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EL MATRIMONIO EN EL PERU

1. CONCEPTO

Es imposible dar un concepto de matrimonio que resuma en sí todas las diferentes


regulaciones que, a lo largo de la historia y en los diferentes países, han definido
dicha institución. Algunos dicen que es un solo elemento, la unión sexual, el que
puede registrarse como común a todas estas distintas regulaciones.
Por lo tanto, para poder dar un concepto del matrimonio, es necesario partir del
derecho natural. Situándonos en ese plano podemos decir que el matrimonio es la
comunidad de vida, establecida entre dos personas, por libre decisión de su
voluntad y con carácter indisoluble, con el objeto de procrear hijos y educarlos, y
de asistirse recíprocamente.
Etimológicamente, deriva de la raíz latina “matris”, madre y “munim” carga o
gravamen que significaría carga o gravamen para la madre, por cuanto ella es
quien lleva el peso antes y después del parto; es decir, esta expresión se refiere a
que es la mujer quien lleva en el matrimonio la parte más difícil, ya que en efecto
ella concibe a los hijos, los educa, los cuida, atiende su formación, etc.
Planiol, sostiene: que “el matrimonio es el acto jurídico por el cual el hombre y la
mujer establecen entre sí una unión que la ley sanciona, y que puede romper por
su voluntad”. Aquí podemos darnos cuenta del libre consentimiento de las partes,
la legalidad y permanencia del vínculo que dos personas aptas, según la ley logra
por deseo propio.

Para José Arias el matrimonio “es la unión permanente, exclusiva y lícita del
hombre y la mujer”, lo que significa que sean respetados las exigencias legales de
fondo y forma.

Messineo: dice “que el matrimonio es el núcleo elemental fundamento de la


familia”.Enneccerus, define al matrimonio, como la unión de un hombre y una
mujer, reconocida por la ley, investida de ciertas consecuencias jurídicas, y
dirigidas al establecimiento de una plena comunidad de vida.
Para nuestro código Civil (artículo 234°) el matrimonio “es la unión voluntaria
concertada por un varón y una mujer aptos para ella y formalizada con sujeción a
las disposiciones de este código, a fin de hacer vida en común. El matrimonio
representa el acuerdo libre de voluntades de un hombre y una mujer, sin este
acuerdo no hay matrimonio”.

En virtud al matrimonio la pareja se obliga a formar una comunidad doméstica, es


decir, vivir bajo un mismo techo, y prometen guardar fidelidad siempre el uno al
otro. Esta promes forma parte de la esencia del matrimonio y no puede ser
excluida en ningún caso. Claro está que es posible que se llegue a contraer
matrimonio sin que haya deseo de establecer la vida en común, sin embargo, el
Derecho no toma en cuenta dicha voluntad de excluir la vida conyugal.

Para nuestro estudio podemos decir en términos generales que el matrimonio es


la unión espiritual y corporal en forma permanente de un hombre y una mujer,
asociados bajo un mismo fin: la procreación y perfección de la especie, mutuo
auxilio y consecución de la más plena convivencia comunitaria, sancionada por la
ley y sólo disoluble, en los casos especificados.

El matrimonio es pues la base esencial de la familia y en esto se puede advertir


que no hay civilización alguna que no la reconozca: es de suma importancia como
la familia, pues está considerada como la célula primigenia de la sociedad.

2. FINALIDAD

Con respecto a la finalidad del matrimonio, fue allí extinguido catedrático Dr.
Cornejo Chávez, en su obra derecho de familia, hace un estudio interesante sobre
este particular, que puede abordarse de dos formas:

