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ANSIEDAD

Descripción general
La ansiedad puede definirse como una anticipación de un daño o desgracia futuros,
acompañada de un sentimiento de disforia (desagradable) y/o de síntomas somáticos de
tensión. El objetivo del daño anticipado puede ser interno o externo. Es una señal de
alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las
medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.
Es normal sentirse ansioso en algunos momentos, en especial, si tu vida es estresante. Sin
embargo, la ansiedad y la preocupación excesivas y continuas que son difíciles de
controlar e interfieren en las actividades diarias pueden ser signo de un trastorno de
ansiedad generalizada.

Es posible padecer un trastorno de ansiedad generalizada en la niñez o en la edad adulta.


El trastorno de ansiedad generalizada tiene síntomas similares a los del trastorno de
pánico, el trastorno obsesivo compulsivo y otros tipos de ansiedad, pero todas son
enfermedades diferentes.

Vivir con trastorno de ansiedad generalizada puede ser un desafío de largo plazo. En
muchos casos, se produce junto con otros trastornos de ansiedad o emocionales. En la
mayoría de los casos, el trastorno de ansiedad generalizada mejora con psicoterapia o
medicamentos. También puede ser útil hacer cambios en el estilo de vida, aprender a
hacer frente a desafíos o situaciones y practicar técnicas de relajación.

Síntomas
Los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada pueden variar. Algunos de ellos son
los siguientes:

 Preocupación o ansiedad persistentes por determinados asuntos que son


desproporcionados en relación con el impacto de los acontecimientos

 Pensar demasiado los planes y las soluciones a todos los peores resultados posibles

 Percibir situaciones y acontecimientos como amenazantes, incluso cuando no lo son

 Dificultad para lidiar con situaciones de incertidumbre

 Temperamento indeciso y miedo a tomar la decisión equivocada

 Incapacidad para dejar de lado u olvidar una preocupación


 Incapacidad para relajarse, sensación de nerviosismo y sensación de excitación o de
estar al límite

 Dificultad para concentrarse, o sensación de que la mente se «pone en blanco»

Los signos y síntomas físicos pueden ser los siguientes:

 Fatiga

 Trastornos del sueño

 Tensión muscular o dolores musculares

 Temblor, agitación

 Nerviosismo o tendencia a los sobresaltos

 Sudoración

 Náuseas, diarrea o síndrome del intestino irritable

 Irritabilidad

Puede haber momentos en que las preocupaciones no te consumen por completo, pero
de todos modos te sientes ansioso aunque no haya motivos evidentes. Por ejemplo,
podrías sentir una gran preocupación sobre tu seguridad o la seguridad de tus seres
queridos, o tal vez sientas que algo malo está por sucederte.

Tu ansiedad, tu preocupación y los síntomas físicos te provocan angustia considerable en


situaciones sociales, laborales y en otros ámbitos de tu vida. Las preocupaciones pueden
cambiar de una inquietud a otra, y pueden variar según el momento y la edad.

Síntomas en los niños y adolescentes

Los niños y los adolescentes pueden tener preocupaciones similares a las de los adultos,
pero también pueden preocuparse en exceso por lo siguiente:

 Desempeño en la escuela o en eventos deportivos

 Seguridad de los familiares

 Llegar a tiempo (puntualidad)

 Terremotos, guerras nucleares y otras situaciones catastróficas

Un niño o adolescente con preocupación excesiva puede manifestar lo siguiente:


 Sentirse demasiado ansioso por tratar de integrarse

 Ser un perfeccionista

 Volver a hacer algunas tareas porque no salieron perfectas la primera vez

 Pasar demasiado tiempo haciendo las tareas de la escuela

 Carecer de confianza

 Esforzarse para obtener la aprobación

 Exigir demasiada atención sobre su desempeño

 Tener dolores de estómago frecuentes u otros síntomas físicos

 Evitar ir a la escuela o evitar situaciones sociales

Causas
Como sucede con muchas enfermedades mentales, la causa del trastorno de ansiedad
generalizada probablemente surge de una interacción compleja de factores biológicos y
ambientales, que pueden incluir los siguientes:

 Diferencias en la química y la función del cerebro

 Genética

 Diferencias en la forma de percibir las amenazas

 Desarrollo y personalidad

Factores de riesgo
A las mujeres se les diagnostica trastorno de ansiedad generalizada de manera un poco
más frecuente que a los hombres. Los siguientes factores podrían aumentar el riesgo de
padecer un trastorno de ansiedad generalizada:

 Personalidad. Una persona que es tímida o que tiene un temperamento negativo o


que evita cualquier situación peligrosa puede ser más propensa a padecer un
trastorno de ansiedad generalizada que otras.

 Genética. El trastorno de ansiedad generalizada puede ser hereditario.


 Experiencias. Es posible que las personas con trastorno de ansiedad generalizada
tengan antecedentes significativos de cambios de vida, experiencias negativas o
traumáticas durante la infancia, o un suceso negativo o traumático reciente. Las
enfermedades crónicas u otros trastornos de salud mental podrían aumentar el
riesgo.

Complicaciones
Tener trastorno de ansiedad generalizada puede ser incapacitante. Este estudio puede:

 Afectar tu capacidad de realizar ciertas tareas de manera rápida y eficiente, porque


te cuesta concentrarte

 Quitarte tiempo y hacer que no te concentres en otras actividades

 Reducir tu energía

 Aumentar el riesgo de que sufras depresión

El trastorno de ansiedad generalizada también puede provocar o empeorar otras


afecciones físicas, tales como las siguientes:

 Problemas digestivos o intestinales, como el síndrome del intestino irritable o


úlceras

 Dolores de cabeza y migrañas

 Dolor y enfermedad crónicos

 Problemas para dormir e insomnio

 Problemas del corazón

El trastorno de ansiedad generalizada a menudo se presenta junto con otros problemas de


salud mental, lo cual puede hacer que el diagnóstico y el tratamiento resulten más
desafiantes. Algunos trastornos de salud mental que con frecuencia se manifiestan junto
con el trastorno de ansiedad generalizada comprenden los siguientes:

 Fobias

 Trastorno de pánico

 Trastorno de estrés postraumático (TEPT)


 Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

 Depresión

 Pensamientos suicidas o suicidio

 Abuso de sustancias

Prevención
No hay forma de predecir con certeza qué hará que una persona padezca un trastorno de
ansiedad generalizado, pero puedes tomar medidas para disminuir el efecto de los
síntomas si tienes ansiedad:

 Pide ayuda enseguida. La ansiedad, al igual que muchos otros trastornos mentales,
puede ser más difícil de tratar si no buscas ayuda de inmediato.

 Lleva un diario personal. Llevar un registro de tu vida personal puede ayudarlos a ti


y a tu proveedor de atención médica mental a identificar cuál es la causa del estrés
y qué parece ayudarte a sentirte mejor.

 Establece prioridades en tu vida. Puedes disminuir la ansiedad si administras bien


tu tiempo y tu energía.

 Evita el consumo de sustancias no saludables. El consumo de alcohol y drogas, e


incluso de nicotina o cafeína, puede provocar ansiedad o empeorarla. Si tienes una
adicción a estas sustancias, dejarlas puede provocarte ansiedad. Si no puedes
dejarlas solo, consulta con tu médico o busca un programa de tratamiento o un
grupo de ayuda que te sirva.

Tratamiento
Las decisiones terapéuticas dependen de cuánto afecte el trastorno de ansiedad
generalizada tu capacidad de desenvolverte en la vida diaria. Los dos tratamientos
principales para el trastorno de ansiedad generalizada son la psicoterapia y los
medicamentos. Posiblemente, lo más beneficioso para ti sea una combinación de ambos.
Puede que sea necesario probar para descubrir cuáles tratamientos funcionan mejor para
ti.

Psicoterapia

También conocida como «terapia conversacional» o «terapia psicológica», la psicoterapia


consiste en el trabajo con un terapeuta para disminuir los síntomas de ansiedad. La
terapia cognitiva conductual es la forma más efectiva de la psicoterapia para el trastorno
de ansiedad generalizada.
En general, como un tratamiento a corto plazo, la terapia cognitiva conductual se centra
en enseñar habilidades específicas para controlar directamente las preocupaciones y
ayudarte a retomar gradualmente las actividades que evitas debido a la ansiedad. A través
de este proceso, tus síntomas mejoran a medida que construyes sobre el avance inicial.

Medicamentos

Se usan varios tipos de medicamentos para tratar el trastorno de ansiedad generalizada,


como los siguientes. Habla con tu médico sobre los beneficios, los riesgos y los posibles
efectos secundarios.

 Antidepresivos. Los antidepresivos, que comprenden el grupo de medicamentos de


los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y el de los inhibidores de
la recaptación de serotonina y norepinefrina, son los tratamientos farmacológicos
de primera línea. Algunos ejemplos de antidepresivos que se utilizan para tratar el
trastorno de ansiedad generalizada son el escitalopram (Lexapro), la duloxetina
(Cymbalta), la venlafaxina (Effexor XR) y la paroxetina (Paxil, Pexeva). Tu médico
también puede recomendar otros antidepresivos.

 Buspirona. Se puede usar un medicamento contra la ansiedad llamado «buspirona»


en forma continua. Al igual que la mayoría de los antidepresivos, suele tardar varias
semanas en alcanzar su efectividad completa.

 Benzodiacepinas. En casos limitados, el médico podría recetarte una


benzodiacepina para aliviar los síntomas de la ansiedad. Por lo general, estos
sedantes solo se usan para aliviar la ansiedad aguda a corto plazo. Debido a que
pueden crear adicción, estos medicamentos no son una buena opción si tienes o
has tenido problemas con el alcohol o con el abuso de drogas.

