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DE LOS DELITOS DE INJURIA Y CALUMNIA, UN ESTUDIO SOBRE LA

DIFICULTAD DE PROBAR LOS INJUSTOS POR LA UTILIZACIÓN DEL FUERO


PERIODÍSTICO

Uriel Vargas Vega1

Universidad Católica de Colombia

RESUMEN:

Uno de los problemas más importantes dentro del desarrollo de los delitos de
injuria y calumnia en Colombia es el contexto dentro del cual se desarrollan las
afirmaciones, de manera que en razón de la existencia de supuestos fueros se
dificulta la materialización de dichos delitos en ciertos casos, específicamente
dentro del marco probatorio del procedimiento penal, ocasionando que se cree
una imagen falsa y desmedida de las personas afectadas por causa de las
conductas en las que incurren ocasionalmente los periodista
Esto necesariamente nos lleva a analizar la figura en términos de efectividad del
tipo penal ya que en el caso específico de los periodistas, al no tener seguridad
respecto de la efectividad y magnitud de este tipo penal podrían con facilidad
estar incurriendo en la comisión de un delito sin saberlo e incluso a sabiendas
amparados en la libertad de expresión.
Así las cosas con la finalidad de analizar a profundidad esta problemática se
realiza el presente estudio para determinar si la falla dentro de la aplicación del
tipo penal responde a la existencia de un vacío jurídico o una concepción errónea
de las figuras inmiscuidas en la problemática que tan tajantemente afectan el
buen nombre, la honra y la intimidad de las personas.

1 Estudiante décimo semestre – Facultad de Derecho - Universidad Católica de Colombia. 2015.


PALABRAS CLAVE:
Injuria; calumnia; derecho penal; periodistas; derechos a la honra y la intimidad.

Abstract:

One of the most important problems in the development of libel and defamation in
Colombia is the context in which the statements are done, especially with the
existence of certain special protections the prosecution of such crimes is difficult
in specific cases, especially in the evidence framework, causing it to create a false
and excessive image that a certain group of people (in this case journalists) can
perform so excessive claims regardless of how it affect the integrity of persons.
This necessarily leads us to analyze this crime figure in terms of effectiveness and
the specific case of journalists, because having no assurance regarding the
effectiveness and extent of this offense could easily be engaging in the
commission of a crime without knowing it. Therefore in order to analyze in depth
the problems this analysis is performed to determine if the failure in the
application of the offense responds to the existence of a legal hollow or a
misconception of the figures in the problems that affect the honor and privacy of
individuals.

Keywords:
Injury; calumny; criminal law; journalists; rights to dignity and privacy.
SUMARIO

Introducción. 1 Extensión del fuero periodístico en Colombia 2. Análisis de la


libertad de expresión en Colombia 3. Derecho a la libre expresión como fuente de
actos violentos de derechos fundamentales y dificultades probatorias .
Conclusiones. Bibliografía.

