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INTRODUCION

La familia, indistintamente de su tipología, es el pilar sobre el que se sustenta el


desarrollo de un individuo. Conoce los motivos por los cuales la familia es tan
importancia en la crianza de los niños.
La familia tiene una gran incidencia en el desarrollo emocional y social de
todo individuo. Modela nuestra manera de pensar, de tomar decisiones, la
forma de comportarnos y hasta nuestra perspectiva de la vida. El ambiente en el
que crece un niño lo define como persona. De ahí la importancia de la familia en
su desarrollo.

Tener una familia es un derecho legítimo y fundamental de la niñez. Lo es


porque a través de la familia los niños aprenden los principios básicos de
convivencia y las habilidades necesarias para desarrollar su potencial como
individuos y afrontar la vida de adultos en la sociedad.

Entendemos que las familias son fundamentales para que los niños y niñas
reciban una educación afectuosa y desarrollen habilidades que necesitan para
ser parte de la sociedad. El desarrollo de este afecto no se basa en la genética,
sino en relaciones significativas y por eso podemos decir que la “familia” va más
allá de los padres biológicos. Es un adulto responsable con quién hay vínculos
afectivos y sirve de referente para el niño o la niña.

Una familia es mucho más que resolver las necesidades básicas de los niños
como la alimentación y el vestido, pues tiene una gran incidencia en el desarrollo
social y emocional de todos los seres humanos. Allí adquirimos las habilidades
necesarias para afrontar la vida de adultos y desarrollar todo nuestro potencial.
Nuestras familias nos conducen en formas de ver el mundo, pensar,
comportarnos y valorar la vida y la de los otros.

La familia le ayuda a los niños y niñas a aprender quienes son, desarrollar su


personalidad y les brinda apoyo emocional. El ambiente en que crecen los niños
define elementos fundamentales para el resto de su vida.

Por todo lo anterior, nuestra promesa es que los niños, niñas, adolescentes y
jóvenes vivan en el calor de un hogar. Estamos convencidos de que para lograr
el desarrollo integral de un niño, niña, adolescente o joven es fundamental que
crezcan en un ambiente protector familiar, donde el afecto, el respeto, el cuidado,
el amor y la protección les permitan desarrollarse plenamente hasta lograr una
vida independiente y autónoma.

Nuestra apuesta organizacional se materializa al ayudar a las familias en riesgo


y ver la sonrisa de una madre feliz cuidando a sus hijos; un hogar lleno de afecto
donde los niños se sienten seguros; o un nuevo entorno que se convierte en un
hogar para aquellos niños que tuvieron episodios tristes y perdieron a su familia.
El corazón generoso y comprometido de todos los Amigos SOS que hacen
posible este trabajo, se transforma en la sonrisa de cada niño y niña que hoy
tiene un hogar feliz donde crecer.
¿QUÉ ES LA FAMILIA?

Es el primer ambiente donde el ser humano se relaciona con otras personas. En


él aprende valores, principios, normas y nociones acerca de la vida. También es
el ámbito social donde los niños obtienen seguridad, respeto y amor.
De esta manera, la familia es básica en la edificación de la identidad y la
personalidad del niño. El objetivo primordial de la familia debe ser preparar al
niño para tener una vida adulta exitosa y feliz.

Y esto se logra a través de una educación integral que le permita afrontar los
problemas futuros de la mejor manera, lograr una seguridad afectiva y
económica, respetar a los demás y a sí mismo y consolidar su autoestima.

Tipos de familias
Existen varios tipos de familia. La clasificación depende del perfil y la
cantidad de sus integrantes. Una familia puede ser:

Familia nuclear o biparental

Está conformada por ambos progenitores y uno o más hijos. Es la familia


que la sociedad promueve a construir. Se conoce comúnmente
como familia típica.

Familia extensa

Es aquella familia en la que los hijos viven junto a otros parientes


consaguíneos o afines. Pueden ser como los abuelos, los tíos, los primos. Esta
familia puede o no incluir a los padres.

Familia monoparental

En este tipo de familia, el hijo o los hijos son criados por uno de sus
progenitores, generalmente, por la madre. Pero existen casos en los cuales los
hijos son criados por el padre. Algunas causas comunes son:
Fallecimiento durante el parto.
Separación de los padres.
Desinterés por criar a un hijo.
Viudedad.
Familia adoptiva

Se da cuando una pareja decide acoger a un niño que se ha quedado sin


familia. La adopción ocurre cuando una pareja no ha logrado tener
descendientes o, simplemente, por elección.
Visita este artículo: ¿Futura madre adoptiva? Esto es todo lo que debes
saber

Familia de padres separados

A diferencia de las familias monoparentales, los padres deciden vivir


separados, pero seguir velando por sus hijos. Continúan involucrándose
en su desarrollo y crecimiento.

Familia ensamblada o compuesta

Este tipo de familia se da cuando uno o ambos padres tienen uno o varios hijos
de relaciones anteriores. En este caso, los niños tienen que convivir con
medios hermanos o hermanastros.

Familia homoparental

Está constituida por padres o madres homosexuales que adoptan un hijo.


Igualmente, una familia homoparental puede estar conformada por dos mujeres
que han optado por la fertilización in vitro para tener uno o varios hijos.

¿Cual es la importancia de la familia en el crecimiento de un niño?

La educación comienza en el hogar

Los niños pasan la mayor parte de su tiempo con los padres, desde el nacimiento
hasta aproximadamente los 4 años. En este tiempo, los padres enseñan a sus
hijos hábitos, disciplina y valores. Mientras que en la escuela, los niños
aprenden a desarrollar capacidades y obtienen conocimientos.

Apoyo incondicional

Parte de la importancia de la familia se basa en que es un apoyo para los niños.


Estará en sus días felices, pero también en momentos difíciles o en decisiones
importantes. Sin importar las amistades que el niño tenga, la familia siempre
estará ahí para darle su apoyo incondicional.

Tolerancia hacia los demás

Todos los integrantes de la familia son seres únicos con personalidades


diferentes. Gracias a esto, el niño aprende a coexistir con diferentes
personas, respetar y aceptar a los demás. De esta manera, cuando deba salir
al exterior no tendrá problemas en interactuar con personas desconocidas.
Aprender a compartir

Cuando el niño crece con hermanos, la familia sirve para enseñarle a


compartir, desde un caramelo a sus objetos más preciados o el amor de sus
padres. De esta manera, el niño no será egoísta en sus interacciones futuras
con la sociedad.

En definitiva, más allá de su tipología, la importancia de la familia radica en el


afecto y en el vínculo que exista entre sus miembros. Ello viene siendo la fuerza
de cada miembro, el lazo que los une.

La importancia del diálogo en la familia

La palabra, la escucha y la comprensión son las piedras angulares en la relación


entre los padres y sus hijos. ¿Conoces la importancia de conversar con ellos
como práctica cotidiana?

Una de las costumbres que no debe perder nunca una familia es el diálogo; hay
que intentar fomentarlo y promoverlo todos los días. El diálogo favorece valores
importantes como la comunicación, la tolerancia hacia los demás y la capacidad
de admitir errores.

Mediante el diálogo, los padres y los hijos tienen la oportunidad de conocerse


mejor. Pueden intercambiar opiniones y verbalizar sus problemas. Si hablamos
con nuestros hijos, ellos nos podrán contar lo que les preocupa; también nosotros
podemos intentar ayudarles.

Lo importante es intentar que el diálogo no se convierta en un monólogo de


padres a hijos. Ellos también tienen que exponer sus opiniones e ideas. Si están
en contra de lo que les estamos contando, deben tener la oportunidad
de respondernos en un clima de libertad y tranquilidad.

Fomentar el diálogo en familia

Todos los niños necesitan que sus padres les hablen y también que les
escuchen. Con nuestra actitud, ellos notan si queremos conocer sus problemas
o no. Una actitud de escucha es básica en una familia; para los hijos, esta es el
centro de toda su vida, su ejemplo y su referencia.

Por eso, lo primero que tenemos que ofrecer los padres es nuestra escucha
constante. Si en ese momento estamos trabajando o haciendo alguna cosa
importante, tenemos que emplazarlas para más tarde. Es necesario intentar que
los niños sientan que siempre tenemos tiempo para el diálogo.
Si los padres comenzamos el diálogo desde una posición de autoridad, este
seguro que no funcionará. Por el contrario, los mayores deben ponerse en el
papel de los hijos; ellos han de comprender sus sentimientos y problemas.

No obstante, también hay que dejar claros los límites. No están hablando con
sus amigos; no pueden tratarnos como si fuéramos sus colegas. Somos sus
padres y queremos dialogar con ellos, pero eso no significa que se olviden de
sus modales y educación.
«Mediante el diálogo, los padres y los hijos tienen la oportunidad de conocerse
mejor. Pueden intercambiar opiniones y verbalizar sus problemas»

Consejos para fomentar el diálogo en familia

Aunque parece fácil, muchas veces es complicado propiciar un ambiente de


diálogo en la familia. El primer motivo es la falta de tiempo; hoy en día
tenemos pocos momentos al día para conversar y dialogar.

Los miembros de la familia estamos casi todo el día trabajando o en el colegio,


pero es primordial buscar también un momento para el diálogo. Por ejemplo,
puede ser la cena u otro momento en el que estáis todos juntos. Podéis hablar
de cómo ha ido la jornada y establecer un diálogo sobre algún tema de
relevancia.
Tampoco hay que ser pesados y estar preguntando todo el día a los hijos si
tienen algún problema. Solo tenéis que mantener siempre esa actitud de
escucha. Si todos los días fomentamos un tiempo para el diálogo, seguro que
los jóvenes buscarán ese momento diario para contar sus problemas en familia.

Problemas con el diálogo

Muchas veces, los niños se sienten agobiados con tantas preguntas de los
padres y su respuesta es el silencio o las respuestas evasivas. Esta suele ser la
consecuencia de establecer monólogos en vez de diálogos con nuestros hijos.

En el diálogo, tienen que participar las dos partes. Los padres tienen que
permanecer en silencio cuando intervienen los niños. Si les soltamos un discurso
o una regañina cada vez que ellos confían en nosotros, al final solo nos darán la
razón. Según vayan creciendo, los niños tenderán a callarse lo que creen que
puede fomentar una polémica.

Con esa actitud contraproducente, los niños creerán que los padres solo quieren
imponer sus ideas y no escuchan sus opiniones. En ese momento, lo más seguro
es que el diálogo esté roto. Seguramente hemos cometido el error de no
escuchar a nuestros hijos.
Por más que en las conversaciones tengamos una finalidad, no debemos
imponer nuestra idea desde el principio. Tenemos que escucharles, darles
ejemplos y conocer sus opiniones desde una posición de diálogo.

El primer valor que tienen que adquirir los niños es la seguridad en sus propias
opiniones. Aunque al final cambien su argumentación, tienen que saber en todo
momento la razón por la que lo han hecho.

No lo olvides: el diálogo es muy importante para cualquier familia. Supone la


posibilidad de fomentar valores como la capacidad de escucha, la tolerancia o la
confianza. Requiere, también, que todos los días lo practiquemos en familia
buscando un momento idóneo para hablar y escuchar.
4 consejos para mejorar el diálogo en la familia

El diálogo es una de las costumbres que jamás se debe perder en una familia.
Hay que intentar fomentarlo y promoverlo todos los día. El diálogo debe ser un
hábito diario entre todos porque favorece valores importantes como la
comunicación, la tolerancia de los demás y la capacidad de admitir errores, etc.

Mediante el diálogo, los padres y los hijos tienen la oportunidad de intercambiar


experiencias y aprendizajes. Guiainfantil.com nos ofrece 4 consejos para mejorar
la comunicación en la familia:

1. A los padres que solo verbalizan, los hijos acaban por no escuchar o se
escapan con evasivas. En estos casos, se confunde el diálogo con el
monólogo y la comunicación con la enseñanza. El silencio es un elemento
fundamental en el diálogo. Da tiempo al otro a entender lo que se ha dicho y lo
que se ha querido decir. Un diálogo es una interacción y, para que sea posible,
es necesario que los silencios permitan la intervención de todos los participantes.

