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Los inicios del nacionalismo en el siglo XIX

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Los ojos de Hipatia March 19,


2016

Por Eduardo Montagut Contreras. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea

El nacionalismo está presente en el debate político, tanto dentro como fuera de nuestro
país. En este artículo pretendemos ofrecer algunas claves para intentar entender qué es el
nacionalismo, partiendo de su surgimiento en el siglo XIX.

El concepto de nación como


comunidad política con derecho a
contar con un Estado organizado es
una de las herencias ideológicas de
la Revolución francesa.
Anteriormente, existía la lealtad
personal de los súbditos al monarca
absoluto pero, después de la
Revolución esta vieja lealtad se
sustituyó por otra, la lealtad legal de
los ciudadanos a una Constitución.
Los individuos debían pertenecer a
una comunidad y compartir con
otros una cultura, lengua y
costumbres para poder ejercer los
derechos políticos propios de todo
ciudadano.

Los liberales intentaron sustituir los


viejos Estados absolutos de súbditos
por Estados nacionales, formados
por hombres libres, por ciudadanos.
En la época de las guerras
napoleónicas las ideas del
nacionalismo comenzaron a extenderse por Europa. La oposición a la ocupación francesa y
a los sistemas políticos que Napoleón impuso, propició que diversos pueblos se
enfrentasen al ejército napoleónico buscando su propio camino para constituirse en

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Estados. El Congreso de Viena y el sistema de la Restauración no respetaron los intereses de
muchos pueblos europeos cuando rediseñaron el mapa de Europa, provocando que el
nacionalismo se convirtiera en una fuerza opositora a este sistema de la misma importancia
que el liberalismo.

El nacionalismo del siglo XIX fue un fenómeno político y social complejo, ya que tuvo dos
vertientes: una liberal, y otra tradicionalista, de raíces conservadoras, aunque es fácil
encontrar en muchos movimientos nacionalistas una mezcla de principios de una y otra.

El nacionalismo liberal defendía el derecho de los pueblos a liberarse de tiranías extranjeras


y la necesidad de la solidaridad de unos pueblos con otros en sus respectivas liberaciones
nacionales. Para este nacionalismo cualquier comunidad podía convertirse en una nación si
así lo deseaba,

buscar los medios para emanciparse y formar un Estado o unirse a otro ya existente con el
objetivo de crear uno nuevo. De esa misma forma, cualquier persona podría cambiar de
nacionalidad con sólo desearlo. Por eso se trata de un nacionalismo basado en la voluntad,

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ya fuera de una comunidad, ya de un individuo. Este nacionalismo fue seguido,
principalmente por los liberales demócratas franceses e italianos, destacando la figura de
Giuseppe Mazzini.

El nacionalismo tradicional o conservador consideraba que las naciones no se basaban en


la decisión o la voluntad de los pueblos o de los individuos, sino que existían previamente
como realidades objetivas ineludibles. Esas naciones tendrían rasgos geográficos,
culturales, lingüísticos y hasta étnicos propios diferentes a los de otras naciones. Esos
rasgos acompañarían a las personas estuviesen donde estuviesen. Una comunidad
constituía una nación cuando la historia, la tradición, la cultura y la lengua así lo
determinaban. Todo el que perteneciera a esa comunidad pertenecería, asimismo a la
nación y debía compartir esos rasgos nacionales, ya fuera de grado o por la fuerza. No era
una cuestión de voluntad como en el nacionalismo liberal. El nacionalismo conservador
tuvo mucha importancia en Alemania, destacando la figura de Fichte.

Por otro lado, hubo también dos modelos de nacionalismo. En primer lugar, hablaríamos de
un nacionalismo unitario, que pretendería reunir en un único estado pueblos separados
pero con una nacionalidad común. En segundo lugar, tendríamos un nacionalismo
disgregador o separatista, que buscaría la fragmentación de Imperios o Estados para
formar Estados-nación.

Etiquetas: absolutismo, Congreso de Viena, Eduardo Montagut Contreras, Estados


nacionales, Giuseppe Mazzini, guerras napoleónicas, liberalismo, nacionalismo, Napoleón,
Revolución Francesa, siglo XIX, sistema Restauración

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