INTRODUCCIÓN

Los delitos de injuria y calumnia están contemplados en la ley nacional y tienen


una reglamentación que constituye un marco normativo de peso para proceder en
aquellos casos donde los mismos se generan. A pesar de esto, dentro de las
actuaciones comunes de muchos periodistas en razón a la clara vinculación que
su labor tienen con el derecho a la información, se manifiesta un vacío normativo
bastante evidente dentro de lo que podría en ciertos casos configurar los delitos
de injuria y calumnia, ya que, si bien dichos trabajadores se encuentran
facultados para realizar ciertos tipos de afirmaciones en persecución de la verdad
y la información no por esto poseen una libertad plena e ilimitada que les permita
de manera valida aseverar todo tipo de cosas dentro información sin atender a su
contenido o sus consecuencias, lo cual nos lleva necesariamente a evidenciar la
existencia de una problemática bastante compleja donde si bien existe un sistema
normativo plenamente validado, el cual manifiesta un tipo penal diseñado para
perseguir una serie de actuaciones que resultan dañinas para el sistema social,
este se ve limitado en su manifestación en razón a una protección aparente que
recae en función al contexto que rodea a la persona que realiza los actos que
configuran el delito junto con las necesidades probatorias que deben recaer sobre
la acción (Ferrajoli, 2009, pág. 854). De manera que es necesario analizar los
límites que existen del supuesto fuero periodístico respecto de los delitos de
injuria y calumnia; Ya que no por la existencia de una cierta protección amparada
en la libertad de expresión puede darse una actitud del Estado que de una u otra
manera resulte contraproducente y se vulneren Derechos fundamentales como la
intimidad, la honra, y el buen nombre contemplados en la Constitución Política
Nacional.
Ahora, respecto al planteamiento del problema de investigación es necesario
tener en cuenta que dentro de un Estado constitucional de derecho
necesariamente están llamadas a desarrollarse un conjunto plenamente definido
y claro de derechos y beneficios para la población, dentro de los cuales destaca
el derecho a la información el cual se materializa, y dentro de lo cual se genera
un contexto que busca proteger a los periodistas dentro del ejercicio de su
profesión, para que con esto sea posible maximizar el desarrollo del derecho a la
información y a la verdad, pero no por esto podemos confundir la existencia de
este conjunto de normas que protegen el ejercicio de la profesión con la
existencia de garantías ilimitadas que sumadas a los problemas probatorios que
recaen sobre los delitos de injuria y calumnia pareciesen blindar hasta cierto
punto el ejercicio de dicha profesión, permitiéndoles manifestarse
desmesuradamente hasta el punto de que incluso puede llegar a convertirse en
un foco de violaciones a derechos fundamentales. Por tanto formulamos como
problema de investigación, ¿Pueden los periodistas realizar actos calificables
como injuria y calumnia amparándose en la libertad de expresión y el fuero
periodístico, aun cuando dichas aseveraciones atacan directamente los derechos
fundamentales de las personas?

Sumado a esto y habiendo determinado la extensión y el problema de


investigación del presente artículo es necesario analizar los objetivos con los que
se desarrolla el presente documento; siendo que el mismo buscara
principalmente determinar la extensión del fuero periodístico cuando este es mal
utilizado causando que se lancen acusaciones o se realicen declaraciones
sumamente complejas y delicadas, las cuales resultan difíciles de probar y donde
los afectados se ven muchas veces incapaces de iniciar procesos o de llevarlos a
cabo haciendo reivindicar sus derechos, puesto que al ampararse en la libertad
de expresión y el derecho a la misma, dichos periodistas son casi intocables y la
mayoría de procesos por dichas situaciones no llegan a buen puerto. Por tanto
demostraremos a lo largo de la investigación como estos derechos no son
defendidos de manera exitosa y determinaremos aquellos comportamientos
para sustentar la problemática argumentada desde una perspectiva
jurisprudencial y constitucional que otorgue claridad respecto de la problemática.

1. EXTENSIÓN DEL FUERO PERIODÍSTICO EN COLOMBIA

Indudablemente el periodismo y la libertad de información cobran gran


importancia dentro del desarrollo de un país de corte constitucional y que se
desarrolle en el desarrollo de los derechos fundamentales, tal y como lo
determinan múltiples tratados internacionales que posteriormente pasan a ser
parte de los ordenamientos internos creando normas internas de obligatorio
cumplimiento que delimitan el desarrollo de la sociedad dentro de un
ordenamiento jurídico determinado, de esta manera en Colombia desde la
implantación de la constitución de 1991 considera que en razón de la
importancia que posee la información como medio de control de la gestión
administrativa y como herramienta para evaluar y hacer evidentes las
problemáticas que existen dentro del país, mediante el artículo 73 constitucional,
la profesión periodística en todo momento está llamada a desarrollarse dentro de
un marco de protección especial que buscara garantizar su libertad e
independencia de las estructuras de poder (Republica de Colombia, 1991), lo
cual nos lleva necesariamente a analizar la forma en que esta profesión se
desarrolla con el fin de comprender la razón por la que se considera su ejercicio
debe ser protegido en todo momento como parte del orden constitucional.

