas,
desquiciando así todo el orden constitucional.

El juzgamiento de civiles por tribunales militares no obedece,


como se ha dicho con deplorable ligereza, a un simple traslado
de competencias entre unos órganos judiciales previstos por la
propia Constitución. Ya se dijo atrás que el artículo 170 de esta
contempla los tribunales militares exclusivamente para
conocer de las faltas cometidas por militares en servicio y
dentro del mismo, en razón de un fuero especialísimo que se
explica por la naturaleza de la institución armada. Asignarles
el conocimiento de delitos cometidos por sujetos civiles implica
algo más de fondo: una alteración sustancial del equilibrio de
los poderes públicos y un cambio radical en la concepción
acerca de la administración de justicia.»

Respecto a este último párrafo del precitado criterio


jurisprudencial, cabría agregar que los actos administrativos
aquí demandados (especialmente el acto de posesión) generan
una más grave alteración sustancial al equilibrio de los poderes
públicos y a la concepción misma de la administración de
justicia.

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Lo anterior, se itera, en razón a que para el 8 de octubre
de 2018, fecha en que fue posesionada la Mayor CRISTINA
EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ en el cargo de Magistrada de
Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia,
ésta ya no tenía la calidad de Juez Penal Militar sino de
miembro activo de las fuerzas armadas, lo cual se traduce en
que la rama judicial y la rama ejecutiva, por primera vez en
toda la historia de los países del continente americano,
posibilitaron que civiles (congresistas) fueran juzgados por
militares.

4.3. Tercer cargo (artículos 29 y 93 de la constitución


política)

Estimo violados los artículos 29 y 93 de la Constitución


Política de Colombia, por cuanto la jurisprudencia
constitucional ha puntualizado que la garantía del juez natural
a más de proteger el establecimiento de la jurisdicción
encargada del juzgamiento previamente a la comisión de la
conducta punible, también propende por la seguridad de un
juicio imparcial y con plenas garantías para el procesado.

La Corte Constitucional, reiterada y pacíficamente, ha


enfatizado en que “La exigencia de un juez competente,

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independiente e imparcial remite necesariamente a la noción de
juez natural.”5

Igualmente, ha considerado esa corporación judicial que


el respeto al debido proceso, concretado en el principio de juez
natural en el campo del proceso penal, implica la garantía de
que el juzgamiento de las conductas tipificadas como delitos
será efectuado (Sentencia C-200/02), independiente de la
persona o institución en concreto, por los funcionarios y
órganos que integran la jurisdicción ordinaria.

Ese criterio jurisprudencial hace evidente la relación de


especie- género que existe entre la garantía del juez natural y
el principio del debido proceso.

Relación expresamente prevista en el artículo 29


constitucional en los siguientes términos:

“Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto


que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia
de la plenitud de las formas propias de cada juicio.”

En cuanto a la transgresión del artículo 93 de la


Constitución Política, huelga recordar que por vía de este
dispositivo normativo ingresan a nuestro ordenamiento
jurídico interno los convenios y tratados internacionales.

5 Corte Constitucional, sentencia C - 200 de 2002.

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De ahí que resulte importante reseñar lo dispuesto sobre
ese tópico por algunos instrumentos internacionales, lo que se
hace a continuación así:

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en


el numeral 3º del artículo 9° consagra:

“Toda persona detenida o presa a causa de una infracción


penal será llevada sin demora ante un juez u otro funcionario
autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales…”6

La Convención Americana sobre Derechos Humanos en


el numeral primero del artículo 8°, por su parte prevé:

“Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas


garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal
competente, independiente e imparcial, establecido con
anterioridad por la ley…”7

El artículo XXVI de la Declaración Americana de


Derechos y Deberes del Hombre estipula:

“Toda persona acusada de delito tiene derecho a ser oída en


forma imparcial y pública, a ser juzgada por tribunales
anteriormente establecidos de acuerdo con leyes preexistentes
y a que no se le imponga penas crueles, infamantes o
inusitadas.” 8

Corolario de las normas y la jurisprudencia precitadas,


la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia y el Presidente
de la República mediante el Acuerdo 1225 de 2018 y Acto

6 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 9° – 3.


7 Convención Americana sobre Derechos Humanos, art. 8° - 1.
8 Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre. Artículo XXVI.

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Administrativo del 8 de octubre de 2018, respectivamente,
crearon una situación jurídica en la que se habilita y se hace
compatible que un miembro activo de las fuerzas públicas
investigue y juzgue a los congresistas.