Desde el punto de vista sociológico explicarte que:

a) La teoría de Kant enfatiza como finalidad del matrimonio la satisfacción del


instinto sexual. El apetito amoroso queda elevado así a la categoría de
fundamento principal de la unión conyugal; y esto resulta, en cuanto su
finalidad, colocando al nivel del concubinato, de la unión sexual esporádica
y aun de libre comercio carnal, fenómenos todos que persiguen también la
satisfacción del instinto sexual.
 Para Montaigne y Schopenhauer, el fin del matrimonio se ubica en el
bienestar de la prole concepción cuya aparente generosidad no
inutiliza el argumento de que la dignidad del ser humano se resiste a
admitir que una persona se convierta, sin voluntad o contra ella, en
instrumento al servicio de otra.
 Las teorías de Aristóteles y Tomás de Aquino, por último atribuye al
matrimonio doble propósito de un lado la procreación y subsiguiente
educación de la prole, y de otro el mutuo auxilio entre los cónyuges
(el Codex Iuris Canonici de 1984).
b) Paralelamente a la sociología, el derecho expresa ideas semejantes; y así,
mientras un sector de la doctrina llama la atención hacia el fin sexual del
matrimonio, otro recalca como finalidad del mismo la mutua ayuda de los
casados a través de una plena comunidad de vida.
En efecto, para el tratadista Planiol y Ripert, “el matrimonio crea una
asociación entre los dos casados, con obligaciones recíprocas pero su
objeto esencial es la creación de la familia. En el fondo no es otra cosa que
la unión sexual reconocida por la ley” puesto que la procreación de los hijos
crea deberes a los Padres.
En cambio para el tratadista Eneccerus define: el matrimonio como “la
unión de un hombre y una mujer, reconocida por la ley, investida de ciertas
consecuencias jurídicas y dirigida al establecimiento de una plena
comunidad de vida”.
El concepto tinción Valverde, cuando sostiene que por el matrimonio, “ el
hombre y la mujer, asociado en una ventura perdurable unidad de vida
sancionada por la ley, se contemplan recíprocamente, y cumpliendo los
fines de la especie la perpetúan al traer a la vida una inmediata
descendencia”.
c) Para el Doctor Cornejo Chávez, concluye que la doctrina jurídica alude dos
grandes fines: uno específico, la creación y educación de la prole y, otro
individual, el mutuo auxilio en una plena comunidad de vida.

Asimismo, para Bossert, Gustavo, dicen que el matrimonio “desde el punto


de vista sociológico constituye la institucionalización de las relaciones que
tienen por base en la unión intersexual.

Sólo pueden celebrarse entre un hombre y una mujer, y entre no más de


ellos dos estando subsistente el vínculo matrimonial. Se consagra la
monogamia en la familia, sistema matrimonial que rigen en gran parte de la
legislación de familia comparada.

En cuanto a la finalidad de matrimonio si tienen por entendido la


cohabitación, o sea, la mutua satisfacción sexual de la pareja. De esta
finalidad se deriva la de la procreación. Debe el matrimonio poder obtener
tales fines, aunque no son pocos los casos en que a la cohabitación sexual
no le sigue la procreación, ya sea por decisión mutua o unilateral, o por
causas ajenas a la voluntad del marido y la mujer.

En la realidad humana puede convertirse el matrimonio en una ficción, pero


legalmente estará constituido. Esto se da cuando se deforma el concepto
de matrimonio para hacerlo servir a otros fines como, por ejemplo,
económico. Ello ocurre en el caso de que ambos cónyuges se casen para
asociar sus economías y está asociación, siendo lícita y considerada
jurídicamente como matrimonio, en sí no es, porque no se da la
cohabitación sexual.

3. NATURALEZA JURIDICA

4. El matrimonio como sacramento:


BELLUSCIO, en su obra ”Derecho de Familia” titula esta doctrina como
concepción contractual canónica, quien expresa que el matrimonio es un acto de
celebración inseparable, el cual se contrae entre bautizados; además menciona
que es un contrato pero se distingue de los demás porque es distinto por su
origen, ya que es un contrato natural, impuesto por la naturaleza en bien del
género humano; por el consentimiento, que es tan esencial que no puede ser
suplido por ninguna autoridad humana ni hay tiempo de prescripción que pueda
legalizar la unión sin consentimiento; por su objeto principal, ya que sus efectos y
los deberes que de el derivan están determinados por la naturaleza y no pueden
ser alterados por los contrayentes, ni por la autoridad social; por su estabilidad y
duración, ay que es perpetuo o indisoluble, no admite rescisión por mutuo acuerdo
ni disolución por autoridad humana; por su excelencia, ya que es sagrado y
religioso por naturaleza, no simplemente civil y profano.