Partiendo del análisis del derecho a la libertad de expresión, es necesario


comprender el hecho de que esta garantía actualmente posee su sustento en
instituciones de carácter supra constitucional, mismas que determinan que la
libertad de expresión y pensamiento únicamente podrá limitarse atendiendo a la
protección de los derechos de las demás personas o de la protección de otros
bienes jurídicos que mantengan la seguridad nacional y el orden público
(Corte interamericana de Derechos Humanos, 1969), demostrando la magnitud
de su importancia para el correcto funcionamiento de un Estado democrático de
derecho (Corte constitucional colombiana, 2004), materializando la posibilidad de
que una persona tenga plena libertad de opinar y hacer pública dicha opinión sin
que exista ningún tipo de restricción, al menos en principio.
La problemática surge cuando comprendemos que el transporte de información
hacia el público puede tener graves implicaciones para la imagen pública del
Estado en si e incluso para personas ajenas a este, que se verían afectadas
negativamente si no se tiene cuidado con el tipo de información que se está
transportando hacia la esfera de conocimiento público o la veracidad de la
misma, siendo necesario que a pesar de que todo este contexto configura la
garantía de un derecho fundamental como es la libertad de expresión, se hace
necesario imponer límites respecto de la información que es viable manejar
públicamente con el único fin de mantener a plenitud el ordenamiento
constitucional.
Es necesario mencionar que dichas limitaciones aplican en la gran mayoría de
las veces de manera exclusiva a los periodistas, siendo estos los encargados por
su profesión de realizar investigaciones y recopilar información que en ultimo
termino serán llevadas a la esfera pública mediante la publicación de dicha
información en medios de comunicación, resultando de gran importancia que su
función como profesional de la comunicación se vea siempre desarrollada en
función de los principios de veracidad e imparcialidad, al punto de encontrarse en
todo momento de que la narración de hechos que este realiza de los hechos
periodísticos se encuentren dados en función de estos principios; aquí nace una
de las problemáticas más conocidas dentro del desarrollo de la profesión
periodística,
¿Significa la existencia de esta restricción que los periodistas en ningún momento
estarán validados para generar algún tipo de opinión personal respecto de la
información que poseen?, la respuesta es que no. Si bien es cierto que el código
ético de su profesión encamina a los periodistas a que en todo momento
corroboren y velen por la veracidad y la imparcialidad de la información que se
encargan de llevar a la esfera del conocimiento público, esto no implica que no
puedan generar una opinión, siempre y cuando se atengan al hecho de que
esta no se confunda con la información difundida (Corte constitucional
colombiana, 1993) (Corte constitucional de Colombia, 2009), configurando dos
categorías muy distintas. En este punto es necesario prestar atención capital a la
forma en que se desarrollan los argumentos de carácter democrático respecto de
la certeza y a la verdad dentro del mundo político y jurídico. Siendo necesario
recordar por parte de los profesionales de la comunicación que el hecho de que
una persona tenga una determinada postura e incluso de que un conglomerado
importante de personas la comparta no la convierten por eso mismo en verdad
(Wittgenstein, 2000, pág. 5), de manera que resulta una tarea bastante cuidadosa
para los periodistas el transporte de información, especialmente considerando
que el desarrollo de la libertad de expresión, y con esta la libertad de prensa al
igual que los derechos fundamentales se dan de manera exclusiva en función de
la dignidad humana (Republica de Colombia, 1991 ) (Katherine Monroy Murillo,
2003, pág. 4).