DEPRESIÓN
Descripción general
La depresión es un trastorno emocional que causa un sentimiento de tristeza constante y
una pérdida de interés en realizar diferentes actividades. También denominada «trastorno
depresivo mayor» o «depresión clínica», afecta los sentimientos, los pensamientos y el
comportamiento de una persona, y puede causar una variedad de problemas físicos y
emocionales. Es posible que tengas dificultades para realizar las actividades cotidianas y
que, a veces, sientas que no vale la pena vivir.
Más que solo una tristeza pasajera, la depresión no es una debilidad y uno no puede
recuperarse de la noche a la mañana de manera sencilla. La depresión puede requerir
tratamiento a largo plazo. Pero no te desanimes. La mayoría de las personas con
depresión se sienten mejor con medicamentos, con psicoterapia o con ambos.

Síntomas
Si bien la depresión puede producirse solamente una vez en la vida; por lo general, las
personas tienen varios episodios de depresión. Durante estos episodios, los síntomas se
producen durante gran parte del día, casi todos los días y pueden consistir en:

 Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza

 Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca


importancia

 Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales o todas,


como las relaciones sexuales, los pasatiempos o los deportes

 Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado

 Cansancio y falta de energía, por lo que incluso las tareas pequeñas requieren un
esfuerzo mayor

 Falta de apetito y adelgazamiento, o más antojos de comida y aumento de peso

 Ansiedad, agitación o inquietud

 Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales

 Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches

 Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas

 Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas,


intentos suicidas o suicidio

 Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza

Para muchas personas con depresión, los síntomas suelen ser lo suficientemente graves
para causar problemas evidentes en las actividades cotidianas, como el trabajo, la escuela,
las actividades sociales o las relaciones con otras personas. Algunas personas pueden
sentirse infelices o tristes en general sin saber realmente porqué.
Síntomas de depresión en niños y adolescentes

Los signos y síntomas frecuentes de depresión en los niños y adolescentes son similares a
aquellos en los adultos, pero puede haber algunas diferencias.

 En los niños más pequeños, los síntomas de depresión pueden consistir en tristeza,
irritabilidad, apego, preocupación, dolores, negarse a ir a la escuela o bajo peso.

 En los adolescentes, los síntomas pueden comprender tristeza, irritabilidad, sentirse


negativo e inútil, ira, bajo rendimiento o poca asistencia a la escuela, sentirse
incomprendido y extremadamente sensible, consumir drogas de uso recreativo o
alcohol, comer o dormir demasiado, autolesionarse, perder el interés por las
actividades habituales y evitar la interacción social.

Síntomas de depresión en adultos mayores

La depresión no es una parte normal del envejecimiento, y nunca debe tomarse a la ligera.
Lamentablemente, la depresión a menudo no se diagnostica ni se trata en adultos
mayores, quienes pueden sentir reticencia a buscar ayuda. Los síntomas de la depresión
pueden ser diferentes o menos evidentes en los adultos mayores, entre ellos:

 Problemas de memoria o cambios en la personalidad

 Dolores físicos

 Fatiga, pérdida del apetito, problemas del sueño o pérdida del interés en el sexo,
que no son resultado de una enfermedad ni de un medicamento

 Querer quedarse en casa con frecuencia, en lugar de salir a socializar o hacer cosas
nuevas

 Pensamientos o sentimientos suicidas, en especial en los hombres mayores

Causas
Se desconoce la causa exacta de la depresión. Al igual que sucede con muchos trastornos
mentales, puede comprender diversos factores, como:

 Diferencias biológicas. Las personas con depresión tienen cambios físicos en el


cerebro. La importancia de estos cambios aún es incierta, pero con el tiempo
pueden ayudar a identificar las causas.
 Química del cerebro. Los neurotransmisores son sustancias químicas que se
encuentran naturalmente en el cerebro y que probablemente desempeñan un rol
en la depresión. Las investigaciones recientes indican que los cambios en la función
y el efecto de estos neurotransmisores, y cómo interactúan con los neurocircuitos
involucrados en mantener la estabilidad del estado de ánimo pueden tener un rol
importante en la depresión y su tratamiento.

 Hormonas. Es posible que los cambios en el equilibrio hormonal del cuerpo tengan
un rol al causar o desencadenar la depresión. Los cambios hormonales pueden
presentarse en el embarazo y durante las semanas o meses después del parto
(posparto), y por problemas de tiroides, menopausia u otros trastornos.

 Rasgos hereditarios. La depresión es más frecuente en las personas cuyos parientes


consanguíneos también tienen este trastorno. Los investigadores están buscando
genes que puedan intervenir en el origen de la depresión.

Factores de riesgo
Por lo general, la depresión comienza en la adolescencia o entre los veinte o treinta y
tantos años, pero puede aparecer en cualquier momento de la vida. Esta enfermedad se
les diagnostica más a las mujeres que a los hombres, pero puede ser, en parte, porque es
más probable que las primeras busquen recibir tratamiento.
Algunos de los factores que parecen aumentar el riesgo de que se manifieste o se
desencadene la depresión son:

 Ciertos rasgos de la personalidad, como tener la autoestima baja y ser demasiado


dependiente, muy autocrítico o pesimista

 Situaciones traumáticas o estresantes, como maltrato físico o abuso sexual, la


muerte o la pérdida de un ser querido, una relación difícil o problemas económicos

 Familiares consanguíneos que tienen antecedentes de depresión, trastorno bipolar,


alcoholismo o suicidio

 Ser lesbiana, gay, bisexual, transgénero o presentar variaciones en el desarrollo de


los órganos genitales que no son claramente ni masculinos ni femeninos
(intersexualidad) en un entorno que no brinda apoyo

 Antecedentes de otros trastornos de salud mental, como un trastorno de ansiedad,


de la alimentación o de estrés postraumático

 Abuso de alcohol o de drogas recreativas


 Una enfermedad grave o crónica, como cáncer, un accidente cerebrovascular, dolor
crónico o una enfermedad cardíaca

 Ciertos medicamentos, como los que se indican para la presión arterial alta o las
pastillas para dormir (habla con el médico antes de suspender la toma de cualquier
medicamento)

Complicaciones
La depresión es un trastorno grave que puede causar efectos devastadores tanto en ti
como en tus familiares. La depresión suele empeorar si no se trata y puede derivar en
problemas emocionales, de conducta y de salud que pueden afectar todos los aspectos de
tu vida.
Los ejemplos de las complicaciones relacionadas con la depresión comprenden:

 Sobrepeso u obesidad, que pueden derivar en enfermedades cardíacas o diabetes

 Dolor o enfermedad física

 Consumo inapropiado de alcohol o de drogas

 Ansiedad, trastorno de pánico y fobias sociales

 Conflictos familiares, dificultades en tus relaciones y problemas en la escuela o el


trabajo

 Aislamiento social

 Sentimientos suicidas, intentos de suicidio o suicidio

 Automutilación, como por ejemplo cortes

 Muerte prematura a raíz de enfermedades

Prevención
No existe una manera segura para evitar la depresión. Sin embargo, las siguientes
estrategias pueden ser útiles.

 Toma medidas para controlar el estrés, mejorar tu resiliencia y levantar tu


autoestima.
 Acércate a la familia y a los amigos, especialmente en momentos de crisis, para
que te ayuden a superar los malos tiempos.

 Consigue tratamiento ante el primer signo de un problema para que te ayude a


impedir que la depresión empeore.

 Considera tener tratamiento de apoyo de larga duración para que te ayude a


prevenir la reaparición de los síntomas.

Tratamiento
Los medicamentos y la psicoterapia son eficaces para la mayoría de las personas con
depresión. Tu médico de cabecera o tu psiquiatra te pueden recetar medicamentos para
aliviar los síntomas. Sin embargo, muchas personas que padecen depresión también se
benefician con ver a un psiquiatra, a un psicólogo o a otro profesional de salud mental.
Si sufres depresión grave, es posible que necesites una estancia hospitalaria o participar
en un programa de tratamiento para pacientes ambulatorios hasta que los síntomas
mejoren.

A continuación, encontrarás más detalles sobre las opciones de tratamiento para la


depresión.

Medicamentos

Se encuentran disponibles muchos tipos de antidepresivos, entre ellos, los que se


mencionan a continuación. Asegúrate de conversar con el médico o con el farmacéutico
acerca de los efectos secundarios más importantes.

 Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Al principio, los


médicos suelen recetar un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina. Estos
medicamentos se consideran más seguros y suelen causar menos efectos
secundarios molestos que otros tipos de antidepresivos. Los inhibidores selectivos
de la recaptación de serotonina son el citalopram (Celexa), el escitalopram
(Lexapro), la fluoxetina (Prozac), la paroxetina (Paxil, Pexeva), la sertralina (Zoloft) y
la vilazodona (Viibryd).

 Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina. Algunos ejemplos de


estos inhibidores son la duloxetina (Cymbalta), la venlafaxina (Effexor XR), la
desvenlafaxina (Pristiq, Khedezla) y el levomilnacipran (Fetzima).

 Antidepresivos atípicos. Estos medicamentos no se ajustan exactamente a ninguna


de las otras categorías de antidepresivos. Comprenden el bupropión (Wellbutrin XL,
Wellbutrin SR, Aplenzin y Forfivo XL), la mirtazapina (Remeron), la nefazodona, la
trazodona y la vortioxetina (Trintellix).

