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Invasiones del Siglo IX y X

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Las invasiones del siglo IX y X se dieron por la desintegración del Imperio de


Carlomagno. En el siglo IX, tras el fracaso de la obra de Carlomagno, Europa sin
ejércitos se volvió muy vulnerable, pues sus fronteras se quedaron sin ejércitos
eficaces. Por eso, quedó abierta a la penetración de nuevos pueblos invasores:
los vikingos y sarracenos, que llegaron por mar, y los húngaros, que vinieron por
tierra.
Los ataques de estos pueblos ya habían comenzado en los tiempos
de Carlomagno, pero después de Luis el Piadoso el Imperio Carolingio fue
incapaz de resistirlos.
Las razones de este fracaso se debieron a varios motivos. Por un lado las constantes
divisiones del territorio carolingio, que facilitaron las invasiones. Por otro lado, a
la negativa de la población para participar en la defensa de los territorios alejados
de sus provincias. Además, el ejército estaba basado en una caballería pesada,
difícil de reunir y movilizar, no existía una flota que cuidara los mares, y había
muy ciudades y monasterios amurallados.
A estos motivos se sumó el pánico que los invasores se esforzaron en crear a través
de horribles matanzas y aterradoras vestimentas. De esta manera, durante los siglos
IX y X, Europa Occidental estuvo a merced de las bandas invasoras.

Invasiones y pillaje
En contraste con las invasiones del siglo V, que fueron migraciones de pueblos en
busca de nuevas tierras, las invasiones de los siglos IX y X
fueron,principalmente, expediciones de saqueos. Lo que lanzó a estos nuevos
pueblos a la aventura fue el afán por e botín. Con este objetivo, los invasores se
realizaron por tres frentes:
– Por el este llegaron los húngaros, intrépidos jinetes de las estepas orientales.
– Por el sur llegaron los piratas sarracenos, procedentes de España y del norte de
África.
– Por el norte llegaron los vikingos, que venían de Dinamarca, Noruega y Suecia.

Los Húngaros
Los húngaros o magiares eran de origen mongol, como los hunos y los turcos; se
piensa que provenían del norte de Rusia. Fueron guerreros indomables y feroces
que, al parecer, gozaban con el saqueo y el exterminio.
En el año 875 las bandas de húngaros atravesaron los Cárpatos, una cadena de
montañas situada en el centro de Europa, y se instalaron en una región llamada
Panonia, cerca del río Danubio. De ahí expulsaron a los campesinos y a los
misioneros cristianos.
A partir del año 898, los sarracenos lanzaron incursiones anuales contra los
campos, las ciudades y los monasterios de Germania (desde Baviera hasta el Mar
de Norte), de la Galia (hasta alcanzar los alrededores de París) y de Italia (hasta el
río Po).
Finalmente, el año 955, el rey de Germania Otón I el Grande los detuvo en la
batalla de Lech. Luego de esta derrota, los húngaros se establecieron en la zona
del curso medio del Danubio, que desde ese entonces se llamó Hungría.

Los jinetes magiares


Por muchos años, todo el reino de Germania fue devastado por veloces jinetes con
una nueva costumbre que los hizo incontenibles: la de herrar a los caballos y usar
estribos. Estos jinetes eran los húngaros o magiares, cuyas crueldades fueron tan
espantosas que aparecen registradas de manera obsesiva en las crónicas, cuentos y
canciones de la época. Pero los jinetes magiares no eran invencibles. El rey de
Germania, Otón I, los derrotó en el campo de Lechsfeld, cerca de la ciudad de
Augsburgo, en la actual Alemania, y con ello puso fin a estas incursiones. Poco
tiempo después, este pueblo se convirtió al cristianismo.
Jinete
hungaro o magiar

Un reino cristiano: Hungría


Hasta finales del siglo X, los magiares no constituyeron una nación: ellos eran tan
solo tribus lideradas por diferentes jefes. La conversión al cristianismo de uno de
los jefes magiares más importantes, Geysa (975), fue el primer paso hacia la unión.
Luego, su hijo Valk, bautizado como Esteban, dio el paso definitivo, al someter
poco a poco a las diversas tribus magiares bajo su autoridad. Así, a principios del
1 001 fue coronado como rey de Hungría. Esteban se convirtió en el símbolo de la
unidad húngara, a tal punto que a fines del siglo XI, el Papa lo santificó.