De esta manera comprendiendo el cerrado vinculo que se desarrolla entre la


libertad de expresión como fundamento del fuero periodístico, que sumado a la
dignidad humana generan la complejidad dentro de la cual está llamada a
desarrollarse dicho margen de protección, se hace necesario pasar a delimitar la
figura ya mencionada. El fuero periodístico como se mencionó con anterioridad
posee su fundamento dentro de la carta constitucional, a pesar de lo cual el
articulado mismo no lo enuncia bajo este nombre ni se encarga de realizar un
desarrollo suficiente del mismo, razón por la cual se hace necesario analizar
seguidamente la ley 1016 de 2006, la cual se encarga de regular múltiples
disposiciones respecto del ejercicio del periodismo y el transporte de información
a la esfera de conocimiento público. Misma que encierra el análisis desarrollado
en párrafos previos, delimitando el cuidado que debe desarrollar el periodista al
transportar información comprendiendo el correcto desarrollo del derecho de la
libertad de expresión como un fenómeno de doble vía (Corte constitucional
colombiana, 2013), donde se ven inmiscuidos de igual manera emisor y receptor,
causando que la responsabilidad del emisor se haga más grande, en razón a que
su función deja de ser únicamente la de informar para convertirse en la
de informar de tal manera que el sentido de la información no pueda ser
interpretado de otra manera, recordando que el significado de las palabras
configura usos sociales que generan posibilidades de abstracción (Wittgenstein,
2000, pág. 100), con las cuales debe tenerse especial cuidado al momento de
configurar un mensaje a transmitir.
Ahora, para comprender los límites que conforman el funcionamiento del fuero
periodístico debe comprenderse que tal y como se explicó con anterioridad,
siendo los periodistas los únicos capacitados para materializar información dentro
de la esfera pública de información, al dar a conocer esta mediante los medios de
comunicación, la protección especial que configura el fuero solo puede radicar en
cabeza de ellos (Congreso de la Republica De Colombia, 2006), ya que solo
demostrando la idoneidad académica para ejercer correctamente esta profesión,
pasa a radicar en ellos dicha protección limitante que fuera de resultar negativa
por dejar fuera de la protección a personas que ejerzan el periodismo sin un título
que los respalde, tiene como fin último la posibilidad de que solamente personas
que han estudiado las implicaciones del transporte de información puedan ejercer
la profesión sin temor a ser juzgadas.
Lo anterior cobra gran importancia cuando se busca analizar la existencia de
corrupción dentro de los medios de comunicación, ya que el fuero periodístico, si
bien materializa un ápice de protección también hace énfasis en la obligación de
veracidad e imparcialidad que debe estar presente siempre en el desarrollo de la
actividad periodística, de manera que el lazo que ata a los periodistas a la verdad
en sus emisiones de información, debe ser lo suficientemente fuerte como para
que la corrupción no pueda entrar en el desarrollo de esta profesión, ya que
cualquier emisión de información que se haga fuera de la verdad o viciada por
resultar parcial tendría como resultado la ineficacia del fuero y la posibilidad de
que se inicien acciones penales en contra de la persona que realizara dichas
aseveraciones (Roldos, 2000).

2. ANÁLISIS DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN COLOMBIA

Consecuentemente con lo anterior se hace necesario realizar un análisis sobre la


libertad de expresión como garantía fundamental que se desprende de la
existencia de la dignidad humana y de la forma como este puede chocar con el
bien jurídico del honor. Inicialmente, debemos comprender la libertad de
expresión como la piedra angular de las sociedades democráticas, en el sentido
de que contribuye a que la sociedad genere opinión pública ante los aspectos de
su vida social y política (Garcia, 2007, pág. 17), siendo reconocido entonces
como una de las libertades básicas dentro del desarrollo de los Estados
constitucionalistas modernos que están llamados a reconocerla y protegerla en
todo momento salvo en los contextos específicos que mencionaremos con
posterioridad. Por otro lado, tenemos el honor el cual puede ser comprendido
como una cualidad moral que nos lleva como seres humanos al cumplimiento de
deberes propios respecto del prójimo y de nosotros mismos (Rivera, 2011, pág.
372), el cual tiene como consecuencia la dignidad en su manifestación más
personal, ya que simboliza la forma en que terceros son capaces de interactuar
con el ser individual de cada ser en razón a la imagen que este genera al exterior
(Cupis, 1959, pág. 83), reflejando un conjunto de realidades que si bien surgen
como privadas posteriormente entran a hacer parte de la esfera de lo público
obteniendo con esto implicaciones dentro del mundo social, razón por lo cual
configura un bien jurídico fundamental para el correcto desarrollo de las
personas, mismo que el Estado está llamado a proteger (Michue, 2009).

Es en razón a las características de este bien jurídico donde se ubica las


dificultades de aplicación que radican desde sus inicios en los tipos penales de la
injuria y la calumnia, ya que con el fin de dar una correcta utilización a estos
se hace necesario comprender que los mismos se atan de igual manera a la
voluntad del sujeto activo para ofender como la del sujeto pasivo para sentirse
ofendido.

Así las cosas es necesario comprender la necesidad implícita de que para


ofender la honra de una persona, debe mediar en todo momento la voluntad del
actor materializada en la vocación de realizar una comunicación con el fin
explícito de ofender so pena de que en caso contrario nos encontremos
únicamente dentro de una problemática de carácter lingüístico interpretativo,
donde la parte lingüística se siente ofendida sin fundamento aparente por una
mala interpretación cobrando gran importancia el denominado animus difamandi,
el cual consiste en la voluntad consiente de actuar con la intención de causar
daño sobre el bien jurídico del honor (Michue, 2009). Implicando dentro de la
discusión la existencia el dolo, como fundamento sine qua non se hace imposible
la de la ofensa, imposibilitando también la generación de una acción penal al
respecto.