Lo cual se traduce en que los togados integrantes de la


Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia en el año 2018,
junto con el actual Presidente de la República profirieron actos
administrativos con base en los cuales se tornó compatible que
en la actualidad miembros activos de la fuerza pública (V.gr.
militares) investiguen y juzguen de civiles, contrariando la
garantía de la juez natural consagrada tanto en el artículo 29
de la Constitución Política de 1991, como en los convenios y
tratados internacionales, insertos a nuestro ordenamiento
jurídico interno vía bloque de constitucionalidad, conforme con
lo previsto en el artículo 93 de la carta magna.

Ahora bien, las prenombradas autoridades a más de


desconocer las mencionadas normas constitucionales, también
transgredieron el criterio jurisprudencial constitucional
plasmado, entre otras, en la providencia proferida el 5 de marzo
de 1987 por la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia.

En aquella oportunidad, año 1987, la Corte Suprema de


Justicia analizaba la constitucionalidad de las facultades del
gobierno para el manejo de situaciones de emergencia que

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alteraran el “Orden Público Militar – Policivo” previstas en el
artículo 42 del Acto Legislativo de 1968, el cual guardaba
correspondencia con al artículo 121 de la constitución política
de 1886, en contraste con el “Orden Público Económico” previsto
el artículo 122 de la Carta Magna, norma que le otorgaba a
aquel poderes razonablemente amplios para afrontar los casos
de guerra exterior o de conmoción interior.

Por ser el antecedente jurisprudencial más cercano (en


tiempo) respecto de los actos administrativos que aquí se
demandan, procede a citar lo dispuesto por la Sala Plena de la
Corte Suprema de Justicia de 1987:

«Una de las más preciosas conquistas de la civilización política


es la de la justicia administrada por órganos independientes,
imparciales y versados en la ciencia jurídica. No hay que
explayarse en demasiadas consideraciones para demostrar
las bondades de este principio.

Ahora bien, la justicia penal militar, por su organización y por


la forma como se integra y como funciona, no hace parte de la
rama jurisdiccional, como lo exige la Constitución para el
juzgamiento de la población civil. Quizá responda a la
angustia y a la indignación que experimenta la opinión pública
cuando se ve amenazada e inerme ante fuerzas oscuras y
excepcionalmente dañinas. Pero el sentido propio de la función
jurisdiccional no es encontrar responsables a todo trance, sino
castigar el culpable y absolver al inocente, lo cual exige una
reflexión ponderada que no suele darse cuando hay que actuar
con celeridad frente a las perturbaciones del orden público.

Las urgencias del momento, por apremiantes que lleguen a ser,


no son móvil plausible para disponer y tolerar un
desbordamiento de las órbitas que la Constitución le asigna a
cada una de las ramas del poder público. La anormalidad en
los hechos no puede combatirse creando anormalidad en las

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estructuras jurídicas de la República, pues en todo tiempo
deben prevalecer los mandatos constitucionales sobre las
normas de inferior categoría. Solo así se mantiene la
incolumidad de nuestra Carta Política, como su artículo 214 le
impone garantizar a la Corte Suprema de Justicia.

Es tradicional la diferencia que la doctrina jurídica ha


establecido entre la función jurisdiccional y el poder de policía.
A este le corresponde conservar y restaurar el orden público
aparente, lo cual realiza con la aplicación de medidas
eminentemente transitorias y revisables, que no van dirigidas
a solucionar las causas de fondo de los conflictos sociales sino
a resolver sus aspectos epidérmicos.

El sentido propio de la institución del estado de sitio se


encuentra en el concepto de una alta policía, ampliada en
razón de la gravedad de las circunstancias a campos en los
que dicho poder normalmente no se aplica. No se puede perder
este horizonte, dentro del cual es posible hacer uso de muchos
recursos para con~ trotar los comportamientos de los súbditos
en orden a prevenir y reprimir por la fuerza las perturbaciones,
confundiendo lo que es propio del poder de policía con lo que
pertenece al ámbito de la función jurisdiccional, a la cual le
toca pronunciarse con fuerza de verdad legal acerca de la
responsabilidad jurídica de quienes intervengan en los
procesos como incriminados o demandados.

Así, mientras la policía no tiene por qué entrar en demasiadas


consideraciones sobre el fondo legal de una situación dada, ya
que lo que busca es su conformidad con un orden aparente, la
jurisdicción debe buscar ante todo la verdad legal de la
situación y pronunciarse definitivamente sobre ella, con fuerza
de cosa juzgada. Ello hace que los procedimientos policivos
sean expeditos y autoritarios, mientras (sic) los
jurisdiccionales deben permitir una consideración serena y
cuidadosa acerca de los hechos sometidos a la decisión de los
jueces.»