Los Sarracenos
Los sarracenos eran piratas musulmanes que venían de España y del norte de
África. A diferencia de los musulmanes del siglo VII, que formaron un movimiento
organizado de conquista, los sarracenos protagonizaron tan sólo expediciones de
rapiña.
A bordo de sus barcos, saquearon las islas del mar Tirreno y las costas del
Mediterráneo occidental en busca de tesoros y, también, de esclavos. Además,
como eran expertos montañistas, muy pronto penetraron hasta los valles del
interior: de esta manera, por ejemplo, atravesaron los valles alpinos hasta llegar al
lago Constanza, que hoy en día le pertenece a Suiza.
Aunque su principal objetivo fue siempre el botín, ellos llegaron a instalarse en la
isla de Sicilia y en el puerto de Tarento, al sur de Italia, hacia el año 830, y el año
846 saquearon Roma. Las incursiones sarracenas perduraron hasta el siglo XII.

Sarracenos

Los Vikingos
La invasión más importante, la que tuvo mayores consecuencias, fue la de los
vikingos, llamados también hombres del norte o normandos. Los normandos
eran de origen germano y habitaban en la región de Escandinavia: Dinamarca,
Noruega y Suecia.
Aún se desconocen los motivos que llevaron a los normando a expandirse. Algunos
historiadores opinan que ellos salieron de Escandinavia en busca de nuevas tierras
porque la población había crecido mucho. Otros, en cambio, piensan que se debió
tan sólo al espíritu aventurero y el afán de botín.
De cualquier modo, lo cierto es que los normandos asolaron Europa con sus
ligeras embarcaciones por doscientos años. La táctica de los normandos consistía
en establecerse en algunos parajes de la costa, desde donde remontaban el curso
de los ríos para avanzar hacia el interior. Luego, dejaban sus embarcaciones para
extender sus correrías convertidos en jinetes.
Los noruegos surcaron el Atlántico hasta alcanzar las Islas Británicas, Islandia y
Groenlandia.
Los daneses recorrieron el Mar del Norte y se dirigieron, también, a las Islas
Británicas, y ademas a Germania, a los Países Bajos, a Francia, España y a las
costas de Mediterráneo occidental.
Los suecos en cambio, asolaron las costas del mar Báltico. Luego, aprovechando
la larga red de ríos, penetraron con sus barcos en Rusia hasta llegar al Mar Negro.
En esta región se contactaron con el Imperio bizantino y el califato de Bagdad.
De esta manera los vikingos saquearon diversas ciudades como Hamburgo (845),
París en varias oportunidades (845, 857, 885-886), Cádiz y Sevilla (859), y
alrededor del año 860, la ciudad de Pisa.
Finalmente, unos cuantos iniciaron relaciones comerciales estables con los
territorios saqueados y algunos se instalaron en ellos: los daneses se asentaron en
Inglaterra y en la región noreste de Francia, que a partir de ese entonces se llamó
Normandía.

Las naves vikingas


La clave del éxito de los vikingos se encontraba en sus naves. Los hombres del
norte nunca dejaron de perfeccionar sus embarcaciones adaptándolas a los más
variados usos: para la guerra o el transporte; para la navegación cerca de las costas;
para remontar los ríos y para su eventual transporte en tierra, de unas aguas a otras.
Los langskip eran los barcos de guerra: medían unos 30 metros de largo por 5 de
ancho, tenían un calado de poco más de un metro, un mástil y una gran vela
desplegable. Estos barcos eran muy manejables, rápidos y resistentes. En las
crónicas de la época, siempre se hacía mención al temor que infundían sus proas,
adornadas con monstruosas cabezas de dragón.
Barco
Vikingo

Los noruegos en América


Entre los vikingos, el espíritu de aventura no tuvo límites. En el año 874 se
establecieron en la lejana Islandia.
Cuenta una de las leyendas que de esta isla fue desterrado el noruego Erik el Rojo,
quien hacia el año 981 llegó a una nueva tierra, a la que bautizó como Groenlandia
o Tierra Verde. Cuatro años más tarde, otro marinero noruego, arrastrado por una
tormenta, avistó la Península del Labrador en Canada, Norteamérica. Hacia el año
1 000, Leif Eriksson exploró metódicamente esta nueva tierra. A pesar de
intentarlo en repetidas ocasiones, los noruegos nunca pudieron establecerse en ella.