De igual manera la Corte Constitucional se ha encargado de realizar un análisis


profundo de la figura en este caso denominándola animus injuriandi, definiendo
este como la posibilidad de que una persona que realiza aseveraciones negativas
hacia alguien tenga plena conciencia de que las afirmaciones realizadas poseen
un carácter deshonroso y que buscan menoscabar la honra del sujeto a quien se
dirigen (Corte constitucional colombiana, 1998), misma ley que al haber dotado
de legitimidad a la convención americana de derechos humanos , comprende en
todo momento que la libertad de expresión corresponde a una de las libertades
más importantes para el correcto desarrollo de un Estado moderno pero que por
su carácter ambivalente puede llegar a ser restringido, bien sea en búsqueda de
proteger los derechos de otras personas que se vean afectadas directamente por
la información puesta a conocimiento público, para proteger el orden público y la
seguridad nacional. Dando rienda de la delicada línea que enmarca el correcto
desarrollo de la libertad de expresión siendo esta una responsabilidad colectiva
que nos ayuda a comprender una especie de metodología adecuada de los
derechos, donde en un marco social todos y cada uno de nosotros estamos
llamados a proteger nuestros derechos mediante el respeto de los derechos de
los demás y un uso responsable de las libertades que el sistema de derecho y la
dignidad humana nos otorgan (Dworkin, 2014, pág. 244).

3. DERECHO A LA LIBRE EXPRESIÓN COMO FUENTE DE ACTOS


VIOLATORIOS DE DERECHOS FUNDAMENTALES Y DIFICULTADES
PROBATORIAS.

La libertad de expresión al igual que la generalidad de derechos fundamentales


surgen como garantías mínimas que buscan enmarcar el correcto desarrollo de la
vida individual de las personas otorgando una serie de condiciones mínimas que
permiten la materialización de su dignidad humana como requisito mínimo de
existencia dentro de una sociedad civilizada, pero de igual manera que con
derechos como la propiedad, cuando nos referimos a la libre expresión es posible
contemplar la posibilidad de que exista una incorrecta administración de la
garantía que otorga el Estado a las personas como parte de sus garantías
mínimas, lo cual fuera de manifestar una forma desproporcionada de libertad,
tendría como consecuencia una afectación directa en el desarrollo de los
derechos de las demás personas, llegando incluso a limitar el correcto desarrollo
de los mismos. Así las cosas, con el fin de comprender las implicaciones que
puede llegar a tener un uso desproporcionado de la libre expresión es necesario
recordar la diferencia que determina dentro del marco legal (tanto constitucional
como supra constitucional). la viabilidad de esta como una garantía fundamental.

La opinión como manifestación humana es irrestringible y posee un valor


intrínseco al representar un juicio valorativo que cada ser humano de manera
individual es capaz de realizar como resultado de su actividad intelectual
vinculándose directamente con la dignidad del ser, lo cual tiene como resultado
que el simple hecho de pensar que en un ordenamiento constitucional se pueda
restringir la libertad de opinión implicaría un retroceso a épocas totalitaristas que
poco o nada se puede relacionar con el correcto desarrollo de las garantías
fundamentales del siglo XXI. Por otro lado debemos considerar la existencia de
información calificada, es decir información que por la forma en que se
trasmite tiene la capacidad de influir dentro del desarrollo del mundo social,
especialmente cuando consideramos la existencia de la sociedad misma como
un sistema de comunicación (Luhmann, 1998).