4.4. Cuarto cargo. Estimo violado el artículo 128 de la


Constitución Política, toda vez que conforme a este mandato
supra legal:

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«Nadie podrá desempeñar simultáneamente más de un empleo
público ni recibir más de una asignación que provenga del tesoro público.»

En el presente asunto, es posible colegir que la Mayor


CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ trasgrede
flagrantemente dicho mandato constitucional desde el acto de
posesión, el cual tuvo lugar el 8 de octubre de 2019, a la
presente fecha, pues desempeña simultáneamente los
siguientes dos empleos públicos: es miembro activo de las
fuerzas armadas y es Magistrada de la Sala Especial de
Instrucción de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.

Lo anterior se infiere tanto del acto administrativo del 8


de octubre de 2018 de la Presidencia de la República y de la
Resolución N°000573 del 4 de octubre 2018, suscrita por la
Directora Ejecutiva de la Justicia Penal Militar (E) YURIAN
ALEXANDRA PENAGOS TORRES.

Es de resaltar que la mencionada Resolución 000573 del


4 de octubre de 2018, acto mediante el cual se acordó conceder
comisión especial de servicios a la Mayor CRISTINA EUGENIA
LOMBANA VELÁSQUEZ, se expidió bajo los lineamientos del
literal 3° del artículo 83 del Decreto ley 1790 de 2000.

En esa norma se señala: «los comisionados seguirán


rigiéndose por las normas de carrera contenidas en el presente
Decreto».

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Ese dispositivo normativo se refiere al régimen especial
constitucional de carrera profesional de los oficiales y
suboficiales de las Fuerzas Militares, esto es, la normatividad
relacionada con la jerarquía, clasificación y escalafón de
personal, su ingreso, ascenso, formación, destinaciones,
traslados, comisiones, licencias, suspensión, retiro, separación
y reincorporación.

De otra forma dicho, aun cuando desde el 4 de octubre


de 2018 CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ dejó de
ostentar la calidad de Juez Penal Militar, no perdió la calidad
de miembro activo de la Fuerza Pública en el grado de Mayor,
resultándole aplicable, por tanto, el sistema de ascensos
previsto en los precitados artículos 4°, 8° y 9° de la Ley 940 de
2005 y, al mismo tiempo, lo previsto para la carrera judicial en
la Ley 270 de 1996.

De ahí que, en el mes de diciembre del año 2018, en


varios artículos periodísticos se publicara que la Mayor
LOMBANA VELÁSQUEZ estaba devengando doble prestaciones
sociales: De una parte, la proveniente de la Dirección
Administrativa y Financiera de las Fuerzas Militares y, de otra,
de la Oficina de nómina de la Rama Judicial.

CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ ostentaba y


ostenta a la vez la calidad de miembro activo del Ejército

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Nacional en grado de Mayor, al momento de haberse
posesionado en tal condición en la Corte Suprema de Justicia
como Magistrada de la Sala Especial de Instrucción, estamento
público perteneciente al poder ejecutivo, según la estructura
del Estado descrita en la Constitución Política.

En esa instancia gubernativa ya no ejerce funciones


judiciales en la Justicia Penal Militar como jueza de instrucción
desde el 5 de octubre de 2018; razón por la que en la actualidad
por el grado de Mayor tiene sujeción de mando, según el
artículo 221- inc. 3 de la Carta Fundamental y de acuerdo con
el artículo 84, literal b), numeral 10 del Decreto Ley 1790 de
2000, su nominador es el Ministro de Defensa.

Esa situación administrativa de la Mayor LOMBANA


VELÁSQUEZ es abiertamente vulneradora, también, del
Decreto ley 1790 de 2000, relativo a la comisión administrativa,
regulada en su artículo 83, numeral 3, que modifica el Decreto
que regula las normas de carrera del personal de oficiales y
suboficiales de las Fuerzas Militares:

“Comisiones administrativas. Las dispuestas para apoyar a


entidades diferentes a la respectiva fuerza o Comando General
de las Fuerzas Militares con oficiales o suboficiales orgánicos y
cuyas funciones a desempeñar guarden relación con el grado y
la especialidad, caso en el cual, los comisionados seguirán
rigiéndose por las normas de carrera contenidas en el presente
Decreto. Estas comisiones pueden ser:

a) En el ramo de la defensa. Cuando la comisión se haga para


apoyar a entidades adscritas o vinculadas al Ministerio de
Defensa Nacional.

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b) En otras entidades. Cuando la comisión se cumpla en
entidades públicas distintas al Ministerio de Defensa Nacional
y sus organismos adscritos o vinculados.” (Subrayado fuera del
texto).