Consecuencias de las invasiones


Las nuevas invasiones crearon un clima de inseguridad. Ante estos ataques,
constantes y sorpresivos, los reyes se mostraron incapaces de reunir a tiempo a sus
caballeros para defender las regiones asaltadas. La debilidad reconocida de los
reyes y el aumento de la inseguridad contribuyeron al descrédito de la monarquía.
Los señores locales, entonces, se organizaron para defender sus comarcas.
Para ello, construyeron castillos, y acogieron a todas aquellas personas que
solicitaban protección: quienes querían recibir su ayuda se apresuraban a
prometerles lealtad y fidelidad personal.
Con el tiempo, la autoridad de estos señores se volvió más importante que la del
propio rey. Así fue como nació un nuevo sistema político, económico y social: el
feudalismo.

Los vikingos
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Durante más de 400 años, los vikingos lanzaron una continua sucesión de
violentas incursiones contra las ciudades y poblados costeros de Europa,
ganándose una terrible reputación que han conservado hasta la actualidad.
Los vikingos eran descendientes de los pueblos germánicos que comenzaron a
desplazarse hasta la región europea hace 4.000 años. Se asentaron en Escandinavia,
una región que incluye Dinamarca, Noruega y Suecia. A finales del siglo VIII d.C.
su población estaba creciendo rápidamente y puede que no hubiera suficientes
tierras de calidad en sus territorios como para mantenerla. Quizá por esa razón se
dedicaron al saqueo, pero también es probable que muchos vikingos jóvenes vieran
en ello un modo rápido y fácil de conseguir riqueza y honores.

Invasiones vikingas
Los vikingos noruegos comenzaron sus incursiones en la década de 790,
atacando las costas de Inglaterra, Irlanda y Escocia. Los guerreros solían
aparecer de repente, en pequeños grupos de barcos, saltando a tierra con sus lanzas,
espadas y hachas. Saqueaban poblados, iglesias y monasterios para, seguidamente,
tan deprisa como habían venido, hacerse de nuevo a la mar. Pronto se les unieron
los vikingos daneses, que invadieron Inglaterra en el año 865. Conquistaron gran
parte del país, pero fueron obligados por el rey Alfredo el Grande a asentarse en la
región este, que pasó a conocerse cono Danelaw.
Por esas fechas, los noruegos y daneses habían saqueado y quemado ciudades
en Francia, Bélgica, Holanda, Italia y España, aunque no se asentaron
permanentemente en estos países en grandes cantidades, como había sucedido
en Gran Bretaña.
No obstante, los vikingos suecos viajaron a lo largo de los ríos del este de Europa
para establecer centros comerciales y, a finales del año 800, las ciudades eslavas
de Novgorod y Kiev eran fortalezas vikingas. El principal grupo vikingo
implicado en esa exploración fueron los rus y de ellos recibe su nombre la moderna
Rusia.
Mapa de las invasiones vikingas

Los Drakkars
Para poder llevar a cabo sus incursiones, los vikingos desarrollaron unos robustos
y rápidos barcos de guerra. En la antigüedad, los escandinavos utilizaban frágiles
canoas y barcas, hechas de piel de animal tensada sobre un armazón de madera.
Ahora, sin embargo, los vikingos construían los poderosos barcos por los que
se hicieron famosos, los drakkars. Estos estrechos navíos realizados con
planchas de roble, en vez de piel de animal, poseían una quilla continua y una gran
vela central. Para construir cada barco se necesitaba un equipo especializado.
Los drakkars vikingos tenía hasta 30 remos, cada uno manejado por un remero, en
cada borda del navío. Los remos eran utilizados cerca de la costa, cuando se
necesitaba una punta de velocidad o cuando había poco viento. Cada drakkar
poseía una única vela, hecha de basta tela de lana reforzada con tiras de cuero,
utilizada por lo general en mar abierto. Los barcos vikingos podían navegar en
aguas poco profundas, lo que los hacía muy prácticos para remontar ríos o navegar
cerca de la costa. Eran lo bastante ligeros como para ser cargados o arrastrados por
tierra cuando ello era necesario. Los arqueólogos modernos saben mucho sobre
drakkars porque en ocasiones los vikingos los enterraban con famosos guerreros.
Drakkars: Barco vikingo