Como consideración inicial respecto de dicha información que es capaz de


configurar información calificada, tenemos que esta trasciende la mera opinión y
es presentada a una comunidad mediante medios de trasmisión masiva
aseverando en mayor o menor medida la veracidad de esta, razón por la cual
dicha información no puede generarse por cualquier persona al azar, su
calificación yace en gran medida a que puede sin necesidad de un análisis
profundo considerarse veraz en razón a la legitimidad de los medios que la
propagan, de manera que, es posible comprender que el periodismo gana una
innegable importancia dentro de la forma en que esta llamada a desarrollarse el
transporte de información, recordando que está en todo momento debe
desarrollarse en términos de objetividad, veracidad y precisión (Katherine Monroy
Murillo, 2003, pág. 20), elementos que entrarían a limitar abiertamente el
desarrollo de la profesión periodística y del movimiento de información a las
masas públicas; el problema yace inicialmente cuando consideramos que si bien
el mero desarrollo de la opinión, que tal y como ya hemos visto se ve protegido a
toda costa por las garantías constitucionales (Corte constitucional de Colombia,
2009), puede llegar a considerarse información calificada, es decir, que por el
hecho de que una opinión por más personal que sea e incluso siendo presentada
como una opinión de una persona determinada cuando es presentada en medios
masivos de comunicación, a pesar de ser una opinión no por eso deja de ser
menos pública o deja de afectar en menor medida la forma en que el público
concibe ciertos factores del entorno social, afectando gravemente la forma en
que las personas interactúan con ciertas figuras e incluso dañando a profundidad
la imagen de personas en específico, de tal suerte que además de la
problemática de la certeza y la veracidad que recapitularemos más adelante, es
necesario que los periodistas atiendan a la comprensión de su labor como un
ejercicio de doble vía donde el derecho a la libertad de información implica
responsabilidad no solamente en aquello que el periodista busca transmitir, sino
en aquello que el público es capaz de interpretar (Corte constitucional
colombiana, 2013), especialmente cuando dentro de una sociedad donde existen
medios masivos de comunicación siempre existirán un conjunto de personas
sobre las cuales recae una suerte validez individual, misma que se encarga de
dar legitimidad a la información que dicha persona comunica.

Otra de las variantes más relevantes que se desarrolla dentro de la presente


discusión es la alienación, manifestándose esta como un Estado en el que el
hombre deja de expresarse en función de sí mismo, para pasar a convertirse en
una representación de algo más (Roy, 1972), cosa que tal y como lo explica
Feuerbach es capaz de configurar categorías ante las cuales el ser humano se
rige e inclusive es capaz de hacer que dichas categorías pasen a desarrollarse
por encima de él con él en el sistema social, con fin de suplir una serie de
necesidades sociales (Feuerbach, 1977), si bien este autor utilizaba dicha
definición en el único fin de explicar cómo funcionaba el cristianismo como
método de control social, la cual se hace necesario traerla a la presente discusión
cuando tenemos en cuenta el poder de influencia que representa la labor
periodística y el manejo de información dentro de un sistema de transmisión
publica y masiva de información. De esta manera dentro de la presente discusión
respecto de la injuria y calumnia, teniendo en cuenta la forma especial que
poseen estos delitos al tener un carácter netamente social y atado a la
subjetividad tanto del actor como del afectado (Claudia Gamboa, 2012, pág. 5),
se hace necesario con el fin de analizarlos a profundidad, estudiar la forma en
que se desarrollan los partícipes de dicho delito con el único fin de considerar
adecuadamente si es que estos son o no afectados negativamente por la formula
penal que describe el código colombiano.

Así las cosas analizando inicialmente el poder que representa la información


pública en poder de los periodistas se hace necesario comprender que la
capacidad de manejo de la información necesariamente los convierten en
personas capaces de generar influencia, es decir, que dichos profesionales no
solamente se hacen responsables de sus capacidades comunicativas subjetivas,
al igual que todas las demás personas dentro del sistema social; sino que pasan
a hacerse responsables de la información que comunican al público y más
importante aún a la influencia que esta es capaz de imponer sobre las personas
de dicho público, lo cual hace necesaria la clasificación de la información según
públicos, tal y como se maneja actualmente la necesidad en muchos casos de
que la información pública sea conocida por los menores únicamente bajo la
supervisión de los padres, lo cual nos lleva en todo caso a recordar el caso de
orson Wells, locutor, director y actor que con su inconmensurable talento para la
narración llevo a un estado de pánico a la ciudad nueva jersey en el año 1938,
donde las personas al escuchar fragmentos de la obra, la guerra de los mundos,
con un realismo extremadamente marcado y una seriedad desmesurada llevo a
las personas a pensar que efectivamente se trataba de una emisión noticiosa
radial que anunciaba una invasión alienígena en nuestro mundo. Casos como
este que rallan en la comedia no hacen más que quedar en los anales de la
historia universal, pero si los analizamos desde la capacidad de influencia que
pasa a tener una persona con un micrófono o una cámara veremos que se
convierte en una problemática muchísimo más grande, por lo cual procedemos a
discutir respecto de la importancia de la opinión pública.
La opinión pública puede ser definida como una construcción que se da en razón
del espacio público mediante la fundamentación abierta dada por todos los
ciudadanos (Habermas, 1964, pág. 61), de tal forma que cuando nos referimos a
la opinión pública hablamos de una creación colectiva que atiende a la totalidad
de las variantes de la vida pública, es decir, al desarrollo del Estado en todas sus
dimensiones, donde el autor destaca ampliamente la influencia que posee dicha
opinión dentro del desarrollo de la política, de manera que podemos
caracterizarla como una fuerza que es capaz de influenciar directamente la
posición que un grupo considerable de personas posee respecto de una persona
o situación.