2. Junto con el silencio está la capacidad de escuchar. Hay quien hace sus
exposiciones y da sus opiniones, sin escuchar a los demás. Cuando eso sucede,
el interlocutor se da cuenta de la indiferencia del otro hacia él y acaba por
perder la motivación por la conversación. Esta situación es la que con frecuencia
se da entre padres e hijos.

Los primeros creen que estos últimos no tienen nada que enseñarles y que no
pueden cambiar sus opiniones. Escuchan poco a sus hijos o, si lo hacen, es de
una manera inquisidora, en una posición impermeable respecto al contenido de
los argumentos de los hijos. Esta situación es frecuente con hijos adolescentes.
Estamos ante uno de los errores más frecuentes en las relaciones paterno-
filiales: creer que con un discurso se puede cambiar a una persona.

3. Dejar hablar a los hijos. A través del diálogo, padres e hijos se conocen
mejor, conocen sobre todo sus respectivas opiniones y su capacidad de
verbalizar sentimientos, pero nunca la información obtenida mediante una
conversación será más amplia y trascendente que la adquirida con la
convivencia.

Por este motivo, transmite y educa mucho más la convivencia que la


verbalización de los valores que se pretenden inculcar. Por otro lado, todo
diálogo debe albergar la posibilidad de la réplica. La predisposición a recoger el
argumento del otro y admitir que puede no coincidir con el propio es una de las
condiciones básicas para que el diálogo sea viable. Si se parte de diferentes
planos de autoridad, no habrá diálogo.

4. Mostrar seguridad. La capacidad de dialogar tiene como referencia la


seguridad que tenga en sí mismo cada uno de los interlocutores. Hay que tener
presente que la familia es un punto de referencia capital para el niño y el joven:
en ella puede aprender a dialogar y, con esta capacidad, favorecer actitudes tan
importantes como la tolerancia, la asertividad, la habilidad dialéctica,
la capacidad de admitir los errores y de tolerar las frustraciones.

La comunicación entre padres e hijos adolescentes es vivida por ambas


partes como un conflicto diario. Los padres viven con ansiedad el momento de
sentarse y hablar con sus hijos. Los padres se quejan del silencio de sus hijos,
lo que les lleva a preocuparse, pero tampoco los padres cuentan todo. Te
mostramos los errores, las mejores formas de hablar a tu hijo y algunos consejos
prácticos para mejorar tu relación con tu hijo adolescente.

Cómo puedo comunicarme con mi hijo adolescente?

La comunicación es fundamental para mejorar nuestra calidad de vida, expresar


nuestras emociones nuestras ideas o solucionar problemas. La comunicación
con adolescentes es una ardua tarea para los padres, los cuales se ven
mermados por el silencio de sus hijos o sus constantes provocaciones.

Es necesario que tanto padres como hijos aprenden a comunicarse mutuamente.


Antes de nada hay que entender que:
La comunicación entre padre e hijos es un proceso que lleva su tiempo. De
la noche a la mañana no se consigue nada, es decir, hay que ser pacientes. Las
oportunidades para comunicarte y conocer cuales son los temores y alegrías de
tu hijo no vienen vendrán solas.

La comunicación es un proceso de doble vía. Hablar es tan importante


pero sin duda alguna lo primordial es saber escuchar. Es mejor no ser el
protagonista en la conversación. Es importante ceder el turno de palabra para
poder intercambiar ideas, pensamientos y emociones.

Cuando hablemos con nuestros hijos, no todo lo que escucharemos, será


de nuestro agrado. Es necesario tener una actitud emocional abierta. Recuerda
que una buena comunicación padre-hijo permitirá al adolescente tomar
decisiones apropiadas y ante la equivocación, tendrá la oportunidad de
responsabilizarse de las implicaciones de una decisión inadecuada.

Cuando una persona no cuenta con las herramientas necesarias para


comunicarse o carece de habilidades para ello, se puede sentir ante todo
frustrada, aislada, poco valiosa. La consecuencia de ello es que tenga menos
posibilidades de recibir ayuda o de integrarse a un grupo. Por ello es importante
entender y manejar Las técnicas de asertividad como medios a través de los
cuales mejorar y fortalece las relaciones entre padres e hijos.
Guía práctica para comunicarte con tu hijo adolescente:
1. Errores en la comunicación entre padres e hijos adolescentes
Los errores que más se producen entre la comunicación padre-hijo días tras día
y sobre lo cuales podemos actuar para evitarlos son los siguientes:

Generalizar: “Tú siempre…”, “Tú nunca…” .El problema es la actitud de los


padres hacia los hijos. El reproche al hijo por conducta o comportamiento
está ala orden del día. Como por ejemplo: ” Nunca me ayudas”, “No pones
atención cuando te explico algo” o “siempre gritas” etcétera…

El uso de la critica y el calificar negativamente como gran aliada: “Eres un


desagradecido” , ” No sabes hacer nada”, “Eres un inconsciente”.

Gritar como arma: con la que sentirse superior sobre su hijo, sin darse cuenta
que son el modelo que los hijos tiene para crecer.

Maltratar: Culpar, insultar, avergonzar, reprochar en casa o en la calle sin


importa en dónde o con quién está el adolescente.

Pensar en otra cosa mientras nuestro hijo nos habla: Cuando nuestros hijos
nos cuentan sus problemas y nosotros solo estamos pensando en nuestras
preocupaciones del trabajo, de la casa, la hipoteca…
Formas de comunicación entre padre e hijos adolescentes

Cada familia es un mundo y cada persona se relaciona con sus familiares según
lo que le han enseñado o ha ido observando a lo largo de su niñez y
adolescencia. Existen distinto estilo de crianza

Estilo agresivo: Personas que interrumpen a otros, gritan, no escuchan, culpan,


regañan o no ponen atención a quien está hablando.
Estilo pasivo: Personas que provocan enojo porque nunca opinan nada; si
llegan a estar a favor o en contra, dan la impresión de adoptar la visión de otra
persona y no la propia.

Estilo asertivo: Las personas que dicen lo que piensan y sienten, se muestran
seguras pero no agreden a nadie. Respetan las opiniones de los demás.
. Consejos prácticos para mejorar la comunicación entre padres e hijos
adolescentes
1. Escucha lo que dice tu hijo o hija, déjale terminar: Dejar que tu hijo hable,
que diga lo que piensa o siente. Si lo interrumpes constante porque “ya sé lo que
me va a decir, yo también he sido adolescente”, nunca sabrás cómo se siente.
2. Tranquilidad ante todo ¡Controla tus impulsos!: Puede ocurrir que te
cuente que ha hecho cosas que no te gustan. Evita los gritos y `por supuesto las
amenazas, pues no sirven para nada. Cuando estés más tranquilo habla con él
y explícale qué es lo que no te ha gustado de su conducta y por qué no ha
actuado bien. Puede interesarte saber más sobre Cómo manejar los nervios
3. No juzgues. Es lo peor que puedes hacer: Si te dedicas a castigarle por su
conducta de forma constante estás poniendo una barrera entre tu hijo y tú. Utiliza
frases para que vea que tu no eres juez de nadie: “Ahora mismo estás muy
enfadado y lo entiendo, pero si no me gritases sería mejor. Cuando te calmes
podremos seguir hablando”.

. Dale importancia a lo que te dice: A veces lo padres no ven el mundo como


lo ve un adolescente. Lo que para los padres es una tontería puede que para un
adolescente se todo un mundo. Como padres el pensamiento que suelen tener
acerca de una preocupación de su hijo adolescente es:“no son más que
tonterías, cuando sea grande se dará cuenta de que no es para tanto…”. Si
cuenta contigo para hablar de sus cosas, dale la importancia que se merece. Tu
hijo esta teniendo el valor de contarte algo que para él lo es todo. Respeta su
preocupación.

5. No des lecciones: Tendemos a decir a nuestros hijos lo que deben hacer. Es


mucho más útil y beneficioso que les enseñes a buscar soluciones, que cree
alternativas. A lo largo de su vida se dará cuenta que es más útil tener varias
soluciones a un problemas.

6. Enséñale a comunicar sus sentimientos: Esta bien que le preguntes por


sus rutinas diarias como por ejemplo “que tal en le colegio, en tenis….” Ve un
paso más adelante y preguntarle cómo se ha sentido a lo largo del día, si hay
algo que le preocupa. Puedes ayudarle a que entienda qué siente preguntándole
tu directamente, no tengas miedo y pregúntale si “¿estás enfadado o triste?”.
Todos tenemos que aprender a expresar nuestros sentimientos y sin duda
alguna los padres son el mejor modelo para los hijos. También puede interesarte
cómo Mejorar la inteligencia emocional.

7. ¡Ya no es un niño!: Lo más importante y lo que más les cuesta a los padres
de aceptar. Tu hijo esta creciendo y se está convirtiendo en adulto. Si lo tratas
como tu niño pequeño se sentirá avergonzado, y sobre todo delante de sus
amigos y amigas. ¡Ten cuidado con esto!
COMUNICACION EN LA ADOLESCENCIA