 Antidepresivos tricíclicos. Estos medicamentos —como la imipramina (Tofranil), la


nortriptilina (Pamelor), la amitriptilina, la doxepina, la trimipramina (Surmontil), la
desipramina (Norpramin) y la protriptilina (Vivactil)— pueden ser muy efectivos,
pero suelen causar efectos secundarios más graves que los antidepresivos más
nuevos. Por eso, no se suelen recetar, a menos que hayas probado primero un
inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina y no hayas tenido mejoras.

 Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO). Los inhibidores de la


monoaminooxidasa —como la tranilcipromina (Parnate), la fenelzina (Nardil) y la
isocarboxazida (Marplan)— suelen recetarse cuando otros medicamentos no
funcionan, ya que pueden provocar efectos secundarios graves. El uso de
inhibidores de la monoaminooxidasa requiere seguir una dieta estricta, ya que la
interacción con algunos alimentos —como ciertos quesos, pepinillos y vinos— y con
algunos medicamentos y suplementos de hierbas, puede ser peligrosa (o, incluso,
mortal). La selegilina (Emsam), inhibidor de la monoaminooxidasa nuevo que se
pega en la piel como un parche, puede causar menos efectos secundarios que otros
inhibidores de la monoaminooxidasa. Estos medicamentos no se pueden combinar
con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

 Otros medicamentos. Se pueden sumar otros medicamentos a los antidepresivos


para aumentar sus efectos. Es posible que el médico te recomiende que combines
dos antidepresivos o que agregues otro medicamento, como un estabilizador del
ánimo o un antipsicótico. También puede agregarse un medicamento estimulante o
contra la ansiedad durante un período corto.

Psicoterapia

«Psicoterapia» es un término general que se usa para aludir al tratamiento de la depresión


mediante la conversación con un profesional de salud mental acerca de la enfermedad y
de los problemas relacionados. La psicoterapia también se conoce como «terapia de
conversación» o «terapia psicológica».
Hay diferentes tipos de psicoterapias que pueden ser efectivas para tratar la depresión,
como la terapia cognitiva conductual o la terapia interpersonal. El profesional de salud
mental también podría recomendarte otros tipos de terapia. La psicoterapia te puede
ayudar con lo siguiente:

 Adaptarte a una crisis o a otras dificultades actuales

 Identificar creencias o comportamientos negativos, y reemplazarlos por otros


positivos y saludables
 Explorar tus relaciones y tus experiencias personales, y desarrollar interacciones
positivas con los demás

 Encontrar mejores modos de enfrentar y de resolver problemas

 Identificar problemas que contribuyen a causar tu depresión y cambiar los


comportamientos que la empeoran

 Recuperar el sentimiento de satisfacción y de control de tu vida, así como aliviar los


síntomas de la depresión, como la desesperanza y el enojo

 Aprender a fijar metas realistas para tu vida

 Desarrollar la capacidad de tolerar y de aceptar la angustia mediante


comportamientos más saludables

Alterna los formatos de terapia

Los formatos de las terapias para la depresión como una alternativa a las sesiones
presenciales en el consultorio están disponibles y pueden ser una opción efectiva para
algunas personas. La terapia se puede proporcionar, por ejemplo, como un programa de
computadora, mediante sesiones en línea, o con videos o cuadernos de ejercicios. Un
terapeuta puede guiar los programas o pueden ser independientes de manera parcial o
total.
Antes de que elijas una de estas opciones, analiza estos formatos con el terapeuta para
determinar si pueden ser útiles para ti. Además, pregúntale al terapeuta si te puede
recomendar alguna fuente o programa de confianza. Es posible que tu seguro no cubra
algunas opciones, y que no todos los desarrolladores y terapeutas en línea tengan las
capacitaciones y acreditaciones correctas.

Los teléfonos inteligentes y las tabletas que ofrecen aplicaciones móviles de salud, como
apoyo y educación general sobre la depresión, no sustituyen la consulta con el médico o el
terapeuta.

Tratamiento hospitalario y residencial

En algunos casos, la depresión es tan grave que se necesita una estancia hospitalaria. Esto
puede ser necesario si no te puedes cuidar solo adecuadamente o si estás en peligro
inminente de lastimarte a ti mismo o a alguien más. El tratamiento psiquiátrico en un
hospital te puede ayudar a mantenerte tranquilo y seguro hasta que mejore tu estado de
ánimo.
La hospitalización parcial o los programas de tratamiento de día también pueden ayudar a
algunas personas. Estos programas brindan el apoyo ambulatorio y la terapia necesarios
para mantener los síntomas controlados.

Otras opciones de tratamiento

Para algunas personas, se pueden recomendar otros procedimientos conocidos como


«terapias de estimulación cerebral»:

 Terapia electroconvulsiva. En la terapia electroconvulsiva, se pasan corrientes


eléctricas a través del cerebro para impactar en la función y el efecto de los
neurotransmisores del cerebro para mitigar la depresión. La terapia
electroconvulsiva se suele usar en los pacientes que no mejoran con los
medicamentos, que no pueden tomar antidepresivos por razones de salud o que
corren alto riesgo de suicidio.

 Estimulación magnética transcraneal. La estimulación magnética transcraneal


puede ser una opción para quienes no responden a los antidepresivos. Durante una
estimulación magnética transcraneal, un dispositivo colocado en el cuero cabelludo
transmite pulsos magnéticos breves para estimular las neuronas cerebrales
involucradas en la regulación del estado de ánimo y en la depresión.

ESQUIZOFRENIA
Descripción general
Los trastornos psicóticos son trastornos mentales graves que causan ideas y percepciones
anormales. Las personas con psicosis pierden el contacto con la realidad. Dos de los
síntomas principales son delirios y alucinaciones. Los delirios son falsas creencias, tales
como la idea de que alguien está en su contra o que la televisión les envía mensajes
secretos. Las alucinaciones son percepciones falsas, como escuchar, ver o sentir algo que
no existe.
La esquizofrenia es un tipo de trastorno psicótico. Quienes sufren de trastorno
bipolar también pueden tener síntomas psicóticos. Otros problemas que pueden causar
psicosis son: el alcohol y ciertos medicamentos, tumores cerebrales, infecciones del
cerebro y un ataque cerebrovascular (ACV).

La esquizofrenia es un trastorno mental grave por el cual las personas interpretan la


realidad de manera anormal. La esquizofrenia puede provocar una combinación de
alucinaciones, delirios y trastornos graves en el pensamiento y el comportamiento, que
afecta el funcionamiento diario y puede ser incapacitante.
Las personas que padecen esquizofrenia necesitan recibir tratamiento durante toda la
vida. El tratamiento temprano puede ayudar a controlar los síntomas antes de que se
desarrollen complicaciones más graves y puede mejorar el pronóstico a largo plazo.

Síntomas
La esquizofrenia incluye una variedad de problemas en los pensamientos (cognición), el
comportamiento o las emociones. Los signos y síntomas pueden variar, pero
generalmente incluyen delirios, alucinaciones o habla desorganizada, y refleja una
capacidad alterada de desempeño. Los síntomas pueden incluir lo siguiente:

 Delirios. Son creencias falsas que no se basan en la realidad. Por ejemplo, piensas
que te están lastimando o acosando, que ciertos gestos o comentarios están
dirigidos a ti, que tienes una capacidad o fama excepcional, que otra persona está
enamorada de ti o que se está por producir una catástrofe importante. Los delirios
se producen en la mayoría de las personas con esquizofrenia.

 Alucinaciones. Implican ver o escuchar cosas que no existen. Sin embargo, para la
persona con esquizofrenia, tienen toda la fuerza y el impacto de una experiencia
normal. Las alucinaciones pueden producirse en cualquiera de los sentidos, pero
escuchar voces es la alucinación más frecuente.

 Pensamiento (habla) desorganizado. El pensamiento desorganizado se infiera a


partir del habla desorganizada. La comunicación eficaz puede verse afectada, y
puede que las preguntas no estén relacionadas a las preguntas o lo estén
parcialmente. En casos poco frecuentes, el habla puede incluir la unión de palabras
sin sentido que no pueden comprenderse, lo que suele llamarse ensalada de
palabras.

 Comportamiento motriz extremamente desorganizado o anormal. Esto puede


manifestarse de diferentes maneras, desde comportamiento aniñado hasta
agitación impredecible. El comportamiento no se centra en un objetivo, por lo cual
cuesta realizar tareas. El comportamiento puede incluir resistencia a las
instrucciones, posturas inadecuadas o extrañas, una falta completa de respuesta o
movimiento inútil y excesivo.

 Síntomas negativos. Esto hace referencia a la incapacidad o capacidad reducida


para desempeñarse normalmente. Por ejemplo, la persona puede descuidar la
higiene personal o parecer falta de emociones (no hace contacto visual, no cambia
de expresiones faciales o habla en forma monótona). Además, la persona puede
perder el interés en las actividades cotidianas, retraerse socialmente o perder la
capacidad de experimentar placer.
El tipo y la gravedad de los síntomas pueden variar con el tiempo, con períodos de
empeoramiento y de desaparición de los síntomas. Algunos síntomas pueden estar
siempre presentes.

En los hombres, los síntomas de esquizofrenia generalmente comienzan entre los 20 y los
25 años. En las mujeres, los síntomas generalmente comienzan después de los 25 años. Es
poco frecuente que se diagnostique esquizofrenia en niños y muy poco frecuente en
personas mayores de 45.