Así las cosas aquella persona que sea capaz de dominar o al menos encaminar
la opinión pública posee un poder considerablemente grande y capaz de afectar
negativamente la imagen que se maneja de una persona que resulte relevante
para la política nacional, llegando incluso a modificar a profundidad la forma en
que una persona es comprendida a nivel nacional por el simple hecho de
desarrollar una opinión en un canal de comunicación que tenga influencia
nacional; ahora, en este punto entra en juego la mencionada alienación, ya que
todo el conjunto de influencias mediante la comunicación que puede recibir un ser
humano del medio social, especialmente cuando dichas comunicaciones son
dominadas por una persona en específico o un grupo de personas con facilidad
pueden alienar la opinión de los demás, creando la posibilidad no solo de que
mediante la influencia de la información una persona cambie de opinión,
encaminándose a el desarrollo de ideas que no necesariamente son propias que
como es obvio pensar no representan una argumentación personal que sustente
un criterio de valoración objetiva, pasando en muchos casos a valorar una
situación a una persona en función de lo que por ser manejado de cierta manera
por los medios de comunicación masiva pasa a tener una suerte de criterio
democrático, todo lo cual finalmente logra configurar la existencia de una falsa
legitimidad dentro de las opiniones (Serrano, 1999, pág. 72), cosa que resulta
ampliamente peligrosa para el desarrollo de la política y la democracia nacional,
especialmente cuando además de fenómenos como la compra de votos se hace
necesario evaluar a la forma en que psicológicamente mediante la comunicación
periodística se puede influenciar a las masas de forma negativa.

Lo anterior nos permite abordar otra de las partes de la presente problemática,


especialmente cuando esta se ve inmersa dentro del desarrollo adecuado de la
comunicación bien sea como teoría o como práctica; inicialmente debemos decir
tal y como defiende Luhman que la sociedad en términos prácticos no existe más
allá de la comunicación, ya que es la comunicación la que manifiesta y permite
que exista la sociedad (Luhmann, 2011, pág. 28), lo cual demuestra por si solo la
infinita relevancia que posee el manejo de información, pero transporta de cierta
manera la discusión hacia un escaño más teleológico, ya que cuando nos
referimos a las aseveraciones que una persona puede desarrollar válidamente en
función de su profesión, como es el caso de los periodistas, más allá de un
criterio de mera comunicación esta debe desarrollarse dentro de los marcos de la
certeza y la verdad, así las cosas, partiendo del hecho de que toda transmisión
publica de información desarrollada por un periodística tiene como rango la
garantía de un cierto grado de certeza, especialmente en lo que se refiere a las
opiniones.