Los adolescentes no se destacan por sus destrezas comunicativas,


especialmente con sus padres y otros adultos que los quieren, comienzan a ver
en ellos una especie de autoridad que lleva al joven a sentirse desafiado y trata
de incumplir la reglas o normas en su hogar, ya que es una etapa critica, donde
se deja de ser niño, pero aun no se es adulto, crea confusión y rebeldía en los
adolescentes, los cuales buscan a personas de su misma edad para poder
hablar y expresar lo que siente y los cambios que les están pasando. PADRES
“No estás solo. Perteneces a una familia y a unos amigos. Formas parte de un
pueblo o ciudad, de una tierra, de un país y de una cultura. Goza y disfruta con
las cosas y personas que la vida ha puesto en tu camino. Alégrate de ser parte
de todo ello. Hacerse mayor es una hermosa aventura que exige esfuerzo y no
un juego para caprichosos". Los padres constituyen modelos muy importantes y
significativos para el adolescente. Moldean su comportamiento a través de las
primeras prácticas de autoridad y disciplina. En el desarrollo de las habilidades
comunicacionales tienen un impacto importante los patrones de recompensa y
castigo, el sistema de creencias y valores, normas establecidas y el manejo de
la autoridad. Durante la convivencia en el seno familiar, el adolescente aprende
ciertas reglas de comunicación que le permite actuar adecuada o
inadecuadamente en su medio familiar y social, según sean los modelos
parentales. Una de las etapas críticas en la comunicación familiar se relaciona
con la llegada de los hijos a la adolescencia. El equilibrio se ve alterado por
varias razones. Una de ellas es la necesidad del adolescente de independencia
y autonomía en relación a su familia en este periodo los jóvenes desean
distanciarse de la protección y autoridad de sus padres, aunque todavía
necesiten y dependan de ellos. Esta ambivalencia produce conflictos familiares
de distinto nivel. Otra causa de conflictos es descubrir que la imagen de
autoridad de sus padres no corresponde a la realidad. Ahora dan cuenta
claramente que los adultos cometen errores y que su comportamiento es a
veces inconsistente a su discurso. Necesitan a sus padres para identificarse y
al mismo tiempo, los critican por sus errores. También el despertar sexual del
adolescente es un motivo de incomunicación y poca fluidez en las relaciones
familiares. Pues a los padres, les resulta difícil hablar de sexualidad con sus
hijos. Es posible que a ellos, en su infancia y / a adolescencia, nadie les haya
aclarado sus dudas e inquietudes en forma apropiada. El crecimiento de los
hijos es un factor importante para cambiar las reglas de la familia. Una etapa
crítica en nuestros hijos Cualquiera que hable con gente joven sabe que la
etapa de la adolescencia, de los 12 a los 18 años, es un periodo crítico. A los
padres y a los maestros de los quinceañeros no habrá que recordarles las
frustraciones y las impotencias que han podido experimentar a causa de los
ajustes y los problemas de los adolescentes en esa etapa. El niño entra en la
adolescencia con buena parte de los sentimientos, actitudes, capacidades y
dependencias de su vida anterior, y lo normal es esperar que culmine esta
etapa completamente preparado para comportarse como una persona
responsable en el mundo adulto. Pero lo cierto es que esa preparación suele
ser poco adecuada; la mayoría de los jóvenes se pasa la década de sus veinte
años intentando corregir las carencias que encuentran en su habilidades, en la
confianza y en el conocimiento de sí mismos, huecos que no pudieron rellenar
durante su época de adolescentes. La adolescencia es la última etapa en la
que los padres y educadores pueden tomar parte activa y ayudar a los hijos a
sentar sus caminos vitales; la última etapa en la que podemos ser ejemplo
cotidiano, aconsejar, organizar actividades familiares, ofrecer variadas
oportunidades y mantenernos en contacto con el proceso educativo. Cuando la
adolescencia finaliza, la mayoría de los jóvenes se pone a trabajar, va a la
universidad o se casa; o lo que es lo mismo, entra en un mundo totalmente
suyo. Y nosotros debemos estar dispuestos a darles rienda suelta para que
vivan su vida lo mejor posible, amándoles y ayudándoles a distancia. La
relación padres - hijos adolescentes Muy pocos padres actuales salen ilesos
del paso por la adolescencia de sus hijos. Mientras el adolescente atraviesa
con la velocidad de un ciclón muchas etapas (crecimiento, presiones sociales,
estados de ánimo, caprichos, etc...) los padres suelen sentir que van
aguantando como pueden. Experimentan grandes ansiedades por el bienestar
de su hijo adolescente. Antes, mientras los niños eran más pequeños, las
relaciones eran más llevaderas y ahora, con la adolescencia, los problemas
parecen crecer. El desarrollo y los problemas de los adolescentes nos
amenazan de muchas maneras. Debemos aprender a aceptar la amenaza y a
manejar nuestros sentimientos con honestidad para resolver los problemas que
se nos planteen con mayor efectividad. Así pues volviendo a la adolescencia,
algunas de las cuestiones que formarían parte del examen conciliatorio a
efectuar por parte de los padres para no mostrar ambigüedad de sentimientos
en su relaciones con los adolescentes son las siguientes: ? ¿Qué siento hacia
mi hijo adolescente en este momento? ¿Qué significa un hijo adolescente para
mí? ¿Veo a mi hijo adolescente como un seguro de futuro ante la soledad o las
necesidades económicas de mi propia vida? ¿Quiero que él cumpla con mis
expectativas y ambiciones? ¿No será que no me fío de él porque yo no era de
fiar cuando tenía su edad? ¿Me hacen sentir menos capaz su juventud, su
vitalidad y las promesas que encierra su vida? ¿No le exigiré más por la
angustia que a mí me produce el paso del tiempo? ¿Tengo miedo de perder el
control y el poder que ejerzo sobre él? Como padre o madre debes responder
honestamente a las preguntas formuladas arriba pues de esta manera se abrirá
para vosotros el camino para aceptaros y aceptar a vuestros hijos adolescentes
como seres humanos. Sabiendo como piensas, que sientes hacia él, podrás
ayudarle a plantear comportamientos que sean la base de un respeto mutuo. Si
puedes verte como persona primero, y como padre después, probablemente
serás capaz de nutrir a tu hijo de una forma más completa. Por otra parte es
necesario que el adolescente tenga una actitud de aceptación y respeto pues
esta favorece la buena comunicación familiar; y que existen principios de
autoridad en la relación con sus padres, lo que no les debe impedir la
búsqueda de orientación, información, expresar dudas y opiniones a través de
una comunicación franca y afectuosa con ellos. Una buena comunicación con
los padres beneficiara al adolescente, ya que podrá contar con un mayor
apoyo.
LA TUTELA Y CONSEJO DEFAMILIA
LA TUTELA
A. DEFINICIÒN
Diversos autores se pronuncian respecto de lo que se considera como
la Tutela, encontrándose entre todos ellos un denominador común: LA
PROTECCION DEL INCAPAZ.
Así tenemos por ejemplo tenemos:
Calixto Valverde y Valverde El cual refiere que toda tutela es una guarda que
significa cuidado, defensa y representación del que está sometido a ella,
constituye pues una protección.
Bonnecasse.- Refiere que la Tutela es un organismo de representación de los
incapaces que se aplica tanto en materia de minoridad, como en caso de
interdicción[2]ya que existen países como Suiza, España y Alemania, en donde
se han refundido la tutela y la curatela[3]en atención a que lo que interesa,
según estas legislaciones es proteger al incapaz, no interesa la causa de esa
incapacidad.
Clemente de Diego.- Refiere que el ejercicio de la tutela es un verdadero
mandato legal, una investidura civil, un encargo que la ley nos impone, y nos
otorga la función específica de proveer a la defensa y protección del incapaz.
Víctor H. Martínez.- Señala que la tutela en el derecho civil argentino es una
institución que la ley confiere para representar y gobernar la persona y
los bienes del menor de edad no emancipado que no está sujeto a la patria
potestad.
Guillermo Borda.- Describe la función de la tutela señalando que es una
institución de amparo, en donde se procura que alguien llene el vacío dejado
por falta de los padres del menor, velando por su salud moral, atendiendo
su educación, administrando sus bienes, debido a que el menor no puede
realizarlo por falta de aptitud natural.
Código Civil.- En nuestro Código no encontramos una definición de la Tutela,
sin embargo si es importante haber precisado las funciones del tutor, de las
cuales se infiere que nuestro ordenamiento jurídico maneja básicamente el
mismo concepto que los antes explicados. Así el artículo 502 del Código
Civil, con el que se abre el trato legal de esta institución, refiere que al menor
que no esté bajo la patria potestad se le nombrará un tutor de su persona y sus
bienes.
En conclusión, podemos resumir todo lo expuesto sosteniendo que la Tutela es
una institución del Derecho de Familia, parte de las instituciones de amparo del
incapaz, que entra, en defecto de la Patria Potestad, para cuidar la persona y,
si fuera el caso, el patrimonio del menor de edad, a fin de garantizar su
normal desarrollo hasta que pueda valerse por sí mismo.
B. TUTELA Y PATRIA POTESTAD.
Ha quedado precisado que la Tutela es una figura supletoria de la Patria
Potestad, por lo tanto, no pueden coexistir ambas instituciones, pues si existe
Tutela es porque no hay Patria Potestad, y si se está ejerciendo Patria
Potestad, no cabe bajo ninguna norma (en principio, porque excepcionalmente,
sí será posible) la existencia de la Tutela. Ahora bien, si la Tutela entra en
defecto de la Patria Potestad, resulta pertinente preguntarse si ambas
instituciones tienen idéntico contenido, y si en buena cuenta no vienen a ser lo
mismo, pero con distinto nombre. En tal circunstancia debemos responder a
esa pregunta estableciendo algunas diferencias que existen entre ambas
instituciones:
DIFERENCIAS

LA PATRIA POTESTAD LA TUTELA

En la patria potestad, los


padres ejercen sus
En la tutela las
atribuciones más que un
responsabilidades son
imperativo legal como un
asumidas por el tutor como una
imperativo de orden moral
carga publica creada por la ley.
que viene de la naturaleza.
La tutela siendo una institución
La patria potestad es una
familiar no necesariamente su
institución eminentemente
ejercicio debe recaer en
familiar pues su ejercicio
parientes del menor, pudiendo
descansa en los padres del
ser ejercida por personas
menor.
extrañas al menor.
En la patria potestad no se
En la tutela se requiere de la
requiere la fiscalización ya
fiscalización permanente que se
que se sobrentiende que
hace al tutor.
los padres quieren lo mejor
para con sus hijos. No existe un usufructo legal.
Existe un usufructo legal.