Síntomas en adolescentes

Los síntomas de la esquizofrenia en adolescentes son similares a los de los adultos, pero
puede ser más difícil reconocer la afección. Esto puede deberse en parte a que algunos de
los síntomas tempranos de la esquizofrenia en adolescentes son comunes para el
desarrollo normal en los adolescentes, por ejemplo los siguientes:

 Retraerse de los amigos y la familia

 Caída en el desempeño escolar

 Trastornos del sueño

 Irritabilidad o depresión

 Falta de motivación

En comparación con los síntomas de la esquizofrenia en adultos, en los adolescentes


sucede lo siguiente:

 Tienen menos probabilidad de tener delirios

 Tienen más probabilidad de tener alucinaciones visuales

Causas
No se conocen las causas de la esquizofrenia, pero los investigadores piensan que la
combinación de la genética, la química del cerebro y el ambiente contribuye al desarrollo
de este trastorno.
Los problemas con ciertos químicos del cerebro que se producen naturalmente, como los
neurotransmisores llamados dopamina y glutamato, pueden contribuir a la esquizofrenia.
Los estudios de imágenes cerebrales muestran las diferencias en la estructura del cerebro
y el sistema nervioso central de las personas con esquizofrenia. Si bien los investigadores
no están seguros de la importancia de estos cambios, estos indican que la esquizofrenia es
una enfermedad mental.

Factores de riesgo
Si bien se desconoce la causa precisa de la esquizofrenia, ciertos factores parecen
aumentar el riesgo de desarrollar o desencadenar la esquizofrenia, incluidos los
siguientes:

 Tener antecedentes familiares de esquizofrenia

 Aumento de la activación del sistema inmunitario, como por ejemplo, a causa de


una inflamación o de enfermedades autoinmunitarias

 Edad adulta avanzada del padre

 Algunas complicaciones del embarazo y del nacimiento, como la desnutrición o la


exposición a toxinas o virus que pueden impactar en el desarrollo del cerebro

 Tomar drogas que alteran la mente (psicoactivas o psicotrópicas) durante la


adolescencia y la juventud

Complicaciones
Si no se trata, la esquizofrenia puede generar graves problemas que afectan todas las
áreas de la vida. Las complicaciones provocadas por la esquizofrenia o que se relacionan
con esta incluyen las siguientes:

 Suicidio, intentos de suicidio o ideación suicida

 Autolesión

 Trastornos de ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

 Depresión

 Consumo abusivo de alcohol u otras drogas, incluido el tabaco

 Imposibilidad de trabajar o asistir a la escuela

 Problemas económicos y legales, y falta de vivienda

 Aislamiento social
 Problemas médicos y de salud

 Victimizarse

 Conducta agresiva, aunque es poco frecuente

Prevención
No hay una manera segura de prevenir la esquizofrenia; sin embargo, seguir el plan de
tratamiento puede ayudar a prevenir las recaídas o el empeoramiento de los síntomas.
Además, los investigadores esperan que, al obtener mayor información sobre los factores
de riesgo de la esquizofrenia, se puedan generar un diagnóstico y un tratamiento más
rápidos.

Tratamiento
La esquizofrenia requiere tratamiento de por vida, incluso si los síntomas desaparecen. El
tratamiento con medicamentos y terapia psicosocial puede ayudar a controlar la
enfermedad. En algunos casos, puede ser necesaria una internación.
Por lo general, un psiquiatra con experiencia en esquizofrenia guía el tratamiento. El
equipo de tratamiento también puede incluir un psicólogo, un asistente social, personal
de enfermería psiquiátrica y, posiblemente, un encargado del caso para coordinar la
atención. El abordaje de equipo completo puede estar disponible en clínicas con pericia en
el tratamiento de la esquizofrenia.

Medicamentos

Los medicamentos son la base del tratamiento de la esquizofrenia; los antipsicóticos son
los que se recetan con más frecuencia. Estos medicamentos controlan los síntomas al
actuar sobre la dopamina, un neurotransmisor cerebral.
El objetivo del tratamiento con antipsicóticos es controlar los signos y síntomas de manera
eficaz con la dosis más baja posible. El psiquiatra puede probar diferentes medicamentos,
distintas dosis o combinaciones con el correr del tiempo a fin de lograr el resultado
deseado. Otros medicamentos, como los antidepresivos y los ansiolíticos, también pueden
resultar útiles. Pueden pasar varias semanas hasta observar la mejora de los síntomas.

Es posible que las personas que sufren de esquizofrenia se nieguen a tomar los
medicamentos para tratar esta enfermedad, ya que pueden provocar efectos secundarios
graves. La voluntad de cooperar con el tratamiento puede incidir en el medicamento que
se receta. Por ejemplo, alguien que se resiste a tomar medicamentos constantemente
quizás necesite inyecciones en lugar de comprimidos.
Pregúntale al médico sobre los beneficios y los efectos secundarios de todos los
medicamentos que te receten.

Antipsicóticos de segunda generación

Estos medicamentos nuevos de segunda generación suelen preferirse porque tienen


menor riesgo de efectos secundarios graves que los antipsicóticos de primera generación.
Los antipsicóticos de segunda generación incluyen los siguientes:

 Aripiprazol (Abilify)

 Asenapina (Saphris)

 Brexpiprazol (Rexulti)

 Cariprazina (Vraylar)

 Clozapina (Clozaril)

 Iloperidona (Fanapt)

 Lurasidona (Latuda)

 Olanzapina (Zyprexa)

 Paliperidona (Invega)

 Quetiapina (Seroquel)

 Risperidona (Risperdal)

 Ziprasidona (Geodon)

Antipsicóticos de primera generación

Estos antipsicóticos de primera generación tienen efectos secundarios frecuentes y


potencialmente significativos, entre ellos, la posibilidad de desarrollar un trastorno del
movimiento (discinesia tardía), que puede o no ser reversible. Los antipsicóticos de
primera generación incluyen los siguientes:

 Clorpromazina

 Flufenazina

 Haloperidol
 Perfenazina

Estos antipsicóticos suelen ser más económicos que los antipsicóticos de segunda
generación, en especial, las versiones genéricas, lo que puede ser un factor de decisión
importante cuando se necesita un tratamiento a largo plazo.

Intervenciones psicosociales

Una vez que la psicosis desaparece, además de continuar tomando los medicamentos, son
importantes las intervenciones psicológicas y sociales (psicosociales). Estas pueden incluir
las siguientes:

 Terapia individual. La psicoterapia puede ayudarte a normalizar los patrones de


pensamientos. Además, aprender a sobrellevar el estrés y a identificar los signos
tempranos de recaída puede ayudar a las personas con esquizofrenia a controlar su
enfermedad.

 Entrenamiento para las habilidades sociales. Este se centra en mejorar la


comunicación y las interacciones sociales, y mejorar la capacidad de participar en
actividades cotidianas.

 Terapia familiar. Brinda apoyo e información a las familias que hacen frente a la
esquizofrenia.

 Rehabilitación vocacional y empleo con apoyo. Esto se centra en ayudar a las


personas con esquizofrenia a prepararse para un trabajo, buscar trabajo y
mantenerlo.

La mayoría de las personas con esquizofrenia necesitan algún tipo de apoyo diario.
Muchas comunidades tienen programas para ayudar a personas con esquizofrenia con
temas relacionados con trabajo, vivienda, grupos de autoayuda y situaciones de crisis. Un
encargado del caso o alguien del equipo de tratamiento pueden ayudarte a encontrar
recursos. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con esquizofrenia
pueden controlar su enfermedad.

Hospitalización

Durante los períodos de crisis o de síntomas graves, es posible que se requiera hospitalizar
al paciente para garantizar seguridad, alimentación correcta, horas de sueño adecuadas e
higiene básica.

Terapia electroconvulsiva
En el caso de los adultos con esquizofrenia que no responden a la terapia farmacológica, la
terapia electroconvulsiva podría ser una opción. La terapia electroconvulsiva podría ser
útil para las personas que también tienen depresión.

TRASTORNO BIPOLAR

Descripción general
El trastorno bipolar, antes denominado «depresión maníaca», es una enfermedad mental
que causa cambios extremos en el estado de ánimo que comprenden altos emocionales
(manía o hipomanía) y bajos emocionales (depresión).

Cuando te deprimes, puedes sentirte triste o desesperanzado y perder el interés o el


placer en la mayoría de las actividades. Cuando tu estado de ánimo cambia a manía o
hipomanía (menos extrema que la manía), es posible que te sientas eufórico, lleno de
energía o inusualmente irritable. Estos cambios en el estado de ánimo pueden afectar el
sueño, la energía, el nivel de actividad, el juicio, el comportamiento y la capacidad de
pensar con claridad.

Los episodios de cambios en el estado de ánimo pueden ocurrir en raras ocasiones o


muchas veces por año. Aunque la mayoría de las personas presenten síntomas
emocionales entre los episodios, es posible que algunas no presenten ninguno.

Aunque el trastorno bipolar es una afección de por vida, puedes controlar los cambios en
el estado de ánimo y otros síntomas siguiendo un plan de tratamiento. En la mayoría de
los casos, el trastorno bipolar se trata con medicamentos y apoyo psicológico
(psicoterapia).

Síntomas
Existen distintos tipos de trastorno bipolar y de trastornos relacionados. Estos pueden
consistir en manía o hipomanía y depresión. Los síntomas pueden causar cambios
impredecibles en el estado de ánimo y el comportamiento, lo cual da como resultado un
gran sufrimiento e importantes dificultades en la vida.
 Trastorno bipolar I. Has sufrido al menos un episodio maníaco que puede estar
precedido o seguido de un episodio hipomaníaco o un episodio depresivo mayor. En
algunos casos, la manía puede provocar una desconexión de la realidad (psicosis).