Igualmente, la referida situación administrativa de la


Mayor LOMBANA VELÁSQUEZ viola lo dispuesto en la Ley 909
de 2004, legislación mediante la cual se expiden las normas
que regulan el empleo público, la carrera administrativa, la
gerencia pública y se dictan otras disposiciones, en particular,
enfatiza la Sala, regula el periodo o tiempo de las comisiones
administrativas dentro de la Rama Ejecutiva del nivel Nacional:

“ARTÍCULO 26. COMISIÓN PARA DESEMPEÑAR EMPLEOS DE


LIBRE NOMBRAMIENTO Y REMOCIÓN O DE PERÍODO. Los
empleados de carrera con evaluación del desempeño
sobresaliente, tendrán derecho a que se les otorgue comisión
hasta por el término de tres (3) años, en períodos continuos o
discontinuos, pudiendo ser prorrogado por un término igual,
para desempeñar empleos de libre nombramiento y remoción o
por el término correspondiente cuando se trate de empleos de
período, para los cuales hubieren sido nombrados o elegidos en
la misma entidad a la cual se encuentran vinculados o en otra.
En todo caso, la comisión o la suma de ellas no podrá ser
superior a seis (6) años, so pena de ser desvinculado del cargo
de carrera administrativa en forma automática.” 9 (Subrayado
fuera del texto original).

Reliévese en cuanto toca al periodo máximo de seis (6)


años para desempeñar funciones en un cargo por comisión

9 El artículo 2.2.5.10.29 del Decreto 1083 de 2015 (compila y racionaliza las normas de
carácter reglamentario que rigen la función pública), regula la figura de la comisión
administrativa de forma similar. De la misma forma se pronuncia el artículo 2.2.5.5.39
del Decreto 648 de 2017.

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administrativa, resulta razonable en cuanto a que la función
judicial puede verse perjudicada ante situaciones de
inestabilidad laboral y discontinuidad de una función que,
como en este caso, fue delimitada constitucionalmente para
ocho años. La Corte Constitucional declaró exequible esta
norma preceptuando:

“Aun cuando la estabilidad es un importante derecho, ni


siquiera en el régimen de carrera administrativa puede ser
asimilado a la inamovilidad total y absoluta del empleado,
motivo por el cual “no se opone a la posibilidad de consagrar
causales de separación de la carrera en aquellos casos
previstos en la ley, que constituyan razón suficiente que
justifique la adopción de la medida”, tal como sucede
tratándose de la causal de retiro prevista en el artículo 26 de la
Ley 909 de 2004, que está inspirada en propósitos de interés
general que consisten en la necesidad de darle continuidad al
servicio evitando riesgos y traumatismos, así como en asegurar
el predominio de la carrera administrativa en cuanto regla
general para la vinculación al servicio público y la permanencia
en él. La razonabilidad de esta causal a la luz del derecho a la
estabilidad resulta nítida si se tiene en cuenta que el término
de seis años, al cabo de los cuales se le exige al empleado
asumir su cargo de carrera, constituye una parte considerable
de la vida laboral de una persona y es lógico, entonces, que si
la carrera prevalece se busque asegurar que la mayor parte de
ese desempeño se cumpla en el cargo que corresponda a este
régimen y que, además, no se prolongue una situación de
provisionalidad hasta el punto de hacer de la carrera un
sistema excepcional, en forma contraria a sus principios y fines
constitucionales”.10

El Honorable Consejo de Estado también se pronunció


sobre dicho tópico así:

“Permitir comisiones por un término superior a los seis años, y


sin límite de tiempo, contraría el querer del legislador, pues se
debe acudir a suplir el cargo con otro tipo de nombramiento y la
esencia de la carrera administrativa es que la función pública

10 Corte Constitucional, Sentencia C -175 de 2007.

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se preste con los mejores y más capaces funcionarios en aras
de asegurar el cumplimiento de los fines del Estado”. 11

4.5. Quinto cargo.

Estimo violado el numeral cuarto del artículo 232 de la


Constitución Política, toda vez que para el 5 de julio de 2018,
fecha en que la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura expidió el Acuerdo PCJSJA 18-10986, esto es,
momento en que fue incluida en la lista de magistrados
elegibles la Mayor del Ejército CRISTINA EUGENIA LOMBANA
VELÁSQUEZ tan solo se había desempeñado durante diez años
y seis meses como Juez Penal Militar y, previo a ello, se registra
en su hoja de vida que laboró once (11) meses en el Ministerio
de Defensa.