C. CARACTERISTICAS DE LA TUTELA.
La institución de la tutela tiene particularidades, características propias que la
hacen una institución autónoma, pero todos esos rasgos propios se ubican
dentro del marco de protección al incapaz, pues no olvidemos que la tutela
existe en función a atender a las necesidades del niño o adolescente cuyos
padres no ejercen patria potestad. Entre las características tenemos.
1. Interés Colectivo en la Institución. -La tutela está pensada en función de los
intereses del menor, en atención a su incapacidad, y por ello, quien viene a
cuidarlo debe ejercer el cargo a favor del niño o adolescente, y no en su propio
beneficio. Estas necesidades por satisfacer, hacen que la sociedad no este de
espaldas al ejercicio del cargo, sino que, a través de sus autoridades
pertinentes, vigíele constantemente el desempeño del tutor, a la par de
convertir el cargo en obligatorio, tal como lo manda el artículo 517 del Código
de los Niños y Adolescentes, en su artículo 100, refiere que el juez
especializado es el responsable de supervisar periódicamente el cumplimiento
de su labor.
2. El cargo otorga representatividad. -Recordemos que el pupilo es una
persona incapaz de valerse por sí mismo, no puede cuidar su interés requiere
de asistencia, cuidado y protección permanente, sin embargo, esta incapacidad
va a ir desapareciendo lenta, pero seguramente, conforme avance el desarrollo
del menor según su edad. En esa medida resulta pertinente que aquel que
cuide al menor tenga suficiente poder para representarlo en los actos de su
vida diaria y en particular cuando se trate de los interese económicos del
menor, y es así como el artículo 527 del Código Civil refiere que el tutor
representa al menor en todos los actos civiles, norma que debemos
concordarla con el artículo 45 del Código Civil, referido a los representantes
legales de los incapaces quienes ejercen los derechos civiles de estos, según
las normas referentes a la patria potestad, tutela y curatela, sin embargo el
articulo 527 citado tiene una segunda parte donde señala una excepción, esto
es, se faculta a los menores que por disposición de la ley puedan ejecutar
actos por si solos, aludiendo a la edad alcanzada por el menor, en la que ya
goza de ciertos discernimiento y, por lo tanto no requieren del tutor para ejercer
determinados actos.
3. El cargo es obligatorio. -Es importante que este cargo sea obligatorio ya que
así no se puede rechazar, sino que debe asumirse obligatoriamente, no
otorgando al convocado la mínima posibilidad de repudiar tal cargo. Su
asunción es obligatoria, en atención a que detrás de la tutela existe un deber
social, que se traduce en el cuidado del incapaz, por lo tanto, se hace
necesario que los llamados a la institución no eludan tal compromiso (salvo
excepciones)
COMENTARIO.- Se considera que si se hubiera dejado a la libre elección del
convocado de aceptar o rechazar el cargo, muchos incapaces se quedarían sin
su guardador, entonces el que la ley haya precisado su obligación posibilita su
ejercicio, aun cuando somos conscientes de que si el llamado, no estando
impedido ni excusado, no acepta el cargo, no recibe sanción alguna prevista
específicamente en la ley, que no sea la responsabilidad extracontractual, si es
que su renuencia a aceptar el cargo perjudica los interés del menor.
4. El cargo es personalísimo.-Hemos señalado que la tutela es un deber
de solidaridad social, por lo pato el convocado a la tutela, tiene que cumplir
este deber social como una suerte de contribución que da a la sociedad, de la
que recibe una serie de oportunidades para su desarrollo personal, en esa
medida no se permite que él debe asumir en forma personal el cargo, lo que no
impide necesariamente que, en algunos casos, pueda contratar a ciertas
personas que se encarguen de algunos intereses del patrimonio del menor.
asimismo, de debe de tener en cuenta el articulo 647 inc. 7 del Código Civil que
señala "Corresponde al consejo de familia autorizar al tutor o curador a
contratar bajo su responsabilidad, una o más administradores especiales,
cuando ello sea absolutamente necesario y lo apruebe el Juez".
COMENTARIO. - En conclusión, el cargo es personal, intransferible e
indelegable.
5. Desempeño unipersonal del cargo del tutor. -Por regla general. la tutela en
ningún caso puede desempeñarse conjuntamente, ni, aunque los padres la
hubiesen dispuesto en esta forma. Tampoco es posible, refiere Borda, admitir
que en el testamento se designe un tutor y se encargue la guarda a otra
persona; porque ello importa un desmembramiento de funciones. Sólo por
excepción la ley admite la designación de un tutor especial para la atención de
determinados asuntos, que por distintos motivos no podría estar a cargo del
tutor general El actual Código acepta virtualmente la regla general y no admite
excepciones cuando se trata de la tutela legítima y de la dativa, pero tratándose
de la tutela testamentaria cabe, eventualmente, la pluralidad de tutores
simultáneos. Con respecto a la tutela estatal, ésta se ejerce por los directores
de los respectivos establecimientos (artículo 506, 508, 505, 510 y 511).
6. El cargo de tutor es remunerado.-La tutela implica una carga,
responsabilidad a sumir, lo que significa distraer tiempo para dedicarlo al
menor, por lo tanto, si esto es así, resulta justo que aquel que cuida a un
menor, aun cuando se trate de un deber social, deba recibir en parte de pago
una remuneración, sobre todo cuando se trata de cuidar un patrimonio, en el
que existen intereses económicos que puedan ser muy significativos, y que
demandaran del tutor una atención preferencial. Pues bien, este es el sentido
de la norma contenida en el artículo 539 del Código Civil, referido al derecho
del tutor a recibir una remuneración que fijara el juez, teniendo en cuenta la
importancia de los bienes del menor.
COMENTARIO. - Cabe mencionar que la remuneración estará condicionada a
la existencia de un patrimonio que cuidar, por lo tanto, de no existir tal
patrimonio, el artículo en mención no tiene sentido, y eso es lo que está
sucediendo en la práctica, en donde existe un número mínimo de menores con
patrimonio propio y un mar de niños y adolescentes que carecen de todo. Es
por ello que sería factible utilizar el Derecho Comparado como por ejemplo en
la Legislación Italiana, el cargo de tutor es gratuito e incluso puede llegar a
constituir una cargo honorifico, pero son más las legislaciones que señalan
el carácter remunerativo de la institución (Brasil, Argentina, Perú etc.), en
nuestro país se establece que la retribución del tutor no debe exceder del 8%
de las rentas o productos líquidos consumidos, ni del 10% de los capitalizados.
D. ELEMENTOS DE LA TUTELA.
Entre los elementos de la tutela tenemos a los principales actores de la
institución, como son el tutor, y el niño o adolescente bajo tutela, a quien se le
denomina el pupilo.
1. EL TUTOR.- Viene a ser la persona natural, hombre o mujer convocado para
cuidar la persona y, si fuera el caso, el patrimonio del niño o adolescente que
no se encuentra bajo patria potestad de sus padres. Se ha señalado ya que el
cargo de tutor es obligatoria, en tal circunstancia el llamado a la tutela, si es
que no se encuentra dentro de los impedimentos o escusas para apartarse del
cargo, debe asumir esta obligación social, que lo comprometerá con un incapaz
a quien debe protección, amparo y socorro, y así estará ayudándolo, dentro del
medio social en que se desenvuelven, a una coexistencia pacífica, por cuanto
alguien tiene que ocuparse de las personas incapaces menores de edad que
existen en una colectividad, ante la eventualidad de que sus padres no lo
hagan.
La urgencia de la designación del tutor esta en relación directa con la
emergencia en que se encuentra el incapaz, cuyos padres no están al frente de
él. Por ello se hace necesario que, a la mayor brevedad, proceda la
convocatoria del tutor, pues su dilación iría en contra de los intereses del
menor. Y en atención a ello, el artículo 508 del Código Civil faculta a los
parientes del menor, al fiscal, y aun a cualquier persona, a solicitar la
convocatoria del consejo de familia para que se designe tutor cuando no hay
nombramiento de tutor testamentario ni legítimo. Así mismo el articulo 514
prevé la situación de la carencia del tutor en pleno ejercicio, y faculta al juez, de
oficio o a pedido del fiscal, para que tome las providencias del caso, para el
cuidado de la persona y seguridad de los bienes del menor, y por otro lado,
impone al tutor convocado al cargo, a que solicite el discernimiento en forma
inmediata, solicitud que puede formularla cualquier pariente e incluso cualquier
persona, facultándose al juez para que lo ordene de oficio ante ausencia del
pedido de discernimiento.
2. EL PUPILO. - Es el niño o adolescente que se encuentra bajo tutela, según
nuestra legislación es el menor de 18 años de edad que no se encuentra bajo
la patria potestad de ninguno de sus padres, lo que implica que basta que una
solo de los padres ejerza patria potestad para que no haya lugar a la tutela.
Ahora bien, esta regla tiene una excepción, la misma que está referida al
menor de 16 años de edad que ha contraído matrimonio, y que por el hecho de
este matrimonio sale a la capacidad, y en tal medida y pese a su minoridad ya
no cae bajo tutela, pues ha salido de la patria potestad, y se le considera una
persona capaz, en pleno ejercicio de sus derecho. Así mismo el menor de 16
años que ha adquirido un título oficial que lo habilita para ejercer una profesión
u oficio, merito por el cual habrá salido a la capacidad, y por lo tanto se habrá
extinguido la patria potestad, no siendo necesario que esta institución sea
reemplazada por otra, por cuanto ya estamos ante una persona capaz
E. CLASES DE TUTELA
El legislador peruano ha establecido varias clases de tutela y les ha impuesto a
ellas un orden de prelación. Ahora bien, los criterios que ha seguido para hacer
el distingo entre estas clases de tutela, básicamente descansan en la fuente de
donde emergen entre ellas tenemos.
1. TUTELA VOLUNTARIA.-En este caso la fuente de la convocatoria descansa
en la voluntad de determinadas personas, voluntad que puede manifestarse a
través de la vía testamentaria o escritura publica. Sobre el particular, el artículo
503 del Código Civil en su primera parte refiere textualmente quienes tienen
facultad para nombrar tutor en testamento o por escritura pública, y en los tres
incisos que contiene el precepto legal establece un orden de estas personas
facultadas para la convocatoria del tutor. El padre o la madre, el abuelo o la
abuela, y cualquier testador. Sin embargo, cada una de estas posibilidades
mece atención especial, porque entrañan situaciones no muy claras y que
incluso se pueden prestar a confusión. Por lo tanto se requiere el análisis de
cada uno estos incisos.
El padre o la madre sobreviniente para los hijos que estén bajo su patria
potestad. - Se entiende que tienen tal prerrogativa solo los padres que ejercen
patria potestad sobre sus hijos, aquel padre o madre que no ejerce o ha sido
suspendido o se le ha extinguido la patria potestad no tendrá tal derecho. La
norma se pone en el caso de que ambos padres hayan usado esta facultad,
entonces que designación es la que se prefiere, en este caso será la de aquel
que sobreviva al otro, y ello por cuanto si ambos designaron tutor por ejemplo
por testamento, y fallece la madre, entonces la designación realizada por ella
no surtirá efecto, porque su deceso al sobrevenirle el marido, será el quien
ejerza en exclusividad la patria potestad, y por ende no tiene cabida la tutela.
Caso diferente es si los dos hubieran designado tutor por testamento y que
esta designación recaiga en persona distintas, y ocurre la muerte de los dos en
un solo acto, sin conocer quien sobrevivió al otro. En esa circunstancia, y para
efectos hereditarios, no hay sucesión entre ellos. Pero en cuanto a la
designación del tutor, creemos que es este caso, y con la ayuda del consejo de
familia, será el juez quien decidirá quién bebe ejercer la tutela. Una excepción a
la regla que acabamos de explicar la constituye el artículo 504 del Código Civil,
que refiere que si uno de los padres fuere incapaz, valdrá el nombramiento de
tutor que hiciere el otro, aunque este muera primero quizás pueda decirse que
la norma en innecesaria y hasta ociosa, por cuanto si el sobreviniente es
incapaz, a tenor del artículo 75 inciso A del Código del Niño y Adolescente, tal
padre o madre no ejerce patria potestad, y por lo tanto sin la mínima posibilidad
de designar tutor para su hijo. En tal caso, si el cónyuge del incapaz designa
para su hijo, al producirse su deceso, tal designación valdrá pese a la
sobrevivencia de su consorte, que como sabemos no ejerce patria potestad por
su incapacidad. Sin embargo, creemos útil la norma para evitar cualquier duda
sobre el particular y así el tutor pueda en forma inmediata entrar a cumplir sus
funciones.
El abuelo o la abuela para los nietos sujetos a su tutela legitima. - si no hubiera
convocatoria realizada por los padres, vía el testamento o escritura pública,
entonces tendrá facultad de designar tutor no todos los abuelos o abuelas, sino
aquel, o aquella que estuviera ejerciendo la tutela legitima de su nieto. En
efecto, al no haber designación de tutor por los padres, y al no ejercer ambos la
patria potestad, entonces se ha tenido que ir a la tutela legitima, que
explicaremos más adelante y en este caso dentro de todos los ascendientes se
ha escogido a uno de ellos, que ejerce el cargo de tutor legítimo de su nieto,
pues bien es el quien tiene la prerrogativa, como previsión, en caso de su
fallecimiento, para nombrarle tutor a su nieto, a fin de que lo cuide cuando el ya
no exista.
COMENTARIO. El orden en la convocatoria a la tutela es el que hemos
descrito. Entonces primero, la designación que hace el padre o madre del
menor, y en defecto de ese llamado, le corresponde al abuelo o abuela que
venía ejerciendo la tutela legítima.
Cualquier testador, para el que instituya heredero o legatario, si este careciera
de tutor nombrado por el padre o la madre y de tutor legítimo y la cuantía de
la herencia o del legado bastare para los alimentos del menor.-
La hipótesis está referida a cualquier tercero que tiene un marcado interés en el
menor y desea favorecerlo, constituyéndolo como un heredero voluntario o
legatario, dejándole bienes suficientes para cubrir sus alimentos. Pues bien, en
esas circunstancias, y atendiendo al sano interés demostrado por el tercero a
favor del menor, se le concede esta facultad de designarle tutor. Ahora bien,
esta designación está condicionada a que los padres del menor no hayan
hecho uso se su facultad de designar tutor por testamento o escritura pública,
así como la ausencia de tutor legitimo del menor, solo así podrá ser efectiva la
designación de tutor por este tercero ajeno al menor, sin embargo, cabe la
pregunta respecto de una probable designación de tutor para el que viene
desempeñando la tutela legitima, así como por el tercero, en esa circunstancia
estaríamos ante dos personas convocadas para el cargo, la del abuelo y la del
tercero. Sobre el particular, creemos que se prefería la convocatoria realizada
por el tercero, no solo porque no existe tal condicionamiento en la ley, como si
lo hay respecto de la existencia del convocado por el padre o madre, o la
existencia del abuelo que ejerce la tutela legitima, sino también por cuanto juga
a favor del menor, quien vería guardados sus intereses en atención al
desprendimiento del tercero que le concede una liberalidad, y con ello está
demostrando su marcado interés en beneficiario.
COMENTARIO: respecto a la convocatoria del tercero, resulta pertinente
señalar que, de conformidad con lo previsto en este inciso bajo comentario,
solo cabe la convocatoria vía testamento, y no por escritura pública, y no solo
porque el código utiliza el término "cualquier testador", sino por cuanto las
liberalidades mencionadas como herencia o legado, solo caben bajo la figura
del testamento; y por ultimo respecto a que esas liberalidades alcancen para
cubrir los alimentos del menor, en última instancia deberán ser decididas por un
juez especializado.
2. TUTELA LEGITIMA.- A falta de designación de tutor vía testamento o
escritura pública, corresponde a la ley designar tutor, y de allí el nombre de
tutela legítima, nombre que no es muy feliz, pues todas las otras clases de
tutela vendrían a ser igualmente legítimas, sin embargo es el nombre que
por fuerza de la tradición se mantiene, y así el artículo 506 del Código Civil
refiere que, a falta de tutor nombrado en testamento o por escritura pública,
desempeñan el cargo los abuelos y demás ascendientes, prefiriéndose el más
próximo al más remoto, y en igualdad de grado al más idóneo. Además se
bebe de tener en cuenta que tenemos que aseverar es que esta tutela solo
entra en defecto de la tutela voluntaria, y se trata del ejercicio unipersonal del
