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La Constitución, escrito con mayúscula, es el conjunto de normas fundamentales de un

Estado soberano, las cuales suelen estar expresadas de forma escrita y fijan los límites y las
relaciones entre los poderes del Estado y entre éstos y los ciudadanos.
El Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, por lo tanto, actúan de acuerdo
a los parámetros establecidos por la Constitución. Esto quiere decir que la carta magna (otro
nombre que recibe la Constitución) garantiza las libertades y los derechos del pueblo.
La violación de la Constitución supone un golpe a la vida democrática de un país. Por eso,
las dictaduras suelen tomar como una de sus primeras medidas la abolición de la
Constitución.
El derecho constitucional es la rama del derecho público que analiza las leyes
fundamentales que definen al Estado y que rigen la forma de gobierno.
De acuerdo a su origen político, es posible distinguir entre distintos tipos de constituciones:
* otorgadas: reciben este nombre dado que las otorga el soberano al pueblo, en el contexto
de un Estado monárquico. En este caso, el monarca tiene el poder de decidir qué es lo mejor
para su gente, y es a través de la Constitución que lo expresa por escrito, junto con el
reconocimiento de sus derechos;
* impuestas: se trata de una Constitución que el Parlamento (entendiendo como tal a las
fuerzas políticas de un país, a los grupos de poder que se fusionan en un solo órgano) impone
al monarca. A diferencia del caso anterior, es la representación del pueblo la que deja
constancia de sus necesidades y deseos al gobernador, quien tiene la obligación de
considerarlas. En pocas palabras, a través de las constituciones impuestas, se da a la
sociedad la posibilidad de participar activamente en la toma de las decisiones esenciales;
* pactadas: giran en torno a la idea de consenso; no existe una parte que las otorgue o que
las imponga, dado que esto atentaría contra su cualidad de legítimas. Se trata de
documentos de tipo multilateral, que dejan constancia de la voluntad y del criterio de dos o
más integrantes. Tal y como sucede con un contrato laboral, surgen del mutuo
entendimiento y de la aceptación de sus propuestas, y puede darse entre provincias,
comarcas y demás grupos sociales. Su creación implica un mayor nivel evolutivo de la política
con respecto a los tipos antes mencionados y un fuerte compromiso con el concepto
de pacto social. Incluso cuando se da en un Estado monárquico, una Constitución pactada
reconoce a los gobernados como un pueblo soberano, y no como súbditos;
* aprobadas por voluntad de la soberanía del pueblo: este tipo de Constitución nace de la
sociedad misma. Para ello, generalmente se organiza una asamblea, que tiene como
objetivo permitir a los ciudadanos manifestarse libremente. En este caso no existe un pacto,
sino que es el producto de la fuerza de la gente, que consigue establecer sus derechos y
obligaciones.