 Trastorno bipolar II. Has sufrido, al menos, un episodio depresivo mayor y, como
mínimo, un episodio hipomaníaco, pero nunca tuviste un episodio maníaco.

 Trastorno ciclotímico. Has tenido durante al menos dos años —o un año en el caso
de niños y adolescentes— muchos períodos con síntomas de hipomanía y períodos
con síntomas depresivos (aunque menos graves que la depresión mayor).

 Otros tipos. Estos comprenden, por ejemplo, el trastorno bipolar y los trastornos
relacionados inducidos por ciertos medicamentos o bebidas alcohólicas, o debidos a
una enfermedad, como la enfermedad de Cushing, la esclerosis múltiple o un
accidente cerebrovascular.

El trastorno bipolar II no es una forma más leve de trastorno bipolar I, sino un diagnóstico
diferente. Mientras que los episodios maníacos del trastorno bipolar I pueden ser graves y
peligrosos, las personas que tienen trastorno bipolar II pueden estar deprimidas durante
períodos más largos, lo cual puede causar un deterioro importante.

Si bien el trastorno bipolar puede aparecer a cualquier edad, generalmente se diagnostica


en la adolescencia o poco después de los 20 años. Los síntomas pueden variar de una
persona a otra y pueden cambiar con el paso del tiempo.

Manía e hipomanía

La manía y la hipomanía son dos tipos diferentes de episodios, pero tienen los mismos
síntomas. La manía es más grave que la hipomanía y causa problemas más notorios en el
trabajo, la escuela y las actividades sociales, así como dificultades en las relaciones.
Además, la manía puede provocar una desconexión de la realidad (psicosis) y requerir
hospitalización.

Tanto los episodios maníacos como los hipomaníacos comprenden tres o más de los
siguientes síntomas:

 Episodios anormales de optimismo, nerviosismo o tensión

 Aumento de actividad, energía o agitación

 Sensación exagerada de bienestar y confianza en sí mismo (euforia)

 Menor necesidad de dormir

 Locuacidad inusual
 Frenesí de ideas

 Distracción

 Tomar malas decisiones, como hacer compras compulsivas, tener prácticas sexuales
riesgosas o hacer inversiones absurdas

Episodio depresivo mayor

Un episodio depresivo mayor consiste en síntomas que son lo suficientemente graves para
causar dificultades evidentes en las actividades cotidianas, como el trabajo, la escuela, las
actividades sociales o las relaciones. Un episodio comprende cinco o más de los siguientes
síntomas:

 Estado anímico depresivo, como sentirse triste, vacío, desesperanzado o tener


ganas de llorar (en niños y adolescentes, el estado anímico depresivo puede
manifestarse como irritabilidad)

 Marcada pérdida del interés o de la capacidad para sentir placer en todas —o en


casi todas— las actividades

 Adelgazamiento importante sin hacer dieta, aumento de peso, o disminución o


aumento del apetito (en niños, la imposibilidad para aumentar de peso según lo
esperado puede ser un signo de depresión)

 Insomnio o dormir demasiado

 Agitación o comportamiento más lento

 Fatiga o pérdida de la energía

 Sentimientos de inutilidad, o culpa excesiva o inadecuada

 Disminución de la capacidad para pensar o para concentrarse, o indecisión

 Pensar en el suicidio, planificarlo o intentarlo

Otras características del trastorno bipolar

Los signos y síntomas del trastorno bipolar I y II pueden comprender otras características,
como depresión ansiosa, melancolía, psicosis u otros. De acuerdo con el momento en que
ocurren los síntomas, estos pueden tener etiquetas de diagnóstico tales como «de ciclos
rápidos» o «mixtos». Asimismo, los síntomas del trastorno bipolar pueden presentarse
durante el embarazo o cambiar de acuerdo con las estaciones del año.

Síntomas en niños y en adolescentes

Los síntomas de trastorno bipolar pueden ser difíciles de identificar en niños y en


adolescentes. Con frecuencia es difícil poder decir si esos altibajos son normales, si son el
resultado de estrés o de un trauma, o señales de un problema de salud mental en lugar de
trastorno bipolar.

Los niños y los adolescentes pueden tener episodios diferentes de trastorno depresivo
mayor o de manía o hipomanía; sin embargo, el patrón puede apartarse del de los adultos
con trastorno bipolar. Y los estados de ánimo pueden cambiar con rapidez durante los
episodios. Es posible que algunos niños tengan, entre los episodios, períodos en los que
no presenten síntomas relacionados con el estado de ánimo.

Los signos más notables de trastorno bipolar en niños y en adolescentes pueden


comprender cambios importantes en el estado de ánimo que se diferencian de sus
cambios anímicos habituales.

Causas
Se desconoce la causa exacta del trastorno bipolar, pero este puede implicar varios
factores, entre ellos:

 Diferencias biológicas. Las personas con trastorno bipolar tienen cambios físicos en
el cerebro. La importancia de estos cambios aún es incierta, pero con el tiempo
puede ayudar a identificar las causas.

 Genética. El trastorno bipolar es más frecuente en personas que tienen un familiar


de primer grado (como hermanos o padres) con esta enfermedad. Los
investigadores están buscando genes que puedan intervenir en el origen del
trastorno bipolar.

Factores de riesgo
Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer trastorno bipolar o que pueden
actuar como desencadenantes del primer episodio son:

 Tener un pariente consanguíneo (como padre o hermano) con trastorno bipolar


 Períodos de mucho estrés, como la muerte de un ser querido u otras experiencias
traumáticas

 Abuso de alcohol o de drogas

Complicaciones
Si no se trata, el trastorno bipolar puede provocar problemas graves que afectan todos los
aspectos de la vida, como:

 Problemas relacionados con el consumo de alcohol y de drogas

 Suicidio o intentos de suicidio

 Problemas legales o financieros

 Relaciones dañadas

 Desempeño deficiente en el trabajo o en la escuela

Afecciones simultáneas

Si padeces trastorno bipolar, es posible que también tengas otra afección que se deba
tratar junto con este trastorno. Algunas afecciones pueden empeorar los síntomas del
trastorno bipolar o hacer que el tratamiento tenga menos éxito. Por ejemplo:

 Trastornos de ansiedad

 Trastornos de la alimentación

 Trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

 Problemas de drogas o alcohol

 Problemas de salud física, como enfermedades cardíacas, problemas de tiroides,


dolores de cabeza u obesidad

Prevención
No existe una forma de prevenir el trastorno bipolar. Sin embargo, recibir tratamiento tan
pronto aparecen los primeros signos de un trastorno de salud mental puede ayudar a
evitar que el trastorno bipolar u otras enfermedades de salud mental empeoren.

Si te han diagnosticado trastorno bipolar, algunas estrategias pueden ayudarte a evitar


que los síntomas leves se conviertan en episodios maníacos o depresivos completos:

 Presta atención a las señales de advertencia. Tratar los síntomas de forma


temprana puede evitar que los episodios empeoren. Es posible que hayas
identificado un patrón en los episodios bipolares y qué es lo que los desencadena. Si
sientes que estás a punto de entrar en un episodio maníaco o depresivo, llama a tu
médico. Pídeles a tus familiares o amigos que también estén atentos a las señales
de advertencia.

 Evita las drogas y el alcohol. El consumo de alcohol o drogas recreativas puede


empeorar los síntomas y aumentar las probabilidades de que regresen.

 Toma tus medicamentos exactamente como se te indicó. Es posible que te sientas


tentado a suspender el tratamiento: no lo hagas. Si dejas de tomar el medicamento
o reduces la dosis por tu cuenta, es posible que sufras efectos de abstinencia o que
los síntomas empeoren o regresen.

Tratamiento
La mejor persona para guiar el tratamiento es un médico especializado en diagnosticar y
tratar enfermedades mentales (psiquiatra) que esté capacitado en el tratamiento del
trastorno bipolar y otros trastornos relacionados. Es posible que cuentes con un equipo de
tratamiento que también conste de un psicólogo, un asistente social y un enfermero
psiquiátrico.

El trastorno bipolar es una afección de por vida. El tratamiento está dirigido a controlar los
síntomas. De acuerdo con tus necesidades, el tratamiento puede comprender:

 Medicamentos. A menudo, deberás comenzar a tomar medicamentos para


equilibrar de inmediato tus estados de ánimo.

 Tratamiento continuo. El trastorno bipolar requiere tratamiento con medicamentos


de por vida, incluso durante los períodos en los que te sientas mejor. Aquellas
personas que se saltean el tratamiento de mantenimiento tienen un mayor riesgo
de que reaparezcan los síntomas o de que los cambios menores en su estado de
ánimo se conviertan en episodios completos de manía o de depresión.

 Programas de tratamiento de día. Es posible que el médico recomiende un


programa de tratamiento de día. Estos programas brindan el apoyo y la terapia que
necesitas mientras mantienes los síntomas bajo control.
 Tratamiento del abuso de sustancias. Si tienes problemas de consumo de alcohol o
drogas, también necesitarás un tratamiento para el abuso de sustancias. De lo
contrario, puede que sea difícil controlar el trastorno bipolar.

 Hospitalización. El médico puede recomendar la hospitalización si estás teniendo


comportamientos peligrosos, si tienes pensamientos de suicidio o si te sientes
desconectado de la realidad (en estado psicótico). Recibir tratamiento psiquiátrico
en un hospital puede ayudarte a mantenerte calmado y seguro, así como también
puede estabilizar tu estado de ánimo, ya sea que estés teniendo un episodio
maníaco o depresivo mayor.