cargo, esto es, se hace una selección de todos los ascendientes para escoger
a uno solo de ellos, considerándose dentro de los criterios, en primer lugar, la
proximidad de grado, y en igualdad de grado, la idoneidad del más calificado,
idoneidad que será decidida por el juez con la opinión del consejo de familia.
Por otro lado, nuestro código al pronunciarse sobre esta clase de tutela, hace
un distingo entre el parentesco matrimonial y extramatrimonial; en efecto, si se
trata de que el menor viene de una relación matrimonial, el abuelo o abuela que
es convocado a la tutela legitima no necesita ratificación o conformación del
cargo, lo que no quiere decir que la obligación del discernimiento o
juramentación no esté presente, sin embargo, si el ,menor viene de una
relación extramatrimonial, entonces el abuelo que pretenda ejercer el cargo de
tutor legítimo, necesariamente deberá pasar por la ratificación del cargo,
ratificación en la que interviene el juez especializado.
COMENTARIO: Tal apreciación lo podemos inferir del artículo 507 del Código
Civil, norma que nos parece acertada, por cuanto la situación de ese menor,
puede ser distante respecto del ascendente que desea ocupar el cargo de
tutor, y ello debido a que si todos los hijos son iguales ante la ley, no se puede
desconocer que no es generalmente la misma situación en la que se ha
desarrollado el menor, tratándose de una familia matrimonial respecto de la
extramatrimonial, en la que incluso ese menor pudo haber estado separado no
solo físicamente, sino también moralmente de los padres de sus padres
extramatrimoniales, justificándose por ende que al querer asumir el abuelo la
tutela por falta de los padres extramatrimoniales del menor, sea el juez, quien
contemplando el interés superior del menor, decida si conviene o no que ese
ascendiente ejerza el cuidado delo menor, sobre todo si tuviera patrimonio
propio.
3. TUTELA DATIVA. -Según Cabanellas es la discernida por designación
judicial o del consejo de familia y no por disposición testamentaria ni por
ministerio de la ley.
Según nuestra legislación es la atribución que concede el consejo de familia a
favor de una determinada persona para que cuidado la persona y bienes del
incapaz que no está bajo patria potestad esta tutela. Es supletoria de la
testamentaria u legitima solamente entra en defecto de la voluntaria y la
legitima, y que la designación debe recaer en una persona residente en el
domicilio del menor. Repárese en que puede ser cualquier persona no
necesariamente parienta del menor, aun cuando en la práctica suele
designarse para este cargo a los parientes colaterales del menor sobre todo los
del tercer grado. El convocado a esta tutela debe residir en el lugar donde
domicilia el menor, y ello es pertinente y necesario, pues de caso contrario
estaríamos dando escusa al convocado para no asumir el cargo, que si bien es
una carga publica tal carga no puede perjudicar el llamado, desligándolo de su
residencia habitual para ir a vivir en el lugar donde reside el menor. La
ratificación del tutor por el Consejo de Familia se realiza cada dos años sin
perjuicio de disponerse su cambio cuando el mismo consejo a si lo considere
necesario e impensable para el menor.
4. TUTELA ESTATAL. -La inexistencia de tutor voluntario, legitimo o dativo, he
incluso el mal ejercicio de la patria potestad, va a dar lugar a que el Estado
cumpliendo su rol protector de la niñez abandonada o en peligro moral, cuide
de estos menores. Se trata de un tutela supletoria que entra en defecto de las
tres anteriores, sin embargo, consideramos que igualmente pueda darse
cuando el hijo se encuentre bajo patria potestad de sus padres, y sucede
cuando los deberes que impone la patria potestad, de cuidado, protección y
amparo , no se están cumpliendo, sino todo lo contrario pues pese a que
en teoría están bajo patria potestad, nos encontramos con niños que viven en
la calle o adolescentes infractores que están sometidos a jurisdicción del Juez
tutelar.
El sustento más importante de esta clase de tutela es el artículo 4 de
la Constitución Política del Estado, que refiere que la comunidad y el Estado
protegen especialmente al niño y al adolescente en situación de abandono
5. TUTELA OFICIOSA. - Razones de índole estrictamente moral y que revelan
una gran solidaria social, pueden llevar a una persona a cuidar a un menor
como si fuera hijo propio, dedicarle atención preferente, alimentarlo,
educándolo, asistiéndolo y, en fin, proporcionándole un trato personal o
maternal. Sin embargo, nadie lo ha nombrado guardador de este infante, pese
a que está asumiendo todas las funciones inherentes al cargo de tutor. En esta
situación es indudable que estamos ante un tutor oficioso, pues ejerce el cargo
sin título, y merece un tratamiento legal, en particular para regularizar, sin que
le ocasione problemas de orden policial o judicial.
F. CONDICIONES QUE DEBE REUNIR EL TUTOR
Al tratar las características de la Tutela, señalamos que existía un interés
colectivo en el ejercicio del cargo y por ello, el cargo era obligatorio, sin la
menor posibilidad de dejar al arbitrio de los particulares el decidir si tomar o
dejarla tutela.
Pero, el hecho de que el cargo sea obligatorio no significa que cualquier
convocado pueda ejercerlo, sino será necesario que ese llamado se halle en el
pleno goce de su capacidad civil, que ofrezca condiciones de moralidad, de
imparcialidad. Estas exigencias se justifican por el hecho de confiarle a un
incapaz a quien se debe cuidar en cuanto a su persona y sus intereses
económicos, y por lo tanto apuntar a que esa tutela se ejerza en beneficio del
menor y no en beneficio del tutor.
Estas condiciones o exigencias, por satisfacer las tiene en cuenta el legislador,
y cierra el paso a todo aquel que no las reúna, o conceda la posibilidad de no
asumir el encargo, si no se encuentra suficientemente capaz de ejercerlo con
idoneidad.
La primera se conoce como impedimento para asumir el cargo,
La segunda como excusa para no comprometerse en el encargo.
Ahora bien, antes de entrar a analizar estas situaciones bajo la forma como las
trata el código, debemos hacer una distinción entre los impedimentos y las
excusas.
1. IMPEDIMENTOS. - Al no reunirse ciertas condiciones necesarias se obsta la
asunción del cargo, porque existe un obstáculo insalvable, por ende, no debe
asumirse el cargo si estamos ante el simple convocado.
Pero si es un tutor en pleno ejercicio del cargo y le sobreviene el impedimento,
entonces está obligado a apartarse del mismo, y si no lo hace es causal de
remoción. Algunos estarán impedidos en forma absoluta, tal es el caso del
privado de discernimiento por cualquier causa; otros lo estarán con respecto a
ciertas personas, a lo que podríamos llamar impedimento relativo, como podría
ser el caso del acreedor o deudor del menor.
Estos impedimentos están regulados en función de cautelar el interés del
incapaz, y por ello obstan la asunción del mismo, o la renuncia del cargo,
según sea el caso, de aquel que no ofrece la garantía mínima de un ejercicio
de tutela a favor del niño o adolescente. Por lo tanto, en las condiciones y
requisitos lo que procura es la garantía de los intereses del incapaz.
2. EXCUSAS. - Se sabe que la tutela es una carga derivada de la obligación de
solidaridad social, cuando seamos requeridos a ello, vía tutela y curatela. Sin
embrago no debe de perjudicar al cóncavo en sus propios intereses, el
legislador contempla determinadas situaciones en las que puede estar incurso
el convocado, y lo faculta, más no lo obliga, a no asumir el cargo. Por lo tanto,
si él quisiera, pese a la causal de excusa, no hay inconveniente alguno en que
lo ejerza pues la excusa le da facultad, prerrogativa, potestad para no asumir el
cargo, pero no lo obliga. Igual situación se presenta cuando se está en pleno
ejercicio del cargo, y en caso contrario, seguirá en el ejercicio, no constituyendo
causal alguna de remoción; por lo tanto, en la excusa se mira el interés del
convocado y en función de ello se regula determinadas situaciones para
facultarlo a no asumir el cargo, o dejarlo, si tal fuera el caso.
Analicemos por separado los impedimentos de ejercer la tutela y las causales
de excusa.
3. QUIENES NO PUEDEN SER TUTORES
Artículo 515 del Código Civil. No pueden ser tutores:
a. Los Menores de Edad. - Se comprende el impedimento, pues estamos ante
un incapaz, a quien no se le puede dar otro incapaz para que asuma su
cuidado. Sin embargo, si se les ha designado por testamento o escritura
pública, ejercerán el cargo cuando lleguen a la capacidad, entendiéndose que
el niño o adolescente será cuidado entre tanto, por un guardador provisional.
b. Los Sujetos a Curatela. - Como el primer inciso, aquí la incapacidad
constituye el impedimento, pues estos interdictos lo están pues no pueden
valerse por sí mismos, requiriendo ellos un guardador para que los cuide. En
ese sentido sería ilógico que un incapaz cuide a otro incapaz. Reaparece en
que no se hace distingo con respecto a los sujetos a curatela, significando ello,
que cualquiera fuera el interdicto (privado de discernimiento, prodigo, mal
gestor, etc.). No podrá ejercer la tutela.
c. Los Deudores o Acreedores del Menor. - El impedimento está referido a un
cuidado efectivo del patrimonio del menor, función importante del tutor. Por lo
tanto, si el convocado resulta deudor o acreedor por cantidades de
consideración, no existirá la mínima garantía de imparcialidad para un buen
ejercicio de la tutela. Puesto en ese caso el tutor, por defender los intereses del
menor comprometerá los suyos, En cuanto a quien dilucida lo que significa
cantidades de consideración, si es que se presentaran dudas sobre el
particular, tendrá que hacerlo el juez especializado. Este impedimento alcanza
a los fiadores; sin embargo, si el tutor ha sido convocado por los padres del
menor conociendo esta circunstancia, entonces vale tal designación, confiando
el legislador en el sano criterio, y confianza de los padres respecto del llamado
a la tutela.
d. Los Que Tengan Un Pleito Propio, O De Sus Ascendientes, Descendientes
O Cónyuge, Interés Contrario A La Del Menor, A Menos Que
Con Conocimiento De Ello Hubiesen Sido Nombrados Por Los Padre.-Según
Cabanellas, pleito es debate contencioso ante la jurisdicción ordinaria
sobre propiedad O POSECION de bienes, validez de obligaciones, estado civil,
alimentos y otras cuestiones de familia o herencia. Sobre el particular,
preferimos darle un alcance más amplio al término pleito, y así debería
entenderse como cualquier disputa o litigio judicial entre dos personas. Lo
importante del impedimento que responde al criterio del legislador, por ello
alguno le llama impedimento del orden legal, está referido a que tal discusión,
disputa, revela que no hay la imparcialidad deseada para un buen ejercicio de
la tutela. Ahora bien, este impedimento no alcanza a los parientes del menor
respecto del convocado, por lo tanto creemos que si se presentara tal disputa
entre este y el hermano del pupilo también existiría el riesgo de la
parcialización. Con el mismo criterio del inciso anterior, tal impedimento no se
tiene como tal si pese a su existencia, el convocado ha sido llamado a la tutela
por los padres del menor en pleno conocimiento de estos intereses
contrapuestos.
e. Los Enemigos Del Menor, De Sus Ascendientes O Hermanos. - El
impedimento se basa en consideraciones de orden moral, y porque ello
igualmente entraña una falta total de garantía de imparcialidad para ejercer el
cargo.
f. Los Excluidos D La Tutela Por El Padre O La Madre. - Se entiende que
razones de orden moral serán las que lleve a que el padre o la madre
expresamente, aparte, excluya a alguien en el cargo de tutor. La voluntad de
los padres es gravitante en estos casos, Se entiende que ellos son los más
interesados en el bienestar del hijo, y por lo tanto si ellos consienten en que
alguien que está impedido por ser acreedor o deudor, o tener conflicto con el
menor, ejerza el cargo, con mayor razón se debe respetar la voluntad contraria,
cuando expresamente cierren el paso a alguien para ejercer el cargo de tutor
respecto de sus hijos.
g. Los Quebrados O Quienes Estén Sujetos A Un Proceso De Quiebra.- Prima
el criterio del legislador, quien, velando por los intereses económicos del
infante, impide que alguien quebrado o en proceso de estarlo asuma el cargo
de tutor, que como sabemos implica el cuidado del patrimonio, como le damos
el patrimonio de un incapaz para que lo cuide. Repárese en que no se entra a
discutir las razones de la quiebra, si esta fue fortuita, voluntaria, dolosa, etc.
h. Los Condenados Por Homicidio, Lesiones Dolosas,
Riña Aborto, Exposición De Personas En Peligro, Supresión O Alteración De
Estado Civil O Por Delitos Contra El Patrimonio O Contra Las Buenas
Costumbres.- Es indudable que las razones que imperan aquí para impedir el
ejercicio de la tutela son de orden moral. No olvidemos que se trata de cuidar a
un indefenso, un incapaz, vía la guarda de su persona y patrimonio; entonces
como se le encarga de este cuidado a quien no respeta vida ni bienes ajenos,
si ha cometido delito contra la vida o contra el patrimonio.
i. Las Personas De Mala Conducta Notoria.- Otra razón de orden moral para
impedir asumir el cargo, impedimento que se hace extensivo a los que no
tuvieren manera de vivir conocida.
J. Los Que Fueron Destituidos De La Patria Potestad. - Se pretende ver en este
impedimento otra razón de orden moral, y ello en atención a que casi la
mayoría de las causales de suspensión de patria potestad, están referidas a
conductas del padre o de la madre. Sin embargo, también existen causales que
no necesariamente responden a inconductas o que no son imputables a los
padres, por ejemplo, la interdicción derivada de un problema de deterioro
mental, que al ser superado y el interdicto tonarse capaz, entonces trae como
consecuencia. La recuperación del ejercicio de la patria potestad respecto de
sus hijos; pero, sin embargo, para el caso de la tutela, ya no podrán ser tutores,
pues en algún momento fueron destituidos de la patria potestad. Por ello y
por equidad, no creemos que en este supuesto deba configurarse el
impedimento que comentamos.
k. Los que fueron removidos de otra tutela. - Aquí si es claro que el
impedimento se deriva de razones de orden ético, pues aquel removido de una
tutela lo es por ir contra los intereses de un incapaz, entonces es lógico que no
se le vuelva a conceder otra tutela, por el negativo precedente.
Todo aquel que al ser convocado a una tutela se encuentra incurso en algunas
de estas causales no debe asumir el cargo, está obligado a no aceptar el
cargo, y tal es la importancia de ello que se faculta al Ministerio Público, o a
cualquier persona para impugnar tal nombramiento, y si ya se encontrara en
funciones y le sobreviene la causal, está obligado a renunciar al cargo, y si no
lo hace, automáticamente estaría incurso en una causal de remoción, que si es
una sanción, tal como lo señala el artículo 554 del Código Civil.
4. PUEDEN EXCUSARSE DEL CARGO DE TUTOR
El artículo 518 del Código Civil faculta a apartarse del cargo a las siguientes
personas:
a.- Los Extraños. - Si en el lugar donde debe ejercerse la tutela existen
parientes consanguíneos idóneos. Al ser convocado un tercero ajeno al infante,
la Ley lo faculta no aceptar el cargo, porque resulta obvio que los primeros
obligados a cuidar a ese niño o adolescentes son sus parientes antes que los
extraños.
b.- Los Analfabetos. - Contempla el legislador cierta capacidad, conocimiento e
idoneidad en el ejercicio del cargo de tutor, sin embargo, debe tenerse en
cuenta que no necesariamente los iletrados carecen de criterio para un buen
ejercicio del cargo; por ello la causal no es impedimento, más si es excusa.
c.- Los Enfermos Crónicos.- El cargo de tutor demanda tiempo, atención y
dedicación al infante, elementos estos que no siempre tiene el que padece de
una enfermedad crónica, que más preocupado está en recuperar su salud que
en cuidar a un infante, por ello se le permite no asumir el cargo.
d.- Los Mayores de 60 años de edad. - Se considera que esta edad implica
ciertas limitaciones que no garantizan un buen desempeño del cargo, a no ser
que el convocado se sienta con suficiente energía y tiempo para asumir el
cargo.
he.- Los que no tienen domicilio fijo por razón de sus actividades. - El caso,
entre otros, de los agentes viajeros, o pilotos de aviación, tareas estas que no
les permiten asentarse en el lugar en donde debe ejercerse el cargo,
convirtiéndolo tal limitación en inconveniente para el ejercicio de la tutela.
f.- Los que habitan lejos dl lugar donde ha de ejercerse la tutela. - Se permite al
convocado no asumir el cargo por esta razón, por cuanto obligarlo a
desempeñar la tutela seria exigir más allá de lo que debe entenderse como
deber de solidaridad social, ocasionándole perjuicios, pues se le obligaría a
dejar su domicilio e instalarse en el lugar en donde reside el infante.