Como la Justicia Penal Militar pertenece al Ministerio de


Defensa, se colige que el referido periodo de aproximadamente
once años y cinco meses no podía computarse para efectos de
cumplir con el requisito de experiencia exigido por el numeral
4° del artículo 232 de la Constitución Política de 1991, toda vez
que no laboró en cargos de la Rama Judicial o del Ministerio
Público, ni certificó haber ejercido la profesión de abogado
(litigio), menos aún que hubiera impartido cátedra
universitaria.

Por las mismas razones anteriormente esgrimidas, la


Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ incurrió en

11 CE, Sección Segunda, Sala de lo Contencioso Administrativo, rad. 0191-2011, 15


may. 2014.

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su comportamiento en el supuesto de fáctico consagrado en el
artículo 5° de la Ley 190 de 1995, norma en la que se prevé lo
siguiente:

ARTICULO 5º. En caso de haberse producido un


nombramiento o posesión en un cargo o empleo público o
celebrado un contrato de prestación de servicios con la
administración sin el cumplimiento de los requisitos para el
ejercicio del cargo o la celebración del contrato, se procederá
a solicitar su revocación o terminación, según el caso,
inmediatamente se advierta la infracción. Cuando se advierta
que se ocultó información o se aportó documentación falsa
para sustentar la información suministrada en la hoja de
vida, sin perjuicio de la responsabilidad penal o disciplinaria
a que haya lugar, el responsable quedará inhabilitado para
ejercer funciones públicas por tres (3) años. (Subrayas fuera
del texto original).

Razón por la que la Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA


VELÁSQUEZ debe imponérsele la sanción jurídica en la precitada
norma, esto es, para el presente caso: anular el acto de
nombramiento y posesión (Dado que no procede su revocatoria
directa) e inhabilitarla para ejercer funciones públicas.

4.6. Sexto cargo.

Estimamos violado el artículo 151 de la Ley Estatutaria


de la Administración de Justicia, por cuanto dicho precepto
respecto del régimen de inhabilidad e incompatibilidad para el
ejercicio del cargo de la Rama Judicial consagra:

ARTÍCULO 151. INCOMPATIBILIDADES PARA EJERCER


CARGOS EN LA RAMA JUDICIAL. Además de las provisiones de
la Constitución Política, el ejercicio de cargos en la Rama Judicial
es incompatible con:
1. El desempeño de cualquier otro cargo retribuido, o de elección
popular o representación política; los de árbitro, conciliador o
amigable componedor, salvo que cumpla estas funciones en razón

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de su cargo; de albacea, curador dativo y, en general, los de
auxiliar de la justicia.
2. La condición de miembro activo de la fuerza pública.
3. La calidad de comerciante y el ejercicio de funciones de
dirección o fiscalización en sociedades, salvo las excepciones
legales.
4. La gestión profesional de negocios y el ejercicio de la abogacía o
de cualquier otra profesión u oficio.
5. El desempeño de ministerio en cualquier culto religioso.
PARÁGRAFO 1º. Estas prohibiciones se extienden a quienes se
hallen en uso de licencia.
PARÁGRAFO 2º. Los funcionarios y empleados de la Rama
Judicial podrán ejercer la docencia universitaria en materias
jurídicas hasta por cinco horas semanales siempre que no se
perjudique el normal funcionamiento del despacho judicial.
Igualmente, con las mismas limitaciones, puede realizar labor de
investigación jurídica e intervenir a título personal en congresos y
conferencias.
PARÁGRAFO 3º. Las inhabilidades e incompatibilidades
comprendidas en los artículos 150 y 151 se aplicarán a los
actuales funcionarios y empleados de la Rama Judicial.”
(Subrayas fuera del texto principal).

La precitada comisión de servicios otorgada por


Resolución 000573 del 4 de octubre de 2018 a la Mayor
CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ, transgrede el
régimen administrativo de la Rama Ejecutiva del Poder Público,
y de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia (270
de 1996).

Ello es así, en razón a que cuando el literal 3° del artículo


83 del Decreto ley 1790 de 2000 consagra: «los comisionados
seguirán rigiéndose por las normas de carrera contenidas en el
presente Decreto», está refiriéndose al régimen especial
constitucional de carrera profesional de los oficiales y
suboficiales de las Fuerzas Militares, esto es, la normatividad

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relacionada con la jerarquía, clasificación y escalafón de
personal, su ingreso, ascenso, formación, destinaciones,
traslados, comisiones, licencias, suspensión, retiro, separación
y reincorporación.

Diferente es que el oficial en servicio activo que se


encuentra en la comisión administrativa del artículo 26 de la
Ley 909 de 2004, se cambie al régimen salarial y prestacional,
de la entidad donde ejerce la comisión:

«Esta comisión permite ejercer un nuevo cargo (libre


nombramiento y remoción o período) sin perder la condición de
empleado de carrera, pero en todo lo demás existe un cambio
de régimen jurídico. Quiere ello decir, que el régimen de
obligaciones, derechos, deberes, remuneración y de
prestaciones sociales ya no será el que rige para el cargo del
cual se es titular, sino el que se aplique para el cargo en el cual
fue nombrado».12 (Subrayado fuera del texto).