Los tratamientos principales para el trastorno bipolar consisten en medicamentos y


terapia psicológica (psicoterapia) para controlar los síntomas, y pueden comprender
grupos de apoyo y de educación.

Medicamentos

Se utiliza una serie de medicamentos para tratar el trastorno bipolar. Los tipos y las dosis
de medicamentos se recetan según los síntomas en particular.

Los medicamentos pueden comprender:

 Estabilizadores del estado de ánimo. Generalmente, necesitarás tomar


medicamentos estabilizadores del estado de ánimo para controlar los episodios
maníacos o hipomaníacos. Los ejemplos de estabilizadores del estado de ánimo
comprenden el litio (Lithobid), el ácido valproico (Depakene), el divalproato sódico
(Depakote), la carbamazepina (Tegretol, Equetro u otros) y la lamotrigina (Lamictal).

 Antipsicóticos. Si persisten los síntomas de depresión o manía a pesar del


tratamiento con otros medicamentos, puede resultar útil añadir un medicamento
antipsicótico como olanzapina (Zyprexa), risperidona (Risperdal), quetiapina
(Seroquel), aripiprazol (Abilify), ziprasidona (Geodon), lurasidona (Latuda) o
asenapina (Saphris). El médico puede recetarte algunos de estos medicamentos
solos o junto con un estabilizador del estado de ánimo.

 Antidepresivos. El médico puede añadir un antidepresivo para ayudar a controlar la


depresión. Debido a que, en ocasiones, los antidepresivos pueden desencadenar un
episodio maníaco, por lo general, se recetan junto con un estabilizador del estado
de ánimo o un antipsicótico.

 Antidepresivo-antipsicótico. El medicamento Symbyax combina el antidepresivo


fluoxetina y el antipsicótico olanzapina. Funciona como tratamiento contra la
depresión y como un estabilizador del estado de ánimo.
 Medicamentos para la ansiedad. Las benzodiacepinas pueden ayudar con la
ansiedad y mejorar el sueño, pero suelen utilizarse a corto plazo.

Encontrar el medicamento adecuado

Encontrar los medicamentos adecuados para ti probablemente requiera un poco de


prueba y error. Si alguno no funciona contigo, hay otros que puedes probar.

Este proceso requiere paciencia, ya que algunos medicamentos tardan de semanas a


meses en hacer efecto por completo. Por lo general, solo se modifica un medicamento por
vez, para que el médico pueda identificar cuáles son aquellos que alivian los síntomas con
la menor cantidad de efectos secundarios molestos. Quizás también sea necesario ajustar
los medicamentos a medida que cambian los síntomas.

Efectos secundarios

Por lo general, los efectos secundarios leves mejoran a medida que se hallan los
medicamentos indicados y las mejores dosis para ti, y tu cuerpo se adapta a la medicación.
Habla con el médico o el profesional de salud mental si tienes efectos secundarios
molestos.

No hagas ningún cambio ni dejes de tomar los medicamentos. Si dejas de tomar los
medicamentos, es posible que sufras efectos de abstinencia o que los síntomas empeoren
o regresen. Esto puede causar mucha depresión, pensamientos suicidas o un episodio
maníaco o hipomaníaco. Si crees que necesitas hacer un cambio, llama a tu médico.

Medicamentos y embarazo

Existen varios medicamentos para el trastorno bipolar que pueden asociarse a defectos de
nacimiento y que pueden pasar al bebé a través de la leche materna. Hay ciertos
medicamentos, como ácido valproico y divalproato sódico, que no deben consumirse
durante el embarazo. Además, los medicamentos anticonceptivos pueden perder
efectividad cuando se toman junto con ciertos tipos de medicamentos para el trastorno
bipolar.

Si es posible, habla con el médico acerca de las opciones de tratamiento antes de quedar
embarazada. Si tomas medicamentos para tratar el trastorno bipolar y crees que puedes
estar embarazada, habla con el médico de inmediato.

Psicoterapia
La psicoterapia es una parte fundamental del tratamiento para el trastorno bipolar y
puede realizarse en forma individual, familiar o grupal. Existen varios tipos de terapias que
pueden ayudar. Estas comprenden las siguientes:

 Terapia interpersonal y de ritmo social. La terapia interpersonal y de ritmo social se


centra en la estabilización de los ritmos diarios, como dormir, despertarse y comer.
Una rutina regular permite controlar mejor el estado de ánimo. Las personas con
trastorno bipolar pueden beneficiarse si establecen una rutina diaria de sueño,
dieta y ejercicio.

 Terapia cognitiva conductual. La atención se centra en identificar creencias y


comportamientos negativos y poco saludables, y reemplazarlos por otros que sean
positivos y saludables. La terapia cognitiva conductual puede ayudar a identificar
qué desencadena los episodios bipolares. También aprendes estrategias eficaces
para controlar el estrés y enfrentar situaciones angustiantes.

 Psicoeducación. Obtener información sobre el trastorno bipolar (psicoeducación)


puede ayudarlos a ti y a tus seres queridos a comprender esta enfermedad.
Informarse sobre lo que sucede puede ayudar a obtener el mejor apoyo, a
identificar problemas, a elaborar un plan para prevenir recaídas y a respetar el
tratamiento.

 Terapia centrada en la familia. El apoyo familiar y la comunicación pueden


ayudarte a respetar el plan de tratamiento y pueden servir para que tú y tus seres
queridos reconozcan y controlen los signos de advertencia de los cambios en el
estado de ánimo.

Otras opciones de tratamiento

Según tus necesidades, pueden añadirse otros tratamientos a la terapia para la depresión.

Durante la terapia electroconvulsiva, se aplican corrientes eléctricas a través del cerebro


para desencadenar a propósito una breve convulsión. Al parecer, la terapia
electroconvulsiva provoca cambios en la química del cerebro que pueden revertir los
síntomas de algunas enfermedades mentales. La terapia electroconvulsiva puede ser una
opción de tratamiento para el trastorno bipolar si no mejoras con los medicamentos, si no
puedes tomar antidepresivos por razones de salud, como un embarazo, o si corres un alto
riesgo de suicidarte.

Se está investigando la estimulación magnética transcraneal como opción para quienes no


responden a los antidepresivos.
Tratamiento en niños y adolescentes

Por lo general, los tratamientos para niños y adolescentes se deciden de acuerdo con el
caso, según los síntomas, los efectos secundarios de los medicamentos y otros factores.
Generalmente, los tratamientos comprenden:

 Medicamentos. Por lo general, a los niños y adolescentes con trastorno bipolar se


les recetan los mismos tipos de medicamentos que a los adultos. Existen menos
investigaciones sobre la seguridad y la eficacia de los medicamentos para el
trastorno bipolar en niños con respecto al trastorno bipolar en adultos, por lo que
las decisiones de tratamiento se suelen basar en las investigaciones sobre este
trastorno en los adultos.

 Psicoterapia. La terapia inicial y a largo plazo puede ayudar a evitar que regresen
los síntomas. La psicoterapia puede ayudar a los niños y a los adolescentes a vivir
con sus rutinas, desarrollar la capacidad de enfrentar desafíos o situaciones,
abordar dificultades de aprendizaje, resolver problemas sociales, y fortalecer la
comunicación y los lazos familiares. Y, si es necesario, puede ayudar a tratar los
problemas de abuso de sustancias que son frecuentes en niños mayores y
adolescentes con trastorno bipolar.

 Psicoeducación. La psicoeducación puede consistir en conocer los síntomas del


trastorno bipolar y la manera en que difieren de la conducta relacionada con la
edad de desarrollo de tu hijo, la situación y la conducta cultural adecuada.
Comprender el trastorno bipolar también puede ayudarte a brindarle apoyo a tu
hijo.

 Apoyo. El trabajo conjunto con maestros y terapeutas escolares y el apoyo de


familiares y amigos puede ser útil para identificar los servicios necesarios y lograr el
éxito.

TRASTORNO POR CONSUMO DE ALCOHOL


Descripción general
El trastorno por consumo de alcohol (que incluye un grado que, a veces, se denomina
«alcoholismo») es un patrón de consumo de alcohol que comprende problemas para
controlar tu consumo, situaciones en las que te sientes preocupado por el alcohol, el
consumo continuo de este aun cuando te cause problemas, la necesidad de tener que
beber más para lograr el mismo efecto o la presencia de síntomas de abstinencia cuando
disminuyes o suspendes rápidamente el consumo.
El consumo no saludable de alcohol comprende todo consumo de alcohol que pone en
riesgo tu salud o tu seguridad, o que provoca otros problemas relacionados. También
incluye el consumo muy elevado de alcohol, un patrón de consumo de alcohol por el cual
un hombre consume cinco o más bebidas en dos horas, o una mujer ingiere, al menos,
cuatro bebidas en dos horas. El consumo muy elevado de alcohol provoca riesgos
significativos para la salud y para la seguridad.

Si tu patrón de consumo de alcohol te produce una gran angustia reiterada y problemas


para desenvolverte en la vida diaria, es probable que padezcas el trastorno por consumo
de alcohol. Puede oscilar entre leve y grave. Sin embargo, incluso un trastorno leve puede
intensificarse y dar lugar a problemas graves, por lo que el tratamiento temprano es
importante.