Es de recordar dentro de la lógica de la comunicación que es común pensar que


las apreciaciones desarrolladas en todo momento podrán ser corroboradas
respecto de la verdad, de hecho así funciona el análisis probatorio dentro de los
tipos de penales de la injuria y calumnia, recordando que en el caso de la
calumnia esta solo se hace viable cuando se comprueba que aquellas
aseveraciones que genera el causante no corresponden con la realidad (Corte
constitucional colombiana, 2009), ya que en ese momento deja de configurar una
difamación para convertirse en una aseveración de la verdad.
El problema en este punto radica dentro del desarrollo de la comunicación de
opiniones en medios públicos. Imaginemos un caso concreto donde un periodista
de reconocida carrera y que por lo cual cuenta con una cierta cantidad de validez
dentro del medio y en la esfera pública de comunicación, de manera que el
público asume que es un periodista comprometido con la verdad y en función de
esto comparte en muchas ocasiones sus opiniones e incluso las defiende. Dicho
periodista dentro de nuestro ejemplo, como cualquier otra persona tiene derecho
a generar opiniones al respecto de personas relevantes dentro del ámbito político
y consecuentemente lo hace, el problema radica principalmente en el momento
en que dicho periodista se apersona de hacer públicas dichas opiniones. Ya que
si bien tal y como hemos visto hasta ahora tiene toda la capacidad de hacerlo e
inclusive está protegido para ello siempre que determine las mismas con la
calidad de opiniones personales; dichas opiniones al ser difundidas de manera
masiva y en cabeza de una persona reconocida dentro de la esfera social a pesar
de ser presentadas como opiniones, tienen una capacidad bastante grande para
influir en la forma en que una persona es concebida por las masas públicas.

En razón de lo anterior se hace necesario realizar una revisión de las


características intrínsecas que poseen las opiniones con el fin de evaluar si estas
pueden o no enmarcar un amor ofensivo suficiente como para configurar un
delito de injuria o calumnia, ante esto podemos decir que las opiniones se
desarrollan como proposiciones anapofanticas (Velazquez, 2015), esto se refiere
a que dichas proposiciones no pueden ser corroboradas en términos de verdad,
es decir, que escapan a dicha lógica, y que poseen la misma lógica comunicativa
de los tipos penales, ya que estos corresponden igualmente a situaciones
hipotéticas que proponen la existencia de una norma pero que de ninguna
manera delimitan la existencia real de algo.

De manera que las opiniones al carecer de un grado de certeza, al menos en


teoría resultan ajenas al análisis de verdad que determina la profesión de
periodista, pero no por esto carecen de la capacidad suficiente para atentar
contra el honor o la honra de las personas (Ambos, 2007).

CONCLUSIONES

Del anterior análisis podemos concluir en primera medida que el fuero


periodístico se desarrolla como un requisito mínimo para el correcto desarrollo de
un Estado constitucional de derecho, el cual contribuye a garantizar el mismo a
la información y que de forma valida sea posible la comunicación de información
a toda la sociedad, a pesar de esto no se puede caer en el extremo de pensar
que el fuero periodístico configura una garantía carente de proporción, ya que
esta al igual que cualquier otra protección que se genera dentro del orden
constitucional esta llamada a tener límites.
Dichos límites se configuran por un lado el derecho a la libre expresión y por el
otro lado el hecho de que toda comunicación que se genere dentro del ámbito
público debe enmarcarse en términos de certeza. A pesar de lo cual es necesario
analizar que existe la posibilidad de generar comunicaciones públicas que a
causa de exceder el análisis de verdad o falsedad pueden ser comunicadas por
medios masivos y consecuentemente tienen la capacidad de influir en el
desarrollo de del pensamiento de las personas del público, llegando incluso al
caso en que se haga viable la alineación por parte de los medios de
comunicación, misma que en dado caso puede realizarse incluso sin necesidad
de contradecir la norma de la certeza en los medios de comunicación.
Lo cual nos lleva a un problemática bastante marcada en la cual es necesario
que la sociedad reevalúe el sistema de comunicación dentro del cual permite que
se desarrollen los periodistas como participes y determinadores de la información
de dominio público, ya que si bien actualmente estos se encuentran limitados en
sus funciones dentro del actuar ético que implica el cumplimiento de ciertas
directrices, estas tal y como acabamos de analizar no implican necesariamente la
existencia de un uso adecuado de la comunicación y contrario a esto pueden
resultar ampliamente perjudiciales para otras personas al punto de causar
difamaciones indirectas o recaer en los delitos de injuria y calumnia, todo lo cual
se hace evidente cuando analizamos la difícil materialización de estos delitos
como consecuencia de la transmisión de información ya que más allá de las
limitantes establecidas a priori por la normatividad vigente, existen variaciones
que se adentran en la teoría de la comunicación que difícilmente pueden
probarse dentro del desarrollo de un proceso penal pero que de igual manera,
materializan ataques directos a los bienes jurídicos del honor y el buen nombre.
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