Sociedad de los vikingos


La mayoría de los vikingos eran hombres libres y muchos de ellos campesinos,
que cultivaban cereales, fruta y verduras, además de criar reses, cerdos,
ovejas y cabras. Los mercaderes creaban asentamientos cerca de la costa, tanto en
Escandinavia como cuando viajaban. Las casas de madera tenían techos cubiertos
de turba. Las primeras ciudades tenía mercados, en donde la gente comerciaba con
pieles, hierro y telas. Los hombres libres también comerciaban con esclavos, que
por lo general eran prisioneros que habían sido capturados en incursiones. Los
esclavos trabajaban a menudo como peones o sirvientes en las granjas y
talleres. Tenían pocos derechos y sus hijos nacían esclavos. Por encima de los
hombres libres y los oprimidos esclavos estaban los vikingos nobles. Entre ellos
se contaban quienes tenían una gran riqueza o quienes descendían de renombrados
guerreros. Los más poderosos eran jefes que controlaban grandes zonas de la
región. En torno al año 890, Haroldo Pelobonito se convirtió en el rey de
Noruega tras haber derrotado a muchos reyes y jefes locales.
En el siglo IX, los vikingos noruegos habían comenzado a asentarse en
Islandia, donde llevaban una vida más independiente y podían escapar del
creciente poder del rey. La Islandia vikinga era una especie de república, donde
las leyes eran aprobadas por una asamblea, llamada althing, que se reunía en una
rocosa llanura cada solsticio de verano. En otros lugares del mundo vikingo, las
comunidades contaban con un consejo de gobierno llamado thing. Estaba
compuesto únicamente por hombres libres; ni las mujeres ni los esclavos tenían
derecho a hablar en él. El thing tenía tanto poder que podía decidir, incluso, quién
debería ser el rey. Hacía las leyes, organizaba juicios para juzgar a los criminales
y decidía si la comunidad debía ir a la guerra.

Las casas vikingas

Casa vikinga
Los vikingos construían diferentes tipos de casas, dependiendo de los
materiales disponibles en la región. La mayoría de ellas eran estructuras de una
sola planta y una sola habitación. Los muros eran por lo general de madera, con
una única puerta y sin ventanas, para mantener el calor del hogar. El tejado de
doble vertiente podía tener tejas de madera o de paja. Las casas de Islandia y otros
lugares tenían los tejados formados por una gruesa capa de turba.
En los asentamientos agrícolas había a menudo una gran casa en el centro, en
donde la familia y sus trabajadores vivían juntos. Dentro de la oscura y
ahumada casa había bancos de madera a lo largo de los muros, donde la gente
se sentaba durante el día y dormía durante la noche. Las mujeres eran las
encargadas de la casa y también de la granja, si sus esposos estaban participando
en una incursión o comerciando.
Durante más de 300 años, los vikingos tuvieron una gran influencia en toda
Europa, sobre todo en Inglaterra y Francia. Su última invasión de Inglaterra
tuvo lugar en 1066, justo unas semanas antes de que fuera conquistada por los
normandos, que eran descendientes de colonos vikingos asentados en el norte de
Francia. Guillermo el Conquistador, que se convirtió en rey de Inglaterra tras
derrotar al rey Haroldo en la batalla de Hastings, era descendiente del jefe vikingo
Rollo, que había realizado incursiones por Francia y fundado el ducado de
Normadía en el año 911.
Los asentamientos vikingos también tuvieron una influencia duradera en Islandia
y en la actualidad esta septentrional isla todavía conserva algunos elementos de
cultura vikinga. En Escandinavia, los tres reinos vikingos acabaron por convertirse
en las actuales naciones de Dinamarca, Noruega y Suecia.