El régimen especial de carrera que conserva la Mayor


CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ, le impone especial
cuidado en su labor, ante potenciales pérdidas de beneficios,
ascensos o reconocimientos; eventuales condicionamientos
estos que ponen en riesgo su independencia e imparcialidad
como funcionaria de la jurisdicción ordinaria, especialmente en
el cargo de Magistrada de la Sala Especial de Instrucción de la
Corte Suprema de Justicia.

12 Concepto 171791 de 2016 Departamento Administrativo de la Función


Pública. 18/08/2016. Concepto 188881 de 2017 Departamento Administrativo
de la Función Pública.

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La pérdida de imparcialidad en este caso es flagrante por
una razón elemental: El Congreso de la República es el
encargado de aprobar los ascensos de los miembros activos de
la fuerza pública y son, precisamente, los congresistas
(Senadores y Representantes a la Cámara) a quienes la Mayor
CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ ha venido
investigando desde el momento en que tomó posesión del cargo
de Magistrada de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema
de Justicia, de conformidad con el Acto Legislativo 01 de 2018,
normatividad citada en precedencia.

Refulge con meridiana claridad, entonces, que las


instancias de poder en la carrera administrativa de las Fuerzas
Militares probablemente podrían afectar la tranquilidad, buen
juicio y ponderación de la Mayor y, a la vez, Magistrada
CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ, habida cuenta de ser
eventualmente perjudicada por decisiones administrativas que
comprometan su grado militar, su régimen prestacional, la
suspensión o desvinculación del órgano militar, y hasta la
misma comisión administrativa que la mantiene en tal alta
posición dentro de la justicia ordinaria.

De otra forma dicho, CRISTINA EUGENIA LOMBANA


VELÁSQUEZ ostentaba y ostenta a la vez la calidad de miembro
activo del Ejército Nacional en grado de Mayor, al momento de
haberse posesionado en tal condición en la Corte Suprema de
Justicia como Magistrada de la Sala Especial de Instrucción,
estamento público perteneciente al poder ejecutivo, según la
estructura del Estado descrita en la Constitución Política.

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En esa instancia gubernativa ya no ejerce funciones
judiciales en la Justicia Penal Militar como jueza de instrucción
desde el 5 de octubre de 2018; razón por la que en la actualidad
por el grado de Mayor tiene sujeción de mando, según el
artículo 221- inc. 3 de la Carta Fundamental y de acuerdo con
el artículo 84, literal b), numeral 10 del Decreto Ley 1790 de
2000, su nominador es el Ministro de Defensa.

Esa situación administrativa de la Mayor LOMBANA


VELÁSQUEZ es abiertamente vulneradora, también, del
Decreto ley 1790 de 2000, relativo a la comisión administrativa,
regulada en su artículo 83, numeral 3, que modifica el Decreto
que regula las normas de carrera del personal de oficiales y
suboficiales de las Fuerzas Militares:

“Comisiones administrativas. Las dispuestas para apoyar a


entidades diferentes a la respectiva fuerza o Comando General
de las Fuerzas Militares con oficiales o suboficiales orgánicos y
cuyas funciones a desempeñar guarden relación con el grado y
la especialidad, caso en el cual, los comisionados seguirán
rigiéndose por las normas de carrera contenidas en el presente
Decreto. Estas comisiones pueden ser:

a) En el ramo de la defensa. Cuando la comisión se haga para


apoyar a entidades adscritas o vinculadas al Ministerio de
Defensa Nacional.

b) En otras entidades. Cuando la comisión se cumpla en


entidades públicas distintas al Ministerio de Defensa Nacional
y sus organismos adscritos o vinculados.” (Subrayado fuera del
texto).