Síntomas
El trastorno por consumo de alcohol puede ser leve, moderado o grave, según la cantidad
de síntomas que presentes. Entre los signos y síntomas pueden encontrarse los siguientes:

 Incapacidad para limitar la cantidad de alcohol que consumes

 Deseo o intentos fallidos de reducir la cantidad de alcohol que consumes

 Pérdida de mucho tiempo bebiendo u obteniendo el alcohol, o recuperándote de su


consumo

 Deseo fuerte o necesidad de beber alcohol

 Incumplimiento de obligaciones importantes en el trabajo, la escuela o el hogar


debido al consumo reiterado de alcohol

 Consumo continuo de alcohol incluso cuando sabes que esto causa problemas
físicos, sociales o interpersonales

 Abandono o reducción de actividades sociales o laborales y pasatiempos

 Consumo de alcohol en situaciones donde no es seguro, como al conducir o nadar

 Desarrollo de tolerancia al alcohol, de manera que necesitas más cantidad para


sentir su efecto o tienes un efecto reducido por la misma cantidad

 Presencia de síntomas de abstinencia, como náuseas, sudoración y temblores,


cuando no bebes, o beber para evitar estos síntomas
El trastorno por consumo de alcohol puede incluir períodos de intoxicación por alcohol y
síntomas de abstinencia.

 La intoxicación por alcohol se genera a medida que aumenta la cantidad de alcohol


en el torrente sanguíneo. Mayor la concentración de alcohol en sangre, mayor el
deterioro en tu organismo. La intoxicación por alcohol causa problemas de
conducta y cambios mentales. Estos pueden incluir comportamiento inadecuado,
estados de ánimo inestables, alteración de la capacidad de juicio, dificultad para
hablar, problemas de atención o memoria y mala coordinación. También puedes
tener períodos denominados “apagones”, donde no recuerdas los hechos. Los
niveles muy altos de alcohol en sangre pueden provocar un coma o incluso la
muerte.

 La abstinencia al alcohol puede suceder cuando el consumo de alcohol ha sido


intenso y prolongado y luego se suspende o reduce considerablemente. Puede
suceder en el plazo de varias horas o hasta cuatro o cinco días después. Los signos y
síntomas consisten en sudoración, aceleración de los latidos del corazón, temblores
en las manos, problemas para dormir, náuseas y vómitos, alucinaciones, inquietud y
nerviosismo, ansiedad y, a veces, convulsiones. Los síntomas pueden ser lo
suficientemente graves como para afectar tu desempeño en el trabajo o en
situaciones sociales.

¿Qué se considera un trago?

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism define un trago normal como
cualquiera de los siguientes:

 12 onzas (355 mililitros) de cerveza común (aproximadamente 5 por ciento de


alcohol)

 Entre 8 y 9 onzas (de 237 a 266 mililitros) de licor de malta (aproximadamente 7 por
ciento de alcohol)

 5 onzas (148 mililitros) de vino (aproximadamente 12 por ciento de alcohol)

 1.5 onzas (44 mililitros) de licor fuerte con 80 por ciento de graduación alcohólica
(aproximadamente 40 por ciento de alcohol)

Causas
Los factores genéticos, psicológicos, sociales y ambientales pueden influir sobre la manera
en que el alcohol afecta tu organismo y tu conducta. Hay teorías que sugieren que en
algunas personas el alcohol tiene un impacto diferente y más fuerte que puede causar
trastornos relacionados con el consumo de alcohol.

Con el paso del tiempo, tomar demasiado alcohol puede cambiar el funcionamiento
normal de algunas áreas del cerebro asociadas con la experiencia de placer, el
razonamiento y la capacidad de controlar tu conducta. Eso podría ocasionar un fuerte
deseo de tomar alcohol para intentar recuperar los sentimientos positivos o disminuir los
negativos.

Factores de riesgo
El consumo de alcohol puede comenzar en la adolescencia, pero el trastorno por consumo
de alcohol se manifiesta con mayor frecuencia entre los 20 y los 40 años, aunque puede
presentarse a cualquier edad.

 Consumo constante a lo largo del tiempo. El consumo excesivo frecuente durante


un período prolongado o el consumo compulsivo frecuente pueden ocasionar
problemas relacionados con el alcohol o trastorno por consumo de alcohol.

 Comenzar a una edad temprana. Las personas que comienzan a beber,


especialmente de manera compulsiva, a una edad temprana tienen un mayor riesgo
de padecer trastorno por consumo de alcohol.

 Antecedentes familiares. El riesgo de padecer trastorno por consumo de alcohol es


mayor en las personas que tienen un padre u otro familiar cercano con problemas
con el alcohol. Esto puede verse influenciado por factores genéticos.

 Depresión y otros problemas mentales. Es frecuente que las personas con


trastornos mentales, como ansiedad, depresión, esquizofrenia o trastorno bipolar,
tengan problemas con el alcohol u otras sustancias.

 Antecedentes de trauma. Las personas con antecedentes de problemas


emocionales u otros traumas tienen un mayor riesgo de padecer trastorno por
consumo de alcohol.

 Cirugía bariátrica. Algunos estudios de investigación indican que someterse a una


cirugía bariátrica puede aumentar el riesgo de padecer trastorno por consumo de
alcohol o de tener una recidiva después de recuperarse de este trastorno.

 Factores sociales y culturales. Tener amigos o una pareja que beben con
regularidad podría aumentar el riesgo de padecer trastorno por consumo de
alcohol. La manera atractiva en la que a veces el consumo de alcohol se presenta en
los medios de comunicación también puede transmitir el mensaje de que beber
mucho está bien. En el caso de los jóvenes, la influencia de los padres, compañeros
y otros modelos a seguir puede afectar el riesgo.
Complicaciones
El alcohol deprime el sistema nervioso central. En algunas personas, la reacción inicial
puede ser la estimulación. Sin embargo, a medida que sigues bebiendo, te vas sedando.

La ingesta excesiva de alcohol te afecta en el habla, la coordinación muscular y los centros


vitales del cerebro. Una borrachera excesiva puede, incluso, provocar un coma
potencialmente fatal o la muerte. Esto es particularmente preocupante si tomas ciertos
medicamentos que también deprimen el funcionamiento del cerebro.

Impacto en la seguridad

Consumir bebidas alcohólicas en exceso puede reducir las habilidades de razonamiento y


disminuir las inhibiciones, lo que da lugar a decisiones erróneas y a situaciones o
comportamientos peligrosos, como los siguientes:

 Accidentes automovilísticos y otros tipos de lesiones accidentales, como ahogarse

 Problemas en las relaciones

 Un desempeño deficiente en el trabajo o en la escuela

 Mayor probabilidad de cometer delitos violentos o de ser víctima de un delito

 Problemas legales, laborales o económicos

 Problemas con el consumo de otras sustancias

 Participación en relaciones sexuales riesgosas y sin protección, o ser víctima de


abuso sexual o de violación

 Mayor riesgo de intentar suicidarse o de realmente hacerlo

Efectos sobre tu salud

Beber demasiado alcohol en una sola ocasión o a lo largo del tiempo puede ocasionar
problemas de salud, como los que se nombran a continuación:

 Enfermedad hepática. El consumo elevado de alcohol puede aumentar la grasa en


el hígado (esteatosis hepática), producir inflamación del hígado (hepatitis
alcohólica) y, a lo largo del tiempo, ocasiona la formación de cicatrices y la
destrucción irreversible del tejido hepático (cirrosis).
 Problemas digestivos. El consumo elevado de alcohol puede provocar la
inflamación de la pared que recubre al estómago (gastritis), así como úlceras
estomacales y esofágicas. También puede interferir con la absorción de vitaminas B
y otros nutrientes. El consumo elevado de alcohol puede dañar el páncreas o
producir inflamación del páncreas (pancreatitis).

 Problemas del corazón. El consumo excesivo de alcohol puede ocasionar presión


arterial alta y aumenta el riesgo de padecer cardiomegalia, insuficiencia cardíaca o
ataque cardíaco. Incluso un solo consumo excesivo de alcohol puede causar una
arritmia cardíaca seria llamada fibrilación auricular.

 Complicaciones de la diabetes. El alcohol afecta la liberación de glucosa del hígado


y puede incrementar el riesgo de tener niveles bajos de azúcar en sangre
(hipoglucemia). Esto es peligroso si tienes diabetes y te inyectas insulina para bajar
el nivel de azúcar en sangre.

 Problemas con la actividad sexual y la menstruación. El consumo excesivo de


alcohol puede provocar disfunción eréctil en los hombres. En las mujeres, puede
interrumpir la menstruación.

 Problemas en la vista. Con el tiempo, el consumo excesivo de alcohol puede


provocar un movimiento ocular involuntario y rápido (nistagmo), así como debilidad
y parálisis de los músculos oculares, debido a una deficiencia de la vitamina B1
(tiamina). Si no se trata rápidamente, una deficiencia de tiamina también puede
estar asociada con otros cambios cerebrales, como la demencia irreversible.

 Anomalías congénitas. El consumo de alcohol durante el embarazo puede provocar


un aborto espontáneo. También puede provocar síndrome alcohólico fetal, por lo
que se da a luz a un niño con problemas físicos y de desarrollo que padecerá
durante toda su vida.

 Daño en los huesos. El alcohol puede afectar la producción de masa ósea. Esta
disminución de la masa ósea puede causar un adelgazamiento de los huesos
(osteoporosis) y un mayor riesgo de sufrir fracturas. El alcohol también puede dañar
la médula ósea, encargada de producir los glóbulos de la sangre. Es posible que esto
provoque un recuento de plaquetas bajo, lo que puede ocasionar hematomas y
sangrado.

 Complicaciones neurológicas. El consumo excesivo de alcohol puede afectar el


sistema nervioso, lo que provoca entumecimiento y dolor en las manos y en los
pies, trastornos del pensamiento, demencia y pérdida de la memoria a corto plazo.