Las exploraciones vikingas


Los vikingos eran expertos navegantes y marineros, por lo que no es
sorprendente que fueran responsables de algunos de los mayores logros
exploratorios del mundo antiguo.
Uno de los grandes exploradores vikingos fue Erik el Rojo. En torno al año 980
fue exiliado de su hogar en Islandia y decidió navegar hacia el oeste. Tomó tierra
en un lugar helado e inhóspito al que llamo Groenlandia («Tierra verde», con la
esperanza de alentar a otros a seguirlo). Se asentó en ella y, cuando terminó su
exilio, regresó a Islandia y convenció a un grupo de aventureros para que volvieran
con él y crearan una gran colonia. Los asentamientos vikingos en Groenlandia
duraron varios siglos.
Quizá el mayor explorador vikingo sea el segundo hijo de Erik, Leif Eriksson,
conocido también como Erik el Afortunado. Algún tiempo después del año 1000
partió desde Groenlandia hacia el oeste, cruzando el océano Atlántico.
Desembarcó en un lugar al que llamó Helluland, que significa «tierra de piedras
planas». Probablemente fuera la isla de Baffin, en el actual Canadá. Los
exploradores navegaron seguidamente hasta Markland («tierra de bosques»), que
probablemente fuera El Labrador, en la zona continental del Canadá.
Finamente, los vikingos alcanzaron Vinland («tierra de vino»), en donde crecían
uvas silvestres. Puede que se tratara de la isla de Terranova, donde se han
encontrado restos vikingos, aunque algunos historiadores creen que Vinland era la
actual Maine. Este gran viaje de descubrimiento tuvo lugar 400 años antes de que
Cristóbal Colón cruzara el Atlántico.
Odin

Los dioses vikingos


Los vikingos creían en un gran número de dioses. El más importante de ellos
era Odín. Era el rey de todos los dioses escandinavos y se creía que vivía en
un lugar llamado Asgard, la casa de los dioses. Era el dios de la guerra y la
muerte, además de inspiración para los feroces guerreros vikingos conocidos como
bersekers, que se juntaban para generar juntos una frenética rabia antes de lanzarse
al combate desprovistos de armadura.
El hijo mayor y más poderoso de Odín era Thor, de barba pelirroja, el dios
del trueno, los rayos y el viento. Era el dios vikingo más popular debido a su
supuesto poder sobre el clima, que tenía un importante efecto en la vida diaria de
las personas. En inglés el jueves, «Thursday», se llama así en honor de Thor,
mientras que el viernes, «Friday», recibe su nombre de Frigg, su madre.
A finales del siglo X el contacto con los cristianos europeos había terminado con
la mayoría de las creencias escandinavas. En torno al año 960, el rey Haroldo
Dienteazul se había convertido al cristianismo y los colonos de Islandia no
tardaron en votar a favor de hacer lo mismo.
Las Invasiones y sus Consecuencias
Como corolario de toda esta situación que terminó por
disolver el Imperio Carolingio, se producirán
las"Segundas Invasiones" de los Sarracenos,
Normandos y Húngaros, entre los siglos IX y X.

- Sarracenos: como inicialmente no pueden invadir el


continente, ocupan el mar y las islas Baleares y Córcega,
desde el año 806, y Sicilia en el 902. Desde allí saquearon
Marsella, Roma y las costas cristianas; para instalarse hacia
finales del siglo IX en la zona de los Alpes, de los cuales
son desalojados en el 972.

Breve explicación para comprender las raíces de los


Sarracenos (aunque estos, a diferencia de los
musulmanes del siglo VII, se especializaban en
expediciones de rapiña):

- Normandos: Provenían de la Península de


Escandinavia y se expanden por el Mar del Norte para
saquear la península ibérica y los puertos del Atlántico, y
luego adentrarse en el continente a través de los
ríos. Hacia el 911, se hacen atribuir por el rey de
Francia Occidental la región del bajo Sena (Normandía).

Invasiones vikingas:

Explicación sobre la posterior influencia Normanda:

- Húngaros: Desde mediados del siglo X se instalan en


Panonia, lanzando expediciones de pillaje a Borgoña (935)
y Roma (937).

Jinetes Magiares:
Consecuencias:
Toda esta situación, produjo un aceleramiento en la
pérdida de la autoridad monárquica y sus Instituciones;
la pérdida de los metales preciosos y el corte de las rutas
comerciales.

En lo que refiere las pérdidas culturales, los


monasterios serán frecuentemente abandonados durante
lasInvasiones, por lo que se descuidan los estudios y se
dispersan las bibliotecas, produciendo un marcado
descenso civilizatorio.