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Igualmente, la referida situación administrativa de la
Mayor LOMBANA VELÁSQUEZ viola lo dispuesto en la Ley 909
de 2004, legislación mediante la cual se expiden las normas
que regulan el empleo público, la carrera administrativa, la
gerencia pública y se dictan otras disposiciones, en particular,
enfatiza la Sala, regula el periodo o tiempo de las comisiones
administrativas dentro de la Rama Ejecutiva del nivel Nacional:

“ARTÍCULO 26. COMISIÓN PARA DESEMPEÑAR EMPLEOS DE


LIBRE NOMBRAMIENTO Y REMOCIÓN O DE PERÍODO. Los
empleados de carrera con evaluación del desempeño
sobresaliente, tendrán derecho a que se les otorgue comisión
hasta por el término de tres (3) años, en períodos continuos o
discontinuos, pudiendo ser prorrogado por un término igual,
para desempeñar empleos de libre nombramiento y remoción o
por el término correspondiente cuando se trate de empleos de
período, para los cuales hubieren sido nombrados o elegidos en
la misma entidad a la cual se encuentran vinculados o en otra.
En todo caso, la comisión o la suma de ellas no podrá ser
superior a seis (6) años, so pena de ser desvinculado del cargo
de carrera administrativa en forma automática.” 13 (Subrayado
fuera del texto original).

Reliévese en cuanto toca al periodo máximo de seis (6)


años para desempeñar funciones en un cargo por comisión
administrativa, resulta razonable en cuanto a que la función
judicial puede verse perjudicada ante situaciones de
inestabilidad laboral y discontinuidad de una función que,
como en este caso, fue delimitada constitucionalmente para

13 El artículo 2.2.5.10.29 del Decreto 1083 de 2015 (compila y racionaliza las normas
de carácter reglamentario que rigen la función pública), regula la figura de la comisión
administrativa de forma similar. De la misma forma se pronuncia el artículo 2.2.5.5.39
del Decreto 648 de 2017.

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ocho años. La Corte Constitucional declaró exequible esta
norma preceptuando:

“Aun cuando la estabilidad es un importante derecho, ni


siquiera en el régimen de carrera administrativa puede ser
asimilado a la inamovilidad total y absoluta del empleado,
motivo por el cual “no se opone a la posibilidad de consagrar
causales de separación de la carrera en aquellos casos
previstos en la ley, que constituyan razón suficiente que
justifique la adopción de la medida”, tal como sucede
tratándose de la causal de retiro prevista en el artículo 26 de la
Ley 909 de 2004, que está inspirada en propósitos de interés
general que consisten en la necesidad de darle continuidad al
servicio evitando riesgos y traumatismos, así como en asegurar
el predominio de la carrera administrativa en cuanto regla
general para la vinculación al servicio público y la permanencia
en él. La razonabilidad de esta causal a la luz del derecho a la
estabilidad resulta nítida si se tiene en cuenta que el término
de seis años, al cabo de los cuales se le exige al empleado
asumir su cargo de carrera, constituye una parte considerable
de la vida laboral de una persona y es lógico, entonces, que si
la carrera prevalece se busque asegurar que la mayor parte de
ese desempeño se cumpla en el cargo que corresponda a este
régimen y que, además, no se prolongue una situación de
provisionalidad hasta el punto de hacer de la carrera un
sistema excepcional, en forma contraria a sus principios y fines
constitucionales”.14

El Honorable Consejo de Estado también se pronunció


sobre dicho tópico así:

“Permitir comisiones por un término superior a los seis años, y


sin límite de tiempo, contraría el querer del legislador, pues se
debe acudir a suplir el cargo con otro tipo de nombramiento y la
esencia de la carrera administrativa es que la función pública
se preste con los mejores y más capaces funcionarios en aras
de asegurar el cumplimiento de los fines del Estado”. 15

14 Corte Constitucional, Sentencia C -175 de 2007.


15 CE, Sección Segunda, Sala de lo Contencioso Administrativo, rad. 0191-2011, 15
may. 2014.

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Finalmente, obsérvese que en cada uno de los numerales
del artículo 151 de la Ley Estatutaria de la Administración de
Justicia el propósito del legislador no es otro distinto que
garantizar la independencia e imparcialidad de los funcionarios
judiciales al imponerles el deber de una dedicación exclusiva a
la labor judicial, para precaver así la utilización de su cargo
para el logro de intereses personales o ajenos, con menoscabo
de las garantías de independencia e imparcialidad de la función
jurisdiccional.

Fácilmente se concluye de lo previamente reseñado, que


los actos administrativos aquí demandados vulneran el artículo
151 de la Ley 270 de 1996, al permitir que un miembro activo
de la fuerza pública fuese nombrado y posesionado en cargo de
Magistrado de la Corte Suprema de Justicia (Jurisdicción
Ordinaria), posibilitando que conservara de contera su rango
militar y, por ende, el régimen de carrera que le es propio a la
milicia.