El hombre y la mujer que se casan contraen el compromiso de participar en la


propagación de la vida, de traer al mundo nuevos seres que ensalcen al Creador y
que, siendo cristianos, se incorporen a la Iglesia y la hagan más grande y más
perfecta. Por eso, al decir que el matrimonio es la unión de Cristo y su Iglesia, San
Pablo no formula una metáfora, sino que expresa una realidad: a través del
matrimonio llegarán las generaciones que habrán de sumarse a la adoración y
glorificación de Dios.

El signo sensible del sacramento es el consentimiento de los contrayentes para


colaborar en esa excelsa tarea de propagar la vida. Los elementos de todo
sacramento son la materia y la forma, y tales elementos se encuentran en el
matrimonio, representados por la voluntad real de contraer el vínculo, y la
expresión del consentimiento en las condiciones que la Iglesia determina,
respectivamente.
Los ministros son los propios contrayentes y no el sacerdote que bendice la unión.
En suma el matrimonio cristiano está revestido por la dignidad sacramental, que
no es sino una elevación de su propia sustancia natural, según la voluntad de
Cristo. Aunque esta noción de matrimonio no es unánimemente aceptada.

 El matrimonio como contrato

LEHMANN, HEINRICH dice que “el matrimonio es una institución contractual entre
marido y mujer jurídicamente reconocida y reglamentada, en orden a la comunidad
de vida y duradera”.

Para PLANIOL, “es un contrato por el cual el hombre y la mujer establecen entre
ellos una unión, que la ley sancione y que ellos no pueden romper su voluntad”.
BOSSERT dice sobre el particular que “como acto jurídico, como acto humano y
voluntario, el matrimonio es un acto libre y personalísimo de los contrayentes.
Cuando se afirma que el matrimonio es un contrato se hace como queriendo
expresar que es indispensable para su perfeccionamiento el consentimiento de los
contrayentes.
El matrimonio como contrato sin dejar de reconocer la importancia mucho mayor
del casamiento respecto de los contratos en general, establece sin embargo que
participa de todos los elementos esenciales de éstos, y es por lo tanto apacible la
teoría de la nulidad de los contratos y de los vicios del consentimiento.
La exactitud de estas posiciones se ha discutido: “el matrimonio se ha dicho, es
algo distinto y más allá de un contrato es una institución que no ha de rebajarse de
categoría de las relaciones jurídicas corrientes, otros han dicho que es una unión
porque crea regla y una situación permanente.
Ha de hacer presente que la concepción del matrimonio por contrato, tiene sus
raíces muy antiguas. Se descubre en la legislación jurídica romana, germánica y
canónica y persiste en el derecho napoleónico hasta principios del presente siglo,
en que se comenzó a hacer algunas críticas que se esbozó, el intento de
sustituirlo con otras ideas y especialmente con la del matrimonio institución.
 El matrimonio como institución

Esta doctrina constituye la lucha secular entre el poder civil y la Iglesia. Hubo un
tiempo en que el matrimonio era antes que todo y casi exclusivamente, una
institución religiosa y más específicamente católica. Esto porque la religión católica
tena valor de religión del Estado.

Era la autoridad eclesiástica, el Derecho Canónico, quien reglamentaba el


matrimonio; eran los tribunales Eclesiásticos los que tenían calidad para proceder
a la celebración y la imposición del sacramento.

La naturaleza europea no podía tolerar indefinidamente esa actuación de la iglesia


en el terreno de institución vital para la sociedad civil. A partir del siglo XVI sus
esfuerzos tendieron a recobrar el terreno perdido a tenacidad de sus legisladores
que utilizaron a este efecto cantidades de teorías entre las cuales algunas fueron
inventadas por la necesidad de la causa, si bien al final, el monopolio de la iglesia
en el campo matrimonial se derrumbó.