CONSEJO DE FAMILIA
A. CONCEPTO
Si bien el Consejo de Familia está ubicado como tal en el artículo 101 del
Código de los Niños y Adolescentes (CNA), no encontramos allí ninguna
definición de dicha institución jurídica, por lo tanto, es necesario acudir a la
Doctrina para comenzar a conocerle.
Así tenemos a CALIXTO VALVERDE quien lo define como un "Cuerpo de
potestad ejecutiva compuesta de cinco o más personas designadas por el
padre o por la madre, o en su defecto por la ley, para procurar el exacto
cumplimiento de los deberes del Tutor, resolver los asuntos de tutela más
importantes y ejercer la alta inspección de la misma"
Por su parte PERALTA ANDIA lo considera como "una institución de
Derecho de Familia que consiste en un cuerpo consultivo familiar que
tiene por finalidad velar por la persona e intereses del menor o del
incapaz mayor de edad que no tengan padre ni madre, o cuando la ley lo
disponga así"
Y para HECTOR CORNEJO CHAVEZ es "un organismo consultivo y a
veces ejecutivo que controla a los tutores y curadores, y
excepcionalmente a los padres, en el ejercicio de sus atribuciones, en
orden de garantizar los derechos e intereses del incapaz"
De estas concepciones podemos inferir que el Consejo de Familia cobra vigor
cuando nos encontramos frente a un escenario problemático o controversial: la
ausencia, física o jurídica, de los progenitores. La patria potestad no puede ser
ejercida por los padres del niño, del adolescente o del incapaz adulto, pues
aquellos no se encuentran expeditos para cubrir las exigencias que la ley les
impone; de tal manera que dichas exigencias deberán ser transferidas a
parientes más lejanos e incluso a extraños, por lo que será necesario constituir
un ente rector que controle, vigile y hasta corrija el ejercicio de dichas
funciones. De aquí que se califique al Consejo de Familia como INSTITUCION
SUPLETORIA DE AMPARO.
B. OPORTUNIDAD
El CNA, en su artículo 101, prescribe que el Consejo de Familia se constituirá
cuando el niño, el adolescente o el incapaz mayor de edad no tenga padre
ni madre (artículo 619 del C.C.). Sin embargo, esta regla general puede
quebrantarse por situaciones muy concretas previstas por la ley, de las cuales
podemos nombrar algunas a modo de verbigracia:
Cuando se tenga que decidir si los padres, después de haber contraído nuevas
nupcias, pueden seguir administrando los bienes de sus hijos del matrimonio
anterior.
Cuando el Tutor Legítimo del menor es al mismo tiempo Curador de los
progenitores.
Cuando haya que nombrar Curadores Especiales (art. 606 C.C.).
Cuando se tenga que nombrar Curador Procesal para el hijo en cuyo juicio se
decidirá la destitución de la Patria Potestad de sus progenitores.
Otras circunstancias que también establece el C.C.
Como se puede observar claramente, el Consejo de Familia, por disposición
expresa del C.C., puede constituirse aun cuando los progenitores del menor o
del incapaz existan; sin embargo, no queda duda que la antonomasia de esta
institución es EMINENTEMENTE SUPLETORIA.
Es preciso acotar que el cargo de miembro del Consejo es gratuito e
inexcusable y debe desempeñarse personalmente salvo que el Juez autorice,
por causa justificada, la representación mediante apoderado (art. 633 C.C.)
C. PROCESO
FERMIN CHUNGA LAMONJA nos explica que el Consejo de Familia se
reunirá por orden del Juez de Familia o a solicitud de los parientes, del
Ministerio Público o de cualquier persona; a efectos de nombrar Tutor Dativo
por un plazo de 2 años, debiendo ser ratificado dentro de los 30 días
posteriores al vencimiento de dicho plazo. En ausencia de pronunciamiento
expreso, se presume la ratificación del Tutor.
Ahora bien, conforme lo establece el artículo 162 del CNA, el trámite de la
conformación del Consejo de Familia se sustancia en la vía del PROCESO NO
CONTENCIOSO, el mismo que está regulado por el artículo 754 C.P.C. el cual
prescribe los siguientes plazos:
Admitida la solicitud, el Juez fijará fecha para Audiencia de Actuación y
Declaración Judicial, la misma que debe desarrollarse dentro de los siguientes
15 días.
En dicha audiencia se resolverán todas las cuestiones procesales pertinentes,
incluyendo la emisión de la resolución final que corresponda.
Sin embargo, lo antes acotado debe entenderse (de acuerdo al artículo 103 del
CNA) con lo prescrito por el artículo 634 del C.C. que regula las formalidades
de este proceso:
La formación del Consejo de Familia se solicita precisando los nombres de
quienes deban formarlo.
El Juez de Familia ordenará publicar la solicitud y los nombres por periódico o
carteles; y de no conocerse los nombres, se convocará a todos los que se
crean con derecho.
Durante los diez (10) días siguientes a la publicación, cualquier interesado
puede observar la inclusión o exclusión indebida. El juez resolverá dentro del
plazo de cinco (05) días teniendo a la vista las pruebas acompañadas.
La reclamación no impide que el Consejo inicie o prosiga sus funciones, a
menos que el Juez disponga lo contrario.
El Juez instala formalmente el Consejo mediante Acta (art. 635 C.C.)
D. COMPOSICION
Primeramente debemos señalar que FERMIN CHUNGA LAMONJA nos aclara
que el Consejo de Familia puede ser consignado en Testamento o
en Escritura Pública, bien sea por los padres del menor o por el último de los
abuelos que haya cuidado de él. Pero si no existiese documento, el Consejo lo
formaran los abuelos, tíos y hermanos del menor o del incapaz; siendo que
para este último se incluyen a sus hijos mayores. A todos éstos se conoce
legalmente como Miembros Natos. Cabe aclarar que para la elección de los
miembros del consejo se prefiere al pariente más cercano, y en igualdad de
grado, al de mayor edad.
Ahora bien, de los artículos 626 y 639 del C.C. se deduce que el número
mínimo de miembros del Consejo de Familia son cinco (05): cuatro familiares
(de preferencia miembros natos) y el Juez de Familia. Éste último preside el
Consejo, lo convoca a reunión, emite voto dirimente, y ejecuta los acuerdos
adoptados por él.
Es necesario tener en cuenta que el Artículo 632 del C.C. establece
las PERSONAS IMPEDIDAS para ser miembros del Consejo, las cuales son:
1.- El tutor y el curador.
2.- Los que están impedidos para ser tutores o curadores.
3.- Las personas a quienes el padre o la madre, el abuelo o la abuela hubiesen
excluido de este cargo en su testamento o por escritura pública.
4.- Los hijos de la persona que por abuso de la patria potestad de lugar a su
formación.
5.- Los padres, en caso que el Consejo se forme en vida de ellos, salvo lo
dispuesto en el artículo 624.
E. ATRIBUCIONES
Según el artículo 647 del C.C. corresponde al Consejo:
1.- Nombrar tutores dativos o curadores dativos generales y especiales,
conforme a este Código.
2.- Admitir o no la excusa o la renuncia de los tutores y curadores dativos que
nombre.
3.- Declarar la incapacidad de los tutores y curadores dativos que nombre, y
removerlos a su juicio.
4.- Provocar la remoción judicial de los tutores y curadores legítimos, de los
testamentarios o escriturarios y de los nombrados por el juez.
5.- Decidir, en vista del inventario, la parte de rentas o productos que deberá
invertirse en los alimentos del menor o del incapaz, en su caso, y en la
administración de sus bienes, si los padres no la hubieran fijado.
6.- Aceptar la donación, la herencia o el legado sujeto a cargas, dejado al
menor o, en su caso, al incapaz.
7.- Autorizar al tutor o curador a contratar bajo su responsabilidad, uno o más
administradores especiales, cuando ello sea absolutamente necesario y lo
apruebe el juez.
8.- Determinar la suma desde la cual comienza para el tutor o curador, según el
caso, la obligación de colocar el sobrante de las rentas o productos del menor o
incapaz.
9.- Indicar los bienes que deben ser vendidos en caso de necesidad o por
causa de utilidad manifiesta.
10.- Ejercer las demás atribuciones que le conceden este Código y el
de Procedimientos Civiles.
F. CESE DEL CONSEJO
Primero debemos diferenciar el elemento del conjunto, o sea, el Cargo
(personal) del Consejo (institucional). En este sentido, el artículo 657 del C.C.
establece que el cargo de miembro del Consejo termina por las siguientes
situaciones:
Muerte, declaración de quiebra o remoción.
Por renuncia fundada por haber sobrevenido impedimento legal para su
desempeño.
Las causas que dan lugar a la remoción de los tutores.
Y para el caso del Consejo de Familia, el artículo 658 del C.C. establece que
éste cesará en los mismos casos en que acaba la tutela o la curatela.
Cabe mencionar que el artículo 659 del C.C. distingue la Disolución Judicial del
Consejo de Familia cuando no exista el número de miembros necesario
para su funcionamiento. En resumidas cuentas, tenemos tres figuras jurídicas
que afectan la constitución de esta institución familiar: fin del cargo, cese del
consejo y disolución del mismo.
COLOCACIÓN Y ACOGIMIENTO FAMILIAR
3.1. COLOCACIÓN FAMILIAR: Es una medida por la cual un niño o
adolescente es acogido por una persona, familia o institución en forma
provisional para su cuidado; el objetivo de la colocación familiar es otorgar la
responsabilidad de crianza de un niño, niña o adolescente de manera temporal
y mientras se determina una modalidad de protección permanente para el
mismo.
La colocación familiar no estuvo muy desarrollada en la doctrina y legislación
peruana, sin embargo, juristas internacionales hablan sobre el tema, el Dr.
Gustavo Villalobos, define la colocación familiar como una medida que tiene
carácter temporal y es dictada por el juez o jueza de protección y que se
ejecuta en dos modalidades, entidad de atención o en familia substituta,
además se refiere a los derechos involucrados cuando se habla de una
colocación familiar ya que todo niño, niña o adolescente tiene derecho a vivir,
ser criado o desarrollarse en el seno de su familia de origen y en caso de que
esto sea imposible o contrario a su interés superior estos tienen derecho a vivir
con una familia substituta, de conformidad con la ley (Gonzáles, 2009).
Varsi Rospigliosi (2012, pp. 382-383), la define como el acogimiento familiar,
mediante el cual un niño o adolescente es acogido por una persona, familia o
centro especializado que se hará responsable de él en forma transitoria.
3.2. Acogimiento Familiar: Es el término utilizado para describir todo el rango
de opciones de acogimiento infantil alternativo proporcionado a niños, niñas y
adolescentes privados del cuidado de sus padres; no es una adopción, se trata
de una medida de protección a la infancia mediante la cual se ofrece un
entorno familiar adecuado a los menores que por diversas circunstancias, no
pueden vivir con su familia.
Este acogimiento puede ser temporal, mientras se produce la reinserción en la
familia de origen, para la adaptación previa a la convivencia con una familia
adoptante, o bien permanente, cuando la edad u otras circunstancias del menor
y su familia así lo requieran. 162 El acogimiento familiar busca que los niños
niñas y adolescentes que no pueden vivir con sus padres, lo hagan de manera
excepcional y temporal con un núcleo familiar que les permita la restitución, el
disfrute, el goce y el ejercicio de su derecho a vivir en una familia y les provea
los cuidados necesarios para su desarrollo, promoviendo la reinserción familiar.
Debe ser otorgado considerando una serie de requisitos que demuestren la
idoneidad del acogedor como su aceptación de ser capacitado o evaluado
previamente con evaluaciones físicas y mentales y acompañados por un
equipo profesional; un aspecto subjetivo a tomar en cuenta es la relación de
afinidad o afectividad con el niño, niña o adolescente que se pretende asumir
su acogimiento.
Es una medida de protección temporal que se aplica a los niños, niñas y
adolescentes que se encuentran en situación de desprotección familiar o riesgo
con la finalidad de ser integrados a su familia extensa o a una familia no
consanguínea previamente evaluada o seleccionada.
El acogimiento familiar es aplicable para los niños, niñas y adolescentes que se
encuentren dentro de un proceso de investigación tutelar o declarados
judicialmente en estado de abandono y cuando se encuentran
institucionalizados en un hogar público o privado (según el Proyecto de Ley N°
2088/2012-CR).
Se pueden distinguir los siguientes tipos de acogimiento familiar:  Acogimiento
en familia extensa:
en esta medida se dispone el acogimiento del niño, niña o adolescente en su
familia extensa. Aquí se consideran a los abuelos y parientes hasta el cuarto
grado de consanguinidad y segundo de afinidad. 
Acogimiento en familia no consanguínea: En esta medida de protección el
niño, niña y adolescente es acogido por referentes familiares u otras personas
idóneas que sin tener parentesco alguno constituyen un entorno positivo y
apropiado para la protección del titular de la medida.
La familia acogedora asumirá las responsabilidades de la tutela conforme a los
artículos 526, 527 y 528 del Código Civil. Esta medida puede ser solicitada por
familiares del niño, niña o adolescente tutelado o por terceros, quienes
accederán a ésta, previa evaluación favorable de la Secretaría Nacional de
Adopciones. Dicha evaluación comprende los aspectos psicológico, social y