 Sistema inmunitario debilitado. El uso excesivo de alcohol puede dificultar la


resistencia del cuerpo a las enfermedades, lo que incrementa el riesgo de sufrir
diversas enfermedades, en especial, la neumonía.
 Aumento del riesgo de padecer cáncer. El consumo excesivo y prolongado de
alcohol se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer muchos tipos de cáncer,
como cáncer de boca, garganta, hígado, esófago, colon y mama. Incluso el consumo
moderado de alcohol puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

 Interacciones entre los medicamentos y el alcohol. Algunos medicamentos


interactúan con el alcohol, lo que incrementa sus efectos tóxicos. Beber mientras
tomas estos medicamentos puede aumentar o disminuir su efectividad o hacerlos
peligrosos.

Prevención
La intervención temprana puede prevenir problemas relacionados con el alcohol en
adolescentes. Si tienes un hijo adolescente, presta atención a los signos y síntomas que
puedan indicar un problema con el alcohol:

 Falta de interés en las actividades y los pasatiempos, y en la imagen personal.

 Ojos colorados, balbuceo, problemas de coordinación y lagunas mentales.

 Dificultades o cambios en las relaciones con los amigos, como juntarse con un
nuevo grupo.

 Calificaciones más bajas y problemas en la escuela.

 Cambios de humor frecuentes y comportamiento defensivo.

Puedes ayudar a prevenir el consumo de alcohol en adolescentes de la siguiente manera:

 Da un buen ejemplo con tu propio consumo de alcohol.

 Habla abiertamente con tu hijo, dedica tiempo para estar juntos e involúcrate de
manera activa en su vida.

 Hazle saber a tu hijo qué tipo de comportamiento esperas y cuáles serán las
consecuencias si no cumple las normas.

Tratamiento
El tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol puede variar en función de tus
necesidades. El tratamiento puede incluir una intervención breve, asesoramiento
individual o grupal, un programa ambulatorio o una estancia con residencia como
paciente hospitalizado. La meta principal del tratamiento es trabajar para detener el
consumo de alcohol y así mejorar la calidad de vida.

El tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol puede consistir en lo siguiente:

 Desintoxicación y abstinencia. El tratamiento puede comenzar con un programa de


desintoxicación, abstinencia controlada por un médico, que suele durar de dos a
siete días. Es posible que debas tomar sedantes para prevenir los síntomas de la
abstinencia. Por lo general, la desintoxicación se realiza en un centro de
tratamiento de pacientes hospitalizados o en un hospital.

 Aprendizaje de habilidades y establecimiento de un plan de tratamiento. Esto


suele incluir la participación de especialistas en el tratamiento contra el consumo de
alcohol. Puede comprender el establecimiento de metas, técnicas para el cambio de
comportamiento, el uso de manuales de autoayuda, asesoramiento y atención de
seguimiento en un centro de tratamiento.

 Asesoramiento psicológico. El asesoramiento y la terapia grupal e individual te


ayudan a comprender mejor tu problema con el alcohol y apoyan la recuperación
desde los aspectos psicológicos del consumo de alcohol. Puedes beneficiarte de la
terapia familiar o de pareja, ya que el apoyo familiar puede ser una parte
importante del proceso de recuperación.

 Medicamentos orales. Un medicamento llamado disulfiram (Antabuse) puede


ayudar a evitar que bebas, aunque no curará el trastorno por consumo de alcohol ni
eliminará la compulsión por beber. Si bebes alcohol, el medicamento produce una
reacción física que puede incluir enrojecimiento de la cara y el cuello, náuseas,
vómitos y dolor de cabeza. La naltrexona, medicamento que bloquea las buenas
sensaciones que provoca el alcohol, puede prevenir el consumo excesivo y reducir
el impulso de beber. El acamprosato puede ayudar a combatir el deseo intenso por
el alcohol una vez que suspendas su consumo. A diferencia del disulfiram, la
naltrexona y el acamprosato no te provocan malestar después de beber.

 Medicamentos inyectables. El Vivitrol, una versión del medicamento naltrexona, es


inyectado una vez al mes por un profesional de la salud. Aunque se puede tomar
una medicación similar en forma de pastilla, la versión inyectable del medicamento
puede facilitar el uso constante por parte de personas que se están recuperando del
trastorno por consumo de alcohol.

 Apoyo continuo. Los programas posteriores al tratamiento y los grupos de apoyo


ayudan a las personas que se están recuperando del trastorno por consumo de
alcohol a dejar de beber, controlar las recaídas y enfrentar los cambios necesarios
en el estilo de vida. Esto puede comprender atención médica o psicológica, o la
asistencia a un grupo de apoyo.
 Tratamiento de problemas psicológicos. Con frecuencia, el trastorno por consumo
de alcohol se produce junto con otros trastornos de salud mental. Si tienes
depresión, ansiedad u otra enfermedad mental, es posible que necesites terapia del
habla (psicoterapia), medicamentos u otro tratamiento.

 Tratamiento médico para trastornos de salud. Muchos problemas de salud


relacionados con el alcohol mejoran de forma significativa una vez que suspendes el
consumo. No obstante, algunas enfermedades pueden necesitar tratamiento y
seguimiento continuos.

 Práctica espiritual. Para las personas que participan en algún tipo de práctica
espiritual regular puede ser más sencillo continuar con la recuperación del
trastorno por consumo de alcohol u otras adicciones. Tener una mayor
comprensión de su lado espiritual es un elemento clave en la recuperación de
muchas personas.

ANGUSTIA
Descripción general
La angustia es un estado afectivo que causa malestar, sensación de sofoco, sufrimiento
mental e incluso tristeza. Está relacionada con el temor (miedo irracional), la
desesperación y, en muchos casos, con la incertidumbre. El miedo a la separación, el
acoso en la escuela o en el trabajo o los pensamientos irracionales e intrusivos, entre otras
situaciones, pueden provocar angustia.
Es frecuente que el término angustia se confunda con ansiedad. En este artículo
hablaremos de las diferencias entre ambos conceptos y profundizaremos en las causas, los
síntomas y los posibles tratamientos de la angustia.
Si bien la ansiedad y la angustia destacan por parecerse al miedo, son diferentes a este
último en el sentido que el miedo se manifiesta ante estímulos presentes, y la ansiedad o
la angustia ante la anticipación de peligros futuros, indefinibles, imprevisibles e incluso
irracionales.
La angustia puede ser adaptativa y útil, en el sentido de que es una reacción normal en
nuestro día a día, e incluso llega a ser beneficiosa en ciertos contextos. Por ejemplo, al
cruzar una carretera con el semáforo en rojo, pues nos mantiene alerta para que no nos
atropellen.

Síntomas
La angustia presenta una serie de síntomas característicos. Son los siguientes:

 Preocupaciones y temores excesivos.


 Imaginación de escenarios catastróficos.
 Desesperación.
 Falta de aire, mareos, sudoración tensión muscular, sequedad de boca o fatiga.
 Opresión en el pecho.
 Sofoco.
 Evitación de situaciones temidas.
 Dificultades para dormir.

Causas
Esta situación de angustia no solo aparece de forma aguda como en el caso del trastorno
de pánico, sino que hay otros factores que pueden llevar a sufrirla. Por ejemplo, cuando
no tenemos claro nuestro futuro y entramos en una crisis existencial que nos deja dormir
pensando en cómo solucionaremos el problema. Para que la angustia ocurra, entran en
juego factores biológicos, psicológicos (y existenciales) y ambientales. Por eso los
filósofos, poetas, psicólogos y psiquiatras se han interesado por este fenómeno a lo largo
de la historia.
Generalmente la angustia aparece en situaciones en las que la persona se enfrenta a
situaciones difíciles, donde hay un elemento amenazante (físico o psicológico), pero
también en aquellas situaciones en las que la persona no ve claro el camino a seguir y, por
tanto, vive una situación de incertidumbre.
A nivel biológico, también hay estudios que afirman que la predisposición genética está
presente en esta condición, y que algunos neuroquímicos juegan un papel importante en
la angustia.
Por ejemplo, un aumento de adrenalina o una reducción del ácido gamma-aminobutírico
(GABA). Por último, algunas causas ambientales como las dificultades en las relaciones
sociales o malos hábitos cotidianos, entre otras, pueden precipitar la aparición de la
angustia.

Posibles tratamientos

Los problemas de angustia son muy frecuentes en nuestros días y, sin lugar a dudas, el
tratamiento más efectivo para solucionarlo es acudir a terapia psicológica.
Los psicólogos son profesionales preparados para tratar este tipo de problemas, que
pueden ayudar a los pacientes a descubrir las causas subyacentes de sus preocupaciones y
temores; y pueden facilitarles ciertas herramientas que les ayuden a relajarse y a mirar las
situaciones desde una nueva perspectiva. Asimismo, pueden ayudar a éstos a desarrollar
mejores habilidades de afrontamiento y resolución de problemas.
La terapia psicológica para los problemas de angustia suele ser corta, pues los pacientes
mejoran en 8 o 10 sesiones terapéuticas. La terapia cognitivo conductual se ha mostrado
muy efectiva como modelo terapéutico en el tratamiento de los trastornos de ansiedad,
pero también son efectivas otros tipos de psicoterapia como la terapia de aceptación y
compromiso o la terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT).
En casos extremos, el uso de fármacos puede ser una buena ayuda como complemento
del tratamiento psicológico, especialmente en aquellas situaciones en las que es necesario
reducir los síntomas rápidamente, como por ejemplo, para tratar un trastorno de
angustia. Sin embargo, la administración de fármacos no debe ser nunca la única opción
terapéutica elegida, y siempre se inicia por indicación médica

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