La distención de lo espiritual y de lo corporal ha colocado las cosas en su


verdadero lugar: a la iglesia las causas de orden espiritual; pero al Estado
únicamente a las causas de orden temporal.

En Francia donde se inició este movimiento, la revolución no tuvo necesidad de


grandes esfuerzos para realizar la secularización, del matrimonio, que era cosa ya
echa sobre este punto su obra fue verbal más que efectiva. La Ley no considera
al matrimonio más que como un contrato civil dejando a cada uno al cuidado de
ponerse a regla con su religión, cualquiera que esta sea siempre que lo juzgue
convenientemente, esta concepción civil y laica del matrimonio tenía que pasar al
C.C. convirtiéndose en una adquisición definitiva.

Aclarando en que consiste la figura del matrimonio como institución, debemos


expresar que con ello el matrimonio se gobierna por un conjunto orgánico e
indivisible de normas a las que debe someterse llanamente quienes deseen
casarse. Los pretendientes son enteramente libres para otorgar su consentimiento
y su adhesión a dichas normas, pero una vez celebrado el matrimonio su voluntad
es ya impotente y los efectos de la institución se producen automáticamente. La
relación matrimonial no podrá desde entonces, ser variada, interrumpida o
concluida ad libitum ni aun en el supuesto de que coincida plenamente las
voluntades de ambas y ellos diferencia, irreductible y básicamente el matrimonio
de los contratos.

Los sostenedores de estas tesis, dicen que no puede ser aplicada al matrimonio
todas las normas y principios a que se sujetan los contratos usuales, que se
precisa de una decisiva intervención constitutiva del Estado a través de un
funcionario especial y que dé base por todo ello elevar el matrimonio a la categoría
de una institución social y jurídica cuya principal característica seria la mas severa
supeditación de la voluntad individual a interés superiores de diversa índole
La teoría del matrimonio institución, tiene la ventaja de arrojar una luz viva
sobre las condiciones, efectos y nulidades del matrimonio, pero sin exagerar la
parte de verdad que contiene; y si bien es cierto que el matrimonio es algo mas
que un contrato, no hay que olvidar que goza de la naturaleza de este, ello no
excluye, sin embargo que el matrimonio sea una institución natural de orden
público.

Nosotros convenimos que el matrimonio es simultáneamente un contrato y


una institución y solo así se puede explicar todas sus características. Por
que es un contrato se explica la importancia preponderante que se da al
consentimiento inicial, la aplicabilidad, a lo menos parcial de la teoría de los
vicios del consentimiento, las circunstancias de que no todas las nulidades
son absolutas y el hecho medular en todo contrato de existir una
convención dirigida a crear obligaciones. Y por que el matrimonio es
también una institución se explica que sea obra del Estado, al mismo
tiempo que de la voluntad individual, pues los funcionarios del Registro Civil
no solo autentican la expresión volitiva de las partes, sino que celebran el
matrimonio; que la teoría de la invalidez del matrimonio ni, en muchas de
otras legislaciones, pueden ponerle fin por el mutuo disenso y que se
apliquen inmediatamente las leyes a los matrimonios ya realizados,
mientras que los efectos de los contratos concluidos antes de regir
determinada ley son respetadas en principios por esta.
En síntesis, de acuerdo a esta concepción el matrimonio como acto es un
contrato, pero como estado es una verdadera institución.
Esta apreciación es la que acoge nuestra legislación civil porque sobre la
base del libre concierto de las voluntades que dé existencia a la unión de
los desposados y el concurrente acuerdo de los mismos, para allanar el
camino hacia la disolución del vinculo por mutuo disenso, preestablece la
intervención oficial y publica del funcionario del Estado y un intangible
estatuto que gobierna los requisitos, impedimentos y relaciones personales
y patrimoniales de los cónyuges, de los padres o los hijos, y los terceros
con la sociedad.

1. REQUISITOS