legal de los solicitantes (Defensoría del Pueblo, 2011).
Con este marco, el acogimiento familiar se presenta como la medida de
protección más idónea para la restitución de derechos en caso de
desprotección familiar del menor, porque busca que estos vivan en un núcleo
familiar que garantice su desarrollo.
4. MARCO NORMATIVO Los derechos humanos de la infancia establece el
entorno y ofrece los medios necesarios para permitir que todos los seres
humanos desarrollen su pleno potencial. Los artículos de la Convención de los
Derechos del Niño, además de establecer los principios básicos que sirven de
base a la realización de todos los 163 derechos, exigen la prestación de
recursos, aptitudes y contribuciones específicas, necesarias para asegurar al
máximo la supervivencia y el desarrollo de la infancia (según la UNICEF).
4.1.Convención Internacional sobre los Derechos del Niño La incorporación de
la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño a los sistemas
jurídicos nacionales latinoamericanos ha producido a nivel normativo cambios
legislativos significativos, que se expresan tanto en lo relativo a la protección de
los derechos de los niños en el sentido de deberes de prestación positiva del
Estado cuanto en lo que se refiere específicamente a la respuesta que el
Estado debe dar a la situación en la que se imputa delito a un menor de edad
(UNICEF, 2006, p. 10). La doctrina viene debatiendo los alcances de la
concepción de los niños como sujetos plenos de derecho, de “protección
integral”; dentro de las diversas áreas problemáticas que caracterizan la nueva
condición jurídica de la infancia en América Latina, tales como el trabajo
infantil, la adopción internacional, los límites a las facultades correctivas de los
padres y maestros, los derechos sexuales y reproductivos, etc.,
así como si el Estado debe responder a la situación de una persona menor de
dieciocho años que lleva a cabo una conducta descripta como antecedente de
una sanción en el Código Penal, lo que constituye un terreno polémico
(UNICEF, 2006).
4.2.Constitución Política del Perú Como lo hemos mencionado, nuestra
Constitución Política reconoce en su artículo 4 la protección especial que debe
brindar el Estado a los niños, niñas y adolescentes; no podemos dejar de lado
que el “Principio del interés Superior de Niño” nos sirve de garantía para la
restitución de los derechos de los niños en desprotección familiar e incluso se
aplica como un criterio orientador de las políticas públicas referidas a la niñez
en esta situación excepcionalmente difícil.
4.3. Código de los Niños y Adolescentes De acuerdo al artículo 243 del
Código de los Niños y Adolescentes, el acogimiento familiar debería aplicarse
antes que la institucionalización del niño o niña en un Centro de Atención
Residencial; sin embargo, el acogimiento residencial en nuestro país ha sido la
respuesta permanente y casi exclusiva ante las situaciones de desprotección
familiar. En su artículo 8 este Código, reconoce el derecho a vivir en una
familia, prescribiendo lo siguiente: “
El niño y el adolescente tienen derecho a vivir, crecer y desarrollarse en el seno
de su familia. El niño y el adolescente que carecen de familia natural tienen
derecho a crecer en un ambiente familiar adecuado. El niño y el adolescente no
podrán ser separados de su familia sino por circunstancias especiales definidas
en la ley y con la exclusiva finalidad de protegerlos”.
Los criterios que se establecen en los artículos 105 y 106 del Código de los
Niños y Adolescentes para la colocación o acogimiento familiar son el grado de
parentesco y, necesariamente, la relación de afinidad o afectividad con la
persona, familia que pretende asumir su cuidado, dándose preferencia a
quienes se encuentren ubicados en su entorno local. Además, se señala, que
la 164 colocación o acogimiento familiar tendrá lugar únicamente en familias
residentes en el Perú, salvo en los casos de procedimiento administrativo de
adopción de niños o adolescentes declarados en estado de abandono.
4.4. Ley N° 30162 Introduce las modificaciones a la figura de la colocación
familiar a las que nos hemos venido refiriendo, al permitir la protección
temporal de niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situación de
riesgo, abandono o extravío; de tal manera que los menores que se hallen en
estas circunstancias de vulnerabilidad, sean acogidos temporalmente por una
familia. Su ámbito de aplicación es La Dirección de Investigación Tutelar, así
como los órganos jurisdiccionales o administrativos a cargo de procesos
tutelares, aplicarán la presente norma. Prevé dos tipos de acogimiento: el de
familiares y terceros.
En ambos casos, los solicitantes deberán contar con una vivienda saludable
que reúna los requisitos de habitabilidad, salubridad y seguridad; también
deberán aceptar ser preparados y permitir la supervisión por un equipo
profesional durante el proceso. El objetivo de esta norma es devolver el
derecho que tiene todo menor de vivir en familia, antes estaba establecida en el
Código de los Niños, Niñas y Adolescentes bajo la figura de Colocación
Familiar; esta nueva Ley no solo la regula, sino que, a partir de este nuevo
enfoque, cambiará la mirada que tienen todos sobre la figura.
La nueva medida tiene entre sus propósitos evitar que los niños acudan a
algún albergue donde no pueden compartir una experiencia de familia.
“Lo que buscamos es que se evite la institucionalización de los niños. Ellos
pasarán un tiempo con alguna familia mientras se resuelve el tema de que
vuelvan al lado de sus verdaderos padres” (El Peruano, 2014, párr.9).
Esta disposición es aplicable para los que se encuentren dentro de un proceso
de investigación tutelar hasta antes de declararse judicialmente el estado de
abandono o cuando se encuentran institucionalizados en un hogar público o
privado.
Sólo por excepción un niño, niña, y adolescente declarados en abandono
podría aplicarse la medida del acogimiento, previa opinión favorable de la
dirección. 5. CONSIDERACIONES FINALES La Ley de adopciones establece
las pautas para optar la adopción; sin embargo, este procedimiento representa
algunas desventajas para los postulantes que, por lo general, son parejas que
han intentado todos los medios posibles para procrear a sus propios hijos sin
éxito, por lo que se encuentran ávidas de brindar el cariño que tenían
reservado para sus hijos, en el plazo más breve, a aquel niño, niña o
adolescente desfavorecido por la vida, desconocido en su origen e identidad,
que, de acuerdo a la lista de espera de adoptantes, les será asignado en
estricto orden (vale decir que este tipo de adopción es totalmente incierta,
librada al azar), siendo esta manera también, la que pone de manifiesto la
puridad de la intensión de los adoptantes en brindar su cariño, protección y
apoyo al niño, niña o adolescente que les sea asignado. En ese sentido el
tiempo es el principal obstáculo en este procedimiento, sumado a la condición
de que ni los adoptantes, ni el adoptado se conocen hasta que se produce la
designación, luego de la cual se debe emitir un 165 informe de empatía, del
cual depende la resolución de colocación familiar previa a la adopción.
Tenemos entonces de un lado el procedimiento regular de adopción
administrativa que nos llevó hacia la figura de colocación familiar; y del otro, el
proceso de adopción excepcional en vía judicial que considera como opción de
adopción a los prohijados, es decir, a aquel niño, niña o adolescente que
convive con el o los solicitantes por un período mayor a 2 años, condición a la
que se llega también vía colocación familiar.
Por su parte, el Código de los Niños y Adolescentes, en su artículo 104 y
siguientes, contemplaba la figura de la colocación familiar, como una medida
transitoria dispuesta judicial o administrativamente, que en el proceso de
adopciones se aplicaba como medida de aclimata miento y de protección al
niño, niña o adolescente, cuando el lugar donde vivía ponía en peligro su
integridad física o mental.
En los últimos años, se ha venido desnaturalizando la figura de la colocación
familiar, pues se ha estado empleando como una suerte de ventana para
obtener una adopción excepcional a corto plazo, con la salvedad que las
personas que la solicitaban, escogían al menor a favor del cual solicitaban la
colocación, es decir, no se hacía con fines de aclimata miento previo a la
adopción, sino como un medio para lograr indirectamente el “prohijamiento”,
requerido para la adopción excepcional. Si bien la finalidad de esta
desnaturalización de la figura, no era del todo despreciable, tampoco era del
todo correcta, puesto que se favorecía la evasión del procedimiento regular de
la adopción, permitiendo además una suerte de discriminación de los niños,
niñas y adolescentes que tienen la condición de “ángeles que esperan”.
En este sentido, resultaba discutible el sustento de esta medida invocando el
interés superior del niño, puesto que habría que interpretarlo en función al
interés de todos los niños que se encuentran en la misma condición y forman
parte de la lista de espera de adopciones. Frente a esta coyuntura, nuestro
Poder Legislativo ha pretendido, suponemos, zanjar el tema sustituyendo la
Colocación Familiar por la que ha denominado “Acogimiento Familiar”, la
misma que, según hemos podido identificar y expondremos a continuación,
recoge básicamente los rasgos de la Colocación Familiar y los complementa
con algunos del prohijamiento, sin lograr un deslinde definitivo entre ambas
figuras; siendo así, podemos identificar las siguientes similitudes y diferencias
entre las dos figuras:
166 COLOCACIÓN FAMILIAR SEMEJANZAS - Medida temporal y transitoria
- Ejercida por persona, familia o institución - Dispuesta a instancia
administrativa o judicial - Remunerada o gratuita - Medida de aclimata miento y
protección en adopción - Deben ser seleccionadas, capacitadas y supervisadas
por personal designado - Remoción a solicitud del niño, niña o adolescente.
ACOGIMIENTO FAMILIAR
Medida temporal y transitoria - Ejercida por persona, familia o institución -
Dispuesta a instancia administrativa o judicial - Gratuita o remunerada en el
caso del acogimiento administrativo - Medida de aclimata miento y protección
en la adopción - Deben recibir capacitación y ser monitoreados
DIFERENCIAS - Se considera grado de parentesco, afinidad o afectividad con
la persona, familia o institución. –
Se considera a la familia extensa o no consanguínea - Deben cumplirse los
requisitos dispuestos por la ley - Revocable previo informe –
Es un mecanismo inmediato para evitar la institucionalización del niño, niña o
adolescente - Se establecen expresamente los deberes y derechos de la
familia acogedora –
El juez debe pronunciarse en un plazo de 30 días - Modifica el artículo 511 del
cc sobre tutela de menores –
Se equipara con la tutela Del cuadro presentado se aprecia que el acogimiento
familiar no es del todo una figura novedosa, ya que reproduce en esencia lo
que era la colocación familiar, tampoco apreciamos que la ley que la regula sea
muy coherente en su redacción, ya que por ejemplo, si bien contempla la
disposición de la medida en la vía judicial, presenta al Ministerio de la Mujer y
Poblaciones Vulnerables como el ente regulador, gestor y supervisor, no
señalando el modo en que se debe dar el seguimiento en el caso de un trámite
judicial.
Por otro lado, dispone la modificatoria de los artículos relativos a la tutela en el
Código Civil y de la colocación familiar en el Código de los Niños y
Adolescentes, pero en éste último caso, solo se advierte un cambio de
denominación.
6. CONCLUSIONES 1) La Ley N° 30162 y pretende restituir los derechos a los
menores en situación de abandono, aplicando el Principio del Interés Superior
del Niño, reconociendo el valor del niño, niña o adolescente como sujeto de
derecho. 167 2) Consideramos que esta pretendida nueva figura, no aporta una
alternativa sustancialmente diferente a la de la colocación familiar, debiendo
recomendarse a las instancias correspondientes que debe ser adoptada, como
su propio texto lo señala, de manera excepcional. 3)
Es importante considerar e incidir que el acogimiento familiar, sigue siendo, al
igual que la colocación, una decisión transitoria o provisional, la cual debe
pretender preparar el clima propicio para una adopción definitiva y como paso
previo a esta, atendiendo a que la adopción es una decisión definitiva que
busca crear una relación paterno filiar permanente.
4) Las autoridades competentes deben evaluar la pretensión real de las
personas o familias acogedoras, ya que podríamos incurrir nuevamente en la
desnaturalización de la figura al constituirse como un vehículo para alcanzar la
adopción de niños, niños y adolescentes de manera excepcional; con lo que,
en la práctica, se estaría limitando el procedimiento regular, a las adopciones
internacionales y a algunas pocas nacionales, privando a la mayoría de
“ángeles que esperan” de la posibilidad de lograr su inserción en una familia,
vulnerando su derecho fundamental a vivir en el seno de una de ellas,
apreciándose además una colisión entre el interés superior de solo algunos
niños y de todos los que se encuentran en la misma condición.