5. PETICIÓN

Por las mismas razones anteriormente esgrimidas, la


Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ incurrió en
su comportamiento en el supuesto de fáctico consagrado en el
artículo 5° de la Ley 190 de 1995, norma en la que se prevé lo
siguiente:

ARTICULO 5º. En caso de haberse producido un


nombramiento o posesión en un cargo o empleo público o

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celebrado un contrato de prestación de servicios con la
administración sin el cumplimiento de los requisitos para el
ejercicio del cargo o la celebración del contrato, se procederá
a solicitar su revocación o terminación, según el caso,
inmediatamente se advierta la infracción. Cuando se advierta
que se ocultó información o se aportó documentación falsa
para sustentar la información suministrada en la hoja de
vida, sin perjuicio de la responsabilidad penal o disciplinaria
a que haya lugar, el responsable quedará inhabilitado para
ejercer funciones públicas por tres (3) años. (Subrayas fuera
del texto original).

Razón por la que la Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA


VELÁSQUEZ debe imponérsele la sanción jurídica en la precitada
norma, esto es, para el presente caso: anular el acto de
nombramiento y posesión (Dado que no procede su revocatoria
directa) e inhabilitarla para ejercer funciones públicas.

En síntesis, los actos administrativos emitidos por la Sala


Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, la Sala
Plena de la Corte Suprema de Justicia y la Presidencia de la
República referidos al nombramiento y posesión de la Mayor
CRISTINA EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ en el cargo de
Magistrada de la Sala Especial de Instrucción de la Corte
Suprema de Justicia, son vulneradores de normas de rango
constitucional y legal, razón por la cual se demanda se declare
su nulidad.

6. ANEXOS.

1. Copias de la demanda, con sus respectivos y pertinentes


anexos, para el archivo de esta corporación y traslados a

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la entidad demandada y al señor agente del ministerio
público.

2. Memorial de solicitud de medidas cautelares: suspensión


de los actos administrativos aquí demandados.

7. PRUEBAS

Solicito se decreten, practiquen y tengan como tales, las


siguientes pruebas documentales:

1. Acuerdo 1225 del 17 de septiembre de 2018


de la Sala Plena de la Corte Suprema de
Justicia.
2. Acto administrativo del 8 de octubre de
2018 de la Presidencia de la República.
3. Resolución N°7182 del 05 de octubre de
2018 “Por el cual se destina en comisión en
la Administración Pública a una superior del
ejército nacional”.
4. Acto administrativo del 2 de octubre de
2018, suscrito por el Teniente Coronel
JAIRO ANTONIO CASTILLO COLORADO.
5. Expedición de copias de la hoja de vida
CRISTINA EUGENIA LOMBANA
VELÁSQUEZ

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6. Resolución 000573 del 4 de octubre de
2018, suscrita por YURI ALEXANDRA
PENAGOS TORRES.
7. Solicitud de comisión administrativa
dirigida al Comandante del Ejército
Nacional RICARDO GÓMEZ NIETO por la
Mayor CRISTINA LOMBANA VELÁSQUEZ.
8. Solicitud de retiro de la Mayor CRISTINA
LOMBANA VELÁSQUEZ del Ejército
Nacional.
9. Solicitar al Ministerio de Defensa certifique
la situación administrativa actual de la
Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA
VELÁSQUEZ
10. Acto de ratificación de nombramiento de la
Mayor CRISTINA EUGENIA LOMBANA
VELÁSQUEZ, en el cargo de Magistrada
Titular de la Sala Especial de Instrucción de
la Sala Penal de la Corte Suprema de
Justicia.
11. Documento suscrito por la Mayor CRISTINA
EUGENIA LOMBANA VELÁSQUEZ, en el
que, bajo la gravedad del juramento, afirma
no estar incursa en incompatibilidad ni
inhabilidad alguna.

Es pertinente, útil y necesario la práctica de esta prueba


porque los fragmentos de los soportes documentales que
relacioné en los ítems precedentes los obtuve de las siguientes
fuentes WEB o portales de medios periodísticos:

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https://www.semana.com/nacion/articulo/los-documentos-reservados-del-ejercito-
sobre-la-magistrada-del-caso-contra-alvaro-uribe/618594;
www.facebook.com/RevistaSemana/posts/nación-varios-documentos-restringidos-del-
comando-general-del-ejército-evidencia/10158536006381679/

8. NOTIFICACIÓN

Recibiré notificaciones en la Secretaría de ese Despacho o en el


correo electrónico: danielsarmiento1983@gmail.com

Las partes demandadas recibirán notificación en:

• Sala Administrativa del Consejo Superior de la


Judicatura. Calle 12 No. 7 – 65, de esta ciudad.

• Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia


Calle 12 No. 7 – 65, de esta ciudad.

• Presidencia de la República
Carrera 8 No.7-26, de esta ciudad.

De los Honorables Magistrados,

Atentamente,

Daniel Ricardo Sarmiento Cristancho


C.C. No. 80.187.243 de Bogotá D.C.

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