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CRITICA LIBRO EL ALMA DE LA TOGA

MANUEL ALEJANDRO HERNANDEZ HERNANDEZ


1094274754

PRESENTADO A:

MERCY ALEJANDRA PARADA SANDOVAL


DOCENTE PROCESAL CIVIL II

GRUPO
A

UNIVERSIDAD DE PAMPLONA
FACULTAD DE ARTES Y HUMANIDADES
PROGRAMA DE DERECHO
PAMPLONA – NORTE DE SANTANDER
2019
EL ALMA DE LA TOGA
El libro el alma de la toga es un libro que nos da una perspectiva o una inducción sobre
cómo debe ser la formación integral de nosotros como abogados durante su práctica como
tal, así como de las enseñanzas y muestras que deberá mantener para quien de él aprenda
como es el caso de los pasantes, o quien de él consulte, como es en el caso de los clientes.
teniendo en cuenta todos los aspectos que cobija nuestra profesión, y sabiendo la
responsabilidad que acarrea esta al estar en manos de nosotros la libertad de las personas
los bienes y en general derechos que debemos hacer valer a lo largo de nuestra actividad.

Hace constante referencia en cuanto a diferenciación refiere entre el termino arriba


empleado, ABOGADO y LICENCIADO EN DERECHO que si bien en nuestra actualidad
se emplean cual sinónimos, están los mismos distante de serlos ya que el segundo es un
estudioso de las leyes con una cédula que le permite el ejercicio del oficio, mientras que el
primero es un complementador de este al ser el primero más un ministerio de justicia
encargado de velar por ella, que no es sino la búsqueda final del derecho.

Muchos de los aspectos sobre los cuales se enfoca el abogado hoy en día para intentar
cumplir con cierto perfil y ser bueno en su profesión: conocimiento de las leyes, estar al día
en cuanto a las resoluciones de casos judiciales nacionales e internacionales, estudios sobre
argumentación, interpretación e, incluso, cursos para manejar su imagen y hacerse de
clientes. Sin embargo, ha descuidado un aspecto esencial de su profesión: el relativo a su
calidad moral y ética.

Ángel Ossorio y gallardo integra su libro por diversos ensayos sobre situaciones en donde
se pone en cuestión la integridad moral, ética y cívica de los abogados. Sin embargo, no
busca aconsejar o determinar cómo ha de comportarse el jurista o las acciones que deberá
de tomar al estar frente a situaciones relativas a las injusticias, pero sí propone cómo
debería de cultivarse, sentirse y experimentarse la justicia. En este sentido, el libro nos
invita a conocer y adentrar en el sentido humano de la profesión.

por ello, Ossorio y Gallado señala las prioridades del abogado, en donde no está en primer
lugar el conocimiento simple de la ley, sino el conocimiento de la vida. El derecho positivo
se busca, se estudia y listo, no es necesario memorizarlo. El simple conocimiento de la ley
no hace sino desventurados. Para ser abogado se necesita más y quién sepa esto será
abogado. La parte invisible y sustancial de éste es aquello que lo hace bueno o malo en su
profesión. Muchos son los aspectos esenciales, como tener previsión, serenidad, amplitud
de miras, lectura que ejercite la imaginación, amplié el horizonte ideal y mantenga viva la
renovada flexibilidad del lenguaje.

El abogado debe tener previsión, serenidad, amplitud de miras y de sentimientos para


advertirlo, será abogado; quien no tenga más inspiración ni más guía que las leyes, si no es
así será un desventurado desdichado. Pues según el autor la justicia no es fruto del estudio
si no que es una sensación.

la moral del abogado debe marchar según su conciencia tratando de dejar esta tan limpia
como sea posible mostrando así que la rectitud de la conciencia, es mas importante que el
ingenio del abogado y este no debe aceptar asuntos que para su conciencia sean inmorales o
perturbadoras; dejando claro así la importancia del secreto profesional que por ningún
motivo debe revelar los secretos que le haya fiado su cliente, siendo el abogado visto a algo
parecido a un sacerdote donde las personas confiesen sus faltas.

aquí esta una frase expresada en el libro que define el desdoblamiento psíquico que sufren
los abogados "el abogado se compenetra con el cliente de tal manera, que pierde toda su
postura personal". Ossorio piensa que el desdoblamiento psíquico no ha de interpretarse en
el sentido que lo hace majorana, diciendo: "el abogado no soy yo, sino mi cliente", sino en
el de la duplicidad de personalidades, "hasta tal punto soy mi cliente, practicando un doble
renunciamiento, y desde tal punto soy yo mismo. usando facultades irrenunciables".

El abogado debe ser amante a la independencia , quisquilloso y como persona debe


detestar las jerarquías. , amante de la libertad, la profesión de abogado es conocida como
una profesión liberal que no está sometido a un orden jerárquico ,Ossorio expresa también
su opinión sobre el trabajo diciendo que debemos amar lo que hacemos y crecer en eso, en
lo que trabajamos en nuestro caso la profesión de abogado, puesto que en caso contrario se
convertiría en una especie de cárcel o carga muy pesada pues no hay nada peor que tener
que hacer lo que no se quiere .

El abogado quien el autor reitera que en su esencia esta la construcción de la clase y su


estado de alma es la indiferencia; nuestra conducta debe verse como un desdén elegante.
Ángel Ossorio resalta la toga y nos dice que toga no representa por sí sola ninguna calidad,
cuando no hay cualidades verdaderas debajo de ella se reduce a un disfraz ridículo, pero
después de hecha esta salvedad, en honor al concepto fundamental de las cosas, conviene
reconocer que la toga, como todos los atributos profesionales, tiene para el que la lleva, dos
significados: freno e ilusión; y para el que la contempla, otros dos: diferenciación y respeto.

la toga es freno, porque cohíbe la libertad en lo que pudiera tener de licenciosa. es ilusión,
por nuestra función. por nuestro valer. por nuestra significación.

es diferenciación, porque ella nos distingue de los demás circunstantes en el tribunal; y


siempre es bueno que quien va a desempeñar una alta misión sea claramente conocido. y
respeto, porque el clarividente sentido popular, al contemplar a un hombre vestido de modo
tan severo, con un traje que consagraron los siglos; y, que sólo aparece para menesteres
trascendentales de la vida, discurre con acertado simplicísimo: "ese hombre debe ser bueno
y sabio".

Son cuatro cualidades las que un abogado necesita para mantener un buen procedimiento:
oralidad, publicidad, sencillez y eficacia.

la justicia debe ser sustanciada por medio de la palabra y es aquí donde la oralidad tiene su
papel más importante. por ley natural. al hombre le fue dada la palabra para que, mediante
ella se entendiera con sus semejantes. la escritura es un sucedáneo hijo del progreso; Para
así revelar mediante la publicidad el requerimiento de sus pretensiones bajo la sencillez el
cual nos ahorra tiempo y la eficacia la cual nos encamina al conjunto de normas,
organización y reglas comunes para poder llevar un orden y lograr un objetivo eficiente.

Es un libro que sin lugar a dudas deja como tras fondo un análisis exhaustivo de la vida
diaria de los abogados. No puedo dejar pasar una frase que sin lugar a dudas puede marcar
el estudio del mismo:

“Acentúen la pasión, que también al hablar tiene mejor acomodo que al escribir. Y sientan
el honor y el orgullo de ser abogados, que es una de las cosas más grandes que en el mundo
cabe ser”