licencia para enajenar o gravar bienes


Si un menor de edad que está a su cargo dispone de una propiedad, usted puede
vender ese bien de ser necesario.
SE refiere que el apoderado puede disponer de cualquier tipo de patrimonio, aunque
se observa más transacciones de inmuebles.
"Cuando alguien menor de 18 años tiene un bien, su apoderado se encarga de
administrarlo, pero si existe la necesidad de venderlo, hay que pedirle a un Juzgado de
Familia que brinde esta autorización", manifiesta.
TENGA EN CUENTA Para que el juez acepte la solicitud se debe justificar por qué se
quiere vender el bien.
"El magistrado le dará el permiso siempre y cuando el dinero de la transacción sea
utilizado para la salud del menor, para su educación o en el caso de que toda la familia
se muda a otro país y no quieren contar con propiedades en el Perú", precisa.
El especialista precisa que también es necesario pedir permiso cuando se quiere dar
en alquiler ese patrimonio.
"Si el menor tiene edad para decidir, es probable que el juez le pregunte su opinión
sobre esta operación", asegura.
1. Partida El apoderado debe presentar la copia de su DNI y la partida de nacimiento
original del menor.
2. Gastos Debe acreditar que no cuenta con los recursos para solventar los gastos o
estudios del menor.
3. Papeles Presente los títulos de la propiedad que venderá para corroborar que
pertenecen al niño.
4. Prueba Necesitará pruebas que acrediten que el dinero será utilizado en la salud o
estudios del menor.
5. Testigo Puede solicitar a algún familiar o amigo que testifique a favor de la
necesidad de venta del bien.

COMPETENCIA
El juzgado competente para conocer de la autorización judicial de venta de
bienes en los supuestos ya explicados será el Juzgado de Primera Instancia del
domicilio o, en su defecto, de la residencia del menor o persona con capacidad
modificada judicialmente.

LEGITIMACIÓN
Podrán proponer este expediente:

 Quienes tengan la representación legal del menor o persona con capacidad


modificada judicialmente a los fines de realizar el acto jurídico de que se trate.

 El curador.

 El defensor judicial en su caso, así como el constituido en tutela o curatela, si no


le hubiese sido prohibido.
También tendrá que solicitar la autorización el administrador designado por el
transmitente o el tutor de los bienes si se trata de la administración de bienes o
derechos determinados, con facultades concretas sobre los mismos, conferida
por su transmitente a título gratuito a favor de quien no ostente la representación
legal de un menor o discapacitado, o cuando se ejerzan separadamente la tutela
de la persona y la de los bienes.

Si el acto fuera respecto a los bienes del patrimonio protegido, el legitimado será
su administrador.

SOLICITUD
Existen varios requisitos que han de cumplirse en la solicitud:

 Se deberá expresar el motivo del acto o negocio de que se trate.

 Se deberá razonar la necesidad del acto, así como la utilidad o conveniencia del
mismo.

 Se identificará con precisión el bien o derecho a que se refiera.

 Se expondrá, en su caso, la finalidad a que deba aplicarse la suma que se


obtenga.

Con la petición que se deduzca se presentarán los documentos y antecedentes


necesarios para poder formular juicio exacto sobre el negocio de que se trate y,
en su caso, las operaciones particionales de la herencia o de la división de la
cosa común realizada.

En el caso de autorización solicitada para transigir, se acompañará, además, el


documento en que se hubieren formulado las bases de la transacción.

PETICIÓN DE VENTA DIRECTA


Si la solicitud es para la realización de un acto de disposición podrá también
incluirse en la solicitud la petición de que la autorización se extienda a la
celebración de venta directa.

La venta directa hará que no exista necesidad de subasta ni intervención de


persona o entidad especializada.

En este caso, para la venta directa deberá acompañarse de dictamen pericial de


valoración del precio de mercado del bien o derecho de que se trate y
especificarse las demás condiciones del acto de disposición que se pretenda
realizar.

TRAMITACIÓN
Admitida a trámite la solicitud por el secretario judicial, éste citará a
comparecencia al Ministerio Fiscal, así como a todas las personas que, según
los distintos casos, exijan las leyes y, en todo caso, al afectado que tuviera
suficiente madurez y al menor mayor de 12 años.

Cuando proceda dictamen pericial se emitirá antes de celebrarse la


comparecencia, debiendo citarse a ella al perito o peritos que lo hubiesen
emitido, si así se acordara, para responder a las cuestiones que le planteen tanto
los intervinientes como el Juez.

RESOLUCIÓN
El Juez, teniendo en cuenta la justificación ofrecida y valorando su conveniencia
a los intereses del menor o persona con capacidad modificada judicialmente,
resolverá concediendo o denegando la autorización judicial de venta de bienes.

La autorización de venta de bienes o derechos se concederá bajo la condición


de efectuarse en pública subasta previo dictamen pericial de valoración de los
mismos, salvo que se haya instado la autorización por venta directa o por
persona o entidad especializada, sin necesidad de subasta y el Juez así lo
autorice.

Se exceptúa el caso de que se trate de acciones, obligaciones u otros títulos


admitidos a negociación en mercado secundario, en que se acordará que se
enajenen con arreglo a las leyes que rigen estos mercados.

En el caso de autorización solicitada para transigir, si es concedida por el Juez,


determinará la expedición de testimonio que se entregará al solicitante para el
uso que corresponda.

Si se autoriza la realización de algún acto de gravamen sobre bienes o derechos


que pertenezcan al menor o persona con capacidad modificada judicialmente, o
la extinción de derechos reales a ellos pertenecientes, se ordenará seguir las
mismas formalidades establecidas para la venta, con exclusión de la subasta.

La resolución será recurrible en apelación con efectos suspensivos.

DESTINO DE LA CANTIDAD OBTENIDA


El Juez podrá adoptar las medidas necesarias para asegurar que la cantidad
obtenida por el acto de enajenación o gravamen, así como por la realización del
negocio o contrato autorizado, se aplique a la finalidad en atención a la que se
hubiere concedido la autorización.